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12 jun 2026

Female Prisoner Scorpion: Death Threat (Joshū sasori: satsujin yokoku)

 


 

La gran Meiko Kaji dejó tal impronta en el personaje de la Prisionera Escorpión, que se hace imposible ver a otra actriz encarnando el papel. Y no fue porque no lo intentaran, con distintos reboots y hasta una serie de televisión. Pero ninguno de los proyectos realizados después de las cuatro películas protagonizadas por Kaji tuvo el impacto de la saga original. Sin embargo, tal vez porque contaba con Fumio Kônami que fue el guionista de la saga original, Female Prisoner Scorpion: Death Threat (Joshū sasori: satsujin yokoku, Toshiharu Ikeda, 1991) resulta una interesante y entretenida adición a la franquicia.

Una joven asesina a sueldo, Nami Matsushima (Natsuki Okamoto), recibe el encargo de infiltrarse en una prisión para matar a Nami Matsukawa, la prisionera escorpión, tras décadas encerrada en una mazmorra. Pero una vez allí, la asesina descubre que las cosas no son como parecen, es traicionada y abandonada. Tras sufrir distintas torturas e intentos de asesinato, una nueva prisionera Escorpión se alzará para llevar a cabo una sangrienta venganza.

Es lo que esta franquicia necesitaba, el director de Tokyo Snuff (Shiryô no wana, 1988) dándole su particular visión al guion de Fumio Kônami. Toshiharu Ikeda encaja con el material a la perfección, mezclando momentos brutales y sangrientos con otros espirituales y casi poéticos. También expone sin tapujos el mensaje revolucionario, feminista y contra el patriarcado del film. Cuando una de las escenas nos presenta a la protagonista crucificada con la bandera de Japón de fondo, te das cuenta de que hay algo más que simple exploitation, sin mencionar a los políticos que quieren matar a la prisionera Escorpión por el temor de que sea un ejemplo las mujeres. Y si hubiera sido solo una cinta exploitation violenta y sangrienta bien hecha, también habría tenido su mérito, pero es mucho más profunda de lo que parece a primera vista. Esto hace que su visionado resulte en una experiencia más rica.

La película hace algo que hoy es bastante habitual y entonces era inédito, es una secuela de la saga protagonizada por Meiko Kaji y al mismo tiempo un reboot que empieza de nuevo. Para ello, la Escorpión original le pasa el testimonio de la venganza a la nueva Escorpión, que también ha sido forjada en el fuego de la venganza. Natsuki Okamoto no tiene el carisma de Meiko Kaji, su mirada asesina no tenía rival, pero hace un buen trabajo encarnando a esta nueva Escorpión que se deshace de sus enemigos con brutal efectividad.

Vista hoy día, el mensaje revolucionario de la película es más necesario que nunca viendo el panorama que nos rodea. Además, ofrece todos los elementos del cine exploitation que un fan podría desear, una buena adición si después de ver la saga protagonizada por Kaji os quedan ganas de más.

 

5 jun 2026

XX: Beautiful Hunter (Utsukushiki Hantaa)

 


 

Cuando escribí mi artículo sobre las "herederas" de Nikita, dura de matar (Nikita, Luc Besson, 1990), la verdad es que desconocía la existencia de XX: Beautiful Hunter (Utsukushiki Hantaa, Masaru Konuma, 1994) o también la habría incluido. Aunque es un film con personalidad propia que lleva la historia como solo un cineasta japonés podría hacer.

Shino (Makiko Kuno) es una despiadada asesina que trabaja bajo las órdenes de una secta cristiana. En su última misión deja a un superviviente, el reportero Itô (Johnny Ôkura). Shino recibe órdenes de acabar con él, pero empieza una relación con él que le empieza a despertar emociones humanas. A la secta esto no le hace gracia, así que decide acabar con ambos. Ahora Shino debe acabar con los mismos que la entrenaron desde niña para matar.

XX era una linea de películas estrenadas directamente en vídeo de la Toei, películas de acción protagonizadas por mujeres en las que se aumentaba el contenido erótico. Esto explica que en este film se incluya una larga escena de tortura a la protagonista, una escena de erotismo BDSM, que era, por otro lado, algo en lo que se había especializado su director. Dejando de lado esta escena, la película nos presenta una historia a primera vista familiar pero llena de detalles sorprendentes. Para empezar, la secta cristiana de asesinos, guerreros de Dios, que son los villanos que han lavado el cerebro a la protagonista desde niña para convertirla en una infalible asesina. Poco se explica de esta secta en la película, aparte de su fanatismo religioso, sobre si sus motivaciones son políticas o económicas. Tampoco es que importe mucho. Lo interesante de la historia es el viaje de Shino de fría asesina a mujer con emociones.

Como un robot que aprende lo que es ser humano, la transformación de Shino le da peso emocional a la historia, para que no sea una cinta de acción más. La historia de amor entre Shino e Itô no es que sea muy romántica, pero sí atípica, divertida y justifica las acciones de la protagonista. El romance también es importante ya que se maneja de una forma inesperada para el espectador occidental.

Beautiful Hunter no está a la altura de películas como The Villainess (Ak-Nyeo, Byung-gil Yung, 2017), pero tiene suficiente acción, erotismo y momentos bizarros para mantener al espectador de mente abierta entretenido. Aviso: el tráiler oficial no contiene ninguna escena que aparezca en la película.

 

29 may 2026

Carlos (Karurosu)

 


 

El dibujante de manga Kazuhiro Kiuchi decidió dar el salto como director adaptando su propio manga. Las producciones realizadas directamente para el mercado del vídeo estaban más abiertas a la experimentación. Así, un director novel, que provenía de un entorno no cinematográfico, podía debutar con cierta facilidad a principios de los 90 del siglo XX. El resultado fue Carlos (Karurosu, 1991), un atípico film yakuza.

Carlos (Naoto Takenaka) debe huir de Brasil tras una sangrienta guerra de bandas. Una vez en Japón, empieza a abrirse camino en el mundo criminal. Una de las razones por las que debió huir de su país de origen es su explosivo carácter que le llevó a matar a ocho policías; este carácter provoca también que acabe matando a un par de yakuzas que le deben dinero. Este crimen podrá en marcha una serie de eventos que harán que, de nuevo, Carlos se vea en el centro de una guerra de bandas.

Para cuando llegamos a la década de los 90, el género del cine yakuza, como el de los gánsteres occidentales, estaba muy establecido y cargado de tópicos. Kiuchi era muy consciente de esto, así que eso le llevó a adoptar una perspectiva distinta de la habitual, centrada en los criminales que no eran yakuzas y se movían en el exterior de los círculos de los clanes criminales. Lo hace con un personaje que es visto como un extranjero a pesar de su ascendencia japonesa, ya que Brasil tiene una de las mayores poblaciones de origen japonés del mundo. Así, entre tiroteo y tiroteo, también se tocan temas sociales, como el racismo. Es el racismo de los yakuza el que hace que subestimen a Carlos y no sean conscientes de lo mortal y peligrosamente eficiente que es. Al mismo tiempo, no olvida sus raíces en el manga y presenta un mundo realista pero que tiene poco que ver con la realidad.

Carlos es un film atípico también en la forma en que presenta la violencia, centrándose mucho en las consecuencias de los tiroteos y distintas masacres que se cometen a lo largo del film. Esto entronca con la "desglamurización" de los yakuza y su mundo, en un momento en que el mundo tradicional de estos criminales se encontraba con una nueva generación a la que poco le importaban las tradiciones.

De este modo, esta es una película que resultará atractiva para los que conozcan el género y quieran ver un enfoque distinto del habitual, como para los que no lo conozcan y la disfruten simplemente como un thriller de acción diferente al resto.

 

27 ene 2026

Saga of the Phoenix (A Xiu Luo)

 


 

El gran éxito de Dioses contra demonios (Hung cheuk wong ji, Ngai Choi Lam, 1988) hizo que rápidamente se pusiera en marcha una secuela. Tal vez demasiado rápidamente, Saga of the Phoenix (A Xiu Luo, Ngai Choi Lam, Sze-Yu Lau, 1989) no funciona tan bien en su mezcla de géneros, pero no deja de tener sus puntos de interés.

Ashura (Gloria Yip) disfruta de su vida en la Tierra, intentando dejar atrás su faceta como la Virgen del Infierno, aunque haya demonios que intenten frustrar su felicidad. Por suerte, siempre andan cerca Peacock/Kôngquè (Yuen Biao) y Lucky Fruit/Kujaku (Hiroshi Abe) para luchar contra los demonios y protegerla. El maestro budista Jiku Ajari (Shintarô Katsu) cree que el riesgo de que las puertas del infierno se abran debido a la presencia de Ashura es demasiado grande y decide, junto a la gran abadesa (Yûko Natori), encerrar a Ashura para evitarlo. Ashura, Peacock y Lucky Fruit imploran al maestro buda que le de otra oportunidad a Ashura para disfrutar de la luz y evitar una existencia en la oscuridad. Ajari le ofrece una semana de gracia, momento en que la malvada Concubina del Infierno (Ngai Suet) intenta robar la esencia vital de Ashura para abrir las puertas del infierno y desencadenar el fin del mundo.

