12 dic 2013

Encerrada (The Ward)


Con los diversos remakes y secuelas de sus filmes, más la continua aparición de ediciones coleccionistas de sus películas, más el reconocimiento de su influencia por parte de nuevos directores del género y, más importante, la incuestionable calidad de su filmografía, queda claro que John Carpenter es uno de los mejores directores de la historia del género fantástico. Por ello resulta extraño y triste su ausencia en nuestras pantallas.

La última película que estrenó en cines de forma generalizada data del 2001: la regular Fantasmas de Marte de John Carpenter (Ghosts of Mars). Hemos de esperar hasta la llegada de la serie antológica Masters of Horror para reencontrarnos con Carpenter, que contribuyó a la serie con dos episodios, uno de los cuales, El fin del mundo en 35 mm (John Carpenter's Cigarette Burns, 2005), sea posiblemente el mejor de toda la serie.

Y no es hasta el 2010 que Carpenter se pone de nuevo tras la cámara para dirigir una película: Encerrada (The Ward). Un film estrenado de forma limitada en Estados Unidos y que aquí, después de pasar por el Festival de Sitges, fue directa al mercado de DVD/Blu-ray.

Es triste para los fans del género. La culpa de que esto sea así es tanto de la industria hollywoodiense como cierto desencanto por parte del mismo Carpenter. El veterano directo explica, en el audiocomentario de la edición en Blu-ray americana, que las razones principales por las que aceptó dirigir esta película fue su presupuesto limitado, rodar principalmente en una localización y trabajar con un reparto pequeño. Esto denota (por lo menos me lo pareció así) cierto cansancio por parte de Carpenter tras años de lucha con los estudios. Un desencanto que originó que se lanzase hacia finales de los 80 a rodar películas de bajo presupuesto cansado de los politiqueos de los estudios. Su regreso ocasional hacia el sistema de los estudios tuvo resultados desiguales, con éxitos y fracasos, pero no mejoró su opinión del sistema.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que gran parte de las películas que ha dirigido Carpenter fueron sonados fracasos en su momento pero luego se han convertido en clásicos y referentes, siendo el caso más representativo la clásica La cosa (The Thing, 1982). Así que Carpenter parece bastante contento hoy día retirado en su casa viendo películas y jugando con su consola. Por lo menos eso da a entender en uno de los extras de la edición especial en Blu-ray de Scream Factory de El príncipe de las tinieblas (Prince of Darkness, 1987).

Y todo esto viene al caso de Encerrada. Un film correcto de terror cuyo guion no es que sea muy original, pero se ve beneficiado del buen trabajo de su reparto y del toque clásico de Carpenter. Es un film que funciona principalmente por su atmósfera y su estilo narrativo, ofreciendo una entretenida hora y media, cuya única nota negativa es que no está a la altura de otras películas del mismo director.

Es básicamente una película de fantasmas ambientada en una institución psiquiátrica en los años 60. Sin embargo, el film es más que eso, pero no quiero entrar en más detalles para no "espoilearos" la película.

Pero Carpenter demuestra con este film que todavía puede dirigir algún otro clásico, simplemente es cuestión de encontrar un material que sea lo suficientemente atractivo como para sacarlo de su retiro.


11 dic 2013

Sobran las palabras (Enough Said)

 
Ya podéis leer en Underbrain Mgz mi crítica de la comedia Sobran las palabras (Enough Said, Nicole Holofcener, 2013), uno de los últimos trabajos que hiciera James Gandolfini. Es una comedia amable que recuerda un poco a la comedia estilo Woody Allen. Se estrena el 20 de diciembre.



10 dic 2013

Baby Blood


La verdad es que me parece fantástica la comodidad de poder descubrir películas raras o desconocidas para mí visitando páginas por la red de redes, pero, de vez en cuando, hecho de menos aquellas tardes en las que cogía el walkman y un par de cintas de música y me disponía a buscar y explorar aquellos videoclubes que se cruzaran en mi camino. Fue de este modo que me encontré con la producción francesa Baby Blood (Alain Robak, 1989).

Baby Blood era una película que llevaba tiempo buscando en la sección "terror" de cualquier videoclub en el que entrara, desde que leí sobre ella en Sangre, sudor y vísceras: Historia del cine Gore de Manuel Valencia y Eduardo Guillot. Lo que me hizo buscarla fue no solo su argumento, también este párrafo en el que Valencia y Guillot escriben:

Robak se sirve del gore para subvertir el propio subgénero y alcanzar un público más amplio e intelectual. Algo encomiable, pero de dudoso resultado a posteriori, ya que los fans teenagers probablemente solo se quedarán con el mensaje hemoglobínico, y la audiencia más exigente ni tan siquiera se acercará a la sala de proyección asustada por un título que, a priori, solo ofrece vísceras y generosos chorros de sangre.

