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18 sept 2026

La disparatada parada de los monstruos (Freaked)

 

 


Creo que nos ha pasado a todos. Hay veces que nos cruzamos con películas que parece que quieren evitarnos. Como si el destino nos quisiera impedir que las viésemos. Esto me pasó con La disparatada parada de los monstruos (Freaked, Alex Winter, Tom Stern, 1993), que durante mucho tiempo parecía esquivarme. Supe de ella en las páginas de Fangoria, cuando la editó en España Ediciones Zinco y leía sobre películas que era demasiado joven para ver (lo que no me detuvo nunca ni le importó a los dependientes del videoclub). Pero no la vi en cines ni me la encontré en ningún videoclub. Luego se editó en DVD pero se agotó en nada. Tras tanto tiempo, me parecía que descargarla era hacer trampa, quería verla bien. Luego, la encontré en Prime pero solo estaba doblada no en versión original, de nuevo me negué a verla si no podía verla bien. Finalmente, 33 años después de que se estrenara, llegó a mis manos en una lujosa edición en 4k de 4 discos. La compré sin haber visto siquiera un trailer y no se me ocurrió hasta justo antes de ponerla en el reproductor "¿y si resulta que es una mierda?"

Ricky Coogan (Alex Winter), una vanidosa estrella de Hollywood, su mejor amigo Ernie (Michael Stoyanov) y Julie (Megan Ward), una activista, acaban convertidos en monstruos debido a los dementes experimentos de Elijah C. Skuggs (Randy Quaid). Junto al resto de monstruos víctimas de Skuggs, Ricky, Ernie y Julie intentarán escapar de las garras de Skruggs.

Desde que la película arrancó supe que estaba hecha para mí. Freaked es una comedia bizarra, delirante, surrealista y absurda que utiliza un tipo de humor que me encanta. Pensad Monty Python + los cómics EC + punk y el resultado será parecido al tipo de comedia que es Freaked. Esto también hace fácil de entender porqué la película se convirtió en una cinta de culto, incluso si no hubiera sufrido lo que sufrió durante su estreno. Alex Winter y Tom Stern empezaron vendiendo la idea de una película de terror cómica protagonizada por el grupo Butthole Surfers, aprovechando la fama que Winter había adquirido como coprotagonista de Las alucinantes aventuras de Bill y Ted (Bill & Ted's Excellent Adventure, Stephen Herek, 1989). Obviamente, la idea no interesó a ningún estudio pero sí hacer una comedia con Winter como protagonista. Así que, con la ayuda del guionista Tim Burns, Winter y Stern convirtieron el guion en algo más cómico, en sintonía con la serie que entonces estaban realizando con gran éxito en la MTV The Idiot Box. Finalmente, la película entró en producción en Fox, cuyo jefe de estudio entonces, Joe Roth, estaba acostumbrado a dar luz verde a películas que no eran las típicas producciones de Hollywood como El almuerzo desnudo (Naked Lunch, David Cronenberg, 1991).

A pesar del complicado rodaje, debido a los complejos efectos de maquillaje utilizados para dar vida a los monstruos, todo parecía avanzar a buen ritmo. Los problemas para la película empezaron durante la posproducción, cuando se produjo un cambio de régimen en la Fox. La nueva directiva no sabía qué hacer con la película y decidieron enterrarla. Eso quería decir estrenarla en unos pocos cines para cumplir contrato y no gastar en publicidad. Freaked fue, obviamente, fracaso.

Pero, al igual que muchas de las películas de este blog, la película empezó a convertirse en un título de culto cuando se editó en video. No solo por su estilo de comedia, también por la cantidad de talento en el reparto, muchos amigos de Winter como un no acreditado Keanu Reeves como un hombre perro revolucionario. Y otro motivo por el que se convirtió en cinta de culto es por su diseño de producción, logrando un aspecto visual increíble y memorable.

Por supuesto, los más memorable de la película es el trabajo de maquillaje y efectos especiales. Para dar vida a las criaturas de Freaked se reunieron los talentos de las compañías de Screaming Mad George, Tony Gardner y Steve Johnson. Y, para darle un aspecto más único, los Chiodo Brothers le añadieron efectos de animación stop motion. Los animatrónicos, los maquillajes, la animación... La película es un auténtico festival para los sentidos en este aspecto, en especial comparada con lo que se hace hoy día. Aunque he de decir que mi freak favorito es, posiblemente, el más sencillo: Sock Head, al que da voz Bobcat Goldthwait, que como su nombre indica es una persona con una cabeza que es una marioneta de calcetín. Los ojos rastafaris con ametralladoras también son un punto álgido.

Con su estilo punk y Looney Tunes para mí fue un placer de principio a fin. Me hizo reír a carcajadas y me maravillaron los diseños de algunas de las criaturas que aparecen. Como ya he dicho, es de esas películas que parece que han hecho especialmente para que uno las disfrute. La recomiendo a todo el mundo que no la conozca o que el destino haya intentado que no vea.

 

11 may 2026

Pánico (Bakterion)

 


 

El blues es un estilo musical donde la maestría está, no tanto en los acordes, como en la habilidad para mezclar un número de acordes limitado. Hay películas que funcionan de la misma manera, su interés radica en cómo maneja un argumento conocido más que en el argumento en sí. Un perfecto ejemplo de ello es Pánico (Bakterion, Tonino Ricci, 1982).

Un accidente en un laboratorio ha convertido a un importante científico en un mutante sediento de sangre. Su ayudante, la doctora Jane Blake (Janet Agren), trata de encontrar un antídoto no solo para la condición mutante del doctor, también para la enfermedad contagiosa que lleva consigo. El capitán Kirk (David Warbeck), sin relación con el Enterprise, debe dar caza al mutante y detenerlo antes de que la ciudad sea arrasada a bombazos, ya que las autoridades creen es la mejor manera de lidiar con el asunto.

Bakterion se beneficia de un reparto que estaba habituado al cine de terror y serie B, prácticamente de culto. Los protagonistas, David Warbeck y Janet Agren, se encontraban en un momento álgido de sus carreras, justo antes de que los cambios en el mercado en Italia cambiara por completo y empezara la decadencia en todos los niveles contaminando también sus respectivas carreras. También en el reparto nos encontramos a José Lifante, nombre clave en el fantaterror español, que había aparecido ya en un puñado de clásicos del género. Todos ellos cumplen con sus respectivos papeles con su habitual eficacia, pretendiendo ser ingleses en esta Inglaterra creada en localizaciones españolas, algo peculiar ya que era más habitual ambientar este tipo de películas en Estados Unidos. O debería decir "Estados Unidos" más bien.

Pero, ¿de qué tipo de película estamos hablando? Bueno, supongo que no necesita mucha aclaración para el aficionado: un experimento con resultados mutantes/monstruosos se escapa de un laboratorio y debe ser detenido antes de que cause una catástrofe. Uno de los primeros y mejores ejemplos de este tipo de historia se trata del clásico El experimento del Dr. Quatermass (The Quatermass Xperiment, Val Guest, 1955). Desde entonces, la trama se ha ido reciclando llegando casi hasta nuestro días, con notables ejemplos ochenteros como Mutant (John "Bud" Cardos, Mark Rosman, 1984). Hasta Chuck Norris protagonizó una de estas historias en Furia silenciosa (Silent Rage, Michael Miller, 1982). Bakterion adopta un tono y estilo que ya entonces eran "vieja escuela". Aunque hay algunos desnudos gratuitos y escenas sangrientas, entonces casi exigidos en la serie B de la época, el director Tonino Ricci le imprime un aire casi nostálgico a la película. Tiene más en común con títulos de los 50 y 60 del siglo XX que con títulos contemporáneos.

Esta manera de hacer a la vieja usanza es lo que hace la película atractiva para mí. Siempre me han gustado las monster movies de los 50/60, ya se trate de monstruos gigantes aplanando ciudades o experimentos científicos huyendo por las calles y dejando un rastro de urbanitas estropeados. Contribuye también al placer que obtengo de la película que los efectos especiales están muy bien hechos, teniendo en cuenta época y presupuesto, e incluso se le añade un toque trágico a la criatura.

En definitiva, disfrutaréis de Bakterion dependiendo de cuánto os gusten este tipo de películas de experimento a la fuga. Para mí, resulta una entretenida caza al mutante con un reparto de culto.

