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22 may 2026

Stranger (Yoru no sutorenjā kyōfu)

 

 
 
Cuando pensamos en películas en las que un psicópata persigue a sus víctimas en coche, tendemos a situarlas en grandes parajes desérticos y carreteras vacías. Ya que, desde el estreno de El diablo sobre ruedas (Duel, Steven Spielberg, 1971), la mayoría seguía la polvorienta estela dejada por el clásico de Steven Spielberg. Pero desde Japón nos llegó una entrada en este subgénero que transcurre en una ciudad, Stranger (Yoru no sutorenjā kyōfu, Shunichi Nagasaki, 1991) presenta su historia en un inédito entorno urbano.

Tras pasar un tiempo en la cárcel como cómplice de un desfalco, Kiriko Kawamura (Yūko Natori) trabaja como taxista para pagar sus deudas. Kiriko hace el turno de noche, por elección propia, donde se cruza con todo tipo de extraños personajes, pero el más extraño es el misterioso acosador que la sigue por las noches en un Land Rover negro. Está claro que este extraño quiere matarla, pero ¿podrá sobrevivir Kiriko la noche y descubrir quién es el acosador?

Realizada para el entonces potente mercado japonés del directo a vídeo, el director Shunichi Nagasaki aprovechó el novedoso formato para romper con las normas más habituales del género. La película se inspira obviamente en el clásico de Spielberg, como todas las que lo siguieron, pero también coge elementos de Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976).  No porque su protagonista sea una psicópata, que no lo es, sino por la manera en que mezcla elementos dramáticos con los del cine de género. Lo que diferencia el film de Nagasaki es que es un drama que se centra sobre cómo Kiriko enfrenta su nueva vida y vive con las consecuencias de su pasado, intentando entender cómo ha terminado así. Y lo hace mientras es acosada por un psicópata, que en un principio ella piensa que está relacionado con su pasado.

Para que esta mezcla funcione se necesita a un actor/actriz potente que mantenga el interés del espectador. Yūko Natori es ese tipo de actriz, ofreciendo una gran interpretación, creando un personaje complejo y dañado. El director Nagasaki se encarga del suspense, creando tensas secuencias a pesar del bajo presupuesto, habitual en este tipo de producciones menores.

Stranger supera las expectativas de lo que uno se espera de una producción de bajo presupuesto pensada para ser estrenada directamente en vídeo. Ofrece un drama complejo y un tenso thriller en un único e inolvidable viaje por las noches de Tokyo.

 

25 feb 2026

El refugio del miedo




En el comentario sobre Último deseo (León Klimovsky, 1976) menciono cómo de rara era esta incursión del fantaterror dentro de la ciencia ficción. Este es otro raro ejemplo, cuya pobre recepción en su día también ayuda a comprender porqué no se estrenaron más. Pero esa pobre recepción no es indicativa de su calidad, ya que El refugio del miedo (José Ulloa, 1974) es otra excelente muestra de la edad de oro del cine de género español.

Dos matrimonios, el formado por Bob (Craig Hill) y Margie (Teresa Gimpera) junto al hijo de ambos Chris (Pedro María Sánchez) y el formado por Arthur (Fernando Hilbeck) y Carol (Patty Shepard), viven en un refugio tras un holocausto nuclear. Cuando los conocemos, el grupo lleva ya un tiempo conviviendo. Entramos en su historia cuando la convivencia empieza a fracturarse, en particular después de la muerte de otro miembro por causas que no conocemos. La fractura se irá ensanchando hasta llegar a extremos mortales.

El director José Ulloa utiliza una premisa propia de la ciencia ficción, popular entonces cuando la Guerra Fría estaba bastante caliente, para añadirle elementos del thriller psicológico, el suspense y unas gotas de terror. Ulloa construye muy bien el suspense y la tensión, mientras los personajes van degenerando. Pero tan importante en una película como esta es el trabajo de los actores como el del director. Pasaremos la película con este grupo reducido de personajes, así que, para mantener el interés, es esencial que los actores nos metan en la historia. Por suerte, aquí el reparto cumple. No estamos ante grandes maestros de la interpretación, pero sí efectivos intérpretes que están a la altura cuando se les ofrece algo un poco más sustancial de lo que es habitual. En particular destacaría a Craig Hill y Patty Shepard. Hill fue el héroe de diversos spaghetti y paella westerns, así que al inicio del film parece que ese será su rol, por eso resulta más interesante ver cómo se desmorona esa fachada y se descubre un personaje hipócrita y cobarde. Shepard, que no necesita presentación para los aficionados al terror, el fantaterror y el giallo, aquí hace un trabajo excelente con un personaje que en otras circunstancias, si la película fuera americana o inglesa, seguramente habría muerto la primera, pero aquí muestra una interesante evolución siendo la única que se enfrenta a sus emociones por estar encerrada en el refugio y a la disciplina del personaje de Hill.

Estrenada en 1974, la película casi se puede interpretar como una alegoría del fin de la dictadura franquista.  No de forma consciente, pero captando el ambiente que entonces se respiraba. Lo sea o no, la película funciona perfectamente como ejemplo de cine posapocalíptico, cuando parecía que la posibilidad de una guerra nuclear no era descabellada. Su principal virtud es el equilibrio entre géneros a medida que avanza la historia, con momentos notables como el paseo de Chris o la manera en que las cenas van degenerando desde el inicio del film, mostrando una convivencia cada vez más tensa. Un gran título para los aficionados al género.

 

10 feb 2026

Bacanal en directo

 


 

La estrambótica Necrophagus (El descuartizador de Binbrook) (1971) de Miguel Madrid hizo que me pusiera a buscar El asesino de muñecas (1975), su segunda película como director. Y la delirante El asesino de muñecas hizo que buscara su tercera y última película como director: Bacanal en directo (1979). Más difícil de encontrar pero por suerte ha sido editada recientemente por Severin dentro del imprescindible pack Exorcismo: Defying a Dictator & Raising Hell in Post-Franco Spain. Me alegra confirmar que  es tan delirante y demencial como sus dos anteriores películas.

Stela (Azucena Hernández) y Fermín (Fernando Martín) son una joven e inocente pareja que ha sido invitada a la fiesta que da el productor Fabián (Fabián Conde) en su casa. El productor pretende filmar la fiesta y utilizar el metraje en su próxima película. Stela no quiere acudir a la fiesta, porque intuye que es el tipo de fiesta en que los invitados puede que se rocen tras merendar fuerte. Pero Fermín es insistente, ya que es precisamente el tipo de roce que busca. Finalmente ambos acuden y los juegos sexuales y psicológicos de la fiesta pondrán a prueba su entereza y hasta su vida.

Azucena Hernández y Fernando Martín habían interpretado previamente a una Stela y a un Fermín en Las eróticas vacaciones de Stela (Zacarías Urbiola, 1978), pero sus personajes solo comparten el nombre y que Fermín había sido un seminarista. Pero es otro de los muchos detalles que hacen de esta una película esquizofrénica, una película en que distintos objetivos parecen pelearse para dominar la narrativa. Intuyo que la película se inició con la idea de hacer una típica película erótica más, del mismo estilo que la mencionada Las eróticas vacaciones de Stela. Ambas comparten productor, Ángel Huete, y guionista, Eligio Herrera. Pero Miguel Madrid, el director, quería hacer algo que siguiese el estilo de películas como Saló (Salò o le 120 giornate di Sodoma, Pier Paolo Pasolini, 1975) o Calígula (Caligula, Tinto Brass, 1979). Como decía, la intención, por un lado, de hacer una película erótica para hacer dinero y, por otro lado, la intención de hacer una película que utilizase la premisa para hacer algo más social/intelectual quedan enfrentadas a lo largo de toda Bacanal en directo.

Otro aspecto en el que la película no tiene clara su propia naturaleza es si quiere transmitir un mensaje conservador o libertario. A través de la pareja protagonista parece que se quiere transmitir un mensaje a favor de las parejas tradicionales, aunque la película no tenga muy claro cómo son sus protagonistas. Fermín y Stela vive cada uno en su propio apartamento, más o menos parecen aparentar unos veintitantos, pero Stela es virgen y actúa en ocasiones de forma más inmadura, como si fuera una adolescente de 16 o 17 años, lo mismo Fermín. A medida que avanza la fiesta, también parece que se critica el exceso de libertad, más teniendo en cuenta el final moralista. Esto hace también que, a pesar de los abundantes desnudos, las ocasionales escenas eróticas no resulten excitantes sino más bien inquietantes. Parece querer explotar el miedo al exceso de libertad que tenían muchos tras el fin de la dictadura y la llegada de la democracia.

