11 mar 2026

Sobrenatural

 


 

Tengo algunas creencias personales desarrolladas a lo largo de años viendo películas de todo tipo. Una de ellas es que si una película de terror arranca con un profesor en un despacho decorado con calaveras, o una voz en off muy seria, explicando lo estudiado, lo cierto y lo mucho que entra dentro de lo posible lo que la película tiene a bien desarrollar, la historia que seguirá será un auténtico desmelene. Y Sobrenatural (Eugenio Martín, 1981) no es una excepción, con un inicio filosófico seguido de una entretenida historia "sobrenatural".

Julia (Cristina Galbó) recibe una noticia que le provoca sentimientos encontrados: su abusivo marido la había localizado y tenía intención de arrastrarla de vuelta a casa, pero ha tenido un accidente de coche en cuando iba hacia ella. Con la ayuda de su actual pareja, el doctor Víctor Valdés (Máximo Valverde), Julia decide dar cierre a su pasado limpiando la casa de su marido para cerrarla. Pero entonces extraños sucesos empiezan a tener lugar: Julia está siendo acosada por una presencia espectral. Con la ayuda de un parapsicólogo (Gerardo Mallá) y un sacerdote (Juan Jesús Valverde), Julia y Víctor lucharán contra el terrible espíritu.

En otro país, el director Eugenio Martín habría sido celebrado como un director de culto (cosa que es en el extranjero) gracias a auténticos clásicos como Pánico en el Transiberiano (1972)Una vela para el diablo (1973). Al menos podemos celebrarlo desde aquí comentando otra película suya, una de sus más conocidas. He de admitir que mi primer contacto con Sobrenatural fue a través del tema ¡Puedes aceptar que un muerto se comunique con un ser vivo! de Tocadiscos Humano y Los Super-asesinos, incluido en un disco editado con motivo de la Xª semana de cine fantástico y de terror de San Sebastián llamado Freak Sounds From Outer Space. La canción utiliza diálogos de la película a modo de samplers, despertando en mí mucha curiosidad por descubrir de dónde habían salido esos diálogos. La respuesta era Sobrenatural, una película que bebe de títulos como el gran clásico La leyenda de la Casa del Infierno (The Legend of Hell House, John Hough, 1973) y la entonces muy popular Terror en Amityville (The Amityville Horror, Stuart Rosenberg, 1979). Además, el planteamiento enlaza también con la fama y popularidad que habían adquirido entonces en España los temas paranormales, las ciencias ocultas y las religiones New Age. Se opta una perspectiva basada en la ciencia, dejando de lado la religión católica que era la clásica heroína en este tipo de películas. De esta forma, la película de Eugenio Martín se adelanta a otras como Poltergeist (Fenómenos extraños) (Poltergeist, Tobe Hooper, 1982)El ente (The Entity, Sidney J. Furie, 1982), que, aunque no fueron los primeros, popularizaron el equipo de científicos que se enfrenta a una amenaza sobrenatural.

Aunque debido al bajo presupuesto de la película los efectos especiales son algo limitados, si bien no les falta encanto creo yo, no te sacan de la película. También ayuda el ritmo de la película, una vez arranca no para, salpicando las escenas de ataques sobrenaturales con explicaciones científicas que intentan darle verosimilitud a la trama.  El reparto es también muy sólido, destacando Cristina Galbó, que podríamos considerar una Scream Queen patria con una filmografía que incluye: La sombra del asesino (L'assassino è costretto ad uccidere ancora Luigi Cozzi, 1975)¿Qué habéis hecho con Solange? (Cosa avete fatto a Solange?, Massimo Dallamano, 1972)La residencia (Narciso Ibáñez Serrador, 1969)No profanar el sueño de los muertos (Non si deve profanare il sonno dei morti, Jorge Grau, 1974).

Sobrenatural no reinventa el género, pero es un título sólido y entretenido, una pequeña joya dentro del fantaterror que no decepcionará a los fans.

 

6 mar 2026

Poppers

 


 

Tras la fantástica e irrepetible época salvaje y sin reglas que disfrutó el cine español tras la muerte del dictador Francisco Franco, en 1983 llegó la ley Miró que destruyó el fértil e imaginativo paisaje cinematográfico español. Lo sustituyó por otro más serio y aceptable, también más aburrido, predecible y falto de imaginación. Pero algunos títulos consiguieron colarse entre tanta "aceptabilidad" y "respetabilidad", siendo un ejemplo de ello la psicotrónica Poppers (José María Castellví, 1984).

Santos (Miguel Ortiz) acaba de salir de la cárcel cuando recibe una oferta de trabajo que parece algo peculiar. Cuando se presenta para ver de qué trata el trabajo, se encuentra ante un grupo de viejos ricos. Estos le ofrecen un millón de dólares en diamantes a cambio de convertirse en su presa de caza. Si sobrevive, se queda los diamantes, si le atrapan muere. Sin embargo, no todo es lo que parece y tras esta macabra oferta se esconde una sádica venganza. Santos recibirá solo la ayuda de Lola (Giannina Facio), una misteriosa mujer que se convertirá en su aliada.

José María Castellví era un prestigioso fotógrafo, este prestigio lo ayudó a poner en marcha el proyecto. Otro factor que contribuyó a poner en marcha esta delirante historia fue que se disfrazó de película de "la movida". Para los más jóvenes, la movida fue una nueva hornada de jóvenes artistas que recogían los avances punk y new wave de Europa y Estados Unidos, dándoles una impronta personal. Era una época en que España estaba desesperada por demostrar que era un país moderno que había dejado atrás el retraso de la Dictadura. Desde los medios centralistas, se rebautizó el movimiento como "la movida madrileña", como si solo fuera una cosa de la capital, promocionando aquellos ejemplares más aceptables dentro del movimiento, los que provenían de familias con dinero, apartando o ignorando al resto. Castellví era mayor que los integrantes de la movida, pero logró colar su proyecto gracias a su estética urbana y moderna. El film también abraza una estética gay, exagerada y punk, que incluye también ecos del cómic underground, que aquella época estaba experimentando una explosión de títulos y artistas, en particular de Anarcoma de Nazario.

