30 abr. 2015

Vengadores: La era de Ultrón (Avengers: Age of Ultron)

 
No tengo palabras para describir lo mucho que disfruté esta película, más que nada porque las usé todas en la crítica que he escrito para Underbrain Mgz y que podéis leer aquí:


Id a ver esta maravilla en pantalla grande como se merece y os recomiendo especialmente no perderos el gran trabajo que lleva a cabo James Spader como Ultrón en la versión original.


28 abr. 2015

Spaghetti Mad Max


Con motivo del próximo estreno de la esperada y ansiada nueva entrega de la serie Mad Max de George Miller, he escrito un artículo sobre la trilogía original protagonizada por el loco Max, que podéis leer aquí:


Como el artículo me ha salido algo largo, he decidido comentar aquí las imitaciones italianas de Mad Max que destaco, empezando por El exterminador de la carretera (Il giustiziere della strada, Giuliano Carnimeo, 1983), también conocida como Exterminators of the Year 3000.

Alien (Robert Iannucci) vaga por las carreteras de un futuro postapocalíptico en el que la capa de Ozono ha desaparecido y el mundo sufre una brutal sequía. Alien se topa con Tommy (Luca Ventanini), un niño que formaba parte de una expedición para buscar agua y fue brutalmente atacada por los salvajes comandados por Crazy Bull (Fernando Bilbao). Alien ayudará a Tommy a buscar agua pero para poder enriquecerse con ella, a pesar de que si no consigue el agua, el pueblo de Tommy morirá. Sin embargo, Alien solo parece interesado en su propia supervivencia, o por lo menos eso es lo que parece.

Como resulta evidente, El exterminador de la carretera es la particular reinterpretación italiana de Mad Max 2: El guerrero de la carretera (Mad Max 2, George Miller, 1981), solo que cambiando la gasolina por el agua. Por suerte, la película es lo suficientemente entretenida como para que no importe, porque al final acaba teniendo su propia personalidad. También resulta llamativo que, como Carnimeo se dedicaba principalmente a dirigir películas del oeste, tenga de forma inconsciente el mismo toque spaghetti western del clásico de Miller.

Esta producción hispano-italiana tiene un curioso tono: momentos bastante ligeros y toques de humor se mezclan con escenas muy violentas y cargadas de acción. Esta curiosa mezcla ayuda a que uno se lo pase bien con una película que no destaca por su calidad, precisamente. Pero lo que en otras cintas serían defectos aquí son virtudes, así que El exterminador de la carretera acaba siendo un divertido entretenimiento.



Enzo G. Castellari nos ofreció su particular versión de Mad Max 2 con Los nuevos bárbaros (I nuovi barbari, 1983). La película está protagonizada por Giancarlo Prete como Scorpion, vagabundo en un mundo postapocalíptico resultado de un holocausto nuclear (la película está situada en el 2019, o sea que aún puede pasar). Scorpion se enfrenta de forma regular con los Templarios, una secta motorizada que vaga por las carreteras exterminando a todo superviviente que se encuentra, comandados por One (George Eastman). Scorpion recibe ayuda de Nadir (Fred Williamson) y ambos se aliarán para defender de los Templarios a un grupo que lucha por reconstruir la civilización.

Los nuevos bárbaros se rodó cuando Castellari estrenaba 1990: Los guerreros del Bronx (1990: I guerrieri del Bronx, 1982). El gran (y merecido) éxito de esta película hizo que se redujera el presupuesto de Los nuevos bárbaros, ya que ese dinero se destinaría a la sublime Fuga del Bronx (Fuga dal Bronx, Enzo G. Castellari, 1983). Pero Castellari supo como convertir en virtud la escasez de medios, centrándose en las secuencias de acción y creando una historia sencilla y básica que lo permitiese. De forma consciente, el director y guionista (junto a Tito Carpi) decidió crear una historia que fuera puro spaghetti western pero con ambientación futurista. De nuevo, algo que en espíritu la acercaba a la clásica Mad Max 2, ya que Miller no solo hizo referencias al cine de Sergio Leone, también redujo al mínimo la historia para concentrarse en ofrecer al espectador una inolvidable y visceral experiencia.

