31 oct. 2016

Malatesta's Carnival of Blood

 
Os presento una obra maestra del cine de terror de la que hasta hace bien poco no había oído hablar. De hecho, la mayoría de aficionados no había oído hablar de ella porque se creía perdida durante 30 años, tras un breve paso por algunas perdidas salas de cine en Estados Unidos, hasta que apareció editada por su director en DVD en el año 2003. Recientemente, Arrow Video la incluyó dentro de su American Horror Project, una serie destinada a recuperar extrañas, bizarras e injustamente olvidadas películas de terror de los 70, dándole la popularidad y la exposición que se merece. Malatesta's Carnival of Blood (Christopher Speeth, 1973) es la razón por la que me compré el primer volumen de esta serie, una de las mejores compras que he hecho ya que las tres películas que lo forman son extraordinarias, cada una a su extraña manera.

Los Norris (Paul Hostetler y Betsy Henn), junto a su hija Vena (Janine Carazo), empiezan a trabajar en la feria del señor Malatesta (Daniel Dietrich). Se presentan como simples feriantes, pero el auténtico motivo por el que están allí es que sospechan que su hijo y hermano de Vena Lucky (Sebastian Stuart) ha sido víctima de los feriantes del señor Malatesta. Pero lo que los Norris no saben es que los feriantes del señor Malatesta son ghouls que sumergirán a los Norris en una pesadilla sin fin.

El film arranca en la feria de Malatesta y nunca salimos de allí, creando una sensación de claustrofobia y terror a medida que la locura se va apoderando de la película. Si bien Malatesta empieza como una película de terror "normal", muy pronto la línea que separa realidad y fantasía, pasado y presente se borra, atrapando al espectador en una pesadilla de la que no tiene más posibilidades de escapar que los propios Norris. Los breves momentos de gore, si bien son efectos algo crudos propios de la época, resultan efectivos por inesperados en una película de esta época.

Rodada alrededor de 1971, resulta también una película sorprendente para el aficionado al cine de terror ya que tiene escenas y momentos que nos remiten a clásicos como La matanza de Texas (The Texas Chain Saw Massacre, Tobe Hooper, 1974) y su secuela o Las colinas tienen ojos (The Hills Have Eyes, Wes Craven, 1977), así como las escenas con los ghouls pueden recordarnos el cine moderno de zombis.

Todo ello concentrado en una película que apenas dura una hora y cuarto, pero una hora y cuarto cargada de intensidad. Su narrativa pseudoexperimental puede desorientar o resultar confusa para el no iniciado, pero aquellos que no tengan miedo de entrar en la feria de sangre del señor Malatesta vivirán una experiencia difícil de olvidar.


24 oct. 2016

Vamp

 
Mezclar comedia y terror de forma que ambos elementos queden bien equilibrados es bastante difícil, pero cuando funciona el resultado final es realmente fantástico, como ejemplifican títulos como Terroríficamente muertos (Evil Dead II, Sam Raimi, 1987), Re-Animator (Stuart Gordon, 1985), Un hombre lobo americano en Londres (An American Werewolf in London, John Landis, 1981) o el título que comentamos hoy, Vamp (Richard Wenk, 1986).

Richard Wenk estuvo hace poco de actualidad por ser uno de los guionistas del remake Los siete magníficos (The Magnificent Seven, Antoine Fuqua, 2016). Fue mientras escribía la crítica de esta película que comprobé los anteriores créditos de Wenk en IMDB y recordé así que había sido el director de la cinta de culto Vamp. Cinta de culto por varios motivos, el principal es que sigue la definición original del término, ya que pasó desapercibida en su momento en taquilla y no fue hasta la llegada del vídeo que empezó a adquirir cierta reputación, pero también por un reparto que incluía a Grace Jones.

El argumento de Vamp en su momento fue innovador, enmarcado dentro de la modernización del vampiro que Anne Rice encabezó con la publicación de Entrevista con el vampiro en 1976. En el cine esta tendencia nos dio títulos como El ansia (The Hunger, Tony Scott, 1983), Los viajeros de la noche (Near Dark, Kathryn Bigelow, 1987) o Jóvenes ocultos (The Lost Boys, Joel Schumacher, 1987). Vamp está protagonizada por Keith (Chris Makepeace) y AJ (Robert Rusler), dos amigos que para entrar en una fraternidad deben conseguir una stripper para una fiesta. Acompañados del playboy perdedor Duncan (Gedde Watanabe), esta búsqueda los lleva hasta el local After Dark. Allí encuentran todo lo que podrían desear, incluso la amiga del instituto Amaretto (Dedee Pfeiffer). Solo hay una pega: las strippers y los que llevan el local son vampiros y Keith y AJ son sus próximas víctimas.

