17 ago 2026

The X Files: I Want to Believe - Vrach Frankenshteyn

 


 

Como fan de toda la vida de Expediente X, desde que empezaron a emitirse los primeros episodios por Telecinco, recibí con gran interés la noticia de que iba a editarse un nuevo montaje del director de Expediente X: Creer es la clave (The X Files: I Want to Believe, Chris Carter, 2008). El 14 de agosto, cuando ya estaba disponible en Disney +, me senté a disfrutar de esta nueva versión. Una nueva versión que resultó ser una tomadura de pelo.

Chris Carter ha comentado en muchas entrevistas recientes que esta nueva versión es mucho más aterradora y que incluye material que no pudo ser incluido en su momento por razones de censura; además que el estudio quería una película que fuera para mayores de 13 años.  Pero esta nueva versión no incluye material nuevo, las escenas cortadas por censura ya aparecían en el montaje del director que se editó en DVD/Blu-ray en su día. Es la versión que en los títulos de crédito finales incluye fotografías del equipo y el reparto. Esta nueva lo que hace es eliminar escenas dramáticas y pequeños momentos personales, en particular todo lo que afecta a la trama de Scully (Gillian Anderson) y ajustar el montaje. Nada más.

Esta nueva versión hace más aparente la crítica que siempre se le hizo a esta película: que era poco más que un episodio largo de la serie. Eso sí, me hizo sentir nostalgia por ver la serie de nuevo. Con tantas nuevas series y películas casi te sientes culpable por recuperar series pasadas. Más cuando, hablando como fan, Expediente X llegó a su punto álgido creativo en la quinta temporada. A partir de aquí, todavía se producen grandes episodios pero empiezan a menguar, alternando entre simplemente buenos y los mediocres. Tampoco es que fuera un gran problema, incluso las temporadas sin David Duchovny tienen buenos episodios.

Volviendo a I Want to Believe - Vrach Frankenshteyn, este nuevo montaje no aporta nada nuevo al fan, la mejor versión es el primer montaje del director, pero puede que enganche a los que no conocen la serie y la vean como una película independiente de ella.


14 ago 2026

La monja homicida (Suor Omicidi)

 


 

Cuando una película como La monja homicida (Suor Omicidi, Giulio Berruti, 1979) tiene un título como La monja homicida, está destinada a sufrir debido a los prejuicios que un título como este conlleva. La cosa se agrava cuando los distintos pósteres que, en su día, la promocionaban intentaban venderla como si fuera una película erótica de monjas inquietas, subgénero entonces muy de moda. Algunos que no la conozcan asumirán que es una película basura llena de gratuitas escenas de sexo y violencia y no la tendrán en cuenta como una película seria. Otros, asumirán que es una película basura llena de gratuitas escenas de sexo y violencia y se decepcionarán al ver que no es así. Y, entre ambos grupos, espero que estén aquellos que sepan apreciar esta película híbrida y peculiar.

La hermana Gertrude (Anita Ekberg) intenta cumplir con sus funciones tras haber superado un cáncer. Pero está convencida de que sigue enferma y la frustración al no ser creída va provocando que empiece a cometer actos de crueldad que van subiendo en gravedad. También es adicta a la morfina y tiene deseos reprimidos que busca experimentar. A su lado solo está la hermana Mathieu (Paola Morra), que la apoya por amor. Cuando los pacientes empiezan a aparecer asesinados, ¿significa que la espiral de locura en la que se ha sumergido la hermana Gertrude no tiene fondo?

Es típico que muchas películas exploitation de la época asegurasen estar basadas en hechos reales, pero era mentira, una manera de para atraer a más espectadores. Sin embargo, en esto también La monja homicida es peculiar, ya que realmente se inspira en una historia real. El productor Enzo Gallo supo del caso sucedido en Bélgica a mediados de febrero de 1978, en el que una monja adicta a la morfina fue detenida tras haber dado muerte a varios pacientes mayores. Con el título y la idea base de una monja asesina, le presentó el proyecto al director Giulio Berruti. La esperanza de Gallo era producir una película puramente exploitation, llena de erotismo como otras películas ambientadas en conventos estrenadas durante la década de los 70. Eso explica la presencia de Paola Morra, modelo de Playboy que había aparecido en Interior de un convento (Interno di un convento, 1978) del polémico maestro del erotismo Walerian Borowczyk. Sin embargo, el director Berruti tenía otras ideas.

