30 nov. 2011

Switchblade Sisters aka The Jezebels


Jack Hill es el Howard Hawks de la exploitation.
Quentin Tarantino

Una erupción primaria de energía políticamente incorrecta y convicción, Switchblade Sisters convierte cada personaje, lugar y experiencia común en pura iconografía (...) Amazonianos más que feministas ritos de paso, búsqueda de amor e identidad, dirigen este western urbano sobre mujeres que se juntan con bandas en las malas calles de una beckettiana ciudad americana (...) La química amor-odio de las dos protagonistas recuerda la estilizada unión y traición que encontramos en el centro de Johnny Guitar de Nicholas Ray, Duelo al sol de King Vidor y Pat Garret y Billy el niño de Sam Peckinpah (...) Es como si Ingmar Bergman (Persona), Howard Hawks (Los caballeros las prefieren rubias), y Rainer Werner Fassbinder (Las amargas lágrimas de Petra von Kant), hubieran sido contratados para codirigir Thelma & Louise para el circuito del cine de autor.
Kathleen Murphy, Film Comment

Nos podéis pegar, encadenar, encerrar. Pero volveremos, ¿entiendes? Y cuando lo hagamos, poli, será mejor que no metas el culo en nuestro territorio, ¡O TE LO VAMOS A REVENTAR! ¿Lo pillas? Somos las Jezabels, poli -recuerda este nombre. ¡Volveremos!
Joanne Nail en Switchblade Sisters

Jack Hill mola. Las películas de Jack Hill molan. No hay otra forma de decirlo. No se me ocurre otra manera de resumir la brillantez y genialidad de la que hace gala en cada una de sus películas. Por ello me entristece que los comentarios que he hecho de sus trabajos tengan tan pocas visitas, porque significa que mucha gente desconoce y todavía no ha descubierto a este maestro del cine.

Hill tenía una innata habilidad para coger cualquier género, cualquier guion trillado y absurdo y convertirlo en algo sublime. Ya sea cine de terror, acción, blaxpoitation, comedia o mujeres encarceladas, Hill dotaba a sus filmes de una inteligencia y un agudo ingenio que hacía que se elevaran por encima del resto. Switchblade Sisters (1975) es un perfecto ejemplo de ello.

La película se estrenó originalmente (y fue rodada con) el título de The Jezebels, inmediatamente después del éxito que obtuvo Hill con The Swinging Cheerleaders (1974), primera producción salida de la entonces recién creada Centaur de Hill. Con esta compañía Hill tenía la intención de producir y dirigir sus propias películas. Sin embargo, The Jezebels no tuvo mucho éxito y fue luego reestrenada como Switchblade Sisters, título con el que sería más conocida.

Como suele ser habitual con las películas de Hill, Switchblade Sisters se acabaría convirtiendo en una película de culto, especialmente en los ambientes lésbicos, donde se convertiría en un título de cabecera.

Recién llegada a la ciudad, Maggie (Joanne Nail) tiene un pequeño encontronazo con las Dagger Debs, la banda que lidera Lace (Robbie Lee). Sin embargo, una vez en la cárcel, Maggie y Lace se hacen amigas, cosa que no le hace mucha gracia a Patch (Monica Gayle), la hasta ahora mano derecha de Lace. Una vez fuera, los conflictos con otras bandas y entre ellos generará una sangrienta confrontación.

Cuatro años más tarde de que se estrenara este film de Jack Hill, Walter Hill estrenó Los amos de la noche (The Warriors). Yo vi primero The Warriors, que me pareció una película entretenida y original, pero luego descubrí que toda la originalidad, todo lo que parecía diferente, ya lo había hecho antes Jack Hill y mejor (aunque me sigue gustando The Warriors, no penséis mal).


Hill mezcla lo que podría ser una historia habitual de bandas callejeras con el Otelo de William Shakespeare, y sitúa la acción en una especie de futuro cercano o presente alternativo, en el cual las bandas dominan una anónima ciudad. Una ciudad ficticia, que representa la típica e ideal ciudad americana en pleno derrumbe y decadencia.

El principio de la película, donde conocemos a los personajes, resulta bastante divertido. Pero a medida que avanza la película uno se encuentra cada vez más atrapado por la trama de mentiras, celos y traiciones que Hill cocina, de modo que estamos plenamente implicados en lo que sucede cuando la parte dramática empieza a dominar la cinta.

Esta mezcla de tonos era una especialidad de Hill, y ayuda a anclar la historia en la realidad mezclando drama y comedia. De modo que, a pesar de que en un principio se nos hace todo muy estrafalario y extremo, la sólida construcción de los personajes hace que nos importe lo que les sucede ya que son personajes reales a nuestros ojos. Además de diferentes tonos, Hill mezcla también géneros, creando una amalgama que, sorprendentemente, funciona.

Todo el film es una sucesión de diálogos geniales, creados por Hill y F. X. Maier. Todos ellos interpretados por un brillante reparto. Reparto en el cual destacan sus protagonistas femeninas, que logran hacer memorables todas las integrantes de la banda callejera. Nail, Lee y Gayle, el oteliano trío protagonista, hacen un gran trabajo dándole entidad a sus personajes. Las contrapartidas masculinas resultan efectivas en hacer que brillen los personajes femeninos por comparación, haciendo que apoyes todas las acciones que llevan a cabo las Jezabels.

En definitiva, otra obra maestra surgida del genio de Jack Hill. Os dejo con dos avances cinematográficos de la película. El primero es el tráiler original con el título The Jezabels, el segundo presenta el film ya como Switchblade Sisters.



29 nov. 2011

Un método peligroso (A Dangerous Method)


Muchos críticos y comentaristas se llenan la boca hablando de las diferentes etapas de David Cronenberg como cineasta. Como las últimas películas que ha estrenado no tienen nada que ver con las primeras que hizo.

Chorradas.

Si hay algo que caracteriza a Cronenberg es la constancia. A lo largo de todas sus películas ha ido tratando los mismos temas una y otra vez desde diferentes perspectivas (cosa que podéis comprobar en este blog, ya que he comentado todas sus películas -menos los mediometrajes Stereo y Crimes of the Future pero si me lo pedís también las comentaré- sólo tenéis que clicar "david cronenberg" en la columna Etiquetas). Un método peligroso (A Dangerous Method, 2011) no es una excepción, y en esta película podemos encontrar ecos de Crash (1996), Inseparables (Dead Ringers, 1988) e incluso de Vinieron de dentro de... (Shivers, 1975). Así como también en esta película encontramos muestras del seco y en ocasiones irónico sentido del humor que Cronenberg introduce en todos sus filmes.

La película parte originalmente de la obra de teatro de Christopher Hampton The Talking Cure. Cronenberg vio la obra e inmediatamente inició el proceso para convertirla en película. Hampton usa en el guion además de su propia obra, el libro de John Kerr La historia secreta del psicoanálisis (A Most Dangerous Method) y la investigación llevada a cabo por Cronenberg y Hampton. Hampton llegó incluso a viajar a Zúrich y visitar el hospital Burghölzli donde leyó el expediente como paciente de Sabina Speilrein mientras escribía el primer guion a mediados de los 80, el cual luego convirtió en la obra de teatro. Además, en la película se citan las cartas reales que intercambiaron Sigmund Freud, Carl Jung y Speilrein. Pero no hay que olvidar que esto es una película no un documental y hay obviamente elementos que pertenecen exclusivamente al campo de la ficción, así que evitad citar el film como si fuera todo real. Es algo que encuentro casi tan irritante como la gente que hace comentarios graciosos o irónicos en voz alta en el cine, estos directamente merecen ser torturados. Lentamente.

Una muestra de lo brillante que es la película es que a pesar de partir de diversos materiales, el guion es tremendamente sólido y absorbente. Destaca la caracterización de Freud (Viggo Mortensen) y Jung (Michael Fassbender), los psicoanalistas que reaccionan de manera fría y clínica incluso ante sus propias emociones, hablando de ellas como si estuviesen hablando de un jarrón particularmente interesante. Jung intenta a toda costa mantener las apariencias y en ocasiones actúa como si lo que le pasa le sucediera a otra persona, lo que acabará provocando su progresivo derrumbe emocional. Por contraste, los abiertamente neuróticos Speilrein (Keira Knightley, muy sexy con acento ruso) y el doctor Otto Gross (Vincent Cassel) parecen mucho más humanos y normales a pesar de su neurosis ya que muestran sus emociones de forma más abierta. Excesivamente abierta algunas veces, eso sí.

Una de las razones por las que Cronenberg es uno de mis directores favoritos, aparte de por lo interesante de las temáticas que trata, es su estilo a la hora de filmar una película. Mientras que la inmensa mayoría de directores hacen gala de sus influencias y abiertamente toman "préstamos" de otros filmes y autores (directores tan diferentes como Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, John Carpenter o Sam Raimi lo hacen), con Cronenberg uno parece que sólo puede referirse al propio Cronenberg. Esto es así ya que tiene un estilo aparentemente sencillo, pero muy meditado, en el cual se busca la mejor manera de transmitir la historia. Por ejemplo, en Un método peligroso podemos ver como elimina el segundo plano. Es decir, utiliza una lente partida para que cuando hay un personaje en primer plano y otro en segundo, ambos estén enfocados. De este modo, en las escenas de psicoanálisis uno puede observar las reacciones tanto del doctor como del paciente, de manera que, a nuestros ojos, el doctor se encuentra bajo escrutinio igual que el paciente.

