30 sept. 2014

El misterio de la dama blanca (Lady in White)

No, El misterio de la dama blanca (Lady in White, Frank LaLoggia, 1988) no es una adaptación de la clásica novela de Wilkie Collins La dama de blanco como seguro que todos pensábais. Se trata de una película de fantasmas en la que un peligroso asesino de niños acecha un tranquilo pueblo. Ya sabéis, el típico film nostálgico.

El pequeño Frankie Scarlatti (Lukas Haas) se prepara para disfrutar de la fiesta de Halloween, cuando le gastan una broma que acaba con él encerrado en el trastero de su clase. Mientras pasa la noche allí, ve aparecer el fantasma de una niña que fue asesinada hace diez años, Melissa (Joelle Jacobi). Cuando el fantasma desaparece, hace acto de presencia el asesino, que intenta acabar con la vida de Frankie. Pero Frankie sobrevive, determinado a conseguir que el fantasma de Melissa encuentre la paz y a descubrir al asesino que ha acabado con la vida de diversos niños del pueblo.

Esta película fue un proyecto personal del director, guionista y productor Frank LaLoggia. A través de esta historia de asesinatos y fantasmas, pretendía rememorar su propia infancia y los recuerdos que tenía de su familia, en particular su padre. De ahí que el propio LaLoggia interprete, en un cameo, al Frankie adulto que recuerda el Halloween de 1962, cuando vio por primera vez el fantasma de Melissa. Pero lo que hace el film entretenido y disfrutable para el espectador, es que uno no es consciente de este hecho a no ser que haya escuchado el audiocomentario que hace el director en el DVD, y simplemente se dedica a disfrutar con una historia de regusto clásico. Es decir, que emplea recursos que aparecían en los clásicos cuentos góticos de fantasmas, pero desde una perspectiva moderna. En el film también noté cierta influencia de la obra maestra Matar a un ruiseñor (To Kill a Mockinbird, Robert Mulligan, 1962), por la manera en que trata el racismo de la época y la mezcla de nostalgia y contar una historia criminal. En Lady in White las autoridades deciden que el asesino es el conserje negro (Henry Harris) que encuentran durmiendo en el sótano del colegio cuando intentan asesinar a Frankie.

Desde luego, El misterio de la dama blanca no es tan buena como Matar a un ruiseñor, pero es fácil de entender que se haya convertido en un clásico en sus propios términos. A pesar de ser financiado de forma independiente, el film tiene el aspecto de un film hecho con mucho más dinero del que contaron para hacerlo. No es de extrañar que un gran estudio decidiera distribuirla, ya que además tiene un regusto a lo Amblin que hace que para cierta generación de espectadores el film despierte a su vez cierta nostalgia.

He de ser honesto y decir que pensaba que ya había escrito un comentario sobre esta película, pero me sorprendí al ver que no lo había hecho, de modo que no sé hasta que punto seguirá siendo fácil o difícil de encontrar la edición especial en DVD. En cualquier caso, recomiendo este redondo film, una pequeña joya que espero os haga disfrutar de la misma manera que lo he disfrutado yo desde los tiempos del VHS.


29 sept. 2014

El gato infernal (Tales from the Darkside)

Digamos que como sois personas de clase y buen gusto, os apetece ver Creepshow (George A. Romero, 1982). Y os lo habéis pasado tan bien con ella que os decidís a ver Creepshow 2 (Michael Gornick, 1987). Bueno, no es tan buena como la primera, pero esa historia de la balsa no está nada mal, así que os decidís a ver otra más. Es el momento de poner en vuestro reproductor de DVD/Blu-ray El gato infernal (Tales from the Darkside: The Movie, John Harrison, 1990).

Un momento, me diréis, ¿acaso no existe un Creepshow 3 (Ana Clavell, James Dudelson, 2006)? Sí, pero aparte de que es una película bastante mala, no tiene nada que ver con las anteriores. Simplemente compraron los derechos para utilizar el título e intentar sacar así algún provecho de una película infumable. El auténtico Creepshow 3 es El gato infernal que cuenta con las aportaciones de George A. Romero y Stephen King, así como sigue el mismo tono y espíritu de las dos Creepshow (y tanto Romero como Tom Savini piensan en ella como Creepshow 3).

¿Y por qué no se llama Creepshow 3? Originalmente iba a llamarse así, pero el gran éxito de la serie de Romero Cuentos desde la oscuridad (Tales from the Darkside, 1983-1988), que acaba de finalizar su emisión entonces, llevó a los ejecutivos del estudio a pedir un cambio y enlazar la película con la exitosa serie. La serie, de hecho, empezó su andadura después del éxito de la primera Creepshow, que llevó a Romero a producir una serie que siguiera el mismo espíritu del film y que originalmente se iba a llamar Creepshow: The series, pero por cuestiones de derechos se acabó llamando Tales from the Darkside.

Aclarado el asunto, veamos por qué vale la pena ver esta película. Y ya os puedo adelantar que creo que es mejor que Creepshow 2. El film nos presenta tres historias, más una cuarta que sirve de unión entre ellas. Romero se encargó de adaptar el relato de Stephen King El gato infernal (que por algún extraño motivo da título al film en castellano), mientras que el resto fue escrito por Michael McDowell, lo que incluye una historia original suya, Lover's Vow, y Lote 249, un cuento original de Arthur Conan Doyle.

El film arranca con Lote 249, una historia de venganza con momia y humor negro, muy a lo EC, que resulta bastante divertida y efectiva gracias a los estupendos efectos de la KNB. Hoy día seguramente destaca por su reparto que incluye a Christian Slater, Steve Buscemi y Julianne Mmmoore.

El gato infernal resulta interesante más que por la historia, por el estilo con el que Harrison la cuenta. De hecho, el director se adapta a los diferentes tonos de las historias, lo que le da un aspecto visual más interesante que el que tenía Creepshow 2 y acerca Tales from the Darkside a la primera Creepshow.

Lover's Vow, contribución original de McDowell, resulta la historia más "seria". En ella, James Remar interpreta a un artista en apuros que sobrevive el ataque de una misteriosa criatura prometiendo guardar el secreto de su existencia. Me sorprendió el tono serio, ya que McDowell fue el creador y uno de los guionistas de Bitelchus (Beetlejuice, Tim Burton, 1988), pero la historia está bastante bien aunque uno se puede más o menos imaginar el final.

La historia que une los tres segmentos es una versión moderna de Hansel y Gretel con generosas dosis de humor negro. El pequeño Timmy (Matthew Lawrence) intenta evitar que una ama de casa caníbal y bruja, Betty (Deborah Harry), se lo coma distrayéndola con las historias cual Sherezade.

Si os gustan las antologías de terror y el género en general, este es un film muy recomendable. Especialmente verlo junto a las otras dos Creepshow, porque recordad que esta película es la auténtica Creepshow 3.


25 sept. 2014

Todo por amor (Lord Love a Duck)

 
Esta película es un acto de agresión dice el póster de Todo por amor (Lord Love a Duck, George Axelrod, 1966) y razón no le falta. El título en castellano es bastante engañoso, esta película es muchas cosas pero desde luego romántica no es una de ellas. Por supuesto, la razón que me llevó a ella no fue ni el póster ni el título, sino esta mítica escena entre un padre, Max Showalter, y una hija, Tuesday Weld, comprando suéteres que ha hecho la película famosa:


Alan (Roddy McDowall) es detenido y llevado a la cárcel. Allí empieza una larga confesión donde sabremos por qué se le ha encerrado allí. Todo empieza cuando conoce a Barbara Ann (Weld) y Alan se dedica a hacer realidad todos sus deseos.

En el film no se explica de dónde surgen las increíbles habilidades de Alan, pero tampoco importa. La cuestión es que sirven para que, a medida que se cumplen los deseos de Barbara Ann, parodiar y satirizar las películas adolescentes y la cultura juvenil. Pero esta parodia se hace desde el exterior, casi asumiendo que los adolescentes que mostraban las películas de Hollywood eran iguales que los adolescentes reales. Tened en cuenta que en 1966 la contracultura empezaba a coger fuerza y entonces era vista poco más que como melenudos haciendo rarezas.

