31 oct 2010

La noche de Halloween (Halloween)



Bueno, estaba cantado que para la noche de Halloween tocaba comentar La noche de Halloween (Halloween, 1978) de John Carpenter.

Originalmente la película se tituló The Babysitter Murders y se estrenó con ese título sin causar ninguna impresión. Luego se cambió el título por el de Halloween y se estrenó el 25 de octubre y entonces fue cuando se convirtió en un éxito sin precedentes, siendo la película independiente de serie B más taquillera de la historia.

El origen de la película lo encontramos en dos fuentes directas: una es el clásico Navidades negras (Black Christmas, 1974) de Bob Clark, como ya comenté en su correspondiente post. Clark explica en el audiocomentario del DVD que Carpenter se puso en contacto con él para hacer una secuela y que el argumento que le contó era parecido a lo que luego sería Halloween. La otra fuente son las películas de Dario Argento, que tuvieron una influencia visual clara si nos fijamos en la paleta de colores que se utiliza en el film. Carpenter comentó en una entrevista que Halloween era su película "a la Argento".

Halloween trata sobre el hombre del saco. Ahí radica una de las claves de la genialidad del guión de John Carpenter y la llorada Debra Hill a mi parecer: tratar miedos infantiles pero dirigidos a un público adulto. La película nos recuerda por qué nos daba miedo la oscuridad de pequeños. Nos recuerda que si una noche mientras duermes dejas un pie colgando es posible que sientas una fría mano en él y entonces te pongas a gritar y a gritar y posiblemente te vuelvas loco.

Otro de los aciertos es situar la película en un barrio residencial. Hasta entonces las películas de terror se ambientaban en perdidas mansiones en el campo o en algún lugar del desierto o en el espacio. Halloween sitúa el horror al lado de tu casa. En un entorno que era visto hasta entonces como seguro, como un lugar en el que no pasaba nada. Pero para finales de la década de los setenta estaba claro que nadie estaba a salvo, es la década en la que empiezan los ataques terroristas en aeropuertos y los grupos políticos radicales empiezan a actuar de forma violenta. En una de las escenas más recordadas de la película vemos como Laurie (Jamie Lee Curtis) busca ayuda en casa de un vecino gritando desesperada. Vemos como la luz dentro de la casa se enciende, alguien mira quién es y cuando ve a la pobre Laurie gritando y sangrando decide cerrar las cortinas y apagar la luz. Laurie se desespera: nadie va a ayudarla. Pues esta escena está inspirada en un suceso real que tuvo lugar en la ciudad de Nueva York y en aquel entonces causó bastante revuelo: una mujer fue asesinada de forma impune aunque gritó desesperada pidiendo ayuda porque ninguno de los vecinos hizo nada para ayudarla, algunos se quedaron mirando.

La película contó con la siempre efectiva presencia del gran Donald Pleasence como el doctor Loomis y representó el debut en pantalla de Jamie Lee Curtis. Esta película la convirtió en Scream Queen y protagonizó varias películas de terror. Sin embargo, a medida que avanzaba la década de los ochenta y la calidad de los slasher iba disminuyendo, Curtis abandonó el género y se dedicó a la comedia, para la que tiene auténtico talento. Nancy Kyes (entonces Nancy Loomis) interpretó a Annie; fue una habitual de las películas de Carpenter y tuvo una breve carrera como actriz, a pesar de ser bastante buena. La otra amiga de Laurie, Linda, fue interpretada por P. J. Soles. Aaah, P. J., que cantidad de momentos agradables me diste en la adolescencia. Como ya comenté en el post de Rock 'n' Roll High School (Allan Arkush, 1979), estuve perdidamente enamorado de esta actriz.

El éxito sin precedentes de la película provocó que se pusieran en marcha una serie de olvidables secuelas. Nada menos que siete continuaciones, todas realmente mediocres y malas. La tercera entrega, Halloween III: El día de la bruja (Halloween III: Season of the Witch, 1982, Tommy Lee Wallace), fue un intento de crear una serie de películas temáticas en torno a Halloween, pero la cosa no cuajó. La película también fue víctima de un mediocre remake dirigido por Rob Zombie que básicamente elimina todo lo que hacía funcionar la original. Este remake también tuvo su secuela en el 2009 pero a día de hoy no se ha estrenado en España por alguna misteriosa razón y se prepara una tercera entrega para el 2011. Sigh.

