31 may. 2012

El doctor Lecter, supongo


Ahora que se han anunciado nada menos que dos proyectos relacionados con los personajes creados por Thomas Harris, una serie de televisión centrada en la relación entre Will Graham y Hannibal Lecter y otra centrada en los primeros años de Clarice Starling en el FBI, parece un momento especialmente adecuado para repasar la saga cinematográfica que nos introdujo a uno de los más memorables villanos del cine. Como son una serie de películas que imagino que todo el mundo conoce bastante bien, me centraré en los aspectos que personalmente me llamaron más la atención (vamos, la rutina habitual) y algunas diferencias interesantes entre los libros y las películas.

Y cuando digo diferencias entre libros y películas no quiero decir que unos sean mejores que las otras o viceversa. Ni mejor ni peor: diferente. Por eso, y sin que sirva de precedente, me gustaría que prescindierais de los siguientes tópicos en los comentarios (en caso que haya alguno):

-El libro es mejor que la película.
-Son medios diferentes, es natural que haya diferencias entre libro y película.
-Si se hiciera una traslación literal de libro a película, esta sería demasiado larga y aburrida.
-Tengo tres pezones.


Empezaremos por supuesto con la soberbia Hunter (Manhunter, Michael Mann, 1986), genial adaptación de El dragón rojo de Thomas Harris, de la que ya escribí un post aquí, así que no me entretendré mucho para no repetirme. Harris fue un pionero a la hora de presentar las nuevas técnicas de ciencias del comportamiento que en aquel momento se empezaban a desarrollar en el FBI. Además, el escritor había trabajado como periodista de sucesos antes de dedicarse a la literatura y los crímenes y asesinos que aparecen en sus novelas se basan en crímenes reales que cubrió como periodista. Realmente fue el primero en crear el thriller con elementos de terror psicopático que triunfa tanto hoy día. Mann se vio atraído hacia la novela por la manera en que Harris presentaba el proceso que sigue el investigador Will Graham, estupendo William Petersen en el film, para atrapar al psicópata, la forma en que se introduce en la mente del asesino.

Mann traslada a la pantalla muy bien algo tan difícil de traducir en imágenes como son los procesos mentales descritos por Harris. En este aspecto fue instrumental la estupenda interpretación de Petersen. Pero la película está llena de grandes interpretaciones, como la de Brian Cox haciendo de Hannibal Lecter, muy superior a la de Anthony Hopkins, que creó basándose vagamente en el asesino en serie Peter Manuel. Del mismo modo, para Francis Dollarhyde, interpretado por Tom Noonan, Mann se basó para su representación en pantalla en el caso del psicópata Dennis Wayne Wallace, el cual asesinó a varios motoristas impulsado por la relación amorosa que en su mente mantenía con una mujer en la que en la vida real apenas pasó 45 minutos (uno no puede más que pensar cómo habría sido La Vita Nuova si Dante hubiera sido un psicópata loco de amor por su Beatriz). Al parecer la canción de esta relación imaginaria de Wallace era In-A-Gadda-Da-Vida de Iron Butterfly, lo que llevó a Mann a usarla en el gran final de su film.

Manhunter nos muestra también lo que diferencia una buena adaptación de otra mediocre si la comparamos con El dragón rojo (Red Dragon, Brett Ratner, 2002). Mann adapta de forma fiel la novela pero también aporta detalles suyos, enriqueciendo la película. Por ejemplo, la escena en que Graham se duerme en el avión dejando a la vista las fotos de los crímenes fue creación suya o cuando el psicópata Francis se presenta en casa de Reba (Joan Allen) y suelta el ominoso "Francis se ha ido, Francis se ha ido para siempre", gran momento que también fue invención de Mann. El film de Ratner carece de personalidad, todos los grandes momentos proceden de la novela y Mann ya los había incluido antes, incluso hay guiños al film de Mann y Ratner consideró que el director hiciera un cameo en su film. Además, El dragón rojo tiene que seguir el diseño establecido por El silencio de los corderos (The Silence of the Lambs, Jonathan Demme, 1991), mientras que el de Mann tiene su propio diseño. Y otro problema, cuando se rodó El dragón rojo Lecter era la estrella, así que se tuvieron que inventar una serie de escenas que no aportan nada al film para justificar su presencia. Esto va en detrimento del personaje Will Graham, ya que lo muestran como más débil, necesitado de la ayuda de Lecter y se inventan una relación entre ambos en la cual habían colaborado en anteriores casos, algo que no aparece en la novela original ni en el film de Mann. De ahí que el Graham de Manhunter sea más interesante que el de El dragón rojo, ya que en Manhunter vemos como Graham se va transformando durante la película a medida que su conexión con el asesino aumenta.

Lo curioso es que cuando Dino de Laurentiis le pidió a Mann que aumentara la presencia de Lecter en el film (en la novela sólo tiene dos apariciones presenciales, el resto es a través de referencias y cartas), Mann transformó una postal que le escribe Lecter a Graham en una escena de diálogo, de modo que Lecter le transmite una información que luego a Graham le será útil. En el film de Ratner hacen lo mismo, pero la frase que le da la pista a Graham la utilizan en un diálogo anterior proveniendo del propio Graham (Edward Norton) en una comisaría, con lo cual la escena pierde todo el propósito y se hace tan innecesaria como el resto de escenas inventadas y añadidas que aparecen en El dragón rojo (el film).

También resulta curioso en qué coinciden ambas adaptaciones. En ambas convierten el hijastro de Graham en su hijo natural, algo lógico, y en ninguna de las dos aparece la voz del Dragón Rojo que empieza a hablar a Dollarhyde cuando este tiene relaciones con Reba. Ambas son también menos góticas y tenebrosas que la novela de Harris. Además, el final original de la novela no es muy cinematográfico que digamos, es bastante oscuro. Mann opta por hacer su propio y estupendo final, mientras que en el film de Ratner tiene un final que empieza como el de la novela pero luego se adentra en territorio ridículo y predecible. Otro dato curioso es que en las novelas Lecter está encerrado hasta que se determine si puede ser juzgado, mientras que en El dragón rojo vemos que es juzgado y declarado culpable.

El film de Ratner se puede encontrar fácilmente en Blu-ray y DVD. Recomiendo, aquellos que puedan, comprar el pack inglés en Blu-ray que incluye El silencio de los corderos, Hannibal (Ridley Scott, 2001) y El dragón rojo ya que resulta muy barato y son las mismas ediciones que podéis encontrar aquí. La fantástica película de Mann, en cambio, está editada en DVD aquí pero sólo incluye el montaje cinematográfico. Yo hace tiempo compré una edición limitada de Anchor Bay que incluía los dos montajes, aunque el del director estaba basado en la copia en vídeo sin audiocomentario. Luego me compré la edición en Blu-ray inglesa de Momentum, que tiene los mismos extras de la americana, más un audiocomentario de Mann, así como una versión remasterizada del montaje del director que sin embargo no incluye una escena que sí está en la versión de la edición limitada; al parecer no se encontraron los negativos.




El silencio de los corderos es un film también soberbio que no ha perdido fuerza con el paso del tiempo. Ya desde los primeros acordes de la gran banda sonora de Howard Shore. Cuenta también con un gran reparto, y aunque ya he dicho que el Lecter de Brian Cox es muy superior al de Hopkins, aquí Hopkins ofrece la mejor interpretación de las tres que ha hecho como Lecter, las otras dos demasiados sobrecargadas. Jodie Foster también ofrece una buena interpretación como la frágil Clarice, muy diferente de la Clarice de la novela, más dura y determinada.

Mientras en las películas aparecen dos interpretaciones diferentes de Clarice, en las novelas no. La Clarice literaria es más dura, como he dicho, y aparenta una mayor fuerza. Ted Tally fue el guionista de El silencio de los corderos y El dragón rojo y su mayor contribución parece ser hacer que los personajes de la novela sean más débiles y frágiles en sus versiones cinematográficas.

En la película se eliminan todas las referencias a El dragón rojo que aparecen en la novela, aunque algunos detalles se repiten en ambas en lo que se refiere al pasado y aficiones de Lecter. Lo curioso es que dos actores de Manhunter, Dan Butler y Frankie Faison, aparecen en El silencio de los corderos aunque interpretando personajes diferentes. Faison aparecerá luego también en Hannibal y El dragón rojo.

De El silencio de los corderos se ha hablado mucho, y lo único que quiero decir es esto: El silencio de los corderos es una gran película DE TERROR.

De terror, lo habéis leído bien.

Silencio se estrenó en un momento en el cual el cine de terror estaba muy mal visto (¿y cuándo ha sido bien visto?), de modo que para promocionar películas de terror pero sin que dijese que eran películas de terror se inventaron en Hollywood la denominación "thriller psicológico". La mayoría de películas de terror, particularmente slashers, de los 90 se promocionaban como thrillers psicológicos. Hasta Scream (Wes Craven, 1996) fue promocionada así. Fue gracias a esto que Silencio fue nominada y ganó el Oscar a la mejor película, entre otros. Si se hubiese promocionado como película de terror es posible que ni siquiera hubiera sido nominada.

Harris, en sus novelas, mezcla elementos del thriller y de la novela de terror más truculenta. Por tanto, yo no digo que en la película no haya elementos del thriller, los hay, pero mezclados con otros propios del cine de terror, que introduce Demme, el cual no olvidemos que sale de la factoría Corman.

