28 feb. 2014

Las chicas de la Tierra son fáciles (Earth Girls Are Easy)

 
Es muy posible que en todo el universo conocido y parte del desconocido, solo dos personas recomienden esta película: el que esto escribe y el dentista que también recomienda chicles con azúcar. Pero, en fin, peores cosas he defendido.

Las chicas de la Tierra son fáciles (Earth Girls Are Easy, Julien Temple, 1988) fue como una última explosión de ochentera ochentez antes de que acabara la década. El film cuenta la historia de tres peludos extraterrestres, Mac (Jeff Goldblum), Wiploc (Jim Carrey) y Zeebo (Damon Wayans), los cuales estrellan su nave en la piscina de Valerie (Geena Davis). Enredos y situaciones cómicas se suceden cuando Valerie vea su corazón dividido entre el espacial Mac y su prometido Ted (Charles Rocket).

Soy el primero en admitir que el film tiene sus fallos: algunas escenas se alargan para rellenar y no hay mucha historia de la que hablar. Pero esos fallos se ven compensados con algunos momentos visuales tremendos, como la fantástica secuencia de los títulos de crédito, numerosas referencias a la ciencia ficción de los 50 y a varias películas de culto, y unos divertidos números musicales.
 
La película es tontorrona a más no poder pero ella lo sabe. Lo mejor para disfrutarla es simplemente dejarse llevar por el absurdo y disfrutar de momentos memorables como Davis cantando en ropa interior. Aunque la mayoría cree que el film es infumable porque se trata de una gigantesca horterada sin ningún sentido, yo creo que es realmente fantástico porque es una gigantesca horterada sin ningún sentido.

Espero que, con lo grande que es el mundo, haya más gente que sepa disfrutar de esta comedia espacial romántica y musical. Y os lo dice el mismo que recomienda Howard... Un nuevo héroe (Howard the Duck, Willard Huyck, 1986), así que ya sabéis el valor que tiene mi opinión.


27 feb. 2014

El aprendiz de Satanás (Satan's Little Helper)


Si os apetece una película que mezcle terror y comedia, con abundantes dosis de mala leche y suspense, nada mejor que la película que os traigo hoy: El aprendiz de Satanás (Satan`s Little Helper, Jeff Lieberman, 2004).

Es Halloween y el pequeño Douglas (Alexander Brickel) ha decidido ir disfrazado del protagonista de su videojuego favorito: el Ayudante de Satanás. Tras pelearse con su hermana Jenna (Katheryn Winnick), Douglas se cruza con un peligroso y silencioso psicópata enmascarado (Joshua Annex) que confunde con el Satanás de su videojuego. Douglas se ofrecerá a ayudar a "Satanás", provocando que el misterioso psicópata pueda llevar a cabo una monumental orgía sangrienta.

Es una lástima que el imaginativo guion de Lieberman se vea en ocasiones limitado por el bajo presupuesto, pero es ese mismo bajo presupuesto el que permite a Lieberman crear escenas que mezclan la comedia y el terror de una manera salvaje y efectiva. Por ejemplo, uno de los momentos más celebrados del film es cuando Douglas y Satanás se van de compras: con su carrito se dedican a atropellar y atacar a todo aquel que se les pone por delante: viejecitas, mujeres embarazadas, niños...

Además de estos toques de humor negro, en el film abundan los momentos de suspense, especialmente en su frenética media hora final. Lieberman ambienta la historia en una isla, de modo que se hace creíble la manera en que el psicópata elimina a toda la policía del lugar. De este modo se crea una situación de caos y anarquía en la cual el psicópata se puede mover con toda libertad. Es como La noche de las bestias (The Purge, James DeMonaco, 2013) pero bien hecho.

El film, como veis, mezcla comedia y terror. Sin embargo, la comedia se concentra más en la primera parte de la película y, aunque no la abandona, progresivamente va cediendo espacio al terror. Con este equilibrio se acaba logrando un film muy entretenido y que aprovecha al máximo las distintas posibilidades que tiene su premisa argumental.

Lieberman se emplea a fondo a la hora de crear un film que resulte entretenido a diversos niveles y lo logra. Es habitual encontrarse con premisas interesantes pero es normal encontrarse luego que su ejecución es algo decepcionante. En este film pasa justo lo contrario, va más allá de lo que en un principio esperaba. Muy recomendable.

El único tráiler del film que he encontrado es este pésimo tráiler castellano. No es pésimo por el doblaje sino por la voz narradora que vende muy mal la película y realmente no da una idea de cómo es realmente el film.


26 feb. 2014

Terror en Dunwich (The Dunwich Horror)

 
Hacia el final de la década de los 60, la AIP y Roger Corman habían exprimido al máximo Edgar Allan Poe, así que buscando el mismo éxito que habían obtenido con esa serie de adaptaciones, pensaron empezar a adaptar relatos de H. P. Lovecraft, aunque al final la cosa no acabó de funcionar. Esta no era la primera adaptación que producían de un relato de Lovecraft, ya en 1963 habían adaptado la novela El caso de Charles Dexter Ward pero disfrazada de adaptación poeniana en El palacio de los espíritus (The Haunted Palace, Roger Corman). Esta vez, sin embargo, se hace explícito que se trata de una adaptación de un relato de Lovecraft, uno de los más conocidos, y al inicio de la década de los 70 se estrenó Terror en Dunwich (The Dunwich Horror, Daniel Haller, 1970).

Esta película llama la atención, comparada con anteriores de la productora, en que se decidió hacer un film más moderno y contemporáneo. De este modo se introduce unos más que bienvenidos personajes femeninos, pero el enfoque sigue siendo bastante fiel al relato de Lovecraft. Dean Stockwell es Wilbur Whateley, un explorador de lo oculto que busca el Necronomicón para traer de vuelta a los Antiguos. Sandra Dee es Nancy Wagner, una estudiante que caerá presa de Wilbur. La elección de estos actores como protagonistas es bastante curiosa para una película de terror. Dee por entonces era más conocida por sus comedias juveniles, así que verla de golpe envuelta en una película de terror con algunas dosis de sexo debió de ser chocante en su momento.

Como he dicho antes, la película se aleja del típico ambiente gótico habitual en estas películas. Tras una excelente secuencia de títulos de crédito, redondeada por la excelente banda sonora de Les Baxter, la película mantiene una atmósfera muy setentera, cuando los cultos satánicos amenazaban con controlar el mundo. Al hacer un film contemporáneo, también se incluyen abiertas alusiones al sexo en consonancia con la sociedad de entonces. Pero lo que más llama la atención son las escenas psicodélicas y oníricas que pueblan el film, así como la setentera manera que tiene de mostrar al típicamente indescriptible monstruo lovecraftiano. Es por estos toques propios de la época en que fue filmada, que la película resulta interesante y entretenida de ver hoy día.

