28 feb. 2013

Viviendo en tu peor pesadilla

El rascacielos y los bloques de viviendas han empezado a afianzarse como escenarios alegóricos de nuestra sociedad. El horror ya no se esconde en lejanos castillos encantados ni en casas solitarias, se encuentra presente a nuestro alrededor. Vivimos en él.

El gran pionero fue Ira Levin, que en su novela de 1967 La semilla del diablo sitúa una implacable secta satánica en pleno Nueva York, viviendo puerta con puerta con los sufridos protagonistas. Roman Polanski realizó una fantástica adaptación cinematográfica (aquí), sin embargo el cine de terror seguiría buscando los lugares lejanos y apartados como fuente del horror.

J. G. Ballard publica en 1975 Rascacielos, en la cual la capacidad como metáfora del rascacielos es explotada de forma brillante. En esta novela, los habitantes de un lujoso bloque de viviendas empezarán a adoptar actitudes violentas y territoriales, sumergiéndose en una brutal guerra de clases (cuánto más alta la planta en que se vive, mayor estatus social). Esta guerra psicótica queda confinada al interior del edificio, en cuanto salen a trabajar los guerreros vuelven a adoptar la apariencia de normales y cuerdos ciudadanos.

Ballard nos presenta un edifico que crea su propia sociedad aislada, su arquitectura lleva a sus residentes hacia la psicosis, los llena de ansias de violencia. El protagonista es el doctor Robert Laing, que en un principio asiste perplejo a los eventos que se producen en el edificio y progresivamente se va viendo seducido por ellos, yendo más allá que cualquiera de sus "conciudadanos".

Ese mismo año que Ballard publicó su novela, David Cronenberg estrenó Vinieron de dentro de... (Shivers). Aquí el bloque de viviendas es usado como alegoría de la sociedad. Principalmente esta alegoría representa el horror de la sociedad conservadora ante la revolución sexual que empezó a finales de los 60 y explotó en los 70.

Estos son los antecedentes, los pioneros a la hora de utilizar las posibilidades metafóricas del rascacielos. Sin embargo, su ejemplo no sería seguido de inmediato. Más fácil situar el terror en los lugares aislados comunes que explotar posibilidades nuevas. Películas como Demons 2 (Dèmoni 2, Lamberto Bava, 1986) o Poltergeist III (Gary Sherman, 1988) hacen poco más que utilizar los edificios como localizaciones, igual que hiciera la clásica La jungla de cristal (Die Hard, John McTiernan, 1988).

Pero ahora que nos adentramos en el siglo XXI, una serie de recientes films vuelve a meternos en edificios de pesadilla. Junto al subgénero de las invasiones del hogar, que también explota miedos y paranoias urbanos, dentro del terror, la ciencia ficción y el cine de acción se empieza a contemplar de nuevo las posibilidades estilísticas y metafóricas del rascacielos.

Dos películas en particular lo hacen forma asombrosa, así que me centraré en ellas. Por otro lado, en el momento de escribir este artículo no he visto Citadel (Ciaran Foy, 2012) ni Tower Block (James Nunn, Ronnie Thompson, 2012), así que es posible que lo amplíe en el futuro.


A primera vista, Redada asesina (The Raid, Gareth Evans, 2011) es una impresionante y adrenalítica cinta de acción. Pero también tiene elementos de terror de supervivencia, como señala su director en el audiocomentario que acompaña su edición en Blu-ray.

En el film, un grupo de policías se verá atrapado en un edificio propiedad de un señor del crimen cuando llevan a cabo una operación para detenerlo. Rama (Iko Uwais), el policía protagonista, se verá pronto aislado y sin armas, con la única posibilidad de defenderse usando sus habilidades como luchador de artes marciales.

Evans nos ofrece un gran espectáculo de acción. Una cinta violenta, tan brutal como salvajemente entretenida. El edificio en el que transcurre la acción es tan decadente y corrupto como la mayoría de sus habitantes. Subir cada piso es como adentrarse en un nuevo nivel del infierno de Dante. Un microcosmos criminal, una ciudad corrupta en miniatura solo posible por encontrarse dentro de otra ciudad corrupta.

Como decía, en la película se mezclan distintos géneros con su género principal, la acción. Lo más relevante para nosotros aquí son sus toques de terror de supervivencia. Normalmente, las historias de supervivencia se ambientan en lugares aislados y remotos, de difícil acceso y en plena naturaleza. En The Raid se lleva hasta el extremo el temor que un urbanita cualquiera puede tener hacia las partes menos seguras de la ciudad. 

Cuánto más grande es la ciudad, mayor es el riesgo. Diversas películas hollywoodienses nos han ilustrado sobre los peligros de ciertos barrios de Los Ángeles o Nueva York. En una ciudad como Barcelona no se da nada parecido, pero se sabe que hay zonas en las que las posibilidades de que te roben son más altas que en otras.

La maestría de The Raid es tratar esta angustia urbana pero cargándola de adrenalina y acción. El resultado es un film fantástico, donde se clava el realismo irreal.




Dredd (Pete Travis, 2012) es una estupenda adaptación del clásico personaje creado por John Wagner y Carlos Ezquerra. Dejando de lado el desperdicio de celuloide que fue la película protagonizada por Sylvester Stallone, esta película es bastante fiel al cómic ya que fue escrita y realizada por fans británicos del personaje con el input del propio John Wagner. Así, las típicas animaladas de los estudios de Hollywood para destrozar un personaje en orden de "americanizarlo"  (como sucedió en las vomitivas Constantine [Francis Lawrence, 2005] y Dylan Dog: Los muertos de la noche [Dylan Dog: Dead of Night, Kevin Munroe, 2010]) fueron evitadas.

Lo interesante del Juez Dredd es que es un personaje que se adecua a diferentes tipos de historia. Su aspecto físico puede variar de ser humano normal a masa imponente dependiendo de las necesidades de la historia y cómo de elevado sea el nivel de sátira y humor negro.

El film aprovecha bastante bien los elementos satíricos del cómic. Entre estos elementos, la sátira de la vida moderna en la ciudad. Para ello centra la acción en uno de los gigantescos edificios de viviendas en los que viven miles de megaciudadanos.

Esto es algo que ya había sucedido en el cómic, donde se nos presentan edificios que son como ciudades concentradas. La sencillez de la historia, en la cual el juez Dredd (Karl Urban) y la juez "en pruebas" Anderson (Olivia Thirlby) se adentran en uno de estos bloques para capturar a la criminal Madeline "Ma-Ma" Madrigal (Lena Heady), permite adornar el film con diversos detalles satíricos en la misma vena que el cómic y adornar el argumento con distintos matices.

La sociedad distópica que representa el film se trata de una visión exagerada y tremendista de nuestra sociedad, lo que le añade interés más allá de que también sea un entretenido film de acción. Urban encarna perfectamente al Juez Dredd, de una manera que me recuerda a las primeras historias dibujadas por Ezquerra.

El edificio que se nos presenta en esta película es la pesadilla urbana definitiva. Estos megaedificios son completamente autosuficientes, de manera que un habitante se podría pasar la vida entera dentro sin tener necesidad de salir nunca al exterior. Sin embargo, en este mundo futuro eso no significa que estés más seguro, todo lo contrario. Debido a su cualidad de "barrio de segunda", criminales como Ma-Ma pueden crear sus propios estados anárquicos en estos megaedificios. Esto añade al film un elemento de crítica social, en directa referencia a como ciertos barrios son descuidados por el gobierno, dejando que se degraden.

Todo esto no significa que Dredd no sea un film trepidante y cargado de acción. Lo es, es un film que nos ofrece una buena dosis de acción y aventura en su superficie, pero el guionista Alex Garland nos ofrece también interesantes reflexiones, las cuales, por supuesto, ya aparecían en las historias originales del Juez Dredd.

