13 feb 2017

Seven

En Seven (1979), el segundo largometraje dirigido por Andy Sidaris, nos encontramos ya muchas de las señas de identidad que luego formaran el universo L.E.T.H.A.L. Ladies. También, algunos elementos que luego aparecerán en posteriores películas del director como Hard Ticket to Hawaii (1987) y Picasso Trigger (1988).

Siete agrupaciones mafiosas se han unido para hacerse con el estado de Hawaii tras asesinar a varios agentes. Para impedir que esto suceda, el agente Drew Savano (William Smith) recibe la misión de reunir un comando que impida que los mafiosos triunfen. Savano reúne a siete expertos, cada uno con la misión de acabar con uno de los jefes criminales implicados. Pero las cosas no le resultarán fáciles al comando de Savano.

La estructura de esta locura de acción dirigida por Sidaris es bastante sencilla: un inicio en el que vemos a los criminales deshacerse de diversos agentes y ejecutar varios asesinatos, una parte central donde vemos el reclutamiento y la preparación del comando de agentes y una parte final en la que vemos el contraataque de los agentes sobre los mafiosos. Esta estructura aparecería luego repetida en Picasso Trigger, así como el asesinato marcando a la víctima con collares de flores, con diferente argumento. También veremos de nuevo un asesino patinador en Hard Ticket to Hawaii.

Esta estructura, además, permite que la película sea una colección de absurdas escenas de acción, con varios momentos delirantes y muy divertidos, mientras la parte central concentra las escenas en las que las bellas actrices que pueblan el universo Sidaris muestran sus rotundos encantos. Es, en cierto modo, una muestra de la locura que luego explotaría en películas como Hard Ticket to Hawaii. Si os gustan las cintas de acción absurdas, este es un buen ejemplo.



9 feb 2017

Batman: La Lego película (The LEGO Batman Movie)

 
Ya podéis leer la crítica de la mejor película de Batman que se ha estrenado en mucho tiempo, Batman: La Lego película (The LEGO Batman Movie, Chris McKay, 2017), clicando aquí:


Otra sorprendente obra maestra.


7 feb 2017

Dulce y peligrosa (Stacey)

 
Cuando descubrí la obra de Andy Sidaris, empecé a ver sus películas de forma desordenada, ya que no era consciente de que formaban un universo en si mismas, sin ser exactamente secuelas. Una serie que se conoce como las películas Triple-B (Bullets, Bombs and Babes) y también como la serie L.E.T.H.A.L. Ladies. De manera que he decidido recorrerme su filmografia de forma más ordenada, empezando por su primer film: Dulce y peligrosa (Stacey, 1973).

Stacey Hanson (Anne Randall) es una dura detective privada que se ve envuelta en un complicado caso de chantajes y asesinatos que pondrá en peligro su vida. Este es el argumento de Stacey, que se desarrolla como una típica cinta detectivesca, pero con algunas gotas de desnudos gratuitos y un fuerte toque setentero en cuanto a ambientación y estilo.

Podríamos decir que Dulce y peligrosa es un film menor, que gustará principalmente a aquellos amantes del cine setentero, pero resulta interesante porque parece un ensayo de lo que vendría después en la obra de Sidaris. Este primer film tenemos algunas de las características propias del cine de Sidaris: el humor, la acción y las atractivas actrices, pero aparecen sin desarrollar completamente, de forma más contenida y formal. El film de Sidaris Malibu Express (1985) con el que arranca el ciclo L.E.T.H.A.L. Ladies se podría decir que es un pseudo-remake de Stacy, al que cambia el sexo del protagonista y se añaden los elementos de acción y espionaje internacional, más el realismo de tebeo que caracteriza esta serie de películas, a la trama más típicamente detectivesca.

Si que destaca de este film las escenas de acción, en especial todo el tramo final, pero como ya he indicado, no sé si es suficiente como para que este film resulte interesante a alguien que no esté interesado en este director o en la estética setentera.


3 feb 2017

31

 
La última película de Rob Zombie parece más un paso atrás en la carrera del cineasta que una muestra de su evolución. 31 (2016) es un film que si se hubiera estrenado hace 10 años me hubiera parecido fantástico, pero visto hoy día solo es más de lo mismo.

Tal vez resulte difícil de entender, pero quiero dejar claro que la película me gustó, me pareció entretenida, y sin embargo esta es una crítica negativa del film. Esto es así porque Rob Zombie es, entre otras cosas, un cineasta de talento y sé que puede hacer algo mejor que este refrito de lo que ya hemos visto en el pasado.

El film narra la ordalía que sufre una troupe de feriantes, atrapados por un grupo de asesinos que masacra grupos de personas, tras encerrarlos en un mortal recorrido. Estos asesinos actúan a las órdenes de unos ricachones que se dedican a apostar sobre lo que sucederá. Como explica Meg Foster en el extenso documental incluido en la edición en Blu-ray, el argumento no es más que el esqueleto que utiliza Zombie para crear una visceral experiencia para el espectador, y está sujeto a cambios constantes según el director va rodando y creando escenas.