En todo caso, el film no se detiene ahí y en su segunda mitad se convierte en una peculiar comedia negra. Para mí esta es la parte en la que el film pierde fuerza e interés, alargando demasiado un mismo chiste. Es por esto que no hablo de ella como una gran obra maestra, pero a pesar de ello la recomiendo ver por lo menos una vez.

El reparto del film es muy bueno, destacando dos los protagonistas: McDowall y Weld, que interpretan adolescentes a lo Grease (McDowall tenía 38 años y Weld 22), llevan muy bien el film. La dirección y el montaje también están bastante logrados. Pero no deja de ser un film que me dejó perplejo en diversos momentos ya que a ratos parece navegar entre el drama serio y la parodia alocada.

Parte comedia negra, parte sátira de las películas adolescentes, esta película es simplemente rara. Extraña. Bizarra. No creo que sea para todo el mundo, pero creo que vale la pena echarle un vistazo, aunque solo sea para comentarla luego tomando algo. El tráiler no vende demasiado bien el film.


23 sept. 2014

Desde el más allá y otras historias, ilustrado por Erik Kriek

 
No hace falta decir que soy un gran seguidor de H. P. Lovecraft. Harto de tener cuentos repetidos en diversas antologías, me vendí los libros que tenía en una librería de segunda mano y otros los regalé (menos algunas curiosidades, como un libro de relatos inéditos de Lovecraft terminados por August Derleth) y luego me compré los dos volúmenes con la narrativa completa de Lovecraft que editó Valdemar. Y aunque terminó así mi compra de libros de Lovecraft, más algún libro de poesía y la recopilación de colaboraciones con otros autores que editó también Valdemar, eso no significa que la búsqueda de materiales inspirados por el autor se haya terminado. El universo creado por Lovecraft ha inspirado novelas, relatos, películas, videojuegos, juegos de rol e incluso un musical (ver vídeo abajo) y, por supuesto, cómics.

Erik Kriek adapta e ilustra cinco relatos del maestro del terror cósmico en el volumen Desde el más allá y otras historias: El intruso, El color que cayó del espacio, Dagon, Desde el más allá y La sombra sobre Innsmouth. Son cinco de los relatos más populares y conocidos del autor, algunos adaptados ya al cómic en anteriores ocasiones, convertidos en viñetas con gran maestría por parte de Kriek, en un glorioso blanco y negro que hace perfectamente posible que estas adaptaciones hubieran aparecido en las páginas del clásico Creepy.

Ilustración perteneciente a la adaptación de Desde el más allá

La maestría de Kriek a la hora de adaptar es la principal razón por la que recomiendo este cómic, no solo a los fans de Lovecraft, también a los fans del terror y el cómic en general. El color que cayó del espacio, genial ejemplo de primerizo body horror, Desde el más allá  y La sombra sobre Innsmouth son tres de mis historias favoritas de Lovecraft, pero las ilustraciones de Kriek hicieron que las viviera como si fuera la primera vez, especialmente El color que cayó del espacio. Por eso, si alguien piensa que debido a lo conocidas que son estas historias, este cómic no tiene demasiado interés, creo que se equivoca. Ya la historia que abre el volúmen, El intruso, es una muy acertada adaptación de un breve relato del maestro, con un innegable toque E.C. en el panel final, que resulta una interpretación fresca y poderosa del cuento.

La popularidad e influencia de Lovecraft ha hecho que abunden las adaptaciones de material suyo, pero muchos se limitan a explotar los tópicos asociados con el autor. Kriek va más allá y transmite hábilmente a través de las viñetas la sensación de amenaza y angustia, de horrores cósmicos al acecho, que han hecho de Lovecraft uno de los escritores más influyentes del género.


22 sept. 2014

The Battery

 
Desde que el cine de zombis se puso "de moda", he visto con horror como lo que era el punk del cine de terror se convertía en blandipop para todos los públicos. El 99% de las películas que se estrenan, ya sea en grandes o pequeñas pantallas, no son más que refritos sin una pizca de originalidad que repiten la misma historia apocalíptica una y otra vez. Una y otra vez. Y otra más. Lo que me hace sentir nostalgia por aquellos días en los que las películas con muertos vivientes ofrecían todo tipo de historias, desde venganzas de ultratumba a experimentos demenciales, y no el mismo escenario una y otra vez. Y otra vez más.

Pero si el 99% es prescindible morralla, eso significa que hay un 1% de estas películas que ofrece algo interesante, algo que se aparta de las repeticiones continuas y los plagios de George A. Romero. Como la película que os traigo hoy: The Battery (Jeremy Gardner, 2012).

Si habéis visto esta película, os haya gustado o no, es posible que me digáis: "oye, esta peli no tiene una historia muy original, precisamente". Es cierto que, a priori, The Battery plantea un escenario en el que se ha producido el llamado "apocalipsis zombi" que hemos visto ya centenares de veces, por el que deambulan/sobreviven los dos protagonistas del film, Ben (Jeremy Gardner) y Mickey (Adam Cronheim). Pero si bien no es un film con una historia original, sí que resulta interesante en su planteamiento y desarrollo.

The Battery es más bien un drama, o un drama zombi, en el que el centro del film es el desarrollo de estos dos personajes y cómo se desarrolla su relación, cómo entra en conflicto la manera que tienen ambos de afrontar lo que les está pasando. Y es aquí donde brilla el film, que de hecho podría tratarse de cualquier situación apocalíptica, los zombis no son más que una excusa. Seguramente si la película se hubiera rodado hace 30 años el escenario sería un apocalipsis nuclear.

A medida que uno va conociendo a los personajes, se va involucrando más en el desarrollo, hasta estar completamente implicado en lo que sucede en la pantalla. En este sentido, es un film muy logrado e interesante, pero las afirmaciones del tipo "es la mejor película de zombis de la década" son exageradas. Es cierto que es mejor que la media, pero tampoco es una gran obra maestra.

No hay que creerse demasiado el hype que la precede, pero es verdad que cinco minutos de esta película son más interesantes que toda una temporada de The Walking Dead.


18 sept. 2014

Noche infernal (Hell Night)

 
Hace mucho tiempo que no tenemos un slasher ochentero en el blog, así que hoy comentaremos Noche infernal (Hell Night, Tom DeSimone, 1981), uno de los más logrados filmes de la primera oleada post-Halloween y post-Viernes 13, protagonizado por una estupendamente crecida Linda Blair, la famosa niña de El exorcista (The Exorcist, William Friedkin, 1973).

Una fraternidad de estas típicas americanas organiza una prueba para todos aquellos que se quieran unir: pasar la noche en Garth Manor, una gran mansión abandonada donde hace años tuvo lugar una masacre. Esta noche en particular la pasarán en la vieja mansión Marti Gaines (Linda Blair), Seth (Vincent Van Patten), Jeff Reed (Peter Barton) y Denise Dunsmore (Suki Goodwin). Por supuesto, el presidente de la fraternidad Peter Bennett (Kevin Brophy) y los miembros de la fraternidad Scott (Jimmy Sturtevant) y May West (Jenny Neumann) han preparado la casa, llenándola de altavoces y aparatos electrónicos que aterren a los aspirantes. Pero ninguno sospecha que esta noche los terrores en Garth Manor serán muy reales y uno a uno serán asesinados por un misterioso asesino. ¿Quién sobrevivirá esta noche infernal?

Irwin Yablans y su Compass International produjo la exitosa y clásica La noche de Halloween (Halloween, John Carpenter, 1978), así como su secuela y otros filmes de terror, tal vez eso explique que esta película tenga mejor aspecto que otros filmes del momento. Es decir, para ser una producción de terror de bajo presupuesto, los sets y el aspecto de la fotografía está más cuidado que en otras películas del mismo estilo, de la misma época. Mérito en este aspecto se lo merece también el director DeSimone y el director de fotografía Mac Ahlberg. Es uno de los detalles que hace que este film merezca más reconocimiento del que tiene.

