31 oct. 2013

Especial Halloween: Celebrando el terror ochentero



Llega ese momento del año en que todo quisqui se monta su maratón particular de películas de terror. Aquí no podemos ser menos y nos tiramos por el puente con todo el mundo. Sin embargo, he querido darle mi toque personal con un maratón que celebra una de las mejores décadas del género: los 80. No es que crea que antes y después no se han hecho obras maestras, pero es la década que hizo de mi un fanático del género. Os presento unas cuantas perlas surgidas en la época dorada de los calentadores, que os harán disfrutar de lo lindo con todo aquello que hizo grandes a los 80: litros de sangre, violencia injustificada, desnudos gratuitos y mala leche. Como siempre, podéis clicar en los títulos para leer artículos más extensos sobre estas maravillas.


Empezamos con una película que, para mí, es la esencia misma de lo que decía en la introducción. Originalmente filmada con el título de La maldición de Hamilton High, alguna mente privilegiada decidió estrenarla como si fuera una secuela de Prom Night: Llamadas de terror (Prom Night, Paul Lynch, 1980), pensando que así daría más dinero. Fue una maniobra estúpida e injusta, ya que Hello Mary Lou es un film muy superior a Prom Night y podría haber iniciado su propia saga. En todo caso, esta película es una auténtica joya. Su mezcla de humor negro, terror y mala leche la hace única, además de los diversos homenajes que se hacen al género. Su historia no es que sea nada del otro mundo, pero su ejecución la hace especial.



No se puede hacer un maratón de pelis de terror sin poner un slasher, menos aún cuando se centra en los 80, la década del slasher. La quema es uno de los primeros ejemplos del género, surgido a raíz del éxito de la clásica Viernes 13 (Friday the 13th, Sean S. Cunningham, 1980), aunque los productores insistan en negarlo y asegurar que habían ideado la historia de la película muchísimo antes. En fin, este film nos ofrece generosas dosis de diversión, gracias especialmente a los fantásticos efectos especiales que hiciera Tom Savini. Adolescentes de campamento, asesino enmascarado con ganas de venganza, espectadores ávidos de emociones fuertes: la combinación perfecta. Aseguraos de que sea la versión sin censurar.



Payasos asesinos (Killer Klowns from Outer Space, Stephen Chiodo, 1988)
Recuerdo que cuando vi por primera vez esta película en vídeo me pareció aterradora. Claro, entonces solo tenía ocho años, pero los payasos me daban miedo y estos payasos espaciales con su hilera de colmillos amarillentos, sus pieles arrugadas y sus malas intenciones me daban mucho miedo. Más tarde, cuando revisité el film en DVD, me sorprendió descubrir lo divertida que era. Y esto es algo muy típico del cine ochentero: la mezcla de comedia y terror era muy habitual (aunque no siempre funcionara). Lo que me pareció igual de cuando la vi con ocho años a cuando la vi con algunos cuantos años más, es que es una película muy imaginativa e interesante. Y me sentiré muy feliz si descubro esta maravilla a alguien que no la conozca.




Ahora nos ponemos serios con un clasicazo de tomo y lomo. Hellraiser representó en su momento un soplo de aire fresco en el género, ya que era una película de terror adulta que no implicaba un grupo de adolescentes haciendo "adolescenterías". Cierto, tras la segunda y la tercera entrega la saga fue perdiendo calidad de forma progresiva desde el momento en que cayó en manos de los Weinstein, reduciendo a Pinhead y compañía a simples villanos de turno. Pero eso no quita que la primera siga siendo una maravilla, aunque sus últimos minutos sean algo flojos, está llena de poderosas imágenes y momentos. También hay que mencionar la fabulosa banda sonora que compusiera Christopher Young, que seguramente mis vecinos odian ya que tengo tendencia a escucharla a un volumen muy alto (junto a la de la 2ª parte) mientras leo alguna novela o cómic de terror. La novela de Clive Barker en que se basa es una de mis favoritas.



El  príncipe de las tinieblas (Prince of Darkness, John Carpenter, 1987)
La década de los 80 fue la mejor y más productiva de John Carpenter. El príncipe de las tinieblas es prueba de ello: con una localización y un presupuesto reducido, Carpenter se las arregla para crear una historia de terror cósmico de proporciones épicas. Esta es la segunda entrega de la trilogía del apocalipsis de Carpenter, como muchos ya sabéis, donde el maestro demuestra como puede mantener al espectador inquieto sin necesidad de grandes explosiones de sonido ni meter un susto cada cinco minutos. Es para darle un toque de clase al maratón.



Acabamos a lo grande, con una locura que solo podría haber tenido en lugar en los 80. Mezcla de ciencia ficción y terror, esta película es una montaña rusa de emociones, un viaje fantástico que nos tiene al borde del sillón de principio a fin. La poderosa presencia de Mathilda May la convirtió en una fantasía erótica recurrente para mí, que al igual que el resto de personajes me quedé hipnotizado por esta vampira espacial. La película definitiva sobre la fascinación masculina por la mujer, una épica de destrucción, terror y locura. Este homenaje al cine de la Hammer es para mí una obra maestra. Arrow ha editado la edición definitiva del film en una estupenda edición en dos discos y caja metálica (la de funda normal no trae segundo disco con la versión americana de la película), mejor que la de Scream Factory.


30 oct. 2013

Solo Dios perdona (Only God Forgives)

 
Ya podéis leer en Underbrain Mgz mi extensa crítica o artículo corto de Solo Dios perdona (Only God Forgives, 2013) de Nicolas Winding Refn:


La versión resumida: cuando salí del pase de prensa, me metí en Internet y compré la película en Blu-ray de importación. 'Nuff said, como diría el maestro Lee.


29 oct. 2013

Leviatán

Título de la versión inglesa, no he encontrado el póster original en castellano
 
Encontrar una película de hombres lobo en un videoclub que no hubiese visto era para mí fantástico. Pero si además esa película estaba protagonizaba nada menos que por Alice Cooper, eso ya era puro éxtasis. Por desgracia, la película en cuestión no es que fuera muy buena, pero eso nunca ha detenido al Cinéfago para alabar sus virtudes.

Leviatán (Claudio Fragasso alias Clyde Anderson, 1984) es una producción española con director italiano que juntó a Alice Cooper y a Victoria Vera como improbable pareja protagonista. Cooper interpreta a Vince Raven, estrella del rock que vuelve a su pueblo natal para rodar un videoclip. Su regreso coincide con una serie de muertes a causa de una jauría de perros salvajes. Aunque Vince sospecha que puede tratarse de otra cosa, una misteriosa criatura que ya asoló el pueblo cuando Vince era pequeño.

La historia suena más interesante de como la cuenta la película. Pero, a pesar de que podría fácilmente ser destrozada por sus inconsistencias debidas a lo escaso del presupuesto, yo me pongo del lado de los perdedores, así que hablaré de lo entretenida que es. Porque resulta bastante entretenida con sus persecuciones, sus malos diálogos y su pueblo vacío, a pesar de que debe hinchar sus escasos 80 minutos con momentos videoclip (un par de Alice Cooper y un montaje musical usando The Raven de The Alan Parsons Project, sorprende que una peli tan mala tenga música tan buena).

