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28 ago 2026

School of the Holy Beast (Seijû gakuen)

 


 

Un género como la nunsploitation es habitual encontrarlo en países con una fuerte presencia católica, como Italia. Sin embargo, desde la lejana Japón llegó School of the Holy Beast (Seijû gakuen, Norifumi Suzuki, 1974). Película que mezcla una historia de venganza, de las que tan bien se les daba a los japoneses, con la nunsploitation más perversa.

Después de una última juerga por la ciudad, Maya Takigawa (Yumi Takigawa) entra en un convento para hacerse monja. No por una cuestión de fe, sino para investigar las extrañas circunstancias en que murió su madre. Una vez dentro, se encuentra que una institución dominada por un conjunto de hipócritas, crueles y, por si fuera poco, homicidas que se esconden tras una fachada de virtud y fe.

A primera vista, School of the Holy Beast se aparta del género, es más una historia de misterio y, luego, venganza. Pero las tramas y personajes secundarios, como la chica rebelde que se mete en el convento para evitar algo peor o la virtuosa monja que oculta que va más salida que el canto de una mesa sin olvidar los inevitables momentos sáficos, son los típicos del género y ofrece las elevadas dosis de erotismo que cabría esperar en un título como este.

Sin embargo, la película de Norifumi Suzuki es más política que otras películas del género. Contiene un feroz mensaje anticlerical que queda entrelazado con las escenas de erotismo BDSM. Suzuki ya había dado muestras de esta tendencia en su anterior película Sex & Fury (Furyô anego den: Inoshika Ochô, 1973), pero aquí se convierte en el centro del film. Puede que parezca algo exagerado al ver la película hoy día, pero pensad que, en la época en que se rodó esta película, en España había monjas que llevaban décadas robando bebés, así que no parece tan descabellado como puede parecer a simple vista. Así, las escenas se van haciendo progresivamente más crueles, en especial cuando se ataca la superstición de las cazas de brujas.

Suzuki filma escenas de tortura y erotismo BDSM realmente bellas, pero intercala escenas cómicas para que el impacto de esta poesía del dolor no resulte excesivo. Ya he dicho, de todos modos, que detrás de estas escenas hay un contenido político. El director también utiliza en su lenguaje narrativo técnicas típicas de la vanguardia de la época, aunque estas técnicas se reservan  principalmente para las escenas fuera del convento. Como si se quisiera resaltar lo anticuado y reprimido del interior del convento de esta forma. Curiosamente, aunque en la película se ataca a la jerarquía religiosa, no es un film ateo. La espiritualidad tiene su papel dentro del film, protagonizando una de los momentos climáticos.

Personalmente creo que es un film interesante pero no sé si es para todo el mundo. Ofrece una experiencia inolvidable, eso lo garantizo.

 

31 jul 2026

Sex & Fury (Furyô anego den: Inoshika Ochô)

 


 

El título no engaña, Sex & Fury (Furyô anego den: Inoshika Ochô, Norifumi Suzuki, 1973) ofrece generosas dosis de furia y  de sexo. Bueno, más que sexo, lo que encontramos es erotismo grotesco, además de litros de sangre. Pero, a pesar de las apariencias, esta es una película que con el tiempo ha sido reevaluada por su contenido feminista, si bien este no era intencionado.

Cuando era niña, Ochô Inoshika (Reiko Ike) fue testigo de como su padre fue asesinado. Antes de morir, el padre dejó unas pistas para identificar a los asesinos, unas cartas con unas figuras que representan a cada uno de los responsables, lo que ha llevado a Ochô a convertirse en una experta jugadora, además de una carterista muy habilidosa. Su destino se cruza con el de Shunosuke (Masataka Naruse), un anarquista que busca también vengar la muerte de su padre. Para completar el triángulo, Christina (Christina Lindberg) es una espía que llega a Japón como una famosa bailarina, utilizando su misión para reunirse con su amante Shunosuke. Los tres se ven envueltos en sangrientas venganzas que unirán sus destinos contra los asesinos responsables de tanta desgracia.

Basada en un manga de Tarô Bonten, la película de Norifumi Suzuki sigue una línea de títulos japoneses que estaban llevando al límite lo que se podía mostrar en las pantallas de cine en cuanto a sexo y violencia,  con la esperanza de apartar a los japoneses de las pantallas de televisión, una táctica similar a lo que se hizo en Italia. Sex & Fury le sirve al director para construir secuencias memorables de acción, explotar los encantos de las dos actrices protagonistas y, a pesar del bajo presupuesto y el tiempo limitado, crear momentos estéticos cargados de sangriento romanticismo. El acierto de unir dos actrices icónicas como Reiko Ike y Christina Lindberg fue todo un acierto, ya que ambas aportan una energía distinta y personal que ensalza sus escenas. La interpretación de Lindberg tal vez no sea la mejor, pero se ha de tener que en cuenta que estaba interpretando un papel en dos lenguas que no eran la suya: inglés y japonés, lo cual no debió ser nada fácil. Ike domina la película, no hay duda, protagonizando una de las escenas más memorables: la atacan en la bañera con la esperanza de que se sienta vulnerable, pero ella logra matarlos a todos desnuda y armada con una espada que roba a uno de sus atacantes.

Esta escena es también emblemática de la extraña mezcla de exploitation y feminismo del film. A pesar de no desperdiciar ninguna excusa del guion que ofrezca la posibilidad de desnudar a las actrices, las muestra también enfrentadas a un mundo masculino sin piedad. Un mundo que busca abusar de ellas y que se arrodillen ante el poder, pero ellas se alzan en un despliegue de fuerza, tenacidad y, bueno, furia.

Sex & Fury fue concebida como un producto sensacionalista que atrajera espectadores en busca de emociones baratas. Pero el director, los guionistas y el reparto convirtieron el film en un título memorable, lleno de momentos bizarros y hermosos, sórdidos y románticos. Una mezcla imposible que, a pesar de todo, funciona.

 


 

El éxito de Sex & Fury puso en marcha una secuela de forma casi instantánea: Female Yakuza Tale: Inquisition and Torture (Yasagure anego den: Sôkatsu rinchi, Teruo Ishii, 1973). Adaptando de nuevo un manga de Tarô Bonten, en esta ocasión Ochô Inoshika se enfrenta al clan yakuza Ogi, que utiliza a prostitutas para que transporten drogas escondidas en sus vaginas. Para esta secuela, el director Teruo Ishii creó un film bien distinto del que lo precedió.

El film arranca con una secuencia de títulos de crédito que busca recrear el impacto de la escena más memorable de Sex & Fury. Pero, a partir de aquí, el film cambia en tono y estilo. Female Yakuza Tale hace un mayor énfasis en la comedia, llegando al punto de introducir a Yoshimi (Makoto Aikawa), un personaje que es una sátira de la prisionera Escorpión que hizo famosa Meiko Kaji. El tono más cómico enlaza con una actitud más anárquica por parte del director. Mientras que en la primera la recreación histórica estaba bastante cuidada teniendo en cuenta los medios, aquí nos encontramos personajes que parecen vestidos de manera contemporánea a cuando se rodó el film. Otra muestra de la actitud iconoclasta del director es la inclusión de momentos que parecen más cercanos al cine experimental y artístico mezclados con perversión habitual en este género japonés. Eso sí, en el film también hay grandes dosis del erotismo grotesco en el que estaba especializado el director.

La historia no es tan interesante como la de la primera entrega, pero se las arreglan para estirarla lo máximo posible. Sumado al tono más cómico esto hace que, para mí, esta entrega no sea tan redonda como la primera. Sin embargo, sin compararla con la película de Norifumi Suzuki, resulta una película entretenida y divertida, si os gusta la comedia mezclada con toques grotescos, sangre y una deliciosa sordidez. 

26 jun 2026

Mermaid Legend (Ningyo densetsu)

 


 

No tengo ningún interés en las listas de películas. No creo que exista una mejor o peor película en tal o cual género, es algo demasiado subjetivo y siempre cambiante porque se están haciendo películas continuamente. Es por eso que siempre soy algo escéptico cuando se refieren a una película como la mejor en su género. Sin embargo, cuando oí que se describía a Mermaid Legend (Ningyo densetsu, Toshiharu Ikeda, 1984) en esos términos me llamó la atención, ya que desconocía completamente esta película. Y, tras haberla visto, no sé si es la mejor película de venganza que se ha hecho, pero, desde luego, está entre las mejores.

Keisuke (Jun Itô) y Migiwa Saeki (Mari Shirato) son un joven matrimonio que vive en un pueblo pesquero. Él es pescador y ella se dedica a la pesca submarina a pleno pulmón.  Una noche, Keisuke es testigo de un asesinato. Lo intenta denunciar pero lo único que consigue es que se convierta él en el objetivo de los asesinos. Matan a Keisuke pero no logran eliminar a Migiwa que sobrevive al ataque, por lo que deciden colgarle el muerto. Obligada a huir, ya que la policía la cree responsable del asesinato de Keisuke, Migiwa dará rienda suelta a su furia en una sangrienta venganza.

