29 sept. 2015

Trauma y la decadencia de Dario Argento

 
Si cualquier nuevo aficionado o aficionada al terror empieza a leer guías y libros sobre el género, intentando buscar cierta orientación sobre quiénes son los nombres a tener en cuenta como referentes del terror, es posible que tropiece varias veces con el nombre de Dario Argento. Es posible también que, llevado por la curiosidad, este hipotético nuevo aficionado o aficionada vea algunas de las últimas películas de Argento, Giallo (2009) o Dracula 3D (2012), y no acabe de entender por qué Argento es considerado un maestro del terror si sus películas son muy malas. Pero, hipotético nuevo fan del terror, te aseguro que hubo un tiempo en que Argento fue un maestro del terror y el suspense. Y, tal vez, algún día vuelva a serlo.

Trauma (1993) marca el inicio de la decadencia en la carrera de Dario Argento, aunque no porque la película sea mala o no resulte interesante. El maestro italiano dirigió esta película en Estados Unidos y pudo haber significado una nueva etapa para Argento. Como ya escribí en su momento, Opera (1987) es la última gran película del maestro, la última en la que se nos ofrece un gran espectáculo donde la muerte y el asesinato se convierten en macabro arte. Los cambios en la industria cinematográfica italiana, cambios que pusieron fin a la riqueza de títulos y estilos, y la dificultad de contar con los medios y el dinero que habían hecho posible sus anteriores clásicos, hacían cada vez más difícil que Argento pudiera ofrecer algo que mantuviera la calidad y el nivel a los que había acostumbrado al espectador. De modo que el director probó suerte en Estados Unidos.

Su primer proyecto allí es una coproducción entre Italia y Estados Unidos que dirigió junto a George A. Romero, Los ojos del diablo (Two Evil Eyes/Due occhi diabolici, 1990). En esta cinta, Romero y Argento adaptan sendos relatos de Edgar Allan Poe: La verdad sobre el caso del señor Valdemar y El gato negro, respectivamente. Gracias a la interpretación de Harvey Keitel, entre otras cosas, el fragmento de Argento resulta muy interesante, sobretodo comparado con el de Romero. Tras este primer proyecto, Argento empieza a dirigir su segunda película en Estados Unidos, de nuevo una coproducción: Trauma.

Trauma nos da una idea de la carrera que hubiera podido tener Argento si se hubiera sentido cómodo rodando en América y se hubiera quedado allí. Esta película es un bien construido film de suspense en el que el director recicla varios elementos usados anteriormente, especialmente de su clásico Rojo oscuro (Profondo rosso, 1975), el giallo perfecto. El film está protagonizado por Christopher Rydell como David Parsons, un ilustrador que decide ayudar a la joven Aura Petrescu, testigo del asesinato de sus padres a manos de un misterioso asesino que se dedica a decapitar a sus víctimas. Aura está interpretada por Asia Argento, hija del maestro, en lo que marca su primera colaboración juntos en una película (aunque Asia de pequeña ya había aparecido anteriormente en un par de películas producidas por su padre: Demons II [Dèmoni 2... L'incubo ritorna, Lamberto Bava, 1986] y El engendro del diablo [La chiesa, Michele Soavi, 1989]).

Aunque el film no ofrece un impactante tour de force como los de las cintas de Argento de los 70 y 80, la elegante manera que tiene el director de utilizar el steadycam hace que la narrativa visual resulte fluida y elegante, a pesar de que el guion es bastante normal, aunque la colaboración del escritor americano T.E.D. Klein ayuda a que tenga más "lógica" de la habitual en un film de Argento. Resulta irónico que los productores no le dejaran utilizar a su compositor habitual, Claudio Simonetti, y la banda sonora corriera a cargo de Pino Donaggio, compositor que había trabajado en diversas ocasiones con Brian De Palma. Y digo que resulta irónico porque la música de Donaggio junto a las imágenes que crea Argento le dan al conjunto un toque que recuerda mucho a De Palma, director que en su momento no tenía muchos problemas en copiar a Argento.

Trauma resulta un entretenido film de suspense, pero que no está a la altura de las anteriores películas de Argento. Posiblemente si se hubiera quedado en Estados Unidos, este sería el tipo de película que habríamos podido esperar de este director. Su regreso a Italia marca una etapa en la que sus trabajos oscilan entre lo correcto y medianamente interesante, como El arte de matar aka El síndrome de Stendhal (La sindrome di Stendhal, 1996), el reciclaje de motivos ya usados, como Insomnio (Non ho sonno, 2001), y la pura mediocridad y torpeza de la mencionada Dracula 3D. También se ha de mencionar que Argento ha ofrecido productos de calidad en su participación en la serie Masters of Horror y locuras como La madre del mal (La terza madre, 2007) recuerdan al Argento desmelenado de antaño.


