30 ene 2017

La muy excelente saga de Bill y Ted


Bill y Ted, interpretados respectivamente por Alex Winters y Keanu Reeves, son dos amigos de pocas luces que, a pesar de ello, son los creadores de un idílico futuro para la humanidad. También son los protagonistas de dos geniales películas que, bizarras y surrealistas, se han convertido en films de culto y conseguido un lugar privilegiado dentro de la cultura pop.

Todo empezó con Las alucinantes aventuras de Bill y Ted (Bill & Ted's Excellent Adventure, Stephen Herek, 1989). Bueno, en realidad empezó con los guionistas Chris Matheson y Ed Solomon, amigos de toda la vida que, mientras estudiaban en la universidad, crearon a Bill y Ted como sketch humorístico. Básicamente, el sketch consistía en Chris y Ed respondiendo preguntas sobre política e historia como los ignorantes y tontorrones Bill y Ted.

Chris y Ed escribieron el guion de Las alucinantes aventuras de Bill y Ted hacia mediados de los 80, momento en que empezó su difícil camino hacia la gran pantalla. Primero pasó de estudio en estudio, para acabar en la compañía de Dino De Laurentiis. Se escogió director, Stephen Herek por su trabajo en Critters (1986), y, tras un largo proceso de casting, Winter y Reeves fueron los escogidos para interpretar a los protagonistas.

Todo parecía ir bien, hasta que la compañía de De Laurentiis entró en quiebra. La película, terminada en 1987, quedó en el limbo. Los productores empezaron su cruzada para estrenar Bill y Ted, pero muchas compañías lo veían, como máximo, para estrenarla directamente en vídeo, ya que se consideraba demasiado extraña y absurda para ganar dinero. Esa era la mentalidad hasta que los productores hicieron un pase de prueba para demostrar que su film era viable. Los buenos resultados garantizaron que, finalmente, Orion la distribuyera en cines dos años después de haberse completado.

El argumento del film es realmente absurdo: el futuro de la humanidad depende de que los bonachones y descerebrados Bill y Ted aprueben un examen de historia. Para garantizarlo, desde el futuro llega Rufus (George Carlin), que muestra a los dos protagonistas cómo viajar a través del tiempo usando una cabina telefónica especial.

El trabajo del director, los guionistas y los actores logra que esta absurda premisa funcione gracias a la manera en que se presenta el mundo que habitan sus protagonistas. Pero es la creación de Bill y Ted, su actitud hacia la vida y su peculiar lenguaje y manera de hablar (en la VOSE), los que hacen que esta película se haya convertido en un clásico. Un film en el que no paras de reír mientras acompañas a Bill y Ted en su viaje por la historia.

Igual que sus protagonistas son los improbables salvadores de la humanidad, Las alucinantes aventuras de Bill y Ted se convirtió en un gran éxito que hoy sigue funcionando como el día en que se estrenó.




Con El viaje alucinante de Bill y Ted (Bill & Ted's Bogus Journey, Peter Hewitt, 1991) se consiguió algo tan difícil como conseguir que una película que se iba a estrenar directamente en vídeo se convirtiera en un éxito de taquilla: una segunda parte que supera a la primera.

En esta entrega, Bill y Ted son asesinados por dobles robóticos enviados desde el futuro por el malvado De Nomolos (Joss Ackland). Bill y Ted se embarcan entonces en un viaje por el más allá con la intención de volver a la vida y salvar a sus princesas de las asesinas intenciones de los malvados dobles. Durante su viaje se alían con la Muerte (William Sadler) y unos extraños extraterrestres que solo pronuncian una palabra: "station".

Mucho más bizarra, surrealista y divertida que Las alucinantes aventuras, El viaje alucinante es también visualmente mucho más atractiva que la primera entrega. La odisea de los dos protagonistas por el otro mundo se ve realzada por el gran papel de William Sadler como la Muerte, uno de los puntos fuertes del film. El único punto flojo de la película es que cambiaron las actrices que interpretan a las princesas (y también intercambiaron sus nombres por error). Diane Franklin y Kimberly Kates no repitieron y fueron sustituidas por Anette Azcuy y Sarah Trigger.
 
La calidad de esta entrega, además, pone el listón para la anunciada tercera entrega bastante alto. Tal vez por eso Keanu Reeves, Alex Winter y los guionistas Chris Matheson y Ed Solomon llevan ya casi diez años intentando desarrollarla.

