14 jun. 2019

Al morir la noche (Dead of Night)

 
Resulta algo deprimente el hecho de que muchas personas decidan no ver películas clásicas en blanco y negro porque no les interesan o no logran conectar con estas películas. Deprimente, pero comprensible en personas que no estén enfermas de cine. Sin embargo, creo que para los que quieran hacer algo original en el género sí que es obligado ver películas clásicas, entender las raíces y el origen de recursos hoy habituales. Un ejemplo de película clásica con mucho que enseñar es Al morir la noche (Dead of Night, Alberto Cavalcanti, Charles Crichton, Basil Dearden, Robert Hamer, 1945).

Al morir la noche no fue el primer film antológico de terror en estrenarse, aunque poco le faltó, pero desde luego ha sido uno de los más influentes y saqueados, notándose su influencia todavía hoy. Resulta particularmente moderna su estructura onírica circular, sostenida por una historia principal que sirve de punto de unión de los distintos segmentos de los que consta el film.

Todo empieza con el arquitecto Walter Craig (Mervyn Johns) llegando a la villa de los Foley para preparar unas reformas. Cuando entra en la casa y ve a los invitados que pasan allí la tarde, Walter se queda petrificado. Tras un momento de estupor confiesa a los presentes que ha soñado con esa casa y con todos ellos, una pesadilla premonitoria que augura grandes males. Esta confesión sirve de punto de partida a una conversación sobre fenómenos paranormales, en los que cada invitado cuenta un suceso extraño en el que estuvo implicado o del que fue testigo. Entre cada historia, las predicciones de Walter basadas en su premonición se van cumpliendo de forma inquietante.

Las dos primeras historias no destacan particularmente. La primera, que gira en torno la premonición que tiene un piloto de coches de carrera, es poco más que una anécdota que sirvió de inspiración para un relato de La dimensión desconocida (The Twilight Zone, cr. Rod Serling, 1959-1964); la segunda es una clásica historia de fantasmas que destaca principalmente por inspirarse en un asesinato real.

Más interesante resulta la tercera historia sobre un espejo encantado que no refleja la habitación en que se haya sino una estancia desconocida. Poco a poco, el dueño del espejo se va viendo apoderado por este extraño reflejo. Es un concepto sencillo e inquietante a la vez, que explota la mística de los espejos. Esta historia va seguida de otra en tono humorístico sobre dos golfistas obsesionados con su deporte. Posiblemente debido a ser un segmento cómico, pasó la censura de la epoca su perturbadora y perversa conclusión. Tras este respiro cómico llegamos al plato fuerte, el segmento más recordado de este clásico: El muñeco del ventrílocuo. Como podéis deducir por su título, la historia gira en torno a Maxwell Frere (Michael Redgrave), un ventrílocuo cuyo muñeco se va haciendo cada vez más incontrolable y rebelde. Por supuesto, todo el mundo piensa que Maxwell está sufriendo una crisis nerviosa, pero en una de las escenas más memorables se demuestra que la verdad es que el pobre Maxwell está viviendo una auténtica pesadilla.

Tras esta potente historia, Al morir la noche se lanza a su conclusión de forma onírica y surrealista, en un clímax que en su momento debió resultar muy rompedor, aunque hoy día ya estemos acostumbrados a este tipo de recursos narrativos. Pero esto no debería hacernos ignorar los méritos de este flm, sino apreciarlos aún más. Hemos de recordar que si no fuera por estos pioneros, no disfrutaríamos hoy día de un género en plena forma capaz de sorprendernos contínuamente.


3 comentarios:

Victor dijo...

No puedo creer que no supiera yo de este film,,,me lo apunto bien grande para verla desde que pueda, tiene una pinta increíble.
Un saludo

Unknown dijo...

Muy buena pinta, si sr

Raúl Calvo dijo...

Está editada en castellano en DVD, aunque las ediciones no son muy buenas. Yo tengo la edición inglesa en Blu-ray, pero está sin subtitular. Espero que la disfrutéis. Un saludo.

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