Mostrando entradas con la etiqueta terror. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta terror. Mostrar todas las entradas

8 oct 2026

Crazy Lips - Gore from Outer Space

 


 

Después de tantos años devorando películas, es un placer inmenso cuando te encuentras una película que te sorprende porque no tienes ni idea de lo que va suceder en la historia. Y además lo hace mezclando comedia y unas cotas de depravación increíbles en una película estrenada comercialmente. Más raro aún cuando su secuela mantiene el nivel de locura. Pero esto es lo que hace única Crazy Lips (Hakkyousuru kuchibiru, Hirohisa Sasaki, 2000).

Satomi Kurahashi (Hitomi Miwa) acude a la médium Etsuko Mamiya (Yoshiko Yura) con la esperanza de que pueda demostrar la inocencia de su hermano Michio (Kazuma Suzuki) en unos asesinatos en serie. Pero la ayuda que ofrece Mamiya trae consigo un precio demasiado grande para lo que Satomi estaba dispuesta a pagar, y no hablamos de dinero. Este es el punto de partida de Crazy Lips, parece bastante normal, ¿no? Pero que no os engañen las apariencias.

Para entender cómo Crazy Lips se convirtió en el delirio en que se acabó convirtiendo, hemos de volver en el tiempo a finales de los 90 del siglo XX. The Ring (El círculo) (The Ring, Hideo Nakata, 1998) se acababa de estrenar con enorme éxito, convirtiéndose en el pistoletazo de salida de la oleada de lo que luego se conoció como J-Horror, que dominaría el género durante los primeros años del siglo XXI. Hiroshi Takahashi, guionista de The Ring y su secuela así como de otros títulos del género, tenía ganas de hacer algo completamente distinto de lo que estaba escribiendo entonces. El director Hirohisa Sasaki, que también había trabajado en el género cuando empezaba a desarrollarse en vídeo, también tenía ganas de hacer algo distinto a lo que dominaba las pantallas entonces. Ambos coincidieron en que querían algo que fuera terror, pero más sangriento y extremo de lo que se estrenaba entonces, sumándole generosas dosis de erotismo cruel y sádico al estilo del experto en el género Teruo Ishii, director de Inferno of Torture (Tokugawa irezumi-shi: Seme jigoku, 1969), acción al estilo Hong Kong y, por si fuera poco, comedia. 

 



Parece un cóctel imposible, pero Crazy Lips mezcla todos estos elementos con gran y peculiar éxito. El film arranca como si fuera una película de J-Horror relativamente normal. Y digo "relativamente", porque no tardan en asomar toques de comedia que indican que lo que vamos a ver dista mucho de ser "normal". A partir de entra en acción la médium, la película irá progresivamente siendo más absurda y perversa. Con la introducción de dos agentes del FBI, Lucy (Tomomi Kuribayashi) y Narimoto (Hiroshi Abe), la película entra en una espiral de demencia que abre la puerta al terror cósmico y hasta el musical. Entre medio, la película nos ofrece la escena de asalto sexual más depravada y cruel que he visto jamás, que iba precedida de la que hasta ese momento ya pensaba que era la escena de asalto sexual más depravada y cruel que había visto jamás. Pero es una escena que se hace soportable porque va seguida de una escena que me hizo reír a carcajadas.  Ésa es la virtud de esta película, te lleva de un extremo al otro en un viaje completamente impredecible.

El estilo de humor absurdo y las escenas más perversas serán difíciles de aceptar, en particular por los espectadores más sensibles. Pero creo que por la oportunidad de ver los 85 minutos más demenciales que veréis jamar vale la pena poner en riesgo vuestra cordura.

 

 

 


 

En Japón, Crazy Lips fue un sorprendente éxito que hizo que Hirohisa Sasaki y Hiroshi Takahashi unieran fuerzas de nuevo para crear una igualmente demencial secuela: Gore from Outer Space (Chi wo sû uchû, 2001). 

Satomi (Aimi Nakamura) acude a la policía para denunciar el secuestro de su hija. Cuando la policía se presenta en el apartamento, Kiyohiko (Sadao Abe) les dice que ellos no tienen hijos. Y la cosa se complica cuando, de repente, la médium Etsuko Mamiya (Yoshiko Yura) hace de presencia y les dice que la hija sí existe. Satomi inicia así un viaje por el lado más demencial de la vida.

Después de haber tratado con fantasmas y el terror sobrenatural entonces de moda, Sasaki y Takahashi decidieron que la secuela iba a tratar sobre extraterrestres e invasiones alienígenas. Se inspiraron en leyendas urbanas y "hechos reales" acaecidos alrededor del mundo, inspirándose en particular en el libro Las profecías del Mothman de John A. Keel. A pesar de todo este "realismo", la película es tan rara como su predecesora. También me pareció más divertida, porque se hace un mayor énfasis en el humor. La comedia se enfatizó también porque se eliminaron los elementos más controvertidos de la primera, es decir las escenas de sexo cruel y perverso. La película también incluye algún toque de terror J-Horror que no estaría fuera de lugar en un título del género hecho en serio.

Pero que se suavizara la perversidad no hizo que se suavizara la locura. De nuevo, la película convierte lo que podría ser la típica historia de invasión alienígena en 85 minutos demenciales, que incluso dejarían perplejo a David Lynch. Este surrealismo cómico convierte lo tópico en sorprendente y permite también el regreso de personajes de la primera entrega. Algo a celebrar porque Tomomi Kuribayashi, como la agente Lucy, es una de las que más me hizo reír en la primera entrega y aquí no decepciona con su parodia de un típico agente del FBI americano.

De nuevo, aunque más suave en algunos aspectos que su predecesora, las rarezas y absurdidades de Gore from Outer Space hacen que no sea una película para todo el mundo. Pero si el cine extraño y peculiar es vuestra droga, una buena dosis de Gore from Outer Space es lo que os hace falta.

 

25 sept 2026

La saga de los Drácula

 


 

Ya hemos tratado con anterioridad las películas vampíricas de León Klimovsky La orgía nocturna de los vampiros (1973) y El extraño amor de los vampiros (1975). La saga de los Drácula (1973) es el film de vampiros que rodó entre estas dos y viendo las tres en conjunto forman una especie de trilogía, no narrativa sino de intenciones. Las películas que rodó Klimovsky para Paul Naschy en las que se incluían vampiros, como La noche de Walpurgis (1971), muestran la visión que tenía Naschy de los vampiros. Esta era una visión clásica, inspirada en la Universal y la literatura clásica. Pero las películas de vampiros que filmó el director sans Paul Naschy resultan mucho más iconoclastas y modernas. Se juega más con los mitos y tópicos de las historias de vampiros, un factor importante para explicar que hayan envejecido tan bien.

Las intenciones de jugar con los tópicos vampíricos queda claro ya solo con ver el argumento de La saga de los Drácula. Berta (Tina Sáinz) es una joven, embarazada de pocos meses, que viaja al hogar ancestral de su familia junto a su marido Hans (Tony Isbert). Una vez llegue allí, espera reunirse de nuevo con su abuelo el conde Drácula (Narciso Ibáñez Menta) y sus primas Irina (Cristina Suriani) y Xenia (María Kosty). Pero la llegada no resulta fácil, ya que en el pueblo por el que pasan aparecen mujeres asesinadas a las que les han chupado la sangre. Cuando Berta y Hans lleguen al castillo Drácula y conozcan a la nueva esposa del conde, Munia (Helga Liné), el horror no se detendrá. Berta verá impotente como su sueño se convierte en pesadilla.

El guion de Emilio Martínez Lázaro y Juan Tébar, firmado como Lazarus Kaplan, se inicia como lo que podría ser una clásica historia de terror gótico. Bosques oscuros, pueblerinos asustados por las supersticiones del lugar que se niegan a ir a ciertos lugares de noche, figuras encapuchadas acechando bellas víctimas... Todo elementos familiares. Pero, luego la película da un giro. Y si El extraño amor de los vampiros mostraba influencias de El baile de los vampiros (Dance of the Vampires, Roman Polanski, 1967), aquí se ve cierta influencia de otro clásico de Roman Polanski: La semilla del diablo (Rosemary's Baby, 1968). Así, a pesar de su inicio clásico, la película lleva al espectador por territorios inesperados, en algunos casos muy inesperados. Lo hace con ciertas dosis de humor negro y varias escenas memorables.