 

17 abr 2026

La mansión de Cthulhu

 


 

Juan Piquer Simón fue uno de los últimos supervivientes de la gran época dorada del cine de género en España, aguantando cuando muchos se retiraron o se vieron obligados a dejar el fantaterror. Para cuando llegaron los 90 del siglo XX, Piquer Simón trabajaba con presupuestos muy bajos, pero no por ello cejó en su empeño de crear un cine fantástico y de aventuras reminiscente de los seriales matinales que tanto le influyeron. Un ejemplo de ello es La mansión de Cthulhu, una película lovecraftiana realizada con más ambición que medios.

Un grupo de ladrones toma como rehenes al mago Chandu (Frank Finlay), a su hija Lisa (Marcia Layton) y a su ayudante Félix (Frank Braña). Liderados por Hawk (Brad Fisher), los ladrones obligan a Chandu a llevarlos a su casa. Lo que no saben los ladrones es que Chandu ha estado experimentando con un extraño volumen llamado Cthulhu, lo que ha provocado que abra una puerta a horrores cósmicos que habitan más allá de nuestra realidad. Y estos horrores están a punto de liberarse.

Piquer Simón no adaptó ningún relato en particular de H. P. Lovecraft, sino que se inspira en el mundo del escritor de Providence, utilizando algunos de sus motivos narrativos, y le añade algunos toques de Edgar Allan Poe. Los diálogos, en especial en inglés, son bastante malos y no funcionan cuando intentan ser modernos o darle un toque criminal. Eso está a la par del reparto que, con excepción de los veteranos Frank Finlay, Frank Braña y Emilio Linder, ofrece interpretaciones terribles y exageradas. Lo que explica que sus filmografías sean más bien cortitas, pero también le añaden diversión a la película en los momentos flojos cuando no sucede nada sobrenatural. Por suerte, todo lo que atañe a Finlay y su historia funciona, manejando bien los elementos lovecraftianos y aprovechando unos excelentes maquillajes a pesar del poco dinero que tenían para efectos.

Piquer Simón durante el inicio de su carrera estaba pendiente de las modas, filmando películas que encajaban con lo que los espectadores podían estar buscando en un momento dado y, en ocasiones, adelantándose a las modas. Pero para cuando llegamos a esta película, su cine tenía un aire casi nostálgico, todavía bebía de los seriales y el pulp, en un momento en que ya se veían como algo pasado de moda. Pero es algo que yo aprecio en esta película ya que, como no sigue para nada las modas del momento en que fue realizada, resulta atemporal con el toque justo de nostalgia. Claro, hoy día la trama de unos delincuentes cuyas andanzas criminales se mezclan con una historia de terror nos resulta familiar y conocida, pero entonces todavía resultaba relativamente novedosa. Creo que una de las primeras veces que se utilizó, por lo menos que yo sepa, fue en el film Más allá del terror (Tomás Aznar, 1980), así que es posible que influyera en la película de Piquer Simón.

La mansión de Cthulhu no es la mejor película de Piquer Simón, no es la mejor adaptación que se ha hecho del trabajo de H. P. Lovecraft y tampoco estará en la lista de las mejores películas de terror de la historia de nadie. Pero es entretenida, las muertes son imaginativas, los efectos están bien resueltos y tiene momentos muy logrados. En otras palabras, es una sólida película de terror de serie B con la que pasar un buen rato.

 

15 dic 2025

The Oily Maniac (You gui zi)

 


 

Procedente del folclore malayo, la leyenda del orang minyak cuenta como, tras hacer un pacto con el diablo, un hombre se transformará en esta criatura y atacará a mujeres inocentes. Esta leyenda ha sido llevaba al cine en diversas ocasiones, pero la versión más conocida fuera del sudeste asiático es la que realizó el director Ho Meng-Hua The Oily Maniac (You gui zi, 1976).

Shen Yuan (Danny Lee) es un joven que se quedó cojo debido a la polio. Esta cojera le crea un complejo de inferioridad, en especial cuando la mujer de la que está enamorado, Lin Chung Yue (Ping Chen), se fija en otro y tampoco se da cuenta de que hay otra mujer que sí está enamorada de él, Li Hsiao-li (Lily Li) la cual intenta salvar a Shen de si mismo. Cuando Shen descubre las injusticias que se cometen a su alrededor sumado a su frustración amorosa, acaba usando un amuleto para convertirse en un orang minyak. Transformado en este monstruo, Shen va matando a los malvados que ve a su alrededor.

El film de Ho Meng-Hua se desvía de la leyenda original para convertir a lo que era una criatura diabólica en una especie de justiciero sanguinario. Esta decisión puede que tuviera como objetivo atenuar el impacto de los violentos ataques del orang minyak, ya que Meng-Hua hace todo lo posible por llenar la película de elementos propios de la exploitation como generosas dosis de violencia sangrienta y sexo. La película hace todo lo posible por presentar a las víctimas del monstruo como auténtica escoria, lo peor de lo peor, para que te alegres cuando quedan destrozados y mutilados, así se añade también un mensaje moral sobre cómo la injusticia es castigada, introducido de manera nada sutil en dos textos, uno al inicio y otro al final.

El terror se introduce en la historia no por los ataques a las víctimas, sino por cómo Shen va perdiendo el control y la cordura, degenerando a medida que avanza el film. Ver a una buena persona destruirse llevaba por el odio y los celos le aporta tragedia a la historia, dándole un toque dramático que, al igual que el mensaje moral, quiere hacer de la película algo más que un encadenamiento de escenas pasadas de vuelta.

Pero las intenciones detrás del mensaje moral o las dosis de tragedia no importan, lo que importa es que The Oily Maniac es una película tremendamente entretenida, como suele ser la norma en las películas de Ho Meng-Hua. Una mezcla de elementos exploitation pero realizados con maestría y talento. Un monstruo exótico e inusual le dan el toque final perfecto a una recomendable cinta de terror al estilo Shaw Brothers.

 

31 oct 2025

Terror antológico asíático

 


 

Para aquellos aficionados y/o interesados en el cine asiático fue un gran momento cuando, a partir de finales del siglo XX y principios del XXI, se hizo relativamente más fácil que llegaran títulos de esa filmografía. En particular si hablamos del cine de terror, que es un género que siempre lo tiene más fácil para viajar. Y más aún si hablamos de títulos como Three... Extremes (Sam gang 2, Fruit Chan, Park Chan-wook, Takashi Miike, 2004), una película antológica que reunía a tres directores de renombre, dos de ellos entonces muy populares en occidente como eran Takashi Miike y Park Chan-wook. Y poco después llegaría la secuela Three Extremes 2 (Sam gang, Peter Ho-Sun Chan, Kim Jee-woon, Nonzee Nimibutr, 2002). Que claro, en realidad se trataba de la primera parte, titulada Three, pero que llegó a occidente más tarde gracias al éxito de Three... Extremes.

Three fue concebida por el productor y director Peter Ho-Sun Chan con la idea de expandir el mercado asiático, que se generara curiosidad en cada país por el cine que hacían sus vecinos. El objetivo era superar la barrera lingüística y hacer énfasis en las cosas en común que tenían a través del terror, que es el género más universal y que mejor viaja.

El film se abre con Memories, dirigida por Kim Jee-woon. Jee-woon era entonces el director más desconocido, pero pronto llamaría la atención a escala internacional con películas como 2 hermanas (Janghwa, Hongryeon, 2003), El bueno, el malo y el raro (Joeun nom, napun nom, esanghan nom, 2008) y Encontré al diablo (Angmareul boatda, 2010). El segmento se centra en dos personajes, un hombre que no recuerda qué le ha sucedido a su esposa y una mujer que se despierta amnésica e intenta reunir pistas para volver a casa. Para el aficionado al género no será demasiado difícil determinar qué es lo que ha sucedido, pero saber al cabo de dos segundos qué ha pasado no importa tanto como la atmósfera que crea el director. Jee-woon logra generar inquietud en el espectador gracias a su habilidad a la hora de crear imágenes y momentos, de ahí que la simplicidad de la historia juega más a su favor que en contra.

El segundo segmento es The Wheel de Nonzee Nimibutr. Aunque se basa en elementos propios de la cultura tailandesa, en el fondo tiene una moral bastante cercana al estilo EC de historias de terror, con un personaje castigado por sus transgresiones de forma truculenta y aterradora. En Tailandia existen dos disciplinas artísticas que interpretan leyendas e historias mitológicas, pero son consideradas de forma distinta: "Hun lakhon lek", en la que los intérpretes utilizan marionetas tienen mucho prestigio y gozan de fama y dinero, y "Khon", en la que los intérpretes utilizan máscaras y no tienen ni el prestigio ni la fama ni el dinero de la primera. De ahí que cuando un maestro de Hun Lakhon lek muere, sus codiciadas marionetas son robadas por un maestro de rival de Khon. Y, como es de esperar, este robo trae consigo una serie de desgracias, muertes y posesiones que destruye el pueblo y a sus habitantes, provocados por la maldición de las marionetas sobre el ladrón. Es el segmento más truculento, pero, a pesar del exotismo, el tipo de historia resulta bastante familiar demostrando lo universal que puede ser el terror.