Esta película no es que sea muy apreciada, precisamente. Cosa que no acabo de entender, ya que como adaptación lovecraftiana está bastante bien y como film monstruoso está bastante logrado. Tal vez sea porque satisface varios de mis apetitos personales, pero creo que Terror en Dunwich se merece más amor del que recibe. Os invito a darle una oportunidad.


25 feb. 2014

Harold Ramis.

Cuando ayer me enteré de la muerte de Harold Ramis, lo único que pude pensar fue: "Mierda". Ramis fue una pieza fundamental en la comedia americana de los 80 y en la contemporánea con películas como Los incorregibles albóndigas y Atrapado en el tiempo. También fue uno de los creadores de lo que son dos películas míticas para mí: Los cazafantasmas y Desmadre a la americana.

Para alguien como yo que desprecia a los pedantes y a los snobs y que se pone de lado de los perdedores, Ramis era el guionista/director ideal ya que de eso trataban principalmente sus películas. Fijaos en Desmadre a la americana, ridículo título español de la clásica Animal House que John Landis dirigió en 1978, en la que un grupo de perdedores juerguistas se enfrenta a un grupo de nazis pijos. Una película que creó todo un género pero la única que presenta a unos personajes con los que me encantaría ir de juerga, mientras que normalmente estas películas las pueblan idiotas insoportables.

Es una noticia que me ha entristecido, pero las películas de Ramis pueden contribuir a eliminar esa tristeza. Como homenaje a este grande de la comedia os sugiero estos clásicos para que los disfrutéis hoy.




24 feb. 2014

Pontypool


Muchas veces, en el cine de terror todo se reduce a ejecución y perspectiva. Es decir, ofrecer una historia ya familiar para el espectador desde una perspectiva diferente o mediante una ejecución sorprendente. La producción canadiense Pontypool (Bruce McDonald, 2008) hace exactamente eso: nos ofrece una historia conocida pero como si fuera nueva.

Descubrí esta película cuando vi el tráiler, incluido en la edición americana en Blu-ray de Zombis nazis (Død Snø, Tommy Wirkola, 2009). En un primer momento pensé que era otra película de zombis, pero luego descubrí que no, no es una película de zombis sino que pertenece más bien al género de "infectados dementes". Los antecedentes de esta película son títulos como la también canadiense y clásica Rabia (Rabid, David Cronenberg, 1977) o Los Crazies (The Crazies, George A. Romero, 1973).

La película se centra en tres personajes: Grant Mazzy (Stephen McHattie), Sydney Briar (Lisa Houle) y Laurel-Ann Drummond (Georgina Reilly). Los tres trabajan en la emisora de radio de Pontypool, un pequeño pueblo canadiense. Grant es un locutor recién llegado de la gran ciudad, Sydney es la productora del programa y Laurel-Ann la técnica. Los tres inician la emisión como de costumbre, pero pronto descubren que está sucediendo algo extraño y terrible en el normalmente tranquilo pueblo.

La película transcurre por entero en la emisora de radio, lo cual puede ser decisivo en que os guste u os aburra. Personalmente me gustó porque para mí transmite muy bien las sensaciones de paranoia y claustrofobia que sufren los protagonistas, así como la forma en que el suspense va aumentando a medida que los hechos se van desarrollando.

En ese sentido, como película que crea una efectiva sensación de suspense, para mí funciona a las mil maravillas. Pero además el film trata temas muy interesantes, que no consisten en los típicos temas que uno ha visto ya mil veces en este tipo de películas, a través de la curiosa forma en la que se transmite el virus que afecta a los ciudadanos de Pontypool. Un tema que dejo intencionadamente vago pero que a los lectores de ciencia ficción cyberpunk les resultará familiar ya que aparece en Snow Crash de Neal Stephenson, editada en España por Gigamesh.

Pontypool es un film que convierte sus carencias en virtudes. Con muy poco logra crear una gran historia, manteniendo al espectador enganchado a la pantalla. Un modesto pero absorbente film de terror.


21 feb. 2014

Maniac Cop


Yo de toda la vida he sido una persona de letras, pero he aquí una operación matemática que hasta yo puedo entender: Larry Cohen + William Lustig = Peliculón. Y la prueba más obvia de la veracidad de esta suma son las películas de la trilogía Maniac Cop, toda una delicia para los espectadores (bueno, por lo menos dos de ellas).

La primera entrega, Maniac Cop (William Lustig, 1988), nació una tarde de febrero en la que Cohen y Lustig quedaron para comer. Cohen le preguntó a Lustig por qué no había hecho una secuela de Maniac (William Lustig, 1980) y Lustig le contestó que porque era una historia contenida y no veía forma de continuarla. Entonces Cohen tuvo una súbita inspiración: "¿Qué te parece el título Maniac Cop?" A Lustig le encantó la idea, y sumándole el tagline Tienes derecho a permanecer en silencio... para siempre, vio que tenían una película entre manos.

Cohen se encargó del guion y Lustig de dirigirla y producirla (en los títulos de crédito aparece el nombre de Cohen como productor, pero fue como compensación por cobrar según escala por el guion en lugar de lo que era habitual por su estatus como guionista de prestigio, sucede lo mismo en la segunda). La película empezó a rodarse de forma casi inmediata y quedó completada de forma rapidísima. Contando además que tenía un presupuesto bajo para la época, un millón de dólares, se esperaría que el resultado final de una película hecha tan deprisa no fuera muy interesante. Pero estamos hablando de Cohen y Lustig, dos expertos en hacer maravillas con poco dinero y en poco tiempo.

Con un reparto que incluye los actores de culto Tom Atkins, Bruce Campbell y Laurene Landon, redondeado con la presencia de actores como Richard Roundtree y Robert Z'Dar, Maniac Cop mezcla terror y thriller para contarnos la historia de un misterioso policía psicópata que se dedica a matar inocentes por las calles de Nueva York. Atkins es el inspector Frank McCrae, encargado de investigar los asesinatos del policía maníaco, y Campbell es Jack Forrest, un agente acusado injustamente de los asesinatos que huye para demostrar su inocencia.

Lustig le imprime un ritmo frenético al ya de por sí frenético guion de Cohen, dando como resultado un film que te mantiene pegado al borde de la butaca gracias a sus fantásticas secuencias de acción, sus elevadas dosis de suspense y la forma en la que transmite al espectador lo bien que se lo estaban pasando haciendo la película. Un film que se merece su estatus de clásico de culto, ya que hoy día se sigue manteniendo en plena forma. Muy recomendado.




Maniac Cop 2 (William Lustig, 1990) fue la primera película que vi de esta franquicia. La razón de ello es bastante simple: te encontrabas esta película en todos los videoclubes en los que entraras a principios de los 90. Y no es extraño ya que esta película, descrita por Lustig como "un cruce entre French Connection y La novia de Frankenstein", es toda una maravilla.