La película mezcla bien el tono más ligero del principio con la tensión y el terror posteriores. Además de contar con unos asesinatos bastante brutales, aunque no excesivamente sangrientos (se echa de menos el buen hacer del gran Tom Savini en este aspecto). Las interpretaciones también son bastante correctas, con una Linda Blair de agárrate y no te menees, y los rostros familiares de Barton, uno de los infortunados campistas de la cuarta entrega de Viernes 13, y Van Patten, de Rock 'n' Roll High School (Allan Arkush, 1979).

Gran parte del acierto del film se haya en su simple historia, un típico cuento de fogata. Es el tipo de historia que mejor funciona en el slasher ya que permite centrarse en crear suspense y asesinatos creativos, al mismo tiempo que hace más aceptable lo absurdas que son estas películas. Ya he comentado en alguna ocasión que los slashers son como cuentos de hadas para adultos, cuya raíz se haya en las más truculentas leyendas urbanas. Este film es un perfecto ejemplo de ello.

Imagino que es de sobra conocida por los aficionados, pero a aquellos que todavía no la conozcan les recomiendo Noche infernal, ya que es un entretenido y muy logrado ejemplo del género.


17 sept. 2014

She

 
Estamos entrando en la recta final de septiembre y es posible que muchos de vosotros os encontréis en plena depresión postvacacional. Si ese es el caso, o simplemente estáis bajos de moral, os traigo el mejor remedio: la psicotrónica y desmelenada She (Avi Nesher, 1982).

Nos encontramos en el año 23 después de la Cancelación. Este mundo postapocalíptico ha generado extrañas sociedades y seres, como muy pronto descubrirán Tom (David Goss) y Dick (Harrison Muller Jr.) cuando, mientras se encuentran de compras en un mercado acompañados por la hermana de Tom, Hari (Elena Wiedermann), esta es secuestrada por los Norks cuando esta tribu ataca el mercado. Al rescate, tras los típicos malentendidos con secuestro e intento de asesinato, se unirán She (Sandahl Bergman), "diosa" de una sociedad matriarcal, y su segunda Shandra (Quin Kessler), las cuales ayudarán a Tom y Dick a sobrevivir los peligros que aguardan en este demencial nuevo mundo hasta el territorio de los malvados Norks.

Como ya os habréis imaginado, esta película se inspira de forma muy, muy libre en la novela Ella de H. Rider Haggard (conocido por ser el creador del aventurero Allan Quatermain en el clásico Las minas del rey Salomón). La novela fue muy popular en el momento de su publicación, 1887, siendo hoy día también muy fácil de encontrar, y Haggard escribió tres novelas más protagonizadas por Ayesha (la Ella del título), una de ellas un crossover con Allan Quatermain. La popularidad de la novela hizo que ya a principios del siglo XX se rodaran varias adaptaciones en la época del cine mudo. Tal vez una de las adaptaciones más interesantes sea la producida por Merian C. Cooper, La diosa de fuego (She, Lansing C. Holden, Irving Pichel, 1935). Y, por supuesto, la mayoría recuerda la adaptación de la Hammer con Ursula Andress como Ayesha, La diosa de fuego (She, Robert Day, 1965), y su secuela, La venganza de la diosa de fuego (The Vengeance of She, Cliff Owen, 1968).

Pero la estupenda She de Nesher poco tiene que ver con la novela de Haggard. La inspiración es coger a los personajes y meterlos en un delirante mundo postapocalíptico. El film nació como una exploitation italiana que quería aprovechar la popularidad de las películas de espada y brujería, que había puesto de moda la clásica Conan, el bárbaro (Conan the Barbarian, John Milius, 1982) -de la cual hábilmente toma la misma protagonista femenina-, y la moda de los futuros apocalípticos que había popularizado Mad Max 2: El guerrero de la carretera (Mad Max 2: The Road Warrior, George Miller, 1981). Y Nesher logra mezclar ambos géneros de forma absolutamente genial.

Durante toda la película me reía con ella y no de ella gracias al tono "pulpero" y cachondo que impregna el film, que hace más digerible las absurdas aventuras del grupo protagonista, que incluyen enfrentarse, entre otros, a unos decadentes residuos de la edad romana que se transforman en bestias, una secta dirigida por un tipo con poderes telequinéticos cuyos ojos se vuelven verdes cuando los utiliza, y los "madmaxeros" Norks. Todo ello acompañado de una roquera banda sonora ochentera, cortesía de Rick Wakeman, el teclista de Yes.

Esto lo dice el mismo tipo que al que le parecen geniales películas como Los nuevos bárbaros (I nuovi barbari, Enzo G. Castellari, 1983) y Alien 2: Sobre la Tierra (Alien 2 sulla Terra, Ciro Ippolito, 1980), pero She es tremendamente entretenida, 100 minutos de pura diversión. Una fantástica mezcla de géneros cuyo cutrerío la hace solo más entrañable.

No he encontrado ningún tráiler de la película, así que os dejo una escena con She despachando guerreros, uno tras otro.


16 sept. 2014

La saga Puppet Master: Segunda Parte


Juguetes asesinos (Curse of the Puppet Master, David DeCoteau como Victoria Sloan, 1998): El contrato que Full Moon tenía con la Paramount para distribuir sus películas se acabó, lo que significó que ahora Charles Band tenía menos medios para hacer sus películas. Lo que en lo que a la saga Puppet Master se refiere, esto significó que se acabó la stop motion (aunque se utilizara en ocasiones metraje de archivo para cubrir el hecho). Tal vez esto explique los pobres resultados de esta nueva entrega.

Desechada la idea de continuar con la historia de Rick Myers y las marionetas, se crea una nueva historia independiente que gira en torno al doctor Magrew (George Peck), el cual compra las marionetas en una subasta. Con el doctor Magrew se encuentra su hija Jane (Emily Harrison), que está de visita y mientras le ayuda en su espectáculo de marionetas. El doctor decide contratar al algo lento Robert (Josh Green), cuando descubre sus habilidades a la hora de tallar figuras de madera. Robert se pone a trabajar enseguida en el proyecto del doctor Magrew, a pesar de no saber exactamente de qué se trata (¿habéis visto el póster? SPOILER).

El film resulta bastante aburrido y predecible. Las interpretaciones son regulares y los efectos bastante pobres. En pocas palabras, es una entrega decepcionante que se hace bastante larga a pesar de su corta duración. El problema es que se sabe desde un principio qué es lo que va a pasar, pero no se hace la narración lo suficientemente interesante como para que eso no sea un problema y tampoco se crea expectación en el espectador. Como ya he dicho: una entrega aburrida.




Retro Puppet Master (David DeCoteau como Joseph Tennent, 1999): Tras la decepcionante entrega anterior, se decidió volver al pasado y explicar cómo Toulon desarrolló la magia para crear a sus marionetas.

De nuevo, nos encontramos con una entrega que genera diversas contradicciones en la continuidad de la serie. Si bien en la segunda entrega se cuenta cómo Toulon descubre la magia para animar las marionetas durante un viaje al Cairo en 1912, en esta película es un brujo que escapa del Cairo y llega a París en 1902 el que se encuentra con un joven Toulon (Greg Sestero) y le pasa los secretos de su magia. Lo que sí se continúa es que dentro de las marionetas, mezclado con el líquido reanimador, se haya el alma de una persona. Pero los errores de continuidad ya aparecen en el prólogo cuando se sitúa la acción en 1944, con Toulon (Guy Rolfe) huyendo de los nazis camino de Suiza. Es entonces que les cuenta la historia a sus marionetas sobre los primeros modelos que creó. Teniendo en cuenta que su huida, según la tercera entrega, tiene lugar en 1941, tarda bastante en llegar a Suiza. En fin, ignorad las fechas pero no los hechos. Además del origen de las marionetas, en el film también se cuenta como se conocen Toulon y Elsa, la cual ahora se llama Ilsa (Brigitta Dau).

La película es mucho mejor que la sexta entrega, pero eso no quiere decir que sea una gran película. Es un film normal tirando a mediocre. La desaparición de la stop motion le roba mucha personalidad a las marionetas y los villanos de la función no parecen particularmente amenazantes. Puede resultar de interés a los fans de la serie, pero poco más.