El enfoque de Castellari convierte lo que podría haber sido una versión cutre de Mad Max en un gran divertimento lleno de intensas secuencias de acción. Especialmente destacan los cuerpos destrozados y las cabezas que explotan gracias a las flechas explosivas que lanza Nadir a sus enemigos (una flechas que luego serían utilizadas por el veterano de Vietnam favorito de todos en Rambo: Acorralado Parte II [Rambo: First Blood Part II, George P. Cosmatos, 1985]).

Si bien pierde algo de brillo al estar encajada entre dos grandes películas como las que conforman la saga de los guerreros del Bronx, Los nuevos bárbaros ofrece toneladas de diversión y momentos impagables que la hacen un título a buscar por los amantes del tipo de acción y el delirio que solo podía ofrecer la italoexploitation.


21 abr. 2015

Acoso implacable (Fair Game)

 
Tras mucho tiempo buscando, por fin pude ver esta increíble película australiana. Un film de culto que nos muestra la batalla entre una mujer y los tres salvajes que la acosan.

Jessica (Cassandra Delaney) se ocupa de una reserva de animales salvajes en una remota zona de Australia. Un día, mientras va en coche al pueblo a por suministros, unos cazadores de canguros se dedican a acosarla hasta que se sale de la carretera y casi acaba en el fondo de un precipio. Pero esto será solo el principio, ya que por alguna razón estos tres cazadores, Sunny (Peter Ford), Sparks (Garry Who) y Ringo (David Sandford), se obsesionan con Jessica y empezarán a acosarla y perseguirla, hasta que Jessica no tiene otra opción que enfrentarse a ellos en lo que será una batalla salvaje.

Desde que vi Not Quite Hollywood: The Wild, Untold Story of Ozploitation (Mark Hartley, 2008) que le tenía ganas a Acoso implacable (Fair Game, Mario Andreacchio, 1986) y era una de las pocas películas de este estupendo documental que se me había resistido. Y quién no querría verla tras ver esto:


La única copia que encontré en DVD era una edición americana que parecía un transfer de VHS, descatalogada y exageradamente cara en Amazon. Perseverando, encontré una edición alemana en DVD bien de precio, buena calidad de imagen y sonido, algún extra (tráiler, storyboards y un audiocomentario con el director y el guionista, Rob George). Y había tardado tanto en encontrarla porque en Alemania se estrenó como Open Season 2: Die Jagd geht weiter (que viene a ser algo así como Se abre la veda 2: La caza continúa). Al parecer, la película con Peter Fonda Los cazadores (Open Season, Peter Collinson, 1974) tuvo tanto éxito en Alemania que convirtieron Fair Game en una falsa secuela de esta.

Ya sé lo que estáis pensando: "pues significa que no trae subtítulos en castellano y no me voy a enterar de nada". Pero parte de la belleza de esta película radica en el hecho de que te deja bastante claro en imágenes lo que sucede, así que da igual si no entendéis el inglés australiano, podéis igualmente disfrutar de la visceral experiencia que ofrece esta película.

Porque es una película muy disfrutable ya que no recurre a la violación para hacer que la heroína tenga que vengarse, sino que adopta un tono más ecológico. Jessica protege y cuida de animales en peligro, mientras que la banda de Sunny (el que parece más normal y, por tanto, es el peor de los tres) se dedica a matar animales. Y es a través de este camino que los tres llevarán a Jessica al punto de no retorno que la obligará a acabar con ellos aplaudida por el espectador.

