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2 oct 2026

Mundo subterráneo (Underworld)

 


 

En octubre de 2014 escribí un artículo sobre los primeros trabajos de Clive Barker en el cine. Ahora creo que no fui del todo justo con Mundo subterráneo (Underworld, George Pavlou, 1985). Mi opinión sobre la película ha cambiado y ese artículo ya no me representa.

Debería aclarar que mi opinión se basaba en una copia de VHS de baja calidad, verla ahora en 4k también ha ayudado a apreciarla mejor. El argumento no ha cambiado: el criminal retirado Roy Bain (Larry Lamb) es sacado de su retiro por el gánster reciclado Hugo Motherskille (Steven Berkoff). La misión de Bain es localizar a la prostituta de lujo Nicole (Nicola Cowper), secuestrada del burdel en el que trabaja. Bain y Nicole fueron amantes en el pasado, así que él se lo toma como algo personal. Pronto descubre la implicación del doctor Savary (Denholm Elliott), un oscuro científico cuyos experimentos con drogas han provocado la existencia de una comunidad subterránea de mutantes.

Clive Barker creó el argumento y el primer borrador del guion. Las prisas de los productores para empezar el rodaje dejaron fuera a Barker del proyecto, que no fue mantenido en el equipo para escribir posteriores versiones. Entonces Barker era un desconocido sin poder de decisión. El guion se tuvo que ir reescribiendo sobre la marcha durante el rodaje por James Caplin y el director George Pavlou. Es por estas decisiones de los productores que provocaron que muchas de las ideas de Barker quedaran infradesarrolladas. Eso y la falta de dinero, era una historia demasiado ambiciosa para el presupuesto que tenían a su disposición. Como es de sobras conocido, Barker después reutilizaría algunas de esas ideas en su obra posterior.

Pero no todo es negativo. El film presenta una interesante mezcla de neo noir y ciencia ficción con algunos toques de fantasía. Se intentó un look inspirado por el cómic europeo y Suspiria (Dario Argento, 1977). De nuevo, las limitaciones de presupuesto y tiempo limitaron la efectividad de su look, si bien me recuerda el de otros irregulares intentos de ciencia ficción ambientados "cinco minutos en el futuro" como Obsession: A Taste for Fear (Pathos - Segreta inquietudine, Piccio Raffanini, 1987).

Aunque es una película irregular, resulta también interesante y curiosa.  A lo mejor con el tiempo he sabido apreciar más sus aciertos que fijarme en su fallos.

 

30 ago 2023

Labios ardientes (The Hot Spot)


 

El thriller erótico y el neo-noir son dos géneros que empezaron a coger fuerza a mediados de la década de los 80 del siglo XX, pero realmente alcanzaron su máxima popularidad durante la década siguiente. La década de los 90 fue la época dorada de estos dos géneros que se entrecruzaban y alimentaban mutuamente. Por un lado, muchos de los argumentos del thriller erótico provienen del cine negro clásico, como base para crear tramas en las que tengan cabida un abundante número de tórridas escenas. Por otro lado, el neo-noir podía ser mucho más explícito en el terreno sexual de lo que fueron sus clásicos antecedentes del cine negro al ser rodados con una censura más permisiva. Labios ardientes (The Hot Spot, Dennis Hopper, 1990) es un gran título dentro del neo-noir con unas gotas de thriller erótico.