Maniac Cop 2 es posiblemente una de las pocas secuelas que consigue superar la película que la originó. No solo porque es un film mucho más espectacular, gracias a los 4 millones de presupuesto que tuvo el film, sino también por su historia delirante que nos presenta al policía maníaco aliado con un demente psicópata dedicado a asesinar strippers.

Esta entrega arranca en el momento que termina la primera. Pero en lugar de seguir la misma historia, hace un giro e introduce nuevos personajes y elementos sobrenaturales, haciendo que Matt Cordell, el poli maníaco, experimente una evolución parecida a la de Jason Voorhees. Cordell aquí pasa a ser una criatura de ultratumba, lo que sirve al film para crear espectaculares secuencias como el tiroteo en la comisaría.

El hecho de contar con más dinero le permitió a Lustig crear escenas memorables, como la escena en la que uno de los personajes protagonistas, Susan Riley (Claudia Christian), es esposado por fuera al volante de un coche que luego es lanzado carretera abajo. Pero el dinero se empleó también en crear un look más elaborado que le hiciera justicia al ambicioso guion de Cohen.

La manera en que el guion va girando a izquierda y derecha hace que el film resulte entretenido en todo momento, ya que el espectador espera con ansia ver qué sucederá a continuación. De ahí que el film acabe resultando superior a Maniac Cop, ya que amplía y enriquece la historia y la lleva a otro nivel. Un film auténticamente fantástico.




Tras la genial Maniac Cop 2, Maniac Cop 3 (Maniac Cop 3: Badge of Silence, 1993) lo tenía bastante complicado para estar a la altura. El hecho de que sea una película de Alan Smithee, el seudónimo utilizado por aquellos directores que rechazan tener nada que ver con la película en la que han trabajado, ya os indica que Maniac Cop 3 no está a la altura de las anteriores entregas.

La producción del film fue muy conflictiva, dando como resultado que 51 minutos de los 85 que dura la película fueron rodados por Lustig, y el resto fueron filmados por uno de los productores, Joel Soisson, con el objetivo de alcanzar la mínima duración necesaria para poder estrenar la película. Las escenas de acción fueron rodadas por Lustig. ¿Culpables? Lo cierto es que, tras ver el documental Wrong Arm of the Law: The Making of Maniac Cop 3 (incluido en la edición en Blu-ray de la película), yo me quedé con la sensación de que fue un poco culpa de todos. Eso sí, hay que darle puntos a Lustig ya que podía haber fácilmente hecho que los productores quedaran como los malos de la película, ya que él fue uno de los fundadores de Blue Underground, la compañía que edita la película en Blu-ray, pero se ofrece una perspectiva bastante equilibrada de cómo fue todo.

Pero lo sorprendente es que la película no está del todo mal, puede que sea la única "dirigida" por Alan Smithee que resulta entretenida. Sufre los problemas que uno esperaría de un film cuyo guion fue reescrito y reescrito mientras se rodaba. Y hay que ser honestos, la premisa original que creó Cohen (de nuevo, incluida entre los extras de la edición en Blu-ray) no es que fuera muy acertada y me alegro enormemente de que se desechara. Lustig, además, se enfrentaba al problema de hacer algo que superara Maniac Cop 2 pero contando con un presupuesto similar al de Maniac Cop. El producto final es un film que por si mismo resulta divertido de ver, pero con un guion no muy inspirado y con serios agujeros.

A lo mejor para quitarse la espina de esta tercera entrega, Lustig ahora está trabajando con Nicolas Winding Refn para hacer un remake de Maniac Cop.


20 feb. 2014

Creature aka The Titan Find

La criatura a la que hace referencia el título de esta entretenida serie B no es Klaus Kinski, el cual tiene un pequeño pero memorable papel en esta película, sino una misteriosa criatura hallada en lo más profundo de una luna de Saturno. Una criatura que irá matando uno a uno a los miembros de una expedición de rescate espacial. Sí, una de esas.

Creature (aka The Titan Find, William Malone, 1985) fue una película que compré sin saber nada de ella, me llamó la atención la carátula y venía de regalo en una revista, así que pensé que no perdería mucho (de hecho, cogí la revista de la librería de mi padre, así que no perdí nada). Y fue todo un acierto. La película es entretenida, sangrienta y tiene un montón de detalles divertidos. Detalles que la redimen como simple derivado de Alien, el octavo pasajero (Alien, Ridley Scott, 1979).

Por ejemplo, hay una escena en la que los astronautas hablan de como matar a la criatura. Uno de ellos menciona el final de El enigma... de otro mundo (The Thing from Another World, Christian Nyby, Howard Hawks, 1951), así que preparan una trampa siguiendo los pasos de los personajes del clásico film producido por Howard Hawks. Además, se pueden ver por los decorados hechos con cuatro duros artefactos de la clásica Planeta prohibido (Forbidden Planet, Fred M. Wilcox, 1956), ya que el director es fan de esta película. Con todo esto quiero decir que, sin dudarlo, el film se puso en producción aprovechando el éxito de Alien, igual que hicieron otras grandes películas de serie B de la época como Forbidden World (Allan Holzman, 1982), y, de hecho, el monstruo de esta película parece una copia de la creación de H. R. Giger, pero, al igual que el film de Scott, argumentalmente el film bebe de las películas de ciencia ficción monstruosa que empezaron a invadir las pantallas de cine a partir de los años 50.

Otra cosa curiosa, no sé si fue por su trabajo en esta película, pero varios de los encargados de los efectos especiales de esta película (como los hermanos Dennis y Robert Skotak y Alec Gillis) luego trabajaron a las órdenes de James Cameron en Aliens, el regreso (Aliens, 1986). Y otra cosa aún más curiosa, si cuando la vi en un primer momento me pareció un derivado de Alien, vista ahora parece que Prometheus (Ridley Scott, 2012, 1-2-3) tomó ideas prestadas de esta película. Cosa que no hizo, simplemente ambas beben de las mismas fuentes, pero significa que muchas de las cosas que aparentemente no podían aceptar los espectadores de Prometheus (como los exploradores espaciales quitándose sus cascos y gente tocando lo que no ha de tocar -aparentemente la gente que se queja de esto olvida que John Hurt prácticamente mete su cabeza en el huevo alien para ser infectado-), también aparecen en esta película porque, repito, son cosas que vienen sucediendo en este tipo de películas desde los años 50.

Eso sí, Creature tiene algo que no tienen las demás: telarañas en las ruinas milenarias que se encuentran en la luna Titán. Detalle que me hizo mucha gracia.

Aunque el argumento no es nada del otro mundo, sigue el típico esquema de astronautas versus monstruo espacial, Creature acaba siendo un film de serie B muy disfrutable gracias a sus toques únicos y alguna cabeza explotadora. Si os gustan este tipo de películas, os la recomiendo.