El lanzamiento de semen a la cara de Clarice no es que sea algo propio del cine de terror, pero desde luego es desagradable. La ambientación de la celda de Lecter sí es propia de un film gótico. El primer plano de la cabeza cortada de una víctima guardada en un tarro y otros detalles truculentos como las uñas ensangrentadas en las pareces del pozo en que Jame Gumb (Ted Levine) deja a sus víctimas sí son propios del género terrorífico. También el diseño de sonido. Fijaos como se puede oír una especie de suspiro de ultratumba cuando sacan el capullo de insecto de la boca de una de las víctimas y el mismo suspiro lo oímos luego salir de la boca de Lecter. Cuando Clarice y Lecter tienen su último intercambio en persona, de repente se empieza a oír un viento salido de la nada mientras Clarice se confiesa. Eso sin olvidar al propio Lecter, que hasta tiene su máscara como Jason Voorhees y se pone la piel de una de sus víctimas como careta igual que Leatherface.

Igual que los films protagonizados por Michael Myers y Jason Voorhees, el éxito de Silencio generaría muchas copias, thrillers truculentos con elementos propios del cine de terror. Si de las copias de las aventuras de Jason saldrían films interesantes como Pesadilla en Elm Street (A Nightmare on Elm Street, Wes Craven, 1984); de las copias de Silencio también saldría un film interesante como Seven (Se7en, David Fincher, 1995) que a su vez generó un buen número de copias (curiosamente, Fincher cita Manhunter como una de sus mayores influencias en su película).

Aunque no tan truculenta ni perturbadora como la novela, Silencio es un film de terror.
Hay otro detalle del estilo de Demme que me llamó la atención en este film: la cantidad de veces que los personajes hablan directamente a cámara. Tal vez sea una manera de introducir al espectador dentro de la película haciendo que los personajes hablen directamente con el espectador, pero resulta desconcertante la frecuencia con la que sucede en el film. También es de notar un detalle del diálogo que se pierde en la traducción por cuestiones lingüísticas: en inglés el pronombre neutro "it" se utiliza para denominar objetos inanimados y es el pronombre con el que Gumb se dirige a sus víctimas, una manera sutil de indicar como los asesinos en serie no ven como seres reales a las personas que matan, las cosifican.

Y como último argumento, el tráiler de Silencio, propio de una película de terror.



Leyendo Hannibal de Thomas Harris, uno tiene la impresión de que Harris hizo una novela increíblemente truculenta cargada de grotesco humor negro como si quisiera ver si Hollywood tenía el suficiente valor como para llevarla al cine.

Desde el principio, con un tiroteo a ritmo de Macarena y unos agentes llamados Burke y Hare como la histórica pareja de asesinos en serie y ladrones de tumbas, hasta el final caníbal, es un no parar de diversión del tono más negro posible. Un libro lleno además de personajes memorables como la hermana del villano Mason Verger, la cual no aparece en el film.

El máximo exponente de las diferencias entre novela y película es la representación de Verger. En la novela es básicamente una calavera con pelo y un único ojo, cuyo descarnado rostro lo recorren venas palpitando mientras la sangre circula por ellas y que en un momento hace llorar a un niño para que usen sus lágrimas para darle sabor al martini que se bebe. En la película es malvado y tiene una cara destrozada y deforme, pero con nariz y dos ojos y demás. El único momento en que la película se acerca al tono del libro es durante algunos momentos del final, que también es radicalmente distinto al de la novela.

Creo que fue un error encargarle la película a Ridley Scott, ya que adopta un tono demasiado serio que hace que el film resulte algo aburrido y lento en algunos segmentos. La película se toma demasiado en serio a si misma y se pierde la diversión y el horror de la novela. Una lástima.

Por cierto, la edición en Blu-ray no incluye todos los extras de la edición especial que salió en DVD, es decir que tampoco incluye el genial easter egg. Aquí lo tenéis por si no lo encontrásteis (estaba en el segundo disco):



Ya he comentado los problemas de El dragón rojo, que tampoco es que sea una mala película, así que pasaremos directamente a la última entrega cinematográfica: Hannibal, el origen del mal (Hannibal Rising, Peter Webber, 2007).

Teniendo en cuenta el aspecto extremadamente visual de la novela, parece que fue ya escrita con la intención de convertirla en guion o primero Harris ideó el guion y luego la novela, ya que Harris es también el autor del guion.

Hannibal Rising es una típica película de venganza, sólo que en lugar de Charles Bronson con un pistolón tenemos a un joven Hannibal despachando gente. Creo que esto fue un error, pero realmente el problema es que da igual que tipo de historia se hiciera, ya sabemos el final y los detalles más interesantes de la vida de Hannibal, con lo cual se pierde el suspense.

Lo interesante de la novela (que tampoco es que sea lo mejor de Harris) es que te introduce dentro de la cabeza de Hannibal, algo que no sucede en el film. Además, la dirección de Webber hace que el ritmo del film sea excesivamente lento y ceremonioso, restándole impacto e interes. Por otro lado, los personajes describen a Hannibal (Gaspard Ulliel) como un monstruo pero realmente en la película no vemos ningún motivo para estas reacciones.

En definitiva, la película es un intento desesperado de sacar dinero de una franquicia que ya ha dado todo lo que podía dar. De hecho, las series de televisión anunciadas paracen igualmente desesperadas en su intento de exprimir el personaje.

Resumiendo: Manhunter y El silencio de los corderos grandes películas; Hannibal y El dragón rojo regulares y Hannibal, el origen del mal sin interés.

Este es el tráiler americano de Hannibal Rising pero la película fue una coproducción europea.

29 may. 2012

Nada dice "nostalgia" como una horda de demonios sedientos de sangre

La llegada del díptico demoníaco de Lamberto Bava Demons (Dèmoni, 1985) y Demons 2 (Dèmoni 2... L'incubo ritorna, 1986) al Blu-ray ha sido muy celebrada por mi parte. Hace un tiempo ya le dediqué una entrada a estas dos joyas, que podéis leer aquí. De todos modos, creo que el post no transmite bien el placer y la maravilla que me provocan estas dos películas. Y digo dos porque con el tiempo he ido apreciando cada vez más la segunda entrega más suave y divertida; ahora cada vez que puedo me pongo las dos seguidas.

Con el tiempo también he ido ignorando cada vez más los fallos que tienen y ahora me parecen películas perfectas. Incluso la algo pesada banda sonora heavy de la primera ya no me molesta tanto, aunque sea algo -la banda sonora- en la que la segunda entrega supera la primera (es decir, tengo discos en que aparecen las canciones o de los grupos de la banda sonora de la segunda pero en la primera, exceptuando las composiciones de Claudio Simonetti y el White Wedding de Billy Idol, no hay canciones que me gusten). Fantásticos festivales de sangre, violencia y desmadre muy originales y demencialmente divertidos. No me gusta utilizar este tipo de expresiones, pero si no las habéis visto hay serias lagunas en vuestra educación. Deberíais verlas pero ya. En las ediciones en Blu-ray de Arrow Video, que sustituyen perfectamente las antiguas en DVD de Anchor Bay, se regala, además de los habituales pósters y libretos, una tercera entrega en cómic dividida en dos partes (una en cada Demons).

Lo curioso es que Demons despierta también cierta nostalgia en mí. Y yo no soy una persona neostálgica que crea que cualquier tiempo pasado fue mejor. No, a mí siempre me interesa más el presente y lo que puede traer el futuro. Pero es innegable, hablando de arte, que me fascina el cine de los 70 y de otras épocas pasadas, pero no porque crea que sean mejores que lo que se hace ahora sino por lo diferentes que son de lo que se hace ahora, por ver cómo han evolucionado las técnicas y la mentalidad de la sociedad.

En todo caso, volviendo al tema, Demons despierta sentimientos nostágicos por la manera en que representa el fin de una época: la edad dorada del cine de género europeo. Mientrasa mediados de los 80 en Estados Unidos el cine de género se veia potenciado gracias a las nuevas técnicas y avances en el terreno de los efectos especiales, los cambios políticos y económicos en Europa hicieron que las coproducciones de películas de terror y fantásticas prácticamente desaparecieran. Lucio Fulci quedaba relegado al mercado del directo a vídeo dirigiendo subproductos, Dario Argento vería su estrella declinar durante los 90 gracias a los micropresupuestos que le daban para trabajar y en España sólo Jacinto "Paul Naschy" Molina y Juan Piquer Simón estrenarían alguna cosa interesante de género pero directamente a vídeo. Los 90 fueron una época dura para los amantes del cine fantástico, pocos títulos a destacar comparado con la marabunta de títulos de los 70 y primeros 80.

Por suerte, esto también forma parte del pasado, y el cine de género actualmente está en plena forma, sólo hay que ver la cantidad de títulos interesantes que se han de estrenar o que empiezan a circular por los festivales. Ahora, que se distribuyan en España ya es otra cosa, pero para eso se pueden comprar por Internet de forma barata y segura películas de importación.

Demons y Demons 2 serían prácticamente las dos últimas grandes películas de género que saldrían de Italia durante mucho tiempo. Son películas representativas también de la era de los videoclubs, los videoclubs de verdad no esta especie de cajeros automáticos de ahora. Videoclubs que desde que cumplí los 10 años me dediqué a explorar de forma obsesiva, buscando películas con las que alimentar mi súbito apetito de celuloide y que completaba estudiando atentamente la programación de la tele buscando títulos interesantes (en aquel entonces algo muy fácil ya que no había la cantidad de canales de ahora).

Internet ha facilitado mucho esta exploración y es una herramienta fantástica para conocer nuevos títulos, pero eso no quiere decir que no eche de menos pasear por los videoclubs de barrio, buscando nuevas joyas y maravillas. La emoción de sostener en mis manos por primera vez las fundas de vídeo de Suspiria (Dario Argento, 1977) o Phantasma (Phantasm, Don Coscarelli, 1979) es algo que forma parte del pasado y no volverá. Y realmente son tiempos que no quiero que vuelvan, pero de vez en cuando me gusta recordarlos con cariño, también porque hacen más evidentes todo lo bueno del presente.

