30 ene. 2017

La muy excelente saga de Bill y Ted


Bill y Ted, interpretados respectivamente por Alex Winters y Keanu Reeves, son dos amigos de pocas luces que, a pesar de ello, son los creadores de un idílico futuro para la humanidad. También son los protagonistas de dos geniales películas que, bizarras y surrealistas, se han convertido en films de culto y conseguido un lugar privilegiado dentro de la cultura pop.

Todo empezó con Las alucinantes aventuras de Bill y Ted (Bill & Ted's Excellent Adventure, Stephen Herek, 1989). Bueno, en realidad empezó con los guionistas Chris Matheson y Ed Solomon, amigos de toda la vida que, mientras estudiaban en la universidad, crearon a Bill y Ted como sketch humorístico. Básicamente, el sketch consistía en Chris y Ed respondiendo preguntas sobre política e historia como los ignorantes y tontorrones Bill y Ted.

Chris y Ed escribieron el guion de Las alucinantes aventuras de Bill y Ted hacia mediados de los 80, momento en que empezó su difícil camino hacia la gran pantalla. Primero pasó de estudio en estudio, para acabar en la compañía de Dino De Laurentiis. Se escogió director, Stephen Herek por su trabajo en Critters (1986), y, tras un largo proceso de casting, Winter y Reeves fueron los escogidos para interpretar a los protagonistas.

Todo parecía ir bien, hasta que la compañía de De Laurentiis entró en quiebra. La película, terminada en 1987, quedó en el limbo. Los productores empezaron su cruzada para estrenar Bill y Ted, pero muchas compañías lo veían, como máximo, para estrenarla directamente en vídeo, ya que se consideraba demasiado extraña y absurda para ganar dinero. Esa era la mentalidad hasta que los productores hicieron un pase de prueba para demostrar que su film era viable. Los buenos resultados garantizaron que, finalmente, Orion la distribuyera en cines dos años después de haberse completado.

El argumento del film es realmente absurdo: el futuro de la humanidad depende de que los bonachones y descerebrados Bill y Ted aprueben un examen de historia. Para garantizarlo, desde el futuro llega Rufus (George Carlin), que muestra a los dos protagonistas cómo viajar a través del tiempo usando una cabina telefónica especial.

El trabajo del director, los guionistas y los actores logra que esta absurda premisa funcione gracias a la manera en que se presenta el mundo que habitan sus protagonistas. Pero es la creación de Bill y Ted, su actitud hacia la vida y su peculiar lenguaje y manera de hablar (en la VOSE), los que hacen que esta película se haya convertido en un clásico. Un film en el que no paras de reír mientras acompañas a Bill y Ted en su viaje por la historia.

Igual que sus protagonistas son los improbables salvadores de la humanidad, Las alucinantes aventuras de Bill y Ted se convirtió en un gran éxito que hoy sigue funcionando como el día en que se estrenó.




Con El viaje alucinante de Bill y Ted (Bill & Ted's Bogus Journey, Peter Hewitt, 1991) se consiguió algo tan difícil como conseguir que una película que se iba a estrenar directamente en vídeo se convirtiera en un éxito de taquilla: una segunda parte que supera a la primera.

En esta entrega, Bill y Ted son asesinados por dobles robóticos enviados desde el futuro por el malvado De Nomolos (Joss Ackland). Bill y Ted se embarcan entonces en un viaje por el más allá con la intención de volver a la vida y salvar a sus princesas de las asesinas intenciones de los malvados dobles. Durante su viaje se alían con la Muerte (William Sadler) y unos extraños extraterrestres que solo pronuncian una palabra: "station".

Mucho más bizarra, surrealista y divertida que Las alucinantes aventuras, El viaje alucinante es también visualmente mucho más atractiva que la primera entrega. La odisea de los dos protagonistas por el otro mundo se ve realzada por el gran papel de William Sadler como la Muerte, uno de los puntos fuertes del film. El único punto flojo de la película es que cambiaron las actrices que interpretan a las princesas (y también intercambiaron sus nombres por error). Diane Franklin y Kimberly Kates no repitieron y fueron sustituidas por Anette Azcuy y Sarah Trigger.
 
La calidad de esta entrega, además, pone el listón para la anunciada tercera entrega bastante alto. Tal vez por eso Keanu Reeves, Alex Winter y los guionistas Chris Matheson y Ed Solomon llevan ya casi diez años intentando desarrollarla.

Por supuesto, tal vez se deba a mi propio sentido del humor el que hace que prefiera esta entrega a la primera y otros fans prefieran Excellent Adventure antes que Bogus Journey. Lo que está claro es que ambas son fantásticas y se merecen su estatus como películas de culto.