Al mismo tiempo, parece querer celebrar la libertad, hay diversas críticas a la religión y el poder, se explota la libertad de poder expresar la propia sexualidad sin el miedo a la represalia como existía durante la dictadura...  Son estos momentos los que ofrecen las escenas más memorables de la película. En particular destaca la sátira del estamento militar con los hombres desfilando desnudos llevando una gorra militar, mientras Fabián disfrazado de Hitler y portando un enorme vibrador adornado con esvásticas hace inspección de las tropas.

En cierto modo, esta naturaleza esquizofrénica, de no saber qué dirección tomar, refleja la sociedad de la época.

Dejando de lado las discusiones sobre el subtexto, la película es también memorable por los toques propios del director. Miguel Madrid crea momentos delirantes siguiendo el estilo de sus anteriores títulos. Por ejemplo, aunque se menciona que la fiesta se celebra para ser filmada y luego usar el metraje en una película, cuando arranca la fiesta no hay cámaras ni equipo de filmación a pesar de que se repite continuamente que ahí estarán. Entrar  más en detalle de los que me parecieron los momentos más memorables equivaldría a destripar en exceso la película, solo añadir que no decepciona en este sentido.

La filmografía de Miguel Madrid es breve, pero memorable. Bacanal en directo es delirante y fascinante, si bien no es una película para todo el mundo. Por supuesto, si habéis visto las anteriores del director, no hay que perdérsela. 

20 ene 2026

The Tyrant's Heart or Boccaccio in Hungary (A zsarnok szíve, avagy Boccaccio Magyarországon)

 


 

La leyenda de Erzsébet Báthory, la Condesa Sangrienta, puede que sea solo eso. Estudios históricos contemporáneos han llegado a la conclusión de que los crímenes atribuidos a Báthory posiblemente fueran inventados como manera de apoderarse de las tierras que poseía la condesa y quitarle el poder a una mujer que se estaba haciendo demasiado poderosa. Por suerte, eso no significa que no podamos seguir disfrutando de esta leyenda a través de las múltiples películas que ha inspirado y seguirá inspirando. En este blog hemos comentado ya diversas de estas películas y la figura de la Condesa Sangrienta como en un artículo sobre diversas obras inspiradas por esta leyendaEl rojo en los labios (Les lèvres rouge/Daughters of Darkness, Harry Kümel, 1971)Thirst (Rod Hardy, 1979)El retorno de Walpurgis (Carlos Aured, 1974), El retorno del Hombre Lobo (Jacinto Molina, 1980)Verotika (Glenn Danzig, 2019). Hoy añadimos a la lista The Tyrant's Heart or Boccaccio in Hungary (A zsarnok szíve, avagy Boccaccio Magyarországon, Miklós Jancsó, 1981).

El príncipe Gáspár (László Gálffi) regresa a su Hungría natal, tras haber pasado gran parte de su vida en Italia. Regresa acompañado de su amigo Filippo (Ninetto Davoli) y una troupe de actores, que le arropan cuando llega al lugar en el que nació pero que es completamente extraño para él. Una vez allí, su tío Károly (József Madaras) le informa que su padre murió hace apenas un par de días antes despedazado por osos. El impacto del suceso ha dejado a su madre Katalin (Teresa Ann Savoy) encerrada en su propia mente. Entonces Gáspár descubre que su madre parece más joven que él y que cada noche mata a una joven por su enfermedad.

El film de Miklós Jancsó es una crítica de la ambición ciega del poder y los abusos cometidos para llegar a la cima. Continuamente los personajes están conspirando y entrando en contradicciones, asegurando unos hechos para luego desmentirlos y luego volver a afirmarlos. De modo que intentar llegar a la verdad es tarea casi imposible, enterrada bajo intrigas palaciegas cada vez más intrincadas. Esto refleja con el momento en el que vivimos en el que la verdad ya no es cuestión de hechos sino de creencia. Estas intrigas se van sumando hasta que llega un momento en que resulta absurdo y cómico de un modo macabro, a pesar de estar regado el relato con algunas gotas de erotismo. Particularmente inquietantes resultan algunos momentos en que los actores miran directamente a cámara.

 
La puesta en escena se basa en la artificialidad. Encadenando una serie de planos secuencia, las escenas se despliegan frente al espectador mientras la cámara se mueve continuamente de izquierda a derecha. Y cuando la cámara no se mueve, lo hacen los actores, en ocasiones sobre plataformas. Da la sensación de recrear lo que sería una obra teatral del siglo XV, si entonces hubiera sido posible moverse por el escenario para seguir la acción. Es un enfoque que enlaza la artificiosidad de la puesta en escena con el absurdo de las conspiraciones y la continua contradicción de sucesos.

La puesta en escena puede resultar demasiado para algunos espectadores: demasiado artificial, demasiado "artística", demasiado barroca...  Pero esto lo que hace que el film de Jancsó resulte interesante, siempre que se sea consciente de que no se va a ver un film narrado de forma convencional.

 

10 oct 2025

La locura de los Joker

 


 

Ahora que ha pasado el tiempo y se pueden ver las cosas con algo más de perspectiva, me gustaría detenerme un momento a analizar las distintas reacciones a Joker (Todd Phillips, 2019) y Joker: Folie à Deux (Todd Phillips, 2024). La extremada disparidad de críticas que ambas recibieron me pareció fascinante, especialmente la quema en la hoguera de la secuela. Huelga decir, destripada general de ambas películas, si no se han visto es mejor no leerlo. Y a lo mejor si se han visto también.

Supongo que debería empezar diciendo que no me gustó Joker. Animado por el talento detrás y delante de las cámaras que había dado forma a la película fui a verla con grandes expectativas, pero la decepción fue muy grande. Lo que vi, para mí, no era más que un refrito de El rey de la comedia (The King of Comedy, Martin Scorsese, 1982) y Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976). Además, el origen que presenta del Joker (o lo que entonces se creía que era un origen cinematográfico del Joker) era bastante mediocre y tópico. El Joker es un personaje anárquico y demente, que no tiene un origen fijo como otros personajes de cómic tienen. Personalmente, el origen que creía más interesante fue el creado por Alan Moore en el clásico La broma asesina, tal vez por eso la pedestre historia que presentaba Phillips me pareció demasiado normal y tópica para hacerle justicia al personaje. Eso sin mencionar que parecía una de esas películas en la que los responsables parecen avergonzados de estar haciendo un película basada en un personaje de cómic.

A mí no me dijo nada, pero la película desde luego conectó con la audiencia, que la convirtió en un gran éxito y declaró a Joaquin Phoenix como el mejor Joker cinematográfico de la historia. Esta recepción me pareció excesiva, pero quién soy yo para juzgar lo que gusta a los demás cuando me lo paso bien viendo una película sobre un feto diabólico asesino. En todo caso, cuando se anunció la inevitable secuela nacida a partir de los miles de millones que Joker recaudó en cines, la noticia me dejó indiferente. El anuncio de que Lady Gaga iba a interpretar el papel de Harley Quinn y que la película iba a ser un musical sí que me despertó algo de curiosidad, pero tampoco un gran interés en verla. Pero para el resto del mundo, la expectativa de una secuela pareció realmente excitante. El hype era desmesurado, Folie à Deux copaba la portada de todas las revistas de cine y todo el mundo esperaba que fuera poco menos que una obra maestra. Y entonces se estrenó.

El odio y el rechazo hacia la secuela fue tan pasado de vueltas como el éxito de la primera. Si antes Joaquin Phoenix era el mejor Joker de la historia, ahora había pasado a ser el peor, aunque la interpretación era más o menos la misma. Esta visceral reacción me sorprendió y me hizo tener ganas de ver la película en el cine, pero otras películas se interpusieron que me interesaban mucho más y no la vi hasta que se estrenó en streaming.

Al contrario que Joker, posiblemente porque no me gustó, esta película sí que me pareció interesante y me gustó bastante. Pero lo que más, me pareció fascinante cómo Todd Phillips dedicaba 138 minutos de película a abroncar a los fans por haberles gustado Joker por las razones equivocadas, que no la habían entendido y que estaban equivocados. Al contrario que otros directores, Phillips buscó enfrentarse y arengar a la audiencia, representada en la película por la Lee Quinzel de Lady Gaga.  Claro, entre el estreno de la primera y la segunda, el Joker se había convertido en un héroe, especialmente entre el público más de derechas, y, según el director, había malinterpretado completamente sus intenciones. Y viendo el arco de Lee Quinzel en la secuela, había interpretado bastante bien cuál iba a ser la reacción del público.

