31 jul. 2014

Demonios de la noche (Evils of the Night)

 
Nada como una buena dosis de alegre basura para refrescar una tarde de verano. De basura cinematográfica, claro, como Demonios de la noche (Evils of the Night, Mardi Rustam, 1985), una psicotrónica producción hecha con poco dinero y menos ropa.

Unos extraterrestres aterrizan en la Tierra para obtener sangre de especímenes humanos. Y como han aterrizado cerca de una playa que los adolescentes usan para trotar y bañarse y trotar, sus víctimas serán calenturientos adolescentes cuya energía sexual podría mantener en funcionamiento una central nuclear. Para capturarlos usarán a dos descerebrados mecánicos de pueblo.

Debido al escaso presupuesto, muy convenientemente los extraterrestres adoptan forma humana, concretamente la de las estrellas televisivas de los 60 Julie Newmar, la original Catwoman, y Tina Louise, además del veterano de la serie B John Carradine. Estos se pasan la mayor parte de la película deambulando por el hospital que usan para sus planes diabólicos, soltando absurdos diálogos pseudocientíficos y sacando el máximo provecho de su vestuario espacial (el mismo tipo de vestidos del futuro que encontramos en una película de Ed Wood) y sus anillos de la muerte espaciales. Los dos mecánicos descerebrados (escogidos precisamente por su baja inteligencia, que los hace más aptos para aceptar las paparruchas de los extraterrestres según nos cuenta la película) son los veteranos Aldo Ray y Neville Brand. Aparte tenemos a las vigilantes extraterrestres que se dedican a llevar cuerpos de aquí para allá en sus vestidos futuristas de hombreras plateadas y dedicarse lujuriosas miradas.

Entre las víctimas "adolescentes" nos encontramos cuatro grupos: actores y actrices televisivos, desconocidos y desconocidas de los que no se supo más de ellos, actrices de serie B y actores y actrices porno. Los principales son mezcla de los tres primeros grupos: Nancy (Karrie Emerson), Heather (Bridget Holloman), Billy (Tony O'Dell), Brian (David Hawk) y Connie (G.T. Taylor). Los actores y actrices porno son básicamente los que se desnudan al principio de la película.

Ya os podéis imaginar que el desarrollo de Evils of the Night no es muy complejo aunque sí bastante divertido. De hecho, si la comento aquí es por lo que me hizo reír. En particular, momentos de increíble estupidez como cuando una de las víctimas masculinas se despierta en la parte trasera de la camioneta de los descerebrados psicópatas. ¿Sale corriendo? Claro que no, se toma un momento para abrocharse bien los pantalones y sale tranquilamente. Y cuando ve que se le acercan dos hombres corpulentos llevando pasamontañas negros, ¿entonces sale corriendo? Claro que no, espera que se le acerquen para preguntarles qué está pasando.

En definitiva, una película cutre salchichera pero que te hace pasar un buen rato gracias precisamente a su cutrerío. No es muy distinta de una película de serie B de los 50, pero como eran los 80 le añadieron generosas dosis de desnudos gratuitos y sangre.


29 jul. 2014

El protector (Homefront)

 
Se acaba de publicar mi crítica de la última aventura cinematográfica de Jason Statham en Underbrain Mgz y que podéis leer clicando aquí:


Como película de acción no está mal, como título de Statham es algo mediocre.


25 jul. 2014

Locura del más allá

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. He visto pelucas parlantes introducir una orgía de sangre y camas asesinas devorar a sus incautos ocupantes. Y ahora todos esos momentos se han quedado en nasti de plasti, después de que mi cerebro quedara frito por El visitante del más allá (The Visitor aka Stridulum, Giulio Paradisi, 1979).

Este es el párrafo que dedico a hacer una sinopsis de la película, pero en este caso he desistido. Por un lado, no sabía muy bien como resumir el argumento sin destripar toda la película. Por otro lado, es asombroso lo mucho que se parece a un enfebrecido sueño la descripción del argumento de esta película. Tenemos a John Huston haciendo de figura mesiánica, Shelley Winters parece saber o no de qué va todo, Paige Conner interpreta a una niña que podría ser un resto de una entidad diabólica o el mismo Satán, Lance Henriksen trabaja para una asociación que no sé si se supone que es un culto o qué. Y también aparecen Glenn Ford y Mel Ferrer haciendo pequeños papeles. Si hasta sale Sam Peckinpah, por el poder de Greyskull.

