7 jun 2013

Spaced versus The Big Bang Theory



Gana Spaced. De calle.

Cuando se estrenó The Big Bang Theory le di una oportunidad. Vi el episodio piloto, pero no me hizo gracia, así que me olvidé de ella. Pero luego varias personas me insistían en lo divertidísima que era, que tenía que verla, que me haría especial gracia porque todos eran unos friquis... En fin, como en un par de canales dan montones de episodios de Big Bang seguidos le di varias oportunidades. Pero esta serie no me hace gracia. No me hace gracia porque no me parece divertida, sus argumentos son predecibles y sus chistes (por lo menos en la VO) son muy malos.

Además de que me parece una serie falsa. Para mí el problema no es que se haga comedia sobre el mundo fandom (es un mundo que se presta a la comedia y la parodia), es que tengo la sensación de que se hace desde fuera, de que son las mismas burlas que he visto en cientos de películas y series un millón de veces. En cierto modo es como si alguien con sobrepeso se pusiera a ver una serie en la que unos actores maquillados para parecer gordos que dedican a hacer chistes de gordos.

Spaced, en cambio, es una serie honesta. Y muy, muy divertida. Honesta en el sentido de que los chistes que se hacen a costa del friquismo de los personajes está hecho por personas que entienden (y pertenecen a) el fandom. Las referencias son parte integral de la serie porque nos hace ver el mundo a través de los ojos de sus protagonistas, no resultan gratuitas. No dicen: "mira, les gusta Star Trek, ¡qué friquis son!".

Y, repito, Spaced es una serie muy, muy divertida. Además de original y diferente, no se dedica a reciclar argumentos típicos de sit-com pero con protagonistas jóvenes. Supongo que también es significativo que ninguna de las personas que me ha recomendado la serie es una fan como yo de la cultura pop, el cine y los cómics.

Por tanto, si os va el humor tópico, sin gracia ninguna, disfrutad de Big Bang. Si preferís una comedia británica genial, rompedora de esquemas que provoca carcajadas, quedaos con Spaced.

Ahora que lo pienso, podría haber hecho también un Community versus The Big Bang Theory.

Y gana Community. De calle.

Como creo que no hay discusión posible (¿qué pobre alma atormentada puede preferir Big Bang antes que Spaced?), os planteo: ¿os gustaría ver otros enfrentamientos?


6 jun 2013

Los caballeros de la moto (Knightriders)


Arrow acaba de editar en Blu-ray Los caballeros de la moto (Knightriders, George A. Romero, 1981), la mejor manera de reencontrarse con uno de los filmes más desconocidos dentro de la filmografía de Romero. Estrenada justo después de Zombi (Dawn of the Dead, George A. Romero, 1978), la película pasó desapercibida, aunque ha ido ganando seguidores con el tiempo gracias a sus pases televisivos y edición en vídeo, si bien era una versión recortada de Knightriders. Ahora se puede disfrutar en toda su gloria tal y como Romero la concibió.

Knightriders es un film peculiar y algo extraño que me ha encantado. Su trama gira en torno a un grupo de artistas que se dedica a recrear duelos y enfrentamientos medievales pero usando motocicletas en lugar de caballos. El líder es el rey Billy (Ed Harris), el cual pasa por unos momentos difíciles emocionalmente, aunque nadie sabe decir qué es exactamente lo que le sucede. La suculenta oferta monetaria de un poderoso agente artístico llenará el grupo de tensiones y provocará enfrentamientos entre Morgan (Tom Savini) y sus seguidores con aquellos que siguen siendo fieles al rey Billy.

Me ha sido imposible no enamorarme de estos personajes y su mundo anacrónico. Cuando terminé de verla deseé que fuera una serie de televisión para poder seguir sus vivencias cada semana. Romero recrea la leyenda de Arturo y los caballeros de la mesa redonda pero en el presente, dando lugar a una curiosa mezcla. Además, el uso que hace de unas personas viendo según un código de honor y unas normas que nadie acaba de entender, le sirve a Romero para crear una película que funciona a distintos niveles.