29 ene. 2017

Las plantas

 
Se ha publicado ya en Underbrain la crítica que hice de Las plantas (Roberto Doveris, 2015), que podéis leer clicando aquí:


Un film curioso que no acaba de explotar todo su potencial.


27 ene. 2017

Vicios privados, públicas virtudes (Vizi privati, pubbliche virtù)

 
En sus inicios, la cadena local BTV, la cadena pública del ayuntamiento de Barcelona, vivió una temporada bastante arriesgada, entre mediados y finales de los 90. Ofrecían documentales y películas sin ningún filtro, mezclando lo clásico y lo experimental. Fue en esta época en que la cadena emitió películas como Tokyo Snuff (Shiryô no wana, Toshiharu Ikeda, 1988), noches dedicadas al desnudo en el cine y extraños documentales sobre el lenguaje secreto de la televisión. Una noche, emitieron las grabaciones desde el edificio de enfrente de lo que se veía a través de las ventanas de un hotel de la ciudad, incluida una atractiva mujer duchándose, cuyo rostro había sido debidamente pixelado. Esta época fantástica no duró mucho, como era de esperar, y pronto se convirtió en la habitual y bienintencionada cadena cultural que uno espera de una televisión pública. Pero antes de que los locos dejaran de dirigir el manicomio, me descubrieron una noche un polémico y controvertido film: Vicios privados, públicas virtudes (Vizi privati, pubbliche virtù, Miklós Jancsó, 1976).

Durante los años 70, el cine reflejó de distintas maneras la revolución sexual que se produjo entonces. Si bien el cine europeo y de autor había mostrado con más libertad el sexo en pantalla, a partir de los 70, el cine de autor empieza también a utilizar el sexo de forma política, no solo como elemento dramático. Es la época de hoy clásicos como El portero de noche (Il portiere di notte, Liliana Cavani, 1974) o la polémica Saló o los 120 días de Sodoma (Salò o le 120 giornate di Sodoma, Pier Paolo Pasolini, 1975). En Vicios privados, públicas virtudes, Miklós Jancsó utiliza el sexo también de forma política, aunque de forma distinta a como lo hizo Pasolini, por ejemplo. Jancsó relaciona la libertad sexual y la libertad personal, una relación que adereza con un mensaje político revolucionario. Para lograr transmitir su mensaje, Jancsó reinterpreta a su manera un suceso histórico real: el crimen de Mayerling.

El 30 de enero de 1889 se descubrieron los cadáveres de Rodolfo de Habsburgo, príncipe heredero de Austria, y su amante la baronesa María Vetsera. Este suceso se conoce como el crimen de Mayerling. En un primer momento, la explicación oficial fue que el príncipe y su amante se habían suicidado, pero con los años surgieron dudas y salieron a la luz contradicciones que sugieren que el suicidio fue en realidad un asesinato político. Pero ahora no relataré la complicada historia emocional y política de los hechos reales, baste decir que Jancsó parte de la idea de que la explicación oficial era falsa e imagina qué podría haber pasado si el príncipe Rodolfo hubiera creado una protocomuna en su palacio, donde vivía de forma plena su relación con su amante, y cuál habría sido la reacción de las autoridades, en un guion que Jancsó escribió junto a su colaboradora Giovanna Gagliardo. De este modo, utiliza el crimen de Mayerling como alegoría para expresar sus propias ideas políticas sobre lo que estaba sucediendo en la actualidad del momento.

Más allá de su trasfondo político, la razón por la comento el film hoy es su pura belleza cinematográfica. Una prueba de que el erotismo no tiene porqué estar reñido con el arte. La manera que tenía Jancsó de planear las escenas, junto a la bella fotografía de Tomislav Pinter, nos sumergen en una hermosa bacanal, un mar de cuerpos desnudos. Las ansías de libertad y la alegría de sus protagonistas contrastan con la atmósfera de inminente desgracia que preside la acción.

Esta manera de mezclar sexo, política y poesía fue recibida con escándalo por parte de las autoridades cuando el film se estrenó en 1976, produciendo los consabidos juicios que no llegaron a nada, tras demostrarse que la película era arte y no pornografía. Me temo que hoy día es posible que el film hubiera sido recibido de manera parecida, su temática parece que no pasa de moda. Por mi parte, os invito a que os suméis a la fiesta de Vicios privados, públicas virtudes.


26 ene. 2017

Vivir de noche (Live by Night)

 
Os dejo el enlace a la crítica que hice de Vivir de noche (Live by Night, Ben Affleck, 2016) para Underbrain Mgz:


Sigo sin entender cómo una película que lo tenía todo para ser grandiosa, acaba siendo tan poca cosa.

