30 mar. 2012

[REC]³ Génesis


La ahora saga de películas [REC] de Jaume Balagueró y Paco Plaza es de esas que amas o odias. O te parece que están bien o son reguleras. O te gustan o no te gustan. O te divierten o te aburren. O las has visto todas, o sólo una o ninguna. Ya sabéis, de esas.

Antes de entrar en materia con [REC]³ Génesis (Paco Plaza, 2011), me gustaría aclarar un pequeño error que he visto reflejado en entrevistas y artículos referidos a esta película: LAS CRIATURAS DE [REC] NO SON ZOMBIS, SON ENDEMONIADOS. Endemoniados como los que aparecen en Posesión infernal (The Evil Dead, Sam Raimi, 1981), Demons (Dèmoni, Lamberto Bava, 1985) y Muerte y desayuno (Dead & Breakfast, Matthew Leutwyler, 2004).

 Esta tercera entrega de la saga no es la experiencia visceral y adrenalítica que son las dos primeras entregas, pero no por ello deja de ser una película muy entretenida que adopta un tono "montaña rusa" típico del cine de género de los 80, en el cual se combinaba el terror y el humor continuamente. Porque, y puede que descoloque a algunos fans de la serie como lo hizo la segunda entrega al expandir la mitología de la historia, los toques de humor que se insinuaban en la primera y se hacían más obvios en la segunda, aquí abundan, mezclando continuamente carcajadas y sustos, con un tono que recuerda al primer Joe Dante y un ritmo acelerado.

Creo que la fría recepción hacia la película en uno de sus pases americanos se debe tal vez a que parte de la comedia se pierde en la traducción, así como hay detalles que no sé hasta que punto harán gracia fuera de Catalunya.

La segunda parte destacaba por, como ya he dicho, ampliar la mitología insinuada en la primera y jugar con el formato narrativo de cámara en primera persona, sin abandonarlo pero manipulándolo para servir mejor a la narración y no constreñir el punto de vista del film. En esta tercera entrega también se juega con el formato, hasta cierto punto se parodia, para luego abandonarlo y entrar en una narración cinematográfica más canónica. También se abandona la estructura de videojuego, utilizando una más habitual del género.

Estos cambios, este deseo de no hacer más de lo mismo, ha hecho que disfrutara con la película. La historia es más o menos la misma que la primera, cambiando ambientación y escala, pero igual que, en el fondo, todas las historias de terror son la misma o todos los westerns son el mismo, como dijo Peter Cushing. Los cambios de tono y estilo hacen que se disfrute como algo diferente.

Desde luego, queda más claro que si, a pesar de las obvias semejanzas, tanto Balagueró y Plaza juraban y perjuraban que no habían visto Demons (cosa que se me hace difícil de creer), lo han hecho desde entonces (por lo menos Plaza, si me equivoco aquí estoy para que me lo diga). También se juega bastante con la imagen icónica que de la sierra mecánica tiene en el género, que se convertiría en fetichismo en películas como Terroríficamente muertos (Evil Dead II: Dead by Dawn, Sam Raimi, 1987) y Hollywood Chainsaw Hookers (Fred Olen Ray, 1988), así como se idean gags que parecen sacados de las primeras películas de Peter Jackson.

La película es un festival para el aficionado que gracias a su corta duración se pasa bastante rápido. Me lo he pasado muy bien viéndola y me ha hecho que espere con ganas la cuarta entrega que dirigirá Balagueró. Es cine de género, cine de entretenimiento, pero bien hecho. Hecho por alguien a quién también le gusta.

28 mar. 2012

Lo que pudo ser y no fue


En la página web Bloody Disgusting, especializada en cine de terror, fantástico y ciencia ficción, empezaron hace relativamente poco una serie de artículos en los que se dedican a comparar antiguas versiones y versiones alternativas de guiones con la película que finalmente se estrenó. Una serie muy interesante que recomiendo leer a todo el mundo interesado en este tipo de cosas.

De las que se han repasado hasta ahora, dos resultan particularmente interesantes (para mí): la comparación entre el guion más oscuro de Chris Columbus de Gremlins (Joe Dante, 1984) y el enfoque de Wes Craven en lo que finalmente sería Pesadilla en Elm Street 3 (A Nightmare on Elm Street 3: Dream Warriors, Chuck Russell, 1987).

Interesantes para los fans ya que, durante mucho tiempo (por lo menos por mi parte), se había oído hablar de estos enfoques muy diferentes de la película estrenada. En el caso de Gremlins temía que Steven Spielberg hubiera hecho lo mismo que con el guion de 1941 (Steven Spielberg, 1979): coger una historia oscura y suavizarla para adaptarla a su gusto. Pero lo cierto es que Spielberg iba a producir originalmente la historia llena de sangre que Columbus había escrito, de ahí que contactara con Joe Dante por su excelente trabajo como director en Piraña (Piranha, 1978) y Aullidos (The Howling, 1981).

Aparte de que había mucha más sangre y más muertes explícitas, en los primeros borradores del guion de Columbus había dos cosas que luego cambiaron radicalmente: Gerald, que en la película encarnó Judge Reinhold, está presente hasta casi el final (muere en la escena del centro comercial donde se produce el enfrentamiento final) , ayudando a Billy (Zach Galligan en el film) y Kate (Phoebe Cates) a enfrentarse a los gremlins. Por ejemplo, él pone en marcha la película en el cine para distraer a las criaturas. En esta versión del guion es Gerald el que tiene el monólogo sobre el padre muerto en navidad, así se entiende por qué es tan capullo al principio del film y se redime el personaje. En la película final se plantea como la némesis de Billy y luego desaparece del film completamente. En la sección de escenas eliminadas de la edición en Blu-ray podemos saber qué fue del personaje. El otro cambio radical es que en la versión que se comenta, Gizmo muere al final y se transforma en una especie de mariposa de luz brillante.

No sé vosotros, pero creo que en este caso la película cambió para mejor. Gremlins es perfecta tal y como es. Tampoco creo que hubiese sido mejor con más sangre.

En el caso del guion de Wes Craven y Bruce Wagner viene a demostrar que Craven sabe crear grandes conceptos y tiene ideas originales que luego desarrolla de la forma más torpe y mediocre posible. Porque esta versión de Dream Warriors está llena de conceptos interesantes, pero lastrados por diálogos muy malos y ejecuciones algo torpes. Por ejemplo, la muerte sonámbula de uno de los personajes aparece pero se representa a Freddy simplemente conduciendo a su víctima, el uso de los tendones para convertir a la víctima en una marioneta fue creación de Frank Darabont y Chuck Russell, así como fue también creación suya el origen de Freddy como el hijo bastardo de 100 maníacos. Os recomiendo la lectura del artículo para ver todos los cambios de trama y personajes, aquí. Hay que reconocer, eso sí, que Craven inventa conceptos y plantea ideas que más tarde irán apareciendo en sucesivas entregas de la serie.

En definitiva son dos casos en los que salimos ganando con los cambios. Sin embargo, existen otros casos en los que no fue así. El caso más llamativo que me viene a la cabeza es el de la película Resident Evil (Paul W. S. Anderson, 2002). Originalmente los productores acudieron a George A. Romero para que hiciera la película, ya que los creadores del videojuego se habían inspirado en sus films.

Romero escribió un épico guion que los productores consideraron que era demasiado para lo que querían hacer, así que se dirigieron a Anderson, que hizo la película que finalmente se estrenó.

Si habéis visto Resident Evil sabréis que no es una película demasiado buena. Lo que la crítica especializada llama un señor truñaco. Si no la habéis visto, fiaros de mi palabra.

Para mí fue aún peor porque la fui a ver tras leer el guion de Romero. Esta versión está protagonizada por un policía nativo americano que será el que se enfrentará a los horrores creados por la compañía Umbrella. Se mantiene fiel a la estructura del juego: empieza en la casa y a medida que avanza el protagonista se va introduciendo en niveles cada vez más profundos de Umbrella. Se enfrenta no sólo a zombis, también a varias y fantásticas criaturas. En resumen, la aventura de terror espectacular que me gustaría haber visto en el cine, en lugar de lo que finalmente vi. Aunque he de añadir que por fortuna la vi gratis ya que me tocaron un par de entradas no recuerdo con qué promoción.

En todo caso, me alegro de haber descubierto por fin las diferencias entre los primeros borradores y el guion final de dos películas que me encantan. Más que nada porque los cambios fueron para mejor.



26 mar. 2012

Pleasantville


Pleasantville (1998) fue el debut en la dirección de Gary Ross, guionista que había escrito un par de grandes éxitos: Big (Penny Marshall, 1988) y Dave, presidente por un día (Dave, Ivan Reitman, 1993). Pleasantville adopta la forma de una interesante fábula quehace cierto el "ten cuidado con lo que deseas".

David (Tobey Maguire) es el típico adolescente de película, demasiado tímido para hablar con ninguna chica, que pasa desapercibido entre los demás. Al contrario que su popular hermana Jennifer (Reese Whiterspoon), a la cual no le resulta particularmente difícil interrelacionarse con sus congéneres del sexo opuesto. David es un fanático de Pleasantville, serie de televisión de los años 50 que muestra una sociedad idealizada completamente opuesta a la que se encuentra cada día de su vida. Una noche, David y Jennifer se verán transportados al universo de Pleasantville por medio de un mando a distancia mágico.

