22 nov. 2019

Segunda oportunidad: Un hombre lobo americano en París

No hay otra forma de decirlo: Un hombre lobo americano en París (An American Werewolf in Paris, Anthony Waller, 1997) no es una buena película. Un hombre lobo americano en Londres (An American Werewolf in London, John Landis, 1981) es un clásico indiscutible, un antes y un después en efectos de maquillaje, una perfecta mezcla de comedia y terror. La secuela no marcó un antes y un después, no mezcla nada: es claramente una comedia, y ni mucho menos es un clásico. Pero un visionado reciente me ha hecho reconsiderar mi opinión sobre ella, llegando a la conclusión de que no es tan terrible como uno podría pensar por su reputacion.

La idea de hacer una secuela de Un hombre lobo americano en Londres surgió de forma natural, después de que el film de John Landis se convirtiera en un masivo éxito de taquilla. Landis fue el primero en escribir una posible secuela. En su no filmado guion, Debbie Klein, la chica que es mencionada por David y Jack al inicio de la película de Landis, va a Londres por motivos de trabajo y allí empieza a investigar qué le pasó a Jack. Aunque es una lástima que esta secuela no se rodara, ya que habría posibilitado el regreso de todos los protagonistas de la primera entrega, también es una suerte que no se hiciera, ya que algunas de las revelaciones y giros propuestos no tenían ningún sentido en relación con la primera película. Uno de estas revelaciones sin sentido era que, en realidad, la enfermera Alex era una mujer lobo y la responsable de la transformación de Jack. Completamente absurdo, como os digo, pero en este guion ya aparece la idea de trasladar la acción a París, ya que es allí donde se supone que vive en ese momento Alex.

Aparte del guion de Landis, a lo largo de los años se escribieron diversos guiones de la secuela. Finalmente, a mediados de los 90, el director Anthony Waller, que había logrado un gran éxito con Testigo mudo (Mute Witness, 1995), empezó a rodar la secuela, escribiendo un guion que mezclaba elementos de guiones previos. Waller se inclinó más hacia la comedia en su guion, en el que la hija de Jack y Alex es la protagonista, aunque no se mencionan sus nombres ya que no tenían los derechos para usarlos.

Cuando se rodó Un hombre lobo americano en París fue en plena revolución de los efectos digitales. Estos se encontraban en sus inicios, aún tenían un aspecto muy artificial, pero habían sido instrumentales en grandes éxitos de taquilla como Jurassic Park (Parque Jurásico) (Jurassic Park, Steven Spielberg, 1993) o Jumanji (Joe Johnston, 1995). Por eso se decidió que los hombres lobo de Un hombre lobo americano en París serían digitales. Pero el film de Waller no tenía ni de lejos el presupuesto de Jumanji o Jurassic Park, sino que se trataba de una producción europea independiente, así que los hombres lobo digitales tienen un aspecto terrible.

La mezcla de un guion no tan sólido como el de la primera, unos personajes menos interesantes y unos efectos digitales primitivos son las razones por las que la película no funcionó y tiene tan mala reputación. Recuerdo verla en el cine y salir completamente decepcionado. Y desde entonces, me había olvidado completamente de esta pobre secuela.

Y olvidada estaba hasta que, no hace mucho, me encontré sumergido en la edición limitada de Un hombre lobo americano en Londres editada por Arrow Films. En un nuevo audiocomentario sobre la película a cargo de Paul Davis se hace una mención bastante despectiva sobre la secuela, diciendo que no habría ediciones en Blu-ray de ella. Un rápido gugleado me indicó que Paul Davis estaba equivocado: en Alemania se había editado una lujosa edición limitada en Blu-ray de la infame secuela. No sé qué impulso me llevó a comprarla, pero lo hice, a un precio bastante razonable.

La edición es muy completa: casi dos horas de material detrás de las cámaras, audiocomentario, tráileres y una versión extendida de la película con un final distinto. Como ya he mencionado, la película fue financiada de forma independiente y vendida a distintos países. En Estados Unidos la compró una de las filiales de la Disney, que puso dinero extra para filmar un nuevo final. El final original es bastante tópico y el nuevo era una clara mejora, pero en algunos países se vendió antes de que llegara a Estados Unidos y editaron la primera versión, incorrectamente identificada como workprint en esta edición alemana.

Creo que el tiempo y la distancia, más el factor nostalgia, contribuyeron a que el film se me hiciera más simpático. Mentiría si dijera que no me reí en varias escenas. Los efectos digitales no han mejorado, obviamente, pero se ven mejor ahora que en las encarnaciones anteriores. El problema no es solo lo primitivo de los efectos, es que el diseño de los hombres lobo es bastante feo. La verdad, eso también es un punto negativo respecto al clásico de Landis: la transformación es increíble pero el hombre lobo final no es nada del otro mundo. Es un lobo gigante a cuatro patas, poco más. Me parece mucho mejor el diseño de los hombres lobo de Aullidos (The Howling, Joe Dante, 1981).

No la recomiendo, a no ser que te sientas nostálgico por el cine de los 90. Pero tampoco me arrepiento de haberla incorporado a mi colección. Y Julie Delpy no decepciona.


2 comentarios:

Victor dijo...

Recuerdo que me entretuvo, pero es un film que debería de recuperar.
Un saludo

Raúl Calvo dijo...

Bueno, no sé si recuperar es la palabra adecuada, pero por lo menos puedes ver lo mucho que han evolucionado los efectos digitales y ya no son tan malos como aquí. Un saludo.

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