Esta cuasi suicida y prepotente actitud del director no pasó desapercibida, incluso aunque fuera de forma inconsciente, y la audiencia respondió de forma acorde. Esto era algo que no había visto nunca, al menos de esta forma. Claro que ha habido muchos casos de directores que se dejan llevar por su ego y se convierten en su peor enemigo, pero no había visto nunca un director que creara una película con el expreso deseo de trolear al público. Pero, de nuevo posiblemente porque no me gustó la primera, esto me permitió al menos disfrutar con esta película que, para darle el gran toque final, ni siquiera trataba del "verdadero" Joker enemigo de Batman, este aparece al llegar al clímax de Folie à Deux, una peineta final del director a la audiencia. Las cuatro horas y 18 minutos que habían visto al final resultan que ni siquiera eran sobre el auténtico Joker sino sobre un desgraciado que lo inspiró. Es por esto que Folie à Deux posiblemente sea la películas más punk que se ha estrenado en décadas. Y eso creo que merece algo de respeto.

 Oh, antes de acabar, para que conste, este es el mejor y más auténtico Joker que he visto fuera de los cómics:

29 ago 2025

Los guerreros de la muerte (Stone)

 


 

El fenómeno de las bandas moteras tuvo su entrada en el cine a lo grande con Salvaje (The Wild One, Laslo Benedek, 1953). Pero muy pronto se convirtieron en villanos de pacotilla, hasta que, a mediados de la década de los 60 del siglo XX, se convirtieron en héroes con la llegada de la contracultura y el cine enfocado a un público joven con títulos como Los ángeles del infierno (The Wild Angels, Roger Corman, 1966). Aunque los moteros no tardarían en volver a ser villanos de pacotilla, cumpliendo con el papel que luego tendrían los punks en la década de los 80, empezaron a surgir más películas que los representaban no como héroes, pero como figuras que se rebelaban contra la autoridad. La contracultura tardó un poco en llegar a Australia, pero allí se produjo un clásico del cine motero que hoy día sigue siendo considerada la mejor película motera de la historia. Esta película, escrita, dirigida, producida y protagonizada por Sandy Harbutt, es Los guerreros de la muerte (Stone, 1974).

Toad (Hugh Keays-Byrne) es miembro de los Grave Diggers y, en una salida, ve como un asesino profesional mata a un político. Muy pronto, los Grave Diggers empiezan a ser asesinados uno a uno. Stone (Ken Shorter) es el policía encargado de averiguar quién es el asesino que se ha obsesionado con estos moteros. A Undertaker (Sandy Harbutt), el líder de la banda, no le hace gracia tener a un policía siguiéndoles, así que obliga a Stone a adoptar la vestimenta y el modo de vida de la banda. Stone empezará a admirar el modo de hacer de los Grave Diggers mientras intenta detener al asesino.

El interés de Sandy Harbutt por rodar una película sobre moteros tiene un doble origen. Por un lado, Harbutt conocía personalmente a diversos moteros. Esto influyó no solo en querer representar este estilo de vida, también en intentar ofrecer un retrato que no juzgara moralmente a los protagonistas, representándolos tal cual eran. Por otro lado, muchos de los moteros de la vida real que conocieron Harbutt y el productor David Hannay eran veteranos de la guerra de Vietnam, entonces todavía presente. Harbutt y Hannay vieron que los veteranos se habían sumergido en la vida motera como manera de rechazar a la sociedad que, antes, les había hecho sentir rechazados. De esta manera, a la acción y el drama, se le añadió a la película un sustrato político.

La película se rodó siguiendo un estilo "comunal", donde todos colaboraban en todas las funciones, bajo la dirección de Harbutt. Era como si el espíritu de los personajes, su ansía de libertad, se hubiese contagiado a los cineastas. Esto hizo que la película se pudiera completar a pesar del bajo presupuesto con que contaba el film. Se ha de añadir que este espíritu libertario se aplicaba principalmente a los hombres, las mujeres, delante y detrás de la pantalla, eran tratadas tan pobremente como era habitual en el cine de los 70 del siglo XX. Son poco más que objetos decorativos al servicio de los moteros. Claro, esto se hace obvio al ver el film con ojos actuales, no se trata de quitarle mérito artístico.

Cuando se estrenó no fue bien recibida en su Australia natal, si bien fue un éxito de taquilla. No representaba el tipo de cine por el que el país quería ser conocido y Harbutt no pudo seguir trabajando en la industria cinematográfica australiana. El film también fue un éxito internacional, captando el espíritu rebelde de la época y admirada por moteros alrededor del mundo. Hoy día se mantiene como un clásico del cine de los 70, una máquina del tiempo que nos sumerge en otra década y otra manera de ver el mundo.

 

31 ene 2025

El asesino de muñecas


 


 

 

Me lo pasé tan bien con Necrophagus (El descuartizador de Binbrook) (1971) que de inmediato me puse a buscar más películas dirigidas por Miguel Madrid. Su segunda película es toda una curiosidad fascinante y cargada de interés. El asesino de muñecas (1975) sigue la estela de películas como Repulsión (Repulsion, Roman Polanski, 1965) o El coleccionista (The Collector, William Wyler, 1965), metiéndonos en la cabeza de un asesino en serie. Se convierte así en precedente de títulos clásicos de culto como Maniac (William Lustig, 1980).

 Paul (David Rocha) acaba de ser suspendido de la escuela de medicina, debido a que cada vez que ve sangre se marea. Quien no se marea al ver sangre es la otra personalidad que vive en el cuerpo de Paul, que se dedica a matar a las mujeres que se acercan con su parejas al parque en el que trabaja el padre de Paul (Gaspar "Indio" González). Cuando los padres de Paul se van de vacaciones y dejan al muchacho solo para que siga el trabajo de jardinero, la cordura de Paul se va degradando cada vez más. Esto es así hasta que llega Audrey (Inma de Santis), hija de la condesa Olivia (Helga Liné). Si bien es la condesa primero la que intenta convertir a Paul en su amante, este y Audrey empiezan a tener una relación. ¿Podrá la relación (y Audrey) sobrevivir a la personalidad oculta de Paul?

Mientras que Necrophagus es un anárquico delirio que deja de lado la lógica para ofrecer un espectáculo terrorífico al espectador, El asesino de muñecas es un film mucho más adulto. Madrid muestra un gran dominio de la narrativa, utilizando la lógica onírica para mostrar el mundo a través de los ojos de Paul, que no es capaz, en ocasiones, de distinguir entre la realidad y la fantasía. De modo que, aunque es una película más canónica que la primera que dirigió Madrid, no dejan de aparecer los toques bizarros que la separan de otras películas del estilo, como cuando la acción se convierte en un número musical (ver abajo).

Desde el primer momento se nos muestra que el mundo en el que vive Paul es intenso, rozando en ocasiones el camp, pero siempre al servicio de la narrativa. Al fin y al cabo, no estamos viendo el mundo de un modo realista, sino a través de los ojos de una persona con serios problemas de salud mental. Esto le permite a Madrid introducir momentos surrealistas, como el mencionado número musical, que en su día no fueron bien recibidos y demuestran que fue una película adelantada a su tiempo. La película no fue solo mal recibida por la crítica y el público, también la censura de la época le provocó bastantes dolores de cabeza al director. Aunque fue obviamente rodada principalmente en el Parc Güell y el Parc de la Ciutadella en Barcelona, la acción se supone que transcurre en una ciudad francesa, ya que la censura se negó a que se mostrara a un asesino en serie español, ya que en España, según las autoridades, no había asesinos en serie. Además, tampoco se podía mostrar a una condesa española manteniendo relaciones con el servicio, sobre todo si el servicio era racializado, ya que según las autoridades censoras eso es algo que nunca haría una condesa española. Esto hace que la película resulte más surrealista, ya que Madrid decidió filmar en localizaciones de Barcelona muy reconocibles.

El asesino de muñecas es una película única, que gana con cada visionado. Mezcla muchos elementos conocidos pero el resultado es muchas cosas menos familiar. Está editada sin cortes en Blu-ray por Mondo Macabro y la recomiendo para los amantes del cine de culto que se aparta de la norma.


10 ene 2025

El extraño amor de los vampiros

 


 

Se dice que el auténtico crítico, el que decide el valor de una película, es el tiempo. El extraño amor de los vampiros (León Klimovsky, 1975) es un claro ejemplo de esta máxima: cuando se estrenó pasó sin pena ni gloria, una película de serie B más, pero con el tiempo ha perdurado como un clásico pionero.

