11 may 2026

Pánico (Bakterion)

 


 

El blues es un estilo musical donde la maestría está, no tanto en los acordes, como en la habilidad para mezclar un número de acordes limitado. Hay películas que funcionan de la misma manera, su interés radica en cómo maneja un argumento conocido más que en el argumento en sí. Un perfecto ejemplo de ello es Pánico (Bakterion, Tonino Ricci, 1982).

Un accidente en un laboratorio ha convertido a un importante científico en un mutante sediento de sangre. Su ayudante, la doctora Jane Blake (Janet Agren), trata de encontrar un antídoto no solo para la condición mutante del doctor, también para la enfermedad contagiosa que lleva consigo. El capitán Kirk (David Warbeck), sin relación con el Enterprise, debe dar caza al mutante y detenerlo antes de que la ciudad sea arrasada a bombazos, ya que las autoridades creen es la mejor manera de lidiar con el asunto.

Bakterion se beneficia de un reparto que estaba habituado al cine de terror y serie B, prácticamente de culto. Los protagonistas, David Warbeck y Janet Agren, se encontraban en un momento álgido de sus carreras, justo antes de que los cambios en el mercado en Italia cambiara por completo y empezara la decadencia en todos los niveles contaminando también sus respectivas carreras. También en el reparto nos encontramos a José Lifante, nombre clave en el fantaterror español, que había aparecido ya en un puñado de clásicos del género. Todos ellos cumplen con sus respectivos papeles con su habitual eficacia, pretendiendo ser ingleses en esta Inglaterra creada en localizaciones españolas, algo peculiar ya que era más habitual ambientar este tipo de películas en Estados Unidos. O debería decir "Estados Unidos" más bien.

Pero, ¿de qué tipo de película estamos hablando? Bueno, supongo que no necesita mucha aclaración para el aficionado: un experimento con resultados mutantes/monstruosos se escapa de un laboratorio y debe ser detenido antes de que cause una catástrofe. Uno de los primeros y mejores ejemplos de este tipo de historia se trata del clásico El experimento del Dr. Quatermass (The Quatermass Xperiment, Val Guest, 1955). Desde entonces, la trama se ha ido reciclando llegando casi hasta nuestro días, con notables ejemplos ochenteros como Mutant (John "Bud" Cardos, Mark Rosman, 1984). Hasta Chuck Norris protagonizó una de estas historias en Furia silenciosa (Silent Rage, Michael Miller, 1982)Bakterion adopta un tono y estilo que ya entonces eran "vieja escuela". Aunque hay algunos desnudos gratuitos y escenas sangrientas, entonces casi exigidos en la serie B de la época, el director Tonino Ricci le imprime un aire casi nostálgico a la película. Tiene más en común con títulos de los 50 y 60 del siglo XX que con títulos contemporáneos.

Esta manera de hacer a la vieja usanza es lo que hace la película atractiva para mí. Siempre me han gustado las monster movies de los 50/60, ya se trate de monstruos gigantes aplanando ciudades o experimentos científicos huyendo por las calles y dejando un rastro de urbanitas estropeados. Contribuye también al placer que obtengo de la película que los efectos especiales están muy bien hechos, teniendo en cuenta época y presupuesto, e incluso se le añade un toque trágico a la criatura.

En definitiva, disfrutaréis de Bakterion dependiendo de cuánto os gusten este tipo de películas de experimento a la fuga. Para mí, resulta una entretenida caza al mutante con un reparto de culto.

 

8 may 2026

Massacre

 


 

Massacre (1989) es una película de Andrea Bianchi. Y ya está, qué más se necesita saber cuando es Andrea Bianchi el director. Oh, ¿necesitáis más? Bueno, aquí tenéis.

Durante el rodaje de una película de terror, el director Frank (Maurice Poli) decide celebrar una sesión de espiritismo para darle realismo a su película, algo perfectamente lógico. La médium Madam Yurich (Anna Maria Placido) no atrae a su benévolo espíritu guía sino a un espíritu malvado que responde al nombre de Jack, tal vez sea el espíritu de Jack, el destripador. Este espíritu posee a uno de los asistentes, lo que hace que se dedique a matar a los miembros del rodaje. El inspector Walter (Gino Concari), casualmente el amante de la actriz protagonista Jennifer (Patrizia Falcone), investiga los asesinatos, que coinciden con los asesinatos de otro maníaco que anda suelto por la ciudad.

