Aquellos que sean seguidores del blues o del mejor grupo de la historia del punk-rock: The Ramones, entenderán que el hecho de que se trabaje dentro de los confines de una fórmula no quiere decir que el producto resultante sea mediocre. Fijaos, por ejemplo, en John Lee Hooker.
El slasher es un género que se basa en una fórmula muy simple: un asesino enmascarado mata a una serie de adolescentes en un espacio confinado (bosque, universidad, mansión, etc.) hasta que al final sólo queda uno (normalmente una chica) que acaba con él. Esta simple premisa permite diversas variaciones e interpretaciones y lo que separa un buen slasher de uno malo es hasta que punto aplica la fórmula de manera que resulte original, entretenida y con ciertas dosis de suspense. Los malos o mediocres simplemente siguen las pautas marcadas por otras películas de manera rutinaria, sin ninguna innovación o aspecto interesante.
De hecho, la película resulta bastante disfrutable por el buen uso que se hace de la anticipación, uno se imagina más o menos lo que va a suceder, jugando con ella y en algunos momentos incluso sorprendiendo al espectador. En otras palabras, es predecible pero no de forma negativa sino en el sentido aristotélico del "placer del reconocimiento".
Y acabo de citar a Aristóteles haciendo un comentario sobre El asesino de Rosemary. ¡Ja! Intentad superar eso.
La trama en sí resulta hasta cierto punto familiar: En 1945, cuando los soldados vuelven al acabar la IIª Guerra Mundial, un despechado soldado asesina a su ex novia (la Rosemary del título) y a su nuevo amante la noche en que se celebra la graduación de los estudiantes universitarios. El asesino nunca es capturado, por supuesto. Salto al presente: 1981, cuando se celebra de nuevo una fiesta de graduación desde el lejano asesinato de Rosemary. Por supuesto, los asesinatos empiezan de nuevo, justo cuando el sheriff (Farley Granger) se va de vacaciones y sólo queda su joven ayudante Mark London (Christopher Goutman) al frente de la comisaría. Por suerte, su novia estudiante de periodismo Pam (Vicky Dawson) conoce al dedillo toda la historia de Rosemary y le ayudará en la investigación.
Como veis, el argumento no es nada del otro mundo, pero lo que importa en una película de estas características no es tanto el argumento como su ejecución. Afortunadamente, Zito es un director experto en ofrecer entretenidas piezas de género y maneja las escenas de suspense bastante bien, creando grandes momentos de tensión así como algunos aciertos visuales bastante conseguidos. Por ejemplo, se intercala un montaje de las chicas preparándose para la graduación con el asesino poniendo a punto su uniforme para cargarse a quién se le ponga por delante. El buen hacer de Zito en este filme hizo que los productores de la serie Viernes 13 lo contrataran para dirigir la estupenda Viernes 13: Último capítulo (Friday the 13th: The Final Chapter, 1984), su siguiente film como director.
Las estrellas de la película no son los actores (más o menos correctos), eso está claro, sino los fantásticos efectos especiales de maquillaje de Tom Savini. Savini ya ha comentado en alguna ocasión que algunos de sus mejores trabajos se encuentran en esta película, lo cual es decir mucho. Teniendo en cuenta el presupuesto, es realmente increíble el trabajo de este maestro del maquillaje: muy efectivo y realista, con la sangrienta contundencia de los efectos prácticos. Especialmente un memorable momento del clímax de la película, difícil de superar.
Aquí no hay subtextos que valgan ni oscuros significados ocultos. Esto es pura diversión ochentera sin adulterar. Sustos, sangre y unas gotas de sexo para hacerlo interesante y como resultado tenemos este slasher que, a pesar de nacer sin ninguna pretensión de posteridad, ha sobrevivido hasta hoy sin perder un ápice de interés o efectividad. No sólo eso, después de décadas de pésimas copias videocluberas o de infumables ediciones en DVD, Blue Underground ha editado este slasher de culto en Blu-ray (zona libre, subtítulos en castellano) con una grandiosa calidad de imagen, teniendo en cuenta la base de la que partía, y añadiendo un audiocomentario en el cual Zito y Savini cuentan todas las circunstancias que rodearon a la creación de la película, así como interesantes anécdotas (por ejemplo, Savini accidentalmente tiñó la piel de la actriz Cindy Weintraub -la chica del póster europeo- de rojo mientras se filmaba su "muerte" y estuvo así tres días).
Recomendada a todos los fans del género, aunque imagino que la mayoría ya la habrá visto.
Las estrellas de la película no son los actores (más o menos correctos), eso está claro, sino los fantásticos efectos especiales de maquillaje de Tom Savini. Savini ya ha comentado en alguna ocasión que algunos de sus mejores trabajos se encuentran en esta película, lo cual es decir mucho. Teniendo en cuenta el presupuesto, es realmente increíble el trabajo de este maestro del maquillaje: muy efectivo y realista, con la sangrienta contundencia de los efectos prácticos. Especialmente un memorable momento del clímax de la película, difícil de superar.
Aquí no hay subtextos que valgan ni oscuros significados ocultos. Esto es pura diversión ochentera sin adulterar. Sustos, sangre y unas gotas de sexo para hacerlo interesante y como resultado tenemos este slasher que, a pesar de nacer sin ninguna pretensión de posteridad, ha sobrevivido hasta hoy sin perder un ápice de interés o efectividad. No sólo eso, después de décadas de pésimas copias videocluberas o de infumables ediciones en DVD, Blue Underground ha editado este slasher de culto en Blu-ray (zona libre, subtítulos en castellano) con una grandiosa calidad de imagen, teniendo en cuenta la base de la que partía, y añadiendo un audiocomentario en el cual Zito y Savini cuentan todas las circunstancias que rodearon a la creación de la película, así como interesantes anécdotas (por ejemplo, Savini accidentalmente tiñó la piel de la actriz Cindy Weintraub -la chica del póster europeo- de rojo mientras se filmaba su "muerte" y estuvo así tres días).
Recomendada a todos los fans del género, aunque imagino que la mayoría ya la habrá visto.






