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27 ene 2026

Saga of the Phoenix (A Xiu Luo)

 


 

El gran éxito de Dioses contra demonios (Hung cheuk wong ji, Ngai Choi Lam, 1988) hizo que rápidamente se pusiera en marcha una secuela. Tal vez demasiado rápidamente, Saga of the Phoenix (A Xiu Luo, Ngai Choi Lam, Sze-Yu Lau, 1989) no funciona tan bien en su mezcla de géneros, pero no deja de tener sus puntos de interés.

Ashura (Gloria Yip) disfruta de su vida en la Tierra, intentando dejar atrás su faceta como la Virgen del Infierno, aunque haya demonios que intenten frustrar su felicidad. Por suerte, siempre andan cerca Peacock/Kôngquè (Yuen Biao) y Lucky Fruit/Kujaku (Hiroshi Abe) para luchar contra los demonios y protegerla. El maestro budista Jiku Ajari (Shintarô Katsu) cree que el riesgo de que las puertas del infierno se abran debido a la presencia de Ashura es demasiado grande y decide, junto a la gran abadesa (Yûko Natori), encerrar a Ashura para evitarlo. Ashura, Peacock y Lucky Fruit imploran al maestro buda que le de otra oportunidad a Ashura para disfrutar de la luz y evitar una existencia en la oscuridad. Ajari le ofrece una semana de gracia, momento en que la malvada Concubina del Infierno (Ngai Suet) intenta robar la esencia vital de Ashura para abrir las puertas del infierno y desencadenar el fin del mundo.

Saga of the Phoenix se puso en marcha bastante rápido, provocando algunos cambios que influyeron en que el resultado final no fuera tan bueno como el de la primera entrega. El primer cambio que llama la atención sí que fue positivo: Lucky Fruit está interpretado por Hiroshi Abe, un actor japonés que tenía bastante más carisma y estaba más implicado en la película que su predecesor Hiroshi Mikami. Lo cual es bastante afortunado, ya que Yuen Biao tiene un papel bastante reducido en el film, es posible que coincidiera con el rodaje de Espadas a través del tiempo (Gap tung kei hap aka The Iceman Cometh, Clarence Fok, 1989) que se estrenó el mismo año que Saga of the Phoenix, y aparece solo al inicio y en la parte final, uno de los factores que hizo que esta secuela no brillara como la primera entrega. Pero el principal cambio resulta en el tono del film. Se quiso ampliar la audiencia y hacerla más accesible al público juvenil, por eso se incluye una criatura amiga de Ashura pensada para atraer a ese público explotando el éxito de películas como Gremlins (Joe Dante, 1984). Y es aquí donde entra el segundo director Sze-Yu Lau.

La urgencia para estrenar la película, y esto es pura especulación, es posible que influyera en la decisión de que se añadiera otro director para repartirse el trabajo y terminar más rápido la producción. Así, además de Ngai Choi Lam, Sze-Yu Lau trabajó también como director. Esto le da una cualidad esquizofrénica a la película. Por un lado, tenemos las partes dirigidas por Ngai Choi Lam que encajan perfectamente con el estilo de la primera entrega, más trepidantes y oscuras. Por otro lado, las partes dirigidas por Sze-Yu Lau son más cómicas y ligeras, centradas en las travesuras de la criatura y las payasadas de Tan (Shek-Yin Lau), el recurso cómico de la película. Son estas secciones más cómicas e infantiles las que hacen que la película no funcione tan bien como la primera, dando a veces la sensación de estar viendo dos películas al mismo tiempo.

Dicho esto, Saga of the Phoenix puede que no esté tan lograda y no sea tan fantásticamente alocada como la primera entrega, pero eso no impide que sea un film entretenido, con sus momentos brillantes. Especialmente en las escenas de acción y en la batalla final en la Choi Lam puede desmelenarse como lo hizo en la primera. Y eso es lo que debía querer la mayoría ya que, como suele pasar en estos casos, querer ampliar el público hizo que esta entrega no recaudara tanto como la primera, si bien el personaje continuó en mangas y anime. Lo que nos queda hoy día es una película curiosa, con puntos de locura fantástica, pero que no llega a las cimas de la primera entrega.

