Parece que el hombre lobo es uno de los monstruos más desgraciados del cine, siempre tiene las de perder ya sea en pantalla o detrás de las cámaras. El hombre lobo (The Wolfman, Joe Johnston, 2010), el remake del clásico de 1941, sufrió una traumática y complicada producción que se tradujo en un pobre resultado de taquilla y muchas malas críticas. ¿Podría redimirse El hombre lobo en el montaje del director?
El hombre lobo (The Wolf Man, George Waggner, 1941) siempre ha sido una de mis favoritas de las clásicas películas de terror de la Universal, por detrás solo de La mujer y el monstruo (Creature from the Black Lagoon, Jack Arnold, 1954) y por delante de La novia de Frankenstein (Bride of Frankenstein, James Whale, 1935). Las tres, habréis notado, tienen en común que ofrecen una imagen del monstruo que lo convierte en una criatura trágica digna de compasión.
En el caso de El hombre lobo de Waggner, además de ofrecer la imagen trágica clásica, nos sitúa en un ambiente casi de cuento de hadas. Transcurre en un país y periodo histórico sin identificar, mezclando pasado y presente, creando una atmósfera de oscuro cuento. El guion de Curt Siodmak inventó toda una mitología alrededor del hombre lobo, como que se transforma en las noches de luna llena o que solo puede morir atacado con un arma de plata, que con el tiempo se ha convertido en parte integral de esta figura monstruosa. Incluso mucha gente piensa que estos elementos proceden de antiguas leyendas o del folclore, sin saber que fueron inventados por Siodmak.
A principios de los 90, la Universal empezó a reciclar sus monstruos clásicos. El pistoletazo de salida lo dio la fantástica Drácula de Bram Stoker (Bram Stoker's Dracula, Francis Ford Coppola, 1992) -ojalá todas las películas de encargo resultaran tan bien- que fue seguida por la irregular Frankenstein de Mary Shelley (Mary Shelley's Frankenstein, Kenneth Branagh, 1994). Sin embargo, el estreno por parte de Columbia de Lobo (Wolf, Mike Nichols, 1994) (y sus pobres resultados) hizo que se pospusiera cualquier plan de hacer un remake de El hombre lobo por parte de la Universal, que en cambio se decidió por el remake de La momia (The Mummy, Karl Freund, 1932) que Stephen Sommers estrenó en 1999 (y que parece que está en vías de ser remakeada de nuevo).
La Universal deseaba sacar provecho de su clásico, cosa que llegó a oídos de Benicio Del Toro, fan del film que popularizó Lon Chaney Jr. Vamos, que se juntó el hambre con las ganas de comer y el remake de El hombre lobo se puso en marcha.
Por un tiempo todo fue bien. La Universal le iba a dar un presupuesto como nunca se había visto para una película de hombres lobo; Benicio Del Toro iba a ser el protagonista y Anthony Hopkins estaba tan entusiasmado con el proyecto que se plantó en la sala de maquillaje sin ni siquiera haber firmado un contrato; Rick Baker iba a ponerse de nuevo a crear hombres lobo; el guion corría a cargo de Andrew Kevin Walker -guionista de Seven (Se7en, David Fincher, 1995) y Sleepy Hollow (Tim Burton, 1999), entre otras- y David Self; el director iba a ser Mark Romanek.
En enero de 2008, saltaba la noticia: Mark Romanek abandonaba el proyecto. Sorprendía porque todo estaba a punto para empezar el rodaje (casting, diseño de producción, localizaciones...) y la razón que se daba era diferencias en cuanto a presupuesto. Teniendo en cuenta que el presupuesto ya rondaba casi los 100 millones, parece algo extraño que Romanek pidiera aún más dinero, pero la película que se estrenó tenía el aspecto gótico que había dejado indicado Romanek y cuyo diseño llevó a cabo Rick Heinrichs -colaborador habitual de Tim Burton-, así que no parece que hubiera diferencias artísticas en cuanto a la dirección del film. O tal vez sí. Si algún día Romanek se decide a hablar, sabremos la verdad, lo único que podemos hacer ahora es especular.
