5 feb 2026

Hellraiser (2022): Un placer físico

 


 

Una de las mayores amenazas del cine, para mí, no proviene del cine de Hollywood o de las películas de superhéroes como dice Martin Scorsese. No, creo que la mayor amenaza que acecha el arte cinematográfico es la presión de compañías tecnológicas y servicios de streaming por eliminar el formato físico. La desaparición del formato físico sería equivalente a que a la gente se le quitara la opción de poder adquirir su película favorita y verla cuándo y cómo quiera. Porque cuando compras una película por streaming en realidad pagas por poder ver esa película... mientras esté dentro de esa plataforma, una vez la plataforma ya no tenga los derechos adiós a la película. O poder ver solo una versión adulterada/censurada de la película. Sin olvidar que, por muy buena que sea tu conexión a internet, la calidad de imagen y sonido del formato físico es muy superior a la de streaming, en especial si hablamos de imagen 4k y sonido Dolby Atmos. Y así, tenemos películas fantásticas como The Empty Man (David Prior, 2020) languideciendo en plataformas mientras hay muchos fans que pagarían felices por tener una edición especial de esta película.

Por suerte, hay sellos independientes que sí que preparan con amor ediciones especiales para los amantes del cine y, en especial, para los amantes del cine de género. Lo que nos lleva a Hellraiser (David Bruckner, 2022).

Siendo fan de la saga Hellraiser, en especial de las primeras películas, seguía con atención las noticias sobre el remake/reboot de la saga que iban apareciendo. En especial desde que la más que merecida caída de los Weinstein significaba que perdían los derechos de explotación de la saga que habían hundido en la miseria, estrenando pésima secuela tras pésima secuela. La verdad, cuando se puso en marcha esta nueva entrega seguía siendo escéptico después de años de falsos inicios, pero también me permití ser optimista ya que había visto las anteriores películas de David Bruckner. Pensé que sería una entrega interesante por lo menos visualmente, lo que sería ya una gran mejora tras las últimas entregas de aspecto barato y cutre.

Y así fue, esta nueva Hellraiser es una fantástica secuela, que yo pondría al nivel de la tercera entrega, que presenta un nuevo Pinhead interpretado por Jamie Clayton, que no te hacía pensar en Doug Bradley, al contrario que los otros dos pésimos Pinheads que la habían precedido. Las malas noticias es que la película se estrenaba en streaming: no pasaría por los cines y no había edición en formato físico. Por suerte, sabía que esta saga era bastante popular en Alemania y que Turbine había editado varias ediciones de lujo de entregas de la saga, incluso de las menos celebradas, así que confiaba en que tarde o temprano editarían una edición de lujo de esta nueva entrega.

 

 

Mi intuición fue acertada, ya que Turbine ha editado recientemente una edición de lujo de Hellraiser (2022) de tres discos. Un disco en 4k y un disco en Blu-ray que cuenta como extra dos audiocomentarios (uno del director y otro de los encargados de los efectos especiales de maquillaje), más un disco de extras con alrededor de una hora y media de entrevistas, dos horas si contamos los tráileres de la saga también incluidos. Es del tipo mediabook, que si bien no sé alemán y no sé lo que dicen los textos, sí que las fotos e ilustraciones son realmente chulas.

 


 

 


 

Si te gustó la película, realmente es una gran edición. Los comentarios son muy informativos, destapando detalles de la realización de la película muy interesantes, algunos de los cuales hicieron que mi buena opinión sobre la película aumentara. Los dos documentales exploran más el desarrollo de la película, con la entrevista de los guionistas iluminando sobre la evolución de la historia desde su concepción.

 

 

Poner en peligro el formato físico, poner en peligro estas ediciones en formato físico para ser reemplazadas por menor calidad de video y audio sin extras sería mucho más terrible que cualquier cosa que nos hicieran los cenobitas. Hay que apoyar el formato físico.

