10 jul 2026

Un ángel con puños de hierro (Tie guan yin)

 


 

La mayoría de las películas que explotaban la Bondmanía, en particular las europeas, cogían la ruta de la parodia. Sabiendo que no podían competir como iguales con las películas de James Bond y aprovechando que tenían una fórmula muy fácil de imitar, la parodia era la opción más económica. Pero algunos valientes decidían crear sus propias aventuras de espías "en serio", como la entretenida Un ángel con puños de hierro (Tie guan yin, Lo Wei, 1967).

La agente 009 Ai Si (Lily Ho) llega de Londres a Hong Kong para investigar (y si es posible vengar) la muerte de su colega A4 (Pei-Shan Chang). Lo hace en colaboración con la policía, que le crea una nueva identidad como Luo Na, la amante de Baldy (Shun Tien), un mafioso encarcelado que tenía contactos con una misteriosa organización criminal. 009 logra infiltrarse en la organización, pero entonces es cuando el peligro no hace más que intensificarse.

Como ya he dicho, esta película no es una parodia, si bien se inspira en las cuatro películas de la saga James Bond que se habían estrenado hasta el momento. Pero este enfoque la hace más divertida que si hubiera sido una parodia (muchas de las cuales eran muchas cosas menos graciosas). Parte de la diversión está en ver cómo reinterpretan los elementos típicos de un film 007 y, en algunos casos, se llevan al extremo. La más obvia diferencia es el cambio del género del protagonista, aquí una fantástica Lily Ho. El cine asiático era pionero en producir películas de acción con protagonistas femeninas, incluso en los relatos clásicos donde se encontraban guerreras errantes junto a los guerreros errantes. Es algo que en Occidente no sería plenamente aceptado hasta entrado el siglo XXI y aquí ya le da un toque distinto al film. También esta película es mucho más atrevida con los toques sexys, incluyendo algún desnudo que visto hoy día es bastante inocente pero que nunca aparecería en una película Bond. Y, siendo como es una película de Hong Kong, la acción y la violencia es mayor en cuanto a intensidad, si bien no es el punto fuerte de Lo Wei, cuyas escenas de acción más famosas fueron dirigidas por Bruce Lee no por él.

El perfecto ejemplo de la manera en que Un ángel con puños de hierro lleva al extremo escenas que podríamos encontrar en la franquicia Bond es la manera en que presenta una escena clásica dentro de la franquicia 007. Es ese momento en que el villano de turno descubre que alguien es un traidor y lo ejecuta ante sus secuaces, para mostrar lo implacable que es. Esta escena aparecía por primera vez en Operación trueno (Thunderball, Terence Young, 1965), donde vemos al jefe de SPECTRE electrocutar a un traidor. Aquí se repite la escena, con la fantástica villana líder de las Dark Angels, a la que da vida con mucho estilo Tina Chin-Fei, que antes de dar por terminada una reunión ejecuta a una traidora. Pero no simplemente electrocutándola, sino que hace que un aparato baje del techo y la decapite, dejando el cuerpo sin cabeza ensangrentado brevemente en la silla antes de que esta desaparezca por una trampilla en el suelo. Y por eso, aunque no es una parodia, Un ángel con puños de hierro ofrece grandes dosis de diversión.

A pesar de su limitado presupuesto y que las peleas no son precisamente las mejores que se pueden ver en una película de Hong Kong, esta es una película tremendamente entretenida. De hecho, diría que cuanto más familiarizado esté uno con la franquicia James Bond más divertida y entretenida se hace la película. Y si le añadimos el toque sixties y go-go, Un ángel con puños de hierro es una deliciosa manera de pasar un buen rato.

 

3 jul 2026

Black Tight Killers (Ore ni sawaru to abunaize)

 


 

La llegada a las pantallas de los cines alrededor del mundo de las aventuras de James Bond dio luz a la "Bondmanía". Esta tuvo también un alcance mundial, trayendo consigo que se produjeran las inevitables imitaciones y parodias, como sucedería unos años más tarde con la saga estelar creada por George Lucas. Muchas de estas películas acabarían cayendo en el olvido, pero también se produjeron algunos títulos notables, como Black Tight Killers (Ore ni sawaru to abunaize, Yasuharu Hasebe, 1966), un film que acabó creando su propio culto.

