31 dic. 2015

George Lucas, el hombre más odiado de la galaxia

 
Recuerdo que al salir del cine tras ver Mad Max: Furia en la carretera lo hice exaltado y lleno de energía. La película había sido toda una experiencia y me había sentido completamente transportado a otro mundo. No me sucedió lo mismo con Star Wars: El despertar de la Fuerza. Y esperaba que fuera así, no tanto por las habilidades como director de J. J. Abrams (que no es George Miller que digamos) pero por el regreso a lo grande del universo creado por George Lucas.

No me entendáis mal, la película me gustó y me lo pasé bien. Pero nada más. Los típicos vicios de Abrams como director, por ejemplo el abuso del deus ex machina, impidieron que la película se convirtiera en una gran experiencia. Algunos de esos vicios ya habían convertido Star Trek: En la oscuridad en una película horrible, pero por suerte en esta ocasión no eran tan exagerados. Aunque los saltos a la luz corrían el riesgo de convertirse en el recurso fácil para salir de cualquier situación como sucedía con el transportador en la mencionada película de Star Trek. Cosas como que RD-D2 despierte de repente sin motivo aparente (más allá que la película necesita que pase) o que Rey sea capaz de usar la Fuerza para liberarse tras apenas unas horas de saber que la posee quedan tapados por el ritmo rápido del film y el equilibrado tono de la película.

Pero el principal problema para mí, que hizo que simplemente me lo pasara bien en lugar de ser una gran experiencia, es que Star Wars: El despertar de la Fuerza es casi un remake de La guerra de las galaxias. Tan semejante que hace que en ocasiones resulte muy precedible. La manera de seguir paso a paso la primera película, más las continuas referencias y la manera en que intenta borrar las precuelas, deja claro que su objetivo principal es darle a los fans exactamente lo que quieren.

Y esto me hizo reflexionar sobre la figura de George Lucas y su papel en la saga galáctica. Un papel lleno de claroscuros. Vetar la presencia del actor David Prowse en las convenciones, su negativa a permitir que se editen las versiones originales de la primera trilogía en Blu-ray, más sus decisiones en las precuelas convirtieron a Lucas en alguien odiado por muchos fans de la saga que él mismo había creado.

Estas decisiones por parte de Lucas se deben al sentido de propiedad que tenía sobre el universo Star Wars. Es su creación y él era el único con derecho a decidir nada sobre la saga. De hecho, las precuelas y sus malas ideas (los midiclorianos, meter con calzador a C-3PO y RD-D2, las interpretaciones acartonadas) son el resultado de Lucas trabajando con total libertad y sin responder ante nadie. No había nadie que le dijera: "creo que eso no funciona" o "eso parece una mala idea".

Pero por todos sus pecados, las precuelas me siguen pareciendo películas entretenidas (y poco más) y por lo menos eran diferentes a la trilogía original. Ofrecían nuevas tramas, estilos, planetas, personajes... Eran una experiencia nueva y diferente, si bien no mejor. Pero al parecer lo que los fans quieren es más de lo mismo, es La guerra de las galaxias con otro título. Por supuesto, a pesar de todo, El despertar de la Fuerza es mejor que cualquiera de las precuelas.

Creo que a George Lucas se le ha tratado de forma algo injusta. A finales de los 70 revolucionó el cine estrenando tres películas que no se parecían a nada de lo que se hubiese hecho antes. THX 1138, American Graffiti y La guerra de las galaxias fueron películas innovadoras y, sobretodo, ORIGINALES.

La guerra de las galaxias cogía cosas del pasado e intereses personales de Lucas y los convertía en una película única y diferente, ferozmente original, que marcó un antes y un después. Y esto lo hizo George Lucas enfrentándose a la incomprensión de todo el mundo. Es cierto que el increíble éxito y su impronta en la cultura hizo que Lucas intentara después repetir la misma fórmula sin lograr nunca el mismo éxito (lo más cerca que estuvo fue con la creación de Indiana Jones), pero no debemos olvidar que el cine hoy día sería muy diferente si no hubiera existido La guerra de las galaxias.

