10 sept 2012

Un maestro del noveno arte

Hace poco cayó en mis manos Creepy presents Richard Corben, un lujoso volumen de más de 300 páginas que recopila todo el material que Corben dibujó para las revistas Creepy e Eerie. Todas y cada una de las historias han sido restauradas y remasterizadas para ofrecer la máxima calidad posible de reproducción de la obra de este maestro.

En lo que se refiere a los cómics, para mi gusto siempre pesa más la historia que el dibujo. Puedo disfrutar un cómic que no tenga un dibujo demasiado bueno si la historia me gusta, pero no lo contrario. Sin embargo hay varios artistas que me han llamado la atención por la calidad de su trabajo o por los proyectos en los que se implican. Gente como Berni Wrighston (que también tiene su propio Creepy presents) o Richard Corben.

Corben me llamó en seguida la atención ya que tiene un estilo muy característico y personal, que dependiendo del guion puede oscilar entre la caricatura y el hiperrealismo. Experimentador incansable, su peculiar manera a la hora de colorear le hizo destacar de forma inmediata, ya que conseguía unos resultados cargados de realismo inéditos en su momento. Esto hizo también que reproducir sus dibujos con los medios de entonces fuera difícil y en ocasiones los dibujos se vieron perjudicados.

Conocí la obra de Corben gracias a la revista Creepy que publicaba aquí Toutain. Cuando Toutain empezó a publicar tomos recopilatorios de su obra también procuré hacerme con todos los que pudiese encontrar. Corben, también guionista, se ve atraído por los proyectos que a mí más me gusta leer, aquellos relacionados con el terror y la ciencia ficción. De entre los más recientes destacaría la adaptación de la novela de William Hope Hodgson La casa en el confín de la tierra que publicó Norma Editorial y los dos volúmenes de La guarida del horror que publicó Panini.

Este volumen en concreto nos ofrece una serie de historias de terror con elementos de ciencia ficción, fantasía y, en algunos casos, humor que son muy interesantes algunas y otras obras maestras gracias a los guiones de Corben y especialistas como Bruce Jones, Jan Strand y Richard Margopoulous. De entre las historias destacan (para mi gusto) las adaptaciones de relatos de Edgar Allan Poe, Una mujer despechada, una trilogía de viajes en el tiempo y telepatía llamada Dentro de tí, sin tí, Ya eres mayorcita y En lo profundo, una magnífica historia de visceral horror protagonizada por una pareja de náufragos a la deriva, influenciada sin duda por el estreno del clásico de Steven Spielberg, y que estoy seguro Alan Moore leyó en su momento. Pero lo cierto es que disfruté leyendo todas las historias.

Este volumen es una festín para el aficionado al terror, una maravilla para los amantes del noveno arte. Acompañé su lectura con diversas bandas sonoras de clásicos italianos del terror para hacer la experiencia más agradable. Si has llegado hasta aquí sin comprarlo compulsivamente, felicidades: eres más fuerte que yo. Si no sabes inglés, Planeta DeAgostini es la editorial que actualmente se ocupar de publicar el material de Creepy, así que te sugiero que, si no tiene planeado publicar este volumen, empieces a enviar cartas exigiendo su publicación (nada de pedir). Si sabes inglés, la edición más barata es la inglesa por Amazon.co.uk, la americana cuesta un poco más por transporte, impuestos y demás.

Tráiler de la clásica y fantástica Heavy Metal (Gerald Potterton, 1981) que incluye una adaptación de la historia de Corben Den.


5 sept 2012

Sonámbulos (Sleepwalkers)


Los más jóvenes no lo saben, los mayores tal vez no lo recuerden o no les interesara, pero, en su momento, el estreno de Sonámbulos (Sleepwalkers, Mick Garris, 1992) fue un gran evento ya que se anunciaba como el primer guion original escrito para el cine por Stephen King. Y hoy una excusa perfecta para disfrutar con un poco de nostalgia.

En 1992 Barcelona estaba en plena fiebre olímpica, pero a mí no podía importarme menos. Lector de Fantastic Magazine (cuyo primer número incluía un póster fantástico de Razas de noche [Nightbreed, Clive Barker, 1990][además, cuando iba a leer este primer número se fue la luz en casa y estuve pasando páginas fascinado por las imágenes que iluminaba mi linterna]), Fangoria, tebeos y apasionado de Stephen King y todo lo que fuera terror, mi mente no podía estar más alejada de los deportes y el espíritu olímpico (como ahora). No, en el 92 mi cabeza estaba en Razas de noche, la serie de cómics basada en la película de Barker que había empezado a publicarse entonces.

Estamos hablando de A.I. (Antes de Internet), por entonces la única manera que tenías de enterarte de nada era a través de revistas especializadas y las secciones de noticias/correo de los tebeos. Y Razas de noche (el cómic) incluía varios reportajes y noticias sobre el género. Y desde el número uno (en el cual se hace una breve bio de Clive Barker concluyendo con su próximo proyecto después de Razas de noche, una gran producción llamada Eden USA que hoy sabemos que no vio la luz) estuvo dando detalles sobre Sonámbulos, que se iba a estrenar aquel verano: descripción del tráiler, cameos (en el film aparecen Clive Barker, John Landis, Joe Dante, Tobe Hooper, Mark Hammill y el propio Stephen King) y cosas así hasta que se estrenó el film.