Pero, a pesar de las intenciones de Zombie, 31 no es un film particularmente visceral o brutal. Esto se podría achacar a los cambios realizados para apaciguar a la censura americana, pero la razón por la que no existe una edición sin censurar de la película en Blu-ray es porque Zombie está satisfecho con el film, no siente que su visión artística se haya visto afectada. Por tanto, esta es la película que quería que viéramos, un film en el que una de las escenas que se supone han de ser un gran impacto es la réplica de una escena de The Rocky Horror Picture Show (Jim Sharman, 1975), de la que Zombie es muy fan. Podría pensar que se trata de un toque de humor, abundan en el film, si no fuera por la manera en que está rodada y por la tendencia de Zombie a intentar pasar por serias escenas tremendamente cursis (como el momento Love Hurts en la aborrecible Halloween, el origen [Halloween, 2007]).
 
Aunque creo que la principal razón por la que las películas de Zombie no dan el miedo que él querría que diesen es por su tendencia a simpatizar con los villanos, mucho más trabajados y cuidados que los supuestos héroes de la película; si bien es una tendencia algo corregida en sus dos últimas películas. Lo que sí que no corrige es que todas sus películas tienen el mismo final, con la excepción de la infumable Halloween, el origen por fotocopiar el guion de John Carpenter y Debra Hill, lo que las hace muy predecibles y 31 no es ninguna excepción. Saber cómo acabarán todos los personajes evita que invierta en ellos o se cree ninguna sensación de suspense o angustia.

Quiero repetir que si soy más duro con esta película, que al fin y al cabo me divirtió, que con otras es que Zombie me parece un cineasta de talento que puede hacer cosas mucho mejores. 31 es simplemente la extensión de la parte final de su primera película La casa de los 1000 cadáveres (House of 1000 Corpses, 2003). Lo que sí es sobresaliente en el film son las interpretaciones, en especial Richard Brake como Doom-Head.


2 feb 2017

Resident Evil: Capítulo final (Resident Evil: The Final Chapter)

Los pases de prensa son mucho más cómodos que los pases "normales", pero en ocasiones echo de menos el sentimiento de comunidad que se produce cuando un público entregado disfruta de una película creada para ellos, un público que entiende los chistes internos. Como es el caso de Resident Evil: Capítulo final (Resident Evil: The Final Chapter, Paul W. S. Anderson, 2016).

La saga Resident Evil se ha mantenido siempre al mismo nivel en cuanto calidad (media-baja) y diversión (media-alta). El director Paul W. S. Anderson llena las películas de la serie, incluso las que no dirige, de tópicos y clichés pero los mezcla de manera que cada Resident Evil resulte entretenido. Incluso cuando copia Matrix de forma descarada en algunas entregas como si fuera algo nuevo o, en el caso de esta entrega, se suma a la acción caótica marca Bay cuando ya lleva unos años pasada de moda.

Con esto quiero decir que esta entrega se mantiene al mismo nivel de las anteriores: sus sorpresas son predecibles y se ven venir a kilómetros de distancia, la acción no tiene ningún interés en funcionar según las leyes de la física y su argumento y estilo está muy "influenciado"  por otras películas. En este caso calca 1997: Rescate en Nueva York (Escape from New York, John Carpenter, 1981), entre otros.

Pero, a pesar de ello, la mezcla resulta lo bastante divertida como para perdonar sus debilidades. Incluso cuando reescribe la continuidad de la serie, contradiciendo anteriores entregas que el propio Anderson escribió, y cuando el único héroe de la saga que regresa, además de Alice (Milla Jovovich), es Claire Redfield (Ali Larter), lo cual es una lástima teniendo en cuenta que es la "última" entrega de la serie y que la anterior entrega se las arregló para reunir a la mayoría de personajes. También regresan un par de villanos el agente Smith de segunda Wesker (Shawn Roberts) y el doctor Isaacs (Iain Glen).

El film tiene una sencilla estructura que se dedica a encadenar escenas de acción, con una primera parte que es una road movie posapocalíptica y una segunda parte que transcurre en Raccoon City, en la que los protagonistas se sumergen en las instalaciones de Umbrella. Una estructura familiar para los fans, ya que es prácticamente la misma que las anteriores.

Esta última entrega, hasta que llegue el inevitable reboot, no es tal vez la gran épica que muchos esperaban (con un presupuesto de 40 millones de dólares difícilmente podía serlo) pero es un cierre más que digno a la historia de Alice. Si sois seguidores de la serie, seguramente la disfrutaréis, de otro modo puede que no acabéis de entender su atractivo.