La alegoría del artista enfrentado al dilema de seguir siendo fiel a su arte o sucumbir al mercantilismo es el tema más obvio que todo el mundo comenta al ver el film. Es fácil ver Billy como un trasunto del director que en aquel momento empezaba a hacerse popular en Hollywood tras el gran beneficio económico que había generado Zombi. Este conflicto alimenta el drama del film, siendo interesante tanto desde el punto de vista de Billy como de Morgan, que no tiene problema en seguir el dinero adónde le lleve. Hay que mencionar aquí que uno de los aspectos más logrados de esta película para mí es que no es un film de buenos y malos; el único personaje que parece algo negativo, Morgan, no se puede decir que sea un villano y a medida que avanza el film se va redimiendo a nuestros ojos.

Si Billy es un trasunto de George Romero, todo el grupo que se dedica a llevar el espectáculo de pueblo en pueblo podría ser un trasunto del equipo de rodaje. Esta es prácticamente la última película que Romero dirigió con el equipo con el que había trabajado desde su primer film, tanto delante como detrás de la pantalla. Si uno está atento puede ver diversos rostros y nombres familiares por aparecer en otros filmes del director (anteriores y posteriores).

Desde mi humilde punto de vista, este film también funciona a otro nivel. Rodada al principio de la década de los 80, el film en cierto modo toca temas que ya aparecían en Zombi. Pasada más de una década desde el final del verano del amor, la lucha por los derechos civiles y la igualdad social parecía haber sido sustituida por el consumismo y la celebración del ego en Estados Unidos. Los esfuerzos de Billy por conservar la pureza de su arte y sus ideales frente a los intereses comerciales y el aturdimiento de los sentidos a base de lujos y drogas blandas funcionan como crítica de la manera en que la sociedad americana estaba evolucionando, una especie de crítica de la era Reagan antes de la era Reagan.

Dejando alegorías y crítica social de lado, el film funciona perfectamente como una historia llena de acción y drama. Como decía al principio, enseguida me encantó el mundo creado por Romero y espero que vosotros también lo disfrutéis.


5 jun 2013

Halloween, el origen (Halloween)


Ayer por la tarde emitieron en SyFy Halloween, el origen (Halloween, Rob Zombie, 2007). Como The Lords of Salem (Rob Zombie, 2012) me había gustado tanto, decidí darle una segunda oportunidad al remake del clásico de John Carpenter que dirigió Zombie. Por desgracia, mi opinión no ha cambiado, el film de Zombie me parece un film fallido.

Cuando uno se dispone a ver un remake, una adaptación de un libro/cómic/serie de televisión o uno de esos reboots que ahora están de moda, lo ideal es juzgar la película objetivamente, en sus propios términos. Es decir, ver si el film funciona por si mismo sin tener en cuenta su origen. Pero lo cierto es que no somos máquinas, y a mí se me hace difícil "desver" o "desleer", así que inevitablemente tengo en mente el libro/cómic/film que ha inspirado esta o aquella película. Pero procuro siempre ser justo con lo que estoy viendo, no voy predispuesto a odiar algo por el simple hecho de que entra "en terreno sagrado".

Dicho esto, hay filmes que no te dejan olvidar sus predecesores con lo que se hace más difícil juzgarlos objetivamente. Zombie utiliza la banda sonora del film original, diálogos del film original y reproduce escenas del film original. Al final llega un momento en que, después de tantas referencias al film de Carpenter, me encuentro pensando: "preferiría estar viendo el original que esta fotocopia". Más aún cuando la historia es exactamente la misma en ambos filmes.

Por otro lado, las aportaciones de Zombie no son afortunadas ni necesarias. Incorporar la noción de que Laurie es la hermana de Michael Myers, algo que se inventaron en las secuelas, me parece absurdo y poco creíble. Peor me parece la larga primera parte del film, dedicada a la infancia de Myers, dándole el tópico origen de familia desestructurada y demás elementos vistos en infinidad de películas sobre asesinos en serie. El director nos hace tan familiares con Michael Myers que pierde cualquier aura amenazante y no da ningún miedo: es otro psicópata más.

El acercamiento biográfico a Myers hace que sus víctimas no sean más que carne de cañón por la que no se siente ninguna empatía ya que no sabemos quiénes son ni las conocemos, ya que todo el desarrollo se invierte en explicar a Myers: su conducta, sus motivos y por qué hace lo que hace. Además es un acercamiento equivocado cuando lo que queremos hacer es un slasher, donde es esencial adoptar un tono más de historia truculenta contada alrededor de una hoguera. El enfoque de Zombie, aparte de tópico y superficial, sería más propio de un film como Maniac (William Lustig, 1980).

