28 dic. 2012

ADICTA

Ariadna Burroucs se reconoció al mirarse en el espejo, algo que hacía tiempo que no pasaba. El pelo tras ser lavado y cepillado volvía a tener aspecto sano y brillante. Había ganado algo de peso, así que la cara excesivamente delgada, con rasgos tan afilados que podían cortar, había recuperado su aspecto natural. Se encontraba perfectamente, lista para matar a Víctor.

Salió de casa después de asegurarse de que no se clavaría accidentalmente el cuchillo que llevaba en el bolso. Fue caminando hasta la estación de metro. En el andén esperaba que llegase el tren mirando a la nada, sin oír el ruido de conversaciones, la música ambiente, nada. Llegó el tren, se subió y se quedó de pie en el vagón, apoyada en una barra metálica, su mente lejos, muy lejos.

Ariadna vio por primera vez a Víctor una noche que ella y un grupo de amigas salió de fiesta. Iban a entrar en el Ovella Negra cuando una de ellas le señaló a Ariadna un grupo de barbis y jimans que se paseaba arriba y abajo por la calle. Como siempre, alrededor de ellos había hombres y mujeres ansiosos dispuestos a gastar montañas de dinero y hacer lo que hiciera falta para pasar un rato con uno o una de ellos. A Ariadna siempre le parecieron patéticos. Se fijó en uno de los jimans, un atractivo hombre de cabello negro y rasgos griegos, que tenía ante él dos solicitantes, un hombre que tenía pinta de ejecutivo y una chica joven. Las amigas la arrastraron dentro del local y no supo con quién se fue finalmente el jiman, aunque suponía que la chica joven.

Ariadna salió del metro y fue caminando hasta la zona donde los jimans y las barbis captaban a sus clientes. Mientras caminaba recordó cómo volvió a  encontrarse a Víctor, en una fiesta que dio la amiga de una amiga. Tras saludar aquí y allá, se dio un pequeño paseo por la casa, observando con curiosidad a aquellos que no conocía. Entre el grupo de desconocidos estaba Víctor, aunque ella todavía no sabía que se llamaba así, que discretamente iba escuchando las ofertas que le hacían los invitados a la fiesta. Ariadna no se sorprendió por ver un jiman en la fiesta, desde hacía un tiempo se había puesto de moda tener uno, o su equivalente femenino, en las fiestas que quisieran tener cierto toque moderno, rompedor o, simplemente, epatar a los invitados. En parte supuso que funcionaba, ya que ella no se habría imaginado nunca estar en una fiesta donde alguien tenía suficiente dinero como para tener un jiman a disposición de los invitados.

Las horas fueron pasando, Ariadna hacía por lo menos dos horas que se quería ir a casa pero continuaba viéndose atrapada en conversaciones que la aburrían. Cuando tuvo la oportunidad, fue al lavabo a refrescarse un poco. Salió y se quedó mirando los invitados reunidos en el comedor, conversando mientras de fondo el alcohol había facilitado la sustitución de cualquier atisbo de modernidad por la nostalgia que salía ahora de los altavoces, a un volumen razonable, por supuesto, no fuera que los vecinos se molestaran.

–Creo que encajas aquí menos que yo. –Ariadna se dio la vuelta para ver al jiman sonriendo. –Me llamo Víctor.

–¿Qué has querido decir?

–Que me llamo Víctor.

–No, antes. ¿Qué es eso de que no encajo?

–Bueno, no te lo tomes a mal. Es sólo que llevo aquí toda la noche, observando, estudiando a aquellos que se me acercan y, en particular, a los que no se atreven. Vamos, estudiando clientela. Todos aparentan ser súpermodernos, estar a la última, pero no dejan de ser niños sintiéndose muy adultos porque se han bebido su primera cerveza. Míralos. –Con un gesto, Víctor le señaló la escena que ella observaba antes. Ahora, mientras unos bebían y reían, otros bailaban al ritmo de Pat Benatar. –Presos de una adolescencia que no les dejará escapar nunca.

Ariadna, que siendo sincera no le desagradaba tampoco correr con las sombras de la noche, se sintió feliz por la manera en que Víctor había transformado algo que ella llevaba sintiendo toda la noche en algo positivo, ya que se había culpado a si misma por no sentirse parte del grupo reunido aquella noche, como si el fallo estuviera en ella y no en el hecho de que aquellas personas eran pretenciosas, inmaduras, vulgares. En realidad, le daba igual aquella fiesta y aquella gente, pero estaba allí porque se suponía que es lo que tenía que hacer.

Bajando la voz hasta convertirla en apenas un susurro, Víctor le dijo:

–Deja que te lleve lejos de aquí.

Ariadna sabía exactamente lo que eso significaba. A pesar de las veces que se había prometido no caer en obvias trampas, se dejó llevar por Víctor que la cogió de la mano y la condujo hasta el dormitorio más cercano.

−Relájate – le dijo mientras le desabrochaba la blusa que llevaba. Ariadna no podía evitar sentirse tensa y nerviosa. Y excitada.

Con un gesto, Víctor le indicó que se estirara en la cama. Él se estiró a su lado, levantándose la camiseta negra ajustada que llevaba. Los ojos de Ariadna se fueron hacia una especie de segundo ombligo que Víctor tenía justo debajo del esternón. Víctor lo acarició delicadamente y empezó a salir una especie de tentáculo que terminaba en una pequeña boca que se posó en el brazo izquierdo de ella.

–¿Lista?

Antes de que contestar, Ariadna sintió un pequeño pinchazo en el brazo. Por un momento, nada. Entonces empezó a sentir cómo olas cálidas le recorrían el cuerpo, en la base de la espalda sintió que se iba formando una burbuja de placer. Cada vez más hinchada, cada vez más hinchada, cada vez más… Y explotó. Aquello no era un río de placer, era un torrente salvaje que le cortó la respiración. Todo su cuerpo tembló. Y de nuevo se vio sumergida en el placer. Y otra vez. Y otra. Finalmente, cuando pensaba que se iba a volver loca de puro gusto, cesó, lentamente.

Se quedó un rato mirando el techo, hasta que oyó una puerta cerrarse. Se incorporó y vio que Víctor se había marchado. Se puso bien la ropa, no pudiendo evitar una aguijonada de culpabilidad por la humedad entre sus piernas.

Al día siguiente de aquella primera vez, a Ariadna le pareció que el mundo estaba apagado, gris. La comida estaba sosa, la bebida insípida. Cada vez que pensaba en el tentáculo de Víctor posándose en su brazo, sentía una nerviosa excitación en el bajo vientre. No había nada que se pudiese comparar a aquella experiencia, nunca antes había sentido nada semejante, nadie la había hecho sentir nada igual. Ni siquiera ella misma. La noche siguiente al día de la fiesta se masturbó, pero los resultados fueron patéticos. Un petardo al lado de la bomba atómica que había experimentado. No le costó entender que hubiera gente que se hiciese adicta a ello. No ella, claro, ella no era iba a caer en ninguna adicción. Había estado bien pero mejor no repetir.