Uno de los temas de la película es la crítica a las clases privilegiadas. La familia Drácula se presenta como decadente y altiva. Narciso Ibáñez Menta está fantástico como Drácula, transmitiendo estas ideas de decadencia burguesa con un aspecto cercano al descrito por Bram Stoker al inicio de Drácula. Un aspecto que recuerda al de Christopher Lee en la pésima (para mí) El conde Drácula (Nachts, wenn Dracula erwacht, Jesús Franco, 1970). Comparando ambas interpretaciones queda claro que Ibáñez Menta puede que sea el segundo mejor Drácula del cine. Volviendo al tema de la película, esta película utiliza al vampiro como alegoría no de una enfermedad sexual, sino de las teorías nazis y franquistas, en particular la insistencia en la sangre pura, a pesar de que sea un concepto totalmente absurdo. Resulta algo natural teniendo en cuenta que esta película se produjo cuando el franquismo todavía se mantenía en el poder.

Además de un guion interesante con alguna sorpresa, el film se beneficia de un sólido reparto. Por supuesto, el ya mencionado Narciso Ibáñez Menta es el más destacado, así como Tina Sáinz hace una gran trabajo con la atormentada protagonista. El resto del reparto son rostro familiares en las producciones Profilmes, la Hammer española, y el fantaterror: la fabulosa Helga Liné, María Kosty, Betsabé Ruiz, Luis Ciges... Todos al servicio de un interesante film que se sirve de los tópicos para darles luego la vuelta. Un clásico para los amantes del fantaterror.

 

12 sept 2026

Psycho Killer

 


 

Andrew Kevin Walker causó una gran impresión con el guion de Seven (Se7en, David Fincher, 1995). Seguido de los guiones de 8MM (Joel Schumacher, 1999) y Sleepy Hollow (Tim Burton, 1999), Walker parecía un experto en guiones oscuros. Por eso, su regreso al género con el guion de Psycho Killer (Gavin Polone, 2026) generó mucha anticipación, lo que no siempre es bueno.

Tras ser testigo de como asesina a su marido, la patrullera Jane Archer (Georgina Campbell) empieza a perseguir a un brutal asesino en serie. Este psicópata ha dejado un reguero de víctimas a su paso, llenando las escenas de los crímenes de símbolos satánicos, creando pánico entre la población. Archer se obsesiona con atraparlo descubriendo su macabro plan.

En algunos aspectos, Psycho Killer parece una historia de hace treinta años actuliazada. La inclusión del pánico satánico y el investigador obsesionado en atrapar al asesino, que se enfrenta con autoridades incompetentes ya sean federales o policías, son clichés presentes en el género desde los 80. Sin embargo, Walker ya había utilizado en Seven la táctica de introducir clichés para dar una falsa sensación de seguridad al espectador, también como contraste a la oscuridad y morbosidad de la trama. La brutalidad y las escenas sangrientas, con toques de efectos visuales, son claramente modernas y son lo que aparta este título de otros de décadas pasadas.

Con una duración de 91 minutos, una rareza hoy día, la película no tiene nada de grasa. Se centra en contar su historia de forma eficiente. Por un lado, esto es uno de los puntos positivos de la película, no pierde el tiempo en meternos de cabeza en la historia, así como su mezcla de thriller y terror está muy conseguida. Por otro lado, esto también significa que uno de los aspectos más únicos de la trama no queda plenamente desarrollado, lo que provoca que no tenga el impacto que se buscaba en la conclusión.

Esto último hace que, aunque la película tenga varias cosas a su favor como una secuencia con un cameo del gran Malcolm McDowell, Psycho Killer acaba perdiendo fuerza en su final. El clímax no tiene la tensión que se buscaba y contiene momentos muy predecibles. Este flojo final hace que Psycho Killer acabe siendo un título más, que no se convertirá en un referente para el futuro sino relleno para los servicios de streaming.

 

21 ago 2026

Burning Paradise (Huo shao hong lian si)

 


 

Este artículo se puede resumir en una frase: Burning Paradise (Huo shao hong lian si, Ringo Lam, 1994) es una obra maestra. Soy consciente que es una expresión que se usa demasiado hoy día, cuando las películas son obras maestras o pura basura sin término medio, pero es que Burning Paradise es una obra maestra. Espero poder explicarme de forma lo bastante articulada como para que quede claro el por qué de mi afirmación.

Durante la dinastía Qing, los monjes Shaolin son acusados de conspirar para acabar con el gobierno imperial Manchú. Como consecuencia, el ejército Qing se dedica a destruir los templos Shaolin y encarcelar o matar a los monjes. Burning Paradise arranca con Fong Sai-yuk (Willie Chi) y su maestro Chi-nun (Wu Xi-Qian) huyendo del ejército Qing. En su huida, conocen a Dou-Dou (Carman Lee), una ex prostituta que huye del burdel en el que estaba trabajando para ayudar a su familia. Tras matar al maestro Chi.nun, Fong Sai-yuk y Dou-Dou son hechos prisioneros y llevados al Templo del Lotus Rojo, una prisión infernal, un laberinto lleno de trampas, dirigido por Kung (Kam-Kong Wong). Kung es un monstruo sediento de sangre cuya maldad no conoce límites.

Burning Paradise fue la única incursión de Ringo Lam en la wuxia, fantasía asiática llena de guerreros y guerreras poseedores de increíbles habilidades de artes marciales. Pero no es un ejemplo típico de wuxia, ya que el guion crea una historia en la que también está presente el terror gótico, no solo por sus escenas con momentos terroríficos sino también por su ambientación. Se atrapa al espectador junto a los protagonistas en una cárcel excavada en la piedra claustrofóbica y laberíntica en la que incluso Kung parece ser incapaz de salir. La claustrofobia es mayor por el contraste con las primeras escenas situadas en un gran paraje desértico. Es también una película brutal y sangrienta, aunque la violencia está presentada de forma estilizada no por eso es menos impactante.

Esta sería la primera lectura de la película: una clásica historia del bien contra el mal, contada utilizando héroes folclóricos como Fong Sai-yuk, personaje, en parte histórico en parte mitológico,  presente en infinidad de películas, cómics y novelas. Es también una nueva versión del film Burning of the Red Lotus Temple (Huo shao hong lian si, Shichuan Zhang, 1928), o al menos de una parte de esta monumental película que duraba 27 horas y fue presentada como un serial en las pantallas chinas. El proyecto le fue presentado a Tsui Hark cuando este estaba gozando de un gran éxito con la franquicia Erase una vez en China. Pero Hark estaba ocupado con otros proyectos y recomendó que se lo presentaran a Ringo Lam, ya que Hark sabía que Lam siempre había soñado con rodar una película wuxia.

Lam se lanzó de cabeza, dando forma a la película más infravalorada de su filmografía. Lam no se contentó con hacer una típica historia de buenos contra malos, sino algo que iba más allá. Y entramos así en la segunda lectura, Burning Paradise es una película alegórica. La cárcel (no imaginéis una cárcel típica con celdas y distintas secciones como las que vemos en el cine habitualmente) representa el infierno. Un infierno del que solo se puede salir siendo fiel a las enseñanzas de Buda. Es algo parecido a, por ejemplo, la monumental novela anónima china Viaje al Oeste. Las aventuras del Rey Mono, que utiliza el viaje de sus protagonistas y sus múltiples enfrentamientos con demonios y monstruos como una forma de presentar las enseñanzas budistas. Como ya he dicho, en Viaje al Oeste estas enseñanzas se ocultan tras diversas aventuras y enfrentamientos con monstruos de diversa índole (mis favoritos son las mujeres araña) y en el film de Lam se esconden tras las múltiples peleas y las actividades de pesadilla del malvado Kung.

Hay una tercera lectura, si bien sería más bien inconsciente ya que Lam aseguraba no estar interesado en realizar una película política. Pero no podemos olvidar que esta película se realizó cuando faltaban tres años para que el Reino Unido pasara el control de Hong Kong a China, lo que provocó grandes dosis de ansiedad en la población. Aunque fuera de modo inconsciente, es inevitable también darle este trasfondo a la película cuando ves a un grupo de personas que lucha contra un imperio dictatorial.