Cooper debutaba como actor en esta película, pero su labor es difícil de juzgar ya que fue doblado tanto en castellano como en inglés; el único caso, creo, en el que un actor es doblado cuando interpreta y no cuando canta. Con la excepción de Vera, que está bastante bien, el resto de interpretaciones tienen el nivel que os podéis imaginar en una película hecha con cuatro duros.

Fragasso, director de Troll 2 (1990), fue también el guionista. Se nota. La película parte con una premisa interesante, pero es todo lo que es: una premisa. No hay desarrollo, pero continuamente están pasando cosas, con lo que aburrirte es imposible. Es una mala película, pero es una buena mala película.


28 oct. 2013

Muerte a 33 revoluciones por minuto (Trick or Treat)


Empezamos la semana con una película de temática "halloweeniana" que representa la peor pesadilla de los fanáticos religiosos de los que hablábamos la semana pasada (aquí), pero puede resultar entretenida y divertida para los amantes del terror, la serie B y el rock duro.

Lo cierto es que no estaba seguro de hablar de esta película porque mi anterior post sobre rocksploitation o Heavy Metal Horror, como prefiráis llamarlo, pasó sin pena ni gloria (más pena que gloria, para que nos vamos a engañar). De todos modos, Muerte a 33 revoluciones por minuto (Trick or Treat, Charles Martin Smith, 1986) creo que es lo suficientemente interesante como para que le deis una oportunidad aunque no os vaya este curioso subgénero.

Eddie Weinbauer (Marc Price) es un adolescente aficionado al rock duro y el heavy metal que sufre constantes bromas y humillaciones por parte del típico grupito de imbéciles abusones de peli de instituto americana. Eddie sufre además un duro golpe cuando su cantante favorito, Sammi Curr (Tony Fields), muere en un incendio. Sin embargo, cuando un locutor de radio amigo suyo, Nuke (Gene Simmons), le regale las últimas canciones que dejó grabadas, Eddie descubrirá que Sammi puede que no esté tan muerto como cree el mundo.

Al principio, Muerte a 33 revoluciones por minuto -me encanta el título castellano- parece que será otra historia de venganza adolescente, cuando Sammi ayuda a Eddie a vengarse de los abusones. Pero pronto la película toma otra dirección cuando Eddie descubra que no puede controlar a Sammi y empieza a amenazar a aquellos que tiene cerca.


El film tiene algunos toques interesantes, como la evolución de Eddie que tiene un verdadero arco dramático y la forma en que se cachondea de la histeria anti-rock duro de los 80 que se mezclaba con el miedo a las sectas satánicas que había entonces en Estados Unidos. Pero no deja de ser una tontorrona película sobre un roquero asesino de ultratumba. No se acaba de tomar muy en serio a si misma, así que el espectador tampoco debería hacerlo, de modo que se queda en un entretenimiento con bastante gracia.

Eso sí, a pesar de lo limitado del presupuesto, el film tiene unos efectivos efectos especiales, gracias también al encanto que tienen (por lo menos para mí) los efectos de la época. Otra cosa que tiene encanto es el uso de vinilos y cintas de casete, que hoy día me llena de nostalgia y que creo pone en evidencia que este tipo de películas no tendría el mismo encanto hoy día. El vinilo tiene un poder ritualístico del que carecen los discos compactos, los mp3, ipods y demás.

También he de decir que Trick or Treat podría haber sido más de lo que es si hubiera tenido otro director. Charles Martin Smith es un buen actor, fue uno de los intocables de Brian De Palma, pero como director es bastante mediocre. Es efectivo a la hora de mostrar la acción, pero no le da el toque personal que podría haber hecho de esta película algo especial. Por otro lado, aunque la pésima carátula del DVD enfatice la presencia de Gene Simmons y Ozzy Osbourne, no dejan de ser simples cameos, aunque el de Ozzy es bastante divertido como predicador evangelista.

En definitiva, Muerte a 33 revoluciones por minuto es una modesta película de serie B pero resulta entretenida y curiosa, ideal para ver en compañía y con ánimo festivo. Grandes momentos y estúpidos momentos se dan de la mano para proporcionar hora y media de diversión ochentera.


25 oct. 2013

La guarida del gusano blanco (The Lair of the White Worm)


La adaptación que Ken Russell hiciera de la última novela de Bram Stoker es un híbrido de historia clásica de terror y puro delirio visual.

Como ya comenté en el post de Gothic (Ken Russell, 1986), el proyecto de La guarida del gusano blanco (The Lair of the White Worm, Ken Russell, 1988) se puso en marcha cuando la productora Vestron, que había obtenido un gran éxito en vídeo con Gothic, le pidió a Russell otra película de terror antes de producirle El arco iris (The Rainbow, Ken Russell, 1989), una precuela de Mujeres enamoradas (Women in Love, Ken Russell, 1969), según cuenta el productor Dan Ireland en Trailers from Hell.

Russell actualiza la novela de Stoker y le añade sus propios toques visuales y narrativos. De modo que se crea una extraña mezcla, una historia "normal" de terror mezclada con toques de "cine de autor". Pero funciona, contra todo pronóstico, La guarida del gusano blanco es una interesante película de terror que, en cierto modo, pervierte el cine de vampiros mezclándolo con una historia de terror pagano a lo Arthur Machen.

Angus Flint (Peter Capaldi) es un arqueólogo que descubre una extraña calavera en el terreno que hay al lado de la casa de huéspedes de las hermanas Trent, Eve (Catherine Oxenbeg) y Mary (Sammi Davis). El dueño del terreno, Lord James D'Ampton (Hugh Grant), lo relaciona con la leyenda del gusano gigante que un antepasado suyo se supone mató. El descubrimiento coincide también con el regreso de Lady Sylvia Marsh (Amanda Donohoe), una inmortal asesina que se esconde bajo el disfraz de dama de la alta sociedad.

En la historia abundan los ecos de Drácula, el gran éxito literario que Stoker nunca pudo duplicar. También las referencias a la leyenda de Sant Jordi, muy popular en Catalunya, junto a elementos habituales del terror pagano. Igual que la mezcla de sensibilidades clásicas y modernas, esta mezcla de elementos hace que la película tenga un toque propio y no sea un simple refrito de la habitual historia de vampiros.

La única pega de La guarida del gusano blanco, para mí, es que Russell no es precisamente sutil con la simbología y las alegorías, de modo que resulta un poco demasiado obvio en su imaginería freudiana. Pero es un fallo menor y no impide que uno se divierta con esta película de terror algo delirante.

En el pasado era bastante fácil de encontrar en vídeo. En la actualidad tendréis que recurrir a los DVD de importación para disfrutarla. Espero que algún día Arrow o Shout! Factory hagan una buena edición en Blu-ray.