25 ene. 2017

Segunda oportunidad: La noche de los muertos vivientes - 1990

 
Ahora estamos acostumbrados a que se hagan nuevas versiones de clásicos del cine de terror, recibidas con el habitual escepticismo y/o repugnancia. Pero a principios de los 90, tras varios notorios remakes en los 80, era algo inesperado, que no provocaba inmediato rechazo ya que los remakes ochenteros mencionados fueron bienvenidos y sobresalientes. A pesar de ello, La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, Tom Savini, 1990) pasó sin pena ni gloria por las taquillas de cine, en una época en que los zombis no interesaban al gran público.

Muchos aficionados al cine de terror ya conocen la historia de como George A. Romero, John A. Russo y Russell Streiner perdieron los derechos de La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, George A. Romero, 1968) cuando, al cambiar el título original por el que es conocido ahora, eliminaron sin querer el copyright. El resultado fue que los creadores del film no obtuvieron ningún beneficio económico del fabuloso éxito en taquilla que tuvo la película originalmente, además de que con los años se ha visto sometida a distintas y horribles manipulaciones.
 
Romero, Russo y Streiner, tras años luchando por recuperar sus derechos, decidieron optar por hacer un remake de su película con la intención de que legalmente se reconocieran sus derechos y obtener algún beneficio de su creación. Romero se encargó de escribir el guion y eligió a Tom Savini como director. Savini se estrenaba como director de largos, aunque ya había trabajado como director en la serie de Romero Cuentos desde la oscuridad (Tales from the Darkside, 1983-1988).

Savini pasaba entonces por un mal momento personal, estaba en medio de un divorcio nada amistoso, y muchos de los cambios y escenas que quería hacer, no le fueron permitido hacerlos por el productor Menahem Golan. La unión de estos dos hechos provocó que Savini se desentendiera del film durante mucho tiempo, al igual que la mayoría de los espectadores.

Una reacción fácil de entender. Cuando originalmente vi la película, la verdad es que me dejó indiferente. Me recordaba demasiado al film de Romero (el hombre no se esforzó demasiado en cambiar el guion original que escribió con Russo a finales de los 60), no me pareció interesante y me olvidé de él. Sin embargo, cuando recientemente me encontré a buen precio la edición australiana de Umbrella en Blu-ray de la película, un impulsó me llevó a hacerme con ella. Este nuevo visionado cambió completamente mi percepción del film de Savini.

Entre los nuevos extras de esta edición, aparecen storyboards de escenas que Savini había planeado hacer pero Golan no le dejó, por razones de tiempo y presupuesto. Savini explica estas escenas, que le habrían dado un aire a lo Sam Raimi al film y creado una película bastante diferente del film original de Romero. Es una lástima que Savini no pudiera hacer realidad estas escenas, además de que los productores se excedieron a la hora de eliminar momentos sangrientos para apaciguar a la censura.

Sin embargo, aún teniendo en cuenta todo ello, La noche de los muertos vivientes, versión 1990, acaba siendo una buena película. Tal vez la distancia en el tiempo, tal vez los continuos traumas con los actuales remakes han ayudado a valorar este film por si mismo. Sea cual sea el motivo, me encontré de lleno metido y absorbido por la película. Para mí, la razón principal son las interpretaciones del reparto, encabezado por Tony Todd, Tom Towles y Patricia Tallman. Las interpretaciones son magníficas y nos anclan en la película, crean interés por lo que pueda suceder. Algo que me había pasado anteriormente desapercibido ya que la primera vez que vi este film fue en televisión a principios de los 90, doblado al catalán.

También ha resultado curioso, teniendo en cuenta la saturación actual, volver a una época en que los zombis solo nos interesaban a unos pocos, cada film del género tenía una personalidad propia. Lo cual resulta raro decirlo de un film que es un remake escrito por el propio director del film original, pero Savini le aporta su personalidad al film, aunque no tanta como hubiera querido él. Si no la habéis visto, recomiendo darle una oportunidad.


18 ene. 2017

Death Machines

 
Death Machines (Paul Kyriazi, 1976) es un entretenido film de acción de artes marciales que originalmente fue promocionado como si fuera una cinta de ciencia ficción. Por supuesto, eso aseguró su fracaso en taquilla pero, con el tiempo, los amantes del cine de acción la fueron descubriendo.

Madame Lee (Mari Honjo) planea hacerse con todo el negocio de asesinatos y extorsión de la ciudad. Para ello, tiene a su disposición a tres máquinas de matar: una caucásica (Ronald L. Marchini), una asiática (Michael Chong) y una afroamericana (Joshua Johnson). Entrenados para alcanzar cotas sobrehumanas de fuerza y resistencia, estos tres súperasesinos se las arreglan para exterminar a los asesinos de las bandas mafiosas de la ciudad. Sus actividades no pasan desapercibidas por la policía, claro, y el teniente Clay Forrester (Ron Ackerman) intenta acabar con estos asesinos. Para ello tiene la ayuda de Frank (John Lowe), único superviviente de una de las masacres de los tres asesinos.