Zombie parece olvidar que lo que hizo en su momento tan memorable el film de Carpenter y por qué da miedo y crea suspense es que no sabemos por qué Myers hace lo que hace. Es completamente irracional y actúa sin motivo alguno, eso es lo que da miedo. En cuanto explicas y das a entender por qué Myers hace lo que hace, se convierte en algo conocido, seguro, tópico.

Como película me parece aburrida y tópica, como remake es completamente innecesario y no aporta nada. Demasiado dependiente del film de Carpenter, la personalidad de Zombie queda completamente diluida. Creo que por eso la secuela que dirigió Zombie es más interesante que esta poca inspirada recreación de un clásico.


4 jun 2013

¿Es Jesse Eisenberg un capullo?

Yo creo que no, pero recientemente Internet bulle con una entrevista en la que supuestamente Jesse Eisenberg "maltrata" a la entrevistadora Romina Puga. Tras ver la entrevista (vídeo abajo), para mí queda claro que si hay alguien que no se portó correctamente es la entrevistadora, e imagino que tras horas de entrevistas a Eisenberg no le quedaría mucha paciencia para aguantar las tonterías de la entrevistadora. Podéis leer la versión de Puga aquí.


3 jun 2013

Una para las curiosas y los curiosos, las viciosas y los viciosos, las morbosas y los morbosos


Hay pocas películas que puedan ofrecer momento delirante tras momento delirante de la misma manera que lo hace este documental de John D. Lamond. Australia After Dark (1975) es un increíble viaje por la Australia más surrealista que, en la mejor tradición mondo, mezcla verdad y mentira de forma magistral.

Supe de este documental (o "documental") gracias a otro documental, el esencial Not Quite Hollywood: The Wild, Untold Story of Ozploitation (Mark Hartley, 2008). El documental de Hartley habla sobre el fantástico cine de género que se generó en Australia entre los años 70 y primeros 80. Australia After Dark tiene su origen en un momento de apertura, una especie de "destape" a la australiana, en la que cualquier excusa es buena para mostrar grandes cantidades de hasta entonces cubierta epidermis.

Sin embargo, puede que este documental naciera con la intención de mostrar la máxima cantidad de gente desnuda posible, pero acaba siendo un retrato fascinante de una sociedad que empezaba a mostrar lo que hasta entonces reprimía. No solo en lo que respecta al sexo, también ofrece retratos de la vida secreta australiana y comenta algunos aspectos sociales, para darle un aire respetable al conjunto. Así, la denuncia de las pobres condiciones de vida de los aborígenes australianos se mezcla con la afición del australiano a la cerveza.

Personalmente este documental me resultó fascinante porque me sorprendía minuto a minuto. De la pintura corporal salta a un ritual satánico "verídico", de un recorrido por las playas nudistas (que puedo dar fe que se parecen bastante a las que he ido por Catalunya, por suerte) salta a un museo donde se conservan máscaras mortuorias de diversos asesinos y criminales, de una boda gay salta a una especie de comuna new age. El resultado final es que no te aburres ni un momento. Del puro asombro pasas a la excitación y de ahí a la carcajada. Un momento especialmente divertido para mí fue cuando el documental muestra como se rueda una escena porno: el director le indica al actor el ritmo que ha de tener usando una música que procede de una especie de papel higiénico musical, tirando del rollo suena una cantinela como de caja de música.

Pero no olvidemos que el foco principal es mostrar gente desnuda. Eso sí, los hombres y mujeres que aparecen desnudos en este documental son hombres y mujeres "reales". Es decir, no son modelos y no tienen cuerpos esculturales. Lo que para mí le acaba de añadir encanto y atractivo. Además (y esto posiblemente no sea muy popular entre los y las más jóvenes) se filmó mucho, mucho antes de que llegara esta horrible moda del rasurado. No sé al resto, pero a mí pubis el rasurado no me gusta, me da mal rollo y creo que le quita personalidad a la zona, ya que cada mujer tiene el vello púbico diferente. Este documental tiene mucha personalidad. Recordad: donde hay pelo, hay alegría.


Australia After Dark (1975) - Trailer (uncut) por AussieRoadshow