26 feb 2026

Acoso mortal (Devil Times Five)

 


 

El subgénero de los niños asesinos tiene dos ramas principales. En una, los críos se vuelven asesinos por una razón externa, ya sea un virus o un vertido radioactivo, como sucede, por ejemplo, en Abrazo mortal (The Children, Max Kalmanowicz, 1980). En otra, los críos se vuelven homicidas sin razón aparente, como en el clásico ¿Quién puede matar a un niño? (Narciso Ibáñez Serrador, 1974). Acoso mortal (Peopletoys aka Devil Times Five aka The Horrible House on the Hill, Sean MacGregor, David Sheldon, 1974) se acerca más a la segunda rama. No se explica por qué, simplemente los niños de esta película son unos cabroncetes asesinos que no dejan títere con cabeza.

Julie (Joan McCall) y Rick (Taylor Lacher) se preparan para pasar un agradable fin de semana en la casa en la montaña que tiene el padre de Julie, Papa Doc (Gene Evans). O al menos lo intentarán, ya que el malhumorado Papa Doc quiere forzar a Rick a coger un puesto en un complejo hospitalario para tenerlo controlado. Junto a Papa Doc está su nueva joven esposa Lovely (Carolyn Stellar), que intenta frotarse con gusto con cualquier hombretón que encuentre, y el matrimonio formado por Harvey (Sorrell Booke) y Ruth Beckman (Shelley Morrison), él aspiraba al puesto que Papa Doc ofrece a Rick y ella tratando de que nadie interrumpa su consumo de alcohol. La velada de este grupo parece ya bastante entretenida, pero girará hacia peor: una furgoneta que trasladaba cinco peligrosos pacientes de un manicomio tiene un accidente que libera a los pacientes. Cinco niños homicidas que utilizan el ingenio y el trabajo en equipo para acabar con sus víctimas: David (Leif Garret), la hermana Hannah (Gail Smale), Moe (Dawn Lyn), Brian (Tierre Turner) y Susan (Tia Thompson).

Devil Times Five es una de las más logradas y efectivas entradas dentro del subgénero de los niños asesinos y también una auténtica película de culto. Pero le costó lograr su actual estatus. Originalmente se estrenó como Peopletoys en 1974, pero no tuvo una buena distribución. Luego fue reestrenada diversas veces con diversos títulos, lo que hizo más difícil que fuera recordada por el público (eso sin tener en cuenta los títulos que recibió alrededor del mundo), hasta que en 1976 fue redistribuida con el título definitivo Devil Times Five, título con el que también fue distribuida en vídeo quedando así grabada en la memoria de los aficionados.

Pero las dificultades de esta película empezaron mucho antes de la distribución, en plena preproducción. El director Sean MacGregor y el productor Michael Blowitz se llevaban fatal, llegando incluso a las manos. A pesar de la mala relación, intentaron que el rodaje siguiera adelante por muy complicado que fuera con conflictos casi a diario. Según Blowitz, debido a los retrasos MacGregor no filmó muchas páginas del guion y dio el rodaje por concluido cuando solo tenían 38 minutos de metraje. El film necesitaba ser completado si no se quería perder todo lo invertido, así que MacGregor fue despedido y el director David Sheldon fue elegido para completar el film. Sheldon era amigo de Blowitz y estaba casado con Joan McCall, de modo que su elección era bastante obvia. Sheldon empezó a rodar nuevo material reescribiendo el guion sobre la marcha. El reparto se mantuvo en su mayor parte, ya que todos veían potencial en el film, la única que no estuvo presente en el nuevo rodaje fue Gail Smale, entonces era novia de MacGregor, así que se fue con él. 

El material añadido se puede detectar fácilmente en diversas ocasiones ya que se rodó en unos decorados con una distintiva decoración, Leif Garret lleva peluca debido a que se había cortado el pelo mientras trabajaba en otra película (la peluca se incorporó a la historia) y se disimula el hecho de que otra actriz interpreta el papel de la hermana Hannah. Claro que lo contado del conflicto es la versión de Blowitz y Sheldon, pero resulta muy creíble si tenemos en cuenta que MacGregor era aficionado a adornar la verdad en entrevistas, inventando proyectos y libros que nunca fueron publicados, además de que no era la primera vez que fue despedido de una película que tuvo que ser completada por otra persona. Y esta tampoco fue la última que MacGregor sería despedido de un rodaje, marcando una clara tendencia en su corta carrera como director.

