12 dic 2011

El asesino de Rosemary (The Prowler aka Rosemary's Killer)


Aquellos que sean seguidores del blues o del mejor grupo de la historia del punk-rock: The Ramones, entenderán que el hecho de que se trabaje dentro de los confines de una fórmula no quiere decir que el producto resultante sea mediocre. Fijaos, por ejemplo, en John Lee Hooker.

El slasher es un género que se basa en una fórmula muy simple: un asesino enmascarado mata a una serie de adolescentes en un espacio confinado (bosque, universidad, mansión, etc.) hasta que al final sólo queda uno (normalmente una chica) que acaba con él. Esta simple premisa permite diversas variaciones e interpretaciones y lo que separa un buen slasher de uno malo es hasta que punto aplica la fórmula de manera que resulte original, entretenida y con ciertas dosis de suspense. Los malos o mediocres simplemente siguen las pautas marcadas por otras películas de manera rutinaria, sin ninguna innovación o aspecto interesante.

El asesino de Rosemary (The Prowler en USA, Rosemary's Killer en el resto del planeta), dirigida por Joseph Zito y estrenada en 1981, en plena curva ascendente de la fiebre slasher, es una buena muestra del género. A pesar de ser concebida siguiendo una lista de eventos y motivos que tenían que aparecer (literalmente), el guion y la dirección de Zito hacen que el producto resultante sea lo bastante entretenido para que se te olvide su naturaleza formulaica.

De hecho, la película resulta bastante disfrutable por el buen uso que se hace de la anticipación, uno se imagina más o menos lo que va a suceder, jugando con ella y en algunos momentos incluso sorprendiendo al espectador. En otras palabras, es predecible pero no de forma negativa sino en el sentido aristotélico del "placer del reconocimiento".

Y acabo de citar a Aristóteles haciendo un comentario sobre El asesino de Rosemary. ¡Ja! Intentad superar eso.

La trama en sí resulta hasta cierto punto familiar: En 1945, cuando los soldados vuelven al acabar la IIª Guerra Mundial, un despechado soldado asesina a su ex novia (la Rosemary del título) y a su nuevo amante la noche en que se celebra la graduación de los estudiantes universitarios. El asesino nunca es capturado, por supuesto. Salto al presente: 1981, cuando se celebra de nuevo una fiesta de graduación desde el lejano asesinato de Rosemary. Por supuesto, los asesinatos empiezan de nuevo, justo cuando el sheriff (Farley Granger) se va de vacaciones y sólo queda su joven ayudante Mark London (Christopher Goutman) al frente de la comisaría. Por suerte, su novia estudiante de periodismo Pam (Vicky Dawson) conoce al dedillo toda la historia de Rosemary y le ayudará en la investigación.

Como veis, el argumento no es nada del otro mundo, pero lo que importa en una película de estas características no es tanto el argumento como su ejecución. Afortunadamente, Zito es un director experto en ofrecer entretenidas piezas de género y maneja las escenas de suspense bastante bien, creando grandes momentos de tensión así como algunos aciertos visuales bastante conseguidos. Por ejemplo, se intercala un montaje de las chicas preparándose para la graduación con el asesino poniendo a punto su uniforme para cargarse a quién se le ponga por delante. El buen hacer de Zito en este filme hizo que los productores de la serie Viernes 13 lo contrataran para dirigir la estupenda Viernes 13: Último capítulo (Friday the 13th: The Final Chapter, 1984), su siguiente film como director.


Las estrellas de la película no son los actores (más o menos correctos), eso está claro, sino los fantásticos efectos especiales de maquillaje de Tom Savini. Savini ya ha comentado en alguna ocasión que algunos de sus mejores trabajos se encuentran en esta película, lo cual es decir mucho. Teniendo en cuenta el presupuesto, es realmente increíble el trabajo de este maestro del maquillaje: muy efectivo y realista, con la sangrienta contundencia de los efectos prácticos. Especialmente un memorable momento del clímax de la película, difícil de superar.