Estas distintas capas de lectura y significado tampoco pueden hacer que nos olvidemos de un detalle importante: Burning Paradise es entretenida de principio a fin. Alternando algún momento cómico con los más tensos y brutales, el film te coge desde el principio y te mantiene enganchado hasta el final. Las coreografías son pura poesía, aprovechando que al ser una película de fantasía las habilidades de los luchadores entran en el reino de lo sobrehumano.

Resulta incomprensible que esta película fuera un fracaso y que no sea más conocida hoy día. Tiene secuencias realmente inolvidables, como la decapitación que lleva a cabo Kung usando solo sus manos. Te tiene riendo un momento y al siguiente te deja la boca abierta cuando se descubre algo nuevo dentro de la cárcel. Como ya he dicho al principio, me parece una obra maestra y la recomiendo a todo el mundo.

 

17 ago 2026

The X Files: I Want to Believe - Vrach Frankenshteyn

 


 

Como fan de toda la vida de Expediente X, desde que empezaron a emitirse los primeros episodios por Telecinco, recibí con gran interés la noticia de que iba a editarse un nuevo montaje del director de Expediente X: Creer es la clave (The X Files: I Want to Believe, Chris Carter, 2008). El 14 de agosto, cuando ya estaba disponible en Disney +, me senté a disfrutar de esta nueva versión. Una nueva versión que resultó ser una tomadura de pelo.

Chris Carter ha comentado en muchas entrevistas recientes que esta nueva versión es mucho más aterradora y que incluye material que no pudo ser incluido en su momento por razones de censura; además que el estudio quería una película que fuera para mayores de 13 años.  Pero esta nueva versión no incluye material nuevo, las escenas cortadas por censura ya aparecían en el montaje del director que se editó en DVD/Blu-ray en su día. Es la versión que en los títulos de crédito finales incluye fotografías del equipo y el reparto. Esta nueva lo que hace es eliminar escenas dramáticas y pequeños momentos personales, en particular todo lo que afecta a la trama de Scully (Gillian Anderson) y ajustar el montaje. Nada más.

Esta nueva versión hace más aparente la crítica que siempre se le hizo a esta película: que era poco más que un episodio largo de la serie. Eso sí, me hizo sentir nostalgia por ver la serie de nuevo. Con tantas nuevas series y películas casi te sientes culpable por recuperar series pasadas. Más cuando, hablando como fan, Expediente X llegó a su punto álgido creativo en la quinta temporada. A partir de aquí, todavía se producen grandes episodios pero empiezan a menguar, alternando entre simplemente buenos y los mediocres. Tampoco es que fuera un gran problema, incluso las temporadas sin David Duchovny tienen buenos episodios.

Volviendo a I Want to Believe - Vrach Frankenshteyn, este nuevo montaje no aporta nada nuevo al fan, la mejor versión es el primer montaje del director, pero puede que enganche a los que no conocen la serie y la vean como una película independiente de ella.


10 ago 2026

John Carpenter's Cathedral

 


 

Si tenéis ganas de una nueva película de John Carpenter, pero sabéis que nunca llegará, podéis disfrutar con John Carpenter's Cathedral. Es una novela gráfica creada por el maestro, escrita por Carpenter, Sandy King y Sean Sobczak; ilustrada por Federico De Luca, Luis Guaragna y Sian Mandrake.

Frente a una vieja iglesia abandonada aparece el cadáver horriblemente mutilado de un policía. Se trata del padre de la teniente Christine Marks que. junto a los inspectores Paul Hernández y Steve Mayfield, decide investigar la iglesia abandonada con la esperanza de encontrar al asesino. A medida que se adentran más y más en la iglesia descubren un mundo subterráneo de pesadilla.

En la introducción del cómic, Carpenter explica que se le ocurrió la idea en un sueño, así que la historia tiene una lógica onírica. La lógica y la racionalidad se van desmontando a medida que los protagonistas van avanzando, encontrándose extrañas criaturas y personajes. Es algo que nos remite a clásicos de Carpenter como El príncipe de las tinieblas (Prince of Darkness, 1987) y En la boca del miedo (In the Mouth of Madness, 1994). La narrativa que utiliza la lógica onírica también me hizo pensar en los maestros italianos del terror como Mario Bava, Dario Argento y Lucio Fulci, así como películas del estilo de El engendro del diablo (La Chiesa, Michele Soavi, 1989). También hay algunos toques de mitología clásica, para acabar de darle sabor.

Es una historia de terror, sumerge a los personajes en una pesadilla sin fin, a la que los artistas De Luca, Guaragna y Mandrake le dan cuerpo para que la atmósfera atrape al espectador. Se nota el esfuerzo para darle movimiento a las páginas, logrando que la acción sea fluida. No se abusa de la doble página, para darle mayor impacto cuando aparece, cosa que aprecio ya que me parece que en la actualidad, en el cómic americano, se abusa de la doble página.

Para darle mayor impacto a la lectura, Carpenter ha editado un disco, Cathedral, que sirve como banda sonora del cómic. Ciertamente, la lectura del cómic con la música de fondo ensalza la experiencia, de modo que solo es necesaria nuestra imaginación para completar la película. Yo me esperé a leer el cómic a que se editase el disco y la espera valió la pena.

Cathedral va recomendado no solo a los fans de Carpenter, sino también a los amantes del cómic de terror.

 

15 may 2026

Witch Story (Pesadilla) (Streghe (Witch Story))

 

 


Resulta algo irónico que las películas italianas de género siguieran intentando pasar por americanas, cuando el acceso de películas extranjeras en ese mercado se estaba cerrando. No solo el americano, entrando en los 90 del siglo XX, exportar películas se iba haciendo más complicado cuando solo unos años antes fluían con mucha más libertad gracias a las coproducciones. Es una lástima, ya que estos cambios trajeron consigo que una película de terror como Witch Story (Pesadilla) (Streghe (Witch Story), Alessandro Capone, 1989) quedara relegada a las estanterías de los videoclubes de barrio, a la espera de encontrar el público adecuado, bajo una diversidad de títulos. En Estados Unidos se llegó a promocionar como si fuera la secuela de Superstición (Superstition, James W. Roberson, 1982), título con el que no tenía ninguna relación. Repito, una lástima porque Witch Story es una entretenida cinta de terror ideal para los fans del género.

Ed (Gary Kerr) y Maria Hayes (Elise Hirby) son hermanos que han perdido a sus padres en un accidente. Tras la desgracia, reciben en herencia una casa en un pequeño pueblo en el sur de Florida. Junto a un grupo de amigos, deciden visitarla, una manera distinta de pasar las vacaciones. Una vez allí son recibidos por su prima Susan (Amy Adams), que parece saber algunas cosas sobre la casa que le hacen actuar de forma extraña. Pronto, sucesos paranormales empiezan a ocurrir, afectando a los habitantes de la casa, que no son conscientes de ser víctimas de la venganza de una bruja ejecutada allí hace cincuenta años.

Muchas películas de género italianas de la época intentaban aprovechar el éxito de películas americanas, imitándolas o copiando escenas, para vender entradas. Sin embargo, lo que hace interesante esta película es que no estamos ante un cínico director intentando aprovechar éxitos ajenos, Alessandro Capone es un auténtico fan del cine de terror que se encontraba entonces dirigiendo su primera película. De modo que, como era habitual en directores primerizos de género, llena la película de homenajes a los directores que admiraba. Hay referencias a John Carpenter, a Wes Craven, a Lucio Fulci y, en especial, a Mario Bava. De hecho, la secuencia que abre la película parece un cruce entre el inicio de La máscara del demonio (La maschera del demonio, 1960) de Bava y El Más Allá (...E tu vivrai nel terrore! L'aldilà aka The Beyond, 1981) de Fulci.

Aunque a veces la mezcla de tramas y referencias puede hacer que el argumento se pierda un poco. Por ejemplo se insinúa que el accidente en el que mueren los padres de Ed y Maria puede que no sea un accidente y esté relacionado con lo que sucede, pero luego no se alude más a esta posibilidad. Es parte casa encantada, es parte posesiones diabólicas, es parte venganza sobrenatural... Un cóctel que tal vez mezcla demasiados elementos. Pero también tiene su parte positiva, dándole a la película una personalidad propia con escenas memorables (como esa aparición por sorpresa con sierra mecánica en mano).