Resulta sorprendente que este no sea un título más conocido o que no funcionara en el momento en que se estrenó. Tiene un reparto que hoy es más notorio de lo que podía serlo para el público de 1990. Don Johnson encarna a la perfección el seductor vagabundo Harry Madox, de oscuro pasado y con aficiones criminales, Jennifer Connelly encarna a la perfección la "chica decente" Gloria Harper y Virginia Madsen es una fantástica femme fatale como Dolly Harshaw. Completando el elenco tenemos una gran selección de actores de reparto como William Sadler, Charles Martin Smith y Jack Nance. Es posible que el gran trabajo del reparto se deba a que el director era otro actor notable como fue Dennis Hopper. Y para los amantes del género, el argumento es puro cine negro: Madox llega a un pueblo pequeño de Texas, en el que hace mucha calor. Allí no tardará en verse envuelto en un atraco, un affair amoroso con la esposa de su jefe, Dolly, la cual no tarda en proponerle un plan para librarse del mencionado jefe, y una trama de chantaje cuya víctima es Gloria. No solo el argumento se adhiere fielmente al género, queda claro que Hopper quería realizar una pieza de cine negro con todas las letras.

Charles Williams publicó en 1953 Hell Hath No Fury, luego retitulada en siguientes reediciones The Hot Spot. A principios de los 70 hubo un primer intento de llevar la novela al cine con guion del propio autor y Nona Tyson. Al final el proyecto no llegó a buen puerto y se quedó dando vueltas por los estudios hasta que a finales de los 80 se le ofrece a Mike Figgis, que acababa de estrenar el thriller Lunes tormentoso (Stormy Monday, 1988). Figgis reescribió el guion para darle un aire más contemporáneo y convertirla en una película de atracos. Desacuerdos con el reparto escogido por Figgis hizo que el proyecto volviera a quedar en nada y fue entonces que le llegó a Dennis Hopper.

Hopper recuperó el guion original escrito por Charles Williams y Nona Tyson, lo que ya dejaba claras sus intenciones de rodar una auténtica pieza de cine negro. Esto se nota también en como visten los protagonistas y los coches que conducen. Es decir, mientras que la película se sitúa en el presente en que fue rodada, el vestuario de Don Johnson, Virginia Madsen y Jennifer Connelly parece sacado de los años 50, al igual que los enormes coches que conducen Johnson y Madsen. Esta decisión de Hopper hace que los personajes se muevan en el presente dentro de su propia burbuja noir. Esta decisión puede que también venga influida por el trabajo de David Lynch, que también hace esta especie de mezclas entre presente y pasado, así como la presencia de Jack Nance, un habitual de Lynch, ya que Hopper había trabajado con ambos en Terciopelo azul (Blue Velvet, David Lynch, 1986).

Tanto el título castellano como el original son bastante apropiados, porque es un film muy caliente. La temperatura en la que transcurre la acción es alta, aunque no tan alta como las pasiones bajas que dominan a los personajes. No solo sexuales, también les mueve la avaricia y la ambición. De nuevo, algo muy habitual dentro del cine negro.

Cine negro cargado de pasión, una mezcla irresistible que hace de este un film una delicia. ¿Por qué no triunfó como se merecía? Es un misterio, pero poco importa lo que pasó cuando se estrenó. Lo que importa es poder disfrutarla en el presente, disfrutar con su colección de personajes amorales e inmorales, corruptos y de alma podrida.

9 nov 2020

Segunda oportunidad: The Spirit


 

La primera vez que vi The Spirit (Frank Miller, 2008) no pude pasar de la primera media hora, me causó un inmediato rechazo. Pero, pasado el tiempo, le he cogido el gusto a esta muy odiada película. ¿Cómo ha sido posible? Para empezar, intentar olvidar que es una adaptación de una obra fundamental en la historia del cómic, creada por un maestro que revolucionó el lenguaje de este arte. Y tener un sentido del humor bizarro también ayuda.

Antes, un poco de contexto. Al inicio del siglo XXI se empezaba a gestar una nueva era en el cine basado en cómics. Normalmente se relaciona cómics y cine con superhéroes, pero en 2005 se estrenó con gran éxito Sin City: Ciudad del pecado (Sin City, Robert Rodriguez, Quentin Tarantino, Frank Miller). La película, aprovechando las nuevas técnicas digitales, trasladaba las páginas del clásico de Frank Miller a la pantalla con gran fidelidad, así se creó un gran espectáculo visual que asombró a los espectadores. Como antiguo fan de Frank Miller (y digo antiguo porque para mí dejó de tener interés como autor a partir precisamente de entrar en el siglo XXI), Sin City me encantó. Esta exitosa adaptación fue seguida de otro gran éxito basado en una obra de Miller: 300 (Zack Snyder, 2006). De nuevo, una fiel adaptación que revalorizó el nombre de Frank Miller como un valor seguro en taquilla. Fue en este momento de subidón que se le ofreció a Miller escribir y dirigir una versión cinematográfica de la clásica creación de Will Eisner The Spirit.