Es posible que a muchos les resulte familiar la historia que cuenta esta película, ya que es muy parecida a la de Abierto hasta el amanecer (From Dusk Till Dawn, Robert Rodriguez, 1996). El parecido no es casual, resulta que Robert Kurtzman y Quentin Tarantino idearon Abierto hasta el amanecer después de ver Vamp, como un "homenaje". Para evitar demandas, Kurtzman y Tarantino se pusieron en contacto con el productor de Vamp para que fuera también el productor de su película, aunque el trato finalmente no se consumó. Pero Vamp tampoco surgió de la nada, hay momentos en que nos recuerda el estilo y tono de Jo, ¡qué noche! (After Hours, Martin Scorsese, 1985). Este hecho, curiosamente, le otorga personalidad propia a Vamp, ya que, por fortuna, la aleja de las comedias universitarias de sal gruesa populares en los 80.

Tanto los elementos terroríficos como la comedia funcionan por la misma razón: personajes que caen simpáticos. Incluso AJ, que en otra película sería un listillo muy hostiable, aquí se acaba ganando al espectador. Los secundarios como Sandy Baron y Billy Drago enriquecen un reparto cuyo principal atractivo, en los 80, era la presencia de Grace Jones como reina vampira. Jones encarna con facilidad una criatura sobrenatural, sus espaciadas apariciones son todas memorables.

Como decíamos al principio, es difícil encontrar películas que mezclen terror y comedia de forma efectiva. Vamp lo logra creando un fantástico film de culto que recomiendo a todo aquel que todavía no lo haya visto.


20 oct. 2016

Scream: El especial de Halloween

 
La serie Scream nos ofrece un episodio especial de Halloween mientras se prepara la tercera temporada, que al parecer será solo de seis episodios mientras los Weinstein consideran cambiar de nuevo el equipo creativo. Un movimiento que no entiendo ya que el nuevo equipo realizó una estupenda segunda temporada que mejoraba la anterior en algunos aspectos.

Este episodio especial funciona como colofón a la segunda temporada, pero en su mayor parte se puede ver también de forma independiente, ya que su historia no se relaciona con la trama principal de la serie. Pero es posible que, si no se es seguidor de la serie, este especial resulte algo aburrido ya que no se tiene ninguna conexión con los personajes, que se supone el espectador conoce de sobra. En el caso de ser seguidor tampoco es que sea un gran evento, la verdad. Después de una segunda temporada que me gustó bastante, este añadido no aporta nada que no se pudiera haber incluido en el primer episodio de la tercera temporada.

Tal vez el problema es que este especial es muy parecido a una típica película slasher pero sin las innovaciones que aparecen en la serie. Resulta obvio que los principales no sufrirán ningún daño, debido a que algo así se reservará para la serie, de modo que resulta bastante predecible en ese sentido. De todos modos, eso no quiere decir que no sea entretenido y, aunque no se tema por su seguridad, es divertido encontrarse de nuevo con estos personajes.

Como ya he mencionado, este especial está muy cerca del clásico slasher, con referencias a títulos clásicos del genero como Inocentada sangrienta (April Fool's Day, Fred Walton, 1986) o la genial La quema (The Burning, Tony Maylam, 1981). Por supuesto, la referencia más significativa es la que se hace a la seminal novela de Agatha Christie Diez negritos, cuya estructura es la base de todo el género slasher.

Para los seguidores de la serie es de visionado obligado (Netflix lo acaba de estrenar, si has visto la serie ya verás que lo tienes a punto) por cómo prepara la tercera temporada, pero aquellos que no hayan seguido las andanzas de los 6 de Lakewood puede que no lo disfruten demasiado.


19 oct. 2016

La chica del tren (The Girl on the Train)

 
Ya podéis leer mi crítica de La chica del tren (The Girl on the Train, Tate Taylor, 2016) en Underbrain Mgz, clicando aquí:


Correcta adaptación de la novela de Paula Hawkins, el resultado final es un entretenido thriller.


14 oct. 2016

Novelizaciones

 
Para los más fetichistas, obsesionados y enfermos de cine de entre vosotr@s, he escrito un artículo sobre mi manía por las novelizaciones en Underbrain Mgz. Lo podéis leer clicando aquí:


Por si tenéis curiosidad: sí, las imágenes son de mi colección.