El tercer segmento es Going Home de Peter Ho-Sun Chan, que, aunque originalmente no iba a dirigir este segmento, ofrece una historia que arranca como la clásica historia de fantasmas asiática, pero da un giro bastante interesante. Todo arranca cuando un policía y su hijo se mudan a un complejo de apartamentos de capa caída. El hijo pronto empieza a ver el fantasma de un niña y desaparece. Su padre empieza a buscarlo y así descubre que un vecino que parecía cuidar de su esposa paralizada en realidad está cuidando del cadáver de su esposa. Lo hace con la creencia de que siguiendo un proceso propio de la medicina china hará que la esposa resucite. Hay un clásico conflicto entre aceptar las influencias exteriores y mantener las tradiciones culturales. Este segmento también tiene un toque de romanticismo gótico que le da un aire distinto al de los dos segmentos anteriores.

Three ofrece estilos muy distintos a la hora de contar una historia de terror, demostrando que el reduccionismo con el que se trata el género fantástico al estilo asiático desde Occidente es un enfoque equivocado que deja fuera mucha de la riqueza del género.

 


 

Three... Extremes (Sam gang 2, 2004), como ya he explicado, es la secuela que llegó en primer lugar a nuestras pantallas. Aunque Fruit Chan no era conocido, Park Chan-wook y Takashi Miike sí lo eran gracias a Old Boy (Oldeuboi, 2003) y Audition (1999), respectivamente.

Dumplings de Fruit Chan abre el film con un trama sobre dumplings hechos con la carne de fetos que da a entender porqué al título del film se le añadió el "extremes". El argumento tiene como tema la obsesión por la eterna juventud y los extremos a los que la gente está dispuesta a llegar para mantener la belleza física eterna. Un tema que, por desgracia, se ha mantenido actual, con las redes sociales alimentando la obsesión por la juventud eterna y los filtros para crear una belleza aparente. La protagonista, interpretada por Miriam Yeung, se convierte en un monstruo mientras por fuera va ganando belleza, en una especie de eco caníbal del retrato de Dorian Gray.

Cut de Park Chan-wook tiene una historia más simple para que el director pueda dar rienda suelta a su estilo visual. Eso sí, aunque la historia sea simple no deja de ser bastante retorcida, partiendo de la clásica premisa en la que un psicópata toma a una pareja prisionera en su casa. El director utiliza la lucha de clases como fondo del argumento, que sirve también para crear algunos momentos brutales, salpicados siempre de humor negro. Chan-wook exprime al máximo sus habilidades estéticas en los 40 minutos (aproximadamente) que dura su segmento, ofreciendo al espectador un experiencia realmente visceral.

Y llegamos a Box, el segmento dirigido por Takashi Miike. Sin duda, este es mi fragmento favorito, teniendo en cuenta las dos películas. Miike se había labrado una reputación como director violento, creador de películas extremas y brutales en Occidente. Pero aquí el director sorprende con una historia onírica y críptica, adelantando algo de lo que Miike podría desarrollar en el futuro. Sin dejar nunca claro qué es realidad y qué es fantasía, la historia mezcla sueños y recuerdos dejando vía libre al espectador para que interprete lo que ha visto.  Kyôko (Kyôko Hasegawa) es una escritora que tiene visiones de su hermana gemela, que al parecer murió cuando tenía diez años. Explicar más sería destripar la historia, pero sí puedo decir que, mientras la vamos descubriendo, la interpretación más obvia puede no ser la más acertada. Pero esta es la belleza de este segmento, que es más como una poesía visual que una clásica historia de terror.

Box es mi segmento favorito, pero puede que el vuestro sea Going Home o Cut. Sea como sea, entre estas dos fantásticas antologías encontraréis suficiente diversidad y exotismo para satisfacer todos los paladares, del más exigente al que solo quiere pasar un buen rato con un par de pelis de miedo.

 

12 sept 2025

The Cat (Lo mau)

 


 

Hay pocos directores que puedan decir que terminaron su carrera en el cine por todo lo alto, pero Ngai Choi Lam desde luego es uno de ellos. Su última película como director fue The Cat (Lo mau, 1991), una locura que culminó de manera genial una carrera llena de títulos demenciales.

Como The Seventh Curse (Yuen Chun Hap yu Wai See Lee, Ngai Choi Lam, 1986), The Cat se basó en una novela de Kuang Ni. El autor utilizó el pseudónimo de Wisely para escribir toda una larga serie de novelas en las que un precedente de Mulder se dedica ha investigar casos extraños, muchas veces relacionados con extraterrestres o fenómenos paranormales. Wisely era también el nombre del protagonista de estas aventuras y en The Cat está interpretado por Waise Lee (en The Seventh Curse fue interpretado por Chow Yun Fat). En The Cat, Wisely investiga las extrañas actividades de un misterioso trío que resulta estar formado por una princesa (Gloria Yip), un hombre mayor llamado Errol (Siu-Ming Lau) y un gato que parece más inteligente y hábil de lo que seria un gato normal. Este trío de personajes son visitantes de otro planeta, que están aquí para parar la sangrienta invasión de una especie extraterrestre malvada.

Aunque resulta obvia la influencia de algunas de las situaciones de la película, en particular El terror no tiene forma (The Blob, Chuck Russell, 1988) y La invasión de los ultracuerpos (Invasion of the Body Snatchers, Philip Kaufman, 1978), el mayor mérito de The Cat es que resulta impredecible. Incluso teniendo en cuenta que el argumento es muy común, una clásica historia de invasión extraterrestre, el desarrollo no lo es, así como tampoco las bizarras secuencias en las que el director sumerge al espectador. Posiblemente la más memorable es una increíble pelea entre el gato espacial y un perro policía. Como, obviamente, los animales reales no podían llevar a cabo la pelea, que incluye llaves de artes marciales y saltos en el aire, se utilizaron una diversidad de técnicas para hacerla realidad, desde animales mecánicos a animación stop-motion. Los animales reales se utilizaron solo para primeros planos y reacciones, lo que hace que la pelea sea una delicia de ver, además de muy divertida (más sabiendo que no se maltrataron animales, lo que no habría sido extraño en aquella época). Pero mi secuencia favorita, además de la ojiplática secuencia final, es la que nos muestra como el alien malvado, una especie de hongo espacial carnívoro, se deshace de un grupo de policías. Es el tipo de secuencia que solo se podría ver una película de Ngai Choi Lam y en el cine extremo de Hong Kong de la época.

The Cat también contiene escenas de acción más habitual en el cine de Hong Kong, pero con un toque demencial, para que no desentone con el resto de la película. Es lo que acaba de redondear esta joya con la que Ngai Choi Lam se despidió del cine. En la película se ve de fondo la angustia por lo que sucedería en 1997, cuando Hong Kong regresa al control chino. Teniendo en cuenta que el gobierno chino no permite las películas con contenido sobrenatural, ¿es posible que Choi Lam emigrara de Hong Kong hacia Estados Unidos por esa razón? Lo desconozco, es pura especulación, pero lo que es seguro es que esta película es un fantástico broche de oro a una carrera que transitó por el lado más salvaje y loco del cine.

 

11 sept 2025

Historia de Ricky (Riky-Oh/Lik wong)

 


 

Desconozco la razón, pero estaba convencido de que ya había comentado Historia de Ricky (Riki-Oh aka Lik wong, Ngai Choi Lam, 1991) en este blog. Pero preparando una entrada para otra película de este director realicé una búsqueda entre las entradas del blog y descubrí, con no poca sorpresa, que esta obra cumbre del cine extremo no aparecía. Alguna vez me había pasado que escribía un artículo sobre una película sobre la que ya había escrito, sin embargo es la primera vez que me pasa lo contrario.

La razón por la que estaba convencido de que ya había escrito sobre Historia de Ricky es que es un título mítico, sobre todo entre los de mi generación. Cuando, entre finales de la década de los 90 y primeros 2000, empezaron a llegar títulos del cine asiático en vídeo y DVD, previamente imposibles de ver para el típico adolescente sin muchos medios, este fue uno de esos títulos cuya fama se propagó más rápido que una noticia falsa en Tik Tok. Algo solo comparable a las películas de John Woo.