Para mí, uno de los aspectos más fascinantes de este delirio hecho película es que no era un proyecto de cine de autor ni surgió con ganas de hacer algo experimental. La producción se puso en marcha con puro y simple ánimo comercial, cuando el productor Ovidio G. Assonitis quiso repetir el éxito que había obtenido con Poder maléfico (Chi sei?, Ovidio G. Assonitis, Robert Barrett, 1974), un entretenido derivado de El exorcista (The Exorcist, William Friedkin, 1973). Esta vez, sin embargo, quería que no se notase tanto la imitación, así que se añadieron elementos de La profecía (The Omen, Richard Donner, 1976), Encuentros en la tercera fase (Close Encounters of the Third Kind, Steven Spielberg, 1977) y lo que fuera que se estuvieran fumando.

Aunque cuando Lou Comici terminó de escribir el guion, este era bastante normal, durante el proceso de filmarlo, la mezcla de Assonitis, el director Paradisi, además de la colaboración de Robert Mundi, acabó convirtiendo The Visitor en el fantástico delirio que hoy día podemos disfrutar con asombro y maravilla.

Un film que parece una película normal y corriente, pero que cuando menos te lo esperas te sorprende con algún detalle bizarro o demencial o ambas cosas al mismo tiempo. En ese sentido resulta más llamativa y alucinante que una película consistentemente bizarra y loca, como House (Hausu, Nobuhiko Ôbayashi, 1977), que a base de acumulación de extraña imaginería acaba acostumbrando al espectador a la locura. No es el caso de The Visitor, que mezcla escenas normales y típicas de un film de terror con escenas que parecen salidas de algún delirio lisérgico (cosa que no descarto al ser una producción de los 70). Además, no sé si mis vecinos estarán de acuerdo, pero la banda sonora es una maravilla.

Este es el tipo de película por la que vive alguien como yo. Esa maravillosa rareza demencial que te encuentras después de bucear entre cientos de mediocridades. Una película que recomiendo a todo aquel que crea que ya lo ha visto todo.


24 jul. 2014

Pit Stop

 
El póster prometía acción a raudales y choques de coches, que es todo lo que Roger Corman quería. Pero por una vez tenemos una película que va más allá de lo que promete su póster, ya que Jack Hill convirtió Pit Stop (1969) en un film que nos ofrece una interesante historia de deshumanización disfrazada de simple cinta de coches.

Como seguidor de Hill, la noticia de que su film Pit Stop iba a ser editado en Blu-ray me llenó de excitación y ganas de ver uno de los títulos menos conocidos de este fascinante director. No sabía bien qué esperar, porque pertenecía a la época en que Hill trabajaba para Roger Corman y su trabajo entonces se había reducido a completar películas y rodar material adicional para olvidables producciones de la factoría Corman. Pero este film en concreto fue producido, escrito, dirigido y editado por Hill.

Las carreras de coches no me parecen un tema demasiado interesante y tampoco se lo parecía al propio Hill. Cuando Corman le pidió que le hiciera una película de coches, Hill respondió que quería hacer un film de autor. Corman le respondió que mientras hubiera carreras y coches chocando podía hacer lo que quisiera. Y esto es lo que hizo Hill, un film sobre como un hombre pierde su alma.

El film empieza con la presentación de Rick Bowman (Richard Davalos), corredor de carreras ilegales cuya última hazaña concluye con él detenido por la policía. El empresario Grant Willard (Brian Donlevy), que observaba la carrera ilegal buscando nuevos talentos, le invita a unirse a su equipo de conductores en una competición de carrera en 8 (el circuito tiene forma de 8, con lo que se produce una zona de intersección en que los accidentes y choques están asegurados). Al principio Bowman se niega a participar en semejante locura, pero tras conocer a su rival Hawk Sidney (Sid Haig), decide aceptar la proposición de Willard. Tras su primera carrera y rápida derrota, convertirse en el campeón se convertirá en una obsesión para Bowman.

Antes de ver esta película no tenía ni idea de lo que era competir en un circuito en 8, mi reacción al ver lo que era no fue muy diferente de la del protagonista de la película: es una locura, una pesadilla ballardiana cuyo objetivo parece ser ofrecer a los espectadores accidentes de coche para su disfrute. Teniendo en cuenta lo demente de esta práctica, el retrato que hace Hill de su entorno resulta muy interesante. En este sentido es un film muy moderno y visceral, gracias especialmente a sus limitaciones presupuestarias. Muchos de los personajes que aparecen en el film se interpretan a si mismos, ya que era una manera de conseguir localizaciones gratuitas. Las escenas de carreras se realizaron rodando auténticas carreras en las que se integraban a los actores de manera bastante efectiva.

