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8 oct 2026

Crazy Lips - Gore from Outer Space

 


 

Después de tantos años devorando películas, es un placer inmenso cuando te encuentras una película que te sorprende porque no tienes ni idea de lo que va suceder en la historia. Y además lo hace mezclando comedia y unas cotas de depravación increíbles en una película estrenada comercialmente. Más raro aún cuando su secuela mantiene el nivel de locura. Pero esto es lo que hace única Crazy Lips (Hakkyousuru kuchibiru, Hirohisa Sasaki, 2000).

Satomi Kurahashi (Hitomi Miwa) acude a la médium Etsuko Mamiya (Yoshiko Yura) con la esperanza de que pueda demostrar la inocencia de su hermano Michio (Kazuma Suzuki) en unos asesinatos en serie. Pero la ayuda que ofrece Mamiya trae consigo un precio demasiado grande para lo que Satomi estaba dispuesta a pagar, y no hablamos de dinero. Este es el punto de partida de Crazy Lips, parece bastante normal, ¿no? Pero que no os engañen las apariencias.

Para entender cómo Crazy Lips se convirtió en el delirio en que se acabó convirtiendo, hemos de volver en el tiempo a finales de los 90 del siglo XX. The Ring (El círculo) (The Ring, Hideo Nakata, 1998) se acababa de estrenar con enorme éxito, convirtiéndose en el pistoletazo de salida de la oleada de lo que luego se conoció como J-Horror, que dominaría el género durante los primeros años del siglo XXI. Hiroshi Takahashi, guionista de The Ring y su secuela así como de otros títulos del género, tenía ganas de hacer algo completamente distinto de lo que estaba escribiendo entonces. El director Hirohisa Sasaki, que también había trabajado en el género cuando empezaba a desarrollarse en vídeo, también tenía ganas de hacer algo distinto a lo que dominaba las pantallas entonces. Ambos coincidieron en que querían algo que fuera terror, pero más sangriento y extremo de lo que se estrenaba entonces, sumándole generosas dosis de erotismo cruel y sádico al estilo del experto en el género Teruo Ishii, director de Inferno of Torture (Tokugawa irezumi-shi: Seme jigoku, 1969), acción al estilo Hong Kong y, por si fuera poco, comedia. 

 



Parece un cóctel imposible, pero Crazy Lips mezcla todos estos elementos con gran y peculiar éxito. El film arranca como si fuera una película de J-Horror relativamente normal. Y digo "relativamente", porque no tardan en asomar toques de comedia que indican que lo que vamos a ver dista mucho de ser "normal". A partir de entra en acción la médium, la película irá progresivamente siendo más absurda y perversa. Con la introducción de dos agentes del FBI, Lucy (Tomomi Kuribayashi) y Narimoto (Hiroshi Abe), la película entra en una espiral de demencia que abre la puerta al terror cósmico y hasta el musical. Entre medio, la película nos ofrece la escena de asalto sexual más depravada y cruel que he visto jamás, que iba precedida de la que hasta ese momento ya pensaba que era la escena de asalto sexual más depravada y cruel que había visto jamás. Pero es una escena que se hace soportable porque va seguida de una escena que me hizo reír a carcajadas.  Ésa es la virtud de esta película, te lleva de un extremo al otro en un viaje completamente impredecible.

El estilo de humor absurdo y las escenas más perversas serán difíciles de aceptar, en particular por los espectadores más sensibles. Pero creo que por la oportunidad de ver los 85 minutos más demenciales que veréis jamar vale la pena poner en riesgo vuestra cordura.

 

 

 


 

En Japón, Crazy Lips fue un sorprendente éxito que hizo que Hirohisa Sasaki y Hiroshi Takahashi unieran fuerzas de nuevo para crear una igualmente demencial secuela: Gore from Outer Space (Chi wo sû uchû, 2001). 

Satomi (Aimi Nakamura) acude a la policía para denunciar el secuestro de su hija. Cuando la policía se presenta en el apartamento, Kiyohiko (Sadao Abe) les dice que ellos no tienen hijos. Y la cosa se complica cuando, de repente, la médium Etsuko Mamiya (Yoshiko Yura) hace de presencia y les dice que la hija sí existe. Satomi inicia así un viaje por el lado más demencial de la vida.

Después de haber tratado con fantasmas y el terror sobrenatural entonces de moda, Sasaki y Takahashi decidieron que la secuela iba a tratar sobre extraterrestres e invasiones alienígenas. Se inspiraron en leyendas urbanas y "hechos reales" acaecidos alrededor del mundo, inspirándose en particular en el libro Las profecías del Mothman de John A. Keel. A pesar de todo este "realismo", la película es tan rara como su predecesora. También me pareció más divertida, porque se hace un mayor énfasis en el humor. La comedia se enfatizó también porque se eliminaron los elementos más controvertidos de la primera, es decir las escenas de sexo cruel y perverso. La película también incluye algún toque de terror J-Horror que no estaría fuera de lugar en un título del género hecho en serio.

Pero que se suavizara la perversidad no hizo que se suavizara la locura. De nuevo, la película convierte lo que podría ser la típica historia de invasión alienígena en 85 minutos demenciales, que incluso dejarían perplejo a David Lynch. Este surrealismo cómico convierte lo tópico en sorprendente y permite también el regreso de personajes de la primera entrega. Algo a celebrar porque Tomomi Kuribayashi, como la agente Lucy, es una de las que más me hizo reír en la primera entrega y aquí no decepciona con su parodia de un típico agente del FBI americano.

De nuevo, aunque más suave en algunos aspectos que su predecesora, las rarezas y absurdidades de Gore from Outer Space hacen que no sea una película para todo el mundo. Pero si el cine extraño y peculiar es vuestra droga, una buena dosis de Gore from Outer Space es lo que os hace falta.

 

10 ago 2026

John Carpenter's Cathedral

 


 

Si tenéis ganas de una nueva película de John Carpenter, pero sabéis que nunca llegará, podéis disfrutar con John Carpenter's Cathedral. Es una novela gráfica creada por el maestro, escrita por Carpenter, Sandy King y Sean Sobczak; ilustrada por Federico De Luca, Luis Guaragna y Sian Mandrake.

Frente a una vieja iglesia abandonada aparece el cadáver horriblemente mutilado de un policía. Se trata del padre de la teniente Christine Marks que. junto a los inspectores Paul Hernández y Steve Mayfield, decide investigar la iglesia abandonada con la esperanza de encontrar al asesino. A medida que se adentran más y más en la iglesia descubren un mundo subterráneo de pesadilla.

En la introducción del cómic, Carpenter explica que se le ocurrió la idea en un sueño, así que la historia tiene una lógica onírica. La lógica y la racionalidad se van desmontando a medida que los protagonistas van avanzando, encontrándose extrañas criaturas y personajes. Es algo que nos remite a clásicos de Carpenter como El príncipe de las tinieblas (Prince of Darkness, 1987) y En la boca del miedo (In the Mouth of Madness, 1994). La narrativa que utiliza la lógica onírica también me hizo pensar en los maestros italianos del terror como Mario Bava, Dario Argento y Lucio Fulci, así como películas del estilo de El engendro del diablo (La Chiesa, Michele Soavi, 1989). También hay algunos toques de mitología clásica, para acabar de darle sabor.

Es una historia de terror, sumerge a los personajes en una pesadilla sin fin, a la que los artistas De Luca, Guaragna y Mandrake le dan cuerpo para que la atmósfera atrape al espectador. Se nota el esfuerzo para darle movimiento a las páginas, logrando que la acción sea fluida. No se abusa de la doble página, para darle mayor impacto cuando aparece, cosa que aprecio ya que me parece que en la actualidad, en el cómic americano, se abusa de la doble página.

Para darle mayor impacto a la lectura, Carpenter ha editado un disco, Cathedral, que sirve como banda sonora del cómic. Ciertamente, la lectura del cómic con la música de fondo ensalza la experiencia, de modo que solo es necesaria nuestra imaginación para completar la película. Yo me esperé a leer el cómic a que se editase el disco y la espera valió la pena.

