15 sept 2015

El corredor del laberinto: Las pruebas (Maze Runner: The Scorch Trials)

 
Los lectores habituales habréis notado que el ritmo de publicación de entradas ha sido bastante errático últimamente. Esto es debido a las vacaciones, tener que ir a pases de prensa y a que ya he pasado el primer resfriado de la temporada. Pero espero pronto recuperar el ritmo habitual de publicación. De momento os dejo con el enlace a la crítica que escribí para Underbrain Mgz de El corredor del laberinto: Las pruebas (Maze Runner: The Scorch Trials, Wes Ball, 2015):


Es un fantástico film que mezcla ciencia ficción, aventuras y acción. Tremendamente disfrutable, especialmente si habéis visto la primera parte.


9 sept 2015

Entrevista a la escritora Patricia Muñiz


A raíz de la publicación de su nueva novela Lizzie: la estudiante que vendió sus bragas y acabó convertida en obra de arte, disponible en Amazon.es tanto en formato e-book como en físico, le hice una entrevista a la escritora Patricia Muñiz. Una entrevista que espero os resulte interesante y haga que os pique la curiosidad lo bastante como para que le echéis un vistazo. Solo me queda agradecer a Patricia Muñiz el tiempo empleado contestando a mis preguntas.


1 ¿Cómo surgió la idea de la novela?  
Un día, hablando con un amigo sobre penurias económicas, me enseñó la web de una chica que vendía su ropa usada a fetichistas. No eran bragas. Se trataba de la ropa que ya no quería. Camisetas, calcetines, zapatos viejos... ¡Y lo vendía todo! Me pareció muy inspirador, así que escribí unas notas. Unos meses más tarde, un productor cinematográfico me pidió una idea para una novela erótica y Lizzie, la joven estudiante que vendía sus bragas por internet, acabó de tomar forma. Ese fue el germen de la historia. Así nació el personaje. Al principio, el trato con la productora era de proyecto conjunto, pero al final hemos pactado ir cada uno por su cuenta. 

2 Durante la documentación, ¿Encontraste alguna historia/suceso/cosa que acabara incluida en la novela? 
Sí. La trama es ficción, pero casi todos los pasajes están basados testimonios reales. Me entrevisté con vendedoras y clientes para documentarme de los aspectos que me resultaban más desconocidos. Sobre todo, la parte de la entrega en mano, es bastante fiel a lo que me contaron. Voy a confesarte que también he incluido anécdotas personales, pero no voy a decir cuáles son. Me gusta que sea así. Que esté todo mezclado. Que nada sea del todo real, pero tampoco falso.

3 ¿Tiene más peso lo sentimental/dramático que lo erótico o viceversa? ¿O has buscado un equilibrio?
 Hay un equilibrio y ha sido buscado. Creo que hay un hilo invisible que une todo, y es el morbo. Es cierto que Lizzie es una novela sentimental, dramática y erótica. Pero, por encima de eso, sobre todo es una historia morbosa que busca saciar la curiosidad más políticamente incorrecta. Lo que pasa que no encontré el modo de etiquetar la novela así en Amazon.

4 ¿Cómo definirías los conflictos emocionales de la novela (triángulo, parejas con problemas…)?
 Los definiría como muy actuales. Existe una brecha abismal entre el mundo tal y como era concebido antes de internet, y el de ahora. Seguimos con parámetros que nos empujan a movernos como se hacía en una época que ya no volverá, y eso crea conflictos. El modo en que nos relacionábamos cuando no existía internet más que al pasado, pertenece a una nueva “antigüedad”. Ahora todo va más rápido. Es más inmediato. Más fragmentado. Pero no todo es negativo, también se puede profundizar más. Por ejemplo, hay menos dificultades para conseguir información, para hacerse seguidor de los famosos, para saber lo que hacen a cada minuto, para obsesionarte con ellos. Conseguir cosas impensables hace unas décadas, está al alcance de la mano. Pero, librarse de la gran jaula de la tecnología es prácticamente imposible. El anonimato es más importante que nunca. Somos seres fragmentados. Tenemos muchas vidas. La que en realidad vivimos, la que mostramos en las redes y la que también usamos escondidos tras un nickname para transgredir sin dar la cara.  Hoy en día, sin salir de la habitación, uno puede ser un estudiante mediocre, a la vez que famoso youtuber con miles de seguidores y, además, tener una vida oculta, que nadie conoce y que satisface los deseos más extremos. Más o menos, ahí es donde nos encontramos y lo que es mejor (o peor), el puente con el viejo mundo hace tiempo que fue volado.  