Esta manera de enfocar la historia, evitando clichés y lugares comunes, convierte la película en un film realmente feminista donde a la protagonista en ningún momento se la representa como víctima indefensa sino que continuamente se enfrenta a los cazadores. Lo que para los espectadores se traduce en una entretenida batalla progresivamente más violenta.

En definitiva, un título muy recomendable que ya sabéis cómo podéis encontrar bien de precio. Y como decía, si os fijáis en el tráiler veréis que no tenéis que entender lo que se dice para entender lo que sucede.


20 abr. 2015

En lo profundo del bosque (Promenons-nous dans les bois)

 
Cuando se estrenó en su momento En lo profundo del bosque (Promenons-nous dans les bois, Lionel Delplanque, 2000), fue promocionada como otro slasher adolescente light políticamente correcto más, imitando los otros mediocres títulos que se habían estrenado al calor del éxito de Scream. Vigila quién llama (Scream, Wes Craven, 1996) (solo hay que echarle un vistazo al póster, diseñado en plena era de las cabezas flotantes). Y aquellos que fueron al cine, como servidor, esperando eso mismo se encontraron con algo -más o menos- diferente.

Un grupo de actores acude a la mansión de un acomodado ricachón para ofrecer una actuación privada. Después de la actuación, los actores serán eliminados uno a uno por un misterioso asesino. Como veis, no es un argumento precisamente original ni mucho menos, pero el objetivo de Delplanque se centra en ofrecer al espectador una experiencia sensorial, realizando un film extremadamente estilizado.

En definitiva, En lo profundo del bosque es, en realidad, un neo giallo, un film moderno que incorpora la estética y los motivos de los clásicos gialli de los 70. En ese sentido puede resultar un film interesante para el aficionado, aunque no va más allá de la simple curiosidad. Resulta interesante que un film que recuperaba la estética del giallo se estrenara coincidiendo con un revival del slasher, debido a la historia compartida de ambos géneros. 
 
En definitiva, no se ha de ver con la intención de descubrir una obra maestra olvidada ni mucho menos, simplemente disfrutar de la estética y pasar un rato entretenido.


14 abr. 2015

Hundra

 
Rodada en algunas de las mismas localizaciones, Hundra (Matt Cimber, 1983) fue una de las primeras películas en aprovechar el gran éxito de Conan, el bárbaro (Conan the Barbarian, John Milius, 1982) y esta coproducción hispano-americana se acabó convirtiendo en una película de culto por méritos propios, generando sus propias imitaciones.

Hundra (Luarene Landon) forma parte de una tribu de mujeres que vive aislada alejada de los hombres, con los que mantienen solo ocasional contacto para tener hijas (los hijos son dados en adopción). Un día, mientras Hundra está cazando, la tribu es atacada y exterminada por una horda de guerreros. La familia de Hundra está entre las víctimas, incluída su hermana Shandrom que antes de morir es violada (en una escena que resultaba doblemente horrible en España porque Cristina Torres, la actriz que hace de Shandrom, era la Desi de Verano azul). Sedienta de venganza, Hundra se ve obligada a adentrarse en el mundo de los hombres.

Hundra puede que no sea nunca un clásico como Conan, el bárbaro, pero eso no quita que sea un film entretenido de principio a fin. La posterior El guerrero rojo (Red Sonja, Richard Fleischer, 1985) intentó superar el éxito de Hundra pero no lo consiguió ni siquiera contando con la presencia de Arnold Schwarzenegger (tampoco es de extrañar porque es una película bastante mala). Hundra tiene a su favor que resulta genuinamente divertida, tiene unos toques camp con bastante gracia, y una actriz principal creíble y carismática. Landon realizón todas las escenas peligrosas en la película (menos el salto de espaldas desde una torre), se la puede ver claramente manejando la espada y pateando culos de forma muy convincente. En este sentido destaca una escena al principio de la película en la que Hundra masacra a toda una banda ella sola.