Esta es una de las pocas películas películas que he visto en el cine que me ha emocionado realmente. Esto se debe a que, aunque se trata de una película "con mensaje", Ross no deja en ningún momento que ello interfiera con el hecho de que está contando una historia. Todos los temas surgen de forma natural de la trama, no es la trama la que sirve de excusa para hablar de X o de Y. Es decir, en Los edukadores (Die fetten Jahre sind vorbei, Hans Weingartner, 2004), por ejemplo, el director usa la historia como excusa para soltar su discurso a través de la boca de los personajes, convirtiendo el film en algo predecible y aburrido, por muy interesantes que puedan ser las ideas del director (que tampoco es que sean tremendamente originales). Este es el error que no comete Ross, creando un auténtico arco dramático para sus personajes principales, los cuales evolucionan a través de la historia. El David que vemos al principio de la película no es el mismo que vemos al final.

Hago hincapié en esto ya que, a pesar de que se trata temas serios, no deja de ser una comedia, una película divertida y entretenida, con algunos momentos estéticos muy logrados y bellos. Es decir, alguien que sólo le apetezca pasar un rato entretenido, lo pasará viendo la película y no tendrá la sensación de que le están predicando.

Uno de los principales temas que trata el film es el peligro de la nostalgia, de idealizar el pasado. El típico "cualquier tiempo pasado fue mejor". Ross retrata un presente bastante deprimente, de modo que se entiende la afición de David por un universo que, en comparación, parece ideal. Y, al principio, parece realmente ideal, es a medida que se vamos descubriendo el universo de la ciudad de Pleasantville que se descubren sus carencias. David utiliza la serie Pleasantville como escape, para huir de una realidad complicada que no le gusta, prefiriendo la simplicidad de esta mítica sociedad televisiva. A lo largo de su estancia allí, David descubre que esta ciudad "perfecta", no lo es tanto. Que hay una diferencia entre el conformismo y la felicidad. Que tal vez la vida necesita algo de complicación.


La presencia de David y Jennifer acabará provocando que la perfección en blanco y negro se vea contaminada de color. Esto le sirve al director para dos cosas: como manera de presentar de forma visual el cambio interior que provoca el descubrimiento de nuevas experiencias por parte de los "pleasantvilenses", y también para introducir una fuente de conflicto en la que se tratarán temas como la intolerancia y el racismo.


Pronto surge el conflicto entre la gente en blanco y negro (digamos gris) y la gente de color (literalmente). No es algo que sea muy sutil, y hasta cierto punto de esperar, pero no por ello deja de estar mejor tratado. Aunque más efectivo es como se introduce la intolerancia, no sólo hacia la gente "de color", también hacia los libros, el sexo y, en general, todo aquello que expande la mentalidad y la educación de las personas más allá de los límites impuestos. El miedo al cambio, al "otro", es la fuerza que impulsa la intolerancia entre los en un principio pacíficos ciudadanos de Pleasantville. Imágenes por desgracia familiares como la quema de libros o la violencia contra aquellos que son diferentes resultan aún más impactantes llevadas a cabo por los pleasantvilenses.


Este aspecto de la trama le sirve también al director para homenajear la clásica obra maestra Matar a un ruiseñor (To Kill a Mockingbird, Robert Mulligan, 1962).


Pleasantville es una de mis películas favoritas, así que si hay alguien que no la conozca espero que este artículo sirva para que se ponga a buscarla. He intentado utilizar argumentos de más peso que simplemente decir "me parece una maravilla y tu vida será mejor si la ves", pero en el fondo se trata de eso mismo. Me encanta y me gustaría que todo el mundo la disfrutase.

Videoclip de Fiona Apple versionando Across The Universe, versión que hizo para la banda sonora de la película y que creo que la presenta mejor que el tráiler original. "Nada va a cambiar mi mundo". 

23 mar. 2012

Con todos ustedes: ¡Los Bluuuues Brothers!


El 22 de abril de 1978 se hizo historia de la televisión: por primera vez aparecían Dan Aykroyd y John Belushi como The Blues Brothers en el clásico programa Saturday Night Live. Aquel mismo año aparecía su primer álbum: Briefcase Full Of Blues, álbum que alcanzó el número uno en la lista Billboard y que recogía una actuación que hicieron como número de apertura para un espectáculo de Steve Martin. Puede que Aykroyd y Belushi fueran cómicos, pero se tomaban la música en serio, sólo hay que escuchar a Belushi interpretando Guilty para comprobarlo.

Aykroyd y Belushi se conocieron a mediados de los 70, cuando Belushi se encontraba reclutando talento para el Saturday Night Live. Los dos se hicieron rápidamente amigos y Aykroyd contagió a Belushi su pasión por el sonido eléctrico del blues y el rhythm and blues. Muy pronto empezaron a actuar juntos, desarrollando unos personajes que el director musical del Saturday Night Live, Howard Shore, bautizó como los Blues Brothers. Originalmente, Aykroyd y Belushi actuaban antes de que empezara el programa, a modo de calentamiento y entretenimiento para el público que esperaba que empezase el show. Siempre concluían sus actuaciones instando a la gente que comprase los álbumes originales, promocionando una música que había caído en la oscuridad, ensombrecida por el rock y la música disco.

El estreno y arrollador éxito de la hoy clásica Desmadre a la americana (Animal House, John Landis, 1978), hizo que aumentara el poder de Belushi en el show y le permitió convertir a los Blues Brothers en parte integrante del show, convirtiendo a la pareja de hermanos en unos de los personajes más populares del programa.

Con la popularidad de la pareja por las nubes gracias al Saturday Night Live y las grandes ventas de su primer álbum, hacer una película protagonizada por estos personajes parecía obvio. Aykroyd, Belushi y Judith Belushi-Pisano (la esposa de John), habían inventado toda una biografía y características específicas de los personajes. Aykroyd escribió un guion contando la historia de los hermanos. Un guion que en realidad no era un guion, sino 340 páginas con elaboradas descripciones, toda la historia de los personajes y el reclutamiento de cada miembro de la banda, una especie de bíblia. Aykroyd nunca había visto un guion de cine, así que le pasó todo este material a John Landis para que lo convirtiera en un guion cinematográfico.

Curiosamente, Landis hizo lo mismo trabajando con Harold Ramis en Animal House. Luego, Ramis y Aykroyd trabajarían juntos en el guion de Los cazafantasmas (Ghost Busters, Ivan Reitman, 1984), aplicando lo que habían aprendido de Landis. Este director fue también el único que estuvo cerca de capturar toda la fuerza y la energía de Belushi en las dos películas en las que lo dirigió antes de que Belushi falleciera en 1982 por sobredosis.

La película entró rápidamente en producción. Tan rápido que ni siquiera tenían un presupuesto asignado. Cuando este finalmente se cifró por el estudio en 12 millones de dólares, el productor Robert K. Weiss comprobó que ya se habían gastado esa cantidad sólo en las primeras semanas de rodaje. El presupuesto final fue de 30 millones de dólares, que en 1979 era una cantidad desorbitada. Pero cuando se estrenó en 1980, Granujas a todo ritmo (The Blues Brothers) no tardó en recuperar lo invertido y se convirtió en un gran éxito. Éxito que contribuyó a hacer de nuevo popular el blues y el rhythm and blues, dando nueva vida a las carreras de los artistas que participaron en ella, como James Brown y Aretha Franklin, que por entonces habían caído en el olvido.

No hay duda de que si la película se ha convertido en un clásico de la comedia y sigue siendo popular hoy en día es gracias a los propios Blues Brothers. La trama no es más que una excusa para disfrutar con las peripecias de los hermanos y dejarse llevar por la música. Se combinan diferentes tipos de comedia, así como diferentes estilos de cine musical, con lo que hay cierto equilibrio en cuanto a gags: si uno no te gusta, el siguiente sí. Personalmente, los que me hacen más gracia son los directamente absurdos y los "serios" (la no-reacción de los hermanos ante la absurdidad).

La película había sido proyectada por el director Landis como un gran espectáculo, como un concierto de tres horas con intermedio. Sin embargo, el estudio prefirió hacer algo más convencional, así que Landis se vio obligado a recortar el film. Por suerte, con las ediciones en DVD y el Blu-ray se puede disfrutar de la versión original que quiso estrenar Landis. La máxima diferencia entre la versión estrenada en cines y la extendida, aparte de alguna escena añadida, se haya en los números musicales, que en la extendida se pueden disfrutar de forma íntegra, de ahí que recomiende ver la extendida, que aunque dura dos horas y media no se hace larga en ningún momento.

The Blues Brothers es una película que no falla en hacerte disfrutar de principio a fin. Ideal para levantar el ánimo o simplemente porque te apetece reír y olvidarte de todo. No resulta extraño que su popularidad a lo largo de los años no haya decaído. Este éxito hizo que el estudio planeara una secuela, la triste Blues Brothers 2000. En palabras de John Landis, la razón por la que esta secuela fue un fracaso a todos los niveles es que el estudio insistió en que no calificada para adultos, como la primera, y potenciar la presencia del personaje infantil. La verdad es que se detecta cierta amargura por parte de Landis al hablar de como el estudio hizo que la película se hundiera.

Dejando de lado infames secuelas, The Blues Brothers sigue intacta y en plena forma para nuestro eterno placer.

22 mar. 2012

Ese extraño sonido no es sólo el viento y hay algo escondido bajo tu cama


En el post de ayer, Roy D. Mustang dejaba un comentario diciendo que las películas de terror o de miedo ya no dan ídem. Además, comentaba el hecho de cómo unas películas resultaban aterradoras hace décadas pero hoy ya no lo son.