Con la excepción de Ian Bannen, veterano actor de carácter, el reparto lo componen jóvenes que, la mayoría, seguía estudiando. Pero no hacen un mal trabajo, cumplen con su cometido y poco más pero no son tan malos que te sacan de la película. Además, las auténticas estrellas son los efectos especiales y de maquillaje para dar vida a la venganza de ultratumba. Y tal vez porque era su primera película como director, tras un tiempo viendo como sus guiones no eran rodados a su gusto, Capone dirige de forma dinámica la acción. Esto se nota principalmente cuando empieza el festival de muertes.

Witch Story tiene el atractivo añadido hoy día de haberse convertido en una cápsula temporal. Es muy ochentera, lo que le añade atractivo a la presentación de las escenas terroríficas. En definitiva,  no es un gran clásico ni mucho menos, pero es una entretenida y sólida película de terror que es posible que se acabe viendo más veces que alguna obra maestra. No quiere nada más que entretenerte a base de sustos y muertes creativas y lo consigue.

 

11 may 2026

Pánico (Bakterion)

 


 

El blues es un estilo musical donde la maestría está, no tanto en los acordes, como en la habilidad para mezclar un número de acordes limitado. Hay películas que funcionan de la misma manera, su interés radica en cómo maneja un argumento conocido más que en el argumento en sí. Un perfecto ejemplo de ello es Pánico (Bakterion, Tonino Ricci, 1982).

Un accidente en un laboratorio ha convertido a un importante científico en un mutante sediento de sangre. Su ayudante, la doctora Jane Blake (Janet Agren), trata de encontrar un antídoto no solo para la condición mutante del doctor, también para la enfermedad contagiosa que lleva consigo. El capitán Kirk (David Warbeck), sin relación con el Enterprise, debe dar caza al mutante y detenerlo antes de que la ciudad sea arrasada a bombazos, ya que las autoridades creen es la mejor manera de lidiar con el asunto.

Bakterion se beneficia de un reparto que estaba habituado al cine de terror y serie B, prácticamente de culto. Los protagonistas, David Warbeck y Janet Agren, se encontraban en un momento álgido de sus carreras, justo antes de que los cambios en el mercado en Italia cambiara por completo y empezara la decadencia en todos los niveles contaminando también sus respectivas carreras. También en el reparto nos encontramos a José Lifante, nombre clave en el fantaterror español, que había aparecido ya en un puñado de clásicos del género. Todos ellos cumplen con sus respectivos papeles con su habitual eficacia, pretendiendo ser ingleses en esta Inglaterra creada en localizaciones españolas, algo peculiar ya que era más habitual ambientar este tipo de películas en Estados Unidos. O debería decir "Estados Unidos" más bien.

Pero, ¿de qué tipo de película estamos hablando? Bueno, supongo que no necesita mucha aclaración para el aficionado: un experimento con resultados mutantes/monstruosos se escapa de un laboratorio y debe ser detenido antes de que cause una catástrofe. Uno de los primeros y mejores ejemplos de este tipo de historia se trata del clásico El experimento del Dr. Quatermass (The Quatermass Xperiment, Val Guest, 1955). Desde entonces, la trama se ha ido reciclando llegando casi hasta nuestro días, con notables ejemplos ochenteros como Mutant (John "Bud" Cardos, Mark Rosman, 1984). Hasta Chuck Norris protagonizó una de estas historias en Furia silenciosa (Silent Rage, Michael Miller, 1982). Bakterion adopta un tono y estilo que ya entonces eran "vieja escuela". Aunque hay algunos desnudos gratuitos y escenas sangrientas, entonces casi exigidos en la serie B de la época, el director Tonino Ricci le imprime un aire casi nostálgico a la película. Tiene más en común con títulos de los 50 y 60 del siglo XX que con títulos contemporáneos.

Esta manera de hacer a la vieja usanza es lo que hace la película atractiva para mí. Siempre me han gustado las monster movies de los 50/60, ya se trate de monstruos gigantes aplanando ciudades o experimentos científicos huyendo por las calles y dejando un rastro de urbanitas estropeados. Contribuye también al placer que obtengo de la película que los efectos especiales están muy bien hechos, teniendo en cuenta época y presupuesto, e incluso se le añade un toque trágico a la criatura.

En definitiva, disfrutaréis de Bakterion dependiendo de cuánto os gusten este tipo de películas de experimento a la fuga. Para mí, resulta una entretenida caza al mutante con un reparto de culto.

 

8 may 2026

Massacre

 


 

Massacre (1989) es una película de Andrea Bianchi. Y ya está, qué más se necesita saber cuando es Andrea Bianchi el director. Oh, ¿necesitáis más? Bueno, aquí tenéis.

Durante el rodaje de una película de terror, el director Frank (Maurice Poli) decide celebrar una sesión de espiritismo para darle realismo a su película, algo perfectamente lógico. La médium Madam Yurich (Anna Maria Placido) no atrae a su benévolo espíritu guía sino a un espíritu malvado que responde al nombre de Jack, tal vez sea el espíritu de Jack, el destripador. Este espíritu posee a uno de los asistentes, lo que hace que se dedique a matar a los miembros del rodaje. El inspector Walter (Gino Concari), casualmente el amante de la actriz protagonista Jennifer (Patrizia Falcone), investiga los asesinatos, que coinciden con los asesinatos de otro maníaco que anda suelto por la ciudad.

Es posible que, si veis Massacre, algunas escenas os resulten familiares, ya que las escenas gore y algún momento erótico fueron reutilizadas para la película de Lucio Fulci A Cat in the Brain (Un gatto nel cervello, 1990). Fulci tenía acceso a las imágenes y pensó en reutilizarlas ya que Massacre formaba parte de una serie de películas de terror estrenadas directamente en vídeo, dos de ellas dirigidas por Fulci, unidas por el estandarte Lucio Fulci presents. La idea nació como algo parecido al Masters of Horror de Mick Garris, pensando utilizar directores con cierto peso dentro del género como Lamberto Bava, pero a medida que se fue reduciendo el presupuesto, el objetivo pasó a usar directores menos prestigiosos o que filmaban su primera película, excepto las dos dirigidas por Fulci y una dirigida por Umberto Lenzi. Esto explica el look televisivo de la película de Bianchi, cada película se rodó como si fuera el episodio de una serie.

Bianchi estaba acostumbrado a trabajar con presupuestos bajos, de modo que incluso con los limitados medios a su disposición consigue escenas y momentos logrados. Aunque no tan extravagante como sus películas más notables, Massacre ofrece la mezcla de momentos absurdos, brillantes e incompetentes que le dan a sus filmes ese toque peculiar y únicos que otros directores mediocres no saben otorgar a sus películas. Es decir, cuando utiliza una doble de cuerpo para una escena de sexo en la ducha, usa una actriz con el pelo distinto al de la actriz que dobla, lo cual te puede hacer gracia como muestra de simple incompetencia. Por otro lado, escenas como la de la sesión de espiritismo te hace pensar que Bianchi se lo está tomando todo a cachondeo. Y a esto se suma las escenas de asesinatos y acoso que funcionan en todos los niveles. No nos olvidemos tampoco de los momentos simplemente bizarros, que también encontramos en Massacre.

Lo peor que se puede decir de una película es que es aburrida, que no deja ninguna impronta en el espectador ya que solo despierta indiferencia. No sucede con Massacre, una película que puede que no esté a la altura de otras locuras del director, como su obra maestra La noche del terror (Le notti del terrore, Andrea Bianchi, 1981), pero que te mantiene entretenido, a ratos fascinado, de principio a fin.

 

1 may 2026

The Bloodstained Lawn (Il prato macchiato di rosso)

 


 

The Bloodstained Lawn (Il prato macchiato di rosso, Riccardo Ghione, 1973) es una película que solo podría haberse rodado en la década de los 70, en la franja previa al estreno de La guerra de las galaxias (Star Wars, George Lucas, 1977). Todavía había lugar para la ciencia ficción provocadora y la space opera no se había apoderado del género en su vertiente cinematográfica.