Cathedral va recomendado no solo a los fans de Carpenter, sino también a los amantes del cómic de terror.

 

17 abr 2026

La mansión de Cthulhu

 


 

Juan Piquer Simón fue uno de los últimos supervivientes de la gran época dorada del cine de género en España, aguantando cuando muchos se retiraron o se vieron obligados a dejar el fantaterror. Para cuando llegaron los 90 del siglo XX, Piquer Simón trabajaba con presupuestos muy bajos, pero no por ello cejó en su empeño de crear un cine fantástico y de aventuras reminiscente de los seriales matinales que tanto le influyeron. Un ejemplo de ello es La mansión de Cthulhu, una película lovecraftiana realizada con más ambición que medios.

Un grupo de ladrones toma como rehenes al mago Chandu (Frank Finlay), a su hija Lisa (Marcia Layton) y a su ayudante Félix (Frank Braña). Liderados por Hawk (Brad Fisher), los ladrones obligan a Chandu a llevarlos a su casa. Lo que no saben los ladrones es que Chandu ha estado experimentando con un extraño volumen llamado Cthulhu, lo que ha provocado que abra una puerta a horrores cósmicos que habitan más allá de nuestra realidad. Y estos horrores están a punto de liberarse.

Piquer Simón no adaptó ningún relato en particular de H. P. Lovecraft, sino que se inspira en el mundo del escritor de Providence, utilizando algunos de sus motivos narrativos, y le añade algunos toques de Edgar Allan Poe. Los diálogos, en especial en inglés, son bastante malos y no funcionan cuando intentan ser modernos o darle un toque criminal. Eso está a la par del reparto que, con excepción de los veteranos Frank Finlay, Frank Braña y Emilio Linder, ofrece interpretaciones terribles y exageradas. Lo que explica que sus filmografías sean más bien cortitas, pero también le añaden diversión a la película en los momentos flojos cuando no sucede nada sobrenatural. Por suerte, todo lo que atañe a Finlay y su historia funciona, manejando bien los elementos lovecraftianos y aprovechando unos excelentes maquillajes a pesar del poco dinero que tenían para efectos.

Piquer Simón durante el inicio de su carrera estaba pendiente de las modas, filmando películas que encajaban con lo que los espectadores podían estar buscando en un momento dado y, en ocasiones, adelantándose a las modas. Pero para cuando llegamos a esta película, su cine tenía un aire casi nostálgico, todavía bebía de los seriales y el pulp, en un momento en que ya se veían como algo pasado de moda. Pero es algo que yo aprecio en esta película ya que, como no sigue para nada las modas del momento en que fue realizada, resulta atemporal con el toque justo de nostalgia. Claro, hoy día la trama de unos delincuentes cuyas andanzas criminales se mezclan con una historia de terror nos resulta familiar y conocida, pero entonces todavía resultaba relativamente novedosa. Creo que una de las primeras veces que se utilizó, por lo menos que yo sepa, fue en el film Más allá del terror (Tomás Aznar, 1980), así que es posible que influyera en la película de Piquer Simón.

La mansión de Cthulhu no es la mejor película de Piquer Simón, no es la mejor adaptación que se ha hecho del trabajo de H. P. Lovecraft y tampoco estará en la lista de las mejores películas de terror de la historia de nadie. Pero es entretenida, las muertes son imaginativas, los efectos están bien resueltos y tiene momentos muy logrados. En otras palabras, es una sólida película de terror de serie B con la que pasar un buen rato.

 

25 mar 2026

The Birthday

 


 

A principios de los 2000, oí hablar de una película que había causado sensación en Sitges: The Birthday (Eugenio Mira, 2004). Quise ir a verla al cine, pero por motivos que ahora no recuerdo no pudo ser. Luego, la película desapareció. Reaparecía con alguna edición en DVD de baja calidad, para luego volver al limbo. Esta distribución desastrosa hizo que la película fuera adquiriendo un aura de film de culto y que, hasta veinte años después, no pudiera por fin verla. La espera ha valido la pena.

Baltimore, 1987. Norman Forrester (Corey Feldman) es invitado por su novia Alison (Erica Prior) a la fiesta de cumpleaños de su padre, el magnate Ron Fulton (Jack Taylor). Pero desde el principio las cosas no van bien para Norman, cuya relación con Alison parece cada vez más frágil. Y todo empeora más cuando Norman descubre que algo inquietante y terrible está sucediendo que puede afectar el destino de la humanidad.

Parece que las cosas pasan por un motivo y al final ha sido una suerte que no viera la película hasta que ha sido el momento adecuado,  ya que ahora está disponible en su versión íntegra (la versión estrenada en cines duraba 97 minutos ya que la distribuidora le pidió a Mira que recortase veinte minutos). Una versión íntegra disponible en 4k, nada menos. Esto ha sido posible ya que la película ha sido "rescatada" y sus derechos de distribución adquiridos por una compañía interesada en darle el trato que se merece a The Birthday. Una auténtica joya que ha de ser vista y celebrada.

Pero para entender porqué esta película ha resonado tanto conmigo debería explicar algo sobre mí. Soy una persona muy tímida, me cuesta hablar con gente que no conozco, lo que significa que he tenido que hablar en público en distintas ocasiones, lo que ya era una experiencia terrible, y muchas veces me han invitado a fiestas en las que no conocía a nadie, aparte de la persona que me había invitado. Esto me causaba una gran angustia ya que va contra mi naturaleza simplemente acercarme a alguien y socializar. A veces me quedaba en un rincón observando la gente interactuar como si observara extraños rituales extraterrestres. A veces lo puedo disimular con comentarios graciosos, pero es algo agotador y es más habitual que me acabe pareciendo a Peter Sellers en El guateque (The Party, Blake Edwards, 1968).

Es por esto que el inicio del film, una especie de comedia de costumbres con toques lynchnianos, me sentí completamente identificado con las tribulaciones de Norman, intentando encajar en un ambiente en el que no encaja para nada, deambulando perdido en una fiesta en la que no conoce a nadie y es visto como un intruso. La introducción de la trama de terror cósmico es lo que le faltaba para convertirse a mis ojos en una obra maestra, ya que soy un gran fan del género, pero para mí ya era angustiante cuando es solo un pobre desgraciado en una fiesta pija.

La acción transcurre en tiempo real, lo experimentamos todo a la vez que el protagonista sin elipsis ni saltos temporales. Una gran coreografía con las cámaras y que se concentre la acción en una sola localización, el hotel Fulton que pertenece al personaje que encarna el actor de culto Jack Taylor, lo hace posible. Sumado al gran diseño de sonido, esto convierte The Birthday en un gran triunfo dentro del género y hace aún más incomprensible que permaneciese en la oscuridad durante veinte años.

Son unos veinte años que parece que no han pasado para la película. La ansiedad y la angustia del presente demencial que vivimos encajan perfectamente con la trama del film, lo que lo hace más relevante ahora que cuando se estrenó. Esta cualidad atemporal hace que resalte más su calidad, ya que casi te olvidas de que fue rodada hace veinte años y parece un estreno reciente. Que en cierto modo lo es. En todo caso, una muy recomendada película de terror.

 

29 nov 2024

Noroi: La maldición

 


 

Como aficionado al cine de terror veo muchas, muchas, pero que muchas, pelis de terror. Sin embargo, es raro que alguna de esas películas me de miedo, aunque me gusten mucho. Pero, de vez en cuando, tropiezo con una película que se me mete debajo la piel y consigue inquietarme y asustarme. Noroi: La maldición (Noroi, Kôji Shiraisi, 2005) es una de esas películas.

Masafumi Kobayashi (Jin Muraki) es un prestigioso periodista especializado en temas paranormales. Su último documental, Noroi, es considerado demasiado perturbador y se evita que se emita en televisión. Unos días después, la casa de Kobayashi es destruida en un incendio y se encuentra el cadáver carbonizado de su esposa Keiko (Miyoko Hanai) dentro, pero no hay rastro del periodista. Ha desaparecido misteriosamente. Tras la explicación de estos hechos, se nos muestra el documental Noroi.