28 sept. 2015

Hitman: Agente 47 (Hitman: Agent 47)

 
Ya tenéis a vuestra disposición la crítica que he escrito de Hitman: Agente 47 (Hitman: Agent 47, Aleksander Bach, 2015) para Underbrain Mgz:


He de decir que me quedé un poco sorprendido con lo bien que me lo pasé viendo esta película. No tiene una historia particularmente original ni resulta sorprendente ni nada por el estilo, pero es una muy directa cinta de acción que, sumado a la corta duración (en estos días donde las películas de acción parece que han de durar tres horas), me recordó a las que solía ver en mis días de videoclub.


24 sept. 2015

The Children

 
El género de los niños asesinos ha dado al terror grandes títulos como ¿Quién puede matar a un niño? (Narciso Ibáñez Serrador, 1976) o la delirante Cumpleaños sangriento (Bloody Birthday, Ed Hunt, 1981). The Children (Tom Shankland, 2008) -no confundir con Abrazo mortal (The Children, Max Kalmanowicz, 1980), también sobre niños asesinos- se encuentra entre las mejores, una película de terror cargada de angustia y suspense.

Elaine (Eva Birthistle) y Jonah (Stephen Campbell Moore), acompañados de sus hijos: la reluctante adolescente Casye (Hannah Tointon) y los pequeños Paulie (William Howes) y Miranda (Eva Sayer), van a pasar las fiestas navideñas en la gran casa que la hermana de Elaine, Chloe (Rachel Shelley), tiene en el campo, junto a la familia de Chloe: su marido Robbie (Jeremy Sheffield) y sus hijos Leah (Raffiella Brooks) y Nicky (Jake Hathaway). Todo parece ir perfectamente, hasta que los niños empiezan a actuar de forma extraña. Extraña y homicida.

The Children destaca particularmente, desde mi punto de vista, por la manera en que va cimentando la tensión y el suspense, mostrando de manera sutil los pequeños cambios que van experimentando los niños, aumentando progresivamente la intensidad. Y logra mantener el suspense cuando se desata la locura asesina de los niños, construyendo estupendas escenas de terror, gracias al trabajo del director Tom Shankland y el editor Tim Murrell. Porque es difícil, teniendo en cuenta la altura y la fuerza que puede tener un niño, hacer que la amenaza que representan sea real (a no ser que se refuerce con un gran número de niños) y consiga inquietar al espectador. Y este espectador se sintió muy inquietado mientras veía la película.


Por un lado, esta película destaca por la manera en que representa la peor pesadilla de cualquier padre/madre: ¿qué hacer cuando tu hijo o hija intenta matarte con unas tijeras? ¿el instinto de supervivencia es lo suficientemente fuerte como para enfrentarte al horror de matar a tu propio hijo? En este sentido, aquellos que tengan familia o sobrinos pequeños, lo pasarán muy mal (en el mejor sentido que puede tener viendo una película de terror). Por otro lado, los que no tengan hijos ni sobrinos, igualmente lo pasarán muy mal gracias a la perfecta ejecución de la historia.

Por mi parte, lo que me hizo disfrutar enormemente viendo esta película no fue solo la forma de construir el suspense y el terror de los cineastas, también la manera en que se deja de lado lo sobrenatural para explicar la conducta de los niños, y también se descarta la infección por residuos tóxicos como sucede en la mencionada Abrazo mortal. No entraré en detalles para no estropearle la película a nadie, pero me gustó la forma en que se trataba este aspecto, bien ligado a cómo va evolucionando la historia.

El reciente desastre con la distribución en España de John Wick (Chad Stahelski, David Leitch, 2014) me trajo a la memoria esta película, que de momento sigue inédita y hay que recurrir a las ediciones de importación para verla. En todo caso, es un film fantástico de terror que hará las delicias de los seguidores del género.


21 sept. 2015

Mitad hombre. Mitad lobo. Todo policía: WolfCop

 
Es verdad lo que dice la propaganda: WolfCop (Lowell Dean, 2014) es la mejor película de policías hombres lobo que se ha hecho hasta ahora. También es la primera. Su director consigue coger una premisa ridícula y convertirla en todo un peliculón.

El oficial Lou Garou (Leo Fafard) -si habéis pillado la referencia del nombre seguro que WolfCop os gusta- no es un policía muy bueno, por lo menos las veces que está lo suficientemente sobrio como para hacer su trabajo. Una noche, comprobando unas quejas sobre adolescentes de fiesta en el bosque, es atacado por unas extrañas figuras. A la mañana siguiente no recordará lo que pasó la noche anterior pero sí que notará que su cuerpo empieza a hacer cosas extrañas y cuando salga la luna llena descubrirá que ahora es un hombre lobo. Un hombre lobo que se alimenta de licor y donuts, lo que por alguna extraña razón lo convierte en un policía excepcional.

Antes que nada he de aclarar que WolfCop no es una parodia, ni una de esas imitaciones de películas grindhouse tan malas que abundan hoy día, ni nada por el estilo. Lowell Dean, autor del guion además de director, consigue crear una efectiva mezcla de comedia y terror, logrando el tono perfecto para la película. En el audiocomentario que acompaña la edición en Blu-ray del film, Dean habla de lo complicado de conseguir este tono y de cómo se vio beneficiado por el reparto y las improvisaciones de los actores. Y no le falta razón, ya que los actores interpretan sus personajes de forma seria para lograr que la película sea más divertida. Lo que te hace reír es lo absurdo de la situación y las reacciones de la gente, pero los personajes son lo suficientemente reales para que cuando surge el conflicto, al descubrirse los secretos que esconde la ciudad de Woodhaven, te sientas implicado en la historia. Y te ríes bastante viendo la película.