Un agente de la UNESCO (Nino Castelnuovo) descubre que unas botellas de vino en realidad contienen sangre. Mientras el agente investiga, seguimos a una serie de personajes que son atraídos a la mansión de Nina Genovese y su esposo el doctor Antonio Genovese (Marina Malfatti y Enzo Tarascio), con la ayuda del hermano de Nina Alfiero (Claudio Biava). Estas variopintas personas son llevadas a la mansión para ser convertidos en prisioneros sin que se den cuenta. Y cuando descubren la razón por la que han sido llevados allí, ya es demasiado tarde.

Il prato macchiato di rosso mezcla terror rural y ciencia ficción para crear una sátira que critica el capitalismo y se burla del fascismo. Durante los 70, había un gran número de cineastas, en especial en Europa, que usaban el cine para transmitir sus ideas políticas. Otros también lo hacían, pero lo hacían usando el género, logrando resultados más interesantes y que no caducaban tan rápido como las películas abiertamente políticas, que muchas veces se acababan convirtiendo en panfletos. Ejemplos de este uso del género son películas como Han cambiado de cara (...hanno cambiato faccia, Corrado Farina, 1971), Thirst (Rod Hardy, 1979) y Oro maldito (E se sei vivo spara, Giulio Questi, 1967). Las dos primeras, en particular, tienen bastante en común con el film de Riccardo Ghione, compartiendo el sentido del humor y un tono, digamos, juguetón que sirve para ridiculizar y, al mismo tiempo, homenajear tópicos del género.

Si bien contaba con un presupuesto limitado, Ghione construye un film satírico con un diseño de producción muy pop, un pop setentero pero que hace que sea una película visualmente más interesante que otras producciones más "serias". Es esta mezcla tan dispar de elementos, la mezcla de géneros, de tono, de diseño, los que contribuyeron a crear un film que, contra todo pronóstico ha sobrevivido. La película sobrevivió un estreno limitado y una distribución casi inexistente, sobrevivió la llegada del cine streaming con una cuidada edición física. Ha sobrevivido, en fin, porque a pesar de su envoltorio pop setentero su mensaje sigue siendo vigente y su crítica es tremendamente acertada.

 

17 abr 2026

La mansión de Cthulhu

 


 

Juan Piquer Simón fue uno de los últimos supervivientes de la gran época dorada del cine de género en España, aguantando cuando muchos se retiraron o se vieron obligados a dejar el fantaterror. Para cuando llegaron los 90 del siglo XX, Piquer Simón trabajaba con presupuestos muy bajos, pero no por ello cejó en su empeño de crear un cine fantástico y de aventuras reminiscente de los seriales matinales que tanto le influyeron. Un ejemplo de ello es La mansión de Cthulhu, una película lovecraftiana realizada con más ambición que medios.

Un grupo de ladrones toma como rehenes al mago Chandu (Frank Finlay), a su hija Lisa (Marcia Layton) y a su ayudante Félix (Frank Braña). Liderados por Hawk (Brad Fisher), los ladrones obligan a Chandu a llevarlos a su casa. Lo que no saben los ladrones es que Chandu ha estado experimentando con un extraño volumen llamado Cthulhu, lo que ha provocado que abra una puerta a horrores cósmicos que habitan más allá de nuestra realidad. Y estos horrores están a punto de liberarse.

Piquer Simón no adaptó ningún relato en particular de H. P. Lovecraft, sino que se inspira en el mundo del escritor de Providence, utilizando algunos de sus motivos narrativos, y le añade algunos toques de Edgar Allan Poe. Los diálogos, en especial en inglés, son bastante malos y no funcionan cuando intentan ser modernos o darle un toque criminal. Eso está a la par del reparto que, con excepción de los veteranos Frank Finlay, Frank Braña y Emilio Linder, ofrece interpretaciones terribles y exageradas. Lo que explica que sus filmografías sean más bien cortitas, pero también le añaden diversión a la película en los momentos flojos cuando no sucede nada sobrenatural. Por suerte, todo lo que atañe a Finlay y su historia funciona, manejando bien los elementos lovecraftianos y aprovechando unos excelentes maquillajes a pesar del poco dinero que tenían para efectos.

Piquer Simón durante el inicio de su carrera estaba pendiente de las modas, filmando películas que encajaban con lo que los espectadores podían estar buscando en un momento dado y, en ocasiones, adelantándose a las modas. Pero para cuando llegamos a esta película, su cine tenía un aire casi nostálgico, todavía bebía de los seriales y el pulp, en un momento en que ya se veían como algo pasado de moda. Pero es algo que yo aprecio en esta película ya que, como no sigue para nada las modas del momento en que fue realizada, resulta atemporal con el toque justo de nostalgia. Claro, hoy día la trama de unos delincuentes cuyas andanzas criminales se mezclan con una historia de terror nos resulta familiar y conocida, pero entonces todavía resultaba relativamente novedosa. Creo que una de las primeras veces que se utilizó, por lo menos que yo sepa, fue en el film Más allá del terror (Tomás Aznar, 1980), así que es posible que influyera en la película de Piquer Simón.

La mansión de Cthulhu no es la mejor película de Piquer Simón, no es la mejor adaptación que se ha hecho del trabajo de H. P. Lovecraft y tampoco estará en la lista de las mejores películas de terror de la historia de nadie. Pero es entretenida, las muertes son imaginativas, los efectos están bien resueltos y tiene momentos muy logrados. En otras palabras, es una sólida película de terror de serie B con la que pasar un buen rato.

 

10 abr 2026

La orgía nocturna de los vampiros

 


 

Un grupo de personas, recién contratadas para mantener y como servicio de un castillo, viaja en autobús hacia su destino. Cuando el chófer muere de un ataque al corazón, el grupo se ve obligado a hacer una parada no prevista en un solitario pueblo. Allí se encuentran con Luis (Jack Taylor), un comerciante que también ha parado en el pueblo, pero a nadie más. ¿Está el pueblo deshabitado? No es hasta la noche que los pueblerinos salen de su escondite para beber sangre, ya que este es un pueblo de vampiros.

La década de los 70 del siglo XX fue un momento de especial popularidad de los vampiros tanto en el cine, como en novelas, cómics y la televisión. Aunque entraba en plena decadencia, la Hammer había mantenido al vampiro gótico en forma, mientras que la serie de televisión creada por Dan Curtis Dark Shadows (1966-1971) había popularizado el vampiro moderno con Barnabas Collins (Jonathan Frid); películas como Drácula negro (Blacula, William Crain, 1972) y  El conde Yorga, vampiro (Count Yorga, Vampire, Bob Kelljan, 1970) habían trasladado al vampiro clásico a entornos modernos y urbanos. La orgía nocturna de los vampiros (León Klimovsky, 1973) hace algo parecido a lo que hacen estas películas, pero en un entorno rural aislado. Así, contiene elementos propios del terror gótico pero, al mismo tiempo, traslada los vampiros al presente actual (de entonces). El film también contiene trazas del cine de zombis moderno, recientemente transformado mediante el clásico La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, George A. Romero, 1968), algo que el director León Klimovsky volvería a repetir con Último deseo (1976). Algunas de las escenas en las que atacan los vampiros tienen más en común con los ataques de zombis romerianos que con los ataques más clásicos de vampiros.

Klimovsky fue durante mucho tiempo no apreciado como se merecía. Director todoterreno, se consideraba a si mismo un simple artesano y tenía una actitud humilde parecida a la que tenía el director Mario Bava.  Pero viendo sus películas, está claro que Klimovsky era un director con una visión más artística de la que podría parecer a simple vista. Independientemente del guion, el director era un experto en crear atmósfera y crear interesantes soluciones visuales. Esta película no es una excepción, el director le otorga a este pueblo de vampiros una inquietante atmósfera, con esas calles vacías en las que acechan criaturas nocturnas en la sombra. El film también hace gala de un macabro humor negro, siguiendo un plano en el que a uno de los vampiros le cortan una pierna seguido de un plano de un asado que va a ser comido por humanos, sin saber de qué carne se trata. Estos toques macabros de humor surgen del guion de Gabriel Moreno Burgos y Antonio Fos, que también añaden un subtexto político a la película.

