10 may 2012

Cuando todo el mundo se equivoca menos yo (o tres razones para dejar de leer este blog)


He aquí una pequeña selección de películas que son muy criticadas, despreciadas o objeto de burla y que a mí, personalmente, me gustan. He escogido películas comerciales porque son las que sufren ataques y burlas más crueles. También porque creo que las películas de autor o independientes o cómo las queráis llamar están más abiertas al debate por su complejidad y exigencia. Es decir, puede que haya mucha gente a la cual no le guste la maravillosa Amer (Hélène Cattet, Bruno Forzani, 2009) o la fabulosa Valerie and Her Week of Wonders (Valerie a týden divu, Jaromil Jires, 1970), por mucho que a mí me cueste creerlo, porque son películas abstractas, complejas y surrealistas que no cuentan una historia en el sentido tradicional, por eso he escogido para este post películas muy accesibles y que fueron estrenadas comercialmente. Este post, por otro lado, es una continuación del artículo dedicado a películas que eran muy apreciadas y alabadas en general y que a mí no me gustaban nada (aquí). Por último, no intentaré venderos la moto de que son joyas a descubrir ni nada por el estilo, lo que vais a leer es completamente subjetivo.


Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull, Steven Spielberg, 2008): Recuerdo que cuando se estrenó esta película me salté las clases a las que debía ir y fui a una sesión matinal por las ganas que tenía de verla. Hacía mucho tiempo desde la última vez que había visto a Indiana Jones en el cine y entre entonces y ahora habían circulado muchos rumores, historias y argumentos que no hacían más que alimentar el deseo de volver a ver al arqueólogo más famoso del cine de nuevo en acción. Y no era el único, la sala estaba llena a pesar de que eran las once de la mañana (supongo que hubo muchos enfermos que faltaron al trabajo y a clase aquel día).

En aquella sala se creó, además, un ambiente muy especial. Todo el mundo aplaudía y reía celebrando la película que se estaba proyectando, y yo con ellos (algo muy, muy raro en mi caso) lo que lo convirtió en una proyección que disfruté especialmente. Sin embargo, con el tiempo no hago más que escuchar comentarios negativos, especialmente provenientes de Estados Unidos. De los más jóvenes porque les parece que Harrison Ford es un viejuno que se tendría que haber retirado, los de mi quinta parecen cegados por la nostalgia.

Para mí, esta cuarta entrega es mucho mejor que la tercera, sin discusión. Por supuesto, las dos primeras siguen siendo mis favoritas.

Tengo la sensación que muchas críticas tienen su origen en que las personas que las hacen no entienden el chiste, no captan la esencia de lo que es Indiana Jones. Indiana Jones trata sobre el pulp, es una recreación de los seriales matinales de aventuras. En las primeras entregas, ambientadas en los años 30, se toman los elementos típicos del pulp de entonces, como los despiadados nazis y las sectas diabólicas. La cuarta entrega, ambientada en los años 50, toma elementos del pulp de entonces: comunistas malvados, hormigas devoradoras de humanos, extraterrestres y la paranoia de los infiltrados, etc. Una de las razones por las que me gustó tanto es por la manera en que incorporaba todos los elementos absurdos de los 50 en su historia. En otras palabras, es puro pulp.

Me he topado también con burlas y críticas a las escenas más descabelladas, principalmente la explosión nuclear al principio de la cual Indy se salva mentiéndose dentro de una nevera. "Esa escena es absurda", se dice. Y, al contrario que George Lucas, no os intentaré justificar la escena con diagramas y ecuaciones físicas. Para mí, no es realista y es absurda, efectivamente. Y me encanta por eso mismo.

Además, honestamente, ¿os parece menos absurdo que en la primera entrega Indy tenga que huir de una roca enorme perfectamente esférica y evitar trampas que se activan por la luz hechas por una tribu primitiva, o que en la segunda a un tipo se le arranque el corazón y siga vivo?

Esta cuarta entrega no es más o menos absurda que las anteriores.

Otra queja es la relacionada con la utilización de CGI, en oposición a los efectos prácticos de las anteriores. Incluso oí a un crítico en la radio quejarse de que ahora cuando pasa un coche al lado de un principio es todo falso y que entonces lo ponían realmente al lado de un precipicio, lo cual es absurdo. Las películas de Indiana Jones siempre han llevado al límite la tecnología de los efectos especiales, explotando al máximo los recursos disponibles en cada momento. Y en la primera no se pone realmente un coche al lado de un principio, es un efecto conseguido con pantallas partidas, maquetas y pinturas matte.