Por supuesto, tal vez se deba a mi propio sentido del humor el que hace que prefiera esta entrega a la primera y otros fans prefieran Excellent Adventure antes que Bogus Journey. Lo que está claro es que ambas son fantásticas y se merecen su estatus como películas de culto.


29 ene 2017

Las plantas

 
Se ha publicado ya en Underbrain la crítica que hice de Las plantas (Roberto Doveris, 2015), que podéis leer clicando aquí:


Un film curioso que no acaba de explotar todo su potencial.


27 ene 2017

Vicios privados, públicas virtudes (Vizi privati, pubbliche virtù)

 
En sus inicios, la cadena local BTV, la cadena pública del ayuntamiento de Barcelona, vivió una temporada bastante arriesgada, entre mediados y finales de los 90. Ofrecían documentales y películas sin ningún filtro, mezclando lo clásico y lo experimental. Fue en esta época en que la cadena emitió películas como Tokyo Snuff (Shiryô no wana, Toshiharu Ikeda, 1988), noches dedicadas al desnudo en el cine y extraños documentales sobre el lenguaje secreto de la televisión. Una noche, emitieron las grabaciones desde el edificio de enfrente de lo que se veía a través de las ventanas de un hotel de la ciudad, incluida una atractiva mujer duchándose, cuyo rostro había sido debidamente pixelado. Esta época fantástica no duró mucho, como era de esperar, y pronto se convirtió en la habitual y bienintencionada cadena cultural que uno espera de una televisión pública. Pero antes de que los locos dejaran de dirigir el manicomio, me descubrieron una noche un polémico y controvertido film: Vicios privados, públicas virtudes (Vizi privati, pubbliche virtù, Miklós Jancsó, 1976).

Durante los años 70, el cine reflejó de distintas maneras la revolución sexual que se produjo entonces. Si bien el cine europeo y de autor había mostrado con más libertad el sexo en pantalla, a partir de los 70, el cine de autor empieza también a utilizar el sexo de forma política, no solo como elemento dramático. Es la época de hoy clásicos como El portero de noche (Il portiere di notte, Liliana Cavani, 1974) o la polémica Saló o los 120 días de Sodoma (Salò o le 120 giornate di Sodoma, Pier Paolo Pasolini, 1975). En Vicios privados, públicas virtudes, Miklós Jancsó utiliza el sexo también de forma política, aunque de forma distinta a como lo hizo Pasolini, por ejemplo. Jancsó relaciona la libertad sexual y la libertad personal, una relación que adereza con un mensaje político revolucionario. Para lograr transmitir su mensaje, Jancsó reinterpreta a su manera un suceso histórico real: el crimen de Mayerling.

El 30 de enero de 1889 se descubrieron los cadáveres de Rodolfo de Habsburgo, príncipe heredero de Austria, y su amante la baronesa María Vetsera. Este suceso se conoce como el crimen de Mayerling. En un primer momento, la explicación oficial fue que el príncipe y su amante se habían suicidado, pero con los años surgieron dudas y salieron a la luz contradicciones que sugieren que el suicidio fue en realidad un asesinato político. Pero ahora no relataré la complicada historia emocional y política de los hechos reales, baste decir que Jancsó parte de la idea de que la explicación oficial era falsa e imagina qué podría haber pasado si el príncipe Rodolfo hubiera creado una protocomuna en su palacio, donde vivía de forma plena su relación con su amante, y cuál habría sido la reacción de las autoridades, en un guion que Jancsó escribió junto a su colaboradora Giovanna Gagliardo. De este modo, utiliza el crimen de Mayerling como alegoría para expresar sus propias ideas políticas sobre lo que estaba sucediendo en la actualidad del momento.

Más allá de su trasfondo político, la razón por la comento el film hoy es su pura belleza cinematográfica. Una prueba de que el erotismo no tiene porqué estar reñido con el arte. La manera que tenía Jancsó de planear las escenas, junto a la bella fotografía de Tomislav Pinter, nos sumergen en una hermosa bacanal, un mar de cuerpos desnudos. Las ansías de libertad y la alegría de sus protagonistas contrastan con la atmósfera de inminente desgracia que preside la acción.

Esta manera de mezclar sexo, política y poesía fue recibida con escándalo por parte de las autoridades cuando el film se estrenó en 1976, produciendo los consabidos juicios que no llegaron a nada, tras demostrarse que la película era arte y no pornografía. Me temo que hoy día es posible que el film hubiera sido recibido de manera parecida, su temática parece que no pasa de moda. Por mi parte, os invito a que os suméis a la fiesta de Vicios privados, públicas virtudes.