Dos días más tarde de su primera vez, se encontraba dando vueltas por la zona de los jimans y las barbis, igual que estaba haciendo ahora pero sin llevar un cuchillo en el bolso, buscando con la vista a Víctor. No le fue difícil encontrarlo. Mientras se encontraba escondida tras una esquina, Ariadna recordó aquel primer encuentro tras la fiesta con especial furia. Fue el encuentro que marcó la tónica de su relación. Se acercó a Víctor y antes de que ella pudiese decir nada, él le dijo:

–100 euros.

–¿Qué?

–100 euros por otro viaje.

¡Qué estúpida había sido! Para él solo había sido un trabajo más. Le habían pagado para que estuviese en la fiesta haciendo su trabajo. Había sido tan especial para él como petarse un grano. Esta realización hizo que Ariadna se sintiera a un tiempo humillada y enfadada. Se fue sin decir palabra. Tampoco dijo nada cuando regresó y, tras haber pasado por un cajero, le dio los 100 euros a Víctor, que la llevó a una habitación donde ella supuso que dormía cuando no estaba en la calle. Luego, de nuevo, el placer. Una vez terminado, Víctor la echó sin muchos miramientos y ella se vio de nuevo en la calle, donde la gente la miraba sabiendo exactamente lo que había estado haciendo. Pero aquella era la última vez. Se acabó.

Su resolución duró otro par de días. Pronto volvió a buscar más placer. Ella pagaba, Víctor se lo proporcionaba. El único cambio que hubo en la relación fue que cuantas más visitas hacía Ariadna, más hirientes eran los comentarios humillantes de Víctor.

Su cuenta de ahorros se fue vaciando rápidamente. Su presencia en el puesto de trabajo se volvió impredecible, hasta que la despidieron. Su teléfono poco a poco dejó de sonar. Su casa estaba cada vez más sucia y desordenada, se acumulaba el polvo, insectos atraídos por los platos sucios en el fregadero; Thomas Ligotti, William Gibson, Patricia Muñiz y Philip K. Dick entre otros formaban desordenados montones en el suelo. Nada de ello importaba. Solo existía el placer.

La cosa (no se atrevía a llamarlo relación) siguió así durante unos meses. Finalmente, una mañana, Ariadna tocó fondo. Se miró en el espejo y no se reconoció. ¿Quién era esa desconocida de pelo sucio y rostro demacrado? No podía ser ella, ella no era así para nada. Entonces supo que tenía que parar. Parar o morir, sus únicas opciones.

Dejarlo a palo seco fue duro, pero tuvo un incentivo que la ayudó en los peores momentos: ver a Víctor en un charco de su propia sangre. Tal vez no fuera un pensamiento muy edificador o positivo, pero cumplió su objetivo. Tras una ordalía que duró un mes, estaba limpia de nuevo. Y, ahora, estaba dispuesta a cumplir su sueño.

Ariadna observaba atenta los movimientos en la calle. Parecía que el turno de Víctor se había terminado y se disponía a marcharse. Ariadna le siguió tan disimuladamente como sabía, imitando lo que había visto en el cine. Extrañada, se dio cuenta de que Víctor no se iba a la habitación que ella había asumido era su casa, sino que se internaba por callejones, adentrándose más en la zona antigua de la ciudad. ¿Adónde iba? Finalmente se detuvo en una casa de aspecto anodino. Mientras estaba distraído abriendo la puerta, Ariadna aprovechó para acercarse silenciosamente a su víctima sacando el cuchillo de su bolso. Víctor debió notar algo, porque se dio la vuelta justo cuando Ariadna se disponía a atacar, e intentó esquivarla. No lo logró del todo, el cuchillo le hizo una herida profunda en el brazo. Víctor se metió dentro del portal, Ariadna logró entrar antes de que se cerrara la puerta.

Observó el portal donde había entrado. Las paredes tenían un extraño aspecto terroso, una escalera iba hacia arriba, otra hacia abajo, muchas puertas. Víctor parecía haber desaparecido, pero no le costó ver por donde se había ido, la herida que le había hecho sangraba lo suficiente para dejar un rastro. Ariadna siguió aquel hilo carmesí por el laberinto de escaleras y habitaciones que era ese edificio. El rastro la llevó hasta una puerta entreabierta. Extraño, probablemente una trampa. De todas formas, entró.

Entró en una espartana habitación. El único mueble era una cama. Ropa, libros, unos cuantos CD (pero ningún equipo de música, al menos que ella pudiera ver) formaban ordenados montones en el suelo. Notó un movimiento a su espalda, una sombra en el rabillo del ojo, y Ariadna se dio la vuelta para ver a Víctor lanzarse sobre ella armado con algo de lo que solo pudo ver un borrón mientras lo esquivaba. Era un bate. Ariadna, al esquivar el golpe, tropezó con la cama y cayó al suelo. Víctor se adelantó para dejarla fuera de combate de un batazo, ella se dio la vuelta y utilizó libros y discos como proyectiles. Un libro le dio en la frente, dejándole momentáneamente aturdido. Ariadna lo aprovechó para hundirle el cuchillo en el pecho, descargando toda su furia y odio en cada puñalada. Se detuvo agotada y se sentó en la cama, sin saber que se suponía que tenía que hacer ahora.

No supo cuánto tiempo llevaban allí, pero Ariadna se fijó en que había tres personas mirando la escena en la habitación desde el pasillo. Demasiado aturdida y cansada para hacer nada al respecto, simplemente se quedó mirando a aquellos desconocidos, dos hombres y una mujer, que deberían rondar los sesenta años. Una vez descubiertos, los tres entraron y estudiaron de más de cerca el cadáver. Los hombres se le acercaron y con gestos no faltos de amabilidad, le indicaron que se estirara en la cama. Ella obedeció, no se le ocurría que otra cosa hacer. Mientras los hombres la acomodaban en la cama, la mujer desconocida cogió el cuchillo, todavía clavado en el hombro de Víctor, le levantó la camisa al muerto y extrajo el tentáculo que tanto placer le proporcionara en el pasado a Ariadna. La mujer utilizó el cuchillo para separar el tentáculo del cadáver con un gesto rápido y eficiente. El tentáculo se agitaba con movimientos débiles en la mano de la desconocida, que se sentó a horcajadas sobre Ariadna. Entonces, empezó a salir de su aturdimiento, pero era demasiado tarde para Ariadna. Los hombres la sujetaban inmovilizándola completamente, la mujer le tapó la nariz obligando a Ariadna a abrir la boca, la mujer con un simple gesto de su mano hizo que el tentáculo se deslizara dentro de la boca de Ariadna. Pudo sentir como bajaba por su garganta y empezó a sufrir convulsiones, hasta que se desmayó. Cuando Ariadna perdió el conocimiento, los tres desconocidos abandonaron la habitación.

Ariadna se despertó sin saber cuánto tiempo había pasado inconsciente. Tras un momento, notó que seguía en la habitación de Víctor, casi esperaba despertarse en una celda, pero la habitación estaba cambiada. No había rastro de sangre, el cadáver de Víctor había desaparecido. Además, también habían desaparecido las pertenencias del difunto, en su lugar reconoció su ropa, sus libros, su música. Supuso que debería sentir miedo, inquietud, algo, pero lo único que notaba era un vacío. Un vacío en su pecho.