Castellví creó una historia que es puro pulp, con personajes clásicos del cine negro a los que viste de cuero para moverse en una ciudad sin identificar, en un momento temporal sin identificar, aumentando la sensación de cómic en movimiento. La historia arranca como si fuera una nueva versión de El malvado Zaroff (The Most Dangerous Game, Irving Pichel, Ernest B. Schoedsack, 1932), pero pronto avanza hacia una historia de sangrientas venganzas. En el centro, la historia de amor entre Santos y Lola, tan pulp como la trama que protagonizan. Teniendo en cuenta el estilo de la película, tal vez habría encajado mejor si fuera una historia de amor gay o si Lola fuera una travesti como Anarcoma. Pero, aunque parezca increíble viéndola, la película tenía ciertas aspiraciones comerciales de ahí que se optara por una historia de amor más convencional.

Pero el problema de Poppers cuando se estrenó, y la razón por la que se ha convertido en una obra de culto a reivindicar, es que se era demasiado extrema para el cine comercial convencional, pero era demasiado pop y celebraba demasiado el cine de género como para ser aceptada en el circuito del cine de autor. Pasados los años, la única película que dirigió Castellví, los otros proyectos que ideó resultaron demasiado caros para la época, ha quedado como una instantánea de una época y un lugar, una divertida película que sumerge al espectador en un mundo de fantasía en el que los héroes visten cuero negro.

 

26 feb 2026

Acoso mortal (Devil Times Five)

 


 

El subgénero de los niños asesinos tiene dos ramas principales. En una, los críos se vuelven asesinos por una razón externa, ya sea un virus o un vertido radioactivo, como sucede, por ejemplo, en Abrazo mortal (The Children, Max Kalmanowicz, 1980). En otra, los críos se vuelven homicidas sin razón aparente, como en el clásico ¿Quién puede matar a un niño? (Narciso Ibáñez Serrador, 1974). Acoso mortal (Peopletoys aka Devil Times Five aka The Horrible House on the Hill, Sean MacGregor, David Sheldon, 1974) se acerca más a la segunda rama. No se explica por qué, simplemente los niños de esta película son unos cabroncetes asesinos que no dejan títere con cabeza.

Julie (Joan McCall) y Rick (Taylor Lacher) se preparan para pasar un agradable fin de semana en la casa en la montaña que tiene el padre de Julie, Papa Doc (Gene Evans). O al menos lo intentarán, ya que el malhumorado Papa Doc quiere forzar a Rick a coger un puesto en un complejo hospitalario para tenerlo controlado. Junto a Papa Doc está su nueva joven esposa Lovely (Carolyn Stellar), que intenta frotarse con gusto con cualquier hombretón que encuentre, y el matrimonio formado por Harvey (Sorrell Booke) y Ruth Beckman (Shelley Morrison), él aspiraba al puesto que Papa Doc ofrece a Rick y ella tratando de que nadie interrumpa su consumo de alcohol. La velada de este grupo parece ya bastante entretenida, pero girará hacia peor: una furgoneta que trasladaba cinco peligrosos pacientes de un manicomio tiene un accidente que libera a los pacientes. Cinco niños homicidas que utilizan el ingenio y el trabajo en equipo para acabar con sus víctimas: David (Leif Garret), la hermana Hannah (Gail Smale), Moe (Dawn Lyn), Brian (Tierre Turner) y Susan (Tia Thompson).

Devil Times Five es una de las más logradas y efectivas entradas dentro del subgénero de los niños asesinos y también una auténtica película de culto. Pero le costó lograr su actual estatus. Originalmente se estrenó como Peopletoys en 1974, pero no tuvo una buena distribución. Luego fue reestrenada diversas veces con diversos títulos, lo que hizo más difícil que fuera recordada por el público (eso sin tener en cuenta los títulos que recibió alrededor del mundo), hasta que en 1976 fue redistribuida con el título definitivo Devil Times Five, título con el que también fue distribuida en vídeo quedando así grabada en la memoria de los aficionados.

Pero las dificultades de esta película empezaron mucho antes de la distribución, en plena preproducción. El director Sean MacGregor y el productor Michael Blowitz se llevaban fatal, llegando incluso a las manos. A pesar de la mala relación, intentaron que el rodaje siguiera adelante por muy complicado que fuera con conflictos casi a diario. Según Blowitz, debido a los retrasos MacGregor no filmó muchas páginas del guion y dio el rodaje por concluido cuando solo tenían 38 minutos de metraje. El film necesitaba ser completado si no se quería perder todo lo invertido, así que MacGregor fue despedido y el director David Sheldon fue elegido para completar el film. Sheldon era amigo de Blowitz y estaba casado con Joan McCall, de modo que su elección era bastante obvia. Sheldon empezó a rodar nuevo material reescribiendo el guion sobre la marcha. El reparto se mantuvo en su mayor parte, ya que todos veían potencial en el film, la única que no estuvo presente en el nuevo rodaje fue Gail Smale, entonces era novia de MacGregor, así que se fue con él. 

El material añadido se puede detectar fácilmente en diversas ocasiones ya que se rodó en unos decorados con una distintiva decoración, Leif Garret lleva peluca debido a que se había cortado el pelo mientras trabajaba en otra película (la peluca se incorporó a la historia) y se disimula el hecho de que otra actriz interpreta el papel de la hermana Hannah. Claro que lo contado del conflicto es la versión de Blowitz y Sheldon, pero resulta muy creíble si tenemos en cuenta que MacGregor era aficionado a adornar la verdad en entrevistas, inventando proyectos y libros que nunca fueron publicados, además de que no era la primera vez que fue despedido de una película que tuvo que ser completada por otra persona. Y esta tampoco fue la última que MacGregor sería despedido de un rodaje, marcando una clara tendencia en su corta carrera como director.