Joe Johnston fue finalmente el director escogido para rodar el film. Este cambio de directores a mí no me preocupó porque la única película que Romanek había dirigido entonces era Retratos de una obsesión (One Hour Photo, 2002), que no me gustó. Johnston, por otro lado, sí que había dirigido películas que me habían gustado, aunque ninguna de terror.
Y, por un tiempo, todo fue bien. Los problemas en la producción empezaron de nuevo, solo que esta vez en el proceso de edición. Estos problemas de edición hicieron que el compositor que en un principio iba a hacer la música, Danny Elfman, fuera sustituido por Paul Haslinger cuando se cambió el tono de unas escenas al principio. Sin embargo, Haslinger fue luego despedido y Elfman fue puesto otra vez al frente de la música del film. Un film que se estrenó en una versión de compromiso.
Cuando el film se estrenó, nadie quedó contento. Rick Baker estaba decepcionado porque se había retocado con CGI su trabajo de efectos de maquillaje. Johnston no estaba contento porque la versión que se estrenó no era la suya. El público en general le dio la espalda a la película y la crítica se lo pasó bastante bien criticándola. Sí, nadie quedó contento... Excepto yo.
Cuando vi la película en el cine me gustó. El estudio quería centrarse más en la acción y que la transformación en hombre lobo se produjera antes, así que la primera mitad de la película tiene un aspecto muy apresurado, con voz en off para resumir hechos y empezar la acción. Pero a pesar de estos fallos disfruté de la película porque era un film de terror gótico de hombres lobo como hacía mucho tiempo que no veía.
Para que nos vamos a engañar, desde que la década de los 80 se iniciara con dos clásicos films de hombres lobo, no se había estrenado ninguna película de hombres lobo realmente buena y habíamos tenido que conformarnos con filmes más o menos simpáticos como La maldición (Cursed) (Cursed, Wes Craven, 2005). Y esta versión moderna de El hombre lobo se acercaba bastante a ser una buena película. Eso sin mencionar un reparto lleno de talento, Benicio Del Toro, Anthony Hopkins, Emily Blunt y Hugo Weaving; que ofrece fantásticas interpretaciones y que hace que verla doblada sea estúpido.
Así que, a pesar de los problemas que tenía, las cicatrices que mostraba, pude ser capaz de disfrutar la película como un film de hombres lobo que estaba bastante bien. Más en una época en la que la alternativa era The Howling: Reborn (Joe Nimziki, 2011), secuela del clásico de Joe Dante que convierte una saga ya de calidad dudosa en una copia mala de Crepúsculo (Twilight, Catherine Hardwicke, 2005), y pensad cómo de mala ha de ser la copia para que Crepúsculo parezca buena en comparación.
Pero no todo tenía que ser malo. Desde hace tiempo, la vida de las películas no se acaba cuando desaparecen de la cartelera. Muchas tienen vidas más provechosas y largas en el mercado doméstico que en su paso por salas cinematográficas. Y algunas como El hombre lobo tienen la oportunidad de redimirse.
La llegada del remake de El hombre lobo al Blu-ray lo hizo con la noticia de que en el disco habría dos versiones disponibles: la estrenada en cines y el montaje del director. Y es cierto que me gustó la película estrenada en cines, pero más que nada por su segunda parte, a partir de que Talbot (Del Toro) es enviado al manicomio. Pero cuando vi el montaje del director (porque podéis apostar que lo compré apenas pasados unos segundos desde que saliera a la venta) pude ver que ahora toda la película funcionaba y que no tenía inconveniente en recomendarla. No sé porque no lo hice entonces, pero pasados ya unos años creo que es un buen momento para rescatarla.
Lo que hace el montaje del director es restaurar la primera mitad de la película, lo que incluye una breve aparición de Max von Sydow, con lo cual tenemos una narrativa más completa y sólida, lo mismo que los personajes. Y también se añade algo de gore y sangre, quitado en su momento por razones de censura.