Siguiendo una voz interior, se levantó. Se sentía hambrienta, además de vacía, pero no pasaba nada. Sabía adónde ir y qué hacer. En la calle la aceptaron como una más, nadie pareció preocuparse por la ausencia de Víctor. Y si a ellos no les importaba, menos le importaba a ella. Ahora solo le importaba llenar el vacío que sentía dentro y eso sabía cómo conseguirlo, por lo menos durante un tiempo.


26 dic. 2012

El alucinante mundo de Norman (ParaNorman)


Si hubiese visto esta película con diez años me habría parecido una pasada total, vista ahora como una persona adulta, me ha parecido solo una pasada. Esta bien, una pasada total. El alucinante mundo de Norman (ParaNorman, Chris Butler, Sam Fell, 2012) es una artesanal película de animación stop-motion que hace un sentido homenaje al cine de terror ofreciendo además una interesante historia y no un simple pastiche.

Norman (Kodi Smit-McPhee) tiene la habilidad de ver fantasmas, pero en lugar que otros críos que ven muertos, él no va llorando por las esquinas ni agobiado por la vida. Los fantasmas no son un problema para Norman, más bien son los vivos los que le causan problemas. Su existencia se verá alterada cuando su tío loco (John Goodman) le visite de improviso y le haga un importante encargo: leer un libro especial en la tumba de una bruja antes de que el sol se ponga o los muertos se alzarán de su tumba. Las cosas no salen bien y los muertos se alzan de su tumba. Norman, con la ayuda de su amigo Neil (Tucker Albrizzi) y la involuntaria asistencia de su hermana Courtney (Anna Kendrick), el hermano de Neil Mitch (Casey Affleck) y el abusón Alvin (Christopher Mintz-Plasse).

No entiendo como esta película, al igual que Frankenweenie (Tim Burton, 2012), ha sido un fracaso de taquilla. ¿Tal vez padres algo asustados de una película de animación con muertos vivientes? No lo sé. Como fan de la stop-motion y el cine de terror la película me encantó, pero además su historia ofrece un buen mensaje basado en el perdón, como la ignorancia y el miedo provocan absurdos prejuicios e incluso tiene toques progay, el primero que veo en un film de animación para todos los públicos. Además, es bastante divertido, me reí más que los niños (¿quién lleva niños a un cine de VO, turistas aparte?) que había en la sala. Lo cual no sé si eso dice mucho o poco de mí.

Técnicamente hablando, se combinan técnicas muy artesanales con las más modernas, lo que le da un aspecto muy acertado, casando el homenaje al cine del pasado con una historia moderna. El trabajo de los actores dando voz a los personajes también está bastante bien, destacando Kendrick como la hermana pija y Goodman como el tío loco, que son los que me hicieron más gracia.

Resumiendo, un film muy recomendable para los aficionados a la animación y al cine de terror. Bueno, yo lo recomiendo a todo el mundo, qué carai. Es divertida, inteligente y muy entretenida.


23 dic. 2012

Jack Skellington os desea Feliz Navidad

Yo no soy navideño ni nada por el estilo, pero espero que este vídeo sirva para ponerle el toque navideño al blog y por lo menos este año no me acusen de antisocial o raro por aborrecer las fiestas. Va para todos los lectores y lectoras y, además, para los fans de Christopher Lee, de Tim Burton y de la genial Pesadilla antes de Navidad (The Nightmare Before Christmas, Henry Selick, 1993).


21 dic. 2012

Dentro de La cabaña en el bosque


Hace mucho tiempo (demasiado) que intento encontrar la forma de hacer un artículo sobre La cabaña en el bosque (The Cabin in the Woods, Drew Goddard, 2011) sin repetir lo mismo que han dicho tooodos los demás y, sobretodo, sin estropeársela a aquellos y aquellas que no la hayan visto. No lo he conseguido. Por tanto, que sirva esto de advertencia: si no has visto The Cabin in the Woods no leas este artículo, ya que la destripo a gusto.

1 Una cuestión generacional
Voy a hablar de este aspecto primero porque no se me ocurrió a mí, reparé en ello cuando lo mencionan Drew Goddard y Joss Whedon en el audiocomentario que acompaña la cargada edición en Blu-ray (en mi caso, la edición inglesa). Me refiero al enfrentamiento generacional que muchas veces se representa de forma alegórica en el cine de terror (y en otros géneros, claro).

No es casualidad que los protagonistas sean jóvenes y aquellos que planean su sacrificio desde una moderna sala de control sean personas, en su mayor parte, mayores. Es decir, adultos. Ya desde los tiempos en que la joven Regan fue poseída por el demonio, se ha retratado el enfrentamiento generacional (lo viejo dejando sitio a lo nuevo), el miedo a las nuevas generaciones. Normalmente, el cine de terror está de parte de los jóvenes, que son en su mayoría los grandes consumidores de este género en el cine (no los únicos, por supuesto). Por tanto, en muchas de estas películas son los jóvenes incomprendidos los que sufren a manos/por culpa de adultos que no les comprenden/entienden y cuya ignorancia desencadena muerte y desgracia.

Lo interesante del film de Goddard es que te obliga a entender ambas partes. Los jóvenes son víctimas inocentes, pero los adultos intentan detener un mal mayor. La actitud que acaban adoptando los adultos para detener este mal mayor hacen que sean tan o más culpables que las deidades lovecraftianas que intentan mantener a raya, lo cual también plantea la cuestión de que si el fin justifica los medios.

2 Tono
Uno de los mayores logros de esta película es el tono en el que está narrada. El perfecto equilibrio entre comedia y terror, de modo que ninguno de los dos domina al otro: no es una comedia, no es una película de terror con toques de comedia. Esto no es algo que sea fácil de lograr, normalmente acaban siempre inclinándose hacia la comedia y la parte terrorífica pierde toda su efectividad.

Sin embargo, este film lo logra de manera tan efectiva como lo hicieron en su momento John Landis en Un hombre lobo americano en Londres (An American Werewolf in London, 1981) y Sam Raimi en Terroríficamente muertos (Evil Dead II: Dead by Dawn, 1987). La escena que para mí mejor representa esto es cuando en la sala de control prematuramente celebran el éxito del sacrificio mientras vemos por las pantallas el sufrimiento de Dana (Kristen Connolly) a manos de uno de los no muertos. Es una escena donde se conjura a la vez el horror y el humor de manera sublime.

3 Metalenguaje
Este es uno de los aspectos más destacados y comentados de The Cabin in the Woods, las referencias que hace al género y la lectura metalingüística que tiene.

Las referencias en el cine, y el usar el cine para hablar del cine, fue una de las innovaciones de la nueva ola francesa. Esto se originó en el hecho de que empezaban a hacer cine personas que habían estudiado cine en la universidad. Dentro del cine de terror, es durante la década de los 80 que el género se hace autorreferencial (soy perfectamente consciente de que es algo que empieza a hacerse a finales de los 70, pero es durante esta década que se hace generalizado). Estas referencias, por norma general, consistían en pósteres, escenas de películas que se ven de fondo, nombres de personajes tomados de directores de cine de terror, alusiones a secuencias concretas...