 

14 nov 2025

Dioses contra demonios (Hung cheuk wong ji)

 


 

La malvada bruja Raga (Siu-Fung Wong) trae consigo de las más profundas tinieblas a la Virgen Infernal Ashura (Gloria Yip) a nuestro mundo. El objetivo de Raga es abrir las puertas del infierno y facilitar así la llegada del Rey del Infierno. Solo dos monjes se interponen en su camino: Peacock/Kôngquè (Yuen Biao) y Lucky Fruit/Kujaku (Hiroshi Mikami). ¿Podrán cerrar las puertas del infierno a tiempo y salvar la Tierra? Para saberlo tenéis que ver la, en más de un sentido, fantástica Dioses contra demonios (Hung cheuk wong ji, Ngai Choi Lam, 1988).

El estreno de Zu, los guerreros de la montaña mágica (Suk saan: San suk saan gim hap, Tsui Hark, 1983) demostró que se podía hacer en Hong Kong un tipo de película de fantasía, influenciada por las producciones de Steven Spielberg y George Lucas, más elaborada y ambiciosa del que era habitual ver en las pantallas hongkonesas, pero sin perder su esencia propia. Dioses contra demonios sigue la estela del clásico de Tsui Hark, es una fantasía cargada de elaborados efectos especiales y de maquillaje, pero en el caso del film de Ngai Choi Lam nos encontramos con una aventura que mezcla géneros para ofrecerle al espectador una experiencia única.

Peacock King, como es conocida en países de habla inglesa, adapta un manga original de Makoto Ogino. Debido al origen japonés del manga, la película fue una coproducción entre Japón y Hong Kong. De este modo también fue menos problemático conseguir el elevado, para la época, presupuesto que hizo posible construir impresionantes decorados y dar vida con animación stop-motion a varios demonios, así como una memorable transformación por la que pasa Raga. Debido también a ser una coproducción, el film existe en dos versiones. En la japonesa, Hiroshi Mikami es Kujaku, el protagonista y Yuen Biao un nuevo personaje creado para la ocasión. En la hongkonesa es al revés, con Yuen Biao dando vida la monje protagonista del manga. En la versión japonesa también se añadieron unas escenas intrascendentes para darle más papel a Hiroshi Mikami. Una pérdida de tiempo, porque Mikami tiene cero carisma en el film y Biao se convierte en el protagonista sin esfuerzo, supongo que debido a la experiencia de intentar hacerse un hueco entre dos grandes como eran Jackie Chan y Sammo Hung.

Ngai Choi había tenido experiencia con efectos especiales y hablaba japonés, así que era una elección obvia como director. El director imprime una frenética energía al film, navegando entre los distintos géneros que dan vida a la historia con gran facilidad. Así, una escena cómica puede ser seguida de una en la que Raga practica algo de canibalismo seguida de una secuencia de acción para mayor lucimiento de Biao, entonces una gran estrella en Japón, al igual que Gloria Yip.

Muchas veces se dice lo de "ya no hacen películas como esta", pero en este caso es muy apropiado. Dioses contra demonios fue producto de un tiempo y lugar específicos, que le dieron el toque justo de locura ochentera. La mezcla de géneros también hace de este un film fantástico único, que no se parece a nada de lo que se producía en Occidente a pesar de mostrar la influencia de clásicos americanos de la época.  Muy recomendada.

 

19 sept 2025

Her Vengeance (Huet mui gwai)

 


 

Hay pocos géneros tan problemáticos como el rape & revenge, traducido "violación y venganza". Es un género que ha dado películas tanto feministas como misóginas, dependiendo de la sensibilidad de los cineastas. Es reivindicado principalmente por autoras especializadas en el cine de género, por esas ocasiones en las que la película en cuestión llega a tocar de forma profunda el planteamiento. Una de las muestras más extremas de este género es Her Vengeance (Huet mui gwai, Ngai Choi Lam, 1988).