Siendo como era un adolescente en el momento de leer estas líneas me prometí demostrar a Valencia y Guillot que no me interesaban solo las vísceras y podía ser un adolescente tan exigente como el que más.  Aunque era una razón bastante idiota para querer ver una película, con el tiempo me alegré de haberlo hecho ya que es un film muy interesante y curioso, además de divertido y sangriento.

El film empieza por el principio: la creación de la Tierra. Una voz en off nos describe cómo sucedió ya que él/eso fue testimonio del evento. Al cabo de unos millones de años, esta misteriosa consciencia decide que ha llegado la hora de nacer. Su primer intento, usando un animal, no funciona demasiado bien, así que decide (comprensiblemente) introducirse en el voluptuoso cuerpo de Yanka (Emmanuelle Escourrou). Empieza entonces una terrible odisea para Yanka, ya que la criatura que está gestando en su interior exige ser alimentada con sangre humana.

La primera mitad de la película nos muestra los esfuerzos de Yanka por intentar comprender lo que le ha sucedido y luchar contra las exigencias de la criatura en su interior. La segunda mitad se centra en la relación entre Yanka y la criatura, una vez Yanka ha decidido colaborar con la criatura, aunque no es una relación muy fácil. Esta segunda parte es la más divertida e interesante, principalmente por la manera en que nos muestra la relación que se va desarrollando entre Yanka y el monstruo primigenio que espera nacer pronto.

La continua lucha de Yanka, entre aceptar su destino y rebelarse a él, es uno de los puntos fuertes del film, pero no funcionaría si no se le hubiese dotado a la criatura con una personalidad a medio camino entre lo irritante y lo puro malévolo que recuerda a la relación entre Brian y Aylmer en la obra maestra de Frank Henenlotter Brain Damage (1988). Esta relación es también lo que hace que este film no sea una típica producción de serie B, pero sin dejar de lado el humor negro y la sangre.

Al final resulta que Valencia y Guillot no estaban muy desencaminados. Baby Blood es un film que gustará al espectador que simplemente quiera pasar un buen rato con una película "monstruosa", pero que puede satisfacer también a los aficionados que busquen algo más que simplemente ver chorros de sangre llenar la pantalla o un film con un poco más de clase. Pero el público ideal de Baby Blood creo que es la gente como yo, que gusta y disfruta según el momento tanto las simples diversiones sangrientas como los filmes más exigentes, ya que este film es ambas cosas.

9 dic 2013

Hatchet III


A aquellos dos o tres interesados en esta trilogía, les informo de que Hatchet III (BJ McDonell, 2013) culmina de forma brillante la historia iniciada por Adam Green en Hatchet (2006). Aunque Green le pasara el puesto de director a McDonell, esta película está escrita por Green, igual que las dos anteriores, y producida por él, así que sigue el tono y estilo de las dos anteriores. Además, McDonell también trabajó en las dos anteriores como operador de cámara, así que todo queda en familia.

Si habéis visto las dos anteriores ya sabéis que os espera en esta. Mezcla de terror y comedia, homenajes al slasher de los años 80 añadiéndole mucha acción, litros de sangre y generosas dosis de diversión. Igual que sucedía en Hatchet II (Adam Green, 2010), esta nueva entrega empieza en el mismo momento en que acabó la anterior. Digo esto porque si no has visto las anteriores es mejor que las veas antes de ver la tercera entrega, ya que funcionan como una gran épica slasher y se disfrutan más vistas una detrás de otra. Green ya ha expresado su deseo de editar una versión de Hatchet uniendo las tres películas (versión a la que añadiría alguna escena no vista hasta ahora), aunque teniendo en cuenta que los derechos de Hatchet los tiene una compañía y los de Hatchet II y III los tiene otra, parece que es algo difícil que se acabe produciendo (pero hay que ser optimista).

Hatchet III me ha gustado desde el primer momento. La segunda me dejó algo frío la primera vez que la vi, y lo cierto es que ahora me gusta mucho más que cuando escribí el comentario sobre ella, pero ver esta entrega justo después de las otras dos me ha ayudado a entrar mejor en ella y disfrutar de la gran fiesta gore que es esta película. Porque la trilogía Hatchet no es más ni menos que eso: diversión a raudales gracias a los excesivos asesinatos que llenan su metraje. Si las dos anteriores te gustaron, está también lo hará.