26 feb. 2013

Un emocionado Cinéfago habla sobre El atlas de las nubes

 
Lo peor de El atlas de las nubes (Cloud Atlas, Andy Wachowski, Lana Wachowski, Tom Tykwer, 2012) es que de repente aparecen los títulos de crédito y te das cuenta de que ha terminado, de que has de abandonar el maravilloso mundo en el que te has visto sumergido durante casi tres horas y volver a la realidad.

Nada más llegar a casa, demasiado excitado para cenar, me puse a buscar la novela en que se basa el film y la compré vía Amazon. Cloud Atlas es un film que demanda repetidos visionados, para poder captar y disfrutar de todas las conexiones y detalles que convierten lo que aparentemente son seis historias en una sola. Hasta dentro de unos meses no se editará el film en Blu-ray en Estados Unidos (siendo de la Warner confío en que será de zona libre, hasta ahora todos lo han sido) y hay más películas que ver en el cine, por eso de forma inmediata he comprado la novela, además de para disfrutar del origen de esta película que me ha maravillado.Pero también quiero volver a verla por primera vez. Olvidarla un poco para poder experimentar la maravilla que sentí en el cine.

Un único visionado no creo que sea suficiente para poder apreciar y analizar el film adecuadamente. Combina diferentes géneros, es un film complejo pero no confuso, mismos actores interpretando diferentes personajes de diferentes razas y sexos. Principalmente es un film sobre el amor. Sin caer en los sentimentalismos de novela rosa barata que sufrimos en Aburrinanic o el melodrama barato salvaje y desolador propio de Alejandro González Iñarritu. Habla sobre el amor sin cinismo, de forma honesta. También habla sobre las consecuencias de nuestros actos, sin importar el lugar que ocupemos en el mundo. Sobre eterno retorno y muchas más cosas.

A lo largo de la película se expresa una filosofía de la vida que es la misma que yo tengo, así que me ha calado hondo y no encuentro una forma articulada de expresar lo mucho que me ha fascinado y encantado. Uno de los aspectos que toca es la absurdidad y la injusticia de los prejuicios raciales/sexuales/sociales; poco antes de ir a verla leía en El Periódico de Catalunya que hay voces que se alzan en contra de que Matt Bomer interprete el papel de Christian Grey en el cine (yo no lo sabía, pero resulta que este Grey es uno de los protagonistas de la trilogía de las sombras de Grey), a pesar de que los fans de estas novelas sí quieren que lo interprete, porque resulta que Bomer es gay. Argumentan personajes como Bret Easton Ellis que un homosexual no puede interpretar de forma convincente un personaje como Grey, que solo puede hacerlo alguien que en la vida real sienta pasión por las mujeres. A mí esto me parece estúpido, si hay actores heteros que hacen de homos, ¿por qué no lo contrario? Es como decir que un actor no interpretará de forma convincente el papel de un asesino porque no ha matado a nadie en la vida real. Como atestiguan décadas de Hollywood "armariado", actores gays como Rock Hudson podían interpretar papeles de hetero con toda convicción. Un actor de talento no debería tener problemas en hacer convincente un papel, independientemente de su orientación sexual.

Hablo de todo este asunto de Matt Bomer porque hay quién puede decir que un film como Cloud Atlas cuyo mensaje habla también sobre la bondad y ataca la hipocresía y el cinismo es ingenuo o innecesario. No estoy de acuerdo, más bien creo que es todo lo contrario. Es más necesario que nunca recordar que podemos ser mejores de lo que somos, con nosotros mismos y con los demás.

Cloud Atlas tiene un poderoso subtexto y un gran mensaje, pero también es gran cine y cuenta una/seis historia/s que mantienen al espectador pegado a la butaca, completamente absorbido (hablo de mí, espero que os pase lo mismo). Es gran entretenimiento. Y uso la palabra entretenimiento pero no en su sentido ligero. Es decir, mucha gente asocia entretenimiento con algo superficial, ligero, que te hace reír o te mantiene distraído y poco más. Pero para mí entretenimiento es también algo que me mantiene entretenido intelectualmente como puede hacerlo un film de Stanley Kubrick. Cloud Atlas entretiene en distintas capas, de forma a un tiempo emocional y cerebral. Un gran film de culto que creo que hasta dentro de unos años no podrá ser apreciado en su justa medida.

Y ya no se me ocurren más maneras distintas de decir que me ha parecido una maravilla, de lo mejor que he visto en mucho tiempo. Acabaré con dos consejos: es una película larga, así que ve al lavabo antes de sentarte a verla en el cine; si no puedes verla en VO no te molestes: los diálogos, acentos e inflexiones vocales forman parte indivisible del disfrute de la película, especialmente cuando un mismo actor interpreta distintos personajes y su doblador no tiene la misma habilidad vocal y especialmente importante la VO es en el tramo que transcurre en un lejano y apocalíptico futuro donde los personajes utilizan una especie de argot futuro.
 
Una gran película, una maravilla, directa a mi lista de películas favoritas. Absolutamente fantástica.


22 feb. 2013

Berberian Sound Studio

Esta es una de esas películas precedidas por su reputación, ganada en proyecciones festivaleras y alimentada por críticos entusiastas. Este tipo de reputación suele ser peligrosa, ya que puede crear ciertas expectativas que normalmente son destruidas una vez se ve la película. Y digo esto porque sé que muchos aficionados y seguidores de festivales y demás zarandanjas han oído hablar de este film y es posible que se hayan hecho ya sus ideas sobre el mismo, lo cual puede provocar que el film no les guste nada de nada.

Por mi parte, lo único que sabía de Berberian Sound Studio (Peter Strickland, 2012) es que en ella el director hace diversos homenajes/guiños al giallo y el cine de terror italiano de los 70. Y no necesité saber más para querer ver esta película, porque a mí me gusta el giallo y el cine de terror italiano de los 70 más que a Jason Voorhees su machete.

Gilderoy (Toby Jones) es un tímido y apocado técnico de sonido que se dedica a poner sonidos a documentales sobre colinas verdes y programas infantiles. Pensando que se trata de una película sobre caballos, Gilderoy llega a Italia contratado por el productor Francesco (Cosimo Fusco) y el director de cine Santini (Antonio Mancino) para que sonorice The Equestrian Vortex, un sangriento film de terror (del que, dejando de lado una potente secuencia de títulos de crédito, no veremos ninguna imagen). A medida que va trabajando en el film y se alarga la difícil convivencia con el productor italiano, Gilderoy notará cómo las horribles imágenes a las que está poniendo sonido le van afectando cada vez más.

Esta es una sinopsis lo bastante vaga para que os imaginéis cualquier cosa sobre esta película. El director parece dedicado a crear una atmósfera de angustia e inquietud mediante el sonido durante la primera mitad de la película. La segunda, cuando la película parece apoderarse de Gilderoy, se centra más en el terror existencial.

En ciertos aspectos, es un film similar a Arrebato (Iván Zulueta, 1980). En el film de Strickland nos encontramos con un personaje que corre el peligro de ser devorado por una película. Si bien hubo momentos durante la primera parte del film donde me encontraba deseando ver en realidad la película en la que trabaja Gilderoy, más adelante Berberian Sound Studio ofrece diversos momentos fantásticos y muy inquietantes.

Si os gusta el terror existencial y las películas que no ofrecen ninguna explicación y sin mucho sentido, puede que queráis echarle un vistazo a esta. Exige cierta paciencia y el director se dedica a frustrar cualquier expectativa que te hagas sobre la historia, pero tiene sus recompensas. Por tanto, simplemente hago una cauta recomendación.