En fin, he tratado de decir dos cosas en este artículo: Lucas tal vez no sea un santo, pero tampoco es el demonio y disfruté con El despertar de la Fuerza, pero desearía que la saga se dedicara a mirar al futuro en lugar de reciclar el pasado. No sé si ha quedado claro, porque lo cierto es que yo mismo todavía estoy pensando sobre las virtudes y los pecados de la nueva película y la dirección de la saga. Una cosa sí tengo clara: no más Estrellas de la Muerte, por favor, aunque sean tan grandes como un planeta.

30 dic. 2015

Una historia perversa (Una sull'altra)

 
Antes de que Dario Argento estableciera el que iba a ser el estilo del giallo durante los 70 con El pájaro de las plumas de cristal (L'uccello dalle piume di cristallo, 1970), Lucio Fulci se estrenaba en el cine de suspense con Una historia perversa (Una sull'altra, 1969), un giallo con ecos de Alfred Hitchcock.

El doctor George Dumurrier (Jean Sorel) se encuentra con su amante Jane (Elsa Martinelli) cuando recibe la noticia de la muerte de su esposa, Susan (Marisa Mell). Su muerte no es una sorpresa, ya que llevaba mucho tiempo enferma, pero sí resulta sorprendente que se hiciera un seguro de vida por valor de un millón de dólares, con George como beneficiario, ya que su esposa lo odiaba. Poco después, George recibe otra sorpresa, ya que descubre a una mujer llamada Monica Weston (Mell) que es un doble exacto de su difunta esposa. Mientras, la policía sospecha que la muerte de Susan fue un asesinato y está convencida de que George es el asesino. ¿Es realmente George el asesino o está siendo culpado de un crimen que no ha cometido?

La ambientación en San Francisco y el uso de la doble de una mujer muerta hacen que Una historia perversa nos remita a la clásica obra maestra Vértigo. De entre los muertos (Vertigo, Alfred Hitchcock, 1958). Pero mientras el film de Hitchcock está cargado de necrófilo romanticismo, el film de Fulci es mucho más cínico y, como indica el título castellano, perverso. Fulci nos ofrece abundantes dosis de suave erotismo (para la época) que le dan un toque sórdido al film, en contraste con el estilo elegante e innovador que utiliza para contar su historia. Un estilo al que se ha de añadir diversos "planos imposibles" (algo de lo que sin duda Argento tomó nota), creando un film que une lo mejor de lo clásico y lo moderno.

Mientras que la retorcida historia que nos cuenta nos remite a las películas de suspense del pasado (relativamente reciente en el momento de estrenarse el film), la presentación nos lleva a lo que será el futuro del género durante la siguiente década. Así, aunque no se encuentran presentes ni la sangre ni los excesos que harían famoso a Fulci, este film nos muestra al director en plena forma con lo que los aficionados al maestro italiano o al giallo harían bien en no perderse esta película. Una película que con habilidad despista y engaña al espectador, manteniéndolo intrigado hasta el final, aunque obviamente no sea un final tan sorprendente para el público actual como lo fue para el de finales de los 60.


28 dic. 2015

Dieciséis velas (Sixteen Candles)

 
Las cinco comedias adolescentes que John Hughes escribió, de las que dirigió cuatro, marcaron toda una época. Fueron muy imitadas pero nunca igualadas, y, aunque Hughes trabajó en otros estilos de comedia y algún drama, sus comedias adolescentes son casi de autor, ya que es muy fácil  identificar su estilo, sus personajes y sus diálogos. Además, Hughes convirtió a Molly Ringwald en una musa y mito sexual para muchos adolescentes, algo que empezó ya con su primera colaboración juntos, Dieciséis velas (Sixteen Candles, John Hughes, 1984).

Samantha Baker (Ringwald) se enfrenta al peor día de su vida: su familia se ha olvidado completamente de su cumpleaños y no tiene nadie con quién ir al baile, ya que el amor de su vida, Jake Ryan (Michael Schoffleing), no sabe ni que existe. Por si fuera poco, un pesado empollón (Anthony Michael Hall) se ha encaprichado de ella y toda su loca familia está en casa ya que su hermana Ginny (Blanche Baker) se casa.