Un método peligroso es un film fascinante. No sólo por como muestra la evolución de una de las disciplinas más revolucionarias de la historia de la psicología, también por como nos descubre a Sabina Speilrein, la cual empezó como paciente y más tarde se convirtió ella misma en psicoanalista y una de las piezas clave en el desarrollo del psicoanálisis. Pero, especialmente, por el retrato que hace de unos personajes atrapados por sus propias pasiones y deseos. Es la complicada y neurótica relación entre Spielrein y Jung la que, para mi gusto, hace que esta sea una película interesante, dejando de lado que sean personajes históricos y la historia del psicoanálisis. Cronenberg muestra a sus personajes cometiendo estupideces y locuras no muy diferentes a las que nosotros mismos podríamos cometer llevados por la locura emocional. En el fondo, todos somos bastante neuróticos y, en ocasiones, estúpidos. No hace mucho, dos amigas (a las que llamaré Epa y Blasa) me hablaron entusiasmadas de la serie The Big Bang Theory, ya que Sheldon les recordaba a mí y me dijeron que tenía que verla, que era muy buena y muy divertida. Yo les había dicho que no la había visto, pero sólo para ahorrarme una discusión ya que de hecho sí que la había visto cuando se emitió la primera temporada, ya que otra amiga (a la que llamaré Gustava) me había dicho que era muy divertida; pero cuando la vi no me gustó y no me pareció particularmente divertida. Pero ya les había dicho a Epa y Blasa que no la había visto y ahora me preguntan "¿ya la has visto?" "¿ya la has visto?". Y yo digo que no, porque si ahora les digo la verdad, tal vez no me crean o crean que no me gustó por lo que dijeron de Sheldon, que en realidad me da bastante igual y simplemente no me gustó porque no me hizo gracia. ¿Veis? Un lío completamente estúpido y totalmente evitable que me podría haber ahorrado pero el neurótico que vive en mi cabeza me lo impidió.

En fin, la versión corta: Un método peligroso es una gran película, interesante, absorbente, sólido guion, magníficas interpretaciones por parte de todos los interpretes. Id a verla o no, como queráis, pero a mí me encantó.

28 nov. 2011

Batman: Año Uno (la peli, no el cómic)


Batman: Año Uno (Batman: Year One, Sam Liu, Lauren Montgomery, 2011) es tan buena que me gustaría poder ir a casa de todos y todas los que lean esto, atarles a una silla y obligarlos a verla por lo menos dos veces. O tres. Es así de buena.

Cuando Batman Begins (Christopher Nolan, 2005) se estrenó fui a verla con muchas ganas por dos razones: el guion corría a cargo de David S. Goyer y Nolan y se decía que se basaba en Batman: Año Uno de Frank Miller y David Mazzucchelli. Por eso, aunque la película me gusta mucho, no pude evitar sentir una pequeña espina clavada al ver que sólo se conservaba algún personaje y un momento memorable del cómic. Sin embargo, ahora, gracias a la fantástica serie de películas animadas que están haciendo la Warner y DC, podemos disfrutar de esta historia seminal en toda su gloria.

Y lo que es más importante: SIN SUAVIZAR NI ADULTERAR. La adaptación es tremendamente fiel, uno de los productores invita, en el audiocomentario incluido en el Blu-ray, a comparar entre la película y los cuatro números que formaron originalmente la historia para ver hasta que punto se han mantenido fieles al material para que el espectador lo compruebe por si mismo. El hecho de que esté realizada por artistas que admiran Año Uno explica que casi se haya trasladado página a página la historia. De ahí también que la película sea más corta de lo habitual, ya que no expande ni añade nada.

Eso sí, como pasó en Liga de la Justicia: Crisis en dos Tierras (Justice League: Crisis on Two Earths, Sam Liu, Lauren Montgomery, 2010) donde eliminaron un momento del cómic en que se basa, JLA: Tierra 2 de Grant Morrison y Frank Quiterly, en el cual vemos al Flash malvado dándose un chute de heroína en el lavabo, se cambia una escena en la que vemos a Skeevers esnifando cocaína en el cómic por Skeevers (Keith Ferguson) contando dinero en la película. También se elimina toda referencia al tabaco. Estos cambios se hicieron, obviamente, para que no fuese calificada para mayores de 18 años, aunque se queda en el límite. Lástima que debido a ello, desaparece un momento que siempre me gustó del cómic en el cual la sargento Essen y el entonces teniente Gordon van en coche, discutiendo sobre la identidad de Batman, y Essen enciende un cigarro y se lo pasa a Gordon, y vemos los primeros indicios de la atracción de Gordon por Essen cuando piensa: Ya estoy saboreando su lápiz de labios en el cigarrillo. La escena está, pero sans cigarrillos.

Pero eso son detalles menores, cosas en las que me fijo porque Batman: Año Uno es una historia que para mí es muy importante personalmente, ya que fue la primera historia de Batman que leí. Ediciones Zinco empezó a publicar su colección de Batman, en el 87 o 88, y sus cuatro primeros números eran esta historia que me convirtió en un fan del justiciero de Gotham.

Batman: Year One nos muestra como regresa Bruce Wayne (Ben McKenzie) a Gotham, tras años de ausencia. Al mismo tiempo, el teniente James Gordon (Bryan Cranston, al que algunos recordaréis por su papel en Breaking Bad). Mientras Wayne intenta encontrar la manera de combatir el crimen en venganza por la muerte de sus padres, Gordon se enfrenta a los policías corruptos que infestan la fuerza policial de Gotham.

La fuerza de Year One reside en como nos muestra estas dos historias paralelas que acaban convergiendo, no contar simplemente como Bruce Wayne se convierte en Batman. Nos muestra a ambos personajes como seres humanos que se cometen errores y se equivocan, como la desastrosa primera salida de Wayne o el affaire que Gordon mantiene con la sargento Essen (Katee Sackhoff, la estupenda Starbuck de la nueva Battlestar Galactica) mientras su esposa (Grey DeLisle) está en el último mes de embarazo.

Al estar anclada en la humanidad de los personajes, la película también se puede disfrutar como un gran ejemplo de cine negro a pesar del elemento justiciero. La trama contiene elementos clásicos del noir, y los malos no son extravagantes supervillanos sino los policías corruptos y los mafiosos de toda la vida. Este aire noir se ve enfatizado por la voz en off de los dos protagonistas, que nos ofrece un atisbo al interior de sus cabezas. Así como se convierte la ciudad en un personaje más, o un villano más ya que tanto Wayne como Gordon parece que se enfrentan a la ciudad en sí.

El reparto de Year One hace un trabajo fantástico y hace reales a los personajes, especialmente los ya mencionados protagonistas. También participan veteranos como Alex Rocco y Jon Polito, así como la deliciosa Eliza Dushku, que interpreta a la prostituta Selina Kyle, la cual inspirada por el nuevo vigilante de Gotham se convertirá en la ladrona Catwoman.

La película se ha editado únicamente en DVD en España, de momento, sin ninguno de los extras de la edición americana. Yo me compré la edición en Blu-ray americana que es de zona libre, y que incluye un cortometraje protagonizado por Catwoman, documentales, un par de episodios animados y avances de otras películas animadas de DC; pero está todo subtitulado en castellano menos la película (algo extraño porque normalmente es al revés) lo que para mí no es problema pero puede serlo para los que no sepan inglés.

Batman: Year One es una soberbia adaptación de una obra maestra del cómic, de obligada visión para los amantes de la animación, de Batman, de los cómics, del cine negro y para todo el mundo en general.

25 nov. 2011

Otra de esas películas que parece ser que sólo me interesan a mí pero que comento igualmente porque, mira, es mi blog y hago lo que quiero


Lisa, Lisa (Axe aka California Axe Massacre, Frederick R. Fiedel, 1977) es una producción presentada por Harry Novak, algo que puede ser tanto muy bueno o muy malo. En este caso es bueno.

Cuando el título de una película aparece en pantalla y empieza a derramar sangre, sabes que la película va a ser interesante. Quiero decir, si hasta el título tiene sangre, el entretenimiento está asegurado, ¿no? Bueno, en este caso sí y no, ya que Axe es una película bastante entretenida pero no demasiado sangrienta. Tiene varios momentos de suspense y algún momento sorprendente para el espectador, pero no es particularmente sangrienta.

Con apenas una duración de 68 minutos (cuatro de ellos una larga secuencia de títulos de crédito finales) esta película escrita, dirigida y coeditada por Frederick R. Fiedel, que además interpreta uno de los protagonistas, no tiene mucho tiempo para irse por las ramas. El mérito, desde mi punto de vista, es que, aunque la historia ya sabemos por donde va y qué es lo que pasará, no deja de resultar interesante.