No voy a intentar resumir en unas pocas líneas la gran importancia de Eisner en el desarrollo del lenguaje del cómic, la creación de las novelas gráficas y que el cómic se viera como un arte también dirigido a los adultos. Baste decir que gran parte del cómic moderno se basa en los cimientos que Eisner sentó en las historias protagonizadas por The Spirit, que empezaron a publicarse en 1938. En relación a este artículo sí que hay que mencionar que ya había habido varios intentos de llevar esta obra a la pantalla, como una película de animación que no pasó de las primeras fases de producción y un telefilme de 1987, protagonizado por Sam Jones, que fue concebido como un episodio piloto de una serie que no existió.

Cuando supe que Frank Miller sería el guionista y director de una adaptación de The Spirit en el mismo estilo usado en Sin City, no me fue muy difícil profetizar un fracaso. Como ya he mencionado, el Miller de esta época no era el mismo de sus momentos de gloria. Su estilo se había ido simplificando y brutalizando, sus historias ya no tenían el interés y la complejidad que me convirtieron en fan suyo. Además, el estilo visual minimalista de Sin City no encajaba para nada con la riqueza visual de las aventuras de The Spirit. De ahí que no me sorprendiera en absoluto la recepción que tuvo el film, que fue destrozado por la crítica y un sonoro fracaso de taquilla. De hecho, fue un fracaso tan brutal que puso fin a la carrera de Miller como director, volviendo únicamente a dirigir junto a Robert Rodriguez Sin City: Una dama por la que matar (Sin City: A Dame to Kill For, 2014) (otro fracaso de crítica y taquilla, este no lo entendí porque es una fiel adaptación del cómic en que se basa, si te gustó Sin City lo lógico es que también te gustara esta película).

Años después, me he enfrentado de nuevo a esta película. Y lo hice con una nueva perspectiva. Decidí olvidarme del Spirit que conocía. Como adaptación, The Spirit es tremendamente infiel, cambiando completamente el personaje, tanto el look, como la personalidad e incluso se le otorgan unos poderes curativos a lo Lobezno que el personaje nunca tuvo. De hecho, The Spirit no era más que un justiciero sin ningún tipo de poder o habilidad especial. Así, a pesar de algún guiño visual, de adaptar una histora clásica del personaje y alguna frase que hace referencia a la obra de Will Eisner, esta película es puro Frank Miller. Así que lo mejor es olvidarse de que se trata de una adaptación, no estar continuamente señalando todas las maneras en que se aleja de la obra de Eisner.

No, esta película no hay que verla como una adaptación de The Spirit. O como una típica cinta de acción neo noir. Esta película hay que verla como una comedia absurda. Está llena de bizarros toques de humor que, si estás del adecuado ídem, resultan bastante divertidos. Por lo menos, en esta ocasión me resultaron divertidos, aunque Miller como director en solitario fuera bastante inepto. Tal vez vivimos unos tiempos tan terribles, que incluso The Spirit es capaz de ofrecer alivio. En fin, no tengo excusa, volví a ver esta película y me lo pasé bien. A lo mejor es señal de que el Apocalipsis se acerca.

10 jun 2019

La mejor película de Batman (hasta ahora)


Estrenada en el ya lejano 1993, Batman: La máscara del fantasma (Batman: Mask of the Phantasm, Eric Radomski, Bruce Timm) se mantiene como la película que mejor ha trasladado la esencia de Batman de los cómics a la pantalla.