 


 

Teniendo en cuenta las dificultades para completar el film ya sería un milagro que fuera mínimamente coherente. Lo sorprendente es que más que coherente, es una entretenida película de terror, en algunos aspectos adelantada a su tiempo. Seguramente ayudó que todo el reparto remara a favor para completar el film, formando una unida familia. En algunos casos literalmente, ya que Dawn Lyn es la hermana pequeña de Leif Garret y Carolyn Stellar era la madre de ambos. El film acierta en darle una personalidad muy definida a cada niño asesino, no actúan como una típica manada de niños inquietantes. El terror funciona porque no dejan de actuar como niños en ningún momento, como si no fueran del todo conscientes de lo que están haciendo. Y otro acierto se encuentra en el grupo de adultos, que parecen un montón de personajes que se hubieran escapado de un culebrón. Así el film resulta entretenido incluso cuando no sucede nada relacionado con los niños.

La combinación de escenas perturbadoras, bizarras y cómicas hace de esta una película memorable. Si se hubiera rodado en los 80, seguramente habría sido más explícita en cuanto a la sangre derramada, pero para la época es bastante sangrienta. Y el tono, los momentos bizarros, son genuinamente setenteros e irrepetibles fuera de esta década. Una vez se ha visto es fácil entender que se haya convertido en un film de culto, que con un poco más de suerte se habría convertido en una pionera franquicia ya que claramente fue rodada con la intención de hacer una segunda parte. Pero la mala distribución y los continuos cambios de título lo impidieron. Por suerte lo que sí queda es una memorable película de terror que ha envejecido como el buen vino.

 

25 feb 2026

El refugio del miedo




En el comentario sobre Último deseo (León Klimovsky, 1976) menciono cómo de rara era esta incursión del fantaterror dentro de la ciencia ficción. Este es otro raro ejemplo, cuya pobre recepción en su día también ayuda a comprender porqué no se estrenaron más. Pero esa pobre recepción no es indicativa de su calidad, ya que El refugio del miedo (José Ulloa, 1974) es otra excelente muestra de la edad de oro del cine de género español.

Dos matrimonios, el formado por Bob (Craig Hill) y Margie (Teresa Gimpera) junto al hijo de ambos Chris (Pedro María Sánchez) y el formado por Arthur (Fernando Hilbeck) y Carol (Patty Shepard), viven en un refugio tras un holocausto nuclear. Cuando los conocemos, el grupo lleva ya un tiempo conviviendo. Entramos en su historia cuando la convivencia empieza a fracturarse, en particular después de la muerte de otro miembro por causas que no conocemos. La fractura se irá ensanchando hasta llegar a extremos mortales.

El director José Ulloa utiliza una premisa propia de la ciencia ficción, popular entonces cuando la Guerra Fría estaba bastante caliente, para añadirle elementos del thriller psicológico, el suspense y unas gotas de terror. Ulloa construye muy bien el suspense y la tensión, mientras los personajes van degenerando. Pero tan importante en una película como esta es el trabajo de los actores como el del director. Pasaremos la película con este grupo reducido de personajes, así que, para mantener el interés, es esencial que los actores nos metan en la historia. Por suerte, aquí el reparto cumple. No estamos ante grandes maestros de la interpretación, pero sí efectivos intérpretes que están a la altura cuando se les ofrece algo un poco más sustancial de lo que es habitual. En particular destacaría a Craig Hill y Patty Shepard. Hill fue el héroe de diversos spaghetti y paella westerns, así que al inicio del film parece que ese será su rol, por eso resulta más interesante ver cómo se desmorona esa fachada y se descubre un personaje hipócrita y cobarde. Shepard, que no necesita presentación para los aficionados al terror, el fantaterror y el giallo, aquí hace un trabajo excelente con un personaje que en otras circunstancias, si la película fuera americana o inglesa, seguramente habría muerto la primera, pero aquí muestra una interesante evolución siendo la única que se enfrenta a sus emociones por estar encerrada en el refugio y a la disciplina del personaje de Hill.

Estrenada en 1974, la película casi se puede interpretar como una alegoría del fin de la dictadura franquista.  No de forma consciente, pero captando el ambiente que entonces se respiraba. Lo sea o no, la película funciona perfectamente como ejemplo de cine posapocalíptico, cuando parecía que la posibilidad de una guerra nuclear no era descabellada. Su principal virtud es el equilibrio entre géneros a medida que avanza la historia, con momentos notables como el paseo de Chris o la manera en que las cenas van degenerando desde el inicio del film, mostrando una convivencia cada vez más tensa. Un gran título para los aficionados al género.

 

19 feb 2026

The Devil's Wedding Night (Il plenilunio delle vergini)

 


 

En la canción de los Rolling Stones As Tears Go By hay un momento en que la letra dice: "me siento y observo a los niños jugar/haciendo las cosas que yo solía hacer/ellos se creen que son nuevas". Es algo que describe muy bien el momento actual dentro del cine de terror, en el que muchos se llenan la boca hablando de "cine de terror social" o "cine de terror elevado" como si fuera algo nuevo. Son etiquetas que describen estilos de película que han estado presentes dentro del género desde el estreno de El gabinete del doctor Caligari (Das Cabinet des Dr. Caligari, Robert Wiene, 1920). Otro ejemplo de esto son las referencias al propio género o el uso de la metalingüística, las llamadas películas "meta", que es algo que se hacía mucho antes que Kevin Williamson escribiera su primer guión. Un ejemplo pionero de esto es el festival de terror gótico The Devil's Wedding Night (Il plenilunio delle vergini, Luigi Batzella, Joe D'Amato, 1973).

Karl Schiller (Mark Damon) cree haber descubierto el paradero del anillo de los Nibelungos, capaz de otorgar grandes poderes al que lo lleva. Le comunica la noticia a su hermano gemelo Franz (Mark Damon), hasta le muestra el amuleto que usara para protegerse de la posible presencia de vampiros, ya que el anillo se haya en Transilvania en el castillo del conde Drácula, una tierra en la que se rumorea que hay una gran presencia de estas criaturas sobrenaturales. Atraído por la posibilidad de hacer una fortuna, Franz le roba el amuleto a su hermano y se adelanta en su búsqueda del anillo, llegando antes que él al castillo. Allí, una misteriosa sirvienta (Esmeralda Barros) le presenta a la condesa Dolingen de Vries (Rosalba Neri), la dueña del castillo en ese momento. Franz seduce a la condesa para descubrir el paradero del anillo... O eso cree. En realidad, la condesa es la esposa de Drácula y busca resucitar al vampiro a través de la ceremonia a la que alude el título original italiano.