Rollerball (Norman Jewison, 1975) y La carrera de la muerte del año 2000 (Death Race 2000, Paul Bartel, 1975) fueron grandes éxitos de taquilla. Así que cuando el director Paul Kyriazi presentó su película a Crown International, estos decidieron venderla como si también fuera una película futurista distópica del mismo estilo. De ahí el póster y el tráiler (abajo) que nada tienen que ver con la historia que cuenta Death Machines. Además, la distribuidora también ordenó añadir una escena a lo Dr. No al inicio de la película, que no lleva a ninguna parte. Como ya he dicho al principio, en lugar de garantizar su éxito, estas absurdas maniobras lo único que hicieron fue asegurar su fracaso en taquilla.

Una lástima, porque, para los interesados en el cine de artes marciales, esta película puede resultar bastante interesante y divertida. Aunque su historia es más o menos predecible, su ejecución desde luego no lo es. Para empezar, los tres mudos asesinos son las auténticas estrellas y el espectador los acompaña en sus absurdas masacres. No son muy sutiles, creen firmemente en matar una mosca con tres o cuatro tanques y unos misiles, para estar seguros. Los supuestos héroes, un policía rebelde y un pánfilo y deprimido testigo, no hacen más que correr detrás de los tres asesinos. Al parecer, la historia originalmente era que Frank se enfrentase a los tres asesinos y fuera un habitual héroe de acción, pero el director no creyó que sería creíble por el físico de John Lowe que este acabara el trío de villanos (¿por qué lo contrató entonces? Es un misterio).

Pero como decía, la manera de contar su historia es lo que hace esta película entretenida y ofrece grandes momentos de absurdo. Uno de mis favoritos es cuando estos supuestos genios del asesinato deciden acabar con su objetivo estrellando un camión en el restaurante en que está comiendo la víctima, dejándoselo muy fácil para escapar. No es una película para todo el mundo, pero los interesados en la exploitation y el cine de artes marciales puede que queden bastante satisfechos.


17 ene. 2017

Shin Godzilla (Shin Gojira)

 
Ya ha aparecido mi crítica de la genial Shin Godzilla (Shin Gojira, Hideaki Anno, Shinji Higuchi, 2016) en Underbrain Mgz. Echadle un vistazo clicando aquí:


Leed la crítica pero, sobretodo, id a ver la película porque es una auténtica maravilla. Realmente, los japoneses son auténticos expertos en este género y han logrado con facilidad lo que tanto les cuesta a los americanos. Un kaiju a un mismo tiempo creíble, dramático, divertido e impresionante.


16 ene. 2017

La novena configuración (The Ninth Configuration)

 
William Peter Blatty murió el pasado 12 de enero, para siempre recordado como el autor de El exorcista, novela que él adaptó al cine, además de ejercer como productor, y que fue convertida por William Friedkin en el clásico El exorcista (The Exorcist, 1973). Blatty también se encargó de la secuela El exorcista III (The Exorcist III, 1990), asumiendo la tarea de director, además de productor y guionista. Esta secuela recientemente fue editada en Blu-ray incluyendo la versión que originalmente concibió Blatty con el título Legion.

Sin embargo, a pesar de estar asociado a un clásico seminal del cine de terror, lo que muchos no saben es que, durante gran parte de su carrera, Blatty trabajó dentro de la comedia, colaborando con grandes nombres del género como Peter Sellers y Blake Edwards. Durante esta época, a finales de los 60, publicó Twinkle, Twinkle, "Killer" Kane, una novela cómica ambientada en una clínica psiquiátrica secreta del ejército, en la que se intenta determinar quiénes están fingiendo su locura para librarse de ir a Vietnam y quiénes están realmente enfermos, una historia con ecos de Trampa 22 de Joseph Heller. En 1978, Blatty reescribió y amplió la novela, publicada con el nuevo título The Ninth Configuration. Esta versión fue la base del film La novena configuración (The Ninth Configuration, William Peter Blatty, 1980).

Su carrera como autor cómico hizo que Blatty tuviera muchos problemas para que los estudios pudieran creer que era capaz de escribir una película de terror como El exorcista. Tras el éxito de El exorcista, Blatty tuvo muchos problemas para filmar La novena configuración, ya que los estudios no creían que el autor de tan conocido film de terror pudiera escribir comedia.