Saga of the Phoenix se puso en marcha bastante rápido, provocando algunos cambios que influyeron en que el resultado final no fuera tan bueno como el de la primera entrega. El primer cambio que llama la atención sí que fue positivo: Lucky Fruit está interpretado por Hiroshi Abe, un actor japonés que tenía bastante más carisma y estaba más implicado en la película que su predecesor Hiroshi Mikami. Lo cual es bastante afortunado, ya que Yuen Biao tiene un papel bastante reducido en el film, es posible que coincidiera con el rodaje de Espadas a través del tiempo (Gap tung kei hap aka The Iceman Cometh, Clarence Fok, 1989) que se estrenó el mismo año que Saga of the Phoenix, y aparece solo al inicio y en la parte final, uno de los factores que hizo que esta secuela no brillara como la primera entrega. Pero el principal cambio resulta en el tono del film. Se quiso ampliar la audiencia y hacerla más accesible al público juvenil, por eso se incluye una criatura amiga de Ashura pensada para atraer a ese público explotando el éxito de películas como Gremlins (Joe Dante, 1984). Y es aquí donde entra el segundo director Sze-Yu Lau.

La urgencia para estrenar la película, y esto es pura especulación, es posible que influyera en la decisión de que se añadiera otro director para repartirse el trabajo y terminar más rápido la producción. Así, además de Ngai Choi Lam, Sze-Yu Lau trabajó también como director. Esto le da una cualidad esquizofrénica a la película. Por un lado, tenemos las partes dirigidas por Ngai Choi Lam que encajan perfectamente con el estilo de la primera entrega, más trepidantes y oscuras. Por otro lado, las partes dirigidas por Sze-Yu Lau son más cómicas y ligeras, centradas en las travesuras de la criatura y las payasadas de Tan (Shek-Yin Lau), el recurso cómico de la película. Son estas secciones más cómicas e infantiles las que hacen que la película no funcione tan bien como la primera, dando a veces la sensación de estar viendo dos películas al mismo tiempo.

Dicho esto, Saga of the Phoenix puede que no esté tan lograda y no sea tan fantásticamente alocada como la primera entrega, pero eso no impide que sea un film entretenido, con sus momentos brillantes. Especialmente en las escenas de acción y en la batalla final en la Choi Lam puede desmelenarse como lo hizo en la primera. Y eso es lo que debía querer la mayoría ya que, como suele pasar en estos casos, querer ampliar el público hizo que esta entrega no recaudara tanto como la primera, si bien el personaje continuó en mangas y anime. Lo que nos queda hoy día es una película curiosa, con puntos de locura fantástica, pero que no llega a las cimas de la primera entrega.

 

14 nov 2025

Dioses contra demonios (Hung cheuk wong ji)

 


 

La malvada bruja Raga (Siu-Fung Wong) trae consigo de las más profundas tinieblas a la Virgen Infernal Ashura (Gloria Yip) a nuestro mundo. El objetivo de Raga es abrir las puertas del infierno y facilitar así la llegada del Rey del Infierno. Solo dos monjes se interponen en su camino: Peacock/Kôngquè (Yuen Biao) y Lucky Fruit/Kujaku (Hiroshi Mikami). ¿Podrán cerrar las puertas del infierno a tiempo y salvar la Tierra? Para saberlo tenéis que ver la, en más de un sentido, fantástica Dioses contra demonios (Hung cheuk wong ji, Ngai Choi Lam, 1988).

El estreno de Zu, los guerreros de la montaña mágica (Suk saan: San suk saan gim hap, Tsui Hark, 1983) demostró que se podía hacer en Hong Kong un tipo de película de fantasía, influenciada por las producciones de Steven Spielberg y George Lucas, más elaborada y ambiciosa del que era habitual ver en las pantallas hongkonesas, pero sin perder su esencia propia. Dioses contra demonios sigue la estela del clásico de Tsui Hark, es una fantasía cargada de elaborados efectos especiales y de maquillaje, pero en el caso del film de Ngai Choi Lam nos encontramos con una aventura que mezcla géneros para ofrecerle al espectador una experiencia única.

Peacock King, como es conocida en países de habla inglesa, adapta un manga original de Makoto Ogino. Debido al origen japonés del manga, la película fue una coproducción entre Japón y Hong Kong. De este modo también fue menos problemático conseguir el elevado, para la época, presupuesto que hizo posible construir impresionantes decorados y dar vida con animación stop-motion a varios demonios, así como una memorable transformación por la que pasa Raga. Debido también a ser una coproducción, el film existe en dos versiones. En la japonesa, Hiroshi Mikami es Kujaku, el protagonista y Yuen Biao un nuevo personaje creado para la ocasión. En la hongkonesa es al revés, con Yuen Biao dando vida la monje protagonista del manga. En la versión japonesa también se añadieron unas escenas intrascendentes para darle más papel a Hiroshi Mikami. Una pérdida de tiempo, porque Mikami tiene cero carisma en el film y Biao se convierte en el protagonista sin esfuerzo, supongo que debido a la experiencia de intentar hacerse un hueco entre dos grandes como eran Jackie Chan y Sammo Hung.

Ngai Choi había tenido experiencia con efectos especiales y hablaba japonés, así que era una elección obvia como director. El director imprime una frenética energía al film, navegando entre los distintos géneros que dan vida a la historia con gran facilidad. Así, una escena cómica puede ser seguida de una en la que Raga practica algo de canibalismo seguida de una secuencia de acción para mayor lucimiento de Biao, entonces una gran estrella en Japón, al igual que Gloria Yip.

Muchas veces se dice lo de "ya no hacen películas como esta", pero en este caso es muy apropiado. Dioses contra demonios fue producto de un tiempo y lugar específicos, que le dieron el toque justo de locura ochentera. La mezcla de géneros también hace de este un film fantástico único, que no se parece a nada de lo que se producía en Occidente a pesar de mostrar la influencia de clásicos americanos de la época.  Muy recomendada.

 

10 oct 2025

La locura de los Joker

 


 

Ahora que ha pasado el tiempo y se pueden ver las cosas con algo más de perspectiva, me gustaría detenerme un momento a analizar las distintas reacciones a Joker (Todd Phillips, 2019) y Joker: Folie à Deux (Todd Phillips, 2024). La extremada disparidad de críticas que ambas recibieron me pareció fascinante, especialmente la quema en la hoguera de la secuela. Huelga decir, destripada general de ambas películas, si no se han visto es mejor no leerlo. Y a lo mejor si se han visto también.

Supongo que debería empezar diciendo que no me gustó Joker. Animado por el talento detrás y delante de las cámaras que había dado forma a la película fui a verla con grandes expectativas, pero la decepción fue muy grande. Lo que vi, para mí, no era más que un refrito de El rey de la comedia (The King of Comedy, Martin Scorsese, 1982) y Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976). Además, el origen que presenta del Joker (o lo que entonces se creía que era un origen cinematográfico del Joker) era bastante mediocre y tópico. El Joker es un personaje anárquico y demente, que no tiene un origen fijo como otros personajes de cómic tienen. Personalmente, el origen que creía más interesante fue el creado por Alan Moore en el clásico La broma asesina, tal vez por eso la pedestre historia que presentaba Phillips me pareció demasiado normal y tópica para hacerle justicia al personaje. Eso sin mencionar que parecía una de esas películas en la que los responsables parecen avergonzados de estar haciendo un película basada en un personaje de cómic.

A mí no me dijo nada, pero la película desde luego conectó con la audiencia, que la convirtió en un gran éxito y declaró a Joaquin Phoenix como el mejor Joker cinematográfico de la historia. Esta recepción me pareció excesiva, pero quién soy yo para juzgar lo que gusta a los demás cuando me lo paso bien viendo una película sobre un feto diabólico asesino. En todo caso, cuando se anunció la inevitable secuela nacida a partir de los miles de millones que Joker recaudó en cines, la noticia me dejó indiferente. El anuncio de que Lady Gaga iba a interpretar el papel de Harley Quinn y que la película iba a ser un musical sí que me despertó algo de curiosidad, pero tampoco un gran interés en verla. Pero para el resto del mundo, la expectativa de una secuela pareció realmente excitante. El hype era desmesurado, Folie à Deux copaba la portada de todas las revistas de cine y todo el mundo esperaba que fuera poco menos que una obra maestra. Y entonces se estrenó.