 


 

Sobre el papel, Mermaid Legend no parece muy distinta de otras películas de argumento vengativo similar. Pero, como sucede a menudo, la clave está en la ejecución y los elementos únicos que el director le añadió al film. La película mezcla realismo dramático con misticismo y momentos poéticos, que resultan más llamativos junto a las escenas sangrientas. La estructura que se nos presenta es una primera mitad que es un thriller dramático en el que se desenvuelve la trama, rodada de un modo naturalista. La segunda mitad aprieta el acelerador en todos los aspectos, con grandes dosis de violencia a los que se añade un toque de misticismo. En este aspecto también contribuye la banda sonora de Toshiyuki Honda, que le da una capa onírica y lírica al film. Es una estructura que resultará familiar a los que hayan visto Audition (Ôdishon, Takashi Miike, 1999), un clásico moderno sobre el que Mermaid Legend parece haber influido. Otra película sobre la que me hizo pensar el film de Toshiharu Ikeda es el clásico de violación & venganza Ángel de venganza (Ms.45, Abel Ferrara, 1981). Principalmente por la forma en que muestra la espiral de locura por la que se desliza la protagonista, jugando con las simpatías del espectador. Aunque en el caso de Mermaid Legend, Migiwa cuenta con el apoyo de las fuerzas de la Naturaleza.

Es su aspecto místico lo que más me llamó la atención de la película, en especial por el contraste con el realismo y el naturalismo del inicio del film. Al principio de la película, hay una escena en la que Migiwa y Keisuke hablan sobre lo que harían si el otro muriera y él dice: "tú no morirás, puede que mueras pero no morirás nunca". Un diálogo que parece simplemente romántico, pero que adquiere otro significado cuando vemos a Migiwa sobrevivir de manera repetida situaciones de las que otros no saldrían con vida. Parece que Migiwa se transforma en pura furia, lo que le permite comunicarse con fuerzas elementales. La manera en que el director maneja estos elementos hace evidente porque se le ofreció dirigir Female Prisoner Scorpion: Death Threat (Joshū sasori: satsujin yokoku, 1991), ya que ambas ofrecen una mezcla parecida de realismo y momentos místicos/sobrenaturales.

Mermaid Legend no era conocida fuera de Japón, donde se había convertido en una auténtica película de culto, pero gracias a distintas ediciones en Blu-ray ha sido ya reconocida en Occidente como el título único que es. Un film que ofrece mucho más de lo que parece a primera vista.

 

19 jun 2026

De hombre a hombre (Da uomo a uomo)

 


 

La venganza ha sido un argumento que ha dado origen a multitud de clásicos dentro del western, tanto en el americano como en el italiano. Aquí tenemos uno de los ejemplos más notables, De hombre a hombre (Da uomo a uomo, Giulio Petroni, 1967). Es un clásico, una de las muchas películas que inspiró el Kill Bill (2003) de Quentin Tarantino y que cuenta con una gran banda sonora de Ennio Morricone, que no ha perdido un ápice de fuerza ni su crueldad ha quedado suavizada por el tiempo.

El pequeño Bill (Walter Giulangeli) es testigo de cómo un grupo de forajidos asesina a su padre, seguido de la violación y ejecución de su madre y de su hermana. Los forajidos queman la casa, pero Bill sobrevive. Quince años más tarde, Bill (John Phillip Law), ya adulto, se ha convertido en un experto tirador, después de años preparándose para vengarse de los salvajes que acabaron con su familia. Paralelamente, Ryan (Lee Van Cleef) sale de la cárcel tras cumplir su condena. Ryan sale con una sola idea: vengarse de los hombres que le traicionaron y provocaron que acabara en prisión. Quiere el destino que los hombres de los que se quieren vengar Bill y Ryan sean los mismos, lo que provoque que ambos se enfrenten para poder ser los primeros en acabar con los criminales. Pero estos no tienen intención de ser presa de ninguno de los dos. Es una situación que, ya os podréis imaginar, provoca que se sucedan muchas, muchas muertes hasta el enfrentamiento final.

De hombre a hombre, cuyo título americano es mucho más evocador y acertado: Death Rides a Horse, fue dirigida por Giulio Petroni. Un director que se tomaba muy en serio su trabajo y no encaró el proyecto como una simple película de acción para ganar unas cuantas liras. Es por eso que, visualmente, la película está muy cuidada, con planos interesantes y unas secuencias de acción muy bien diseñadas. Pero lo que le da el toque épico a esta película es el guion de Luciano Vincenzoni. Vincenzoni fue guionista de Sergio Leone, para el que escribió La muerte tenía un precio (Per qualche dollaro in più, 1965) y El bueno, el feo y el malo (Il buono, il brutto, il cattivo, 1966). Lo que explica que las tres tengan estructuras similares, similares formas de enfocar la narrativa y contengan referencias a los westerns clásicos americanos.

Cada enfrentamiento con cada uno de los forajidos es diverso y más o menos complejo dependiendo del personaje. Por ejemplo, el primero lleva al clásico duelo a tiros, mientras que con el segundo, al que da vida el veterano del cine de género Luigi Pistilli, se ha convertido con el tiempo en un político. Así que se introduce unos toques de sátira política y humor negro en esta sección. Estos cambios, sumado a los enfrentamientos entre los personajes de Lee Van Cleef y John Phillip Law hacen que las casi dos horas de duración se pasen bastante rápido. Y aún es ligera si pensamos en las tres horas de El bueno, el feo y el malo (tres horas de obra maestra, soberbias, pero tres horas).

Cuando se llega a la parte final, el conocedor del género reconocerá inmediatamente hacia dónde se dirige el film, lo que puede provocar dos reacciones: o placer anticipado por imaginar lo que va a pasar, o perderá interés si ya no está enganchado a la historia. Espero que a la mayoría le suceda lo primero, que es lo que me pasó a mí. Law y Van Cleef se doblan a sí mismos en el audio inglés, haciendo fácil disfrutar con el enfrentamiento entre ambos, en particular con la habilidad casi sobrenatural del personaje de Van Cleef para eliminar enemigos. Así que cuando se entra en el tramo final para mí fue la guinda del pastel.

El film es sorprendentemente violento y cruel para la época en la que se rodó, lo que se podría decir que lo ha mantenido actual. Un motivo más que ha contribuido a convertir este título en un clásico del género.

 

12 jun 2026

Female Prisoner Scorpion: Death Threat (Joshū sasori: satsujin yokoku)

 


 

La gran Meiko Kaji dejó tal impronta en el personaje de la Prisionera Escorpión, que se hace imposible ver a otra actriz encarnando el papel. Y no fue porque no lo intentaran, con distintos reboots y hasta una serie de televisión. Pero ninguno de los proyectos realizados después de las cuatro películas protagonizadas por Kaji tuvo el impacto de la saga original. Sin embargo, tal vez porque contaba con Fumio Kônami que fue el guionista de la saga original, Female Prisoner Scorpion: Death Threat (Joshū sasori: satsujin yokoku, Toshiharu Ikeda, 1991) resulta una interesante y entretenida adición a la franquicia.

Una joven asesina a sueldo, Nami Matsushima (Natsuki Okamoto), recibe el encargo de infiltrarse en una prisión para matar a Nami Matsukawa, la prisionera escorpión, tras décadas encerrada en una mazmorra. Pero una vez allí, la asesina descubre que las cosas no son como parecen, es traicionada y abandonada. Tras sufrir distintas torturas e intentos de asesinato, una nueva prisionera Escorpión se alzará para llevar a cabo una sangrienta venganza.

Es lo que esta franquicia necesitaba, el director de Tokyo Snuff (Shiryô no wana, 1988) dándole su particular visión al guion de Fumio Kônami. Toshiharu Ikeda encaja con el material a la perfección, mezclando momentos brutales y sangrientos con otros espirituales y casi poéticos. También expone sin tapujos el mensaje revolucionario, feminista y contra el patriarcado del film. Cuando una de las escenas nos presenta a la protagonista crucificada con la bandera de Japón de fondo, te das cuenta de que hay algo más que simple exploitation, sin mencionar a los políticos que quieren matar a la prisionera Escorpión por el temor de que sea un ejemplo las mujeres. Y si hubiera sido solo una cinta exploitation violenta y sangrienta bien hecha, también habría tenido su mérito, pero es mucho más profunda de lo que parece a primera vista. Esto hace que su visionado resulte en una experiencia más rica.

La película hace algo que hoy es bastante habitual y entonces era inédito, es una secuela de la saga protagonizada por Meiko Kaji y al mismo tiempo un reboot que empieza de nuevo. Para ello, la Escorpión original le pasa el testimonio de la venganza a la nueva Escorpión, que también ha sido forjada en el fuego de la venganza. Natsuki Okamoto no tiene el carisma de Meiko Kaji, su mirada asesina no tenía rival, pero hace un buen trabajo encarnando a esta nueva Escorpión que se deshace de sus enemigos con brutal efectividad.

Vista hoy día, el mensaje revolucionario de la película es más necesario que nunca viendo el panorama que nos rodea. Además, ofrece todos los elementos del cine exploitation que un fan podría desear, una buena adición si después de ver la saga protagonizada por Kaji os quedan ganas de más.