En 1996 se estrenó Scream: Vigila quién llama (Scream, Wes Craven). Este film presumía de ser metalingüístico, pero en realidad lo único que hacía era hacer que sus personajes dijeran en voz alta referencias a otras películas y tópicos, de la misma manera que lo habían hecho incontables películas antes. Debido a su éxito, puso de nuevo de moda que las películas de terror, los slashers en particular, hicieran referencias contínuas en un intento de parecer inteligentes e irónicos, muchas veces evidenciando las carencias de sus guiones.

Menciono Scream para dejar más claro que The Cabin in the Woods es realmente metalingüística, es decir, usa el medio para hablar del medio. Es metalingüística y es referencial.

El proceso por el cual los cinco jóvenes protagonistas son transformados de personas normales a personajes clichés, las condiciones que reproducen desde la sala de control para dar pie a ciertas escenas, todo ello es un claro comentario sobre las películas de terror que todos los aficionados hemos visto. Esto provoca un reconocimiento por parte del fan que enriquece el visionado de la película. Lo enriquece porque nadie, en ningún momento del film, dice "ey, esto es como una peli de terror" sino que es algo que forma parte de la narrativa del film.

Por otro lado, la parte final, cuando las criaturas y monstruos escapan de sus celdas, es un gran festival referencial (algunas explícitas, otras no) que entretiene al aficionado al terror pero no resulta confuso para el recién iniciado. En otras palabras, alguien que empiece a ver ahora películas de terror no se sentirá confuso ni que se pierde parte de la historia por no captar estas referencias y comentarios porque, repito, forman parte de la historia y no están introducidos de forma gratuita o irrelevante.

4 Una carta de amor (y un toque de odio)
La idea de The Cabin in the Woods se le ocurrió a Whedon y se la comentó a Goddard cuando ambos todavía estaban trabajando en Buffy, cazavampiros (Buffy the Vampire Slayer, 1997-2003) y se pusieron a trabajar en el guion cuando la serie terminó. Fue por esa época que empezó la moda de las mal llamadas torture porn, así que parte de la diversión de esta película surgió como respuesta a la atmósfera depresiva y despiadada de estos filmes. Por desgracia, cuando la Metro entró en bancarrota hizo que el estreno de esta película se retrasara tres años (igual que les pasó a otros proyectos que han visto la luz recientemente como Skyfall [Sam Mendes, 2012] y la adaptación de El Hobbit de Peter Jackson), así que llegó a las pantallas cuando esta moda pasó, o por lo menos no es tan pronunciada, pero el resultado es que es un agradable descanso de la enésima película de zombis, el último remake o el nuevo reboot.

De todos modos, el film principalmente es una carta de amor al género. Los dioses primigenios que intentan mantener bajo control podría ser una referencia alegórica a nosotros. Es decir, a los aficionados al cine de terror, a todos aquellos que disfrutamos de las buenas y de las malas películas de terror. The Cabin in the Woods reverencia y celebra el pasado con una historia clásica y moderna al mismo tiempo.

En resumen, es una película para los fans del cine de terror hecha por fans del cine de terror.


20 dic. 2012

Excision

Pocas películas han conseguido hacerme reír a carcajadas y horrorizarme al mismo tiempo de la manera que lo ha conseguido Excision (Richard Bates Jr., 2012), ópera prima del director basada en su propio cortometraje.

Es, también, una de esas películas cuya sinopsis, resumida, no parece muy interesante ni nada del otro mundo, pero la ejecución, las excelentes interpretaciones y lo ingenioso de sus diálogos la convierten en uno de los mejores títulos que he visto este año. El argumento básico es este: Pauline (AnnaLyne McCord) es una algo perturbada adolescente cuya vida diaria se hace soportable gracias a sus enfermizas fantasías. Los sucesos de su vida se precipitarán y acabarán desbocando en un mundo de horror. Esta es la única manera que se me ocurre de resumirla.

Al contrario que sucede en otros filmes, donde a la chica fea se le ponen gafas y cuando se las quita se convierte en una tía buena y cosas del estilo, aquí Pauline es un personaje realmente desagradable sin ningún entendimiento de lo que son las reglas sociales. Eso hace que en algunos momentos el espectador se sienta identificado con ella, por la forma en que se pasa por el forro cualquier convención social y dice lo que piensa en todo momento. Algo que a todos nos gustaría hacer (por lo menos a mí). Pero al mismo tiempo, cuando se nos muestra el interior de Pauline y el tipo de mundo de fantasía de horror corporal al cual se abstrae, uno no puede más que inquietarse pensando qué se le ocurrirá hacer a esta perturbada muchacha (y cuando alguien fantasea con practicar sexo con un cadáver decapitado creo que está realmente perturbado).

He mencionado ya varias veces el mundo de fantasía de Pauline sin entrar en detalles y es hora de hacerlo porque es uno de los aspectos narrativos más interesantes del film. Las fantasías no sirven únicamente como grotesco contraste con el mundo real, son también una manera de mostrarnos la evolución del personaje. Cada fragmento onírico sirve para mostrar como Pauline se va hundiendo en su locura, como se va viendo ella misma cada vez más poderosa. Cada fantasía está en relación directa con lo que le sucede en su vida diaria.

Las escenas que retratan el rutinario día a día de Pauline y su familia son aquellas donde brilla el humor negro de la película. La manera estática que tiene el director de utilizar la cámara enfatiza el realismo de los momentos cotidianos y al mismo tiempo enfatiza también el horror de la historia. Esta cámara objetiva, fría, omnipotente, logra crear de forma sutil una atmósfera perturbadora precisamente al no enfatizar los elementos perturbadores al estilo David Cronenberg. Porque logra transmitir la idea de que esto podría suceder cerca de tu casa.

Finalmente, uno de los puntos fuertes del film es su reparto, donde el director muestra algunas de sus influencias seleccionando secundarios como John Waters y Ray Wise. McCord resalta por su brillante Pauline, pero el resto de los actores también hacen un gran papel, especialmente Traci Lords como la madre de Pauline.

No me gusta ver tráileres de películas que quiero ver sí o sí, pero es indudable que también sirven para descubrirnos películas desconocidas. Desde el primer momento en que vi el tráiler de Excision en la página web Bloody Disgusting me quedé intrigado e interesado por esta película. La espera para poder verla ha sido algo larga (apareció en Blu-ray solo de zona A y tuve que esperar a que apareciese en zona B) pero ha valido la pena.

Excision es una de esas películas cuya calidad y argumento trasciende géneros, siendo tan indicada para amantes tanto del horror como de la comedia negra como del cine de autor y artístico. El resultado en pantalla es increíble teniendo en cuenta las condiciones y el no-presupuesto con que fue rodada, con gente trabajando en ella gratis, realmente por amor al arte. Con eso quiero decir que, por favor, si tienes un mínimo respeto por el arte o el cine, veas esta película de forma legal. Teniendo en cuenta el trabajo y el talento invertido, verla de forma ilegal, bueno, no pondré la frase que me había venido originalmente a la cabeza pero sí diré que no dice mucho de quién lo haga.

19 dic. 2012

Speed Racer

Todavía queda un tiempo hasta que se estrene la esperadísima (por lo menos por mí) Cloud Atlas (2012) de los Wachowski, para ir pasando el tiempo hoy toca la película que me faltaba por comentar de su filmografía: Speed Racer (2008).