Me pregunto si es la nostalgia lo que hace que esta comedia me siga haciendo reír o si lo hace porque es realmente buena. Adolescentes de hoy: ¿esta película funciona? ¿Os sentís identificados con sus personajes o se os hace todo muy lejano? Para mí, desde luego, no ha perdido encanto y cuenta con el atractivo añadido de reconocer famosos actores actuales cuando no eran más que unos imberbes, como el caso de un jovencísimo John Cusack.
 
Dieciséis velas y otras películas del estilo eran la alternativa "con clase" de cintas más básicas y explícitas como Porky's (Bob Clark, 1981) o El último americano virgen (The Last American Virgin, Boaz Davidson, 1982). No es que unas fueran mejores que otras (hay de todo), pero sí es cierto que las películas de Hughes son más revisitables que las comedias de tetas y culos de la misma época. Es decir, en un mundo sin Internet, películas como la mencionada Porky's eran la única opción si uno quería disfrutar de forma fácil y rápida con la gratuita exposición de la siempre fascinante anatomía femenina (siempre y cuando no estuviera a mano la peli X o las revistas guarras de algún hermano mayor, ya fuera propio o el hermano mayor de algún amigo, que circulaban como contrabando en una cárcel). Sin embargo, en la actualidad, si me apetece ver una comedia adolescente ochentera, prefiero mil veces ver Dieciséis velas o el clásico esencial El club de los cinco (The Breakfast Club, John Hughes, 1985) que Porky's o Aquel excitante curso (Fast Times at Ridgemont High, Amy Heckerling, 1982). Simplemente porque me hacen reír más, aún muchas veces tratando los mismos temas (y repito que El club de los cinco es una obra maestra).
 
Las películas de Hughes, que inspiraron, no lo olvidemos, la clásica Escuela de jóvenes asesinos (Heathers, Michael Lehmann, 1988), mantienen intacta su personalidad y estilo, independientemente de la época en que fueron hechas. Por supuesto, si en su momento no os gustaron y ya hace mucho que habéis dejado atrás la adolescencia, tal vez no os causen el mismo efecto que en alguien como yo que creció con estas películas y hoy día disfruta volviendo a verlas por esa razón. Siento curiosidad por el efecto que puede tener en adolescentes actuales, pero espero que sigan funcionando igual que conmigo en su momento.
 

23 dic. 2015

Estas navidades, litros de sangre

Os ofrezco dos títulos que pueden ayudaros a pasar las fiestas de este año un poco más fácilmente. Con un poco de suerte, puede que contribuyan a que no os inviten más a ninguna cena navideña.
 
 
Noche silenciosa, noche sangrienta (Silent Night, Bloody Night, Theodore Gershuny, 1972) es una interesante película de terror que es lo que llamaríamos un proto slasher: presenta algunas de las características que más tarde serían habituales en el género, pero no se puede calificar de tal. En su momento era otra película derivada de Psicosis (Psycho, Alfred Hitchcock, 1960) y el giallo italiano.

Cuando se estrenó, con el título Night of the Dark Full Moon, pasó bastante desapercibida. No fue hasta que se cambió el título por Silent Night, Bloody Night, tras ser llamada también Death House, que la película ganó alguna notoriedad. Aunque más bien poca, sigue siendo una película de culto en el sentido original del término. Además, el hecho de que su título en inglés sea muy parecido al de la más popular Noche de paz, noche de muerte (Silent Night, Deadly Night, Charles E. Sellier Jr., 1984) tampoco ha ayudado a que sea más conocida.

La historia ayuda a entender que fuera reestrenada en los 80, ya que, como ya he dicho, es bastante similar a los slashers que entonces estaban de moda. Un misterioso asesino se dedica a matar a hachazos a aquellos que se acercan a la mansión Butler, unos crímenes que posiblemente estén relacionados con algunos secretos del pasado. El film está protagonizado por James Patterson, un actor de poca monta que encarna a Jeffrey Butler, y la actriz de culto Mary Woronov, que encarna a Diane Adams, uno de los pocos personajes normales que ha interpretado en su carrera.

Siendo honestos, este film no es demasiado sangriento, pero resulta entretenido gracias a su retorcida historia, los diversos asesinatos y la atmósfera que crea el director. El film está en dominio público (libre de derechos), lo que significa que hay muchas ediciones en DVD y se puede encontrar fácilmente en plataformas como Youtube. También significa que la calidad de todas estas ediciones es bastante pobre, excepto una edición remasterizada en DVD.