¿Es cierto? ¿Las películas de miedo ya no dan miedo? ¿Ya no se hacen buenas películas de terror?

En lo que respecta a la tercera cuestión: solo en el 2011 se estrenaron casi 600 películas de terror o con elementos terroríficos. De esa cantidad, yo personalmente vi durante el año pasado tal vez 15 o 20, puede que unas cuantas más, estrenadas ese mismo año, así que no podría juzgar si la mayoría son buenas o malas. Eso sí, la cantidad sólo me hace pensar que el género goza de excelente salud. El problema es que nosotros ahora no podemos juzgar con la suficiente distancia, ya que vemos al mismo tiempo las buenas y las malas, con la sensación de que las malas son mayoría, pero no es algo basado en hechos sino en sensaciones (dejando de lado, claro, que el talento no abunda tanto como la mediocridad, algo que se ha dado siempre).

Dan O'Bannon explica en una entrevista que el fracaso de la comedia Estrella oscura (Dark Star, John Carpenter, 1974) que él había escrito le llevó a escribir Alien, el octavo pasajero (Alien, Ridley Scott, 1979) ya que, según él, la gente se ríe por cosas diferentes pero todo el mundo tiene miedo a las mismas cosas. Bueno, O'Bannon fue un gran guionista, pero creo que en este aspecto se equivocaba.

Igual que la gente se ríe por cosas diferentes, tiene miedo de cosas diferentes. El cine de terror, de miedo o de canguelo, está íntimamente ligado a la sociedad que lo crea, de una forma que no está ligado ningún otro género. Es el único genero en el cual se crean corrientes, subgéneros y modas siguiendo los cambios sociales, actuando en muchas ocasiones como espejo de esos cambios.

¿Por qué en 1931 la gente sentía un miedo viendo Drácula (Dracula, Tod Browning) que no siente la gente del 2012? Por la simple razón de que el espectador era mucho más inocente y crédulo. No me refiero solo a las tramas, fijaos en los decorados. En los años 30 y 40 se podían usar telas pintadas como decorados porque el público las aceptaba, cosa que no sucede hoy día, porque el nivel de sofisticación del espectador ha ido aumentando a medida que la técnica y la tecnología avanzaba y permitía usar materiales más realistas y efectivos a la hora de crear entornos artificiales. Eso sin contar con la posibilidad de poder rodar en entornos naturales sin mucha dificultad.

Así, sucede que cuando vemos películas de hace 50, 60 o 70 años, una de las cosas que inmediatamente llama la atención sobre la época en que fueron hechas es la artificialidad de los decorados. Eran películas más teatrales en ese sentido. Recae en el espectador la tarea de darles vida, dependiendo de lo que nos interese la historia, nos gusten las actuaciones, etc. Esto, obviamente, no se aplica sólo al género de terror, sino a todos los géneros.

Volviendo al tema del terror, la inocencia de un espectador de los años 30 permitía que historias más simples fueran mucho más efectivas. Sin embargo, cuando hablamos de esto lo hacemos considerando las películas que salían de estudios de cine prestigiosos. Ya entonces existían cines baratos en los que se proyectaban películas de bajo presupuesto que no seguían ningún tipo de código o normas y en las cuales se podían mostrar escenas mucho más violentas, e incluso desnudos, que ningún estudio se "rebajaría" a incluir en ninguno de sus films. En 1934, la película Maniac aka Sex Maniac (Dwain Esper) incluía no sólo escenas muy violentas, también algunos desnudos.

Por tanto, debemos también considerar que la censura y las restricciones tremendamente estrictas que existían en los años 30 y 40, se fueron relajando a medida que la sociedad evolucionaba. El punto de inflexión definitivo llegó con la primera guerra televisada: Vietnam. Los periodistas en televisión actuaron sin la censura impuesta en anteriores conflictos, provocando que las reacciones en contra de este conflicto se multiplicaran. En 1968, los televidentes americanos veían horrorizados como el coronel Nguyen Ngoc Loan le volaba la cabeza a un prisionero en plena calle en las noticias de la noche.

El mundo estaba cambiando y el cine de terror cambiaba con él. En 1968 se estrena El héroe anda suelto (Targets, Peter Bogdanovich), película que refleja este cambio de un cine de terror más gótico y fantástico, hacia un cine de terror realista. En este clásico, un joven perturbado (se inspiraba en recientes casos de matanzas con rifles como el de Michael Andrew Clark) empieza a matar a los inocentes espectadores de un autocine en el que se proyecta una película de terror gótico. Boris Karloff es el encargado de enfrentarse al asesino. Originalmente rodada en 1967 -se retrasó su estreno ya que los casos de francotiradores eran recientes y podía resultar en polémica-, muestra como las películas góticas resultaban antiguas y pasadas de moda, comparadas con los horrores auténticos que estaban teniendo lugar. La Hammer entró en decadencia precisamente por su incapacidad de adaptarse a los cambios que estaban teniendo lugar y ofrecer un tipo de historia diferente al de la gótica.

Nuevos tiempos demandan nuevas películas de terror. Nuevos estilos, nuevos temas o novedosas interpretaciones de esos temas.

Aunque todas se engloban dentro del género de terror, las películas muchas veces tienen objetivos diferentes. La horda (La horde, Yannick Dahan, Benjamin Rocher, 2009) trata sobre un ataque de zombis, pero está más enfocada hacia la acción y la tensión que el miedo; las películas de Viernes 13 pretenden no tanto dar miedo como hacer pasar al espectador un rato emocionante y divertido; otras pretenden asquearlo con mutilaciones y asesinatos grotescos. Diferentes películas, diferentes intenciones.

En su comentario en el post de ayer, Roy menciona Misery (Rob Reiner, 1990) como una de las películas que le dieron miedo o le afectaron. A mí, y no es una crítica hacia el film, Misery no me dio miedo, ni me afectó. ¿Por qué? Porque a cada uno le afectan cosas diferentes.

La casa encantada (The Haunting, Robert Wise, 1963) me parece la película más aterradora de la historia. Cada vez que la veo, me encojo en el sofá por el miedo que me provoca. Seguramente muchos la verán y se quedarán indiferentes, pero conmigo es muy efectiva. Del mismo modo, la reciente YellowBrickRoad (Jesse Holland, Andy Mitton, 2010) consiguió mantenerme pegado a la butaca lleno de suspense y angustia. De nuevo, una película que puede que otro la vea y le parezca demasiado extraña o absurda o simplemente le aburra y no le cause el mismo efecto.

Disfruto muchas veces del cine de terror pero no porque me de miedo sino por la historia, la ambientación o porque me muestra un mundo fantástico increíble que no encuentro en ningún otro lado. Hace nada disfrutaba con la nueva edición en Blu-ray de Pánico en el Transiberiano (Eugenio Martín, 1972) (la cual incluye las diversas pistas y extras que en el post deseaba que incluyeran), ¿paso miedo viendo la película? No ¿Disfruto como un condenado de la historia que cuenta? Recórcholis, ya lo creo que sí. Pero, de vez en cuando, sigo encontrando películas que me dejan clavado en la butaca. Tokyo Snuff (Shiryô no wana, Toshiharu Ikeda, 1988) no me dio miedo, pero me impresionó y fascinó su estilo Argento a la japonesa para contar un slasher y me alucinó su sorprendente giro cronenbergiano. Y más que una película de miedo, House (Hausu, Nobuhiko Ohbayashi, 1977) es una obra de arte.

En defintiva, creo que sí se siguen haciendo buenas películas de terror. Unas más dramáticas como Somos lo que hay (Jorge Michel Grau, 2010), otras más sangrientas como Martyrs (Pascal Laugier, 2008) y otras más atmosféricas como El bosque maldito (The Woods, Lucky McKee, 2006), pero se siguen haciendo. Solo hay que encontrarlas.

Y aquí tenéis una historia de terror diferente.

21 mar. 2012

Reflexiones sobre arte, sexo y muerte ¿en un documental sobre Herschell Gordon Lewis?


He de admitir que soy el primer sorprendido en el tipo de reflexiones y consideraciones sobre arte, sexo, muerte y violencia que ha provocado en mí el visionado de Herschell Gordon Lewis: The Godfather of Gore (2010), documental dirigido por Frank Henenlotter y Jimmy Maslon, hace nada editado en DVD.

Para poner en situación a los neófitos, Herschell Gordon Lewis es un reputado publicista más conocido por su trabajo como director durante los 60 y 70 de películas de bajo presupuesto y creador del gore como género. Sus películas son pura y demencial exploitation, ni buenas ni malas: son de Herschell Gordon Lewis. El documental hace un recorrido por la carrera de este peculiar cineasta con entrevistas al propio Lewis, su compinche David F. Friedman, colaboradores de sus películas, así como de los expertos Joe Bob Briggs, Henenlotter y John Waters.

Para los que conocen la obra de este director es un documental esencial y, también, muy divertido ya que está plagado de geniales anécdotas y gente como Broggs, Henenlotter y Waters son siempre entretenidos. Para los que no la conozcan puede ser la oportunidad perfecta para introducirse en un mundo delirante, además de pasar un rato divertido disfrutando de una gran galería de personajes extravagantes.