Steele (Jack Cannon), Lomax (Ray Green) y Billy (Fiedel) son tres criminales que, tras asesinar a un cómplice o chivato o lo que sea (la película no lo aclara), huyen hacia el campo. Finalmente se refugian en la casa donde vive Lisa (Leslie Lee) cuidando de su abuelo (Douglas Powers) que está paralizado. Y, como os podéis imaginar, cosas malas pasarán.

A pesar de lo escaso de su argumento y duración, nos encontramos con unos cuantos detalles perturbadores, divertidos e interesantes a medida que avanza el metraje. Cuando Steele y Lomax asesinan al principio a Aubrey (Frank Jones), el "acompañante" de Aubrey queda tan aterrado que, cuando Steele se le acerca, se lanza de golpe por la ventana. Steele se pasa todo el rato arreglándose las uñas de la mano, hasta que llega un momento en que empieza a cortarse las uñas de los pies, mientras habla con Lomax en casa de Lisa como si tal cosa. Todo lo que rodea a Lisa resulta un pelín inquietante, así como el abuelo paralizado, de modo que te deja con ganas de saber más de ellos. Este efecto se empieza a fraguar en las escenas que se intercalan entre la fuga de los criminales y la rutina diaria de Lisa. Y más cosas que es mejor descubrir al ver la película.

Para ser una producción de escaso presupuesto, las interpretaciones están bastante logradas. No es que sean de Óscar precisamente, pero sí son lo bastante efectivas como para que no te saquen del film. Las mejores interpretaciones son las que ofrecen Jack Cannon y Leslie Lee, más que nada porque los suyos son los personajes que uno recuerda mejor una vez vista la película. Aunque Lee parece ser que desapareció del mapa, sólo aparece otro título como actriz en su carrera en IMDB.

Antes de verla, creía que iba a ser una película más en el estilo rape & revenge, así que al ver que se trataba más de una historia de terror y suspense me sorprendió. Teniendo en cuenta el bajo presupuesto, es un film bastante conseguido y logrado, una exploitation que no decepciona a la hora de proporcionar el tipo de emoción que uno busca en este tipo de filmes.

24 nov. 2011

Un dios salvaje (Carnage)


Nuevo film de Roman Polanski que se centra de nuevo en un espacio único blah, blah, blah... Repulsión (Repulsion, 1965)  blah, blah, blah... La muerte y la doncella (Death and the Maiden, 1994) blah, blah, blah... Comparación ¿Quién teme a Virgina Woolf? (Who's Afraid of Virgina Woolf, Mike Nichols, 1966) blah, blah, blah...

Como todo lo anterior lo comentan en todas y cada una de las críticas que se hacen de la película me lo salto y voy directo al grano.

Hubo una única cosa que lamenté después de ver esta película: no haber visto la obra de teatro de Yasmina Reza en que se basa cuando la representaron en Barcelona, para poder comparar y porque seguro que habría sido una experiencia magnífica. La propia Yasmina Reza y Roman Polanski se encargan de adaptar Le dieu du carnage, en un guion que no sé hasta que punto es fiel a la obra, pero que es de lo mejor que he visto este año que acaba.

Antes de empezar, avisaros que si vais a ver la película al cine y de repente empiezan a salir los símbolos de TVE, el ministerio de cultura y TV3 Televisió de Catalunya, no os asustéis y penséis que os habéis equivocado de sala: Un dios salvaje (Carnage, 2011) es una coproducción europea entre Francia, Alemania, Polonia y España-y-olé... Ambientada en Nueva York como si fuera una película americana. O  más bien ambientada en un apartamento americano en una película americana.

La historia gira en torno a dos parejas, Penelope y Michael Longstreet (Jodie Foster y John C. Reilly) y Nancy y Alan Cowan (Kate Winslet y Christoph Waltz), que se reúnen para discutir de forma civilizada que hacer después de que el hijo de una de las parejas haya atacado al hijo de la otra.

Con una premisa tan sencilla, Polanski nos regala (bueno, "regala", yo tuve que pagar entrada) una genial y ácida comedia que se burla de la hipocresía y de lo que uno de los personajes llama "esa mierda de la corrección política".

Utiliza un tipo de humor que me gusta especialmente, basado en el diálogo y la incomodidad, y cuyo máximo ejemplo podría ser The Office, o la propia realidad si os habéis encontrado como único soltero en una cena con parejas observando la interacción entre ellos. Con pequeños y sutiles gestos al principio, empieza a despellejar a los personajes, que continuamente se van desequilibrando y desnudando (figurativamente hablando) a medida que la inicialmente civilizada visita va degenerando: parejas contra parejas, hombres contra hombres, mujeres contra mujeres, mujeres contra hombres y miembros de una misma pareja entre sí.

Con cada discusión una nueva capa de impostura social e hipocresía cae y se va revelando la verdadera naturaleza de los personajes. Y estando la película protagonizada por cuatro "roba-escenas" profesionales, es una auténtica gozada ver cómo llevan a cabo la deconstrucción o destrucción de sus respectivos personajes. Además, Kate Winslet (Kate, si lees esto: te amo, te adoro, te venero, hazme tuyo) y Christoph Waltz tienen la dificultad añadida de tener que imitar el acento americano de sus personajes, unos pijos neoyorquinos. Pero tampoco se trata de quitarle mérito a Jodie Foster y John C. Reilly, que también están absolutamente magníficos.

En resumen, un guion fantástico, unos diálogos soberbios, un reparto de toma-pan-y-moja y una dirección magnífica (hay que ver como Polanski aprovecha el espacio y los encuadres de modo que en ningún momento se hace visualmente aburrida a pesar de transcurrir la película en un apartamento) hacen de ella una auténtica maravilla. La película nos pone a tono de manera suave y cuando ya la tenemos dura nos empieza a dar gusto de manera cada vez más intensa, con algún cambio de ritmo dramático, hasta que finalmente nos lleva al clímax y nos hace explotar. Buf, esas manchas no saldrán del techo fácilmente.
 
Por cierto, si alguien comete la estupidez de verla doblada, ¿me podría decir si se usa "doodle" y "darjeeling" en el doblaje o si lo cambian por otra cosa? Gracias.
 
 

23 nov. 2011

Mala fama


Durante los 80, en plena fiebre slasher, hubo una suerte de corriente opuesta que protestaba por la gran cantidad de películas de este género que se estrenaban entonces ya que las consideraban misóginas, perversas, obscenas... Basura, en una palabra.

En Estados Unidos, los máximos representantes de este movimiento anti-slasher fueron los críticos televisivos Roger Ebert y Gene Siskel. Estos dedicaron un episodio de su programa Sneak Previews a denunciar estas películas y dar la voz de alarma a lo que se consideraba un ataque contra la mujer. Este especial, llamado Women in danger, resulta interesante y divertido hoy día por la manera histérica y fanática en la que los presentadores se lanzan en su diatriba contra el cine de terror. Resulta también interesante por la falta de profesionalidad de la que hacen gala, mostrando fragmentos sacados de contexto o inventándose de que trata la película. El ejemplo más significativo lo sufre Llama un extraño (When a Stranger Calls, Fred Walton, 1979), cuando muestran un fragmento del principio que es absolutamente diferente de como es el resto de la película. Además, cometen para mí un pecado imperdonable: criticar películas sin haberlas visto. Se lanzan a desechar y llamar basura toda una serie de películas leyendo simplemente unas pocas lineas del argumento. Irónicamente, una de las películas que califican de basura es la clásica Aullidos (The Howling, Joe Dante, 1981), que nada tenía que ver con el slasher y de la que harían una crítica positiva tras haberla visto (sin disculparse por calificarla de basura anteriormente).





En varias ocasiones ya he hablado sobre el slasher, sobre feminismo y slasher y he defendido y comentado el género. Sin embargo, eso no quiere decir que no haya películas slasher que sean malas o misóginas. Dentro de un género se producen tanto buenas como malas películas. Una de las realmente malas es Creando el terror (Girls Nite Out, Robert Deubel, 1982).

El argumento (es un decir) de la película gira en torno al habitual psicópata que se dedica a masacrar adolescentes. En este caso, el asesino lo hace vestido de oso bailarín al cual ha incorporado una mortal garra hecha de cuchillos y sus víctimas son los estudiantes que participan en una especie de "caza del tesoro". Cada vez que asesina a una chica, este oso bailarín psicópata suelta una frase que supura odio contra las mujeres.

Sin ningún tipo de imaginación, sin suspense, sin diversión, la película se ve lastrada además por unas pésimas interpretaciones que intentan resultar divertidas para ser simplemente aburridas. Sorprende que entre los pésimos actores se encuentre el veterano Hal Holbrook, aunque creo que el hecho de que uno de los universitarios (como suele ser habitual, los actores tienen cara de que tendrían que haber terminado la carrera hace tiempo) esté interpretado por su hijo, David Holbrook, tal vez tenga algo que ver.

Originalmente, la película se rodó en 1982 con el título The Scaremaker, pero se estrenó en 1984 con su título definitivo, haciendo énfasis en los aspectos supuestamente eróticos de la película. Por supuesto, en la película el erotismo brilla por su ausencia, ni siquiera la actriz que aparece en el tráiler (abajo) aparece en la película (y ya ni hablamos de las chicas que aparecen en el póster). Todo una maniobra típica de productores sin escrúpulos.