Kit-Jing (Siu-Fung Wong) es víctima de una brutal violación en grupo. Cuando descubre que los hombres responsables están detrás también de la muerte de su padre, su sed de venganza no hace más que aumentar. Con la ayuda de Hsiung (Ching-Ying Lam), un antiguo miembro de las tríadas que estuvo casado con su hermana Susan (Elaine Jin) y ahora es paralítico, los cinco culpables serán el objetivo de una sangrienta venganza.

Her vengeance es un remake de Kiss of Death (Du nu, Meng-Hua Ho, 1973). El director Ngai Choi Lam mantiene la premisa básica: una mujer violada en grupo, durante la violación le contagian una enfermedad venérea mortal y se venga de forma violenta. Pero, como es habitual, Choi Lam exagera y lleva hasta el extremo todas las situaciones. La secuencia de la violación es brutal y desagradable, como debe ser una escena de este tipo, siendo relevante la manera en que Kit-Jing va desconectando de la realidad a medida que el ataque se va alargando pero el dolor la trae de vuelta. La escena en que descubre que le han contagiado una enfermedad venérea, sin embargo, no ha envejecido demasiado bien, debido a la mentalidad y la ignorancia que había en la sociedad de Hong Kong en la época, con el doctor reaccionando de una manera melodramática que resulta algo ridícula. No se especifica qué tipo de enfermedad es, pero es algo que a finales de los 80 era tratable.

Pero la película es memorable, claro, por la sangrienta venganza a la que Hsiung contribuye a dar forma. Hsiung es un personaje memorable, despachando malvados desde su silla de ruedas de forma espectacular. Es un personaje que sería fantástico ver en otra película protagonizada por él, es una gran contribución que hace creíble que con su ayuda Kit-Jing pueda acabar con los monstruos que la atacaron. Porque son auténticos monstruos, unos desalmados que van dejando tras de sí un rastro de crímenes y asesinatos. La representación de los villanos cumple su objetivo de que te impacientes por ver cuándo los destrozarán los dos protagonistas, pero es también una película oscura cuyas escenas brutales están ejecutadas seriamente.

Viendo cómo el cine de Hong Kong de CatIII trataba esta temática, esta es una de las mejores contribuciones al género surgidas del país. Es también un título notable dentro del género que está a la par de entradas más populares como Desenlace mortal (Thriller - en grym film, Bo Arne Vibenius, 1973) o Ángel de venganza (Ms.45, Abel Ferrara, 1981).  Es también una película para los fans del cine de género hecho en Hong Kong. Eso sí, no es una película para personas de estómago delicado.


12 sept 2025

The Cat (Lo mau)

 


 

Hay pocos directores que puedan decir que terminaron su carrera en el cine por todo lo alto, pero Ngai Choi Lam desde luego es uno de ellos. Su última película como director fue The Cat (Lo mau, 1991), una locura que culminó de manera genial una carrera llena de títulos demenciales.

Como The Seventh Curse (Yuen Chun Hap yu Wai See Lee, Ngai Choi Lam, 1986), The Cat se basó en una novela de Kuang Ni. El autor utilizó el pseudónimo de Wisely para escribir toda una larga serie de novelas en las que un precedente de Mulder se dedica ha investigar casos extraños, muchas veces relacionados con extraterrestres o fenómenos paranormales. Wisely era también el nombre del protagonista de estas aventuras y en The Cat está interpretado por Waise Lee (en The Seventh Curse fue interpretado por Chow Yun Fat). En The Cat, Wisely investiga las extrañas actividades de un misterioso trío que resulta estar formado por una princesa (Gloria Yip), un hombre mayor llamado Errol (Siu-Ming Lau) y un gato que parece más inteligente y hábil de lo que seria un gato normal. Este trío de personajes son visitantes de otro planeta, que están aquí para parar la sangrienta invasión de una especie extraterrestre malvada.