Las reflexiones o consideraciones a las que he hecho mención fueron generadas por un comentario de Waters y por fragmento de las escenas eliminadas incluídas en el DVD dedicado a otro género al que contribuyó a crear Lewis: las roughies. Por cierto, hay un momento muy divertido en las escenas eliminadas en el que Henenlotter muestra una rarísima novelización de Blood Feast (Herschell Gordon Lewis, 1963), novelización que Waters en el documental se muestra ansioso por descubrir ya que es la única que le falta y pide que si alguien la encuentra se la mande.

Waters comenta como en estas películas, la sangre y las escenas de asesinatos están filmadas como si fueran escenas de sexo. Todo el sexo que en aquel momento no se podía mostrar en pantalla queda sustituido por escenas de sangrientos asesinatos. Esto se enlaza (yo lo enlacé, no en el documental), con la creación de las roughies.

Para aquellos que no hayan visto los documentales Schlock! The Secret History of American Cinema (2001) de Ray Greene o American Grindhouse (2010) de Elijah Drenner, les explicaré brevemente que eran las roughies. Desde finales de los 50 y durante la primera mitad de los 60 se popularizaron unas películas llamadas nudie cuties que mostraban a gente desnuda -principalmente mujeres, claro- en campos nudistas o posando. Sólo se mostraban pechos y traseros, nada de genitales, y no había sexo. Gente paseando desnuda por el bosque, jugando al tenis o tomando el sol. Muy pronto se quemó el género (se hicieron unas 300 películas de este tipo, sin contar los cortometrajes que se mostraban en los locales de burlesque). Cuando el género estaba condenado a desaparecer debido a su candidez e inocencia (repito que no había sexo, ni siquiera erotismo), fue entonces que Lewis y Friedman rodaron Scum of the Earth (Herschell Gordon Lewis, 1963), película con unas gotas de erotismo en la que se añadió un nuevo elemento: violencia.

Así, las roughies son películas en las cuales se muestran desnudos y escenas de violencia. La aparición de este género se explica por la frustración provocada en unos espectadores ansiosos de emociones más fuertes de las que proporcionaban las nudies. El sexo no se podía mostrar en pantalla, así que era sustituido por violencia. Lo cual no deja de ser perturbador. Los roughies, significativamente, desaparecieron en los 70 con la llegada del cine porno a las pantallas de los cines.

Vemos, entonces, que el excesivo puritanismo y la censura llevó a la creación de algo peor que lo que en un principio se quería prohibir. Y cuando digo "peor" me refiero a que la candidez de las nudies fue sustituida por la sordidez de films como Olga`s House of Shame (Joseph P. Mawra, 1964) en la cual se simulan escenas de torturas y abusos de jóvenes chicas. Son películas que no me gustan ni las encuentro mínimamente entretenidas (no tienen nada que ver con Scum of the Earth o otros títulos previos, son básicamente tortura y violencia), igual que las nudies, son increíblemente aburridas, es una cuestión de gusto personal, no que vaya yo ahora a condenar y juzgar películas.

El sexo y la muerte son partes esenciales de nuestra existencia, y como tales deben estar presentes en el arte, ya sea filmado, escrito, pintado o cantado. También resulta interesante el uso del sexo, la muerte y, en este caso, la violencia, como sustitutos o metáforas. En las roughies, la violencia era el sustituto del sexo que no se podía mostrar en pantalla, en Saló o los 120 días de Sodoma (Salò o le 120 giornate di Sodoma, 1975) el director Pier Paolo Pasolini utiliza las humillaciones y los abusos como alegorías de las injusticias sociales y los abusos del poder. La diferencia entre las roughies y, por ejemplo, el film de Pasolini está en que las primeras lo hacen de forma inconsciente y el maestro italiano lo hacía de forma consciente.

Esto me llevó al reciente fenómeno de las mal llamadas torture porn. Estas películas son como las roughies del siglo XXI, siendo mucho más explícitas en cuanto a efectos especiales. Por un lado, este genero se creó a raíz del éxito de Hostel (Eli Roth, 2005) y Saw (James Wan, 2004), la mayoría (con notables excepciones) son muy inferiores a las películas que las originaron y también parece que es un género que ha ido de capa caída rápidamente. Por otro lado, ¿es posible que represente de forma inconsciente aspectos de nuestra sociedad? En un principio se habló de la sociedad post ataque a las Torres Gemelas y el clima de inseguridad y miedo en que se sumergió el mundo como origen de estos films. O, tal vez, se debe al insaciable apetito por las emociones fuertes en un espectador cada vez más insensibilizado. ¿Hay alguna relación entre estos films extremadamente violentos y el furioso puritanismo que parece resurgir atacando de manera casi histérica películas como A Serbian Film (Srpski film, Srdjan Spasojevic, 2010) o The Human Centipede II (Full Sequence) (Tom Six, 2011)?

¿Qué opináis? ¿Alguna idea? De momento, os vuelvo a recomendar el fantástico documental Herschell Gordon Lewis: The Godfather of Gore.

20 mar. 2012

Bienvenidos al nada maravilloso y menos original mundo de Cirio H. Santiago


A veces al destino le gusta reírse de ti. Hace nada compré una serie de películas que inmediatamente me puse a ver. Una de ellas era la que comentamos ayer, The Arena (Steve Carver, 1974), cuya edición en DVD incluía dos películas más: Fly Me (Cirio H. Santiago, 1973) y Cover Girl Models (Cirio H. Santiago, 1975), ambas dirigidas por un tipo del que no había oído hablar en la vida. Poco me imaginaba que sabría mucho más de lo que nunca quise cuando, antes de ponerme a ver este pack de películas, vi el documental Machete Maidens Unleashed! (Mark Hartley, 2010), que me había llegado a la vez que las otras películas. El documental le dedicó una generosa sección al trabajo de Santiago y se comentan varias cosas sobre Fly Me y Cover Girl Models, lo suficiente para que tuviese al mismo tiempo ganas de verlas y temiese enfrentarme a ellas.

Fly Me cuenta la improbable historia de Andrea (Lenore Kasdorf), Toby (Pat Anderson) y Sherry (Lyllah Torena), tres azafatas que se ven inmersas en una sórdida historia de tráfico de drogas y trata de blancas mientras viajan de Estados Unidos a Las Filipinas pasando por Hong Kong.

Las dos únicas cosas que realmente me llamaron la atención de la película fueron la secuencia de títulos de crédito y las escenas de kung fu, secuencias con las que el director Santiago no tuvo nada que ver: los títulos de crédito fueron obra de Eddie Collins y las escenas de kung fu fueron obra de David Chow. Eso sí, tampoco os penséis que son grandes escenas de acción. La azafata Andrea se supone que es una experta en artes marciales, sin embargo Lenore Kasdorf no tenía ni idea de kung fu, así que su entrenamiento consistió en una hora con David Carradine para que le enseñara algunos movimientos. Lo que hace que estas escenas sean bastante divertidas, como una que se supone transcurre en Hong Kong, pero se puede ver de fondo el famoso letrero de Hollywood, donde aparece también un tipo haciendo de ciego (de la manera más torpe y obvia posible, de esos que se pasan todo el rato mirando para arriba) que sigo sin saber quién es o que pinta en la escena o por qué mata a uno de los malos que atacan a Andrea.

La película, y quiero decir literalmente película para filmar, que usaron debía estar bastante destrozada, porque a lo largo de todo el film se ven rayas, manchas y saltos, y todo eso después de ser restaurada y remasterizada. Da la impresión que para ahorrar gastos, el también productor Santiago utilizó restos de bobinas para filmar. Pero este look destrozado (100% auténtico), mezclado con el estilo de los 70 en peinados, moda, desnudos y acción, hace que el conjunto final sea bastante entretenida de ver. Además, algunos rostros familiares en las producciones Corman (Santiago trabajaba para la New World de Roger Corman) le añaden "visibilidad" a una película con la que, si hubiera sido rodada hoy o en otra casa cinematográfica, no habría perdido ni media hora.

Es una película de azafatas karatecas de los 70, para mí eso ya es suficiente razón para verla. No la recomiendo a nadie, a no ser que le hagan gracia las mismas tonterías que a mí.




Cover Girl Models es otra película, es un decir, de Cirio Santiago producida en la New World, así que aparecen diversos rostros familiares para el connoisseur cormaniano como eran Mary Woronov, Vic Díaz o Tara Strohmeier. De hecho, la secuencia con la que empieza la película tiene lugar en la misma oficina que aparece al principio de La celda de la violación (Jackson County Jail, Michael Miller, 1976), que en realidad era la oficina de Roger Corman en la New World.

Esta vez la película que usaron parece que estaba en mejor estado y técnicamente hablando este film está mejor ejecutado que Fly Me. Lo cual no quiere decir mucho. En esta ocasión seguimos las peripecias de tres modelos que se verán involucradas en una "compleja" trama de espionaje. Como en la anterior, las tres tramas separadas de las protagonistas se unirán en la parte final. Igual que Fly Me, Cover Girl Models dura poco más de una hora y diez, pero aún así se hace un pelín larga. Eso sí, ofrece algunos momentos hilarantes (como cuando el malo hace que le corten la cabeza a un sicario, escena en la que utilizan un obvio maniquí) y una trama adecuadamente absurda en algunos momentos.

Las secuencias de acción te dan la sensación de estar viendo un episodio de El equipo A, eso sí, con los desnudos y los muertos que nunca aparecieron en la clásica serie. Las tres protagonistas hacen que sea un film fácil de ver, aunque las interpretaciones no sean nada del otro mundo.