Batman (voz de Kevin Conroy) es acusado de los asesinatos de mafiosos que está llevando a cabo el Fantasma (voz de Stacy Keach), un nuevo vigilante que acecha las noches de Gotham. Batman tiene que desenmascarar al Fantasma antes de ser condenado injustamente. Mientras, la vida de Bruce Wayne también se ve alterada por el regreso de Andrea Beaumont (Dana Delany), un amor de juventud que le afectó profundamente.

Vagamente inspirada en el cómic Batman: Año dos y su villano el Segador, La máscara del fantasma se proyectó inicialmente como una película para ser lanzada directamente en vídeo, aprovechando el merecido éxito de la hoy clásica Batman: La serie animada. Con múltiples referencias al cine negro y apelando tanto al público infantil como al adulto, esta excelente serie de animación estaba ambientada en un particular universo neo noir, una estética inspirada también en el primer Batman (1989) de Tim Burton. Una estética y un estilo que, aprovechando que iba a ser destinada al mercado doméstico, sería llevada más allá en esta película de lo que le permitía la censura televisiva. Sin embargo, a mitad de la producción se decidió que el proyecto tenía calidad suficiente como para ser estrenada en cines, y no se equivocaban.

En apenas una hora y cuarto, el film nos presenta una trama que va directa al negro corazón de Batman. Utilizando flashbacks, se nos muestra la esencia del personaje y qué es lo que finalmente le impulsa a ponerse la máscara y perseguir criminales. Lo hace de una manera económica y directa, que supera de largo lo hecho hasta ahora en otras películas. En este sentido, es la mejor película sobre Batman que se ha hecho, ya transporta su esencia fielmente desde los cómics a la pantalla, sin concesiones ni perderse en artefactos ni los fuegos artificiales de la moderna épica superheroica.

El film presenta el nacimiento de Batman, con la consecuencia de la muerte de Bruce Wayne. Ya que, desde un punto de vista psicológico, en realidad Bruce Wayne se acaba convirtiendo en la máscara y Batman en el auténtico rostro.

La máscara del fantasma también es un film interesante dentro de la historia del cine de animación, ya que es uno de los títulos en plena transición entre la animación clásica y la digital. Aquí la animación es principalmente a mano, pero ya se introducen escenarios y efectos digitales.

Todo un clásico, este es un film de gran calidad más que recomendado, aunque no seáis fans de Batman.


6 jun 2016

Ladrón - El montaje del director (Thief)


Las películas que Michael Mann estrenó en cines en la década de los 80 fueron todas ellas fracasos de taquilla. Tanto Ladrón (Thief, 1981) como The Keep: El torreón (The Keep, 1983) y Hunter (Manhunter, 1986) pasaron en su momento desapercibidas, pero hoy día resulta evidente que han sido films tremendamente influyentes. Auténticos clásicos que han dejado su marca en muchos directores actuales, como David Fincher y Nicolas Winding Refn.

Ladrón es un gran ejemplo de neo-noir. Michael Mann nos introduce en la vida de Frank (James Caan), un ladrón de joyas determinado a no ser el frío e implacable hombre que fue en prisión. Cuando Frank conoce a Jessie (Tuesday Weld), ve la oportunidad de crear una familia y dejar la vida criminal. Por ello, en contra de sus instintos, decide trabajar para el mafioso Leo (Robert Prosky). Entonces, Frank comete el mayor error de todos al decir en voz alta "este es mi último trabajo y luego lo dejo" (el equivalente criminal de la sentencia de muerte del policía que dice "en un par de días me jubilo y a vivir feliz pescando" en una película de acción). Por supuesto, todo sale mal y se le complica la vida a Frank, que debe enfrentarse a policías corruptos y mafiosos.