Puppet Master: The Legacy (Charles Band como Robert Talbot, 2003): Las marionetas llevaban mucho tiempo alejadas de las pantallas, así que Band ideó este film de grandes éxitos. La película pone en orden la continuidad de la serie, ordenando los hechos y cubriendo los errores a la hora de fechar la acción de algunas entregas, además de discutir si Toulon era un genio o un loco peligroso y la naturaleza de las marionetas. Los clips de entregas anteriores están unidos mediante la historia de Maclain (Kate Orsini), una agente que busca información sobre el secreto de Toulon y, entre otras cosas, interroga a un crecido Eric Weiss (Jacob Witkin), el niño que aparece en la tercera entrega. Es de notar que, además de rellenar vacíos, el film apunta un detalle nuevo bastante interesante... que será ignorado en entregas posteriores.




Puppet Master vs Demonic Toys (Ted Nicolau, 2004): Esta película no pertenece a la saga oficial, pero la incluyo por "completismo". Se trata de un telefilme rodado para el canal SciFi, hecho con cuatro duros y menos originalidad.

El argumento es un refrito de Halloween III: El día de la bruja (Halloween III: Season of the Witch, Tommy Lee Wallace, 1982), solo que se cambia Halloween por la Navidad y no mola como mola Halloween III. Las marionetas, al servicio esta vez de un supuesto nieto de Toulon, Robert (Corey Feldman), y su hija Alex (Danielle Keaton), tendrán que detener un complot llevado a cabo por los juguetes asesinos demoníacos que Charles Band introdujo en Juguetes asesinos (Demonic Toys, Peter Manoogian, 1992).

Es aburrida, nada divertida y completamente prescindible.




Puppet Master: Axis of Evil (David DeCoteau, 2010): Por fin llega una nueva entrega de la serie con nuevo material que además está bastante bien. El film nos lleva de nuevo a 1939, al Bodega Bay Inn, en el instante en que Toulon se suicida antes de ser atrapado por agentes nazis. Allí trabaja Danny (Levi Fiehler), el cual descubre el baúl con las marionetas y se lo lleva a casa. Decepcionado por no poder unirse al ejército y luchar contra los nazis (aunque la implicación de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial no tiene lugar hasta 1941), trabaja en reanimar a las marionetas. Entonces descubre que en la fábrica en la cual trabaja su novia, Beth (Jenna Gallaher), se ha infiltrado uno de los espías nazis que iba tras Toulon. Danny decide entonces luchar contra los agentes nazis con la ayuda de las marionetas.

Dentro de la segunda época de esta saga, esta probablemente sea la mejor entrega, lo cual aún la sitúa por debajo de los filmes de su "etapa dorada". Es bastante entretenido, aunque que la stop motion fuera demasiado cara le quita personalidad a las marionetas. De nuevo se convierte a las marionetas en héroes contra los nazis, lo cual le añade cierta diversión extra. Pero no busquéis nada más que una ligera manera de pasar el rato.




Puppet Master X: Axis Rising (Charles Band, 2012): Continuación directa de Axis of Evil, se sigue el enfrentamiento entre las marionetas y los nazis, con el añadido de marionetas nazis. Pero este film no funciona de la misma manera que el anterior, siendo bastante poca cosa. Los problemas empiezan con el cambio en el reparto, ahora Danny y Beth son interpretados por Kip Canyon y Jean Louise O'Sullivan, los cuales no resultan tan efectivos como los anteriores interpretes.

Band intenta capturar el tono de los seriales y películas de los años 40, dándole un toque de comedia pulp, pero por mucho que aprecie sus intenciones, lo cierto es que todo resulta bastante plano y sin gracia, reutilizando argumentos ya empleados en la saga.

Es posible que el pobre resultado de esta entrega le ponga punto y final a la serie, pero yo espero que haya otra película en el futuro de la franquicia que, por lo menos, sea una despedida digna de las marionetas de Toulon.


15 sept. 2014

La saga Puppet Master: Primera Parte

 
Charles Band es el creador de la popular franquicia Puppet Master, así como productor de otras varias franquicias y películas de serie B, manteniendo vivo el espíritu del cine independiente de serie B, junto a la Troma, en este siglo XXI de grandes conglomerados. A lo largo de dos artículos vamos a repasar esta saga de demencial continuidad.


Puppet Master - La venganza de los muñecos (Puppetmaster, David Schmoeller, 1989): Sí, aquí empezó todo, con una sólida y entretenida película de bajo presupuesto. En un prólogo ambientado en el Bodega Bay Inn, en 1939, vemos como se suicida André Toulon (William Hickey), antes de que lo atrapen unos agentes nazis. También vemos por primera vez en acción a algunas de las marionetas que protagonizarán la saga. Tras el prólogo, saltamos al presente en el cual un grupo de personas con habilidades psíquicas son convocadas al ahora cerrado Bodega Bay, a raíz de la muerte de Neil Gallagher (Jimmie F. Skaggs), copropietario del lugar. El grupo lo componen Alex Whitaker (Paul Le Mat), que tiene sueños premonitorios, la medium Dana Hadley (Irene Miracle) y la pareja Frank Forrester (Matt Roe) y Carlissa Stamford (Kathryn O'Reilly), con habilidades psicosométricas (o algo así). Al llegar son recibidos por la viuda de Neil, Megan (Robin Frates), e inmediatamente empiezan a tener lugar sucesos extraños mientras los convocados son asesinados uno a uno por las marionetas de Toulon.

El film es bastante entretenido, como ya he dicho, gracias especialmente a la personalidad de las marionetas y al gran trabajo a la hora de animarlas en stop motion de David Allen. Los personajes humanos son bastante originales, teniendo en cuenta que normalmente los protagonistas serían un grupo de adolescentes, y recuerdan a los grupos de expertos paranormales que suelen aparecer en películas de casas encantadas. Schmoeller estaba acostumbrado a trabajar con un bajo presupuesto, así que las limitaciones no son evidentes.

Fácil de encontrar en los videoclubes, no tardó en convertirse en un título de culto tanto aquí como en Estados Unidos. Igual que el resto de la saga, excepto las últimas entregas, claro. Hoy día sigue funcionando igual de bien, siendo una de las mejores entregas de la serie. Por cierto, a pesar de lo que puede parecer por el tráiler, Barbara Crampton solo hace un breve cameo al principio del film.
 


Muñecos asesinos (Puppet Master II, David Allen, 1990): Secuela directa del título anterior (la franquicia alterna entre historias unidas en dos películas e independientes), es la típica continuación en la que  grupo de investigadores llega al Bodega Bay Inn para investigar qué le sucedió al anterior equipo. Mientras, las marionetas han resucitado a su maestro, André Toulon (Steve Welles). Al parecer las marionetas cobran vida gracias a un elixir creado a partir de cerebros humanos y otras sustancias, Toulon es resucitado para que haga más fluido. Pero las cosas se complicarán cuando Toulon descubra que la líder del equipo de investigación, Carolyn (Elizabeth Maclellan), parece ser la reencarnación de su esposa Elsa, asesinada por los nazis.

A pesar de que el film a grandes rasgos es una repetición del anterior, se adorna la historia y se añaden suficientes detalles como para que no parezca un simple refrito. Es interesante notar que aquí se cuenta que el elixir se crea a partir de cerebros humanos, pero en posteriores entregas se desechará esta idea. De la misma forma, en un flashback se descubre que Toulon descubre el método para animar marionetas en El Cairo en 1912. Pero en posteriores entregas se alterará tanto la fecha como el lugar del descubrimiento, aunque se mantiene el origen egipcio de la magia para animar marionetas.

Y hablando de animar marionetas, de nuevo la stop motion en este film es fantástica. Con Allen trabajando como director, su estudio se encargó de los efectos pero la supervisión quedó en manos de Randall William Cook, cuyo magnífico trabajo en La puerta (The Gate, Tibor Takács, 1987) muchos recordaréis con admiración.