Los más avispados ya os habréis dado cuenta de que Noroi es un falso documental. Hoy día se mete dentro del mismo saco las películas found footage con los falsos documentales, o mockumentary, pero para mí son bastante distintos. La diferencia está en que el falso documental es más elaborado y permite narraciones más complejas que el found footage, que debido a las normas que debe seguir cuenta historias necesariamente más simples. Esto no es una crítica ni tampoco quiero decir que uno es peor o mejor que el otro. Simplemente recalcar que, aunque ambas intentar pasar como cierto y real algo falso, tienen códigos y normas algo distintos. La historia de Noroi es demasiado compleja como para contarla al estilo de El proyecto de la bruja de Blair (The Blair Witch Project, Daniel Myrick, Eduardo Sánchez, 1999), sin que eso sea un demérito de este clásico.

La historia de Noroi es clásico terror cósmico. Despliega un relato al estilo H. P. Lovecraft, con un investigador que, sin darse cuenta, descubre una presencia aterradora más allá de la comprensión humana, con personajes enloquecidos por esa presencia como es de rigor. Todo arranca con la investigación por parte de Kobayashi de unos ruidos misteriosos, un típico caso paranormal, que poco a poco va creciendo. Diversos personajes se introducen y hechos aparentemente sin conexión se van sucediendo hasta que todo empieza a encajar. El director Kôji Shiraisi va desplegando su historia como una telaraña en la que el espectador se ve atrapado.

Shiraisi utiliza diversos medios para dar cuerpo a su historia. Por ejemplo, fragmentos de programas y personajes populares en Japón que se interpretan a si mismos, como una de las protagonistas, la actriz Marika Matsumoto. Unos referentes desconocidos para el público occidental, pero, a pesar de ello, la película funciona porque la historia atrapa. El espectador sigue a Kobayashi en su viaje desentrañando un misterio cada vez más inquietante, lo que es la clave para que la película funcione. Llega un punto en el que, como Kobayashi, uno quiere saber cómo encaja todo.

Noroi no utiliza sustos falsos ni momentos estridentes para crear miedo. El director va sumando hechos inquietantes para crear una atmósfera de terror, como hicieron en su día los mejores clásicos del J-Horror. Por desgracia, Noroi se estrenó cuando la fiebre J-Horror estaba cayendo, debido al cansancio del espectador por las películas que abusaban de los mismos trucos una y otra vez. También se estrenó antes de que Paranormal Activity (Oren Peli, 2007) volviera a poner de moda el found footage (sobra decir que Noroi le da un millón de vueltas a Paranormal Activity). Así que quedó perdida durante años. Algo que sirvió para que su reputación fuera aumentando, adquiriendo fama de película maldita.

Noroi es una película de terror con todas las letras. Inquietante y perturbadora, uno de las mejores títulos dentro del género que ha producido Japón, o cualquier otro país.


13 ene 2024

Suitable Flesh

 

Stuart Gordon se convirtió en un experto en adaptar relatos de H. P. Lovecraft desde su primera película, y primer clásico, Re-Animator (Stuart Gordon, 1985 1-2). Tras su muerte se quedaron varios proyectos incompletos que no se llegaron a realizar. Uno de estos proyectos se ha convertido en realidad con el estreno de Suitable Flesh (Joe Lynch, 2023).

El film adapta el relato de H. P. Lovecraft "La cosa en el umbral", si bien de forma algo libre. La doctora Elizabeth Derby (Heather Graham) ha sido recluida en un manicomio tras asesinar a uno de sus pacientes. Su colega y amiga la doctora Daniella Upton (Barbara Crampton) intenta descubrir qué ha sucedido, interrogando a la doctora Derby mientras examinan el cadáver de la víctima. Derby empieza su testimonio contando cómo llegó a su consulta el joven Asa Waite (Judah Lewis) asegurando que su padre, Ephraim Waite (Bruce Davidson) quiere apoderarse de su cuerpo.

Hemos de agradecerle a Barbara Crampton la existencia de esta película. Cuando falleció Stuart Gordon, Crampton contactó con el resto de la familia artística que el director había creado a su alrededor para compartir el duelo. Hablando con el guionista Dennis Paoli, Crampton le preguntó si había quedado algún proyecto sin realizar en el que hubieran estado trabajando ambos. En ese momento Paoli le presentó el guion de The Thing on the Doorstep, adaptación del relato homónimo de Lovecraft. Entonces el guion todavía era bastante fiel al relato original, de ahí que conservara el título. A Crampton le encantó el guion y se puso a trabajar de inmediato para producirlo (entonces solo pensaba ejercer de productora). Según cuenta Crampton en el audiocomentario de la edición en Blu-ray, para ella era un proyecto importante y personal porque lo veía como su legado, junto a las películas lovecraftianas que había rodado con Stuart Gordon.

En este punto se produce otro hecho que acabaría dándole forma definitiva a la película. Crampton le ofreció el proyecto como director a Joe Lynch. Lynch era un gran fan de Gordon y la idea de completar un proyecto suyo le atraía enormemente. Fue Lynch quién sugirió un cambio importante que le daría el toque especial que tiene la película: cambiar el sexo de los protagonistas masculinos. El doctor Derby y el doctor Upton se convirtieron en la doctora Derby y la doctora Upton. Fue un cambio afortunado, no solo porque hizo que Crampton se incorporara al reparto, también hizo entrar un guion escrito a finales de los 80 del siglo XX en el siglo XXI, ya que los cambios iban más allá de simplemente cambiar el género de un par de personajes.

Suitable Flesh es una película de género fluido en más de un sentido. Por supuesto, Lynch incorpora numerosos homenajes a las películas de Gordon (empezando por un plano que sitúa la acción de esta película en el mismo hospital en el que transcurre Re-Animator), pero mezcla también influencias de los thrillers eróticos de los 90 y el cine de Brian De Palma con el terror cósmico lovecraftiano. Esto hace que el film tenga un estilo onírico que encaja con la pesadilla que está viviendo el personaje que interpreta Heather Graham. Pero también es de género fluido en el sentido en que se enfoca la sexualidad en la historia, oscilando entre heterosexualidad/homosexualidad/bisexualidad y cualquier otra sexualidad que se os ocurra. Un enfoque que recuerda al enfoque más carnal que Alan Moore adoptó en su reinterpretación de los mitos lovecraftianos en Neonomicon y Providence.

El resultado final es una película de terror sexy y perversa con toques de humor negro muy efectiva. Aunque la película está dedicada a Stuart Gordon, Joe Lynch no se limitó a imitarlo, le aportó su propia personalidad y sus propias influencias que encajan a la perfección con la historia que cuenta la película. Es una elegante pesadilla filmada, con toques de gore, que evoca un estilo de cine que ya no se hace y que solo ha sido posible porque se trata de una película independiente realizada lejos de Hollywood. Una estupenda película que se ha ganado un lugar junto a las adaptaciones lovecraftianas de Gordon.

3 ene 2024

Batman: La maldición que cayó sobre Gotham (Batman: The Doom That Came to Gotham)

 

Batman y H. P. Lovecraft, ¿qué más se puede pedir? Batman: La maldición que cayó sobre Gotham (Batman: The Doom That Came to Gotham, Sam Liu y Christopher Berkely, 2023) adapta la miniserie homónima, que se puede encontrar fácilmente recopilada en un solo volumen, escrita por Mike Mignola y Richard Pace e ilustrada por Troy Nixey y Dennis Janke, en la que Batman protagoniza una historia de auténtico terror lovecraftiano.

