Después de producir maravillas como Re-Animator (ídem, dir. Stuart Gordon, 1985) y Re-Sonator (From Beyond, dir. Stuart Gordon, 1986), Brian Yuzna debutó en 1989 como director con el clásico de culto Society.
Society es una sátira que homenajea las películas paranoides de los 50 y transmite un claro mensaje social que no tuvo mucho impacto en Estados Unidos, ya que no se tiene la idea de vivir en una sociedad de clases como en Europa, donde la película sí impactó.
La película cuenta la historia del joven Billy (Billy Warlock) que es un estudiante popular, tiene una guapa novia y su familia es una de las más ricas de Beverly Hills. A pesar de todo, el joven Billy no es feliz. Tiene continuas pesadillas y se siente alienado. Como si no perteneciera a su familia. Por ello hace terapia con el doctor Cleveland (Ben Slack) que intenta ayudarlo en lo que puede. Sin embargo, Billy muy pronto descubrirá que hay algo peor que tener fantasías paranoides: que estas se hagan realidad.
El guión de la película fue escrito por Rick Fry y Woody Keith (que también escribieron La novia de Re-Animator (Bride of Re-Animator, dir. Brian Yuzna, 1990)), un guión con el que Yuzna se sintió inmediatamente identificado al haber convivido de joven con los prejuicios habituales en la clase alta. Es por ello, tal vez, que Yuzna consigue crear un sólido suspense en la primera mitad de la película en la cual acompañamos a Billy en sus intentos descubrir la verdad. Una verdad que se oculta tras la capa superficial que nos dejan ver. Algo que habría hecho las delicias de Phillip K. Dick. Pero, claro, si hay algo que todo el mundo recuerda es la surrealista segunda mitad de la película en la cual descubrimos la auténtica naturaleza de la sociedad. Un festival de cárnicas mutaciones cortesía del maestro en efectos especiales Screaming Mad George, que a partir de entonces pasarán a se acreditados como "efectos surrealistas de Screaming Mad George". Pero no es gratuito, de esta manera se muestra de forma visual la decadencia moral de esta sociedad, a través de su carne metamórfica. Incesto y canibalismo se nos muestran en una orgía de carne, literalmente.
Un título brillante que no debería se difícil de encontrar en DVD. La edición de importación con extras, la doméstica, no.
Voyage of the Rock Aliens fue dirigida en 1987 por James Fargo. Lo creas o no, el mismo que dirigió Harry, el ejecutor (The Enforcer, 1976). La película es una comedia musical, cuyo título más acertado sería Voyage of the New Wave Aliens o Voyage of the Pop Aliens, las virtudes de la cual residen en su monumental colección de errores: malas actuaciones, números musicales horteras y un nada divertido sentido del humor.
Por increíble que parezca, tres guionistas fueron necesarios para crear esta joya del mal cine: Edward Gold, S. James Guidotti y Charles Hairston. ¿Sabéis que otros guiones escribieron? Pues ninguno más. Es posible que la mezcla de estas tres sensibilidades produjera la disparidad en el tipo de comedia de la película: comedia infantil, comedia gruesa (la que involucra chicas desnudas y bostas de vaca) y comedia idiota, todo mezclado con abundantes toques homoeróticos. Entre los tres cocinaron un argumento en el cual unos extraterrestres de paseo por el universo en su nave con forma de guitarra, que son poco más que unos malos imitadores de Devo, se dirigen hacia la Tierra gracias intrigados por las emisiones que han captado procedentes de allí. El caso es que lo que captan es a Jermaine Jackson y Pia Zadora (más sobre ella luego) cantando When The Rain Begins To Fall en una secuencia musical que no tiene ningún tipo de relación con la película que sigue.
