29 jun 2015

Demencia (Buio Omega)

 
Pocos títulos castellanos son tan acertados como el de Demencia (Buio Omega, Joe D'Amato, 1979), porque si hay algo que abunda en esta película, además de escenas que pueden revolver el estómago del espectador con asombrosa facilidad, es demencia. Demencia y locura y perversión.

Frank (Kieran Carter) es un joven que vive una vida acomodada en su gran villa, disecando animales. Sin embargo, su felicidad se trunca cuando su guapa novia Anna (Cinzia Monreale) cae enferma y muere. Frank no sabe que la muerte ha sido provocada mediante magia negra por su ama de llaves, Iris (Franca Stoppi), la cual está enfermizamente enamorada de él. Frank decide robar el cadáver de Anna y disecarla, lo que iniciará su carrera como asesino en serie, ayudado siempre por Iris.

Más de 30 años después de que se estrenara, Buio Omega mantiene intacto todo su poder. Desde el principio, donde vemos a Iris con cara de satisfecha maldad pagando a una bruja para que le haga vudú a la pobre Anna (algo que no vuelve a aparecer en el resto de la película), el film nos sumerge en una atmósfera llena de locura, resultando en un film inquietante y perturbador. Y logra crear este efecto simplemente mostrando la enfermiza relación de sus protagonistas de forma realista y natural.

Atención a la falsa cita de Alfred Hitchcock

El perverso triangulo amoroso proviene de la película de la cual Buio Omega es un pseudoremake: El tercer ojo (Il terzo occhio, Mino Guerrini, 1967). Aunque dejando de lado algunas semejanzas superficiales en el argumento, ambos filmes tienen poco o nada en común.

Por supuesto, este film de D'Amato es conocido hoy día principalmente por sus escenas gore, filmadas de una manera realista que te hace sospechar si no estás viendo en realidad una cinta snuff. Aunque personalmente lo que más me atrae de la película es la perversa relación entre Frank e Iris, así como las insinuaciones de incesto y necrofilia, es innegable que los momentos gore son tremendamente impactantes. Sin embargo, la única escena que me revuelve el estómago cada vez que veo esta película (y en Blu-ray es todo un desafío) es el momento en que Iris come una especie de estofado de forma repugnante, llenándose con gula la boca y dejando que la comida caiga en la cuchara desde la boca a medio masticar, ante la horrorizada mirada de Frank, que no para de tener flashbacks del cadáver que acaban de deshacer en ácido.

Es posible que, si no fuera por las escenas de sangre e higadillos, esta película estaría mejor considerada. Porque, más allá del gore, Buio Omega nos ofrece una malsana atmósfera que rezuma perversión y demencia (para volver al título castellano) y que hará las delicias de los y las más perversos/as. No sé que pensaréis de mí al decir que disfruto viendo esta película, pero a pesar de ello me parece un film fantástico en su versión sin censurar (titulada solo Buio Omega o Beyond The Darkness en inglés [título que aparece en el Blu-ray])


26 jun 2015

La lámpara (The Lamp aka The Outing)

 
Cuando en su momento se estrenó Wishmaster (Robert Kurtzman, 1997) me gustó bastante. De modo que, después de verla en el cine, busqué algo por los videoclubes que fuera parecido a Wishmaster y así me encontré con La lámpara (The Lamp aka The Outing, Tom Daley, 1986/1987).

En un intento de hacerse de oro, tres ladrones roban a una anciana. Todos acaban muertos y una misteriosa lámpara en posesión de la anciana acaba en un museo. La joven Alex (Andra St. Ivanyi) es poseída por la lámpara y, poseída, acaba convenciendo a sus amigos para que se queden a pasar la noche en el museo, donde serán víctimas del demonio que vive en la lámpara.