Daisuke Hondo (Akira Kobayashi) es un fotógrafo de guerra que ha regresado brevemente a Tokyo, antes de salir de nuevo a informar sobre alguna otra guerra. Decide llevar a cenar a Yoriko Sawanouchi (Chieko Matsubara), una azafata que ha conocido en el vuelo hacia Tokyo. Esa misma noche, Yoriko es secuestrada por unos criminales y Daisuke corre a rescatarla. Será una noche llena de peligros y acción, en el centro la localización de un tesoro que varios persiguen. En esta noche peligrosa, Daisuke se cruzará con unas asesinas vestidas de negro al estilo go-go y que utilizan armas como discos de vinilo y peligrosos chicles.

Sobre el papel, Black Tight Killers parece una simple película de acción, como muchas que se produjeron entonces. Lo que hizo que se convirtiera en una película de culto fue el estilo con el que filmó la historia el director Yasuharu Hasebe, que convirtió el film en un delirio pop. Pop en el vestuario, pop en la fotografía y pop en el diseño. Llama la atención sobre todo el uso del color, muy extremo para la época, parecido al estilo utilizado más tarde por Hajime Satô en Goke, Body Snatcher from Hell (Kyuketsuki Gokemidoro, 1968). Por ejemplo, en las escenas de persecuciones en coche, se utilizan retroproyecciones, algo habitual entonces, para fingir que los coches van por carreteras a toda velocidad. Sin embargo, aquí estas retropoyecciones cambian de color sin ninguna razón aparente. Parece que, ya que se notaba el truco, el director decidió hacerlo visualmente interesante ya que no creíble.

Esta es la doctrina que domina la película: hacer cada escena lo más interesante visualmente posible, elevando así la historia. Y, claro, no podemos olvidar al grupo de go-gos asesinas que une la fascinación entonces por el reciente fenómeno de las chicas go-go, con la moda de los asesinos peculiares presentes en las películas del agente 007.

El argumento tiene más en común con El halcón maltés (The Maltese Falcon, John Huston, 1941) que con el argumento de una aventura Bond, pero se nota la influencia en la ejecución: los toques de humor, la acción, un reparto femenino atractivo... Pero Black Tight Killers tiene una gran personalidad propia. Más que una simple imitación, es una artefacto pop cinematográfico que muestra lo mejor de esta tendencia cinematográfica de los 60 del siglo XX.

26 jun 2026

Mermaid Legend (Ningyo densetsu)

 


 

No tengo ningún interés en las listas de películas. No creo que exista una mejor o peor película en tal o cual género, es algo demasiado subjetivo y siempre cambiante porque se están haciendo películas continuamente. Es por eso que siempre soy algo escéptico cuando se refieren a una película como la mejor en su género. Sin embargo, cuando oí que se describía a Mermaid Legend (Ningyo densetsu, Toshiharu Ikeda, 1984) en esos términos me llamó la atención, ya que desconocía completamente esta película. Y, tras haberla visto, no sé si es la mejor película de venganza que se ha hecho, pero, desde luego, está entre las mejores.

Keisuke (Jun Itô) y Migiwa Saeki (Mari Shirato) son un joven matrimonio que vive en un pueblo pesquero. Él es pescador y ella se dedica a la pesca submarina a pleno pulmón.  Una noche, Keisuke es testigo de un asesinato. Lo intenta denunciar pero lo único que consigue es que se convierta él en el objetivo de los asesinos. Matan a Keisuke pero no logran eliminar a Migiwa que sobrevive al ataque, por lo que deciden colgarle el muerto. Obligada a huir, ya que la policía la cree responsable del asesinato de Keisuke, Migiwa dará rienda suelta a su furia en una sangrienta venganza.

 


 

Sobre el papel, Mermaid Legend no parece muy distinta de otras películas de argumento vengativo similar. Pero, como sucede a menudo, la clave está en la ejecución y los elementos únicos que el director le añadió al film. La película mezcla realismo dramático con misticismo y momentos poéticos, que resultan más llamativos junto a las escenas sangrientas. La estructura que se nos presenta es una primera mitad que es un thriller dramático en el que se desenvuelve la trama, rodada de un modo naturalista. La segunda mitad aprieta el acelerador en todos los aspectos, con grandes dosis de violencia a los que se añade un toque de misticismo. En este aspecto también contribuye la banda sonora de Toshiyuki Honda, que le da una capa onírica y lírica al film. Es una estructura que resultará familiar a los que hayan visto Audition (Ôdishon, Takashi Miike, 1999), un clásico moderno sobre el que Mermaid Legend parece haber influido. Otra película sobre la que me hizo pensar el film de Toshiharu Ikeda es el clásico de violación & venganza Ángel de venganza (Ms.45, Abel Ferrara, 1981). Principalmente por la forma en que muestra la espiral de locura por la que se desliza la protagonista, jugando con las simpatías del espectador. Aunque en el caso de Mermaid Legend, Migiwa cuenta con el apoyo de las fuerzas de la Naturaleza.