24 oct. 2013

Cuerpo maldito (Body Parts)


Tenía unos doce años la primera vez que vi Cuerpo maldito (Body Parts, Eric Red, 1991) en el cine. No era un cine cualquiera, era un cine de reestreno (el cine del barrio, para entendernos) que había detrás de donde vivía. La sala era muy grande, oscura y algo dejada, ideal para ver pelis de terror.

Esta es una de las primeras películas que vi cuando empezaba a ser un fanático "serio" del cine. Fui a verla porque había leído una entrevista que le habían hecho al director en Fangoria. O sea, que iba con cierto conocimiento de causa. Pero todavía era lo bastante ignorante como para disfrutar simplemente la historia que me contaban, sin tener en cuenta cómo encajaba esta película en la anterior obra de Red o que el productor Frank Mancuso Jr. era el mismo que había controlado el destino de Jason Voorhees mientras la franquicia Viernes 13 pertenecía a la Paramount.

Hoy en día sí que os puedo hablar de cómo el tema que trata la película es un clásico menor del género, el de las partes amputadas con vida propia. Inspirada en una novela de Boileau-Narcejac, nos cuenta la historia del doctor Bill Crushank (Jeff Fahey), el cual pierde un brazo en un accidente de coche. Es entonces que aparece la doctora Agatha Webb (Lindsay Duncan), con una nueva y revolucionaria técnica que le permitiría al doctor Crushank recibir el brazo de un donante. Al principio todo parece ir bien, pero no sería una película de terror muy buena si las cosas no empezaran a torcerse rápidamente.

La parte en la que vemos como la personalidad de Crushank se va viendo afectada por su brazo, cómo empieza a sospechar que el brazo actúa por su cuenta, es lo mejor de la película. Al contrario que sucede con otros ejemplos del género, como La mano (The Hand, Oliver Stone, 1981), no se juega con la cordura del personaje, ni se trata de una venganza de ultratumba, como la que sufría Christopher Lee en Doctor Terror (Dr. Terror's House of Horrors, Freddie Francis, 1965). Por tanto, la perspectiva que adopta el film resulta bastante interesante (aunque no del todo original), logrando mantener el suspense a lo largo de todo el metraje.

Pero siendo como es una película de Eric Red, la parte final está dedicada a la acción y la sangre. La transición se hace de forma equilibrada, aumentando la intensidad de la historia a medida que avanza. Red practica un estilo de terror muy físico (nada que ver con el body horror, cuidado) que encaja perfectamente con esta historia de extremidades rebeldes.

Cuerpo maldito no es que sea una obra revolucionaria del género, pero resulta muy efectiva y entretenida. Cuenta con buenas interpretaciones, una estupenda banda sonora y una sólida dirección. Resumiendo, un film muy recomendable.

23 oct. 2013

ROCK, la música que te acompañará mientras ardes en el INFIERNO


Hace un tiempo descubrí que, gracias a las series de dibujos que veía de pequeño y a los juguetes con los que pasaba el rato, mi alma estaba condenada al infierno (recordadlo con horror aquí). Y si no hubiera bastado con los dibujos animados y los Masters del Universo, encima mi colección de discos rock también me condenó con su promoción de pecado y satanismo. Básicamente, Satán ya me guarda un sitio en el infierno. Y no solo por los discos que tengo de The Cramps, Ramones, Alice Cooper, Black Sabbath, AC/DC, Pink Floyd o los Rolling Stones, creo que hasta los de los Beatles te condenan a arder eternamente.

Al menos eso es lo que asegura ROCK: It's Your Decision (John Taylor, 1982), un mediometraje producido por fundamentalistas cristianos para ilustrar las maldades de la música rock. Los argumentos son los habituales: el ritmo que induce a pecaminosos movimientos; letras llenas de sexo, drogas y satanismo; e incluso algunos de los músicos son -glups- homosexuales. Todo ello lo descubre el joven Jeff (Ty Taylor) cuando se "desengancha" de la música rock como si se estuviera desenganchando de la cocaína.

En ocasiones ridícula, en otras deprimente, esta película puede también ser vista como un film de terror, ya que muestra el proceso por el cual Jeff pasa de ser un adolescente normal a convertirse en una persona horrible, un fanático religioso que intenta imponer su opinión sobre sus amigos.

En fin, supongo que ya es muy tarde para muchos de vosotros, pero si alguno busca redimirse, este es el camino.


22 oct. 2013

Bates Motel


Hoy se estrena en TNT Bates Motel, serie que repasa la juventud de Norman Bates en un nuevo intento de exprimir el clásico de Alfred Hitchcock, ya sabéis cual. El caso es que he pensado que sería divertido, antes de ver la nueva serie, repasar el primer intento de trasladar el universo creado por Robert Bloch a la pequeña pantalla: el fallido piloto Bates Motel (Richard Rothstein, 1987).

Antes, un poco de historia.

Tras el asombroso éxito de la fantástica y muy recomendable Psicosis II: El regreso de Norman (Psycho II, Richard Franklin, 1983), se abre la veda para convertir en franquicia el film de Hitchcock. Así, en 1986 se estrena la irregular Psicosis III (Psycho III, 1986), dirigida por Norman Bates en persona, Anthony Perkins. Visualmente la película está muy bien, pero el guion es algo flojo. En ese momento una cuarta película parecía inviable, así que Universal busca seguir haciendo dinero con las peripecias de Norman Bates a través de la televisión. Se pone en desarrollo Bates Motel.

Ver los primeros minutos de Bates Motel es lo único que hace falta para entender por qué no se convirtió en una serie de televisión y se unió a la larga lista de pilotos fracasados. Rothstein llenó su guion de malas ideas, como si en realidad hubiese querido desde un principio que fuera un fracaso.

El piloto gira en torno a Alex West (Bud Cort), que compartió habitación con Norman Bates en un manicomio. Cuando Norman muere, le deja a West el motel en herencia. Con la ayuda de Willie (Lori Petty), West rehará el motel para que se convierta en un agradable lugar de paso para los viajantes. Un grupo de malvados intentará echar a West del lugar. Hasta ahora nada de suspense, la historia de West es más bien aburrida. Además de la historia sin ningún interés de West, se nos ofrece una segunda historia sin ningún interés, la de una clienta que va a pasar la noche y a la que se le aparecen unos fantasmas. Al parecer, la intención era hacer una serie antológica, de modo que en cada episodio un cliente diferente habría sido el protagonista.

Un Bates Motel sin Norman Bates o alguna mínima dosis de suspense estaba destinado al fracaso. Aburrido y sin ningún interés, resulta obvio que no se convirtiera en serie de televisión. Pero la Universal no se dio por vencida y en 1990 nos castigó con la película directa a vídeo Psicosis IV - El comienzo (Psycho IV: The Beginning, Mick Garris), una precuela que narra los mismos eventos que tratará la nueva serie.

Si la curiosidad os puede, ved el antiguo Bates Motel, aunque para mí es tan mala que ni te ríes. Espero que la serie de esta noche sea mejor.