Cuando los extraterrestres llegan a la Tierra van a la parar a la ciudad de Speelburgh (como Spielberg, porque es una peli con extraterrestres, ¡ja, ja, ja! ¡qué ingenioso! Ironía). Allí se encuentran con Dee Dee (Pia Zadora, de nuevo) y a su amiga Diane (Alison La Placa, os ahorraré horas de sufrimiento: os suena de haberla visto en Friends haciendo de jefa de Rachel cuando ésta trabajaba en Bloomingdale's). Dee Dee sale con Frankie (un joven Craig Sheffer), un tipo duro que parece salido de una revista porno gay. Frankie tiene una banda de "rock", pero no deja a Dee Dee cantar en ella. El comandante de los marcianos, ABCD (Tom Nolan), se enamorará de Dee Dee. Esto provocará hilarantes consecuencias. ¡Oh! También sale Michael Berryman haciendo de asesino loco con sierra mecánica.
Si habéis leído Majareta de John Waters, una colección de artículos publicada por Anagrama, posiblemente no necesitéis que os la presente. Si no habéis leído el artículo y entrevista cargado de venenosa admiración de Waters, os diré que Pia Zadora fue una actriz que ganó varios premios y participó en varias películas que básicamente pagó su multimillonario marido (tanto los premios como las películas). Canta bien, eso no os lo negaré, pero básicamente ahí termina su talento. Pero, seamos honestos, no es lo peor de esta película. Ese honor lo tiene el irritante grupo de marcianos, la banda Rhema, que une su nulo talento actoral a su mediocre música techno-pop. Craig Sheffer se dedica a pasearse marcando culo y haciendo morritos. ¿A lo mejor por ello lo cogió Clive Barker para protagonizar Razas de Noche (Nightbreed, 1990)?
Voyage of the Rock Aliens reúne lo mejor de lo peor que nos dieron los ochenta. Si bien la manera de disfrutarla no es la que tenían pensada sus creadores, uno se ríe viéndola. Mucho. Está editada en DVD en Inglaterra.
Escrita y dirigida en 1997 por Paul Thomas Anderson, Boogie Nights es una disimulada biografía del actor porno John Holmes y del negocio del porno de finales de los setenta a mediados de los ochenta. Es un film coral que cuenta en su reparto con: Mark Wahlberg, Heather Graham, Julianne Moore, Burt Reynolds, John C. Reilly, William H. Macy, Melora Walters y un largo etcétera.
La película se inicia en los días despreocupados de los setenta. Eddie Adams (Wahlberg) se gana la vida de fregaplatos en una disco y se saca un sobresueldo enseñando el enorme pene que tiene a todo aquel que le pague suficiente. Allí será descubierto por Jack Horner (Reynolds) que lo convertirá en la estrella del porno Dirk Diggler (juego de palabras, suena parecido a dick digger, algo así como "polla excavadora"). Se inicia así la primera parte de la película, más optimista, representando los setenta con colores saturados muy cálidos. Luego, para la segunda parte que muestra la decadencia de los ochenta, los colores se van desaturando, marcando también el paso del cine porno al vídeo porno. Los personajes se verán plagados de problemas con las drogas, con la familia y con el desprecio que provoca en una sociedad puritana dedicarse al porno.
A día de hoy, Boogie Nights sigue siendo la película de Paul Thomas Anderson que más me gusta por encima de otros títulos como Magnolia y There Will Be Blood. La razón principal es que en Boogie Nights hay un mayor equilibrio en el drama y no entra en los terrenos melodramáticos posteriores. Igualmente hay su dosis de violencia y desgracias personales, pero no tan devastadoras como en sus posteriores films. También tiene unos toques de humor que desaparecen en sus posteriores películas.