El odio y el rechazo hacia la secuela fue tan pasado de vueltas como el éxito de la primera. Si antes Joaquin Phoenix era el mejor Joker de la historia, ahora había pasado a ser el peor, aunque la interpretación era más o menos la misma. Esta visceral reacción me sorprendió y me hizo tener ganas de ver la película en el cine, pero otras películas se interpusieron que me interesaban mucho más y no la vi hasta que se estrenó en streaming.

Al contrario que Joker, posiblemente porque no me gustó, esta película sí que me pareció interesante y me gustó bastante. Pero lo que más, me pareció fascinante cómo Todd Phillips dedicaba 138 minutos de película a abroncar a los fans por haberles gustado Joker por las razones equivocadas, que no la habían entendido y que estaban equivocados. Al contrario que otros directores, Phillips buscó enfrentarse y arengar a la audiencia, representada en la película por la Lee Quinzel de Lady Gaga.  Claro, entre el estreno de la primera y la segunda, el Joker se había convertido en un héroe, especialmente entre el público más de derechas, y, según el director, había malinterpretado completamente sus intenciones. Y viendo el arco de Lee Quinzel en la secuela, había interpretado bastante bien cuál iba a ser la reacción del público.

Esta cuasi suicida y prepotente actitud del director no pasó desapercibida, incluso aunque fuera de forma inconsciente, y la audiencia respondió de forma acorde. Esto era algo que no había visto nunca, al menos de esta forma. Claro que ha habido muchos casos de directores que se dejan llevar por su ego y se convierten en su peor enemigo, pero no había visto nunca un director que creara una película con el expreso deseo de trolear al público. Pero, de nuevo posiblemente porque no me gustó la primera, esto me permitió al menos disfrutar con esta película que, para darle el gran toque final, ni siquiera trataba del "verdadero" Joker enemigo de Batman, este aparece al llegar al clímax de Folie à Deux, una peineta final del director a la audiencia. Las cuatro horas y 18 minutos que habían visto al final resultan que ni siquiera eran sobre el auténtico Joker sino sobre un desgraciado que lo inspiró. Es por esto que Folie à Deux posiblemente sea la películas más punk que se ha estrenado en décadas. Y eso creo que merece algo de respeto.

 Oh, antes de acabar, para que conste, este es el mejor y más auténtico Joker que he visto fuera de los cómics:

11 sept 2025

Historia de Ricky (Riky-Oh/Lik wong)

 


 

Desconozco la razón, pero estaba convencido de que ya había comentado Historia de Ricky (Riki-Oh aka Lik wong, Ngai Choi Lam, 1991) en este blog. Pero preparando una entrada para otra película de este director realicé una búsqueda entre las entradas del blog y descubrí, con no poca sorpresa, que esta obra cumbre del cine extremo no aparecía. Alguna vez me había pasado que escribía un artículo sobre una película sobre la que ya había escrito, sin embargo es la primera vez que me pasa lo contrario.

La razón por la que estaba convencido de que ya había escrito sobre Historia de Ricky es que es un título mítico, sobre todo entre los de mi generación. Cuando, entre finales de la década de los 90 y primeros 2000, empezaron a llegar títulos del cine asiático en vídeo y DVD, previamente imposibles de ver para el típico adolescente sin muchos medios, este fue uno de esos títulos cuya fama se propagó más rápido que una noticia falsa en Tik Tok. Algo solo comparable a las películas de John Woo.

Sobre el papel, Riky-Oh no parece nada del otro mundo. Nos encontramos en el futuro: el año 2001. Las prisiones son llevadas por empresas privadas, lo que ha hecho que acaben convertidas en centros de corrupción. Riky-Oh (Louis Fan) es encarcelado tras vengar la muerte de su prometida, al poco de llegar se enfrentará con las diferentes bandas que pueblan la cárcel y a un alcaide corrupto. Sí, el argumento parece el mismo de otros tantos dramas carcelarios, si bien con un toque futurístico. Pero esta adaptación de un manga creado por Masahiko Takajo y Saruwatari Tetsuya, es de todo menos típica. Llena de personajes grotescos y casi inhumanos, Riky-Oh deja una huella indeleble debido a la extrema y grotesca ultraviolencia con que Ngai Choi Lam ilustra las peleas que lleva a cabo el protagonista, con golpes imposibles capaces de reventar estómagos y personajes que utilizan su propio intestino para estrangular a un combatiente.

Ngai Choi Lam, tras unos inicios no muy destacables en Shaw Brothers, se reveló como un experto en el cine extremo y pasado de vueltas cuando empezó a trabajar en Golden Harvest. Riky-Oh es la película en la que su estilo llega a la cumbre. La mezcla de la violencia de tebeo con lo grotesco y el body horror llenan esta cinta de culto de momentos memorables, pero la habilidad de Choi Lam va más allá de simplemente acumular escenas bizarras. El director imprime a la historia un estilo energético y cinético que logra dar vida al mundo en que se mueve Riky-Oh, evitando resultar repetitivo o cansar al espectador con su oleada de sangre y puñetazos.

Historia de Ricky se ha mantenido como un film de culto no solo entre los de mi generación, sino que nuevas generaciones continuamente descubren esta obra maestra. Una gran manera de descubrir a un director cuya filmografía está llena de maravillas como esta.

 

20 dic 2024

Hellboy: El Hombre Retorcido (Hellboy: The Crooked Man)




Llega una nueva película de Hellboy, la gran creación de Mike Mignola, que será celebrada por aquell@s que conocieron a Hellboy a través de los cómics, pero que dejará algo desconcertada a la gente que solo conozca el personaje por las películas. Hellboy: El Hombre Retorcido (Hellboy: The Crooked Man, Brian Taylor, 2024) es una muy fiel adaptación de una de las historias más queridas por l@s fans del personaje.

La travesía de Hellboy por el cine ha sido algo accidentada, pero siempre he disfrutado con cada una de las distintas adaptaciones estrenadas en cines. Las dos primeras de Guillermo del Toro, Hellboy (2004) y Hellboy II: El ejército dorado (Hellboy II: The Golden Army, 2008), eran fantásticos espectáculos, en los que Del Toro se llevaba el personaje a su terreno, alejándose tanto de la fuente original que el director y Mike Mignola acabaron peleados durante el rodaje de la segunda entrega (una de las muchas razones por las que nunca se completó la trilogía). Hellboy (Neil Marshall, 2019) es otro gran espectáculo que celebra las raíces pulp y de Serie B del personaje, pero una excesiva intervención de los ejecutivos del estudio Millennium Films hizo que la película no alcanzara todo su potencial. Estas tres películas tienen en común que, para llegar al gran público, convertían al personaje en el protagonista de épicas mezclas de fantasía y acción, algo que las historias de Hellboy nunca fueron.

Tras el estreno del Hellboy de Marshall, parece que la gente de Millennium aprendió de sus errores y ha devuelto el personaje a sus raíces, en una película más humilde en cuanto a presupuesto que las anteriores películas, lo que permite ser más fiel a la fuente original y arriesgar más (aunque dudo que esto último fuera su intención). El Hombre Retorcido es una historia de folk horror que adapta con gran fidelidad la historia original, en la que se unieron los grandiosos talentos de dos leyendas: Mignola y el gran ilustrador Richard Corben. Su fidelidad al cómic original hace que tenga un grupo reducido de personajes y que su duración sea de solo 99 minutos (contando títulos de crédito).

El año es 1959. Hellboy (Jack Kesy) y la agente de la BRPD Bobbie Jo Song (Adeline Rudolph) regresan en tren de una misión cuando un accidente hace que se queden varados en algún lugar de los Apalaches. Allí descubren que la comunidad está asediada por la malvada bruja Effie Kolb (Leah McNamara), que está al servicio de la entidad conocida como El Hombre Retorcido (Martin Bassindale). Con la ayuda de Tom Ferrell (Jefferson White), que regresa tras sus experiencias en la guerra y descubre que sus padres han sido víctimas de Effie, y la bruja y antigua amante de Tom Cora Fisher (Hannah Margetson), Hellboy y la agente Bobbie Jo intentarán descubrir cómo hacer que la comunidad se libre de la demoníaca presencia del Hombre Retorcido.

La sencilla historia permite al director centrarse en desarrollar a los personajes y crear una atmósfera inquietante, con los ocasionales sustos de rigor. Taylor equilibra bien el terror y la acción, pero también maneja bien las escenas más atmosféricas y visuales, canalizando el homenaje al folk horror más clásico que Mignola tenía en mente para el cómic original. Jack Kesy no lo tiene fácil, teniendo en cuenta los anteriores actores que han interpretado al personaje, pero con la ayuda del maquillaje y el guion no lo hace nada mal. Adeline Rudolph, cuyo personaje ha sido creado para la película, y Leah McNamara son los personajes más destacados, sin tener en cuenta a la araña gigante poseída por un demonio.