Mann, al igual que William Friedkin, es muy meticuloso en la investigación para sus películas. Se introduce en los ambientes que retratará, y, como es el caso de esta película, llega a contratar ladrones y policías para que actúen en su film (aunque en Ladrón los policías interpretan a criminales y los criminales a policías). Con gran precisión y realismo, Mann nos muestra cómo Frank trabaja con su equipo, cómo planea y cómo ejecuta cada robo.

Esta autenticidad y realismo contrasta con el cuidado esteticismo con que se realiza cada plano. La forma en que retrata la ciudad de noche iluminada por las omnipresentes luces de neón, sin olvidar la electrónica banda sonora de Tangerine Dream, nos introduce en el mundo cinematográfico del nuevo cine negro, pero mezclado con un acercamiento más propio del documental.

Por supuesto, no podemos olvidarnos del fantástico reparto que da vida a los personajes creados por Mann. Destacan Caan y Prosky, los protagonistas de la historia. Caan ofrece la que es probablemente su mejor interpretación, pero Prosky destaca por la habilidad que muestra en pasar de ser simpático y afable a brutal y sádico.

En definitiva, un gran clásico moderno no solo dentro de su género, cuya importancia se hace evidente simplemente viendo la cartelera actual.


24 ago 2012

Domino


Este lunes todos amanecimos con el suicidio del director de cine Tony Scott. La noticia resultó tan terrible como sorprendente, ya que Scott tenía varios de proyectos, tanto de TV como de cine, en marcha. Al parecer, los primeros indicios apuntan a que la causa fue que se le había descubierto un tumor inoperable en el cerebro, aunque no se ha confirmado. Mi primer impuslo fue escribir un post-homenaje al director, pero viendo que todo el mundo ya lo había hecho y que yo no podía hacer nada que no fuera repetir lo ya dicho, preferí dejar pasar unos días para hacer algo un poco más sólido. También quería volver a repasar Domino (2005), una de las películas de Scott que más me gustan y que (casi) todo el mundo parece odiar, ausente en todos los artículos que se le habían dedicado.

Como ya dije en el comentario sobre la opera prima de Scott El ansia  (The Hunger, 1983), uno de los aspectos más interesantes de este director es la forma en que había polarizado a los aficionados y expertos. Unos decían que era un director comercial sin interés, otros que de los dos hermanos Scott el que realmente tenía talento era Tony. Sin embargo, Domino contaba con el desprecio incluso de algunos defensores de Scott. Algo que nunca entendí, ya que desde el primer momento a mí me encantó (en VO). Tenía la sensación de que era la única persona en el universo a la que le gustaba esta película, hasta que escuché el audiocomentario de Edgar Wright y Quentin Tarantino en la edición especial del film de Wright Hot Fuzz (2007). Ambos se ponen hablar de Tony Scott en una secuencia del film en la que Wright muestra la influencia que había tenido en él (si habéis visto Hot Fuzz supongo que ya sabéis a que secuencia me refiero), haciendo patente su admiración por Domino, e incluso ellos admiten que su opinión se haya en minoría.

El film había sido escrito por Richard Kelly, director y escritor de películas que me encantan y que a la mayoría de la gente les parecen horribles (sólo tenéis que clicar en la etiqueta "Richard Kelly" para ver su filmografía). Scott llevaba casi una década desarrollando el proyecto sin tener un guion que le satisficiera y escogió a Kelly tras leer el guion de Southland Tales (Richard Kelly, 2006), cosa que menciono porque explica la aparición de elementos comunes en ambos films, a pesar de ser muy diferentes entre si: ambos surgieron de la misma cabeza.

Domino se basa en la vida de Domino Harvey, una modelo que se convirtió en cazarrecompensas. Pero por mucho que se base en la realidad (y esta película apenas lo hace) y aparezcan personajes basados en personas reales, la película es ficción. Y eso va por todas las películas biográficas o "basadas en hechos reales". El cine es ficción, aunque cuente una historia real.