 


 

Teniendo en cuenta las dificultades para completar el film ya sería un milagro que fuera mínimamente coherente. Lo sorprendente es que más que coherente, es una entretenida película de terror, en algunos aspectos adelantada a su tiempo. Seguramente ayudó que todo el reparto remara a favor para completar el film, formando una unida familia. En algunos casos literalmente, ya que Dawn Lyn es la hermana pequeña de Leif Garret y Carolyn Stellar era la madre de ambos. El film acierta en darle una personalidad muy definida a cada niño asesino, no actúan como una típica manada de niños inquietantes. El terror funciona porque no dejan de actuar como niños en ningún momento, como si no fueran del todo conscientes de lo que están haciendo. Y otro acierto se encuentra en el grupo de adultos, que parecen un montón de personajes que se hubieran escapado de un culebrón. Así el film resulta entretenido incluso cuando no sucede nada relacionado con los niños.

La combinación de escenas perturbadoras, bizarras y cómicas hace de esta una película memorable. Si se hubiera rodado en los 80, seguramente habría sido más explícita en cuanto a la sangre derramada, pero para la época es bastante sangrienta. Y el tono, los momentos bizarros, son genuinamente setenteros e irrepetibles fuera de esta década. Una vez se ha visto es fácil entender que se haya convertido en un film de culto, que con un poco más de suerte se habría convertido en una pionera franquicia ya que claramente fue rodada con la intención de hacer una segunda parte. Pero la mala distribución y los continuos cambios de título lo impidieron. Por suerte lo que sí queda es una memorable película de terror que ha envejecido como el buen vino.

 

25 feb 2026

El refugio del miedo




En el comentario sobre Último deseo (León Klimovsky, 1976) menciono cómo de rara era esta incursión del fantaterror dentro de la ciencia ficción. Este es otro raro ejemplo, cuya pobre recepción en su día también ayuda a comprender porqué no se estrenaron más. Pero esa pobre recepción no es indicativa de su calidad, ya que El refugio del miedo (José Ulloa, 1974) es otra excelente muestra de la edad de oro del cine de género español.

Dos matrimonios, el formado por Bob (Craig Hill) y Margie (Teresa Gimpera) junto al hijo de ambos Chris (Pedro María Sánchez) y el formado por Arthur (Fernando Hilbeck) y Carol (Patty Shepard), viven en un refugio tras un holocausto nuclear. Cuando los conocemos, el grupo lleva ya un tiempo conviviendo. Entramos en su historia cuando la convivencia empieza a fracturarse, en particular después de la muerte de otro miembro por causas que no conocemos. La fractura se irá ensanchando hasta llegar a extremos mortales.

El director José Ulloa utiliza una premisa propia de la ciencia ficción, popular entonces cuando la Guerra Fría estaba bastante caliente, para añadirle elementos del thriller psicológico, el suspense y unas gotas de terror. Ulloa construye muy bien el suspense y la tensión, mientras los personajes van degenerando. Pero tan importante en una película como esta es el trabajo de los actores como el del director. Pasaremos la película con este grupo reducido de personajes, así que, para mantener el interés, es esencial que los actores nos metan en la historia. Por suerte, aquí el reparto cumple. No estamos ante grandes maestros de la interpretación, pero sí efectivos intérpretes que están a la altura cuando se les ofrece algo un poco más sustancial de lo que es habitual. En particular destacaría a Craig Hill y Patty Shepard. Hill fue el héroe de diversos spaghetti y paella westerns, así que al inicio del film parece que ese será su rol, por eso resulta más interesante ver cómo se desmorona esa fachada y se descubre un personaje hipócrita y cobarde. Shepard, que no necesita presentación para los aficionados al terror, el fantaterror y el giallo, aquí hace un trabajo excelente con un personaje que en otras circunstancias, si la película fuera americana o inglesa, seguramente habría muerto la primera, pero aquí muestra una interesante evolución siendo la única que se enfrenta a sus emociones por estar encerrada en el refugio y a la disciplina del personaje de Hill.

