17 jun 2022

Oro maldito (E se sei vivo spara)

 

Giulio Questi no tiene una filmografía muy amplia, pero no se puede decir que carezca de interés. Como muestra, este enfebrecido y ultraviolento espagueti western cargado de alegórico contenido. Oro maldito (E se sei vivo spara, 1967) desmonta los mitos del género llevándolos al extremo y en el proceso sumerge al espectador en una pesadilla de muertes y traiciones alimentadas por la avaricia.

El film arranca con Tomas Milian saliendo de la tierra como si fuera un redivido en busca de venganza. La segunda parte es correcta, conocido simplemente como "el extraño" (aunque en algunos países se rebautizara como Django debido al éxito del film clásico de Sergio Corbucci, siendo retitulada la película Django Kill), el personaje de Milian busca a los forajidos que lo han dejado por muerto junto a sus compañeros. El extraño formaba parte de un grupo que ha robado un gran cargamento de oro, pero los forajidos blancos deciden no compartir el botín con sus complices mejicanos, así que deciden asesinarlos. La búsqueda de venganza lleva al extraño y a dos compañeros, dos nativos que deciden ayudarlo para que les cuente que hay más allá de la muerte, hasta un pueblo en el que el oro robado pondrá en marcha toda una serie de traiciones y muertes en cadena.

Questi era comunista, un comunista que luchó contra los fascistas en la resistencia. Sus ideas y experiencias conforman la base del film, que nos presenta una sociedad en la que la avaricia lo puede todo, incluso dejar morir a familiares, lo que queda representado en esta búsqueda de oro que va dejando una ristra de cadáveres a su paso. Para que el mensaje no se pierda, una de las bandas de villanos que pueblan el film va vestida con camisas negras, como las que llevaban los fascistas en Italia. Luego tenemos a los habitantes del pequeño pueblo al que va a parar el extraño en su búsqueda, capaces de cometer las mayores barbaridades al tiempo que van repitiendo "somos gente decente, obedecemos la ley". Una de las escenas más impactantes del film muestra a esta "gente decente" intentando curar a un bandido, hasta que descubren que está herido con balas de oro momento en que prácticamente lo despedazan y el bandido muere entre gritos de dolor.

Por otro lado, el film busca desmitificar los tópicos del género, por ejemplo, enfatizando el homoerotismo en los villanos y la exagerando construcción del extraño que interpreta Milian, convertido casi en una alegoría de Jesucristo con la representación del calvario que solían pasar los héroes del espagueti western antes de regresar para impartir justicia en los malvados.

La intentición de Questi de ir más allá del simple ejercicio de entretenimiento y acción queda reflejada también en la edición de Franco Arcalli, coguionista del film, que crea momentos abstractos y surrealistas, como la "resurrección" del personaje de Milian al inicio.

Violenta, sí, cargada de acción, también. Pero más allá de estos elementos que hacen que Oro maldito sea una película muy entretenida, lo que hace que sea recomendable es cómo transciende las contricciones del género y se eleva por encima de la media, creando una historia que se vive como una enfebrecida alucinación.

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