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11 ago 2014

Cómo rellenar un bikini (How to Stuff a Wild Bikini)

 
Decir que una beach movie es surrealista comparada con otras películas es normal. Decir que una beach movie es surrealista comparada con otras beach movies, eso ya son palabras mayores. Y eso es exactamente lo que es Cómo rellenar un bikini (How to Stuff a Wild Bikini, William Asher, 1965).

Esta fue la última película playera que protagonizaron Annette Funicello y Frankie Avalon en los 60 (volvieron a juntarse en el revival Regreso a la playa [Back to the Beach, Lyndall Hobbs, 1987]), así que es una lástima que su participación sea tan deslucida. El film cerraba su largo romance playero, pero debido a que Avalon había pedido más dinero del que le podían pagar, su participación se reduce a prácticamente un cameo, apareciendo en pequeñas escenas al principio y al final, más una central, para que parezca que está más presente de lo que realmente está (además de que estrenó un par más de películas ese año, así que estaba bastante ocupado). Por otro lado, Funicello estaba embarazada, así que lleva un vestuario muy poco playero de ropas holgadas y tampoco tiene un excesivo protagonismo.

El argumento gira en torno a cómo Frankie (Avalon) pide ayuda a un brujo (Buster Keaton) para que controle que Dee Dee (Funicello) le es fiel mientras él cumple el servicio militar. Esto sirve de excusa para una serie de situaciones estrambóticas debido al impacto que causa Cassandra (Beverly Adams), enviada por el brujo para mantener a los chicos ocupados, además de la habitual presencia de la banda de motoristas liderados por Eric Von Zipper (Harvey Lembeck). Mickey Rooney interpreta a Peachy Keane, un ejecutivo publicitario que liará a la banda playera en su promoción (o algo así, la verdad es que nada en el film tiene mucho sentido).

Aunque desde luego es una de las más extrañas películas playeras y su primera parte es muy divertida, luego el film parece perder gas y se hace algo largo. Las apariciones de Buster Keaton siempre resultan divertidas, y cameos como el que hace Elizabeth Montgomery (en aquel entonces popular por su papel en Embrujada [Bewitched, 1964-1972]) tienen su gracia, pero a medida que el film avanza parece que se va cansando y le cuesta más crear situaciones cómicas que no resulten repetitivas o que parezcan frescas a los ojos del espectador. Lo cierto es que el género se encontraba en plena decadencia. Una decadencia provocada por los cambios sociales del momento, los movimientos contraculturales, el hippismo, la nueva cultura de las drogas y la revolución sexual. Además de que empezaban a ser películas muy repetitivas y recaudaban cada vez menos en taquilla. A pesar de ello, hasta 1967 este tipo de películas no desaparecería del todo gracias a los imitadores de la AIP.


30 jun 2014

Diversión en la playa (Beach Blanket Bingo)


Para cuando llegó Diversión en la playa (Beach Blanket Bingo, William Asher, 1965), la máquina que la AIP había ideado para producir delirios playeros funcionaba a pleno rendimiento. Es tal vez por ello que esta cuarta entrega de las peripecias de Dee Dee (Annette Funicello) y Frankie (Frankie Avalon) en la playa sea la mejor, o de las mejores, de la serie.

Esta vez la trotona pandilla playera se implicará en saltos en paracaídas, los trucos publicitarios de la estrella del pop Sugar Kane (Linda Evans) y se enfrentará de nuevo a los motoristas liderados por Eric Von Zipper (Harvey Lembeck). Como siempre tendremos números musicales, delirios varios y una gran pelea como clímax.

Asher, director de las cinco películas que conforman la gran saga de Dee Dee y Frankie y guionista de cuatro de ellas, había perfeccionado la fórmula creada con Escándalo en la playa (Beach Party, 1963) en la estupenda Bikini Beach (1964), tras el resbalón de Muscle Beach Party (1964). Además, el reparto, que se había mantenido más o menos consistente en todas las películas, se encontraba en su punto álgido. En esta entrega se le dio mayor libertad a Don Rickles, que interpreta un breve monólogo parecido a los que interpretaba en el escenario, y Lembeck lleva a Von Zipper a nuevas cotas de absurdidad. La familiaridad entre ellos también facilitó, por ejemplo, los chistes a costa de la altura de Frankie o que el secundario Bonehead (Jody McCrea) protagonice por primera vez una subtrama en la que se enamora de una sirena. La ausencia de Candy Johnson en Diversión en la playa y la siguiente entrega no se nota tanto como la de Lembeck en Muscle Beach Party.