Eran los 70 y la Dictadura estaba agonizando, el subtexto político era casi inevitable. En este caso, la alegoría consiste en que la estructura del pueblo vampiro es una crítica del capitalismo. Hay un ente poderoso, en este caso la Señora, una reina vampira interpretada por Helga Liné, representante de los ricos y poderosos, que mantiene a sus subordinados hambrientos y sometidos completamente a su autoridad.  Es una lectura bastante obvia, teniendo en cuenta la época en que fue realizada la película, un momento muy politizado, pero no por ello sin mérito que pasó completamente desapercibida por la crítica de la época, que no vio ningún valor artístico en el film.

A pesar de cómo fue vista en el momento de su estreno, la película ha envejecido como el buen vino. Tiene un reparto muy efectivo, en el que encontramos nombres notables como Jack Taylor, Luis Ciges y la mencionada Helga Liné, pero lo más notable es que ni la historia ni la dirección de Klimovsky han perdido fuerza. Os sugiero aceptar la invitación a La orgía nocturna de los vampiros.

 

31 mar 2026

Tales from the Hood 3

 


 

Tales from the Hood (Rusty Cundieff, 1995) se ha convertido en un clásico de culto. Una excelente muestra de terror antológico cargada de sátira y crítica social. Tales from the Hood 2 (Rusty Cundieff, Darin Scott, 2018) no era tan redonda como la primera, pero no dejaba de ser una muestra entretenida del género. Por eso, con cierto optimismo, me puse a ver Tales from the Hood 3 (Rusty Cundieff, Darin Scott, 2020), ya que el equipo creativo era el mismo que el de las dos anteriores.

William (Tony Todd) lleva a la niña Brooklyn (Sage Arrindell) por un pasaje desolado con la promesa de reunir a la pequeña con su madre. Mientras avanzan por lo que parecen ruinas, con la amenaza de presencias extrañas, Brooklyn le cuenta una serie de historias a William para pasar el tiempo. La primera historia tiene que ver con un casero que utiliza turbios métodos para deshacerse de molestos vecinos y la consecuente venganza, la segunda sobre un demente racista conspiranoico que vive en un búnker, la tercera sobre una cantante que busca la fama y empieza a trabajar para una veterana cantante de ópera y la cuarta sobre un ladrón que sufre las consecuencias de sus actos.

Tales from the Hood 3 fue una tremenda decepción. Es una lástima, pero lo único que salvaría es la interpretación de Tony Todd. La cuarta historia es la única que funciona, pero principalmente por su humor negro a lo EC Comics no por que sea particularmente creativa. Las anteriores entregas también fueron realizadas con bajos presupuestos, pero aquí realmente se nota, tal vez por la falta de imaginación de la que hace gala la película. Las historias son derivativas, nada originales, muy previsibles y parecen contadas con poco interés. No se hace ningún esfuerzo por intentar adornar algo las típicas y tópicas tramas.

Creo que lo peor es que parece una película realizada simplemente para explotar un título conocido, no parece que los cineastas tengan el corazón puesto en crear un film entretenido. Más bien parece que trabajaron con el piloto automático puesto. Una gran decepción.

 

25 mar 2026

The Birthday

 


 

A principios de los 2000, oí hablar de una película que había causado sensación en Sitges: The Birthday (Eugenio Mira, 2004). Quise ir a verla al cine, pero por motivos que ahora no recuerdo no pudo ser. Luego, la película desapareció. Reaparecía con alguna edición en DVD de baja calidad, para luego volver al limbo. Esta distribución desastrosa hizo que la película fuera adquiriendo un aura de film de culto y que, hasta veinte años después, no pudiera por fin verla. La espera ha valido la pena.

Baltimore, 1987. Norman Forrester (Corey Feldman) es invitado por su novia Alison (Erica Prior) a la fiesta de cumpleaños de su padre, el magnate Ron Fulton (Jack Taylor). Pero desde el principio las cosas no van bien para Norman, cuya relación con Alison parece cada vez más frágil. Y todo empeora más cuando Norman descubre que algo inquietante y terrible está sucediendo que puede afectar el destino de la humanidad.

Parece que las cosas pasan por un motivo y al final ha sido una suerte que no viera la película hasta que ha sido el momento adecuado,  ya que ahora está disponible en su versión íntegra (la versión estrenada en cines duraba 97 minutos ya que la distribuidora le pidió a Mira que recortase veinte minutos). Una versión íntegra disponible en 4k, nada menos. Esto ha sido posible ya que la película ha sido "rescatada" y sus derechos de distribución adquiridos por una compañía interesada en darle el trato que se merece a The Birthday. Una auténtica joya que ha de ser vista y celebrada.

Pero para entender porqué esta película ha resonado tanto conmigo debería explicar algo sobre mí. Soy una persona muy tímida, me cuesta hablar con gente que no conozco, lo que significa que he tenido que hablar en público en distintas ocasiones, lo que ya era una experiencia terrible, y muchas veces me han invitado a fiestas en las que no conocía a nadie, aparte de la persona que me había invitado. Esto me causaba una gran angustia ya que va contra mi naturaleza simplemente acercarme a alguien y socializar. A veces me quedaba en un rincón observando la gente interactuar como si observara extraños rituales extraterrestres. A veces lo puedo disimular con comentarios graciosos, pero es algo agotador y es más habitual que me acabe pareciendo a Peter Sellers en El guateque (The Party, Blake Edwards, 1968).

Es por esto que el inicio del film, una especie de comedia de costumbres con toques lynchnianos, me sentí completamente identificado con las tribulaciones de Norman, intentando encajar en un ambiente en el que no encaja para nada, deambulando perdido en una fiesta en la que no conoce a nadie y es visto como un intruso. La introducción de la trama de terror cósmico es lo que le faltaba para convertirse a mis ojos en una obra maestra, ya que soy un gran fan del género, pero para mí ya era angustiante cuando es solo un pobre desgraciado en una fiesta pija.

La acción transcurre en tiempo real, lo experimentamos todo a la vez que el protagonista sin elipsis ni saltos temporales. Una gran coreografía con las cámaras y que se concentre la acción en una sola localización, el hotel Fulton que pertenece al personaje que encarna el actor de culto Jack Taylor, lo hace posible. Sumado al gran diseño de sonido, esto convierte The Birthday en un gran triunfo dentro del género y hace aún más incomprensible que permaneciese en la oscuridad durante veinte años.

Son unos veinte años que parece que no han pasado para la película. La ansiedad y la angustia del presente demencial que vivimos encajan perfectamente con la trama del film, lo que lo hace más relevante ahora que cuando se estrenó. Esta cualidad atemporal hace que resalte más su calidad, ya que casi te olvidas de que fue rodada hace veinte años y parece un estreno reciente. Que en cierto modo lo es. En todo caso, una muy recomendada película de terror.

 

17 mar 2026

Solos en la oscuridad (Alone in the Dark)

 


 

El género de terror, especialmente durante la década de los 80 del siglo XX, era considerado una puerta de entrada de fácil acceso para nuevos directores buscando la manera de entrar en el show business. Y así era porque, además del gran número de estudios independientes que había, era relativamente fácil rodar una película de terror con un presupuesto bajo y encontrar quien la distribuyera, a pesar de no contar con un grandes medios o estrellas de renombre en el reparto. Esto quería decir también que muchos directores que no sentían ningún aprecio o interés por el género rodaban películas muy formulaicas llenas de clichés y tópicos, debido al desconocimiento de los directores del género y productores buscando hacer dinero fácil. Por suerte, este no era el caso siempre y, de vez en cuando, un director de talento se introducía en el género desde el desconocimiento pero con ganas de hacerle justicia. Así fue con Solos en la oscuridad (Alone in the Dark, Jack Sholder, 1982).

El doctor Dan Potter (Dwight Schultz) empieza a trabajar en una experimental clínica de salud mental dirigida por el doctor Leo Bain (Donald Pleasance). El doctor Potter entra sustituyendo al doctor Harry Merton (Larry Pine), que se ha ido a trabajar a otra clínica. Sin embargo, Frank Hawkes (Jack Palance), Byron Sutcliff (Martin Landau), Ronald Ester (Erland van Lidht) y Skaggs (Phillip Clark), cuatro pacientes considerados muy peligrosos y violentos, se han autoconvencido de que el doctor Potter ha asesinado al doctor Merton. Cuando un apagón sumerge a la ciudad en el caos, los cuatro escapan y deciden vengar el inexistente asesinato del doctor Merton sometiendo al doctor Potter y a su familia a un violento asedio en su casa.