Pero lo más interesante del film es la forma con la que Hill juega con las expectativas del espectador. Al principio todo parece bastante habitual: tienes al bueno molón y al villano bocazas. Pero a medida que va avanzando la película, nos encontramos con que el bueno se va deshumanizando y el villano se va humanizando. Los personajes que interpretan Davalos y Haig tienen arcos paralelos que los hacen avanzar y cruzarse de la forma que lo hacen en la pista en 8. Esto funciona, además de por el talento de Hill, por las brillantes interpretaciones que ofrecen los dos actores. De hecho, todo el reparto está muy bien, contribuyendo a darle autenticidad al film.

No sabía qué esperar de esta película y me sorprendió agradablemente. Pensé que sería una simple cinta de acción automovilística pero resultó ser mucho más, todo un descubrimiento dentro de la ya de por sí fantástica obra de un director que debería ser más conocido.


22 jul. 2014

Anarchy: La noche de las bestias (The Purge: Anarchy)

 
Esta semana se estrena Anarchy: La noche de las bestias (The Purge, James DeMonaco, 2014), una excepción que muestra que segundas partes no solo pueden ser tan buenas como las primeras, pueden ser incluso mejores. ¿Cómo es posible? Leed mi crítica del film en Underbrain Mgz:


Tras la decepción que supuso La noche de las bestias (The Purge, James DeMonaco, 2013), esta es la película que querría haber visto hace un año.


Wonderland: Sueños rotos (Wonderland)

 
Si habéis visto Boogie Nights (Paul Thomas Anderson, 1997), recordaréis una escena en la que un desesperado Dirk Diggler, memorable Mark Wahlberg, participa en un intento de atraco a un narcotraficante que acaba bastante mal. Esta escena se basaba en un suceso real en el que se vio envuelto la inspiración para Dirk Diggler, el legendario actor porno John Holmes. Sobre esa misma etapa de la vida de Holmes se basa Wonderland: Sueños rotos (Wonderland, James Cox, 2003).

En esta película, Cox recrea la investigación sobre la brutal masacre que tuvo lugar el 1 de julio de 1981 en el 8763 de la avenida Wonderland, en la ciudad de Los Ángeles. Masacre en la que se vio envuelto Holmes como sospechoso y testigo. Por tanto, no nos encontramos ante un bio-pic, sino un ejemplo de cine criminal basado en hechos reales.

John Holmes (Val Kilmer) busca desesperadamente dinero para costearse las drogas que necesita como el aire que respira. Para ello, se dedica a hacer trapicheos varios, aunque eso signifique abandonar durante días a Dawn (Kate Bosworth), su joven amante. Una noche, Holmes vuelve a la habitación que ambos comparten muy agitado. Al día siguiente, se descubre en la avenida Wonderland una casa llena de cadáveres. Los inspectores Nico (Ted Levine) y Louis (Frankie G) sospechan que el jefe criminal Eddie Nash (Eric Bogosian) podría estar implicado y harán lo posible por crear un caso contra él.

Siempre digo lo mismo ante un film basado en hechos reales: el cine siempre es ficción. Aunque se adopte una fijación por el realismo y la autenticidad a lo David Fincher, filmando en los mismos lugares donde tuvieron lugar los hechos, y se recreen meticulosamente auténticos sucesos. El cine siempre es ficción. Por lo tanto, para mí los bio-pic o las películas basadas en hechos reales han de funcionar principalmente como películas, como construcciones cinematográficas.

Por tanto, mi interés en Wonderland no es tanto la fidelidad con la que retrata la investigación de la masacre de Wonderland, sino que se basa en su efectividad como película policial. En este sentido creo que el film funciona muy bien, creando una especie de Rashomon, el bosque ensangrentado (Rashômon, Akira Kurosawa, 1950): se nos presentan versiones contradictorias del evento y el espectador ha de intentar adivinar dónde está la verdad.

Las interpretaciones son realmente excelentes, empezando por Kilmer como el decadente Holmes. Pero lo cierto es que cada personaje está encarnado a la perfección, de modo que por lo menos en ese aspecto la película tiene gran calidad.

Lo que puede ser más complicado de aceptar es que en gran parte el film se narra mediante declaraciones que llevan a flashbacks, lo cual pude que a algunos no guste, aunque personalmente no me importó y me gustó el juego de intentar adivinar que sucedió realmente, hasta que el film nos da la solución.