(Aunque algunos personajes, como el Von Zipper de Lembeck, aparecen en otros títulos playeros, así como tanto Avalon como Funicello protagonizaron títulos playeros por su cuenta, para mí los que protagonizan la pareja interpretando a Dee Dee y Frankie forman un conjunto aparte del resto)

En esta entrega el habitual cameo de una estrella corrió a cargo de Buster Keaton. Cuya participación justifica el homenaje al slapstick que se hace en el film, donde también se hace un homenaje al serial de cine mudo The Perils of Pauline de 1914 (no es que lo adivinara por mi profundo conocimiento cinematográfico, los personajes lo mencionan repetidamente en el film).

En definitiva, Beach Blanket Bingo es una de las mejores entregas de esta increíble saga. Muy divertida y con fantásticos números musicales, resulta una de las mejores maneras de entrar en el extraño mundo de las beach movies.


19 jun 2014

Muscle Beach Party

Muscle Beach Party (William Asher, 1964) fue la segunda de las películas playeras que protagonizaron juntos Frankie Avalon y Annette Funicello, retomando los personajes que ya habían interpretado en Escándalo en la playa (Beach Party, William Asher, 1963), junto a los actores y las actrices que interpretan al habitual grupo de amigos trotones que solía acompañar a la pareja en sus aventuras playeras. En esta entrega se uniría al reparto el cómico Don Rickles, que a partir de aquí aparecería en cada entrega interpretando personajes distintos, y el cameo correspondiente corrió a cargo de Peter Lorre. Redondeando el reparto tenemos al cómico Buddy Hackett y a la bella Luciana Paluzzi como la rival amorosa que se interpone entre Frankie y Annette.

En esta ocasión, el hecho diferencial que te ayuda a separar esta película del resto es que los chicos de la playa tienen como rivales a un grupo de musculosos hombretones, dispuestos a arruinarles el surfeo y el toqueteo. Y no hay mucho más argumento del que hablar, aparte de la ya mencionada trama amorosa que gira en torno a Frankie y Annette, que no es demasiado interesante. Tal vez por eso esta entrega es la más floja de las películas playeras que protagonizó la pareja.

Lo curioso es que están presentes todos los elementos habituales: los números musicales, el humor absurdo, los reventones bikinis... Sin embargo no están tan bien desarrollados como en Escándalo en la playa o en la continuación Bikini Beach (William Asher, 1964). Lo que hace evidente que hace falta algo más que tener todos los elementos, hace falta saber cómo mezclarlos.

A pesar de todo, para el aficionado a estas películas puede resultar un visionado divertido, solo que no tanto como otras "playeradas". Los toques bizarros incluyen una pareja que por alguna razón comparte jersey (vete a saber qué harán ahí debajo) y la banda sonora está bastante bien.


11 jun 2014

Bikini Beach


Llegó la hora de salir del armario y confesar mi gusto por las ridículas películas playeras de los años sesenta que protagonizaron Frankie Avalon y Annette Funicello. Ya está dicho. Sed comprensivos.

Pero no sé por qué me tendría que avergonzar. Son demenciales, surrealistas, divertidas y normalmente tienen grandes bandas sonoras sesenteras. Bikini Beach (William Asher, 1964) es el perfecto ejemplo con su mono surfero, su hombre lobo y su parodia de los Beatles, además de otros detalles (como Candy Johnson, la chica capaz de tumbar chicos con su movimiento de cadera, literalmente). De hecho, es casi como una película de dibujos animados pero hecha con actores y actrices de (mucha) carne y huesos. Y la comedia sigue funcionando hoy día. O por lo menos lo sigue haciendo conmigo.

Como ya sabréis, estas películas surgieron con la intención de captar el público adolescente, intentando parecer modernas y rompedoras. Lo cierto es que, en su mayor parte, el resultado es más bien poco moderno o rompedor, más bien una excusa para que un montón de guapas actrices se paseen en bikini. Pero vistas hoy día resultan casi experimentales y de vanguardia, ya que son completamente absurdas y psicotrónicas.