Jack Sholder trabajaba en New Line Cinema editando tráileres cuando Robert Shaye, fundador y entonces presidente de la compañía, le pidió que escribiera una película de terror para el debut de Sholder como director, basándose en su trabajo en diversos cortometrajes. Esto sucedía en plena fiebre slasher, momento en que todo el mundo quería apuntarse al carro del terror.  Aun y así fue difícil encontrar financiación para la película, ya en un principio el guion de Sholder era más caro y complejo de lo que se podía permitir una pequeña compañía independiente. Obviamente, el proyecto se puso en marcha y la película se rodó, después de que Sholder rescribiera el guion para adecuarlo a los medios a disposición de New Line. Y a pesar del bajo presupuesto, consiguieron reunir un interesante reparto, repartiendo sabiamente los días en los que trabajaba cada estrella.

Sholder no era particularmente aficionado al terror, pero en este caso sirvió para introducir elementos interesantes. El principal es la comedia negra, sin llegar a la parodia, que adorna algunas secuencias y diálogos. La comedia está distribuida de manera que no afecta las escenas de suspense, igual que los toques de comentario social en el fondo del guion. La mejor idea que tuvo Sholder es que, en lugar de seguir la estructura habitual del slasher, convierte la película en una historia de asedio al estilo Perros de paja (Straw Dogs, Sam Peckinpah, 1971).  Esto lo diferenció del resto de películas que se estrenaba entonces del género, aunque la publicidad de la película la presentaba como un slasher más, a pesar de la ausencia de adolescentes masacrados por enmascarados. Aunque, casualmente, en esta película hay una escena en que uno de los psicópatas de pone una máscara de hockey cuando al mismo tiempo que se rodaba esa escena también se rodaba Viernes 13, 3ª parte (Friday the 13th Part III, Steve Miner, 1982), estrenadas con cuatro meses de diferencia. Otro detalle interesante es que el pueblo en que transcurre la acción es Springwood; cuando Sholder se puso al frente de Pesadilla en Elm Street 2: la venganza de Freddy (A Nightmare on Elm Street 2: Freddy's Revenge, 1985), decidió convertir el pueblo donde sucede en Springwood, como guiño a su película. Esto luego se incorporó a la mitología de la saga.

Solos en la oscuridad ha envejecido muy bien, sobre todo debido a los toques que la diferenciaban de otras películas de la época.  Las escenas de suspense siguen funcionando y el gran reparto ayuda a que la historia no pierda interés. No es la película más famosa que dirigió Sholder, pero es de las más interesantes.

 

11 mar 2026

Sobrenatural

 


 

Tengo algunas creencias personales desarrolladas a lo largo de años viendo películas de todo tipo. Una de ellas es que si una película de terror arranca con un profesor en un despacho decorado con calaveras, o una voz en off muy seria, explicando lo estudiado, lo cierto y lo mucho que entra dentro de lo posible lo que la película tiene a bien desarrollar, la historia que seguirá será un auténtico desmelene. Y Sobrenatural (Eugenio Martín, 1981) no es una excepción, con un inicio filosófico seguido de una entretenida historia "sobrenatural".

Julia (Cristina Galbó) recibe una noticia que le provoca sentimientos encontrados: su abusivo marido la había localizado y tenía intención de arrastrarla de vuelta a casa, pero ha tenido un accidente de coche en cuando iba hacia ella. Con la ayuda de su actual pareja, el doctor Víctor Valdés (Máximo Valverde), Julia decide dar cierre a su pasado limpiando la casa de su marido para cerrarla. Pero entonces extraños sucesos empiezan a tener lugar: Julia está siendo acosada por una presencia espectral. Con la ayuda de un parapsicólogo (Gerardo Mallá) y un sacerdote (Juan Jesús Valverde), Julia y Víctor lucharán contra el terrible espíritu.

En otro país, el director Eugenio Martín habría sido celebrado como un director de culto (cosa que es en el extranjero) gracias a auténticos clásicos como Pánico en el Transiberiano (1972) y Una vela para el diablo (1973). Al menos podemos celebrarlo desde aquí comentando otra película suya, una de sus más conocidas. He de admitir que mi primer contacto con Sobrenatural fue a través del tema ¡Puedes aceptar que un muerto se comunique con un ser vivo! de Tocadiscos Humano y Los Super-asesinos, incluido en un disco editado con motivo de la Xª semana de cine fantástico y de terror de San Sebastián llamado Freak Sounds From Outer Space. La canción utiliza diálogos de la película a modo de samplers, despertando en mí mucha curiosidad por descubrir de dónde habían salido esos diálogos. La respuesta era Sobrenatural, una película que bebe de títulos como el gran clásico La leyenda de la Casa del Infierno (The Legend of Hell House, John Hough, 1973) y la entonces muy popular Terror en Amityville (The Amityville Horror, Stuart Rosenberg, 1979). Además, el planteamiento enlaza también con la fama y popularidad que habían adquirido entonces en España los temas paranormales, las ciencias ocultas y las religiones New Age. Se opta una perspectiva basada en la ciencia, dejando de lado la religión católica que era la clásica heroína en este tipo de películas. De esta forma, la película de Eugenio Martín se adelanta a otras como Poltergeist (Fenómenos extraños) (Poltergeist, Tobe Hooper, 1982) y El ente (The Entity, Sidney J. Furie, 1982), que, aunque no fueron los primeros, popularizaron el equipo de científicos que se enfrenta a una amenaza sobrenatural.

Aunque debido al bajo presupuesto de la película los efectos especiales son algo limitados, si bien no les falta encanto creo yo, no te sacan de la película. También ayuda el ritmo de la película, una vez arranca no para, salpicando las escenas de ataques sobrenaturales con explicaciones científicas que intentan darle verosimilitud a la trama.  El reparto es también muy sólido, destacando Cristina Galbó, que podríamos considerar una Scream Queen patria con una filmografía que incluye: La sombra del asesino (L'assassino è costretto ad uccidere ancora Luigi Cozzi, 1975), ¿Qué habéis hecho con Solange? (Cosa avete fatto a Solange?, Massimo Dallamano, 1972), La residencia (Narciso Ibáñez Serrador, 1969) y No profanar el sueño de los muertos (Non si deve profanare il sonno dei morti, Jorge Grau, 1974).

Sobrenatural no reinventa el género, pero es un título sólido y entretenido, una pequeña joya dentro del fantaterror que no decepcionará a los fans.

 

26 feb 2026

Acoso mortal (Devil Times Five)

 


 

El subgénero de los niños asesinos tiene dos ramas principales. En una, los críos se vuelven asesinos por una razón externa, ya sea un virus o un vertido radioactivo, como sucede, por ejemplo, en Abrazo mortal (The Children, Max Kalmanowicz, 1980). En otra, los críos se vuelven homicidas sin razón aparente, como en el clásico ¿Quién puede matar a un niño? (Narciso Ibáñez Serrador, 1974). Acoso mortal (Peopletoys aka Devil Times Five aka The Horrible House on the Hill, Sean MacGregor, David Sheldon, 1974) se acerca más a la segunda rama. No se explica por qué, simplemente los niños de esta película son unos cabroncetes asesinos que no dejan títere con cabeza.

Julie (Joan McCall) y Rick (Taylor Lacher) se preparan para pasar un agradable fin de semana en la casa en la montaña que tiene el padre de Julie, Papa Doc (Gene Evans). O al menos lo intentarán, ya que el malhumorado Papa Doc quiere forzar a Rick a coger un puesto en un complejo hospitalario para tenerlo controlado. Junto a Papa Doc está su nueva joven esposa Lovely (Carolyn Stellar), que intenta frotarse con gusto con cualquier hombretón que encuentre, y el matrimonio formado por Harvey (Sorrell Booke) y Ruth Beckman (Shelley Morrison), él aspiraba al puesto que Papa Doc ofrece a Rick y ella tratando de que nadie interrumpa su consumo de alcohol. La velada de este grupo parece ya bastante entretenida, pero girará hacia peor: una furgoneta que trasladaba cinco peligrosos pacientes de un manicomio tiene un accidente que libera a los pacientes. Cinco niños homicidas que utilizan el ingenio y el trabajo en equipo para acabar con sus víctimas: David (Leif Garret), la hermana Hannah (Gail Smale), Moe (Dawn Lyn), Brian (Tierre Turner) y Susan (Tia Thompson).