En fin, que esta película me encanta.





X-Men: La decisión final (X-Men: The Last Stand, Brett Ratner, 2006): Ah, la infame tercera entrega de la saga de los mutantes. Tras dos exitosas y muy alabadas entregas dirigidas por Bryan Singer, llegó esta tercera que si bien fue igualmente un éxito de taquilla, es (aparentemente) odiada por los fans de los mutantes.

La verdad es que tras ver las tres seguidas, no acabo de entender por qué esta tercera entrega es tan despreciada y odiada por el fandom. Se toma las mismas libertades con los personajes que las dos primeras, por tanto no veo mucho conflicto ahí. La verdad es que me costó aceptar más lo que habían hecho con Pícara en la primera entrega que cualquier cosa que hacen en la tercera. Se matan personajes importantes, y ahí tampoco veo problema: me encanta la etapa de Chris Claremont y este no tenía problemas en matar personajes. De hecho, dejó Marvel por diversos conflictos artísticos, uno de ellos la intención de Claremont de matar definitivamente a Lobezno, algo que la compañía no iba a aceptar de ninguna manera debido a los beneficios que les daba.

Es cierto que en esta tercera hay menos desarrollo de los personajes que en las de Singer, pero aparte de eso no le veo tantas diferencias. Y si se ve la tercera justo después de la segunda, funciona muy bien como continuación.

Sinceramente, no entiendo por qué si a alguien le gustó las dos primeras no le gusta la tercera. De verdad que no. Por mi parte, la disfruto como una buena película de acción.





Cazadores de mentes (Mindhunters, Renny Harlin, 2004): No sabia si poner esta de Renny Harlin o la que hizo con tiburones inteligentes, Deep Blue Sea (1999), porque ambas son igualmente malas y ridículas, pero las encuentro también ambas muy entretenidas. Al final me he inclinado por esta ya que creo que es peor que Deep Blue Sea.

Cazadores de mentes me recordó en algunos momentos a D-Tox (Ojo asesino) (D-Tox, Jim Gillespie, 2002), porque ambas cuentan con conceptos interesantes que podrían dar lugar a buenas películas, pero fallan miserablemente al hacerlo. D-Tox cuenta como los policias que están en un centro de rehabilitación por alcoholismo o drogadicción son asesinados uno a uno, en una remota localización aislada por la nieve. Pero lo que podría ser un divertido whodunnit acabó fracasando por la interferencia del estudio, que no le dejó a Jim Gillespie mostrar su versión. Cazadores de mentes cuenta como un grupo de expertos del FBI en asesinos en serie se van a una isla aislada para entrenarse y empiezan a ser asesinados uno a uno.

Básicamente, la película es una enésima copia del Diez negritos de Agatha Christie con toques del típico slasher, añadiendo además el rollo científico que puso tan de moda C.S.I. Pero a pesar de que no es nada original, las actuaciones no son nada del otro mundo (LL Cool J es un actor especialmente malo) y que fue dirigida por Renny Harlin, lo cierto es que me parece una película divertida.

Al contrario que con las otras películas aquí comentadas, no se me ocurre ninguna razón para redimirla, simplemente me hace gracia. Es cutre, es mediocre y no contiene nada remotamente interesante que no hayamos visto antes, pero me gusta por las mismas razones irracionales que me gustan diversos slashers igualmente cutres.

9 may 2012

Calígula (No, no la película)

Oh. Cthulhu. Mío.

En toda mi corta y relativamente joven existencia pocas veces he contemplado tamaño cúmulo de perversiones, muerte y horror como el que contiene Calígula, tomo que recopila una miniserie escrita por David Lapham e ilustrada por German Nobile editado por Editores de Tebeos (antigua Glénat) dentro de su colección Avatar.

Cuando vi el cómic anunciado entre las diversas novedades del mes pensé que se trataría de un cómic histórico, una recreación de la historia del emperador loco Calígula, tal vez tomándose alguna licencia artística. Algo que normalmente no me atraería, pero al recordar el film de Tinto Brass pensé que puede que fuera una lectura interesante. Al fin y al cabo, Calígula (Caligula, Tinto Brass, 1979) puede que no sea una buena película pero es tremendamente entretenida y divertida gracias a sus irrefrenables excesos.

No se trata de un cómic histórico, en eso me equivoqué. Pero que sería una lectura interesante, en eso acerté pleno.