Boogie Nights retrata de forma certera el ascenso y caída del porno. En los setenta, cuando se estrenaron por primera vez de forma legal en los cines, el porno era una moda. Las películas X recaudaban millones en taquilla. La decadencia llega en los ochenta con el vídeo. Cuando las películas empiezan a rodarse directamente en vídeo pierden (más) calidad. Momento representado en el film con la inicial negativa del personaje de Reynolds, Jack Horner, de rodar en vídeo, porque él es un director de cine. Naturalmente se verá obligado a rodar en vídeo, entonces le vemos sentado en su silla de director con cara de asco/aburrimiento. También retrata como los actores y actrices porno sobreviven cuando no están ante las cámaras. Significativo es el retrato que se hace de Rollergirl (Heather Graham) que representa a las actrices que empiezan muy jóvenes en el mundo del porno y como les afecta, lo muestren o no.
En una película ambientada en los setenta y ochenta hay que destacar la banda sonora. Como suele ser habitual en las películas ambientadas en este periodo hay una buena selección de clásicos que son típicos de la época. Tal vez demasiado, por mi parte habría agradecido la inclusión de temas un poco más desconocidos.
Si no la visteis en su momento en el cine o no la habéis pillado en vídeo, es un gran título a descubrir.
Simplemente adoro esta película desde que la vi de pequeño por televisión. Pocas películas consiguen transmitirme con tanta facilidad el llamado sentido de la maravilla como Planeta Prohibido (Forbidden Planet, 1956) de Fred M. Wilcox. Una de las películas fundamentales de la ciencia-ficción, fue la primera en acercar el espacio a los espectadores de una manera nunca experimentada antes.
Curiosamente, una película muy influyente en la ciencia-ficción futura cogía elementos con siglos de antigüedad. La trama de la película se basa en la obra de William Shakespeare La tempestad. En la película se sustituye la magia que emplea Próspero en la obra de Shakespeare por la ciencia avanzada de los Krell que estudia el doctor Edward Morbius. Otro detalle que puede llamar la atención a nuestros ojos es que la tripulación de la nave de los Planetas Unidos C-57D se basa en la tripulación de un barco, por eso muchos personajes son parecidos a los personajes clásicos de las películas bélicas de aventuras ambientadas en buques.
Allen Adler, Irving Block y Cyril Hume son los artífices del guión de Planeta Prohibido. En él se explica como la tripulación del C-57D acude al planeta Altair IV para investigar que ha sucedido con la colonia terrestre allí instalada. Una vez allí descubren que sólo quedan dos supervivientes de la colonia: el doctor Edward Morbius (Walter Pidgeon) y su hija Altaira Morbius (Anne Francis). El comandante J. J. Adams (Leslie Nielsen) se pondrá a investigar inmediatamente que sucedió con los demás colonos, especialmente cuando miembros de su tripulación empiecen a morir en las garras de una misteriosa criatura invisible.
Resulta difícil de creer actualmente, pero Leslie Nielsen basó su carrera en personajes serios y duros. No fue hasta Aterriza como puedas (Airplane!, dir. Jim Abrahams, David Zucker, Jerry Zucker, 1980) que interpretó papeles cómicos. Aquí hace un buen papel como el comandante Adams, práctico y de decisiones rápidas, tremendamente respetado por su tripulación, es un antecedente del capitán Kirk de la serie Star Trek. Como interés romántico tenemos a Anne Francis, el sueño de cualquier cosmonauta, la deliciosa Francis es Altaira Morbius, extremadamente inteligente pero a la vez muy ingenua como resultado de haberse criado con la única compañía de su padre y de la otra estrella de la película Robby el Robot. Francis consigue transformar esta ingenuidad en una casual sensualidad. El doctor Morbius de Walter Pidgeon camina muy bien una línea ambigua entre el bien y el mal. Morbius no es un villano malvado, tampoco es un héroe, sino que es una víctima de su fragilidad humana. Llegamos finalmente a una de las estrellas de la película, que si bien tuvo una corta filmografía todas sus interpretaciones son memorables. Estoy hablando de Robby el Robot. El androide que hace funciones de vigilante, cocinero, niñera y lo que haga falta. Creado para esta película, Robby aparecería otras películas como The invisible boy (dir. Herman Hoffman, 1957) (película incluida en la edición especial en DVD de dos discos), saliendo también en series de televisión como The Thin Man y Project U.F.O. e incluso hace un cameo en Gremlins (1984) de Joe Dante.