 
Antes he mencionado Noche de paz, noche de muerte, película de la que no soy muy fan. Tal vez por eso disfruté enormemente con el remake, Noche de paz, noche de muerte (Silent Night, Steven C. Miller, 2012), que me parece mucho mejor que el original.

Silent Night no es que sea una obra maestra ni mucho menos, pero sí resulta tremendamente divertida gracias a sus abundantes, sangrientos y pasados de vuelta asesinatos que comete el Santa Claus psicópata que asola el típico pueblecito americano. La agente Aubrey Bradimore (Jamie King) intentará poner fin a la masacre, bajo las órdenes del no muy efectivo sheriff Cooper (Malcolm McDowell).

El reparto mejor de lo habitual hace que, en su mayor parte, las interpretaciones sean mejores de lo que normalmente se encuentra en películas de este estilo. Así como los efectos de maquillaje y las muertes están muy logradas y bien filmadas. De modo que el hecho de que la historia sea bastante simple no importa, porque no impide que uno se lo pase pipa con esta colección de asesinatos creativos. Lo único que se nota que está metido con calzador es alguna escena que hace referencia a la cinta original (la mención de la secuela pasa desapercibida si no se conoce).

Es una película ideal para ver en grupo con ganas de fiesta, si no estáis ya aburridos de Santa Claus asesinos. Es una de las excepciones en lo que se refiere a remakes y espero que os haga disfrutar de lo lindo con su cafrerío desatado.


17 dic. 2015

Una Navidad de asesinatos, violaciones y venganza


La última casa a la izquierda (The Last House on the Left, Wes Craven, 1972) fue un gran éxito en Italia. Y ya sabéis lo que eso significa, en poco tiempo empezaron a aparecer imitaciones, copias y falsas secuelas del film de Craven. Algunas incluso tenían al mismo David Hess de protagonista, como fue el caso de la mediocre y aburrida Trampa para un violador (La casa sperduta nel parco aka House on the Edge of the park, Ruggero Deodato, 1980). De entre esta montaña de imitaciones, destaca Violación en el último tren de la noche (L'ultimo treno della notte, Aldo Lado, 1975), y al transcurrir la acción del film durante la Navidad, este es el momento ideal para repasarla.

Margaret Hoffenbach (Irene Miracle) y Lisa Stradi (Laura D'Angelo) van a pasar las Navidades en casa de la familia de Lisa. Por ello deciden coger el tren que va de Alemania a Verona. En el mismo tren se cuelan Blackie (Flavio Bucci) y Curly (Gianfranco De Grassi), una pareja de criminales de poca monta. Una dama (Macha Méril) que viaja en el mismo tren, seducida por Blackie, no tendrá problemas en unirse a sus actividades. Cuando el trío se encuentre con la pareja de amigas, ya os podéis imaginar que no sucede nada bueno. Tampoco cuando se enteren los padres de Lisa, el doctor Giulio Stradi (Enrico Maria Salerno) y Laura Stradi (Marina Berti).

Desde luego, no se puede decir que el póster americano engañara a los espectadores con el título, aunque el resto de iconografía resulte algo confusa. En Estados Unidos también es conocida como Night Train Murders, titulo con el que Blue Underground editó la película en Blu-ray hace unos años.

La película copia el guion del film de Craven, a su vez "inspirado" en El manantial de la doncella (Jungfrukällan, Ingmar Bergman, 1960), trasladando las escenas de tortura, violaciones y asesinato a un tren nocturno. El desarrollo es prácticamente el mismo, sin embargo, al enmarcar la acción en las fiestas navideñas se consigue un interesante contraste. Además, el film de Lado es más cínico y, en algunos puntos, más oscuro que el de Craven (no me refiero a la violencia en pantalla), apoyado en algunas insinuaciones políticas.

Pero lo que más llama la atención de Violación en el último tren de la noche es que está muy bien hecha. La dirección de Lado es impecable, la fotografía de Gábor Pogány resulta muy efectiva en las escenas en el tren, cuenta con una estupenda banda sonora de Ennio Morricone (excepto la canción algo cursi de los títulos de crédito iniciales) y las interpretaciones son bastante buenas.

