He de admitir que soy el primer sorprendido en el tipo de reflexiones y consideraciones sobre arte, sexo, muerte y violencia que ha provocado en mí el visionado de Herschell Gordon Lewis: The Godfather of Gore (2010), documental dirigido por Frank Henenlotter y Jimmy Maslon, hace nada editado en DVD.
Para poner en situación a los neófitos, Herschell Gordon Lewis es un reputado publicista más conocido por su trabajo como director durante los 60 y 70 de películas de bajo presupuesto y creador del gore como género. Sus películas son pura y demencial exploitation, ni buenas ni malas: son de Herschell Gordon Lewis. El documental hace un recorrido por la carrera de este peculiar cineasta con entrevistas al propio Lewis, su compinche David F. Friedman, colaboradores de sus películas, así como de los expertos Joe Bob Briggs, Henenlotter y John Waters.
Para los que conocen la obra de este director es un documental esencial y, también, muy divertido ya que está plagado de geniales anécdotas y gente como Broggs, Henenlotter y Waters son siempre entretenidos. Para los que no la conozcan puede ser la oportunidad perfecta para introducirse en un mundo delirante, además de pasar un rato divertido disfrutando de una gran galería de personajes extravagantes.
Las reflexiones o consideraciones a las que he hecho mención fueron generadas por un comentario de Waters y por fragmento de las escenas eliminadas incluídas en el DVD dedicado a otro género al que contribuyó a crear Lewis: las
roughies. Por cierto, hay un momento muy divertido en las escenas eliminadas en el que Henenlotter muestra una rarísima novelización de
Blood Feast (Herschell Gordon Lewis, 1963), novelización que Waters en el documental se muestra ansioso por descubrir ya que es la única que le falta y pide que si alguien la encuentra se la mande.
Waters comenta como en estas películas, la sangre y las escenas de asesinatos están filmadas como si fueran escenas de sexo. Todo el sexo que en aquel momento no se podía mostrar en pantalla queda sustituido por escenas de sangrientos asesinatos. Esto se enlaza (yo lo enlacé, no en el documental), con la creación de las
roughies.
Para aquellos que no hayan visto los documentales
Schlock! The Secret History of American Cinema (2001) de Ray Greene o
American Grindhouse (2010) de Elijah Drenner, les explicaré brevemente que eran las
roughies. Desde finales de los 50 y durante la primera mitad de los 60 se popularizaron unas películas llamadas
nudie cuties que mostraban a gente desnuda -principalmente mujeres, claro- en campos nudistas o posando. Sólo se mostraban pechos y traseros, nada de genitales, y no había sexo. Gente paseando desnuda por el bosque, jugando al tenis o tomando el sol. Muy pronto se quemó el género (se hicieron unas 300 películas de este tipo, sin contar los cortometrajes que se mostraban en los locales de burlesque). Cuando el género estaba condenado a desaparecer debido a su candidez e inocencia (repito que no había sexo, ni siquiera erotismo), fue entonces que Lewis y Friedman rodaron
Scum of the Earth (Herschell Gordon Lewis, 1963), película con unas gotas de erotismo en la que se añadió un nuevo elemento: violencia.
Así, las
roughies son películas en las cuales se muestran desnudos y escenas de violencia. La aparición de este género se explica por la frustración provocada en unos espectadores ansiosos de emociones más fuertes de las que proporcionaban las
nudies. El sexo no se podía mostrar en pantalla, así que era sustituido por violencia. Lo cual no deja de ser perturbador. Los
roughies, significativamente, desaparecieron en los 70 con la llegada del cine porno a las pantallas de los cines.
Vemos, entonces, que el excesivo puritanismo y la censura llevó a la creación de algo peor que lo que en un principio se quería prohibir. Y cuando digo "peor" me refiero a que la candidez de las
nudies fue sustituida por la sordidez de films como
Olga`s House of Shame (Joseph P. Mawra, 1964) en la cual se simulan escenas de torturas y abusos de jóvenes chicas. Son películas que no me gustan ni las encuentro mínimamente entretenidas (no tienen nada que ver con
Scum of the Earth o otros títulos previos, son básicamente tortura y violencia), igual que las
nudies, son increíblemente aburridas, es una cuestión de gusto personal, no que vaya yo ahora a condenar y juzgar películas.
El sexo y la muerte son partes esenciales de nuestra existencia, y como tales deben estar presentes en el arte, ya sea filmado, escrito, pintado o cantado. También resulta interesante el uso del sexo, la muerte y, en este caso, la violencia, como sustitutos o metáforas. En las
roughies, la violencia era el sustituto del sexo que no se podía mostrar en pantalla, en
Saló o los 120 días de Sodoma (
Salò o le 120 giornate di Sodoma, 1975) el director Pier Paolo Pasolini utiliza las humillaciones y los abusos como alegorías de las injusticias sociales y los abusos del poder. La diferencia entre las r
oughies y, por ejemplo, el film de Pasolini está en que las primeras lo hacen de forma inconsciente y el maestro italiano lo hacía de forma consciente.
Esto me llevó al reciente fenómeno de las mal llamadas
torture porn. Estas películas son como las
roughies del siglo XXI, siendo mucho más explícitas en cuanto a efectos especiales. Por un lado, este genero se creó a raíz del éxito de
Hostel (Eli Roth, 2005) y
Saw (James Wan, 2004), la mayoría (con notables excepciones) son muy inferiores a las películas que las originaron y también parece que es un género que ha ido de capa caída rápidamente. Por otro lado, ¿es posible que represente de forma inconsciente aspectos de nuestra sociedad? En un principio se habló de la sociedad post ataque a las Torres Gemelas y el clima de inseguridad y miedo en que se sumergió el mundo como origen de estos films. O, tal vez, se debe al insaciable apetito por las emociones fuertes en un espectador cada vez más insensibilizado. ¿Hay alguna relación entre estos films extremadamente violentos y el furioso puritanismo que parece resurgir atacando de manera casi histérica películas como
A Serbian Film (
Srpski film, Srdjan Spasojevic, 2010) o
The Human Centipede II (Full Sequence) (Tom Six, 2011)?
¿Qué opináis? ¿Alguna idea? De momento, os vuelvo a recomendar el fantástico documental
Herschell Gordon Lewis: The Godfather of Gore.