Como ya he dicho, siempre he encontrado algo con lo que disfrutar con las películas de Hellboy, pero está es la primera vez que me encuentro con una película que reproduce con exactitud la experiencia de leer un cómic de Hellboy. Y tal vez por eso la película me encantó, si bien soy consciente que quienes busquen una épica de acción y fantasía como las anteriores películas se sentirán decepcionados, pero los que busquen una íntima película de terror protagonizada por una mezcla de demonio y humano disfrutarán al máximo con Hellboy: El Hombre Retorcido.


19 jun 2024

Black Mask (Hak hap)

 


 

Ahora pegas una patada y te salen cuarenta adaptaciones de cómic, pero durante la década de los 90 del siglo XX las adaptaciones de cómic eran más bien escasas y casi todas americanas, de ahí que Black Mask (Hak hap, Daniel Lee, 1996) resultara una producción tan sorprendente. No solo adaptaba un cómic hongkonés sino que además rozaba la ciencia ficción, un género entonces no muy tratado en el cine de Hong Kong. Pero claro, se trataba de una producción de Tsui Hark, conocido como un visionario dentro del cine hongkonés introduciendo efectos especiales modernos y temáticas que hasta entonces se dejaba para el cine americano. Esta película es el perfecto ejemplo de la manera en que tenía Hark de mezclar influencias occidentales con el estilo oriental.

Tsui Chik (Jet Li) es un hombre tranquilo y pacífico que trabaja como bibliotecario. O, al menos, eso es lo que le parece a sus compañeros de trabajo, en particular a Tracy (Karen Mok), y a su amigo policía Shek Wai-Ho alias "la Roca" (Ching Wan Lau). Lo que ellos no saben es que Chik formó parte del escuadrón 701, formados por un país desconocido "del norte", y que está integrado por hombres y mujeres que formaban parte de un experimento para crear al soldado perfecto. Parte de estos experimentos consistía en cortar los nervios que transmiten los impulsos del dolor, así que no sienten nada cuando les golpean, apuñalan o disparan. Chik, que no quería convertirse en un asesino para el gobierno, escapó y, durante mucho tiempo, pensó que era el único que había logrado sobrevivir. Sin embargo, los supervivientes del escuadrón 701 han regresado, dándose a conocer masacrando a todos los traficantes de droga de la ciudad. Chik adoptará la identidad de Black Mask para enfrentarse a sus antiguos compañeros.

En Hong Kong la industria del cómic, llamados allí "manhwa", estaba prácticamente dominada por la industria del manga. Así que el éxito de Hak hap de Pang Chi-Ming y Li Chi-Tat a principios de los 90 fue muy notorio, lo suficiente para que Tsui Hark decidiera adaptarlo al cine. El proceso para adaptarlo fue bastante largo y la película final es bastante distinta del material en que se basa (al menos eso cuentan las fuentes que he consultado, no he tenido oportunidad de leer el manhwa original). El director escogido por Hark fue Daniel Lee, un director que se caracteriza por ser un estilista, poniendo el estilo para plasmar la historia por encima de todo lo demás. En ocasiones eso puede resultar perjudicial, pero en esta ocasión, teniendo en cuenta el argumento y los personajes exagerados que aparecen, el estilo de Lee encaja a la perfección con la trama de Black Mask, con muchos planos que parecen viñetas que han cobrado vida.

El diseño de la acción corrió a cargo de Yuen Woo-Ping, así que no resulta una sorpresa si digo que las escenas de acción son espectaculares. Más aún si le sumamos las habilidades de Jet Li como artista de artes marciales. Lo que sí sorprende es que es un film muy violento. Es decir, es de esperar una gran cantidad de acción en una adaptación de un cómic de acción enfocada al gran público, pero sorprende el nivel de violencia sangrienta, rozando en ocasiones la clasificación Cat III (el equivalente a nuestro "no recomendada a menores de 18 años"), si bien no me quejo de ello. En la versión americana esta violencia se ve extendida, lo que sorprende ya que lo habitual es lo contrario, cortando otras escenas y añadiendo a la película una blanda banda sonora hip-hop junto a un nuevo doblaje. La versión taiwanesa extiende las escenas de acción y violencia sin cortar nada, solo alterando el texto al inicio que explica el origen del escuadrón 701. En la edición limitada que ha publicado Eureka aparecen todas las versiones del film más una edición extendida que incluye todo el material particular de cada edición.

La historia de Black Mask no es muy original, mezclando elementos que ya habíamos visto en otros títulos como Darkman (Sam Raimi, 1990) o Soldado universal (Universal Soldier, Roland Emmerich, 1992). Pero lo que carece de originalidad lo compensa con pura energía y furia cinética, creando unas frenéticas y exageradas secuencias de acción como solo podía hacerlo el cine de Hong Kong de la época. Un título ideal para los aficionados al cine de acción y al de superhéroes que quieran ver algo distinto, recomiendo la versión sin cortes de Hong Kong o la versión extendida que aparece en la edición limitada de Eureka.


3 ene 2024

Batman: La maldición que cayó sobre Gotham (Batman: The Doom That Came to Gotham)

 

Batman y H. P. Lovecraft, ¿qué más se puede pedir? Batman: La maldición que cayó sobre Gotham (Batman: The Doom That Came to Gotham, Sam Liu y Christopher Berkely, 2023) adapta la miniserie homónima, que se puede encontrar fácilmente recopilada en un solo volumen, escrita por Mike Mignola y Richard Pace e ilustrada por Troy Nixey y Dennis Janke, en la que Batman protagoniza una historia de auténtico terror lovecraftiano.

Ambientada a mediados de los años 20 del siglo XX, la trama arranca con Bruce Wayne (David Giuntoli), acompañado de sus púpilos Dick Grayson (Jason Marsden), Sanjay (Karan Bar) y Kai Li Cain (Tati Gabrielle), en una misión de rescate en la Antártida. El objetivo es encontrar supervivientes de una expedición encabezada por Oswald Cobblepot (William Sayers), que al parecer ha realizado un terrible descubrimiento, una criatura enterrada durante millones de años en el hielo que ha provocado mutaciones en la fauna local. Solo encuentran un superviviente, Grendon (David Dastmalchian), que ha enloquecido y debe permanecer en temperaturas frías o su cuerpo empieza a pudrirse. Al regresar a Gotham, Wayne descubre que, sin saberlo, ha traído consigo un  antiguo mal que busca introducir en nuestro universo una monstruosa criatura. Extraños sucesos empiezan a ocurrir y un misterioso culto hace acto de presencia.

El acierto de esta película es que no se trata de simplemente mostrar a Batman luchando contra diversas criaturas lovecraftianas, sino que introduce a Batman y a otros personajes del Universo DC en una historia 100% lovecraftiana. Desde el atmosférico inicio, se nos muestra a personajes conocidos a los que se les ha transformado, en más de un sentido, para que encajen en una historia que podría haber salido de las páginas de Weird Tales. Por otro lado, la película está llena de alusiones a H. P. Lovecraft, empezando por el título que alude a La maldición que cayó sobre Sarnath o la aparición del doctor Herbest West para tratar una extraña erupción que sufre Harvey Dent (que ya os podéis imaginar cómo acaba). Además de la aparición de Herbest West como personaje, también hay una breve aparición (vocal, claro) de Jeffrey Combs, la inolvidable encarnación cinematográfica de West. Y, por supuesto, diversos libros malditos y dioses transdimensionales de nombre impronunciable también aparecen. Hay más secuencias de acción de las habituales en una historia del género, pero incluso estas tienen un toque de terror cósmico

Esta es la película perfecta para aquellos que sean amantes del universo Batman y también amantes del terror lovecraftiano. En las raíces de Batman encontramos la oscuridad de vigilantes como La Sombra y el uso de villanos grotescos como los que aparecían en Dick Tracy. Son raíces, en otras palabras, que surgen del pulp, de revistas semejantes a aquellas en las que originalmente publicó sus relatos H. P. Lovecraft, así que la mezcla de ambos universos resulta muy natural. La mezcla, cuya efectividad se encuentra en un principio en el cómic original, es lo que hace de La maldición que cayó sobre Gotham un título especial que funciona de principio a fin.