13 oct. 2016

Inferno

 
Se acaba publicar mi crítica de Inferno (Ron Howard, 2016) en Underbrain Mgz, que podéis leer clicando aquí:


Es una película solo para fanáticos de Dan Brown, el resto puede que se acaben aburriendo bastante.

11 oct. 2016

El ataque del bebé abortado mutante asesino

 
Este es el tipo de películas por las que vivo. Después de pasarte horas explorando, viendo mediocridades y diversas abominaciones cinematográficas, te tropiezas con maravillas como The Suckling aka Sewage Baby (Francis Teri, 1989) y hace que todo el tiempo invertido valga la pena.

Supe que esta película me iba a gustar desde el principio, en el que aparece un texto en pantalla imitando el de La matanza de Texas (The Texas Chain Saw Massacre, Tobe Hooper, 1974), aunque situando la acción de la película el uno de abril de 1973. El uno de abril es cuando se celebra en Estados Unidos el día de los inocentes y 1973 es el año en que transcurren los hechos del clásico de Hooper. De todos modos, viendo el film (rodado a finales de los 80) no parece que se hiciera ningún esfuerzo por situar la acción en los 70, así que intuyo que fue una decisión posterior añadir el texto.

Y arranca la película, con una doble escena onírica. Por suerte, el film se rodó usando super16 mm en lugar de vídeo, como ya empezaba a ser costumbre, así que su look ayuda a sobrellevar mejor el bajo presupuesto (no tenían ni para añadir fogonazos a las armas). La historia que cuenta es bastante demencial: una pareja acude a un lugar donde se realizan abortos ilegales que es también un prostíbulo. Después de que la chica haya sido obligada a abortar, tiran el feto por el water (que debe ser muy potente para absorberlo entero). El feto abortado cae en una alcantarilla, donde es contaminado por residuos tóxicos y se convierte así en un monstruo letal que atrapa a todos los que encuentran dentro del prostíbulo, bloqueando puertas y ventanas con una extraña sustancia.

Empezaría así lo que podría ser la típica creature feature, con el aborto asesino matando una a una a las personas que ha atrapado dentro del prostíbulo. Sin embargo, esto es lo que hace destacar a The Suckling porque, aunque tiene momentos típicos del género, la colección de personajes que reúne y la evolución de la historia está llena de giros demenciales que no te esperas.
 
El tono de la película, un cruce entre Frank Henenlotter y David Lynch, también le añade interés. Se inicia con una divertida mezcla de terror y comedia, con momentos que me hicieron reír a carcajadas, pero a medida que avanza la película se va convirtiendo en una pesadilla claustrofóbica que culmina con un delirante clímax que mezcla Tokyo Snuff (Shiryô no wana, Toshiharu Ikeda, 1988) con el típico shock ending de infinidad de cintas de serie B.

The Suckling es demencial, delirante y trash y disfruté cada depravado minuto. Es pura diversión, una película que recomiendo, en especial a los que disfruten explorando los rincones más oscuros del séptimo arte.


10 oct. 2016

Acto de venganza (Act of Vengeance aka Rape Squad)


El siempre polémico género de las rape & revenge genera tanto defensores como acusadores. Algunos ven estas películas como reivindicaciones feministas, otros como simples excusas para llenar una película de sexo y violencia. Yo siempre he creído que no es tanto el género como la película. Hay títulos que son efectivamente simples excusas para llenar la pantalla de sexo y violencia, pero hay títulos como Acto de venganza (Act of Vengeance aka Rape Squad, Bob Kelljan, 1974) que tienen un evidente trasfondo feminista.

Linda (Jo Ann Harris) es violada por un demente (Peter Brown). Cuando va a denunciar el suceso a la policía le hacen sentir como si fuera ella la culpable y no le dan muchas esperanzas sobre las posibilidades de capturar al tipo. Cansada y frustrada, Linda se reúne con otras víctimas del mismo sujeto y juntas deciden formar un grupo de apoyo para ayudar a mujeres que hayan pasado por la misma experiencia. Pronto, pasarán a ejercer su propia justicia sobre hombres que atacan a las mujeres. Su objetivo principal está claro: capturar al hombre que las violó y hacerle pagar. Lo que ellas no saben es que este maníaco las controla, las espía y ahora no se dedica solo a violar a sus víctimas, algunas acaban muertas.