21 feb. 2013

American Mary

 
American Mary (2012) es el segundo film de las hermanas gemelas Jen y Sylvia Soska. Un film en el cual estas fans del cine de terror homenajean el cine de género europeo, resultando en un film más elaborado y estilizado que su primer film, Dead Hooker in a Trunk (2009), debido principalmente a que en esta ocasión contaban con un mínimo presupuesto para llevar a la pantalla la sangrienta historia de Mary Mason, a la cual da vida la fantástica Katharine Isabelle.

Uno de los aspectos que hizo que esta película me gustara es la forma en que mezcla géneros para contar su historia. Hay cine de terror, por supuesto, pero también thriller, drama y comedia negra. Todo ello para contar como Mary Mason, después de un traumático evento que no "spoilearé", abandona sus estudios de medicina, su objetivo era convertirse en cirujana, y se convierte en una artista a la hora de modelar el cuerpo humano, según las exigencias de sus clientes metidos en la modificación corporal.

A lo largo del film, mientras Mary va alterando/modificando/recreando el exterior de sus clientes, el paisaje interior de Mary se va modificando a su vez. Cuánto más extrema es la modificación corporal, más cerca está Mary del abismo. Y el espectador cada vez más intrigado por saber hacia dónde se dirigirá la película.

Las gemelas Soska crean, de forma intencionada o no, una interesante reflexión sobre la obsesión por las apariencias que vive nuestra sociedad. Los "modificados corporales" parecen bastante felices con sus extremadas y bizarras apariencias, mientras, aquellos de apariencia "normal" e indudablemente atractiva, como Mary, parecen consumirse por su inhabilidad para poder exteriorizar los oscuros sentimientos que los devoran por dentro. En otras palabras, cuánto más normal el exterior, más anormal el interior.

Visualmente el film está muy conseguido. Hay una escena en particular que encontré especialmente horripilante (en el buen sentido), por mucho que el personaje se merece lo que le sucede. Como señalaba al principio, el hecho de que en esta ocasión las directoras contaban con un presupuesto ha posibilitado que desarrollaran más un lenguaje visual que presenta una historia horrorosa cargada de belleza. Muy recomendable para los fans del horror inteligente.


20 feb. 2013

Un giallo para mujeres


Esta no era la perspectiva original que tenía pensada para hablar del fantástico clásico giallo La perversa señora Ward (Lo strano vizio della Signora Wardh, Sergio Martino, 1971). Pero, mientras buscaba información interesante sobre esta maravilla, tropecé con un curioso artículo de Lianne Spiderbaby en la página web de Fangoria dentro del ciclo "Mes de las mujeres en el cine de terror". En él, la autora habla de cómo este es un film perfecto para ser disfrutado por las mujeres, seguramente debido a que está protagonizado por uno de los personajes femeninos más complejos y redondos de la historia del género.

Este genial clásico de Sergio Martino es un film muy complejo desde el punto de vista psicológico. La trama gira en torno a la en realidad nada perversa Julie Wardh, que interpreta con voluptuosa maestría Edwige Fenech. Su regreso a Viena, acompañada de su marido diplomático Neil Wardh (Alberto de Mendoza), coincide con una serie de asesinatos en los cuales un maníaco se dedica a matar mujeres inocentes con una navaja de afeitar.

Esta trama parece ser la habitual del género: tenemos el clásico asesino de manos enguantadas que involucrará a nuestra protagonista en sus crímenes, la protagonista se verá obligada a aclarar el misterio si quiere seguir con vida. Pero esto es lo único que tiene de habitual este film. Al empezar se nos presenta un asesinato obra del maníaco, a continuación se nos presenta una cita de Sigmund Freud. Una cita que no es una simple referencia al impulso asesino, también nos indica una de las principales herramientas para decodificar este film.

Alrededor de Julie Wardh orbitan tres hombres: su marido, su ex amante Jean (Ivan Rassimov) y el atractivo y presente amante George Corro (George Hilton). Cada uno de estos hombres representa una parte de la psicología de Julie, según clasificación freudiana (algo que también mencionamos de pasada en el comentario de ¿Dónde te escondes, hermano? [Basket Case, Frank Henenlotter, 1982]). Mediante flashbacks descubrimos que Julie y Jean mantuvieron una sádica relación de naturaleza masoquista. En una de las más bellas escenas del film, Jean rompe una botella y Julie y él luego hacen el amor sobre un lecho de cristales rotos aunando placer y dolor. Jean representa el Id de Julie, su parte oscura. El acoso que sufre Julie por parte de Jean mediante notas y amenazas, representaría los esfuerzos por suprimir esta parte oscura de la que huye. Su marido Neil representa el superego, una vida ordenada y simple, pero carente de pasión que no proporciona a Julie más que insatisfacción. Finalmente, George representaría el ego, la posibilidad de una vida plena y emocionante, llena de pasión y felicidad.

El centro del film se basa en el conflicto entre estos cuatro personajes, que se agravará por los sangrientos asesinatos que se van acercando peligrosamente a Julie. Este conflicto, esta trama basada en la relación entre los personajes, separa también este giallo del resto de imitaciones baratas surgidas tras el estreno de El pájaro de las plumas de cristal (L'uccello dalle piume di cristallo, Dario Argento, 1970). Mientras Argento se basa en el estilo clásico de Mario Bava, Martino buscó su inspiración en Las diabólicas (Les diaboliques, Henri-Georges Clouzot, 1955), con algún guiño a Alfred Hitchcock. Esto hace que sea un film más complejo que el de Argento, aunque Martino no oculta también cierta influencia visual del maestro. Curiosamente, una escena de La perversa señora Ward sería "reinterpretada" en 4 moscas sobre terciopelo gris (4 mosche di velluto grigio, Dario Argento, 1971), algo que Argento negaría vehemente pero las similitudes son obvias entre ambas escenas.

Martino tenía un estilo propio a la hora de enfocar el giallo, lo que hace que sus filmes dentro del género sean únicos y un regalo para los ojos y los oídos. La manera de conjuntar belleza onírica, sangrientos asesinatos con una hipnótica banda sonora lo convierten en un autor único, que por desgracia no se prodigó mucho en el género. Martino es un director al que le gusta variar a menudo, así que sólo podemos disfrutar de cinco gialli dirigidos por él. Por fortuna, el último giallo que dirigió fue la obra maestra Torso - Violencia carnal (I corpi presentano tracce di violenza carnale, 1973).

Volviendo a las desventuras de la señora Wardh, el film no es solo una maravilla visual y auditiva, también ofrece una trama cargada de suspense y misterio, que mantiene en todo momento al espectador enganchado a la pantalla. Así, en el film nos encontramos con complejidad psicológica y complejidad argumental. Todo ello acaba haciendo de La perversa señora Ward una maravilla de imprescindible visionado (¿se nota que me gusta mucho esta película?), y que al parecer, según Lianne Spiderbaby, es un film del que pueden disfrutar particularmente las mujeres, aunque es algo que tendrán que confirmar las lectoras que vean el film. En todo caso, es uno de los mejores gialli de la historia del género.


19 feb. 2013

La jungla: Un buen día para morir (A Good Day to Die Hard)


Una gran decepción. Una gran, gran decepción. No sé ni por dónde empezar. La jungla: Un buen día para morir (A Good Day to Die Hard, John Moore, 2013) no parece una película de la saga La jungla de cristal, ni siquiera parece una película de Bruce Willis. En esta película Bruce Willis es el secundario gracioso. ¿Recordáis cómo la tercera entrega de la saga empezó originalmente siendo una entrega más de la saga Arma Letal y luego la cambiaron? Pues esta película parece una mala secuela de la serie Jason Bourne. Esta quinta entrega hace que la cuarta parezca tan buena como la primera.