19 feb. 2014

La película de medianoche de Tobe Hooper

 
Se acaba de descubrir una película que Tobe Hooper dirigió cuando era adolescente: Destiny Express. La calidad del film no debe ser nada del otro mundo, pero su interés al ser uno de los primeros trabajos de un respetado director de cine de terror hace que se haya proyectado en el festival SXSW (South by Southwest) de Austin, Texas, Estados Unidos. La reacción ha sido increíble: todos aquellos que han visto la película sufren brotes psicóticos, extrañas enfermedades venéreas y mutaciones. Una plaga que se ha extendido por todo el país y amenaza con destruirlo.

Por lo menos es lo que sucede en Midnight Movie, una novela escrita por Tobe Hooper y Alan Goldsher que descubrí mientras me documentaba para el comentario del Eggshells (1969) de Hooper. Tenía mucha curiosidad por leer esta novela, para comprobar que hacía Hooper sin las constricciones de un presupuesto ni la interferencia de un estudio. Descubrir si el "periodo oscuro" de Hooper, las infumables películas que rodó durante los 90 y principios del siglo XXI, del cual empezó a salir en 2004 con el remake La masacre de Toolbox (Toolbox Muders), se debía a su dificultad para trabajar dentro del sistema de los estudios y que no encontraba financiación para sus proyectos personales o a que se le había terminado la chispa creativa.

A juzgar por la novela, Hooper tiene chispa creativa para rato.

Midnight Movie está escrita en forma de novela periodística y oral. Goldsher adopta el papel de un periodista que investiga la plaga que asoló Estados Unidos a partir de la proyección de Destiny Express, fenómeno en el que Hooper se ve involucrado e intenta combatir con la ayuda de algunos supervivientes.

Para crear este aspecto de "realidad", el equivalente literario del found footage, en la novela se alternan entrevistas a los implicados con recreaciones de páginas web, conversaciones de twitter, diarios escritos a mano y artículos de periódico. Este collage literario hace que la lectura del libro sea muy ágil y rápida, antes de que te des cuenta ya te lo has terminado de leer.

A la "leegibilidad" de la novela también contribuye el tono con el que está escrita. Al principio se narra usando un tono cercano a la comedia negra, siguiendo el estilo usado por Hooper en La matanza de Texas 2 (The Texas Chainsaw Massacre 2, 1986), pero a medida que la situación se va haciendo más grave, la novela se va oscureciendo.

Hay un detalle que me ha resultado particularmente interesante y es la parodia que hace Hooper de si mismo, se retrata como un antisocial que tiene una pistola cerca en caso de alguien llame a su puerta, y de los mitos que le rodean. He aquí un ejemplo sacado de la novela:

Algún idiota gritó: 
 
-A la mierda con La Matanza de Texas. ¿Qué pasó en Poltergeist?

Ah, Poltergeist. Hay muchos rumores en lo que se refiere a mi trabajo en esa película, y solo oirás rumores porque nadie hablará de ello, incluido yo mismo. Dije:
 
-Sin comentarios. Siguiente pregunta. 
 
En definitiva, Midnight Movie resultó ser una lectura entretenida e interesante, que ha contribuido a despertar mi curiosidad sobre los futuros proyectos de Hooper, cinematográficos y literarios. De momento solo está editada en inglés y francés, que yo sepa.

18 feb. 2014

Monuments Men (The Monuments Men)

 
Ya podéis leer en Underbrain Mgz mi crítica de la nueva película dirigida por George Clooney, Monuments Men (The Monuments Men, 2014).


Es un film con un gran reparto, pero el resultado final es algo decepcionante.

Remote Control

Jeff Lieberman rodó en 1987 la entretenida y recomendable Remote Control. Mezcla de ciencia ficción y comedia, la película es un homenaje al cine de ciencia ficción de los 50 y una sátira de los años 80.

El argumento no tiene desperdicio: Remote Control es una oscura película de los años 50 que acaba de aparecer en vídeo, provocando entusiastas reacciones: todo aquel que la ve es presa de una furia homicida que lo induce a matar a todos aquellos que tenga cerca. Cosmo (Kevin Dillon) y Georgie (Christopher Wynne) trabajan en un videoclub y son los primeros en darse cuenta de que hay algo extraño relacionado con Remote Control. Cuando sean injustamente acusados de un asesinato llevado a cabo por un "remoteado", harán lo imposible para averiguar que se esconde tras la película asesina. La guapa Belinda (Deborah Goodrich) se les unirá en la huida.

La explosión del vídeo doméstico en los 80 inspiró a Lieberman la historia. Los primeros aparatos de vídeo doméstico se empezaron a desarrollar durante los años 60, pero no se empezaron realmente a comercializar hasta mediados de los 70. Sin embargo, es en los 80 cuando realmente se produce una gran explosión "videográfica". Este fenómeno, mezclado con los excesos propios de la cultura ochentera, es satirizado en el film. Lieberman crea unos 80 excesivos y muy coloristas, creando paralelos con la película-dentro-de-la-película, de modo que se crea un juego de muñecas rusas: como si Remote Control fuera, en realidad, otra película-dentro-de-una-película que está siendo vista desde un ignoto futuro. Lo cual está sugerido también por el letrero que aparece al principio de la película situando el film en "la Tierra, 1987" (año en que se rodó la película).

Lo que resulta curioso es que, aunque, deliberadamente, Lieberman representó unos años 80 exagerados para satirizarlos, vista hoy día a la película se le añade un elemento nostálgico ya que se parece bastante a lo que se recuerda de la época, no a cómo era realmente.

Sátiras aparte, el film es un homenaje a las películas de ciencia ficción de los 50, no solo por la recreación de una película de la época, el estilo y argumento de Remote Control entra dentro de este homenaje. Esto se enfatiza en el protagonista, Cosmo, que es un héroe que sigue el mismo patrón de los héroes de ese tipo de películas. Curiosamente, Dillon protagonizaría poco después el estupendo remake de La masa devoradora (The Blob, Irvin S. Yeaworth, Jr., 1958) El terror no tiene forma (The Blob, Chuck Russell, 1988).

Vi esta película sin saber nada de ella, me la compré en Blu-ray por el simple hecho de que era una película de Jeff Lieberman y quería completar su filmografía. Así que me llevé una agradable sorpresa al descubrir un film entretenido, divertido y ágil. Un film que además de ser entretenido tiene un interesante subtexto que lo enriquece. Por ello lo recomiendo sin prejuicios. No he encontrado ningún tráiler del film (tampoco en el Blu-ray hay ninguno), pero os dejo con una escena del mismo que recuerda a otra escena memorable de otro film Lieberman, Destello azul (Blue Sunshine, 1978).


17 feb. 2014

Maldita serie

 
Yo no soy mucho de series. Me da bastante igual lo que está de moda, la serie de la que todo el mundo habla y etc., etc. En cierto modo, aplico el mismo criterio a las series que veo que a las películas que veo: dejo que sea mi particular sentido arácnido el que escoja qué ver y cuándo. También he de decir que siento predilección por series cortas, que terminan al cabo de unas pocas temporadas y me aburren las que se alargan eternamente.