Ahora puedo decir que me gusta todo El hombre lobo, porque funcionan todas sus partes. Como ya he mencionado, es una -ahora sí- gran película de terror gótico, con todo el drama y la tragedia que acompaña una buena película de hombres lobo. Hopkins está fantástico como el cabeza de la familia Talbot, se nota que se lo estaba pasando bien interpretando al personaje. Hay varias guiños a la película original y también alguno -no sé si intencionado o no- a El lobo humano (Werewolf of London, Stuart Walker, 1935).
Si la visteis en el cine y os decepcionó, dadle una oportunidad a la versión del director. Si no la habéis visto, ved directamente la versión del director si os gusta el terror clásico gótico. Es ideal para verla en doble sesión con el Drácula de Coppola. Y vedla en versión original subtitulada, no os privéis de unas estupendas actuaciones.
A principios de los 90, la Universal empezó a reciclar sus monstruos clásicos. El pistoletazo de salida lo dio la fantástica Drácula de Bram Stoker (Bram Stoker's Dracula, Francis Ford Coppola, 1992) -ojalá todas las películas de encargo resultaran tan bien- que fue seguida por la irregular Frankenstein de Mary Shelley (Mary Shelley's Frankenstein, Kenneth Branagh, 1994). Sin embargo, el estreno por parte de Columbia de Lobo (Wolf, Mike Nichols, 1994) (y sus pobres resultados) hizo que se pospusiera cualquier plan de hacer un remake de El hombre lobo por parte de la Universal, que en cambio se decidió por el remake de La momia (The Mummy, Karl Freund, 1932) que Stephen Sommers estrenó en 1999 (y que parece que está en vías de ser remakeada de nuevo).
La Universal deseaba sacar provecho de su clásico, cosa que llegó a oídos de Benicio Del Toro, fan del film que popularizó Lon Chaney Jr. Vamos, que se juntó el hambre con las ganas de comer y el remake de El hombre lobo se puso en marcha.
Por un tiempo todo fue bien. La Universal le iba a dar un presupuesto como nunca se había visto para una película de hombres lobo; Benicio Del Toro iba a ser el protagonista y Anthony Hopkins estaba tan entusiasmado con el proyecto que se plantó en la sala de maquillaje sin ni siquiera haber firmado un contrato; Rick Baker iba a ponerse de nuevo a crear hombres lobo; el guion corría a cargo de Andrew Kevin Walker -guionista de Seven (Se7en, David Fincher, 1995) y Sleepy Hollow (Tim Burton, 1999), entre otras- y David Self; el director iba a ser Mark Romanek.
En enero de 2008, saltaba la noticia: Mark Romanek abandonaba el proyecto. Sorprendía porque todo estaba a punto para empezar el rodaje (casting, diseño de producción, localizaciones...) y la razón que se daba era diferencias en cuanto a presupuesto. Teniendo en cuenta que el presupuesto ya rondaba casi los 100 millones, parece algo extraño que Romanek pidiera aún más dinero, pero la película que se estrenó tenía el aspecto gótico que había dejado indicado Romanek y cuyo diseño llevó a cabo Rick Heinrichs -colaborador habitual de Tim Burton-, así que no parece que hubiera diferencias artísticas en cuanto a la dirección del film. O tal vez sí. Si algún día Romanek se decide a hablar, sabremos la verdad, lo único que podemos hacer ahora es especular.
Joe Johnston fue finalmente el director escogido para rodar el film. Este cambio de directores a mí no me preocupó porque la única película que Romanek había dirigido entonces era Retratos de una obsesión (One Hour Photo, 2002), que no me gustó. Johnston, por otro lado, sí que había dirigido películas que me habían gustado, aunque ninguna de terror.
Y, por un tiempo, todo fue bien. Los problemas en la producción empezaron de nuevo, solo que esta vez en el proceso de edición. Estos problemas de edición hicieron que el compositor que en un principio iba a hacer la música, Danny Elfman, fuera sustituido por Paul Haslinger cuando se cambió el tono de unas escenas al principio. Sin embargo, Haslinger fue luego despedido y Elfman fue puesto otra vez al frente de la música del film. Un film que se estrenó en una versión de compromiso.
Cuando el film se estrenó, nadie quedó contento. Rick Baker estaba decepcionado porque se había retocado con CGI su trabajo de efectos de maquillaje. Johnston no estaba contento porque la versión que se estrenó no era la suya. El público en general le dio la espalda a la película y la crítica se lo pasó bastante bien criticándola. Sí, nadie quedó contento... Excepto yo.
Cuando vi la película en el cine me gustó. El estudio quería centrarse más en la acción y que la transformación en hombre lobo se produjera antes, así que la primera mitad de la película tiene un aspecto muy apresurado, con voz en off para resumir hechos y empezar la acción. Pero a pesar de estos fallos disfruté de la película porque era un film de terror gótico de hombres lobo como hacía mucho tiempo que no veía.
Para que nos vamos a engañar, desde que la década de los 80 se iniciara con dos clásicos films de hombres lobo, no se había estrenado ninguna película de hombres lobo realmente buena y habíamos tenido que conformarnos con filmes más o menos simpáticos como La maldición (Cursed) (Cursed, Wes Craven, 2005). Y esta versión moderna de El hombre lobo se acercaba bastante a ser una buena película. Eso sin mencionar un reparto lleno de talento, Benicio Del Toro, Anthony Hopkins, Emily Blunt y Hugo Weaving; que ofrece fantásticas interpretaciones y que hace que verla doblada sea estúpido.
Así que, a pesar de los problemas que tenía, las cicatrices que mostraba, pude ser capaz de disfrutar la película como un film de hombres lobo que estaba bastante bien. Más en una época en la que la alternativa era The Howling: Reborn (Joe Nimziki, 2011), secuela del clásico de Joe Dante que convierte una saga ya de calidad dudosa en una copia mala de Crepúsculo (Twilight, Catherine Hardwicke, 2005), y pensad cómo de mala ha de ser la copia para que Crepúsculo parezca buena en comparación.
Pero no todo tenía que ser malo. Desde hace tiempo, la vida de las películas no se acaba cuando desaparecen de la cartelera. Muchas tienen vidas más provechosas y largas en el mercado doméstico que en su paso por salas cinematográficas. Y algunas como El hombre lobo tienen la oportunidad de redimirse.
La llegada del remake de El hombre lobo al Blu-ray lo hizo con la noticia de que en el disco habría dos versiones disponibles: la estrenada en cines y el montaje del director. Y es cierto que me gustó la película estrenada en cines, pero más que nada por su segunda parte, a partir de que Talbot (Del Toro) es enviado al manicomio. Pero cuando vi el montaje del director (porque podéis apostar que lo compré apenas pasados unos segundos desde que saliera a la venta) pude ver que ahora toda la película funcionaba y que no tenía inconveniente en recomendarla. No sé porque no lo hice entonces, pero pasados ya unos años creo que es un buen momento para rescatarla.
Lo que hace el montaje del director es restaurar la primera mitad de la película, lo que incluye una breve aparición de Max von Sydow, con lo cual tenemos una narrativa más completa y sólida, lo mismo que los personajes. Y también se añade algo de gore y sangre, quitado en su momento por razones de censura.
Ahora puedo decir que me gusta todo El hombre lobo, porque funcionan todas sus partes. Como ya he mencionado, es una -ahora sí- gran película de terror gótico, con todo el drama y la tragedia que acompaña una buena película de hombres lobo. Hopkins está fantástico como el cabeza de la familia Talbot, se nota que se lo estaba pasando bien interpretando al personaje. Hay varias guiños a la película original y también alguno -no sé si intencionado o no- a El lobo humano (Werewolf of London, Stuart Walker, 1935).
Si la visteis en el cine y os decepcionó, dadle una oportunidad a la versión del director. Si no la habéis visto, ved directamente la versión del director si os gusta el terror clásico gótico. Es ideal para verla en doble sesión con el Drácula de Coppola. Y vedla en versión original subtitulada, no os privéis de unas estupendas actuaciones.





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