Estrenada en 1974, la película casi se puede interpretar como una alegoría del fin de la dictadura franquista.  No de forma consciente, pero captando el ambiente que entonces se respiraba. Lo sea o no, la película funciona perfectamente como ejemplo de cine posapocalíptico, cuando parecía que la posibilidad de una guerra nuclear no era descabellada. Su principal virtud es el equilibrio entre géneros a medida que avanza la historia, con momentos notables como el paseo de Chris o la manera en que las cenas van degenerando desde el inicio del film, mostrando una convivencia cada vez más tensa. Un gran título para los aficionados al género.

 

19 feb 2026

The Devil's Wedding Night (Il plenilunio delle vergini)

 


 

En la canción de los Rolling Stones As Tears Go By hay un momento en que la letra dice: "me siento y observo a los niños jugar/haciendo las cosas que yo solía hacer/ellos se creen que son nuevas". Es algo que describe muy bien el momento actual dentro del cine de terror, en el que muchos se llenan la boca hablando de "cine de terror social" o "cine de terror elevado" como si fuera algo nuevo. Son etiquetas que describen estilos de película que han estado presentes dentro del género desde el estreno de El gabinete del doctor Caligari (Das Cabinet des Dr. Caligari, Robert Wiene, 1920). Otro ejemplo de esto son las referencias al propio género o el uso de la metalingüística, las llamadas películas "meta", que es algo que se hacía mucho antes que Kevin Williamson escribiera su primer guión. Un ejemplo pionero de esto es el festival de terror gótico The Devil's Wedding Night (Il plenilunio delle vergini, Luigi Batzella, Joe D'Amato, 1973).

Karl Schiller (Mark Damon) cree haber descubierto el paradero del anillo de los Nibelungos, capaz de otorgar grandes poderes al que lo lleva. Le comunica la noticia a su hermano gemelo Franz (Mark Damon), hasta le muestra el amuleto que usara para protegerse de la posible presencia de vampiros, ya que el anillo se haya en Transilvania en el castillo del conde Drácula, una tierra en la que se rumorea que hay una gran presencia de estas criaturas sobrenaturales. Atraído por la posibilidad de hacer una fortuna, Franz le roba el amuleto a su hermano y se adelanta en su búsqueda del anillo, llegando antes que él al castillo. Allí, una misteriosa sirvienta (Esmeralda Barros) le presenta a la condesa Dolingen de Vries (Rosalba Neri), la dueña del castillo en ese momento. Franz seduce a la condesa para descubrir el paradero del anillo... O eso cree. En realidad, la condesa es la esposa de Drácula y busca resucitar al vampiro a través de la ceremonia a la que alude el título original italiano.

The Devil's Wedding Night fue un proyecto personal impulsado por Mark Damon, que también colaboró en el guion. Además de darle a Damon la oportunidad de interpretar a un vampiro y a un cazador de vampiros en la misma película, el guion es una celebración del terror gótico. Adopta un enfoque que mezcla ironía con un gran amor por el género, apenas arranca el film ya hay referencias a Carmilla y a El exorcista (la novela, la película no se había estrenado en el momento que estaban rodando The Devil's Wedding Night). A la mezcla de elementos propios del terror gótico y vampírico se le añaden toques de la leyenda de la condesa Báthory. Este añadido hace posible una de las escenas más icónicas del film que protagoniza Rosalba Neri. Una actriz que además tuvo la oportunidad única de interpretar a la condesa Drácula y a la doctora Frankenstein en Lady Frankenstein (La figlia di Frankenstein, Mel Welles, Aureliano Luppi, 1971), algo que no logró ni Christopher Lee, que interpretó a la criatura no al doctor. Además, como en aquel entonces en Italia y Europa estaban de moda las películas con generosos toques eróticos, la película también los incluye en la habitual orgía satánica tan propia del cine de los 70 del siglo XX.

Esta mezcla y la pasión tras el proyecto da como resultado una deliciosa muestra de terror gótico/vampírico con toques psicodélicos y delirantes. El escaso presupuesto no impide que tenga grandes momentos y que esté dirigida con grandes soluciones visuales. Se nota la mano de D'Amato en la ejecución de los planos que hace pensar en una película con más medios que esta humilde producción, algo más evidente en la fantástica edición en 4K de Severin. Damon disfruta enormemente con un doble papel hecho a medida y Neri está fantástica como la malvada condesa, el resto del reparto se suma con gusto a la fiesta. Porque esta película es una fiesta para los amantes del terror gótico, del fantaterror europeo y del lado más loco del terror. Si no la habéis visto, recomiendo remediarlo cuanto antes.