En realidad, es casi como si la película tuviera una factura demasiado buena y eso hace que pierda crudeza y visceralidad. No impresiona tanto ni resulta tan impactante como La última casa a la izquierda de Craven. Pero aunque la violencia esté algo estilizada, más algunos añadidos dramáticos, no significa que no sea efectiva. Simplemente, que no es tan salvaje como la película de Craven.

Si bien he de advertir a los espectadores más modernos que el film es algo lento y tarda en arrancar, cuando lo hace ya no se detiene hasta el final. Un final que, como ya he dicho, en algunos aspectos resulta más cínico y negro que el de Craven. En todo caso, es una película navideña diferente, desde luego.


15 dic. 2015

Transylvania 6-5000

 
Imagino dos posibles reacciones ante esta película:

1) Esta película apesta, no es posible que nadie pierda el tiempo comentándola.

2) Esta película es genial, ¿por qué no hay más comentarios sobre ella?

Teniendo en cuenta los altos criterios de calidad que mantengo en este blog, no os habrá costado mucho imaginar que yo soy de los que consideran Transylvania 6-5000 (Rudy De Luca, 1985) una comedia fantástica llena de chorradas como pianos. Admito que esta película es más tonta que un mordisco en la p***a, pero eso es lo que hace que me ría tanto.

La película cuenta la historia de dos reporteros, Jack Harrison (Jeff Goldblum) y Gil Turner (Ed Begley, Jr.), que investigan la supuesta aparición de un monstruo de Frankenstein. Al llegar a Transilvania se encontrarán un montón de personajes absurdos y situaciones ridículas, hasta que la película llega a su previsible final feliz y se acaba.

Fue escrita y dirigida por Rudy De Luca, habitual colaborador de Mel Brooks, lo cual es completamente secundario ya que lo que hace que esta película funcione, para mí, es el reparto de expertos comediantes cuyas improvisaciones crean momentos brillantes entre otros de mediocres. Goldblum y Begley trabajan muy bien como dúo cómico, y a este par se ha de añadir: Geena Davis (aquí se conocieron ella y Goldblum) como una vampiresa salida; Carol Kane y John Byner como Lupi y Radu, un disfuncional matrimonio al servicio del doctor Malavaqua (Joseph Bologna); Jeffrey Jones como el alcalde de Transilvania y Michael Richards como Fejos. Richards es de lejos lo mejor de la película y cada escena suya hace que me parta de risa. He aquí un ejemplo de los muchos que que podemos encontrar en Transylvania 6-5000:


A lo largo del film se juega con los tópicos de los monstruos clásicos de la Universal, lo que hace que muchos de sus chistes sean previsibles pero no por ello menos efectivos. Como ya he dicho, vuestra tolerancia hacia las chorradas tamaño industrial jugará un papel importante a la hora de reíros o no con esta película.

Mentiría si dijera que la mayoría de los espectadores coinciden conmigo y todos consideran este film una joya de la comedia. No es así, fue un fracaso en su momento y su reputación no es que haya mejorado excesivamente, a pesar de las dos o tres personas que pensamos que sí es divertida. Desde luego, te ríes más con esta película que con cualquier debate electoral.

Si la conocéis y habéis pensado dejar de leer este blog por recomendarla, pues que se le va a hacer, por lo menos dadle otra oportunidad. Si no la conocéis, estas fechas de saturación navideña y electoral pueden ser las ideales para dejarse llevar por la tontería cum laude que nos ofrece Transylvania 6-5000.
 

11 dic. 2015

Bloodsucking Bastards


Ya podéis leer mi crítica de la descacharrante y genial Bloodsucking Bastards (Brian James O'Connell, 2015) en Underbrain Mgz, clicando aquí:

http://underbrain.com/cine/bloodsucking-bastards/

Sé que caerá en oídos sordos, pero me veo obligado a decirlo: esta es la típica película que el doblaje destroza, así que por favor, por favor, no desperdiciéis tiempo y dinero viéndola doblada, vedla en versión original.