También existe una "versión extendida" de la película, la versión que pasan por la televisión (al menos en Cataluña). El origen de esta versión se encuentra en 1980. Cuando Halloween se iba a emitir en televisión fue necesario hacer algunos cortes (que Carpenter se encargó de hacer) para la censura televisiva. Como resultado la película no alcanzaba las dos horas (con anuncios) necesarias, así que Carpenter rodó nuevas escenas aprovechando que en ese momento se rodaba ¡Sanguinario! (Halloween II, Rick Rosenthal, 1981) y tenía a mano los actores. Estas nuevas escenas no incorporan nada, estaban destinadas a ser relleno.

En fin, disfrutad de este clásico con las luces apagadas.

30 oct 2010

A punto para Halloween 5: Dread



Antes de concluir este repaso por algunos memorables títulos del cine de terror para disfrutar en Halloween, quería comentar también algún título contemporáneo ya que actualmente también se están haciendo películas interesantes. Como Dread (2009), escrita y dirigida por Anthony DiBlasi.

La película adapta el relato homónimo de Clive Barker que apareció en el segundo volumen de Libros Sangrientos. El relato habla de cómo dejarnos dominar por nuestros miedos nos puede lanzar hacia la autodestrucción así como la fascinación que ejerce sobre nosotros tan infausta emoción. El protagonista del relato somete a diversos experimentos "controlados" a varios "conejillos de indias" con la intención de descubrir como superar sus propios miedos y traumas.

DiBlisi adapta fielmente el relato. Mantiene la trama principal en que Quaid (Shaun Evans), un joven perseguido por un trauma de la infancia, inicia un estudio sobre el miedo con la ayuda de dos estudiantes más: Stephen (Jackson Rathbone) y Cheryl (Hanne Steen). Quaid se irá obsesionando con el estudio y perderá el control sobre su propia vida arrastrando a los demás hacia terribles consecuencias.

Como he dicho, DiBlisi adapta de manera fiel el relato, expandiendo y creando situaciones para que la película alcance una longitud de largometraje. Sin embargo, hace dos cambios respecto al relato original que son significativos: uno es que hace a los personajes, en particular a Quaid, más jóvenes que en el cuento original y el otro es el final.

Supongo que si habéis leído el relato de Barker recordaréis como acaba. Eso no sucede en la película. Y es realmente la única pega que le encuentro al film. Mientras que el final de Barker resulta satisfactorio temáticamente y dramáticamente, el final de DiBlisi es previsible y sigue la moda de películas más recientes. Pero DiBlisi hace un buen trabajo creando los personajes y situándolos en una curva dramática ascendente de manera que el espectador se encuentra arrastrado por la tensión y la curiosidad de saber qué les va a suceder. E imagino que si al ver la película no has leído el cuento original, el final no causa ningún problema.

Dread cumple a la hora de proporcionar escalofríos y tensión, así que resulta perfecta para esta época del año. Una película interesante también por como trata los traumas psicológicos y las diversas maneras de enfocarlos.


29 oct 2010

A punto para Halloween 4: Payasos asesinos del espacio exterior



No hay nada gracioso en un payaso a la luz de la luna.
Lon Chaney Jr.

No sé a vosotr@s pero a mí siempre me dieron miedo los payasos. Especialmente esa sonrisa roja como pintada con sangre en sus caras blancas. Seguramente por eso, cuando vi por primera vez Clowns asesinos (Killer Klowns from Outer Space, Stephen Chiodo, 1988) siendo un tierno y joven chaval me dio mucho miedo. Cuál fue mi sorpresa cuando recuperé de nuevo la película años más tarde y descubrí que la película tenía abundantes toques de humor que me pasaron desapercibidos la primera vez que la vi.

Una joven pareja disfruta de un agradable rato de magreo. Son Mike (Grant Kramer) y Debbie (Suzanne Snyder) y no tienen ni una preocupación en el mundo. Todo cambia cuando ven un meteorito estrellarse cerca de donde están. Cuando van a investigar descubren en lugar de un meteorito una gigantesca carpa de circo. Y dentro de la carpa de circo descubrirán a... ¡Los payasos asesinos del espacio exterior! Su objetivo: usar a los humanos de tentempié para sus viajes por la galaxia.