De nuevo, no es algo que recomiende aunque mentiría si no dijese que pasé un rato entretenido viéndola.

19 mar. 2012

¿Gladiator? Gladiator es una bosta al lado de...


The Arena (Steve Carver, Aristide Massaccesi alias Joe D'Amato, 1974), una entretenida coproducción entre Estados Unidos e Italia que unió de nuevo en la pantalla grande a Pam Grier y Margaret Markov. El film narra como, llevados por el aburrimiento, los romanos empiezan a organizar combates de gladiadoras. Esto no hace muy felices a las esclavas, que obviamente se rebelarán.

La inmediata popularidad de Pam Grier hizo que Roger Corman se pusiera a buscarle vehículos adecuados para que fueran protagonizados por ella. Entre ellos, surgió The Arena, escrita por John y Joyce Carrington. Para reducir costes, se trataba al fin y al cabo de una producción de bajo presupuesto de Corman, se buscó la manera de rodarla en Italia. La fortuna quiso que allí se encontrara Mark Damon, actor americano convertido en productor instalado en Italia. Damon había protagonizado La caída de la casa Usher (House of Usher, 1960), la adaptación del relato de Edgar Allan Poe que dirigió Corman, así que la unión de ambos para producir The Arena surgió de forma natural. El trato era que Corman enviara a Italia a las actrices protagonistas, el guion y el director. Los decorados, el equipo y el resto de actores serían italianos.

El único conflicto entre ambos surgió a raíz de la incorporación de Margaret Markov al reparto. Corman descubrió que ésta estaba libre y decidió que protagonizara el film junto a Pam Grier ya que ambas habían protagonizado con gran éxito Black Mama, White Mama (Eddie Romero, 1973), una versión femenina de Fugitivos (The Defiant Ones, Stanley Kramer, 1958). Markov era más cara que la actriz originalmente propuesta, así que Damon se negó en un principio a pagar más. Finalmente cedió, por amistad con Corman, y no sólo eso: Markov y Damon se acabaron casando.

Si Black Mama, White Mama era un versión femenina de Fugitivos, The Arena acabaría siendo una versión "a la romana" del film de Eddie Romero. El carácter y la personalidad de los personajes que interpretan Grier y Markov en The Arena es semejante al de los personajes que interpretaron en Black Mama, White Mama y pasan por un arco bastante parecido, cambiando ser fugitivas de la ley de una república bananera por gladiadoras rebeldes.

En la versión italiana de The Arena veréis que pone como director a un tal Michael Wotruba. Para esconder el hecho de que había un americano dirigiendo una película en Italia, ya que podía acarrear problemas a la producción, Steve Carver adoptó el pseudónimo "Michael Wotruba" que normalmente era usado por Aristide Massaccesi alias Joe D'Amato, el cual trabajó como director de fotografía y de la segunda unidad en The Arena. Otro detalle a mencionar es que en los títulos de crédito americanos de la película aparece Joe Dante como editor. En realidad, el primer montaje del film fue realizado por Piera Bruni en Italia, y al ser enviado de vuelta a Estados Unidos fue reeditado y preparado para su estreno por Dante bajo la supervisión de Corman.
The Arena es una simpática explotation que ofrece las justas gotas de erotismo combinado con peleas y escenas de acción. La curiosa manera en que fue producido hace que nos ofrezca una curiosa mezcla de sensibilidades americanas e italianas. La dirección y el estilo de la acción son americanos, pero Carver muestra cierta influencia italiana. Según explica el director, éste tenía la costumbre de visitar los rodajes que se hacían en los alrededores a la hora de comer, particularmente el set en el que Federico Fellini se encontraba rodando Amarcord (1973), visitas que Fellini le devolvió. Además, todo el equipo técnico y artístico era italiano, lo que se traduce en una curiosa banda sonora de Francesco de Masi, y en la presencia de habituales rostros de la euroexploitation como la mismísima Lady Frankenstein Sara Bay (o sea, Rosalba Neri).

Esta curiosa mezcla de estilos hace que sea una película bastante agradecida de ver (eso sin contar las bellezas que pueblan el film). La película, al contrario que otras pretenciosas superproducciones más recientes, no oculta la influencia de films como Espartaco (Spartacus, Stanley Kubrick, 1960). No sólo se hacen referencias en el diálogo a la revuelta que inició Espartaco, además el traje de gladiadora de Grier es un guiño al que llevaba Woody Strode en el clásico de Kubrick.

Estos detalles hacen que sea fácil dejarse llevar por el film, a pesar de que la historia que cuenta no es muy original y que las interpretaciones no sean nada del otro mundo (la película, como era habitual en los films italianos de la época, fue completamente doblado, perjudicando varias interpretaciones, especialmente las de las protagonistas que no se doblaron a si mismas.). Simple entretenimiento, divertido y ligero.


15 mar. 2012

Rocketeer (The Rocketeer)


Recuerdo ver en su momento Rocketeer (The Rocketeer, Joe Johnston, 1991), pero no recordaba absolutamente nada de la película de en sí. También recuerdo adquirir el cómic en que se basaba antes de verla, pero tampoco recuerdo cómo desapareció ese cómic de mi casa ni que fue de él. A finales del año pasado Norma Editorial publicó un lujoso tomo que recopila todas las historias protagonizadas por Rocketeer, creación de Dave Stevens, además de toneladas de material extra. La adquisición de este tomo coincidió con la aparición en Blu-ray de Rocketeer, hecho que interpreté como una señal de que tenía que hacerme con ella aunque no recordase nada de esta película. Así funciono.

The Rocketeer de Dave Stevens narra la aventuras de Cliff Secord, un piloto/especialista que por casualidades del destino se hace con un extraño aparato, un jetpack, que le permite volar, robado por unos espías. La acción transcurre en el Los Angeles de los años 30, y las historias tienen un deje nostálgico de los seriales matinales y los pulps de aventuras que protagonizaban personajes como Doc Savage. La novia de Secord es Betty, un homenaje a la modelo erótica y pin-up Bettie Page, con la que mantiene una tempestuosa relación. Betty es la protagonista de la única página que, algo de vergüenza me da, se me quedó grabada en el cerebro durante todos estos años:


En los 90 se puso en marcha la adaptación cinematográfica de este cómic, dirigida por Joe Johnston. Se ha comentado repetidamente que la razón por la que le ofrecieron la dirección de Capitán América: El primer vengador (Captain America: The First Avenger, 2011) a Johnston fue su trabajo en The Rocketeer. Ahora que he visto ambas, y he disfrutado ambas enormemente, entiendo por qué se decía, ya que las dos tienen bastantes cosas en común en cuanto a tono y ambientación.

La película se mantiene muy fiel al cómic. El único cambio importante, supongo que porque la financiaba la Disney, se refiere a la novia de Secord: la modelo picante Betty se convierte en la película en la virginal aspirante a actriz Jenny, eso sí, encarnada por la talentosa y bella Jennifer Connelly. El resto de la trama se mantiene más o menos igual: Cliff (Bill Campbell) se encuentra el prototipo de jetpack que le han robado a Howard Hughes (Terry O'Quinn) por orden de Neville Sinclair (Timothy Dalton). Con la ayuda de su mecánico y amigo Peevy (Alan Arkin), Cliff se convertirá en Rocketeer para ganar dinero. Sin embargo, esto hará que tanto Cliff como todos aquellos cercanos a él se encuentren atrapados entre agentes del FBI, mafiosos y nazis. El reparto de la película es muy acertado y funciona de maravilla, haciendo creíble la acción en pantalla.

Lo primero que me llamó la atención es lo buena que es Rocketeer. Está llena de actores secundarios de lujo, un guion bien tramado, acción y un tono perfecto. ¿Cómo es posible que me hubiera olvidado de ella? Bueno, la respuesta es que se estrenó hace 20 años y coincidió con el estreno de Terminator 2: El juicio final (Terminator 2: Judgment Day, James Cameron, 1991). Y aquel verano, la película de Cameron anuló a todas las demás. En mi cabeza de imberbe niño no había sitio para mucha cosa más. Además coincidió también con otros títulos de gran éxito de taquilla como fueron Le llaman Bodhi (Point Break, Kathryn Bigelow, 1991) y Hot Shots! (Jim Abrahams, 1991). Películas muy populares que hicieron que el pobre Rocketeer pasara desapercibido en la taquilla y en la mente del gran público.

El film de Johnston hace un gran ejercicio nostálgico, recuperando el sabor de los seriales matinales pero actualizándolos. Algo que parece sencillo, pero no lo es y muchas películas han fracasado en el intento. No hay una gota de cinismo en el film, se nota un evidente amor por el material al que se hace referencia y evita de forma brillante caer en los tópicos más trillados, clichés en los que, por ejemplo, caían (o se regodeaban) las películas de Spiderman de Sam Raimi.

El ejemplo más claro de como la película adapta de forma inteligente los elementos clásicos de los seriales matinales de aventuras es la manera en que se representa a la protagonista femenina. Jenny no es un personaje pasivo que espera que la rescaten: no sólo se rescata ella sola, además hay una escena en la que ayuda al propio Rocketeer a salir de un apuro. Cliff, por su parte, no es un héroe desinteresado: cuando el jetpack cae en sus manos no piensa en salvar a inocentes en peligro sino en hacer dinero. Además, no se trata de un héroe con superpoderes o un millonario con recursos infinitos, ni está en ninguna misión de venganza: el jetpack que le permite volar es robado (y no tiene mucha prisa en devolverlo cuando lo descubre), no algo que haya inventado él. Pero es la forma en la que se acaba enfrentando a las circunstancias las que lo convierten en un héroe.