Del reparto destacan cuatro protagonistas: Leo Fafard como Lou Garou/WolfCop, tanto en las escenas en las que es un perdedor borracho como cuando se convierte en el policía hombre lobo. Jonathan Cherry como el mejor amigo de Lou, Willie, es el que me provocó más risas. Amy Matysio como Tina, la mejor oficial de Woodhaven, es el contraste serio en muchas escenas absurdas, pero también tiene sus toques divertidos. Y Sarah Lind como Jessica, una moderna femme fatale.
 
Es de admirar lo que el equipo de WolfCop consiguió contando con muy poco dinero. Las transformaciones están limitadas por el bajo presupuesto, pero a pesar de ello, al emplear unos efectivos efectos prácticos de maquillaje, tienen su impacto y resultan convincentes. He de admitir que películas como esta, que con pocos medios obtiene grandes resultados, despiertan en mí una gran admiración, ya que soy consciente de lo difícil que es lograr algo así. Y más cuando tiene toques brillantes como el WolfCar, porque un WolfCop necesita su WolfCar.

En definitiva, disfruté enormemente esta película. Me hizo reír y me enganchó completamente, de modo que tampoco quiero destriparla demasiado y prefiero que seáis vosotros los que la descubráis por vuestra cuenta. Y teniendo en cuenta los medios limitados con los que fue hecha, y que me gustaría ver una secuela, os pediría que hagáis lo posible por verla de forma legal.


18 sept. 2015

Zombeavers (Castores zombies) (Zombeavers)

He de admitir que estoy bastante sorprendido de estar haciendo un post sobre Zombeavers (Castores zombies) (Zombeavers, Jordan Rubin, 2015), ya que desde el momento que se anunció no me despertó ningún interés. Me pareció otra comedia más con un elemento zombi, como tantas otras estrenadas desde que los zombis, desgraciadamente para sus fans de toda la vida, se pusieron de moda.
 
Pero resulta que ayer, jueves, ponían esta película en Canal + Estrenos y no daban nada más que me interesara ver en aquel momento en el resto de canales. Así que me dije: "la veré un rato y si no me hace gracia me pondré más Expediente X (con motivo de la nueva temporada de esta clásica serie la estoy viendo de nuevo desde el principio, películas incluidas, y voy ya por el segundo DVD de la quinta temporada)". Y, a lo tonto, acabé viéndola entera y pasando un rato bastante más divertido de lo que me esperaba. He de señalar que, teniendo en cuenta el doble significado que tiene la palabra "castor" -beaver- en inglés y como esta es la típica película que destrozan con el doblaje (o no se esfuerzan o intentan hacerla más graciosa) pues la vi en versión original. Como todo.

La mayoría imagino que ya sabe de qué va, pero por si acaso os resumo el argumento rápidamente: un producto tóxico es derramado por accidente afectando a unos castores, que se convierten en criaturas zombi sedientas de sangre humana. La película utiliza el recurso zombi para parodiar las películas de ataques de animales mutantes, en este sentido me recordó películas como Arac Attack (Eight Legged Freaks, Ellory Elkayem, 2002) o la neozelandesa Ovejas asesinas (Black Sheep, Jonathan King, 2006), con la que tiene varios puntos en común. Y, claro, me recordó a la ridícula película de culto La larga noche de la furia (Night of the Lepus, William F. Claxton, 1972), la cual se convirtió en película de culto al intentar hacer en serio lo que Zombeavers hace en clave paródica.

He de decir que algunos de los momentos que más me hicieron reír no tenían nada que ver con escenas con castores zombis sino con momentos de los personajes que pueblan la película, especialmente el diálogo (su ejecución, más bien) de los transportistas (Bill Burr y John Mayer) al principio de la película o el diálogo al final del primer encuentro con la señora Gregorson (Phyllis Katz). Y no es una crítica, sino señalar el acierto de los cineastas a la hora de crear unos personajes que logran mantener el interés de la película aunque no tenga lugar ninguna escena de sangrienta o en la que intervengan los castores zombis.

También he de señalar el acierto de utilizar efectos prácticos y marionetas a la hora de dar "no vida" a los castores, ya que le añade un encanto y un nivel extra de diversión que no estaría presente si se hubiese utilizado animación por ordenador. No es que tenga nada contra la animación por ordenador, simplemente no tiene el mismo efecto cómico.

Zombeavers puede que no sea la mejor película del género, pero resulta ser una horror comedy bastante divertida. Bueno, por lo menos a mí me hizo reír, aunque imagino que parte de la diversión se pierde en la traducción.