En este film también se inicia la costumbre de ir alterando la alineación de las marionetas, dependiendo de la historia y el lugar en el que tiene lugar.

A pesar de la naturaleza algo repetitiva de la historia, es un film que mantiene interesado al espectador. No es de las mejores de la saga, pero es mucho mejor que algunos de los títulos que más tarde nos ofrecerá la serie.




La venganza de los muñecos 2 (Puppet Master III: Toulon's Revenge, 1991): He de decir que el título en castellano provocó muchas confusiones en el joven yo que alquilaba estas películas en el videoclub. ¿No había visto ya la segunda entrega? ¿O cuál era la del tío momificado? Las distribuidoras españolas y sus imaginativos títulos, la de diversión que nos han proporcionado a los aficionados.

En este film empieza el baile de fechas en la saga. Ya que, aunque al principio de La venganza de los muñecos vemos que el suicidio de Toulon tiene lugar en 1939, este film está ambientado en 1941, en Alemania. Y Toulon, interpretado por Guy Rolfe (el único actor que repitió en varios filmes este personaje), está bastante vivo. Hoy día tal vez hablaríamos de reboot, ya que no solo las fechas no cuadran, sino que se cambia la naturaleza de los personajes y se convierte a Toulon y sus marionetas en héroes. Pero la octava entrega deja claro que todo forma parte de la misma historia. Por tanto, se ha de ignorar la fecha que aparece en pantalla y situar la acción unos años antes de 1939.

Como deja claro el título original, en esta entrega se cuenta la historia de cómo Toulon se venga de los nazis que asesinan a su esposa, Elsa (Sarah Douglas), mientras le intentan robar el secreto de dar vida a objetos inanimados para utilizarlo en un proyecto nazi secreto para crear un ejército de muertos vivientes.

Para mí, esta es, junto a la primera, de lo mejor de esta saga. La historia de venganza de Toulon tiene un regusto de terror a la EC que me gusta bastante, así como un estupendo reparto de habituales de la serie B. El principal nazi malvado, Kraus, lo interpreta nada menos que el gran Richard Lynch, un villano fantástico. Además, como los nazis son pura escoria humana, es fácil disfrutar con las brutalidades a las que son sometidos por parte de las marionetas. Marionetas a las que se incorpora Six Shooter, un añadido que pasará a formar parte de la alienación clásica permanente formada por Blade, Jester, Pinhead, Tunneler y Leech Woman, aunque Leech Woman no aparece en las dos siguientes entregas de las que hablaremos a continuación, es un personaje que está desde el principio y no incluyo a Torch, Decapitron y otros personajes que tienen apariciones puntuales (me acabo de dar cuenta de lo mal que estoy al poder escribir todos estos nombres de memoria).

Como decía, en esta película se origina el cambio del mal al bien por parte de las marionetas. También se ha de notar que ya mostraban cierta esquizofrenia en lo que respecta a si son villanas o heroínas las marionetas en los finales de las anteriores películas, pero a partir de aquí el cambio es definitivo y serán retratadas como vengadoras o heroicas defensoras de la humanidad. Algo que se hace más evidente cuando en los títulos de crédito de esta entrega se puede leer: Próximamente Puppet Master 4 - Cuando las malas marionetas se vuelven buenas.

En todo caso, esta es una película muy entretenida y recomendable. Nazis asesinados por marionetas que han cobrado vida, ¿qué más se puede pedir?



La venganza de los muñecos 3 (Puppet Master 4, Jeff Burr, 1993): ¿Ya he mencionado lo confusos que pueden ser los títulos en castellano? En fin, esta y la quinta entrega, ambas dirigidas por Burr, forman una historia en la que las marionetas se convierten en defensoras de la humanidad.

Todo empieza cuando el demonio/dios malvado Sutek quiere eliminar a todos aquellos que conozcan el secreto para dar vida que Toulon (Guy Rolfe) le robó, así que envía a una especie de demonios para matar a todo aquel que tenga cualquier contacto con el secreto. Lo que incluye al joven superdotado Rick Myers (Gordon Currie), que trabaja en un proyecto para crear inteligencia artificial. Trabaja en el proyecto en contacto con una gran compañía, al mismo tiempo que trabaja como cuidador del Bodega Bay Inn, cerrado por estar fuera de temporada. Una noche le visita su novia Susie (Chandra West), que llega acompañada de Cameron (Jason Adams) y Lauren (Teresa Hill). Lauren resulta ser psíquica y detecta la presencia de las marionetas, a las que Rick devuelve a la vida. Esto coincide con la llegada de los demonios de Sutek, tras eliminar a los doctores que trabajaban con las ideas de Rick.

Aunque la idea de convertir a las marionetas en los héroes de la funcionan resulta un poco raro al principio, así como las apariciones de Toulon resultan algo ridículas en algunos momentos, yo situaría esta entrega como de las mejores, tras la 1 y la 3. La llegada de los demonios y todo el asunto del inframundo me gusta bastante, las interpretaciones son correctas y todo el conjunto resulta muy divertido.

La película plantea, además, la idea de que a partir de ahora los filmes tratarán de las aventuras de Rick y las marionetas contra los demonios, idea que solo tuvo continuación en la siguiente entrega, secuela directa de esta.
 


Puppet Master 5: The Final Chapter (Jeff Burr, 1994): La película arranca horas después del final de la anterior película (aunque, tranquilos, se nos ofrece un resumen de la anterior entrega para rellenar así cinco minutos de metraje).

Continúa la batalla de Rick (Gordon Currie) y Susie (Chandra West) contra los demonios de Sutek, batalla en la que cuentan con la ayuda de las marionetas de Toulon (Guy Rolfe), claro. Pero el resultado no es tan entretenido como en la anterior entrega. Se añaden unos personajes anónimos para rellenar el reparto de víctimas de los demonios, lo cual hace que el film resulte algo aburrido a ratos. Lo cual es una lástima, ya que es el último film en contar con los efectos stop motion de David Allen. Es también el fin de la "edad dorada" de la serie Puppet Master, ya que a partir de aquí la serie se vuelve bastante irregular.

A pesar de todo, si se ve junto con la cuarta entrega, como si fuera una sola película, tiene sus buenos momentos, que es más de lo que se puede decir de posteriores entregas. Sin embargo, resulta curioso que no se siguiera esta historia en posteriores películas. Tal vez no funcionó tan bien como las anteriores o el parón que hubo de cuatro años entre esta entrega y la siguiente hizo que se optara por hacer un film independiente. En todo caso, es la indicadora de que los buenos tiempos para esta franquicia se terminaron.


11 sept. 2014

Las uvas de la muerte (Les raisins de la mort)

Élisabeth, interpretada por Marie-Georges Pascal, decide pasar unos días en el pueblo de su prometido. Mientras viaja en tren, se sube un extraño hombre al que Élisabeth ve con horror como se le deforma la cara y descubre que ha matado a otra pasajera que viajaba con ella. Después de parar el tren usando el freno de emergencia, Élisabeth huye y empieza así su aterradora odisea por una región donde sus habitantes parecen haber desarrollado una enfermedad que viene acompañada de pústulas, irritación de la piel y unos irresistibles impulsos homicidas.

Este es el planteamiento de Las uvas de la muerte (Les raisins de la mort, Jean Rollin, 1978). Un film de terror que comparte algunos de los recursos del cine de zombis y tiene un mensaje ecologista que recuerda al gran clásico No profanar el sueño de los muertos (Non si deve profanare il sonno dei morti, Jordi Grau, 1974). Pero lo cierto es que el film tiene más cosas en común con las películas de "infectados dementes" como Los crazies (The Crazies, George A. Romero, 1973) y Vinieron de dentro de... (Shivers aka They Came from Within, David Cronenberg, 1975).

Nunca he sido muy aficionado al cine de Rollin. Sus lánguidas epopeyas erótico-vampíricas, como La muerta viviente (La morte vivante, 1982) o Desnuda entre las tumbas (La vampire nue, 1970), se me hacen bastante aburridas y soporíferas. Pero cuando apareció esta película en Blu-ray, se comentaba que era un ejemplo de cine atípico en Rollin (coincidió, además, con mi búsqueda de otro film atípico de Rollin), lo que hizo que me picara la curiosidad. Y es cierto, una narrativa más sólida de lo que era habitual en el desaparecido director, más toques de violencia y un subtexto social (ya sabéis lo que me gusta un subtexto guapo y fino) acompañado de un mensaje ecológico son elementos que hacen de este un film bastante interesante.