Pero lo que hace interesante The Ninth Configuration es la manera en que mezcla comedia, drama y elementos de thriller. El film arranca con la llegada del coronel Vincent Kane (Stacy Keach) a una clínica militar psiquiátrica secreta instalada en un castillo, como nuevo director de la institución. Allí se encuentra con una variada colección de pacientes, pero se implica particularmente con el capitán Billy Cutshaw (Scott Wilson), un astronauta que, en el momento en que estaba a punto de iniciar un viaje a la luna, sufrió una crisis nerviosa en la cabina de la nave y se negó a seguir adelante con el despegue.

Kane inicia una terapia muy poco ortodoxa que sorprende tanto a los trabajadores de la clínica como a los pacientes. Una terapia cuyo origen se encuentra en los secretos que guarda Kane, ya que queda claro desde el principio que hay algo oscuro en este personaje. Pero el centro de la película no es tanto el secreto de Kane, como la relación de Kane y Cutshaw, embarcados en un debate teológico en el que Blatty expone sus propias teorías sobre la existencia de Dios.

Curiosamente, en algunos artículos y vídeos de reseñas, se incluye esta película dentro de la franquicia de El exorcista, por el simple hecho de que el astronauta que aparece aquí es el mismo que aparece en la fiesta de celebra Chris MacNeil en su casa, tanto en la novela como en la versión filmada por Friedkin. Sin embargo, más allá de esta coincidencia, no tiene nada que ver una película con la otra. Lo único que tienen en común, aparte de este personaje, son las preocupaciones teológicas que encontramos de forma constante en la obra de Blatty, de manera predominante en lo que el autor llamaba su obra seria.



Personalmente no comparto la fe de Blatty en la existencia de Dios y la vida más allá de la muerte, pero eso no impide que disfrute enormemente con su obra. En el caso de The Ninth Configuration,  las fantásticas interpretaciones del reparto, que incluye también el talento de actores como Jason Miller, Joe Spinell y Ed Flanders entre otros, junto a los geniales diálogos de Blatty hacen de este un film fantástico. Blatty lleva al espectador de la comedia absurda al drama sin esfuerzo, manteniendo de fondo una continua tensión que culmina es una escena brutal en la parte final del film.

El talento delante y detrás de las cámaras debería haber convertido esta película en un clásico de forma inmediata, pero su peculiar tono y la manera en que desafía una simple calificación hicieron que tuviera un vida comercial complicada. Más aún cuando se intentaba vender como una película de terror mediante engañosos posters. Además, se estrenaron distintas versiones del film, algunas recortadas de manera atroz por los distribuidores y otras versiones por cambios de parecer de Blatty, aunque hoy día es fácil encontrar la versión del director, tanto en DVD como en Blu-ray.

En la actualidad, The Ninth Configuration es un muy recomendable clásico de culto que demuestra que Blatty fue algo más que el autor de El exorcista.


13 ene. 2017

The Undertaker

 
De nuevo nos encontramos con una película maldita que se consideró perdida (o que ni siquiera existía) y que ha vuelto a la vida gracias al trabajo de Vinegar Syndrome, que la editó en Blu-ray al final del 2016. Os presento The Undertaker (Franco Steffanino, 1988), el que fue el último gran trabajo de Joe Spinell.

Roscoe (Spinell) es el director de la funeraria de un pueblo en el que empiezan a ser asesinadas jóvenes mujeres. Roscoe es el asesino y aprovecha que tiene una morgue a su disposición para hacer con los cadáveres todo lo que le apetece. Su tranquila existencia se verá complicada cuando su sobrino, Nicky (Patrick Askin), empieza a sospechar que su tío Roscoe hace algo más con los cadáveres que enterrarlos.

The Undertaker es uno de esos films que se han convertido en leyenda más por su historia detrás de las cámaras que lo que muestra delante. De hecho, solo ahora se ha editado completa y sin censurar, lo que significa que hay seis minutos de la película que aparecen con calidad VHS en el Blu-ray. Los problemas en el rodaje no tardaron en aparecer, cuando el director originalmente contratado abandonó la producción al poco de empezar a rodar. El film fue dirigido por los productores Frank Avianca y Steve Bono, usando el nombre Franco Steffanino. El guionista William James Kennedy, que además interpreta a uno de los policías en la película, también dirigió algunas escenas del film.

Y eso no fue todo. A mitad del rodaje se les acabó el dinero y tuvieron que hacer un parón hasta conseguir nueva financiación, procedente de entornos turbios. Por fortuna, pudieron devolver el dinero a pesar de que la película no se estrenó en DVD hasta el 2010, recortada, y que durante décadas circuló como una cinta pirata.