Sí hay algo que no me acaba de convencer de estas películas, su villano: Victor Crowley. Interpretado por Kane Hodder, lo cierto es que es un monstruo que, para mí, carece de carisma ya que su diseño no es muy interesante. Básicamente es el típico deforme de montaña que ya hemos visto en otras películas (la serie Wrong Turn es un ejemplo) y no tiene ese algo que lo separa del resto de asesinos de película que el aficionado ya conoce. Por supuesto, esto es una cuestión de gusto personal.

En esta ocasión, decir que esta película es "más de lo mismo" es un halago. De nuevo, os recomiendo ver las tres seguidas para un mayor disfrute.


2 dic 2013

Hombre

 
Acaba de aparecer el segundo tomo recopilatorio de Hombre, creación de Antonio Segura (guion) y José Ortiz (dibujo). De este modo, en dos lujosos libros el afortunado lector puede poseer en su integridad una de las obras más interesantes surgidas en la época dorada del cómic español.

Una manera rápida pero injusta de definir Hombre sería decir que es una especie de Mad Max a la española. Injusta porque, a pesar de compartir escenario post-apocalíptico, poco tienen en común salvo que tanto las aventuras del Loco Max como las de Hombre surgieron en un momento, finales de los 70 y primeros 80, en el cual el fin del mundo parecía tan cercano como se lo había parecido a los ciudadanos de los primeros años 50, cuando parecía que de un momento al otro Estados Unidos y lo que entonces era la URSS se iban a lanzar bombas atómicas de un lado para el otro, haciendo realidad la destrucción mutua asegurada que daría paso a la civilización de simios inteligentes que tan mal se lo harían pasar al pobre Taylor.

Resulta también muy significativo que el regreso a las librerías de Hombre coincida también con un momento social particularmente crítico. Este fragmento de la historia que abre el segundo tomo ejemplifica hasta que punto resulta actual la obra de Segura y Ortiz: Quién diga que no sabe por qué ocurrió está mintiendo. Lo leíamos cada día en los periódicos, lo veíamos en la televisión: guerra en Oriente Medio, revoluciones en Sudamérica, huelgas salvajes en la vieja Europa, estallidos raciales en Sudáfrica. Lo sabíamos y, por eso, cuando el gobierno nos dijo que era necesario ahorrar energía, que la crisis exigía un sacrificio común, que las medidas serían temporales, les creímos... Necesitábamos creerles. Luego, concluye: Estábamos condenados a sucumbir con la civilización que habíamos creado, y la ciudad tenía que ser nuestra tumba. Ya han pasado veinte años desde entonces. Seguís llamándoos hombres y mujeres, pero a mí no me engañáis... Sois una nueva raza que se alimenta de los despojos de mi ciudad. Sois nuestra creación perfecta... Crueles, sin moral, sin creencias, sin ley... Sois los supervivientes y heredaréis la Tierra.

Hombre es un superviviente que avanza por un mundo desolado. Se enfrenta a criminales, bárbaros, caníbales, ladrones... En ocasiones después de haber trabajado con ellos. Sin embargo, hay un cambio entre el primer tomo en blanco y negro y el segundo en color. Las historias del primer tomo son mucho más crueles y violentas, mientras que en el segundo, sin abandonar la acción y la violencia, se ven pequeños atisbos de esperanza aquí y allá. Tal vez porque en el segundo tomo a Hombre le empieza a acompañar Atila, una voluptuosa amazona que se cruza en su camino por primera vez buscando vengar la muerte de sus padres. Aunque el segundo tomo sea más suave que el primero no significa que sea una obra más ligera: simplemente pasa del negro oscuro al simple negro. Señal de esto es la conclusión de la primera parte de Al final del río, que se adelantó un par de décadas a Frank Darabont.


Segura y Ortiz nos ofrecen una obra que bebe tanto de la ciencia ficción como del western. De hecho, Hombre no es muy diferente de los personajes que interpretara Clint Eastwood en la trilogía del dólar de Sergio Leone. Vagabundo en un mundo sin ley, Hombre funciona siguiendo su propio código de honor y sus propias normas, mitad cínico y mitad romántico.

Tanto si vivisteis de pleno la edad dorada del tebeo español, como si os pasó como a mí y solo pudisteis saborear los últimos coletazos o no la conocéis más que de oídas, estos son dos tomos imprescindibles para los amantes del buen cómic, la ciencia ficción y las buenas historias. Recomiendo especialmente leerlos mientras se oye a todo volumen las bandas sonoras que compusiera el australiano Brian May (nada que ver con el guitarrista de Queen) para las dos primeras entregas de Mad Max.