10 dic. 2015

Turbo Kid

 
Ya podéis leer mi crítica de Turbo Kid (François Simard, Anouk Whissell, Yoann-Karl Whissell, 2015) en Underbrain Mgz, clicando aquí:

 
Teniendo en cuenta cómo están las cosas, supongo que muchos ya la conoceréis, pero vale la pena verla en el cine, ya que es como una fiesta.


8 dic. 2015

El cuento de los cuentos (Il racconto dei racconti/The Tale of Tales)

 
Ya podéis leer mi crítica de la nueva película de Matteo Garrone El cuento de los cuentos (Il racconto dei racconti/The Tale of Tales, 2015) en Underbrain Mgz clicando aquí:



7 dic. 2015

Scream: La serie de TV


Desde hace poco me estoy familiarizando con Netflix y descubrí, con no poca sorpresa, que tenían en catálogo la serie de TV Scream basada en la película homónima que dirigió Wes Craven y escribió Kevin Williamson. Hace poco disfruté de un maratón de las cuatro entregas de Scream (1, 2, 3), maratón en el que me lo pasé de miedo ya que, alejado en el tiempo de las reacciones del entorno y su "influencia", pude ver las películas por sí mismas y disfrutarlas por sus propios méritos. Con lo cual me pareció el momento ideal para ver la primera temporada de la serie Scream, que al ser solo 10 episodios de 40 minutos pude ver en un día.

Aunque los dos primeros episodios me parecieron algo flojos, a partir del tercero la serie mejora bastante. A medida que se va desarrollando, se van transformando los personajes y se va complicando el misterio, la serie va cogiendo fuerza. Es decir, no me gustó de la misma manera que me gustó True Detective, por ejemplo, pero sí es cierto que me pareció muy entretenida y lograda. También se ha de tener en cuenta que yo no soy mucho de series y estoy bastante desconectado de todo este mundo. Para mí, las series exigen mucho tiempo y para que me dedique a ver una me ha de gustar bastante y tener una historia que contar (en lugar de episodios autoconclusivos) para que me acabe enganchando.

Por ello, esta serie para mí es ideal: una historia contada a lo largo de 10 episodios y to another thing, butterfly. Las películas de Scream se caracterizan porque además de ser slashers también son misterios a resolver. Es decir, se juega mucho a descubrir quién es el asesino ofreciendo varios sospechosos todos con secretos a descubrir. Es este aspecto de Scream el que hace que su traslado a la -no tan- pequeña pantalla sea exitoso, ya que la presentación de sospechosos y la complicada trama tiene bastante espacio para desarrollarse a buen ritmo.

También creo que es un acierto por parte de la serie no tener ninguna relación en absoluto con las películas: es su propia historia y transcurre en un universo completamente distinto. También creo que es un acierto que Kevin Williamson no tuviera absolutamente nada que ver con la serie, después de ver cómo se han desarrollado sus últimos proyectos televisivos.

La primera temporada acaba cerrando bien la historia, pero se dejan algunos cabos sueltos para la segunda. Pero, como viene ya siendo habitual por parte de los Weinstein, la segunda temporada no tendrá nada que ver con la primera y estos cabos sueltos quedarán así eternamente. Al parecer los Weinstein no estaban satisfechos con el resultado y se apartaron a los que estaban al frente hasta ahora, Jill Blotevogel (que sigue como consultora) y Jaime Paglia, para cambiar la dirección de la serie. Los Weinstein: jodiendo a los fans de cada franquicia de terror de la que se han hecho cargo desde 1993. Por supuesto, si siguen la dirección de la antología puede ser que la serie mejore, ya que si bien me gustaría ver esos cabos sueltos cerrados, mantener a los mismos protagonistas le quitaría suspense a la serie como sucedió con las películas.

En fin, los fans de Scream sin duda no se la han de perder. Y el resto creo que pueden darle una oportunidad, a mí me gustó más de lo que me imaginaba que me iba a gustar.


3 dic. 2015

El puente de los espías (Bridge of Spies)

Ya podéis leer qué me pareció la última película de Steven Spielberg El puente de los espías (Bridge of Spies, 2015) en Underbrain Mgz clicando aquí:

De la unión del talento de Spielberg con el de los hermanos Coen solo pueden salir cosas buenas, y esta película es un buen ejemplo de ello.