El argumento, es un decir, de Bikini Beach se centra en un grupo de jóvenes con ganas de trotar de vacaciones en la playa, donde la casualidad quiere que también se presente El bicho de la patata (Avalon con un terrible acento inglés), estrella del pop que encandila a todas las sanotas muchachas americanas y pone en peligro la relación entre Frankie (Avalon) y Dee Dee (Funicello). Además, el millonario Harvey Huntington Honeywagon (Keenan Wynn) quiere prohibir el acceso de los adolescentes a la playa así que prepara una serie de artículos demostrando que son unos descerebrados interesados solo en el sexo (cosa no muy difícil de demostrar).

Y con eso y Don Rickles, ya tienes tu película playera.

Pero el argumento es lo de menos, lo importante son los números musicales, la comedia y los bikinis. Tres elementos esenciales en cualquier obra maestra del cine. Claro que soy consciente que tal vez no todo el mundo sepa apreciar la voluptuosa magia de estas películas, pero si no has visto nunca ninguna, Bikini Beach es perfecta para adentrarse en el género.


17 oct 2012

Psycho Beach Party


Psycho Beach Party (Robert Lee King, 2000) es una de esas películas que nace con vocación de film de culto y aunque no llega lo suficientemente lejos para ser tal, sí que es un film bastante divertido.

Charles Busch, autor del guion, es un renombrado artista travestí que a lo largo de su carrera ha escrito una gran cantidad de obras teatrales, guiones y una novela. Durante finales de los 70 y primeros 80, en sus monólogos teatrales se despedía con falsos nombres de futuras producciones a modo de chiste final. Uno de estos títulos fue Gidget Goes Psychotic, que a mediados de los 80 Busch acabó escribiendo realmente. Esta obra, por posibles problemas de copyright, fue luego retitulada Psycho Beach Party.

El film, y la obra en que se basa, es una parodia de las películas playeras de los 60, las cuales mezcla con una trama típica de slasher. La Gidget del título original protagonizó varias películas y una serie de televisión en los 60 (más tarde recuperada a mediados de los 80), originalmente interpretada en el cine por Sandra Dee en la primera película y luego interpretada por distintas actrices. La otra gran influencia son las películas playeras que protagonizaron Frankie Avalon y Annette Funicello. La parte de los asesinatos estaba originalmente influida por las películas de Alfred Hitchcock, pero en su formato cinematográfico recuerda más a los slashers ochenteros.

La trama gira en torno a Florence "Chiklet" Forrest (Lauren Ambrose, este papel lo interpretaba Busch en los 80), una chica que se empeña en convertirse en una surfista más a pesar de la oposición de los chicos y lo conseguirá con la ayuda de sus múltiples personalides. Al mismo tiempo, una serie de asesinatos empiezan a tener lugar, investigados por la capitana Monica Stark (Busch). ¿Es posible que alguna de las múltiples personalidades de Florence sea la culpable?




El film recrea bastante bien el estilo de las películas playeras, incluso filman del mismo modo que hacían las películas originales los primeros planos de los actores frente a un croma y substituidos por unos obvios dobles en los planos panorámicos, así como los diálogos recrean bastante bien el tipo de diálogo que uno sufre/escucha en estas películas. Además tiene momentos muy divertidos y toques políticamente incorrectos muy acertados, como mi personaje favorito: Rhonda (Kathleen Robertson), una chica en silla de ruedas que es increíblemente borde y desagradable con todo el mundo (por oposición a la chica dulce y superadora de adversidades que normalmente veríamos representada).

Sin embargo, hacia el tramo final la película pierde algo de gas y espontaneidad. Por ejemplo, durante el film se hacen unos divertidos gags alrededor de la soterrada homosexualidad de dos de los chicos del grupo surfero, especialmente brillante es el momento en que se empiezan a pelear y manosear durante lo que parece un rato demasiado largo observado con creciente incomodidad por sus amigos, pero de repente los personajes salen del armario y la película abandona la parodia para transformarse en una especie de comedia romántica. En otras palabras, el afilado cuchillo del principio pierde el filo en su parte final, llegando a una bastante insatisfactoria conclusión.

A pesar de todo, a pesar que acabe flojeando, la mayor parte de la película te hace reír bastante y es adecuada para ser disfrutada en una velada con diversos amigos, cuando os canséis de discutir sobre Dostoyevski. Y además podréis recrearos con el estupendo trasero de Amy Adams.