28 may. 2012

Una peli sobre una cama asesina. En serio.


Death Bed: The Bed That Eats es una película escrita y dirigida por George Barry que, aunque fue realizada en 1972 y se hizo una copia en 1977, no vio la luz del dia hasta el 2003, via DVD, distribuida por Cult Epics.

La película, como indica su título, trata sobre una cama asesina. Pero no se trata de una comedia de terror o una película erótica con toques sobrenaturales ni nada por el estilo, eso habría sido por lo menos divertido. El director nos cuenta su historia como un film de autor, puro cine artístico. Eso no quiere decir, claro, que Barry fuera alguien artístico o con talento.

Todos los interpretes del film nos regalan una atroz actuación, la dirección es torpe, además de ser lenta (y sólo dura 77 minutos), pero los elementos que se nos presentan son tan bizarros que la película no deja de ser interesante, aunque sólo sea por averiguar cuál será el siguiente toque absurdo con que nos sorprenderá el director.

La película se divide en cuatro partes: desayuno, almuerzo, comida y cena (o sus equivalentes americanos). Durante cada episodio vemos como la cama asesina se va merendando a los incautos que duermen en ella. Además, la cama tiene varias habilidades especiales, como provocar pesadillas a aquellos que duermen en ella, usar sus sábanas como brazos y poderes telequinéticos para cerrar puertas a distancia y cosas así. Como narrador del film tenemos a una de las víctimas de la cama, resucitada y atrapada en un limbo tras uno de los cuadros que pintó en vida desde el cual observa todo lo que sucede en la habitación.

Cuando no asistimos a la devoración de algún personaje, se nos narra cómo nació la cama y todo lo que ha ido haciendo hasta entonces. Esta parte de la película es más absurda y delirante que lo que sucede en el presente, que no es poco. Es también durante estas partes donde se nos regala algún toque de humor, aunque no estoy seguro que lo que más me hizo gracia fuera intencionado: un mafioso dispara una pistola pero sólo lo oímos, de la pistola no sale ni humo ni nada.

Death Bed no es una buena película, pero resulta tan extraña y bizarra que vale la pena verla por lo menos una vez. Os dejo con el divertido comentario que hizo sobre ella The Cinema Snob.

25 may. 2012

Estar Guars


Hoy es 25 de mayo, aniversario del estreno de La guerra de las galaxias (Star Wars, George Lucas, 1977), efeméride que se aprovecha para convertir el día de hoy en el día del orgullo friki. He estado dándole vueltas a la cabeza sobre si escribir algo sobre Star Wars o no, sin estar del todo seguro porque si hacía un artículo honesto sería un artículo que dejaría insatisfecho o molestaría tanto a los fans de la saga como a aquellos que no son fans. Al final, como podéis comprobar, he decidido hacerlo, un artículo que resume mis opiniones sobre la saga galáctica. Os agradecería que leyéseis el artículo de principio a fin antes de saltar directamente a decir en los comentarios lo mucho que me equivoco. También tened en cuenta que a pesar de lo que diga a continuación a mí me gusta toda la saga galáctica (ajá, he dicho toda) y por eso me la compré en Blu-ray y también en su momento la primera edición en DVD con el disco extra, la he visto varias veces seguida, además de disfrutar enormemente Fanboys (Kyle Newman, 2009). Simplemente, no soy un fanático ni transformó mi infancia.

No sé si a nadie más le ha llamado la atención que la santificación de la saga galáctica, entonces todavía trilogía, empezara a mediados de los 90. Se podría poner Clerks (Kevin Smith, 1994) como el momento en que esta trilogía empieza a ser mitificada, coincidiendo con el momento en que muchos directores y guionistas que la vieron de pequeños empezaron a trabajar en cine y TV. Hasta entonces, la trilogía galáctica hacía tiempo que había dejado de ser el centro del universo, pero a partir de los 90 hasta en Friends hacen referencias a Star Wars, y con el estreno de las ediciones especiales de la trilogía original y las precuelas empezó la operación de convertir Star Wars en el centro del universo, sin olvidar los episodios especiales de Padre de familia y los histéricamente divertidos hasta hacer llorar especiales de Robot Chicken. Básicamente, se trata de la imposición de un mito generacional al resto de mortales.

Es innegable que en el momento de su estreno Star Wars fue todo un fenómeno, sólo tenemos que ver la cantidad de copias que se estrenaron aprovechando su tirón. La guerra de las galaxias no deja de ser un reciclaje de los seriales de Flash Gordon, cuyos episodios empezaban con un texto yendo hacia el infinito explicando lo que había pasado hasta entonces. A los momentos sacados directamente de los seriales se le une un argumento que toma varias cosas prestadas del film La fortaleza escondida (Kakushi-toride no san-akunin, Akira Kurosawa, 1958), cosas como parte del argumento y la trama. El resto, siguiendo las indicaciones del ensayo El viaje del héroe de Joseph Campbell. Lucas también tuvo la suerte de hacerlo primero, ya que no era el único que había tenido la idea de reciclar los viejos seriales de Flash Gordon y directores como Jeff Lieberman estaban paseando proyectos parecidos por los estudios. Pero, a pesar de todo, Lucas llegó primero y logró crear un film original partiendo de lo viejo.

Lo que no cuesta de entender es por qué la película fue un éxito y sigue siendo disfrutada, es tremendamente entretenida y divertida. El éxito de la primera llevó a Lucas a hacer dos más, una muy buena otra regular. En todo caso, estas películas fueron seguidas por series de dibujos, dos películas más protagonizadas por Ewoks (que parecen ser víctimas de una especie de amnesia selectiva que incluye el horrible especial navideño), cómics, muñecos, novelas... A pesar de que hacia mediados de los 80, excepto por los fanáticos, la pasión por la trilogía había ido yendo de capa caída. Hasta la llegada de las ediciones especiales y las precuelas.

Y ahora vamos a hablar de las precuelas.

El principal problema de las precuelas queda perfectamente resumido en una escena del segundo episodio de la segunda temporada de la grandiosa serie Spaced (02:42 en el vídeo abajo), en la cual el fanático de Star Wars Tim (Simon Pegg) recrimina a alguien que va a comprar merchandising del Episodio 1.



En otras palabras, el principal problema de las precuelas es que no se estrenaron hace 30 años. Si la trilogía original se hubiera estrenado ahora y las precuelas a partir de 1977, ahora la gente echaría pestes de la trilogía original, asegurando que es muy infantil y superficial mientras que las precuelas tenían un argumento de verdad. Otro problema es que la sociedad ha cambiado pero George Lucas no, y las precuelas tienen el mismo tono y estilo que la trilogía original, sólo que ya no estamos en los 70, así que hay cosas que ahora la gente tiene más problemas para aceptarlas.

No negaré que las precuelas tienen sus problemas: lo de los midiclorianos para justificar la Fuerza resulta absurdo, C-3PO y RD-D2 están metidos con calzador y la relación entre Annakin y la princesa Naboo no está muy bien desarrollada (dejando de lado los problemas de edad). Sin embargo, yo he visto las seis películas seguidas (sí, soy así de raro) y todas mantienen el mismo estilo y tono, son muy consistentes entre sí a pesar de los problemas de continuidad internos. Todas las críticas hacia las precuelas como Jar Jar es pesado y muy infantil, parece hecha sólo para hacer muñecos y merchandising, etc. son perfectamente aplicables a la trilogía original.

Es decir, en el momento en que se estrenó La guerra de las galaxias se hicieron las mismas críticas a C-3PO y RD-D2 que años más tarde se le hicieron a Jar Jar Binks. Las mismas. En cuanto al merchandising, es algo que se explotó desde la primera ya que Lucas se había quedado con los derechos de explotación, así en las dos siguientes películas se introducían personajes extraterrestres que eran  simplemente extras para luego hacer un muñeco de ellos y venderlos (de ahí el gag sobre merchandising de la divertida La loca historia de las galaxias [Spaceballs, Mel Brooks, 1987]).

En otras palabras, siendo más o menos objetivos, las precuelas tienen los mismos fallos y aciertos que la trilogía original. La única diferencia es cuando se estrenaron las precuelas ya no éramos niños y vimos lo que en su momento no vimos.

Resumiendo, soy un fan de la saga galáctica, simplemente no soy un fanático encegado que llora por las esquinas porque Lucas ha añadido un efecto aquí o allá.

24 may. 2012

V

En Televisión de culto, Antonio Blanco apuntaba que todos aquellos que desarrollamos nuestra infancia antes de la llegada de las televisiones privadas tenemos una cosa común que nos hermana a todos: los mismos recuerdos televisivos, es decir los mismos impactos generacionales.

La bola de cristal o la actuación de Nochevieja de Sabrina en 1987 son ejemplos de momentos que compartimos todos, que nos marcaron a todos por igual. Bueno, el caso de Sabrina tal vez más a unos que a otros, pero fue algo de lo que se habló largo y tendido al día siguiente. En todo caso, el momento en que la malvada Diana, encarnada por una deliciosa Jane Badler, se tragaba una rata enorme como si nada en V (1983) fue otro momento que impactó a toda una generación, tal vez más de una ya que España entera se paralizaba cada noche viendo "la serie de los lagartos".