Al acabar de verla tuve la sensación de que el único objetivo de la Fox era aprovechar el nombre Die Hard para timar a idiotas como yo, que pagamos la entrada de cine esperando disfrutar de las aventuras de John McClane y recibimos a cambio una mala película de acción. Poco más de 90 minutos (media hora menos que cualquiera de las anteriores) contando una historia sin interés de espías, tres secuencias de acción no muy interesantes y nada más, aparte de ensuciar el nombre de una franquicia clásica. Tras las críticas a la cuarta por ser para mayores de 13 años, esta está clasificada en Estados Unidos como para mayores de 18, pero es prácticamente igual que la anterior, de hecho es más suave que la anterior. La única diferencia es que se dice fuck cada dos por tres, cosa que no me impresiona ya que no tengo 10 años.

Además, este fin de semana, de cara a un artículo que pienso publicar dentro de poco, estuve repasando, entre otras películas, Redada asesina (The Raid aka Serbuan maut, Gareth Evans, 2011) y Dredd (Pete Travis, 2012). Dos excelentes cintas de acción llenas de tensión y escenas memorables, que me dejaron un gran sabor de boca. Tras haberlas visto, La jungla: Un buen día para aburrir parece aún más mala.

Primer problema: el director. John Moore es un director mediocre sin personalidad, un asalariado de la Fox el cual es utilizado por el estudio para dirigir películas anodinas y remakes sin personalidad. Aquí copia el estilo de Paul Greengrass en las películas Bourne de forma inepta. Moore se dedica a sacudir la cámara y hacer zooms en un intento de crear tensión en las escenas, pero fracasa estrepitosamente. El tráiler está mejor editado.

Segundo problema: el guion. Skip Woods aparece como único guionista acreditado, pero ya sabemos que en este tipo de producciones siempre hay un montón de rescrituras llevadas a cabo por diversos guionistas no siempre acreditados. Eso o que Woods es realmente incompetente, porque a pesar de que se establece al principio del film que McClane va a Rusia para ver a su hijo e intentar ayudarlo, se pasa el resto de la película haciendo chistes sobre que estaba de vacaciones. Woods parece que no ha visto ninguna película de la saga, porque McClane en el film es un pesado haciendo chistes (y nada más), un superhéroe de goma al que nada afecta y que se levanta como si nada a pesar de caer varios pisos atravesando andamios y ventanas.

Tercer problema: no hay John McClane. La esencia de John McClane, lo que lo hizo diferente del resto de héroes de los 80, de las montañas de carne como Stallone, es que era un tipo normal en una situación extraordinaria. Es un policía que no parece una máquina de triturar carne. Y lo más importante: sufre y es vulnerable. Uno de los grandes momentos del film es cuando un derrotado McClane tiene un emotivo diálogo pensando que se va a morir. Esto es algo que se mantuvo, más o menos, en las siguientes películas. En la cuarta se perdió esta esencia y aquí se lleva al absurdo. Hasta hay una escena que traiciona completamente el personaje tal y como se estableció en la primera película: tras caer varios pisos, Jack McClane (Jai Courtney) tiene un trozo de una barra de hierro clavada en el costado. John se burla diciendo "¿vas a ponerte a llorar?". Jack se arranca el trozo de barra de hierro que le debe haber dejado un agujero con la profundidad de mi dedo índice y se levanta como si nada. Esto en Commando (Mark L. Lester, 1985) tendría su gracia y sentido. En un film de La jungla de cristal está fuera de sitio. Para agravar aún más la herida, McClane en este film no tiene ninguna presencia. En un comentario en The Cinema Snob se dice que se podría reeditar la película quitando a Bruce Willis y el film sería el mismo. Es exactamente eso. El McClane de esta película no es el mismo personaje que en las anteriores (incluyendo la 4ª entrega). Hasta su frase mítica está añadida de forma forzada, simplemente para pasar el trámite y punto.

Por mucho que en mi anterior post sobre la saga criticara la 3ª y 4ª entregas, son películas que a pesar de todo me gustan y me entretienen, su único pecado es que no son tan buenas como la primera. No puedo decir lo mismo de esta decepcionante película que no es que sea solo una mala secuela, es que es una mala película de acción. Estaba pensando esperar a que saliera esta 5ª en Blu-ray para comprar el pack de la saga, porque soy un completista, pero creo que compraré el que acaba de salir ahora y punto. No veo ninguna razón por la que en el futuro quiera volver a ver este desperdicio cinematográfico. Normalmente termino los comentarios con el tráiler del film comentado, pero aquí voy a hace una excepción y pondré el tráiler de la original. Te recomiendo que no pagues dinero por verla como hice yo estúpidamente y te quedes en casa viendo cualquiera de las otras entregas de la serie.


15 feb. 2013

Angustia de silencio (Non si sevizia un paperino)


Feminismo, crítica y denuncia social son elementos que normalmente no se asociarían con un film de Lucio Fulci pero que forman parte de Angustia de silencio (Non si sevizia un paperino, 1972), fantástico film de suspense dirigido por este maestro del horror.

Como muchos otros, descubrí la obra de Fulci con Nueva York bajo el terror de los zombis (Zombi 2, 1979). Y tras este vendrían otros filmes de terror sangrientos e impactantes que daban la imagen de un director especializado en este tipo de cine, pero nada más lejos de la realidad. Si bien el éxito de Zombi 2 y de sus siguientes (y geniales) películas inspiradas por los trabajos de H. P. Lovecraft provocó que Fulci acabara encasillado como director de películas de terror, resultando en la progresiva decadencia de su trabajo, lo cierto es que Fulci en sus inicios era un director todoterreno, trabajó desde la comedia al western y el drama, destacando de este periodo una serie de efectivos gialli rodados a principios de los 70.

Ya en 1969, Fulci dirigió Una historia perversa (Una sull'altra), film de suspense clásico. Y digo "suspense" en lugar de "giallo", porque aunque en Italia se llama "giallo" a cualquier film de suspense o misterio, cuando se menciona la palabra "giallo" fuera de sus fronteras se tiene una idea muy específica de que tipo de película se trata: asesino misterioso que con sus manos enguantadas despacha de la forma más brutal y sangrienta posible a un diverso número de víctimas, ambientes chic y urbanos, una narrativa tremendamente estilizada. Algo que no encontramos en Una historia perversa, pero sí en su siguiente film Una lagartija con piel de mujer (Una lucertola con la pelle di donna, 1971) y en el aquí comentado Siete notas en negro (Sette note in nero, 1977), rodado justo antes de su periodo como cineasta de filmes de terror.

Angustia de silencio fue estrenada por Fulci en plena fiebre giallo post-Argento. Sin embargo, este film destaca precisamente por la manera en que se aparta del estilo que hizo popular Dario Argento (por eso lo llamo film de suspense y no giallo, aunque en Italia sí se llame así). Lo primero que llama la atención es su ambientación rural, que Fulci utiliza para criticar la ignorancia y la superstición que se nutren de la mentalidad cerrada pueblerina (aunque es un aspecto que, habiendo vivido toda la vida en una ciudad, no sé hasta que punto es correcto). Esta ambientación sirve también otros dos propósitos: criticar la forma despreciativa en que el norte más rico y urbano trata el sur pobre y rural; proporcionar una atmósfera claustrofóbica y asfixiante al film, como sucedía en el gran film de terror The House with Laughing Windows (La casa dalle finestre che ridono, Pupi Avati, 1976).

Otro elemento definitivo separa este film del resto de películas de suspense/giallo de la época: las víctimas del misterioso asesino son niños. Estos crímenes son tratados de forma realista y contundente, lo que los hace más terribles que los estilizados y sangrientos crímenes habituales en el género. Pero también quiero aclarar que, aunque los crímenes, la ambientación y la historia estén ancladas en el realismo, en el film también nos encontramos una estilización muy fulciana. Es decir, este film también es un placer para los ojos.