La película combina homenajes a clásicos de la ciencia-ficción de los 50 y 60, como La masa devoradora (The Blob, Irvin S. Yeaworth Jr., 1958) con una rabiosa originalidad en lo que se refiere a los payasos asesinos. Altos, con una piel vieja y apergaminada y una terrible hilera de colmillos en la boca, van armados con todo un arsenal muy específico: desde palomitas de maíz capaces de arrancarte la cabeza a sombras chinescas asesinas. Aunque para mí uno de los momentos más impactantes es cuando usan al sheriff del pueblo (John Vernon) como marioneta.

La película se debe por entero a la imaginación de los hermanos Chiodo, famosos por sus efectos especiales, que se encargaron del guión, la dirección y, por supuesto, de los trucajes que vemos en la película. Algunos memorables, como las sombras chinescas.

Convertida en película de culto, proporciona grandes momentos de suspense combinados con toques de humor que ayudan a no tomárselo todo demasiado en serio.

Muy recomendable, indispensable en cualquier buen maratón de Halloween.

Destacar también el fantástico tema que compusieron The Dickies para la película.

28 oct 2010

A punto para Halloween 3: La semilla del diablo




Estrenada en 1968, el clásico de Roman Polanski La semilla del diablo (Rosemary's Baby) es una de esas raras ocasiones en que si has visto la película no tienes por qué leerte el libro y viceversa, ya que Polanski, tal vez porque se trataba de la primera vez que adaptaba una novela y trabajaba material que no era suyo, hizo una traslación de la novela a la pantalla casi palabra por palabra. Fue la manera más inteligente de actuar ya que la novela de Ira Levin tiene una cuidada estructura y una delicada manera de construir el suspense, cosas que quedan intactas en la película. Por ejemplo, el diálogo que mantienen las monjas del primer sueño que tiene Rosemary (Mia Farrow) en su nueva casa adquiere una nueva importancia y significado cuando se llega a la parte final de la película, en la que todos los cabos se atan.

Polanski no repetiría esta fidelidad, cosa que habría hecho más interesante El quimérico inquilino (The Tenant, 1976) ya que eliminó la ambigüedad que hacía destacar la novela original de Roland Topor. En el film Polanski lo plantea todo indicando que el protagonista (interpretado  por él mismo) se está volviendo loco, mientras si leéis la novela podréis ver como Topor deja abierta la posibilidad de que sean realmente los vecinos los que estén atormentando al desdichado protagonista.

Volviendo a Rosemary's Baby, esta película se puede resumir en una palabra: paranoia. Rosemary descubre que hay una conspiración en su contra y que no se puede fiar de nadie ya que parece que todo el mundo está metido en ella. Aunque yo no incluiría al doctor Hill (Charles Grodin) ya que actúa pensando que Rosemary delira y no como si fuera parte del cónclave.

Ahí la importancia de mantener intacta la estructura de la novela de Levin. Los elementos que van planteando que una amenaza pesa sobre Rosemary son en un principio planteados para ser captados por el espectador. Diversas pistas como la conversación del primer sueño ya mencionada, la conversación en torno a la visita del Papa o el final de la conversación entre Guy (John Cassavettes) y Roman Castevet (Sidney Blackmer) que captamos brevemente en la primera cena entre los Woodhouse y los Castevet; son ofrecidas al espectador para que se ponga alerta. Luego, el resto de incidentes son planteados para que sea Rosemary la que se de cuenta de que algo huele a podrido en Dinamarca. Otra cosa que se traslada de la novela a la pantalla es la meticulosa documentación sobre ritos satánicos y cosas relacionadas para dotar de realismo a la historia.

Esta película es lo que los americanos denominan un slow burn, una película que se cuece a fuego lento, tejiendo una ominosa red de amenaza y angustia sobre la protagonista y los espectadores. Para que ello funcione es necesario tener un o una protagonista con el que sentirse identificado. En el caso de Rosemary, a pesar de ser encarnada por Mia Farrow, funciona ya que presenta una mujer que por un lado es moderna e independiente con un toque de ingenuidad e inocencia haciendo que sea fácil sentir empatía por ella, además de añadir los restos de educación católica que la convierten en la víctima perfecta para el cónclave.