Pero supongo que os estaréis preguntando si la película vale la pena a pesar de su complicada historia. Es Joe Spinell ofreciendo otra magnífica interpretación como asesino en serie, por supuesto que vale la pena. Incluso en las escenas en las que resulta obvio que Spinell había "merendado fuerte" antes de filmar, su interpretación es muy superior a la del resto de actores, de entre los cuales destacaría a Susan Bachli por tres razones, siendo la tercera su participación en Troma's War (Michael Herz, Lloyd Kaufman, 1988). Spinell está especialmente divertido interactuando con el resto de personajes que habita la ciudad en que vive su personaje, a los que de forma regular llama idiotas.

El film tiene sus toques de comedia y los asesinatos se llevan a cabo con estupendos y sangrientos efectos especiales. El conjunto final es un entretenido film de terror, una pieza para los amantes de la serie B más trash.


12 ene. 2017

La autopsia de Jane Doe (The Autopsy of Jane Doe)

 
Ya podéis leer la crítica que hice de la genial La autopsia de Jane Doe (The Autopsy of Jane Doe, André Øvredal, 2016) para Underbrain Mgz, clicando aquí:


Sencilla y clásica película de terror que me pareció fantástica. Muy recomendada.


11 ene. 2017

Underworld: Guerras de sangre (Underworld: Blood Wars)

 
Ya se ha publicado en Underbrain Mgz mi crítica de Underworld: Guerras de sangre (Underworld: Blood Wars, Anna Foerster, 2016), podéis leerla clicando aquí:


No soy seguidor de la saga y esta película me ha recordado la razón.


10 ene. 2017

You're So Cool Brewster! La historia de Noche de Miedo

 
Los fans de las aventuras de los improbables cazadores de vampiros Charley Brewster y Peter Vincent están de enhorabuena ya que se ha editado, por fin, el documental You're So Cool Brewster! The Story of Fright Night (Chris Griffiths, 2016), por el mismo equipo responsable de Leviathan: The Story of Hellraiser and Hellbound: Hellraiser II (K. John McDonagh, 2015).

A lo largo de algo más de tres horas y media, se repasa la creación y producción de Noche de Miedo (Fright Night, Tom Holland, 1985) y Noche de Miedo II (Fright Night Part II, Tommy Lee Wallace, 1988), su influencia en la cultura popular e incluso se comenta brevemente el remake. El propio Tom Holland se implicó en la creación del documental, lo que favorece que aparezcan los principales miembros del reparto y el equipo de rodaje, así como Tommy Lee Wallace y varios miembros del reparto de la secuela, incluida Julie Carmen.

A pesar de su larga duración, el documental es bastante ágil y rápido (aunque habría eliminado los segmentos introduciendo las distintas secciones con Simon Bamford haciendo de Peter Vincent), cubriendo todo aquello que cualquier fan de estas películas querría saber. A título personal, encontré especialmente interesante la sección dedicada a Noche de Miedo II, ya que las ediciones que hay actualmente en DVD y Blu-ray no contienen extras interesantes (como máximo el tráiler y cosas de este estilo). Por supuesto, esto se explica debido a la complicada historia tras su distribución (en Estados Unidos no se encuentra más que en DVD de segunda mano a precios exorbitantes y en un formato de pantalla incorrecto, la edición en Blu-ray española no tendrá extras pero por lo menos la imagen sí es la correcta) que descubriréis viendo el documental.

Por si fuera poco con los 217 minutos de documental, se añaden extras que aún expanden más en algunos detalles de Noche de Miedo, aunque también significa que algunas anécdotas de los actores se repiten. De todos modos, si te gustan estas películas como a mí, no te lo pensarás demasiado a la hora de hacerte con este documental.


6 ene. 2017

Fanático (The Last Horror Film)


Existen muchas películas sobre fanáticos obsesionados con un ídolo al que acaban acosando y asesinando a quiénes se ponen entre él y su objeto de obsesión. También existen muchas películas sobre fanáticos del cine que acaban asesinando para hacer realidad su película. Pero Fanático (The Last Horror Film, David Winters, 1982) tiene algo que ninguna de las demás tiene: Joe Spinell.

Vinny (Joe Spinell) es un taxista de Nueva York que sueña con convertirse en un gran director de cine que, además, está obsesionado con la estrella del cine de terror Jana Bates (Caroline Munro). Aprovechando la presentación de la última película de Jana Bates, Vinny viaja hasta Cannes para hacer su película y no se detendrá ante nada para conseguirlo.

The Last Horror Film existe gracias a Maniac (William Lustig, 1980), en la que ya trabajaron juntos Joe Spinell y Caroline Munro, tras aparecer ambos en Star Crash, choque de galaxias (Starcrash, Luigi Cozzi, 1978). Judd Hamilton, entonces marido de Munro, había hablado con diversos inversores para conseguir financiación para Maniac. El buen resultado del clásico film de culto de Lustig hizo que esos mismos inversores pidieran otra película de terror con Munro y Spinell. Hamilton y David Winters escribieron rápidamente un guion y se puso en marcha el proyecto.