21 oct. 2013

Ovejas asesinas (Black Sheep)


Coincidiendo con el estreno de Planet Terror (Robert Rodriguez, 2007) en España, la distribuidora Manga Films decidió organizar sus propios pases grindhouse, aunque escogiendo películas que tenían muy poco de grindhouse y mucho de mentalidad de serie B. Así se dio la circunstancia de que se estrenara, por lo menos en Barcelona, Ovejas asesinas (Black Sheep, Jonathan King, 2006) en cines junto a otra película que ahora mismo no recuerdo. Lo destaco porque teniendo en cuenta la política de las distribuidoras que tenemos en este país, lo más lógico es que esta película hubiera acabado estrenada directamente en DVD (en caso de que se hubiese llegado a considerar su distribución).

Esto no se ha de entender como una crítica negativa, al contrario. Black Sheep es una conseguida comedia con toques gore, pero es el tipo de película que, por desgracia, nunca llega a las pantallas de nuestro país. Que esta lo consiguiera es casi un milagro.

Black Sheep es una película neozelandesa. La nacionalidad es importante porque determina la elección de la oveja como animal asesino, ya que es casi un símbolo nacional en Nueva Zelanda, donde el pastoreo de ovejas está muy, muy extendido. De este hecho se originó también la escena en la también neozelandesa Mal gusto (Bad Taste, Peter Jackson, 1987) en la que una oveja es reventada con un mísil.

Pero, ¿cómo se convierte en asesina una pacífica oveja? Pues con ingeniería genética, por supuesto. El film de King parodia y sigue fielmente las películas de terror ecológico, que mezclado con el terror animal explotado por las imitaciones de Los pájaros (The Birds, Alfred Hitchcock, 1963) y Tiburón (Jaws, Steven Spielberg, 1975), generó durante buena parte de los años 70 y primeros 80 incontables películas donde el género humano era amenazado por otrora pacíficos animales. Conejos en La larga noche de la furia (Night of the Lepus, William F. Claxton, 1972), ranas en Ranas (Frogs, George McCowan, 1972), perros en Dogs (Burt Brickerhoff, 1976), osos en Profecía maldita (Prophecy, John Frankenheimer, 1979)... Ya fuera mutados por la contaminación o por simple rebelión, tarde o temprano todos acaban atacando al ser humano.

La comedia de King funciona para mí, porque las risas vienen provocadas por lo absurdo de la situación, pero para los personajes de la película es algo serio. Es decir, no son personajes caricaturescos que te da igual lo que les pase, sino que son personajes más o menos normales introducidos en una situación demencial. Esto hace la película más divertida porque hace que te impliques más. Por lo menos es lo que me sucede a mí. También es cierto que todo suena más gracioso dicho con acento neozelandés, como sucede en este diálogo sostenido por los protagonistas ante el primer signo de hostilidad ovina que presencian:

Tucker (Tammy Davis): Tranquilo, hombre, que no te va a morder.

Henry (Nathan Meister): ¡¿Qué está haciendo?!

Experience (Danielle Mason): ¿Pero a ti qué te pasa?

Henry: Mi terapista lo llama ovinofobia.

Experience: ¿Qué es eso?

Henry: Oh, es solo el completamente infundado e irracional miedo ¡de que esto iba a pasar algún día!

Como digo, todo suena más gracioso dicho con acento neozelandés.

Además de los divertidos diálogos y las interpretaciones, hay que destacar los efectos especiales llevados a cabo por la empresa de Peter Jackson Weta. La gente de Weta se tomó este humilde proyecto como una cuestión de orgullo nacional, dando como resultado que Black Sheep cuenta con unos fantásticos efectos que normalmente no se pueden permitir este tipo de películas.

Resumiendo, Ovejas asesinas es una divertida película llena de ovejas mutantes y gore que os puede proporcionar un rato de sana y sangrienta diversión.

18 oct. 2013

¿Y si nos comemos a Raúl? (Eating Raoul)

 
No sé por qué he tardado tanto en comentar esta película. Debería haber abierto el blog con un film que incluye mi nombre civil en el título, ahora lo veo claro. En fin, más vale tarde que nunca. Hoy os ofrezco ¿Y si nos comemos a Raúl? (Eating Raoul, Paul Bartel, 1982).

Al poco de morir el director Paul Bartel, leí un artículo sobre su obra (por desgracia, no recuerdo ni el título ni el autor, pero sí recuerdo que el origen del artículo era la película Neurosis asesina [Private Parts, Paul Bartel, 1972]) donde se calificaba a Bartel como la versión ácida y pesimista de John Waters. Mientras Waters muestra cierto aprecio por sus personajes protagonistas, Bartel no es muy amable con sus personajes y aplica sobre todos la misma visión satírica. Un ejemplo perfecto de esto lo encontramos en Eating Raoul, donde se burla igualmente de los modernos liberales como de los frígidos conservadores.

Paul y Mary Bland (Bartel y Mary Woronov) son una conservadora pareja que ansía abrir un restaurante, lejos de la decadencia moral de sus vecinos ("bland" en inglés significa "soso"), pero no consiguen reunir suficiente dinero para ello. Una noche, matan accidentalmente un salido swinger que pretendía conocer, en el sentido bíblico del término, a la pobre Mary. Cuando un segundo asesinato les proporcione una buena cantidad de dinero, decidirán financiar la apertura de su restaurante asesinando y robando depravados swingers y pervertidos sexuales.

Una de las cosas que más me llamó la atención de esta película desde el primer momento que la vi es como tiene un argumento y unas situaciones cargadas de un humor negrísimo, aderezadas con ciertas gotas de burla social, pero usa un estilo heredero de las screwball comedies de los años 40 para presentarnos su historia. Tiene un ritmo frenético y los diálogos son muy rápidos, que combinan muy bien con los toques de humor amoral, como sucede al principio del film donde se nos presenta a una ciudad neurótica y psicopática.

La mayor parte de la incisiva crítica se reserva para la segunda mitad de la película, cuando el poco de fiar Raoul (Robert Beltran) entra en escena. La hipocresía moral de los Bland refleja la de la clase alta que sufrimos en todas las sociedades, cuando los Bland cometen las mayores tropelías justificando que actúan de modo adecuado al "limpiar" la sociedad de indeseables. Pero, como decía antes, nadie está a salvo de la ácida mirada de Bartel, de modo que algunas de las partes más divertidas de Eating Raoul se dedican a ridiculizar a los libertinos liberales swingers.

Esta es una película de sobra conocida, pero si hay recién llegados o hay alguien que no la conozca, les recomiendo esta estupenda comedia negra, negrísima. Para los que tengan reproductor multizona o de Zona A, hay una estupenda edición en Blu-ray de Criterion.



17 oct. 2013

Cumpleaños sangriento (Bloody Birthday)


Hoy os ofrezco una auténtica maravilla. Una joya del cine de terror que os invito a ver inmediatamente, ni os molestéis en leer este artículo. La edición en DVD de Severin incluso trae algún extra. Buscadla, no os arrepentiréis.