La historia se nos narra desde el punto de vista de Junio, un joven que va a vender aceite a Roma y cuando vuelve se encuentra su familia vejada, violada, asesinada y masacrada (y no necesariamente en ese orden) por Calígula y unos amigos suyos. Junio planea entonces vengarse y decide ir a Roma en busca de Calígula para asesinarlo.



Muy bien, hasta aquí pensaba que sería una historia de venganza al estilo Charles Bronson, muy sangrienta y perversa, pero una habitual historia de venganza ambientada en la decadente Roma del 37 a.C. en la cual Calígula llevó a cabo sus desmanes.

Y entonces, cuando creía que ya sabía como avanzaría la trama, sucede algo al final del primer capítulo que me hizo caer de culo (figurativamente). Fue así como descubrí que este Calígula de David Lapham y German Nobile no se trata de un cómic histórico o una historia de venganza, es una historia de Terror (así, en mayúsculas).

Lo extraño es que en el tomo no se hace ninguna mención de ello, la contraportada lo trata como si fuera un cómic histórico, lo que me hace preguntarme si los editores de este cómic lo han leído o creen que esto es lo que realmente sucedió.

Este Calígula es una historia de terror en la cual seguimos la terrible historia de Junio y vemos como se hunde en un pozo de perversiones y horrores que no lo dejarán indemne. Imaginad el infierno de los cenobitas de Clive Barker trasladado a la antigua Roma con un toque de H. P. Lovecraft y os podréis hacer una idea de lo que os aguarda entre las páginas de esta increíble historia.

Lo que la hace tan absorbente es el implacable estilo de Lapham, que a través de la narración nos sumerge en una terrible historia de manera que, acumulando brutalidad tras brutalidad y horror tras horror, consigue impactar al lector de una forma que otros cómics brutales como Crossed de Garth Ennis y Jacen Burrows no consigue. Y con esto no quiero criticar Crossed, pero lo cierto es que no consiguió impresionarme como sí lo ha hecho este Calígula, ya que este último cuenta una historia que consiguió sorprenderme e interesarme, por lo tanto me impliqué mucho más, mientras que Crossed contaba una historia demasiado familiar para que sus brutalidades me afectaran aunque resultara una lectura entretenida.

Sólo apto para los estómagos más fuertes, Calígula es sangrienta y brutal y cruel, pero además cuenta una historia que seguiría siendo igualmente interesante y absorbente sin los gráficos horrores que la acompañan.

7 may 2012

Las diabólicas (Les diaboliques)


(no leer si no se ha visto la película)

Henri-Georges Clouzot pasó de ser un director casi proscrito, acusado de colaboricionista durante la ocupación alemana de Francia por el film El cuervo (Le corbeau, 1943), un cínico retrato de la sociedad que difícilmente se puede casar con ningún bando político, a encadenar éxitos de taquilla. Despreciado por la nouvelle vague, que en su momento fueron también bastante miopes, Clouzot retrata en sus películas una sociedad cínica, sin valores y vulgar utilizando técnicas de cine casi naturalista, de manera que, mirando en perspectiva, resulta más moderno y anticipado a su tiempo que muchos de los jóvenes rebeldes cineastas que lo criticaron.

Las diabólicas (Les diaboliques, 1955) es hoy día uno de sus films más recordados, considerado su cima artística. Lo rodó después de rodar otro gran éxito: El salario del miedo (Le salaire de la peur, 1953), un tenso clásico protagonizado por unos camioneros que han de transportar cajas de nitroglicerina a través de peligrosas carreteras. Es de notar el contraste entre ambos films, El salario del miedo está filmado de forma casi documental, ya que Clouzot era un apasionado del realismo, para contar sin adornos las mortales peripecias de unos hombres dispuestos a arriesgar su vida por poco dinero; Las diabólicas, aunque participa del naturalismo habitual y el uso de localizaciones reales, es un film más elaborado visualmente, explotando las convenciones estéticas del cine negro de forma brillante.

Por cierto, resulta también curioso que dos géneros aparentemente muy americanos como son el criminal o cine negro y el western fuesen elevados a la categoría de arte por europeos: el film noir los franceses con películas como El silencio de un hombre (Le samouraï, Jean-Pierre Melville, 1967), el western los italianos con las épicas de Sergio Leone.