1 dic. 2015

Las últimas supervivientes (The Final Girls)

 
Las últimas supervivientes (The Final Girls, Todd Strauss-Schulson, 2015) es un film que pronto había entrado en mi radar a medida que se sabían cosas de él en diversas páginas dedicadas al género. Mientras esperaba que llegase el Blu-ray, tanto amigos como un lector del blog, El Increíble Hombre Estufa, me la habían recomendado, así que adelanté un poco su visionado (normalmente veo las que no he visto después de las que he visto) para ver si tanta expectación y recomendación era merecida.

Max (Taissa Farmiga) va a ver, en el tercer aniversario de la muerte de su madre, la actriz Amanda Cartwright (Malin Akerman), un pase especial de la película más famosa en la que intervino: el slasher ochentero Camp Bloodbath. Durante el pase tiene lugar un incendio y, mientras intentan huir, Max y sus amigos se verán atrapados dentro de la película. Así, se convertirán en víctimas del asesino enmascarado que persigue a los monitores del Campamento Baño de Sangre.

Al descubrir que la película era para mayores de 13 años sentí cierta reticencia. Originalmente la película había sido concebida como R, para mayores de 18 años, pero New Line, el estudio dispuesto a financiarla, quería que se eliminara el desarrollo de los personajes y la trama de la relación entre Max y su madre muerta, resucitada a través de Nancy, el personaje de la madre de Max en Camp Bloodbath. Y cuando la llevaron a Sony, estos pidieron que se rebajara el tono para obtener el PG-13. Queda claro que los cineastas tomaron la decisión correcta, ya que mantener el corazón de la película, representado en la relación entre Max y Nancy/Amanda, es parte de lo que separa esta cinta de otras parodias/homenajes del slasher de los 80. Y al tratarse de una comedia, puede ir más lejos en lo que se enseña que si fuera una película de terror de tono serio, de modo que tampoco es una gran pérdida.

Es curioso, poco antes de ver esta película vi seguidas las cuatro entregas de la saga Scream (artículos aquí, aquí y aquí), de las cuales tengo una opinión más positiva ahora que cuando escribí sobre ellas hace tiempo. Hice esta maratón porque las ediciones en Blu-ray de las películas de Scream españolas son bastante malas y la edición americana incluía no solo todos los extras que aparecieron originalmente en las cuatro ediciones originales de cada película, sino que también incluye dos documentales de hora y media cada uno sobre las películas (aunque no la cuarta, ya que fueron producidos antes de su estreno). Lo menciono porque así se dio la casualidad de que vi una película que celebraba el slasher de los 80 después de haber visto una saga de películas que, más o menos, analizaba el mismo género. Y me pareció que The Final Girls captaba y homenajeaba el espíritu de estas películas mucho mejor que los guiones de Kevin Williamson.

Pero lo cierto es que al ver The Final Girls no pensé tanto en Scream como en El último gran héroe (Last Action Hero, John McTiernan, 1993). Ya que The Final Girls ejecuta perfectamente lo que no acabó de funcionar en El último gran héroe. Es decir, el problema con la cinta de McTiernan es que se llevaba demasiado lejos la parodia (el gato de dibujos animados) y confundía demasiadas referencias, haciendo que una buena idea no acabara de funcionar. Pero The Final Girls guarda un perfecto equilibrio entre la parodia y el homenaje/recreación, de modo que te importa lo que le sucede a los personajes retratados en la pantalla, además de hacerte reír y lograr que te lo pases bien de principio a fin.

Por supuesto, el film está lleno de referencias a los clásicos del género (cuando se cita una memorable línea de diálogo de la clásica maravilla Mil gritos tiene la noche [Juan Piquer Simón, 1982], conocida en Estados Unidos como Pieces, me di cuenta que esta película me iba a molar), referencias que si eres fan de los slasher pillarás enseguida y, en caso contrario, te invito a que repases los títulos comentados en este blog del género, ya que a la mayoría se les hace referencia.

En definitiva, The Final Girls es un film divertido, original y entretenido de principio a fin, incluso si no te gustan los slashers. Recomendado a todo el mundo que no esté muerto por dentro.