Cumpleaños sangriento (Bloody Birthday, Ed Hunt, 1981) -no confundir con el clásico slasher Cumpleaños mortal (Happy Birthday to Me, J. Lee Thompson, 1981)- arranca el 9 de junio de 1970, en el hospital de la tranquila ciudad de Meadowvale. Durante un eclipse solar, nacen dos niños y una niña, los tres a la misma hora. Diez años más tarde, los tres celebran por todo lo grande su cumpleaños, eso sí, de una manera un tanto especial: se dedican a matar a todo aquel que se les pone por delante.

El principal factor por el que para mí esta película es tan disfrutable se debe al hecho de que se trata de una producción de bajo presupuesto de los 80. En otras palabras: no tiene miedo de hacer todo aquello que las películas con un presupuesto mayor o actuales no se atreverían a hacer. Curtis (Billy Jayne), Debbie (Elizabeth Hoy) y Steven (Andrew Freeman) son tres pequeñas máquinas de matar que no se detienen ante nada. A los diez minutos de película la pequeña Debbie ya organiza el asesinato de su padre, el sheriff James Brody (Bert Kramer), que los tres ejecutan con brutal éxito. A partir de ahí, la película nos dice que nadie está a salvo y que nada es sagrado.

Otra escena sublime, para mí, y que ejemplifica el tono de la película, es la escena en la que vemos a Curtis deambulando de noche por las calles de la ciudad, armado con una pistola, buscando a alguien a quién matar. Y no se va decepcionado a casa.


Al mostrarnos desde un primer momento las habilidades asesinas de los tres niños, el director crea grandes momentos de suspense, ya que uno espera con agradable terror cuál será el siguiente crimen que perpetrarán los chavales. Mientras, la ciudad vive presa del miedo por lo que la mayoría cree son los crímenes de un psicópata.

En las películas con niños asesinos, normalmente se da alguna explicación/justificación para la actitud de los chalados chavales. Extrañas posesiones, residuos tóxicos, poderes extrasensoriales, extrañas locuras contagiosas... Por supuesto, las más efectivas son aquellas que no ofrecen ninguna explicación: los niños simplemente han nacido así, como en el caso de El otro (The Other, Robert Mulligan, 1972). Cumpleaños sangriento se haya un poco a medio camino entre ambas tendencias. La sufrida protagonista Joyce (Lori Lethin, la cual recordaréis por Terror en el instituto [Return to Horror High, Bill Froehlich, 1987]) es aficionada a la astronomía y relaciona el hecho de que los tres niños nacieran durante un eclipse solar con el hecho de que sean asesinos desalmados, lo cual es bastante estúpido. Parece que los cineastas buscaran simplemente una excusa para justificar las tendencias homicidas de su trío infantil más que crear una auténtica motivación tras los crímenes.

Pero poco importa, ya sea por el eclipse o no, importa poco. Lo que importa es que te mantiene pegado a la butaca durante 85 minutos, con grandes dosis de suspense, terror y humor negro. La película se estrenó durante la gran fiebre slasher de los primeros 80 pero no pertenece al género, aunque comparte con el slasher el que algunas de sus víctimas son adolescentes asesinados durante o después de actos de conocimiento carnal, por eso la califico "simplemente" de película de terror. Una muy recomendable película de terror.


16 oct. 2013

Agency

 
Si bien se estrenó al final de la década, Agency (George Kaczender, 1979) es un thriller muy setentero que toca temas aún vigentes.

En la agencia de publicidad en la que trabaja Philip Morgan (Lee Majors), las cosas están algo revolucionadas desde que el millonario Ted Quinn (Robert Mitchum) la compró y empezó a hacer cambios y despedir trabajadores. Cuando aparezca muerto Sam Goldstein (Saul Rubinek), amigo de Morgan, Philip empezará a investigar y descubrirá que en su agencia esconde mortales secretos.

El estilo de Agency está tremendamente anticuado y como thriller no es nada del otro mundo. Sin embargo, es muy característico de la época, además de por el diseño y el guion, por los temas de paranoia y desconfianza gubernamental que presenta, temas muy en boga en el cine americano en la época post-Watergate. Aunque lo hace de forma algo torpe y acelerada, explota preocupaciones de la ciudadanía de entonces no muy diferentes de las preocupaciones actuales, cuando manipular la información es tan fácil.
 
Cierto, lo que utiliza el film para transmitir estas ideas tiene más de leyenda urbana que de realidad, pero el fondo, la manipulación de las masas, es el mismo aunque cambien los métodos. Es una lástima que su ejecución sea tan poco interesante, podría haber sido reivindicada hoy día como un film adelantado a su tiempo. De todos modos, puede servir para reflexionar sobre hasta que punto han cambiado las cosas. No mucho, podía ser la conclusión final.

En lo que se refiere estrictamente a la película, su primera mitad resulta bastante interesante y plantea bien la intriga. Pero todo lo construido en esta primera mitad se desmonta en la segunda, ya que la investigación de Morgan no es muy interesante (así como algunas de sus acciones son algo estúpidas) y la acción tampoco es que sea muy intrigante. Es un film mediocre con algunos puntos de interés.

15 oct. 2013

Alaric de Marnac


Cuando empecé a leer Alaric de Marnac de Paul Naschy, editada por Scifiworld, pensé que sería una simple novelización de El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1973) pero me llevé una agradable sorpresa al comprobar que va mucho más allá.

Lo cierto es que no habría tenido problemas en que fuera solo una novelización, ya que me gustó bastante la versión en cómic que Naschy escribió de El retorno del hombre lobo (Paul Naschy, 1981), dibujada por Javier Trujillo (que también es el autor de las ilustraciones que acompañan la novela). Pero lo que Naschy hizo fue combinar los guiones que escribió para El espanto surge de la tumba y El mariscal del infierno (León Klimovsky, 1974) y crear así una épica terrorífica (en escala, no es una novela muy larga).

La historia se inicia en la Francia del siglo XV, aquí sustituye Naschy el Gilles de Lancre de El mariscal del infierno por el Alaric de Marnac de El espanto surge de la tumba (algo natural ya que ambos eran versiones naschynianas de Gilles de Rais), para concluir en el siglo XXI. A lo largo de la lectura seremos horrorizados (y satisfechos) testimonios de los desmanes de Alaric de Marnac.

Ha sido un gusto leer esta novela porque nos encontramos con un Naschy que no estaba constreñido por bajos presupuestos, de modo que pudo dar rienda suelta a su imaginación. Nos encontraremos también la mezcla de gótico, erotismo, romanticismo y sangre a raudales que caracterizaban sus películas más memorables.

Si os gustan las coproducciones europeas de terror que se hicieron en los 70, este es un perfecto equivalente literario. Recomendado a fans de Naschy y del terror.