Catherine (Emma Cohen) es una joven cuya buena posición sirve de poco, ya que poco a poco se muere consumida por la enfermedad. El pueblo en el que vive tampoco pasa su mejor momento, ya que se están produciendo diversas muertes, cuya causa los habitantes están convencidos que son vampiros. El padre de Catherine (Manuel Pereiro) y el médico del pueblo (Lorenzo Robledo), al principio desechan los temores de los pueblerinos como mera superstición ignorante. Pero cuando se hace evidente deciden tomar cartas en el asunto. Por su parte Catherine, que descubre que su recientemente fallecida hermana (Amparo Climent) ha sido convertida en una vampiresa, se enamora del conde Rudolf de Winberg (Carlos Ballesteros), el vampiro que lidera toda una banda de no muertos.

Gracias a la interpretación de Christopher Lee, los vampiros, durante gran parte de los sesenta, se habían representado como amenazantes criaturas de la noche. Pero entrada la década de los setenta, se empiezan a enfatizar los toques eróticos y también se enfatizan los toques románticos, como por ejemplo en El gran amor del conde Drácula (Javier Aguirre, 1973), mientras que en 1976 Anne Rice publica Entrevista con el vampiro. La Hammer, en un intento de atraer espectadores, hacía más explícitos los toques eróticos que antes se insinuaban, como en la eróticamente cargada Las amantes del vampiro (The Vampire Lovers, Roy Ward Baker, 1970). Finalmente, la década culminaría con uno de los Dráculas más sexys del cine, al que dio vida Frank Langella en Drácula (Dracula, John Badham, 1979). Y, claro, tampoco podemos pasar por alto las interpretaciones iconoclastas de los vampiros que arrancan con la clásica comedia El baile de los vampiros (The Fearless Vampire Killers, Roman Polanski, 1967).

Todo esto flotaba en el ambiente cuando Juan José Daza, Juan José Porto y Carlos Pumares se pusieron a trabajar en un guion que rompiese con los tópicos cinematográficos asociados con los vampiros populares en la época. Y es algo palpable en El extraño amor de los vampiros. Aquí no tenemos un grupo de valientes cazavampiros unidos para acabar con la amenaza de los no muertos. No hay un infalible y sabio equivalente a Van Helsing que salve a los personajes. El centro es la historia de amor entre Catherine y el conde Rudolf, donde destaca Emma Cohen. La actriz hace un excelente trabajo a la hora de ilustrar el descenso hacia la oscuridad de su personaje, con un momento en particular, en la escena de la fiesta, realmente retorcida.

Klimovsky, director de algunas de las mejores películas de Paul Naschy, había trabajado los vampiros previamente en La orgía nocturna de los vampiros y La saga de los Drácula (ambas 1973) (y tampoco podemos olvidar que la villana de La noche de Walpurgis [1971] es también una vampiresa). Esta película iba a ser un retorno al tema vampírico pero también fue la despedida del director del fantaterror, algo de lo que parece que era consciente y por ello puso toda la carne en el asador. Además de algunos toques surrealistas y perversos, en especial en la fiesta de los vampiros, Klimovsky dota al film de una atmósfera melancólica y romántica, que enlaza con el terror y el gótico. No es un film que de miedo, pero su atmósfera gótica resulta intoxicante y deliciosa.

El extraño amor de los vampiros se ha convertido en un clásico, no solo para los amantes del fantaterror español, también para aquellos amantes del cine de vampiros y el gótico.


30 oct 2024

Anora

 


 

Se ha publicado mi crítica de Anora (Sean Baker, 2024) en Underbrain Mgz, podéis leerla clicando aquí:

https://underbrain.com/cine/anora/

Esta es una de esas películas que gusta a todo el mundo menos a mí. Ha entusiasmado a la crítica pero yo no acabo de entender qué tiene para entusiasmar tanto, aunque le veo algo de valor. Juzgad por vosotros mismos, pero no me fio de directores cuyo nombre aparece en el tráiler al mismo tamaño que el título.


10 oct 2024

Los Radley (The Radleys)





Publicada mi crítica de la mezcla de comedia y terror Los Radleys (The Radleys, Euros Lyn, 2024) en Underbrain Mgz:


Una de esas películas que no te alucinará pero que tiene sus puntos de interés. Divertida y entretenida.


6 sept 2024

La quinta jornada (Le cinque giornate)

 


 

Durante mucho tiempo, La quinta jornada (Le cinque giornate, Dario Argento, 1973) fue el título más desconocido de la filmografía de Dario Argento. En su día fue un fracaso de taquilla y, al no tratarse de un giallo sino de una comedia histórica, fue ignorado tanto por la crítica como por los fans de Argento. Hasta hace poco, además, no era una película fácil de ver. De modo que, siendo sincero, me compré la reciente edición en 4K principalmente para completar la filmografía de mi admirado Dario Argento en la estantería y me puse a verla por cumplir el expediente. Para mi sorpresa, me encontré disfrutando enormemente de esta película y disfrutando con ella hasta el final.

Nos encontramos en 1848, cuando se produce la primera revolución italiana para expulsar a los austríacos de Italia, el primer paso para que el país se acabara convirtiendo en una república en 1861. Pero nada de esto le interesa a Cainazzo (Adriano Celentano), un ladrón que aprovecha un atentado para liberar a revolucionarios para escapar de la cárcel. Una vez fuera, tiene como objetivo reclamar su parte del botín obtenido en el golpe por el que fue preso. Cainazzo descubre que su cómplice, Zampino (Glauco Onorato), es ahora un líder de la revolución que se hace llamar Libertad. Cainazzo empieza entonces su odisea para dar con Zampino, viéndose involucrado de forma involuntario en diversos eventos históricos acompañado de Romolo (Enzo Cerusico), un panadero cuya panadería desaparece debido a los bombardeos austríacos.

A finales de los 60 y principios de los 70 del siglo XX en Italia se pusieron de moda las comedias históricas, en particular tras el éxito de El decamerón (Il Decameron, Pier Paolo Pasolini, 1971). Una de las comedias que más éxito tuvo fue una producida por Salvatore Argento protagonizada por Adriano Celentano: El guapo (Er più: storia d'amore e di coltello, Sergio Corbucci, 1971). De modo que Argento padre le pidió a su hijo Dario que le escribiera otra comedia histórica que sería de nuevo protagonizada por Celentano. Dario recuperó entonces un guión que puso en marcha tras el exitoso estreno de Los cuatro días de Nápoles (Le quattro giornate di Napoli, Nanni Loy, 1962). Originalmente, Nanni Loy iba a ser el director de La quinta jornada, con un guion en el que trabajaron Dario Argento y Luigi Cozzi. Este guion era una comedia sin toques políticos y homenajes a artistas de la comedia del cine mudo como Buster Keaton y Charles Chaplin. Luego, se pusieron a trabajar en el guion Argento y Nanni Balestrini. Balestrini sí que fue un escritor más político y animó a Argento a añadirle alegoría política a la comedia. Argento lo vio como una oportunidad de dar rienda suelta a sus tendencias comunistas, que no explotaba en sus gialli.

Era un momento también en el que Argento no estaba seguro de hacia que dirección tomar con su carrera. La serie que había creado para la televisión, La puerta en la oscuridad (La porta sul buio, 1973), le había dado una tremenda popularidad y su "trilogía animal" había sido un tremendo éxito de taquilla, pero ese mismo éxito había provocado que se estrenaran en los cines muchas imitaciones y que el mercado se llenara de gialli. Este momento de duda sobre el futuro se juntó con que el director original de La quinta jornada abandonara el proyecto y el reparto pidiera que Argento se pusiera al frente. Y así acabó Argento dirigiendo una comedia histórica que, a primera vista, no podía ser más distinta de las películas que había dirigido entonces.

La película, que tuvo un rodaje complicado, estaba pensada para el mercado italiano, pero fue un fracaso de taquilla. Fuera de Italia tampoco funcionó demasiado. Argento había ideado la película como una alegoría de lo sucedido tras el Mayo del 68, con una gran carga crítica entre la comedia, que no funcionó y no se entendió en su momento. Su reputación no mejoró con el tiempo, pasando décadas desaparecido y solo accesible mediante ediciones piratas o italianas de pobre calidad. Sin embargo, gran parte de las críticas negativas que he visto sobre la película eran de críticos y expertos ingleses y americanos, que creo no podían conectar con el mensaje de Argento, procedentes de un bagaje cultural muy distinto, al contrario de lo que sucede entre españoles e italianos, más próximos. Por mi parte, creo que a varios momentos históricos de la historia de España pueden ser perfectamente representados por la alegoría de Argento. También comparto bastante de las ideas que expone Argento. Y, sobre todo, me pareció una película muy divertida. Exceptuando alguna escena de homenaje al cine cómico mudo, las situaciones en que se ven envueltos los personajes me hicieron reír mucho con su mezcla de humor negro y cinismo. Lo que, al fin y al cabo, es lo más importante cuando hablamos de una comedia.