 

27 ene 2026

Saga of the Phoenix (A Xiu Luo)

 


 

El gran éxito de Dioses contra demonios (Hung cheuk wong ji, Ngai Choi Lam, 1988) hizo que rápidamente se pusiera en marcha una secuela. Tal vez demasiado rápidamente, Saga of the Phoenix (A Xiu Luo, Ngai Choi Lam, Sze-Yu Lau, 1989) no funciona tan bien en su mezcla de géneros, pero no deja de tener sus puntos de interés.

Ashura (Gloria Yip) disfruta de su vida en la Tierra, intentando dejar atrás su faceta como la Virgen del Infierno, aunque haya demonios que intenten frustrar su felicidad. Por suerte, siempre andan cerca Peacock/Kôngquè (Yuen Biao) y Lucky Fruit/Kujaku (Hiroshi Abe) para luchar contra los demonios y protegerla. El maestro budista Jiku Ajari (Shintarô Katsu) cree que el riesgo de que las puertas del infierno se abran debido a la presencia de Ashura es demasiado grande y decide, junto a la gran abadesa (Yûko Natori), encerrar a Ashura para evitarlo. Ashura, Peacock y Lucky Fruit imploran al maestro buda que le de otra oportunidad a Ashura para disfrutar de la luz y evitar una existencia en la oscuridad. Ajari le ofrece una semana de gracia, momento en que la malvada Concubina del Infierno (Ngai Suet) intenta robar la esencia vital de Ashura para abrir las puertas del infierno y desencadenar el fin del mundo.

Saga of the Phoenix se puso en marcha bastante rápido, provocando algunos cambios que influyeron en que el resultado final no fuera tan bueno como el de la primera entrega. El primer cambio que llama la atención sí que fue positivo: Lucky Fruit está interpretado por Hiroshi Abe, un actor japonés que tenía bastante más carisma y estaba más implicado en la película que su predecesor Hiroshi Mikami. Lo cual es bastante afortunado, ya que Yuen Biao tiene un papel bastante reducido en el film, es posible que coincidiera con el rodaje de Espadas a través del tiempo (Gap tung kei hap aka The Iceman Cometh, Clarence Fok, 1989) que se estrenó el mismo año que Saga of the Phoenix, y aparece solo al inicio y en la parte final, uno de los factores que hizo que esta secuela no brillara como la primera entrega. Pero el principal cambio resulta en el tono del film. Se quiso ampliar la audiencia y hacerla más accesible al público juvenil, por eso se incluye una criatura amiga de Ashura pensada para atraer a ese público explotando el éxito de películas como Gremlins (Joe Dante, 1984). Y es aquí donde entra el segundo director Sze-Yu Lau.

La urgencia para estrenar la película, y esto es pura especulación, es posible que influyera en la decisión de que se añadiera otro director para repartirse el trabajo y terminar más rápido la producción. Así, además de Ngai Choi Lam, Sze-Yu Lau trabajó también como director. Esto le da una cualidad esquizofrénica a la película. Por un lado, tenemos las partes dirigidas por Ngai Choi Lam que encajan perfectamente con el estilo de la primera entrega, más trepidantes y oscuras. Por otro lado, las partes dirigidas por Sze-Yu Lau son más cómicas y ligeras, centradas en las travesuras de la criatura y las payasadas de Tan (Shek-Yin Lau), el recurso cómico de la película. Son estas secciones más cómicas e infantiles las que hacen que la película no funcione tan bien como la primera, dando a veces la sensación de estar viendo dos películas al mismo tiempo.

Dicho esto, Saga of the Phoenix puede que no esté tan lograda y no sea tan fantásticamente alocada como la primera entrega, pero eso no impide que sea un film entretenido, con sus momentos brillantes. Especialmente en las escenas de acción y en la batalla final en la Choi Lam puede desmelenarse como lo hizo en la primera. Y eso es lo que debía querer la mayoría ya que, como suele pasar en estos casos, querer ampliar el público hizo que esta entrega no recaudara tanto como la primera, si bien el personaje continuó en mangas y anime. Lo que nos queda hoy día es una película curiosa, con puntos de locura fantástica, pero que no llega a las cimas de la primera entrega.