Es su aspecto místico lo que más me llamó la atención de la película, en especial por el contraste con el realismo y el naturalismo del inicio del film. Al principio de la película, hay una escena en la que Migiwa y Keisuke hablan sobre lo que harían si el otro muriera y él dice: "tú no morirás, puede que mueras pero no morirás nunca". Un diálogo que parece simplemente romántico, pero que adquiere otro significado cuando vemos a Migiwa sobrevivir de manera repetida situaciones de las que otros no saldrían con vida. Parece que Migiwa se transforma en pura furia, lo que le permite comunicarse con fuerzas elementales. La manera en que el director maneja estos elementos hace evidente porque se le ofreció dirigir Female Prisoner Scorpion: Death Threat (Joshū sasori: satsujin yokoku, 1991), ya que ambas ofrecen una mezcla parecida de realismo y momentos místicos/sobrenaturales.

Mermaid Legend no era conocida fuera de Japón, donde se había convertido en una auténtica película de culto, pero gracias a distintas ediciones en Blu-ray ha sido ya reconocida en Occidente como el título único que es. Un film que ofrece mucho más de lo que parece a primera vista.

 

19 jun 2026

De hombre a hombre (Da uomo a uomo)

 


 

La venganza ha sido un argumento que ha dado origen a multitud de clásicos dentro del western, tanto en el americano como en el italiano. Aquí tenemos uno de los ejemplos más notables, De hombre a hombre (Da uomo a uomo, Giulio Petroni, 1967). Es un clásico, una de las muchas películas que inspiró el Kill Bill (2003) de Quentin Tarantino y que cuenta con una gran banda sonora de Ennio Morricone, que no ha perdido un ápice de fuerza ni su crueldad ha quedado suavizada por el tiempo.

El pequeño Bill (Walter Giulangeli) es testigo de cómo un grupo de forajidos asesina a su padre, seguido de la violación y ejecución de su madre y de su hermana. Los forajidos queman la casa, pero Bill sobrevive. Quince años más tarde, Bill (John Phillip Law), ya adulto, se ha convertido en un experto tirador, después de años preparándose para vengarse de los salvajes que acabaron con su familia. Paralelamente, Ryan (Lee Van Cleef) sale de la cárcel tras cumplir su condena. Ryan sale con una sola idea: vengarse de los hombres que le traicionaron y provocaron que acabara en prisión. Quiere el destino que los hombres de los que se quieren vengar Bill y Ryan sean los mismos, lo que provoque que ambos se enfrenten para poder ser los primeros en acabar con los criminales. Pero estos no tienen intención de ser presa de ninguno de los dos. Es una situación que, ya os podréis imaginar, provoca que se sucedan muchas, muchas muertes hasta el enfrentamiento final.

De hombre a hombre, cuyo título americano es mucho más evocador y acertado: Death Rides a Horse, fue dirigida por Giulio Petroni. Un director que se tomaba muy en serio su trabajo y no encaró el proyecto como una simple película de acción para ganar unas cuantas liras. Es por eso que, visualmente, la película está muy cuidada, con planos interesantes y unas secuencias de acción muy bien diseñadas. Pero lo que le da el toque épico a esta película es el guion de Luciano Vincenzoni. Vincenzoni fue guionista de Sergio Leone, para el que escribió La muerte tenía un precio (Per qualche dollaro in più, 1965) y El bueno, el feo y el malo (Il buono, il brutto, il cattivo, 1966). Lo que explica que las tres tengan estructuras similares, similares formas de enfocar la narrativa y contengan referencias a los westerns clásicos americanos.