Aquí no hay subtextos que valgan ni oscuros significados ocultos. Esto es pura diversión ochentera sin adulterar. Sustos, sangre y unas gotas de sexo para hacerlo interesante y como resultado tenemos este slasher que, a pesar de nacer sin ninguna pretensión de posteridad, ha sobrevivido hasta hoy sin perder un ápice de interés o efectividad. No sólo eso, después de décadas de pésimas copias videocluberas o de infumables ediciones en DVD, Blue Underground ha editado este slasher de culto en Blu-ray (zona libre, subtítulos en castellano) con una grandiosa calidad de imagen, teniendo en cuenta la base de la que partía, y añadiendo un audiocomentario en el cual Zito y Savini cuentan todas las circunstancias que rodearon a la creación de la película, así como interesantes anécdotas (por ejemplo, Savini accidentalmente tiñó la piel de la actriz Cindy Weintraub -la chica del póster europeo- de rojo mientras se filmaba su "muerte" y estuvo así tres días).

Recomendada a todos los fans del género, aunque imagino que la mayoría ya la habrá visto.

9 dic 2011

Viendo "Casablanca" con N.


-¿Qué quieres decir que nunca has visto Casablanca?
N. se encogió de hombros, provocando que sus pechos se movieran de manera que parecían subrayar deliciosamente el movimiento.

-Bueno, es una de esas pelis de las que has oído hablar tanto que es como si la hubiera visto y, no sé, siempre me ha dado un poco de mandra.

-Vamos. A esto hay que ponerle remedio inmediato.

Me levanté y con la mano izquierda cogí una manta y con la derecha cogí a N. de la mano y la saqué de la cama.

-Pero... ¿ahora?

-Claro que sí. No hay momento como el presente.


102 minutos más tarde.

-¿Qué te ha parecido?

-Está muy bien. Me ha gustado mucho. Me esperaba algo como más antiguo, pero es bastante rápida y entretenida. Y emocionante, tú te has emocionado, ¿a qué sí?

-A ver, yo estaba pendiente de la peli. Ten en cuenta que es casi un milagro que saliera algo bueno de ahí.

-¿Qué quieres decir?

-En aquel momento, a principios de los 40, Casablanca sólo era una más de las producciones que tenía en marcha la Warner. Entonces los estudios hacían las películas en cadena, cuando un técnico acababa en una se ponía a trabajar en la siguiente, ya que estrenaban una peli nueva cada semana. Y ésta era una más en la cadena. El presupuesto era mediano, ni tan bajo para ser una peli de serie B ni tan alto como para ser considerada una de las producciones prestigiosas del estudio, era una más. Luego los actores protagonistas: Bogart pensaba que sería mala porque les llegaban nuevas páginas de guion cada día y Bergman estaba más pendiente de lo que sería su siguiente proyecto, Por quién doblan las campanas, que de lo que estaba rodando en ese momento. Ni siquiera sabía cómo se resolvería el triángulo entre ella, Bogart y Henreid porque empezaron a filmar sin que estuviera el guion terminado.

-Pues nadie lo diría, ella me ha gustado mucho.

-Creo que fue como el Método antes del Método, ¿sabes?

-Strasberg.

-Eh, sí, muy bien.

-Es que de vez en cuando escucho lo que dices. ¿O pensabas que era sólo una cara bonita?

-No, no. Claro que no, también tienes unas estupendas tetas. El caso es que creo que la tensión de no saber que pasaría al final y recibir casi cada día páginas nuevas de guion fue beneficiosa a la hora de interpretar unos personajes que se encuentran en un momento especialmente tenso de sus vidas, ¿sabes?. Pero como digo, fue todo un milagro, y la famosa frase final fue un añadido del productor Hal Wallis, que pensó que hacía falta algo para cerrar la película, le pasó un par de opciones a Bogart que escogió la que finalmente se grabó y se añadió al montaje final.

-Bueno, sea como sea me ha gustado mucho.

-Es la quintaesencia del sistema de estudios. Cuando cada estudio tenía un estilo propio y unos temas que trataba exclusivamente. Y Warner era el experto en este tipo de pelis. Además has tenido la fortuna de verla en su forma original. Al franquismo no le hizo mucha gracia el pasado de Rick ni el tono antinazi que tiene, así que lo que no pudieron alterar mediante el doblaje, lo cortaron, como la escena en que se canta la Marsellesa.

-No jodas que cortaron esa escena, es una de las que más me ha gustado.

-Pues sí. Luego ya la restauraron y cuando salió en vídeo creo recordar que era ya restaurada. Pero la verdad es que no me acuerdo, hace mucho tiempo que la vi en vídeo. El doblaje no sé si sigue siendo el que dejó el franquismo.