 

20 ene 2026

The Tyrant's Heart or Boccaccio in Hungary (A zsarnok szíve, avagy Boccaccio Magyarországon)

 


 

La leyenda de Erzsébet Báthory, la Condesa Sangrienta, puede que sea solo eso. Estudios históricos contemporáneos han llegado a la conclusión de que los crímenes atribuidos a Báthory posiblemente fueran inventados como manera de apoderarse de las tierras que poseía la condesa y quitarle el poder a una mujer que se estaba haciendo demasiado poderosa. Por suerte, eso no significa que no podamos seguir disfrutando de esta leyenda a través de las múltiples películas que ha inspirado y seguirá inspirando. En este blog hemos comentado ya diversas de estas películas y la figura de la Condesa Sangrienta como en un artículo sobre diversas obras inspiradas por esta leyendaEl rojo en los labios (Les lèvres rouge/Daughters of Darkness, Harry Kümel, 1971)Thirst (Rod Hardy, 1979)El retorno de Walpurgis (Carlos Aured, 1974), El retorno del Hombre Lobo (Jacinto Molina, 1980)Verotika (Glenn Danzig, 2019). Hoy añadimos a la lista The Tyrant's Heart or Boccaccio in Hungary (A zsarnok szíve, avagy Boccaccio Magyarországon, Miklós Jancsó, 1981).

El príncipe Gáspár (László Gálffi) regresa a su Hungría natal, tras haber pasado gran parte de su vida en Italia. Regresa acompañado de su amigo Filippo (Ninetto Davoli) y una troupe de actores, que le arropan cuando llega al lugar en el que nació pero que es completamente extraño para él. Una vez allí, su tío Károly (József Madaras) le informa que su padre murió hace apenas un par de días antes despedazado por osos. El impacto del suceso ha dejado a su madre Katalin (Teresa Ann Savoy) encerrada en su propia mente. Entonces Gáspár descubre que su madre parece más joven que él y que cada noche mata a una joven por su enfermedad.

El film de Miklós Jancsó es una crítica de la ambición ciega del poder y los abusos cometidos para llegar a la cima. Continuamente los personajes están conspirando y entrando en contradicciones, asegurando unos hechos para luego desmentirlos y luego volver a afirmarlos. De modo que intentar llegar a la verdad es tarea casi imposible, enterrada bajo intrigas palaciegas cada vez más intrincadas. Esto refleja con el momento en el que vivimos en el que la verdad ya no es cuestión de hechos sino de creencia. Estas intrigas se van sumando hasta que llega un momento en que resulta absurdo y cómico de un modo macabro, a pesar de estar regado el relato con algunas gotas de erotismo. Particularmente inquietantes resultan algunos momentos en que los actores miran directamente a cámara.

 
La puesta en escena se basa en la artificialidad. Encadenando una serie de planos secuencia, las escenas se despliegan frente al espectador mientras la cámara se mueve continuamente de izquierda a derecha. Y cuando la cámara no se mueve, lo hacen los actores, en ocasiones sobre plataformas. Da la sensación de recrear lo que sería una obra teatral del siglo XV, si entonces hubiera sido posible moverse por el escenario para seguir la acción. Es un enfoque que enlaza la artificiosidad de la puesta en escena con el absurdo de las conspiraciones y la continua contradicción de sucesos.

La puesta en escena puede resultar demasiado para algunos espectadores: demasiado artificial, demasiado "artística", demasiado barroca...  Pero esto lo que hace que el film de Jancsó resulte interesante, siempre que se sea consciente de que no se va a ver un film narrado de forma convencional.