Interesante aunque no sé si recomendable para todos los aficionados. El ritmo es algo lento al principio, cosa que a mi no me molestó particularmente pero puede que haga que para algunos resulte un film pesado. Además, la versión que vi era la completa, claro, pero eso no significa que haya una desmesurada cantidad de sangre, aunque los estallidos de violencia contribuyen a que el espectador se implique en la odisea de la pobre Élisabeth.


10 sept. 2014

Les doy un año (I Give It a Year)

 
Ya podéis leer en Underbrain Mgz mi crítica de Les doy un año (I Give It a Year, Dan Mazer, 2013) clicando aquí:


Tal vez no es lo que uno se esperaría de un colaborador de Sacha Baron Cohen, pero resulta bastante divertida, aunque hacia el final flojee. Eso sí, lo digo en la crítica y lo repito aquí, gran parte de la comicidad se pierde en la traducción.


9 sept. 2014

Shocker, 100.000 voltios de terror (Shocker)

La verdad es que no sabría deciros si Shocker, 100.000 voltios de terror (Shocker, Wes Craven, 1989) es una buena o una mala película. La primera vez que la vi me pareció que estaba muy bien, pero por aquel entonces tenía como 12 años, así que no cuenta. Las siguientes ha ido alternando entre mediocre, mala y entretenidilla, dependiendo del humor en que me encontrara.

Jonathan Parker (Peter Berg) empieza a soñar con los asesinatos que está llevando a cabo el Asesino de Familias. Esto permite a la policía identificarlo como Horace Pinker (Mitch Pileggi), pero no antes de que mate a la familia adoptiva de Parker. Pinker es condenado a la silla eléctrica, pero eso solo lo convierte en un asesino más poderoso de lo que ha sido jamás.

Entre las cosas negativas se encuentra el hecho de que Craven se autoplagia en diversas ocasiones, intentando crear un nuevo icono del terror a lo Freddy Krueger. Como es habitual con este director, parte de un concepto interesante pero no parece tener las reglas claras, no queda claro lo que puede y no puede hacer Pinker. Además, se transmite información al espectador de forma bastante torpe, utilizando la prensa y los informativos pero con cosas que nunca aparecerían en la prensa y solo lo hacen porque resulta conveniente. Lo peor es que el intento de sátira sobre la televisión falla, añadiendo unos toques de humor que no funcionan y alargando un final completamente ridículo. En varias ocasiones la cojera del personaje aparece y desaparece. Y en diversas ocasiones los personajes reaccionan de manera muy inverosímil, como cuando el protagonista le cuenta a sus compañeros de equipo la situación y todos le creen de forma inmediata.

Entre las cosas positivas es que es bastante rara. Lo que normalmente sería el prólogo ocupa media película, hasta pasados casi 50 minutos de metraje no arranca la historia que aparece en la sinopsis, el póster y el tráiler. Esto le da una estructura que se aparta de lo que sería normal en este tipo de películas. Las interpretaciones y la banda sonora de rock duro están bastante bien. Y resulta bastante entretenida aunque muchas veces no tenga sentido y aparecen poderes en personajes que luego no vuelven a aparecer, dando la sensación de que muchas cosas pasan porque sí.

Tal vez lo peor sea que no queda claro en qué se transforma exactamente Horace Pinker. Primero salta de cuerpo en cuerpo (algo muy de moda por aquel entonces), luego pasa a la electricidad y luego a las emisiones televisivas. Craven parece irse inventando las reglas a medida que avanza, apareciendo un nuevo poder según le resulta conveniente al guion. También es cierto que esa misma torpeza/rareza es la que hace que el film resulte entretenido o mediocre según sea el humor de uno.

Como ya he dicho, Shocker es un film que a veces me parece entretenido y otras un pestiño. Ya me diréis vosotros si es una cosa u otra.


8 sept. 2014

La grandiosa y épica saga de los guerreros del Bronx

 
Es curiosa la forma en que condenamos a unos lo que permitimos a otros. Cada vez que se habla de una nueva versión americana de un film europeo o asiático o de donde sea, nos rasgamos las vestiduras ante la manera en que los americanos se apropian del trabajo de los demás. Pero muchos nos declaramos fans de las imitaciones, falsas secuelas y plagios que hacían los italianos de películas americanas o de cualquier cosa que tuviera éxito en aquel momento. La razón de que esto suceda, desde mi punto de vista, se haya en que mientras los aficionados sabemos que una versión americana significa que el concepto original será suavizado y homogeneizado, en el caso de la imitación italiana sabemos que se le añadirán saludables dosis de locura y desenfreno al conjunto.

Y por eso celebro y no condeno la genialidad del director Enzo G. Castellari a la hora de crear las maravillas de culto 1990: Los guerreros del Bronx (1990: I guerrieri del Bronx, 1982) y su secuela Fuga del Bronx (Fuga dal Bronx, 1983).

Como os podréis imaginar, el proyecto de Los guerreros del Bronx nace a raíz del gran éxito que tuvo Los amos de la noche (The Warriors, Walter Hill, 1979) en el momento de su estreno. El productor Fabrizio De Angelis le propuso a Castellari dirigir 1990: Los guerreros del Bronx, un proyecto destinado a ser una imitación del film de Hill. En aquel momento, Castellari todavía no había visto The Warriors, pero la película que sí había visto (y varias veces) era 1997: Rescate en Nueva York (Escape from New York, John Carpenter, 1981), que en Italia se estrenó con un titulo semejante al castellano.

La fascinación de Castellari por el clásico de Carpenter hizo que 1990: Los guerreros del Bronx acabara siendo una mezcla de la película de Hill y de la de Carpenter, pero que no dejaba de tener su propia personalidad gracias al guion de Castellari, Elisa Briganti y el omnipresente Dardano Sacchetti. El film nos presenta un Bronx dominado por bandas callejeras, un espacio sin ley que las autoridades han dado por perdido. Allí se refugia la joven Ann (Stefania Girolami). Cuando Ann es atacada por una banda callejera de patinadores salvajes, es salvada por Trash (Mark Gregory) y su banda: The Riders. Por algún motivo, La Manhattan Corporation está muy interesada en capturar y traer de vuelta a la ciudad a la joven, así que manda al peligroso Hammer (Vic Morrow) en su busca. Trash se aliará con El Ogro (Fred Williamson) para rescatar a Ann y recuperar el Bronx.

Para el espectador informado, es bastante obvio de donde salen algunos elementos de Los guerreros del Bronx, pero la dirección de Castellari, la forma en que rueda la acción y mantiene al espectador en todo momento entretenido, hace que uno disfrute enormemente de esta película y la valore por si misma, no tanto por si imita esta o aquella película. En el momento de rodar el film, la ciudad de Nueva York se hallaba al borde de la bancarrota, así que el equipo de rodaje lo tenía bastante fácil para hacer creer al espectador que está viendo+ un futuro Bronx en ruinas, porque el Bronx de entonces se hallaba en ruinas. No hay más que ver otras producciones de la época como El exterminador (The Exterminator, James Glickenhaus, 1980) o Vigilante (William Lustig, 1980) para comprobarlo. El estado ruinoso del Bronx mezclado de forma brillante con los escenarios subterráneos rodados en Roma, hace que el film tenga un look muy creíble y auténtico, propio de una producción hecha con mucho más dinero del que tuvo Castellari.

Así, a pesar de que originalmente fue concebida como imitación de otras películas, 1990: Los guerreros del Bronx desarrolla una fantástica personalidad propia y, gracias al buen hacer de Castellari, acaba siendo un film absorbente cargado de acción. Y lo mejor estaba por llegar.