Sobre el papel, Riky-Oh no parece nada del otro mundo. Nos encontramos en el futuro: el año 2001. Las prisiones son llevadas por empresas privadas, lo que ha hecho que acaben convertidas en centros de corrupción. Riky-Oh (Louis Fan) es encarcelado tras vengar la muerte de su prometida, al poco de llegar se enfrentará con las diferentes bandas que pueblan la cárcel y a un alcaide corrupto. Sí, el argumento parece el mismo de otros tantos dramas carcelarios, si bien con un toque futurístico. Pero esta adaptación de un manga creado por Masahiko Takajo y Saruwatari Tetsuya, es de todo menos típica. Llena de personajes grotescos y casi inhumanos, Riky-Oh deja una huella indeleble debido a la extrema y grotesca ultraviolencia con que Ngai Choi Lam ilustra las peleas que lleva a cabo el protagonista, con golpes imposibles capaces de reventar estómagos y personajes que utilizan su propio intestino para estrangular a un combatiente.

Ngai Choi Lam, tras unos inicios no muy destacables en Shaw Brothers, se reveló como un experto en el cine extremo y pasado de vueltas cuando empezó a trabajar en Golden Harvest. Riky-Oh es la película en la que su estilo llega a la cumbre. La mezcla de la violencia de tebeo con lo grotesco y el body horror llenan esta cinta de culto de momentos memorables, pero la habilidad de Choi Lam va más allá de simplemente acumular escenas bizarras. El director imprime a la historia un estilo energético y cinético que logra dar vida al mundo en que se mueve Riky-Oh, evitando resultar repetitivo o cansar al espectador con su oleada de sangre y puñetazos.

Historia de Ricky se ha mantenido como un film de culto no solo entre los de mi generación, sino que nuevas generaciones continuamente descubren esta obra maestra. Una gran manera de descubrir a un director cuya filmografía está llena de maravillas como esta.

 

4 abr 2025

Devil Fetus (Mo toi)

 


 

Nunca habría pensado que llegaría un momento en mi vida en que si alguien me preguntara si he visto alguna película con un feto asesino, podría contestar que, de hecho, he visto varias. Y, sí, el feto diabólico que se menciona en el título en inglés de Devil Fetus (Mo toi, Hung-Chuen Lau, 1983) solo aparece unos segundos en pantalla, pero cuenta lo mismo, creo yo. Además, está película tiene mucho más delirio, locura y terror que ofrecer al espectador además de la breve aparición de un feto diabólico.

Aquí es normalmente donde hago una sinopsis de la película sobre la que se centra el artículo. Pero para llegar al centro de la trama tendría que hacer muchos destripes, debido a la episódica manera en que se construye. Se puede decir que todo arranca cuando la abuela Cheng (Sha-Fei Ouyang) acompañada de una de sus nueras asiste a una subasta benéfica. Cuando se pone en subasta una extraña figura de jade, la nuera se ve forzada a comprarla después de que parezca que la figura se gira para mirarla directamente. A partir de aquí tiene lugar toda una serie de fenómenos extraños, muertes grotescas, violaciones demoníacas, posesiones y batallas místicas con demonios.

El director Hung-Chuen Lau ha ejercido principalmente como director de fotografía, trabajando con directores como Ringo Lam y Sammo Hung. El talento de Lau se demuestra en cómo consigue que esta película de bajo presupuesto tenga un aspecto fantástico, dando la impresión de que fue mucho más cara de hacer de lo que fue en realidad. El hecho de la lógica narrativa sea secundaria realmente no importa, cuando el director nos regala secuencia fantástica tras secuencia fantástica. Mete en una batidora influencias occidentales y orientales para crear un cóctel de momentos terroríficos, surrealistas y delirantes. Tenemos lo que es en realidad el prólogo, lo que sucede después de que se compra la figura de jade, que nos ofrece ya un par de escenas impactantes. Luego, el desarrollo de la historia, con las posesiones, es más tranquilo pero igualmente contiene momentos ojipláticos. Y llegamos a la última media hora de la película, una de las más increíbles y alucinantes que os podréis encontrar en esta y tres o cuatro realidades más. Para añadirle surrealismo, la banda sonora de la película está llena de temas cogidos de las bandas sonoras de otras películas, sin pagar derechos por supuesto, como, por ejemplo, Humanity -Pt. 1 que Ennio Morricone compuso para la obra maestra La cosa (The Thing, John Carpenter, 1982).

Aunque la historia que se cuenta en el fondo es una historia de posesiones, está contada de manera que te provoca esa deliciosa sensación de no saber qué pasará a continuación. ¿Qué nueva secuencia demencial tiene planeada el director? Y cuando alguien que ha visto cosas como Death Bed: The Bed That Eats (George Barry, 1972), The Seventh Curse (Yuen Chun Hap yu Wai See Lee, Ngai Choi Lam, 1986) o Seeding of a Ghost (Zhong gui, Kuen Yueng, 1983) os dice que Devil Fetus es imprevisible, no es algo que se dice a la ligera. Devil Fetus es más efectiva porque, como ya he dicho, Lau era un director con un gran talento para lo visual, lo que hace que sea doblemente efectiva. En definitiva, una joya del cine demente muy recomendada a los que no tengan miedo de adentrarse en el lado más salvaje del cine, que ahora se puede disfrutar sin censura.

 

14 feb 2025

Isla de Sangre: Donde vive el terror

 


 

Creo que ninguno de los responsables de la creación de las películas que conforman la saga de Blood Island se habría imaginado nunca que, décadas después de ser estrenadas, aún se hablara de ellas y se siguieran viendo. Concebidas como una manera de hacerse un hueco en el circuito de cines independientes y autocines americanos, estas películas son una única mezcla de exotismo, sexo y gore. Coproducidas entre Estados Unidos y Las Filipinas, a pesar de contar con bajos presupuesto, el resultado final superaba muchas de las películas exploitation de presupuesto semejante que se producían en Estados Unidos.

Los productores Kane W. Lynn y Irwin Pizor estaban al frente de Hemisphere Pictures, una compañía que se especializaba en películas realizadas en Las Filipinas creada a principios de los 60 del siglo XX, ya que Lynn se había enamorado del lugar cuando pasó por allí cumpliendo el servicio militar. Estas películas, dirigidas por Gerardo "Gerry" de León y Eddie Romero, eran principalmente cintas bélicas de acción, que aprovechaban los escenarios naturales de la zona. Pero sus películas no acababan de funcionar en el mercado norteamericano. Sam Sherman, luego un conocido distribuidor, trabajaba entonces en el departamento de marketing de Hemisphere y aconsejó a Lynn y Pizor que se olvidaran de las películas bélicas, que el cine de terror era el género que tenía más fácil llamar la atención del público al que iban dirigidos y hacerse un hueco en la taquilla americana. Lynn recordó que habían producido una película unos años antes que habían vendido a la televisión. Siguiendo el consejo de Sherman, decidieron reestrenar la película en cines, cosechando un sorprendente éxito. Esta película era La isla del terror (Terror Is a Man, Gerardo de León, Eddie Romero, 1959).

William Fitzgerald (Richard Derr) es el único superviviente de un naufragio cuyo bote llega a la costa de una isla misteriosa, donde es rescatado por sus habitantes. Esta isla se ha convertido en la base de operaciones del doctor Charles Girard (Francis Lederer), donde lleva a cabo sus experimentos lejos de ojos curiosos. Junto al doctor Girard en la isla vive su esposa Frances (Greta Thyssen), que desea volver a la civilización y dejar atrás los experimentos de su marido. William siente curiosidad por los experimentos del doctor Girard, en particular cuando lo que parece un peligroso animal ha escapado y atacado a distintas personas. William también siente curiosidad por Frances, aunque de otro tipo. Pronto se descubre que lo que se ha escapado no es un simple animal, sino un mutante creado por el doctor Girard.

El argumento de Terror Is a Man es un obvio derivado del clásico de H. G. Wells La isla del doctor Moreau, que entonces solo se había adaptado una vez en la fantástica La isla de las almas perdidas (Island of Lost Souls, Erle C. Kenton, 1932). El presupuesto solo permitía una criatura y no toda una isla de monstruos, pero los temas habituales en las pelis de mad doctors están ahí. La película se centra al principio en construir una historia compleja alrededor de los personajes, algo más melodramática de lo que era habitual en las películas americanas. Este aspecto era en el que se centraba Eddie Romero, mientras que Gerry de León se centraba más en buscar la manera más interesante de filmar cada escena. La suma de los intereses de Romero y De León son los que hacen destacar estas películas, con un guion y una imagen muchos más cuidada y trabajada que el de otras películas de terror exploitation de la época. La película tiene un aspecto cercano al cine negro, jugando con las sombras para crear texturas y aprovechar al máximo el blanco y negro.