Es una lástima que teniendo en cuenta la calidad de la película, sea tan difícil de encontrar una edición con un mínimo de calidad y sin cortes ni censura. Porque dentro del género de aventuras bárbaras, Hundra es una aportación bastante notable. El hecho de que, como ya he mencionado, fuera filmada en algunas de las mismas localizaciones de Conan, el bárbaro ayuda a considerar que transcurre en el mismo universo hibóreo. Además, la película contiene un positivo mensaje feminista, aunque transmitido al estilo ochentero.

Evitad cualquier versión de la película que dure solo 90 minutos (104 minutos dura sin cortar) y disfrutadla un día que queráis pasar una tarde entretenida con un poco de acción bárbara.


13 abr. 2015

House, una casa alucinante (House)

 
¿Cuántos alquilaron esta película en el videoclub basándose simplemente en la carátula? Yo desde luego lo hice, atraído por una imagen que luego descubrí resumía perfectamente el tono de House, una casa alucinante (House, Steve Miner, 1986): una mezcla de comedia y terror que lograba mantener un difícil equilibrio entre ambos géneros.

Roger Cobb (William Katt) es un escritor de novelas de terror que está pasando por una crisis. No hay mucho interés en publicar su libro sobre sus recuerdos de la guerra del Vietnam, libro que también le está costando escribir, y sufre por la separación de su esposa Sandy Sinclair (Kay Lenz) provocada por la desaparición de su hijo Jimmy (Erik y Mark Silver). Es entonces que decide pasar una temporada en la casa de su recién fallecida tía. Allí, Roger empezará a sufrir extrañas experiencias que le llevan a pensar que en esa casa se esconde algo que no es de este mundo.

Olvidáos de las apariciones fantasmales y los objetos que se mueven solos a la Poltergeist. Las entidades que atacan a Cobb son muy físicas y su peculiar diseño una de las razones por las que esta película funciona tan bien, ya que oscilan entre lo terrorífico y lo cómico. También resulta original la manera en que se presenta la idea de que en la casa hay puertas que llevan a otros planos (original el plantemiento, no el concepto). Todo ello funciona gracias a la manera en que está estructurada la película: primero se desarrolla el personaje principal y sus conflictos (la desaparición de su hijo, sus experiencias en Vietnam), así que cuando empieza la locura el espectador está implicado en lo que sucede, con lo que se disfruta mucho más.
 
Tampoco se ha de desdeñar el trabajo de los actores. Katt, que para muchos será siempre El gran héroe americano, trabaja muy bien el tono de la película, pasando del drama a la comedia con facilidad. Los secundarios también realizan un buen trabajo, especialmente George Wendt como el vecino pesado que piensa que Cobb se está volviendo majara. Detrás de las cámaras, los fans de Viernes 13 reconocerán varios nombres: la produjo Sean S. Cunningham, la dirigió Steve Miner y la banda sonora corrió a cargo de Harry Manfredini.

La película fue un éxito no solo por su pase por las pantallas de cine, sino también por su impacto en el mercado del vídeo doméstico. Este éxito generó una serie de secuelas de poco interés. House II, aún más alucinante (House II: The Second Story, Ethan Wiley, 1987), es una comedia sin mucha gracia que se hace bastante aburrida. House III (The Horror Show, James Isaac, 1989), es una película que no guarda ninguna relación con la serie pero el productor Sean S. Cunningham decidió estrenarla en Europa con ese título con la esperanza de que tuviera más éxito que en Estados Unidos. Protagonizada por Brion James y Lance Henriksen, tiene sus momentos pero no es demasiado interesante. Finalmente, House IV (Lewis Abernathy, 1992) es la única que tiene alguna relación argumental con la primera y se estrenó directamente en vídeo, poco más puedo decir porque nunca me ha interesado lo bastante como para verla o buscarla.

Tal vez fue por nostalgia, pero la verdad es que me divertí bastante viendo de nuevo House. También porque es bastante diferente a otras películas donde aparece una casa encantada y los efectos tienen bastante gracia. En todo caso, si no la has visto te la recomiendo para pasar un buen rato.