Wonderland trata diversos temas que me interesan profundamente, así que la disfruté tanto por eso como por su calidad como atípico ejemplo de cine criminal. También puede interesar a los que busquen un drama que se aparte de lo común o que disfruten con las recreaciones de décadas pasadas.


15 jul. 2014

Carga maldita (Sorcerer)

 
Carga maldita (Sorcerer, William Friedkin, 1977) marca un antes y un después en la carrera de Friedkin. El director llevaba casi diez años dirigiendo, en su mayor parte documentales y películas sin una gran trascendencia, cuando se puso al frente de Contra el imperio de la droga (The French Connection, 1971). Este clásico gozó de un gran éxito de crítica y público, seguido al año siguiente de otro monumental éxito: El exorcista (The Exorcist, 1973). Friedkin estaba en la cresta de la ola, los estudios se tiraron a sus pies, ansiosos por ser los siguientes en producir el próximo gran éxito del director de moda.

Y entonces llegó Sorcerer. El film fue un tremendo fracaso de taquilla, la crítica lo destrozó, en Europa se estrenó una versión mutilada que incluso cambiaba el final... Fue el final de Friedkin como director de grandes éxitos. A partir de aquí su filmografía se constituye de películas completamente alimenticias y de fascinantes y oscuros filmes sobre locura y obsesión como A la caza (Cruising, 1980) y Desbocado (Rampage, 1987), llegando hasta la actualidad con Killer Joe (2011). Pero según cuenta el propio Friedkin, Sorcerer es su mejor película.

El proyecto se inició como un remake de El salario del miedo (Le salaire de la peur, Henri-Georges Clouzot, 1953), película que a Friedkin le encantaba (lo cual no resulta extraño teniendo en cuenta el estilo naturalista y pseudo-documental con que Clouzot realizó su clásico), pero enfocado como una nueva adaptación de la novela de Georges Arnaud. El objetivo era coger la premisa básica pero hacer algo completamente distinto con nuevos personajes, de manera que el resultado final fuera una película única y diferente, aunque Friedkin dedica su film a Clouzot como muestra de respeto (la mejor manera de encarar un remake, creo yo).

El film se centra en cuatro personajes desesperados: Jackie Scanlon (Roy Scheider), un ladrón perseguido por asesinos de la mafia; Victor Manzon (Bruno Cremer), un hombre de negocios francés que huye de la justicia; Nilo (Francisco Rabal), un asesino a sueldo en busca de refugio; y Kassem (Amidou), un terrorista árabe que se esconde tras llevar a cabo un sangriento atentado. Todos ellos están de sobra motivados para aceptar llevar una peligrosa carga: seis cajas de inestable nitroglicerina que tendrán que transportar conduciendo dos camiones a través de la jungla. Con el dinero que obtendrán por transportar esta carga maldita podrán huir del infierno en la Tierra en el que se encuentran atrapados.

Perdida durante años, Sorcerer fue recientemente restaurada y reconstruida, pudiendo ser vista hoy día como se debería haber visto el día que se estrenó. La película es considerada un clásico moderno, pero no es de extrañar que en su momento fuera un fracaso de taquilla. La guerra de las galaxias (Star Wars, George Lucas, 1977) se acababa de estrenar y el público estaba hambriento de material más ligero y divertido, tras unos turbulentos años 70. Sorcerer es un film de aventuras nihilista, con escenas de cruda violencia (a pesar de que en su momento se calificó para todos los públicos [!]), así que no encajaba para nada con lo que el público necesitaba entonces. Aunque sí que resulta extraña la manera en que la película fue masacrada por la crítica, pero es posible que fuera porque el film es un remake.

Vista en la actualidad sorprende por ser una película muy moderna. Friedkin utilizó técnicas hoy día habituales para darle un toque realista pseudo-documental al film (e incluso aprovechó que se había producido un auténtico atentado por la zona en que rodaban para aprovechar y filmar algunas escenas que le darían más realismo). Este tono realista del inicio contrasta con el tono de agobiante pesadilla que irá adoptando la historia a medida que los camiones se van adentrando en la selva.

Personalmente, me parece un film interesante y fascinante por la manera en que retrata la obsesiva determinación con la que los protagonistas enfocan su odisea, un viaje que les lleva de la redención a la locura.


14 jul. 2014

Perra bruja (Death Spa)

 
Podría empezar hablando de como esta película satiriza la pasión por los gimnasios como locales para pillar cacho. O por como trata un tema clásico del terror y la ciencia ficción como el de las nuevas tecnologías enloquecidas. Pero creo que iré directamente al grano: esta peli mola que te cagas.