Puede que algunas me haya costado más apreciarlas de buenas a primeras, pero me gustan mucho las películas de los Wachowski como directores (sus tareas como productores/guionistas de otros proyectos ya son otro cantar), a pesar de sus fallos. Speed Racer no es diferente en ese sentido: es un film que me gusta pero entiendo que haya gente a la que esta película la ponga de los nervios.

Esta adaptación de la clásica (por antigua) serie de animación japonesa Meteoro (Mahha GoGoGo, 1967-68) llegó a las pantallas tras el éxito (por lo menos económico) de la trilogía Matrix. En ese momento los directores estaban en un momento álgido en cuanto a popularidad, para bien y para mal, lo que les dejó el camino bastante fácil para que la Warner les diera bastante libertad a la hora de llevar a cabo su siguiente proyecto. Todo parecía indicar un nuevo éxito para las arcas de la Warner pero, cuando se estrenó, Speed Racer fue recibida con muy malas críticas y un gran desinterés por parte del público que se tradujo en una recaudación muy floja, teniendo en cuenta los 120 millones de presupuesto. Sin llegar a ser un fracaso total, la película no funcionó. Incluso el protagonista, Emile Hirsch, se quejó de que esta película podía arruinar su carrera.

Y lo entiendo, entiendo esta reacción negativa. Pero, igualmente, Speed Racer me gusta. Me gusta a pesar de que los interludios cómicos del pequeño Spritle Racer (Paulie Litt) y su mono Chim Chim se me hagan molestos y pesados. Me gusta porque es una película bizarra y psicotrónica, una marcianada disfrazada de película familiar cuyo discurso va en contra de las grandes corporaciones como el estudio que la financió.

La película pretende ser como un dibujo animado pero "en vivo", al estilo de películas como ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (Who framed Roger Rabbit, Robert Zemeckis, 1988) o Dick Tracy (Warren Beatty, 1990) (aunque esta se basaba más en el universo cómic). Esto se traduce en una estética de colores pop, fondos planos, transiciones vistosas, edición rápida, todo siempre en foco... Una estética que puede que no guste nada de nada a no ser que se entre en el juego de la película.

Uno de los aspectos que más me gustó es el estilo complejo de la narración, nada habitual en un film pensado para todos los públicos. Señal de que hagan lo que hagan, los Wachowski lo harán a su manera, algo que puedo respetar. Pero, realmente, no sé hasta que punto puedo racionalizar el hecho de que esta película me guste. Sale Christina Ricci, las carreras son espectaculares, el tono está muy bien conseguido... Detalles todos ellos, además de la historia, que hicieron que disfrutara del film. A pesar de ello, no veo cómo recomendarlo. Es una de esas películas que o la amas o la odias. Yo estoy entre los primeros.


18 dic. 2012

El bosc/El bosque

 
Hay varias razones por las que he ido a ver El bosc (2012) al cine: está dirigida por Óscar Aibar, director de la fantástica Platillos volantes (2003), y el guion corría a cargo de Albert Sánchez Piñol, adaptando un relato suyo, escritor del cual me gustó mucho la novela La pell freda, aunque no dejaba de ser una versión mutante de Soy leyenda.

El film narra la llegada de la Guerra Civil a un pueblo de montaña. Ramón (Àlex Brendemühl) se ve obligado a esconderse cuando los anarquistas del pueblo lo persiguen para matarlo. Para ello aprovecha una puerta dimensional que se encuentra en su terreno, cuya existencia se ha guardado en secreto durante generaciones. Su mujer, Dora (María Molins), se queda sola para cuidar a la hija y guardar la casa, enfrentándose a los del pueblo, cuyos ataques se ven promovidos por Coixo (Pere Ponce), enamorado de Dora desde que eran pequeños.

La película es ciencia ficción costumbrista o un drama con toques fantásticos, lo que más gracia os haga, donde estos elementos fantásticos son utilizados como canal para el viaje emocional de los personajes. Lo importante aquí es ver cómo cambian los personajes a medida que va avanzando la historia. La evolución que experimenta Ramón a medida que su estancia en ese otro mundo lo va cambiando y la fuerza que hace que Dora evolucione de mujer sumisa a mujer fuerte cuando se ve forzada a afrontar sola una guerra.

Tampoco podemos obviar el elemento alegórico. En una escena de la película, el capitán Pickett (Tom Sizemore), líder de una brigada extranjera republicana que pasa un tiempo en la masia con Dora, le comenta la novela de H. G. Wells La guerra de los mundos, como es una alegoría sobre el imperialismo. Esta escena parece decirle al espectador que en este caso pasa algo parecido. La guerra parece ser usada como excusa por los del pueblo para satisfacer viejos rencores más que defender cualquier ideología, el otro mundo al que va Ramón nos dice al final que los otros también somos nosotros.

En todo caso, si la película me ha gustado ha sido especialmente por los elementos dramáticos. Sobretodo destacaría la interpretación de María Molins y como de manera natural muestra los cambios de su personaje. Así que es una de esas películas que pueden disfrutar tanto los aficionados al género como aquellos que gusten de un buen drama. Recomiendo particularmente la VO.


17 dic. 2012

Livide


La primera vez que vi Livide (Alexandre Bustillo, Julien Maury, 2011) no me gustó. La principal razón de que la película no me gustara es que fui con la idea de que era la nueva película de los directores de À l'intérieur (2007), es decir, que me había imaginado que Livide sería un film en la misma linea y me equivoqué, de ahí que no me gustara.

La verdad es que la reacción que había tenido no había sido culpa de la película, así que decidí darle una segunda oportunidad, cosa de la que me alegro. Este segundo visionado me ha permitido juzgar mejor la película y darme cuenta de que, en realidad, tiene bastantes cosas en común con À l'intérieur.

Para aquellos que no lo sepan, Livide empieza con la joven Lucie (Chloé Coulloud), aprendiz de ATS que acompaña a la veterana Catherine Wilson (Catherine Jacob) mientras asiste a diversos ancianos. En una de las visitas van a la mansión de la anciana Jessel (Marie-Claude Pietragalla), que se encuentra en coma. Como quien no quiere la cosa, Catherine le cuenta a Lucie que la Jessel es muy rica y que se dice que tiene un tesoro escondido en la casa, aunque ella no ha logrado encontrarlo. Cuando acaba la jornada, Lucie va a ver a su novio William (Félix Moati). Tras saber del tesoro, William convence a Lucie para intentar robarlo e irán esa noche a la mansión Jessel, acompañados del hermano de William, Ben (Jérémy Kapone). No hace falta ser un genio para imaginar que a partir de este punto, la noche se convertirá en una pesadilla para los tres jóvenes atrapados en la gran oscura mansión.

Este segundo film de Bustillo & Maury se trata de un oscuro cuento de hadas para adultos, apartándose del terror visceral de su primer film. Esta es una de esas películas que yo llamo de "terror bonito", ya que representan imágenes propias del cine de terror pero poseedoras de cierta belleza plástica, como Suspiria (Dario Argento, 1977), film al que hacen referencia los directores (otra curiosa referencia es al clásico de John Landis de hombres lobo, nada temática, ya que el bar que poseen los padres de Ben y William se llama igual que al que van los protagonistas del clásico de Landis al principio del film).