-¿Por qué no lo vemos?

-Es que la idea de verla doblada me da náuseas.

-Va, no seas así, trae. Vamos a verlo.


-Joooder, suena como el culo. Tenías razón.

-Sí. Supongo que para restaurar los diálogos decidieron doblarla toda de nuevo.

-Pues fatal. Fatal. El tío de los ojos saltones...

-Peter Lorre.

-Ése. Le quitan toda la gracia. Suena plano y muy mal. Oye, ¿volvemos a la cama?

-Claro que sí. Pero ve tú delante que me gusta verte caminar.


Más tarde.

-Dime una cosa...

-¿Qué?

-Te has emocionado de verdad viéndola, ¿a que sí?

-¿Por qué insistes tanto con eso?

-Hombre, porque siempre que ves una peli estás tan como ausente, sin reaccionar ni nada, que parece que te has muerto, a no ser que sea de risa y te haga algo gracia. Me gusta ver que no eres tan cool, que no eres como impenetrable a cualquier emoción.

-Claro que me emociono, pero lo escondo muy bien. Supongo que me cuesta más con obras como Casablanca, que es una de las mejores películas que se han hecho nunca y eso es tan indiscutible como... como que eres rubia natural.

La acaricié y ella atrapó mi mano con sus muslos. Y me besó riendo. Y eso es lo que más echo de menos de ella. No volvimos a ver juntos Casablanca.

7 dic 2011

El imperio de la muerte (Turkey Shoot)


Una serie de crisis económicas y revueltas populares acaban creando una sociedad represora que encierra en campos de reeducación a todos aquellos "desviados", a todos aquellos considerados rebeldes o problemáticos para que sean convertidos en miembros útiles de la sociedad. En uno de estos campos, su jefe, Thatcher (el nombre no fue escogido por casualidad, interpretado por Michael Craig), decide llevar a cabo una cacería para sus poderosos amigos de la alta sociedad cuyas presas serán algunos infortunados prisioneros.

Bajo esta premisa se rodó en 1981 El imperio de la muerte (Turkey Shoot), producción australiana dirigida por Brian Trenchard-Smith que se estrenó acompañada de mucha polémica y con el tiempo se ha convertida en una película de culto.

Originalmente fue escrita como una película ambientada en el presente, sin embargo se decidió que sería más rentable ambientarla en el futuro (aunque tal y como están las cosas parece ambientada en el presente) y convertirla en una orwelliana alegoría futurista. Sin embargo, justo antes de empezar a rodar, algunos inversores decidieron retirarse con lo que la película vio considerablemente reducido su presupuesto. Lo que significó no poder rodar unas 15 páginas de guion y que gran parte de las elaboradas escenas de acción no se pudiesen rodar al ser demasiado caras.

A pesar de todo, Trenchard-Smith siguió adelante y decidió convertir el film en una salvaje sátira, con lo que no pierde mensaje político y lo transmite de forma mucho más divertida. Para que fuese claro el tono satírico, el director le añadió toneladas de humor, que oscila entre el humor más negro y Los autos locos (Wacky Races, 1968-70); ingentes dosis de sangre y violencia, así como un mutante llamado Alph (Steve Rackman, el cual recuerda bastante a Graham Chapman) y otros detalles memorables (digamos, por ejemplo, que las futuristas duchas mixtas no las inventó Paul Verhoeven).

Póster americano de Turkey Shoot, que se estrenó con un nuevo título y diez minutos menos de metraje para hacerla más aceptable para los censores. Este film ha tenido diferentes títulos allí donde se estrenaba (en Inglaterra recibió el significativo título Blood Camp Thatcher) y sufrido diferentes tijeretazos. Anchor Bay editó una edición en DVD sin censurar ni cortar. El DVD incluye además el guion de la película, donde se pueden leer las escenas y personajes que tuvieron que ser eliminados por cuestiones presupuestarias.