Desde finales de enero, Canal + Series emite True Detective, serie creada por Nic Pizzolatto. Es una serie de la HBO, lo que significa temporadas cortas. El argumento parecía interesante, los actores y actrices protagonistas y secundarios me gustaban. Además, Pizzolatto quiere hacer cada temporada independiente, con diferentes historias y actores, al estilo American Horror Story, lo cual me parece perfecto. El día que estrenaban la serie me puse a verla pensando "parece divertida, el tipo de historia criminal que me gusta". Y vi el primer episodio. Y terminó el primer episodio.

Ahora esta maldita serie me tiene enganchado.

True Detective es puro arte. Aprovecha al máximo las ventajas del formato televisivo; narrativamente está a la altura de una buena novela y visualmente está a la altura (y en ocasiones supera) de una producción cinematográfica de gran calidad. El primer episodio, comparado con los demás, es algo lento y sirve para introducirte en el universo de la serie. Luego, de forma progresiva, en cada episodio se va elevando la intensidad dramática.

La serie transcurre en dos tiempos. 1985, se descubre el cadáver de una mujer asesinada de forma ritual. Los inspectores Rust Cohle (Matthew McConaughey) y Martin Hart (Woody Harrelson) son los encargados de llevar la investigación. 2002, los detectives Cohle y Hart son interrogados en relación a ese caso por razones desconocidas. A través de las entrevistas, vamos descubriendo que sucedió en 1985 y quiénes son estos detectives. Esta manera de plantear la narración permite a la serie introducirnos en la cabeza de los detectives, ver cómo les afecta el caso e involucrarnos cuando sus respectivas vidas se van convirtiendo en un infierno, atrapados en la absorbente espiral en que se ha convertido el caso.

Lo interesante para mí es que la serie se aleja del estilo procesal habitual en las series televisivas americanas, donde se centran en el proceso que lleva a los policías a meter al asesino entre rejas (pruebas científicas, análisis de ADN y demás), para centrarse más bien en cómo viven y cómo les afecta la investigación a los dos inspectores involucrados en ella. Pensad en Zodiac (David Fincher, 2007) o en las novelas de James Ellroy o David Peace como ejemplos de lo que quiero decir.

La serie tiene un estilo visual puramente cinematográfico. Para haceros una idea, sin "espoilear" nada, el cuarto episodio utiliza un increíble plano secuencia para seguir a uno de los protagonistas atrapado en una situación peligrosa que podría haber firmado Brian De Palma.

Como ya he dicho, me tiene completamente enganchado. Y es así porque parece que la han hecho pensando en mí, cogiendo los temas y estilos que más me gustan dentro de la narrativa criminal y policíaca y los han elevado a la décima potencia. Todo ello contado usando un soberbio estilo visual. Redondeando el conjunto, una fantástica banda sonora a cargo de T-Bone Burnett.

Para mí, es una serie imprescindible.



14 feb. 2014

Mi proyecto científico (My Science Project)

 
Esta es una de esas películas que soy incapaz de comentar con un mínimo de objetividad, ya que para mí es pura nostalgia. Tenedlo en cuenta mientras leéis mi opinión sobre Mi proyecto científico (My Science Project, Jonathan R. Betuel, 1985).

Michael Harlan (John Stockwell) tiene un serio problema: o presenta un tremendo proyecto científico para la clase de ciencias del señor Roberts (Dennis Hopper), que prefiere que los alumnos lo llamen simplemente Bob, o suspenderá y se quedará sin diploma de graduación. Una noche, acompañado de la empollona Ellie Sawyer (Danielle von Zerneck), Harlan se cuela en un depósito de chatarra del ejército, lugar donde encuentra un extraño aparato que espera le sirva como proyecto. Este extraño aparato, extraído de una nave espacial, se alimenta de energía eléctrica y cuanta más energía tiene más peligroso se convierte ya que crea un enorme portal espacio-temporal. Harlan, Danielle, el amigo del alma de Harlan Vince Latello (Fisher Stevens) y el repelente empollón Sherman (Raphael Sbarge) deberán enfrentar mil peligros intentando cerrar el portal antes de que se trague toda la Tierra.

Betuel había debutado en el cine con el guion de otra película de culto: Starfighter: la aventura comienza (The Last Starfighter, Nick Castle, 1984). Mi proyecto científico guarda bastantes similitudes con Starfighter: ambas tratan sobre adolescentes que se ven envueltos en épicas aventuras de ciencia ficción que les ayudarán a madurar. Por desgracia, Mi proyecto científico se estrenó el mismo verano que otros mastodontes del cine palomitero como fueron Los Goonies (The Goonies, Richard Donner, 1985), Regreso al futuro (Back to the Future, Robert Zemeckis, 1985), La mujer explosiva (Weird Science, John Hughes, 1985) o De pelo en pecho (Teen Wolf, Rod Daniel, 1985); así que la película pasó bastante desapercibida en el momento de estrenarse en el cine.

Por suerte, la vida de las películas ya no se acababa una vez salían de la cartelera, y Mi proyecto científico se benefició de una segunda vida en el mercado del vídeo doméstico, que fue donde servidor la descubrió.

La película es muy ochentera y eso forma parte de su encanto. La forma de hablar de los personajes, el estilo de vestir, la música, todo se conjura para que el espectador reviva de nuevo una época de la misma manera que el aparato alienígena abre un portal hacia otros tiempos, espacios y dimensiones. Sin embargo, la película destaca especialmente por la parte en que el instituto se convierte en un mundo aparte en el que los protagonistas se ven atrapados. Los efectos visuales y prácticos son de lo mejor de la época y yo destacaría en particular la aparición de un tremendo dinosaurio.

Su tono ligero, con grandes dosis de comedia, hace que el film se pase bastante rápido, incluso hoy día. El reparto está bastante bien, incluida la típica empollona de la época: una chica guapa con gafas, en el cual destaca Hopper haciendo una ligera parodia de si mismo.

En fin, ya he dicho al principio que mi gusto por esta película se basa más en la nostalgia que en cualquier objetivo valor cinematográfico. De todos modos, dadle una oportunidad, puede que también os haga disfrutar como a mí. Me disculpo por la calidad del tráiler, pero es el único que he encontrado.


12 feb. 2014

Exquisitas ternuras (Exquisite Tenderness)


Hace poco estaba rebuscando entre mis cintas de vídeo esperando encontrar algo jugoso que ofreceros. Así fue como me encontré con un cinta en la que había dos títulos que no tenía ni idea de a qué se referían: Malsons de pel·lícula (pesadillas de película) y Exquisida tendresa (exquisita ternura). Malsons resultó ser el documental The American Nightmare (Adam Simon, 2000) que grabé de la TV3 y Exquisida resultó ser el film Exquisitas ternuras (Exquisite Tenderness aka The Surgeon, Carl Schenkel, 1994), película que grabé cuando la pasaron por el programa Gótic, que estaba dedicado al cine de terror y fantástico, del autonómico Canal 33. Es también una película de la que no recordaba absolutamente nada.

