19 jun 2026

De hombre a hombre (Da uomo a uomo)

 


 

La venganza ha sido un argumento que ha dado origen a multitud de clásicos dentro del western, tanto en el americano como en el italiano. Aquí tenemos uno de los ejemplos más notables, De hombre a hombre (Da uomo a uomo, Giulio Petroni, 1967). Es un clásico, una de las muchas películas que inspiró el Kill Bill (2003) de Quentin Tarantino y que cuenta con una gran banda sonora de Ennio Morricone, que no ha perdido un ápice de fuerza ni su crueldad ha quedado suavizada por el tiempo.

El pequeño Bill (Walter Giulangeli) es testigo de cómo un grupo de forajidos asesina a su padre, seguido de la violación y ejecución de su madre y de su hermana. Los forajidos queman la casa, pero Bill sobrevive. Quince años más tarde, Bill (John Phillip Law), ya adulto, se ha convertido en un experto tirador, después de años preparándose para vengarse de los salvajes que acabaron con su familia. Paralelamente, Ryan (Lee Van Cleef) sale de la cárcel tras cumplir su condena. Ryan sale con una sola idea: vengarse de los hombres que le traicionaron y provocaron que acabara en prisión. Quiere el destino que los hombres de los que se quieren vengar Bill y Ryan sean los mismos, lo que provoque que ambos se enfrenten para poder ser los primeros en acabar con los criminales. Pero estos no tienen intención de ser presa de ninguno de los dos. Es una situación que, ya os podréis imaginar, provoca que se sucedan muchas, muchas muertes hasta el enfrentamiento final.

De hombre a hombre, cuyo título americano es mucho más evocador y acertado: Death Rides a Horse, fue dirigida por Giulio Petroni. Un director que se tomaba muy en serio su trabajo y no encaró el proyecto como una simple película de acción para ganar unas cuantas liras. Es por eso que, visualmente, la película está muy cuidada, con planos interesantes y unas secuencias de acción muy bien diseñadas. Pero lo que le da el toque épico a esta película es el guion de Luciano Vincenzoni. Vincenzoni fue guionista de Sergio Leone, para el que escribió La muerte tenía un precio (Per qualche dollaro in più, 1965) y El bueno, el feo y el malo (Il buono, il brutto, il cattivo, 1966). Lo que explica que las tres tengan estructuras similares, similares formas de enfocar la narrativa y contengan referencias a los westerns clásicos americanos.

Cada enfrentamiento con cada uno de los forajidos es diverso y más o menos complejo dependiendo del personaje. Por ejemplo, el primero lleva al clásico duelo a tiros, mientras que con el segundo, al que da vida el veterano del cine de género Luigi Pistilli, se ha convertido con el tiempo en un político. Así que se introduce unos toques de sátira política y humor negro en esta sección. Estos cambios, sumado a los enfrentamientos entre los personajes de Lee Van Cleef y John Phillip Law hacen que las casi dos horas de duración se pasen bastante rápido. Y aún es ligera si pensamos en las tres horas de El bueno, el feo y el malo (tres horas de obra maestra, soberbias, pero tres horas).

Cuando se llega a la parte final, el conocedor del género reconocerá inmediatamente hacia dónde se dirige el film, lo que puede provocar dos reacciones: o placer anticipado por imaginar lo que va a pasar, o perderá interés si ya no está enganchado a la historia. Espero que a la mayoría le suceda lo primero, que es lo que me pasó a mí. Law y Van Cleef se doblan a sí mismos en el audio inglés, haciendo fácil disfrutar con el enfrentamiento entre ambos, en particular con la habilidad casi sobrenatural del personaje de Van Cleef para eliminar enemigos. Así que cuando se entra en el tramo final para mí fue la guinda del pastel.

El film es sorprendentemente violento y cruel para la época en la que se rodó, lo que se podría decir que lo ha mantenido actual. Un motivo más que ha contribuido a convertir este título en un clásico del género.

 

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