Hamilton y Winters tuvieron la brillante idea de ambientar su película en el festival de Cannes de 1981, para ahorrar dinero en cuanto a extras y diseño de producción (y pagarse unas vacaciones en el festival). La idea fue genial ya que, efectivamente, da la impresión de ser una película mucho más grande de lo que realmente es. Además, usando técnicas de filmación de guerrilla, aparecen gran cantidad de estrellas presentando sus películas, sin saber que formaban parte de otra. 1981 fue un gran año para el cine, si juzgamos por lo que vemos en el festival mientras Vinny va cazando estrellas.

Por si fuera poco, Joe Spinell y su ayudante Luke Walters, deambulaban por Cannes filmando escenas por su cuenta. Dando origen así a algunos de los momentos más delirantes de la película.

Gracias al retrato que hace de Cannes y a la interpretación de Joe Spinell, The Last Horror Film supera su típico guion y se convierte en un film memorable, tremendamente entretenido. Es obvio que sin estos dos factores, esta sería otra película más de fanático obsesionado.

   

4 ene. 2017

Catch My Soul

 
Es muy posible que esta sea la primera crítica en castellano en Internet de Catch My Soul (Patrick McGoohan,1974). Es muy posible, también, que nunca hayáis oído hablar de esta película, una versión musical del Otelo de William Shakespeare. Todo ello perfectamente normal, ya que hasta hace bien poco, se pensaba que esta película se había perdido y que nadie la vería, aparte de los pocos (muy pocos) que la vieron en los cines a mediados de los 70.

La verdad es que yo tampoco había oído hablar de esta película hasta que Vinegar Syndrome anunció su edición en Blu-ray. Al parecer tuvo la mala suerte de coincidir en cartelera con Jesucristo superstar (Jesus Christ Superstar, Norman Jewison, 1973), que captó toda la atención del público, aunque Catch My Soul precedió en los escenarios a Superstar, pensando que el film de Patrick McGoohan, popular por ser el creador y el prisionero de El prisionero (The Prisoner 1967-1968), era también un film religioso.

Es cierto que el productor y guionista Jack Good, afamado productor musical y televisivo que creó la obra original, añadió diversas alegorías y referencias religiosas y espirituales, pero el centro del argumento es la tragedia de Shakespeare. Othello (Richie Havens) es un predicador ambulante que mantiene una especie de comuna hippie. Los celos que provoca en Iago (Lance LeGault) que Othello ascienda a Cassio (Tony Joe White) antes que a él en la organización, hacen que idee una trama para destruir el matrimonio entre Othello y Desdemona (Season Hubley). Iago conspirará con la ayuda de su mujer, Emilia (Susan Tyrrell). Y, si estáis familiarizados con la obra de Shakespeare, ya sabréis cómo acaba todo.

Como ya he dicho, el film tuvo una efímera vida en las carteleras. Un par de años más tarde de su estreno original, New Line intentó reestrenarla con el título Santa Fe Satan, siguiendo la moda del cine satánico de la época. Comprensiblemente, esta absurda maniobra no funcionó y el film desapareció, sin llegar nunca al mercado doméstico. Solo era un vago recuerdo en la cabeza de aquellos que la hicieron.

Y digo vago recuerdo porque, por la época en que se rodó, el alcohol y las drogas fluyeron con alegría durante el rodaje. Lo que quizá explique su extraña estructura, concentrando la mayor parte de la música en el primer tercio del film.

Si bien tiene algunos momentos algo planos, Catch My Soul acaba siendo un film muy interesante. La banda sonora es excelente, pero visual y dramáticamente esta lleno de momentos impactantes. Destacan las actuaciones de los villanos, LeGault y Tyrrell, la cual siempre resulta memorable. Mantiene un look realista en su mayor parte, pero de vez en cuando sorprendente con algún impacto psicodélico. Así, esta rareza puede que no sea una gran obra maestra redescubierta, pero resulta una película fascinante, toda una curiosidad cinematográfica.


3 ene. 2017

Asesinando Norteamérica (The Killing of America)

Horror con mayúsculas, un viaje al centro de la locura es lo que ofrece Asesinando Norteamérica (The Killing of America, Sheldon Renan, 1981). Un brutal documental que analiza la fascinación de Estados Unidos con la violencia y las armas de fuego. Y si bien el documental fue realizado entre finales de los 70 y principios de los 80, por desgracia sigue siendo vigente.

Inicialmente, el documental fue concebido por el productor japonés Mataichiro Yamamoto, de cara al mercado japonés, después de comprobar asombrado el tipo de imágenes que aparecían en los informativos americanos. Leonard Schrader y su esposa Chieko se encargaron del guion, mientras que Sheldon Renan fue el encargado de dirigirlo, al tener acceso a mucho material de archivo y haber realizado ya algún documental.