14 oct. 2013

Cerdo ruin hombre gato


Somos un poco extraños. Muchas veces nos quejamos de lo cara que es la cultura, pero cuando se nos ofrece algo cultural gratuito lo miramos con desconfianza, como si por ser gratis fuera tuviese menos valor. Esto viene a colación porque, de forma gratuita, Patricia Muñiz ofrece desde su página web un relato largo/novela corta para descargar pero no ha tenido la misma resonancia que sus novelas "de pago". En todo caso, podéis ir a esta dirección para descargaros, en castellano y en catalán, Cerdo ruin hombre gato:


¿Y qué es Cerdo ruin hombre gato? En una frase: Patricia Muñiz ha creado una máquina del tiempo emocional. Un artefacto construido a partir de la magia de las buenas historias. Nostálgico para los que crecieron con una tele que solo tenía dos canales, pero también accesible a los que han crecido en el nuevo mundo feliz de redes sociales. Porque hay sentimientos que son universales. Así, aunque yo no soy de aquellos que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor, creo que lo mejor está siempre por llegar, me dejé atrapar por esta historia.

Pero no solo de nostalgia se alimenta este relato. Se mezcla también con elementos de realismo y fantasía, lo que le da un toque único a la historia. Porque lo que parece, a primera vista, completamente antagónico, el realismo y la fantasía, no lo es tanto desde el punto de vista de los preadolescentes.

De todos modos, no tenéis porque aceptar mi palabra. Descargad, leed y disfrutad.


11 oct. 2013

Dr. Giggles


Esta es una película que pude resultar pasablemente entretenida para el espectador casual, pero para el aficionado al género es un título muy interesante, no tanto por su calidad como por su lugar en la historia del slasher.

Como muchos ya sabéis, hacia 1985/86, el género había entrado en una rápida decadencia a causa de la sobreexplotación al que se había visto sometido y al gran número de malas películas que había generado la fiebre del oro slasher en la primera mitad de la década de los 80. Hacia finales de esa década eran pocos los títulos que se hacían que tuvieran una mínima calidad y la mayoría iban directos al mercado del vídeo. No sería hasta mediados de los 90, con el estreno de Scream: Vigila quién llama (Scream, Wes Craven, 1996), que el género resurgiría de sus cenizas, aunque con desiguales resultados.

Teniendo en cuenta la historia de este subgénero, resulta curioso el estreno de Dr. Giggles (Manny Coto, 1992). Se estrenó en cines, con el respaldo de un gran estudio (Universal), estaba protagonizada por el entonces popular Larry Drake y fue precedida de un importante hype (concepto que entonces no tenía nombre). Recuerdo que en 1993 me pareció una película genial, pero era un chaval sin mucho criterio entonces -pues más o menos como ahora - Ja, ja. Muy gracioso, largo de aquí.

La cuestión es que, vista hoy día, Dr. Giggles resulta un curioso híbrido del pasado y lo que sería el futuro (por un corto espacio de tiempo). El argumento es del tipo slasher vengativo, el demente doctor Giggles (Larry Drake) ("giggles" significa "risitas" en inglés) vuelve a su ciudad natal a lo Michael Myers para ejercer una sangrienta venganza. Nos encontramos con el típico reparto de adolescentes idiotas interpretados por adultos, el doctor Giggles suelta los típicos chistes de humor negro que hiciera populares Freddy Krueger y una valerosa heroína interpretada por la futura estrella de Embrujadas Holly Marie Combs.

En otras palabras, encontramos en el film los elementos habituales que el género había ofrecido durante gran parte de los 80. Sin embargo, el estilo cinematográfico y el tono general preceden el de los filmes post-Scream (aunque sin los torpes toques "meta" de la serie dirigida por Craven), así como el hecho de que no sea muy sangriento y no haya nada de sexo marca la tónica de lo que sería el género en los 90.

Dejando de lado consideraciones históricas, Dr. Giggles es un film que, aunque con algunos tópicos y momentos sublimemente estúpidos, no deja de ser bastante divertido. No ofrece nada realmente nuevo, pero resulta bastante entretenido si os gusta este tipo de películas.


10 oct. 2013

Prisioneros (Prisoners)

 
Ya podéis leer en Underbrain mi crítica del excelente drama criminal Prisioneros (Prisoners, Denis Villeneuve, 2013), que especialmente gustará a los aficionados al cine de los 70:


La recomiendo sin reservas.


Plasma mortal (Severed Ties)

 

 


Plasma mortal (Severed Ties, Damon Santostefano, 1992) es un ejemplo muy tardío de clásica serie B, de la manera en que se ideaban estas películas durante los 60 y 70: antiguas estrellas de saldo para darle empaque al film (en este caso Oliver Reed y Elke Sommer), presupuesto ínfimo, un par de localizaciones y un argumento solo ligeramente absurdo.


El joven doctor Harrison Harrison (Billy Morrissette) intenta terminar el trabajo de su fallecido padre: un plasma creado a partir de reptiles para sustituir miembros amputados, piel quemada y toda clase de enfermedades (al parecer sin saber lo mal que le fue al doctor Curt Connors con esa teoría). Harrison no trabaja en las mejores condiciones: encerrado en un laboratorio bajo la atenta mirada de su pseudoincestuosa madre Helena Harrison (Sommer) y el amante de su madre y socio, el doctor Hans Vaughan (Reed). Como os podréis imaginar, las cosas no salen bien. Muy pronto, uno de los brazos del doctor Harrison se convertirá en un brazo asesino capaz de separarse y volverse a unir al cuerpo del doctor.

Genes descontrolados, el absurdo póster alemán de la peli.


Desde el principio, la película tiene un innegable tono irónico y exagerado, desde la forma en que Harrison recuerda la muerte de su padre hasta la comunidad de vagabundos de la que se convierte rey, que contribuye a que no te tomes demasiado en serio lo que sucede. En los títulos de crédito, aparece un tal  Richard Roberts acreditado como director y guionista de material adicional. Intuyo (repito, es solo una suposición) que tal vez la película quedó demasiado corta y Roberts añadió los segmentos en los que Harrison cuenta la historia desde un misterioso presente, ya que se salen un poco del tono del resto de la película y son bastante innecesarios. Estas escenas lastran un poco la acción e interrumpen el tono más exagerado y cómico del resto del film.

Hay que reconocerle a la película que, aunque hecha con un presupuesto bajo, los efectos especiales están bastante bien. Son lo más destacable de esta humilde producción que resulta entretenida pero poco más. Lo cual no deja de ser algo decepcionante teniendo en cuenta que estaba producida por Fangoria, editores de la revista de cabecera del género durante décadas. A pesar de todo, tiene sus momentos graciosos y si os gusta la serie B, esta película puede resultaros divertida.


9 oct. 2013

Desastre

 
 
Desastre de Fran Fernández, editado por Underbrain Books, es delirante, cafre y, en algunos momentos, surrealista, pero siempre divertido. Una historia de viajes en el tiempo y extraterrestres azules cabreados.