Durante finales de los sesenta y primeros setenta, en Estados Unidos se produjo la llamada revolución sexual. Con el tiempo, ha quedado claro que esta revolución sexual sirvió para liberar a los hombres, pero las mujeres seguían atadas por antiguos códigos morales, lo que trajo consigo la explosión de los movimientos feministas. Acto de venganza es producto de esta época.

Resulta un film peculiar porque tiene momentos dramáticos muy logrados, como la humillante escena de Linda en la comisaría que provoca una lógica explosión emocional, pero mezclado con toques de pura exploitation, como tener a la Rape Squad discutiendo la situación mientras se bañan desnudas en un jacuzzi. Por fortuna, estos momentos fuera de lugar son mínimos, en su mayor parte la película acierta en sus opciones. No se recrea en las violaciones y se centra en los efectos psicológicos y la incomprensión que sufren las protagonistas.

Por otro lado, el film resulta bastante curioso visto hoy día porque el maníaco violador decide atacar a sus víctimas vestido con un mono de trabajo y una máscara de hockey, como si fuera un cruce entre Michael Myers y Jason Voorhees, años antes de que ninguno de los dos iconos del terror existiera. Además, el film se centra más en el aspecto thriller que en la acción, creando momentos que parecen moldear lo que hoy día conocemos como slasher.

Recomendada en particular a los amantes del cine de los 70, su esquizofrénica mezcla de exploitation y feminismo hacen de Acto de venganza una película muy interesante, sin llegar a los extremos de La violencia del sexo (I Spit on Your Grave, Meir Zarchi, 1978).


7 oct. 2016

Las colinas tienen dos finales

Se recomienda no leer este artículo si no se ha visto Las colinas tienen ojos, contiene spoilers
Hace poco recibí la edición limitada en Blu-ray que ha editado Arrow Video del clásico de Wes Craven Las colinas tienen ojos (The Hills Have Eyes, 1977). Uno de los extras más interesantes de esta edición es que te permite ver la película con el final alternativo, lo que significa que las escenas de la última parte del film aparecen con el orden invertido. Aunque este final ya había aparecido en anteriores ediciones de la película, la razón por la que resulta interesante es que visto en su contexto cambia el tono y las intenciones del film.

Como ya sabéis, Las colinas tienen ojos concluye con un plano congelado de Doug, interpretado por Martin Speer, donde queda fijo su rostro desencajado después de haber matado salvajemente a Marte, interpretado por Lance Gordon, empezando los títulos de crédito tras un fundido a rojo sangre. Pero, originalmente, el film concluía después de la muerte de Júpiter, interpretado por James Whitworth, con la reunión de los Carter supervivientes más la aceptación de Ruby, a la que daba vida Janus Blythe.

En el artículo de Brad Stevens "Family Activities: Wes Craven's The Hills Have Eyes" que aparece en el libreto incluido en esta edición, se cita a Wes Craven comentando su decisión de cambiar el final original por el que todos conocemos ahora. Craven quería evitar al espectador una catarsis mediante la violencia, ya que iba en contra de lo que el film discutía, su temática de descomposición de la unidad familiar y la espiral violenta en la que se encontraba Estados Unidos desde la Guerra de Vietnam.

El subtexto del film queda perfectamente explicado en ese plano final, con el hombre civilizado reducido a una bestia asesina. El film originalmente concebido tiene más lógica cinematográfica, ver primero el rescate del bebé y luego la confrontación explosiva con el gran patriarca caníbal, concluyendo con un plano redentor donde los Carter aceptan a Ruby como uno de ellos (algo que luego sería desarrollado en la secuela). Pero, aunque es una estructura que funciona perfectamente, le resta algo de crudeza y disminuye el impacto de su mensaje. Es un final más convencional, aunque la película siga siendo fantástica le resta al subtexto, haciendo que sea más parecida al remake, que carece de subtexto y se centra en ser una impactante película de terror (cosa que consigue, ciertamente, mi intención no es desmerecer el film de Alexandre Aja).

Es curioso como unos pequeños cambios pueden variar completamente la percepción que se tiene de una película. Está claro que la versión que Craven estrenó es la mejor versión, pero resulta interesante (y muy entretenido) poder disfrutar de una versión alternativa de un clásico del terror.


6 oct. 2016

Un monstruo viene a verme (A Monster Calls)

 
Podéis saber por qué no hace falta que respondáis a la llamada de Un monstruo viene a verme (A Monster Calls, J. A. Bayona, 2016) leyendo la crítica que hice de la película para Underbrain Mgz, clicando aquí:


Otro ejemplo de pornografía emocional cortesía de Bayona.