17 sept. 2015

The Editor

 
Esto sí que no me lo esperaba, pero si la aparición de neo gialli como la inquietante Tulpa: Perdizioni mortali (Federico Zampaglione, 2012) o la experimental Amer (Hélène Cattet, Bruno Forzani, 2009) no eran ya señal evidente, la aparición de The Editor (Adam Brooks, Matthew Kennedy, 2014) lo deja claro: ¡el giallo está de moda!

Rey Ciso (Adam Brooks) era el mejor editor del mundo hasta que, tras un accidente, perdió los dedos de una mano. Ahora sobrevive editando películas de bajo presupuesto y al volver a casa es recibido por su esposa Josephine (Paz de la Huerta) que lo desprecia. Cuando los actores de la película que está editando ahora empiezan a aparecer asesinados, con los dedos de una mano cortados, Rey empezará a cuestionarse su propia cordura. Pero ¿es realmente el asesino o alguien busca incriminarlo? ¿Podrá el inspector Porfiry (Matthew Kennedy) averiguar quién es el asesino antes de que no quede nadie del reparto?

The Editor es una película de Astron-6, un equipo de producción dedicado a recrear cintas de género  en clave retro-paródica, como Father's Day (Astron-6, 2011) y Manborg (Steven Kostanski, 2011), además de diversos cortometrajes. Esta película sigue la misma linea de sus anteriores producciones: visualmente reproduce las películas de la edad dorada del giallo, mientras el guion se dedica a parodiar los clichés del género. De este modo, en el film se reproducen escenas de gialli como La perversa señora Ward (Lo strano vizio della Signora Wardh, Sergio Martino, 1971), películas de terror de la misma época y nacionalidad como El más allá (...E tu vivrai nel terrore! L'aldilà, Lucio Fulci, 1981), el cine de Dario Argento y, por alguna extraña razón, también de Videodrome (David Cronenberg, 1983), llevando siempre las escenas al absurdo.

Esto significa que si uno no es fan de este género es posible que no disfrute tanto de la película por no captar las referencias. Aunque también depende del estilo de humor que a uno le haga gracia. Personalmente, el estilo de comedia me pareció, como dicen los americanos, hit or miss. Es decir, había gags y diálogos que me hacían reír bastante (como la manera en que el inspector Porfiry insiste en llamar mago o brujo a un cura), mientras que otros momentos me dejaban bastante indiferente. Reconozco, de todos modos, que el equipo de Astron-6 detecta y reproduce con bastante acierto los clichés del género, así como otros aspectos, como el machismo de la época, por ejemplo, que normalmente son ignorados.

Visualmente la película es todo un logro, reproduciendo la estilizada narrativa de estas películas de forma impecable (no hay que olvidar que se trata de una parodia) e incluso incorporando elementos de filmes más recientes como Berberian Sound Studio (Peter Strickland, 2012). Y la banda sonora, como suele ser la norma en las películas que hacen referencia al giallo, es muy notable, replicando también el estilo de la época.

The Editor creo que puede resultar divertida a los amantes del giallo, para el resto puede que dependa bastante de vuestro sentido del humor.


16 sept. 2015

Los depredadores de la noche (Les prédateurs de la nuit aka Faceless)

 
Jesús Franco, más conocido como Jess Franco entre otros diversos pseudónimos, es considerado un director de culto con un gran número de fans que celebran su obra, cuyos títulos más populares han conocido diversas ediciones en DVD. Yo no me cuento entre sus fans y, tras ver Los depredadores de la noche (Les prédateurs de la nuit aka Faceless, Jesús Franco, 1987), doy por terminados mis intentos de congraciarme con su obra. No me ha gustado ninguna película de este director, así que esta es la última que veré dirigida por él.

El doctor Flamand (Helmut Berger) secuestra modelos y atractivas mujeres, las mata y aprovecha su piel en orden de devolverle la belleza a su hermana Ingrid (Christiane Jane). El doctor Flamand cuenta con la ayuda de su bella asistente Nathalie (Brigitte Lahaie). Una de las modelos secuestradas es Barbara (Caroline Munro), hija de Terry Hallen (Telly Savalas), un rico industrial que contrata al detective privado Morgan (Chris Mitchum) para que averigüe qué le ha pasado a su hija.

Los depredadores de la noche es una especie de remake de otro film de Jesús Franco: Gritos en la noche (1962), y, de hecho, Howard Vernon tiene un cameo en esta película interpretando al doctor Orlof, el protagonista de Gritos en la noche, seguida de varias secuelas oficiales y no oficiales, colaborador habitual de Jess Franco. Por supuesto, ambos filmes son deudores del clásico Ojos sin rostro (Les yeux sans visage, Georges Franju, 1960).
 
Faceless cuenta con un gran reparto, que incluye a la bella Brigitte Lahaie, la cual se pasa toda la película vestida, algo sorprendente en esta actriz que trabajó en distintas ocasiones con Jean Rollin (otro director de culto que se me hace bastante aburrido), como en Las uvas de la muerte (Les raisins de la mort, Jean Rollin, 1978). Pero ningún reparto puede salvar este tedioso film. Excesivamente largo, a pesar del argumento de serie B y las escenas gore bien hechas, uno tiene la sensación de que el film se arrastra hacia un más que insatisfactorio final. Franco no crea atmósfera, ni tensión, ni nada remotamente parecido al suspense. Las cosas simplemente pasan hasta que la película se acaba.