Dashiell Collison se ve misteriosamente transportado desde la década de los años 20 hacia el año 2078. ¿Tiene algo que ver con los extraterrestres azules que hacen acto de presencia con ganas de venganza? ¿Tal vez es resultado de una misteriosa ceremonia india?

Esta mezcla de Twin Peaks, Charles Burns y otras cosas que se me pasan por alto, utiliza una narrativa fragmentada, que va saltando continuamente del presente (el futuro) al pasado, trazando historias paralelas que en un principio parecen no estar conectadas pero que acaban formando un delirante tapiz. Todo ello sin dejar de lado el humor, lo que hace que leer Desastre sea todo un placer confuso.

Para mí lo más acertado es el tono con el que se cuenta la historia, ya que una trama complicada como la que aquí se presenta podría dar lugar a la pretenciosidad que nos encontramos demasiadas veces en el cómic independiente, pero la cosmología campechana de Fernández hace que lo surrealista de la historia se digiera sin complicaciones. Además, en el fondo, Desastre nos cuenta una historia de frustraciones sentimentales bajo toda su rareza, lo que hace que las peripecias de Collison sean más cercanas de lo que a primera vista podría parecer.

No sé si será un cómic que fácilmente se acomoda a los distintos gustos de los aficionados, pero desde luego se acomodó fácilmente a mi gusto. Recomendado a los que quieran leer algo diferente.


8 oct. 2013

Westworld, almas de metal (Westworld)


Hace un tiempo, leí en el blog de Einer, Almas Sucias, un artículo dedicado a Westworld, almas de metal (Westworld, Michael Crichton, 1973), que podéis leer aquí. El artículo me animó a darle una segunda oportunidad a la película de Crichton, ya que el film me había decepcionado un poco cuando la revisité en DVD.

La siguiente vez que la vi me gustó mucho más, lo suficiente para volver a comprarla en Blu-ray, ya que la edición en DVD no era muy buena aunque era de importación. De paso también me hice con la secuela (en Blu de zona A, ya que lo edita Shout! Factory, otras ediciones no me inspiraron confianza o eran demasiado caras).

Westworld es puro Crichton. Trata una temática que el escritor utilizó en casi todas sus novelas de ciencia ficción: el mal uso de la tecnología y lo peligrosa que puede ser en manos ignorantes. En el caso de esta película, los ordenadores y los robots son los que se descontrolan, rebelándose sobre los indulgentes visitantes del parque temático Delos.

Como digo, es una temática muy querida por Crichton, pero siendo esta una de las primeras veces que la desarrollaba, se nota un poco torpe. Hay momentos de la película que recuerdan a las cintas de ciencia ficción de los 50 llenas de científicos que se adentraban en territorio prohibido. En Westworld incluso hay una escena en la que se ve a un "científico bueno" advirtiendo de los peligros de la tecnología que están desarrollando sin comprender del todo, pero el resto lo califica de simples errores, y por supuesto se equivocan (es lo que más adelante se llamaría "fantasmas en la máquina"): en blanco y negro y con Whit Bissell y no estaría fuera de lugar en cualquiera de las películas de la era atómica.

Un par de décadas más tarde, Crichton escribiría la novela perfecta en este aspecto: Parque jurásico, una novela que comparte bastante paralelismos con Westworld, casi como si le hubiera servido de ensayo.

En cualquier caso, Westworld tiene otros puntos de interés además de los robots asesinos (tema también al que Crichton volvería desde otra perspectiva en el film Runaway, brigada especial [Runaway, Michael Crichton, 1984]), ya que también incluye un interesante comentario social sobre la década del "yo", utilizando el parque para satirizar la sociedad hedonista e infantil de los 70, al estilo Romero.

Pero el subtexto de la película jamás interfiere con el texto. En otras palabras, la historia del apocado Peter Martin (Richard Benjamin) en busca de un poco de aventura resulta interesante, introduciéndonos en el mundo de Delos de forma efectiva y creando un protagonista con el que la audiencia se puede identificar.

No es que sea un film perfecto, pero sí interesante y entretenido, siendo hoy día más evidente la influencia que ha ejercido en filmes posteriores. Además, la película tuvo en su día suficiente éxito como para generar la secuela Mundo futuro (Futureworld, Richard T. Heffron, 1976).




Cuando uno ve aparecer en la pantalla las palabras "Samuel Z. Arkoff presenta", es el momento de cruzar los dedos y lanzar una pregaria a Cthulhu esperando que la película no sea un truño, ya que este pope de la exploitation puso su nombre delante de muchos productos infumables. En el caso de Futureworld creo que el resultado final es bastante aceptable.

Ciertamente, no es tan buena como Westworld, pero tiene un aire a lo Scooby Doo que me hizo bastante gracia. Peter Fonda es un actor que siempre me ha gustado y está bastante acertado como Chuck Browning, el intrépido periodista que, cual Woodward o Berstein del futuro, investiga los oscuros tejemanejes de la compañía Delos. En su investigación contará con la ayuda de Tracy Ballard (Blythe Danner), periodista televisa e interés romántico del film.

No he podido resistir la tentación de comentar este fantástico póster francés de la película. Ni el lujurioso robot desnudando a una inocente mujer (que imagino se supone que es Blythe Danner), ni el platillo, ni la ciudad, ni nada de lo que aparece en el póster aparece en la película, así que me pregunto qué pensaría la gente que entró a ver la película tras ver el póster.

Si buscáis una buena cinta de ciencia ficción, tal vez Futureworld os resulte algo decepcionante, pero como serie B setentera a mí me gustó bastante. Tiene muchos toques delirantes/kitsch propios de la época, así como resulta interesante la manera en que se veía el futuro.


7 oct. 2013

Las fabulosas aventuras de Rallito-X (y el pulpo Max)


Durante bastante tiempo he estado debatiendo conmigo mismo si hacer una reseña o no de este cómic (y de otro en unos días) editado por Underbrain Books. La razón es que debido a mi asociación con Underbrain y que trabajé como corrector en este cómic (solo de las viñetas, no la entrevista) pues podía ser visto este artículo como mera propaganda, algo que consideraría como una maniobra deshonesta por mi parte y una falta de respeto hacia los/las lectores/ras. Finalmente llegué a la conclusión de que si realmente me había gustado y me había hecho reír, debería tratarlo de la misma forma que otros libros/cómics/films aquí reseñados y comentados. Así que os presento Las fabulosas aventuras de Rallito-X (y el pulp Max) por Rallito-X.

Siguiendo con mi política de total honestidad, la primera vez que lo leí no me acabó de convencer. Bueno, en realidad no es que lo leyera, sino que perdía la vista buscando errores y faltas de ortografía (y seguro que más de una se me ha pasado a pesar de todo). Fue más tarde, cuando realmente pude leerlo relajadamente que me metí más en él y lo disfruté mucho más.