La película también juega con humor con los momentos clásicos que aparecían en estas historias. Mi favorito es el siguiente diálogo:

-Puede que esto sea un shock para tí, pero yo soy Rocketeer.
-Eres ¿ro-quién?
-¡Rocketeer! ¿Es que no lees los periódicos?

Pero como digo, el humor no es paródico, la película se toma en serio su historia y sus personajes, igual que hacía Steven Spielberg con las aventuras de Indiana Jones. Rocketeer no se disculpa ni se avergüenza de llenar la pentalla de nazis con metralletas, ni gigantescos asesinos. Es una fantástica y primeriza adaptación de un cómic hecha seriamente, además de una muy disfrutable película de acción y aventuras. Vista hoy día uno no puede evitar pensar que fue un film adelantado a su tiempo y que ha resultado ser tremendamente influyente.

El descubrimiento, o redescubrimiento, de lo entretenida y divertida que es hace que lamente que la edición en Blu-ray, que anuncia en la carátula es la edición 20 aniversario, no incluye ningún extra, sólo el tráiler.

Recomiendo esta película a todo aquel/lla que no esté muerto por dentro, a todo aquel/lla que quiera perderse en una entretenida aventura por el Hollywood de los años 30 (con cameo de Clark Gable) y dejarse llevar por el sentimiento de la maravilla.

Os dejo con un tráiler no oficial, sino hecho por un fan de la película y que creo es mejor que el tráiler oficial, algo soso.

14 mar. 2012

Indispensable para tu educación


Tras el esencial documental Not Quite Hollywood: The Wild, Untold Story of Ozploitation! (2008), Mark Hartley dirige Machete Maidens Unleashed! (2010), otro documental que nos revela parte de la historia secreta del cine.

El documental se centra en el cine de serie B y en la exploitation que productores americanos y australianos produjeron en Las Filipinas, aprovechando que era muy barato rodar allí y ofrecía grandes valores de producción. También se trata brevemente el rodaje de Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979), que resulta algo extraño entre las producciones de Roger Corman y las películas de Eddie Romero.

Una de las cosas que me ha llamado la atención es la cantidad de películas que fueron rodadas allí y que se encuentran comentadas en este blog (otras aparecerán en el futuro próximo), porque no tenía ni idea de la cantidad de producciones de Roger Corman que se hicieron allí. De algunas ni siquiera sabía que se habían rodado allí, como Esas locas del cine (Hollywood Boulevard, Allan Arkush y Joe Dante, 1976). También me ha servido para descubrir un montón de filmes que no conocía, especialmente me ha llamado la atención la llamada trilogía Blood Island, que ya estoy buscando en DVD/Blu-ray.

El documental resulta bastante entretenido y divertido, gracias a entrevistados como John Landis y Sid Haig, que siempre ofrecen entrevistas divertidas, así como se narran increíbles historias que tuvieron lugar tras las cámaras. Otro aspecto muy interesante de la película, que abarca desde finales de los 60 hasta los primeros 80 -la edad dorada y la decadencia de la exploitation auténtica (por contraposición a la exploitation conceptual como algunos films de Steven Spielberg o Robert Rodriguez)-, es que cuando en 1972 Ferdinand Marcos impuso su dictadura, directores filipinos rodaban con mucha libertad películas financiadas por Estados Unidos, pero esa libertad les era negada si filmaban películas filipinas que eran sometidas a una fuerte censura, lo que les permitía meter mensajes subversivos en las películas americanas.

Un educativo y demencial viaje por una de los aspectos más desconocidos del cine exploitation.

13 mar. 2012

Mejor que la de Tim Burton


La gente se volvió loca en los 70. Desde el 1 de enero de 1970 hasta el 31 de diciembre de 1979, el mundo entero vivió en un estado de locura surrealista. Es la única explicación posible para lo que sucedió durante esa década. Veamos uno de los más claros ejemplos de esa locura: un musical porno basado en la inmortal obra de Lewis Carroll.

(Nota: el anterior post que dediqué a una película pornográfica se trataba de una parodia de las críticas pedantes y serias que uno se puede encontrar en periódicos y revistas, nada de lo que decía iba en serio, pero los lectores pensaron que sí iba en serio y que estaba soltando maravillas de una película que es realmente mala e infumable. Por tanto, para que no haya confusión: el anterior era broma -leer aquí- y este va más o menos en serio).

Tras el enorme (ja, ja) éxito de Flesh Gordon (Michael Benveniste, Howard Ziehm, 1974), el productor Bill Osco decidió que su siguiente proyecto sería una versión softcore de Alicia en el país de las maravillas. El resultado fue Alicia en el país de las pornomaravillas (Alice in Wonderland: An X-Rated Musical Fantasy, Bud Townsend, 1976). Película que mezcla elaboradas coreografías y números musicales con escenas de sexo.

Cuando se estrenó, fue calificada X (igual que Cowboy de medianoche [Midnight Cowboy, John Schlesinger, 1969]), y un año más tarde la 20th Century Fox le recortó tres de minutos y se estrenó como R (menores acompañados). Más tarde, con la llegada primero del VHS y luego del DVD, se hizo una versión de la película hardcore, añadiendo escenas de sexo explícito que no habían sido usadas originalmente. Ahora bien, no está del todo claro si las escenas hardcore fueron rodadas en su momento y luego no fueron incluídas cuando se estrenó en cines, o fueron rodadas a posteriori (en algunos casos con los mismos actores) y luego añadidas al film. Viéndola sí que queda claro que las imágenes explícitas tienen una calidad diferente de las no explícitas y que en muchas ocasiones se ven sólo insertos pornográficos pero no planos generales.

Otro detalle a considerar es que la protagonista Kristine DeBell, que interpreta a Alicia, no realizó ninguna escena pornográfica. Participa en momentos softcore simulados, pero nunca se la ve realizar de primera mano (perdón) ninguna tarea pornográfica. En sus escenas de sexo se utilizan obvios insertos que no casan con la actriz, como hicieron en Thriller - en grym film (Bo Arne Vibenius, 1974): primero filmaron la acción principal y más tarde usaron otros actores para los insertos. Que DeBell no hizo pornografía queda demostrado en que su carrera posterior consiste en comedias y series de televisión más o menos populares, algo imposible para una actriz que hubiera hecho porno, ya que eran inmediatamente marginadas y marcadas.

Fuera algo considerado desde el principio o un añadido posterior, lo cierto es que los momentos hardcore ralentizan la película, que sería más disfrutable como simple película erótica, porque en los demás aspectos es una película bastante lograda. De hecho, la primera media hora parece una película "normal y corriente", hasta que bruscamente se le recuerda al espectador lo que está viendo.

Está claro que fue hecha con cuatro duros, viendo lo funcional y primitivo de los vestuarios y maquillajes, pero resulta bastante divertida y es más fiel a la obra de Lewis Carroll que la última versión que se estrenó en cines. Los personajes más populares y conocidos hacen acto de presencia, de manera bastante parecida a la novela, sólo que con un giro erótico. En este aspecto la película tiene un mensaje bastante positivo en cuanto a la visión que ofrece de la sexualidad que enlaza con el canto a la imaginación y la anarquía que escribió Carroll.

Comparad el Sombrerero Loco de la versión erótico-festiva de Alicia con el de abajo. Se pueden criticar muchas cosas de esta película, pero por lo menos no parece que este personaje esté a punto de arrancarle el corazón a Alicia y comérselo para vestirse luego con la piel de su madre muerta, como sucede con el espeluznante Sombrerero Loco de Tim Burton.

La película narra como la joven y virginal bibliotecaria Alicia tiene problemas en su relación con su novio, ya que ella es bastante puritana. Es entonces que aparece el Conejo Blanco (Jerry Spelman), que llega tarde a una importante cita. Alicia lo sigue a través de un espejo hacia el país de las maravillas.

Las intenciones de la película son buenas y tiene algunos toques que me hicieron reír o me resultaron graciosos (como cuando Alicia, tras caer a un lago, pregunta si alguien tiene una toalla con la que pueda secarse y le contestan: "no, teníamos una toalla pero nos la robó un hotel", es muy tonto pero me hizo gracia), o provocan directamente carcajadas como la escena del caballero negro. Las interpretaciones son buenas, teniendo en cuenta el nivel de este tipo de películas; las canciones y números musicales son también bastante divertidos, están bien ejecutados y algunos son bastante pegadizos.

Dicho esto, la película no es que sea una maravilla por descubrir precisamente. La dirección no es que sea deslumbrante, y como ya he dicho los insertos pornográficos hacen que en ocasiones la película se haga algo larga. De ahí que tal vez sea mejor ver, como curiosidad y diversión, la versión X, la softcore, y ahorrarse la triple X.

12 mar. 2012

Ensalada Baudelaire


Con un título como Ensalada Baudelaire, esta producción de 1978 dirigida por Leopoldo Pomes podría tratar sobre cualquier cosa: sobre ensaladas, sobre Baudelaire, sobre una ensalada que le gustaba a Baudelaire... Pero esta curiosa y más conocida de oídas que vista película trata un tema tan clásico como es el ahora de moda género de la invasión hogareña.