Las diabólicas parte de la novela escrita por Pierre Boileau y Thomas Narcejac La que no existía. Novela que estuvo a punto de ser adquirida por Alfred Hitchcock (la leyenda cuenta que por cuestión de horas Clouzot compró los derechos antes que Hitchcock), el cual luego adaptaría otra novela de la pareja de escritores en De entre los muertos (Vértigo) (Vertigo, 1958), con una historia que guarda varios puntos en común con Las diabólicas: en ambas se usan motivos sobrenaturales para ocultar crímenes muy naturales.

Clouzot se mantiene bastante fiel a la trama de la novela, salvo por dos cambios muy importantes. En la novela, Ravinel y su amante, la doctora Lucienne, parecen planear el asesinato de Murielle, esposa de Ravinel. Todo parece salir bien, hasta que el cadáver de Murielle desaparece y empieza a dar señales de misteriosa vida, lo que llena Ravinel de angustia y paranoia, hasta que llevado por la locura se suicida. Luego se descubre que todo formaba parte de un plan elaborado por Lucienne y Murielle, que mantienen una relación lésbica, para librarse de Ravinel. En la película, son la amante, Nicole Horner (Simone Signoret), y el marido, Michel Delassalle (Paul Meurisse) los que conspiran para crear un elaborado plan para eliminar a la esposa, Christina (Véra Clouzot), provocándole un ataque al corazón (cinco años más tarde, Véra Clouzot moriría de un ataque al corazón como el personaje que interpretó en esta película). El otro cambio importante es que mientras que en la novela la pareja tiene éxito en su macabra empresa, en el film los conspiradores son atrapados por la policía y condenados.

Boileau y Narcejac no tuvieron ningún problema con estos cambios, como explican en una introducción añadida a la novela tras el estreno de la adaptación cinematográfica, de la que he seleccionado unos fragmentos:

(...) En realidad, ambas desarrollan la misma idea con métodos diferentes, y puede incluso decirse que cuanto más la película se esforzase en mantenerse fiel a la novela, más obligada estaría a apartarse de ella. En este sentido, la película de Clouzot es mucho menos una adaptación que una nueva creación de la que es oportuno subrayar la originalidad. (...)

(...) Así, pues, es cierto que Clouzot se ha apartado deliberadamente de nuestra novela. Como todos los grandes creadores, ha hecho gala de una gran independencia. Pero es igualmente cierto que no nos ha traicionado, pues lo que nosotros tratábamos de aportar como novedad es exactamente lo que él ha desarrollado, profundizado, ilustrado con esa fuerza, ese punch que caracterizan su estilo. (...)

(extraídos de la edición traducida por Alfredo Crespo)

Los cambios que introdujo Clouzot, sin embargo, no fueron hechos por razones artísticas o por la dificultad de trasladar el monólogo interior de un personaje (la novela se cuenta desde la perspectiva de Ravinel). La principal razón para el cambio entre el sexo de los culpables fue para darle un papel más importante a su esposa, Véra. De ahí que la víctima pase a ser la esposa en lugar del marido. Los otros cambios, la relación lésbica entre las "diabólicas" y el final en el cual las asesinas ven cumplido su plan con éxito, fueron hechos por cuestiones de censura y de la moralidad de la época (aunque Clouzot añadió varios guiños en el film a la relación de las asesinas de la novela).

No deja de ser curioso ver como algo era aceptable en literatura y no lo era en cambio en el cine en la misma época.

Estos cambios hicieron también que la novela resulte más original, por como se aleja de los lugares comunes y los tópicos de la novela criminal de entonces, y la película de Clouzot más convencional, aunque la culpa no sea, realmente, de Clouzot. Eso no quiere decir que el film sea convencional, es una obra maestra del suspense y crea grandes momentos de tensión. Además, como es habitual en el género, Clouzot utiliza la intriga para introducir la critica social y hacer un retrato no muy positivo de la sociedad francesa, factores que elevan la película por encima de otras simples intrigas.

Es oportuno señalar que el éxito de Clouzot hizo que su argumento fuera imitado varias veces en Estados Unidos en películas como Canción de cuna para un cadáver (Hush... Hush, Sweet Charlotte, Robert Aldrich, 1964), realizadas después de que el éxito de ¿Qué fue de Baby Jane? (What Ever Happened to Baby Jane?, Robert Aldrich, 1962) pusiera de moda el melodrama gótico criminal. En estas historias, dos personajes malvados y corruptos quieren llevar a la locura a otro inocente (en diversos grados) para hacerse con una fortuna. Este esquema en manos de la EC introducía siempre al final un elemento sobrenatural o grotesco que proporcionaba el irónico y/o sorprendente final marca de la casa.