Perra bruja (Death Spa, Michael Fischa, 1987) arranca con una serie de extraños accidentes que tienen lugar en el avanzado gimnasio y balneario de Michael Evans (William Bumiller). La policía empieza a investigar, pero no parece llegar a ningún sitio y las muertes se van acumulando. Sin embargo, el horror no ha hecho más que empezar, ya que el club de Michael está siendo acosado por una entidad en busca de venganza.

Cuando me llegó el anuncio de que esta película había sido editada en Blu-ray/DVD, no despertó mi interés porque la confundí con Al filo de una muerte anunciada (Killer Workout aka Aerobicide, David A. Prior, 1987), típico slasher ambientado en un gimnasio con un tremendo título en castellano. Lo que captó mi atención fue que Death Spa estaba siendo editada por una resucitada Gorgon Video.

Gorgon Video, en los tiempos del VHS, proporcionó grandes alegrías a los aficionados como yo editando oscuras y sangrientas películas, así como diversos títulos de culto. En Barcelona había una tienda llamada así que ofrecía material de importación, aunque no supe nunca si tenía relación con el sello. En todo caso, al captar el nombre de esta mítica compañía descubrí que Death Spa no tenía nada que ver con lo que había pensado en un principio. La película, en cuanto a tono e intenciones, tiene más en común con Hello Mary Lou (Hello Mary Lou: Prom Night II, Bruce Pittman, 1987) que con algún aburrido slasher de la época.

En cuanto vi la secuencia de apertura, supe que Death Spa me iba a encantar. El film arranca con un plano secuencia en el que la cámara, en medio de una tormenta, se acerca al gimnasio/balneario donde transcurre la acción. Un rayo impacta contra el letrero y las únicas letras que quedan iluminadas son las que forman el título original. Ok, me dije, este parece mi tipo de película. Lo cual no tardó en ser confirmado, gracias a sus muertes sangrientas y exageradas y su estilo inequívocamente ochentero. Un ochenterismo también expresado en como muestra la afición por las nuevas teconologías, que empezaban a florecer en esta época. El gimnasio donde transcurre la acción está completamente automatizado, lo que facilita el exterminio de sus trotones clientes.

Death Spa es tanto una película de los 80, como un irónico comentario sobre esa década. El diseño de producción busca que todo sea algo pasado de vueltas de forma consciente, para darle un toque satírico (algo parecido a lo que hizo Jeff Lieberman en Remote Control [1987]). Aparte, como decía en la intro, el film es un testimonio de la fiebre por los gimnasios de los 80, no como manera de mantenerse en forma sino como un lugar al cual ir a ligar. En este sentido, el film nos regala un pedazo de diálogo memorable. Fijaos como Robert (Hank Cheyne) rechaza a Darla (Chelsea Field):

-Yo soy Beta y tú eres VHS.

Además de algún rostro familiar para los aficionados como el de Field o el gran Ken Foree, las interpretaciones en general están bastante bien y encajan perfectamente con el tono del film. Un film que está muy bien dirigido y mejor escrito de lo habitual, con un guion interesante que mantiene al espectador enganchado a la trama. Los efectos especiales, teniendo en cuenta que fue una producción de bajo presupuesto, son bastante buenos. Destaca especialmente en este sentido la gran masacre del tramo final.

Por desgracia, el film no tuvo mucha suerte cuando terminó su producción. La censura mutiló la película, prácticamente eliminando todo el gore, y cayo en manos de una distribuidora no muy buena que decidió cambiar el título original por el pésimo Witch Bitch (lo que explica el título en castellano).

Para mí ha sido todo un descubrimiento. Un film que me ha hecho disfrutar enormemente a todos los niveles. Muy recomendada.


9 jul. 2014

Los vampiros (I vampiri)

Aunque los vampiros de esta película son muy humanos, eso no impide que Los vampiros (I vampiri, Riccardo Freda, Mario Bava, 1957) sea un clásico del género con generosas dosis de terror gótico.

Nos encontramos en un París aterrado por los asesinatos de varias jóvenes parisinas. El periodista Pierre Lantin (Dario Michaelis) está determinado a encontrar al "vampiro" que acosa a las jóvenes de su ciudad. Está búsqueda se convertirá en una carrera contrarreloj cuando desaparezca Laurette Robert (Wandisa Guida), amiga de Lantin que también conocía a una de las últimas víctimas.