Copiando elementos de diversos (hoy) clásicos como La noche de Halloween (Halloween, John Carpenter, 1978) o Viernes 13 (Friday the 13th, Sean S. Cunningham, 1980) (de hecho, hasta cogen a Lauren-Marie Taylor, actriz que previamente había aparecido en la fantástica Viernes 13, 2ª parte (Friday the 13th Part 2, Steve Miner, 1981)), la película se arrastra hasta el soporífero clímax final, eso si el espectador no se ha dormido antes.

Un título a evitar.

El otro cine de autor


Normalmente, cuando se habla de "cine de autor" se hace en contraposición al llamado "cine comercial" (designación que no me acaba de convencer) o "de entretenimiento". Para mí, "cine de autor" es aquel en el cual se nota una personalidad característica impresa en la película y que se va repitiendo de film en film. No se reduce sólo al papel del director, también existen "autores" productores o guionistas. El caso es que por eso tanto me parece cine de autor las películas de Godard o Ingmar Bergman, como las de David Cronenberg, Alfred Hitchcock o Steven Spielberg; ya que todos ellos dejan su impronta personal en todo lo que hacen.

A veces, la personalidad del autor se nota también en lo malo, como es el caso de Ted V. Mikels, el productor, director y guionista de Blood Orgy of the She-Devils (1972).

Torpe, cargada de actores y actrices que sobreactuan sin rubor, nada aterrador o impactante, es, sin embargo, un film entretenido gracias a sus fallos. La moda y el estilo setentero, conjuntado con unos efectos algo pobres (normal en una producción de estas características), los atroces diálogos... Todo se suma de manera que uno como espectador se queda viendo la película no porque resulte interesante o emocionante sino porque espera a ver cual será la siguiente absurdidad que aparecerá en pantalla.

Por ejemplo, un momento que me hizo reír bastante (aunque en el film es un momento supuestamente cargado de suspense) es cuando una mujer pregunta sorprendida a un hombre bajo el dominio de las brujas satanistas o lo que sean de la película: "¿qué haces aquí?" y la pregunta se ve subrayada por el canto de un reloj de cuco que en ese momento da la hora.

Blood Orgy of the She-Devils es una mala película, en pocas palabras, pero que puede resultar entretenida para aquellos que gusten de lo que Jordi Costa denominaba vanguardia casual; cuando la torpeza y la ineptitud de los artistas puede crear de forma no intencionada un pequeño momento de gloria como el mencionado. El tráiler es casi mejor que la película, aunque pierde algo de efectividad cuando al final se ve que la película es apta para todos los públicos (!). Esto sólo pasa en los setenta.

21 nov. 2011

Dr. Horrible's Sing-Along Blog


No es raro que un grupo de amigos se reúnan para grabar un corto o una película, utilizando lo que tienen a mano. Sin embargo, cuando eres Joss Whedon (actualmente dirigiendo la futura película sobre Los Vengadores) y tus amigos son actores, actrices, productores, técnicos y guionistas de lo más granado de la profesión, el resultado puede llegar a ser bastante sorprendente.

Fue así, más o menos, como surgió Dr. Horrible's Sing-Along Blog (2008). Rodada en una semana, Whedon dirigió esta miniserie o mediometraje autofinanciándose. Tal vez una de las razones por las que se disfruta tanto con este peculiar musical superheroíco es que se nota que todo el mundo (delante y detrás de las cámaras) trabajó en el proyecto porque realmente le gustaba y por amor al arte, ya que no es que ganaran ingentes cantidades de dinero con él.

Lo curioso también es que, una vez terminado, Whedon ofreció Dr. Horrible a diversas cadenas de televisión y todas lo rechazaron. Esto hizo que finalmente Whedon emitiera por Internet los tres capítulos que conforman Dr. Horrible de forma completamente gratuita. Así, se convirtió en la serie más popular en Estados Unidos en aquel momento y elegida mejor serie por algunas revistas a pesar de no haberse emitido por televisión. Además, la miniserie logró que Whedon ganara un Emmy, algo que no había logrado con ninguna de sus series televisivas (Buffy, cazavampiros, Angel, Firefly, Dollhouse).

Todo esto lo supe cuando salió en DVD y me lo compré cuando lo vi entre las novedades de una tienda dedicada a vender DVDs y Blu-rays de importación. No tenía ni idea de que era una miniserie ni nada de su historia. Me bastaba saber que venía de Joss Whedon y echarle un vistazo a los protagonistas. Puro impulso. Y ya que lo menciono, os recomiendo comprarlo ya que, además de estar subtitulado en castellano, cuenta con grandes extras; en especial un hilarante audiocomentario del equipo artístico y técnico también en plan musical.

El Dr. Horrible (Neil Patrick Harris), el alter-ego malvado del joven Billy, intenta entrar en la Malvada Liga del Mal (The Evil League of Evil), además de intentar llamar la atención de Penny (Felicia Day), una chica de la que está enamorado y que va a la misma lavandería que él. La mala suerte quiere que justo cuando está preparando el golpe que le ayude a entrar en la Malvada Liga del Mal, coincida casualmente con Penny en la calle provocando que, cuando llega para impedirlo su archienemigo el Capitán Martillo (Nathan Fillion), éste no sólo le da una paliza, además liga con Penny. ¿Podrá el Dr. Horrible llevar a cabo un acto que sea lo suficientemente malvado para que lo acepten en la liga y conquistar de paso a la chica de sus sueños?

Como suele ser habitual en los productos marca Whedon, los diálogos son muy divertidos y originales, especialmente en boca de Nathan Fillion y Neil Patrick Harris. El aspecto musical también está muy conseguido, no para la acción durante las canciones: se desarrollan los personajes y sus motivaciones,  como en todo buen musical. Pero no tenéis por qué fiaros de lo que diga y ver la serie completa en los vídeos que hay a continuación, activad los subtítulos en castellano apretando "cc" en el reproductor en caso de que no aparezcan automáticamente. Eso sí, vuelvo a recomendar que os lo compréis en DVD o Blu porque tiene un montón de extras interesantes.



18 nov. 2011

¡Burton! ¡Tarantino! - ¡Tarantino! ¡Burton!


Hacia mediados de los 90, consideraba a Tim Burton un director original y sorprendente mientras que Quentin Tarantino no me decía nada, me era indiferente. En la actualidad, sin embargo, Burton me parece un director superficial, en el cual domina el estilo sobre la sustancia, y nada original (si alguna vez lo fue); mientras que Tarantino me parece uno de los directores más interesantes y personales trabajando hoy día.

Hacia 1994, Burton había dirigido las dos películas sobre Batman, Eduardo Manostijeras, Bitelchús y Ed Wood. Todas ellas me parecían fantásticas, diferentes y originales; claro que en aquel momento tenía 14 años. Más tarde conocí la obra de Charles Addams y Edward Gorey, así como vi mucho más cine fantástico de los 50 y 60 y leí (aún) más cómics. Poco a poco, Burton me fue pareciendo cada vez menos y menos original. En realidad, me di cuenta de que Burton tenía bastante suerte: Bitelchús llevaba bastante tiempo dando vueltas y cuando finalmente Wes Craven iba a ser designado para hacerla, el proyecto se canceló y luego se le encargó a Burton dirigirla. Ed Wood era un guion que Scott Alexander y Larry Karaszewski llevaban tiempo intentando que alguien se lo produjera hasta que cayó en manos de Burton. Desde entonces, me di cuenta de que Burton no era un buen guionista o un auténtico creador: se le ocurría un personaje o una idea para una historia y se buscaba unos guionistas que le escribieran la película (por ejemplo, Eduardo Manostijeras y Mars Attacks!). El aspecto "único" de sus películas lo conseguía contratando a estupendos diseñadores de producción como Rick Heinrichs, los cuáles tienen un estilo que se adecua a los gustos de Burton (lo que provoca también que cuando estos diseñadores trabajan en otras películas se diga que "imitan" el estilo de Burton).

No me malinterpretéis, las películas de Burton todavía me gustan, pero como simples productos de entretenimiento y ya no me parecen lo fantásticas que me parecían antes. Desde luego "original" y "Tim Burton" son dos conceptos que para mí ya no tienen nada que ver.

Mi interés por Tarantino se despertó después de estudiar la Nouvelle Vague en la universidad. Tras aprender sobre los revolucionarios directores franceses (y luego italianos) que empezaron a hacer cine para hablar del cine, entendí que es lo que hacía Tarantino y mi ignorancia no me había dejado ver. Las películas de Tarantino son comentarios sobre cine. Más allá de simplemente hacer referencias u homenajes, cada película que hace parece deconstruir los tópicos de cada género en el cual trabaja, centrándose en ocasiones en los momentos muertos o los momentos no vistos en otras películas y convirtiéndolos en centrales. Tarantino lo coge todo de otras películas (la Elle Driver de Kill Bill sacada de Thriller - A Cruel Picture, los matones Jules y Vincent sacados de Las hijas de Bonnie) para componer su discurso, consiguiendo hacer películas personales y únicas al mezclarlo todo.