The Devil's Wedding Night fue un proyecto personal impulsado por Mark Damon, que también colaboró en el guion. Además de darle a Damon la oportunidad de interpretar a un vampiro y a un cazador de vampiros en la misma película, el guion es una celebración del terror gótico. Adopta un enfoque que mezcla ironía con un gran amor por el género, apenas arranca el film ya hay referencias a Carmilla y a El exorcista (la novela, la película no se había estrenado en el momento que estaban rodando The Devil's Wedding Night). A la mezcla de elementos propios del terror gótico y vampírico se le añaden toques de la leyenda de la condesa Báthory. Este añadido hace posible una de las escenas más icónicas del film que protagoniza Rosalba Neri. Una actriz que además tuvo la oportunidad única de interpretar a la condesa Drácula y a la doctora Frankenstein en Lady Frankenstein (La figlia di Frankenstein, Mel Welles, Aureliano Luppi, 1971), algo que no logró ni Christopher Lee, que interpretó a la criatura no al doctor. Además, como en aquel entonces en Italia y Europa estaban de moda las películas con generosos toques eróticos, la película también los incluye en la habitual orgía satánica tan propia del cine de los 70 del siglo XX.

Esta mezcla y la pasión tras el proyecto da como resultado una deliciosa muestra de terror gótico/vampírico con toques psicodélicos y delirantes. El escaso presupuesto no impide que tenga grandes momentos y que esté dirigida con grandes soluciones visuales. Se nota la mano de D'Amato en la ejecución de los planos que hace pensar en una película con más medios que esta humilde producción, algo más evidente en la fantástica edición en 4K de Severin. Damon disfruta enormemente con un doble papel hecho a medida y Neri está fantástica como la malvada condesa, el resto del reparto se suma con gusto a la fiesta. Porque esta película es una fiesta para los amantes del terror gótico, del fantaterror europeo y del lado más loco del terror. Si no la habéis visto, recomiendo remediarlo cuanto antes.

 

13 feb 2026

Último deseo

 


 

Entre el título y el póster, podría parecer que Último deseo (León Klimovsky, 1976) es otro más de los muchos títulos eróticos que se produjeron en España a mediados y finales de la década de los 70 del siglo XX. Tal vez si se hubiera estrenado con su título original, Planeta ciego, habría quedado más claro que esta película del siempre efectivo León Klimovsky es una curiosa mezcla de ciencia ficción y el mejor fantaterror español.

Un grupo de ricos y poderosos se reúne para celebrar una fiesta privada, tradicionalmente organizada por la señora Lily (María Perschy). Será un fin de semana en la que los invitados se dedicarán a dar rienda suelta a sus fantasías. Entre los invitados tenemos al profesor Fulton (Alberto de Mendoza), que tiene contactos con el gobierno y acceso a información secreta, y el hombre de negocios, antiguo soldado y contrabandista de droga, Borne, al que da vida la estrella del género Paul Naschy. Los invitados se dedicarán a poner en práctica sus fantasías en los cuerpos de Clara (Nadiuska), Berta (Teresa Gimpera), Marion (Julia Saly), Luna (Leona Devine) y Tania (Diana Polakov). Pero antes de que empiece la fiesta, tiene lugar un fuerte temblor y se va la electricidad. Intrigados por ver qué ha pasado mientras cenaban en el sótano, el profesor Fulton llega a la conclusión de ha caído una bomba nuclear. Los supervivientes que se encontraban fuera han quedado ciegos y buscan vengarse del grupo protagonista por crímenes que creen que ellos han cometido.

El guion que corrió a cargo de Gabriel Moreno Burgos, Joaquim Jordà y Vicente Aranda no oculta sus influencias. La más evidente es la clásica novela de John Wyndham El día de los trífidos, cuya primera adaptación cinematográfica se había estrenado en España como La semilla del espacio (The Day of the Triffids, Steve Sekely, Freddie Francis, 1962). Otra influencia también fue La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, George A. Romero, 1968) y la saga de los Templarios de Amando de Ossorio, que había llegado ya a la última entrega dirigida por Ossorio un par de años antes del estreno de Último deseo. Klimovsky maneja estas influencias dirigiendo el guion con gran profesionalidad y algún toque artístico, manejando el numeroso reparto (que irá disminuyendo a medida que avance el film, claro) de manera que se dota al film de una sólida base dramática. Antes de que empiece la acción se nos presenta a los personajes, quiénes son y qué quieren, consiguiendo que resulte así más interesante la evolución psicológica de estos personajes enfrentados a una situación imposible.

El film está impregnado del pesimismo setentero habitual en esta década que se mezclaba con la incertidumbre política del momento en España.  Aunque también podría ser por las influencias previamente mencionadas, sea como sea le dota a la película de seriedad e inesperada profundidad, que no era habitual en el género que se producía en España entonces. Por supuesto, transmitiendo estas ideas es fundamental el reparto, variado y diverso, de la película. Cada personaje queda perfectamente definido, algunos con su propio momento para brillar. Como brilla también la película en los momentos de acción cuando los ciegos atacan, manteniendo el suspense y la angustia, revelando que el peor monstruo es siempre el humano.

Último deseo no fue un gran éxito y durante mucho tiempo pasó bastante desapercibida, posiblemente porque la versión más conocida es la americana, recortada y reeditada para las salas de doble sesión. Es una lástima, porque si hubiera sido un éxito es posible que se hubieran hecho más producciones como esta y también habría contribuido a que se viera a Klimovsky como algo más que un mero artesano. Pero lo que queda es una fantástica película, una gran mezcla de ciencia ficción y fantaterror que hará las delicias de los fans.