El fracaso de esta película hizo que Argento decidiera, de forma definitiva, volver al giallo, lo que hizo con la obra maestra Rojo oscuro (Profondo rosso, 1975). Estar alejado del género temporalmente contribuyó a un regreso verdaderamente genial, pero no se ha de desmerecer La quinta jornada, que nos ofrece una parte desconocida de Argento. La apreciación hacia ella parece que por fin cambia y es el momento de celebrar este redescubrimiento por parte de los fans no italianos de Argento.


23 ago 2024

Pearl en Underbrain

 


 

Con motivo del estreno de MaXXXine (Ti West, 2024) escribí otro artículo para Underbrain Mgz sobre la segunda entrega de la trilogía Pearl (Ti West, 2022). Es un artículo más o menos nuevo escrito sobre la base del que escribí para mi blog y que podéis leer aquí:

https://underbrain.com/cine/pearl/


MaXXXine

 


 

Por fin se estrena en cines MaXXXine (Ti West, 2024), la conclusión de una sorprendente trilogía que ha logrado mantener un gran nivel de calidad en cada entrega. Podéis leer mi crítica de esta excelente película en Underbrain Mgz:

https://underbrain.com/cine/maxxxine/

Esta trilogía se convertirá en un clásico del género, además de romper las barreras del cine de terror. Una soberbia conclusión que es también una gran película por sí misma.


11 jul 2024

Bikeriders. La ley del asfalto (Bikeriders)

 


 

Publicada mi crítica de Bikeriders. La ley del asfalto (The Bikeriders, Jeff Nichols, 2024) en Underbrain Mgz, que podéis leer en este enlace:

https://underbrain.com/cine/bikeriders-la-ley-del-asfalto/

Jeff Nichols trae de vuelta el cine de moteros clásico para las nuevas generaciones, en parte tradicional, en parte reinterpreta. Un lograda recreación de una época que refleja algunos aspectos de la nuestra.

7 feb 2024

Caligula: The Ultimate Cut

 

Cuando en el pasado he comentado Calígula (Caligula, Tinto Brass, 1979), lo hice desde la perspectiva de una desmadrada y pasada de vueltas sexploitation. Una película que elevaba la sordidez y el mal gusto hacia un nivel épico que la hacía transgresora. Con el tiempo, mi aprecio por el film, especialmente tras descubrir la versión (más o menos) de Tinto Brass, ha ido creciendo, sobre todo por el atrevimiento que supuso en su momento, aunque el drama tras las cámaras acabara lastrando el resultado final. Por eso, cuando se supo de la existencia de una versión completamente nueva, estrenada en el Festival de cine de Canes (2023), ardía de curiosidad por verla. Caligula: The Ultimate Cut (2023) es realmente una película completamente nueva, que, desde mi humilde punto de vista, convierte el film en una obra maestra.

Cuando digo que Caligula: The Ultimate Cut es una película completamente nueva, lo digo literalmente. Cuando salen a la luz "nuevas versiones" o "montajes del director", se suele tratar de películas a las que se les ha añadido o quitado escenas, tal vez alterado el orden de alguna escena o cambiado la banda sonora. En el mejor de los casos, estas nuevas versiones reparan errores del pasado y ofrecen una nueva perspectiva de la película en cuestión. El mejor ejemplo de esto sería el muy, muy superior montaje del director de Dark City (Alex Proyas, 1998) que realmente hace que sea una película mejor. En otras ocasiones, simplemente se trata de la misma película más larga. Pero siempre se trabaja sobre material existente. Sin embargo, The Ultimate Cut se ha editado partiendo de material inédito, incluso las escenas que también aparecen en las previas versiones existentes, se han editado usando tomas distintas. En otras palabras, todas las casi tres horas que dura el film se han editado a partir de material nuevo no visto.

El proyecto de "reconstruir" Caligula fue dirigido por Thomas Negovan. Negovan empieza a trabajar en el film después de que se descubrieran alrededor de 90 horas de material filmado a finales de los 70 que se creía perdido. Como guía narrativa se utilizó el guion de Gore Vidal y se optó por enfatizar las interpretaciones de los actores, escogiendo los momentos más humanos y menos melodramáticos que los que se usaron en su día. Los principales beneficiados de este enfoque son Malcolm McDowell y Helen Mirren. McDowell porque su interpretación en esta versión es mucho mejor, creando un Calígula más humano sin dejar de ser un psicópata endiosado. En el caso de Mirren, su papel se ve aumentado casi una hora, profundizando más en la relación de su personaje con Calígula. Además, ahora se puede oír la voz de Teresa Ann Savoy, que fue doblada en su día. En consonancia con el nuevo material se ha creado una nueva banda sonora, más inquietante y ambiental, que subraya la locura, la tragedia y las muertes de la historia que cuenta. Finalmente, se ha añadido un prólogo animado, creado por nada menos que Dave McKean, cuyo estilo encaja a la perfección con el film.

El resultado final es un film soberbio. Una maravilla decadente y sórdida, poética y compleja. Calígula sigue siendo un tirano borracho de poder, pero se representa de forma más humana. Se comprende mejor cómo Calígula acaba convirtiéndose en un monstruo, teniendo en cuenta el ambiente en el que se encontraba. Al fin y al cabo, crece en un ambiente en el que reina la paranoia, los asesinatos y las traiciones, un ambiente que él lleva al siguiente nivel de corrupción moral. De este modo, la película es más adentrarse en un mundo decadente y terrible que simplemente intentar impactar al espectador con la siguiente escena de sexo o violencia; que también hay mucho de esto, pero su utilización encaja mejor con el drama que cuenta. Impactar por impactar acaba perdiendo efecto, se hace repetitivo y aburrido, el impacto emocional, dramático, es más efectivo y duradero.

Por todo esto, me alegra poder decir que Caligula: The Ultimate Cut realmente explota el potencial artístico del film. Es una gran película a redescubrir, una obra maestra que recomiendo tanto a los que hayan visto la versión estrenada en cines y no les gustó, a los que les gustó y a aquellos que no la hayan visto nunca y la descubran ahora.

18 ene 2024

Concrete Utopia (Konkeuriteu yutopia)

 
Se ha publicado mi crítica de Concrete Utopia (Konkeuriteu yutopia, Tae-hwa Eom, 2023) en Underbrain Mgz, podéis leerla clicando en:

 
Una original y muy entretenida mezcla de cine de catástrofes y ciencia ficción. Muy recomendada.
 

1 dic 2023

Puertas perversas

 

Durante mucho tiempo, los aficionados al cine de género asiático, ya fuera japonés, chino o coreano o de donde fuera, lo teníamos bastante difícil para ver películas de estos países. Entonces, a finales de los 90, hubo una explosión de títulos debido al éxito de The Ring (El círculo) (Ringu, Hideo Nakata, 1998), que fue el punto de partida de la moda del nuevo J-Horror, y al impacto internacional de Audition (Ôdishon, Takeshi Miike, 1999). Así, con el tiempo, se han ido conociendo en Occidente títulos que solo se habían visto en festivales o cintas piratas. Uno de estos títulos que ahora se puede conseguir sin dificultad es el híbrido de thriller y terror Door (Banmei Takahashi, 1988).

Durante la década de los 80 del pasado siglo XX, el cine de terror japonés se fue volviendo cada vez más salvaje debido a la cada vez mayor demanda del mercado del video de productos más extremos que lo que se estrenaba en salas de cine. Películas pasadas de vueltas como Entrails of a Virgin aka Guts of a Virgin (Shojo no harawata, Kazuo "Gaira" Komizu, 1986) dominaban el género en video. Aunque también se produjeron títulos notables, como la genial Tokyo Snuff (Shiryô no wana, Toshiharu Ikeda, 1988), los títulos cada vez más extremos y gore que llenaban las estanterías de los videoclubes provocaron que el gran público se fuera alejando del género, que se hizo muy minoritario. Es por entonces que se empiezan a editar en vídeo historias de fantasmas y compilaciones de cortometrajes inquietantes, originalmente enfocadas al público adolescente japonés femenino, que acabaría dando origen al J-Horror que tanto impactó Occidente.