¡Un momento! ¿Me estás diciendo que Tarantino te parece mejor que Burton cuando lo copia todo y que Burton te dejó de parecer bueno porque lo copia todo?

No, no estoy diciendo eso. No digo que Burton me dejara de gustar porque lo copiara todo, es más porque es un director (cada vez más) superficial, que se centra principalmente en la imagen, pasando todo lo demás a segundo plano. Tarantino, de forma consciente utiliza elementos de otras películas para comentar sobre esos mismos elementos. Él es bastante verbal sobre las influencias y motivos de otras películas que utiliza porque forman parte del subtexto de la película, de ahí que resulte original, por la manera en que junta esos elementos. Cuando hace una película de cine negro o bélica o de artes marciales, es a su vez un análisis sobre el género en el que se enmarca la película. Es como lo que hizo Sergio Leone en Hasta que llegó su hora, donde hace un homenaje a todo el género western utilizando escenarios y motivos que aparecían en sus películas favoritas del género; el título original C'era una volta il West -Érase una vez el oeste- resulta claramente indicativo de esta intención evocadora. Lo mismo se podría decir que hizo Steven Spielberg con el cine de aventuras en la saga Indiana Jones.

Mi objetivo último con estos comentarios no es tanto intentar convenceros de nada, pero sí invitaros a hacer un poco de reciclaje mental y revisar vuestras opiniones sobre películas que hace tiempo que no veis o directores a los que tenéis ojeriza. A medida que cambiamos y evolucionamos, también lo hacen nuestros gustos. Por eso creo que va bien ponerse a prueba uno mismo y ver si las opiniones que una vez tuvimos siguen siendo vigentes para la persona que somos hoy. Algo aplicable no sólo a las gustos cinematográficos. Por propia experiencia os digo que dar segundas oportunidades a directores y películas nos puede proporcionar más de un inesperado placer.

17 nov. 2011

El Hulk de Ang Lee


El Hulk (2003) de Ang Lee creo que merece ser reconocido como una de las mejores adaptaciones de un cómic que se han hecho hasta ahora. Cuando se estrenó El increíble Hulk (The Incredible Hulk, Louis Letterrier, 2008), parecía haber un sentimiento mayoritario que parecía decir que la anterior película de Ang Lee no era muy buena, había sido un fracaso, y etcétera, etcétera. Todo ello a pesar de que tanto a Ang Lee como a Eric Bana se les pidió que repitieran, y que ambos declinaron la oferta.

Tanto quejarse de que los estudios infantilizan los cómics a la hora de llevarlos a la pantalla y que no se los toman en serio, y cuando alguien lo hace se quejan de que la película es demasiado seria. A veces el fandom me repatea bastante los bemoles.

Cuando fui a ver al cine Hulk, temí que fueran dos horas de La Masa pateando coches y helicópteros, destrozando mobiliario urbano y nada más. Pero el film de Ang Lee me sorprendió muy agradablemente al centrarse en la pesadilla de Bruce Banner (Bana), ya que ésa era la historia que a mí me interesaba, la historia de un hombre que intenta evitar convertirse en un monstruo. Ésa es la película que quería ver y ésa es la película que vi y mucho más.

A Bana hay que sumarle la bella y talentosa Jennifer Connelly, el gran Nick Nolte y el eterno cowboy Sam Elliott, los cuales crean el gran reparto que logra que la película sea algo más que pura acción, le añade dramatismo y profundidad al interpretar el guion con reminiscencias de tragedia griega que el equipo de guionistas bajo la tutela de Ang Lee construyó. El desarrollo de los personajes dentro de una sólida historia con peso emocional y dramático permite que las espectaculares escenas de acción surjan de modo natural, en lugar de caer en la típica estructura de "peli porno" que por desgracia parece imperar en el cine de acción: escenas de exposición que rápidamente llevan a las secuencias de acción, sin desarrollo de ningún tipo.

En otras palabras, el Hulk de Lee se parece bastante al tipo de cómic de superhéroes que me gusta leer, como la etapa de Claremont en la Patrulla X o Hulk: Banner de Brian Azzarello y Richard Corben.

Tampoco podemos dejar de lado el aspecto visual. Lee, para enfatizar la sensación de que estábamos "leyendo" un cómic, creó todo un juego de pantallas partidas y transiciones que le dan un look único. Y los efectos especiales son fantásticos. Sí, Hulk parece un poco falso pero ése es el problema de construir figuras humanas usando CGI, un problema que aún hoy no se ha resuelto, ¿o me vais a decir que el Jeff Bridges joven de TRON: Legacy (Joseph Kosinski, 2010) os pareció muy real? Lo cierto es que en el momento de filmar la película llegaron hasta el límite de lo que era posible hacer, y algunas escenas, como la lucha con los perros mutados, eran originalmente más ambiciosas pero tuvieron que ser recortardas debido a que su coste habría sido prohibitivo. Y la verdad es que me gusta tanto la película que cuando la veo me da igual el realismo o la falta de éste que tiene Hulk, ya que estoy plenamente implicado en lo que me están contando.

El increíble Hulk me gustó, pero era el Hulk de Lee sin el drama ni el argumento. De modo que para mí Hulk es la gran película de La Masa que siempre he querido ver, cosa que hago no pocas veces. Así como un gran título dentro del género superheroíco, junto a El caballero oscuro (The Dark Knight, Christopher Nolan, 2008) y la versión Richard Donner de Superman II (1980).

16 nov. 2011

Monkeybone


Es cierto que es una película que está lejos de ser perfecta, pero a pesar de todo me gusta bastante Monkeybone (Henry Selick, 2001). Tal vez por el uso que hace de la animación stop-motion, tal vez por Bridget Fonda.

Monkeybone cuenta la historia de Stu Miley (Brendan Fraser), un dibujante de tiras cómicas que acaba de triunfar a lo grande cuando su creación Monkeybone es convertida en una serie de dibujos animados. Además, tiene una hermosa novia, la doctora Julie McElroy (Bridget Fonda), con la que tiene intención de casarse. Es entonces que interviene el destino en la forma de un accidente que deja a Stu en coma. Mientras está en coma, Stu viaja a una extraña ciudad, Dark Town, en la cual se encuentra con su creación: Monkeybone (voz de John Turturro). Stu será engañado por Monkeybone, que ha hecho un trato con el dios del sueño Hypnos (Giancarlo Esposito), y le roba el cuerpo. Stu deberá encontrar la manera de escapar de Dark Town y recuperar su cuerpo y su vida antes que Monkeybone llene de pesadillas a la humanidad.

El film se basa en la novela gráfica Dark Town, escrita por Kaja Blackley y dibujada por Vanessa Chong. No he tenido oportunidad de leerla, al parecer se proyectó como serie pero sólo apareció la primera parte y la historia ha quedado inconclusa, pero todos los comentarios indican que es mucho más oscura que la película. Al parecer, originalmente la intención era hacer una película más oscura y fiel al cómic, Selick estaba determinado a llevarla al cine ya que se sentía muy identificado con la obra, y se rumoreó entonces que sería protagonizada por Nicolas Cage (en el papel que interpreta Brendan Fraser) y Christopher Walken (en el papel de Muerte que Whoopi Goldberg interpreta en la película). Como es habitual, el proyecto se fue desarrollando y fue perdiendo ese tono más oscuro.

Lo curioso es que viendo el producto final, hay escenas que resaltan por su oscuridad y surrealismo comparadas con otros momentos de la película, más ligeros. El guion fue escrito por Sam Hamm, guionista del Batman de Burton, lo que mezclado con la propia sensibilidad de Selick podría haber dado mucho más de sí en ese sentido. Si hacemos una comparativa entre los largometrajes dirigidos por Henry Selick, podemos ver como Monkeybone tiene elementos de las geniales Pesadilla antes de Navidad (The Nightmare Before Christmas, 1993) y Los mundos de Coraline (Coraline, 2009), dos películas realmente soberbias, pero sufre de cierta "suavización" que la aleja del brillante acabado final de estos dos filmes, aunque desde mi punto de vista es mucho, mucho mejor que James y el melocotón gigante (James and the Giant Peach, 1996).

Pero el film también tiene sus puntos positivos. Especialmente en términos de diseño en todo lo referente al mundo onírico. Además, se prescindió de la animación CGI para animar personajes y se hacen todos con stop-motion y efectos prácticos de maquillaje (aunque también se usó la CGI para algunos efectos, completar algún maquillaje e integrar la stop-motion con la imagen real). El reparto está bastante bien, especialmente Rose McGowan como Miss Kitty aunque en un sentido más visual que artístico, y en conjunto creo que es bastante entretenida y divertida (cuando se centran en el humor negro). También resaltaría algunas escenas "de pesadilla" que, como he mencionado antes, resultan bastante originales y llamativas.

Aunque no es un film redondo, y en su momento fue un fracaso, reconozco que me gusta y la recomiendo a pesar de todo.