Los protagonistas del film son el reportero Andrea Martelli (Tomas Milian) y Patrizia (Barbara Bouchet), una joven urbanita que debido a su estilo de vida y alimentar las chafarderías del pueblo será sospechosa de los asesinatos. Ambos intentan encontrar al culpable, mientras el pueblo, atemorizado por los crímenes y rabioso por el tiempo que tarda en encontrar al asesino la policía, lleva a cabo su propia justicia alimentada por la superstición y la ignorancia. La tercera en discordia es la policía, llegados de la ciudad un fiscal y un jefe de policía algo perplejos ante la situación, son guiados por la idiosincrasia de la zona por el representante local de la policía.

Milian interpreta un personaje bastante típico de este tipo de películas, un periodista más eficaz que la policía en su investigación. A pesar de ello, Milian lo interpreta de forma bastante efectiva alejándose del tópico protagonista. Barbara Bouchet, por otro lado, está realmente bárbara (perdón, pero siento debilidad por las pelirrojas) como una hija de la alta sociedad que se refugia en el pueblo huyendo de un escándalo. Su personaje es bastante liberal sexualmente, lo que la hace destacar enormemente en el pueblo y ser objeto de diversos comentarios, pero es tratada siempre con simpatía por los cineastas, lo cual también me reafirma en lo que comenté hace un tiempo sobre otro film de Fulci: El descuartizador de Nueva York (Lo squartatore di New York, 1982). Más a favor de esto está la parte relacionada con uno de los personajes/sospechosos de la película, la bruja del pueblo que interpreta Florinda Bolkan.

Sin entrar en detalles para no estropearle la película a quién no la haya visto, la conclusión de su historia representa una perfecta alegoría sobre como la clase alta mira y trata la clase baja. Un momento estremecedor del film que no tiene nada que ver con tripas y sangre.

El film en un principio fue recibido favorablemente en taquilla, pero pronto fue puesto en una lista negra y retirado de la circulación. Los hay que sospechan que fue resultado de las críticas que se hace en el film a la Iglesia Católica y en la forma en que controla (o intenta controlar) a los creyentes, así como se sugiere y denuncia el abuso de menores. Fulci sospecha que fue porque el film que había estrenado justo antes, la comedia A su excelencia le gustan las mujeres (All'onorevole piacciono le donne (Nonostante le apparenze... e purché la nazione non lo sappia), 1972), fue interpretado por un importante político italiano como un ataque hacia su persona. En todo caso, Angustia de silencio con el tiempo se ha ganado el respeto y reconocimiento que se merece tanto por su calidad como film de suspense como por los temas que toca. El propio Fulci declaró que de todas las películas que había dirigido, esta era su favorita.

Tanto por su trama de intriga y misterio, por su lugar en la filmografía de un director clásico y por su mensaje y subtexto, Angustia de silencio es un film muy recomendable, incluso para aquellos que no sean seguidores del director.

14 feb. 2013

Miedo y deseo de Stanley Kubrick


Acaba de aparecer editada en Blu-ray (la que yo he comprado es la editada por Masters of Cinema en UK) Fear and Desire (1953), el primer film de Stanley Kubrick. Por fin los amantes del cine y los seguidores de Kubrick, como yo mismo, pueden completar la filmografía de este genial director.

Fear and Desire es un film alegórico. Un narrador nos cuenta que lo que vamos a ver es una historia ambientada en una guerra ficticia llevada a cabo por dos países ficticios. Un grupo de soldados queda atrapado tras las líneas enemigas y debe encontrar una manera de volver a casa.

Cuando en los 60 Kubrick empezó a alcanzar notoriedad y prestigio como director, hizo desaparecer la película, retirándola de circulación. Hasta finales de los 80 no fue descubierto un negativo que fue restaurado a principios de los 90. Viendo el film se puede entender que Kubrick se sintiera algo avergonzado, pero para el espectador resulta muy interesante. Es como escuchar las primeras toscas demos de un grupo que te gusta o leer los primeros relatos de tu escritor favorito, trabajos muy derivativos de los artistas y autores que les habían influenciado pero con destellos del talento futuro que haría grandes a sus creadores. En este film podemos ver las influencias de Kubrick y como toca temas que luego retomaría en el futuro de forma brillante, pero también resulta un film curioso por si mismo, debido a su naturaleza "arteyensayista".

Antes que nada hay que entender el contexto en el que fue hecho, en el inicio de la contracultura americana y la creación de las primeras salas de cine de autor. La llegada de clásicos como El ladrón de bicicletas (Ldri di biciclette, Vittorio de Sica, 1948) impulsaría la creación de un cine fuera de Hollywood que aspiraría a tener la misma integridad artística que los neorrealistas italianos, aunque se viera en ocasiones obligado a ser exhibido junto a cintas de menor categoría o explotando la mayor franqueza sexual que tenían.
Esta imagen resume muy bien lo que es para mí ser un cinéfago: la filmografía de Frank Henenlotter al lado de la filmografía de Stanley Kubrick. Ambos son grandes artistas con una voz única y muy personal, lo que los hace para mí igualmente geniales. He de mencionar que la edición que tengo de la Stanley Kubrick Limited Edition Collection es la americana, que contiene dos películas más que la europea, además de un libro y la muy superior edición americana de El resplandor, media hora más larga que la versión europea, como ya comenté aquí.

Kubrick llena su película de los clichés artísticos de la época, utilizando una voz muy marcada por cineastas rusos y por Akira Kurosawa. Sin embargo, consigue también algunos momentos únicos, como un montaje en el que se ve a los soldados caminando por el bosque y oímos sus pensamientos entremezclados. Fue escrito por Howard Sackler, poeta que recibiría el premio Pulitzer en 1969, así que el film tiene unos diálogos muy poéticos, para bien y para mal, que son manejados de forma desigual por el reparto.

Es un poco pretencioso, pero su mensaje antibélico está bien llevado. Es un film algo mediocre pero interesante al mismo tiempo, debido a la manera en que Kubrick experimentaba con un lenguaje que todavía no dominaba. Por tanto, lo recomiendo únicamente a estudiosos del cine y seguidores de Kubrick.

Por cierto, cuando he dicho al principio que ya se podía tener la filmografía completa de Kubrick, quería decir realmente todos sus trabajos como director, ya que en el Blu-ray se incluyen los tres cortometrajes que dirigió Kubrick cuando decidió pasar de la fotografía al cine.

13 feb. 2013

Policromía

No hace mucho me llegó un correo de Pere Koniec, lo cual me llamó la atención porque no es alguien que conozca pero una vez empecé el blog me empezaron a llegar un montón de correos misteriosos. Lo abrí con cierta precaución, porque temía que me pidiese la opinión sobre algo y realmente me sentiría mal si mi opinión fuera negativa. Pero, por fortuna, el cortometraje dirigido por Pere Koniec me gustó, así que no tengo que buscar una manera sutil y neutra de decir que me pareció un churro.

Policromía (2010) no cuenta una historia complicada, aunque sí cercana y realista. Pero esta historia realista está contada de forma artística o experimental, lo que os atraiga más, de manera que a pesar de contar algo propio del costumbrismo nos lleva por territorios abstractos. Algo que podríamos llamar "abstractostumbrismo". Dos características destacan en la narrativa utilizada por Koniec: no se usan diálogos y diferentes momentos están filmados usando un filtro de color específico.

El hecho de que no se usaran diálogos me gustó. El cine es un medio visual, pero no se encuentran muchos cortos o películas que cuenten una historia basándose simplemente en las imágenes. Es algo que me decepcionó de las recientes películas mudas que asaltaron las pantallas, porque seguían las convenciones típicas en lugar de realmente desarrollar una narrativa basada en la imagen, algo que sí hace la genial Amer (Hélène Cattet, Bruno Forzani, 2009). En el caso de Policromía, sabemos todo lo que tenemos que saber de los personajes en base a sus acciones y reacciones.