Esta película es importante dentro del género por diversos motivos. Fue la primera película de terror italiana de la era del cine sonoro, ya que el dictador y escoria humana Benito Mussolini prohibió que se rodaran películas de este género porque consideraba el terror un género decadente. Fue también pionera en la recuperación del terror gótico al estilo Universal, estilo que luego haría de la Hammer la compañía reina del terror durante los 60. Pero principalmente fue la película en la que Mario Bava se estrenó como director de cine gótico, después de que un enfurecido Riccardo Freda abandonara la producción antes de que se terminara el rodaje.

La influencia de esta película queda muy patente en el posterior debut de Bava como director de pleno derecho: La máscara del demonio (La maschera del demonio, 1960). En La máscara se repetirían algunos efectos y ambientaciones ya usados en Los vampiros. Imagino que es por esta relación entre ambas películas que Los vampiros fue incluida como extra en la edición en Blu-ray de Arrow de La máscara del demonio (también fue incluida en los packs en DVD de Anchor Bay que recopilaban las películas de Bava).

Sin embargo, para mí resulta un film muy interesante por la manera en que se mezcla el terror gótico con una historia contemporánea sin elementos sobrenaturales e incluso con algunos toques de ciencia ficción. El argumento coge elementos típicamente góticos como inspirarse en la vida de la infame condesa Erzsebet Bathory y un castillo con mazmorras llenas de esqueletos para mezclarlos con una ambientación contemporánea, mad doctors y elementos propios del pulp.
Un ejemplo de como se mezclan estos elementos lo encontramos en el hecho de que uno de los secuaces que se encarga de secuestrar a las jóvenes, que luego aparecen sin una gota de sangre pero sin heridas aparentes, sea un yonqui que se aviene a colaborar para que le suministren su dosis de droga, una manera moderna de mostrar la alegórica adicción vampírica por la sangre.

Así que tanto por su importancia histórica como por la manera moderna en que recicla elementos góticos, Los vampiros es un film clásico de terror que recomendaría especialmente a los aficionados al género.


8 jul. 2014

Los productores (The Producers)

 
Como me gusta el cine y me gusta reír, la obra de Mel Brooks me resulta bastante familiar. Sin embargo, mi interés por Los productores (The producers, Mel Brooks, 1967) se despertó por una anécdota que leí en el libro Mondo Bulldog: Un viaje al universo basura de Jordi Costa, hace unos años. En el libro se cuenta cómo Peter Sellers, tras rechazar el papel que Gene Wilder acabó bordando, se obsesionó con la película tras haberla visto en una proyección privada. ¿Qué tenía esta película para convertirse en la obsesión de Sellers? Bueno, para empezar, es una de las mejores comedias de la historia del cine.

Los productores cuenta la historia de Max Bialystock (Zero Mostel) y Leo Bloom (Wilder), dos perdedores que idean un plan para hacerse millonarios produciendo un seguro fracaso de taquilla y utilizando ciertas dosis de contabilidad creativa. La historia no está demasiado alejada de la realidad, ya que diversos ejecutivos de estudios cinematográficos utilizan contabilidad creativa para convertir en fracasos sus películas, aunque hayan sido grandes éxitos de taquilla, para hacerse con un extra o no pagar a guionistas, actores o directores. De modo que Los productores sigue siendo relevante como sátira del mundo empresarial de las artes.

Pero la mejor cualidad de esta película es que sigue siendo hilarante. Enriquecida por el carácter cada vez más absurdo de los personajes que va introduciendo, se va haciendo progresivamente más divertida, llegando a su punto álgido en el descacharrante número musical Primavera para Hitler. Además de Mostel y Wilder, el reparto incluye actores cómicos como Kenneth Mars y Dick Shawn que le añaden un punto lunático genial.

No es de extrañar que la película se convirtiera en 2001 en una obra musical de Broadway de gran éxito (luego llevada a su vez al cine en el 2005, dirigida por Susan Stroman y con guion de Brooks), ya que en diversas ocasiones parece que los personajes se van a poner a cantar, pero creo que se debe al estilo teatral de interpretar comedia de la época.

Los productores es un gran clásico de la comedia que sigue funcionando hoy día a pesar de las décadas que han pasado desde que se estrenara en 1968. Aunque no fuera un clásico, la seguiría recomendando porque me hace reír cada vez que la veo.


7 jul. 2014

Vigilante

 
Entre el póster y el título, los que no conozcan Vigilante (William Lustig, 1983) ya se pueden hacer una idea bastante exacta de qué va la película. Los que conocen Vigilante ya saben que no acaba de seguir los tópicos del género justicia callejera, lo que lo hace un título más interesante que la media.