8 dic 2023

Demonios asesinos (Yôkai hantâ: Hiruko aka Hiruko the Goblin)

 

Entre Tetsuo, el hombre de hierro (Tetsuo, 1989) y Tetsuo II: El cuerpo de martillo (Tetsuo II: The Body Hammer, 1992), sus dos títulos más conocidos, el director Shin'ya Tsukamoto estrenó Demonios asesinos (Yôkai hantâ: Hiruko aka Hiruko the Goblin, 1991), menos conocida pero igualmente interesante. La película adapta el manga de Daijirô Morohoshi Yokai Hunter, bastante popular en Japón, pero hasta ahora inédito en nuestro país.

Hieda Reijirou (Kenji Sawada) es un profesor de arqueología desacreditado por sus teorías sobre la existencia real de criaturas y monstruos que se creen mitológicos. Hieda recibe una carta de su cuñado Takashi Yabe (Naoto Takenata), donde le comenta el descubrimiento de una tumba ancestral cerca de un colegio, ahora cerrado por las vacaciones de verano. Cuando Hieda llega se encuentra que Hieda ha desaparecido misteriosamente junto a la estudiante Tsukishima Reiko (Megumi Ueno). Masao (Masaki Kudou), el hijo de Takashi y enamorado de Tsukishima, también se encuentra en el colegio intentando averiguar qué ha sido de los desaparecidos. Hieda y Masao se enfrentarán juntos a los demonios que han salido de la tumba hasta entonces oculta.

El título castellano Demonios asesinos puede dar la impresión de que nos encontramos ante una película de terror, ya sea al estilo J-Horror o con más sangre y gore. Pero, aunque hay elementos de terror y alguna escena inquietante, la película de Tsukamoto tiene muchos elementos de comedia y del cine de aventuras. Un cóctel de géneros al que hay que añadir la influencia del cine fantástico americano a la hora de presentar criaturas propias de la mitología japonesa. La comedia la proporcionan principalmente los dos protagonistas, en especial el torpe Hieda. Equipado con una serie de armas de creación casera, como una versión japonesa del cazafantasmas Tristanbraker, la primera reacción de Hieda ante la presencia del demonio que caza en el colegio cerrado es la misma que tendría yo: salir corriendo. A pesar de todo, sus conocimientos serán muy útiles y se acabará convirtiendo en un héroe. Mientras, Masao se enfrenta a un importante destino tras descubrir diversos secretos familiares. El terror y las aventuras se dan de la mano en la exploración del colegio cerrado y la aparición de Hiruko, que cuando posee a una persona ésta se convierte en una cabeza con patas de insecto, como una araña infernal.

El resultado es una película que mezcla terror japonés con Gremlins (Joe Dante, 1984) y Posesión infernal (The Evil Dead, Sam Raimi, 1981). Inquietante y muy divertida al mismo tiempo, entretenida de principio a fin, Demonios asesinos es también coherente y sólida, a pesar de la dispar mezcla de géneros, gracias al tono consistente y la energética dirección de Tsukamoto. Es el extraño caso de una película que gustará tanto al aficionado a la cultura pop japonesa, al aficionado al terror o a alguien que no está demasiado interesado en ninguna de las dos cosas. Un título fantástico en más de un sentido.

21 abr 2023

Diabolik


 

Durante mucho tiempo, antes de la llegada del Universo Cinematográfico Marvel, si se preguntaba a los aficionados al cine cuál era la mejor película basada en un cómic, la respuesta estaría entre dos claras opciones: o Superman (Richard Donner, 1978) o Batman (Tim Burton, 1989). Pero entre los propios artistas dentro del mundo del cómic y entre los aficionados al cine de culto, solo había una respuesta: Diabolik (Mario Bava, 1968).

La serie Diabolik fue creada a principio de los años 60 del siglo XX por las hermanas Angela y Luciana Giussani como un cómic pensado para el público adulto. Proyectos para llevarlo al cine no tardaron en producirse, debido a la popularidad del personaje. El director Seth Holt empezó a rodar una adaptación con Jean Sorel como Diabolik, Elsa Martinelli como Eva y Gilbert Roland como el inspector Genko. Sin embargo, el rodaje no fue nada bien, muchos conflictos y poco trabajo hecho. Entonces, el productor Tonino Cervi le mostró el metraje rodado para ver si le interesaba a Dino De Laurentiis terminar la película, De Laurentiis consideró que el material rodado por Holt no se podía utilizar y decidió empezar de cero con Mario Bava al frente.

El film de Bava nos introduce al supercriminal Diabolik (John Phillip Law), el cual, con la ayuda de su amante Eva (Marisa Mell), lleva a cabo grandes golpes sin que la policía se vea capaz de detenerlo. Finalmente, se le dan poderes especiales al inspector Genko (Michel Piccoli) para atrapar a Diabolik. Una historia que no se basa en ninguna trama en concreto del cómic, pero en el desarrollo se utilizan varias escenas aparecidas en el mismo, que Bava reproduce fielmente. El reparto fue todo un acierto, John Phillip Law encarna a Diabolik mucho mejor de lo que podría haberlo hecho Jean Sorel, un actor no tan estatuesco. Law se esfuerza para que incluso sus cejas sean fiel reflejo del personaje original. Marisa Mell está fantástica como Eva, un papel que le permitió explotar toda la belleza y sensualidad que poseía. Originalmente se eligió para interpretar a Eva a la actriz Catherine Deneuve, que dio muchos problemas durante el rodaje, lo que llevó a que Bava pidiera a De Laurentiis que la sustituyera. Por otro lado, Deneuve, desde la perspectiva actual, era demasiado fría para interpretar a la tórrida Eva. Law y Mell trabajaron en pareja a la perfección, al parecer mantuvieron un romance mientras duró la filmación y se nota entre ambos mucha química.

Diabolik destaca hoy día como una gran muestra de lo que era el arte pop llevado al cine. Bava crea realmente un cómic en acción, aplicando su sabiduría con los trucos de efectos especiales en cámara. Una habilidad que hizo que produjera el film con un presupuesto mucho menor de lo que De Laurentiis se había planteado. De hecho, el productor le propuso a Bava filmar una secuela con el dinero que había sobrado del presupuesto originalmente considerado. Pero Bava lo rechazó. A pesar de que se considera una de las mejores películas de Mario Bava, este no tenía la película en mucha estima ya que no disfrutó nada del intervencionismo de Dino De Laurentiis; Bava estaba acostumbrado a rodar con un mayor control sobre el proyecto en el que trabajaba. Tampoco le gustó a Bava tener que suavizar la violencia del cómic original por órdenes de De Laurentiis, que pensaba en la taquilla internacional. Aún así, se cortaron algunas escenas cuando el film se estrenó en Estados Unidos para que no fuera calificada para adultos y en Inglaterra se llegaron a cortar 17 minutos de película.

Otra de las razones por la que esta película destaca es que es tremendamente subversiva. El protagonista es un genio criminal y no se disimula: roba para su propio placer y no tiene ningún escrúpulo para conseguir lo que quiere. Los "villanos" son las fuerzas del orden que se ven incapaces de detenerlo. Algo que encajaba con la mentalidad revolucionaria de la juventud de entonces y que hoy sería imposible. Cuando hoy día se hacen películas protagonizadas por criminales, estos personajes se suavizan mucho para hacerlos más aptos para el gran público. Solo hay que pensar en la diluida y castrada versión de Parker, el asesino creado por Donald Westlake, que aparece en la descafeinada Parker (Taylor Hackford, 2013) (esta versión es aún más triste si la comparamos con encarnaciones anteriores del personaje -con otros nombres- como las que aparecen en A quemarropa [Point Blank, John Boorman, 1967], El reparto [The Split, Gordon Flemyng, 1968] o Payback [Brian Helgeland, 1999]).

Además de ser una trepidante película de acción llena de los maravillosos trucajes por los que era famoso Mario Bava, este clásico es también muy divertido. Adopta un tono irónico y con toques de humor negro que la hacen aún más disfrutable. Diabolik es toda una maravilla pop subversiva y muy entretenida. Todo un clásico a reivindicar.

30 ago 2022

Man Thing (La naturaleza del miedo) (Man-Thing)

 

Hoy día, el Universo Cinematográfico Marvel ha revolucionado la manera que tenía Hollywood de crear franquicias, trasladando el universo interconectado de los cómics a la gran pantalla. Pero antes de que Marvel se liara la manta a la cabeza y empezara a producir ella misma las adaptaciones de sus cómics, sus inicios fueron complicados e irregulares, mezclando grandes triunfos, como la franquicia mutante de la Fox, con películas como la que hoy nos ocupa: la olvidada Man Thing (La naturaleza del miedo) (Man-Thing, Brett Leonard, 2005).