Carlos (Xabier Elorriaga) y Andrea (Marina Langner) son un acaudalado matrimonio que mientras está dando una vuelta con su yate invitan a una curiosa pareja a la que ven en un pedalón. Al principio todo es diversión, pero cuando invitan a la pareja a marcharse, estos se niegan. Y como os podéis imaginar la cosa se tuerce a partir de aquí.

Normalmente este tipo de películas optan por la violencia y la angustia, alimentándose del miedo que provoca que te secuestren en tu propia casa (o barco, como es el caso). Sin embargo, en este caso la película opta por la sátira y la lección moral. El tono es bastante serio pero al final, sin entrar en detalles, se nos demuestra que no se tienen intenciones muy serias ya que, cuando todo parece haber terminado, una voz nos anuncia que nos esperemos y nos muestran dos posibles finales más para la película. En total, tres finales para un film que no llega a los 90 minutos.

Los actores están bastante bien, aunque el doblaje en algunos momentos falla y resbala un poco. Marina Langner era una actriz/modelo muy bella (fue finalista de Miss Mundo por Alemania) y aguanta bien el tute que le dan en la película, es el centro de los ataques. Para eliminar el acento alemán le ponen una voz que de forma efectiva transmite la frialdad y desprecio por los demás que requiere el personaje. Llorenç Santamaria interpreta a Santi, uno de los asaltantes, y también le doblan la voz, de forma no muy afortunada, para eliminar el acento catalán (era la costumbre entonces, aunque también es cierto que en la película hay una escena en catalán) o porque no era muy buen actor, una de las dos. No sé hasta que punto es conocido fuera de Catalunya, pero aquí Santamaria lo es como cantante de rock de pasado hippie, así que resulta bastante chocante verlo en un papel como este.

Como es habitual en el caso de los fotógrafos que se pasan a la dirección, el aspecto visual está muy cuidado y bien ejecutado. En lo que respecta al guion, es un poco desigual. Pomes, Romà Gubern y Òscar Tusquets cocinan una historia que, si bien es cierto que puede ser vista como una sátira, roza en varios momentos la pura misogínia.

En Estados Unidos la película fue distribuida como Sex & Violence y Andrea (abajo, fijáos en como traducen los nombres al inglés) en los circuitos Grindhouse enfatizando los aspectos eróticos y alterando la película a conciencia con un doblaje más bien peculiar. Estos anuncios los encontré en el interesante blog Temple of Shock.

Las diferencias sociales y la lucha de clases parecen ser los temas principales del film. Al inicio, se nos muestra a Carlos como un hombre obsesionado con el físico de su esposa: se dedica a hacerle fotos mientras duerme desnuda (que en ocasiones pone a la vista del mayordomo, cosa que a ella parece no importarle en exceso), y continuamente la está elogiando por su belleza e intenta tocarla. Por el otro lado, Andrea se muestra como fría, altiva y distante, despreciando en todo momento a Carlos. La película pasa entonces a retratar a la pareja en su entorno, que es el típico pijo-burgués catalán (que supongo no muy diferente del del resto del mundo). Es socializando en su entorno que averiguamos que mientras que Andrea pertenece a una familia de la alta nobleza, de ahí su aristocrático desprecio por los demás, que es muy noble y tiene muchos títulos pero está en la ruina, o lo estaba hasta que se casó con Carlos, que es un empresario forrado de dinero y salvó a la familia noble. Se empiezan a entender, así, los despreciativos comentarios con los que Andrea continuamente insulta a Carlos, que siempre giran en torno a su poca destreza social o hacia la vulgaridad de los perfumes que fabrica.

Este énfasis en la aristocrática altivez de Andrea se justifica luego en las humillaciones  a las que es sometida por parte de la extraña pareja que se encuentran, siendo tratado como una criada especialmente torpe. La única razón por la que son invitados a bordo es porque Andrea lo ve como una oportunidad para reírse de ellos. Así, tras atar e inmovilizar a Carlos, la pareja se dedica a humillar Andrea haciendo que les haga la cena y les sirva como si fuera una criada, la obligan a decir "señor" en cada frase, y se dedican a despreciar su feminidad y sus habilidades como seductora, lo cual se hace más hiriente cuando se descubre que la silenciosa mujer que acompaña a Santi es en realidad un hombre (Ricard Masip).

Centrarse en una serie de "humillaciones sociales" hace que la película se aguante bastante bien y se mantenga la tensión sin llegar a ser excesivamente desagradable, como habría pasado si se hubiera inclinado por un estilo más "saloniano". De todos modos, la misogínia de la que hace gala, sea satírica o no, está ahí. Interesante de ver para luego discutir las intenciones del director.

9 mar. 2012

Aquella casa al lado del cementerio (Quella villa accanto al cimitero)


Hace nada comenté con Roy D. Mustang el clásico de Lucio Fulci El más allá (...E tu vivrai nel terrore! L'aldilà, 1981) en la entrada que le dediqué aquí. Fue entonces, para mi sorpresa, que descubrí que no había comentado Aquella casa al lado del cementerio (Quella villa accanto al cimitero, 1981). Estaba convencido de que sí lo había hecho, porque siempre me ha parecido que Miedo en la ciudad de los muertos vivientes (Paura nella città dei morti viventi, 1980), El más allá y Aquella casa al lado del cementerio forman una especie de trilogía y ya que había comentado las dos primeras estaba seguro de haberlo hecho con la tercera (eso sin contar que El más allá y Aquella casa... venían juntas en un pack en DVD que editó Anchor Bay hace bastantes años). Incluso cuando recibí la edición en Blu-ray de Aquella casa... editada por la buena gente de Blue Underground no la comenté porque pensaba que ya lo había hecho.

Y ahora descubro que no. De hecho, estuve un rato mirando por los archivos del blog y asegurarme porque de verdad que pensaba que la había comentado. Pero no. En fin, aquí está mi comentario sobre Aquella casa al lado del cementerio.

Tal vez debería empezar explicando por qué considero que estas tres películas forman una trilogía, ya que no es algo que sea oficial, Lucio Fulci no dijo nunca "esta es mi trilogía de terror cósmico y zombis". Desde mi punto de vista estas tres películas comparten varias cosas que las unen de una manera especial que hacen que tengan más cosas en común entre sí que otras películas de Fulci, además de que las tres cuenten con la presencia de Catriona MacColl ("Katherine" en los pósteres italianos ya que -ona es un sufijo aumentativo en italiano) como una de las protagonistas y que en las tres colaborara como guionista Dardano Sacchetti.

Las tres comparten una atmósfera onírica y pesadillesca. Tratan el terror sobrenatural con influencias lovecraftianas y le añaden zombis al estilo Fulci, pero éstos no son el centro de la trama. Las tres tienen argumentos relativamente simples sobre los que se construyen elaboradas secuencias terroríficas, como una canción de Led Zeppelin que al partir de una sencilla base de blues les permite construir épicas musicales al ir añadiendo detalles. En resumen, que cuando las veo tengo la sensación de que transcurren en el mismo universo, lo que se hace más evidente cuando se ven las tres seguidas (algo que recomiendo y al mismo tiempo no recomiendo si no es que queréis acabar como yo de mal).

Os he de confesar que, cuando originalmente comenté las dos primeras, hablé de cómo no tienen sentido y son algo ilógicas. Lo cierto es que desde entonces a ahora he cambiado de opinión, no sé si a fuerza de ver las tres muchas (o demasiadas) veces, y ahora sí que les encuentro cierto sentido, cierta lógica en el argumento y lo que sucede. En fin, para mí ya es demasiado tarde, vosotros aún os podéis salvar.

Aquella casa... es la menos popular de las tres, posiblemente porque es la más "sobria". Empieza como una historia de casa encantada, un poco al estilo de El resplandor (The Shining, Stanley Kubrick, 1980), pero que se mezcla con algo que parece sacado de El caso de Charles Dexter Ward. A esta ya de por sí extraña historia se le van añadiendo más extraños detalles. Por ejemplo, hay varias insinuaciones de que el doctor Norman Boyle (Paolo Malco), el nuevo residente junto a su familia de aquella casa al lado del cementerio (que estoy casi seguro de que no la anuncian así en la inmobiliaria pero sería interesante que lo hicieran), ha estado ya antes de visita en la ciudad aunque él no lo recuerda.

El film se centra en los miedos infantiles en la trama argumental más "resplandoriana", así como los motivos de terror son clásicos y universales como los sótanos oscuros y la aparición de extrañas presencias. También los elementos más oníricos y fantasiosos se centran en la parte infantil de la película, cuyo protagonista es el hijo del doctor Boyle, Bob, interpretado por el niño actor Giovanni Frezza al cual siempre confundo con el otro niño que aparece en Miedo...

La trama adulta del film se centra en las investigaciones que lleva a cabo el doctor Boyle, el cual se dedica a continuar el trabajo del profesor Peterson, tras el suicidio de éste mientras, a su vez, investigaba los trabajos del doctor Freudstein (Giovanni De Nava). Será el trabajo del doctor Freudstein el responsable de los brutales y sangrientos asesinatos que nos ofrece Fulci en su habitual sádico estilo. Por cierto, siempre pensé que "Freudstein" era un nombre inventado por los guionistas mezclando Freud y Frankenstein, pero, según cuentan en una de las entrevistas incluída en el Blu-ray, resulta que no, que era un nombre real.