A los tres actores protagonistas que hacían de prisioneros no les hizo mucha gracia que el principio del guion no se pudiese filmar ya que explicaba quiénes eran y cómo es la sociedad futura, pero hacen un trabajo estupendo a pesar de todo. Y lo cierto es que creo que el principio resulta más interesante así: conociéndolos cuando recuperan la conciencia en la furgoneta que los lleva al campo, con un breve flashback que indica el motivo por el que están ahí. Steve Railsback es Paul Anders, un revolucionario que ya se ha escapado de otros campos parecidos, lo cual lo convierte en la víctima ideal para la cacería, un capricho del jefe del campo. Railsback (el sufrido astronauta de Lifeforce - Fuerza Vital (Lifeforce, Tobe Hooper, 1985)) hace una adecuada interpretación aunque a veces es un pelín demasiado intensa. Olivia Hussey, la fuerte e independiente Jess de Black Christmas (Bob Clark, 1974), interpreta aquí un personaje bastante diferente: la ingenua Chris Walters, una inocente enviada sin motivo al campo de reeducación y que no acaba de entender por qué está ahí. Hussey tiene un momento que me hizo bastante gracia: cuando Thatcher recita los motivos por los que los nuevos están allí y la califica de agitadora y rebelde y Hussey pone cara de ofendida y extrañada al mismo tiempo, como una niña a la que castigan injustamente. Lynda Stoner es la tercera prisionera protagonista, una actriz australiana muy conocida allí, imagino, pero a la cual yo desconocía. Actúa correctamente y es agradable a la vista. Griff (Bill Young) y Dodge (John Ley) son otros dos prisioneros que formarán parte de la cacería, siendo el primero un conflictivo prisionero que planea una fuga y el segundo un egoísta colaboracionista que espera sobrevivir a todos.

En el lado de los malos destaca el mencionado Michael Craig como Thatcher. Craig también era un buen escritor así que a petición del director reescribió sus diálogos y algunos discursos del campo de forma bastante efectiva (reminiscentes de "el trabajo os hará libres" de Auschwitz). Como decía al principio, el nombre del personaje no fue escogido por casualidad sino por la resonancia que tenía respecto a cierta mandataria británica. Roger Ward, enorme actor que interpreta al memorable jefe de los guardias Ritter, que algunos recordaréis por Mad Max: Salvajes de la autopista (Mad Max, George Miller, 1979), es tremendamente divertido como el sádico y brutal guardia que tiene a todos acojonados. De entre los ricos y poderosos que se dedican a cazar personas, destacaría Carmen Duncan como la sádica y brutal Jennifer, deliciosamente sobreactuada y muy divertida.

Exagerada, hiperbólica, desmadrada, ultraviolenta, divertida y sangrienta, Turkey Shoot es una pequeña maravilla cuya desvergüenza a la hora de mostrar sus encantos casi te desafía a que te la tomes en serio, teniendo en cuenta el argumento y los temas que toca. Porque lo cierto es que la alegoría social no sólo sigue siendo relevante: es cada vez parece más presente y menos futura. Un título que recomiendo especialmente si os gustó la brillante y soberbia versión original de La carrera de la muerte del año 2000 (Death Race 2000, Paul Bartel, 1975).


5 dic 2011

Scarlett, la primera antiheroína

 
Somos tal para cual, tú y yo. Somos dos ovejas negras. Astutos y egoístas pero capaces de llamar a las cosas por su nombre.
Clark Gable a Vivien Leigh en Lo que el viento se llevó.
 
La monumental y fantástica épica Lo que el viento se llevó (Gone with the Wind, Victor Fleming (y los despedidos George Cukor y Sam Wood), 1939) está llena de grandes momentos y escenas inolvidables. Una de las que más me impresionó desde la primera vez que la vi es cuando Scarlett O'Hara (Vivien Leigh) va en busca de un médico para Melanie (Olivia de Havilland), mientras Atlanta está asediada por el ejército yanqui, y llega a una zona en la cual la cámara se empieza a elevar y van apareciendo hileras y más hileras de muertos y heridos hasta donde alcanza la vista.

Muchos de los aciertos visuales de este film se deben al diseñador de producción William Cameron Menzies, cuyo inimitable y onírico estilo se hace patente en varias escenas. Sólo hay que hacer una comparación con la película que dirigió Menzies, el clásico Invasores de Marte (Invaders from Mars, 1953), para ver las similitudes.

