Esta es una de esas películas que gusta a todo el mundo menos a mí. Ha entusiasmado a la crítica pero yo no acabo de entender qué tiene para entusiasmar tanto, aunque le veo algo de valor. Juzgad por vosotros mismos, pero no me fio de directores cuyo nombre aparece en el tráiler al mismo tamaño que el título.
Cada vez que me topo con alguna pobre alma desgraciada a la que no le gustan los slashers, se justifican de la misma manera: son todas iguales, se repite siempre lo mismo. Aunque están completamente equivocados, puedo entender de dónde vienen estos comentarios, ya que yo mismo los he hecho sobre películas deportivas o sobre las películas de cárceles de mujeres. Por eso me recuerdo a mí mismo que no debo caer en prejuicios y darle una oportunidad a todos los géneros. Y si bien las películas deportivas me siguen aburriendo mortalmente, sí que he encontrado algunas películas de cárceles de mujeres que me han parecido interesantes y lo bastante diferentes como para seguir dándole oportunidades al género. Una de estas películas es Motín en el reformatorio de mujeres (Reform School Girls, Tom DeSimone, 1986), una parodia del género.
El director Tom DeSimone también compartía la opinión de que este género, las WIP (Women in prison), era todo bastante igual desde que se iniciara a principios de la década de los 40 del siglo XX. La opinión de DeSimone estaba justificada en el hecho de que había trabajado en el género dirigiendo La jungla de cemento (The Concrete Jungle, 1982). Esto le dio la idea de hacer una parodia del género, pero sin llegar a los extremos de Aterriza como puedas (Airplane!, Jim Abrahams, David Zucker, Jerry Zucker, 1980), más bien haciendo una versión exagerada de una WIP, estilo camp (lo que probablemente contribuyó que fuera la comunidad LGTBI+ americana la que convirtió esta película en una cinta de culto).
El reparto incluye una larga lista de atractivas actrices, pero destacan en especial Pat Ast como la malvada Edna, la reina Stirba en persona Sybil Danning y la líder de los Plasmatics Wendy O. Williams. Williams interpreta a la líder de las banda de chicas malas, a pesar de que se supone que las prisioneras del reformatorio juvenil tienen como máximo 17 años y Williams tenía 35 años cuando interpretó el papel, que básicamente consiste en interpretarse a sí misma, incluso el vestuario que utiliza es el que habitualmente llevaba en los conciertos. La presencia de Wendy O. Williams sirvió para que contribuyera a la banda sonora que está formada principalmente por grupos femeninos. Estos son los ejemplos principales:
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Volviendo a Reform School Girls, DeSimone utilizó como modelo para su parodia películas como Women's Prison (Lewis Sadler, 1955), Reformatorio femenino (Reform School Girl, Edward Berns, 1957) y otros ejemplos del género de la década de los 50, lo que informa también el look de la película. Un estilo que el genial tráiler capta a la perfección. El argumento es el habitual en el género, para parodiar el máximo de tópicos: la chica buena/mala Jenny (Linda Carol) es enviada al reformatorio tras ser detenida como cómplice de un atraco que sale mal. Allí, Jenny hará amistad con algunas de las compañeras de internamiento, se enfrentará a la banda de Charlie (Williams) y tratará de exponer al público las torturas y muertes provocadas por la terrible Edna y la malvada directora del reformatorio Sutter (Danning), con la ayuda de la trabajadora social la doctora Norton (Charlotte McGinnis).
La historia se desarrolla de manera constantemente entretenida y divertida. Las actrices manejan bien interpretar de manera extremadamente seria las situaciones extremadamente ridículas para que resulten más divertidas, con algunos diálogos igualmente memorables (se me quedó grabado: "os recomiendo dormir con los dedos sobre las sábanas, señoritas, solo cambiamos las sábanas una vez a la semana"). Por supuesto, el disfrute de la película varía según el sentido del humor, pero también incluye la acción y los diálogos en las duchas habituales del género para satisfacer a los fans de las WIP. Para mí, sin embargo, es la comedia lo que la hace destacar, el camp, y la diferencia de otras películas semejantes. Además de hacerla accesible a personas a las que jamás se les ocurriría ver una película del género.
No sé hasta que punto Reform School Girls es una película para recomendar indiscriminadamente, pero si has llegado hasta aquí es posible que sea tu tipo de perversión.
Durante el siglo XXI, el género de los "rabiosos asesinos", al estilo Rabia (Rabid, David Cronenberg, 1977), y el de zombis se han mezclado hasta ser casi sinónimos, sobre todo a partir del éxito de 28 días después (28 Days Later, Danny Boyle, 2002). Pero, como otras tantas supuestas innovaciones modernas, era algo que ya se había hecho en el pasado, como en La invasión de los zombis atómicos [Incubo sulla città contaminata, Umberto Lenzi, 1980]). La obra maestra de culto Demons (Dèmoni, Lamberto Bava, 1985) es el perfecto ejemplo de esta mezcla de géneros, en la que se añade la posesión demoníaca. Inspirada por el éxito de Demons, se estrenó Rabia salvaje (Primal Rage aka Rage - Furia primitiva, Vittorio Rambaldi, 1988), otra curiosa mezcla de géneros que ha sobrevivido desde la oscuridad del VHS al lujo del 4K.
Frank Duffy (Mitch Watson) es un periodista universitario que trabaja en destapar los crueles experimentos sobre animales que lleva a cabo el doctor Ethridge (Bo Svenson). Frank intenta reclutar a su amigo Sam Nash (Patrick Lowe) para que le ayude a colarse en el laboratorio pero Sam opta por no involucrarse en actividades ilegales. Lo cual resulta ser un acierto por su parte, ya que el mono que libera Frank no es un animal cualquiera, sino el sujeto de un experimento por parte del doctor Ethridge que buscaba una cura para el Alzheimer pero lo que ha conseguido es que los sujetos se conviertan en rabiosos mutantes. Frank resulta infectado, alterando su personalidad y también su cuerpo. A medida que los infectados aumenten, Sam y el interés amoroso Lauren (Cheryl Autt) intentarán detener la infección y sobrevivir a los mutantes rabiosos que les persiguen.
Como ya he mencionado, es posible que el éxito de Demons inspirara la producción de esta película, ya que el maquillaje de los infectados a medida que van mutando recuerda al de los endemoniados del clásico de Bava. Pero no es un demérito, los efectos especiales y de maquillaje son sobresalientes teniendo en cuenta el presupuesto. Lo cual no es extraño, pues corrieron a cargo del maestro Carlo Rambaldi, que se encargó de los efectos a pesar del bajo presupuesto ya que el director era su hijo, una suerte para la película en especial durante la masacre del clímax.
Pero los efectos no son lo único a destacar de esta película. Resulta muy entretenida y divertida gracias a la manera en que trata la historia. Los infectados van degenerando, mental y físicamente, pero su personalidad no desaparece del todo, añadiendo dosis de interesante drama. Por supuesto, los que eran despreciables antes de infectarse, luego son mucho peores. Las interpretaciones son competentes y efectivas, ayudando a que funcione la historia en los momentos importantes.
Primal Rage es una producción de serie B que consigue ser un perfecto ejemplo de lo mejor de la serie B. Un film entretenido con toques extravagantes, escenas gore y logrados momentos cómicos, regado todo con una infecciosa banda sonora ochentera a más no poder a cargo de Claudio Simonetti. Una delicia para los aficionados al género.
Recomendada hasta por Stephen King, esta es una mezcla de terror y thriller impactante y efectiva que dará muchas alegrías a los aficionados. No digo más por no estropearle la película a nadie.