El film adopta una narrativa en forma de espiral, empezando con el asesinato del presidente Kennedy y, a partir de aquí, sumergiéndonos más y más en la locura, culminando en una inquietante entrevista al asesino en serie Ed Kemper.

Lo que hace que este documental sea terriblemente efectivo es que se aleja de la ruta del mondo, muy popular entonces, mostrando el horror pero nunca cayendo en el morbo típico de films más inofensivos como Este perro mundo (Mondo cane, Paolo Cavara, Gualtiero Jacopetti, Franco Prosperi, 1962).

El segmento más interesante para mí es el dedicado a analizar los asesinos en serie, deteniéndose en distintos casos. Pero no se puede decir que en todo el documental haya nada que sobre. La edición en Blu-ray de Severin incluye la versión japonesa, unos 20 minutos más larga y con distinta narración. Yamamoto sentía que no podía hacer un documental que hablase solo de lo negativo de Estados Unidos, para la mentalidad japonesa sería deshonesto, así que esta versión incluye un prólogo prescindible sobre las maravillas de América. Pero también incluye extensiones interesantes de otros momentos, como un vídeo de entrenamiento de la policía en que vemos a un niño disparar a cámara y luego marcharse tranquilamente con su bici. Este vídeo de entrenamiento es el único momento ficticio del documental, así que por eso fue eliminado de la versión americana, pero hay más añadidos que hacen de la versión japonesa un interesante complemento, como el caso de un joven asesino que sin duda inspiró el relato Alumno aventajado de Stephen King.

He mencionado la versión americana, pero este documental no se estrenó en Estados Unidos hasta hace poco. Problemas con la censura y el contenido hicieron imposible su distribución, lo cual también forma parte de las razones por las que todavía es vigente.

No es un visionado fácil, incluye momentos terribles y muy gráficos, pero sin duda es un documental increíble y fascinante.


2 ene. 2017

Desierto


Ya disponible en Underbrain mi crítica de Desierto (Jonás Cuarón, 2015), clicando aquí:


Tal vez porque es un tipo de historia que siempre me ha atraído, esta película me enganchó de principio a fin. Aprovecho para dejar aquí el enlace a otra crítica que hice, para Assassin's Creed (Justin Kurzel, 2016), con algo de retraso. Las dos mezclan inglés y castellano en su versión original, pero sin duda la mejor de las dos es Desierto.

http://underbrain.com/cine/assassins-creed/




Mad Max: Fury Road - Black & Chrome Edition

A veces la vida te da regalos inesperados. En julio de 2016 vi aparecer en el Amazon alemán la pre-orden para una nueva edición de la saga Mad Max, la llamada Mad Max: High Octane Collection. Era una edición limitada y, a pesar de que no domino el alemán, parece que incluía la edición en blanco y negro de Mad Max: Furia en la carretera (Mad Max: Fury Road, George Miller, 2015) y solo costaba 50 euros en Blu-ray. Un precio sorprendente ya que también incluía discos con extras para las dos primeras entregas de la saga. La compré al momento, una de las mejores decisiones que he tomado ya que unos meses más tarde, con gran bombo y platillo, apareció en todas partes el anuncio de esta misma edición en Estados Unidos, pero por más del doble de lo que me había costado la alemana (aún disponible, la dos versiones de Fury Road solo subtituladas en inglés y alemán, el resto subtitulado en castellano).

Sin perder tiempo, me puse a ver la versión en blanco y negro de Fury Road.

Para mí, la mejor década para el cine en blanco y negro es sin duda los años 60. No sé si debido al stock que usaban o qué, pero el blanco y negro de esa década tiene una belleza que periodos posteriores o anteriores no tienen. Además, otras conversiones que he visto de color a blanco y negro, como la de La niebla de Stephen King (The Mist, Frank Darabont, 2007), no me parecieron muy conseguidas. Bueno, queda claro que en este aspecto Fury Road también es un film sobresaliente, ya que la belleza del blanco y negro de esta versión es realmente notable. Se nota que se ha trabajado mucho en las texturas y tonos, más allá de simplemente eliminar el color.

Es cierto que alguna escena, como la de la apocalíptica tormenta de arena o las escenas nocturnas, pierden sin el color, pero resulta un film igualmente espectacular, con la ventaja de que en esta versión los efectos digitales resultan mucho más reales. Además, esta versión me recordó más al cine de samuráis de Kurosawa, la ausencia de color incidiendo en lo desnudo del paisaje.

De todos modos, no creo que una versión sea mejor que la otra. Ambas nos muestran el mismo impactante y poderoso film. Así que no importa que versión veas, las dos son pura maravilla.