Man-Thing nació como personaje de cómic a principios de los 70 del siglo XX. Inicialmente era poco más que un personaje de segunda sin mucho interés, hasta que Steve Gerber se hizo cargo de la colección a partir del número 11 de Adventure into Fear. Gerber hizo por Man-Thing lo que Alan Moore hizo por la Cosa del Pantano, elevando la calidad de la serie y llevándola por terrenos inexplorados e inéditos, lo que llevaría a la creación de Howard, el Pato. Sin embargo, toda la imaginación, terror y fantasía que uno podía encontrar leyendo Man-Thing se encontraban ausentes de la versión cinematográfica que se estrenó en 2005. Bien, digo "cinematográfica" pero se acabó estrenando directamente en DVD.

El film arranca con la llegada del sheriff Kyle Williams (Matthew Le Nevez) a la pantanosa localidad de Bywater. Coincidiendo con las obras de una petrolera en una zona que era sagrada para los nativos de la zona, han estado ocurriendo diversas muertes y desapariciones. La investigación de Williams le llevará a la conclusión que el responsable es una extraña criatura que habita en el pantano.

He visto muchas, muchas películas mejores que Man Thing, pero también he visto películas mucho, mucho peores. Y ese es el problema del film de Brett Leonard, que es demasiado mediocre y típica como para resultar memorable, pero tampoco es lo suficientemente "mala", loca o cutre para causar una impresión en el espectador. Los primeros minutos son pura serie B, culminando con una chica gritando en top-less cubierta de sangre cuando su amante es despachado, pero es solo esos primeros minutos, a partir de ahí la película transita por lugares trillados y, lo peor, aburridos. Tampoco ayuda el look verdoso que acaba de redondear el aspecto barato de vídeo, si bien ni fue barata de hacer ni se rodó en vídeo. Es posible que se utilizaran las todavía entonces nuevas cámaras digitales, la cuestión es que parece el piloto de una serie que nunca se hizo. También han envejecido bastante mal los efectos digitales utilizados, aunque por suerte su uso es breve. Aunque lo que peor efecto hace hoy día es la manera en que representa al pueblo nativo americano, con una representante/salvadora rubia y blanca.

Man Thing es como un cruce entre Profecía maldita (Prophecy, John Frankenheimer, 1979) y La cosa del pantano (Swamp Thing, Wes Craven, 1982) que se queda con lo peor de cada una y deja de lado sus respectivas virtudes. Una rutinaria monster movie que provoca bostezos y desperdicia completamente el material en que se basa. Es un personaje que pide a gritos un remake, especialmente ahora que Marvel se adentra en el multiverso podría darle una nueva oportunidad a Man-Thing, teniendo en cuenta que es el vigilante del Nexo de las Realidades en la Tierra. Man Thing (La naturaleza del miedo) es una película que se merece el olvido, si bien nos recuerda la suerte que tenemos de contar con el UCM.

18 jun 2021

La liga de la justicia de Zack Snyder (Zack Snyder's Justice League)

 


No tengo HBO así que he tenido que esperar hasta que se ha editado en Blu-ray y, entonces, buscar un hueco para poder ver una película que dura cuatro hora pero, tras mucho tiempo esperando, por fin he podido ver La liga de la justicia de Zack Snyder (Zack Snyder's Justice League, Zack Snyder, 2021). Obviamente, tenía curiosidad por ver cómo se había concebido originalmente La liga de la justicia antes de que cayera en manos de la Warner y Joss Whedon. Si bien, tras haberla visto, queda claro que es una versión que nunca se habría estrenado en cines aunque Snyder no se hubiese visto obligado a retirarse de la producción debido a una terrible desgracia personal.

He de admitir que me lo pasé bastante bien con la versión estrenada en cines. Me sorprendió su corta duración, me recordó al cine de superhéroes de los 90: una historia simple sin ningún intento de profundizar, y, además, me creí las informaciones que decían que se habían hecho cambios mínimos porque cuando Snyder abandonó el proyecto se encontraba en posproducción. El argumento de ambas es el mismo, pero mientras que la versión de Whedon es solo la historia, en su versión Snyder enriquecede el argumento añadiendo personajes, expande la historia para que sea más épica y desarrolla más profundamente aquellos personajes que no habían contado todavía con una película propia. Muchas escenas de acción se repiten, pero rodadas de forma diferente, con diferente montaje, diferentes ángulos y diferente tono. Ahora no voy a fingir que la película de Whedon no me gustó, pero queda claro que esta es la versión superior.

Pero, como ya he dicho, esta no es la versión que se hubiera estrenado en cines. Para empezar, la excesiva duración. Warner habría exigido una duración menor, un máximo de 150 minutos seguramente, para poder tener más pases en cada sesión. También habría exigido que fuera calificada para mayores de 13 años y un ancho de pantalla más acorde con las pantallas modernas. Una serie de cambios que habrían provocado que la recepción de La liga de la justicia de Zack Snyder no hubiese sido muy distinta de la fría recepción que tuvieron sus dos anteriores películas dentro del universo DC, por muy vocales que sean los fans más fanáticos de Snyder.

Creo que el universo DC según Zack Snyder estaba destinado al fracaso desde el prinicipio. Más que nada porque no era un universo. Marvel empleó 23 películas en contar la historia de la guerra de las gemas. Se fueron presentando personajes, estableciendo relaciones y todo un universo. Los cineastas al cargo del universo DC parecían tener prisa, lo que se tradujo en películas demasiado largas y sobreargumentadas. La razón por la que La liga de la justicia de Zack Snyder dura cuatro horas es que emplea mucho tiempo desarrollando personajes que merecían su propia película. ¿Por qué no seguir el estilo Marvel? ¿Por qué no establecer cada personaje con su propia película y luego reunirlos en un solo film? Intuyo que la razón fue que era precisamente lo que había hecho ya Marvel y que Zack Snyder no estaba interesado en crear un universo sino en contar las historias que quería contar, terminando su proyecto en una épica distópica que habría implicado que en algún momento Flash viajara al pasado para arreglarlo, como ya ha sucedido en distintas ocasiones.

Me gustan las películas de Zack Snyder, pero su enfoque de Superman y del universo DC no me acabó nunca de convencer (y Ejército de los muertos [Army of the Dead, 2021] fue una decepción). Así que, mientras su versión de La liga de la justicia me ha gustado mucho, en cierto modo me alegro que el universo DC haya quedado abierto a otras voces.

14 may 2021

Doberman Cop (Doberuman deka)

 

Cuando se estrenó Battle Royale (Batoru rowaiaru, 2000), muchos tuvieron la impresión de que se trataba de la nueva película de un joven y transgresor director. La verdad era que Battle Royale fue la última película dirigida por Kinji Fukasaku, un veterano director japonés que empezó su carrera en la década de los 60. Fukasaku se caracterizaba por dirigir violentas y frenéticas películas yakuza, las que le hicieron más famoso en Japón, aunque a lo largo de su extensa carrera tocó varios géneros. Uno de los títulos que destacan dentro de su filmografía, que se hizo conocido fuera de las fronteras japonesas gracias a la fama de Battle Royale, es Doberman Cop (Doberuman deka, 1977).

El film adapta un manga de Buronson, conocido por El puño de la estrella del norte, influenciado al parecer por la franquicia Harry, el sucio protagonizada por Clint Eastwood. Dicho esto, el argumento de la película recuerda bastante al de otra famosa colaboración entre el director Don Siegel y Clint Eastwood: La jungla humana (Coogan's Bluff, 1968), en la que un policía de pueblo va a la gran ciudad para resolver un crimen. En Doberman Cop, Joji Kano (Sinichi "Sonny" Chiba) es un policía de una zona rural de Okinawa que viaja hasta Tokio para resolver el asesinato de una chica de su pueblo. La influencia de Harry el sucio se hace notar en el film cuando Kano decide impartir justicia armado con un Magnum .44.

Lo que hace interesante Doberman Cop es la mezcla de elementos. La acción de artes marciales propia de Chiba se mezcla con la acción urbana y el tono de las cintas de acción americanas, y a esta mezcla se le ha de añadir un argumento propio de la novela negra, con una compleja historia en que se mezclan dos investigaciones paralelas.

Fukasaku le imprime un ritmo frenético al film, utilizando una narrativa visual basada en el estilo realista semidocumental. Era el estilo habitual del director, que aquí da más veracidad a la retorcida historia. Consigue así el director introducir elementos de comedia y "realismo exagerado" que no desentonan con el final melancólico propio del cine negro.

Es una película muy recomendable, especialmente para aquellos que quieran conocer a Fukasaku más allá de Battle Royale. Una película tremendamente entretenida que ahora es más apreciada que en el momento en que se estrenó.