El film cuenta con un señor reparto que incluye a: Malcolm McDowell, Charles Dance, James Remar, Peter Boyle e Isabel Glasser, que es pelirroja y siempre he sentido debilidad por las pelirrojas. Con este reparto era extraño que no la recordara. Como la película se grabó en dual, ahora podía verla en versión original, algo para lo que no tenía suficientes conocimientos de inglés en el momento de grabarla, gracias al sistema que ya comenté en Trans-Gen, los genes de la muerte (The Kindred, Stephen Carpenter, Jeffrey Obrow, 1987).

Durante la primera media hora, la película parece un thriller médico. Todo empieza cuando las no del todo claras prácticas que lleva a cabo el doctor Stein (McDowell) relacionadas con un nuevo suero, llaman la atención de la doctora Teresa McCann (Glasser), que las empieza a investigar. Cuando una de las pacientes del doctor Stein muere misteriosamente, la doctora McCann, con la ayuda del doctor Hendricks (James Remar), investigará si tiene algo que ver con el proyecto del doctor Stein. Pero cuando la doctora McCann y el doctor Hendricks descubren quién está tras las muertes, el demente y antiguo doctor Julian Matar (Sean Haberle). La película deriva en este punto hacia el cine de terror.

El director Schenkel mantiene en todo momento un ritmo ágil, haciendo que la historia se mueva con rapidez. Las escenas de suspense se suceden y el espectador se mantiene entretenido mientras los protagonistas intentan detener al cirujano psicópata que ha ideado una manera para regenerarse y recuperarse de cualquier herida. Sin embargo, no es un film que vaya a comprarme en DVD tras haberlo visto de nuevo. Es entretenido, tiene buenas interpretaciones, pero es simplemente eso. Entretenido pero no de una forma memorable, os puede hacer pasar un buen rato si no estáis con un ánimo muy exigente.


11 feb. 2014

El ático (Crawlspace)


Los que hayáis visto Trampa para turistas (Tourist Trap, David Schmoeller, 1979), recordaréis que la última parte de la película es pura locura, con la protagonista atrapada en la casa del psicópata encarnado por Chuck Connors. En El ático (Crawlspace, 1986), David Schmoeller nos vuelve a ofrecer una experiencia parecida, solo que en lugar de 20 minutos, nos ofrece 80 minutos de locura, suspense y terror en compañía de Klaus Kinski.

Kinski interpreta al doctor Karl Gunther, el cual sigue la tradición familiar de asesinar a destajo: su padre fue médico en un campo de concentración nazi. Gunther ha adquirido un edificio de apartamentos que ha llenado de trampas mortales, además de idear un sistema de conductos que le permite espiar a las guapas inquilinas de su edificio (Gunther solo alquila apartamentos a bellas mujeres) y sorprenderlas ocasionalmente metiendo ratas u otros bichos en sus apartamentos. Lori Bancroft (Talia Balsam) será la nueva inquilina que tendrá que enfrentarse a los juegos mortales de Gunther.

Viendo esta película es inevitable que te vengan a la cabeza otras películas con las que comparte elementos, como la casa repleta de trampas mortales que también es usada en El sótano del miedo (The People Under the Stairs, Wes Craven, 1991) o The Collector (Marcus Dunstan, 2009), así como el encargado que espía/mata a sus inquilinos que aparece también en películas como Sliver (Acosada) (Sliver, Phillip Noyce, 1993) o Mientras duermes (Jaume Balagueró, 2011) (que en algunos momentos roza el plagio de esta película).

Sin embargo, estas películas mencionadas no resultan tan efectivas como El ático, ya que la película de Schmoeller cuenta con algo que las demás no tienen: Klaus Kinski. El actor ofrece una interpretación que resulta hipnótica y fascinante desde el primer momento. En el prólogo del film vemos como despacha con una de sus trampas a la última inquilina de la que se ha encaprichado (y descubrimos que mantiene encerrada en una jaula una mujer a la que le ha arrancado la lengua y que mantiene como si fuera una mascota mientras se dedica a contarle su vida). Tras el asesinato, Gunther se sienta en la cocina y se dispone a jugar a la ruleta rusa. Cuando el percutor cae en una cámara vacía, Gunther dice "que así sea" y pone un anuncio para alquilar el apartamento que acaba de quedar vacío, ritual que repite en varios momentos de la película. Gracias a Kinski, este ritual suicida, así como los momentos íntimos del personaje en que recuerda su vida pasada, tienen una fuerza y un impacto que los convierte en memorables, mientras con otro actor serían risibles o poco creíbles.

En la edición en Blu-ray de la película (de Scream Factory, zona A), se incluye un divertidísimo cortometraje titulado Please Kill Mr. Kinski (1999) en el cual el director rememora lo difícil que fue trabajar con el imposible actor. Las cosas llegaron al extremo de que uno de los productores sugirió matar a Kinski para cobrar el seguro y no lo decía bromeando. Pero ya os digo que todo ese sufrimiento valió la pena, porque Kinski convierte en joya de culto lo que podría haber sido una película bastante típica. Por supuesto, el trabajo de Schmoeller también es importante, especialmente en la parte final, cargada de suspense, donde también destaca la fantástica banda sonora de Pino Donaggio. Tampoco podemos obviar el trabajo de Balsam, que está muy bien como la inocente Lori que se ve atrapada en un edificio lleno de trampas. Pero es que Kinski lo convierte en algo realmente especial.

Este es un film que no conocía hasta hace poco y ha sido todo un descubrimiento. Una maravilla de culto llena de suspense y tensión que recomiendo sin reservas.


10 feb. 2014

El innombrable (The Unnamable)

Gracias al éxito de las películas de Stuart Gordon, en los 80 y 90, el nombre de H. P. Lovecraft era usado de la misma manera que el de Edgar Allan Poe era usado en los 60. Aunque nunca se llegó al extremo de usar el nombre de Lovecraft en algo que no fuera una adaptación de un relato suyo, como sí sucedió en el caso de Poe (los capitostes de la AIP cambiaron el título de El general Witchfinder [Witchfinder General, Michael Reeves, 1968] por Edgar Allan Poe's Conqueror Worm para venderla en Estados Unidos, El palacio de los espíritus [The Haunted Palace, Roger Corman, 1963] se vendió como una adaptación del poema homónimo de Poe pero en realidad se trataba de una adaptación de El caso de Charles Dexter Ward de Lovecraft), en muchas ocasiones las adaptaciones que se hacían eran muy libres.

Este es el caso de El innombrable (The Unnamable, Jean-Paul Ouellette, 1988), film basado en el relato de Lovecraft Lo innombrable. Los primeros diez minutos son una adaptación más o menos fiel del cuento pero el resto es pura invención del director/guionista Ouellette.