 

13 feb 2026

Último deseo

 


 

Entre el título y el póster, podría parecer que Último deseo (León Klimovsky, 1976) es otro más de los muchos títulos eróticos que se produjeron en España a mediados y finales de la década de los 70 del siglo XX. Tal vez si se hubiera estrenado con su título original, Planeta ciego, habría quedado más claro que esta película del siempre efectivo León Klimovsky es una curiosa mezcla de ciencia ficción y el mejor fantaterror español.

Un grupo de ricos y poderosos se reúne para celebrar una fiesta privada, tradicionalmente organizada por la señora Lily (María Perschy). Será un fin de semana en la que los invitados se dedicarán a dar rienda suelta a sus fantasías. Entre los invitados tenemos al profesor Fulton (Alberto de Mendoza), que tiene contactos con el gobierno y acceso a información secreta, y el hombre de negocios, antiguo soldado y contrabandista de droga, Borne, al que da vida la estrella del género Paul Naschy. Los invitados se dedicarán a poner en práctica sus fantasías en los cuerpos de Clara (Nadiuska), Berta (Teresa Gimpera), Marion (Julia Saly), Luna (Leona Devine) y Tania (Diana Polakov). Pero antes de que empiece la fiesta, tiene lugar un fuerte temblor y se va la electricidad. Intrigados por ver qué ha pasado mientras cenaban en el sótano, el profesor Fulton llega a la conclusión de ha caído una bomba nuclear. Los supervivientes que se encontraban fuera han quedado ciegos y buscan vengarse del grupo protagonista por crímenes que creen que ellos han cometido.

El guion que corrió a cargo de Gabriel Moreno Burgos, Joaquim Jordà y Vicente Aranda no oculta sus influencias. La más evidente es la clásica novela de John Wyndham El día de los trífidos, cuya primera adaptación cinematográfica se había estrenado en España como La semilla del espacio (The Day of the Triffids, Steve Sekely, Freddie Francis, 1962). Otra influencia también fue La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, George A. Romero, 1968) y la saga de los Templarios de Amando de Ossorio, que había llegado ya a la última entrega dirigida por Ossorio un par de años antes del estreno de Último deseo. Klimovsky maneja estas influencias dirigiendo el guion con gran profesionalidad y algún toque artístico, manejando el numeroso reparto (que irá disminuyendo a medida que avance el film, claro) de manera que se dota al film de una sólida base dramática. Antes de que empiece la acción se nos presenta a los personajes, quiénes son y qué quieren, consiguiendo que resulte así más interesante la evolución psicológica de estos personajes enfrentados a una situación imposible.

El film está impregnado del pesimismo setentero habitual en esta década que se mezclaba con la incertidumbre política del momento en España.  Aunque también podría ser por las influencias previamente mencionadas, sea como sea le dota a la película de seriedad e inesperada profundidad, que no era habitual en el género que se producía en España entonces. Por supuesto, transmitiendo estas ideas es fundamental el reparto, variado y diverso, de la película. Cada personaje queda perfectamente definido, algunos con su propio momento para brillar. Como brilla también la película en los momentos de acción cuando los ciegos atacan, manteniendo el suspense y la angustia, revelando que el peor monstruo es siempre el humano.

Último deseo no fue un gran éxito y durante mucho tiempo pasó bastante desapercibida, posiblemente porque la versión más conocida es la americana, recortada y reeditada para las salas de doble sesión. Es una lástima, porque si hubiera sido un éxito es posible que se hubieran hecho más producciones como esta y también habría contribuido a que se viera a Klimovsky como algo más que un mero artesano. Pero lo que queda es una fantástica película, una gran mezcla de ciencia ficción y fantaterror que hará las delicias de los fans.

 

10 feb 2026

Bacanal en directo

 


 

La estrambótica Necrophagus (El descuartizador de Binbrook) (1971) de Miguel Madrid hizo que me pusiera a buscar El asesino de muñecas (1975), su segunda película como director. Y la delirante El asesino de muñecas hizo que buscara su tercera y última película como director: Bacanal en directo (1979). Más difícil de encontrar pero por suerte ha sido editada recientemente por Severin dentro del imprescindible pack Exorcismo: Defying a Dictator & Raising Hell in Post-Franco Spain. Me alegra confirmar que  es tan delirante y demencial como sus dos anteriores películas.