26 ene 2017

Vivir de noche (Live by Night)

 
Os dejo el enlace a la crítica que hice de Vivir de noche (Live by Night, Ben Affleck, 2016) para Underbrain Mgz:


Sigo sin entender cómo una película que lo tenía todo para ser grandiosa, acaba siendo tan poca cosa.

25 ene 2017

Segunda oportunidad: La noche de los muertos vivientes - 1990

 
Ahora estamos acostumbrados a que se hagan nuevas versiones de clásicos del cine de terror, recibidas con el habitual escepticismo y/o repugnancia. Pero a principios de los 90, tras varios notorios remakes en los 80, era algo inesperado, que no provocaba inmediato rechazo ya que los remakes ochenteros mencionados fueron bienvenidos y sobresalientes. A pesar de ello, La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, Tom Savini, 1990) pasó sin pena ni gloria por las taquillas de cine, en una época en que los zombis no interesaban al gran público.

Muchos aficionados al cine de terror ya conocen la historia de como George A. Romero, John A. Russo y Russell Streiner perdieron los derechos de La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, George A. Romero, 1968) cuando, al cambiar el título original por el que es conocido ahora, eliminaron sin querer el copyright. El resultado fue que los creadores del film no obtuvieron ningún beneficio económico del fabuloso éxito en taquilla que tuvo la película originalmente, además de que con los años se ha visto sometida a distintas y horribles manipulaciones.
 
Romero, Russo y Streiner, tras años luchando por recuperar sus derechos, decidieron optar por hacer un remake de su película con la intención de que legalmente se reconocieran sus derechos y obtener algún beneficio de su creación. Romero se encargó de escribir el guion y eligió a Tom Savini como director. Savini se estrenaba como director de largos, aunque ya había trabajado como director en la serie de Romero Cuentos desde la oscuridad (Tales from the Darkside, 1983-1988).

Savini pasaba entonces por un mal momento personal, estaba en medio de un divorcio nada amistoso, y muchos de los cambios y escenas que quería hacer, no le fueron permitido hacerlos por el productor Menahem Golan. La unión de estos dos hechos provocó que Savini se desentendiera del film durante mucho tiempo, al igual que la mayoría de los espectadores.

Una reacción fácil de entender. Cuando originalmente vi la película, la verdad es que me dejó indiferente. Me recordaba demasiado al film de Romero (el hombre no se esforzó demasiado en cambiar el guion original que escribió con Russo a finales de los 60), no me pareció interesante y me olvidé de él. Sin embargo, cuando recientemente me encontré a buen precio la edición australiana de Umbrella en Blu-ray de la película, un impulsó me llevó a hacerme con ella. Este nuevo visionado cambió completamente mi percepción del film de Savini.

Entre los nuevos extras de esta edición, aparecen storyboards de escenas que Savini había planeado hacer pero Golan no le dejó, por razones de tiempo y presupuesto. Savini explica estas escenas, que le habrían dado un aire a lo Sam Raimi al film y creado una película bastante diferente del film original de Romero. Es una lástima que Savini no pudiera hacer realidad estas escenas, además de que los productores se excedieron a la hora de eliminar momentos sangrientos para apaciguar a la censura.

Sin embargo, aún teniendo en cuenta todo ello, La noche de los muertos vivientes, versión 1990, acaba siendo una buena película. Tal vez la distancia en el tiempo, tal vez los continuos traumas con los actuales remakes han ayudado a valorar este film por si mismo. Sea cual sea el motivo, me encontré de lleno metido y absorbido por la película. Para mí, la razón principal son las interpretaciones del reparto, encabezado por Tony Todd, Tom Towles y Patricia Tallman. Las interpretaciones son magníficas y nos anclan en la película, crean interés por lo que pueda suceder. Algo que me había pasado anteriormente desapercibido ya que la primera vez que vi este film fue en televisión a principios de los 90, doblado al catalán.

También ha resultado curioso, teniendo en cuenta la saturación actual, volver a una época en que los zombis solo nos interesaban a unos pocos, cada film del género tenía una personalidad propia. Lo cual resulta raro decirlo de un film que es un remake escrito por el propio director del film original, pero Savini le aporta su personalidad al film, aunque no tanta como hubiera querido él. Si no la habéis visto, recomiendo darle una oportunidad.