Los tebeos editados por Forum o los cromos que regalaba Teleindiscreta, así como los cachivaches que venían en pastelillos diversos relacionados con la serie eran coleccionados con suma avidez. En su momento fue todo un fenómeno, alimentado por otros grandes momentos como el nacimiento del híbrido lagarto/humano, un cliffhanger que no se vería superado hasta la llegada de Perdidos.

¿Cómo se ha conservado con los años esta serie? No es ningún secreto que vistas hoy en día, otras series míticas de entonces como El coche fantástico, El halcón callejero o El equipo A han envejecido muy mal y a nuestros ojos resultan infantiles y algo ridículas. Otras, como la divertida (y adelantada a su tiempo) El gran héroe americano han conservado cierta simpatía, tal vez por lo original, entonces, de su premisa. Para los que no tuvieron el gusto de disfrutarla, El gran héroe americano giraba en torno a un normal y corriente profesor de instituto, Ralph Hinkley (William Katt), que una noche se encuentra un extraño traje dejado por unos extraterrestres. El traje otorga poderes a quien lo lleva, por desgracia Hinkley pierde el libro de instrucciones, con lo que va aprendiendo como funciona a base de golpes y se convierte así en el héroe más torpe de la historia. La serie contaba además con la agradable presencia de Connie Sellecca como la novia del "héroe".

En todo caso, V podríamos decir que tiene un poco de cada. Es decir, mientras que la primera y segunda miniserie han envejecido muy bien, la serie regular no tanto.

V fue creada por Kenneth Johnson, director y guionista de la primera miniserie. La idea se le ocurrió a Johnson partiendo de la siguiente premisa: ¿y si Estados Unidos se convirtiera en una dictadura fascista? A partir de aquí acabó desarrollando una invasión extraterrestre por seres que en apariencia son iguales a nosotros pero bajo la piel son monstruos.

Los lagartos invasores son una clara alegoría a los nazis. De hecho toda la serie es una alegoría al gobierno nazi. Los uniformes, los signos de las banderas, la manera en que van implantando sus políticas, la manipulación de los medios... De ahí que la serie esté dedicada a los rebeldes y "a todos aquellos luchadores por la libertad presentes, pasados y futuros". Toda esta alegoría se me pasó al verla de niño, fue al ver las reposiciones que me percaté de ello.

Un guion inteligente, acción y un gran desarrollo, junto a los efectos especiales que convirtieron la serie en la más cara de la historia entonces (un millón de dólares por episodio) hacen que esta primera miniserie de dos episodios se haya conservado estupendamente. Claro que ahora toda la alegoría y el mensaje se hace mucho más obvio pero a pesar de ello sigue siendo muy entretenida. Un clásico de la ciencia ficción.

V fue seguida de otra miniserie: V: la batalla final (V: The Final Battle, 1984). Por desacuerdos en cómo desarrollar la serie, Johnson fue apartado del equipo creativo, y en cierta forma se nota en esta segunda entrega. Esta más orientada hacia la acción y no hay alegorías ni segundas lecturas (supongo que ya se habían desarrollado al máximo en la primera miniserie).

Estos tres episodios están bastante bien, añadiendo ideas y hallazgos a la mitología de la serie inolvidables. El anteriormente mencionado híbrido de lagarto y humano siendo uno de los más memorables, así como "la niña de las estrellas" que luego en la serie de TV se convertiría en nada menos que Jennifer Cooke, la cual aparece también en una de las mejores entregas de la saga Viernes 13. También empezó a tener más protagonismo Willie, o como lo llamábamos nosotros: el lagarto bueno, que encarnaba un entonces desconocido Robert Englund. A la fantásticamente malvada Diana se le unía otra lagarta estupenda: Pamela, interpretada por Sarah Douglas.

Y a partir de aquí la cosa se tuerce.


Johnson había dejado muy claro que la única manera en que iba a funcionar V era en forma de miniseries. Hacer una serie regular sería demasiado repetitivo y acabaría aburriendo. Pero ya hemos dicho que Johnson fue apartado (demasiado) pronto y los ejecutivos querían exprimir al máximo la gallina de los huevos de oro que acababan de encontrar. Y por supuesto acabaron por matarla.

Tras la segunda miniserie se inició una serie regular de televisión, que solamente duró una temporada de 19 episodios. El problema con V, la serie de TV, que luego se repitió en el remake del 2009 (evidentemente hay gente que no aprende de los errores del pasado), es que resulta demasiado tópica y vulgar. Incluso hay un episodio donde los de la resistencia tienen que ayudar a un granjero al que le roban ganado, premisa repetida hasta la saciedad desde que se emitieron las primeras series del oeste. La historia no avanza y todos los episodios acaban siendo iguales. Además, quisieron también ahorrar gastos con los efectos, lo que acabó redundando en la calidad de la serie. La audiencia fue bajando y la serie acabó siendo cancelada.

Pero no todo es malo. Si vale la pena ver esta serie es por los envenenados enfrentamientos entre Diana y otra "lagarta" de impresión: Lydia, a la que dio vida y mucha carne June Chadwick.

Mientras recomiendo a todos los aficionados a la ci-fi las dos primeras miniseries, la serie se la pueden ahorrar si son demasiado jóvenes para haberla visto. Claro, que cuando me compré el pack iban todas juntas, pero bueno, siempre os podéis quedar con Lydia y Diana y obviar el resto de la serie.

23 may. 2012

Mimic, el montaje del director o La pesadilla de Guillermo del Toro


"¿Te gustó esa mierda?", así respondía un jocoso Guillermo del Toro a Mike Mignola cuando éste le cuenta que la primera vez que se vio expuesto al trabajo de Del Toro fue con Mimic (1997). Mignola, algo avergonzado, le contesta que "bueno, no sé cuál era tu intención original, pero..." (este diálogo tiene lugar en el audiocomentario de la edición especial de Hellboy [2004], no en el audiocomentario incluido en la edición especial de la versión extendida de Hellboy [me compré ambas versiones porque tienen extras diferentes]).

El comentario de Del Toro me llamó la atención, más allá de la broma, porque Mimic siempre me pareció una correcta película de monstruos y poco más, pero viniendo de Del Toro resultaba algo decepcionante ya que no parecía del todo una película suya tras la imaginación que había demostrado con Cronos (1993). Cuando se anunció la salida en Blu-ray de un montaje del director de la película me emocioné pensando que por fin sabría que había sucedido tras las cámaras para que Del Toro reaccionase de esa manera hacia una película suya, además de ver la versión que originalmente quería estrenar Del Toro de una película que repudió durante años. Me vinieron a la cabeza los montajes del director de Alien³ (David Fincher, 1992) o la versión Richard Donner de Superman II (1980), nuevas versiones que te descubrían por primera vez una película que ya conocías.

Efectivamente, en una entrevista y un excelente audiocomentario, Guillermo del Toro cuenta toda la historia y por qué Mimic acabó siendo como es (o era). Un comentario que es todo lo "legalmente honesto" que puede ser, en ocasiones sin decir nombres para no ser demandado. En lo que se refiere al montaje del director... Digamos que resulta interesante, pero lo más interesante es lo que no se filmó.

(Prefiero que cada cual descubra la historia por si mism@, porque es realmente fascinante, pero resumiré brevemente algunos puntos de lo que he descubierto a través de los extras. La edición en Blu-ray americana es sólo zona A, así que buscad una edición europea. Yo compré la inglesa.)

Con Mimic, Del Toro y su coguionista Matthew Robbins se propusieron hacer una película de monstruos pero darle la vuelta evitando todas las convenciones del género (nada de explosiones finales ni gente con armas) usando como base un cuento de Donald A. Wollheim. Por supuesto, todo aquello que hacía el guion del film diferente y original quiso ser eliminado por el estudio, que quería una típica película de monstruos. Del Toro cree (algo con lo que estoy de acuerdo al 100%) que se puede hacer arte usando argumentos de serie B, algo que a los estudios no independientes no les interesa. De ahí que el guion empezara a circular para ser reescrito, trabajando en él gente como John Sayles y Steven Soderbergh.

A medida que se hacían borradores se fue banalizando la historia. Del Toro menciona varios finales que fueron escritos pero que no pudieron ser filmados que son realmente fantásticos y habrían hecho memorable el film. Mi favorito es uno en el cual el personaje de Mira Sorvino, la doctora Susan Tyler, se encuentra en el túnel del metro en lo que se supone será el enfrentamiento final con el "rey cucaracha". Ambas figuras se enfrentan como en un duelo del oeste. Entonces, el rey cucaracha se "disfraza", pero en lugar de ser una cruda imitación de una figura humana es una imitación perfecta de un ser humano. El rey cucaracha señala a la doctora Tyler y le dice: "vete". Luego se da la vuelta y se adentra en la oscuridad del túnel. Fin.

Otro final ponía a la doctora Tyler como si fuera una vagabunda loca intentando advertir a la gente del metro y luego se da cuenta de que varios son perfectas imitaciones de humanos. En uno se ve al rey cucaracha persiguiendo a los protagonistas mientras todavía está copulando con una de las hembras cucaracha (eliminado con la excusa del presupuesto).

Tras la batalla del guion, que acabó convertido en una película de monstruos más habitual, aunque no poco interesante, llegó la batalla del rodaje, donde también hubo infinidad de problemas y discusiones, esta vez por el estilo visual de Del Toro. Hay otra cosa interesante que se apunta aquí: Mira Sorvino estuvo defendiendo a Del Toro durante todo el rodaje, enfrentándose a los ejecutivos del estudio continuamente. Es posible que esta actitud la perjudicara y por ello su carrera no fue todo lo bien que podría haber ido. Porque siempre me pareció una excelente actriz (sólo hay que verla en la estupenda SOS Summer of Sam (Nadie está a salvo de Sam) [Summer of Sam, Spike Lee, 1999]) y me extrañaba que no se hubiera convertido en una estrella.