Supongo que los fans de este director disfrutarán de esta película igual que lo han hecho con otros "clásicos" suyos. Por mi parte, para mí es un director sin interés y me cuesta creer que haya nadie que disfrute con esta película.


15 sept. 2015

El corredor del laberinto: Las pruebas (Maze Runner: The Scorch Trials)

 
Los lectores habituales habréis notado que el ritmo de publicación de entradas ha sido bastante errático últimamente. Esto es debido a las vacaciones, tener que ir a pases de prensa y a que ya he pasado el primer resfriado de la temporada. Pero espero pronto recuperar el ritmo habitual de publicación. De momento os dejo con el enlace a la crítica que escribí para Underbrain Mgz de El corredor del laberinto: Las pruebas (Maze Runner: The Scorch Trials, Wes Ball, 2015):


Es un fantástico film que mezcla ciencia ficción, aventuras y acción. Tremendamente disfrutable, especialmente si habéis visto la primera parte.


9 sept. 2015

Entrevista a la escritora Patricia Muñiz


A raíz de la publicación de su nueva novela Lizzie: la estudiante que vendió sus bragas y acabó convertida en obra de arte, disponible en Amazon.es tanto en formato e-book como en físico, le hice una entrevista a la escritora Patricia Muñiz. Una entrevista que espero os resulte interesante y haga que os pique la curiosidad lo bastante como para que le echéis un vistazo. Solo me queda agradecer a Patricia Muñiz el tiempo empleado contestando a mis preguntas.


1 ¿Cómo surgió la idea de la novela?  
Un día, hablando con un amigo sobre penurias económicas, me enseñó la web de una chica que vendía su ropa usada a fetichistas. No eran bragas. Se trataba de la ropa que ya no quería. Camisetas, calcetines, zapatos viejos... ¡Y lo vendía todo! Me pareció muy inspirador, así que escribí unas notas. Unos meses más tarde, un productor cinematográfico me pidió una idea para una novela erótica y Lizzie, la joven estudiante que vendía sus bragas por internet, acabó de tomar forma. Ese fue el germen de la historia. Así nació el personaje. Al principio, el trato con la productora era de proyecto conjunto, pero al final hemos pactado ir cada uno por su cuenta. 

2 Durante la documentación, ¿Encontraste alguna historia/suceso/cosa que acabara incluida en la novela? 
Sí. La trama es ficción, pero casi todos los pasajes están basados testimonios reales. Me entrevisté con vendedoras y clientes para documentarme de los aspectos que me resultaban más desconocidos. Sobre todo, la parte de la entrega en mano, es bastante fiel a lo que me contaron. Voy a confesarte que también he incluido anécdotas personales, pero no voy a decir cuáles son. Me gusta que sea así. Que esté todo mezclado. Que nada sea del todo real, pero tampoco falso.

3 ¿Tiene más peso lo sentimental/dramático que lo erótico o viceversa? ¿O has buscado un equilibrio?
 Hay un equilibrio y ha sido buscado. Creo que hay un hilo invisible que une todo, y es el morbo. Es cierto que Lizzie es una novela sentimental, dramática y erótica. Pero, por encima de eso, sobre todo es una historia morbosa que busca saciar la curiosidad más políticamente incorrecta. Lo que pasa que no encontré el modo de etiquetar la novela así en Amazon.

4 ¿Cómo definirías los conflictos emocionales de la novela (triángulo, parejas con problemas…)?
 Los definiría como muy actuales. Existe una brecha abismal entre el mundo tal y como era concebido antes de internet, y el de ahora. Seguimos con parámetros que nos empujan a movernos como se hacía en una época que ya no volverá, y eso crea conflictos. El modo en que nos relacionábamos cuando no existía internet más que al pasado, pertenece a una nueva “antigüedad”. Ahora todo va más rápido. Es más inmediato. Más fragmentado. Pero no todo es negativo, también se puede profundizar más. Por ejemplo, hay menos dificultades para conseguir información, para hacerse seguidor de los famosos, para saber lo que hacen a cada minuto, para obsesionarte con ellos. Conseguir cosas impensables hace unas décadas, está al alcance de la mano. Pero, librarse de la gran jaula de la tecnología es prácticamente imposible. El anonimato es más importante que nunca. Somos seres fragmentados. Tenemos muchas vidas. La que en realidad vivimos, la que mostramos en las redes y la que también usamos escondidos tras un nickname para transgredir sin dar la cara.  Hoy en día, sin salir de la habitación, uno puede ser un estudiante mediocre, a la vez que famoso youtuber con miles de seguidores y, además, tener una vida oculta, que nadie conoce y que satisface los deseos más extremos. Más o menos, ahí es donde nos encontramos y lo que es mejor (o peor), el puente con el viejo mundo hace tiempo que fue volado.  