26 feb 2021

Universo Animado DC: Trilogía La Liga de la Justicia versus Darkseid

 

Cuando James Tucker empezó a supervisar las películas animadas del Universo DC para la división de animación de la Warner, se le comunicó que a partir de ese momento las películas tendrían una continuidad. O, mejor dicho, habría ciertas películas que formarían parte de una continuidad, mientras que otras que adaptaban novelas gráficas, arcos clásicos o videojuegos, como la divertida y recomendable Batman: Asalto en Arkham (Batman: Assault on Arkham, Jay Oliva, Ethan Spaulding, 2014), serían independientes. La continuidad se basaba en la intención de Darkseid, el villano creado por Jack Kirby, de conquistar la Tierra como ya había hecho con incontables planetas. En este artículo me centraré en las tres películas que avanzan la historia de La Liga de la Justicia contra Darkseid, dejando de lado películas que forman parte de la continuidad pero que no se centran en este enfrentamiento. Así, quedan fuera películas como La Liga de la Justicia: La paradoja del tiempo (Justice League: The Flashpoint Paradox, Jay Oliva, 2013), el que podría considerarse prólogo de la historia, La Liga de la Justicia: El trono de Atlantis (Justice League: The Throne of Atlantis, Ethan Spaulding, 2015), que cuenta cómo Aquaman se incorpora a la Liga de la Justicia, o La Liga de la Justicia Oscura (Justice League Dark, Jay Oliva, 2017), que presenta, pues eso, a la Liga de la Justicia Oscura.

 

La Liga de la Justicia: Guerra (Justice League: War, Jay Oliva, 2014). El film se concibió como una adaptación de La Liga de la Justicia: Origen. Esta serie, a su vez, se publicó a raíz del evento "Los nuevos 52", que empezaba de cero el Universo DC y renovaba a sus personajes. La versión animada está protagonizada por los personajes clásicos, Superman, Batman, Wonder Woman, Green Lantern, Flash y Shazam, pero en versiones renovadas. En el film llevan en activo poco tiempo, cuando la llegada de los parademonios de Darkseid hace que se junten para enfrentarse a esta gran amenaza. Los héroes no se conocen entre sí, pero lo van haciendo a medida que avanza el film. Lo interesante es que este desarrollo se hace a partir de las peleas y la manera de enfrontar los problemas que se les presentan. El espectador va también conociendo estas nuevas encarnaciones a través de las acciones que llevan a cabo y del modo en que las llevan a cabo, igual que hacen los propios protagonistas. Aquí debería mencionar que la Wonder Woman de esta película es algo distinta de la que aparece en Wonder Woman - La mujer maravilla (Wonder Woman, Lauren Montgomery, 2009), el puente entre ambas es Wonder Woman: Bloodlines (Justin Copeland, Sam Liu, 2019)

El film era una introducción a este renovado Universo DC y la actualización de sus personajes, así que la narrativa es algo básica. No tiene la ambición de títulos posteriores, la historia es bastante sencilla pero, teniendo en cuenta cómo se iría desarrollando, fue una decisión acertada la manera de enfocar el film. De este modo se dejaba lugar para que los siguientes títulos fueran creciendo. Es mejor empezar de forma modesta y luego ir creciendo, que empezar ya a lo grande y poder ir solo hacia el ridículo.

 

The Death and Return of Superman (Jake Castorena, Sam Liu, 2019). Una de las primeras películas de animación para DVD dentro del Universo DC que produjo Warner fue La muerte de Superman (Superman: Doomsday, 2007). La razón es obvia: la saga en que se mataba a Superman fue todo un fenómeno social. Originalmente publicada a principios de los años 90, se concibió como una forma de devolver al personaje la popularidad que había perdido hacia finales de los 80, provocando luego toda una serie de imitaciones. Cuando se inició la nueva continuidad, se decidió adaptar de nuevo la historia, pero convirtiendo a Doomsday en una creación de Darkseid, en La muerte de Superman (The Death of Superman, Jake Castorena, Sam Liu, 2018) que sería seguida de La muerte de Superman. Parte 2: El reinado de los Superhombres (Reign of the Supermen, Sam Liu, 2019). Ambas serían luego combinadas en una sola épica película de 166 minutos: The Death and Return of Superman.

La primera parte está dedicada, como el título indica, a la muerte de Superman a manos de Doomsday. Resulta impactante sobre todo al ver las reacciones de los allegados a Superman, impotentes ante el brutal avance de Doomsday. Incluso Lex Luthor, al que pone voz un fantástico Rainn Wilson, se empieza a preocupar cuando ve que Doomsday parece imposible de detener. El film refleja, con el impacto en la ficción de la muerte de Superman, el impacto que tuvo en la cultura popular su muerte temporal.

Pero más interesante es lo que sigue, por lo menos para mí. La misteriosa aparición de diversos superhombres y las primeras indicaciones del papel de Darkseid en todo ello. Como es de esperar, todo lleva hacia una nueva épica batalla.

 

Liga de la Justicia Oscura: Guerra Apokolips (Justice League Dark: Apokolips War, Matt Peters, Christina Sotta, 2020). Llegamos así a la gran conclusión de esta historia. Una película que resulta sorprendente por diversos motivos. Fue calificada R en Estados Unidos por su violencia y se decidió pasar el protagonismo a John Constantine, en lugar del panteón de héroes habitual.

Convertir a John Constantine en el protagonista tiene su lógica. Tras los eventos de The Death and Return of Superman, Superman decide llevar la guerra a Darkseid y organiza un ataque de la Liga de la Justicia en la propia Apokolips. El ataque fracasa y Darkseid se hace con el control de la Tierra, sometiendo a sus héroes. Unos años más tarde, un Superman sin poderes decide poner en marcha un último intento de derrotar a Darkseid, para lo que necesita la ayuda de Constantine.

Esta película tiene un tono más oscuro y brutal que las anteriores películas. Al poco de empezar, a Wonder Woman le arrancan un brazo, por ejemplo. Pero también tiene sitio para el humor negro. Un humor negro que se origina en el hecho de que, como la mayoría de los superhéroes están muertos, los supervivientes se ven obligados a reclutar supervillanos. Lo que permite escenas como una que me hizo reír mucho en la que Harley Quinn convierte cabezas enemigas en pulpas sangrientas con su martillo cantando "si eres feliz y lo sabes, muéstralo". El tono viene marcado por la derrota del inicio y los extremos a los que han de recurrir los protagonistas para recuperar la Tierra. El único inconveniente es que, si uno está un poco familiarizado con el mundo de los cómics, el final es algo predecible, si bien no impide disfrutar con la película.

Y hay mucho que disfrutar. Son 90 minutos muy entretenidos en los que la acción y la dinámica de los personajes engancha al espectador. Es un film épico que concluye de forma muy satisfactoria el relato construido previamente. Es también la única película que recomendaría aunque no seáis fans de este Universo o no hayáis visto las anteriores películas.

11 feb 2021

Deathstroke Knights & Dragons: The Movie

 

Lo he mencionado otras veces, pero no me importa repetirlo. Mientras que creo que es obvia la superioridad del Universo Cinematográfico Marvel por encima del Universo Cinematográfico DC, lo contrario es igualmente cierto cuando hablamos de universos animados. El Universo Animado DC está más abierto a la exploración y al contenido para adultos, con varias películas calificadas "R" en Estados Unidos. El más reciente ejemplo es Deathstroke Knights & Dragons: The Movie (Sung Jin Ahn, 2020).

Deathstroke empezó su carrera como un villano sin escrúpulos, siendo suavizado a medida que se hacía más popular. Su popularidad ha hecho que apareciera recientemente en series como Arrow y Titans, además de varias apariciones en series de animación y la película animada Teen Titans: The Judas Contract (Sam Liu, 2017). Deathstroke es el nombre usado por el mercenario Slade Wilson cuando sale a matar y no hay que confundirlo con Deadpool, el nombre usado por Wade Wilson, aunque no sería extraño teniendo en cuenta que Rob Liefeld se "inspiró" bastante en Deathstroke a la hora de crear Deadpool (antiguamente conocido como Masacre en España).

Knights & Dragons convierte lo que estaba proyectado como episodios de una serie en Internet en una película. Presenta a Deathstroke (Michael Chiklis) como un antihéroe, un mercenario que solo acepta contratos para matar a criminales y villanos. Una vida que mantiene oculta a su esposa Adeline (Sasha Alexander) y a su hijo Joseph (Griffin Puatu). Las dos vidas que lleva Deathstroke chocarán cuando The Jackal (Chris Jai Alex) intente hacer que Slade Wilson entre a formar parte de H.I.V.E., una organización criminal al estilo de Hydra o Cobra, secuestrando al hijo de Slade. La cosa no sale bien para nadie. Diez años después, el pasado regresa para atormentar a Deathstroke que se lanza en una misión de venganza.