Ambientada a mediados de los años 20 del siglo XX, la trama arranca con Bruce Wayne (David Giuntoli), acompañado de sus púpilos Dick Grayson (Jason Marsden), Sanjay (Karan Bar) y Kai Li Cain (Tati Gabrielle), en una misión de rescate en la Antártida. El objetivo es encontrar supervivientes de una expedición encabezada por Oswald Cobblepot (William Sayers), que al parecer ha realizado un terrible descubrimiento, una criatura enterrada durante millones de años en el hielo que ha provocado mutaciones en la fauna local. Solo encuentran un superviviente, Grendon (David Dastmalchian), que ha enloquecido y debe permanecer en temperaturas frías o su cuerpo empieza a pudrirse. Al regresar a Gotham, Wayne descubre que, sin saberlo, ha traído consigo un  antiguo mal que busca introducir en nuestro universo una monstruosa criatura. Extraños sucesos empiezan a ocurrir y un misterioso culto hace acto de presencia.

El acierto de esta película es que no se trata de simplemente mostrar a Batman luchando contra diversas criaturas lovecraftianas, sino que introduce a Batman y a otros personajes del Universo DC en una historia 100% lovecraftiana. Desde el atmosférico inicio, se nos muestra a personajes conocidos a los que se les ha transformado, en más de un sentido, para que encajen en una historia que podría haber salido de las páginas de Weird Tales. Por otro lado, la película está llena de alusiones a H. P. Lovecraft, empezando por el título que alude a La maldición que cayó sobre Sarnath o la aparición del doctor Herbest West para tratar una extraña erupción que sufre Harvey Dent (que ya os podéis imaginar cómo acaba). Además de la aparición de Herbest West como personaje, también hay una breve aparición (vocal, claro) de Jeffrey Combs, la inolvidable encarnación cinematográfica de West. Y, por supuesto, diversos libros malditos y dioses transdimensionales de nombre impronunciable también aparecen. Hay más secuencias de acción de las habituales en una historia del género, pero incluso estas tienen un toque de terror cósmico

Esta es la película perfecta para aquellos que sean amantes del universo Batman y también amantes del terror lovecraftiano. En las raíces de Batman encontramos la oscuridad de vigilantes como La Sombra y el uso de villanos grotescos como los que aparecían en Dick Tracy. Son raíces, en otras palabras, que surgen del pulp, de revistas semejantes a aquellas en las que originalmente publicó sus relatos H. P. Lovecraft, así que la mezcla de ambos universos resulta muy natural. La mezcla, cuya efectividad se encuentra en un principio en el cómic original, es lo que hace de La maldición que cayó sobre Gotham un título especial que funciona de principio a fin.

30 jul 2019

Die Farbe: El color del espacio exterior

 
A pesar de ser muy difícil, en ocasiones imposible, de trasladar a la pantalla, el universo creado por H. P. Lovecraft ha inspirado cientos de películas y series de televisión. Die Farbe (Huan Vu, 2010) es otro ejemplo más, una adaptación bastante fiel de El color del espacio exterior.

Mediados de los años 60. Jonathan Davis (Ingo Heise) viaja desde Arkham a Alemania en busca de su padre desaparecido. Investigando en un remoto pueblo de la zona se encuentra con Armin Pierske (Michael Kausch), que conoció a su padre de joven al acabar la II Guerra Mundial. Pierske le cuenta a Davis los sucesos que tuvieron lugar allí antes de la guerra, cuando un meteorito cayó del cielo, provocando toda una serie de extraños fenómenos y mutaciones.

El color del espacio exterior es, al mismo tiempo, uno de los más sencillos y uno de los más complicados relatos de Lovecraft para llevar a la pantalla. Sencillo en el sentido que su trama es bastante directa y popular dentro del género del terror y la ciencia ficción. Complicado porque el color del título que provoca los cambios y mutaciones es descrito como, bueno, indescriptible. Es por eso, tal vez, que muchas adaptaciones dejan el color fuera del título, como hacen El monstruo del terror (Die, Monster, Die!, Daniel Haller, 1965) y Granja maldita (The Curse, David Keith, 1987). El director Huan Vu lo soluciona filmando en blanco y negro, aplicando toques de color solo cuando aparece algo "cósmico" en pantalla.

El blanco y negro va muy bien con el tono serio y sobrio del film. Un tono marcado por la fiel adaptación que se hace del relato. Una fidelidad que se caracteriza no tanto porque traslade tal cual lo que sucede en las páginas a la pantalla, sino que es fiel al estilo marcado por Lovecraft, invirtiendo su tiempo en crear una atmósfera desasosegante, dejando los impactos para la sección final. Esto le da a la película un aire clásico, atemporal.

Die Farbe es un film muy logrado, a pesar de que algunos toques de CGI le resten impacto. Los fans del Lovecraft lo encontrarán particularmente interesante. También resulta interesante como utiliza el relato de Lovecraft como alegoría a lo que sucedía en Alemania en aquella época, inmersa en su propia mutación antinatural.


29 may 2019

En nombre del mal

 
En nombre del mal es una antología de relatos de terror, cuyo tema central son las sectas, que os presento por un motivo de enorme importancia: yo soy uno de los autores que participa. De rápida lectura, podéis descargar gratuitamente el libro entrando en:


Mi aportación tiene un toque de terror cósmico, algo que siempre me ha gustado, y espero que os haga pasar un buen mal rato, al igual que todos los demás relatos de esta antología.


2 mar 2018

Mortuary


Mortuary (2005) fue una de las últimas películas que dirigió Tobe Hooper. La penúltima si no tenemos en cuenta los episodios que hizo para Masters of Horror. El proyecto surgió a raíz del merecido éxito del remake La masacre de Toolbox (Toolbox Murders, Tobe Hooper, 2004), de ahí que Mortuary cuente con los mismos guionistas (Jace Anderson, Adam Gierasch) y productor (Tony DiDio), además de Tobe Hooper como director.

La masacre de Toolbox fue una especie de renacer para Hooper. Tras varios años dirigiendo episodios de televisión e infumables telefilmes, Hooper demostraba con esa película que seguía en plena forma. Mortuary continuaba demostrando la eficacia de Hooper como director, a pesar de lo limitado del presupuesto con el que fue rodada.

El film cuenta como Leslie (Denise Crosby) llega a un pueblo de California, acompañada de sus dos hijos Jonathan (Dan Byrd) y Jamie (Stephanie Patton), para encargarse de la mortuaria. Allí, la familia descubre la leyenda del pueblo y un hongo de extrañas propiedades. A partir de aquí se desarrolla una historia con una gran influencia de H. P. Lovecraft, de hecho se cita explicitamente uno de sus textos en la lápida de una tumba, reminiscente de El color que cayó del cielo.

A pesar de sus toques de terror cósmico, el director tejano introduce también bastantes toques de comedia y de la excentricidad histérica que encontramos en sus películas más personales. El representante del pueblo que interpreta Greg Travis, continuamente sonriendo y riendo, y el peculiar sheriff que interpreta Michael Shamus Wiles son un perfecto ejemplo del toque Hooper. Teniendo en cuenta su implicación en la historia y que el guion fue escrito con él ya elegido como director, resulta normal que aparezcan estos toques personales.

No os llevéis a equivoco, Mortuary no está a la altura de los grandes clásicos de Hooper, pero sí que es una película de terror muy entretenida y disfrutable por los fans. La única pega que le encuentro a este título es que el bajo presupuesto hizo que se utilizaran en algunas escenas unos efectos por ordenador que quedan muy cutres. Incluso los títulos de crédito evidencian el bajo presupuesto de la película. El look vídeo digital también hace evidente los limitados medios con que contaron para hacerla.

A pesar de todo, debido a la historia y la dirección, es un título que disfruto sin tener en cuenta estas carencias. Es una lástima que Hooper no puediera contar con algo más de dinero para poder explotar a fondo el guion, pero sigue siendo una película que cumple su función.


23 nov 2017

Providence: H. P. Lovecraft según Alan Moore


Panini Comics acaba de publicar el tercer y último volúmen recopilatorio de Providence, cómic de terror escrito por Alan Moore y dibujado por Jacen Burrows. Ahora que la serie ya está completa, es el momento de ver qué nos han ofrecido los autores a lo largo de los doce inquietantes y perturbadores números recopilados en estos tres volúmenes.