El éxito de 1990: Los guerreros del Bronx hizo que de forma casi inmediata se pusiera en marcha la secuela, Fuga del Bronx. Una secuela que personalmente creo que es mejor que la primera entrega, así que estamos hablando de una obra maestra.

Curiosamente, mientras que la primera película se aprovechaba del éxito de otras, el argumento de Fuga del Bronx sería más tarde aprovechado por otras películas, en especial las secuelas para RoboCop (Paul Verhoeven, 1987) que escribió Frank Miller. El nuevo plan diabólico de la corporación que dirige Henry Clark (Ennio Girolami) consiste en demoler el Bronx y construir allí un nuevo complejo de futuristas edificios. Mientras Clark le cuenta a la prensa que los residentes del Bronx están siendo recolocados de forma pacífica en sus nuevos hogares, lo cierto es que están siendo masacrados por la operación de destrucción del Bronx que dirige Floyd Wrangler (Henry Silva). Trash (Mark Gregory) quiere vengar la muerte de sus padres y luchar contra la corporación, pero el resto de bandas prefiere refugiarse bajo tierra, esperando que acabe todo. Pero Trash no se da por vencido e idea un plan que hará que las autoridades se arrepienten de haber entrado en el Bronx.


Castellari construye un film que es acción sin descanso. Desde el minuto uno, las escenas de tiroteos, persecuciones y violencia no se detienen. Pero lo admirable es que eso no se traduce en un film simple o sin interés. Todo lo contrario, el tema del film resulta incluso hoy día, por desgracia, más relevante que en el momento de su estreno. En lugar de simplemente repetir la anterior película, se nos ofrece un nuevo tipo de historia, donde de forma paralela se nos muestra la odisea de Trash y los corruptos tejemanejes de la gran corporación que ahora domina la ciudad.

Pero lo más destacable es, quizá, lo que he mencionado al principio: este es un film que ha sido bastante imitado en cuanto a argumento. Este toque de personalidad, más la violenta acción y una fantástica banda sonora son los elementos que hacen que crea que esta película es mejor que 1990: Los guerreros del Bronx.

Por supuesto, vosotros podéis decidir cuál os gusta más disfrutando de estas maravillas de culto en la intimidad de vuestro hogar. Así que recomiendo a todo el mundo que viaje hasta este Bronx futuro desolado y apocalíptico, en caso de que todavía no hayáis tenido el placer de hacer este viaje.


4 sept. 2014

Leviathan versus Profundidad seis versus La grieta

 
Cuando se anunció Abyss (The Abyss, James Cameron, 1989) parecía que iba a ser la gran película del año. Se estaban desarrollando nuevas técnicas de efectos visuales, grandes tanques para rodar escenas nunca vistas... Iba a ser una gran épica. Lo cual hizo que varios estudios se pusieran en marcha para estrenar sus propios títulos submarinos para aprovechar el éxito del film de Cameron. Lo que en Hollywood llaman "simple casualidad".

Finalmente la película de Cameron no funcionó como se esperaba (aunque el montaje del director es una película que me gusta bastante), pero de todos modos se estrenaron otras tres películas de argumento parecido. Lo que hay que destacar es que, mientras The Abyss es una película que combina acción, suspense y ciencia ficción, las tres películas que se estrenaron a remolque de ella son cintas de terror al más puro (y glorioso) estilo serie B (y es por ello que el film de Cameron no está incluido en esta batalla). Por supuesto, esto fue resultado de la vaga sinopsis que se sabía cuando The Abyss entró en producción, que simplemente hablaba de una instalación submarina que descubre algo extraño en las profundidades del océano.

 
Sin más preámbulos, ¿preparados para la gran batalla del terror submarino?

Estas películas primero las alquilé, me hice copias en vídeo y las vi bastantes veces en su momento, con lo que con el tiempo se mezclaron las tres en mi cabeza debido a lo parecidas que eran entre sí. Para diferenciarlas, las ordené así:

Leviathan: El demonio del abismo (Leviathan, George P. Cosmatos, 1989): Sale Robocop y un cazafantasmas.

Profundidad seis (DeepStar Six, Sean S. Cunningham, 1989): Sale unos de los ejecutivos que sale en Robocop y el tío de las gafas de El príncipe de las tinieblas.

La grieta (The Rift, Juan Piquer Simón, 1990): Sale uno de los malos de Robocop y el militar que parece que todo el rato que está cabreado de La chaqueta metálica. Pero hoy día destacaría que sale Pocholo (!).

Profundidad seis fue la primera en estrenarse. De las tres, esta es la que más parece Aliens bajo el agua. Principalmente porque las situaciones por las que pasan los tripulantes de la estación submarina donde transcurre la acción pasan por los mismos problemas, añadiendo que se acaba el oxígeno (algo que pasa en todas estas cintas). Aquí, los protagonistas se enfrentan a un monstruo salido de una cueva que queda al descubierto cuando la demuelen.

Se mueve bastante rápido y tiene buenas dosis de acción. Las interpretaciones están bastante bien, así como los efectos están muy logrados. Bastante sangrienta.

Luego llegó Leviathan, que como ya le dediqué un artículo que podéis leer aquí, no me detendré para ir directamente a La grieta. El film de Simón es puro desmelene, desmadre y desenfreno. Los protagonistas salidos directamente de la serie B más B se enfrentan a una serie de monstruos creados por los experimentos genéticos de una malvada compañía. A risa por minuto, la película avanza a toda velocidad, salpicada de momentos gore pasados de vuelta realmente fantásticos. El resultado final es una locura que no es ni normal.

¿Cuál es, para mí, la mejor de las tres? Bueno, Profundidad seis tiene bastante acción y se mueve a un buen ritmo, pero hacia el final pierde algo de gas y es bastante rutinaria. Mientras que, aunque Leviathan es más lenta al principio, hacia el final es más interesante, los efectos de maquillaje y especiales resultan más originales y el reparto es mejor. Y luego tenemos La grieta, que con su ciencia ficción de bolsilibro, su psicotrónico reparto y sus monstruos delirantes es un film casposamente inolvidable.

En este caso, diría que hay un perdedor, en lugar de un ganador. El perdedor es Profundidad seis, la única de estas películas por la que no he sentido la necesidad de actualizar a DVD o Blu-ray, en caso de que lo hubiera, algo que sí he hecho con las otras dos. De hecho, la idea para este artículo se me ocurrió con la llegada en Blu-ray de Leviathan.

Leviathan es ideal para cuando quieras ver algo de serie B más "serio" y La grieta para cuando quieras reírte con una película que convierte lo cutre en arte. Vosotros podéis decidir cuál es la que más os convence echando un vistazo a los tráileres (fijaos que en el tráiler de La grieta para su edición en vídeo, con el título Endless Descent, se hace una referencia a Profundidad seis):




3 sept. 2014

Hércules (Hercules)

Ya podéis leer mi crítica de Hércules (Hercules, Brett Ratner, 2014) en Underbrain Mgz clicando aquí:


En la crítica ya cuento qué me parece el film, así que solo añadiré que la idea de fondo es buena, pero el film acaba siendo bastante normalito.


Doctor Who en el cine

 
A mediados de los 60, Inglaterra se hallaba en plena fiebre Doctor Who, o tal vez debería decir en plena dalekmania. Este hecho no pasó desapercibido a los avispados productores Milton Subotsky y Max J. Rosenberg, los creadores y dirigentes de la Amicus, que decidieron adaptar al cine las aventuras del Señor del Tiempo. El resultado fue Dr. Who y los Daleks (Dr. Who and the Daleks, Gordon Flemyng, 1965).

El film adaptaba el serial The Daleks, emitido entre diciembre de 1963 y febrero de 1964, protagonizado por el Primer Doctor, William Hartnell. Subotsky era conocido por suavizar el estilo de la Hammer, eliminando erotismo y cualquier aspecto adulto, en sus producciones Amicus. Lo mismo hizo con Doctor Who. Pero, además, como la serie no se conocía o no era tan popular en otros países donde proyectaban estrenar su película (especialmente Estados Unidos, donde la serie no se emitía), se realizaron toda una serie de cambios que a los fans de la serie tal vez les cueste aceptar.
 