Berruti estaba fascinado por la historia de una mujer reprimida que se sumerge en un espiral de locura, mezclado con ciertos mensajes anticlericales. Anita Ekberg se convierte así en el centro de una película que está más cerca del giallo,  con brutales escenas de asesinatos, que de películas como Cartas de amor a una monja portuguesa (Die Liebesbriefe einer portugiesischen Nonne, Jess Franco, 1977). Esto es lo que hace a la película interesante, más allá del par de escenas en las que Morra se desnuda para contentar al productor, el retrato de una mujer cuya cordura se va fragmentando. Una mujer que comete una crueldad y luego se arrepiente incapaz de entender qué la ha llevado a actuar de esa forma. Poco a poco, la película parece contagiarse y empiezan a aparecer escenas delirantes cuando adopta el punto de vista de la hermana Gertrude.

Otros aspectos que ayudan a darle personalidad propia al film fueron derivados del bajo presupuesto. El director supo cubrir efectivamente mediante primeros planos, movimientos de cámara y el montaje que no siempre contaba con los actores necesarios para rodar cierta escena, lo que demuestra su habilidad como director y editor. Originalmente, Berruti tuvo la idea de llenar el hospicio con rostros veteranos del cine italiano para interpretar a los pacientes. Pero el ajustado presupuesto lo impidió, de modo que se llena de actores desconocidos con rostros interesantes y más memorables, lo que hace el ambiente diferente del típico ambiente de película. El reparto es bastante ecléctico, entre amigos del director como Lou Castel, muy comprometido con la causa comunista, con otros escogidos por su popularidad como la mencionada Paola Morra o Joe Dallesandro.

La monja homicida también tuvo su dosis de locura en la realidad. Cuando se estrenó, después de comprobar su éxito, los productores tuvieron la infausta idea de añadir a los pósteres como promoción la frase: "De los archivos secretos del Vaticano". Esto dio la excusa para que la Iglesia, que no estaba muy contenta con la película, intercediera para que fuera prohibida y retirada de las pantallas de cine italianas. 

Como decía al principio, con un título como La monja homicida se crean ciertas expectativas que pueden afectar a cómo se ve la película. Pero si se dejan éstas de lado y se sumerge en la historia con la mente abierta, La monja homicida es un título peculiar y diferente con algunas sorpresas que la hacen memorable. Y si decidís darle una oportunidad, os recomiendo hacerlo en la versión italiana.

 

10 ago 2026

John Carpenter's Cathedral

 


 

Si tenéis ganas de una nueva película de John Carpenter, pero sabéis que nunca llegará, podéis disfrutar con John Carpenter's Cathedral. Es una novela gráfica creada por el maestro, escrita por Carpenter, Sandy King y Sean Sobczak; ilustrada por Federico De Luca, Luis Guaragna y Sian Mandrake.

Frente a una vieja iglesia abandonada aparece el cadáver horriblemente mutilado de un policía. Se trata del padre de la teniente Christine Marks que. junto a los inspectores Paul Hernández y Steve Mayfield, decide investigar la iglesia abandonada con la esperanza de encontrar al asesino. A medida que se adentran más y más en la iglesia descubren un mundo subterráneo de pesadilla.