Pero está claro que son los tintes de color lo que más llama la atención. Está abierto a interpretación, pero creo que el verde, para mí, simboliza la esperanza; el rojo, la rabia y el peligro; el gris es el pasado. Si vosotros lo veis, seguramente veréis otras cosas, lo que le añade interés a la obra.

El corto, casi mediometraje, no es perfecto y en algunos momentos se me hizo un pelín largo, pero en general el resultado final está muy logrado. Pero, como siempre digo, lo mejor es que lo juzguéis vosotros mismos, por ello os dejo un enlace para verlo en la página del director:

http://perekoniec.blogspot.com.es/p/policromia-2010.html


12 feb. 2013

Gangster Squad - Brigada de élite (Gangster Squad)

Al contrario de lo que algunos críticos dicen, Gangster Squad - Brigada de élite (Gangster Squad, Ruben Fleischer, 2013) no es una simple derivación de Los intocables de Eliot Ness (The Untouchables, Brian De Palma, 1987). Gangster Squad también se basa en hechos reales, pero lo hace de la misma manera que lo está una novela de James Ellroy, aunque lo hace basándose en un libro histórico -no ficción- escrito por Paul Lieberman. Lo que hace diferente esta película de otras anteriores es que este film no es un homenaje al cine de gánsteres que hizo popular la Warner durante los años 30 y 40. No, esta película no es un homenaje al cine de gánsteres, esta película es cine de gánsteres.

El director de Bienvenidos a Zombieland (Zombieland, 2009) nos ofrece un producto salido directamente de las páginas de Black Mask, un violento divertimento sin una pizca de ironía. La decisión del jefe de policía Parker (Nick Nolte) de crear una brigada secreta, independiente de la corrupta policía, para echar a Mickey Cohen (Sean Penn) de la ciudad sirve como excusa para mostrarnos un sangriento enfrentamiento entre dos grupos de tipos duros. A lo largo de casi dos horas veremos a unos tipos duros buenos enfrentarse a unos tipos duros malos sin dar tregua al espectador, que si se parece a mí se lo pasará pipa durante todo el rato. El sargento John O'Mara (Josh Brolin), el sargento Jerry Wooters (Ryan Gosling), el agente Coleman Harris (Anthony Mackie), el agente Max Kennard (Robert Patrick) y el agente Navidad Ramírez (Michael Peña) serán los encargados de ponerle las cosas difíciles a Mickey Cohen, cueste lo que cueste.

Antes he dicho que esta película no es un homenaje al cine de gánsteres sino que es puro cine de gánsteres, pero sí que tiene varios homenajes al western, la mayoría de los cuales los provoca el gran Robert Patrick haciendo de reliquia mata-delincuentes. Aparte de eso, hay otras cosas que me hicieron disfrutar enormemente de este film, principalmente su total honestidad. Se presentan los clichés habituales del cine de acción (Brolin encarna un poli que no sigue las reglas y una molestia para los jefes, su mujer no quiere que arriesgue la vida en las calles, el personaje de Gosling se enamora de la chica mala que en realidad es buena y la han forzado las circunstancias que interpreta Emma Stone) pero de la misma manera directa y sin grises que en un film de los años 30. Lo cual tiene su lógica ya que la película nos la cuenta el sargento O'Mara y es así como ve las cosas.

Si esta película fuera en blanco y negro y estuviera protagonizada por James Cagney, muchos de aquellos que la critican estarían de rodillas delante de ella, haciendo lo que una amiga mía llama "besar el cíclope". Contiene todos los elementos que me hacen disfrutar del clásico cine de gánsteres de la Warner: es igualmente pura exploitation, violenta, divertida y brutal, con unos hombres de honor que no se veían en el cine desde que John Woo se fue a Estados Unidos. Desgraciadamente, solo existió un James Cagney y nadie ha vuelto a interpretar a un gánster de la manera psicópata y encantadora que él dominaba como nadie ("¡estoy en la cima del mundo, mamá! ¡La cima del mundo!"); Sean Penn es un actor de talento pero no es ningún Cagney, su Mickey Cohen es lo más flojo de la película. Por lo demás, repanchingaos en la butaca del cine, cosa que será fácil en caso de que no tengáis una escoba metida por donde la espalda pierde su casto nombre, y disfrutad de esta ensalada de plomo.


9 feb. 2013

Posesión infernal en 60 segundos


Como cualquier persona inteligente de buen gusto me encanta Posesión infernal (The Evil Dead, Sam Raimi, 1981). Si a vosotros también, mientras esperáis a que se estrene el remake, que tiene bastante buena pinta, podéis pasar el siguiente minuto viendo esta nueva versión de un ídem. Fue hecha para algo llamado Virgin Fake Film Festival (info y otras miniversiones aquí). Este remake minutero resume muy bien el clásico de culto y está muy bien hecho. Disfrutadlo.


8 feb. 2013

Perversidad (Wicked, Wicked)

 
A pesar de lo que dice su título, lo cierto es que Perversidad (Wicked, Wicked, Richard L. Bare, 1973) es más bien poco perversa y sí bastante aburrida. Pero es un film que se las ha arreglado para pasar a los anales de las curiosidades de la serie B por la peculiar manera en que se cuenta su argumento.

Si pensabais que la manera en que se nos quiere colar las conversiones digitales como auténtica 3D es un timo propio de los tiempos oscuros que vivimos, vais muy equivocados. La industria de Hollywood ha buscado maneras de llenar salas de cine usando recursos de dudosa ética desde que se creó. Perversidad es uno de los más claros ejemplos, ya que fue promocionada y vendida como la primera rodada en un novedoso formato llamado "Duo-vision". Según la propaganda, este era un nuevo formato que te permitiría experimentar el film como si fuera en 3D pero sin necesidad de gafas, una nueva manera de ver el cine.

La realidad es que la tan cacareada Duo-vision es simplemente la pantalla partida de toda la vida, solo que en este caso toda la película es en pantalla partida. Si el reciente uso que había hecho de ella Brian De Palma en Hermanas (Sisters, 1973) había servido para darle colorido a una secuencia y en Chelsea Girls (Paul Morrissey, Andy Warhol, 1966) servía para crear un interesante discurso artístico, el uso continuado que se hace en este film del recurso acabó por aburrirme y cansarme.

La primera vez que vi la película, el gimmick visual me llamó bastante la atención durante por lo menos diez minutos. Pensé que era por eso que no recordaba nada más de la película, pero resulta que no es por eso: es porque no hay mucho que recordar. El film fue rodado con cierto tono irónico pero no lo suficientemente extremado como para que realmente te haga reír. La historia gira en torno a un no muy eficiente detective de un hotel, Rick Stewart (David Bailey), que intenta averiguar quién está matando a las mujeres rubias que se alojan allí. El asesino se nos descubre bastante pronto, ya que se supone que el suspense se encuentra en ver si el detective podrá salvar a su ex mujer (Tiffany Bolling), que se encuentra allí actuando como cantante, antes de que el asesino la mate.

La primera parte del film es una especie de pre-slasher, ya que el asesino usa una máscara para cubrirse y acaba con sus víctimas cuchillo en mano. La segunda parte es una película de suspense del montón. Mucho me temo que, al contrario de lo que asegura el tráiler, no es la película más aterradora que jamás hayas visto. De todos modos, como curiosidad y divertimento puede valer la pena echarle un vistazo aunque sea para poder decir que has visto una película que usa la pantalla partida de principio a fin. No hace falta decir que fue la primera y la última película rodada en Duo-vision. En el tráiler tienen la desfachatez de decir que no muestran imágenes de Duo-vision porque se necesita un equipo especial para verlas(!).