7 abr. 2015

Gomia, terror en el Mar Egeo (Anthropophagus)

He aquí una película que no necesita presentación. Si no la has visto ya, sin duda has oído hablar de ella o te has cruzado con su memorable póster en infinidad de páginas dedicadas al cine de terror. Su reputación como película muy gore y brutal precede a Gomia, terror en el Mar Egeo (Anthropophagus, Aristide Massaccesi como Joe D' Amato, 1980), aunque en realidad no es tan gore ni brutal como podría parecer.

Un grupo de turistas se queda atrapado en una isla cuyos habitantes han sido asesinados (y parcialmente devorados) por un demente y monstruoso asesino. Los turistas se convierten en las nuevas víctimas de este asesino, de modo que deberán buscar una manera de salir de la isla o acabar con el asesino antes de que este acabe con ellos.

Dirigido por un autor de culto como Joe D'Amato, en el reparto también nos encontramos a diversos rostros familiares del género como son George Eastman, colaborador habitual de D'Amato que aparece en títulos como Magia negra (Baba Yaga, Corrado Farina, 1973) o Las noches eróticas de los muertos vivientes (Le notti erotiche dei morti viventi, Joe D'Amato, 1980); la protagonista Tisa Farrow os resultará familiar por su papel en Nueva York bajo el terror de los zombi (Zombi 2, Lucio Fulci, 1979); y Zora Kerova por sus intervenciones en Caníbal feroz (Cannibal ferox, Umberto Lenzi, 1981) y El destripador de Nueva York (Lo squartatore di New York, Lucio Fulci, 1981). De modo que solo por la gente que participó en su realización, la película ya estaba destinada a tener cierta fama "de culto". Pero lo que le dio el impulso definitivo fue los problemas con la censura y el hecho de que fuera en un principio prohibida en Inglaterra donde uno de los censores se pensó que se había topado con un auténtico video "snuff".

Es posible que si alguien la ve hoy día se sienta un poco decepcionado si solo busca una película de sangre y tripas. Para la época en que se estrenó, la película es bastante explícita y sangrienta, pero no mucho más de lo que lo eran sus contemporáneas italianas llenas de zombis y caníbales que de forma regular destrozaban con alegría cuerpos humanos en la gran pantalla. Además, hoy día sus efectos no resultan tan efectivos como hace cuarenta años. Por supuesto, las dos escenas que le han dado fama siguen resultando bastante espectaculares: el momento en el que el asesino al que da vida Eastman arranca el feto del interior de una de las víctimas que está embarazada y le pega un señor mordisco y el memorable final.

Pero al desempolvar el DVD (para ver si valía la pena hacerse con su próxima edición en Blu-ray), me he convencido de que merece su fama de film de culto no tanto por la sangre sino por lo bien hecha que está. Sí, los asesinatos son impresionantes, pero también aprecio (incluso valoro más) la atmósfera que D'Amato crea a lo largo de Anthropophagus en esa isla desierta llena de cadáveres. La ambientación suma a la experiencia visceral, resultando en una película que acaba resultando efectiva y entretenida a pesar de su guion absurdo (pero en el buen sentido) y las interpretaciones regulares.

Antropophagus no es una película para ver con el cerebro sino con el corazón. Es decir, no hay que pararse a analizar la trama o la lógica de la película, simplemente hay que dejarse llevar y disfrutarla como disfrutaríamos una historia particularmente truculenta que alguien nos contase alrededor de una hoguera. De modo que, como me ha sorprendido al ser mejor de lo que la recordaba, la recomiendo, en su versión sin cortes ni censura, a los fans del género que todavía no la hayan visto. Como veréis, el tráiler que podéis ver abajo muestra uno de los muchos y diversos títulos que ha tenido la película a lo largo de los años.