5 ¿Qué te llama más la atención de este fenómeno de venta de ropa interior?
La intimidad que se crea entre clientes y vendedoras. Es mucho más que una transacción económica. Es algo secreto, clandestino. Es un auténtico ritual situado en un lugar extraño entre lo ceremonioso y el romance. Hay sentimientos verdaderos. Si las cosas van mal puede haber humillación, pero si van bien, se puede tocar el cielo. Entiendo perfectamente que ellas tengan sus clientes favoritos y que ellos adoren a sus vendedoras. 

6 En la novela también se trata, en una de las tramas, de la dificultad que aún hoy día encuentra la mujer para entrar en según que círculos. ¿Te has encontrado con dificultades parecidas?
Sí, y algo de eso sale reflejado en la novela. Hay ciertos círculos que son muy cerrados, por qué no decirlo. Funcionan por amiguismo puro y duro. De nada sirve el valor de tu trabajo, la originalidad o la oportunidad de la obra.  Si tienes capacidad de hacer sombra, sobras. Si no juegas a hacerles la pelota, sobras. Si no encajas en lo que suponen debería estar haciendo una señora de tu edad, sobras. Pero sería injusto no decir que en el camino también me he encontrado con gente maravillosa que me ha tendido la mano desinteresadamente, cuando menos lo esperaba y más lo necesitaba. Como todo en la vida, hay espinas y rosas.

7 A pesar de tratar fantasías y fetichismo, ¿te parece que es la novela más realista que has escrito?
Sí, por supuesto. He tenido que renunciar a las pinceladas de fantasía que acostumbro a poner en todo lo que escribo. Lizzie es ficción, pero no es una novela fantástica. Tal como dices, es la novela más realista que he escrito hasta el momento.

8 ¿Qué tipo de lector puede sentirse atraído por esta novela?
Cualquiera que se sienta a gusto con lecturas no estereotipadas. Los buscadores de tesoros se pondrán contentos.
¿Buscas algún tipo de lector en concreto?No, aunque tengo la sensación de llegar a un público joven femenino. Pero en las firmas de libros siempre me encuentro con gente de todas las edades. Chicos jóvenes, madres con hijas, hombres maduros… No sirve de nada pensar en un público objetivo. Conectas con el espíritu de las personas, no con su sexo ni con su edad. Hay que ser abierto de mente y tener altura de miras.

¿Qué encontrará el lector que se adentre en las páginas de Lizzie?
Encontrará sueños, sexo y secretos. Personas explicándose, las unas a las otras, en sus diversas personalidades. Encontrará tesoros, y quizás lo más importante, algunas respuestas a la vida.

10 ¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Vuelvo al género con un libro de relatos fantásticos, que es como volver al hogar. También tengo en el horno una novela que alegrará a quiénes esperaban que me alejara de lo erótico. Y hasta ahí puedo leer.


4 sept 2015

No querían matar, pero tampoco querían morir: Las colinas tienen ojos de Wes Craven

Cuando el lunes escribí mi breve nota sobre la muerte de Wes Craven, descubrí, para mi sorpresa, que no había escrito ningún artículo sobre su clásica película Las colinas tienen ojos (The Hills Have Eyes, 1977). Me sorprendió porque, dentro de la filmografía de este director, es uno de los títulos que más me gustan. Decidido a remediarlo, hoy nos adentraremos en el desierto para enfrentarnos al monstruo más cruel y peligroso que nos podemos encontrar: el ser humano.