Nick (Fred Williamson) está al frente de un grupo de justicieros callejeros que se dedica a poner orden en un barrio de clase media/baja. Eddie (Robert Forster) no está interesado en unirse y no acaba de ver bien lo que hacen, lo que en este tipo de película garantiza que su familia acabe exterminada. El resto es mejor que lo descubráis vosotros mismos, porque la manera en que se justifica las acciones del grupo de Nick y se indigna a la audiencia con lo que le sucede a Eddie es realmente brillante.

Tras Maniac (1980), a Lustig le apetecía hacer algo que fuera mucho más accesible al gran público, pero sin abandonar su gusto por la exploitation. El resultado es este film, inspirado en los clones italianos de El justiciero de la ciudad (Michael Winner, 1974), una inspiración que se refleja en la fantástica banda sonora de Jay Chattaway. Sin embargo, Lustig también le añade cierto realismo social, ya que él vivía en Nueva York en aquella época y retrata muy bien una ciudad que estaba al borde de la bancarrota y en la que el índice de criminalidad no hacía más que subir. De hecho, según cuenta Lustig en uno de los audiocomentarios que acompañan la edición de esta película que hizo Blue Underground, parte de la inspiración para realizar Vigilante fue el caso real de un justiciero que había empezado a actuar en Nueva Jersey a finales de los 70.

La mezcla entre el toque social y la pura exploitation es lo que hacen que este film sea un título a destacar dentro del género. Un film que además cuenta con un estupendo reparto, encabezado por el gran Williamson, estrella de la blaxpoitation, y Forster, actor que los aficionados recordarán por su participación en películas como El absimo negro (The Black Hole, Gary Nelson, 1979) y La bestia bajo el asfalto (Alligator, Lewis Teague, 1980), mientras que los hipsters lo recordarán por ser "el tío ese que sale en una peli del Tarantino". También hemos de mencionar el pequeño papel de otro grande, Woody Strode como protector del personaje que interpreta Forster.

El conocimiento de Lustig del género hace que Vigilante sea un film interesante por como cumple las expectativas del aficionado pero sorteando clichés y tópicos, consiguiendo un film que va más allá de la satisfacción visceral de la sed de sangre del espectador.


4 jul. 2014

Para los fans de This Is Spinal Tap y de la estupidez en el rock

 
A todos aquellos interesados, os pongo un enlace hacia un artículo que cuenta algunas de las delirantes historias reales que inspiraron el clásico This Is Spinal Tap (Rob Reiner, 1984), más dos que se hicieron reales después de la película:



3 jul. 2014

Mil maneras de morder el polvo (A Million Ways to Die in the West)

 
Mayúscula decepción la que supuso esta película. Podéis leer mis impresiones sobre la misma en:


Alguien le debería haber dicho a Seth MacFarlane que lo que funciona en veinte minutos de animación tal vez no funcione en dos horazas de película.

2 jul. 2014

El amo del calabozo (The Dungeonmaster)

 
Descubrí El amo del calabozo (The Dungeonmaster aka Ragewar, 1984) cuando vi su tráiler, incluido en ahora no recuerdo cuál título de Scream Factory, el sello de Shout! Factory dedicado al terror y la serie B. Nada más verlo me dije: "ey, este el tipo de basura que me gusta". Y espero que sea el tipo de basura que también os guste a vosotr@s.

Paul (Jeffrey Byron) es un experto informático que ha desarrollado un ordenador inteligente, además de unas avanzadas gafas electrónicas (unas pre-Google Glass) que le permiten incluso que cambie el semáforo cuando le va bien (en serio). Las cosas están un poco tensas con su novia Gwen (Leslie Wing), ya que a ella le gustaría que se centrara menos en las computadoras y cambiar semáforos y más en ella. Una noche, Paul y Gwen son llevados a un no-sé-dónde, en el que Mestema (Richard Moll), uno de los diversos alias del Diablo, lanzará una serie de desafíos a Paul, al que cree una especie de guerrero mágico (no parece ser un Diablo muy listo). Paul deberá superar los desafíos si quiere rescatar a Gwen, prisionera de Mestema, y volver con vida a su mundo.

Os habréis fijado que no he puesto director cuando he indicado la película de la que vamos a hablar hoy. Eso es porque este film cuenta con la friolera de siete directores: Rosemarie Turko, John Buechler, David Allen, Stephen Ford, Peter Manoogian, Ted Nicolau y Charles Band (productor de la película). Cada director, todos ellos habituales de la Empire de Band, se encarga de dirigir cada uno de los "desafíos" a los que es sometido Paul. Como además de dirigir, cada uno también escribe el segmento que dirige (menos el de Steve Allen que fue escrito por Jeffrey Byron), cada director adaptó el desafío a sus gustos. Por ejemplo, en el de Buechler, Paul se enfrenta a unos demonios zombis y en el de Band se enfrenta a la banda de heavy metal W.A.S.P.