 

16 ene 2026

Johnny el vengador (Quella sporca storia nel west)

 


 

La obra de William Shakespeare ha servido de base para infinidad de adaptaciones cinematográficas, tanto dramas como comedias. Pero la riqueza de sus obras teatrales también ha servido de base para películas de otros géneros, más inesperados, como la ciencia ficción, el musical o el terror. Ha medio camino entre las adaptaciones más clásicas y las más iconoclastas, nos encontramos Johnny el vengador (Quella sporca storia nel west, Enzo G. Castellari, 1968), una versión de Hamlet en clave western a la italiana.

La adaptación se mantiene más fiel de lo esperado en una película como esta, una transición bastante natural ya que la venganza es un tema clásico del western. Johnny Hamilton (Andrea Giordana) tiene un extraño sueño en el que su padre le dice que ha sido asesinado. Este sueño provoca que Johnny regrese a su hogar, al que no volvía desde que partió a luchar en la Guerra Civil. Allí sus sospechas son confirmadas por su amigo Horace (Gilbert Roland), quien le informa que su padre fue asesinado por el criminal Santana (Manuel Serrano) y fue luego vengado por su tío Claude (Horst Frank). Johnny descubre entonces que Claude se ha casado con la madre de Johnny Gertry (Françoise Prévost). Perturbado por este giro de los acontecimientos, Johnny empieza a investigar la muerte de su padre, poniendo en marcha su personal venganza.

La idea de convertir Hamlet en un western fue de Sergio Corbucci, pero el director, entonces en un periodo especialmente fértil y productivo, estaba demasiado ocupado para ponerse al frente del proyecto y pasó a manos de Enzo G. Castellari. Castellari acababa de empezar su carrera como director, así que encaró el proyecto con mucha energía e inventiva visual. Lo primero que hizo fue inyectar más acción al guion, ya que era lo que dominaba, pero su mayor aportación fue la manera original e inventiva con que encaró la narración de la historia. Por ejemplo, en lugar de situar una escena en un típico cementerio en una colina como los que aparecen en centenares de películas, Castellari situó su cementerio dentro de una gran cueva, iluminadas las tumbas con velas. Este original cementerio encaja con muchos momentos de la película que parecen casi avant-garde, como la escena al inicio en que Johnny despierta del sueño y lo descubrimos en una playa rodeado de artistas de circo. Un momento casi surrealista que sirve de oportunidad para citar la obra de Shakespeare. La escena en el cementerio también incluye uno de los planos más célebres de la película, cuando la cámara da vueltas alrededor de Johnny mientras este reflexiona sobre la muerte de su padre y se lamenta por no haber estado allí. Para lograr este plano, el propio Castellari inventó un artilugio que le sirviera para darle vueltas a la cámara. El film está lleno de planos inventivos como este.

Otro de los aspectos interesantes del film es que sitúa a Johnny en el bando perdedor de la guerra. Esto sirve para acentuar su amargura y tristeza, ya que su padre es asesinado mientras él está luchando por una bandera y una causa en las que no cree. Esto se agrava cuando descubre que vuelve a un hogar corrupto y brutal, en el que todo mal se origina en la codicia y la avaricia, ya que la muerte del padre de Johnny se vincula con el robo de 300.000 dólares en oro. Estas aportaciones del guion le dan un toque político progresivo, habitual en el cine de la época en que muchos cineastas usaban el cine de género para introducir de forma sutil mensajes políticos. Si bien no creo que fuera idea de Castellari sino de los guionistas y estuviera ya en el concepto original de Corbucci, que también hizo algo parecido en películas suyas como la clásica El gran silencio (Il grande silenzio, Sergio Corbucci, 1968).