Vendí la versión que tenía en DVD y hacía mucho tiempo que no la veía, así que no podría apuntar claramente las diferencias entre ambas versiones. Aparentemente, lo que Del Toro ha hecho ha sido extender algunas escenas de modo que se introducen subtramas eliminadas en la versión cinematográfica, con alguna nueva escena. También ha eliminado todo el material que la segunda unidad rodó porque el estudio lo quería y Del Toro se negó a filmar (sustos baratos y cosas así), de modo que todas las secuencias son puramente Del Toro, menos un par de escenas, haciendo que sea más consistente visualmente.

Mimic es una sólida película de monstruos, tal vez no una obra maestra y es una lástima que lo más interesante no fuera nunca filmado, pero a pesar de todo resulta entretenida. Es posible que si no te gustó la película en un principio esta versión tampoco te entusiasme, pero yo diría que merece una segunda oportunidad. Visualmente es realmente fantástica y el diseño de las criaturas es muy bueno. También me llamó la atención que es una película "muy de los 90". Con ver la secuencia de títulos de crédito os daréis cuenta.

22 may. 2012

Un comentario sobre El Exterminador para gente que ni en un millón de años se le ocurriría ver El Exterminador


Estrenada en 1980, El Exterminador (The Exterminator, James Glickenhaus) es una película representativa del cine de justicieros urbanos que se puso de moda con El justiciero de la ciudad (Death Wish, Michael Winner, 1974), Harry, el sucio (Dirty Harry, Don Siegel, 1971) e incluso Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976). Películas muy mal vistas por la crítica "seria", interpretadas como panfletos reaccionarios y consideradas sin ningún interés real.

No voy a defender el género de las películas de vigilantes, porque no lo conozco lo suficiente y porque hay algunas películas que son exactamente lo que se supone que son todas ellas (lo cual no significa que el género sea como algunas de las películas que se han hecho dentro de él). Pero sí me gustaría comentar El Exterminador, porque creo que tiene varios detalles que la hacen muy interesante y diferente del resto.

James Glickenhaus cuenta, en una entrevista incluida en la edición en Blu-ray de Arrow de este film, que escogió no ver El justiciero de la ciudad para que no le influyera a la hora de escribir el guion de lo que acabaría siendo El Exterminador. El germen de la película se haya en una noticia que leyó Glickenhaus sobre un chico al que habían atracado y a raíz del ataque se había quedado paralítico. En un principio le llenó de rabia leer el suceso, pero luego pensó que al cabo de unos días se le habría olvidado, aunque el chico había quedado paralítico de por vida. Se preguntó entonces que pasaría si alguien iba acumulando esa rabia y no se le pasaba. Y el resto es historia.

El film se inicia con una bombástica y delirante secuencia ambientada en Vietnam, en la cual conocemos al protagonista John Eastland (Robert Ginty) y a su amigo Michael Jefferson (Steve James). Esta secuencia es totalmente surreal y fantástica, no se representa la guerra de forma realista, sino más bien cómo debía experimentarla John, que parece completamente superado por las circunstancias. Hasta el final de la secuencia no vemos un atisbo de en lo que se acabará convirtiendo John, es Michael quién está principalmente al cargo, salvando a su amigo de la muerte.

Al acabar la guerra, nos encontramos a John y Michael trabajando juntos, aparentemente felices. Sin embargo, unos atracadores intentan robar una mercancía y John se queda paralizado aunque en un principio se lanza a ver qué pasa, mientras Michael toma rápidamente control de la situación y se deshace de los criminales. Después estos criminales se vengarán dejando a Michael tetrapléjico, lo que provocará que John finalmente explote y lleve a cabo una sangrienta venganza, que no detendrá una vez acabe con los criminales culpables del ataque contra su amigo.

Hasta aquí todo parece bastante estándar, nada que no hubiésemos visto antes en este tipo de film. Sin embargo, Glickenhaus lo llena de toques personales, conviertiéndola en algo muy interesante. Está claro que, aparte del tema de la depresión económica que había provocado barrios desolados que a su vez provocaban un aumento del crimen, trata la manera en que algunos veteranos del Vietnam no habían vuelto del todo. A lo largo del film, John experimenta flashes de su experiencia en Vietnam mientras ejecuta criminales, como si todavía estuviera allí. Hay un detalle que separa El Exterminador del resto y es que John no es feliz haciendo lo que hace. No parece satisfecho por sus acciones, más bien triste por verse "obligado" a hacerlas. En una escena actúa además igual que lo haría un criminal, robando a punta de pistola la moto de un chaval que se había parado a ayudar una víctima de un atraco.

Glickenhaus combina una representación de Nueva York y las acciones del exterminador muy realista, filmando en la calle con gente auténtica  y ofreciendo unas tremendas panorámicas de barrios en ruinas, con toques de humor bizarro propio de un cómic. Toques que no parecen casuales teniendo en cuenta que Glickenhaus fue también productor de varios films de Frank Henenlotter. Por ejemplo, aparece un jefe mafioso hablando no de vender droga ni nada, sino leyendo tebeos y quejándose de que los cómics de ahora no son tan buenos como los de antes ("en los viejos tiempos se entendían los cómics, ¡hoy día todo es polvo cósmico y estrellas de mierda!"). Otro gran momento es el uso que se hace de la canción Disco Inferno de The Trammps cuando John se va a cargar a los que han atacado a su amigo, haciendo que la letra de la canción comente la acción en pantalla. Así como la escena de la trituradora de carne parece sacada de un cómic de El Castigador.

El único personaje más o menos heroico que nos muestra la película es el policía James Dalton (Christopher George), el único que no está loco o es corrupto en el mundo que nos presenta Glickenhaus, ya que el gobierno se representa como un grupo criminal más, usando la CIA para que intente acabar con el exterminador por intereses electorales.

En definitiva, El Exterminador es mejor y más interesante de lo que pensé en un principio. También se hizo una secuela, no tan buena, aunque Glickenhaus considera que Acorralado (First Blood, Ted Kotcheff, 1982) es una especie de secuela espiritual de su film.

21 may. 2012

Red State


Antes de empezar a comentar esta película, que próximamente se estrenará en España, os voy a pedir una cosa: por favor, vedla de forma legal. Ir al cine a partir del 22 de junio, alquiladla cuando salga en alquiler o compradla en Blu-ray como hice yo en su edición inglesa, pero no os la descarguéis ilegalmente. ¿Por qué? Porque fue una película autofinanciada, con poco dinero, y autodistribuida, completamente fuera del sistema de los estudios, completamente independiente. Es el tipo de proyecto que creo merece el apoyo de los aficionados, el tipo de proyecto que realmente se ve perjudicado por las descargas ilegales. Así que, a todos aquellos que se quejen de que ya no se hacen películas interesantes, que todo es lo mismo y ya no se hace nada original, os pido que veáis esta película de forma legal para que eso no se haga realidad.

Otra cosa, yo hablaré de la película sin estropear ni fastidiar ninguna de las sorpresas del argumento. En otros lugares puede que no sean tan cuidadosos, así que cuidado con lo que leéis sobre este film.

Red State (Kevin Smith, 2011) es una película de terror pero no en el sentido tradicional del término. No sigue una trama o fórmula establecida, aunque al principio utilice una premisa típica del género para introducirnos en la historia. Es algo completamente diferente a lo que esperaría una persona que simplemente quisiese ver una película de sustos o pasar un rato entretenido viendo monstruos devorando inocentes víctimas. Este film resulta inquietante y perturbador porque es incómodamente realista. El villano del film, el pastor Abin Cooper (absolutamente genial Michael Parks), no es el típico villano de opereta, loco peligroso que roza el ridículo. Resulta escalofriante primero porque cree absolutamente y sin ninguna hipocresía en lo que hace, segundo porque resulta carismático a pesar de que diga monstruosidades gracias a la interpretación de Parks: tranquilo, calmado como un tigre e igualmente peligroso. Una interpretación muy rica, cargada de matices que está garantizado que será destrozada por el doblaje, por mucho talento que tenga el doblador. Sólo hay un Michael Parks.

Es posible que a muchos les sorprenda que una película tan perturbadora, oscura e inquietante esté escrita y dirigida por alguien como Kevin Smith, especializado hasta ahora en comedias. Sin embargo, aquellos que leímos su andadura en los primeros números de Daredevil, en la entonces nueva cabecera Marvel Knights, sabíamos que tenía la capacidad de escribir algo más que diálogos más o menos ingeniosos, más o menos divertidos. Smith se adentra aquí en una sátira de los fanáticos peligrosos que coloca al espectador en una tierra de nadie moral. A medida que Red State se desarrolla, como si fuera tres películas en una, los personajes actúan como seres humanos auténticos, no como personajes con un arco dramático predispuesto, de modo que algunas decisiones de la gente que se supone son “los buenos” resultan tan horripilantes como las que llevan a cabo “los malos”. Y viceversa, en algunos momentos el espectador se ve obligado a ponerse de parte de “los malos”.

Esto puede hacer que la película resulte muy incómoda para algunos, ya que no hay posibilidad de ponerse de parte de nadie y uno se ve atrapado por los acontecimientos de la misma manera que los protagonistas. La ausencia de una banda sonora contribuye a la crudeza del film y también a su moralidad gris: en ningún momento se nos indica que tenemos que sentir.

Así, con una historia que cambia en cuanto crees que ya sabes cómo irá y un planteamiento que presenta al espectador diferentes dilemas morales, el film hace que nos veamos desorientados, en el buen sentido. No ofrece ninguna comodidad: te coge del cuello y no te suelta hasta el final.