 

6 mar 2026

Poppers

 


 

Tras la fantástica e irrepetible época salvaje y sin reglas que disfrutó el cine español tras la muerte del dictador Francisco Franco, en 1983 llegó la ley Miró que destruyó el fértil e imaginativo paisaje cinematográfico español. Lo sustituyó por otro más serio y aceptable, también más aburrido, predecible y falto de imaginación. Pero algunos títulos consiguieron colarse entre tanta "aceptabilidad" y "respetabilidad", siendo un ejemplo de ello la psicotrónica Poppers (José María Castellví, 1984).

Santos (Miguel Ortiz) acaba de salir de la cárcel cuando recibe una oferta de trabajo que parece algo peculiar. Cuando se presenta para ver de qué trata el trabajo, se encuentra ante un grupo de viejos ricos. Estos le ofrecen un millón de dólares en diamantes a cambio de convertirse en su presa de caza. Si sobrevive, se queda los diamantes, si le atrapan muere. Sin embargo, no todo es lo que parece y tras esta macabra oferta se esconde una sádica venganza. Santos recibirá solo la ayuda de Lola (Giannina Facio), una misteriosa mujer que se convertirá en su aliada.

José María Castellví era un prestigioso fotógrafo, este prestigio lo ayudó a poner en marcha el proyecto. Otro factor que contribuyó a poner en marcha esta delirante historia fue que se disfrazó de película de "la movida". Para los más jóvenes, la movida fue una nueva hornada de jóvenes artistas que recogían los avances punk y new wave de Europa y Estados Unidos, dándoles una impronta personal. Era una época en que España estaba desesperada por demostrar que era un país moderno que había dejado atrás el retraso de la Dictadura. Desde los medios centralistas, se rebautizó el movimiento como "la movida madrileña", como si solo fuera una cosa de la capital, promocionando aquellos ejemplares más aceptables dentro del movimiento, los que provenían de familias con dinero, apartando o ignorando al resto. Castellví era mayor que los integrantes de la movida, pero logró colar su proyecto gracias a su estética urbana y moderna. El film también abraza una estética gay, exagerada y punk, que incluye también ecos del cómic underground, que aquella época estaba experimentando una explosión de títulos y artistas, en particular de Anarcoma de Nazario.

Castellví creó una historia que es puro pulp, con personajes clásicos del cine negro a los que viste de cuero para moverse en una ciudad sin identificar, en un momento temporal sin identificar, aumentando la sensación de cómic en movimiento. La historia arranca como si fuera una nueva versión de El malvado Zaroff (The Most Dangerous Game, Irving Pichel, Ernest B. Schoedsack, 1932), pero pronto avanza hacia una historia de sangrientas venganzas. En el centro, la historia de amor entre Santos y Lola, tan pulp como la trama que protagonizan. Teniendo en cuenta el estilo de la película, tal vez habría encajado mejor si fuera una historia de amor gay o si Lola fuera una travesti como Anarcoma. Pero, aunque parezca increíble viéndola, la película tenía ciertas aspiraciones comerciales de ahí que se optara por una historia de amor más convencional.

Pero el problema de Poppers cuando se estrenó, y la razón por la que se ha convertido en una obra de culto a reivindicar, es que se era demasiado extrema para el cine comercial convencional, pero era demasiado pop y celebraba demasiado el cine de género como para ser aceptada en el circuito del cine de autor. Pasados los años, la única película que dirigió Castellví, los otros proyectos que ideó resultaron demasiado caros para la época, ha quedado como una instantánea de una época y un lugar, una divertida película que sumerge al espectador en un mundo de fantasía en el que los héroes visten cuero negro.

 

30 dic 2025

Intimate Confessions of a Chinese Courtesan (Ai Nu)

 


 

Conocida internacionalmente como Intimate Confessions of a Chinese Courtesan (Ai Nu, Yuen Chor, 1972), sería comprensible pensar que esta película es una cinta erótica por su título. Pero nada más lejos de la realidad, este clásico de culto narra la historia de Ai Nu (Lily Ho), una joven secuestrada por un grupo de maleantes que se dedica a conseguir chicas para el burdel que regenta Chun Yi (Betty Pei Ti). Ai Nu hace todo lo posible por escapar pero es torturada para que se someta a las normas del burdel, pero ella no se rinde y aprende artes marciales para vengarse de todos aquellos culpables de su sufrimiento.

Ya he dicho que, a pesar del ligeramente lujurioso título, este no es un film erótico. Pero en el momento de su estreno a inicios de los 70 del siglo XX fue un título polémico ya que, gracias a un relajamiento de la censura, era más explícita en ese sentido que películas anteriores hongkonesas, si bien todavía no tan explícitas como películas europeas de la misma época. Lo más polémico en el Hong Kong de entonces es que en este film se mostraba por primera vez una relación lésbica, la que mantienen Ai Nu y Chun Yi.

Sin embargo, si solo fuera por eso, el film no habría llegado hasta nuestros días ni adquirido la admiración que ha ido acumulando a lo largo de los años. El centro del film es la venganza de Ai Nu, una venganza que lleva a cabo de forma ingeniosa, eludiendo las fuerzas del orden que sospechan que ella es la culpable de los recientes asesinatos que están teniendo lugar en la zona. En las escenas que tratan esta investigación el director aprovecha para introducir toques de crítica a los ricos corruptos y satirizar a las personas en lugares de poder.

Y si esto no fuera bastante, al tratarse de una producción de Shaw Brothers, el film contiene fantásticas escenas de acción, violentas y dinámicas como era la marca de la casa. Ni Lily Ho ni Betty Pei Ti eran artistas marciales, pero eso no impide que las escenas que protagonizan sean emocionantes y entretenidas, en especial el sangriento clímax.

Intimate Confessions of a Chinese Courtesan mezcla elementos de diversos géneros para crear una historia de venganza entretenida y absorbente de principio a fin. La novedad de tener a personajes femeninos como protagonistas de esta historia hizo que llamara la atención en su momento, más allá de la novedad la película se mantienen vigente por la calidad de las interpretaciones, la acción y la fuerza de estos personajes femeninos.

 

19 sept 2025

Her Vengeance (Huet mui gwai)

 


 

Hay pocos géneros tan problemáticos como el rape & revenge, traducido "violación y venganza". Es un género que ha dado películas tanto feministas como misóginas, dependiendo de la sensibilidad de los cineastas. Es reivindicado principalmente por autoras especializadas en el cine de género, por esas ocasiones en las que la película en cuestión llega a tocar de forma profunda el planteamiento. Una de las muestras más extremas de este género es Her Vengeance (Huet mui gwai, Ngai Choi Lam, 1988).

Kit-Jing (Siu-Fung Wong) es víctima de una brutal violación en grupo. Cuando descubre que los hombres responsables están detrás también de la muerte de su padre, su sed de venganza no hace más que aumentar. Con la ayuda de Hsiung (Ching-Ying Lam), un antiguo miembro de las tríadas que estuvo casado con su hermana Susan (Elaine Jin) y ahora es paralítico, los cinco culpables serán el objetivo de una sangrienta venganza.

Her vengeance es un remake de Kiss of Death (Du nu, Meng-Hua Ho, 1973). El director Ngai Choi Lam mantiene la premisa básica: una mujer violada en grupo, durante la violación le contagian una enfermedad venérea mortal y se venga de forma violenta. Pero, como es habitual, Choi Lam exagera y lleva hasta el extremo todas las situaciones. La secuencia de la violación es brutal y desagradable, como debe ser una escena de este tipo, siendo relevante la manera en que Kit-Jing va desconectando de la realidad a medida que el ataque se va alargando pero el dolor la trae de vuelta. La escena en que descubre que le han contagiado una enfermedad venérea, sin embargo, no ha envejecido demasiado bien, debido a la mentalidad y la ignorancia que había en la sociedad de Hong Kong en la época, con el doctor reaccionando de una manera melodramática que resulta algo ridícula. No se especifica qué tipo de enfermedad es, pero es algo que a finales de los 80 era tratable.

Pero la película es memorable, claro, por la sangrienta venganza a la que Hsiung contribuye a dar forma. Hsiung es un personaje memorable, despachando malvados desde su silla de ruedas de forma espectacular. Es un personaje que sería fantástico ver en otra película protagonizada por él, es una gran contribución que hace creíble que con su ayuda Kit-Jing pueda acabar con los monstruos que la atacaron. Porque son auténticos monstruos, unos desalmados que van dejando tras de sí un rastro de crímenes y asesinatos. La representación de los villanos cumple su objetivo de que te impacientes por ver cuándo los destrozarán los dos protagonistas, pero es también una película oscura cuyas escenas brutales están ejecutadas seriamente.

Viendo cómo el cine de Hong Kong de CatIII trataba esta temática, esta es una de las mejores contribuciones al género surgidas del país. Es también un título notable dentro del género que está a la par de entradas más populares como Desenlace mortal (Thriller - en grym film, Bo Arne Vibenius, 1973) o Ángel de venganza (Ms.45, Abel Ferrara, 1981).  Es también una película para los fans del cine de género hecho en Hong Kong. Eso sí, no es una película para personas de estómago delicado.