Entre estos dos extremos, el terror gore pasado de vueltas y las historias sobrenaturales cargadas de atmósfera, nos encontramos Door. La película se estrenó en cines producida por The Director's Company, una compañía fundada con el objetivo de dar completa libertad creativa a los cineastas. La trama, a primera vista, no es muy distinta de las que nos encontramos en los thrillers de la época. Pero, repito, es algo solo a primera vista. Yasuko Honda (Keiko Takahashi) es una joven ama de casa feliz en su matrimonio y madre de un niño. Su idílica vida doméstica se ve solo enturbiada por el acoso de los vendedores a domicilio y el miedo a que alguien entre en casa, por lo que se asegura de cerrar bien la puerta del piso en que vive la familia. Un día, un vendedor (Daijirô Tsutsumi), consigue introducir la mano por la rendija de la puerta para dejarle a Yasuko unos panfletos. Asustada, Yasuko cierra de golpe la puerta golpeando los dedos del insistente vendedor. Molesto por la reacción de Yasuko, este vendedor se obsesiona con ella y empieza a acosarla continuamente, mediante llamadas y ataques que irán escalando en gravedad.

Door tiene una estructura que recuerda a la de la posterior Audition: la mayor parte del film se dedica a acumular tensión mediante el suspense psicológico. Esta acumulación de tensión acaba explotando en unos sangrientos veintes minutos finales cargados de violencia. Además de la tensión, el argumento de Door tiene unos siempre bienvenidos toques de sátira social, con la manera en que presenta el acoso de los vendedores a domicilio, cuyo equivalente actual serían las pesadas llamadas a domicilio ofreciendo ofertas de forma contínua. Pero aún más relevante para el espectador actual es la manera en que representa a la protagonista. La japonesa era (y al parecer sigue siendo) una sociedad muy machista (la nuestra no es mucho mejor), algo denunciado en distintas películas del género. Este comentario social es algo que también une Door y Audition, en el caso del film de Banmei Takahashi en lo sola que está Yasuko en su lucha contra el acosador: su marido está días fuera trabajando y la deja sola sin darle importancia a sus quejas, la policía no hace nada y cuando pide ayuda en el edificio nadie acude.

Además de los temas que toca, Door también destaca por la manera en que está rodada. La cámara flota continuamente, creando planos elegantes. También transmite muy bien la claustrofobia de estar encerrados en el piso con Yasuko. La banda sonora resulta efectiva, si bien algo repetitiva.

En definitiva, todo esto es lo que hace de Door una película interesante y notable, aunque el argumento resulte muy familiar al espectador actual.


 

 

Mientras se encontraba trabajando en su última película, los productores le pidieron a Banmei Takahashi que le cambiara el título para convertirla en una secuela de Door, debido a las buenas ventas que estaba teniendo en vídeo (tras la entrada en bancarrota de The Director's Company, Door y otros títulos de la productora estuvieron desaparecidos durante décadas). Así nació Door 2: Tôkyô Diary (1991), estrenada directamente en vídeo.

Esta secuela de nombre es completamente distinta de la primera entrega, como se puede uno imaginar teniendo en cuenta su origen. Se trata de un drama erótico protagonizado por Ai (Chikako Aoyama), una joven prostituta. Door 2 nos introduce en su mundo, los peculiares clientes que tiene, en particular la relación especial que mantiene con uno de ellos, Mamiya (Joe Yamanaka), y sus amistades.

Se ha de decir que esta película es más parecida a los anteriores trabajos del director, siendo Door, una película de terror, una rareza en su filmografía. Esta película era el territorio habitual de Takahashi, aunque no deja de tener sus momentos truculentos. Chikako Aoyama, recordada por su papel en Robotrix (Nu ji xie ren, 1991), carga sin problemas con el peso de la película, enfrentándose a todo lo que le pide la película sin miedo. Una película que se ha de apreciar no es moralista ni juzga a la protagonista por el trabajo que decide llevar a cabo, más bien observa una sociedad que parece desorientada.

La excusa para retitutarla Door 2 son un par de secuencias en las que Ai reflexiona sobre el misterio que se encuentra al cruzar las puertas de las casas de los clientes, ya que los hombres parecen transformarse una vez pasan por la puerta. Tras las distintas puertas que atraviesa Ai (ninguna verde en este caso), se producen diversas viñetas. Más o menos perversas, más o menos fetichistas, estas viñetas sirven de intervalo entre las escenas entre Ai y Mamiya, con el cual Ai intenta iniciar una relación convencional, lo que le llevará a plantearse su vida.

Door 2 no es un título memorable, más allá de la presencia de Aoyama, como es la primera Door, pero es un bienvenido añadido en la edición en Blu-ray. Hubo una tercer entrega aún más desconectada de estas dos películas.

18 ago 2023

Orca: La ballena asesina (Orca)


 

Cuando Orca: La ballena asesina (Orca, Michael Anderson, 1977) se estrenó en cines, lo hizo rodeada de imitaciones de Tiburón (Jaws, Steven Spielberg, 1975), títulos que seguían explotando el éxito del clásico de Steven Spielberg como Tentáculos (Tentacoli, Ovidio G. Assonitis, 1977), ¡Tintorera! (René Cardona Jr., 1977) o la italiana L'ultimo squalo (Enzo G. Castellari, 1981) que en su día se estrenó en España como Tiburón 3. Muchas de estas películas se pusieron en marcha ya que Universal también quería su ración de explotación con el estreno de Tiburón 2 (Jaws 2, Jeannot Szwarc, 1978). Es por esto que Orca, de forma algo injusta, fue apilada con el resto de estos títulos. Y es injusto porque, aunque es obvio que Dino De Laurentiis puso en marcha la producción por el éxito de Tiburón, el film resultante es muy distinto y tiene mucha más personalidad que el grupo de películas en el que fue apilado. Con la distancia del tiempo, es ahora que Orca empieza a ser valorada y juzgada por sus méritos, que no son pocos.

Lo que hace diferente a Orca es la manera en que trata los elementos propios del cine ecoterror de los 70, para presentarnos una historia con un tono trágico y melancólico, se podría decir muy "setentero", en la que la orca protagonista se presenta como algo más que un simple monstruo devorador de incautos. Richard Harris es Nolan, un pescador irlandés que busca la manera de ganar suficiente dinero como para pagar la hipoteca del barco que heredó y regresar a Irlanda. Nolan ve una oportunidad de oro cuando descubre la presencia de orcas en la zona, e intenta capturar viva una para venderla a un parque acuático. La bióloga marina Rachel Bedford, a la que da vida Charlotte Rampling, intenta persuadir a Nolan para que se olvide de pescar una orca, sin éxito. El intento de pesca resulta es un fracaso y tiene un terrible resultado: mueren la orca hembra y la cría que llevaba en su vientre delante de la orca macho que, desde ese momento, se empeña en vengar la muerte de su familia persiguiendo a Nolan y a su tripulación.

La película crea un retrato de la orca que busca que el espectador entienda sus motivaciones. No se trata de una criatura malvada porque sí, es una criatura que ha sufrido terriblemente por culpa del ser humano. En concreto, por culpa de uno en particular: Nolan. Aquí también la película se aparta del tópico, ya que el personaje que interpreta Harris podría muy bien resultar odioso al espectador. Pero a lo largo del film Nolan muestra una interesante evolución, en la que pasa de ver a la orca como un simple animal al que explotar a verlo como un igual.

Eso no quiere decir que entre la orca y Nolan no haya un creciente odio, alimentado por las muertes que la orca provoca con su venganza. Una venganza que ofrece al espectador escenas espectaculares, siendo la más memorable el ataque a la casa de Nolan, una escena que se me quedó grabada en la memoria desde que vi la película de niño en televisión, si bien entonces no tenía ni idea que la infortunada a la que devoran una pierna era nada menos que la futura mujer 10 Bo Derek en uno de sus primeros papeles.

La publicidad de la época presentaba la criatura titular como un monstruo más típico. Lo que tampoco resulta decepcionante, ya que el film ofrece muchos momentos "monstruosos", pero se ha de reconocer el trabajo en el guion, en el que participó Robert Towne, para ofrecer una historia más interesante, más profunda que las más superficiales películas que se estrenaron por la época. Que no es que quiera hacerlas de menos, es que Orca es mucho más.

20 jul 2023

Oppenheimer


 

¡¡¡KA-BUUUUMMM!!! Ya ha caído el bombazo que ha dirigido Christopher Nolan. Oppenheimer (2023) es una tremenda película de la que podéis leer mi crítica en Underbrain Mgz:

https://underbrain.com/cine/oppenheimer/

Solo Nolan podía coger un biopic y transformarlo en un thriller con momentos de pesadilla. Las tres horas más cortas que he vivido.