La serie recuerda la estructura e intenciones de Watchmen, en el sentido que a lo largo de estos doce capítulos no solo se nos cuenta una compleja historia. Al mismo tiempo, a través principalmente de la reproducción del diario del protagonista, se nos ofrece un análisis del género y la figura del escritor H. P. Lovecraft. Pero esto forma parte del subtexto, lo principal es la historia, por supuesto. Una historia que mezcla realidad y ficción, inspirándose algunas situaciones y escenarios en sucesos reales y cartas del propio Lovecraft. Además de mezclar personajes ficticios con personajes que realmente existieron. Así, mientras acompañamos al periodista Robert Black por su viaje hacia la América secreta, adentrándose en un mundo aterrador, vemos cómo la realidad y la "irrealidad" se confunden.

Moore ofrece equivalentes "reales" de los personajes y situaciones que aparecen en diversos relatos de Lovecraft. De modo que, si uno es entusiasta del creador del terror cósmico, disfruta enormemente con estos guiños, pero creo que aquel que no conozca a este autor puede disfrutar igualmente la historia por si misma. En este sentido, se ha de mencionar que los volúmenes editados por Panini incluyen, al final, unos artículos en los que Antonio Solinas apunta los distintos relatos a los que Moore hace referencia, precisamente para aquellos no iniciados.

Entrando ya en el comentario más subjetivo, he de decir que Providence me ha parecido una pequeña obra maestra del género. Hacer terror en cómic de forma efectiva es muy complicado. Las ilustraciones de mutilaciones, monstruos y demás me dejan muy indiferente y no me afectan. Me afecta cuando la historia y los personajes me interesan. Moore tejió un argumento, unos diálogos y unos personajes que me atraparon completamente; le sumamos el arte de Burrows para ilustrar lo que escribe Moore y el resultado es que con gran éxito se sumerge al lector en una atmósfera perturbadora. Creo, sobretodo, porque el estilo de dibujar de Burrows, limpio y clásico, transmite de forma mucho más efectiva el terror por su realismo. Estilos más barrocos como, por ejemplo, el de Ben Templesmith, son más usados en el cómic de terror pero siempre me ha parecido que le quitan efectividad a las historias que ilustran, precisamente por alejarse demasiado del realismo. Burrows, además, muestra una gran habilidad a la hora de dar vida a las criaturas indescriptibles de Lovecraft.

Ya he mencionado el subtexto de Providence, o parte de este subtexto, en el que Moore parece analizar la obra de Lovecraft y su influencia en el mundo. Pero lo que más me ha llamado la atención es como Moore hace explícito todo aquello que en la obra de Lovecraft está soterrado o reprimido, en especial el sexo y las escenas gráficas de violencia. Es algo que Moore empezó a hacer en las primeras historias realizadas bajo la influencia lovecraftiana, recopiladas en el volúmen Relatos de Yuggoth y otras historias editado por Editores de tebeos dentro de su colección Avatar, pero que realmente explota en Neonomicon, editado por Panini. Ambos títulos son muy recomendables, pero especialmente Neonomicon, ya que, en cierto modo, Providence es su secuela y algunos hechos se entienden mejor después de leerlo, además de que en Neonomicon se introducen personajes que luego aparecen en Providence.

También recomendaría ver, antes o después, la para mí clásica cinta de John Carpenter En la boca del miedo (In the Mouth of Madness, 1994), ya que tiene algunos puntos en común con el argumento de Providence, aparte de ser ambas tributos a Lovecraft.

En conclusión, recomiendo la lectura de Providence (y mejor después de leer Neonomicon), a todo aficionado al cómic de calidad, al terror y, por supuesto, a la obra de H. P. Lovecraft.

29 may 2017

El vacío (The Void)


En el pasado Festival de Sitges, el del 2016 para los lectores del futuro, The Void (Jeremy Gillespie, Steven Kostanski, 2016) fue una de las películas más anticipadas debido a las reacciones generadas por su paso en distintos festivales. Y cada vez que la veo, me parece que esa reputación está más que merecida. Si todavía no os habéis decidido a sumergiros en esta pesadilla, dejadme que intente convenceros.

Mientras se encuentra de patrulla una noche, el policía Daniel Carter (Aaron Poole) se encuentra con un hombre misterioso que parece herido de gravedad. Carter decide llevarlo a un hospital, pero la única opción es un hospital que está cerrando y con apenas personal, en el que también trabaja su mujer Allison (Kathleen Munroe). Muy pronto, extraños sucesos empiezan a tener lugar y el hospital se ve acosado por un extraño grupo de personas que parece pertenecer a una especie de culto. Y por extrañas criaturas. Y las cosas no hacen más que empeorar.

La pareja de directores formada por Jeremy Gillespie y Steven Kostanski era más conocida por sus incursiones en la parodia y la comedia con títulod como Father's Day (2011) o Manborg (2011), así que tal vez resulte sorprendente este giro hacia el puro terror cósmico. Pero, al igual que sus anteriores trabajos, esta película desprende amor por el género y los directores no ocultan sus influencias. La más evidente, está claro, es la obra de H. P. Lovecraft, pero también hay diversos guiños a clásicos como El más allá (...E tu vivrai nel terrore! L'aldilà, Lucio Fulci, 1981) y El príncipe de las tinieblas (Prince of Darkness, John Carpenter, 1987). De hecho, la influencia de John Carpenter se nota también en el inicio y el planteamiento que recuerdan al de Asalto en la comisaría del distrito 13 (Assault on Precinct 13, John Carpenter, 1976), cambiando la comisaría por un hospital (he escrito esto antes de oír el audiocomentario que hacen los directores, espero haber acertado).

Pero aunque, como es común en proyectos financiados en parte por crowdfunding, se expresa la pasión por el género y la reivindicación del cine de terror de los 80 con guiños, referencias y elaborados efectos especiales; eso no quiere decir que The Void sea un simple ejercicio de nostalgia sin personalidad (si así fuera no estaría escribiendo esto, para empezar). Esta película tiene una personalidad propia, con una rica mitología detrás que se va descubriendo a medida que avanza la trama. De hecho, uno de los elementos con los que más disfruté viendo este film es la manera en que vamos descubriendo todo al mismo tiempo que los protagonistas, sin saber ni entender al principio qué es lo que está pasando.

Otro gran acierto del film a destacar es la atmósfera inquietante que logra crear, atrapando al espectador en la misma pesadilla que sufren los protagonistas. Además, se nos ofrece una gran cantidad de momentos e imágenes perturbadoras que harán las delicias de los aficionados al terror cósmico y tentacular.

Estoy pensando que la próxima vez que vea esta película sea en sesión triple acompañada de El más allá y El príncipe de las tinieblas, aunque me preocupa que al hacerlo sea posible que se abra un agujero dimensional que provoque el fin del mundo (cosa que no deseo que pase por lo menos hasta que haya concluido la nueva Twin Peaks). En todo caso, los amantes del terror no deberían perderse The Void.


13 ene 2016

Lovecraft en primera persona

Os ofrezco este interesante cortometraje dirigido por Alexander Crews que nos cuenta la habitual historia de terror cósmico deudora de H. P. Lovecraft. Lo que lo hace interesante es que se nos cuenta usando cámara subjetiva, con lo que resulta un corto tremendamente efectivo y adapta el estilo narrativo de Lovecraft, principalmente el uso del narrador en primera persona, a la perfección. Espero que también os guste.


13 feb 2015

El terror cósmico según Stephen King

 
Revival, la última novela de Stephen King (por lo menos hasta junio), nos ofrece una historia de terror cósmico pero desde la peculiar perspectiva de este autor clásico del género.