30 may 2025

Trampa para un violador (La casa sperduta nel parco)

 


 

La década de los 70 del siglo XX en Italia fue especialmente conflictiva, parecido a lo que pasó en España tras la muerte del dictador y basura humana Francisco Franco. En Italia, esto se tradujo en un aumento en los secuestros y crímenes políticos, enfrentamientos entre bandas de extrema derecha e izquierda y diversos atentados terroristas. Teniendo en cuenta este ambiente, no es de extrañar que La última casa a la izquierda (The Last House on the Left, Wes Craven, 1972) causara un gran impacto cuando se estrenó en Italia en 1973. El éxito del clásico de Wes Craven llevó a muchos productores avispados a crear películas parecidas, en las que se mezclara el sexo y la violencia, pero, se ha de reconocer, sin caer en el plagio. Un perfecto ejemplo es la notable Violación en el último tren de la noche (L'ultimo treno della notte, Aldo Lado, 1975). Un título que me hizo pensar en repasar la película sobre la que trata este artículo. Trampa para un violador (La casa sperduta nel parco, Ruggero Deodato, 1980), en la que más obvia fue la influencia de La última casa a la izquierda ya que buscaron tener al actor protagonista del film de Craven: David A. Hess, pero la película de Deodato es una experiencia completamente distinta de la que ofrece la de Craven.

Tom (Christian Borromeo) y Lisa (Annie Belle), una pareja de clase alta, van a un taller mecánico, en un barrio alejado de los lugares que habitualmente transitan, para que les reparen el coche. Allí conocen a Alex (David Hess) y Ricky (Giovanni Lombardo Radice), que se autoinvitan a la fiesta a la que van Tom y Lisa, en la casa cerca del parque a la que alude el título original. Una vez allí, los miembros de clase alta que dan la fiesta empiezan a burlarse y abusar de Ricky. Alex, que al inicio del film vemos como viola a una mujer (Karoline Mardeck), no se toma a bien las burlas y, navaja en mano, convierte a los invitados en sus rehenes. Alex idea toda una serie de torturas y abusos sexuales para los habitantes de la casa, cada vez más violentos. Será una noche que nadie olvidará.

Los productores Franco Di Nunzio y Franco Palaggi quedaron muy impresionados con el film de Wes Craven, poniendo en marcha su película poco después de ver La última casa a la izquierda. Sin embargo, los guionistas Gianfranco Clerici y Vincenzo Mannino se inspiraron, para escribir su guion, en una película estrenada unos años antes de La última casa a la izquierda: El incidente (The Incident, Larry Pearce, 1967). En esta película, una pareja de maleantes acosa y toma como rehenes a los pasajeros de un vagón de metro, un reflejo de la parte más oscura de la Nueva York de la época. Cuando el proyecto llegó a manos del director Ruggero Deodato, que se puso a trabajar en él casi de inmediato tras terminar Holocausto caníbal (Cannibal Holocaust, 1980), añadió otra inspiración para hacer el proyecto suyo.

En Italia, en 1975, tres jóvenes secuestraron, violaron y torturaron a dos jóvenes de 17 y 19 años. Mataron a la más joven, pero la otra sobrevivió al hacerse la muerta y lograr así escapar de sus captores. Este crimen causó una gran impresión no solo por lo monstruoso, también porque los culpables eran tres jóvenes de clase alta que acudían a una exclusiva academia privada católica, que colaboraban con grupos de extrema derecha (si bien el hecho de que eran fascistas se silenció durante el juicio), mientras que las dos chicas provenían de la clase trabajadora y acudían a una escuela pública. Unas implicaciones sociales que no pasaron desapercibidas, en especial durante una época tan politizada como la década de la que estamos hablando.  Deodato explica en una entrevista que sentía un enorme desprecio por estos jóvenes de clase alta, para mostrarlo se inspiró en este crimen, conocido como la masacre de San Felice Circeo que era donde estaba la villa en la tuvo lugar, procurando que su película fuera lo más realista posible.

El enfoque de Deodato hace que uno de los temas principales del film sea la lucha de clases, si bien tratado de manera que parece que el director nos dice que todos son igualmente terribles. Alex y Ricky, miembros de la clase baja, son presentados como criminales, aunque Ricky tenga algo de inocencia que Alex todavía no ha conseguido destruir. Por su parte, el resto de personajes, miembros de la clase alta, son presentados como víctimas, pero también como instigadores y, en algunos aspectos al llegar a la conclusión, incluso peores que Alex. Aparte de Ricky, que muestra ciertos escrúpulos y se niega a llevar a cabo algunas de las cosas que le pide Alex, y de Gloria (Lorraine De Selle), que también muestra ciertos escrúpulos y se planta ante el grupo, el único personaje completamente inocente es Cindy (Brigitte Petronio), que sufre uno de los momentos más brutales de la película a causa de esa misma inocencia. Esto hace que La casa sperduta nel parco sea un film cínico y nihilista, que nos sumerge en un mundo amoral en el que no hay héroes. No busca la satisfacción visceral de películas de venganza, es más incómoda y confrontativa.

Este era un enfoque habitual en el cine italiano de la época, al igual que era habitual usar canciones dulces en escenas brutales como contraste, en este caso Sweetly del compositor de la banda sonora Riz Ortolani. La misantrópica mirada que Deodato ya había empleado en Holocausto caníbal, que aparece también en películas de la época como Condenados a vivir (Joaquín Luis Romero Marchent, 1972), es más pronunciada en Trampa para un violador. Así, House on the Edge of the Park, como se conoce en el mercado anglosajón, es una película difícil de ver, pero poderosa, también gracias a un reparto que eleva algunos momentos de la película, como hacen David Hess y Annie Belle. No la recomiendo de forma indiscriminada, pero es toda una experiencia.

El tráiler de La casa sperduta nel parco es memorable también. Usaron el título en inglés y lo escribieron mal, algo que uno esperaría que sería uno de los puntos claves que querrían que le quedase claro al espectador.

 

23 may 2025

Una cuestión de clase: Violación en el último tren de la noche

 


 

He llegado a la conclusión que Violación en el último tren de la noche (L'ultimo treno della notte, Aldo Lado, 1975) es a La última casa a la izquierda (Last House on the Left, Wes Craven, 1972) lo que La muerte tenía un precio (Per qualche dollaro in più, Sergio Leone, 1965) es a Yojimbo (Yôjinbô, Akira Kurosawa, 1961). Puede que una empezara como una copia de la otra, pero mediante el talento de sus respectivos cineastas se convirtieron en clásicos por méritos propios. Incluso me atrevería a afirmar que, y vayan preparando la hoguera los puristas para quemarme, el film de Aldo Lado es superior al de Wes Craven en varios aspectos. Esto es algo que no pensaba cuando comenté por primera vez esta película, pero al verla otra vez, en una reciente edición en 4K, mi opinión sobre ella ha cambiado completamente. Por eso este nuevo artículo.

El clásico de Craven se estrenó en Italia en 1973, país en el que, como en la mayoría de lugares en que se estrenó, fue un gran éxito, si bien cargado de polémica. Y, siguiendo la tradición, su éxito inspiró a diversos productores a poner en marcha películas que imitaran la de Craven para intentar atraer a los espectadores con su mezcla de sexo y violencia. Por su parte, Aldo Lado acaba de cosechar bastante éxito con una serie de películas dramáticas y cómicas, alejadas de los dos clásicos gialli con que empezó su carrera como director, La corta noche de las muñecas de cristal (La corta notte delle bambole di vetro, 1971) y ¿Quién la ha visto morir? (Chi l'ha vista morire?, 1972). Cansado de que le ofrecieran hacer solo películas parecidas a las que ya había hecho, Lado y el director Pupi Avati llevaban un tiempo trabajando en una adaptación de la infame obra del Marqués de Sade Los 120 días de Sodoma. El proyecto no se realizó y más tarde sería Pier Paolo Pasolini quién adaptara la obra de Sade en el polémico clásico Saló o los 120 días de Sodoma (Salò o le 120 giornate di Sodoma, 1975). Lado había trabajado en una adaptación que convirtiese Los 120 días de Sodoma en una alegoría política, de modo que cuando le propusieron hacer Violación en el último tren de la noche, es lógico que le atrajese el proyecto para explorar los temas que no pudo tratar en la abortada adaptación de Sade. Lado no había visto la película de Craven, pero seguramente sí que había visto El manantial de la doncella (Jungfrukällan, Ingmar Bergman, 1960), de modo que seguramente reconoció la estructura de la historia. Su adaptación, sin embargo, añade interesantes variaciones y personajes que hacen de ella una película compleja, cínica y perturbadora.