15 nov. 2011

El retorno de Walpurgis


Es realmente lamentable que se haya de recurrir a comprar películas de importación incluso para películas españolas, especialmente las realizadas durante la década de los 70 y primeros 80. Como es el caso de El retorno de Walpurgis (Carlos Aured, 1974), cuarta entrega de las aventuras del licántropo Waldemar Daninsky, creado por Jacinto Molina alias Paul Naschy; cuya edición americana bajo el título Curse of the Devil es la mejor edición en DVD que se ha hecho de momento.

En esta película se reúnen los elementos más queridos por Naschy a la hora de crear aventuras para su licántropo, mezclando elementos románticos y góticos aparecidos en los clásicos de terror de la Universal con la sangre y el sexo que demandaba el público entonces. Aquí también tenemos un personaje que aparece brevemente en el prólogo y que volverá a surgir en el futuro de Waldemar Daninsky: la condesa Bathory, personaje que parecía fascinar a Naschy y que aquí aparece encarnada por María Silva. La condesa Bathory sería la principal enemiga de Waldemar en El retorno del Hombre Lobo (Paul Naschy, 1981), entonces encarnada por Julia Saly.

Póster mejicano de la película, que se rodó en régimen de coproducción con México. En contraste con el póster español, aquí se exagera (o miente) sobre el erotismo de la película.

Como decía antes, en este film se concilian estilos clásicos y modernos. Hay dosis de sangre (no mucha, la habitual en la época) en los ataques de Waldemar y dosis de sexo para contentar al público en algunas secuencias de ritos satánicos y alguna escena de sexo. Sin embargo, el peso de la película lo sostiene una trama gótica y romántica muy del gusto de Naschy, que remite a la pequeña obra maestra El hombre lobo (The Wolf Man, George Waggner, 1941), ya que retrata en esta ocasión a un Waldemar más bueno que el pan, trágica víctima de una maldición gitana tras un accidente de caza.

Esta maldición gitana hará que Waldemar se transforme en hombre lobo las noches de luna llena, convirtiéndolo en un asesino contra su voluntad. A la angustia de sospechar que él es la sanguinaria bestia causante de diversas muertes, se une su historia de amor con Kinga Wilowa (Fabiola Falcón), ya que teme convertirla en una de sus víctimas. Como cantaban Ruby y los Casinos, esto puede acabar muy mal.

Son estos elementos más clásicos los que hacen que la película se pueda disfrutar hoy día, especialmente si os gusta el terror de la Universal y la Hammer, ya que le dan un tono más atemporal, haciendo que el film mantenga cierto encanto a pesar de lo limitado de los recursos con que se contaba entonces y no resulte desfasada o anticuada. Irónicamente, se consigue que El retorno de Walpurgis sea actual situando la película en el siglo XIX, respetando las reglas sobre el hombre lobo creadas en el clásico de la Universal.

No es la mejor entrega de las peripecias lobunas de Valdemar Daninsky, pero sigue siendo entretenida e interesante para los aficionados al cine de terror más clásico.

No he podido encontrar el tráiler original español, así que os dejo con el alemán, que de hecho es el americano y sigue el más puro estilo grindhouse.

14 nov. 2011

¡Más cerebros!


Acaba de salir a la venta en DVD More Brains! A Return to the Living Dead (2011), documental dirigido por Bill Philputt, productor de los soberbios His Name Was Jason: 30 Years of Friday the 13th (Daniel Farrands, 2009) y Never Sleep Again: The Elm Street Legacy (Daniel Farrands, Andrew Kasch, 2010), que se dedica a explicar cómo se creo el clásico de culto El regreso de los muertos vivientes (The Return of the Living Dead, Dan O'Bannon, 1985). Desde mi punto de vista, la mejor película de zombis que se ha hecho hasta ahora. El perfecto equilibrio entre terror y comedia, los originales personajes y la fantástica banda sonora de punk-rock, que incluye a The Cramps, The Damned, 45 Grave y al legendario Roky Erickson; son todo elementos que hace que sea una obra maestra. Sólo hay que echarle un vistazo (atención - SPOILERS):



A lo largo de dos horas se cuenta la historia de cómo esta joya fue creada: desde la concepción original de John A. Russo  hasta su estreno en 1985. Todos los problemas legales y de producción, los conflictos en el rodaje, anécdotas y, en definitiva, todo lo que los fans de esta película hemos querido saber sobre la concepción de este clásico.

Pero lo bueno no se acaba con el documental. La edición especial en DVD incluye otras dos horas de extras, de entre los que destacan, aparte de los segmentos de entrevista eliminados, tres documentales en particular:

A conversation with Dan O'Bannon: The Final Interview, como su título indica, se trata de la última entrevista que hizo Dan O'Bannon antes de morir el 2009. A lo largo de media hora habla sobre ROTLD, pero también toca otros temas, como los problemas en su segunda película como director, y diversas anécdotas.

They Won't Stay Dead: A Look at Return of the Living Dead Part II, este documental resulta bastante esclarecedor sobre por qué la segunda entrega fue un fracaso a todos los niveles. El principal problema, aparte de que gran parte de la película es un plagio de la primera no una continuación y su tono infantil (en España fue conocida como La divertida noche de los zombis y la recomendaban en revistas de cómics para niños), fue que a su director, Ken Wiederhon no le gustaba el terror particularmente ni estaba muy interesado en lo que hacía. Lo cual explica también que la película de Wiederhon Terror en las aguas (Shock Waves, 1977) sea tan aburrida, anodina y poco interesante teniendo un argumento que, a priori, sonaba interesante: un pelotón de zombis nazis anfibios se dedica a aterrorizar un grupo de turistas. Pero es otro desastre que no salva ni la presencia del gran Peter Cushing.

Love Beyond the Grave: A Look at Return of the Living Dead 3, aunque alguna cosa ya la cuenta Brian Yuzna en el comentario incluido en la edición en DVD de Return of the Living Dead 3 (1993, conocida en España como Mortal Zombie), ofrece también bastante información sobre esta pequeña joya. Una película que resulta interesante por sus propios méritos, aparte de como secuela de ROTLD, y que vista hoy día uno se da cuenta de lo avanzada que estaba a su época.

En total, cuatro horas explorando el legado y la historia de un clásico de culto, también bastante divertidas gracias a la personalidad de los entrevistados (como la Scream Queen Linnea Quigley). Eso sí, muy sabiamente no se mencionan las dos secuelas sólo de nombre, filmadas directamente en video y rodadas en Rumanía intentando pasar por Estados Unidos, que son auténtica basura y aparecieron el 2005.

En definitiva, un regalo para los fans.

11 nov. 2011

El cinéfago te cuenta cómo saber si una película es buena de verdad


¡500 posts! Guau, me parece increíble haber llenado 500 posts contando absurdidades sobre las películas que me gustan (y algunas que no, pero procuro que sean las menos). Para celebrar la ocasión he creído conveniente hacer un artículo especial, un artículo en el cual revelo todos los elementos necesarios que ha de tener una película para ser buena, pero buena de verdad. Si os encontráis con una película que tenga todos estos elementos, no lo dudéis: estáis ante la mejor película de la historia.

1 Cabezas que explotan. Con una basta, especialmente si es una explosión húmeda (con sangre y eso). También valen cabezas cortadas o aplastadas, la cuestión en que sean separadas del cuerpo de la manera más original y sangrienta posible.

2 Esqueletos animados con stop-motion. De Ray Harryhausen a El ejército de las tinieblas, si hay esqueletos animados con stop-motion a la fuerza la peli es buena.

3 Un personaje femenino que se llame Cheryl.

4 Un hombre vestido de gorila. Importante: ha de intentar pasar por un gorila de verdad, no ser parte de un gag cómico.

5 Una escena de sexo lésbico totalmente injustificada. Lo que le falta a Casablanca para ser una verdadera obra maestra.

6 La crítica de los periódicos de tirada nacional, la de la tele y la de la radio dice que es mala. Entonces, no lo dudes: es buena.

7 El mismo día que se estrena ya puedes encontrarte a paquistaníes vendiéndola por la calle.

8 Le mencionas el título a, por lo menos, cuatro (4) personas y ninguna sabe de que le estás hablando. No olvidar de añadir: "¿quieres decir que no la conoces?" con un tono que humille a la otra persona y le haga llorar.

9 El título es mencionado en algún momento dentro de la película. No vale si el título es el nombre de un personaje.

10 El factor más importante: Yo digo que es buena.

Y ya está. Teniendo en cuenta estos elementos podréis descartar o no una película sobre la que tengáis dudas de ver o no. De nada. Me voy a celebrar haber llegado a los 500 posts y luego a seguir con mi plan diabólico para dominar el mundo.

10 nov. 2011

Critters


Hubo un tiempo en que era inevitable ir al videoclub y encontrarse una nueva copia de Gremlins (Joe Dante, 1984) (cuando digo "nueva copia" quiero decir plagio, no que hubiera más cintas de Gremlins). Igual que en Gremlins, que en inglés significa algo parecido a "duende", no se traducían los títulos, de manera que los viodeclubes se parecían cada vez más a exóticos zoos de monstruitos: Munchies (Tina Hirsch, 1987), Ghoulies (Luca Bercovici, 1985), Hobgoblins (Rick Sloane, 1988)...