Craven ha explicado que se inspiró en la leyenda del clan asesino de Sawney Beane. Esta leyenda cuenta que Beane y su clan asesinó y devoró cientos de viajeros a finales del siglo XVI en Escocia. Beane decidió que la vida de jardinero que llevaba su padre no era para él y se marchó junto a su esposa para hacer fortuna. Atrapados por una tormenta, encontraron una cueva muy profunda donde refugiarse. Por algún motivo, decidieron hacer de la cueva su hogar, robando y asesinando a viajeros incautos que pasaran por los caminos cercanos. Y en algún momento de su vida en la cueva, Beane y su familia se hicieron caníbales, empezaron a comerse a los viajeros que asesinaban, usando partes del cuerpo como decoración para la cueva en que vivían. Mediante el incesto, el clan Beane aumentó hasta crear una tribu propia de casi 50 individuos, entre hombres y mujeres. Tras 25 años de asesinatos, las autoridades acabaron con los Beane de forma bastante expeditiva: los hombres fueron torturados y ejecutados en público, las mujeres quemadas en hogueras. O al menos eso cuenta la leyenda.

Las colinas tienen ojos es la culminación de una etapa extremadamente interesante dentro del cine de terror americano. Como ya se ha comentado muchas veces, la guerra de Vietnam, el Watergate, las manifestaciones y protestas antibélicas, la lucha por los derechos civiles, crearon un poso social del que se alimentaron películas de terror particularmente violentas y explícitas. No me extenderé demasiado sobre este trasfondo social, ya que se ha tratado muchas veces, pero sí cabe señalar que el film de Craven es el momento álgido de este periodo, del que él mismo había sido de los primeros en contribuir con su película La última casa a la izquierda (The Last House on the Left, 1972), ya que con el estreno de La noche de Halloween (Halloween, John Carpenter, 1978) y Viernes 13 (Friday the 13th, Sean S. Cunningham, 1980) el género entraría en un nuevo periodo.

El film cuenta la terrible experiencia que sufre una familia que, después de que un accidente de coche haga que se queden varados en el desierto, es atacada por un clan de caníbales asesinos. Esta sencilla historia permite a Craven reflexionar sobre el lado oscuro, animal, que amenaza con destruir la superficie civilizada del ser humano. En este sentido, cabe destacar la estructura de la familia que protagoniza el film. En primar lugar tenemos al patriarca, Bob Carter (Russ Grieve), un policía retirado que funciona como representante de la autoridad. La matriarca es Ethel Carter (Virginia Vincent), una mujer que representa la religión. Luego tenemos la representación de la típica familia de clase media, en el matrimonio que forman la hija mayor de los Carter, Lynne (Dee Wallace), y Doug (Martin Speer), junto a su recién nacida hija. Completando el cuadro, tenemos a los representantes de la juventud, Bobby (Robert Houston) y Brenda (Suze Lanier-Bramlett), ambos rubios y atractivos, todo lo que debería ser el joven americano de rigor.

Por tanto, podéis ver que en el clan Carter queda representada la Gran Familia Americana. Cuando esta Gran Familia Americana es atacada por el clan que encabeza Papá Júpiter (James Whitworth) se verá obligada a deshacerse de su capa civilizada para poder sobrevivir. A mostrar su "lado feo". Algo a lo que están obligados a hacer si quieren sobrevivir, del mismo modo que las autoridades hacen lo que sea para poder sobrevivir al caos que representa el cambio (reflexionad sobre ello en las próximas elecciones y "el terrible caos" con el que algunos partidos intentan dar miedo al votante). Es interesante notar que en la película, según cuenta el viejo Fred (John Steadman), Júpiter nace siendo malvado y sobrevive en el desierto después de que su padre intente asesinarlo. De modo que el clan que se origina a partir de aquí es más realista que el representado en posteriores películas, y están allí por decisión propia, ya que fácilmente podrían volver a la civilización.