5 ¿Qué te llama más la atención de este fenómeno de venta de ropa interior?
La intimidad que se crea entre clientes y vendedoras. Es mucho más que una transacción económica. Es algo secreto, clandestino. Es un auténtico ritual situado en un lugar extraño entre lo ceremonioso y el romance. Hay sentimientos verdaderos. Si las cosas van mal puede haber humillación, pero si van bien, se puede tocar el cielo. Entiendo perfectamente que ellas tengan sus clientes favoritos y que ellos adoren a sus vendedoras. 

6 En la novela también se trata, en una de las tramas, de la dificultad que aún hoy día encuentra la mujer para entrar en según que círculos. ¿Te has encontrado con dificultades parecidas?
Sí, y algo de eso sale reflejado en la novela. Hay ciertos círculos que son muy cerrados, por qué no decirlo. Funcionan por amiguismo puro y duro. De nada sirve el valor de tu trabajo, la originalidad o la oportunidad de la obra.  Si tienes capacidad de hacer sombra, sobras. Si no juegas a hacerles la pelota, sobras. Si no encajas en lo que suponen debería estar haciendo una señora de tu edad, sobras. Pero sería injusto no decir que en el camino también me he encontrado con gente maravillosa que me ha tendido la mano desinteresadamente, cuando menos lo esperaba y más lo necesitaba. Como todo en la vida, hay espinas y rosas.

7 A pesar de tratar fantasías y fetichismo, ¿te parece que es la novela más realista que has escrito?
Sí, por supuesto. He tenido que renunciar a las pinceladas de fantasía que acostumbro a poner en todo lo que escribo. Lizzie es ficción, pero no es una novela fantástica. Tal como dices, es la novela más realista que he escrito hasta el momento.

8 ¿Qué tipo de lector puede sentirse atraído por esta novela?
Cualquiera que se sienta a gusto con lecturas no estereotipadas. Los buscadores de tesoros se pondrán contentos.
¿Buscas algún tipo de lector en concreto?No, aunque tengo la sensación de llegar a un público joven femenino. Pero en las firmas de libros siempre me encuentro con gente de todas las edades. Chicos jóvenes, madres con hijas, hombres maduros… No sirve de nada pensar en un público objetivo. Conectas con el espíritu de las personas, no con su sexo ni con su edad. Hay que ser abierto de mente y tener altura de miras.

¿Qué encontrará el lector que se adentre en las páginas de Lizzie?
Encontrará sueños, sexo y secretos. Personas explicándose, las unas a las otras, en sus diversas personalidades. Encontrará tesoros, y quizás lo más importante, algunas respuestas a la vida.

10 ¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Vuelvo al género con un libro de relatos fantásticos, que es como volver al hogar. También tengo en el horno una novela que alegrará a quiénes esperaban que me alejara de lo erótico. Y hasta ahí puedo leer.


4 sept. 2015

No querían matar, pero tampoco querían morir: Las colinas tienen ojos de Wes Craven

Cuando el lunes escribí mi breve nota sobre la muerte de Wes Craven, descubrí, para mi sorpresa, que no había escrito ningún artículo sobre su clásica película Las colinas tienen ojos (The Hills Have Eyes, 1977). Me sorprendió porque, dentro de la filmografía de este director, es uno de los títulos que más me gustan. Decidido a remediarlo, hoy nos adentraremos en el desierto para enfrentarnos al monstruo más cruel y peligroso que nos podemos encontrar: el ser humano.

Craven ha explicado que se inspiró en la leyenda del clan asesino de Sawney Beane. Esta leyenda cuenta que Beane y su clan asesinó y devoró cientos de viajeros a finales del siglo XVI en Escocia. Beane decidió que la vida de jardinero que llevaba su padre no era para él y se marchó junto a su esposa para hacer fortuna. Atrapados por una tormenta, encontraron una cueva muy profunda donde refugiarse. Por algún motivo, decidieron hacer de la cueva su hogar, robando y asesinando a viajeros incautos que pasaran por los caminos cercanos. Y en algún momento de su vida en la cueva, Beane y su familia se hicieron caníbales, empezaron a comerse a los viajeros que asesinaban, usando partes del cuerpo como decoración para la cueva en que vivían. Mediante el incesto, el clan Beane aumentó hasta crear una tribu propia de casi 50 individuos, entre hombres y mujeres. Tras 25 años de asesinatos, las autoridades acabaron con los Beane de forma bastante expeditiva: los hombres fueron torturados y ejecutados en público, las mujeres quemadas en hogueras. O al menos eso cuenta la leyenda.

Las colinas tienen ojos es la culminación de una etapa extremadamente interesante dentro del cine de terror americano. Como ya se ha comentado muchas veces, la guerra de Vietnam, el Watergate, las manifestaciones y protestas antibélicas, la lucha por los derechos civiles, crearon un poso social del que se alimentaron películas de terror particularmente violentas y explícitas. No me extenderé demasiado sobre este trasfondo social, ya que se ha tratado muchas veces, pero sí cabe señalar que el film de Craven es el momento álgido de este periodo, del que él mismo había sido de los primeros en contribuir con su película La última casa a la izquierda (The Last House on the Left, 1972), ya que con el estreno de La noche de Halloween (Halloween, John Carpenter, 1978) y Viernes 13 (Friday the 13th, Sean S. Cunningham, 1980) el género entraría en un nuevo periodo.