En À l'intérieur, los directores aprovechaban la simplicidad de su historia para centrarse en las set pieces y el impacto de brutales escenas sangrientas. Aquí, en cambio, aprovechan la simplicidad de su historia para centrarse en crear una atmósfera inquietante y lúgubre, factor al que contribuye el diseño sonoro (con el sistema 5.1 puedes realmente sentir la casa respirando sobre ti). De manera que se abandona el estilo "directo a la yugular" en favor de un estilo algo más sutil (no quiero implicar con ello que uno sea mejor que el otro, todo depende de cómo se aplica). Eso no quiere decir que en este film no haya momentos impactantes, simplemente que se le da más importancia a la atmósfera y a la anticipación de esos momentos. Hay que mencionar también que si en su primer film los directores optaban por una historia muy realista, por contar algo que realmente podría suceder, aquí optan por un enfoque más fantástico donde lo sobrenatural tiene un lugar destacado.

Una cosa que tienen en común ambos filmes, además de centrar ambos sus historias en un escenario principal, es que tienen como eje central la maternidad. Una maternidad desquiciada y obsesiva, tal vez, pero es un rasgo importante en la historia de ambos filmes y en el peso que tiene en sus protagonistas y antagonistas.

Al contrario de lo que os habría dicho hace un tiempo, creo que Livide es un film bastante entretenido e interesante. Aquellos que gusten de filmes de terror con una buena atmósfera inquietante es posible que disfruten con este estupendo ejemplo de cine fantástico.


12 dic. 2012

El torreón (The Keep)

Me parece fatal si alguno de vosotros conocía esta película y no la comentó en su blog ni nada. Estas cosas no se guardan, hay que compartirlas con el mundo, maldita sea. Porque tengo la sensación que es de esas películas que ves, te parece que nadie más la conoce y luego todo el mundo te dice "ah, sí, la peli esa, ya la conocía". Pues muy mal, muy mal, lectores y lectoras. La próxima vez me lo hacéis saber, porque así puedo presumir y decir "ah, sí, la peli esta, hace tiempo que la vi, ¿no la conocías?", que con los tiempos que corren es una de las pocas alegrías que me queda.

En fin, vamos al grano, que es de pus. Resulta que hace nada estaba seleccionando libros para leer y me llegó la novedad La fortaleza (Alamut) de F. Paul Simon. Su argumento (mezclando nazis y monstruos) me pareció bastante interesante y pensé que sería un contraste adecuado para La isla de hormigón (RBA) de J. G. Ballard, ya que me gusta alternar serio/ligero con los libros que leo; luego puse ambos con el resto de libros y tebeos para leer durante las siguientes semanas.

Cuando cogí La fortaleza pensé que era una novedad pero resulta que había sido publicada originalmente en 1981. Además, había sido llevada al cine en 1983, pero el film fue un fracaso de taquilla y crítica y acabó cayendo en la oscuridad. Como es de prever en estos casos, ha ido ganando seguidores que la han convertido en un film de culto. Lo sorprendente de todo esto es que no se trata de un oscuro film de serie B filmado por desconocidos: es una producción que en su momento fue distribuida por Paramount, escrita y dirigida por Michael Mann y entre sus actores protagonistas nos encontramos a Gabriel Byrne, Ian McKellen, Jürgen Prochnow y Scott Glenn.

El torreón (The Keep) nos sitúa en 1941, en un apartado pueblo rumano al que va un destacamento militar alemán para instalarse en una antigua fortaleza que hay allí. Los soldados, ignorando las advertencias de los lugareños, despiertan un mal desconocido que los va eliminando uno a uno. El capitán Woermann (Prochnow) pide ayuda al alto mando alemán, que envía un regimiento de las SS al mando del comandante Kaempffer (Byrne). La tensión entre el comandante nazi y el capitán harán la situación aún peor. Para acabarlo de agravar, se sacará al doctor judío Theodore Cuza (McKellen) del campo de exterminio en el que se encuentra acompañado de su hija Eva (Alberta Watson) para que intente dar respuesta a qué es lo que está acabando con los soldados en la fortaleza, creando un nuevo foco de tensión. Además, un extraño (Glenn) parece tener una especie de conexión con los sucesos de la fortaleza y se dirigirá hacia ella con no se sabe qué propósito.

Viéndola, pude entender por qué fue un fracaso en su momento. En esta época Mann era un director muy estilizado, solo hay que ver Hunter (Manhunter, 1986), así que este es un film muy estilizado que adopta un tono y ritmo onírico, de pesadilla; aspecto enfatizado por la banda sonora de Tangerine Dream. Este estilo atípico se usa para explicar una historia que empieza como un simple film de terror pero, a medida que avanza, acaba mezclando elementos de ciencia ficción y fantasía que lo convierten en algo (más o menos) diferente. Es decir, teniendo en cuenta el estilo de películas de terror que se estrenaban entonces, es normal que el espectador que esperara ver una película de monstruos al uso se quedara un poco perplejo y decepcionado. Lo que seguro no le decepcionaría sería la criatura, diseñada nada menos que por Enki Bilal, que tiene diferentes y fantásticos looks a lo largo del film.

Los aspectos fantásticos se ven equilibrados con un interesante desarrollo de los personajes, encarnados por actores que ejecutan de forma fantástica el drama y los conflictos que viven. Por ello, este film tiene unas interpretaciones que son de una calidad mayor de la que uno se esperaría en "una peli de monstruos".

El torreón no da miedo, pero si resulta fascinante e intrigante, además de que cuando entran en juego los aspectos más propios de la ciencia ficción resulta muy entretenida e interesante. Es un film curioso y extraño, pero sobretodo atípico y muy recomendable para los aficionados al fantástico. Aunque tengo malas noticias, si bien todas las películas del blog están comentadas después de haber sido vistas en cine, en VHS, en DVD o en Blu-ray, en esta ocasión tuve que hacer tripas corazón y me vi obligado a bajarme la película de Internet ya que actualmente solo está disponible en excesivamente caras cintas de vídeo de segunda mano. Espero que la popularidad que ha ido adquiriendo con los años (y que en su momento fuera editada en laser-disc) acabe animando a los de la Paramount a editarla en Blu-ray/DVD. Porque seguro que la compraré en cuanto salga.


10 dic. 2012

La endemoniada


Cualquier persona con un mínimo de sensibilidad o buen gusto tal vez prefiera abstenerse de ver o saber nada de La endemoniada (Amando de Ossorio, 1975). El resto de depravados y depravadas que se preparen para un espectáculo inolvidable (que supongo familiar, por varios motivos, para los aficionad@s al cine de terror).

Como habréis podido deducir por su título (y atestiguar todos los que la han visto), La endemoniada fue el intento cañí de aprovechar el éxito de El exorcista (The Exorcist, William Friedkin, 1973). Incluso se aprovecha del hecho que la niña "endemoniada" Marián Salgado fue la actriz que le puso voz a Linda Blair en la versión doblada al castellano. Sin embargo, el director Amando de Ossorio le añade suficiente locura de cosecha propia como para que la película acabe resultando tremendamente entretenida y divertida.