El tener Hamlet como base sirvió para convertir esta película en algo especial. Por eso resulta sorprendente que el distribuidor decidiera cambiar el título original Johnny Hamlet por Quella sporca storia nel west ("esa sucia historia del oeste"), que es una frase que se dice en la película pero como título no es muy distinto de los que aparecían al frente de las decenas de westerns que se estrenaban cada semana en Italia entonces. Tal vez por eso el film pasó desapercibido en el momento de su estreno. En Francia y Alemania se estrenó como si fuera una secuela más de Django (Sergio Corbucci, 1966) y en España su título es también bastante anodino. Solo en Estados y algún mercado minoritario se estrenó con su título original de Johnny Hamlet. Resulta extraño que no se quisiera explotar su inspiración, como resultado el film estuvo durante un tiempo perdido entre centenares de anodinos westerns.

Es una lástima que no fuera recibido como se merecía, porque, después del gran Keoma (1976), este seguramente sea el mejor western dirigido por Castellari. Un título más que notable en el género, recomendado sin reservas.

 

9 ene 2026

The Magic Blade (Tien ya ming yue dao)

 


 

Hay películas que transcienden los límites del género en el que fueron creadas, logrando ser mucho más que un título más en una larga lista de títulos. Aunque cuenta con un título en inglés bastante estúpido, The Magic Blade (Tien ya ming yue dao, Chor Yuen, 1976) es una de esas películas. A primera vista puede parecer un título más de wuxia, de cine de artes marciales, pero pronto se revela como una película mucho más interesante que una serie de escenas de acción.

Fu Hongxue (Ti Lung) es un gran espadachín que acude a medianoche a un duelo con Yan Nanfei (Lo Lieh). Nanfei ha pedido el duelo para determinar de una vez por todas quién es el mejor espadachín. Pero mientras están luchando son interrumpidos por unos asesinos a sueldo. Al parecer hay un misterioso guerrero que ambiciona ser el mejor luchador y dominar el mundo de las artes marciales, para ello planea robar una misteriosa arma secreta conocida como "el dardo del pavo real". Este misterioso guerrero es el que ha enviado a los asesinos a sueldo, en un intento de eliminar a sus competidores. Hongxue y Nanfei empiezan entonces su búsqueda de esta misteriosa arma mientras se enfrentan a diversos y coloridos asesinos que intentan detener su búsqueda.

El director Chor Yuen deja claro que esta no es una película más de artes marciales cuando aparece Fu Hongxue vestido no con el tradicional traje de época oriental, sino con un anacrónico poncho al estilo Clint Eastwood. Un guiño a las películas de Sergio Leone que son una de las diversas influencias que marcan la película. El arma de Fu Hongxue no es tampoco la típica espada, sino un arma con una hoja giratoria que parece salida de una película de James Bond. Chor Yuen mezcla géneros y guiños, pero la película no es un simple refrito, es realmente original. Exceptuando dos breves secuencias, The Magic Blade transcurre en una especie de noche eterna, lo que le da un toque onírico a la historia. Una atmósfera fantástica en el que tienen lugar gigantescas y mortales partidas de ajedrez jugadas con seres humanos, en la que se mueven personajes de pesadilla como Devil's Granny (Teresa Hsia Ping) que se dedica a vender platos cocinados con la carne de sus víctimas. Pero también hay lugar para la poesía y la tragedia.

The Magic Blade engancha desde el inicio, cuando el duelo entre Hongxue y Nanfei es interrumpido por un árbol que se mueve y del que sale un asesino. Un inicio ciertamente inesperado. Chor Yuen mantiene el equilibrio en ofrecer escenas de acción impresionantes y momentos de poética reflexión. Con un estilo sencillo que roza la abstracción, no hay un momento en el que no ocurra algo interesante, ya sea desde el punto de vista dramático o visual. De ahí que, obviamente, los fans del género no deberían perdérsela pero también aquellos que consideren que todas estas películas son iguales, ya que puede que se lleven una auténtica sorpresa.

Seáis fans o no, yo desde luego recomiendo esta pequeña maravilla que me dejó fascinado de principio a fin. Fantástica dirección, buenas interpretaciones, una fotografía que dota de gran belleza a las imágenes, editadas a la perfección, nada sobra ni falta. Una obra maestra.