El argumento de Último tren arranca de forma más o menos familiar. Lisa (Laura D'Angelo), después de un tiempo estudiando en Alemania, vuelve a casa para pasar la Navidad. Acompañada de su prima Margaret (Irene Miracle), las dos viajan en tren de vuelta a Italia. Allí las esperan los padres de Lisa, el doctor Stradi (Enrico Maria Salerno) y Laura Stradi (Marina Berti). Hasta aquí todo bien, pero durante el viaje en tren, Lisa y Margaret se cruzan con Fausto (Flavio Bucci) y Grasso (Gianfranco de Grassi), dos criminales que se han colado en el tren. Junto a una misteriosa señora de bien (Macha Méril), los tres procederán a torturar y violar a las dos jóvenes, culminando el ataque en el asesinato de ambas. Sin sospechar lo que ha sucedido, los padres de Lisa esperan la llegada de las dos chicas, hasta que ellos también se cruzarán con el trío de asesinos violadores.

Lo que diferencia el film de Lado es la personal manera en que afronta los temas sociales presentes en el argumento. En este tipo de películas es habitual una escena en que personajes discuten sobre los males de la sociedad, la violencia, la criminalidad... Discusiones vacías cargadas de clichés pensadas para reflejar la hipocresía de los protagonistas, que normalmente al inicio del film mantienen una postura en la teoría para luego dar un giro de 180 grados cuando llega el momento de la venganza. El ejemplo más popular sería el de El justiciero de la ciudad, que presenta al personaje que interpreta Charles Bronson como un pacifista tolerante que luego se transforma en un violento justiciero.  Esta escena también la encontramos en el film de Lado, en la que un grupo de miembros de la alta sociedad discuten sobre los males de la sociedad y hasta que punto esta es responsable. Esta discusión se intercala con momentos del abuso que sufren Lisa y Margaret. A primera vista esto podría indicar que Lado está diciendo que la sociedad no es culpable de nada, estos maleantes de poca monta son los únicos responsables. Y sería así si no fuera por la presencia del personaje que interpreta Macha Méril.

Únicos en el film de Lado son dos personajes que le añaden complejidad al discurso de la película. Son dos personajes que no reciben nombre y apenas se sabe nada de ellos, más allá que son representantes de lo que se consideraría la alta sociedad. Gente de bien y respetable. Uno de ellos es conocido simplemente como el voyeur, interpretado por Franco Fabrizi. Se nos presenta como un personaje esnob, que mira por encima del hombro a aquellos que son de clase inferior. Cuando pasa por el departamento en el que Lisa y Margaret están siendo retenidas y atacadas, no hace nada más que quedarse observando. Luego, cuando es descubierto se ve forzado a participar. Y huye a la mínima oportunidad. Este personaje se revela como un respetado padre de familia que regresa con su familia por Navidad, que sea padre hace que aún sea peor su actitud hacia el trato que reciben las dos jóvenes. El otro personaje es la ya mencionada señora de bien de Macha Méril. Otra integrante de la alta sociedad que actúa con altivez, su auténtica naturaleza se revela cuando Fausto decide seducirla. A mitad de la primera escena entre ambos se produce un cambio y la señora pasa a ser la dominante. Es debido a ella que la situación llega lo lejos que llega, manipulando y animando a Fausto y Grasso para que vayan cada vez más lejos. Incluso los dos criminales tienen momentos de remordimiento, momentos en que parece obvio que quieren terminar con la situación antes de que se desmadre. Pero la señora los lleva al extremo, empoderada por su situación social de alto nivel, usando el dinero para controlar a Fausto y a Grasso cuando las palabras no bastan. Mientras que Fausto y Grasso son simples agentes del caos, que no siguen ninguna política y buscan la satisfacción inmediata, la señora es la gran villana de la película, usada por Lado como un arquetipo de la clase alta corrupta y dominante que ya atacaba en sus primeras películas.

Otro aspecto que destaca de Último tren es el estilo con que está filmada. El clásico de Craven tiene un estilo crudo, semidocumental, que viene motivado tanto por las intenciones como por la inexperiencia de los cineastas. Lado ya era un consumado cineasta con una larga experiencia cuando se puso a filmar esta película, lo que se demuestra en la manera en que crea una atmósfera inquietante y perturbadora sin necesidad de ser explícito. La manera en que Lado logra perturbar al espectador hace que sea una película difícil de ver en algunos momentos, pero demuestra también lo poderosa que es. Además, el director renuncia a ofrecer al espectador cualquier tipo de satisfacción visceral, dejándolo con un final oscuro y cínico, de acuerdo a la época en que fue filmado.

En definitiva, la película de Lado puede que partiese como un intento de explotar el éxito de otra película, pero su talento como cineasta hace de L'ultimo treno della notte un potente clásico de culto por derecho propio.

 

6 ago 2024

Condenados a vivir

 


 

Condenados a vivir (Joaquín Luis Romero Marchent, 1972) es una notable película que, siendo sincero, descubrí a raíz de ser destacada como una de las "influencias" de Quentin Tarantino en Los odiosos ocho (The Hateful Eight, 2015) bajo su título inglés Cut-throats Nine. La película de Tarantino no es una de mis favoritas, precisamente, y eso hizo que tardara en ver Condenados a vivir. Eso, y que actualmente solo existen dos ediciones legales con un mínimo de calidad audiovisual, una americana y otra alemana, así que esperaba que algún sello como Divisa o El setanta-nou se animara a editarla. De momento, no ha sido así. Una lástima, ya que es una película cínica y violenta que desafía las constricciones del género, es un híbrido de thriller, terror y venganza que ha sido etiquetado de western simplemente por su ambientación, pero si pertenece al género lo hace de forma tangencial como la comedia de terror Ravenous (Antonia Bird, 1999).

El sargento Brown (Robert Hundar) tiene la misión de trasladar a siete prisioneros que han estado trabajando en una mina de oro para el ejército. Al sargento también lo acompaña en el viaje, además de varios soldados, su hija Sarah (Emma Cohen) ya que irán a vivir al fuerte que es su destino. La expedición es asaltado por un grupo de criminales que espera hacerse con el oro procedente de la mina. Pero el asalto no produce los resultados esperados y, tras matar a los soldados, los asaltadores de caminos provocan que la diligencia en que viajan Brown, su hija y los prisioneros salga desbocada hasta que acaba por salirse del camino quedando destruida. Con dos caballos supervivientes, el sargento Brown está determinado a cumplir su misión, a pesar de las protestas de los prisioneros. Pero su determinación tiene un motivo oculto: está convencido que uno de los siete fue el asesino de su esposa y quiere averiguarlo a cualquier precio. Si a eso le sumamos que Brown lleva el oro escondido, el viaje se convierte en una pesadilla de asesinatos y traiciones.

Tras el estreno de Grupo salvaje (The Wild Bunch, Sam Peckinpah, 1969) y Por un puñado de dólares (Per un pugno di dollari, Sergio Leone, 1964), estaba claro que el western estaba evolucionando. En su vertiente europea la violencia y el cinismo fueron dominando las historias, lejos del ideal romántico creado por el cine americano. Condenados a vivir se encuadra dentro de esta tendencia, aunque su historia tiene poco del western clásico. Es una historia que nos muestra lo peor del ser humano, con un grupo de personajes egoístas dominados por la avaricia y el ansía de venganza, lo que será su perdición. Lo hace a través de tres líneas argumentales: por un lado, la trama de descubrir quién mató a la esposa de Brown, por otro lado, la terrible odisea que atraviesa Sarah, más propia de una película de terror, y, finalmente, el deseo de poseer el oro que trae consigo la mayoría de las muertes. Oro maldito (E se sei vivo spara, Giulio Questi, 1967) es la única película dentro del género con la que tiene algún punto en común Condenados a vivir, más que nada por como convierte parte de la trama en una alegoría para mostrar las consecuencias de la avaricia sin freno.

La película es famosa por su sangrienta violencia. Momentos gore que salpican la película y enfatizan la crueldad de sus protagonistas. Al parecer, estas escenas de violencia fueron añadidas a posteriori, volviendo a rodar algunas escenas, por petición del distribuidor americano (tal vez por eso el tráiler americano se centra en las violentas muertes que aparecen en el film). Son momentos impactantes, que no estarían fuera de lugar en una película de terror italiana de la época, que hacen que la película destaque y sea más memorable, pero no es el motivo principal por el que esta es una gran película. El argumento y los personajes funcionarían a la perfección aunque se eliminaran estos momentos. Es más que un simple desfile de escenas violentas. Es más interesante y profunda que eso, un viaje por el lado más oscuro del ser humano del que Tarantino podría haber copiado más cosas, como su eficiente narración, ya que solo dura alrededor de 90 minutos.

Repitiendo mi deseo de que sea editada en Blu-ray en una edición coleccionista por algún sello que le de el trato que se merece, recomiendo esta joya sangrienta, cruel y violenta.


2 jul 2024

Kill Boy (Boy Kills World)

 

 
 
Ya podéis leer mi crítica de la tremenda Kill Boy (Boy Kills World, Moritz Mohr, 2023) en Underbrain Mgz, a solo un clic de distancia:

https://underbrain.com/cine/kill-boy/

Como ya dejo claro en la crítica, esta es una de esas películas que despierta odio o amor, dependiendo de si entráis en su juego o no. Difícil de aconsejar, a mí me encantó pero no es para todo el mundo.