Es posible que, si veis Massacre, algunas escenas os resulten familiares, ya que las escenas gore y algún momento erótico fueron reutilizadas para la película de Lucio Fulci A Cat in the Brain (Un gatto nel cervello, 1990). Fulci tenía acceso a las imágenes y pensó en reutilizarlas ya que Massacre formaba parte de una serie de películas de terror estrenadas directamente en vídeo, dos de ellas dirigidas por Fulci, unidas por el estandarte Lucio Fulci presents. La idea nació como algo parecido al Masters of Horror de Mick Garris, pensando utilizar directores con cierto peso dentro del género como Lamberto Bava, pero a medida que se fue reduciendo el presupuesto, el objetivo pasó a usar directores menos prestigiosos o que filmaban su primera película, excepto las dos dirigidas por Fulci y una dirigida por Umberto Lenzi. Esto explica el look televisivo de la película de Bianchi, cada película se rodó como si fuera el episodio de una serie.

Bianchi estaba acostumbrado a trabajar con presupuestos bajos, de modo que incluso con los limitados medios a su disposición consigue escenas y momentos logrados. Aunque no tan extravagante como sus películas más notables, Massacre ofrece la mezcla de momentos absurdos, brillantes e incompetentes que le dan a sus filmes ese toque peculiar y únicos que otros directores mediocres no saben otorgar a sus películas. Es decir, cuando utiliza una doble de cuerpo para una escena de sexo en la ducha, usa una actriz con el pelo distinto al de la actriz que dobla, lo cual te puede hacer gracia como muestra de simple incompetencia. Por otro lado, escenas como la de la sesión de espiritismo te hace pensar que Bianchi se lo está tomando todo a cachondeo. Y a esto se suma las escenas de asesinatos y acoso que funcionan en todos los niveles. No nos olvidemos tampoco de los momentos simplemente bizarros, que también encontramos en Massacre.

Lo peor que se puede decir de una película es que es aburrida, que no deja ninguna impronta en el espectador ya que solo despierta indiferencia. No sucede con Massacre, una película que puede que no esté a la altura de otras locuras del director, como su obra maestra La noche del terror (Le notti del terrore, Andrea Bianchi, 1981), pero que te mantiene entretenido, a ratos fascinado, de principio a fin.

 

4 may 2026

Bugie rosse

 


 

La década de los 90 del siglo XX fue un punto bajo para el giallo. Se producían pocos, estaban muy americanizados, la cualidad había bajado mucho así como los presupuestos. Pero eso no quiere decir que no se produjeran títulos interesantes y el éxito de películas americanas como Instinto básico (Basic Instinct, Paul Verhoeven, 1992) facilitó que se produjeran películas que de otro modo no habrían visto la la luz. Un ejemplo de esto es The Final Scoop (Bugie Rosse, Pierfrancesco Campanella, 1993).

Marco (Tomas Arana) es un periodista que, cuando se encuentra realizando un reportaje sobre el underground gay, tropieza con un asesinato. A riesgo de convertirse en el principal sospechoso de la policía y en el objetivo de un peligroso asesino, Marco continua investigando, obsesionado con encontrar al asesino. La investigación resulta tan inquietante para Marco como lo que está descubriendo sobre si mismo.

Pierfrancesco Campanella se inspiró en el caso real de un director de televisión asesinado en un ambiente gay. El éxito del hoy clásico Instinto básico de Paul Verhoeven ayudó a que encontrara financiación pero también le obligó a incluir algunas escenas eróticas, principalmente entre el protagonista Tomas Arana y Gioia Scola, que interpreta a la esposa del personaje Adria. Esto hace que Bugie rosse oscile entre la exploitation morbosa y la intención de representar con realismo el ambiente en que se mueven los personajes. Lo que hace que la película funcione es que este equilibrio se consigue, representando a unos personajes con sexualidad fluida en un época en que este concepto no existía, o se era hetero o se era gay y punto.

La película de Campanella muestra cierta influencia del clásico de William Friedkin A la caza (Cruising, 1980). La diferencia entre ambos radica en que mientras que en el film de Friedkin se muestra el viaje que inicia Al Pacino como un viaje hacia la oscuridad, es decir de forma negativa, el viaje del personaje que interpreta Tomas Arana se muestra de forma más positiva. De hecho, en el final original, que no fue filmado debido a la oposición de los productores que lo veían como demasiado fuerte, el personaje de Arana deja a su esposa e inicia una relación con uno de los hombres que conoce durante su investigación. Demasiado para la época, en el epílogo que sí se filmó Campanella logró transmitir su idea de forma algo más retorcida. A pesar de todo, la película no estuvo exenta de polémica en su momento, aunque hoy día cuesta de entender por qué.

Para la época en que fue concebido, Bugie rosse resulta un film moderno en la manera en que representa la sexualidad, a pesar de estar obligado a incluir algunos tópicos para apaciguar a los productores. Además, la historia de suspense funciona y es un título que destaca en una época en que no se produjeron muchos gialli que aportaran nada al género.