Observando la película por sus cualidades estrictamente cinematográficas, dejando de lado subtextos y alegorías, destaca por su efectividad a pesar de los 38 años pasados desde su estreno y el bajo presupuesto con el que fue rodada. Aunque hoy día se estrenan películas mucho más violentas y explícitas, el film de Craven funciona por la tensión y suspense con el que se rodean las secuencias de violento terror. En un momento del film podemos ver un póster roto de Tiburón (Jaws, Steven Spielberg, 1975), es la manera que tiene Craven de decir: "eso es el terror según Hollywood, esto es terror de verdad" (algo que llevaría a Sam Raimi a poner un póster roto de Las colinas tienen ojos en su clásico Posesión infernal [The Evil Dead, 1981], un guiño que Craven le devolvería poniendo Evil Dead en la televisión que Nancy mira en su habitación en Pesadilla en Elm Street [A Nightmare on Elm Street, 1984]). Un gesto que queda puntuado por ese plano final del rostro desencajado de un hombre que acaba de cometer un asesinato llevado por el instinto de supervivencia, un deliberado plano final que hace explícito el mensaje de Craven. Y es así ya que el director cambió el final original, más convencional (de hecho, el remake reproduce el final original del film de Craven), por este otro más efectivo y que mejor representaba su idea.

Las colinas tienen ojos es un clásico del cine de terror. Funciona hoy igual que en 1977 y sus temas siguen siendo actuales. Un film que ha sido muy influyente dentro del género, un título imprescindible para los aficionados. No se puede decir lo mismo de su secuela.
 
Sobre los distintos finales de este clásico podéis clicar este artículo




Las colinas tienen ojos, 2ª parte (The Hills Have Eyes Part II, Wes Craven, 1984): Necesitado de dinero y ante las dificultades de encontrar un estudio que le produjese el guion de Pesadilla en Elm Street, Craven rueda rápidamente esta continuación de su clásico. Según cuenta IMDB, la razón de que esta película se estrenara después de Pesadilla se debe a que se les acabó el dinero mientras la rodaban y se decidió terminar el film a toda prisa cuando Pesadilla se convirtió en un éxito, lo que explica que esta secuela esté llena de flashbacks aprovechando material de la primera película. Flashbacks bastante innecesarios (añaden solo unos cinco-seis minutos) pero dotan el film de su momento más recordado: el flashback perruno.

Teniendo en cuenta que Craven se desentendió de esta secuela y la borró de su filmografía, no sé si es necesario detenerse mucho en ella. Es una versión sin imaginación de la primera película. Un grupo de adolescentes son víctimas de dos miembros del clan del film original, lo que convierte el film en un slasher típico. A pesar de todo, es tan ridícula en algunas partes, que tampoco se puede decir que sea un film aburrido. Vedla solo si sois muy, muy, muy completistas.



Las colinas tienen ojos (The Hills Have Eyes, Alexandre Aja, 2006): Resulta significativo que de los recientes remakes que se han hecho de películas de Wes Craven, los dos en los que Craven trabajó como productor y se involucró plenamente en ellos han resultado ser filmes excelentes, mientras que el tercero con el que no tuvo nada que ver (ni siquiera le consultaron, se lamenta Craven en el documental Never Sleep Again [Daniel Farrands, Andrew Kasch, 2010]) resultó ser un fracaso. Ya habréis deducido que los remakes en los que Craven se implicó fueron el que nos ocupa ahora y La última casa a la izquierda (The Last House on the Left, Dennis Iliadis, 2009), mientras que Craven no tuvo nada que ver con la infumable y terrible Pesadilla en Elm Street (A Nightmare on Elm Street, Samuel Bayer, 2010).

La película de Aja funciona ya que equilibra ser respetuoso con el original y desarrollar su propia y personal visión de la historia. Destaca por ser mucho más fantasiosa que la original, creando un clan de mutantes deformes que son claramente "monstruos de película", pero creo que es un acercamiento que resulta efectivo ya que ayuda a digerir las escenas de violencia más explícita, igual que la narrativa mucho más estilizada.