King, como prácticamente todos los autores del género, ya había tratado antes el terror cósmico que moldeara H. P. Lovecraft, pero normalmente había sido en relatos cortos como Los misterios del gusano (incluido en la antología El umbral de la noche). Aquí lo hace en una novela que es la más oscura del autor desde Cementerio de animales. No recuerdo dónde leí esta afirmación, pero habiendo leído ambos libros (Cementerio de animales más de una y dos veces), estoy bastante de acuerdo.

Lo que la hace interesante para mí, que he leído un montón de pastiches e imitadores del estilo Lovecraft, es que King no se basa tanto en el trabajo de Lovecraft, sino que se inspira más en Arthur Machen (que a su vez también inspiró a Lovecraft). Por tanto, no encontrareis en este libro monstruos tentaculares ni cultos ni ninguno de los clichés habituales que muchos escritores utilizan cuando intentan crear algo dentro de este estilo. Lo que sí se encuentra es una continua atmósfera de fatalidad y pesimismo, de impotencia ante unos eventos que superan por completo al narrador (que es lo que hace Lovecraft interesante para mí).

Pero la novela no trata solo sobre el terror cósmico. De hecho, en su mayor parte el narrador nos cuenta cómo se va encontrando con un personaje que le marcará la vida a lo largo de los años. En este sentido, también se parece bastante a Cementerio de animales, así que no esperéis criaturas acechando ni ataques monstruosos cada cincuenta páginas, porque os llevaréis una decepción (desde luego, si la soberbia True Detective os pareció lenta, casi que ni os molestéis en leer esta novela). Recordad, mientras leéis página tras página en la que el narrador se dedica a contarnos su vida, no ir leyendo con prisa esperando a que llegue "la parte buena", porque al final todo resulta importante.

Personalmente, de las novelas que King ha publicado estos últimos años, esta es de las que más me ha gustado, pero, siendo como soy fan suyo, mi opinión tampoco es que sea muy subjetiva. De todos modos, cuando se publique en castellano (si no sabéis inglés, claro) os recomendaría su lectura (si os parece muy caro, id a la biblioteca que os quede más cerca).


23 sept 2014

Desde el más allá y otras historias, ilustrado por Erik Kriek

 
No hace falta decir que soy un gran seguidor de H. P. Lovecraft. Harto de tener cuentos repetidos en diversas antologías, me vendí los libros que tenía en una librería de segunda mano y otros los regalé (menos algunas curiosidades, como un libro de relatos inéditos de Lovecraft terminados por August Derleth) y luego me compré los dos volúmenes con la narrativa completa de Lovecraft que editó Valdemar. Y aunque terminó así mi compra de libros de Lovecraft, más algún libro de poesía y la recopilación de colaboraciones con otros autores que editó también Valdemar, eso no significa que la búsqueda de materiales inspirados por el autor se haya terminado. El universo creado por Lovecraft ha inspirado novelas, relatos, películas, videojuegos, juegos de rol e incluso un musical (ver vídeo abajo) y, por supuesto, cómics.

Erik Kriek adapta e ilustra cinco relatos del maestro del terror cósmico en el volumen Desde el más allá y otras historias: El intruso, El color que cayó del espacio, Dagon, Desde el más allá y La sombra sobre Innsmouth. Son cinco de los relatos más populares y conocidos del autor, algunos adaptados ya al cómic en anteriores ocasiones, convertidos en viñetas con gran maestría por parte de Kriek, en un glorioso blanco y negro que hace perfectamente posible que estas adaptaciones hubieran aparecido en las páginas del clásico Creepy.

Ilustración perteneciente a la adaptación de Desde el más allá

La maestría de Kriek a la hora de adaptar es la principal razón por la que recomiendo este cómic, no solo a los fans de Lovecraft, también a los fans del terror y el cómic en general. El color que cayó del espacio, genial ejemplo de primerizo body horror, Desde el más allá  y La sombra sobre Innsmouth son tres de mis historias favoritas de Lovecraft, pero las ilustraciones de Kriek hicieron que las viviera como si fuera la primera vez, especialmente El color que cayó del espacio. Por eso, si alguien piensa que debido a lo conocidas que son estas historias, este cómic no tiene demasiado interés, creo que se equivoca. Ya la historia que abre el volúmen, El intruso, es una muy acertada adaptación de un breve relato del maestro, con un innegable toque E.C. en el panel final, que resulta una interpretación fresca y poderosa del cuento.

La popularidad e influencia de Lovecraft ha hecho que abunden las adaptaciones de material suyo, pero muchos se limitan a explotar los tópicos asociados con el autor. Kriek va más allá y transmite hábilmente a través de las viñetas la sensación de amenaza y angustia, de horrores cósmicos al acecho, que han hecho de Lovecraft uno de los escritores más influyentes del género.


10 feb 2014

El innombrable (The Unnamable)

Gracias al éxito de las películas de Stuart Gordon, en los 80 y 90, el nombre de H. P. Lovecraft era usado de la misma manera que el de Edgar Allan Poe era usado en los 60. Aunque nunca se llegó al extremo de usar el nombre de Lovecraft en algo que no fuera una adaptación de un relato suyo, como sí sucedió en el caso de Poe (los capitostes de la AIP cambiaron el título de El general Witchfinder [Witchfinder General, Michael Reeves, 1968] por Edgar Allan Poe's Conqueror Worm para venderla en Estados Unidos, El palacio de los espíritus [The Haunted Palace, Roger Corman, 1963] se vendió como una adaptación del poema homónimo de Poe pero en realidad se trataba de una adaptación de El caso de Charles Dexter Ward de Lovecraft), en muchas ocasiones las adaptaciones que se hacían eran muy libres.

Este es el caso de El innombrable (The Unnamable, Jean-Paul Ouellette, 1988), film basado en el relato de Lovecraft Lo innombrable. Los primeros diez minutos son una adaptación más o menos fiel del cuento pero el resto es pura invención del director/guionista Ouellette.

Un grupo de estudiantes de la universidad de Arkham se mete en la vieja casa Winthrop para explorarla, atraídos por las leyendas que se cuentan del lugar. Allí, uno a uno serán eliminados por una monstruosa criatura. Randolph Carter (Mark Kinsey Stephenson) y Howard Damon (Charles King) se enfrentarán a la criatura con la ayuda del Necronomicón.

Como he dicho, los primeros minutos de la película siguen el relato de Lovecraft, así como la película está protagonizada por Randolph Carter, recurrente personaje que protagoniza diversos relatos del maestro del terror cósmico, incluido entre ellos Lo innombrable. Y entiendo que, debido a la breve naturaleza del relato, Ouellette decidiera expandir la historia añadiendo material de su cosecha. Lo que no entiendo es que se usara a Lovecraft para hacer una típica película de "estudiantes" perseguidos por un monstruo.

Además de típica y tópica, El innombrable es bastante aburrida. Aunque los efectos especiales están bastante bien, no salvan al espectador del sopor que provoca el film siguiendo a unos personajes sin interés deambulando por una casa abandonada. A pesar de todo, el film funcionó en vídeo, ya que al cabo de poco tiempo apareció The Unnamable II: The Statement of Randolph Carter aka The Unnamable Returns (Jean-Paul Ouellette, 1992), que por supuesto no tiene nada que ver con el cuento de Lovecraft La declaración de Randolph Carter aunque coja algunos personajes del mismo.
El film arranca momentos después del final de El innombrable para seguir las peripecias de Randolph Carter y Howard Damon enfrentándose a la criatura innombrable. Por increíble que parezca, aunque este film contó con un mayor presupuesto, es más ambicioso y amplía la historia del primer film, es casi tan aburrido como el anterior.

La única razón por las que he visto estas películas es por mi amor a la obra de Lovecraft, que con espíritu masoquista me lleva a ver adaptaciones de sus cuentos y novelas por más malas que sean. Lo curioso es que volví a ver El innombrable porque tenía un buen recuerdo de ella de cuando la vi por primera vez en vídeo, pero no sé en qué estaría pensando.