El film cuenta la terrible experiencia que sufre una familia que, después de que un accidente de coche haga que se queden varados en el desierto, es atacada por un clan de caníbales asesinos. Esta sencilla historia permite a Craven reflexionar sobre el lado oscuro, animal, que amenaza con destruir la superficie civilizada del ser humano. En este sentido, cabe destacar la estructura de la familia que protagoniza el film. En primar lugar tenemos al patriarca, Bob Carter (Russ Grieve), un policía retirado que funciona como representante de la autoridad. La matriarca es Ethel Carter (Virginia Vincent), una mujer que representa la religión. Luego tenemos la representación de la típica familia de clase media, en el matrimonio que forman la hija mayor de los Carter, Lynne (Dee Wallace), y Doug (Martin Speer), junto a su recién nacida hija. Completando el cuadro, tenemos a los representantes de la juventud, Bobby (Robert Houston) y Brenda (Suze Lanier-Bramlett), ambos rubios y atractivos, todo lo que debería ser el joven americano de rigor.

Por tanto, podéis ver que en el clan Carter queda representada la Gran Familia Americana. Cuando esta Gran Familia Americana es atacada por el clan que encabeza Papá Júpiter (James Whitworth) se verá obligada a deshacerse de su capa civilizada para poder sobrevivir. A mostrar su "lado feo". Algo a lo que están obligados a hacer si quieren sobrevivir, del mismo modo que las autoridades hacen lo que sea para poder sobrevivir al caos que representa el cambio (reflexionad sobre ello en las próximas elecciones y "el terrible caos" con el que algunos partidos intentan dar miedo al votante). Es interesante notar que en la película, según cuenta el viejo Fred (John Steadman), Júpiter nace siendo malvado y sobrevive en el desierto después de que su padre intente asesinarlo. De modo que el clan que se origina a partir de aquí es más realista que el representado en posteriores películas, y están allí por decisión propia, ya que fácilmente podrían volver a la civilización.

Observando la película por sus cualidades estrictamente cinematográficas, dejando de lado subtextos y alegorías, destaca por su efectividad a pesar de los 38 años pasados desde su estreno y el bajo presupuesto con el que fue rodada. Aunque hoy día se estrenan películas mucho más violentas y explícitas, el film de Craven funciona por la tensión y suspense con el que se rodean las secuencias de violento terror. En un momento del film podemos ver un póster roto de Tiburón (Jaws, Steven Spielberg, 1975), es la manera que tiene Craven de decir: "eso es el terror según Hollywood, esto es terror de verdad" (algo que llevaría a Sam Raimi a poner un póster roto de Las colinas tienen ojos en su clásico Posesión infernal [The Evil Dead, 1981], un guiño que Craven le devolvería poniendo Evil Dead en la televisión que Nancy mira en su habitación en Pesadilla en Elm Street [A Nightmare on Elm Street, 1984]). Un gesto que queda puntuado por ese plano final del rostro desencajado de un hombre que acaba de cometer un asesinato llevado por el instinto de supervivencia, un deliberado plano final que hace explícito el mensaje de Craven. Y es así ya que el director cambió el final original, más convencional (de hecho, el remake reproduce el final original del film de Craven), por este otro más efectivo y que mejor representaba su idea.

Las colinas tienen ojos es un clásico del cine de terror. Funciona hoy igual que en 1977 y sus temas siguen siendo actuales. Un film que ha sido muy influyente dentro del género, un título imprescindible para los aficionados. No se puede decir lo mismo de su secuela.




Las colinas tienen ojos, 2ª parte (The Hills Have Eyes Part II, Wes Craven, 1984): Necesitado de dinero y ante las dificultades de encontrar un estudio que le produjese el guion de Pesadilla en Elm Street, Craven rueda rápidamente esta continuación de su clásico. Según cuenta IMDB, la razón de que esta película se estrenara después de Pesadilla se debe a que se les acabó el dinero mientras la rodaban y se decidió terminar el film a toda prisa cuando Pesadilla se convirtió en un éxito, lo que explica que esta secuela esté llena de flashbacks aprovechando material de la primera película.

Teniendo en cuenta que Craven se desentendió de esta secuela y la borró de su filmografía, no sé si es necesario detenerse mucho en ella. Es un film aburrido y sin interés, una versión sin imaginación de la primera película. Un grupo de adolescentes son víctimas de dos miembros del clan del film original, lo que convierte el film en un slasher típico. Vedla solo si sois muy, muy, muy completistas.