En este caso, la niña acaba resultando poseída por Madre Gautière (Tota Alba), la líder de una secta satánica gitana, como venganza por ser detenida cuando quería simplemente sacrificar un bebé a Satán. Esto lo vemos en una escena genial en que después de ser pronunciada muerta, vemos el espíritu de la Gautière salir de su cuerpo y entrar en el de la niña Susana (Salgado).

La película resulta especialmente divertida en los momentos que más obviamente copia la película de Friedkin pero dándole un toque propio original. Por ejemplo, si en el El Exorcista a Linda Blair la cabeza le da vueltas, en La endemoniada es todo el torso superior de la niña el que da vueltas (en un efecto óptico que mezclado con la realización de la escena resulta divertidísimo). Otro gran momento es cuando someten a la niña a un examen médico y ella se dedica a soltar insultos y portarse mal. La aportación propia aquí es que, cuando la enfermera va a ponerle un sedante, la niña le echa un escupitajo en la cara y vemos entonces como, en lugar de seguir con la frialdad profesional del film americano, a la enfermera se le cambia la cara y con un gesto cargado de mala leche le clava la aguja a la niña, con obvia satisfacción por el daño que le ha hecho.


Luego tenemos los aspectos originales del film. Aquí el cura, el padre Juan (Julián Mateos), no pasa por ninguna crisis de fe ni nada parecido, ya que no existían entre los curas españoles de la época: eran todos dechados de fe y templanza, pero se le añade una subtrama alrededor de un antiguo amor que tuvo que abandonar para dedicarse a la fe. Esto se introduce de manera soberbia: mientras el padre Juan está tranquilamente sentado en un banco, la endemoniada se le acerca y cuestiona su virilidad y hombría de manera algo grosera, propia de una poseída. Se produce entonces un flashback y la película de repente se transforma en una especie de melodrama. Esta subtrama se sigue a lo largo de la película, cuando se descubre que este antiguo amor trabaja en una casa de mujeres de estas que fuman, te hablan de tú y te cogen de la mano. Eso sí, la fe del padre Juan es inquebrantable, no importa cuantos ligueros le pongan por delante.

Otra escena que me llamó la atención es cuando se descubre el cadáver de un bebé (que ha sido sacrificado en honor al padre Satán) en un campo de juegos: los niños en lugar de apartarse horrorizados se acercan llenos de curiosidad, solo falta uno con un palo que le vaya dando golpes. Y luego tenemos los crímenes de la endemoniada, que se dedica a matar gente con no poca alegría. A uno de los hombres que se carga lo castra (en una escena algo perturbadora al ser interpretada por una niña) y le envía el pene a la novia dentro de una caja como un regalo. Y la novia lo reconoce nada más verlo.

En definitiva, mientras Friedkin adopta en su film un tono de terror realista, Ossorio opta por el pulp más desmelenado. El resultado es un film que resulta entretenido de principio a fin, lleno de momentos impagables. Si queréis ver una película realmente buena de Ossorio, os recomiendo Las garras de Lorelei (1976) o la saga de los templarios (1, 2, 3, 4), pero si queréis divertidos viendo una película delirante, esta es vuestra película. He aquí un fragmento del film, pésimamente doblado al inglés.

7 dic. 2012

Soy una mala persona

No he visto Lo imposible (The Impossible, Juan Antonio Bayona, 2012) ni creo que lo haga. Hace tiempo, vi el tráiler en el cine y lo único que pensé fue "que mandra me da ver esto" y "tiene pinta de dramón buscalágrima al estilo del rollazo Mar Adentro". Es lo que pensé y el hecho de que estuviera dirigida por Bayona tampoco es que me incitara a verla.

Sin embargo, en cuanto se estrenó empezó la fiebre "imposible". Entrevistas a los protagonistas de la historia real, noticias de personas desmayadas en el cine ante el impacto emocional de la película y palmadas en la espalda de todo el mundo, como si hubieran estado con Bayona filmando, por el nuevo éxito del cine español... rodado en inglés y con actores internacionales que se parecen a las personas que interpretan como un huevo a una castaña.

Todo ello acompañado de algo que soy consciente que al explicarlo me va a hacer quedar como un imbécil, pero prefiero ser imbécil y honesto que gustar a todo el mundo. La cuestión es que cuando una película que genera el movimiento que genera Lo imposible se estrena, siempre se te acercan personas diciendo "tienes que ver esta película, es súperemocionante", "es una película que hay que verla", "la gente tiene que ver esta película" y otras frases del estilo. Esta manera agresiva de forzarte a que quieras ver la película viene acompañada de miradas de desprecio/incomprensión cuando les dices que ni quieres verla ni vas a verla. Y esta actitud la adopta normalmente (esa es mi impresión y es la parte con más números para hacerme quedar como un idiota) gente que no tiene ni idea de cine, que ve el cine como una afición, que ve el cine como algo que hacer el fin de semana. Puede que me equivoque, pero es la impresión que tengo, ya que si solo con el tráiler ya fui capaz de identificar todos los resortes que utiliza el director para provocar la emoción en el espectador (intentarlo al menos), creo que cualquiera con un mínimo de conocimiento cinematográfico identificará esa búsqueda de la lágrima fácil de la misma manera.

Hace nada tropecé con una crítica del film en Badass Digest y como no tengo intención de ver la película la leí, por la curiosidad de ver como es recibida en el mercado internacional. Esta crítica (que podéis leer aquí) señala otro detalle que hace aun menos "visible" la película para mí: se ignora completamente a la población Thai para centrarse en las experiencias de los turistas blancos que estaban allí. Su autor lo compara a hacer una película sobre el ataque a las Torres Gemelas protagonizado por una familia Thai en una torre y con todos los personajes protagonistas de nacionalidad Thai, donde los americanos son vistos de fondo y no se sabe nada sobre ellos.

Por supuesto, yo no he visto la película y no sé hasta que punto es cierto (y al crítico que la escribe no le gustaron nada dos filmes que a mí me gustaron mucho). También es cierto que estoy prejuzgando el film, sin haberlo visto presumo de saber cómo es simplemente por lo visto en el tráiler. Es cierto. Y también es cierto que estoy harto de que me hagan sentir como una mala persona por el simple hecho de que ni me interese esta película ni tenga ganas de verla.

Pues muy bien, soy una mala persona y Lo imposible me importa tres pitos. Ahora dejadme tranquilo, que me voy a ver Excision (Richard Bates Jr., 2012), es lo que hacemos las malas personas.


5 dic. 2012

Un artículo de culto

La denominación "película de culto" ha ido perdiendo significado con el tiempo. La culpa de ello la puede tener la ignorancia, el abuso o el boogie (al fin y al cabo, es un ritmo diabólico).