28 nov 2023

Noche de paz (Silent Night)


 

Alegría en las calles, John Woo regresa a las pantallas de cine con Noche de paz (Silent Night, 2023). Podéis leer mis impresiones al respecto en Underbrain Mgz:

https://underbrain.com/cine/noche-de-paz-silent-night/

Una vez se acepta que John Woo no volverá a crear obras maestras como nos regaló en los 90, es una entretenida película de acción de temática vengadora.


12 oct 2023

She Shoots Straight (Huang jia nü jiang)

 

El éxito de Ultra Force 2 (Huang jia shi jie aka Yes, Madam!, Corey Yuen, 1985), que a pesar de su título en castellano fue la primera en estrenarse, inauguró en Hong Kong toda una serie de películas de acción protagonizadas por mujeres. Estas películas se agruparon bajo la denominación "chicas con pistolas" (HK Girls with guns), y fueron muy progresivas y rompedoras si tenemos en cuenta que la sociedad hongkonesa era muy sexista: obligatoriamente los uniformes policiales femeninos llevaban una falda que no les permitía correr con libertad y, hasta los 90, no se les permitía llevar armas. Uno de los títulos más interesantes de esta época es She Shoots Straight (Huang ji nü jiang, Corey Yuen, 1990).

La inspectora Mina Kao (Joyce Godenzi) y el inspector Huang Tsun-Pao (Tony Ka Fai Leung) se acaban de casar cuando se ponen al frente de un peligroso caso: deben detener una banda criminal vietnamita que planea robar la caja fuerte de un club nocturno. Además, la inspectora Kao debe aguantar la animosidad de su cuñada Huang Chia-Ling (Carina Lau), también policía, que no aprueba en absoluto el matrimonio de la inspectora con su hermano. Durante la operación los criminales escapan pero el hermano del jefe Yuan Hua (Yuen Wah) muere y Yuan y su banda juran venganza. Las inspectoras Kao y Huang deberán dejar sus diferencias de lado para combatir la venganza de Yuan con su propia venganza personal.

En esta película la acción y la violencia son algo más brutales que la acción más "de tebeo" de, por ejemplo, Lady reportera (Lady Reporter aka Shi jie da shai, Hoi Mang, 1989), pero no tan sangrienta como Ultra Force: Acción sin límite (Wong ga jin si aka Royal Warriors, David Chung, 1986), la más violenta del grupo posiblemente. Su tono es serio, llegando al melodrama en una escena clave, con ausencia de los toques de humor habituales en el género, con un par de excepciones que pueden resultar chocantes para el espectador actual. Pero estos vaivenes de tono eran habituales en la época, lo que resalta del film es que el argumento está bastante trabajado, la trama no está frágilmente hilvanada para dar pie a las escenas de acción sino que es bastante sólida y sigue funcionando hoy día.

Entonces la película fue comentada porque la protagonista Joyce Godenzi y la estrella del género Sammo Hung formaban pareja desde hace un tiempo y poco después se casaron. De ahí que la película fuera producida por Hung, que también tiene un pequeño papel en el film, procurando no hacerle sombra a su pareja. Si bien esto afectó a como fue recibida la película en su día, en la actualidad no importa en absoluto, solo que She Shoots Straight es una muy entretenida y sólida cinta de acción. Puede que Godenzi tuviera el papel protagonista por deseo de Hung, pero desde luego no se le pusieron las cosas fáciles y se arriesgó en varias escenas dándolo todo, especialmente en una peligrosa persecución, siendo todas sus peleas 100% creíbles y auténticas. En particular destaca su pelea con la musculosa Agnes Aurelio que interpreta la villana principal junto a Yuen Wah. Pero a lo largo del film toda la acción es impecable y está muy cuidada, lo cual no es de extrañar ya que Corey Yuen era un experto a la hora de coreografiar escenas de acción.

En definitiva, este es un film que recomiendo a los fanáticos del género. Tal vez no sea tan conocido como otros títulos protagonizados por Michelle Yeoh o Cynthia Khan, pero se merece su creciente apreciación.

28 sept 2023

Saw X


 

Se estrena nueva entrega de la saga Saw y viví para contarlo. Podéis leer qué me pareció Saw X (Kevin Greutert, 2023) en Underbrain Mgz, clicando aquí:

underbrain.com/cine/saw-x

Aunque es una película medianamente entretenida, solo espero que sea la última entrega porque están cerca de caer en el ridículo buscando maneras de mantener a Jigsaw en la saga.

15 dic 2022

El actor del terror (Frightmare)


 
Cuenta la leyenda que, al morir John Barrymore, un grupo de amigos de borrachera, encabezado por Errol Flynn, robó su cadáver de la funeraria para llevarlo a una última noche de parranda. Sea cierta o no la historia aquí no importa, sino que sirvió de inspiración para El actor del terror (Frightmare aka The Horror Star, Norman Thaddeus Vane, 1983), película que le da un giro sobrenatural a la anécdota.

Los miembros de una sociedad dedicada al cine de terror de una universidad quedan devastados cuando se anuncia la muerte de Conrad Radzoff (Ferdinand Mayne), una estrella del cine de terror que también, sin que nadie lo supiera, era un asesino. El grupo decide rendirle un particular homenaje al actor, sacando su cuerpo del mausoleo en que descansa y llevarlo a la casa de la sociedad. Durante la noche de este particular tributo, el cuerpo de Conrad vuelve a la vida con poderes sobrenaturales que utiliza para matar uno a uno a los miembros de esta sociedad del terror.

 
Frightmare, como es más conocida, no tiene una trama particularmente original. La idea de convertir a una estrella del cine de terror en un muy real asesino ya había sido interpretada anteriormente por Vincent Price en Madhouse (Jim Clark, 1974), aunque en su película Norman Thaddeeus Vane le da un giro sobrenatural. Además, sus protagonistas no son especialmente memorables ni mínimamente desarrollados para que sepamos quiénes son, aunque el reparto cuenta con un joven Jeffrey Combs. Sin embargo, no por ello deja de ser una película interesante. La fotografía de Joel King le da a a la película un look tremendamente atmosférico, muy notable teniendo en cuenta el bajo presupuesto. Y si los jóvenes que son eliminados uno a uno no están desarrollados no importa, porque la estrella es, desde luego, Conrad Radzoff, el personaje de Ferdinand Mayne, conocido como el vampiro de El baile de los vampiros (The Fearless Vampire Killers aka Dance of the Vampires, Roman Polanski, 1967), y las imaginativas maneras en que despacha a sus anodinas víctimas.

Este enfoque resultaba moderno cuando se rodó la película en 1981, pero por problemas de distribución no se estrenó hasta 1983, por la Troma que cambió el título de The Horror Star a Frightmare (aunque ya existía una película con ese título dirigida por Peter Walker en 1974), cuando ya había una montaña de películas parecidas y el slasher estaba plenamente establecido con asesinos de mayor o menor fortuna popular. Pero con el paso del tiempo Frightmare ha sobrevivido gracias, en parte, a que la manera en que se desarrolla la trama le da un toque metalingüístico adelantado a su tiempo. Hoy día puede verse como un tratado sobre el fandom tóxico, que trata a los artistas como sirvientes a sus órdenes, además de como un entretenido slasher. También ha ayudado a la reputación del film que las actuales ediciones en Blu-ray restauran la imagen en toda su gloria, ya que en anteriores ediciones era difícil ver lo que pasaba de lo maltratada que estaba la imagen.

Los toques meta encajan bien con el tono del film, que mezcla comedia y terror. Un cóctel que puede sentar particularmente bien a los fans del género.

17 jun 2022

Oro maldito (E se sei vivo spara)

 

Giulio Questi no tiene una filmografía muy amplia, pero no se puede decir que carezca de interés. Como muestra, este enfebrecido y ultraviolento espagueti western cargado de alegórico contenido. Oro maldito (E se sei vivo spara, 1967) desmonta los mitos del género llevándolos al extremo y en el proceso sumerge al espectador en una pesadilla de muertes y traiciones alimentadas por la avaricia.

El film arranca con Tomas Milian saliendo de la tierra como si fuera un redivido en busca de venganza. La segunda parte es correcta, conocido simplemente como "el extraño" (aunque en algunos países se rebautizara como Django debido al éxito del film clásico de Sergio Corbucci, siendo retitulada la película Django Kill), el personaje de Milian busca a los forajidos que lo han dejado por muerto junto a sus compañeros. El extraño formaba parte de un grupo que ha robado un gran cargamento de oro, pero los forajidos blancos deciden no compartir el botín con sus complices mejicanos, así que deciden asesinarlos. La búsqueda de venganza lleva al extraño y a dos compañeros, dos nativos que deciden ayudarlo para que les cuente que hay más allá de la muerte, hasta un pueblo en el que el oro robado pondrá en marcha toda una serie de traiciones y muertes en cadena.