Aunque resulta obvia la influencia de algunas de las situaciones de la película, en particular El terror no tiene forma (The Blob, Chuck Russell, 1988) y La invasión de los ultracuerpos (Invasion of the Body Snatchers, Philip Kaufman, 1978), el mayor mérito de The Cat es que resulta impredecible. Incluso teniendo en cuenta que el argumento es muy común, una clásica historia de invasión extraterrestre, el desarrollo no lo es, así como tampoco las bizarras secuencias en las que el director sumerge al espectador. Posiblemente la más memorable es una increíble pelea entre el gato espacial y un perro policía. Como, obviamente, los animales reales no podían llevar a cabo la pelea, que incluye llaves de artes marciales y saltos en el aire, se utilizaron una diversidad de técnicas para hacerla realidad, desde animales mecánicos a animación stop-motion. Los animales reales se utilizaron solo para primeros planos y reacciones, lo que hace que la pelea sea una delicia de ver, además de muy divertida (más sabiendo que no se maltrataron animales, lo que no habría sido extraño en aquella época). Pero mi secuencia favorita, además de la ojiplática secuencia final, es la que nos muestra como el alien malvado, una especie de hongo espacial carnívoro, se deshace de un grupo de policías. Es el tipo de secuencia que solo se podría ver una película de Ngai Choi Lam y en el cine extremo de Hong Kong de la época.

The Cat también contiene escenas de acción más habitual en el cine de Hong Kong, pero con un toque demencial, para que no desentone con el resto de la película. Es lo que acaba de redondear esta joya con la que Ngai Choi Lam se despidió del cine. En la película se ve de fondo la angustia por lo que sucedería en 1997, cuando Hong Kong regresa al control chino. Teniendo en cuenta que el gobierno chino no permite las películas con contenido sobrenatural, ¿es posible que Choi Lam emigrara de Hong Kong hacia Estados Unidos por esa razón? Lo desconozco, es pura especulación, pero lo que es seguro es que esta película es un fantástico broche de oro a una carrera que transitó por el lado más salvaje y loco del cine.

 

11 sept 2025

Historia de Ricky (Riky-Oh/Lik wong)

 


 

Desconozco la razón, pero estaba convencido de que ya había comentado Historia de Ricky (Riki-Oh aka Lik wong, Ngai Choi Lam, 1991) en este blog. Pero preparando una entrada para otra película de este director realicé una búsqueda entre las entradas del blog y descubrí, con no poca sorpresa, que esta obra cumbre del cine extremo no aparecía. Alguna vez me había pasado que escribía un artículo sobre una película sobre la que ya había escrito, sin embargo es la primera vez que me pasa lo contrario.

La razón por la que estaba convencido de que ya había escrito sobre Historia de Ricky es que es un título mítico, sobre todo entre los de mi generación. Cuando, entre finales de la década de los 90 y primeros 2000, empezaron a llegar títulos del cine asiático en vídeo y DVD, previamente imposibles de ver para el típico adolescente sin muchos medios, este fue uno de esos títulos cuya fama se propagó más rápido que una noticia falsa en Tik Tok. Algo solo comparable a las películas de John Woo.

Sobre el papel, Riky-Oh no parece nada del otro mundo. Nos encontramos en el futuro: el año 2001. Las prisiones son llevadas por empresas privadas, lo que ha hecho que acaben convertidas en centros de corrupción. Riky-Oh (Louis Fan) es encarcelado tras vengar la muerte de su prometida, al poco de llegar se enfrentará con las diferentes bandas que pueblan la cárcel y a un alcaide corrupto. Sí, el argumento parece el mismo de otros tantos dramas carcelarios, si bien con un toque futurístico. Pero esta adaptación de un manga creado por Masahiko Takajo y Saruwatari Tetsuya, es de todo menos típica. Llena de personajes grotescos y casi inhumanos, Riky-Oh deja una huella indeleble debido a la extrema y grotesca ultraviolencia con que Ngai Choi Lam ilustra las peleas que lleva a cabo el protagonista, con golpes imposibles capaces de reventar estómagos y personajes que utilizan su propio intestino para estrangular a un combatiente.