De entre todas estas copias (en ocasiones muy) baratas, destacaba Critters (Stephen Herek, 1985). Este pequeño clásico de culto era el que más se acercó a captar el tono del clásico de Joe Dante, mientras que el resto eran mucho más infantiles e inofensivas. Critters (en inglés esta palabra se refiere a animales o bestias) narra el asedio que sufre una granja normal y corriente por parte de unas criaturas pequeñas y peludas que se dedican a devorar todo lo que se encuentran por delante, mezclando las adecuadas dosis de comedia y terror. Es más sangrienta (en cuanto a sangre humana se refiere) que Gremlins y muy sangrienta para ser una película para mayores de 13 años. Pero eran los 80, era otra época.

Critters incorporaba también algunas ocurrencias originales, como son los dos cazarrecompensas espaciales que vienen a la Tierra para acabar con esta plaga de criaturas "devoratodo". Estos cazarrecompensas tienen la habilidad de poder metamorfosear su rostro a voluntad, efecto logrado de forma muy verosímil gracias a los buenos efectos especiales con los que contaba la producción, bastante efectivos para una película de bajo presupuesto. Se ha de mencionar que los efectos relativos a los critters fueron realizados por la compañía de los hermanos Chiodo, responsables del clásico de culto Payasos asesinos (Killer Klowns from Outer Space, Stephen Chiodo, 1987).

El reparto no es que sea nada del otro mundo, aunque incluye a la estrella de la serie B Dee Wallace Stone y a un joven Billy Zane, pero cumple su función profesionalmente, sin estropear la película y contribuyendo a que "nos la creamos".

En definitiva, Critters no es más que una película de monstruos como las que se hacían en los años 50, aunque el diseño de las criaturas estuviera influenciado por el giganórmico éxito del film de Dante. El escenario del asedio resulta bastante entretenido y tiene un toque claustrofóbico. Es entretenida y divertida aún hoy día. Ciertamente, la primera vez que la vi gracias a la magia del VHS me pareció "buenísima", pero hoy día un simple "divertida" basta.

Tiene suficiente encanto como para que nos olvidemos de su voluntad de aprovechar el éxito de otra película, de modo que podamos disfrutarla por si misma. Atención a la música del tráiler, extraída de un clásico del terror que había proporcionado pingües beneficios a la New Line.



New Line Cinema se encontró de nuevo con un gran éxito por sorpresa, tras lograr triunfar con la historia de cierto asesino onírico, y rápidamente puso en marcha una secuela: Critters 2 (Critters 2: The Main Course, Mick Garris, 1988).

Escrita por los entonces desconocidos Mick Garris y David Twohy, nos cuenta la historia de como el joven Brad (Scott Grimes) vuelve a su pueblo natal, Grover's Bend, unos años después de que su familia sobreviviera el ataque de los critters. Como es de esperar, los critters vuelven a hacer acto de presencia, esta vez de forma más aparatosa, atacando todo el pueblo.

De nuevo, sorprende una película para mayores de 13 años con escenas bastante impactantes (especialmente me gusta la muerte del hombre vestido de conejo de Pascua) e incluso el desnudo de la bella Roxanne Kernohan, como una de los cazarrecompensas espaciales (Kernohan murió poco después, en 1993, en un accidente de coche).

Y de nuevo, la historia que se nos cuenta nos resulta bastante familiar, pero lo hace de forma bastante entretenida. Y si a uno le gustan las películas de monstruos (o monstruitos en este caso) es un título bastante disfrutable.




New Line, que espera resucitar pronto a estas criaturas espaciales en forma de remake o reboot, dio punto y final a la saga de los critters con dos títulos filmados casi simultáneamente para el mercado del vídeo: Critters 3: La venganza (Critters 3, Kristine Peterson, 1991) y Critters 4 (Rupert Harvey, 1992). Aunque eran para el mercado del vídeo, también se estrenaron en cines. En nuestro país sólo Critters 3 (cuyo extraño título en castellano me llena de curiosidad) se estrenó en cines y fui lo bastante tonto como para ir a verla, engañado por el buen sabor de boca que me había dejado la segunda entrega.

Hoy más conocida por ser el debut cinematográfico de Leonardo DiCaprio, Critters 3 es infantil, rutinaria y aburrida. Por otro lado, Critters 4 fue la primera "secuela en el espacio", táctica luego imitada por otras prestigiosas películas como Leprechaun 4 (Leprechaun 4: In Space, Brian Trenchard-Smith, 1997) o Hellraiser 4 (Hellraiser IV: Bloodlines, Alan Smithee, 1996). Sin embargo, como Critters tenía cierto elemento de ciencia-ficción, la decisión no parecía muy descabellada. Así, en lugar de una copia sin gracia de Gremlins o de las anteriores entregas, tenemos una copia sin gracia de Alien - El octavo pasajero (Alien, Ridley Scott, 1979). La cuarta la alquilé en vídeo, aunque aprovechando una oferta que me permitía llevarme dos títulos más en alquiler sin que fuese más caro (creo que en un extinto Blockbuster).

Baste decir que la única razón por la que actualmente tengo ambas películas en DVD es porque venían incluidas en el pack de la edición americana de la saga, que era muy económico ya que incluía las cuatro películas en dos discos, y que salió hace un año más o menos.

9 nov. 2011

Diablesas sobre ruedas




Estrenada en 1968, She-Devils on Wheels es una peculiar biker movie, protagonizada por una banda de motoristas compuesta exclusivamente de mujeres, dirigida por Herschell Gordon Lewis, cuya banda sonora se ha ganado tantos fans como la película misma gracias a la canción, que también escribió Lewis, Get Off The Road, interpretada por The Faded Blue.

La pantalla está negra y empezamos a oír los motores de un montón de motocicletas. Aparece el dibujo de una motorista, que empieza a girar en pantalla. De repente, la escena cambia a una joven de aspecto inocente que se despide de su madre y sale en coche. Entra en un garage y, tras aparecer de nuevo el dibujo de la motorista girando como si fuera el símbolo de Batman en la serie de televisión de los 60, la chica sale del garaje convertida en una motorista. Empieza a sonar Get Off The Road y arrancan los títulos de crédito.

Así empieza una atípica película de Lewis que, tras inventar el gore en una serie de títulos clásicos, se aparta del terror, pero no de la sangre: la película contiene algunas escenas bastante violentas, para contarnos la historia de las Devora-hombres, la banda motorizada protagonista. El argumento incluye algunos tópicos del género, pero acaba siendo una película bastante entretenida: Karen (Christie Wagner), la chica del principio, pasará una serie de pruebas que le harán plantearse si quedarse o no en la banda y la nueva incorporación de la banda, la joven Honey Pot (Nancy Lee Noble) es secuestrada por una banda motorista rival como venganza por una afrenta anterior lo que provocará a su vez una salvaje venganza por parte de las Devora-hombres, comandadas por la despiadada Queen (Betty Connell).

La película parece regodearse en ofrecer un relato de pura dominación femenina. Al principio, la banda hace una carrera para ver quién es la primera que tiene el privilegio de escoger entre el ganado de hombres que tienen para su propio placer; cuando no se dedican a una orgía de sexo y drogas, se dedican a aterrorizar la ciudad y son muy violentas con cualquier banda rival. Básicamente, es una película motorizada en la que los roles de género están invertidos.

Pero lo que la hace interesante desde mi punto de vista es la manera en que está rodada. El recurso del dibujo de la motorista girando marcando los diferentes segmentos de la historia, el uso de la banda sonora, el montaje, los movimientos de cámara... Todo ello recursos de lo que sería una película profesional. Pero a esto se le mezcla un aire entre amateur y documental: hay algún momento en que la cámara está desenfocada; hay momentos en que las motoristas saludan a la cámara al pasar frente a la cámara en algunas escenas de carretera; no se usan dobles en ningún momento y vemos a las mismas actrices llevando las motos (algunas, de hecho, eran auténticas motoristas) lo que le da un toque realista y genuino. Todo ello le da un look sucio y real, alejado del aspecto artificial habitual de la época, que sólo pierde verosimilitud en algún momento pretendidamente dramático. Pero cuando se trata de ir con las Devora-hombres, tienes la sensación de estar viendo un documental, de ser un testigo privilegiado de lo que sucede dentro de una banda de motoristas femeninas.

Para los amantes de las biker movies, la exploitation y la serie B es ciertamente un título muy recomendable, aunque no es de lo mejor que ha hecho Gordon Lewis, satisface al aficionado (por lo menos a mí me satisfizo). Sin embargo, aquellos de paladar delicado sería mejor que se abstuvieran.

Como es habitual en el cine de Gordon Lewis, el tráiler no tiene desperdicio:



A modo de bonus tracks, os dejo un par de versiones de Get Off The Road. Una a cargo del clásico y genial grupo The Cramps, otra a cargo de Josie Cotton (dentro de su álbum Invasion Of The B-Girls):



8 nov. 2011

Mondo Topless de Russ Meyer


Muchas lectoras (e imagino que algunos lectores) puede que se pregunten que interés puede tener un pseudodocumental de 60 minutos sobre las bailarinas que danzaban en topless en clubes del año 1966. Mi respuesta es que fue escrito, dirigido, fotografiado, editado y producido por Russ Meyer, garantía de que lo que vais a ver no es ni normal.