También sorprende la calidad de Terror Is a Man porque es algo que no te esperas en lo que era una típica película de autocine, que además empieza avisando que sonará una alarma para indicar cuándo han de cerrar los ojos los espectadores más impresionables en las escenas más fuertes. Que teniendo en cuenta que originalmente fue filmada en 1959, ya os podéis imaginar que no son demasiado fuertes para el público actual.

El film arranca con la imagen de un plano, señalando que la acción transcurre en la ficticia Isla de Sangre. Este será el elemento que unirá las películas que se producirán después del sorprendente éxito de Terror Is a Man.

 

 


 

Las novias del monstruo (Brides of Blood, Gerardo de León, Eddie Romero, 1968) fue la primera de las secuelas que se estrenó desarrollando el concepto de Blood Island. No es una secuela, exactamente, ya que no continua la historia de Terror Is a Man, pero se trata de otra historia de terror en la que la isla hará honor a su nombre.

El doctor Paul Henderson (Kent Taylor), acompañado de su esposa Carla (Beverly Powers acreditada como Beverly Hills), viaja a la Isla de Sangre para determinar si ha tenido algún efecto perjudicial en el lugar la radiación de las pruebas nucleares que se hicieron allí décadas antes. En el mismo barco viaja Jim Farrell (John Ashley), miembro del Cuerpo de Paz que viaja a la isla para enseñar a los indígenas a construir sistemas de irrigación, mejorar las cosechas y que la vida allí sea más productiva y algo más fácil. Al poco de llegar, Alma (Eva Darren) les informa con dolor que su pueblo ha retomado prácticas que se consideraban parte del pasado. El doctor Henderson, Carla y Jim descubren que estas prácticas consisten en escoger mediante sorteo que mujeres se ofrecerán como sacrificio a una monstruosa criatura que aparece por las noches. Por si eso fuera poco, la radiación ha provocado diversas mutaciones en la flora y la fauna. Y también aparece el misterioso Esteban Powers (Mario Montenegro), a quien los indígenas temen y que puede que sepa más de lo que parece a primera vista de lo que sucede en la isla.

De las cuatro películas que conforman la serie Blood Island, esta es la que más me gustó.  Posiblemente por su argumento de puro pulp que incluye sacrificios de vírgenes a monstruos, criaturas mutantes, árboles asesinos y un memorable villano monstruoso. Por supuesto, el protagonista se enamora de la hija del jefe del pueblo y, por supuesto, será entonces elegida para el sacrificio poniendo a prueba el valor de nuestro protagonista. Elementos clásicos y familiares en el mejor sentido de la palabra, ofreciendo 97 minutos de puro entretenimiento, aderezados con escenas de terror e impresionantes efectos gore teniendo en cuenta la época y el presupuesto.

Esta película se puso en marcha debido al sorprendente éxito de Terror Is a Man y esta también se convirtió en un éxito, cimentando el potencial de la franquicia. En esta entrega se incorpora un elemento importante en las siguientes películas: el actor John Ashley, que había aparecido en algunas producciones de la AIP, entre las que destacan las beach movies que protagonizaron Annette Funicello y Frankie Avalon. Ashley era una especie de Ricky Nelson de Hacendado que se enamoró de Las Filipinas (y al parecer también de las filipinas) y se convirtió en protagonista de las siguientes entregas.

 

 

 


 

En Mad Doctor of Blood Island (Gerardo de León, Eddie Romero, 1969) John Ashley es el doctor Bill Foster, que llega a la Isla de Sangre para ofrecer sus servicios como médico a los indígenas. En el mismo barco en el que llega el doctor Foster también viajan Carlos López (Ronaldo Valdez), que quiere reencontrarse con su familia y pasado en la isla, y Sheila Willard (Angelique Pettyjohn), quien busca encontrar a su padre (Tony Edmunds) quien lleva años viviendo en la isla perdido en una bruma de alcohol, y es el interés romántico del doctor Foster. Al llegar a su destino, se encuentran que la población vive aterrada por la presencia de unas misteriosas criaturas de sangre verde que atacan a los habitantes de la isla sin piedad. ¿Es posible que el misterioso doctor Lorca (Ronald Remy) y sus experimentos tengan algo que ver? Claro que sí, la cuestión es si nuestros protagonistas sobrevivirán a la locura del doctor Lorca o se sumarán a su lista de víctimas.

Esta película tiene uno de los inicios más memorables no solo de la franquicia sino del cine exploitation de terror de la historia, ideado por los responsables de marketing de Hemisphere Pictures. Como las criaturas que aparecen en la película tienen la sangre verde, se les ocurrió repartir en los cines que proyectaban Mad Doctor of Blood Island unos sobres con "sangre verde" (colorante verde con azúcar) para que fuera bebido por los espectadores y evitar que estos se contaminaran y acabaran convertidos en criaturas monstruosas de sangre verde. Pero antes de beberlo, los espectadores debían recitar el juramento de la sangre verde. Para ello se añadió un prólogo a la película en la que unos adolescentes (el público objetivo para el que estaba pensada la película) escuchaban una voz en off que les recitaba el juramento, gracias a un rótulo los espectadores podían hacerlo también. Al parecer, muchos lo hacían, como parte de la diversión del film, poniéndose de pie en la sala y bebiendo la sangre verde tras recitar:

"Yo, una criatura viva de la entidad cósmica, estoy preparado para entrar en el reino de aquellos escogidos para que se les permita beber los fluidos de la Esmeralda Mística aquí ofrecidos. Me uno a la Orden de la Sangre Verde con una mente abierta y por los poderes de este líquido estoy preparado para ver las antinaturales criaturas de sangre verde sin miedo a ser contaminado."

Una vez todo el mundo estaba listo para ver las criaturas antinaturales de sangre verde, empezaba la película propiamente dicha. Y de forma igualmente memorable, con una mujer desnuda corriendo por la selva perseguida por ya os podéis imaginar qué (al parecer la muchacha no había bebido los fluidos de la Esmeralda Mística).

Hay una escena bastante desagradable, en la que los habitantes de la isla sacrifican cerdos y cabras para aplacar a los monstruos que los atacan, que siendo Las Filipinas a finales de los 60 se ve que se sacrificaron de verdad un par de cabras y de cerdos. Dejando de lado este momento, la película es otro divertimento en el que se acumulan las escenas gore y el terror clásico monstruoso. En esta entrega también se eleva el cociente melodramático, con un despliegue de complejas relaciones e historia pasada que obliga al espectador a prestar más atención a lo que sucede entre los personajes que los experimentos del doctor Lorca. A la mínima te puedes despistar y ya no sabes quién era el romance de quién o quién fue infiel con quién. Lo cual no le resta diversión a la película, todo lo contrario.

El argumento tiene algunos puntos de conexión con Terror Is a Man, pero eso no impide a esta entrega brillar con su propia luz verdosa. Seguramente es la más gore de todas, con personajes que acaban con sus entrañas esparcidas a sus pies, y de las más delirantes.

 

 

 


 

Cada entrega de esta saga había sido más exitosa que la anterior. Bestia de sangre (Beast of Blood, Eddie Romero, 1970) siguió la misma tónica, siendo la más taquillera de toda la saga. Es la única que se podría calificar de secuela, ya que arranca momentos después del final de Mad Doctor of Blood Island. Se descubre que una de las criaturas no estaba tan muerta como se pensaba y acaba con los supervivientes de la anterior entrega en el sangriento inicio. El único que se salva es el doctor Bill Foster, el personaje que interpretó John Ashley (que es el único actor de Mad Doctor of Blood Island que regresó para la nueva entrega).

El doctor Foster regresa a la Isla de Sangre para saldar las cuentas con el doctor Lorca (Eddie Garcia). A pesar de que no le hace gracia al buen doctor, al viaje se apunta la periodista Myra J. Russell (Celeste Yarnall) que investiga lo sucedido en la isla. Al poco, será secuestrada por los esbirros del doctor Lorca, cuyos nuevos experimentos han logrado mantener a la cabeza del monstruo de la anterior entrega separada de su cuerpo, con el que experimenta con distintas cabezas de diversa procedencia.