He aquí una escena. Espero que tengáis vuestro equipo especial a mano.


7 feb. 2013

Hitchcock

 
Puede que parezca una obviedad, pero me gustaría dejar algo muy claro antes de empezar: esto es una PELÍCULA. No es un documental ni una serie de entrevistas. Es FICCIÓN. Aunque se base en hechos reales y cuente algunas cosas que realmente sucedieron se trata de una ficción. Por eso, al final de los títulos de crédito se advierte de que aunque se basa en hechos reales, diálogos y sucesos se han inventado para su dramatización. Así que, por favor, no citéis esta película como fuente de información, si queréis saber cómo fue y qué sucedió realmente durante el rodaje de Psicosis (Psycho, Alfred Hitchcock, 1960) podéis recurrir a varios documentales y libros, no os baséis en esta película. Todo lo que diré a continuación sobre Hitchcock lo hago en referencia al personaje que aparece en esta película, no al Hitchcock real.

Hitchcock (Sacha Gervasi, 2012) cuenta cómo se rodó Psicosis, pero lo hace centrándose en las crisis personales y emocionales que provocó este proyecto en Alfred Hitchcock (Anthony Hopkins) y su esposa Alma Reville (Helen Mirren). Como drama no resulta nada del otro mundo, pero cuenta con una serie de beneficios que la hacen muy disfrutable. Principalmente, un estupendo reparto cuyas interpretaciones hacen que nos interesemos en una historia de la que ya conocemos todos los detalles, además de bordar los aspectos cómicos del film. Es una película muy divertida, por desgracia uno de los momentos más divertidos se pierde en la traducción y solo lo captarán aquellos que sepan inglés (supongo que por eso le debería resultar extraño a mucha gente en el cine al que fui que tres o cuatro personas nos riéramos a carcajadas en una frase traducida en los subtítulos simplemente como "puedes llamarme Hitch").

Los otros aspectos que más me interesaron del film fueron principalmente dos temas: el retrato que hace del proceso creativo y los problemas con los estudios y la censura. Gervasi, en la dirección, y John J. McLaughlin, en el guion, nos presentan un Hitchcock que a medida que va construyendo su obra empieza a tener una relación imaginaria con Ed Gein, el psicópata que inspirara Psicosis y otros clásicos del terror. Es como si Hitchcock trazara un paralelo entre el arte monstruoso y demencial de Gein con el suyo propio. Una psicótica musa con la que Hitchcock mantiene imaginarias conversaciones y comparte terribles paisajes oníricos. Otro aspecto que se explota del personaje es el voyeurismo, algo que creo compartimos todos los fanáticos del cine. Al fin y al cabo, nos pasamos horas observando y espiando lo que sucede a través de una gran ventana.

Es curioso como el otro tema que me llamó la atención sigue siendo actual. La actitud de rechazo de los estudios hacia todo lo que es nuevo, diferente o rompedor continua igual. En una escena le recriminan a Hitchcock que cada vez que quiere hacer algo diferente se convierte en un fracaso de taquilla, a la vez que el director recrimina a los ejecutivos que quieran ofrecer la misma basura una y otra vez al público. Ambos aspectos son, hasta cierto punto, ciertos. Muchas veces que se le presenta al gran público una película diferente de lo que se esperan, la película fracasa; los ejecutivos de los grandes estudios no son amigos de los riesgos así que prefieren financiar productos inofensivos que no impliquen demasiados riesgos que muchas veces también son fracasos precisamente por ser más de lo mismo.

Nadie interpretaba mejor a Alfred Hitchcock que Alfred Hitchcock. Me refiero, por supuesto, al personaje creado por el director para presentar tráilers únicos de sus películas y como presentador en televisión de historias de suspense. Hopkins hace una gran imitación de este personaje, aunque en ocasiones se le va la voz y asoma el Hopkins de toda la vida. Helen Mirren, de nuevo, ofrece una fantástica interpretación como Alma, seguramente beneficiada por el hecho de que no es tan conocida y goza de mayor libertad a la hora de crear el personaje. El resto de secundarios está bastante bien, incluso Scarlett Johansson, aunque James D'Arcy interpreta un Anthony Perkins que es un pelín demasiado Norman Bates.

En resumen, un film interesante, entretenido y divertido que al final te deja con ganas de volver a ver Psicosis, por lo menos en mi caso. Muy recomendable para fetichistas del cine.


5 feb. 2013

La colección del Cinéfago

Antes de meterme en este post, he de decir que estoy muy excitado por siguiente noticia: el guionista de El cisne negro (Black Swan, Darren Aronofsky, 2010) va a adaptar El síndrome E de Frank Thilliez, fantástica novela que recomiendo a todo el mundo. Espero que la adaptación sea tan exitosa que lleven al cine la continuación, titulada Gataca.

Bien este post bastante intrascendente viene a satisfacer la petición que me han hecho en diversas ocasiones de mostrar mi colección de películas. Estas fotos recogen algunas de las ediciones más curiosas y un vistazo general a mi filmoteca particular.

Empezamos con dos ediciones limitadas de dos grandes comedias. Creo que la de El gran Lebowski solo estuvo disponible en Estados Unidos.
Female Prisoner Scorpion acechando una edición especial de la segunda entrega de Hellboy.
Lo de al lado de Blade Runner es la Immersion Box del álbum de Pink Floyd The Dark Side Of The Moon.

Edición de tres discos del Hulk de Ang Lee, al lado la edición en Blu-ray de la saga James Bond que compré a mitad de precio via on-line en Inglaterra.
Edición zapatófono de El superagente 86 (a mí me hizo reír).
Las ediciones Libro de los Muertos de las dos primeras Evil Dead enmarcan una edición limitada del Zodiac de David Fincher (que también tengo en Blu-ray) que incluye un libreto bastante interesante sobre el caso.
Diversas ediciones especiales/limitadas rodeadas de muñequitos conseguidos en cajas de cereales y fast foods. La edición de 2001 en DVD es la primera que salió, incluye la banda sonora y un fotograma de la película.
La edición "simia" incluye las dos series de televisión que no trae la edición en Blu-ray (que también tengo, no sufráis). El busto de Jack Skellington habla cuando pulsas un botón, cosa que me hace mucha gracia. La edición Bola Asesina (clicad en la etiqueta "phantasma") y la caja de Hellraiser son de las primeras ediciones limitadas para friquis que compré.
Fantástica edición limitada de la soberbia y espectacular Lawrence de Arabia. Además de un tercer Blu-ray (que incluye una escena eliminada del film) que solo se encuentra en esta edición, se incluye la banda sonora, un libro muy cuidado sobre el film y un fotograma (por suerte me tocó uno en el que sale Lawrence en el desierto, no nubes o una roca).
La edición ataúd de la saga de los templarios, bastante popular (clicad en la etiqueta "templarios").
No es una peli, es la edición 25 aniversario de mi libro favorito: It de Stephen King, que leo casi cada verano desde que tenía 12 años. No tanto por las ilustraciones (que son muy buenas e impactantes), me hice con esta edición porque incluía un epílogo en el cual King habla sobre la novela, su origen y otros detalles, que necesitaba leer.
Edición firmada de El día de la bestia por Álex de la Iglesia. Simplemente para dar envidia.
Edición limitada de la 5ª temporada de Lost. Al lado una caja-ataúd de una versión erótico-festiva de Drácula que me regalaron en un videoclub (que también regalaba los pósters de pelis una vez ya no eran novedad) y que uso para guardar entradas de cine.
Aquí no se aprecia, pero la edición en DVD (al lado de la edición en Blu-ray) de El regreso de los muertos vivientes brilla en la oscuridad.