Para empezar, en el film El Doctor no es un alienígena procedente de Gallifrey, sino el típico sabio despistado, interpretado por Peter Cushing. Aunque se había pensado para no hacer el film demasiado complicado, el hecho de que El Doctor sea humano hace que convertirlo en inventor del TARDIS resulte más difícil de aceptar que si se tratara de un alienígena procedente de un lejano y avanzado planeta. Para acabar de redondear el absurdo, en el film El Doctor de hecho se llama Who, es su apellido. También se cambian sus acompañantes: Susan (Roberta Tovey) es más joven y Barbara (Jennie Linden) e Ian (Roy Castle) ya no son los profesores de Susan, sino otra nieta del doctor y el novio de esta.

Aparte de estos cambios, y que Subotsky suavizara la historia para la película, el resto de elementos se mantiene. El doctor Who y sus acompañantes van a parar al planeta Skaro, donde tropiezan con los terribles Daleks. Los viajeros se aliarán con los Thals para destruir a los malvados Daleks.

Una vez superados los cambios, el film es bastante entretenido como cinta de aventuras de ciencia ficción ultrasesentera. El colorido de los sets, la música y los efectos realmente especiales hacen que el conjunto resulte muy disfrutable para los que aprecien este tipo de absurdo. Tal vez el punto más flojo es, me sabe mal decirlo, Cushing como el doctor Who. Interpretando a un hombre mayor de lo que Cushing era entonces, su doctor Who no resulta tan atractivo e interesante como el de la serie. Por supuesto, se ha de tener en cuenta que "mi" Doctor es y será Tom Baker, ya que mi primer contacto con la serie fue a través de él y ha permanecido siempre en mi cabeza como El Doctor definitivo (como ya expliqué anteriormente aquí). El hecho es que, irónicamente, es posible que aquellos que no estén familiarizados con la serie sean más capaces de disfrutar con la película.

Por otro lado, el que los Daleks sean los villanos de la función hace difícil que la película no tenga sus partes positivas. Al fin y al cabo, los Daleks son los mejores villanos de la serie (para mí) y verlos en acción es siempre un placer.



El enorme éxito de taquilla de Dr. Who y los Daleks hizo que una secuela se pusiera en marcha de forma casi inmediata. En este caso, se adaptaba el serial The Dalek Invasion of Earth, emitido entre noviembre y diciembre de 1964. El resultado fue Los marcianos invaden la Tierra (Daleks' Invasion Earth 2150 A.D., Grordon Flemyng, 1966).

Lo primero que llama la atención es el surrealista título castellano, aunque ahora se puede encontrar en DVD con el título Los Daleks invaden la Tierra 2150 A.D. (personalmente me hice con la edición en Blu-ray australiana, que no tiene subtítulos en castellano pero sí diversos extras y es bastante más barata que la edición inglesa), no he podido resistir poner el título con el que fue originalmente conocida. Pero en ridículo lo gana el título en italiano, que se traduce como: Daleks: el futuro tras un millón de años.

Se mantuvo el mismo equipo tras las cámaras de la primera entrega. Los únicos cambios se refieren al reparto, repiten Peter Cushing y Roberta Tovey, pero Jennie Linden es sustuida por Jill Curzon, interpretando a Lousie, la sobrina del doctor Who, así como tampoco repite Roy Castle, siendo Bernard Cribbins su sustituto, interpretando a Tom, un policía que se convierte accidentalmente en el tercer acompañante del doctor.

Rodada con un mayor presupuesto, lo cierto es que esta continuación es mejor que la primera, desde mi punto de vista. Ambientada en un Londres postapocalíptico, la película no da un minuto de respiro mientras seguimos las aventuras del doctor y sus acompañantes en su lucha contra los Daleks, ayudados por los supervivientes del exterminio llevado a cabo por estas destructivas criaturas.

En el fondo es la típica historia a lo Guerra de los mundos pero con el añadido de diversas alegorías a la Francia ocupada por los nazis. La historia está construida de forma más rica que la simple primera parte, con los protagonistas separados corriendo aventuras paralelas hasta que se unen de nuevo.

Sin embargo, el film no funcionó tan bien en taquilla como la primera entrega, así que la idea de hacer una tercera película fue desechada, aunque Subotsky no abandonó nunca la idea de hacer otra película con su versión de Doctor Who.

Si solo puedes ver una de las dos películas protagonizadas por el doctor Who (no El Doctor), esta es la que yo recomendaría ver.


1 sept. 2014

Despertar en el infierno (Wake in Fright)

 
Que sueñes con el Diablo y te despiertes aterrado, una maldición que da título a la novela de Kenneth Cook (en inglés) Pánico al amanecer (editada por Seix Barral), la cual fue la base del clásico cargado de terror existencial Despertar en el infierno (Wake in Fright, Ted Kotcheff, 1971).

John Grant (Gary Bond) es un simple profesor de escuela que aprovecha las vacaciones navideñas para salir del aislado y perdido pueblo en el que enseña y viajar a Sidney, donde espera reunirse con su novia, Robyn (Nancy Knudsen). Antes de coger el avión a Sidney, ha de pasar la noche en Bundanyabba (Yabba, para abreviar). Cuando Grant pierde todo el dinero que tenía apostando, se queda atrapado en el pueblo. Y así se inicia la infernal odisea de autodescubrimiento de Grant.

Kotcheff inicia el film con un plano de 360º que nos muestra la infinita desolación del outback australiano. Un desierto que parece no tener fin en el que la supervivencia humana parece imposible. Por lo tanto, no es de extrañar que la gente que (sobre)vive allí no sea del todo normal. Viviendo tan aislados del mundo es posible que la locura y las actitudes más extrañas se hagan normales. No mejora las cosas si, como le sucede a John Grant, desprecias la gente y el lugar en el que vives. Grant se cree mejor que la gente que vive en Yabba, pero a medida que va descendiendo por su particular infierno se da cuenta, para su horror, que él también es capaz de hacer cosas que pensaba imposibles.

Aunque a primera vista pueda parecer que la zona salvaje de Australia es algo que nos queda muy lejano, que las peculiares actitudes y comportamientos de la gente del lugar es algo propio de esa zona, lo cierto es que el film te descubre hasta que punto es cierta la expresión "la gente es igual en todas partes". Actitudes como la agresiva hospitalidad y la continua reafirmación masculina, así como otras características que nos muestra el director, son bastante comunes y se pueden encontrar en cualquier lugar donde viva gente en comunidades aisladas. La terrible escena en la que Grant se ve arrastrado a una caza de canguros, donde la influencia del omnipresente alcohol le acaba de dar un toque de pesadilla a la escena, podía ser paralela a cualquier corrida de toros en las que se tortura y mata un animal como espectáculo "cultural".

Uno de los aspectos más interesantes del film, por lo menos para mí, es la mezcla de realismo y surrealismo narrativo. El inicio del film, el retrato del pueblo y sus habitantes está hecho de forma realista semidocumental, ya que Kotcheff adopta una perspectiva más objetiva y no da muestras del desprecio por la gente del lugar que tan abiertamente muestra Cook en la novela. Pero a medida que Grant se va contagiando por la locura del lugar y descubre partes de si mismo que ni sabía que existían, la narrativa visual se vuelve más experimental y radical, especialmente en el montaje.

La película está llena de grandes interpretaciones. Donald Pleasence destaca como Doc Tydon, un médico alcohólico inglés, que fue a parar a Yabba tras ser rechazado en las zonas "civilizadas" y ha descubierto la manera de llevar una existencia bastante feliz allí. El personaje sirve como contrapunto a John Grant. Por un lado refleja como podría acabar si no consigue salir del pueblo, pero también muestra que mientras Tydon sabe quién es, Grant no sabe nada de si mismo. En el proceso de descubrirlo se haya gran parte del horror existencial que planea por todo el film.

Despertar en el infierno es un clásico muy recomendado a todos los amantes del cine. Demuestra que, aunque un film "se pierda" durante un tiempo, el arte siempre sobrevive. Y en particular si nos encontramos ante filmes tan potentes y excelentes como este.