Stela (Azucena Hernández) y Fermín (Fernando Martín) son una joven e inocente pareja que ha sido invitada a la fiesta que da el productor Fabián (Fabián Conde) en su casa. El productor pretende filmar la fiesta y utilizar el metraje en su próxima película. Stela no quiere acudir a la fiesta, porque intuye que es el tipo de fiesta en que los invitados puede que se rocen tras merendar fuerte. Pero Fermín es insistente, ya que es precisamente el tipo de roce que busca. Finalmente ambos acuden y los juegos sexuales y psicológicos de la fiesta pondrán a prueba su entereza y hasta su vida.

Azucena Hernández y Fernando Martín habían interpretado previamente a una Stela y a un Fermín en Las eróticas vacaciones de Stela (Zacarías Urbiola, 1978), pero sus personajes solo comparten el nombre y que Fermín había sido un seminarista. Pero es otro de los muchos detalles que hacen de esta una película esquizofrénica, una película en que distintos objetivos parecen pelearse para dominar la narrativa. Intuyo que la película se inició con la idea de hacer una típica película erótica más, del mismo estilo que la mencionada Las eróticas vacaciones de Stela. Ambas comparten productor, Ángel Huete, y guionista, Eligio Herrera. Pero Miguel Madrid, el director, quería hacer algo que siguiese el estilo de películas como Saló (Salò o le 120 giornate di Sodoma, Pier Paolo Pasolini, 1975) o Calígula (Caligula, Tinto Brass, 1979). Como decía, la intención, por un lado, de hacer una película erótica para hacer dinero y, por otro lado, la intención de hacer una película que utilizase la premisa para hacer algo más social/intelectual quedan enfrentadas a lo largo de toda Bacanal en directo.

Otro aspecto en el que la película no tiene clara su propia naturaleza es si quiere transmitir un mensaje conservador o libertario. A través de la pareja protagonista parece que se quiere transmitir un mensaje a favor de las parejas tradicionales, aunque la película no tenga muy claro cómo son sus protagonistas. Fermín y Stela vive cada uno en su propio apartamento, más o menos parecen aparentar unos veintitantos, pero Stela es virgen y actúa en ocasiones de forma más inmadura, como si fuera una adolescente de 16 o 17 años, lo mismo Fermín. A medida que avanza la fiesta, también parece que se critica el exceso de libertad, más teniendo en cuenta el final moralista. Esto hace también que, a pesar de los abundantes desnudos, las ocasionales escenas eróticas no resulten excitantes sino más bien inquietantes. Parece querer explotar el miedo al exceso de libertad que tenían muchos tras el fin de la dictadura y la llegada de la democracia.

Al mismo tiempo, parece querer celebrar la libertad, hay diversas críticas a la religión y el poder, se explota la libertad de poder expresar la propia sexualidad sin el miedo a la represalia como existía durante la dictadura...  Son estos momentos los que ofrecen las escenas más memorables de la película. En particular destaca la sátira del estamento militar con los hombres desfilando desnudos llevando una gorra militar, mientras Fabián disfrazado de Hitler y portando un enorme vibrador adornado con esvásticas hace inspección de las tropas.

En cierto modo, esta naturaleza esquizofrénica, de no saber qué dirección tomar, refleja la sociedad de la época.

Dejando de lado las discusiones sobre el subtexto, la película es también memorable por los toques propios del director. Miguel Madrid crea momentos delirantes siguiendo el estilo de sus anteriores títulos. Por ejemplo, aunque se menciona que la fiesta se celebra para ser filmada y luego usar el metraje en una película, cuando arranca la fiesta no hay cámaras ni equipo de filmación a pesar de que se repite continuamente que ahí estarán. Entrar  más en detalle de los que me parecieron los momentos más memorables equivaldría a destripar en exceso la película, solo añadir que no decepciona en este sentido.

La filmografía de Miguel Madrid es breve, pero memorable. Bacanal en directo es delirante y fascinante, si bien no es una película para todo el mundo. Por supuesto, si habéis visto las anteriores del director, no hay que perdérsela.