Tres ediciones distintas de Rojo oscuro, un par de El gato de nueve colas, un par de Suspiria, un par de Inferno, un par de Tenebrae, un par de Phenomena. Desde luego, en la actualidad Dario Argento (clicad su etiqueta para más información) no produce nada de mucho interés, pero ¡cómo cunden sus clásicos!


Camisa incluida en una edición limitada de la 5ª temporada de Seinfeld que incluía también el guion de un episodio manuscrito por el propio Jerry Seinfeld.

4 feb. 2013

Hablemos de Indiana Jones


Los fines de semana me gusta reservarlos para hacer maratones y verme sagas enteras. Este domingo vi las cuatro películas de la saga Indiana Jones que tan bien encarnara Harrison Ford, simplemente porque me apetecía. Viendo las películas de nuevo me vinieron a la cabeza una serie de ideas que pensé estaría bien compartir con vosotros, en un post bastante informal y relajado. Espero que también compartáis vuestros recuerdos y vuestras ideas sobre la saga en los comentarios.

Una de las primeras cosas que me vino a la cabeza es que, en su día, el estreno de En busca del arca perdida (Raiders of the Lost Ark, Steven Spielberg, 1981) fue un poco como el estreno en la actualidad de Grindhouse (Quentin Tarantino, Robert Rodriguez, 2007). Es decir, que se captaría mejor el aspecto "revival" del film, una recreación de los seriales y películas de aventuras de los años 30 (solo hay que fijarse en los títulos) hecha con todo el poderío de los efectos especiales del momento. Una película de serie B hecha con un presupuesto de serie A, algo en lo que George Lucas y Steven Spielberg se habían convertido en expertos en aquel momento. Un aspecto que creo que se ha perdido con el tiempo, especialmente para aquellos que desconocen estos seriales y la literatura pulp de aventuras e ignoran hasta que punto es una película "recreacionista" y actualizadora de viejas escenas y clichés.

Este aspecto de serial 2.0 funciona muy bien ya que no se cae en el camp y es un film que, con sus toques de humor y puntos absurdos, se hizo en serio (con esto quiero decir que se hizo sin ánimo de parodia). Por fortuna, las escenas más ridículas fueron eliminadas durante el montaje (como la de Indy cogido al periscopio del submarino mientras este va navegando), así que el tono se mantiene de forma magistral.

Creo que el clímax de El arca perdida es memorable, el mejor de todas las películas de la saga. La verdad es que no entiendo aquellos en su momento criticaban el exceso de Indiana Jones y el templo maldito (Indiana Jones and the Temple of Doom, Steven Spielberg, 1984), porque los dos nazis derritiéndose y la cabeza que explota de Belloq (Paul Freeman) son, a mí parecer, más impactantes que la escena del corazón de El templo maldito. Y la música de John Williams le da el toque maestro final. 

El templo maldito es una continuación genial. Ambientada un año antes de los eventos de El arca perdida, no es una precuela ya que fueron filmes concebidos como capítulos independientes, al estilo James Bond. Uno de los aspectos que más me gusta es el ritmo trepidante, la película avanza muy rápido, lo suficiente para que no te des cuenta de lo absurdas que son muchas de sus escenas.

Es un film diferente de El arca perdida, con un muy comentado tono más oscuro que acaba convirtiendo El templo maldito en algo que parece salido de las páginas de un relato de Robert E. Howard. Como ya os podéis imaginar, para mí eso no representa un problema en absoluto y por ello me molestaban las críticas que hacía hace tiempo Spielberg de su película, aunque parece que con el tiempo ha cambiado de opinión.

Yo no sé si es de verla tantas y tantas veces, pero aquello que cuando era adolescente me parecía algo molesto, lo gritona que era Willie Scott (Kate Capshaw) y la inclusión de Short Round (Ke Huy Quan), ya no me lo parece. Lo cierto es que me di cuenta de que Willie Scott tiene un arco, su personaje cambia a lo largo del film, algo que no sucede con las otras "chicas Jones". En lo que respecta a Short Round, puede que resulte algo inverosímil que un niño tumbe de una patada a un hombre adulto muy corpulento pero, ey, es una peli de Indiana Jones y no sería lo mismo sin su dosis de inverosimilitud y fantasía.

George Lucas para estas cosas es más listo que el hambre. Cada una de las ediciones en DVD y Blu-ray de las películas de Indiana Jones (y también de su saga galáctica) incluye material inédito no aparecido en ediciones anteriores, así como cada edición de las películas de Indiana Jones incluye material que no se repite en ediciones posteriores. De ahí que haya acabado comprando tres ediciones distintas de la serie y no vendiera ninguna de ellas. Intentad hacerle entender la necesidad de comprar las mismas películas una y otra vez a una persona que no sea coleccionista. No es fácil.

El arca perdida y El templo maldito son para mí las mejores de la serie. Las que más disfruto y me emocionan. Las dos siguientes, Indiana Jones y la última cruzada (Indiana Jones and the Last Crusade, Steven Spielberg, 1989) e Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull, Steven Spielberg, 2008), no tienen el mismo impacto. Son películas que me gustan y me parecen muy entretenidas, pero no de la misma manera. Os lo diré así: la 1 y la 2 me apetece verlas para pasar el rato acompañadas de otras pelis sin nada que ver con estas y sin necesidad de ver el resto de pelis de la saga; la 3 y la 4 es posible que las vea solo si he visto antes las otras y no me ocurre que me levante un día y me diga "òndia, me apetece ver La última cruzada/El reino de la calavera de cristal", cosa que sí me sucede con las otras dos.

Recuerdo que cuando se estrenó La última cruzada yo tenía muchas ganas de ir a verla. Iba a ser la primera de Indiana Jones que iba a ver en pantalla grande. Y en aquel momento me gustó muchísimo y me hice con la máxima cantidad de merchandising que pude, igual que con el primer Batman de Burton que se estrenó por la misma época. Pero a medida que he visto más veces la película y la he comparado con las otras dos, ha perdido algo de brillo.

Mientras que las dos primeras son puro desmelene pulp, la tercera entrega es más película de aventuras normal. Además, no sé si como reacción a El templo maldito, es más ligera y tiene un exceso (para mi gusto) de personajes cómicos. Pero creo que lo peor es el hecho de mostrar la infancia de Indy y restarle algo de mística y magia al personaje. Son detalles innecesarios y que no contribuyen en nada.

El reino de la calavera de cristal es más pulp que La última cruzada pero tiene algunos de los mismos problemas que esta: exceso de personajes rodeando a Indy (Indy solo o acompañado de un único personaje funciona mejor para mi gusto) y un tono muy ligero que en ocasiones roza peligrosamente el camp (como James Bond gritando a lo Tarzán en Octopussy [John Glen, 1983]).

De todos modos, repito que son películas que me gustan, es solo que las dos primeras son tan, tan buenas que es difícil que no resulten algo inferiores por comparación.

Por supuesto, para alguien como yo que ha crecido con Indiana Jones (por algún lado tengo los cómics que publicaron en su momento Fórum y las miniseries que publicó Norma Editorial, en particular la genial-ojalá-hubieran-filmado Indiana Jones y las llaves de Atlantis) estas películas son algo más que simples películas de aventuras. Están cargadas de nostalgia, de añoranza por una época en la que daba la impresión de que Spielberg era el responsable de todas las películas buenas que se estrenaban, ya fuera como director o productor. Son filmes que me hacen disfrutar del cine como cuando era niño, sin preocuparme por subtextos ni nada, cuando en las películas no había efectos especiales porque todo era magia pura. Y no es que ahora no se hagan grandes películas, es que regodearse en la nostalgia y dejarse llevar por la fantasía es un placer irresistible.