En Red State se puede notar una fuerte influencia del cine de los años 70. Al estilo semi-documental y la atmósfera pesimista se le suman una serie de influencias cinematográficas de la época, claves a la hora de marcar el tono. Deliverance – Defensa (Deliverance, John Boorman, 1972) y Carrera con el diablo (Race with the Devil, Jack Starrett, 1975) son dos de los films que Smith cita como influencias, así como el tramo final de La semilla del diablo (Rosemary’s Baby, Roman Polanski, 1968)  por como muestra el mal como algo banal, muy corriente. Los malvados en Red State son personas normales, personajes perfectamente realistas, de ahí que resulten doblemente perturbadores. Existe gente así.

Es una película que no es fácil, no es algo para ver simplemente para pasar el rato, pero se la recomiendo a todo el mundo. Se la recomiendo a los fans del cine de terror que quieran ver algo diferente y a los fans del cine en general que les interese el cine como arte y no simple entretenimiento. Aunque la película, desde luego, es entretenida, no da un momento de respiro.

Para haceros una idea os dejo el teaser, que refleja muy bien el tono sin estropear nada del film y no hay diálogos, así que aunque no sepáis inglés no os perdéis nada (os podéis saltar la intro de Kevin Smith).

18 may. 2012

Basura con lentejuelas


Monumental desastre estrenado en 1995, Showgirls de Paul Verhoeven es una de esas películas tan desastrosas que uno se pregunta cómo demonios llegó a estrenarse en cines. Uno de los principales culpables es Joe Eszterhas, mediocre guionista que obviamente se convirtió en uno de los más influyentes y bien pagados de Hollywood, aunque tras Showgirls poco a poco ha ido desapareciendo del mapa.

Otra que desapareció del mapa fue su protagonista Elizabeth Berkley, que tras ganar cierta popularidad con la comedia juvenil televisiva Salvados por la campana (Saved by the Bell, 1989-1993) pensó que este film la convertiría en estrella, como le había pasado a Sharon Stone, que se convirtió en estrella con Instinto básico (Basic Instinct, Paul Verhoeven, 1992) tras pasar los 80 apareciendo en series de TV y películas de serie B (en el mal sentido) sin pena ni gloria. De forma bastante injusta, se culpó a la Berkley (que tampoco es que sea Meryl Streep precisamente) del fracaso de la cinta (no al guion o la dirección o el diseño de producción) y se vio relegada a papeles televisivos, películas directas a vídeo y algún pequeño papel en el cine.

¿Y Paul Verhoeven? Bueno, Verhoeven se recuperó bastante rápido del desastre dirigiendo la fantástica sátira espacial Starship Troopers (Las brigadas del espacio) (Starship Troopers, 1997).

En su momento la película fue un fracaso de taquilla. En Estados Unidos fracasó no sólo por la "calidad alternativa" de la cinta, además recibió un NC-17 como calificación lo que prácticamente ya hacía seguro que (casi) nadie fuera a verla. La película luego ganó unos cuantos Razzies, los llamados anti-Oscar que a su modo son tan esnobs y conservadores como lo son los Oscar, premios que la MGM utilizó como parte de una campaña para convertir Showgirls en una película de culto, que la gente fuese a verla para reírse en plan "es tan malo que es bueno". También fracasó esta campaña, pero es cierto que con el tiempo la película se ha convertido en un film de culto, a juzgar por la cantidad de dinero que ha hecho en el mercado doméstico en alquileres y venta de videos y DVDs y ha generado una parodia/secuela: Showgirls 2: Penny's from Heaven (Rena Riffel, 2011).

La película acumula demasiados despropósitos para ser aburrida. Los increíblemente horteras números musicales, los horribles diálogos, las ridículas escenas, el desarrollo torpe... Todo esto más el toque "brutote" de Verhoeven contribuye a convertirla en una descacharrante comedia involuntaria. Hasta las escenas de sexo, que se supone son el fuerte de Verhoeven aparte de la ultraviolencia, resultan cutres y, por tanto, divertidas.

Frases como "todo el mundo tiene sida y mierdas", la violación y el plano de las consecuencias siguiente, la escena de sexo en la piscina o la escena de la menstruación provocan en el espectador carcajadas como pocas comedias lo logran. Verhoeven se mantuvo muy fiel al guion, ni siquiera permitía improvisaciones por parte de los actores, así que el mérito de este desastre se lo reparten Eszterhas y Verhoeven. No sé como mezclar un plagio de Eva al desnudo (All About Eve, Jospeh L. Mankiewicz, 1950) con un film de rape and revenge más la típica moralina hollywoodiense a alguien le pareció buena idea, pero podría haber dado una buena película. Sin embargo, gracias al "talento" de Eszterhas, tenemos una monumental película basura kitsch de la que nos podemos reir.

17 may. 2012

Encuentro en el abismo

Encuentro en el abismo (Tonino Ricci, 1979) es una descacharrante producción italo-española que con escasos medios se apuntó a la moda ufológica de los 70, mezclando la leyenda del Triángulo de las Bermudas con hombrecitos verdes. Bueno, grises. Ya los títulos de crédito, donde se mezclan el inglés y el italiano, nos hacen intuir que los próximos 80 minutos no tendrán desperdicio.

Una de las razones por las que he encontrado esta película tan (inintencionadamente) divertida es que se toma muy en serio a si misma y continuamente da "datos" y "testimonios" que prueban "fuera de toda duda" la existencia de los OVNIS. Así nos lo anuncia una voz en off al principio del film, que sobre imágenes del mar, humo y luces va dando datos y oímos supuestos testimonios auténticos (o basados en hechos "reales", más bien). Luego de este prólogo, la película se centra en la búsqueda de una expedición de un matrimonio que ha desaparecido misteriosamente en mitad del oceáno. El padre de la chica le encarga la búsqueda a un profesor experto en estas cosas. Me llamó la atención que el profesor vive en una mansión digna de un malo de peli de James Bond y discuten el asunto de los honorarios mientras un criado les sirve bebidas. El típico científico millonario.

Por cierto, no he identificado los personajes con actores porque en la película no se especifica quién es quién.

La película tiene unos efectos especiales y unos decorados que harían palidecer la granja de Playmóbil. Además, nos regala otros momentos y detalles curiosos, siendo uno de los que me hizo más gracia cuando vienen unos técnicos a instalar un equipo electrónico en el barco para la expedición y todos ellos vienen de la empresa Acme Electronics (!). Cuando lo vi pensé: "espero que les funcione mejor que al Coyote". No lo hace. Otros momentos hilarantes vienen proporcionados por el audio. Como sabéis, este tipo de coproducciones no se rodaban con audio directo porque se mezclaban actores de diferentes nacionalidades, así que cada país hacía su versión para distribuir domésticamente. La versión española está llena de errores, como oir diálogo mientras el actor en pantalla tiene la boca cerrada o frases que no casan ni a la de tres. También proporciona diálogos curiosos, y hay uno en particular que me dejó perplejo. Tiene lugar cuando un señor le da una serie de indicaciones al futuro desaparecido John, y le dice a su esposa lo amable que ha sido y que no le ha cobrado nada. Ella, muy seria y mirando al horizonte, dice:

"Es un ser extraño".

¿Un ser extraño? En fin, no es el único momento divertido en cuanto a diálogos ridículos que nos proporciona el film (lo que me llevó a preguntarme cómo serían las otras versiones, como la inglesa o la italiana, si igual de ridículas o más o menos). En fin, mientras que la película se toma muy en serio a si misma, vosotros disfrutaréis mucho si no lo hacéis. Una gloriosa cutrada.

16 may. 2012

Phenomena


Phenomena (Dario Argento, 1985) es uno de los films más curiosos y esotéricos de Argento. En él se dan cita elementos presentes en los films anteriores del maestro del giallo, mezclados de forma harto curiosa. Es también uno de los films más queridos por el propio Argento, aunque en su momento no fue muy apreciada, ya que el público estaba más interesado en ver un thriller "normal y corriente", pero con el tiempo se ha ganado el aprecio que se merece.

Jennifer Corvino (Jennifer Connelly) es la hija de un actor famoso que llega a un internado femenino situado en una peculiar zona de Suiza, donde en esos momentos un misterioso asesino se dedica a masacrar chicas jóvenes. Jennifer tiene una habilidad innata para comunicarse con los insectos, a esta extraña habilidad se le sumará, en cuanto llegue a esta escuela, unos sueños telepáticos en los cuales es testigo de los brutales asesinatos que en ese momento tienen lugar en la zona. Con la ayuda del profesor John McGregor (Donald Pleasence), Jennifer intentará averiguar la identidad del asesino.

A pesar de que la banda sonora consistente en canciones heavies se puede hacer bastante pesada (a no ser que seas un fanático de este estilo musical), Phenomena resulta un film absorbente por la gran cantidad de peculiares elementos que mezcla, en una historia que, como es habitual en el cine del maestro, podría ser bastante vulgar de no ser por la surrealista manera en que Argento nos la presenta.

Como he dicho al principio, en el film se mezclan diversos elementos que habían aparecido ya en el cine de Argento. Este film es una especie de cuento de hadas, y se nos indica que es así con la utilización de una voz en off al principio muy semejante a la que aparece al principio de Suspiria (1977). La ambientación en el internado femenino recuerda también a la de la primera entrega de la trilogía de Las Tres Madres, consiguiendo aquí Argento utilizar actrices realmente jóvenes (15, 16 años) para enfatizar la sensación de oscuro cuento de hadas, cosa que no pudo hacer en Suspiria por presiones de los productores. Los elementos paranormales que asoman tímidamente en Rojo oscuro (Profondo rosso, 1975) son aquí protagonistas en el personaje de Jennifer Connelly.