Questi era comunista, un comunista que luchó contra los fascistas en la resistencia. Sus ideas y experiencias conforman la base del film, que nos presenta una sociedad en la que la avaricia lo puede todo, incluso dejar morir a familiares, lo que queda representado en esta búsqueda de oro que va dejando una ristra de cadáveres a su paso. Para que el mensaje no se pierda, una de las bandas de villanos que pueblan el film va vestida con camisas negras, como las que llevaban los fascistas en Italia. Luego tenemos a los habitantes del pequeño pueblo al que va a parar el extraño en su búsqueda, capaces de cometer las mayores barbaridades al tiempo que van repitiendo "somos gente decente, obedecemos la ley". Una de las escenas más impactantes del film muestra a esta "gente decente" intentando curar a un bandido, hasta que descubren que está herido con balas de oro momento en que prácticamente lo despedazan y el bandido muere entre gritos de dolor.

Por otro lado, el film busca desmitificar los tópicos del género, por ejemplo, enfatizando el homoerotismo en los villanos y la exagerando construcción del extraño que interpreta Milian, convertido casi en una alegoría de Jesucristo con la representación del calvario que solían pasar los héroes del espagueti western antes de regresar para impartir justicia en los malvados.

La intentición de Questi de ir más allá del simple ejercicio de entretenimiento y acción queda reflejada también en la edición de Franco Arcalli, coguionista del film, que crea momentos abstractos y surrealistas, como la "resurrección" del personaje de Milian al inicio.

Violenta, sí, cargada de acción, también. Pero más allá de estos elementos que hacen que Oro maldito sea una película muy entretenida, lo que hace que sea recomendable es cómo transciende las contricciones del género y se eleva por encima de la media, creando una historia que se vive como una enfebrecida alucinación.

8 oct 2021

El aparecido (The Wraith)

Es posible que si hubiese visto El aparecido (The Wraith, Mike Marvin, 1986) en algún videoclub del barrio o por televisión en su día, me hubiese encantado. Pero no la descubrí hasta que se añadió a la colección de ediciones especiales en Blu-ray de Vestron. Y es por eso que se puede decir de esta película que es una película de culto: en el momento en que se estrenó pasó desapercibida, fue vista y no vista en cines debido a una mala distribución, pero con el tiempo más y más gente la fue descubriendo, aumentando su popularidad hasta que alguien consideró que una edición especial en Blu-ray cargada de extras tendría buenas perspectivas comerciales.

Packard Walsh (Nick Cassavetes) es el líder de una pandilla de jóvenes criminales que se dedican a "ganar" coches proponiendo carreras a aquellos infortunados con los que se cruzan en la carretera, forzándolos a participar usando métodos tan efectivos como coger de rehén a su pareja. Packard está enamorado de Keri Johnson (Sherilyn Fenn), y lo está de la forma más tóxica y obsesiva posible, controlando a dónde va y con quién habla. Las cosas cambian cuando llega un nuevo chico a la ciudad: Jake (Charlie Sheen). Su llegada coincide con la aparición de un misterioso conductor de un no menos misterioso coche negro que se dedica a perseguir y matar uno a uno a los miembros de la pandilla de Packard. Unas muertes cuya motivación parece estar relacionada con el asesinato del antiguo novio de Keri, Jamie.

El director Mike Marvin definió El aparecido como un cruce entre Infierno de cobardes (High Plains Drifter, Clint Eastwood, 1973) y Mad Max: Salvajes de la autopista (Mad Max, George Miller, 1979). Una definición que resume a la perfección lo que hace atractiva esta película: una historia de venganza sobrenatural presentada con un toque moderno, propio del cine de acción de la época. Por desgracia, los productores no otorgaron los días que el director quería para rodar las secuencias de acción, así que las persecuciones no destacan demasiado, pero sí las explosivas conclusiones. La película busca maneras creativas con la que acabar con los pandilleros asesinos con el coche negro del aparecido.

Al espectador actual le llamará la atención la "ochenticidad" de la película, con una banda sonora típica de la época que llena El aparecido de canciones casi de principio a fin. El diseño de producción y el de vestuario son, obviamente, otros elementos que gritan "¡años 80!" al espectador. Pero seguramente lo que más llame la atención es el reparto, cargado de actores que al cabo de poco tiempo se convertirían en estrellas. Aquí destacan Charlie Sheen y Sherilyn Fenn, muy jóvenes y motivados a darlo todo en una humilde película de terror y acción.

Arrancando con la llegada del misterioso coche negro, una introducción fantástica que prepara el terreno al espectador, el film no decepciona siendo entretenido de principo a fin. Logra que su historia no demasiado original acabe enganchando gracias a la acción y a los pequeños toques que le dan personalidad propia al film. Otra joya ochentera para disfrutar.

27 sept 2021

Los surfistas nazis deben morir (Surf Nazis Must Die)

 

La película es Los surfistas nazis deben morir (Surf Nazis Must Die, Peter George, 1987) y fue distribuida por la Troma. Esa es casi toda la información que uno necesita para saber si le puede interesar o no verla. Para aquellos que necesiten algo más, es el momento de coger la tabla de surf y la ametralladora para adentrarnos en la peligrosa playa de los surfistas nazis.

Un terremoto ha convertido la costa de California en una zona catastrófica en la que las bandas surferas se han hecho con el control. Y los surfistas nazis luchan por hacerse con el control de las bandas surferas, liderados por Adolf (Barry Brenner). Pero los surfistas nazis cometen el error de matar a Leroy (Robert Harden), el hijo de Eleanor "Mama" Washington (Gail Neely), una jubilada que se embarca en una misión de venganza contra la banda de Adolf. Para Eleanor, los surfistas nazis deben morir.

Este es uno de los títulos, y quiero decir literalmente título, del catálogo ochentero de la Troma más memorables. Y un título llamativo es a veces todo lo que necesita una película para convertirse en cinta de culto. Eso y un póster igualmente memorable. Por suerte, la película de Peter George ofrece lo que promete: una serie B pasada de vueltas, con las indispensables interpretaciones sobreactuadas y generosas dosis de violencia gratuita.

La idea se le ocurrió a Peter George cuando, surfeando, se topó con una banda de surfistas que le increpó por meterse en su territorio. George pensó que sería divertido ver a una mujer mayor enfrentarse a una banda callejera pero trasladada al ambiente surfero. De hecho, el término "surfista nazi" se venía empleando desde mediados de los 50 para referirse a los surferos territoriales obsesionados con el surf. Fue cuestión de añadirle la ideología para dar forma a este grupo de adolescentes surferos que han adoptado motes nazis para crear su banda. El guionista Jon Ayre fue quien tuvo la idea de trasladar la acción al habitual "futuro cercano", un escenario posapocalíptico en el que la presencia de estos nazis surferos fuera menos (o no tan) absurda. Fue asi como el film se acabó convirtiendo en una mezcla imposible entre Los amos de la noche (The Warriors, Walter Hill, 1979), Mad Max: Salvajes de la autopista (Mad Max, George Miller, 1979) y El gran miércoles (The Big Wednesday, John Milius, 1978).

La película peca de ser algo lenta al principio, la acción tarda bastante en arrancar. Pero no deja de ofrecer momentos absurdos y divertidos, haciendo todo lo posible por resultar entretenida dentro de las limitaciones del bajo presupuesto. A veces los momentos divertidos son buscados, como la búsqueda de Hook (Joel Hile) por el garfio perfecto que sustituya a su mano ausente, y otras veces son involuntarios, como que la única caracterización de Gail Neely como jubilada sea simplemente ponerle una peluca de pelo gris. ¿Y no es precisamente esto lo que buscan los amantes de la serie B o Z? Así es Los surfistas nazis deben morir: pura serie B para lo bueno y para lo malo, lo que significa que la línea que separa lo bueno y lo malo queda bastante difuminada.

16 sept 2021

De Slinger a Cyborg y de Cyborg a Slinger

 

Descubrí Cyborg (Albert Pyun, 1989) por televisión. En su momento me pareció una entretenida mezcla de acción y ciencia ficción, no ser fan de Jean-Claude Van Damme en su momento no me impidió disfrutarla. Con el tiempo, mi apreciación, tanto de la película como de Van Damme, fue creciendo. Sin embargo, mi interés por el film realmente despegó cuando descubrí su complicada producción gracias al estupendo documental Electric Boogaloo: La loca historia de Cannon Films (Electric Boogaloo: The Wild, Untold Story of Cannon Films, Mark Hartley, 2014).

Yoram Globus y Menahem Golan, los jefes de la Cannon, querían rodar la secuela de Masters del universo (Masters of the Universe, Gary Goddard, 1987) y la primera película protagonizada por Spiderman rápido antes de que los derechos que poseían expiraran. El encargado de dirigir las dos fue Albert Pyun. La idea era empezar a rodar la película de Spiderman y, mientras el actor que interpretaba a Peter Parker lograba un cuerpo de superhéroe tras interpretar a Peter Parker previa mordedura de araña radioactiva, aprovechar para rodar la secuela de Masters del universo. Pero la Cannon ya empezaba a tener problemas económicos, así que cuando no se hicieron los pagos de los derechos a Mattel y Marvel, el estudio los perdió, quedando las dos películas automáticamente canceladas.