En su sentido original, "película de culto" se usaba para calificar aquellas películas que en el momento de su estreno no se distribuyeron de forma apropiada, lo que las hacía películas completamente desconocidas, pero que, a pesar de ello, con el tiempo fueron ganando adeptos que las mantuvieron vivas y lograron que fueran conocidas y reivindicadas. Es el caso de películas como Spider Baby or, The Maddest Story Ever Told (Jack Hill, 1968), El carnaval de las almas (Carnival of Souls, Herk Harvey, 1962) o La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, George A. Romero, 1968). El clásico de Romero pasó completamente desapercibido hasta que a mediados de los años 70 fue "redescubierta" por la crítica francesa por un lado y por todos aquellos que la vieron en televisión por otro; algo parecido sucedió con Carnival of Souls. En palabras de Jack Hill, prácticamente nadie vio Spider Baby en el momento de su estreno, pero cuando fue editada en vídeo empezó a convertirse en la película favorita de muchas jóvenes adolescentes. Esta peculiar popularidad hizo que el resto del mundo la descubriera y alcanzara su actual estatus de clásico bizarro.

Blade Runner (Ridley Scott, 1982) o La cosa (The Thing, John Carpenter, 1982) no acabarían de encajar en esta definición. Sí, fueron espectaculares fracasos de crítica y taquilla que con el tiempo se han visto reivindicados, pero eran grandes producciones que contaron con una adecuada distribución y de las cuales se sabía de su existencia. Yo diría que son un tipo diferente de película de culto, son como The Rocky Horror Picture Show (Jim Sharman, 1975). El film de Sharman fue un fracaso de taquilla que se convirtió en el fenómeno actual cuando se empezó a proyectar en sesiones golfas. El público acabó convirtiendo lo que era una burla de la película en una celebración de la película. Pero, repito, todas estas películas que han generado clubs de fans y seguidores acérrimos se diferencian de las primeras que he mencionado en que las primeras no tuvieron la exposición de la que gozaron filmes con un gran estudio detrás como La cosa, no pasaron años o décadas hasta que se supo de su existencia.

Supongo que películas como Carretera asfaltada en dos direcciones (Two-Lane Blacktop, Monte Hellman, 1971) están a medio camino de ambos tipos.

Luego tenemos las películas que en su momento fueron grandes éxitos de taquilla, siempre fueron muy populares y que se denominan "de culto" por el número de seguidores y fans que tienen, como La noche de Halloween (Halloween, John Carpenter, 1978) o Zombi (Dawn of the Dead, George A. Romero, 1978). En este sentido, se podría argumentar que La guerra de las galaxias (Star Wars, George Lucas, 1977) es una película de culto.

Pero lo curioso es que con el tiempo se empezaron a producir películas con voluntad de ser películas de culto. Cineastas como Frank Henenlotter abrazan la estética de serie B, la exploitation de bajo presupuesto (en oposición a las exploitations hollywoodienses) y el grindhouse de forma consciente y explícita. Darren Lynn Bousman declaró que había hecho Repo! The Genetic Opera (2008) con la intención de que se convirtiera en una pieza de culto a la Rocky Horror.

¿Este tipo de películas desvirtúa el concepto de película de culto? Yo creo que no. Como todo, este es un concepto que ha evolucionado. Antes se usaba esta expresión para calificar películas que habían salido de la oscuridad a la luz (y se sigue haciendo), ahora se usa más para calificar películas que abrazan cierta estética. No creo que haya nada malo en ello, pero siempre habrá puristas y fanáticos (los mismos que se rasgan las vestiduras por el nuevo fenómeno de las falsas geek girls) que quieren mantener todo inamovible y estático. Que todo esté perfectamente clasificado y ordenado. Algo que, en palabras de Rhett Butler, me importa un bledo. No me gusta Spider Baby porque sea una auténtica película de culto, me gusta porque es una locura muy divertida.

Esta especie de obsesión purista para determinar lo que es auténtico de lo que no me resulta muy cansina. Es como esta manía contra las falsas geek girls que he mencionado antes. Para los que no lo sepan, se denominan así a las chicas que van a las convenciones vestidas como personajes de ficción de la forma más provocativa posible con el ánimo de llamar la atención y que no son realmente aficionadas a los cómics o la ciencia ficción. ¿Y qué? ¿El hecho de que existan te impide leer cómics o ver películas? Porque yo sigo leyendo y viendo pelis tranquilamente.

Hace tiempo dejé de asistir a festivales, leer revistas de cine y seguir cualquier tendencia o moda. Cuando me encuentro con estos fanáticos clasificadores recuerdo por qué.

3 dic. 2012

Audrey II regresa para devorarnos a todos


26 años después de que se estrenara, gracias a la magia del Blu-ray, ya podemos ver la genial La tienda de los horrores (Little Shop of Horrors, Frank Oz, 1986) tal y como se concibió originalmente. Y he de decir que la espera ha valido la pena.

Como todos los fans de esta película ya saben, el final original seguía fielmente el de la obra musical en que se basaba. Sin embargo, tras un pase previo, este final tuvo que ser eliminado cuando los espectadores reaccionaron negativamente y cambiarlo por un final feliz. Este final feliz es el que todos hemos visto, siendo un misterio cómo era exactamente el final original.

A mediados de los 90, cuando se editó la edición especial en DVD (no en España, donde se editó una horrible edición que prácticamente te obligaba a pagar 10 euros por algo con la misma calidad que si te la hubieras bajado de Internet) venía incluido este final en la sección de escenas eliminadas. La esperanza de poder editar la versión original de la película hizo que se retirara de las tiendas esta edición, sustituida por otra igual sans el final original. Pero el mal ya estaba hecho, al cabo de poco afloró por Internet el final original, aunque incompleto, en blanco y negro y con los efectos de sonido sin añadir. Como fan de la película vi este final, aunque teniendo en cuenta la calidad y la posibilidad de que fuera editado como Cthulhu manda, decidí no verlo entero, solo vi los primeros minutos. De lo cual me alegro mucho y recomiendo a todos aquellos que no vean el final original suelto por Internet y se esperen a verlo con la película para que sea una auténtica sorpresa.

Ver La tienda de los horrores tal y como originalmente había sido concebida ha sido una gran experiencia. Warner se ha dejado los cuartos restaurando todo el metraje (algo más de 20 minutos), añadiendo los efectos de sonido y todo lo que faltaba. Ahora la película concluye con un salvaje y espectacular homenaje a la serie B y las pelis de Godzilla, concluye con un tono de humor más negro que el petróleo acorde con el de toda la película, concluye con un fantástico trabajo de efectos especiales hechos en vivo que ya forma parte de un glorioso pasado. Ahora, la película es perfecta (aunque sigo prefiriendo algunas canciones de la obra musical original por encima de las de la película, especialmente Ya Never Know que creo es mucho mejor que Some Fun Now).

La edición en Blu-ray que tengo es la americana: zona libre, todo subtitulado (aunque se pierde en la traducción el "cabrón" de la canción Mean Green Mother from Outer Space) en castellano y español de América (excepto los comentarios, como es costumbre con las películas editadas por Warner). Incluye todos los extras de la edición especial en DVD y le añade dos: el audiocomentario de Frank Oz sobre el final original y un breve documental sobre la restauración del final de la película (en el cual se repite alguna información que aparece en el audiocomentario sobre el final, así que los que no sepan inglés no se pierden nada). Además es una de estas ediciones en forma de libro, con textos que ofrecen alguna información extra y trivia sobre la película junto a una carta de Frank Oz a los fans. También se incluye la versión estrenada en cines, pero dudo que la vuela a ver tras casi llegar al orgasmo con la versión original del film.