Aquella casa... es Fulci en plena forma, lo cual significa que es posible que haya mucha gente a la cual esta película no les guste debido a la forma algo peculiar con la que Fulci traduce en imágenes el guion. Como os podéis imaginar no es mi caso, y disfruto bastante con todo el delirio y la sangre con la que el maestro italiano llena la pantalla. Una última curiosidad, estas películas fueron rodadas sin sonido directo, pensadas para ser dobladas en el mercado internacional. En este tipo de situaciones opto normalmente por la versión en la que los actores principales se doblan a sí mismos (siendo la excepción Rojo oscuro (Profondo rosso, Dario Argento, 1975) ya que la única versión completa es la italiana: el encargado de hacer los doblajes pensó que era demasiado larga y la cortó a su gusto), pero me gusta alternar entre diferentes pistas para ver que cambios hay. La edición en Blu-ray de Blue Underground permite alternar entre la pista italiana y la inglesa, comprobando que hay varias diferencias entre ambas. La principal es que a la inglesa se le han añadido más diálogos, explicativos sobre todo, y en ese sentido la pista italiana es mejor.

8 mar. 2012

My Little Eye - La cámara secreta (My Little Eye)


Tras comentar ayer Chronicle (Josh Trank, 2012), pensé que sería interesante recuperar y comentar un éxito sorpresa del 2002: My Little Eye - La cámara secreta (My Little Eye, Marc Evans). Vista hoy día parece un film adelantado a su tiempo, teniendo en cuenta cómo se han puesto de moda las películas realizadas como falsos documentales o de metraje encontrado. Lo curioso es que esta película no nació con la intención de ser una nueva Blair Witch Project sino algo completamente distinto. Dos factores se encuentran en la creación de esta película: la moda de los reality shows y la llegada de las cámaras de vídeo digital de alta definición.

Sigo sin entender que interés tienen los realitys, los que he visto me han parecido muy aburridos, pero es obvio que a millones de personas les gustan y hoy ya forman parte del paisaje habitual televisivo. Lo único que parece diferenciar estos programas unos de otros es comprobar hasta que punto se puede humillar una persona por el simple hecho de salir en televisión (¿qué opinaría el profesor O'Blivion de esto?). Cuando se realizó My Little Eye, sin embargo, los reality todavía eran una novedad y esta película se dedica, en cierta forma, a satirizarlos y analizar por qué alguien querría presentarse a un programa así. Bueno, para Rex (Kris Lemche), uno de los protagonistas, la respuesta es bien sencilla: dinero.

Cinco jóvenes son seleccionados para participar en My Little Eye, un reality que se transmite a través de Internet. Los cinco se pasarán 6 meses conviviendo en una casa llena de cámaras. Si los cinco siguen en la casa al cabo de los 6 meses, cada uno se lleva un millón de dólares. Si alguien abandona, todos pierden. La película se centra en la última semana que pasan los concursantes en la casa, cuando empiezan a tener lugar extraños sucesos que harán la ya de por sí tensa relación entre ellos más tensa aún.

El director Marc Evans nos cuenta esta historia utilizando el centenar de cámaras instaladas por todo el interior y exterior de la casa en la cual conviven los protagonistas. Hacía poco que se había estrenado 28 días después... (28 Days Later..., Danny Boyle, 2002), una de las películas pioneras en utilizar cámaras de vídeo digital de alta definición, las cuáles le daban un interesante look al film. Lo mismo sucede aquí, la utilización de las cámaras y el tipo de imagen que proporcionan contribuyen a crear la atmósfera de angustia que poco a poco se va apoderando del espectador.

El punto de vista con el que se narra todo es el de aquellos que controlan las cámaras y que nos muestran aquello que quieren que veamos. Al mismo tiempo que con este sistema el director crea en el espectador incomodidad al hacerle partícipe del despiadado voyeurismo de los realizadores del programa, también crea una serie de logrados e incluso bellos planos, dentro de un estilo visual muy interesante que se logra al colocar cámaras en los lugares más insospechados y jugar con las diferentes texturas visuales que se puden lograr con estas cámaras.

Que se trate de una sátira de los reality no impide que sea además un film cargado de suspense. Realmente angustiante la primera vez que se ve. Angustia provocada no sólo por lo que les va sucediendo a los personajes y por el estilo clínico/artístico/morboso que se utiliza, también por una efectiva mezcla de sonido, reforzada por una subliminal banda sonora que trabaja sobre el espectador sin que éste sea consciente de ella (ésta es mucho más efectiva si se tiene un sistema de sonido envolvente en casa, claro). Dentro de la construcción de la banda sonora, tengo que enfatizar la importancia de ver esta película en VO, ya que el pésimo doblaje le resta efectividad a la película, tanto por la manera en que disminuye la calidad de las interpretaciones restándoles naturalidad como por la manera en que se impone sobre la cuidada mezcla de sonido.

Hay otro factor que hace que la película sea interesante y que dudo mucho que estuviera en la mente de sus realizadores. El film, en cierto modo, puede ser considerado también una especie de slasher posmoderno. Los cinco protagonistas parecen arquetipos del slasher: la virgen Emma (Laura Regan), la golfa Charlie (Jennifer Sky), el chico bueno Matt (Sean C. W. Johnson), el chico malo Rex y el rarillo/tímido Danny (Stephen O'Reilly). Ver a estos arquetipos conviviendo no deja de tener su gracia, especialmente durante el tramo final, que se parece bastante al tramo final clásico de los slashers.

En todo caso, un film inteligente y angustiante. Cuando veáis el tráiler pensad que la película se estrenó nace 10 años pero parece que se podría estrenar mañana (fijaos que hay un momento que parece sacado de [Rec] (Jaume Balagueró, Paco Plaza, 2007)).

7 mar. 2012

Chronicle


En 1985 se publicó la serie limitada Escuadrón supremo. Escrita por Mark Gruenwald y con dibujos de Bob Hall, Paul Ryan y Paul Neary, hasta décadas más tarde realmente no se ha podido apreciar lo influyente y rompedora que fue esta serie. Inspiradora del Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons, The Authority, Rising Stars, Superman: Rojo, Supergod... Escuadrón Supremo cuenta cómo poco a poco un bienintencionado grupo de superhéroes se acaban convirtiendo en brutales dictadores.

Ahora que el género de superhéroes está bastante afianzado en el cine, es natural que aparezcan historias que exploren el lado oscuro de los superhéroes. La adaptación cinematográfica de Watchmen (Zack Snyder, 2009) fue la primera en hacerlo en cine. Ahora llega Chronicle (Josh Trank, 2012), la cual explora que sucede cuando tres adolescentes reciben poderes y se van haciendo cada vez más fuertes y más imparables.

Andrew (Dane DeHaan), Matt (Alex Russell) y Steve (Michael B. Jordan) descubren un extraño meteorito mientras están en una fiesta en las afueras de la ciudad. Al acercarse les sucede algo. No están seguros de qué, pero fuera lo que fuera les ha otorgado habilidades especiales. Poco a poco empiezan a entrenar y desarrollar sus poderes: telequinesis, fuerza, habilidad para volar... Todo resulta muy divertido, hasta que Andrew se plantea que, bueno, uno no siente remordimientos cuando le arranca las alas a una mosca, ¿verdad?

La película está rodada siguiendo el estilo "falso documental" o found footage que dicen los americanos. Y una de las razones por las que esta película funciona es la forma inteligente en que usa el formato. Andrew usa sus poderes para llevar consigo la cámara allí donde va, haciendo que flote en el aire gracias a sus habilidades. Así se consiguen planos más variados y una mayor diversidad de enfoques de los que uno espera en este tipo de films. Luego, durante el brutal clímax de la película, pensad en Akira (Katsuhiro Otomo, 1988), se aprovecha al máximo el hecho de que vivimos en una sociedad en la cual las cámaras son casi omnipresentes para que no nos perdamos detalle de la ola de destrucción que estalla ante nuestro ojos.

Es posible que el estilo de la película haga que mucha gente decida pasar, cansados de ver más de lo mismo. Sin embargo, como ya he dicho, la película sortea bastante bien las limitaciones de esta forma de narrar una historia y pronto de olvidas de cómo te cuentan la historia porque estas pendiente de qué te están contando. Pero, siendo honesto, he de decir que los primeros minutos, en los que somos testigos de la triste existencia de Andrew, se pueden hacer un poco pesados. Luego todo avanza con más fluidez.

El argumento no es que sea muy original, no deja de ser un cruce entre Carrie (Brian De Palma, 1976) y Akira, pero está contando de forma lo bastante fresca e interesante como para que estemos pendientes de lo que va sucediendo. De hecho, el que sepamos más o menos cómo va a acabar hace que se siga el desarrollo con cierta expectación, cosa con la que juega la película centrándose en el desarrollo de Andrew, el que será el supervillano.

Al mismo tiempo, tal vez habría sido más interesante si se hubiesen intercambiado los papeles y Matt y Steve fueran los villanos y el pobre Andrew, con un padre alcohólico que lo maltrata y una madre enferma postrada en la cama, se acabara convirtiendo en el héroe. De todos modos, la película funciona bastante bien y su corta duración, 83 minutos, contribuye al buen resultado final.

Finalmente, y no es quiera hacerme pesado sino que lo soy, he de enfatizar lo esencial que es ver las películas estilo found footage en versión original, ya que gran parte del mérito de que funcione es la naturalidad de las interpretaciones y la mezcla de sonido, factores irreproducibles en el doblaje. Comparad como suenan los actores, siendo más efectiva (más creíble) la VO.