Devil Times Five es una de las más logradas y efectivas entradas dentro del subgénero de los niños asesinos y también una auténtica película de culto. Pero le costó lograr su actual estatus. Originalmente se estrenó como Peopletoys en 1974, pero no tuvo una buena distribución. Luego fue reestrenada diversas veces con diversos títulos, lo que hizo más difícil que fuera recordada por el público (eso sin tener en cuenta los títulos que recibió alrededor del mundo), hasta que en 1976 fue redistribuida con el título definitivo Devil Times Five, título con el que también fue distribuida en vídeo quedando así grabada en la memoria de los aficionados.

Pero las dificultades de esta película empezaron mucho antes de la distribución, en plena preproducción. El director Sean MacGregor y el productor Michael Blowitz se llevaban fatal, llegando incluso a las manos. A pesar de la mala relación, intentaron que el rodaje siguiera adelante por muy complicado que fuera con conflictos casi a diario. Según Blowitz, debido a los retrasos MacGregor no filmó muchas páginas del guion y dio el rodaje por concluido cuando solo tenían 38 minutos de metraje. El film necesitaba ser completado si no se quería perder todo lo invertido, así que MacGregor fue despedido y el director David Sheldon fue elegido para completar el film. Sheldon era amigo de Blowitz y estaba casado con Joan McCall, de modo que su elección era bastante obvia. Sheldon empezó a rodar nuevo material reescribiendo el guion sobre la marcha. El reparto se mantuvo en su mayor parte, ya que todos veían potencial en el film, la única que no estuvo presente en el nuevo rodaje fue Gail Smale, entonces era novia de MacGregor, así que se fue con él. 

El material añadido se puede detectar fácilmente en diversas ocasiones ya que se rodó en unos decorados con una distintiva decoración, Leif Garret lleva peluca debido a que se había cortado el pelo mientras trabajaba en otra película (la peluca se incorporó a la historia) y se disimula el hecho de que otra actriz interpreta el papel de la hermana Hannah. Claro que lo contado del conflicto es la versión de Blowitz y Sheldon, pero resulta muy creíble si tenemos en cuenta que MacGregor era aficionado a adornar la verdad en entrevistas, inventando proyectos y libros que nunca fueron publicados, además de que no era la primera vez que fue despedido de una película que tuvo que ser completada por otra persona. Y esta tampoco fue la última que MacGregor sería despedido de un rodaje, marcando una clara tendencia en su corta carrera como director.

 


 

Teniendo en cuenta las dificultades para completar el film ya sería un milagro que fuera mínimamente coherente. Lo sorprendente es que más que coherente, es una entretenida película de terror, en algunos aspectos adelantada a su tiempo. Seguramente ayudó que todo el reparto remara a favor para completar el film, formando una unida familia. En algunos casos literalmente, ya que Dawn Lyn es la hermana pequeña de Leif Garret y Carolyn Stellar era la madre de ambos. El film acierta en darle una personalidad muy definida a cada niño asesino, no actúan como una típica manada de niños inquietantes. El terror funciona porque no dejan de actuar como niños en ningún momento, como si no fueran del todo conscientes de lo que están haciendo. Y otro acierto se encuentra en el grupo de adultos, que parecen un montón de personajes que se hubieran escapado de un culebrón. Así el film resulta entretenido incluso cuando no sucede nada relacionado con los niños.

La combinación de escenas perturbadoras, bizarras y cómicas hace de esta una película memorable. Si se hubiera rodado en los 80, seguramente habría sido más explícita en cuanto a la sangre derramada, pero para la época es bastante sangrienta. Y el tono, los momentos bizarros, son genuinamente setenteros e irrepetibles fuera de esta década. Una vez se ha visto es fácil entender que se haya convertido en un film de culto, que con un poco más de suerte se habría convertido en una pionera franquicia ya que claramente fue rodada con la intención de hacer una segunda parte. Pero la mala distribución y los continuos cambios de título lo impidieron. Por suerte lo que sí queda es una memorable película de terror que ha envejecido como el buen vino.

 

19 feb 2026

The Devil's Wedding Night (Il plenilunio delle vergini)

 


 

En la canción de los Rolling Stones As Tears Go By hay un momento en que la letra dice: "me siento y observo a los niños jugar/haciendo las cosas que yo solía hacer/ellos se creen que son nuevas". Es algo que describe muy bien el momento actual dentro del cine de terror, en el que muchos se llenan la boca hablando de "cine de terror social" o "cine de terror elevado" como si fuera algo nuevo. Son etiquetas que describen estilos de película que han estado presentes dentro del género desde el estreno de El gabinete del doctor Caligari (Das Cabinet des Dr. Caligari, Robert Wiene, 1920). Otro ejemplo de esto son las referencias al propio género o el uso de la metalingüística, las llamadas películas "meta", que es algo que se hacía mucho antes que Kevin Williamson escribiera su primer guión. Un ejemplo pionero de esto es el festival de terror gótico The Devil's Wedding Night (Il plenilunio delle vergini, Luigi Batzella, Joe D'Amato, 1973).

Karl Schiller (Mark Damon) cree haber descubierto el paradero del anillo de los Nibelungos, capaz de otorgar grandes poderes al que lo lleva. Le comunica la noticia a su hermano gemelo Franz (Mark Damon), hasta le muestra el amuleto que usara para protegerse de la posible presencia de vampiros, ya que el anillo se haya en Transilvania en el castillo del conde Drácula, una tierra en la que se rumorea que hay una gran presencia de estas criaturas sobrenaturales. Atraído por la posibilidad de hacer una fortuna, Franz le roba el amuleto a su hermano y se adelanta en su búsqueda del anillo, llegando antes que él al castillo. Allí, una misteriosa sirvienta (Esmeralda Barros) le presenta a la condesa Dolingen de Vries (Rosalba Neri), la dueña del castillo en ese momento. Franz seduce a la condesa para descubrir el paradero del anillo... O eso cree. En realidad, la condesa es la esposa de Drácula y busca resucitar al vampiro a través de la ceremonia a la que alude el título original italiano.

The Devil's Wedding Night fue un proyecto personal impulsado por Mark Damon, que también colaboró en el guion. Además de darle a Damon la oportunidad de interpretar a un vampiro y a un cazador de vampiros en la misma película, el guion es una celebración del terror gótico. Adopta un enfoque que mezcla ironía con un gran amor por el género, apenas arranca el film ya hay referencias a Carmilla y a El exorcista (la novela, la película no se había estrenado en el momento que estaban rodando The Devil's Wedding Night). A la mezcla de elementos propios del terror gótico y vampírico se le añaden toques de la leyenda de la condesa Báthory. Este añadido hace posible una de las escenas más icónicas del film que protagoniza Rosalba Neri. Una actriz que además tuvo la oportunidad única de interpretar a la condesa Drácula y a la doctora Frankenstein en Lady Frankenstein (La figlia di Frankenstein, Mel Welles, Aureliano Luppi, 1971), algo que no logró ni Christopher Lee, que interpretó a la criatura no al doctor. Además, como en aquel entonces en Italia y Europa estaban de moda las películas con generosos toques eróticos, la película también los incluye en la habitual orgía satánica tan propia del cine de los 70 del siglo XX.

Esta mezcla y la pasión tras el proyecto da como resultado una deliciosa muestra de terror gótico/vampírico con toques psicodélicos y delirantes. El escaso presupuesto no impide que tenga grandes momentos y que esté dirigida con grandes soluciones visuales. Se nota la mano de D'Amato en la ejecución de los planos que hace pensar en una película con más medios que esta humilde producción, algo más evidente en la fantástica edición en 4K de Severin. Damon disfruta enormemente con un doble papel hecho a medida y Neri está fantástica como la malvada condesa, el resto del reparto se suma con gusto a la fiesta. Porque esta película es una fiesta para los amantes del terror gótico, del fantaterror europeo y del lado más loco del terror. Si no la habéis visto, recomiendo remediarlo cuanto antes.