11 jul 2023

La saga Crepúsculo

 

Hasta el momento en que se me ocurrió la idea de escribir este artículo, nunca había visto ninguna de las películas de la saga Crepúsculo ni leído ninguna de las novelas en que se basaban. Cuando se estrenaron no me llamaron la atención ni me interesaron, no parecía que fuera algo hecho para mí. Además, de joven era un gran fan de la serie creada por Joss Whedon Buffy, cazavampiros (Buffy the Vampire Slayer, 1997-2003). Y hay algo que nunca me gustó de la serie, por mucho que me apasionara el resto, el romance entre Buffy (Sarah Michelle Gellar) y Angel (David Boreanaz). No solo porque Angel nunca me gustó como personaje, de ahí que nunca me molestara en ver el spin-off protagonizado por él, sino porque se trataba de un hombre adulto con mucha experiencia (más teniendo en cuenta el factor vampiro que le añade cientos de años) y una chica adolescente menor de edad sin experiencia en relaciones. Era una relación muy desigual que me parecía más tóxica que romántica. Eso influyó en que decidiera pasar de ver Crepúsculo (Twilight, Catherine Hardwicke, 2008). Imagino que también me influyeron las exageradas reacciones a favor y en contra a su alrededor.

Lo que 15 años después de que se estrenara la primera película me dio ganas de visitar el universo Crepúsculo fue ver AMC Visionaries: Historias de terror de Eli Roth (History of Horror, 2018-2021). En el episodio que trataba sobre las películas de vampiros me sorprendió que dedicaran casi cinco minutos a despotricar de Crepúsculo, como si fuera una ofensa personal su mera existencia, lo que me sorprendió. Sobre todo porque ya había visto hasta series infantiles con vampiros, o sea que no es como si Crepúsculo fuera a destruir el poder de la figura del vampiro dentro del género. Y luego me pregunté si este ataque habría sido tan enconado si no se hubiera tratado de una serie de películas/novelas cuyo público principal eran chicas adolescentes, ya que no es extraño que películas, novelas, series o grupos musicales sean más criticados y ridiculizados si están pensados para chicas jóvenes. O tal vez las críticas eran merecidas y la verdad es que tanto la saga cinematográfica como la literaria son una afrenta a la fantasía de tan malas que son. La única manera de salir de dudas era leer las novelas y ver las películas, con una mente abierta, sin prejuicios, para formarme mi propia opinión.

Lo primero fue ponerme con las novelas escritas por Stephenie Meyer. He de reconocer que cuando empecé a leerlas temí que se tratara de una copia suavizada de las historias de Anne Rice. Cuando se estrenó Entrevista con el vampiro (Interview with the Vampire, Neil Jordan, 1994), se produjeron muchas imitaciones con la esperanza de aprovechar algo del éxito de la película de Neil Jordan. Estas imitaciones acabaron creando también una corriente crítica hacia Anne Rice como la culpable de "suavizar" el vampiro (unas críticas en las que había algo de homofobia). Pero estos críticos olvidaban que la novela Entrevista con el vampiro se publicó originalmente en 1976, causando un gran impacto por su originalidad. Rice también jugó de forma más explícita con la sexualidad del vampiro, sin que dejara de ser un asesino bebedor de sangre. Luego, Billy Martin cuando todavía era Poppy Z. Brite, hizo mucho más explícita las escenas sexuales en sus novelas El alma del vampiro y La llamada de la sangre. Pero Rice siempre se mantuvo entre la ambigüedad y la fantasía, reinterpretando a Lestat en Lestat el vampiro, en la que el famoso vampiro solo bebe la sangre de criminales o gente malvada, algo habitual en los héroes del cómic que también son vampiros como Hannibal King.

Con La reina de los condenados Rice cerraba una fantástica trilogía vampírica. Sin embargo, a medida que fue desarrollando las crónicas vampíricas es innegable que se fue produciendo un bajón en la calidad de las novelas, siendo la peor la última que publicó en vida. Es esta última representación de menor calidad del vampiro más romántico y fantasioso, menos terrorífico y más tópico, la que temía que Stephenie Meyer imitara. Pero al leer las novelas me sorprendí al descubrir que eran bastante entretenidas. No había nada original que no hubiera visto/leído antes, pero las tramas de batallas contra hombres lobo y otros clanes vampíricos me parecieron entretenidas, así como me gustó la manera que tenía de matar vampiros: desmembramiento seguido de cremación. Aún me sorprendió más verme disfrutando con el flirteo con el body horror de la cuarta novela; la novela breve La segunda vida de Bree Tanner, explicada desde el punto de vista de una vampiresa, también me gustó.

Esto no quiere decir que las novelas de la saga no tengan sus problemas, más allá del estilo simple en que están escritas (que supongo no es extraño teniendo en cuenta el público juvenil al que van destinadas). Los principales problemas de las novelas están relacionados en la tóxica manera en que presenta la relación entre Bella y Edward, tremendamente posesiva y obsesiva, todo muy negativo fuera de una canción pop. En un momento, Edward le confiesa que la ha estado espiando en su dormitorio por las noches y Bella se lo toma como un gesto romántico (!), tal vez por eso, aunque se supone que se centra en el romance, me parece una saga muy poco romántica. También es muy poco sana la manera en que Bella deja de lado sus amistades y vida personal para convertir Edward en el centro de su existencia. Jacob, su otro interés romántico, tampoco queda mucho mejor, competiendo con Edward en quién es más manipulador y controlador de Bella.

Son también novelas tremendamente conservadoras. Bella y Edward no mantienen ningún tipo de relación sexual, no me refiero solo al coito, tampoco juegos y demás prácticas, hasta después de casarse. Lo primero que hace Bella cuando llega a casa de su padre es ponerse a cocinar para él, ya que los hombres no saben cocinar ni cuidarse ni limpiar la casa. Luego supe que Stephenie Meyer es mormona y lo entendí todo.

Siguiendo en los aspectos negativos, también me sorprendió lo firmemente heterosexuales que son estas novelas, sobre todo teniendo en cuenta que estamos hablando de vampiros. Y sobre todo, repito, después de haber leído El alma del vampiro y La llamada de la sangre en las que hay escenas de sexo explícito homosexual.

A pesar de todo, no fueron una lectura muy complicada ni difícil, aunque al acabar estaba hambriento de algo más "adulto" y me lancé de cabeza a leer Our Wives Under The Sea de Julia Armfield y Exterminator! de William S. Burroughs.

Una vez superada la prueba literaria, me puse a ver Crepúsculo.

La versión cinematográfica es una buena adaptación de la novela, ya que suaviza los aspectos más tóxicos del romance entre Bella (Kristen Stewart) y Edward (Robert Cullen). También es más eficaz a la hora de presentar los villanos vampiros, haciendo que estén presentes a lo largo de la película en lugar de aparecer solo al final como sucede en la novela. Sí que es cierto que el centro de la película, el romance entre Bella y Edward, no es su punto más fuerte. No es muy apasionado, es muy casto y contemplativo, debido a la excusa de que la fuerza de Edward podría matar a Bella, lo que le da un aire de romance del siglo XVIII. Los ataques de los villanos vampiros están muy bien ejecutados teniendo en cuenta que es una película pensada para ser calificada PG-13.

La película en sí es inofensiva y entretenida. Un buen reparto da vida a una trama que no es muy original, pero está presentada de forma efectiva. Es una película que puede servir como puerta de entrada al género para personas que lo desconozcan, pero para el aficionado al cine de terror o la fantasía (ya que Crepúsculo es más fantasía que terror) no tiene muchos alicientes. Además, es la entrega más floja de la saga ya que se dedica a introducir a los personajes y el mundo que habitan. Pero tampoco es tan terrible ni abominable como parecen indicar los comentarios, he visto cosas mucho peores y no solo dedicadas a adolescentes.

Pero verla me confirmó que hay muchos prejuicios en contra de ella que no están enteramente basados en la realidad de la película, que es bastante normalita. Tampoco es que acabe de ver justificado el entusiasmo a favor, pero yo no soy una chica adolescente, lo cual puede influir. Y tampoco quiero generalizar, no es que solo las chicas adolescentes la puedan disfrutar (y a algunas tampoco les gustará). Supongo que lo que quiero decir es que Crepúsculo es una fantasía pensada para el público adolescente que explota el romanticismo del vampiro de una forma segura y contenida, realizada de forma competente y efectiva. No es ni la peor ni la mejor de su género.