Actualmente, esta película se conoce más por su posterior título The Outing, titulo usado en su edición en DVD y próxima edición en Blu-ray en Estados Unidos (en Inglaterra, sí que fue editada como The Lamp). Al parecer, la primera versión de la película no funcionó demasiado bien y se editó y retituló para ver si se podía sacar un mayor beneficio en Estados Unidos; en Europa se conoció principalmente como The Lamp (y sus diversas traducciones).

Vista hoy día, se nota que es una producción de finales de los 80: personajes adolescentes interpretados por actores veintañeros, efectos sangrientos pero no tanto como al inicio de la década y reutilización de un argumento ya visto muchas veces. Es decir, fue un toque de originalidad usar el demonio Djinn y la lámpara de los deseos como el villano monstruoso de turno (y lo hizo unos buenos diez años antes de Wishmaster) pero, aparte de que eso le permite muertes bastante creativas, el recurso de un grupo de adolescentes encerrados en un sitio para pasar la noche y ser eliminados uno a uno ya se había usado muchas veces antes, en películas como la divertida Chopping Mall (Jim Wynorski, 1986) o La iniciación (The Initiation, Larry Stewart, 1984).

Dicho esto, lo cierto es que hoy día ver The Outing resulta bastante divertido principalmente por su ochenterío. En su momento era demasiado parecida a otras películas del periodo, pero los toques peculiares que tiene hacen que acabe proporcionando una buena dosis de diversión. Aunque es de señalar que, por ejemplo, la edición en DVD iba acompañada de otras tres películas, de modo que tampoco es que se haya ganado un gran seguimiento de culto ni nada por el estilo. Simplemente, es una humilde producción de serie B que puede resultar entretenida de ver con un grupo de amigos, acompañada de otras películas de la época.

Así que recomiendo La lámpara a los amantes del terror ochentero de videoclub. Siempre y cuando no estéis de hunor exigente y tengáis ganas de ver algo rápido y ligero.

24 jun 2015

San Andrés (San Andreas)

¿Queréis evitar un gran desastre? Leed mi crítica de San Andrés (San Andreas, Brad Peyton, 2015) en Underbrain Mgz, leyendo aquí:


Evitarlo, claro, a no ser que disfrutéis viendo destrucción sin sentido.

23 jun 2015

Caníbal feroz (Cannibal Ferox)

Hace un tiempo hice un artículo bastante negativo sobre Holocausto caníbal (Cannibal Holocaust, Ruggero Deodato, 1980), una película que nunca me ha gustado. Pero que no me guste Holocausto caníbal no significa que no me gusta el género caníbal. Y como prueba de ello, os traigo un clásico y muy popular título del género: Caníbal feroz (Cannibal Ferox, Umberto Lenzi, 1981).

Gloria Davis (Lorraine De Selle), acompañada de su hermano Rudy (Danilo Mattei, como Bryan Redford) y su amiga Pat (Zora Kerova), se encuentra recorriendo el Amazonas con la intención de demostrar que las tribus indígenas caníbales no son más que un mito. Allí se encuentran con Mike Logan (el habitual del terror italiano Giovanni Lombardo Radice, aquí como John Morghen) y Joe (Walter Lucchini, aka Walter Lloyd), otros dos exploradores en dificultades.

Cannibal Ferox se produjo, obviamente, a remolque del éxito de Holocausto caníbal, así que procura incorporar tantos elementos como sea posible del film de Deodato: las crudas escenas protagonizadas por animales, el gore salvaje, la brutalidad... Pero la manera en que Lenzi combina esos elementos hace que su película, para mí, sea mucho mejor que la de Deodato.

La razón de ello se haya principalmente en una historia y unos personajes mucho más interesantes y absorbentes, así como las reflexiones que se hace sobre la maldad del ser humano y su naturaleza violenta; reflexiones que soy consciente son una excusa barata para mostrar las mayores brutalidades que se les ocurran a los cineastas, pero ahí están de todas formas. Gloria y Mike son los personajes que más me llaman la atención. Gloria, la estudiante que descubre que en el terreno las cosas son muy diferentes de la tranquilidad del campus. Sus teorías, concebidas desde cierta ingenuidad intelectual, son puestas a prueba cuando se ve metida de lleno en una lucha por la supervivencia, hasta llegar a caer en su propia forma de corrupción. Pero es Mike el personaje que realmente destaca, haciendo que solo por él ya valga la pena ver la película. Perseguido por la mafia, da rienda suelta a su locura y salvajismo en la jungla, siendo su progresiva desintegración uno de los platos fuertes de la película. Interpretado con la habitual efectividad de Radice, Mike acaba siendo el único fiel a si mismo, aunque sea solo a su propia maldad.