Ngai Choi Lam, tras unos inicios no muy destacables en Shaw Brothers, se reveló como un experto en el cine extremo y pasado de vueltas cuando empezó a trabajar en Golden Harvest. Riky-Oh es la película en la que su estilo llega a la cumbre. La mezcla de la violencia de tebeo con lo grotesco y el body horror llenan esta cinta de culto de momentos memorables, pero la habilidad de Choi Lam va más allá de simplemente acumular escenas bizarras. El director imprime a la historia un estilo energético y cinético que logra dar vida al mundo en que se mueve Riky-Oh, evitando resultar repetitivo o cansar al espectador con su oleada de sangre y puñetazos.

Historia de Ricky se ha mantenido como un film de culto no solo entre los de mi generación, sino que nuevas generaciones continuamente descubren esta obra maestra. Una gran manera de descubrir a un director cuya filmografía está llena de maravillas como esta.

 

25 jul 2019

The Seventh Curse (Yuen Chun Hap yu Wai See Lee)

 
Hoy llegamos al 11 en delirio con la demencial The Seventh Curse (Yuen Chun Hap yu Wai See Lee, Ngai Choi Lam, 1986), una imposible mezcla de géneros y tonos que no parece real, sino un extraño sueño enfebrecido.

El film arranca con la presentación de Ni Kuang, que según me cuenta internet es realmente el autor de la serie de novelas de aventuras pulp en que se basa la película, en una fiesta donde presenta al doctor Yuen (Siu-Ho Chin) y a su amigo Wisely (Yun-Fat Chow). A partir de aquí se nos empieza a explicar una de las aventuras del doctor Yuen. Entonces empieza el alucinante viaje que es The Seventh Curse. El argumento parece bastante normal: el doctor Yuen recibe la maldición de las siete sangres, que inevitablemente le matará. El doctor Yuen, acompañado de Wisely, Black Dragon (Dick Wei) y la periodista Tsai-Hung (Maggie Chun) intentarán acabar con el malvado brujo Aquala (Elvis Tsui) para eliminar la maldición.

Lo que hace esta película tan memorable son sus contínuos giros y sorpresas. El film empieza con una secuencia típica del cine de acción asiático, con el doctor Yuen ayudando a acabar con unos terroristas en un hospital. Luego sigue con unas escenas que parece propias de una comedia de enredos. De ahí salta al cine de aventuras más pulp para meternos de lleno en la lucha contra Aquala. Una lucha salpicada de momentos eróticos gratuitos y sangrientas escenas. La más sangrienta y bestia sin duda es cuando introducen a dos niños en una prensa para aplastarlos, sus restos añadidos a una piscina de sangre que el malvado brujo usa para crear un monstruo que está a sus órdenes. Al parecer, la sangre de 100 niños es usada para crear este monstruo según saben nuestros héroes ANTES de que el brujo los mate. Sin embargo, los protagonistas tienen claras sus prioridades: en lugar de salvar a los niños se centran en rescatar a sus respectivas chicas.

Decir que The Seventh Curse tiene un ritmo frenético es como decir que la música en una disco está un poco alta. Hay escenas que parecen rodadas a cámara rápida, para que la siguiente locura ocurra lo antes posible ante nuestros cada vez más asombrados ojos. Lo cual alimenta el surrealismo que emana del film, en particular cuando surgen las criaturas fantásticas que ayudan al villano Aquala. Criaturas capaces de provocar unas carcajadas tan bestias que pueden desencajar la mandíbula del espectador.

The Seventh Curse es toda una experiencia. Frenética y absurda, con grandes escenas de acción y momentos que tendrás que ver dos veces para asegurarte de que realmente has visto lo que crees que has visto.