En el cómic, el autor mezcla realidad y fantasía, autobiografía con el puro cachondeo y la crítica. Es un estilo que me gustó por como mezcla el tono underground con un tono más naïf, como son esas caídas para atrás tan típicas de la escuela Bruguera. Este estilo está al servicio de una divertida sátira del mundo del arte, que aunque en el caso de este cómic se centra en el mundo del arte urbano es extrapolable a otros como el musical, el literario o el cinematográfico. Para ello se nos cuenta la arquetípica historia de ascenso y caída, en este caso de Rallito-X que, junto a su fiel compañero Max, se ve convertido de la noche a la mañana en un artista estrella.

Sin embargo, es la relación entre Rallito-X y el pulpo Max lo que para mí hace que este cómic funcione, más allá de la crítica y la sátira. Los a ratos patéticos, a ratos entrañables protagonistas consiguen que te metas en la historia y resulte interesante a pesar de que los comentarios sobre el mundo del arte son del estilo que nos podemos encontrar en otras obras como El arte de estrangular (Art School Confidential, Terry Zwigoff, 2006).

En definitiva, Las fabulosas aventuras de Rallito-X (y el pulp Max) me hizo reír y me pareció bastante interesante por la forma en que te muestra lo que sucede tras las bambalinas del mundo del arte.


5 oct. 2013

The Trip


The Trip (Roger Corman, 1967) es lo que se llama una auténtica cápsula temporal. Conserva perfectamente un momento muy concreto de la historia del siglo XX: los psicodélicos y experimentadores finales de los años 60. La película fue rodada poco antes de que el L.S.D. fuera considerado ilegal, cuando era muy popular entre modernillos, gurús y hippies en busca de la iluminación espiritual y los viajes extrasensoriales. Sin olvidar los experimentos llevados a cabo por la CIA, el famoso proyecto MK-ULTRA, para crear asesinos usando el L.S.D. (sí, la gente que gobierna en la sombra es tan inútil y estúpida como el resto de políticos).

La película narra el viaje de ácido que experimenta Paul Groves (Peter Fonda), director de anuncios televisivos en busca de una experiencia que le ayude a entenderse mejor, ya que se encuentra algo desorientado tras divorciarse de Sally Groves (Susan Strasberg). Desde las ritualísticas preparaciones hasta la vuelta a la normalidad, seguimos las peripecias de Paul, guiado por el experto en ácido John (Bruce Dern).

Aunque el director fuera Roger Corman, está claro que la auténtica fuerza impulsora de la película era la amistad entre Fonda, Dennis Hopper y Jack Nicholson (autor del guion). Los tres actores eran amigos y estaban metidos de lleno en su etapa más salvaje y experimentadora. Corman se había fijado más en las posibilidades económicas que tenía hacer una película que trataba un tema de moda como era la cultura del ácido. Ya se habían empezado a hacer películas exploitation llenas de alucinaciones y viajes mentales pensadas para atraer dos tipos de público: el morboso interesado en ver que hacía la juventud alocada y los propios consumidores de ácido.

The Trip es mejor que muchas otras películas de su estilo en el sentido de que es un poco más "realista" antes de convertirse en un festival de experimentación visual. En oposición, por ejemplo, a la aquí comentada The Acid Eaters (Byron Mabe, 1968), donde los realizadores se acercan al material desde fuera. Hoy día tal vez resulte algo ingenua, pero no deja de ser toda una curiosidad, a medio camino entre el cine experimental y la pura exploitation.

Pero, como mencionaba al principio, actualmente resulta particularmente interesante por cómo refleja un momento y una época en la que parecía que todo era posible. La banda sonora, los diálogos, el vestuario... Cada detalle del film nos retrotrae en el tiempo, permitiendo al espectador experimentar una época de la que (por lo menos en mi caso) solo ha oído hablar.

The Trip es un viaje muy recomendable.


4 oct. 2013

Crystal Lake Memories: The Complete History of Friday the 13th


Trae subtítulos en castellano. Lo digo así, de buenas a primeras, por si acaso hay algún interesado que no sabe inglés. Los interesados son, por supuesto, fans de la grandiosa saga Viernes 13 y del terror en general.

Este documental es la versión filmada del gran libro de Peter Bracke Crystal Lake Memories, realizado por el mismo equipo responsable de Never Sleep Again: The Elm Street Legacy (Daniel Farrands, Andrew Kasch, 2010). A lo largo de siete horas, se repasan todas y cada una de las películas de la saga (y la serie de televisión), así como su legado e influencia. Está dividido en cómodos capítulos, cada uno dedicado a un film, para que su visionado no sea un problema. Por supuesto, yo lo vi de una tirada un domingo, más las cuatro horas y veinte minutos del disco extra (más sobre eso luego) y las siete horas de un interesante comentario llevado a cabo por el director Daniel Farrands, Peter Bracke y el coeditor Luke Rafalowski.

Para cualquier fan de la saga, este masivo documental es todo un tesoro. Al ser realizado de forma completamente independiente, los realizadores lo financiaron de su propio bolsillo, los entrevistados son muy honestos respecto a la realización de las películas, problemas con productores/estudio y demás, así como lo que realmente piensan de la película que hicieron/protagonizaron. Y no podemos olvidar la gran cantidad de anécdotas e historias que se cuentan. Habiendo leído el libro de Bracke, muchas de las historias ya me resultaban familiares, pero verlas explicadas por los protagonistas es todo un placer difícil de hacer entender a alguien que no esté interesado en este tipo de cosas.

Curiosamente, la parte dedicada a Viernes 13 (Friday the 13th, Sean S. Cunningham, 1980) fue la menos interesante para mí ya que ya le habían dedicado extensos documentales en anteriores ediciones. La parte realmente fascinante para mí empieza a partir de la 2ª entrega de la saga.

Los fans recordaréis el especial His Name Was Jason: 30 Years of Friday the 13th (Daniel Farrands, 2009). Con apenas 90 minutos de duración no era muy exhaustivo y estaba más pensado como homenaje. En Crystal Lake Memories, Farrands reutiliza entrevistas realizadas entonces, pero ampliadas (además de nuevas entrevistas, claro) y se deja fuera a todos aquellos que no tuvieron nada que ver con la saga. Por tanto, lo que en un principio podría parecer una pega, en realidad es un beneficio. Eso sí, en cuanto a extras anda algo escaso, así que los añadidos en la edición en DVD de His Name Was Jason son todavía muy disfrutables.

No es que la edición no tenga ningún extra: viene acompañada de un interesante audiocomentario, mencionado anteriormente. Los que encargaron este documental, como servidor, en preventa nos vimos recompensados con un disco extra que incluye entrevistas extendidas (es casi como otro documental) y un par de vídeos especiales.

En definitiva, ningún fan debería perderse esta maravilla. Es una edición de 4 discos: 2 Blu-ray y 2 DVD de zona libre (ya no quedan con disco extra), subtitulada en castellano, muy bien de precio (me costó alrededor de 15 euros). Como es un producto de gran calidad hecho de forma independiente y autofinanciado, os pido, por favor, que lo compréis en lugar de descargarlo de forma ilegal, ya que me gustaría ver más documentales como este dedicados a otras sagas.