14 nov 2018

Mandy

 
Ironías de la vida, la misma semana que me llegó en Blu-ray Mandy (Panos Cosmatos, 2018) fue la misma que se estrenaba en salas de cine en España. Lo que ha hecho que considere ir a verla al cine a pesar de tenerla ya en casa, debido a que es toda una experiencia que la pantalla de cine no puede hacer más que ensalzar.

Esta es una de esas películas en que el argumento no da idea de qué es exactamente lo que se va a encontrar el espectador, incluso puede sugerir una idea completamente equivocada. El argumento es simple: ambientada en 1983, Mandy cuenta la historia de Red Miller (Nicolas Cage), un leñador que se embarca en una sangrienta venganza contra la secta que ha asesinado a su novia Mandy (Andrea Riseborough). Un planteamiento que, teniendo en cuenta que está ambientada en los 80, puede hacer creer que se trata de una nostálgica cinta de acción, pero nada más lejos de la realidad.

Panos Cosmatos, hijo del director George P. Cosmatos, deliberadamente crea una trama sencilla porque lo que le interesa es crear una experiencia visceral en el espectador. Sumergirlo en un universo surrealista y delirante a traves de imágenes hipnóticas que cuentan con el apoyo de una de las últimas bandas sonoras que compuso Jóhann Jóhannsson. Mandy nos ofrece un paisaje visual y sonoro en el que se mezclan referencias al cine de acción, terror y ciencia ficción, pero recodificadas para formar una visión artística alejada del cine comercial (contra el que no tengo nada en contra, todo lo contrario). Algo parecido a lo que hacen Hélène Cattet y Bruno Forzani cuando utilizan los códigos estilíscos del giallo para crear cine experimental. Aunque Cosmatos no llega a los extremos de Cattet y Forzani, en el sentido que no deja de ser cine narrativo y no experimental, aún así, cuando llegan los títulos de crédito, uno tiene la sensación de que ha experimentado Mandy más que simplemente verla. Sin embargo, el film de Cosmatos también hace gala de cierto perverso sentido del humor. Es un film sangriento y brutal, sí, pero al mismo tiempo con momentos tremendamente divertidos.

Por supuesto, uno de los puntos fuertes de la película, más allá de lo visual, es la fantástica interpretación de un inmenso Nicolas Cage. Cage es un actor que me encanta porque no importa la calidad de la película en que esté trabajando, él siempre resulta interesante. Por suerte, en este caso su genial trabajo enriquece una película ya de por sí fascinante, con lo que todos salimos ganando.

Me pregunto qué tal encajaría una doble sesión de Mandy y Furia ciega (Drive Angry, Patrick Lussier, 2011): ambas tienen argumentos parecidos y están protagonizadas por Nicolas Cage. Pero mientras Panos Cosmatos, como ya he mencionado, lleva sus influencias de la exploitation hacia el cine de autor, Patrick Lussier las utiliza para intentar recrear una pieza de entretenida exploitation. Un interesante contraste.

Si no la habéis visto ya, es definitivamente una película que recomiendo. Reventar cabezas puede también ser arte.


13 nov 2018

Malos tiempos en El Royale (Bad Times at the El Royale)

 
Publicada mi crítica de Malos tiempos en El Royale (Bad Times at the El Royale, Drew Goddard, 2018) en Underbrain Mgz:


Potente y entretenida película, disfruté mucho con ella y la recomiendo sin reservas.


9 nov 2018

Millennium: Lo que no te mata te hace más fuerte (The Girl in the Spider's Web)

 
Publicada mi crítica de Millennium: Lo que no te mata te hace más fuerte (The Girl in the Spider’s Web, Fede Alvarez, 2018) en Underbrain Mgz, clicando en:


La película en conjunto me dejó algo frío, pero resulta entretenida. La serie ahora carece del contenido social que tenían los libros de Stieg Larsson en favor del thriller más directo.


8 nov 2018

Overlord


Ya disponible mi critica de Overlord (Julius Avery, 2018), como siempre, en Underbrain Mgz, clicando aquí:


No soy muy fan de la manera que tiene J. J. Abrams de orquestrar la promoción de sus producciones, deberían haber presentado desde el principio esta película como una entretenida serie B sin muchas complicaciones. El hype solo funciona uno o dos días.


5 nov 2018

Segunda oportunidad: La liga de los hombres extraordinarios

 
Hace poco lei un artículo destacando un punto positivo de La liga de los hombres extraordinarios (The League of Extraordinary Gentlemen, Stephen Norrington, 2003): fue la primera película en la que el capitán Nemo, interpretado por Naseeruddin Shah, estaba representado como un hombre indio tal y como Julio Verne lo había imaginado, en lugar de los típicos caucásicos que hasta entonces lo habían hecho. Este artículo me dio la idea para volver a ver una película que no había visto desde que se estrenó y salí asqueado de verla hace 15 años. Sin embargo, la tenia ya que estaba incluida en un pack que compré por los otros títulos que lo conformaban, así que me armé de valor y me puse a verla por segunda vez en mi vida.
 
Esta adaptación de una fantástica serie creada por Alan Moore, con arte de Kevin O'Neill, entró en producción antes de que el primer número se publicara. También fue responsable de que Alan Moore dejara de aparecer en los créditos de las películas basadas en sus obras y se desentendiera completamente de las adaptaciones al cine posteriores, de que Sean Connery decidiera no rodar más películas y de que Stephen Norrington dejara de dirigir películas. No está mal para una mediocre película de acción.

El film resulta interesante desde un punto de vista histórico: fue producido en plena efervescencia del cine de superhéroes pero cuando todavía se aplicaba una visión muy Hollywood de cómo se supone que era una película de acción de este estilo, cuando Marvel todavía no había mostrado cómo se hace bien y la Warner con DC cómo se hace mal. En sentido, la que más salió perdiendo en el traslado de las páginas a la pantalla fue Mina Murray, que pasó de lider del grupo a secundaria vampira sexy con innecesarios poderes (y con nombre de casada). Pero sus puntos interesantes se acaban ahí en lo que a mí respecta.

He de remarcar que esta película me ha hecho darme cuenta de que ya no me ofendo como antes. En su momento, la pésima adaptación que convertía una gran historia en una típica película de acción a lo James Bond, me pareció una afrenta personal. Salí dispuesto a quemar Hollywood y ahorcar a los responsables de semejante despropósito. Por suerte, he madurado. Sí, es una adaptación pésima y una película mediocre, pero puedo seguir disfrutando de la verdadera League of Extraordinary Gentlemen simplemente cogiendo el volumen de la estantería. Me he dado cuenta de que no vale la pena desperdiciar energía en odiar una película, es mejor reservar la pasión para las películas que me gustan.

A lo mejor también influye que, desde entonces, he visto cosas mucho peores, como La Torre Oscura (The Dark Tower, Nicolaj Arcel, 2017). Al fin y al cabo, como ya he repetido diversas veces a lo largo de este artículo, es un film mediocre pero no terrible o abominable. Tiene algún instante que me hace gracia, no me aburrí y aprecié los maquillajes prácticos y las prótesis mezclados con la CGI, al contrario que con Van Helsing (Stephen Sommers, 2004) que era puro ruido sin más. Tampoco creo que la vuelva a ver nunca más, claro.