Mientras volvía a ver este documental no pude evitar imaginarme al maestro Meyer riéndose a carcajadas mientras lo editaba y ponía a punto. Desde el primer plano, que muestra la señal de una calle llamada Twin Peaks (picos gemelos), pasando por el texto y la hiperbólica interpretación de la voz en off, hasta la continua banda sonora de rock and roll... Todo parece indicar que Meyer estaba parodiando, o más bien burlándose, de la llamada revolución sexual. Realmente, esta no es una película erótica o sexual, sino que es más bien un gran chiste que te hace reír a carcajadas, cortesía de la narración que el director siempre se encargaba de escribir en sus películas.

Pero empecemos por el principio.

Mondo Topless se supone que es un documental que retrata el nuevo fenómeno que en los 60 fue la apertura de locales en los cuales unas bailarinas danzaban en topless. Y sólo bailaban. No hacían strip-tease ni movimientos sexuales de ningún tipo. Sólo bailaban desnudas de cintura para arriba. Primero se fija en San Francisco y luego pasa a mostrar locales de este estilo que se abrieron en Europa, aquí sí con un contenido más abiertamente sexual.

Esto es la teoría. En la práctica, el documental empieza retratando San Francisco como si se tratara de algún programa turístico, ensalzando la ciudad y sus muchas virtudes y cualidades arquitectónicas. De fondo se escucha la típica "música de ascensor" y el narrador parece ser una persona cuerda. Esta secuencia que nos muestra paisajes completamente tópicos y aburridos de San Francisco se ve intercalada con breves planos de una mujer desnuda conduciendo un coche.

Estos planos nos sirven para asegurarnos de que no nos hemos equivocado de película después de todo. Tras unos minutos de turismo, el narrador parece enloquecer y empieza lo que sería un breve resumen de lo que nos espera, tras pasar luego al meollo del asunto. Antes de que puedas decir "talla 100", el espectador se ve inmerso en un espectáculo de imágenes y sonidos como sólo Meyer podía crear.

Bajo su aspecto inocente, esta cinta de vídeo contenía la copia que hice de Mondo Topless hace unos años, así como otras películas de dudosa moral y llenas de horrores de diversa índole. Alquilé Mondo Topless en un videoclub barcelonés que se especializaba en cine raro, serie B, terror y subgéneros varios, cerrado desde hace años, por desgracia. Muchas de sus cintas eran de importación, así que la versión que vi de Mondo estaba en versión original subtitulada en holandés (o por lo menos creo que es holandés).

Este documental/comedia/despropósito se ha de analizar separando imagen y sonido. Las imágenes nos van intercalando las diferentes bailarinas protagonistas bailando en diferentes ambientes y situaciones, intercalando las actuaciones de manera que se va saltando de una a otra, en una suerte de continuo flujo que muestra los bailes de las artistas de la manera más surrealista posible. El audio consiste en el narrador presentando a las diferentes artistas de la manera más hiperbólica y delirante posible, haciendo comentarios aquí y allá, intercalado con los comentarios de las propias bailarinas sobre por qué bailan, sobre su visión del mundo, qué sentido tiene el baile y otros temas varios; todo ello acompañado de un fondo non-stop de música rock. Un dato interesante es que la protagonista del clásico de Meyer Lorna (1964), Lorna Maitland, hace acto de aparición y podemos oír partes de una entrevista que grabó mientras rodaba Lorna.

El efecto que produce Mondo Topless no es en absoluto erótico, más bien es de un hilarante y surreal exotismo. La moda y estilo de los 60, mezclado con la música, los frenéticos movimientos de las bailarinas y la manera de editar de Meyer consiguen que este pseudodocumental sea tremendamente divertido e interesante y algo más que una simple excusa para ver atractivas mujeres bailar desnudas de cintura para arriba; un videoclip de 60 minutos adelantado a su tiempo. No sé si me atrevo a recomendarla a todo el mundo, pero desde luego sí que os diría que por lo menos la escucharais. Tenerla de fondo musical en una fiesta/cena puede resultar bastante divertido.

7 nov. 2011

La serpiente voladora (Q aka Q: The Winged Serpent)


La serpiente voladora (Q, Larry Cohen, 1982) es una de esas películas en las cuales la historia de cómo se hizo resulta tan interesante como la historia que cuenta. Según explica el propio Larry Cohen, en el audiocomentario incluído en la edición especial que editó Anchor Bay Uk hace unos años, la cosa fue así:

Tras ser despedido como director de Yo, el jurado (I, the Jury, Richard T. Heffron, 1982) -su nombre todavía aparece en los títulos de crédito de este film ya que escribió el guion, adaptando una novela de Mickey Spillane-, Cohen no quiso desperdiciar el tiempo y dinero que había invertido y rápidamente puso en marcha un nuevo proyecto. En apenas seis días contrató a los actores, escribió el guion (David Carradine no lo recibió hasta que llegó a Nueva York en avión el mismo día que empezaba a rodar) y puso en marcha el rodaje. De esta forma, Cohen escribió, produjo y dirigió Q, película que se acabaría convirtiendo en un clásico de culto y que en su momento también fue un gran éxito de taquilla, como Cohen alegremente señala, superando por varios millones la recaudación de la película de la que había sido despedido.

Conociendo la manera en que fue rodada, uno no puede más que admirar la calidad del resultado final, tanto técnica como artísticamente. Pero ello se debe a la experiencia de Cohen como director de películas de bajo presupuesto y técnicas de rodaje de guerrilla. Por ejemplo, se ponía a filmar por la calle sin pedir permisos, usando las reacciones auténticas de los viandantes, de forma brillante en las escenas donde la sangre de las víctimas cae del cielo sobre la gente que pasea por la calle en aquel momento. También consiguió rodar dentro del edificio Chrysler, de modo que el clímax y diversas escenas claves de la película tienen lugar realmente en lo alto del rascacielos y en ningún momento se usaron decorados, dándole una continuidad visual de la que carecían producciones de mayor presupuesto.

Esta manera de rodar consigue darle una muy creíble pátina de realismo urbano a una película cuyo argumento es muchas cosas menos realista. Una atmósfera y calidad ambiental única que no volvería a verse repetida en pantalla hasta Monsters (Gareth Edwards, 2010). Por supuesto, también hemos de tener en cuenta la contribución del cuarteto de protagonistas para hacer creíble esta verosimilitud urbana. Todos ellos (Michael Moriarty, David Carradine, Richard Roundtree y Candy Clark) estaban acostumbrados a esta forma de trabajar, que además de lograr que hicieran interpretaciones más naturales, les permitía improvisar. Clark había trabajado con Nicolas Roeg y los protagonistas masculinos se habían curtido en el cine independiente y de bajo presupuesto.

Por ejemplo, hay una escena que Cohen improvisó tras saber que Moriarty sabía tocar el piano, en la que muestra al personaje de Moriarty, el perdedor Jimmy Quinn, intentando conseguir un trabajo. La escena no queda como un simple añadido, nos proporciona información sobre el personaje y además Cohen luego reescribió otra escena de la parte final de la película que hace referencia a la del piano. Así, a pesar de la forma apresurada y algo caótica en que fue rodada, Q tiene un guion perfectamente cohesionado y estructurado en el que no queda ningún cabo suelto ni se deja nada al azar.

Pero es posible que muchos halláis llegado hasta aquí y os estéis preguntando: ¿qué demonios es Q?

Q es la abreviatura de Quetzatcoatl, un dios en forma de monstruosa serpiente voladora que ha sido despertado gracias a los sacrificios humanos que un fanático seguidor suyo hace en su honor. Estos sacrificios humanos están siendo investigados por la pareja de policías Shepard y Powell (Carradine y Roundtree, respectivamente), que también investigan una serie de misteriosas muertes y desapariciones que tienen lugar en los rascacielos de la ciudad. Paralelamente, Jimmy Quinn (Moriarty) intenta obtener un trabajo honrado, pero cuando no le contratan en el bar en el cual trabaja su novia Joan (Clark), no le queda más remedio que aceptar un trabajo como conductor en un atraco. Huyendo de la policía descubrirá, en lo alto del edificio Chrysler, un extraño y enorme nido, en el cual descansa un gigantesco huevo.

Cohen mezcla de manera soberbia tres tramas que darían para tres películas en una única y fantástica maravilla: la trama de los sacrificios humanos daría para un thriller, la trama principal sola daría (y da) para una monster movie y la historia de Quinn daría para un estupendo drama criminal. Cohen maneja todos estos elementos y los integra sin que nada sobre o falte.

Como resultado final, el notable desarrollo y caracterización de los personajes, así como la atípica manera en que se construye lo que podría ser un rutinario film del estilo "matemos al monstruo gigante", hacen resaltar a Q por encima del películas parecidas del género.

Entretenida, emocionante, divertida y con una estupenda animación stop motion, Q es un clásico tremendamente recomendable, especialmente en la mencionada edición especial de Anchor Bay Uk, que tiene una gran calidad de imagen y sonido (pista DTS incluída). Por lo menos, hasta que salga el Blu-ray.