En la introducción del cómic, Carpenter explica que se le ocurrió la idea en un sueño, así que la historia tiene una lógica onírica. La lógica y la racionalidad se van desmontando a medida que los protagonistas van avanzando, encontrándose extrañas criaturas y personajes. Es algo que nos remite a clásicos de Carpenter como El príncipe de las tinieblas (Prince of Darkness, 1987) y En la boca del miedo (In the Mouth of Madness, 1994). La narrativa que utiliza la lógica onírica también me hizo pensar en los maestros italianos del terror como Mario Bava, Dario Argento y Lucio Fulci, así como películas del estilo de El engendro del diablo (La Chiesa, Michele Soavi, 1989). También hay algunos toques de mitología clásica, para acabar de darle sabor.

Es una historia de terror, sumerge a los personajes en una pesadilla sin fin, a la que los artistas De Luca, Guaragna y Mandrake le dan cuerpo para que la atmósfera atrape al espectador. Se nota el esfuerzo para darle movimiento a las páginas, logrando que la acción sea fluida. No se abusa de la doble página, para darle mayor impacto cuando aparece, cosa que aprecio ya que me parece que en la actualidad, en el cómic americano, se abusa de la doble página.

Para darle mayor impacto a la lectura, Carpenter ha editado un disco, Cathedral, que sirve como banda sonora del cómic. Ciertamente, la lectura del cómic con la música de fondo ensalza la experiencia, de modo que solo es necesaria nuestra imaginación para completar la película. Yo me esperé a leer el cómic a que se editase el disco y la espera valió la pena.

Cathedral va recomendado no solo a los fans de Carpenter, sino también a los amantes del cómic de terror.

 

7 ago 2026

Reflejo en un diamante muerto (Reflet dans un diamant mort)

 


 

Regresan Hélène Catet y Bruno Forzani con su reinterpretación y reutilización de la estética giallo, en un contexto completamente distinto al que estas películas de misterio de origen italiano fueron creadas. Reflejo en un diamante muerto (Reflet dans un diamant mort, 2025) es fiel al estilo de la pareja de directores, pero le da un toque de frescura añadiendo a la fórmula otros tributos y homenajes de distintos géneros.

John D. (Fabio Testi) es un veterano espía que se encuentra viviendo retirado en la Costa Azul. Allí se empieza a obsesionar con otra clienta del hotel donde está, que le provoca recuerdos de cuando era un joven agente (Yannick Renier) tras la pista de la peligrosa criminal Serpentik. Un día, esta clienta desaparece. ¿Tendrá que ver esta desaparición con el pasado de John D.?

En esta ocasión Catet y Forzani preparan al espectador un potente cóctel que es un homenaje al cine de espías de los 60, en su vertiente más psicodélica. Además, se hacen referencias al cómic y a las fotonovelas junto a los habituales guiños al giallo. La influencia más obvia es un título que se encuentra en esa misma encrucijada de cine de espías de los 60, cómic y giallo, el clásico de Mario Bava Diabolik (1968) que adaptaba el cómic homónimo. Y no es el único Bava al que se hace referencia.

Por cierto, para los más jóvenes: las fotonovelas eran cómics que, en lugar de dibujos, se utilizaban fotografías. Si estaban basadas en películas, se usaban fotos de la película que fuera. 

El film, en el fondo, cuenta una historia bastante sencilla, pero que invita al espectador a pelar sus capas narrativas en distintos visionados. Esta sencillez permite recargar visualmente la película para ofrecer otra potente experiencia sensorial para el espectador. También se añaden otros temas más cinematográficos, o metacinematográficos, alrededor del cine de espías de la época, celebrando su estética y al mismo exponiendo su misoginia, por ejemplo. Pero el aspecto que más me llamó la atención es la recreación en la obsesión por los personajes enmascarados, no solo en el giallo pero también en las películas como Diabolik y los imitadores que le siguieron.

A pesar de tratar un tema serio, el homenaje que los directores hacen al cine de espías de los 60 en su vertiente más psicodélica convierten Reflejo en un diamante muerto en un gran divertimento, si te gusta este tipo de estética, que incluye escenas bastante violentas. En definitiva, si habéis visto otras películas de este dúo ya sabéis qué os espera, los que no los conozcan disfrutarán de una experiencia única en el cine actual.