La película resulta entretenida gracias a su historia, que aunque resulte familiar funciona gracias al carisma de los personajes. Pero, sobre todo, entreteniene por sus elevadas dosis de sangrienta violencia. Cabezas, brazos y piernas se van acumulando a medida que Deathstroke va despachando enemigos. Sumado la historia y la violencia, el resultado es una película que tal vez no revolucione el género, el asesino en busca de rendención es un tema clásico, pero que funciona a las mil maravillas dentro del género de acción, superando incluso películas de imagen real. Es un viaje adrenalítico que presenta una nueva encarnación de un personaje ya clásico, ideal tanto para aquellos que lo vayan a descubrir como para los fans de toda la vida.

2 feb 2021

Batman: Death in the Family - Película interactiva


La tecnología Blu-ray permite crear películas interactivas, pero es un recurso que no se ha explotado o aprovechado mucho. Return to House on Haunted Hill (Victor García, 2007) es uno de los pocos ejemplos de película interactiva que funcionaba, ya que hacía que una secuela mediocre se convirtiera en una entretenida manera de pasar el rato, pero no se han prodigado en el género. Batman: Death in the Family (Brandon Vietti, 2020) es un nuevo ejemplo de película interactiva, inspirándose en una clásica historia dentro de la saga del Caballero Oscuro.

Tiene una justificación histórica convertir Death in the Family en una película interactiva. Los fans del cómic no necesitan que se lo recuerde pero para aquellos que desconozcan la historia: corría el año 1988 y los fans americanos no paraban de enviar cartas a DC quejándose de lo poco que les gustaba el nuevo Robin Jason Todd. Después de pasar un temporada solo después de que Dick Grayson se convirtiera en Nightwing, los editores de Batman decidieron que necesitaba un compañero. La personalidad de Jason Todd parecía que no cuajaba bien entre el fandom, de modo que Denny O'Neil, cansado de tantas cartas criticando al nuevo Robin, creo un arco de cuatro números, Una muerte en la familia, en el que los fans decidirían el destino del nuevo Robin. Al final de la tercera entrega se les presentó a los lectores la opción de llamar a dos números de telefono de pago, uno para que Robin viviera y otro si querían que Robin no sobreviviera. Con 65 votos de diferencia, los lectores decidieron que Robin muriera, lo cual fue bastante polémico entonces. Pero hace unos quince años, se creó un nuevo arco, Bajo la capucha, que narraba el regreso de Jason Todd, que sí se ganó el favor de los lectores en esta nueva encarnación.

La historia Bajo la capucha fue adaptada en Batman: Capucha roja (Batman: Under the Red Hood, Brandon Vietti, 2010). Death in the family no adapta la historia original, sino que funciona como secuela/versión paralela de Capucha roja, ya que las opciones empiezan después del inicio que es el mismo que el de Capucha roja y una de las opciones, la menos interesante, es una versión resumida de esa película.

Y de opciones es lo de lo que se trata en una película interactiva. La menos afortunada, como ya he mencionado, te lleva a una versión resumida de Capucha roja. Pero esa es solo una de las tres con las que arranca el modo interactivo. Y las otras dos te llevan por caminos bastante interesantes, algunos divertidos por su violencia desmesurada, otros más trágicos. En total, puedes estar entre dos horas o dos horas y media explorando. Por suerte, se conservan las opciones y al acabar una rama puedes volver a cualquiera de las opciones anteriores. Lo cual es una suerte si eres un poco OC como yo y necesitas ver cómo se desarrollan todas y cada una de las opciones disponibles.

Además de Death in the Family, se incluyen cuatro cortometrajes en el Blu-ray, de los cuales destacaría el protagonizado por el sargento Rock y el protagonizado por el Fantasma Errante. Aunque me hubiera gustado ver un documental donde explicasen el proceso de creación de las distintas opciones, en conjunto es una buena entrada en el universo animado DC.

11 nov 2020

Spawn: Montaje del director sin censurar


 

A principios y mediados de los 90 del siglo XX, se produjo un nuevo fenómeno dentro del cómic de superhéroes: el dibujante estrella. Artistas como Erik Larsen, Jim Lee y, especialmente, Todd McFarlane, entre otros, que habían empezado a trabajar en Marvel y DC a finales de los 80, vieron como su popularidad se disparaba. Esto se tradujo en nuevas maniobras editoriales, como publicar un mismo cómic con distintas portadas, y que las historias se simplificaran para dar cabida a grandes escenas épicas que se desplegaban en ilustraciones de doble página. Por suerte, esta fiebre fue efímera, seguramente provocada por la marcha de Marvel y DC de estos artistas para formar Image. Image es una editorial independiente que empezó publicando el mismo tipo de material que las dos grandes, pero en la que los artistas tenían un control total sobre sus creaciones. Así, Todd McFarlane empezó lo que quería que fuera un imperio basado en su creación Spawn. McFarlane, que ahora se dedica principalmente a diseñar juguetes y figuras, quiso meter su creación en todos los campos posibles. Entre estos estaba, por supuesto, el cine.

El cine moderno de superhéroes, la edad dorada que hemos vivido recientemente, para mí siempre arrancó con Blade (Stephen Norrington, 1998). Con esta película sobre el cazavampiros medio vampiro de la Marvel empezó todo. Pero Blade no sale de la nada, éxitos como El cuervo (The Crow, Alex Proyas, 1994) aplanarían el camino, probando que una adaptación "oscura" de un cómic podía funcionar, sobre todo después de que las películas de Batman derivaran hacia el camp. No contribuyó en nada al género Spawn (Mark A. Z. Dippé, 1997), estrenada justo un año antes que Blade. McFarlane había planeado crear toda una franquicia cinematográfica, presentando el proyecto a New Line con el apoyo de los millones de ejemplares vendidos de su creación. McFarlane, al mismo tiempo, puso en marcha una serie de animación para adultos que trasladaba fielmente el cómic a la pantalla. Para la película, considerando las grandes cantidades de merchandising asociadas a ella, se pensó en hacer algo que fuera más accesible para el gran público. Planear la película para mayores de 13 años no sirvió de nada, de todas formas la censura americana se cebó sobre el film, de forma bastante injusta y arbitraria teniendo en cuenta lo mostrado en otras películas para mayores de 13 años de la época. Esta versión del film fue la que se estrenó en cines, sin llegar a ser el éxito deseado.

Es esta versión del film la que todavía conservo en una cinta VHS con una funda verde fosforito. La compré sin haber visto la película en el cine, solo porque me gustaba leer Spawn (un placer que se quedó en la adolescencia, perdiendo mucho de su atractivo con el tiempo). Mi reacción fue un poco la misma que tuve después de comprar la cinta VHS de Tank Girl (Rachel Talalay, 1995) igualmente solo porque era fan del cómic: decepción. Con el tiempo, le fui cogiendo el gusto a Tank Girl, pero Spawn era una de esas películas que nunca tuve ganas de revisitar. Hasta que supe de la existencia de una versión sin censurar de la película, una versión que se ajustaba más a la visión del director Mark A.Z. Dippé. Una versión que en Estados Unidos se comercializó en DVD en su día, pero que aquí solo llegó en tiempos más recientes.

Entre esta versión sin cortes absurdos y generosas dosis de nostalgia, también le he empezado a coger el gusto a esta película que, para muchos, no será más que una abominación producto de una época pasada. Algo de razón no les falta. El mayor problema de Spawn para ser aceptada hoy día son los efectos visuales por ordenador, que para la época eran avanzados pero hoy día tienen un aspecto muy cutre. En particular el demonio Malebolgia, creación completamente digital y completamente terrible. En su momento no tuvieron presupuesto para construir un animatrónico para integrarlo en el paisaje digital y la tecnología no estaba lo bastante desarrollada para crear un personaje completamente digital creíble. Violator también es digital, pero al mezclarlo con un animatrónico tiene algo más de realismo, aunque resulte igualmente falso.

Pero si algo salva esta película es el reparto. Martin Sheen es un malo malísimo, Michael Jai White encarna al héroe con gran convicción y la siempre fantástica Melinda Clarke es una asesina embutida en cuero. Y el rey de la película: John Leguizamo como el Payaso, un demoníaco personaje que en esta versión ve todos sus diálogos restaurados y es lo mejor del film sin duda. Todos ellos se lanzan a darle vida a esta absurda historia llena de tópicos.

Como ya he mencionado, creo que es imposible que alguien que no hubiese vivido los 90 se la pueda tomar como otra cosa que una terrible película. Y, repito, muchos que sí los vivieron pensaran más o menos lo mismo. Sin embargo, puede que sea terrible, pero desde luego no es mediocre. Pasada de vueltas, sí. Con efectos visuales ridículos, también. Y también muy divertida, muy entretenida y muy absurda. No es que la vaya a recomendar a nadie, puede que me ciegue la nostalgia, pero con esta versión la película se redime para mi gusto.