Otro elemento interesante de la película es el humor negro, casi satírico, con el que Polanski nos presenta a los villanos de la función. Especialmente resalta como utiliza la comedia en la escena final para subrayar el horror y el absurdo de la situación. Me refiero a detalles como el japonés haciendo fotos como si fuera un turista en la Sagrada Familia o los diversos diálogos que escuchamos entre los asistentes, que podríamos contrastar con los de la fiesta para "sus amigos jóvenes" que celebran Rosemary y Guy.

Mención aparte merece el productor de la película, William Castle, el rey de los gimmicks en el cine y director de los clásicos con Vincent Price House on Haunted Hill (1959) y la memorable y gritona The Tingler (1959), entre otros. Realmente contrasta el estilo de Polanski en Rosemary's Baby con el de Castle, mucho más grandguiñolesco. También mencionar la música de Krzysztof Kameda, muy acorde con la película, especialmente una inquietante canción de cuna en la que canta Mia Farrow.

En definitiva, un imperecedero clásico del cine de terror y del cine en general.

27 oct 2010

A punto para Halloween 2: Sleepaway Camp



No se puede hacer una serie de películas de terror para Halloween sin un buen slasher ochentero. En este caso, uno de mis placeres culpables favoritos: Sleepaway Camp (Robert Hiltzik, 1983). Como la película es conocida con diversos títulos (Campamento sangriento o Campamento de verano) me referiré a ella exclusivamente con su título original.

Sleepaway Camp surge al principio de la oleada slasher de los ochenta. Siguiendo el modelo de la serie Viernes 13 o de la estupendísima The Burning (Tony Maylam, 1981), la película está ambientada en el típico campamento de verano donde irán a parar un montón de víctimas propiciatorias para el psicópata de turno. Entre los desdichados campistas tenemos a Angela (Felissa Rose), una pobre niña que no acaba de encajar y es el objetivo de todas las bromas, aunque cuando empiecen los asesinatos las bromas dejarán de preocuparla.

La película desde el momento de su estreno se ha convertido en un pequeño clásico de culto y tiene una legión de fans. Yo tal vez no sea un fervoroso fan, pero sí he de decir que me gusta bastante. Sin embargo, no puedo decir que sea una buena película en el sentido de que tenga una fotografía fantástica, una dirección magistral (o buena) y unas interpretaciones arrebatadoras. No amig@s, el atractivo que ejerce sobre mí Sleepaway Camp radica en su torpona dirección, en la sordidez de sus escenas, en los asesinatos más o menos sangrientos. En resúmen: en lo que me divierto viéndola.

Pero sí puedo decir esto: la primera vez que vi la escena final me dejó pasmado, patidifuso y alucinado. Es esa escena la que le ha proporcionado gran parte de su aura de película de culto. Obviamente, no entraré en detalles aquí para no estropeársela a nadie. Mas añadiré: chico, realmente esto no lo vi venir.

Recomiendo ver esta película, en caso que os apetezca, rodeados de amigos y con algo de comida y bebida, ya que es una película ideal para divertirse en compañía.

Incluso Sleepaway Camp tuvo suficiente éxito para generar secuelas: Sleepaway Camp 2: Unhappy Campers (Michael A. Simpson, 1988); Sleepaway Camp 3: Teenage Wasteland (Michael A. Simpson, 1988); Return to Sleepaway Camp (Robert Hiltzik, 2008). La 2 y la 3 tienen un tono de comedia que parodia hasta cierto punto los slashers, ya nos encontrábamos entonces en la decadencia del género hasta su resurgir a mediados de los noventa. Especialmente la 2 es bastante divertida y me reí unas cuantas veces a carcajadas. Return no he tenido oportunidad de verla, pero espero hacerlo en un futuro próximo (como la semana que viene).

En 1992 se empezó a filmar lo que tendría que haber sido la cuarta parte: Sleepaway Camp IV: The Survivor dirigida por Jim Markovic. Pero la compañía que la producía cayó en bancarrota y la película nunca se terminó, quedando sólo media hora de material. Para 2011 es posible que se estrene Sleepaway Camp Reunion de nuevo con Hiltzik en el guión y la dirección. Sin embargo en la web oficial de la serie no la mencionan y hablan en cambio de Sleepaway Camp: Bersek que tendría de nuevo a Michael A. Simpson de nuevo al frente.