Las colinas tienen ojos (The Hills Have Eyes, Alexandre Aja, 2006): Resulta significativo que de los recientes remakes que se han hecho de películas de Wes Craven, los dos en los que Craven trabajó como productor y se involucró plenamente en ellos han resultado ser filmes excelentes, mientras que el tercero con el que no tuvo nada que ver (ni siquiera le consultaron, se lamenta Craven en el documental Never Sleep Again [Daniel Farrands, Andrew Kasch, 2010]) resultó ser un fracaso. Ya habréis deducido que los remakes en los que Craven se implicó fueron el que nos ocupa ahora y La última casa a la izquierda (The Last House on the Left, Dennis Iliadis, 2009), mientras que Craven no tuvo nada que ver con la infumable y terrible Pesadilla en Elm Street (A Nightmare on Elm Street, Samuel Bayer, 2010).

La película de Aja funciona ya que equilibra ser respetuoso con el original y desarrollar su propia y personal visión de la historia. Destaca por ser mucho más fantasiosa que la original, creando un clan de mutantes deformes que son claramente "monstruos de película", pero creo que es un acercamiento que resulta efectivo ya que ayuda a digerir las escenas de violencia más explícita, igual que la narrativa mucho más estilizada.

Siguiendo el film de Craven, proporciona realmente una experiencia distinta, con lo que el film se puede valorar por si mismo. Lo que no solo lo incluye en la muy corta lista de remakes recientes que funcionan, además hace de ella una notable película muy recomendable a los aficionados al género.



El retorno de los malditos (The Hills Have Eyes II, Martin Weisz, 2007): Escrita por el propio Wes Craven junto a su hijo Jonathan, esta secuela no es tan buena como la película de Aja pero se esfuerza tanto en resultar brutal y sangrienta que al final resulta notable en ese sentido.

Ciertamente, no la puedo recomendar por sus valores cinematográficos, pero, a pesar de todo, me parece un film tremendamente entretenido. En esta ocasión es un grupo de soldados novatos el que se enfrenta al clan de mutantes caníbales. Creo que al eliminar la dinámica de dos familias enfrentadas se elimina gran parte de lo que hace que Las colinas resulte interesante. De todos modos, siempre me ha gustado el terror de supervivencia, películas en la que personajes se ven arrojados a un entorno hostil, con algún psicópata de por medio, y se ven obligados a deshacerse de la capa de civilización de la que antes hablaba.

En este sentido, si os interesan este tipo de películas, esta cinta es mejor que muchos títulos recientes del estilo, así que si no la conocéis puede que os acabe gustando, demostrando vuestro buen mal gusto.


3 sept. 2015

La sombra del asesino (L'assassino è costretto ad uccidere ancora)

 
Luigi Cozzi es un director que siempre me ha gustado por el entusiasmo de fan del género con el que enfocaba sus proyectos, un entusiasmo que me hacía olvidar lo rudimentario de los efectos especiales de películas dirigidas por Cozzi como Star Crash, choque de galaxias (Starcrash, 1978) o Contaminación - Alien invade la Tierra (Contamination - Alien arriva sulla Terra, 1980). Sin embargo, en esta ocasión no hay efectos especiales artesanales que puedan restar credibilidad a la acción. En La sombra del asesino (L'assassino è costretto ad uccidere ancora aka Il ragno aka The Killer Must Kill Again aka The Dark is Death's Friend, 1975), el placer que Cozzi experimenta jugando con el suspense llega sin problemas al espectador.

El film empieza de forma bastante clásica. El arquitecto Giorgio Minardi (George Hilton) planea asesinar a su esposa Norma (Tere Velázquez). Para ello hace un trato con un asesino (Antoine Saint-John) al que descubre deshaciéndose de un cadáver. Y aquí es donde la película hace un gira que la hace más interesante: el plan parece perfecto pero, la noche del asesinato, un joven pareja, Laura (Cristina Galbó) y Luca (Alessio Orano), roba el coche del asesino sin saber que en el maletero está el cadáver de Norma. El asesino empieza así una implacable persecución de la joven pareja mientras Giorgio intenta que el inspector (Eduardo Fajardo) al cargo de la investigación no descubra nada del complot.

La relativamente sencilla historia está enfocada a crear la mayor cantidad de escenas de suspense para que el espectador "sufra" que sea humanamente posible. Y si uno acepta entrar en el juego, lo cierto es que te lo pasas bastante bien viendo las diferentes situaciones en las que son capaces de meterse los personajes, muchas veces sin saberlo. Cozzi disfruta también pervirtiendo al espectador, poniéndole en ocasiones de lado de los asesinos. La única pega que tiene la película es una innecesaria escena de violación que le da un tono muy oscuro a una película hasta entonces bastante juguetona, aunque la escena está rodada de forma bastante correcta para la época.


En definitiva, esta es una película sencilla y directa: quiere atrapar al espectador en una telaraña de suspense y no dejarlo libre hasta el final. En este sentido es un film que funciona a la perfección, un ejemplo de suspense llevado al extremo.


2 sept. 2015

Mientras seamos jóvenes (While We're Young)

 
Ya tenéis a vuestra disposición mi crítica de Mientras seamos jóvenes (While We're Young, Noah Baumbach, 2014) en Underbrain Mgz:


No me convenció como su anterior película, pero podéis probar a ver qué os parece a vosotros.