Lo que no me queda claro es quién dirigió las partes que afectan a la historia principal. El film fue concebido por Charles Band y el guion de la historia principal fue de Allen Actor. Pero en los créditos no se indica quién fue el encargado de dirigir la historia principal y los sueños que tiene Paul (en uno de los cuales se nos regala un desnudo integral de Gina Calabrese, lo cual me sorprendió al tratarse de una PG-13, pero así eran los 80).

Esta gloriosa tontería de película se estrenó originalmente con el título de Ragewar (título que aparece en la versión editada en DVD por Scream Factory), pero se cambió rápidamente al de The Dungeonmaster para aprovechar la moda del juego Dragones y mazmorras. El film incluía suficientes elementos para atraer a los adolescentes de mentalidad inquieta de la época, los mismos elementos que hacen que hoy día sea tan divertido de ver a pesar de lo limitado del presupuesto: en un minuto estamos en una isla misteriosa en la que Paul es atacado por una estatua gigante al más puro estilo Harryhausen y al minuto siguiente nos encontramos en un paisaje postapocalíptico.

Es esta variedad de escenarios y situaciones la que hace que la película no aburra en ningún momento. Claro que con una duración de 77 minutos, tampoco es que tenga tiempo para aburrir, aunque es tiempo suficiente para ofrecer un gran espectáculo psicotrónico que no es ni normal.

Como ya he dicho, es una tontería de película, pero me ha encantado y me lo he pasado chachi-piruli juan-pelotilla viéndola. Es tan de los 80 que prácticamente lleva calentadores, lo cual le añade una capa extra de diversión.


1 jul. 2014

El nido de David Cronenberg

Os dejo para vuestro placer/tormento un cortometraje realizado por el maestro David Cronenberg con el cual regresa de nuevo al body horror. Trata sobre una mujer (Evelyne Brochu) que quiere operarse porque está convencida de que en su pecho tiene un nido de insectos y Cronenberg es el cirujano dispuesto a explorar esta locura.


Wet Hot American Summer

 
Soy el tipo de persona a la que le hace gracia una película en la que aparece un salvavidas que deja que se ahoguen niños sin ningún problema o que trata las bizarras tendencias sexuales de un psicótico veterano de Vietnam. Sin embargo, parece ser que no hay mucha más gente a la que también le haga gracia este tipo de película, de modo que Wet Hot American Summer (David Wain, 2001) pasó sin pena ni gloria por las taquillas del mundo, convirtiéndose así en una comedia de culto.

La película está ambientada en el último día que pasan los campistas en el campamento Firewood antes de que cierre hasta el siguiente verano. A lo largo del film, iremos siguiendo las peripecias de diversos personajes a lo largo de este último día. Ambientada en el año 1981, la película es un homenaje/parodia a las películas de campamento, como Los incorregibles albóndigas (Meatballs, Ivan Reitman, 1979).

Lo que hace interesante esta película, que si se hubiera estrenado en España se habría titulado Acampa como puedas o algo igualmente estúpido, es que al principio parece una simple recreación de una película de campamentos de la época, pero poco a poco se van introduciendo elementos bizarros y surrealistas, hasta que la película se convierte en una comedia absurda a lo Monty Python. El film acaba utilizando humor negro, retorcido, absurdo, vulgar, enfermizo e ingenuo con la intención de hacer reír al espectador. E incluso se incluyen intencionados errores de continuidad y chistes de fondo, de manera que al ver de nuevo la película se descubren chistes que pasan desapercibidos la primera vez que se ve.

Uno de los puntos fuertes del film es el reparto. Aunque en el póster y el tráiler se destacan los que entonces eran más conocidos, en papeles secundarios tenemos a gente como un todavía desconocido Bradley Cooper, Elizabeth Banks o la divertida Amy Poehler. Todos ellos se lanzan sin miedo para dar lo mejor de sí en una comedia que, desde luego, no es para todos los públicos. Por ejemplo, me hace bastante gracia la manera en que sin ningún motivo varios personajes se apoyan de cara a una pared para pasar el rato.

Pero si vosotros también sois de aquellos a los que les hace gracia cosas que a nadie más les hace gracia, os recomiendo esta comedia bizarra para pasar el calor veraniego. También la podéis ver en invierno.