 

1 may 2026

The Bloodstained Lawn (Il prato macchiato di rosso)

 


 

The Bloodstained Lawn (Il prato macchiato di rosso, Riccardo Ghione, 1973) es una película que solo podría haberse rodado en la década de los 70, en la franja previa al estreno de La guerra de las galaxias (Star Wars, George Lucas, 1977). Todavía había lugar para la ciencia ficción provocadora y la space opera no se había apoderado del género en su vertiente cinematográfica.

Un agente de la UNESCO (Nino Castelnuovo) descubre que unas botellas de vino en realidad contienen sangre. Mientras el agente investiga, seguimos a una serie de personajes que son atraídos a la mansión de Nina Genovese y su esposo el doctor Antonio Genovese (Marina Malfatti y Enzo Tarascio), con la ayuda del hermano de Nina Alfiero (Claudio Biava). Estas variopintas personas son llevadas a la mansión para ser convertidos en prisioneros sin que se den cuenta. Y cuando descubren la razón por la que han sido llevados allí, ya es demasiado tarde.

Il prato macchiato di rosso mezcla terror rural y ciencia ficción para crear una sátira que critica el capitalismo y se burla del fascismo. Durante los 70, había un gran número de cineastas, en especial en Europa, que usaban el cine para transmitir sus ideas políticas. Otros también lo hacían, pero lo hacían usando el género, logrando resultados más interesantes y que no caducaban tan rápido como las películas abiertamente políticas, que muchas veces se acababan convirtiendo en panfletos. Ejemplos de este uso del género son películas como Han cambiado de cara (...hanno cambiato faccia, Corrado Farina, 1971)Thirst (Rod Hardy, 1979)Oro maldito (E se sei vivo spara, Giulio Questi, 1967). Las dos primeras, en particular, tienen bastante en común con el film de Riccardo Ghione, compartiendo el sentido del humor y un tono, digamos, juguetón que sirve para ridiculizar y, al mismo tiempo, homenajear tópicos del género.

Si bien contaba con un presupuesto limitado, Ghione construye un film satírico con un diseño de producción muy pop, un pop setentero pero que hace que sea una película visualmente más interesante que otras producciones más "serias". Es esta mezcla tan dispar de elementos, la mezcla de géneros, de tono, de diseño, los que contribuyeron a crear un film que, contra todo pronóstico ha sobrevivido. La película sobrevivió un estreno limitado y una distribución casi inexistente, sobrevivió la llegada del cine streaming con una cuidada edición física. Ha sobrevivido, en fin, porque a pesar de su envoltorio pop setentero su mensaje sigue siendo vigente y su crítica es tremendamente acertada.

 

27 abr 2026

Murder in Blue Light (Omicidio a luci blu)

 


 

Murder in Blue Light (Omicidio a luci blu, Alfonso Brescia, 1992) es un giallo noventero; no el mejor momento del género pero, no obstante, se produjeron algunos títulos interesantes. Este film es un ejemplo, inspirado en películas americanas que habían triunfado en Italia, protagonizado por dos intérpretes entre populares y de culto como eran Florence Guérin y David Hess.

Starlet (Florence Guérin) es una popular modelo muy solicitada para promocionar marcas diversas. Por las noches, Starlet se transforma en Sherry, una prostituta que trata con clientes de gustos más que peculiares. Lo hace por una razón concreta personal, no por querer divertirse experimentando con la mala vida. Paralelamente, el subinspector Flanagan (David Hess) investiga los extraños y sangrientos asesinatos de un misterioso asesino, que tiene la costumbre de dejar una granada de juguete entre las piernas de sus víctimas.

En Italia, el clásico de Brian De Palma Doble cuerpo (Body Double, 1984) se estrenó como Omicidio a luci rosse. Con su mezcla de intriga y erotismo, es obvio que el film de De Palma se encontraba en la mente de los productores cuando pusieron en marcha el proyecto. Pero viendo la película, el film que más parece ser una influencia, si nos fijamos en el look de Sherry, la iluminación de algunas escenas y el tipo de prácticas sexuales que demandan los clientes es La pasión de China Blue (Crimes of Passion, Ken Russell, 1984). Esta influencia también está presente en que parece, por su descripción, una película con gran carga erótica, pero no es el caso. Por ejemplo, uno de los clientes pide que le golpeen el trasero como si fuera un niño que se ha portado mal y otro solo quiere ver a Sherry limpiando. Otra sorpresa del film es David Hess interpretando a un héroe, cuando era habitual verlo de villano.

Está claro que esta película fue concebida como un producto. Algo destinado a traer espectadores usando el éxito de otras películas. Además, su director era un habitual del cine exploitation comercial sin ninguna aspiración artística. A pesar de todo, el film funciona. Contiene suficiente detalles curiosos y secuencias interesantes como para contrarrestar su intención comercial y Brescia, que no era conocido por ello, también introduce florituras en la dirección. Murder in Blue Light resulta ser, contra todo pronóstico, un interesante título para los aficionados al género.