Como ya he mencionado, esta fue la entrega más taquillera de la saga. Posiblemente debido al cambio de tono, ya que el film es una película de delirantes aventuras en la jungla con toques de terror más que una pura película de terror. El cambio le favorece, centrándose más en la acción y evitando que se hiciera repetitiva (en especial cuando las ves todas seguidas poniendo en peligro tu cordura). Pero los momentos que destacan para mí no son tanto las escenas de acción como las escenas en las que discuten el doctor Lorca y la cabeza del monstruo, que se llama, lo creáis o no, Dom Ramón.

Este es un divertido y entretenido cierre a esta peculiar saga. Una serie de películas de terror delirantes, cargadas de litros de sangre y desnudos gratuitos, que hará las delicias de los amantes a la serie B y al cine de culto más loco.

 

18 oct 2024

Rabia Salvaje (Primal Rage aka Rage - Furia primitiva)

 


 

Durante el siglo XXI, el género de los "rabiosos asesinos", al estilo Rabia (Rabid, David Cronenberg, 1977), y el de zombis se han mezclado hasta ser casi sinónimos, sobre todo a partir del éxito de 28 días después (28 Days Later, Danny Boyle, 2002). Pero, como otras tantas supuestas innovaciones modernas, era algo que ya se había hecho en el pasado, como en La invasión de los zombis atómicos [Incubo sulla città contaminata, Umberto Lenzi, 1980]). La obra maestra de culto Demons (Dèmoni, Lamberto Bava, 1985) es el perfecto ejemplo de esta mezcla de géneros, en la que se añade la posesión demoníaca. Inspirada por el éxito de Demons, se estrenó Rabia salvaje (Primal Rage aka Rage - Furia primitiva, Vittorio Rambaldi, 1988), otra curiosa mezcla de géneros que ha sobrevivido desde la oscuridad del VHS al lujo del 4K.

Frank Duffy (Mitch Watson) es un periodista universitario que trabaja en destapar los crueles experimentos sobre animales que lleva a cabo el doctor Ethridge (Bo Svenson). Frank intenta reclutar a su amigo Sam Nash (Patrick Lowe) para que le ayude a colarse en el laboratorio pero Sam opta por no involucrarse en actividades ilegales. Lo cual resulta ser un acierto por su parte, ya que el mono que libera Frank no es un animal cualquiera, sino el sujeto de un experimento por parte del doctor Ethridge que buscaba una cura para el Alzheimer pero lo que ha conseguido es que los sujetos se conviertan en rabiosos mutantes. Frank resulta infectado, alterando su personalidad y también su cuerpo. A medida que los infectados aumenten, Sam y el interés amoroso Lauren (Cheryl Autt) intentarán detener la infección y sobrevivir a los mutantes rabiosos que les persiguen.

Primal rage fue una coproducción italoamericana, rodada en Estados Unidos con actores americanos y dirigida por el italiano Carlo Rambaldi. El guion fue escrito por Umberto Lenzi y James Justice bajo el nombre Harry Kirkpatrick, como hicieron también en Pesadilla en la playa (Nightmare Beach aka Welcome to Spring Break aka Nightmare Beach: La spiaggia del terrore, Umberto Lenzi como Harry Kirkpatrick, 1988). Esta mezcla hace que la película pueda pasar por ser una producción americana pero, al mismo tiempo, tiene esos toques extraños y exóticos de las producciones italianas que querían pasar por americanas.

Como ya he mencionado, es posible que el éxito de Demons inspirara la producción de esta película, ya que el maquillaje de los infectados a medida que van mutando recuerda al de los endemoniados del clásico de Bava. Pero no es un demérito, los efectos especiales y de maquillaje son sobresalientes teniendo en cuenta el presupuesto. Lo cual no es extraño, pues corrieron a cargo del maestro Carlo Rambaldi, que se encargó de los efectos a pesar del bajo presupuesto ya que el director era su hijo, una suerte para la película en especial durante la masacre del clímax.

Pero los efectos no son lo único a destacar de esta película. Resulta muy entretenida y divertida gracias a la manera en que trata la historia. Los infectados van degenerando, mental y físicamente, pero su personalidad no desaparece del todo, añadiendo dosis de interesante drama. Por supuesto, los que eran despreciables antes de infectarse, luego son mucho peores. Las interpretaciones son competentes y efectivas, ayudando a que funcione la historia en los momentos importantes.

Primal Rage es una producción de serie B que consigue ser un perfecto ejemplo de lo mejor de la serie B. Un film entretenido con toques extravagantes, escenas gore y logrados momentos cómicos, regado todo con una infecciosa banda sonora ochentera a más no poder a cargo de Claudio Simonetti. Una delicia para los aficionados al género.


27 oct 2023

The Abomination

 

Cuando empecé a aficionarme al género de terror de niño, lo que más me llamaba la atención al principio era el gore. Una película repleta de litros de sangre y mutilaciones te daba la sensación de estar viendo algo tabú, prohibido, especialmente cuando tienes poco más de doce años. Luego llegó un momento en que me quedé saturado de tanta pierna suelta y cabeza rodando, cuando empecé a explorar más el género en todas sus vertientes y estilos (tal vez ahora me gustan tanto las películas de terror italianas de los 70 y 80 por la mezcla de lo psicológico, lo artístico y lo visceral). Pero aunque empecé a apreciar más el género en sus vertientes más psicológicas, artísticas y maduras, no acabé de perder el gusto por el gore. De vez en cuando, todavía hoy, me apetece ver algo que sea un festival de vísceras en pantalla. Y The Abomination (Bret McCormick, 1986) es exactamente eso, pero también algo más.

La aparición del mercado del vídeo en Estados Unidos se tradujo en una gran explosión de cineastas independientes que, si bien no podían competir con los estudios en los cines, tenían la oportunidad de triunfar en las hileras de los videoclubes, más democráticas que los cine dominados por los grandes de Hollywood. Bret McCormick y Matt Devlen fueron dos de estos soñadores con ganas de meterse en el mundo del cine, aunque fuera empezando por abajo. McCormick se inspiró en Herschell Gordon Lewis, Frank Henenlotter y Roger Corman como pioneros a la hora de hacer mucho con muy poco. Tras una mala experiencia con la primera película que hicieron juntos, Tabloid (editada en 1989 pero rodada cuatro años antes), una cinta antológica que se salió de tiempo de rodaje y presupuesto, McCormick y Devlen se propusieron reunir 20.000 dólares y rodar dos películas, cada una por 10.000 dólares y con sendos rodajes de diez días. De este modo se buscaba maximizar recursos y fondos. La primera que se tenía que haber rodado era Ozone: The Attack of the Redneck Mutants (Matt Devlen, 1986), que acabó siendo editaba en vídeo antes, pero Devlen no tenía a punto ni el guion ni la preproducción, así que la primera en rodarse fue la película de McCormick, The Abomination.

10.000 dólares de presupuesto. 10 días de rodaje. Un argumento de 20 páginas que servía de guía, creando los diálogos en el momento de rodar la escena. Media docena de personas como equipo, cuando uno no actuaba estaba haciendo sonido o efectos especiales. Hay que tener todo esto en cuenta para entender el encanto de la película, además de daros una pista para ver si es el tipo de película que os gustará o no. Comparada con otros títulos de la época, que tiraban más hacia el camp y la parodia, The Abomination tiene un tono más serio, aunque hay escenas claramente humorísticas, además de una historia bastante interesante. Muchas películas de la época (y la razón por la que me acabaron saturando) es que no tenían una historia que contar, sino una excusa que les permitiera crear las escenas gore, como una película porno hilvana las escenas de sexo. Pero a pesar de que no había un guion, sino un breve tratamiento, está claro que McCormick tenía muy claro que contar.

Todo empieza con Cody (Scott Davis), un joven cada vez más preocupado por la obsesión de su madre Sarah (Jude Johnson) con un telepredicador evangelista, el hermano Fogg (Rex Morton). A pesar de que se ha sometido a análisis médicos que han salido negativos, la madre de Cody está convencida de que tiene cáncer. Y una noche, extasiada viendo al hermano Fogg, expulsa lo que parece un tumor. Ese tumor se introduce dentro de Cody para reproducirse, así que Cody empieza entonces a expulsar más de estos tumores, a los que va alimentando con todas aquellas personas que se cruzan en su camino, de este modo la abominación va creciendo y creciendo...