Un grupo de estudiantes de la universidad de Arkham se mete en la vieja casa Winthrop para explorarla, atraídos por las leyendas que se cuentan del lugar. Allí, uno a uno serán eliminados por una monstruosa criatura. Randolph Carter (Mark Kinsey Stephenson) y Howard Damon (Charles King) se enfrentarán a la criatura con la ayuda del Necronomicón.

Como he dicho, los primeros minutos de la película siguen el relato de Lovecraft, así como la película está protagonizada por Randolph Carter, recurrente personaje que protagoniza diversos relatos del maestro del terror cósmico, incluido entre ellos Lo innombrable. Y entiendo que, debido a la breve naturaleza del relato, Ouellette decidiera expandir la historia añadiendo material de su cosecha. Lo que no entiendo es que se usara a Lovecraft para hacer una típica película de "estudiantes" perseguidos por un monstruo.

Además de típica y tópica, El innombrable es bastante aburrida. Aunque los efectos especiales están bastante bien, no salvan al espectador del sopor que provoca el film siguiendo a unos personajes sin interés deambulando por una casa abandonada. A pesar de todo, el film funcionó en vídeo, ya que al cabo de poco tiempo apareció The Unnamable II: The Statement of Randolph Carter aka The Unnamable Returns (Jean-Paul Ouellette, 1992), que por supuesto no tiene nada que ver con el cuento de Lovecraft La declaración de Randolph Carter aunque coja algunos personajes del mismo.
El film arranca momentos después del final de El innombrable para seguir las peripecias de Randolph Carter y Howard Damon enfrentándose a la criatura innombrable. Por increíble que parezca, aunque este film contó con un mayor presupuesto, es más ambicioso y amplía la historia del primer film, es casi tan aburrido como el anterior.

La única razón por las que he visto estas películas es por mi amor a la obra de Lovecraft, que con espíritu masoquista me lleva a ver adaptaciones de sus cuentos y novelas por más malas que sean. Lo curioso es que volví a ver El innombrable porque tenía un buen recuerdo de ella de cuando la vi por primera vez en vídeo, pero no sé en qué estaría pensando.



6 feb. 2014

La Lego® película (The Lego Movie)

 
Una obra maestra se estrena este viernes: La Lego® película (The Lego Movie, Phil Lord, Christopher Miller, 2014). Para saber por qué me parece una obra maestra podéis leer la crítica que he escrito sobre ella para Underbrain Mgz:


Honestamente os digo que creo que es lo mejor que se estrena esta semana. Una maravilla con la disfrutaréis de principio a fin, a no ser que estéis muertos por dentro.


F/X Efectos mortales (F/X)

Imagino que esta es una de esas películas que generan comentarios nostálgicos por parte de los lectores/as, porque básicamente es la nostalgia la que hace que hoy os traiga F/X Efectos mortales (F/X, Robert Mandel, 1986).

Rollie Tyler (Bryan Brown) es un reputado experto en efectos especiales. Un día recibe la visita de Martin Lipton (Cliff De Young), el cual trabaja para el departamento de justicia. Lipton le pide a Tyler que colabore con el departamento para que les ayude a hacer creíble el falso asesinato del mafioso Nicholas DeFranco (Jerry Orbach), futuro testigo contra el crimen organizado. La noche de la operación todo se tuerce, Tyler descubre que el supuesto asesinato ficticio ha sido real y que agentes le persiguen para eliminarlo a él. Mientras Tyler intenta salvar la vida, el teniente de la policía Leo McCarthy (Brian Dennehy) investiga el reguero de cadáveres que deja la huida de Tyler.

F/X es una interesante vuelta de tuerca al clásico tema del inocente perseguido por un crimen que no ha cometido. La película mezcla suspense y acción con algunos toques de comedia para lograr que el espectador pase más de 100 minutos muy entretenidos. Y lo logra, principalmente por el carisma de los dos actores protagonistas y la manera en que Tyler maneja la situación usando los trucos de efectos especiales por los que es famoso.

De hecho, la genial idea de convertir en protagonista a un artista de los efectos especiales logra que resulte creíble que una persona normal logre sobrevivir al acoso de expertos asesinos. En ese aspecto, es casi una película a lo Misión Imposible que resulta más creíble que las auténticas películas de Misión Imposible. Además, el uso de trucos prácticos ha hecho que la película se conserve bastante bien, ya que hoy día se siguen usando las técnicas reflejadas en el film.

La película no pretende ser nada más que una buen thriller con generosas dosis de acción y lo consigue. Si no la conocéis, os la recomiendo para cuando os apetezca pasar un buen rato sin muchas complicaciones.



La popularidad que tuvo en su momento F/X hizo que se estrenara FX 2: Ilusiones mortales (F/X2 aka F/X2: The Deadly Art of Illusion, Richard Franklin, 1991).

Rollie verá de nuevo como le piden sus servicios como experto en efectos especiales, pero esta vez se lo pide Mike Brandon (Tom Mason), policía ex de la novia de Rollie, Kim (Rachel Ticotin). Las cosas, obviamente, se torcerán y alguien asesina a Mike. Rollie le pedirá ayuda a Leo, ahora convertido en detective privado, para resolver el asesinato.

Esta secuela contaba con dos cosas a su favor: esta vez Rollie y Leo interactuan durante toda la película (en la anterior sus acciones corrían paralelas en su mayor parte) y un director como Richard Franklin al cual se le daba muy bien el suspense.

Sin embargo, la historia en sí no es demasiado interesante. O debería decir más bien que el desarrollo de la historia no es demasiado interesante. También comete el error de tener al mismo asesino a sueldo tras los protagonistas, con lo cual se le da la imagen de torpe y no muy peligroso. Además, los trucos de Rollie en esta ocasión resultan menos creíbles y más peliculeros. De todos modos, es posible que sea interesante de ver por simple "completismo". Curiosamente, esta película la vi en el cine de mi barrio antes que la 1, en su momento me hizo la bastante gracia como para ponerme a buscar en por los videoclubes del barrio la primera entrega.

También se hizo una serie de televisión a mediados de los 90, que fue cancelada tras dos temporadas. No sé nada más de ella, ya que no la he visto, aparte de que seguía más o menos el estilo de la segunda entrega, con Rollie y Leo atrapando criminales, y que participó en ella la futura Trinity, Carrie-Anne Moss.


5 feb. 2014

La sustancia maldita (The Stuff)

Hay que reconocer que cuando Larry Cohen no estaba acertado, era capaz de hacer auténticos truños insalvables. Pero cuando Cohen acertaba, ya fuera como director y guionista o simplemente guionista, era capaz de ofrecernos auténticas maravillas de culto como Estoy vivo (It's Alive, Larry Cohen, 1974) o La serpiente voladora (Q: The Winged Serpent, Larry Cohen, 1982) cuando ejercía ambas funciones y solo como guionista encontramos títulos como Maniac Cop (William Lustig, 1988) o Última llamada (Phone Booth, Joel Schumacher, 2002). En el caso de La sustancia maldita (The Stuff, Larry Cohen, 1985) nos encontramos ante un Cohen brillante.