6 abr. 2015

Starry Eyes

 
El clásico drama de la joven que llega a Hollywood con ganas de triunfar pero es devorada por una industria sin piedad recibe, en esta interesante película de terror, un giro satánico.

Sarah (Alex Essoe) quiere desesperadamente convertirse en una estrella de cine, pero hasta ahora no ha tenido suerte. Es también una joven no del todo estable, así que su ambición es más bien una obsesión. Un día por fin consigue lo que parece la oportunidad de su vida, pero muy pronto descubre que, si quiere convertirse en la estrella que sueña ser, deberá pagar un precio muy alto.

Es curioso como funciona el instinto. Cuando apareció Casi humanos (Almost Human, Joe Begos, 2013) me gustó el póster, pero a pesar de críticas y comentarios me olvidé completamente de la película y no recordé que existía hasta que la vi en Yomvi, como si el instinto ya me avisaba de que no me iba a gustar. Y así fue. Sin embargo, desde el primer momento Starry Eyes (Kevin Kolsch, Dennis Widmyer, 2014) me llamó la atención y enseguida que apareció en Blu-ray la añadí a mi carrito. Mi instinto fue acertado, ya que es un film que me ha gustado mucho y me ha parecido muy interesante, a pesar de que no explica una historia particularmente original.

De hecho, esta película es un perfecto ejemplo de cómo muchas veces la ejecución lo es todo. La dirección que hacen Kolsch y Widmyer de su propio guion, junto a las estupendas interpretaciones del reparto, hacen de Starry Eyes un film efectivo y absorbente. Especialmente en su segundo tramo, que gracias a las incorporaciones de toques propios del body horror y las bases dramáticas que se asientan en el primer tramo, mete de lleno al espectador en una atmósfera de horror en lugar de resultar predecible, como suelen serlo las películas de terror con un toque de moralidad.

Por ello, aunque por la sinopsis no parezca nada del otro mundo, recomiendo esta película que ofrece al espectador un espectáculo lleno de horror. Un horror que es a un tiempo psicológico y físico, espiritual y sangriento.


1 abr. 2015

Una vela para el diablo

Hay dos clases de hombres: los virtuosos, que creen que son pecadores; y los pecadores, que se creen que son virtuosos.
Pascal
 
Con esta cita empieza Una vela para el diablo (1973) de Eugenio Martín. El director de la fantásticamente fantástica Pánico en el Transiberiano (1972) nos presenta una retorcida historia protagonizada por dos hermanas asesinas que consigue ser una estupenda película de suspense y terror al tiempo que es una potente alegoría sobre el entonces agonizante régimen franquista.

Laura Barkley (Judy Geeson) es una joven inglesa que llega a un típico pueblo español para reunirse con su hermana May (Loreta Tovar). Reunión que no tendrá lugar, ya que pocos minutos antes de la llegada de Laura, vemos como las también hermanas Marta (Aurora Bautista) y Verónica (Esperanza Roy) matan a May accidentalmente cuando la querían echar de su posada "Las dos hermanas", por el crimen de tomar el sol en bikini en la terraza. Mientras Laura investiga qué le ha pasado a su hermana, Marta le ha encontrado el gusto a matar y empezará a despachar a las descocadas turistas que se alojan en su pensión, con la reluctante ayuda de su hermana Verónica.

Con la llegada de los 60, Europa descubrió el potencial turístico de España. País atrasado y mojigato gracias al dictador Francisco Franco, el shock cultural que significó la llegada de miles de liberadas mujeres europeas se representó en películas como Verano 70 (Pedro Lazaga, 1969), Manolo, la nuit (Mariano Ozores, 1973) y El turismo es un gran invento (Pedro Lazaga, 1968). Era el nacimiento del mito de las suecas, imponentes mujeres que encontraban irresistibles a los machos ibéricos (lo repito: el MITO). Mientras que el turismo aportaba importantes sumas de dinero, también traía consigo otros valores y libertades que no había en España, que sumado a los contrarios al régimen, significó cierta "apertura". Pero incluso esa tan mínima apertura fue rápidamente contestada e intentada aplastar por los más acérrimos franquistas. Ya en los 70, el régimen empezaba poco a poco a agonizar, al tiempo que lo hacía Franco (pero esta escoria humana siguió firmando penas de muerte hasta el último momento), el cual por fin moriría en 1975.