El acierto de Kelly fue meter las porciones biográficas dentro de una historia que es puro cine negro o criminal. De ahí que la película no sea un bio-pic y sí un neo noir cargado de acción que adopta un tono que no carece de momentos de humor esperpéntico y satírico. La única pega que le encuentro es que en ocasiones los diálogos son un poco demasiado cinematográficos y elaborados (los de la VO, los de la versión doblada son horribles).

Pero la razón por la cual Domino es tan denostada no es por su guion sino por el estilo que Scott adoptó para contar la historia. Un estilo que mezclaba diferentes tipos de cámara y una edición ultrarápida, un estilo que, siendo sincero, en manos de otra persona yo lo habría odiado. Porque hay muchas cosas del aspecto visual de Domino que vistas en otras películas o hechas por otros directores (como el Ed Wood del siglo XXI, Michael Bay) me habrían parecido (y me parecen) horribles. Pero en manos de Scott funciona.

En manos de otro director, Domino habría durado como 3 o 4 o 5 horas, en lugar de solo un par de adrenalíticas horas. Es como si el director te cogiese y te arrastrara corriendo señalando "aquí pasa esto, aquí esto y aquí esto". Y no sé por qué, en este film no es algo que me moleste.

Porque lo que me intriga de esta película es que, como he dicho, tiene un montón de elementos visuales que normalmente no soporto, pero de los cuales disfruto en este film. Lo que me lleva a la conclusión de que tal vez lo que me molesta en esos otros films no es tanto el estilo como la manera que tienen otros directores de aplicarlo. El genio de Scott consiste, para mí, en que logra que algo que resultaría aburrido o mediocre o insoportable en manos de otros, él lograba que funcionara.

Así que esta es mi recomendación Tony Scott. En VO y a todo volumen.


13 sept 2011

Payback contra Payback: Straight Up - The Director's Cut


Ya que comentamos ayer sobre los conflictos entre versiones extendidas, montajes del director y demás, he pensado que sería interesante estudiar uno de los casos más significativos en cuanto a conflictos entre estudio y director, que resultó en dos películas distintas: Payback (Brian Helgeland, Paul Abascal, 1999) y Payback: Straight Up - The Director's Cut (Brian Helgeland, 2006).

Brian Helgeland se propuso dar el salto de guionista a director adaptando al cine la novela de Donald Westlake The Hunter. La novela fue escrita por Westlake bajo el pseudónimo Richard Stark, ya que se apartaba de las novelas habituales de intriga y policíacas del autor: era mucho más oscura y violenta, y acabó siendo el inicio de una larga serie de novelas protagonizadas por Parker, un criminal sin escrúpulos. Fue publicada en España con el título de A quemarropa (la edición que tengo, no he encontrado ediciones actuales), ya que era el título con el que la novela fue adaptada al cine por primera vez, a cargo de John Boorman: A quemarropa (Point Blank, 1967), con Lee Marvin interpretando al protagonista, aquí llamado Walker. Es de notar que en ninguna de las adaptaciones que se han hecho de las novelas protagonizadas por Parker el personaje se llama igual: Westlake conservó los derechos sobre el nombre, ya que prefería que el protagonista se llamara Parker sólo si el mismo actor protagonizaba una serie de películas interpretándolo. Recientemente, Astiberri publicó una adaptación al cómic de la novela, a cargo de Darwyn Cooke, con el título de El cazador, en lo que es el inicio de la serie Parker de la que próximamente se publicará el segundo volumen. La película de Ringo Lam Contacto total (Xia dao Gao Fei, 1992) también se inspiró en la novela de Westlake.

Helgeland quiso hacer homenaje al thriller de los 70, en una película que siguiera el estilo sucio, duro y contundente de entonces. Mel Gibson fue escogido como protagonista, ya que el actor había mostrado interés en interpretar un personaje alejado de los "buenos" que había interpretado hasta entonces y le apetecía hacer uno de los "malos". El rodaje transcurrió sin incidentes notables y empezó el proceso de posproducción. Y fue aquí donde empezaron los problemas.