Cocinando la historia, McCormick utilizó diversos ingredientes, mezclando Cronenberg y Corman, que acabaron de transformarse durante la posproducción. Fue entonces cuando McCormick le añadió diálogos narrativos en off, en los que Cody discute con un psiquiatra si lo que estamos viendo ha sucedido realmente o se trata de alucinaciones. Este añadido le da al film un aire onírico, una sensación de extrañeza que se agudiza con el inicio, que concentra todo la película en dos minutos, y la repetición de una escena con distinto audio. Estas peculiares decisiones narrativas tienen una explicación práctica: lograr que The Abomination llegara a los 90 minutos, ya que de otro modo no la aceptarían para ser distribuida. Pero esto no hace que la película sea menos peculiar y extraña, una personalidad propia que la hizo sobrevivir entre el océano de películas de micropresupuesto estrenadas en vídeo durante este efervescente periodo. Algo que la hizo memorable y que fuera recordada, llegando hasta nuestros días a pesar de que no fue editada en DVD o Blu-ray hasta hace poco, circulando en muy caras ediciones en VHS.

Ver hoy día esta película en un flamante Blu-ray es una experiencia, bueno, exactamente igual que hace casi 40 años. Fue rodada en Super 8, luego se pasó a vídeo. Como no se pensó en conservar los negativos, la calidad de imagen es la que tenía en VHS. La compañía que la edita, Visual Vengeance, que se especializa en películas rodadas directamente en vídeo, incluye un mensaje esperando que la calidad (o ausencia de) no sea impedimento para que se disfrute la película. Y no lo es, te ayuda a recrear de forma exacta como era ver este tipo de películas en la era del vídeo, además de que The Abomination es lo suficientemente bizarra y gore para que su calidad de cinta VHS juegue a su favor y no vaya en contra.

Una historia extraña, litros de sangre y gore pasado de vueltas. The Abomination está recomendada a los amantes del cine de terror de serie Z hecho con más ganas que medios.

7 mar 2023

Descenso al infierno (El sueño del demonio) (Dream Demon)


 

La definición "película de culto" se usa muy a la ligera hoy día, cuando es difícil encontrar películas que sean realmente de culto. Es decir, películas que se estrenaron y desparecieron completamente, desconocidas excepto para unos pocos fieles que las mantuvieron vivas. Este es el caso de Descenso al infierno (El sueño del demonio) (Dream Demon, Harley Cokeliss, 1988) que desapareció después de que las compañías que la produjeron entraron en bancarrota allá por los 90 del siglo XX. Pero su director Harley Cokeliss no se dio por vencido y estuvo tres décadas buscando el negativo y quién tenía los derechos para poder resucitar el film.

Diana (Jemma Redgrave) está muy emocionada por su próxima boda con el héroe de las Malvinas Oliver (Mark Greenstreet). Sin embargo, su felicidad pronto se agría cuando es acosada por una pareja de periodistas, Paul (Jimmy Nail) y Russell (Timothy Spall), que buscan descubrir morbosos detalles de la feliz pareja. Además, Diana empieza a experimentar unas vívidas pesadillas, que se hacen cada vez más reales. Sueños que empiezan cuando se traslada a vivir a la casa que será el futuro hogar de la pareja. Mientras, Jenny (Kathleen Wilhoite), una joven americana de visita en Inglaterra, se acerca a la casa donde vive Diana, ya que Jenny siente que tiene una fuerte conexión con esa casa, sin saber por qué. Es entonces que las dos se ven atrapadas en una onírica pesadilla creada por la casa.

Decir que Dream Demon es una película de casa encantada se ajusta al argumento pero, a la vez, no tiene nada que ver con lo que trata la película o su desarrollo argumental. Vamos, es una historia de casa encantada en el mismo sentido que se podría decir lo es la novela La casa de las hojas de Mark Z. Danielewski. El film se empezó a gestar como una imitación de Pesadilla en Elm Street (A Nightmare on Elm Street, Wes Craven, 1984). Pero a medida que se fue desarrollando el guion, este se fue apartando cada vez más del clásico de Wes Craven para convertirse en algo completamente distinto. Una transformación que se completó una vez Cokeliss se unió al proyecto.

Es un film que, para simplificarlo, trata sobre represión y trauma. Dos mujeres que se unen para combatir sus demonios de la mente que la casa hace reales, atrapando a cada una en las pesadillas de la otra. Por si esto no fuera bastante, los dos periodistas de prensa amarilla también quedan atrapados en la casa, lo que hace que sus cuerpos empiecen a mutar y degradarse, haciendo que lo peor de sus naturalezas aflore aumentado.

La trama de Jenny trata sobre un trauma de infancia, algo bastante habitual en el género, si bien la interpretación de Katlheen Wilhoite le añade interés. Más interesante es la trama de Diana, que arranca como una sátira de la situación creada alrededor de la boda de Diana Spencer con el entonces príncipe Carlos de Gales (se casaron el 29 de julio de 1981) y cómo la prensa amarilla había tratado a Lady Di, de ahí el nombre del personaje. Esto se mezcla con la represión sexual, despertando miedos a medida que se acerca la noche de bodas. En una entrevista con la actriz Jemma Redgrave, incluida en la edición en Blu-ray de Arrow, esta da una interesante lectura que no se me había ocurrido. Redgrave señala que los miedos de Diana posiblemente se originen en que es lesbiana y, debido a la moralidad de la época, no había explorado su sexualidad. Una lectura que explica muchas cosas, además de que el trauma de Diana es la que aporta la imaginería onírica más interesante a la película.

Cuando la película se ve hoy día, teniendo en cuenta la vida y el destino que sufrió Lady Di, resulta premonitoria de forma inquietante. También resulta muy moderna por su tema central de amistad femenina. En todo caso, es un film de terror onírico muy interesante, hoy día se diría "terror elevado" -una etiqueta que odio, las películas me encantan-, que merece ser redescubierto como lo está siendo ahora.

11 ene 2023

Mad God

 
 
Phil Tippett es un renombrado creador de efectos visuales, que antes de pasarse al mundo digital fue un maestro de la stop-motion, colaborando con directores como George Lucas, Steven Spielberg y Paul Verhoeven. En 2021 se dio a conocer su primera película como director: Mad God (2021), que permite al espectador explorar un mundo oscuro y delirante cuidadosamente creado a mano.

Mad God no es un film tradicional con un argumento tradicional. Arranca con The Assassin, enviado por The Last Man (Alex Cox), sin un motivo o razón clara (no hay diálogos en el film), en un viaje por un mundo extraño, demente, infernal con un objetivo que nunca queda claro. En este mundo de eterna oscuridad, Tippett muestra su arte con la stop-motion, que aparece mezclada con otras técnicas como filmación en vivo, que utiliza para crear un itinerario para el espectador que lo llevará por los lugares más oscuros del inconsciente colectivo. La película refleja toda la maldad y locura de nuestra sociedad, introduciendo también elementos mitológicos y de la cultura pop, como el monolito de Kubrick.

Al iniciarse la película, pensé que se trataba de un explorador que transita por el infierno como si fuera un Dante moderno. Si bien luego me di cuenta de que no era el caso, no estaba muy lejos de la inspiración de Tippett, que surge de las pinturas de El Bosco en las que retrataba el infierno según su imaginación. Otras inspiraciones fueron las pinturas de Pieter Brughel el Viejo, la obra de Carl Jung, el animador Karel Zeman (pionero a la hora de mezclar distintas técnicas y humanos con animación), Ray Harryhausen y un millón de cosas más. No por nada la película ha tardado treinta años en estrenarse.

Tippett empezó a trabajar en el proyecto hacia finales de los 80 del siglo XX, pero tuvo que dejarlo de lado para trabajar en la animación de Robocop 2 (Irvin Kershner, 1990). Finalmente decidió aparcar el proyecto definitivamente con la revolución digital que trajo consigo Parque Jurásico (Jurassic Park, Steven Spielberg, 1993). Una década más tarde, mientras se encontraba archivando material de sus trabajos pasados, las secuencias realizadas de Mad Dog llamaron la atención de los animadores que trabajaban para Tippett en su estudio. Empezó así un proceso en el que durante años fueron trabajando en distintas secuencias, como manera de mantener en forma los músculos artísticos tras completar los efectos en grandes producciones de Hollywood. El empujón final para completar el film vino por parte de amigos (como Dennis Muren y el mencionado Alex Cox), y estudiantes de arte voluntarios, más financiación via Kickstarter.

El trabajo valió la pena. Mad Dog es un impresionante logro artístico de una gran riqueza visual. La edición en Blu-ray incluye dos audiocomentarios y cada vez que volvía a ver la película para escuchar los comentarios descubría algo nuevo entre sus imágenes llenas de horror y una bella fealdad mutante. Además de admirar el trabajo manual artístico que requirió la película, está tan llena de ideas originales y únicas que se pasa muy rápido, aunque resulta algo sobrecogedor la cantidad de impactos visuales que se lanzan al espectador.