 

 

Las cosas se ponen más interesantes con La saga Crepúsculo: Luna nueva (The Twilight Saga: New Moon, Chris Weitz, 2009). Se confirma el excelente trabajo de la guionista Melissa Rosenberg a la hora de adaptar las novelas de Stephenie Meyer. Rosenberg condensa las novelas de la saga de forma efectiva, muchas veces potenciando los aspectos positivos y limando los negativos.

En esta entrega se introducen los hombres lobos, usando como base mitológica las leyendas de los nativos americanos (algo que no hizo muy felices a los nativos americanos afectados). Se utiliza la clásica animadversión entre hombres lobo y vampiros que se remonta a los años de Abbott y Costello contra los fantasmas (Bud Abbott and Lou Costello Meet Frankenstein, Charles Barton, Walter Lantz, 1948). Jacob, interpretado por Taylor Lautner, es el hombre lobo principal que se convierte en el rival de Edward por las atenciones de Bella. La cual, en esta entrega, redefine el concepto de obsesión y depresión. La abrupta marcha de Edward la deja en un estado depresivo en el que deja de lado todo para pasar el tiempo tirada en el sofá pensando en Edward. Sorprendentemente nadie piensa en hacer que Bella busque ayuda profesional. Una ayuda que necesita con urgencia a partir de que descubre que, cuando pone su vida en peligro, puede ver el fantasma de Edward. De modo que decide realizar actividades cada vez más peligrosas para poder ver a Edward diciéndole que no haga la tonta como si fuera más su padre que su novio.

Así explicado parece realmente absurdo, pero es también lo que le da atractivo a la saga, donde tienes personajes que actúan como si estuvieran en una novela romántica gótica a pesar de estar ambientada en la actualidad.

Luna nueva mantiene presente y activa a la malvada vampiresa Victoria, interpretada de nuevo por Rachelle Lefevre tras su presentación en Crepúsculo, de forma más efectiva que en la novela. Pero los auténticos antagonistas son el clan de los Volturi, que incluye a Dakota Johnson como Jane, una pequeña vampira capaz de hacer que sus enemigos se retuerzan de dolor con el poder de su mente, y a Michael Sheen como Aro, uno de los líderes del clan. Los Volturi no son muy distintos de los clanes que aparecen en otras películas del estilo, como en la saga Underworld, pero los actores los hacen interesantes.

De nuevo, Luna nueva resulta ser una película entretenida. A veces por sus fallos (la trama de Bella viendo el fantasma de Edward), a veces por sus aciertos (los Volturi y los hombres lobo), pero mantiene el interés del espectador. Puede que tal vez sea porque el aspecto más flojo para mí, el romance entre Bella y Edward, va dejando cada vez más sitio a los aspectos más fantásticos del universo creado por Stephenie Meyer. Dicho esto, la introducción del triángulo amoroso le añade algo de salsa a la trama.

 

 

Lo primero que me llamó la atención de La saga Crepúsculo: Eclipse (The Twilight Saga: Eclipse, 2010) es que estaba dirigida por David Slade, el director de Hard Candy (2005) y la muy diferente película de vampiros 30 días de oscuridad (30 Days of Night, 2007). Otro detalle que me llamó la atención es que Rachelle Lefevre, la actriz que interpretó a Victoria en las dos entregas anteriores, fue despedida y sustituida por Bryce Dallas Howard, debido a un conflicto de calendario.

En esta entrega vemos como el ansia de venganza de Victoria la lleva a crear un ejército de nuevos vampiros, que se dedican a dejar seca Seattle, lo que obliga a los vampíricos Cullens y a la manada de hombres lobo a forjar una complicada alianza. Esto trae consigo que la tensión entre Edward y Jacob por las atenciones de Bella aumente. Es por eso que Edward y Jacob están en su momento más controlador y posesivo y manipulador, ambos tratan a Bella como una niña de la que han de cuidar. Eventualmente, Bella logrará imponer su voluntad, lo que tal vez le da un toque feminista a la saga, pero no demasiado. Y, claro, hay que tener en cuenta que se supone que los personajes son adolescentes, de modo que su actitud inmadura se entiende aunque no se apruebe.

Supongo que para sortear la censura americana, en las películas, cuando a los vampiros los hieren/mutilan/decapitan se muestra como si su piel fuera de porcelana. Entiendo la opción, pero no me acaba de convencer. Pero es el único aspecto negativo en esta entrega que es la que tiene más acción.

Lo que no tiene es sexo. Llega a su máximo la tensión abstinente, lo cual me hizo pensar si no se trata en sí de una opción erótica. Que no haya sexo es el sexo. Que se trate de alimentar la pasión mediante la abstinencia. Solo Stephenie Meyer tiene la respuesta.

Creo que esta es la entrega que más me ha gustado, junto con la batalla de la película final. Incorpora elementos de La segunda vida de Bree Tanner, de modo que, de nuevo, los villanos están mejor desarrollados en la película que en la novela homónima de Meyer. La batalla y las peleas también están bien realizadas, dándole a la película una intensidad que estaba ausente en las anteriores entregas.

 

 

Y llegamos a la conclusión de la saga. Y aquí, por fin, ¡Bella y Edward follan! Pero no nos adelantemos. Amanecer, la que entonces era la última novela de la saga, fue dividida en dos películas para ser llevada al cine: La saga Crepúsculo: Amanecer (The Twilight Saga: Breaking Dawn - Part 1, Bill Condon, 2011) y La saga Crepúsculo: Amanecer (The Twilight Saga: Breaking Dawn - Part 2, Bill Condon, 2012). Esta decisión vino motivada por el ejemplo de la franquicia Harry Potter, que ofrecía una manera de seguir exprimiendo el éxito de una franquicia basada en novelas llegados al último libro, que se justificaba diciendo que así se era más fiel al material y resultaba en un final más épico.

La realidad es que esta tendencia de partir en dos las adaptaciones de novelas era bastante molesta, porque quedaban en películas muy desequilibradas. Sin embargo, por lo menos en el caso de Amanacer, tiene algo de sentido ya que en la novela hay dos tramas bien diferenciadas: el embarazo de Bella y el enfrentamiento con los Volturi.

Así, la primera parte es más dramática, con todo lo que tiene que ver con el embarazo de Bella bordeando el body horror. El director Bill Condon y la guionista Melissa Rosenberg le añaden a la historia momentos que me gustaron mucho, como el flashback al primer asesinato de un humano por parte de Edward, mientras está en el cine viendo La novia de Frankenstein (Bride of Frankenstein, James Whale, 1935) (de esperar, teniendo en cuenta la carrera de Condon), así como también me gustó la alucinación de Bella en que se ve en su boda sobre una montaña de cadáveres. Lo que me lleva a la luna de miel en la que, como ya he mencionado, por fin Bella y Edward van más allá de los simples besos. Una vez rota la tensión provocada por la abstinencia, es cierto que la pareja pierde algo de interés y la abstinencia de Edward por miedo a matar a Bella con su fuerza sobrehumana se puede ver como una especie de retorcido erotismo.

La segunda parte, por contraste, tiene mucha más acción y tensión. La necesidad de proteger a la recién nacida Renesmee y el enfrentamiento con el clan Volturi permite a la saga terminar con un toque épico, bien introducido, por oposición al de la novela que era casi como un juicio, no muy cinematográfico. Es también la entrega en la que, por fin, Bella se alza como un igual ante Edward y Jacob, aunque después de pasar por el altar y tener una hija. Como ya he dicho antes, Stephenie Meyer es mormona, así que seguramente de ahí proceden los toques conservadores de la saga.

¿Qué he aprendido yo tras este viaje? Para empezar, que no hay que juzgar lo que no se conoce y no dejarse llevar por los prejuicios. Que entiendo por qué tantos jóvenes son fans de la saga (pelis y libros) si bien no es un entusiasmo que comparto, reconociendo que, por lo menos, me mantuvieron entretenido. Finalmente, que el odio que algunos "protectores" del género tienen hacia la saga está claramente motivado por lo que se interpreta como una intromisión, aunque las películas son más fantasía que terror. Pero realmente el problema está en que es algo destinado al principalmente (aunque no solo) al público femenino y por tanto abierto a la mofa y la befa, ya que el trato que los vampiros reciben en esta saga no es muy distinto del que reciben en la saga Underworld, esta más orientada hacia la acción, o series como Crónicas vampíricas (The Vampire Diaries, 2009-2017).

O lo que es lo mismo: juzgad siempre por vosotros mismos sin dejaros llevar por los prejuicios. A veces te llevas sorpresas.