También está muy presente en el film la pasión e interés de Argento por los animales e insectos, así como su amor por los trabajos de Edgar Allan Poe, haciendo referencias muy claras al clásico de Poe Los crímenes de la Rue Morgue. A todo esto se le añade un tramo final con elementos del grand guignol que redondea de forma ideal el conjunto.

Y los indispensables crímenes sangrientos y brutales, por supuesto.

Creo que a pesar de los muchos elementos extraños que se dan la mano en este film y de lo surrealista que es el conjunto, es una de las películas más accesibles de Argento para aquel que no lo conozca, ya que no es tan brutal y retorcido como otros filmes del maestro y su aspecto de cuento de hadas para adultos puede hacer que interese a otros espectadores que no son los habituales de su cine. Es también uno de los últimos grandes films del maestro, antes que la llegada de los 90 con el recorte de los presupuestos que tenía disponibles afectara la calidad de su trabajo.

Una película que recomiendo a todo el mundo, aunque intuyo que no le gustará a todo el mundo. Por cierto, si aún no la habéis visto, aseguraos de que sea la versión original del director, ya que fue un film muy censurado y recortado por los distribuidores.

15 may. 2012

Sombras tenebrosas (Dark Shadows)

(lo mejor de esta película)

¿Alguna vez os habéis preguntado que pasaría al mezclar Austin Powers (Austin Powers: International Men of Mystery, Jay Roach, 1997) con Drácula 73 (Dracula A. D. 1972, Alan Gibson, 1972)? Parece ser que algunos ejecutivos de la Warner sí se lo preguntaron y decidieron hacer una película con eso en mente. De paso, pensaron que sería buena idea disfrazarla de adaptación de una clásica serie de televisión para cabrear a unos cuantos fans. Al frente pusieron a Tim Burton y lo estrenaron como Sombras tenebrosas (Dark Shadows, 2012).

Está claro que cualquier seguidor de la serie de televisión Sombras en la oscuridad (Dark Shadows, 1966-1971), las dos películas que se hicieron a partir de ella: Sombras en la oscuridad (House of Dark Shadows, Dan Curtis, 1970) y Una luz en la oscuridad (Night of Dark Shadows, Dan Curtis, 1971), así como de los dos revivals televisivos (uno en 1991 [visto como Vampiros] y otro en 2005 [inédito aquí]) odiará la película Sombras tenebrosas.

También está claro que aquellos que odian el estilo de Tim Burton (¿en serio? ¿Incluso Ed Wood (1994)?) odiarán esta película y aquellos que adoran todo lo que hace Tim Burton (¿en serio? ¿Incluso Alicia en el país de las maravillas (Alice in Wonderland, 2010)?) adorarán esta película.

¿Y el resto? Bueno, sobre que pensará el resto de las personas que vayan a ver esta película no tengo ni idea, pero os puedo hablar sobre lo que pienso yo que ni soy fan de la serie, ni odio el trabajo de Tim Burton ni tampoco lo adoro.

El problema que tiene Tim Burton es el mismo que otros directores esencialmente visuales o más interesados en el aspecto técnico, como James Cameron. Básicamente, si el guion es bueno (o les encargan un buen proyecto) la película posiblemente será buena. Por supuesto, si el guion es malo, la película será mala. De ahí que la única película con una historia y personajes más o menos sólidos de Cameron sea Terminator (The Terminator, 1984) ya que tomó la historia "prestada" de Harlan Ellison (sin decirle nada, lo cual está feo creo yo), dependiendo en el resto de sus películas que las secuencias de acción te hagan olvidar las carencias del guion.

Con Tim Burton es el aspecto visual, de diseño, el que prevalece. Así, las películas de Burton que funcionan son aquellas que cuentan con un guion más o menos decente, porque lo único que a él le importa es la imagen. Claro, que últimamente Burton es el equivalente cinematográfico de los Red Hot Chili Peppers y se dedica a repetir una y otra vez lo que le funcionó en el pasado.

Para mí, ver Dark Shadows ha resultado tremendamente frustrante, ya que es una película que no sabe lo que quiere ser, si un melodrama gótico con toques sobrenaturales o una comedia tonta con chistes trillados y previsibles. De manera que cada vez que la película se apuntaba un tanto por su aspecto "serio", quedaba arruinado por una línea de diálogo estúpida o un infantil gag. Por otro lado, teniendo en cuenta la manera que tenían de hablar los personajes, el tipo de frases y los "ingeniosos" juegos de palabras, la versión doblada de la película debe ser aún peor.

El prólogo y las primeras escenas me gustaron bastante. Si la película hubiera seguido en esta línea y hubiera tenido el valor de hacer un exuberante melodrama gótico completamente en serio, sin pedir disculpas ni avergonzarse, habría sido absolutamente genial y cómicamente habría funcionado mucho mejor. Todo el reparto, además, parece abrazar el aspecto más semejante a la serie original, especialmente las fantásticas Michelle Pfeiffer y Eva mmm Green (que está soberbia de principio a fin y de arriba a abajo). Sin embargo, desde el momento en que Johnny Depp como Barnabas Collins sale de su tumba la película va cuesta abajo, mientras Depp va repitiendo los mismos tics y gestos que ve que le han dado éxito esta última década. Eso sin contar con su inconsistencia: en una escena aparece Depp a la luz del día cubierto por un paraguas sin que le pase nada, en otra se pone frente a una ventana y empieza a arder a través de la ropa (la misma que llevaba previamente fuera a pleno sol).

Condensando años de historias en una película de menos de dos horas, se hace muy lenta a pesar de que se centra en una trama muy simple, la que protagonizan Green y Depp, dejando de lado el resto de personajes, cuya función parece ser simplemente llenar el escenario y que Depp tenga alguien con quién hablar para transmitir, de forma bastante torpe, información al espectador. Esta torpe narrativa se agrava cuando en la pelea final de forma apresurada se empiezan a amontonar revelaciones y explicaciones haciendo que la escena se alargue y resulte lenta en lugar de espectacular, mientras Green se transforma en la Meryl Streep de La muerte os sienta tan bien (Death Becomes Her, Robert Zemeckis, 1992) y Depp no hace nada y se acumulan las explicaciones apresuradas. Lo que lo hace aún peor es que mientras se van revelando estas sorpresas finales yo pensaba lo interesante que hubiera sido si todo esto se hubiera desarrollado durante el film en lugar de dedicarle 30 segundos al final (también pensaba en lo absurdas y mal llevadas que estaban algunas de estas revelaciones: ¿realmente el personaje de Pfeiffer no se dio cuenta de lo que era su hija desde que era un bebé?).

Otro aspecto también mal llevado es la ambientación. Al parecer la película siente la necesidad de recordar al espectador continuamente que transcurre en los 70 y en lugar de crear una ambientación más o menos realista se dedica a acumular icono setentero tras icono setentero, al estilo que en la segunda entrega de Austin Powers se recrean los 60. Lo peor son las referencias musicales, tan obvias que me acabaron cargando bastante (y eso que empiezan bien con Nights In White Satin de The Moody Blues o la nada sutil referencia Season Of The Witch de Donovan) sacando la música de un grandes éxitos de la década que alguien debía guardar en algún cajón. El momento más ridículo llega con Depp recitando The Joker de la Steve Miller Band (otro gag que tampoco me hizo gracia).

Desde mi punto de vista, una pérdida de tiempo. Mediocre y aburrida.

14 may. 2012

Juegos secretos (Little Children)

 
A pesar de que el título en castellano hace pensar en telefilmes petardos de esos que pone Antena 3 al mediodía, Juegos secretos (Little Children, Todd Field, 2006) es un interesante drama que cuenta como las vidas de cuatro personajes se mezclarán y transformarán en una de esas comunidades de clase media-alta suburbana americana que tanto gusta de criticar y analizar en el cine.

Una tranquila comunidad de Massachussetts se ve alterada por la noticia de que un pederasta puesto en libertad condicional, Ronnie J. McGorvey (Jackie Earle Haley), va a vivir entre las familias que la pueblan. Sarah Pierce (Kate Winslet), hace poco que se ha mudado a esta comunidad con su familia. Se siente insatisfecha y algo atrapada por su vida familiar pero las cosas cambian cuando inicia un ilícito romance con Brad Adamson (Patrick Wilson), un "amo" de casa que se siente algo "castrado" por su mujer Kathy (Jennifer Connelly). Larry Hedges (Noah Emmerich), es un ex policía que ve como su vida se derrumba mientras introduce a Brad en su patrulla vecinal y que cada vez está más obsesionado con el pederasta Ronnie.

Esta fantástica película demuestra cómo se puede coger un tema muy manido (la vida secreta de la clase media-alta) y convertirlo en algo fascinante y absorbente. La fuerza del film radica no tanto en su argumento sino en sus personajes y en la manera en que se nos cuenta su historia. El film adapta una novela de Tom Perrotta (autor también de la novela en que se basó la estupenda Election [Alexander Payne, 1999]), y en su guion adopta varias características propias de la literatura. Pero si bien los films excesivamente literarios pueden resultar en ocasiones demasiado farragosos y pesados, en esta ocasión funciona. Funciona, creo, porque la voz narradora está muy bien realizada y nos introduce en el tono irónico del film, que combina drama y comedia de forma muy natural. Y especialmente resulta acertada esta combinación por como en ocasiones la comedia surge de momentos dramáticos de los personajes.