Pero el recuerdo más vivo de la película lo deja la pareja protagonista: Scarlett O'Hara y Rhett Butler (Clark Gable). Lo que me llama la atención es que no son dos personajes a los cuales uno llamaría heroícos. Butler, tal vez, sí tiene un punto de héroe perdedor, como ejemplifica uniéndose al ejército sabiendo que está todo perdido. Scarlett, sin embargo, es egoísta, hipócrita, mentirosa, astuta, manipuladora, caprichosa, tozuda... Pero, a pesar de todo, uno no puede más que sentirse atraído por ella y ponerse de su parte.

Puede que sea por la tozuda determinación en que salva a su familia y Tara sin dudar en matar y hacer lo que haga falta, puede que sea por la manera en que no teme enfrentarse a la sociedad entera que la rodea para conseguir lo que quiere. Exactamente, ¿dónde radica su atractivo? ¿Será esa "pasión por la vida" que menciona el timorato Ahsley Wilkes (Leslie Howard)?

Sea como sea, Scarlett O'Hara es la primera auténtica antiheroína del cine, creada en una época donde eran raros los personajes femeninos interesantes (la mayoría, o santas o putas), menos aún grandes heroínas. De hecho, el concepto de antihéroe tampoco es que estuviese desarrollado mucho en aquella época, reservándose en gran parte a los protagonistas masculinos de las películas de gánsteres de la Warner.

Personaje central de una de las mayores y mejores películas de la historia del cine, Scarlett parece apelar a nuestra parte más salvaje y rebelde. A Scarlett nadie se le cuela en la cola de la compra. A Scarlett nadie se atreve a despedirla. A Scarlett nadie se atreve a dejarla plantada. Scarlett, en definitiva, se labra su propio destino.

Como si fuera una especie de proto-punk, a Scarlett le traen sin cuidado las convenciones sociales y hace lo que quiere, cuando quiere. ¿Es esta característica, esta valentía, lo que la convierte en un personaje tan atractivo y memorable?

No lo sé, pero, como dice Rhett Bulter, qué mujer.

2 dic 2011

Reprimirse


Navegando a través de los extras de la edición en Blu-ray 30 aniversario de Maniac (William Lustig, 1980). Me paro en la sección Maniac controversy, donde se recopilan fragmentos de informativos y documentales que tratan, informan, inciden en la polémica que se desató cuando se estrenó la película, en la que varios grupos moralistas intentaron boicotearla.

Es ahí que descubro un hecho fascinante (y cargado de no poca ironía): La líder y dirigente de uno de estos grupos que exigían que Maniac fuese prohibida y retirada de las pantallas por su horrible contenido fue detenida y condenada un año más tarde por ser cómplice en un asesinato. Un asesinato cometido antes de que se estrenase el film de William Lustig.

Es decir, que esta mujer estaba ahí protestando, boicoteando una película acusándola de ser violenta y enfermiza después de haber contribuido ella misma a cometer un asesinato. ¿No os parece increíble?

A mí es algo que en un principio me hizo mucha gracia. Fue una alegría después de horas de gente enfadada diciendo que todo aquel que ve películas de terror es un enfermo que odia las mujeres. Pero también me hizo reflexionar sobre los peligros de la hipocresía y de la represión.

Cuando digo "represión" me refiero, no sólo a la gente que intenta imponer sus ideas sobre los demás, también a la represión de las emociones. Emociones que creo pueden ser liberadas de forma inofensiva a través del cine y del arte en general.

Para mí el cine es principalmente una experiencia emocional. Es cierto que me acerco a algunas películas de manera intelectual, más académica, cosa que podéis comprobar leyendo algunos de los artículos aquí publicados. Pero esta vertiente intelectual es más bien secundaria. Lo principal para mí es que una película me provoque y me remueva por dentro, que me ofrezca experiencias que no viviré de ninguna otra forma.

Para cuando rompes con una chica (o un chico), para cuando estás deprimido o enfadado o angustiado. Hay cientos de películas que ayudan a canalizar las emociones en ocasiones incontrolables que forman parte de nuestra naturaleza.

Un poco de caos emocional de vez en cuando es hasta bueno, de todo se aprende, hasta de que te pisoteen el corazón. Y una película puede servir de espejo y de catalizador. Cualquier emoción reprimida, dijo uno de los padres del psicoanálisis (ahora no recuerdo cual), tiene la fea costumbre de resurgir convertida en algo peor. No reprimáis, soltaos un poco.