En su momento, la recepción crítica de la película fue algo cruel con Véra Clouzot, cuyas habilidades artísticas empalidecían al lado de la estrella de entonces Simone Signoret, acusando al director de mantener a la Signoret permanentemente en la sombra mientras su esposa estaba siempre bien iluminada en un intento de robarle protagonismo a Signoret. Hoy día, con la perspectiva del tiempo, podemos interpretar mejor las intenciones de Clouzot, el cual utiliza las sombras para indicar el hecho de que el personaje que interpreta Signoret es corrupto, haciendo lo mismo con Paul Meurisse. Siguiendo este estilo, Clouzot llena la película de pistas e indicaciones sobre la naturaleza de los personajes, usando también los encuadres además de la luz. Detalles que se hacen obvios una vez se ve el film en repetidas ocasiones.

Y hay motivo para ver el film en repetidas ocasiones, además de para ver los detalles que añadió Clouzot, ya que es un gran clásico del suspense. Un soberbio film en el cual nada es lo que parece, donde las sombras y el gris no son sólo producto de la fotografía en blanco y negro.

4 may 2012

El quimérico inquilino (Le locataire)


Ah, Polanski y los espacios cerrados. Hay pocos directores que se manejen tan bien dentro de un espacio cerrado como Roman Polanski, capaz de ambientar una película en una sola localización y que no parezca una obra de teatro. Esta habilidad ya la mostró en su debut en el largometraje El cuchillo en el agua (Nóz w wodzie, 1962), en la cual narra el tenso triángulo que se establece entre un matrimonio y joven desconocido a bordo de un pequeño barco. Luego llegaría Repulsión (Repulsion, 1965) donde acaba centrando la acción en un pequeño piso londinense. ¿Y qué decir del estupendo apartamento que resultará ser una maldición para Rosemary y Guy en La semilla del diablo (Rosemary's Baby, 1968)? ¿O el apartamento en el cual se encierran los autodestructivos amantes de Lunas de hiel (Bitter Moon, 1992)? ¿O la agradable casa que se convierte en sala de interrogatorio y tortura en la tensa La muerte y la doncella (Death and the Maiden, 1994)? ¿O la mansión de El escritor (The Ghost Writer) (The Ghost Writer, 2010)? ¿O el pijo apartamento en el cuál dos matrimonios se destrozan en Un dios salvaje (Carnage, 2011)?

Todo esto nos lleva a El quimérico inquilino (Le locataire, 1976), en la cual el propio Polanski, además de dirigir y escribir el guion junto a Gérard Brach, interpreta a un apocado sujeto que poco a poco se empezará a obsesionar con la anterior ocupante del piso que ha alquilado y con la comunidad de vecinos que lo rodea. En un principio podría parecer una versión masculina de Repulsión, sin embargo el tono y el tipo de historia hace que se aleje del clásico de 1965, aunque está claro que ambas tienen puntos en común y son buenas compañeras. El quimérico inquilino también se diferencia de Repulsión en que no es un film tan redondo, tal vez por la interpretación que se le da a la novela original de Roland Topor.

Topor formó junto a Alejandro Jorodowsky y Fernando Arrabal el Grupo Pánico, cuyas características se ven representadas a la perfección en la novela El quimérico inquilino, editada por Valdemar, donde se mezclan humor, terror y la confusión existencial. La novela trata su argumento con mucha ambigüedad, de modo que tanto lector como protagonista se hayan sometidos a un inquietante desconcierto. Esta ambigüedad fue eliminada por Polanski que trata la historia como la de alguien que se vuelve loco, algo que Topor lamentó. He de decir que mientras simpatizo con lo que dice Topor, creo que como la novela está abierta a la interpretación, esta fue la interpretación que le dio Polanski, que, por otro lado, se mantiene bastante fiel a la novela.

Polanski utiliza el humor negro combinado con la inquietud y la angustia para narraros la pesadilla que vive su protagonista, con el cual no dejo de identificarme ya que muchas actitudes y haceres habituales y comunes de las personas que me rodean en lo que llamamos "sociedad occidental" me parecen igualmente esotéricas y cargadas de misterio. El pobre Trelkovsky ve además su paranoia alimentada no sólo por su imaginación desbocada, también por los extraños detalles y sucesos que le rodean, demostrando que la realidad puede ser más extraña que cualquier fantasía paranoide. La conclusión, más acorde con la atmósfera y tono de la novela, no deja de ser un brillante punto final para lo que resulta una eterna pesadilla circular.