 

10 feb 2026

Bacanal en directo

 


 

La estrambótica Necrophagus (El descuartizador de Binbrook) (1971) de Miguel Madrid hizo que me pusiera a buscar El asesino de muñecas (1975), su segunda película como director. Y la delirante El asesino de muñecas hizo que buscara su tercera y última película como director: Bacanal en directo (1979). Más difícil de encontrar pero por suerte ha sido editada recientemente por Severin dentro del imprescindible pack Exorcismo: Defying a Dictator & Raising Hell in Post-Franco Spain. Me alegra confirmar que  es tan delirante y demencial como sus dos anteriores películas.

Stela (Azucena Hernández) y Fermín (Fernando Martín) son una joven e inocente pareja que ha sido invitada a la fiesta que da el productor Fabián (Fabián Conde) en su casa. El productor pretende filmar la fiesta y utilizar el metraje en su próxima película. Stela no quiere acudir a la fiesta, porque intuye que es el tipo de fiesta en que los invitados puede que se rocen tras merendar fuerte. Pero Fermín es insistente, ya que es precisamente el tipo de roce que busca. Finalmente ambos acuden y los juegos sexuales y psicológicos de la fiesta pondrán a prueba su entereza y hasta su vida.

Azucena Hernández y Fernando Martín habían interpretado previamente a una Stela y a un Fermín en Las eróticas vacaciones de Stela (Zacarías Urbiola, 1978), pero sus personajes solo comparten el nombre y que Fermín había sido un seminarista. Pero es otro de los muchos detalles que hacen de esta una película esquizofrénica, una película en que distintos objetivos parecen pelearse para dominar la narrativa. Intuyo que la película se inició con la idea de hacer una típica película erótica más, del mismo estilo que la mencionada Las eróticas vacaciones de Stela. Ambas comparten productor, Ángel Huete, y guionista, Eligio Herrera. Pero Miguel Madrid, el director, quería hacer algo que siguiese el estilo de películas como Saló (Salò o le 120 giornate di Sodoma, Pier Paolo Pasolini, 1975) o Calígula (Caligula, Tinto Brass, 1979). Como decía, la intención, por un lado, de hacer una película erótica para hacer dinero y, por otro lado, la intención de hacer una película que utilizase la premisa para hacer algo más social/intelectual quedan enfrentadas a lo largo de toda Bacanal en directo.

Otro aspecto en el que la película no tiene clara su propia naturaleza es si quiere transmitir un mensaje conservador o libertario. A través de la pareja protagonista parece que se quiere transmitir un mensaje a favor de las parejas tradicionales, aunque la película no tenga muy claro cómo son sus protagonistas. Fermín y Stela vive cada uno en su propio apartamento, más o menos parecen aparentar unos veintitantos, pero Stela es virgen y actúa en ocasiones de forma más inmadura, como si fuera una adolescente de 16 o 17 años, lo mismo Fermín. A medida que avanza la fiesta, también parece que se critica el exceso de libertad, más teniendo en cuenta el final moralista. Esto hace también que, a pesar de los abundantes desnudos, las ocasionales escenas eróticas no resulten excitantes sino más bien inquietantes. Parece querer explotar el miedo al exceso de libertad que tenían muchos tras el fin de la dictadura y la llegada de la democracia.

Al mismo tiempo, parece querer celebrar la libertad, hay diversas críticas a la religión y el poder, se explota la libertad de poder expresar la propia sexualidad sin el miedo a la represalia como existía durante la dictadura...  Son estos momentos los que ofrecen las escenas más memorables de la película. En particular destaca la sátira del estamento militar con los hombres desfilando desnudos llevando una gorra militar, mientras Fabián disfrazado de Hitler y portando un enorme vibrador adornado con esvásticas hace inspección de las tropas.

En cierto modo, esta naturaleza esquizofrénica, de no saber qué dirección tomar, refleja la sociedad de la época.

Dejando de lado las discusiones sobre el subtexto, la película es también memorable por los toques propios del director. Miguel Madrid crea momentos delirantes siguiendo el estilo de sus anteriores títulos. Por ejemplo, aunque se menciona que la fiesta se celebra para ser filmada y luego usar el metraje en una película, cuando arranca la fiesta no hay cámaras ni equipo de filmación a pesar de que se repite continuamente que ahí estarán. Entrar  más en detalle de los que me parecieron los momentos más memorables equivaldría a destripar en exceso la película, solo añadir que no decepciona en este sentido.

La filmografía de Miguel Madrid es breve, pero memorable. Bacanal en directo es delirante y fascinante, si bien no es una película para todo el mundo. Por supuesto, si habéis visto las anteriores del director, no hay que perdérsela. 

5 feb 2026

Hellraiser (2022): Un placer físico

 


 

Una de las mayores amenazas del cine, para mí, no proviene del cine de Hollywood o de las películas de superhéroes como dice Martin Scorsese. No, creo que la mayor amenaza que acecha el arte cinematográfico es la presión de compañías tecnológicas y servicios de streaming por eliminar el formato físico. La desaparición del formato físico sería equivalente a que a la gente se le quitara la opción de poder adquirir su película favorita y verla cuándo y cómo quiera. Porque cuando compras una película por streaming en realidad pagas por poder ver esa película... mientras esté dentro de esa plataforma, una vez la plataforma ya no tenga los derechos adiós a la película. O poder ver solo una versión adulterada/censurada de la película. Sin olvidar que, por muy buena que sea tu conexión a internet, la calidad de imagen y sonido del formato físico es muy superior a la de streaming, en especial si hablamos de imagen 4k y sonido Dolby Atmos. Y así, tenemos películas fantásticas como The Empty Man (David Prior, 2020) languideciendo en plataformas mientras hay muchos fans que pagarían felices por tener una edición especial de esta película.

Por suerte, hay sellos independientes que sí que preparan con amor ediciones especiales para los amantes del cine y, en especial, para los amantes del cine de género. Lo que nos lleva a Hellraiser (David Bruckner, 2022).