Cada enfrentamiento con cada uno de los forajidos es diverso y más o menos complejo dependiendo del personaje. Por ejemplo, el primero lleva al clásico duelo a tiros, mientras que con el segundo, al que da vida el veterano del cine de género Luigi Pistilli, se ha convertido con el tiempo en un político. Así que se introduce unos toques de sátira política y humor negro en esta sección. Estos cambios, sumado a los enfrentamientos entre los personajes de Lee Van Cleef y John Phillip Law hacen que las casi dos horas de duración se pasen bastante rápido. Y aún es ligera si pensamos en las tres horas de El bueno, el feo y el malo (tres horas de obra maestra, soberbias, pero tres horas).

Cuando se llega a la parte final, el conocedor del género reconocerá inmediatamente hacia dónde se dirige el film, lo que puede provocar dos reacciones: o placer anticipado por imaginar lo que va a pasar, o perderá interés si ya no está enganchado a la historia. Espero que a la mayoría le suceda lo primero, que es lo que me pasó a mí. Law y Van Cleef se doblan a sí mismos en el audio inglés, haciendo fácil disfrutar con el enfrentamiento entre ambos, en particular con la habilidad casi sobrenatural del personaje de Van Cleef para eliminar enemigos. Así que cuando se entra en el tramo final para mí fue la guinda del pastel.

El film es sorprendentemente violento y cruel para la época en la que se rodó, lo que se podría decir que lo ha mantenido actual. Un motivo más que ha contribuido a convertir este título en un clásico del género.

 

12 jun 2026

Female Prisoner Scorpion: Death Threat (Joshū sasori: satsujin yokoku)

 


 

La gran Meiko Kaji dejó tal impronta en el personaje de la Prisionera Escorpión, que se hace imposible ver a otra actriz encarnando el papel. Y no fue porque no lo intentaran, con distintos reboots y hasta una serie de televisión. Pero ninguno de los proyectos realizados después de las cuatro películas protagonizadas por Kaji tuvo el impacto de la saga original. Sin embargo, tal vez porque contaba con Fumio Kônami que fue el guionista de la saga original, Female Prisoner Scorpion: Death Threat (Joshū sasori: satsujin yokoku, Toshiharu Ikeda, 1991) resulta una interesante y entretenida adición a la franquicia.

Una joven asesina a sueldo, Nami Matsushima (Natsuki Okamoto), recibe el encargo de infiltrarse en una prisión para matar a Nami Matsukawa, la prisionera escorpión, tras décadas encerrada en una mazmorra. Pero una vez allí, la asesina descubre que las cosas no son como parecen, es traicionada y abandonada. Tras sufrir distintas torturas e intentos de asesinato, una nueva prisionera Escorpión se alzará para llevar a cabo una sangrienta venganza.

Es lo que esta franquicia necesitaba, el director de Tokyo Snuff (Shiryô no wana, 1988) dándole su particular visión al guion de Fumio Kônami. Toshiharu Ikeda encaja con el material a la perfección, mezclando momentos brutales y sangrientos con otros espirituales y casi poéticos. También expone sin tapujos el mensaje revolucionario, feminista y contra el patriarcado del film. Cuando una de las escenas nos presenta a la protagonista crucificada con la bandera de Japón de fondo, te das cuenta de que hay algo más que simple exploitation, sin mencionar a los políticos que quieren matar a la prisionera Escorpión por el temor de que sea un ejemplo las mujeres. Y si hubiera sido solo una cinta exploitation violenta y sangrienta bien hecha, también habría tenido su mérito, pero es mucho más profunda de lo que parece a primera vista. Esto hace que su visionado resulte en una experiencia más rica.

La película hace algo que hoy es bastante habitual y entonces era inédito, es una secuela de la saga protagonizada por Meiko Kaji y al mismo tiempo un reboot que empieza de nuevo. Para ello, la Escorpión original le pasa el testimonio de la venganza a la nueva Escorpión, que también ha sido forjada en el fuego de la venganza. Natsuki Okamoto no tiene el carisma de Meiko Kaji, su mirada asesina no tenía rival, pero hace un buen trabajo encarnando a esta nueva Escorpión que se deshace de sus enemigos con brutal efectividad.

Vista hoy día, el mensaje revolucionario de la película es más necesario que nunca viendo el panorama que nos rodea. Además, ofrece todos los elementos del cine exploitation que un fan podría desear, una buena adición si después de ver la saga protagonizada por Kaji os quedan ganas de más.