Los niños pequeños a los que hace referencia el título original son los protagonistas adultos del film. Inmaduros, inseguros, insatisfechos, Brad y Sarah parecen incapaces de realizar acciones que les saquen del pozo en el que están. En particular Brad, que se presenta por tercera vez a un exámen que ha de aprobar para poder ejercer la abogacía. Cuando se supone que está estudiando en la biblioteca, en realidad se queda sentado en un banco viendo como unos chicos practican acrobacias con sus monopatines. Tampoco ayuda que su esposa Kathy lo trate en ocasiones como un niño. Sarah, por su parte, se empieza a arrepentir de haber sacrificado su carrera para quedarse en casa para dedicarse a cuidar de su hija. Los paralelismos con Madame Bovary se hacen explícitos en el film, mientras la relación entre Brad y Sarah se inicia con una broma en principio inocente y algo inmadura.

Por otro lado, el retrato de Ronnie resulta curioso, combinando escenas que parecen querer que el espectador sienta compasión por él, seguidas de otras que lo muestran como un ser despreciable. De entre los secundarios también destaca el marido de Sarah, Richard (Gregg Edelman), el cual se empieza a obsesionar con una modelo erótica que tiene una página en Internet que Richard visita de forma obsesiva, absolutamente fascinado por ella (llegando incluso a comprar objetos que en teoría le pertenecen a la venta en la web de la modelo y masturbarse en la oficina en que trabaja arriesgándose a ser descubierto).

Little Children puede que no cuente nada nuevo y original, pero desde luego lo parece por la forma en que lo hace. Absorbente y divertida, los hechos cotidianos se cuentan desplegando un gran estilo visual, lo que contribuye que, a pesar de tener rasgos muy literarios, sea un film interesante de ver, más allá de lo que dice (que también es interesante).

10 may. 2012

Cuando todo el mundo se equivoca menos yo (o tres razones para dejar de leer este blog)


He aquí una pequeña selección de películas que son muy criticadas, despreciadas o objeto de burla y que a mí, personalmente, me gustan. He escogido películas comerciales porque son las que sufren ataques y burlas más crueles. También porque creo que las películas de autor o independientes o cómo las queráis llamar están más abiertas al debate por su complejidad y exigencia. Es decir, puede que haya mucha gente a la cual no le guste la maravillosa Amer (Hélène Cattet, Bruno Forzani, 2009) o la fabulosa Valerie and Her Week of Wonders (Valerie a týden divu, Jaromil Jires, 1970), por mucho que a mí me cueste creerlo, porque son películas abstractas, complejas y surrealistas que no cuentan una historia en el sentido tradicional, por eso he escogido para este post películas muy accesibles y que fueron estrenadas comercialmente. Este post, por otro lado, es una continuación del artículo dedicado a películas que eran muy apreciadas y alabadas en general y que a mí no me gustaban nada (aquí). Por último, no intentaré venderos la moto de que son joyas a descubrir ni nada por el estilo, lo que vais a leer es completamente subjetivo.


Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull, Steven Spielberg, 2008): Recuerdo que cuando se estrenó esta película me salté las clases a las que debía ir y fui a una sesión matinal por las ganas que tenía de verla. Hacía mucho tiempo desde la última vez que había visto a Indiana Jones en el cine y entre entonces y ahora habían circulado muchos rumores, historias y argumentos que no hacían más que alimentar el deseo de volver a ver al arqueólogo más famoso del cine de nuevo en acción. Y no era el único, la sala estaba llena a pesar de que eran las once de la mañana (supongo que hubo muchos enfermos que faltaron al trabajo y a clase aquel día).

En aquella sala se creó, además, un ambiente muy especial. Todo el mundo aplaudía y reía celebrando la película que se estaba proyectando, y yo con ellos (algo muy, muy raro en mi caso) lo que lo convirtió en una proyección que disfruté especialmente. Sin embargo, con el tiempo no hago más que escuchar comentarios negativos, especialmente provenientes de Estados Unidos. De los más jóvenes porque les parece que Harrison Ford es un viejuno que se tendría que haber retirado, los de mi quinta parecen cegados por la nostalgia.

Para mí, esta cuarta entrega es mucho mejor que la tercera, sin discusión. Por supuesto, las dos primeras siguen siendo mis favoritas.

Tengo la sensación que muchas críticas tienen su origen en que las personas que las hacen no entienden el chiste, no captan la esencia de lo que es Indiana Jones. Indiana Jones trata sobre el pulp, es una recreación de los seriales matinales de aventuras. En las primeras entregas, ambientadas en los años 30, se toman los elementos típicos del pulp de entonces, como los despiadados nazis y las sectas diabólicas. La cuarta entrega, ambientada en los años 50, toma elementos del pulp de entonces: comunistas malvados, hormigas devoradoras de humanos, extraterrestres y la paranoia de los infiltrados, etc. Una de las razones por las que me gustó tanto es por la manera en que incorporaba todos los elementos absurdos de los 50 en su historia. En otras palabras, es puro pulp.

Me he topado también con burlas y críticas a las escenas más descabelladas, principalmente la explosión nuclear al principio de la cual Indy se salva mentiéndose dentro de una nevera. "Esa escena es absurda", se dice. Y, al contrario que George Lucas, no os intentaré justificar la escena con diagramas y ecuaciones físicas. Para mí, no es realista y es absurda, efectivamente. Y me encanta por eso mismo.

Además, honestamente, ¿os parece menos absurdo que en la primera entrega Indy tenga que huir de una roca enorme perfectamente esférica y evitar trampas que se activan por la luz hechas por una tribu primitiva, o que en la segunda a un tipo se le arranque el corazón y siga vivo?

Esta cuarta entrega no es más o menos absurda que las anteriores.

Otra queja es la relacionada con la utilización de CGI, en oposición a los efectos prácticos de las anteriores. Incluso oí a un crítico en la radio quejarse de que ahora cuando pasa un coche al lado de un principio es todo falso y que entonces lo ponían realmente al lado de un precipicio, lo cual es absurdo. Las películas de Indiana Jones siempre han llevado al límite la tecnología de los efectos especiales, explotando al máximo los recursos disponibles en cada momento. Y en la primera no se pone realmente un coche al lado de un principio, es un efecto conseguido con pantallas partidas, maquetas y pinturas matte.

En fin, que esta película me encanta.





X-Men: La decisión final (X-Men: The Last Stand, Brett Ratner, 2006): Ah, la infame tercera entrega de la saga de los mutantes. Tras dos exitosas y muy alabadas entregas dirigidas por Bryan Singer, llegó esta tercera que si bien fue igualmente un éxito de taquilla, es (aparentemente) odiada por los fans de los mutantes.

La verdad es que tras ver las tres seguidas, no acabo de entender por qué esta tercera entrega es tan despreciada y odiada por el fandom. Se toma las mismas libertades con los personajes que las dos primeras, por tanto no veo mucho conflicto ahí. La verdad es que me costó aceptar más lo que habían hecho con Pícara en la primera entrega que cualquier cosa que hacen en la tercera. Se matan personajes importantes, y ahí tampoco veo problema: me encanta la etapa de Chris Claremont y este no tenía problemas en matar personajes. De hecho, dejó Marvel por diversos conflictos artísticos, uno de ellos la intención de Claremont de matar definitivamente a Lobezno, algo que la compañía no iba a aceptar de ninguna manera debido a los beneficios que les daba.

Es cierto que en esta tercera hay menos desarrollo de los personajes que en las de Singer, pero aparte de eso no le veo tantas diferencias. Y si se ve la tercera justo después de la segunda, funciona muy bien como continuación.

Sinceramente, no entiendo por qué si a alguien le gustó las dos primeras no le gusta la tercera. De verdad que no. Por mi parte, la disfruto como una buena película de acción.





Cazadores de mentes (Mindhunters, Renny Harlin, 2004): No sabia si poner esta de Renny Harlin o la que hizo con tiburones inteligentes, Deep Blue Sea (1999), porque ambas son igualmente malas y ridículas, pero las encuentro también ambas muy entretenidas. Al final me he inclinado por esta ya que creo que es peor que Deep Blue Sea.

Cazadores de mentes me recordó en algunos momentos a D-Tox (Ojo asesino) (D-Tox, Jim Gillespie, 2002), porque ambas cuentan con conceptos interesantes que podrían dar lugar a buenas películas, pero fallan miserablemente al hacerlo. D-Tox cuenta como los policias que están en un centro de rehabilitación por alcoholismo o drogadicción son asesinados uno a uno, en una remota localización aislada por la nieve. Pero lo que podría ser un divertido whodunnit acaba siendo puro aburrimiento, más que nada porque al ser Stallone el protagonista ya puedes intuir que se va a salvar y va a acabar con el malo, lo cual le quita intriga a la peli. Cazadores de mentes cuenta como un grupo de expertos del FBI en asesinos en serie se van a una isla aislada para entrenarse y empiezan a ser asesinados uno a uno.

Básicamente, la película es una enésima copia del Diez negritos de Agatha Christie con toques del típico slasher, añadiendo además el rollo científico que puso tan de moda C.S.I. Pero a pesar de que no es nada original, las actuaciones no son nada del otro mundo (LL Cool J es un actor especialmente malo) y que fue dirigida por Renny Harlin, lo cierto es que me parece una película divertida.

Al contrario que con las otras películas aquí comentadas, no se me ocurre ninguna razón para redimirla, simplemente me hace gracia. Es cutre, es mediocre y no contiene nada remotamente interesante que no hayamos visto antes, pero me gusta por las mismas razones irracionales que me gustan diversos slashers igualmente cutres.