Poética pesadilla, viaje alucinatorio, Mad Dog desafía cualquier intento de meterlo en una caja con una clara definición. Es un film único que proporciona una expericiencia sin igual a quién se deje atrapar por él.

23 dic 2022

El diablo metió la mano (Idle Hands)

 

Estoy seguro que no soy al único que le pasa, pero a veces, cuando se es aficionado al cine de culto, de género, trash, serie B y demás, te pasas gran parte del tiempo explorando (hace un tiempo por videoclubes, hoy por la web) buscando rarezas, buscando esa joya desconocida de la que nadie ha oído hablar. Una consecuencia de eso es que muchas veces las películas más populares que se estrenan en el cine se te pasan, pensando que ya tendrás tiempo de verla más adelante mientras te felicitas por haber encontrado a punto de desintegrarse una copia de una peli de terror italiana de los 80. Es lo que me pasó con El diablo metió la mano (Idle Hands, Rodman Flender, 1999), bastante popular en su día, aunque en Estados Unidos fue un fracaso de taquilla ya que se estrenó tras el tiroteo de Columbine y fue víctima de la histeria censora posterior. La película me fue mencionada muchas veces cuando se estrenó por compañeros de clase pero han tenido que pasar algo más de veinte años hasta que por fin la he visto.

Hay otras razones por las que no me interesó verla en su día. El argumento me parecía que simplemente alargaba a hora y media la batalla con la mano poseída que Bruce Campbell mantenía en Terroríficamente muertos (Evil Dead II, Sam Raimi, 1987) y dudaba que la pudiera superar. El protagonista Devon Sawa tampoco me decía nada, ya que solo lo conocía de haberlo visto en la portada de las revistas adolescentes que leían compañeras de clase, aún faltaba un tiempo para que se estrenara Destino final (Final Destination, James Wong, 2000) (sí que iba al cine a ver religiosamente cualquier cosa que atufara a slasher).

El argumento gira en torno al joven Anton (Sawa), un vago que hace poco más que existir, como diría el sabio Fry. Hasta que su monótona existencia es destruída cuando descubre que los recientes asesinatos que han tenido lugar en la ciudad son responsabilidad de su mano, al parecer poseída por una entidad diabólica. La mano también asesina a los amigos de Anton Mick (Seth Green) y Pnub (Elden Henson), aunque la muerte no impide que sus reanimados cadáveres intenten ayudar a su amigo. La única que parece saber cómo acabar con la mano asesina es Debi LeCure (Vivica A. Fox), una especie de Van Helsing que sigue el rastro de muerte y destrucción que deja la mano a su paso saltando de humano en humano.

Tras la marcha del director que fue contratado en primer lugar, el proyecto cayó en manos de Rodman Flender, que había trabajado bastante en televisión dirigiendo episodios, pero la única película que había dirigido era Leprechaun 2 (1994), una secuela algo sosa comparada con la original. Sin embargo, Flender resultó ideal para la película, enfatizando los elementos terroríficos, sin dejar de lado la comedia, e introduciendo un estilo visual cercano al terror italiano de Mario Bava y Dario Argento. Una decisión muy acertada ya que la década de los 90 del siglo XX no destaca por ser visualmente muy interesante, pero eso no significa que, obviamente, no esté llena de elementos muy propios de la época como la banda sonora y el vestuario, algo de esperar teniendo en cuenta que estaba dirigido a un público joven. De todos modos, hay elementos habituales entonces que no aparecen, como el racismo casual y la homofobia, lo que ha ayudado a que la película se haya conservado bastante bien.

En fin, más vale tarde que nunca. He de reconocer que, a pesar de mis dudas, Idle Hands me pareció una entretenida comedia de terror. Los personajes no son muy originales, pero son bastante divertidos y mantienen el interés de la historia. Entiendo que se haya convertido en una cinta de culto, manteniéndose popular a pesar de que, como he mencionado al principio, el film fue un fracaso de taquilla. Una nueva evidencia de que no se ha de juzgar una película por lo que hace en taquilla sino por cómo se mantiene viva con el paso del tiempo.

13 may 2022

Mutación asesina (The Borrower)

 

La década de los 90 del siglo XX no tiene muy buena reputación en lo que se refiere al cine de terror. Parece que el género estaba muerto durante gran parte de la década, pero, a pesar de su mala fama, todavía se estrenaban buenas películas y rarezas como Mutación asesina (The Borrower, John McNaughton, 1991).

Por sus terribles y monstruosos crímenes, a una criatura alienígena se le impone el peor castigo imaginable: ser desterrado a la Tierra. Se le muta el cuerpo para que adapte forma humana, pero la mutación no es totalmente efectiva: la cabeza explota al poco de llegar al planeta y el cuerpo vuelve a retomar su forma original hasta que se detiene el proceso insertando una nueva cabeza, que el extraterrestre arranca sin muchos miramientos del cuerpo más cercano. La inspectora Diana Pierce (Rae Dawn Chong) será la encargada de investigar los bizarros asesinatos del apodado "cazacabezas".

John McNaughton debutó a lo grande con Henry, retrato de un asesino en serie (Henry: Portrait of a Serial Killer, 1986). La película no ha perdido un ápice de fuerza desde que se estrenó, sigue siendo una de las mejores películas jamás rodadas sobre un asesino en serie. Recientemente la volví a ver debido a la nueva edición limitada que ha editado Arrow Video, y me sorprendió que también es una película bastante divertida. Como La matanza de Texas (The Texas Chain Saw Massacre, Tobe Hooper, 1974), resulta tan brutal y oscura la primera vez que se ve, que el impacto hace que uno no se percate del humor presente en la cinta. Así que, en perspectiva, no resulta tan sorprendente el cambio de registro entre Henry y la siguiente película de John McNaughton, Mutación asesina. El segundo trabajo de McNaughton como director se orienta hacia la comedia, negra pero igualmente comedia, con una historia que mezcla libremente ciencia ficción y terror.

The Borrower es algo irregular desde un punto de vista narrativo. Posiblemente debido a que fue una producción muy complicada. Originalmente producida por Atlantic Releasing, los ejecutivos de esta compañía le complicaron mucho las cosas a McNaughton. La intrusión de estos ejecutivos llegaron al extremo de provocar que el primer director de fotografía, Julio Macat, fuera despedido y que el experto en efectos especiales de maquillaje Kevin Yagher abandonara el proyecto. El bajo presupuesto también hizo que se tuviera que repensar toda la película, con un final más simple que el original tiroteo en una nave espacial para la que no había dinero. Pero mientras se encontraban rodando, Atlantic se hundió, debido a la larga serie de fracasos que habían estrenado, y McNaughton pudo concluir el rodaje a su aire sin la intervención del estudio. La parte negativa es que The Borrower se quedó sin compañía que la distribuyera y se pasó un tiempo acumulando polvo. Finalmente, fue editada en video donde poco a poco se fue convirtiendo en una cinta de culto.

Fue en las estanterías de un Blockbuster, ya extinto, donde descubrí esta película. Poco recordaba de ella, pero al volver a ver Henry me entraron ganas de repasar otra vez Mutación asesina. En su día seguramente no me impresionara demasiado, ya que había otras películas de criminales extraterrestres perseguidos por policías más "normales" como Dark Angel: Ángel de la muerte (Dark Angel aka I Come in Peace, Craig R. Baxley, 1989) que eran más de mi gusto (que conste que me sigue gustando Dark Angel). Pero en la actualidad, los toques bizarros y el humor negro del film los aprecio mucho más. No es una película para todos los gustos ni perfecta, como ya he mencionado es algo irregular, pero sus virtudes pesan más que sus defectos, especialmente cuando mezcla géneros y tono. Hoy en día es bastante fácil de encontrar, barata en blu-ray si bien solo en zona A, por lo que os invito a juzgarla por vosotros mismos.

28 ene 2022

Saga Leprechaun


 

Nadie me lo ha pedido ni nadie pedía que se hiciera pero lo he hecho. Un recorrido completo por la saga Leprechaun, el duende asesino más icónico del cine de terror. Podéis leer el artículo en Underbrain Mgz clicando aquí:

https://underbrain.com/cine/saga-leprechaun-el-duende/

Espero que disfrutéis con esta fantástica mezcla de terror y comedia, con los típicos altibajos pero con títulos ciertamente notables.