4 nov 2013

El otro Necronomicón

Tras años sin ir, hace poco volví al Mercat de Sant Antoni. Supongo que debe haber un lugar parecido en todas partes, un mercado de libros de segunda mano, coleccionismo de cómics, de sellos, de minerales, de películas (VHS, DVD y Blu-ray), discos de vinilo y compactos, pósters de películas, etc. Es especialmente conocido como el lugar al que ibas para cambiar cromos y encontrar el que te faltaba para completar tu colección, motivo este por el que mis padres me llevaron por primera vez cuando era niño. Más tarde, ya a partir de los 10 años, iba al Mercat en busca de tebeos y libros de terror.

Dejé de ir al cabo de un tiempo, todavía no sé bien por qué, pero al volver recientemente me quedé sorprendido por el hecho de que sigue más o menos igual, con la misma tendencia horaria (abre los domingos por la mañana y hacia las once ya está lleno de gente) y montones de niños cambiando cromos como yo hacía de pequeño. Sumergido en la nostalgia, me vinieron a la cabeza las diversas joyas que había encontrado a lo largo de los años en este increíble lugar, como una copia en VHS de Videodrome (David Cronenberg, 1983) y antiguos números de Creepy.

Creepy fue un magazine de cómics de terror que imitaba el modelo Warren. Además de las historias, había artículos y curiosidades. Originalmente lanzada en 1979, se cerró al cabo de unos años para volver a publicarse en 1990. Es esta segunda encarnación la que yo descubrí, la cual dejó de existir al cabo de solo 19 números. Correría el año 92 cuando me compré algunos tomos recopilatorios de la revista, que encontré en el Mercat. Creepy me encantaba y fue allí donde descubrí El otro Necronomicón de Antonio Segura (guion) y Brocal Remohí (ilustrador).

Desde que descubrí Creepy, buscaba con devoción cualquier número que pudiese encontrar de la revista, así como cualquier álbum que hubiese publicado Toutain. Fue así como descubrí con gran alegría un álbum que reunía todas las historias (que, desgraciadamente, no eran muchas) que habían aparecido de El otro Necronomicón.

Una muestra de los diversos Creepy, junto a algunos de los álbumes que publicó Toutain con el sello Creepy, que compré con devoción religiosa. Por suerte, mis padres no se dieron cuenta de que era demasiado joven para leer estas fabulosas monstruosidades y pude pervertir mi imaginación sin problemas.

La historia arranca cuando el artista Alberto Breccia se pone en contacto con Segura y Remohí para enseñarles el descubrimiento que ha hecho en una librería: un extraño volumen que, juzgando por el estilo con que está escrito, recopila trabajos desconocidos de H. P. Lovecraft. Segura y Remohí se ponen de inmediato a adaptar las historias en cómic, animados por el editor Josep Toutain. Sin embargo, a medida que van publicando las historias, Segura y Remohí se ven amenazados por unos misteriosos personajes, que parecen salidos de las páginas de El otro Necronomicón. ¿Es posible que lo que Lovecraft escribió no fuera simple ficción? ¿Podrán unos simples creadores de tebeos sobrevivir los horrores cósmicos que les acechan?

Como fan de Lovecraft y de los cómics de terror, El otro Necronomicón es una obra que está hecha a mi medida. Aún hoy día, cuando he vuelto a leer el álbum llevado por la nostalgia, me he descubierto atrapado por las historias y fascinado por ver cómo Segura y Remohí ponen en peligro su vida para dar a conocer los misterios que se ocultan en el misterioso libro descubierto por Breccia. Curiosamente, ahora me ha llamado la atención un momento que tiene su eco en el gran homenaje a Lovecraft En la boca del miedo (In the Mouth of Madness, John Carpenter, 1994) (la cual no había visto en el momento que leí por primera vez El otro Necronomicón).

En las historias se mezclan los temas lovecraftianos con otros clásicos del terror, leyendas y aportaciones originales de los autores. Es una lástima que la prematura defunción de Creepy impidiera un mayor desarrollo de la serie, ya que las historias que se publicaron te dejan con ganas de más. Segura le aporta a los guiones un tono respetuoso y, al mismo tiempo, ligeramente irreverente, por lo que no se trata de simples refritos de las tramas de terror cósmico de sobra conocidas por los aficionados. Por otro lado, las ilustraciones de Remohí poseen la misma fuerza en los aspectos realistas como en los terroríficos, dando vida de forma impactante a aquellas criaturas que los personajes de Lovecraft estaban demasiado aterrados para describir.

Si podéis encontrar este álbum en algún lugar como el Mercat que tenemos en Barcelona, compradlo sin pensarlo. Os llevaréis una pequeña joya a casa, aunque corréis el riesgo de poner en peligro vuestra cordura. Los horrores que contiene pueden escaparse fácilmente de su prisión de papel.

31 oct 2013

Especial Halloween: Celebrando el terror ochentero



Llega ese momento del año en que todo quisqui se monta su maratón particular de películas de terror. Aquí no podemos ser menos y nos tiramos por el puente con todo el mundo. Sin embargo, he querido darle mi toque personal con un maratón que celebra una de las mejores décadas del género: los 80. No es que crea que antes y después no se han hecho obras maestras, pero es la década que hizo de mi un fanático del género. Os presento unas cuantas perlas surgidas en la época dorada de los calentadores, que os harán disfrutar de lo lindo con todo aquello que hizo grandes a los 80: litros de sangre, violencia injustificada, desnudos gratuitos y mala leche. Como siempre, podéis clicar en los títulos para leer artículos más extensos sobre estas maravillas.


Empezamos con una película que, para mí, es la esencia misma de lo que decía en la introducción. Originalmente filmada con el título de La maldición de Hamilton High, alguna mente privilegiada decidió estrenarla como si fuera una secuela de Prom Night: Llamadas de terror (Prom Night, Paul Lynch, 1980), pensando que así daría más dinero. Fue una maniobra estúpida e injusta, ya que Hello Mary Lou es un film muy superior a Prom Night y podría haber iniciado su propia saga. En todo caso, esta película es una auténtica joya. Su mezcla de humor negro, terror y mala leche la hace única, además de los diversos homenajes que se hacen al género. Su historia no es que sea nada del otro mundo, pero su ejecución la hace especial.



No se puede hacer un maratón de pelis de terror sin poner un slasher, menos aún cuando se centra en los 80, la década del slasher. La quema es uno de los primeros ejemplos del género, surgido a raíz del éxito de la clásica Viernes 13 (Friday the 13th, Sean S. Cunningham, 1980), aunque los productores insistan en negarlo y asegurar que habían ideado la historia de la película muchísimo antes. En fin, este film nos ofrece generosas dosis de diversión, gracias especialmente a los fantásticos efectos especiales que hiciera Tom Savini. Adolescentes de campamento, asesino enmascarado con ganas de venganza, espectadores ávidos de emociones fuertes: la combinación perfecta. Aseguraos de que sea la versión sin censurar.



Payasos asesinos (Killer Klowns from Outer Space, Stephen Chiodo, 1988)
Recuerdo que cuando vi por primera vez esta película en vídeo me pareció aterradora. Claro, entonces solo tenía ocho años, pero los payasos me daban miedo y estos payasos espaciales con su hilera de colmillos amarillentos, sus pieles arrugadas y sus malas intenciones me daban mucho miedo. Más tarde, cuando revisité el film en DVD, me sorprendió descubrir lo divertida que era. Y esto es algo muy típico del cine ochentero: la mezcla de comedia y terror era muy habitual (aunque no siempre funcionara). Lo que me pareció igual de cuando la vi con ocho años a cuando la vi con algunos cuantos años más, es que es una película muy imaginativa e interesante. Y me sentiré muy feliz si descubro esta maravilla a alguien que no la conozca.