El estudio empezó a exigir una serie de cambios que tenían como objetivo hacer a Porter (Gibson) más accesible al público y convertir la película en una cinta de acción más positiva. Básicamente, que fuera el mismo tipo de película que hasta entonces había protagonizado Gibson. Helgeland les dijo que no sabía hacer otra película que la que había hecho y que no tenía intención de hacer todos los cambios que el estudio exigía. Así, días después de que ganara el Oscar al mejor guion por L.A. Confidential (Curtis Hanson, 1997), Helgeland fue despedido por el estudio. Terry Hayes fue contratado para reescribir casi media película y Paul Abascal escogido para dirigir las nuevas escenas y reeditar la película. Aunque el nuevo rodaje se tuvo que retrasar un año ya que Gibson se había comprometido a protagonizar Arma letal 4 (Lethal Weapon 4, Richard Donner, 1998).

De este modo, en 1999 se estrenó Payback, que a pesar de estar atribuida a Helgeland, no tenía nada que ver con lo que éste había hecho.

Pasó el tiempo, estaciones vinieron y se fueron, y en el 2006 vio la luz Payback: Straight Up, o lo que es lo mismo: el montaje del director de Payback.

Payback (1999)
Payback: Straight Up - The Director's Cut (2006)

Tono, duración, aspecto, música... Son muchas y diversas las diferencias entre ambas películas. Entre los cambios que impuso el estudio nos encontramos:

1 Una secuencia que se añadió al principio de la película, explicando como Porter se recupera de sus heridas.

2 Una voz en off a cargo de Porter, que explica las motivaciones del personaje y aclara todas sus acciones.

3 Se elimina la secuencia en la cual Porter pega a su mujer Lynn (Deborah Kara Unger), la muerte del perro y toda la parte final de la película.

4 Se añade un tinte azul a la película que le da un aspecto más frío y moderno.

5 Kris Kristofferson interpreta a Bronson, el jefe de los criminales, que en la versión de Helgeland no es más que una voz femenina al teléfono.

Para su versión, Helgeland restauró todo el material que había rodado, eliminó todo lo añadido por el estudio (incluida voz en off, por supuesto, y varios toques de humor que él mismo había puesto en su momento), cambió el aspecto de la película por un look con colores brillantes y encargó una nueva banda sonora más acorde con el tono de la película. El resultado es unos diez minutos más corto que la versión que se estrenó en cines.

Se podría decir que la versión que se estrenó en cines es un neo-noir, una película que hace homenaje al cine negro más clásico, como la habitual escena de tortura al protagonista, y que está más orientada hacia la diversión. La versión de Helgeland tiene un tono que la acerca más al thriller de los años 70, con un tono más serio acompañado de un ambiguo final. Ambas películas me gustaron, aunque como ahora soy un aficionado al cine de los 70, cosa que no era en 1999, actualmente prefiero la versión de Helgeland, más acorde con el personaje original. Os invito a comparar ambas versiones en la edición especial en DVD/Blu-ray.

En cuanto a Parker en el cine, se está rodando una película, para estrenarse en el 2012, llamada simplemente Parker, inspirada en las novelas de Donald Westlake alias Richard Stark. Además de Payback y A quemarropa, estás son el resto de películas que se han hecho adaptando novelas protagonizadas por Parker: Made in U.S.A. (Jean-Luc Godard, 1966), aquí Parker se convierte en Paula Nelson (Anna Karina); Mise à sac (Alain Cavalier, 1967), aquí Parker se llama Georges (Michel Constantin); El reparto (The Split, Gordon Flemyng, 1968), aquí Parker se llama McCain (Jim Brown); The Outfit (John Flynn, 1973), aquí Parker se llama Macklin (Robert Duvall); y Slayground (Terry Bedford, 1983), aquí Parker se llama Stone (Peter Coyote).

El tráiler es de la versión estrenada en cines, no he encontrado ninguno de la versión de Helgeland.