Siendo fan de la saga Hellraiser, en especial de las primeras películas, seguía con atención las noticias sobre el remake/reboot de la saga que iban apareciendo. En especial desde que la más que merecida caída de los Weinstein significaba que perdían los derechos de explotación de la saga que habían hundido en la miseria, estrenando pésima secuela tras pésima secuela. La verdad, cuando se puso en marcha esta nueva entrega seguía siendo escéptico después de años de falsos inicios, pero también me permití ser optimista ya que había visto las anteriores películas de David Bruckner. Pensé que sería una entrega interesante por lo menos visualmente, lo que sería ya una gran mejora tras las últimas entregas de aspecto barato y cutre.

Y así fue, esta nueva Hellraiser es una fantástica secuela, que yo pondría al nivel de la tercera entrega, que presenta un nuevo Pinhead interpretado por Jamie Clayton, que no te hacía pensar en Doug Bradley, al contrario que los otros dos pésimos Pinheads que la habían precedido. Las malas noticias es que la película se estrenaba en streaming: no pasaría por los cines y no había edición en formato físico. Por suerte, sabía que esta saga era bastante popular en Alemania y que Turbine había editado varias ediciones de lujo de entregas de la saga, incluso de las menos celebradas, así que confiaba en que tarde o temprano editarían una edición de lujo de esta nueva entrega.

 

 

Mi intuición fue acertada, ya que Turbine ha editado recientemente una edición de lujo de Hellraiser (2022) de tres discos. Un disco en 4k y un disco en Blu-ray que cuenta como extra dos audiocomentarios (uno del director y otro de los encargados de los efectos especiales de maquillaje), más un disco de extras con alrededor de una hora y media de entrevistas, dos horas si contamos los tráileres de la saga también incluidos. Es del tipo mediabook, que si bien no sé alemán y no sé lo que dicen los textos, sí que las fotos e ilustraciones son realmente chulas.

 


 

 


 

Si te gustó la película, realmente es una gran edición. Los comentarios son muy informativos, destapando detalles de la realización de la película muy interesantes, algunos de los cuales hicieron que mi buena opinión sobre la película aumentara. Los dos documentales exploran más el desarrollo de la película, con la entrevista de los guionistas iluminando sobre la evolución de la historia desde su concepción.

 

 

Poner en peligro el formato físico, poner en peligro estas ediciones en formato físico para ser reemplazadas por menor calidad de video y audio sin extras sería mucho más terrible que cualquier cosa que nos hicieran los cenobitas. Hay que apoyar el formato físico.

 

27 ene 2026

Saga of the Phoenix (A Xiu Luo)

 


 

El gran éxito de Dioses contra demonios (Hung cheuk wong ji, Ngai Choi Lam, 1988) hizo que rápidamente se pusiera en marcha una secuela. Tal vez demasiado rápidamente, Saga of the Phoenix (A Xiu Luo, Ngai Choi Lam, Sze-Yu Lau, 1989) no funciona tan bien en su mezcla de géneros, pero no deja de tener sus puntos de interés.

Ashura (Gloria Yip) disfruta de su vida en la Tierra, intentando dejar atrás su faceta como la Virgen del Infierno, aunque haya demonios que intenten frustrar su felicidad. Por suerte, siempre andan cerca Peacock/Kôngquè (Yuen Biao) y Lucky Fruit/Kujaku (Hiroshi Abe) para luchar contra los demonios y protegerla. El maestro budista Jiku Ajari (Shintarô Katsu) cree que el riesgo de que las puertas del infierno se abran debido a la presencia de Ashura es demasiado grande y decide, junto a la gran abadesa (Yûko Natori), encerrar a Ashura para evitarlo. Ashura, Peacock y Lucky Fruit imploran al maestro buda que le de otra oportunidad a Ashura para disfrutar de la luz y evitar una existencia en la oscuridad. Ajari le ofrece una semana de gracia, momento en que la malvada Concubina del Infierno (Ngai Suet) intenta robar la esencia vital de Ashura para abrir las puertas del infierno y desencadenar el fin del mundo.

Saga of the Phoenix se puso en marcha bastante rápido, provocando algunos cambios que influyeron en que el resultado final no fuera tan bueno como el de la primera entrega. El primer cambio que llama la atención sí que fue positivo: Lucky Fruit está interpretado por Hiroshi Abe, un actor japonés que tenía bastante más carisma y estaba más implicado en la película que su predecesor Hiroshi Mikami. Lo cual es bastante afortunado, ya que Yuen Biao tiene un papel bastante reducido en el film, es posible que coincidiera con el rodaje de Espadas a través del tiempo (Gap tung kei hap aka The Iceman Cometh, Clarence Fok, 1989) que se estrenó el mismo año que Saga of the Phoenix, y aparece solo al inicio y en la parte final, uno de los factores que hizo que esta secuela no brillara como la primera entrega. Pero el principal cambio resulta en el tono del film. Se quiso ampliar la audiencia y hacerla más accesible al público juvenil, por eso se incluye una criatura amiga de Ashura pensada para atraer a ese público explotando el éxito de películas como Gremlins (Joe Dante, 1984). Y es aquí donde entra el segundo director Sze-Yu Lau.

La urgencia para estrenar la película, y esto es pura especulación, es posible que influyera en la decisión de que se añadiera otro director para repartirse el trabajo y terminar más rápido la producción. Así, además de Ngai Choi Lam, Sze-Yu Lau trabajó también como director. Esto le da una cualidad esquizofrénica a la película. Por un lado, tenemos las partes dirigidas por Ngai Choi Lam que encajan perfectamente con el estilo de la primera entrega, más trepidantes y oscuras. Por otro lado, las partes dirigidas por Sze-Yu Lau son más cómicas y ligeras, centradas en las travesuras de la criatura y las payasadas de Tan (Shek-Yin Lau), el recurso cómico de la película. Son estas secciones más cómicas e infantiles las que hacen que la película no funcione tan bien como la primera, dando a veces la sensación de estar viendo dos películas al mismo tiempo.