Una vela para el diablo nos ofrece una alegoría de los franquistas en contra de cualquier libertad, de esta España que ve con horror las libertades (y el libertinaje) que representan la llegada de extranjeros, en forma de estas dos hermanas asesinas. Marta es la dominante, una fanática religiosa cuyo prometido se fugó con una "mujerzuela". Mujerzuela que Marta ve reflejada en cada una de estas liberales turistas que llegan ligeras de ropa para pasarlo bien bajo el sol ibérico, aunque Marta justifica estos asesinatos por motivos religiosos. Queda claro que ha reprimido muchas cosas en su interior, lo que unido a su fanatismo la convierte en la perfecta psicópata. La mejor representación de su naturaleza reprimida la vemos en una increíble escena en la que espía a unos muchachos y niños bañándose desnudos y, horrorizada por su propia excitación, vuelve a casa arrastrándose por unas zarzas de modo que la corten y hieran. En su rostro arrebatado se mezcla el placer y el dolor, de modo que Marta llega a casa con un aspecto decididamente post-orgásmico. Verónica, por otro lado, es más "normal" aunque vive dominada por su hermana, a la que ama y teme a partes iguales. Es también la más contradictoria, ya que mientras ayuda a su hermana a deshacerse de estas "chicas alocadas" mantiene una relación casi exclusivamente sexual con Luis (Charley Pineiro), el cual hace trabajos varios en la pensión.

Aunque hoy día su fondo de alegoría social pase algo desapercibido, sin duda el retrato que hace de las hermanas justifica el visionado de la película. Pero, además, esta película funciona perfectamente como film de terror y suspense, especialmente a medida que las pesquisas de Laura la van acercando cada vez más a las asesinas. Es por todo ello que creo que esta es una película muy recomendable, que funciona tan bien hoy como lo hizo en 1973.

Y aquí llegan las malas noticias. Hace un tiempo escribí un artículo sobre el clásico de Eloy de la Iglesia La semana del asesino (1973), cuyo origen se hallaba en el sorprendente hecho de que se había editado una edición en Blu-ray de la película en Alemania que se sumaba a las ediciones inglesas y americanas en DVD, mientras que en España seguía inédita en cualquiera de los dos formatos. Con esta película es lo mismo: la edición que tengo es la que acaba de salir en Blu-ray en Estados Unidos, ya que en España no se ha editado de ninguna forma. La única pista disponible en esta edición es la inglesa, aunque comenta la actriz Judy Geeson, en la entrevista que acompaña el film, que la película se rodó en inglés, a pesar de que luego se iba a doblar todo, supongo que para que coincidiera con los movimientos de los labios de los actores (curiosamente, Esperanza Roy se negó a hacer sus diálogos en inglés). Pero en estos casos de películas rodadas sin sonido directo siempre me gusta tener varias pistas para comparar y ver cuál es la mejor. Claro que cuando, por lagún milagro, estas películas se han editado en DVD en España lo han hecho con solo la pista en audio castellano y, peor, se editan las versiones censuradas hechas para el mercado interior aprobadas por la censura franquista, no las versiones internacionales (he comprobado que hay una versión de Una vela para el diablo en Youtube con casi cinco minutos cortados del film completo que tengo en Blu-ray).

Por tanto, es un film fantástico que recomiendo pero solo si podéis ver la versión completa (también hay editada en DVD una versión recortada con el título It Happened at Nightmare Inn) y con una mínima calidad de imagen y sonido.