Aunque hoy día tal vez no resulten tan impresionantes como en el momento de su estreno, los efectos de Cannibal Ferox son su principal reclamo. Todas y cada una de las muertes y mutilaciones que aparecen en el film se llevan a cabo con alegre sadismo, siendo especialmente memorable el terrible destino del personaje al que da vida Kerova.

Esta no es una película para todos los gustos ni para todos los estómagos. Los aficionados al género caníbal seguramente ya conocen de sobra este clásico, pero para los recién llegados puede ser una memorable manera de introducirse en este género tan extremo.


22 jun 2015

Todos los colores de la oscuridad (Tutti i colori del buio)

Tras la fantástica La perversa señora Ward (Lo strano vizio della Signora Wardh, Sergio Martino, 1971), Martino y la actriz Edwige Fenech volvieron a colaborar en la hipnótica Todos los colores de la oscuridad (Tutti i colori del buio, Sergio Martino, 1972). Al igual que en La perversa señora Ward, Fenech interpreta a una mujer acosada por su pasado que será mezclada en una serie de asesinatos.

Jane Harrison (Fenech) tiene unas extrañas visiones cada vez que intenta hacer el amor con su prometido Richard Steele (George Hilton), provocadas por un trauma de infancia originado por la muerte de su madre. Además, Jane descubre que un hombre misterioso, cuyos ojos son iguales que los del asesino que aparece en sus sueños, la sigue a todas partes. Desesperada, se deja convencer por Mary Weil (Marina Malfatti), su vecina, para que la acompañe a una ceremonia satánica y enfrentarse así a sus miedos. Al principio, funciona, pero entonces Jane se verá sumergida en una pesadilla todavía peor.

Este film de Martino desde el principio atrapa al espectador, iniciando la película con una extraña escena onírica, que luego descubrimos se trata del terrible sueño recurrente que acosa a la protagonista. Así, se le comunica al espectador que se olvide de la realidad, porque entramos en un mundo de pesadilla. Una pesadilla compuesta por la mezcla de elementos propios del cine de terror y del giallo.

Martino no lleva a cabo la habitual maniobra de jugar con la ambigüedad de si la protagonista está loca o todo es cierto. Desde el principio se aclara que Jane tiene motivos de sobra para estar aterrada ya que se indica al espectador la realidad de su acosador. De este modo, aumenta la angustia del espectador que ve como los temores de Jane son atribuidos por su prometido y su hermana a alguna tensión nerviosa provocada por su trauma de infancia. Incluso el psicólogo que insisten que vaya a ver asume que el hombre que la acosa no existe.

Todos los colores de la oscuridad juega también con la paranoia provocada por la aparente omnipresencia de los satanistas allí donde Jane busca refugio. Un recurso habitual en las películas de terror con secta satánica, posiblemente debido al éxito que obtuvo La semilla del diablo (Rosemary's Baby, Roman Polanski, 1968) utilizando este recurso.

El resultado final es un film que conjuga el miedo del cine de terror con el espectáculo visual del giallo, redondeado todo por la excelente banda sonora de Bruno Nicolai. Martino orquestra un gran festín para los sentidos, sin olvidarnos de la impactante presencia de Edwige Fenech, imposiblemente hermosa.

En definitva, un film que recomiendo sin reservas ya que me parece simplemente fantástico. Por suerte para vosotros, esta película está editada en DVD y la podéis encontrar fácilmente y a buen precio aquí: