Producida por Roger Corman, El poder de Satán aka Profecía diabólica (The Evil, Gus Trikonis, 1978) empieza como lo que podría ser una típica película de casa encantada y acaba como un delirante delirio que provoca estupor y carcajadas, dependiendo del humor con el que os coja.
El argumento es el similar de otras películas del estilo: el profesor C. J. Arnold (Richard Crenna) arrastra a un grupo de estudiantes para que le ayuden a poner a punto una casa que acaba de comprar para convertirla en una clínica. Pero resulta que la casa está encantada y empiezan a producirse extraños fenómenos y grotescas muertes.
Aunque por su argumento es más una película de casas encantadas, la manera en que los protagonistas van siendo despachados parece más propia de un slasher, aunque probablemente la razón de estas retorcidas y espectaculares muertes fuera el éxito de La profecía (The Omen, Richard Donner, 1976) que aquel 78 estrenaba su segunda entrega. Así, aunque hay algunas escenas propias de una cinta de casa encantada y/o maldita, El poder de Satán está lleno de retorcidas muertes. De modo que, si no eres fan del género de las casas encantadas es posible que esta película te haga cierta gracia.
De todos modos, para mí, si esta película es memorable, además de por la escena en la que Andrew Pine, que interpreta un colega del profesor Arnold, se sierra su propia mano, es por su psicotrónico final (incomprensiblemente cortado cuando la película se estrenó en España) que, obviamente, no desvelaré pero del que sí diré que es tan ridículo que me pareció genial.
Por eso, si os apetece una película psicotrónica y bastante entretenida, dejaos seducir por El poder de Satán.