Dicho esto, Saga of the Phoenix puede que no esté tan lograda y no sea tan fantásticamente alocada como la primera entrega, pero eso no impide que sea un film entretenido, con sus momentos brillantes. Especialmente en las escenas de acción y en la batalla final en la Choi Lam puede desmelenarse como lo hizo en la primera. Y eso es lo que debía querer la mayoría ya que, como suele pasar en estos casos, querer ampliar el público hizo que esta entrega no recaudara tanto como la primera, si bien el personaje continuó en mangas y anime. Lo que nos queda hoy día es una película curiosa, con puntos de locura fantástica, pero que no llega a las cimas de la primera entrega.

 

20 ene 2026

The Tyrant's Heart or Boccaccio in Hungary (A zsarnok szíve, avagy Boccaccio Magyarországon)

 


 

La leyenda de Erzsébet Báthory, la Condesa Sangrienta, puede que sea solo eso. Estudios históricos contemporáneos han llegado a la conclusión de que los crímenes atribuidos a Báthory posiblemente fueran inventados como manera de apoderarse de las tierras que poseía la condesa y quitarle el poder a una mujer que se estaba haciendo demasiado poderosa. Por suerte, eso no significa que no podamos seguir disfrutando de esta leyenda a través de las múltiples películas que ha inspirado y seguirá inspirando. En este blog hemos comentado ya diversas de estas películas y la figura de la Condesa Sangrienta como en un artículo sobre diversas obras inspiradas por esta leyendaEl rojo en los labios (Les lèvres rouge/Daughters of Darkness, Harry Kümel, 1971)Thirst (Rod Hardy, 1979)El retorno de Walpurgis (Carlos Aured, 1974), El retorno del Hombre Lobo (Jacinto Molina, 1980)Verotika (Glenn Danzig, 2019). Hoy añadimos a la lista The Tyrant's Heart or Boccaccio in Hungary (A zsarnok szíve, avagy Boccaccio Magyarországon, Miklós Jancsó, 1981).

El príncipe Gáspár (László Gálffi) regresa a su Hungría natal, tras haber pasado gran parte de su vida en Italia. Regresa acompañado de su amigo Filippo (Ninetto Davoli) y una troupe de actores, que le arropan cuando llega al lugar en el que nació pero que es completamente extraño para él. Una vez allí, su tío Károly (József Madaras) le informa que su padre murió hace apenas un par de días antes despedazado por osos. El impacto del suceso ha dejado a su madre Katalin (Teresa Ann Savoy) encerrada en su propia mente. Entonces Gáspár descubre que su madre parece más joven que él y que cada noche mata a una joven por su enfermedad.

El film de Miklós Jancsó es una crítica de la ambición ciega del poder y los abusos cometidos para llegar a la cima. Continuamente los personajes están conspirando y entrando en contradicciones, asegurando unos hechos para luego desmentirlos y luego volver a afirmarlos. De modo que intentar llegar a la verdad es tarea casi imposible, enterrada bajo intrigas palaciegas cada vez más intrincadas. Esto refleja con el momento en el que vivimos en el que la verdad ya no es cuestión de hechos sino de creencia. Estas intrigas se van sumando hasta que llega un momento en que resulta absurdo y cómico de un modo macabro, a pesar de estar regado el relato con algunas gotas de erotismo. Particularmente inquietantes resultan algunos momentos en que los actores miran directamente a cámara.

 
La puesta en escena se basa en la artificialidad. Encadenando una serie de planos secuencia, las escenas se despliegan frente al espectador mientras la cámara se mueve continuamente de izquierda a derecha. Y cuando la cámara no se mueve, lo hacen los actores, en ocasiones sobre plataformas. Da la sensación de recrear lo que sería una obra teatral del siglo XV, si entonces hubiera sido posible moverse por el escenario para seguir la acción. Es un enfoque que enlaza la artificiosidad de la puesta en escena con el absurdo de las conspiraciones y la continua contradicción de sucesos.

La puesta en escena puede resultar demasiado para algunos espectadores: demasiado artificial, demasiado "artística", demasiado barroca...  Pero esto lo que hace que el film de Jancsó resulte interesante, siempre que se sea consciente de que no se va a ver un film narrado de forma convencional.

 

16 ene 2026

Johnny el vengador (Quella sporca storia nel west)

 


 

La obra de William Shakespeare ha servido de base para infinidad de adaptaciones cinematográficas, tanto dramas como comedias. Pero la riqueza de sus obras teatrales también ha servido de base para películas de otros géneros, más inesperados, como la ciencia ficción, el musical o el terror. Ha medio camino entre las adaptaciones más clásicas y las más iconoclastas, nos encontramos Johnny el vengador (Quella sporca storia nel west, Enzo G. Castellari, 1968), una versión de Hamlet en clave western a la italiana.

La adaptación se mantiene más fiel de lo esperado en una película como esta, una transición bastante natural ya que la venganza es un tema clásico del western. Johnny Hamilton (Andrea Giordana) tiene un extraño sueño en el que su padre le dice que ha sido asesinado. Este sueño provoca que Johnny regrese a su hogar, al que no volvía desde que partió a luchar en la Guerra Civil. Allí sus sospechas son confirmadas por su amigo Horace (Gilbert Roland), quien le informa que su padre fue asesinado por el criminal Santana (Manuel Serrano) y fue luego vengado por su tío Claude (Horst Frank). Johnny descubre entonces que Claude se ha casado con la madre de Johnny Gertry (Françoise Prévost). Perturbado por este giro de los acontecimientos, Johnny empieza a investigar la muerte de su padre, poniendo en marcha su personal venganza.