Siguiendo el film de Craven, proporciona realmente una experiencia distinta, con lo que el film se puede valorar por si mismo. Lo que no solo lo incluye en la muy corta lista de remakes recientes que funcionan, además hace de ella una notable película muy recomendable a los aficionados al género.



El retorno de los malditos (The Hills Have Eyes II, Martin Weisz, 2007): Escrita por el propio Wes Craven junto a su hijo Jonathan, esta secuela no es tan buena como la película de Aja pero se esfuerza tanto en resultar brutal y sangrienta que al final resulta notable en ese sentido.

Ciertamente, no la puedo recomendar por sus valores cinematográficos, pero, a pesar de todo, me parece un film tremendamente entretenido. En esta ocasión es un grupo de soldados novatos el que se enfrenta al clan de mutantes caníbales. Creo que al eliminar la dinámica de dos familias enfrentadas se elimina gran parte de lo que hace que Las colinas resulte interesante. De todos modos, siempre me ha gustado el terror de supervivencia, películas en la que personajes se ven arrojados a un entorno hostil, con algún psicópata de por medio, y se ven obligados a deshacerse de la capa de civilización de la que antes hablaba.

En este sentido, si os interesan este tipo de películas, esta cinta es mejor que muchos títulos recientes del estilo, así que si no la conocéis puede que os acabe gustando, demostrando vuestro buen mal gusto.


3 sept 2015

La sombra del asesino (L'assassino è costretto ad uccidere ancora)

 
Luigi Cozzi es un director que siempre me ha gustado por el entusiasmo de fan del género con el que enfocaba sus proyectos, un entusiasmo que me hacía olvidar lo rudimentario de los efectos especiales de películas dirigidas por Cozzi como Star Crash, choque de galaxias (Starcrash, 1978) o Contaminación - Alien invade la Tierra (Contamination - Alien arriva sulla Terra, 1980). Sin embargo, en esta ocasión no hay efectos especiales artesanales que puedan restar credibilidad a la acción. En La sombra del asesino (L'assassino è costretto ad uccidere ancora aka Il ragno aka The Killer Must Kill Again aka The Dark is Death's Friend, 1975), el placer que Cozzi experimenta jugando con el suspense llega sin problemas al espectador.

El film empieza de forma bastante clásica. El arquitecto Giorgio Minardi (George Hilton) planea asesinar a su esposa Norma (Tere Velázquez). Para ello hace un trato con un asesino (Antoine Saint-John) al que descubre deshaciéndose de un cadáver. Y aquí es donde la película hace un gira que la hace más interesante: el plan parece perfecto pero, la noche del asesinato, un joven pareja, Laura (Cristina Galbó) y Luca (Alessio Orano), roba el coche del asesino sin saber que en el maletero está el cadáver de Norma. El asesino empieza así una implacable persecución de la joven pareja mientras Giorgio intenta que el inspector (Eduardo Fajardo) al cargo de la investigación no descubra nada del complot.

La relativamente sencilla historia está enfocada a crear la mayor cantidad de escenas de suspense para que el espectador "sufra" que sea humanamente posible. Y si uno acepta entrar en el juego, lo cierto es que te lo pasas bastante bien viendo las diferentes situaciones en las que son capaces de meterse los personajes, muchas veces sin saberlo. Cozzi disfruta también pervirtiendo al espectador, poniéndole en ocasiones de lado de los asesinos. La única pega que tiene la película es una innecesaria escena de violación que le da un tono muy oscuro a una película hasta entonces bastante juguetona, aunque la escena está rodada de forma bastante correcta para la época.


En definitiva, esta es una película sencilla y directa: quiere atrapar al espectador en una telaraña de suspense y no dejarlo libre hasta el final. En este sentido es un film que funciona a la perfección, un ejemplo de suspense llevado al extremo.


2 sept 2015

Mientras seamos jóvenes (While We're Young)

 
Ya tenéis a vuestra disposición mi crítica de Mientras seamos jóvenes (While We're Young, Noah Baumbach, 2014) en Underbrain Mgz:


No me convenció como su anterior película, pero podéis probar a ver qué os parece a vosotros.