He dicho antes que El quimérico inquilino no es un film tan redondo como Repulsión, pero eso no quiere decir que no me parezca un film brillante. Lo es, Polasnki mantiene el pulso firme durante toda la cinta resultando en un film absorbente y fascinante. Por cierto, en la edición en DVD española venía incluido un pequeño libreto sobre la película que está lleno de errores argumentales, como si su autor hiciera tiempo que hubiese visto el film y hablara de memoria (yo lo leí justo después de haber visto la película). Librillos aparte, recomiendo a todo el mundo este film, así como la novela en que se basa.

3 may 2012

¡Numeral, numeral! ¡Viva la numeración!


No acabaré de entender jamás la afición que tiene la gente por las listas. Las 100 mejores películas de terror, los 100 mejores films de gánsteres, los 100 bukkakkes más vistosos... ¿A qué viene esa pasión por los listados? ¿A qué viene esta obsesión clasificatoria? Hace poco en la página web Aullidos publicaron su lista de las mejores cintas de terror según sus participantes, en Dread Central tienen un link hacia lista con los ocho cyborgs más molones, una revista de cine acaba de poner en los quioscos un número en el que anuncia orgullosa su lista con las 200 mejores películas de la historia. La verdad, no lo entiendo. Tampoco lo critico porque son listas hechas de forma abiertamente subjetiva, que hablan de los gustos de aquellos que las han hecho.

Lo que sí critico y empiezo a odiar son esta serie de libros titulados Los 1001 lo que sea antes de morir. Más que nada porque son libros que se precian de establecer un cánon, una guía para aquellos que quieran ver/leer sólo lo mejor. Una herramienta que parece pensaba para (y espero no molestar a nadie) gente sin personalidad.

Mi padre tiene una librería y en la pasada edición de Sant Jordi, mis padres observaron por la tarde que se vendían y pedían más unos títulos en concreto: los que en las noticias del mediodía habían aparecido como los más vendidos. La gente lo ve y va a pedirlo, sin molestarse en buscar y remirar entre toda la oferta que hay. Son lo que mi madre llama "compradores sin criterio". Un amigo mío se entestó, hace unos cuantos años, en ver y tener todas las películas que el Festival de Sitges había incluido en su lista de las 100 mejores películas de cine fantástico. El resto le daba igual.

Estas actitudes las considero estúpidas (de nuevo, sin ánimo de ofender) porque creo que dañan el viaje personal de cada uno por algo que le apasiona. Es decir, si uno se va a dedicar profesionalmente a un arte, obviamente ha de conocer ese arte, ya sea escritor, pintor o cineasta. Ha de saber que obras cambiaron o afectaron a la manera en que ese arte se expresa para poder hacer algo original. Pero si uno no persigue ese objetivo profesional, se ha de dejar llevar por sus propio instinto. Por su intuición. E incluso si alguien se quiere dedicar de forma profesional, creo también que es importante guiarse por el propio instinto y dejarse de cursos y seminarios para hacer la obra maestra definitiva.

Hay dos cosas que repito a menudo. Una es que no existe una mejor o peor película de la historia, por el simple hecho de que todavía se siguen haciendo películas. Otra cosa que menciono a menudo se refiere a mi sexto sentido a la hora de detectar películas que me gustarán o que no me gustarán (notad que no digo buenas o malas). Es algo que puede ser interpretado como una broma pero no lo es. Realmente me suena en la cabeza una especie de alarma en lo que respecta que películas ver y cuáles no. Un instinto que me ha sido útil para descubrir rarezas y pequeñas joyas.

Es algo difícil de explicar sin parecer un demente, algo que va más allá de simplemente ver un tráiler y pensar "puede que esta peli esté bien". Algo que he desarrollado en parte a base de ver mucho y leer mucho, pero también en base a ignorar las críticas y comentarios de revistas, diarios y páginas profesionales, además de nunca perder el tiempo con libros del estilo 1001... Un instinto desarrollado también por la propia pasión por algo que adoro y la casi suicida carencia total de prejuicios e ideas preconcebidas sobre cómo es o se supone que es una película X (quiero decir de cualquier tipo).

Mi consejo es: olvídate del mapa y déjate llevar por tu instinto. Perderse por el camino puede ser mucho más interesante e instructivo que simplemente seguir un camino marcado.