La Sustancia es un nuevo producto comestible que está arrasando a lo largo y ancho de los Estados Unidos. A todo el mundo parece encantarle, menos al joven Jason (Scott Bloom) que una noche vio como se movía por si solo. Por supuesto, nadie le cree, pero él intentará demostrar que no está loco. Paralelamente, al espía industrial David "Mo" Rutherford (Michael Moriarty), los competidores de la Sustancia le encargan averiguar exactamente de qué está hecha para poder competir contra ella. En el proceso, Rutherford averiguará hasta que punto es mortal la sustancia de la Sustancia.

Cohen logra diversas cosas con esta película. Primero, crear una divertida sátira sobre la sociedad de consumo, representada por esos adictos compradores de la Sustancia. De hecho, el título original de la película que nombra el producto ya forma parte del chiste: stuff es una palabra para definir de forma no precisa sustancias, cosas o productos. No hay una expresión exacta en castellano, pero en catalán existe el socorrido término "dallonses" (o "daixonses") que sirve el mismo propósito. Cohen no nos ofrece un comentario en ese sentido que sea muy original, pero su ejecución es tan divertida que lo parece. Esta sátira tiene forma de historia de ciencia ficción muy lograda, una vuelta de tuerca sobre las invasiones paranoides de extraterrestres ladrones de cuerpos aunque en esta ocasión se trata de una sustancia que procede de las entrañas de la Tierra y no del espacio. A medida que la víctima va consumiendo la Sustancia, que es muy adictiva, esta se va acumulando en su cuerpo hasta que lo domina por completo y se convierte en su esclavo.

El tono de la película está bastante logrado, mezclando comedia y auténtico suspense de forma efectiva. Con esto se logra que el tema de la película no impida que se pueda ver como una trepidante cinta de ciencia ficción. Cohen logra crear escenas de tensión, como cuando el pobre Jason es acosado por su familia convertida en "sustanciados", que se equilibran bastante bien con los momentos más cómicos.

Aunque los efectos especiales son bastante artesanales, las escenas en las que la Sustancia entra y sale de los cuerpos de sus consumidores o ataca a la gente están muy logradas, dándole en ese sentido la necesaria personalidad al villano de la función.

El próximo mes aparece editada en Blu-ray por cortesía de Arrow Films, pero ahora se puede encontrar editada en DVD. Yo es un film que recomiendo como entretenida cinta de ciencia ficción y como divertida sátira social.


4 feb. 2014

La manzana (The Apple)

 
Menudo era Menahem Golan. Cuando producía películas junto a su socio Yoram Globus al frente de la Cannon, no era extraño que los directores se encontraran de pronto con que medio presupuesto les desaparecía de pronto. No fue así cuando el propio Golan se puso tras las cámaras para rodar La manzana (The Apple, 1980), una fabulosa épica de la cual también escribió el guion, ya se ocupó él de que el dinero fluyera sin problemas para completar esta gran obra maestra. Si al empezar una película aparece en pantalla "a Golan-Globus production", uno sabe que le espera el cielo o el infierno, sin término medio. Y esta película es celestial psicotronía cinematográfica.

Estamos en el futuro: 1994. Durante la celebración de una especie de Eurovisión del futuro (que parece sobria comparada con el festival auténtico), el dúo Pandi (Grace Kennedy) y Dandi (Alan Love), producto del empresario Mister Boogalow (Vladek Sheybal), arrasan sin dificultad. La aparición del dúo Alphie (George Gilmour) y Bibi (Catherine Mary Stewart) amenaza con romper su reinado, pero Míster Boogalow se encarga de que no sea así. Luego, decide comprar al dúo mientras sigue su campaña para dominar el mundo a través de su negocio musical. Alphie no lo ve claro pero Bibi caerá en las garras corruptoras de Míster Boogalow. ¿Podrá Alphie salvar a Bibi de la corrupción?

Cuando esta película se estrenó fue recibida en todas partes con abucheos y fue un espectacular fracaso comercial y de crítica. Es lo que pasa muchas veces con películas que están adelantadas a su tiempo, la gente simplemente no estaba preparada para la absoluta maravilla que es esta película. Desde el primer minuto el film nos ofrece momento supremo tras momento supremo, gracias a su simplón guion, las "interpretaciones" de sus actores protagonistas y a un diseño de producción tan increíblemente hortera que puede provocar derrames cerebrales. Eso sin mencionar los números musicales, que necesitan su propia palabra para ser descritos ya que "kitsch" o "camp" resultan a todas luces insuficientes.

Contemplad, si no me creéis, estos dos sublimes momentos de la película:



Si habéis visto los vídeos sin reíros ni siquiera un poquito es que estáis muertos por dentro.

Esta es una de esas películas en las que, aunque no sea su intención, estoy todo el rato a favor del malo, en este caso Míster Boogalow (volved a ver el principio del segundo vídeo, solo aparecer ya provoca carcajadas). No solo porque el actor que lo interpreta hace que sea el personaje más divertido de la película, también porque el supuesto héroe, Alphie, es un moñas y un pesado que estas deseando ver hundirse en la miseria. Al parecer, el trabajo de Gilmour como Alphie es el único que ha tenido en el cine, cosa bastante comprensible viendo sus habilidades interpretativas. Aunque tiene un momento en el que lleva la barba más postiza que he visto nunca que es bastante divertido, pero creo que es mérito más de la barba postiza (se supone que es su barba) que de Gilmour, y que lleva a cuestas un niño al que parece que sedaron para que se estuviera quieto y da el efecto de que por alguna razón Alphie lleva consigo un niño muerto.

Caso aparte es el de la actriz de culto Mary Stewart. Su Bibi no tarda ni cinco segundos en enrollarse con Dandi y dejar colgado a Alphie, algo bastante comprensible. Esta película marcaría el destino de Mary Stewart, cuyo currículo incluye otros títulos de culto como La noche del cometa (Night of the Comet, Thom Eberhardt, 1984) y Starfighter: La aventura comienza (The Last Starfighter, Nick Castle, 1984).

Como los más listos ya habréis intuido, La manzana es una de esas películas que son tan malas que son buenas. O, en este caso, tan abismal que es sublime. Sublime por el descacharrante diseño de producción, que crea un mundo hortera a más no poder por el cual se mueven los actores con cara de no saber cómo han ido a parar allí. Resulta comprensible que se haya convertido en una película de culto gracias a la gente que sabe cómo se ha de disfrutar una película de estas características.

Si queréis pasar un rato de delirante diversión, os recomiendo esta genial película. Y si lográis mantener vuestra ropa interior seca a lo largo del film, seguro que la aparición de Míster Topps acabará por lograr que os meéis de la risa.