Pyun ya había hecho parte del casting, creado vestuarios y construido algunos decorados. Para que no quedase todo perdido, el director les propuso a Golan y Globus rodar una película por una cantidad ridícula aprovechando el material creado para los proyectos cancelados. Los productores aceptaron encantados la propuesta y Pyun puso en marcha lo que en el futuro sería Cyborg.

Pyun ideó una historia en la que Estados Unidos se ha colapsado, víctima del apocalipsis provocado por la Guerra Fría. En este escenario, un veterano y desengañado soldado inicia un viaje para encontrar a su familia y asegurarse de que han sobrevivido a la hecatombe. Este soldado iba a ser interpretado por Chuck Norris, estrella de la casa Cannon. Pero Golan y Globus le pidieron a Pyun que, en lugar de Norris, el protagonista fuera una prometedora joven estrella: Jean-Claude Van Damme. Van Damme acababa de protagonizar para la Cannon Contacto sangriento (Bloodsport, Newt Arnold, 1988), un sorprendente gran éxito de taquilla por el que nadie apostaba.

Pyun aceptó y cambió la historia. Así nació Slinger. Este era el título que tenía la película mientras Pyun trabajaba en el montaje. Un primer montaje que resultó muy conflictivo. El director tuvo la idea de hacer que la película fuera en blanco y negro, reduciendo al mínimo el diálogo de Van Damme para ocultar su acento y con una constante banda sonora de heavy metal, que a la práctica convirtiera el film en una especie de ópera metal de ciencia ficción. Un enfoque que a los ejecutivos de la Cannon no les hizo ninguna gracia, pero Pyun se obsesionó con esta versión y no tenía intención de cambiarla.

Mientras este drama tenía lugar, a Van Damme, que se estaba preparando para rodar Kickboxer (Mark DiSalle, David Worth, 1989), le llegaron voces de que la película, todavía Slinger, iba a ser un desastre que hundiría su carrera. Van Damme decidió volver a Los Ángeles y les pidió a Golan y Globus que le dejaran reeditar la película. Los productores accedieron, porque no era la primera vez que pasaban por esa situación: la primera versión de Contacto sangriento también fue un desastre que parecía destinada a ser estrenada en vídeo o enterrada, hasta que Van Damme reeditó las escenas de acción. El trabajo de Van Damme dio sus frutos, como ya he dicho, Contacto sangriento fue un gran éxito de taquilla. Cambiando el título de Slinger a Cyborg, Van Damme reeditó las escenas de acción y el guionista Sheldon Lettich, colaborador de Van Damme, se encargó de las escenas dramáticas. Pero los cambios no se redujeron solo a la edición de escenas, también se cambió la historia por completo.

Cyborg se estrenó con gran éxito. El film mezclaba elementos clásicos del western y la ciencia ficción para crear un híbrido de acción que presentaba a Van Damme de una forma distinta a la que hasta entonces se le había mostrado al público. En un mundo posapocalíptico, Van Damme interpreta a Gibson Rickenbacker, slinger de profesión. Los slingers son una especie de mercenarios del futuro que ofrecen sus servicios al mejor postor. Gibson decide ayudar a Pearl Prophet (Dayle Haddon), un cyborg que lleva consigo la clave para crear una cura que acabe con una plaga que ha asolado al mundo. Los motivos de Gibson no son puros: espera de esta manera poder vengarse del clan de Fender Tremolo (Vincent Klyn) y matar a Fender.

Resulta sorprendente que el film no solo se haya conservado muy bien, parece que ha ganado con el tiempo. Es un film trepidante y efectivo, lleno de personajes memorables con una historia sencilla en la que resuenan arquetipos clásicos. No es de extrañar que se haya convertido en un film de culto. Pero la curiosidad por ver cómo fue originalmente concebida la película no se apagó con el tiempo, sino todo lo contrario. En 2011, Albert Pyun encontró un workprint de la película que hizo disponible a los fans, enviando copias a quién le escribiese por internet a través de su página web.

El workprint conserva el título de Slinger y tiene una banda sonora distinta, más de rock progresivo. Esta versión tiene un tono muy distinto del de la película que se estrenó. Para empezar, arranca con un plano de Van Damme crucificado. Aquí Fender y sus secuaces son satánicos caníbales. La trama de la plaga no aparece, en su lugar Pearl es una cyborg que ha ido recopilando información para volver a poner en marcha la tecnología que ha dejado de funcionar. Cargada de alusiones religiosas y cuestiones filosóficas, es un film más oscuro y pesimista. Y completamente distinto de Cyborg. Muchos de los planos son distintos y aparecen escenas que no aparecen en la versión cinematográfica así como hay escenas en la versión cinematográfica que no aparecen en el workprint, ya que fueron rodadas durante un rodaje adicional a petición de los productores. Y hay otro añadido interesante, al final Albert Pyun añadió el anuncio de una futura secuela que nunca se produjo: Cyborg Legacy: Rise of the Slingers. Unos años más tarde, mediante un sello alemán, se editó un montaje del director, con el título Slinger de nuevo, que aprovecha material del montaje cinematográfico con insertos en calidad VHS del workprint, cambiando las secuencias, aunque manteniendo el orden de los acontecimientos del workprint, la trama del colapso de la tecnología y el satanismo de los villanos, aunque eliminando algunos momentos. Al final de este montaje del director, Pyun extendió el final añadiendo una escena que servía de teaser a la posible secuela Cyborg Nemesis: the Dark Rift. Esta secuela sí que se rodó pero, debido a problemas de salud de Pyun, no se completó.

Cuando finalmente se produjo el colapso de la Cannon, Albert Pyun se puso en contacto con el productor Raju Patel para intentar convencerlo de que comprara los derechos de Cyborg y rodar una secuela. Cosa que el productor hizo pero la compañía decidió utilizar otro guion y prescindió de Pyun. Desde entonces, Pyun dirigió distintas secuelas no oficiales y películas que transcurren en el mismo universo, aunque sin especificarlo por temas de derechos, como la saga Nemesis de la que llegó a rodar cuatro entregas.

Comparadas Slinger y Cyborg creo que prefiero Cyborg, más que nada porque la historia está más enfocada y mejor concebida. La trama del colapso tecnológico de Slinger resulta muy vaga y abstracta. Aunque me hubiera gustado ver la primera versión de Pyun, esa ópera metal en blanco y negro.

 
 
 

 
De Cyborg se hicieron dos secuelas oficiales. Cyborg 2: La sombra de cristal (Cyborg 2: Glass Shadow, Michael Schroeder, 1993) fue la primera de ellas. Como ya he mencionado, la compañía que la produjo decidió no utilizar el guion de Pyun y utilizar un guion que ya existía previamente y que fue ligeramente modificado para convertirlo en una secuela de Cyborg. Eso explicaría que esta película no sabe la diferencia entre un cyborg y un androide, lo cual resulta llamativo en una película con la palabra "cyborg" en el título.

Por supuesto, hoy día seguramente esta película es recordada por ser el debut cinematográfico de Angelina Jolie, que por entonces tenía 17 años. En el reparto también nos encontramos a Elias Koteas, a Billy Drago y a Jack Palance, que se pasa gran parte de la película hablando a través de una pantalla lo que le da la oportunidad de sobreactuar que da gusto.

El argumento es bastante cyberpunk: una compañía decide terminar con una compañía rival enviando a un androide que lleva incorporada una bomba que detonará cuando llegue a su cuartel general. Jolie interpreta a dicho androide, Cash, aunque se refieran a ella como cyborg, repito. La diferencia: un androide es completamente artificial y un cyborg tiene componentes orgánicos. Cash se rebela contra su programación y contará con la ayuda de Colton Ricks (Koteas), su entrenador de artes marciales, en su huida.

Es un film entretenido si no se es muy exigente. El buen reparto ayuda a que la película pase mejor de lo imaginado y el guion proporciona algunos momentos agradablemente absurdos.

Pero si Cyborg 2 resulta pasable y medianamente entretenida, la tercera entrega Cyborg 3: The Recycler (Michael Schroeder, 1994) es bastante aburrida. No solo, repito, es ignorante de la diferencia entre cyborgs y androides, sino que su guion justifica que gran parte del metraje consista en hombres negándole a una mujer la decisión de abortar y obligarla a tener un hijo. El bajo presupuesto se nota bastante en esta continuación directa de la segunda entrega. Entre el reparto encontramos nombres como Zach Galligan, William Katt, un cameo de Michael McDowell y un siempre fantástico Richard Lynch como villano de la función. Khrystyne Haje interpreta al personaje de Angelina Jolie en la anterior entrega.

Típica historia de androides que se rebelan contra los humanos que los oprimen, el hecho de estar contada desde el punto de vista de los androides no le aporta nada nuevo. Resulta un film bastante predecible y sin mucho interés. Prescindible.

A pesar de lo deslucido de las secuelas, Cyborg se mantiene como una muy recomendable película que, con su mezcla de acción y ciencia ficción, sigue en plena forma.