La idea de convertir Hamlet en un western fue de Sergio Corbucci, pero el director, entonces en un periodo especialmente fértil y productivo, estaba demasiado ocupado para ponerse al frente del proyecto y pasó a manos de Enzo G. Castellari. Castellari acababa de empezar su carrera como director, así que encaró el proyecto con mucha energía e inventiva visual. Lo primero que hizo fue inyectar más acción al guion, ya que era lo que dominaba, pero su mayor aportación fue la manera original e inventiva con que encaró la narración de la historia. Por ejemplo, en lugar de situar una escena en un típico cementerio en una colina como los que aparecen en centenares de películas, Castellari situó su cementerio dentro de una gran cueva, iluminadas las tumbas con velas. Este original cementerio encaja con muchos momentos de la película que parecen casi avant-garde, como la escena al inicio en que Johnny despierta del sueño y lo descubrimos en una playa rodeado de artistas de circo. Un momento casi surrealista que sirve de oportunidad para citar la obra de Shakespeare. La escena en el cementerio también incluye uno de los planos más célebres de la película, cuando la cámara da vueltas alrededor de Johnny mientras este reflexiona sobre la muerte de su padre y se lamenta por no haber estado allí. Para lograr este plano, el propio Castellari inventó un artilugio que le sirviera para darle vueltas a la cámara. El film está lleno de planos inventivos como este.

Otro de los aspectos interesantes del film es que sitúa a Johnny en el bando perdedor de la guerra. Esto sirve para acentuar su amargura y tristeza, ya que su padre es asesinado mientras él está luchando por una bandera y una causa en las que no cree. Esto se agrava cuando descubre que vuelve a un hogar corrupto y brutal, en el que todo mal se origina en la codicia y la avaricia, ya que la muerte del padre de Johnny se vincula con el robo de 300.000 dólares en oro. Estas aportaciones del guion le dan un toque político progresivo, habitual en el cine de la época en que muchos cineastas usaban el cine de género para introducir de forma sutil mensajes políticos. Si bien no creo que fuera idea de Castellari sino de los guionistas y estuviera ya en el concepto original de Corbucci, que también hizo algo parecido en películas suyas como la clásica El gran silencio (Il grande silenzio, Sergio Corbucci, 1968).

El tener Hamlet como base sirvió para convertir esta película en algo especial. Por eso resulta sorprendente que el distribuidor decidiera cambiar el título original Johnny Hamlet por Quella sporca storia nel west ("esa sucia historia del oeste"), que es una frase que se dice en la película pero como título no es muy distinto de los que aparecían al frente de las decenas de westerns que se estrenaban cada semana en Italia entonces. Tal vez por eso el film pasó desapercibido en el momento de su estreno. En Francia y Alemania se estrenó como si fuera una secuela más de Django (Sergio Corbucci, 1966) y en España su título es también bastante anodino. Solo en Estados y algún mercado minoritario se estrenó con su título original de Johnny Hamlet. Resulta extraño que no se quisiera explotar su inspiración, como resultado el film estuvo durante un tiempo perdido entre centenares de anodinos westerns.

Es una lástima que no fuera recibido como se merecía, porque, después del gran Keoma (1976), este seguramente sea el mejor western dirigido por Castellari. Un título más que notable en el género, recomendado sin reservas.

 

9 ene 2026

The Magic Blade (Tien ya ming yue dao)

 


 

Hay películas que transcienden los límites del género en el que fueron creadas, logrando ser mucho más que un título más en una larga lista de títulos. Aunque cuenta con un título en inglés bastante estúpido, The Magic Blade (Tien ya ming yue dao, Chor Yuen, 1976) es una de esas películas. A primera vista puede parecer un título más de wuxia, de cine de artes marciales, pero pronto se revela como una película mucho más interesante que una serie de escenas de acción.

Fu Hongxue (Ti Lung) es un gran espadachín que acude a medianoche a un duelo con Yan Nanfei (Lo Lieh). Nanfei ha pedido el duelo para determinar de una vez por todas quién es el mejor espadachín. Pero mientras están luchando son interrumpidos por unos asesinos a sueldo. Al parecer hay un misterioso guerrero que ambiciona ser el mejor luchador y dominar el mundo de las artes marciales, para ello planea robar una misteriosa arma secreta conocida como "el dardo del pavo real". Este misterioso guerrero es el que ha enviado a los asesinos a sueldo, en un intento de eliminar a sus competidores. Hongxue y Nanfei empiezan entonces su búsqueda de esta misteriosa arma mientras se enfrentan a diversos y coloridos asesinos que intentan detener su búsqueda.

El director Chor Yuen deja claro que esta no es una película más de artes marciales cuando aparece Fu Hongxue vestido no con el tradicional traje de época oriental, sino con un anacrónico poncho al estilo Clint Eastwood. Un guiño a las películas de Sergio Leone que son una de las diversas influencias que marcan la película. El arma de Fu Hongxue no es tampoco la típica espada, sino un arma con una hoja giratoria que parece salida de una película de James Bond. Chor Yuen mezcla géneros y guiños, pero la película no es un simple refrito, es realmente original. Exceptuando dos breves secuencias, The Magic Blade transcurre en una especie de noche eterna, lo que le da un toque onírico a la historia. Una atmósfera fantástica en el que tienen lugar gigantescas y mortales partidas de ajedrez jugadas con seres humanos, en la que se mueven personajes de pesadilla como Devil's Granny (Teresa Hsia Ping) que se dedica a vender platos cocinados con la carne de sus víctimas. Pero también hay lugar para la poesía y la tragedia.

The Magic Blade engancha desde el inicio, cuando el duelo entre Hongxue y Nanfei es interrumpido por un árbol que se mueve y del que sale un asesino. Un inicio ciertamente inesperado. Chor Yuen mantiene el equilibrio en ofrecer escenas de acción impresionantes y momentos de poética reflexión. Con un estilo sencillo que roza la abstracción, no hay un momento en el que no ocurra algo interesante, ya sea desde el punto de vista dramático o visual. De ahí que, obviamente, los fans del género no deberían perdérsela pero también aquellos que consideren que todas estas películas son iguales, ya que puede que se lleven una auténtica sorpresa.

Seáis fans o no, yo desde luego recomiendo esta pequeña maravilla que me dejó fascinado de principio a fin. Fantástica dirección, buenas interpretaciones, una fotografía que dota de gran belleza a las imágenes, editadas a la perfección, nada sobra ni falta. Una obra maestra.