El diseño de la película es memorable. El ahora retro diseño era el sumum del futurismo. Desde el platillo volante a la ciudadela de los Krell, todo tiene un toque distintivo que lo hace inmediatamente reconocible como perteneciente a este film. Contribuye a ello el Cinemascope en vibrantes colores que da mucha viveza a la película. Como estaba ambientada en el futuro se decidió darle una banda sonora acorde, una banda sonora compuesta de tonos electrónicos responsabilidad de Bebe y Louis Barron. El resultado es la primera banda sonora compuesta de música electrónica, aunque sin sintetizadores ya que todavía no existían.
Stephen King, Colin Wilson, J.G. Ballard... muchos escritores y cineastas han reconocido la influencia ejercida por Planeta Prohibido en su obra, la cual han reconocido temáticamente o a través de homenajes. David Cronenberg se inspiró en parte en Planeta Prohibido para el argumento de su film Cromosoma 3 (The Brood, 1979). También obras tan dispares como Babylon 5, Serenity o The Rocky Horror Show hacen referencia a este film. No es de extrañar por eso que los proyectos para hacer remakes, secuelas y precuelas hayan sido constantes. El último de estos proyectos, que de momento no sé si finalmente se hará realidad, fue iniciado por J. Michael Straczynski, que ha declarado que Planeta Prohibido es su película favorita. El proyecto consiste en una película que exploraría la civilización Krell de la cual sólo vemos las ruinas en el film.
Planeta Prohibido es una maravilla de principio a fin cuya visión recomiendo encarecidamente al menos una vez al mes.
Descubrí el segundo film de Fred Dekker antes que el primero. Justo cuando salió en vídeo hacia 1988 o 1989. La película se estrenó en EUA en 1987 y fue escrita por Dekker y Shane Black (guionista de Arma Letal y la genial Kiss Kiss Bang Bang, que también dirigió). Y de verdad, ya no las hacen como antes. ¿Qué película infantil se atrevería a presentar a uno de sus héroes adolescentes llevándose un cigarrillo a la boca como un James Dean de trece años?
Una de las claves del éxito de The Monster Squad a lo largo de veinte años (aunque no en el momento que se estrenó) es que es realmente una película para todos los públicos. Un adulto la puede disfrutar y un niño la puede disfrutar ya que en ningún momento la película baja el nivel intelectual o resulta infantil o ñoña.
La historia nos cuenta como Drácula reúne un grupo de monstruos (un hombre lobo, una momia, algo parecido a la Criatura de la Laguna Negra pero sin infringir el copyright y la criatura de Frankenstein) para llevar a cabo un plan que le proporcionará poder suficiente para dominar el mundo. Lo único que se interpone en su camino es la Monster Squad: un grupo de amigos aficionados a los monstruos que descubrirán el malvado plan y harán lo que sea por impedirlo.
Tras un excelente desarrollo, la película da paso a un último tramo de acción non-stop. Entre medio, obviamente, los homenajes a las películas de terror que hizo la Universal entre los años 30-40 y los 50 (la Criatura de la Laguna Negra). Todo ello explicando una historia, no explicando una historia para niños. Puede que ahí radique la razón por la que no funcionó en su momento: la película parecía demasiado oscura para niños y demasiado ligera para adultos. Sin embargo, creo que eso se debería más a una mala campaña de marketing que a un fallo de la película.
Confesaré que compré el DVD en un principio por razones nostálgicas, ya que guardaba un buen recuerdo de la película. Pero en cuanto empecé a verla me quedé absolutamente atrapado, dejando de lado cualquier ejercicio proustiano. Es de esas películas que si no te gustan, es que tienes un problema. Por desgracia, se prepara un remake.