Ahora nos ponemos serios con un clasicazo de tomo y lomo. Hellraiser representó en su momento un soplo de aire fresco en el género, ya que era una película de terror adulta que no implicaba un grupo de adolescentes haciendo "adolescenterías". Cierto, tras la segunda y la tercera entrega la saga fue perdiendo calidad de forma progresiva desde el momento en que cayó en manos de los Weinstein, reduciendo a Pinhead y compañía a simples villanos de turno. Pero eso no quita que la primera siga siendo una maravilla, aunque sus últimos minutos sean algo flojos, está llena de poderosas imágenes y momentos. También hay que mencionar la fabulosa banda sonora que compusiera Christopher Young, que seguramente mis vecinos odian ya que tengo tendencia a escucharla a un volumen muy alto (junto a la de la 2ª parte) mientras leo alguna novela o cómic de terror. La novela de Clive Barker en que se basa es una de mis favoritas.



El  príncipe de las tinieblas (Prince of Darkness, John Carpenter, 1987)
La década de los 80 fue la mejor y más productiva de John Carpenter. El príncipe de las tinieblas es prueba de ello: con una localización y un presupuesto reducido, Carpenter se las arregla para crear una historia de terror cósmico de proporciones épicas. Esta es la segunda entrega de la trilogía del apocalipsis de Carpenter, como muchos ya sabéis, donde el maestro demuestra como puede mantener al espectador inquieto sin necesidad de grandes explosiones de sonido ni meter un susto cada cinco minutos. Es para darle un toque de clase al maratón.



Acabamos a lo grande, con una locura que solo podría haber tenido en lugar en los 80. Mezcla de ciencia ficción y terror, esta película es una montaña rusa de emociones, un viaje fantástico que nos tiene al borde del sillón de principio a fin. La poderosa presencia de Mathilda May la convirtió en una fantasía erótica recurrente para mí, que al igual que el resto de personajes me quedé hipnotizado por esta vampira espacial. La película definitiva sobre la fascinación masculina por la mujer, una épica de destrucción, terror y locura. Este homenaje al cine de la Hammer es para mí una obra maestra. Arrow ha editado la edición definitiva del film en una estupenda edición en dos discos y caja metálica (la de funda normal no trae segundo disco con la versión americana de la película), mejor que la de Scream Factory.


6 mar 2012

The Theatre Bizarre


The Theatre Bizarre (2011) es una interesante antologia de historias de terror vista en el Festival de Sitges. Como suele ser habitual en este tipo de películas, el resultado final es algo irregular pero en general es bastante original y presenta interesantes conceptos, como en la reciente Little Deaths (2011). Se trata de una coproducción entre EUA, Canadá y Francia, lo que le da una curiosa mezcla de ambientaciones europeas y americanas, aunque el hecho de ser rodada en vídeo digital de alta definición le da un aspecto algo artificial en algunos segmentos.

The Theatre Bizarre, dir. Jeremy Kasten, guion Zach Chassler. No se trata de un relato independiente sino del hilo narrativo que une todas las historias. Enola Penny (Virginia Newcomb) es una mujer que parece vivir obsesionada por un teatro abandonado que hay frente a su casa. Una noche ve la puerta abierta y decide entrar, contenta de satisfacer su obsesión. Una vez dentro, un extraño maestro de ceremonias, Peg Poett (fantástico como siempre Udo Kier), empezará a narrarle toda una serie de historias. El estilo de que había hecho gala Kasten en la sorprendentemente interesante The Wizard of Gore (2007) es el ideal para representar el decadente y misterioso teatro en el que somos introducidos. Al tratarse del puente entre las historias no desarrolla un argumento especialmente interesante pero sí lo es visualmente.

The Mother of Toads, dir. Richard Stanley, guion Richard Stanley, Scarlett Amaris y Emiliano Ranzani. El director de Dust Devil (1992) nos ofrece un relato que, según los títulos de crédito del final, está "inspirado en los trabajos de Clark Ashton Smith & Howard Phillips Lovecraft". Aclaración algo innecesaria, ya que cualquiera que esté familiarizado con el trabajo de la editorial Arkham y la revista Weird Tales reconocerá de inmediato los diversos elementos presentes en esta historia. Una pareja, Martin (Shane Woodward) y Karina (Victoria Maurette) está de vacaciones por Francia. Mientras visitan una parada donde se venden extraños libros y joyas, la dueña Mare Antoinette (nada menos que Catriona MacColl) le dice a Martin que tiene un ejemplar del Necronomicon en su casa. Y por supuesto, Martin querrá verlo provocando que la pareja viva una noche de terror. Sencilla historia que explota de forma efectiva la mitología y la iconografía del horror cósmico que cultivaron Smith y Lovecraft, con una gran atmósfera y algún buen momento. También hay una referencia a las películas lovecraftianas de Lucio Fulci: mientras Martin ojea el Necronomicon podemos ver dibujado el símbolo que aparece de forma prominente en el clásico de Fulci El más allá (...E tu vivrai nel terrore! L'aldilà, 1981), película protagonizada por Catriona MacColl, también presente en este relato, así que no creo que sea casualidad.

I Love You, dir. y guion Buddy Giovinazzo. Algo tópica historia sobre una pareja que llega al final de su recorrido. Mo (Suzan Anbeh) ha encontrado el amor en brazos de otro hombre, así que decide dejar de una vez al posesivo Axel (André Hennicke). Lo único destacable de esta historia es que como ella es francesa y el alemán, cada uno recurre a su lengua materna a la hora de insultar al otro, el resto es el típico "todo parece normal pero de repente se revela que algo HORRIBLE ha sucedido". Su conclusión también es bastante típica.

Wet Dreams, dir. Tom Savini, guion John Esposito. Relato que sirve como contraste al anterior I Love You, aquí se trata también de un relato que gira en torno a una pareja en crisis, aunque en esta ocasión es él el infiel. Donnie (James Gill) tiene una serie de sueños sexuales que acaban convertidos en pesadillas y de los que intenta encontrar sentido con la ayuda de su psiquiatra, el doctor Maurey (Tom Savini). Mientras, su esposa Carla (Debbie Rochon) sufre en silencio. De todos los relatos, este es el único que entendí después de ver la película, mientras pensaba sobre él camino de la salida, mientras los demás se entienden a la primera, así que por eso le doy un punto extra. También me hizo gracia el irónico final a la EC. Pero, si algo destaca en el segmento, siendo Savini el director, son los efectos especiales, muy logrados. Todo ello contribuye a que olvides que sigue siendo "más de lo mismo".

The Accident, dir. y guion Douglas Buck. Este es un relato que destaca del resto por no ser un relato de terror. O al menos no lo es en el sentido clásico. Está muy bien realizado y tiene una lograda atmósfera onírica para tratar la conversación entre una niña (Mélodie Simard) y su madre (Lena Kleine) alrededor de la muerte, originada por un accidente en la carretera. Una poesía visual que sirve de descanso para los excesos de los anteriores relatos.

Vision Stains, dir. y guion Karim Hussein. El mejor y más original relato de toda la película. Gira en torno a la obsesión de una mujer (Kaniehtiio Horn) que se dedica a recopilar los recuerdos y la vida de mujeres vagabundas utilizando un método... Bueno, peculiar. Una historia realmente diferente del resto, tremendamente interesante.

Sweets, dir. y guion David Gregory. El peor relato de todos, una sátira algo predecible realizada con un estilo exagerado y muy pop-art. De nuevo, una pareja rompe: Estelle (Lindsay Goranson) decide abandonar a Greg (Guilford Adams). Ella va soltando los tópicos habituales de rupturas (no eres tú, soy yo, podemos seguir siendo amigos, ya no siento lo mismo...) de forma mecánica e inexpresiva, mientras él reacciona de forma exagerada, llorando y lamentándose. La ambientación y los flashbacks dejan clara la intención satírico-humorística del director de caricaturizar los dramas de pareja, pero personalmente no me hizo gracia y me aburrió bastante. Tampoco ayuda la predecible conclusión del relato.

Casi dos horas de sangre, muerte y terror para una película que tal vez habría ganado si se hubieran eliminado un par de relatos. Interesante y en varios instantes original antología de la que disfrutarán los aficionados al género. Yo, por lo menos, la disfruté a pesar de su irregular resultado final.