También resulta curioso repasando las noticias, reportajes y correos que se publicaron a lo largo de los 16 números que duró la serie (en la que trabajó Angel Sala, actual director del Festival de Cinema Fantàstic de Sitges) y ver comentados films que acabarían siendo películas culto, otros que nunca llegaron a producirse, así como los reportajes sobre directores y sagas que son bastante buenos y muy informativos para el fan que era yo entonces, cuando no sabía nada de nada.

Este continuo gota a gota sirvió para que mis expectativas hacia la grandeza de Sonámbulos fueran bastante altas. Tal vez excesivamente altas, algo que ya no me pasa porque hace tiempo que dejé de hacer este tipo de cosas. En la actualidad soy más capaz de juzgar el film con algo semejante a la objetividad, pero todavía mezclada con mucha nostalgia.

Un momento para procesar los tag-lines del póster original americano. Primero, una frase deliciosamente hortera: Se alimentan de tu miedo... y es hora de cenar (¡chan! ¡chan! ¡chaaan!). La segunda, un juego de palabras que parece mentira que alguien pensara que era ingenioso: "La primera historia de Stephen King escrita expresamente para gritar" (scream) en lugar de "la pantalla" (screen). ¿Es que el ingenio de los publicistas no tiene fin?

Dentro del desierto de sosería que fueron los 90, Sonámbulos es prácticamente una obra maestra. Con cierta perspectiva, este film de Garris es una entretenida película de terror con saludables dosis de humor negro. Este humor negro y las escenas sangrientas hacen que tenga cierto regusto de sensibilidad ochentera que supongo es la culpable en parte de que a día de hoy la película siga haciéndome disfrutar.

Cuando entré en una sala llena a reventar de ansiosos espectadores por ver esta creación de Stephen King (el único nombre que entonces nos sonaba de algo) acompañado de mi hermana y sus amigas (¡cómo me gustaban las amigas de mi hermana!) esperaba ver la película más aterradora de la historia (recordad que no era más que un recién adolescente). Sin embargo, aunque muy entretenida, resultó que Sonámbulos no era la película más aterradora de la historia, algo que no me importó ya que me había enamorado de Mädchen Amick en esta escena:



¿Qué queréis? Ya os he dicho que no era más que un imberbe adolescente, pero entre el baile y una sonrisa desarmadora, Amick podría haber hecho conmigo lo que hubiese querido (Mädchen, si estas leyendo esto: todavía no es demasiado tarde, aún estás a tiempo, lo hablamos y quedamos).

Aparte de este detalle, la historia era una vuelta de tuerca al tema de los vampiros, pero convirtiéndolos en unas criaturas mitológicas que habría sido interesante ver de nuevo en pantalla. Y cuando la madre, encarnada por Alice Krige (otra que también provoca pensamientos impuros), se hace cargo de la situación me quedé completamente enganchado.

Es divertida, es sangrienta y sale Ron Perlman. ¿Si no la hubiera visto de adolescente o si no fuera de Stephen King me gustaría igual? No lo sé, ni me importa. Pero eso no me impide recomendarla ahora que falta poco para que salga en Blu-ray. ¡Disfrutadla!


4 sept 2012

C.H.U.D.

C.H.U.D. (Douglas Cheek, 1984) es otra joya de los 80 que ha sobrevivido a pesar de una conflictiva producción, un título que podía alejar a espectadores y unos efectos algo cutres. Ha sobrevivido gracias a un buen guión, unos buenos actores y una buena dirección.

En castellano, las siglas C.H.U.D. se tradujeron como "caníbales humanoides ululantes demoníacos", para que coincidieran las letras. En inglés las siglas, traducidas, quieren decir "humanoides caníbales habitantes de los subsuelos", aunque luego en el film se descubre que significan también otra cosa, mucho peor. De todos modos, con semejante título, muchos de vosotros os habréis imaginado una serie B sangrienta donde los protagonistas se enfrentan a una serie de criaturas devoradoras de hombres, pero nada más alejado de la realidad.

La historia arranca cuando el capitán Bosch (Christopher Curry) empieza a investigar una serie de desapariciones en una zona particular de la ciudad, unas desapariciones que las autoridades le han "sugerido" que no investigue ya que al fin y al cabo se trata sólo de vagabundos. Una orden que no podrá cumplir por razones personales. Para investigar las desapariciones de vagabundos, Bosch se aliará con A.J. "el Reverendo" Shepherd (Daniel Stern), el cual dirige un comedor para pobres y es el primero en darse cuenta de que algo sucede entre aquellos que viven bajo tierra, en las cloacas y los túneles del metro. Paralelamente, el fotógrafo George Cooper (John Heard) descubre que algo extraño sucede entre los vagabundos cuando hace una serie de fotografías para un reportaje. Los tres acabarán descubriendo que en las cloacas han aparecido una serie de criaturas que no están dispuestas a quedarse bajo tierra durante más tiempo.

La película trabaja bastante el misterio y el suspense, logrando escenas bastante elegantes en este sentido. En cierta manera, C.H.U.D. podría ser el resultado de mezclar un buen episodio de Expediente X (The X Files, Chris Carter [creador], 1993-2002) con Subhumanos (Death Line, Gary Sherman, 1973). El argumento es, en parte, un homenaje a las películas de monstruos de los 50, añadiendo una capa de ecologismo y preocupación social que no interfiere con el disfrute de la película, formando parte del subtexto. Sin embargo, gran parte de la elegancia, o debería decir "elegancia", y suspense del film vino originado por los conflictos en la producción.

Originalmente, la idea para el film surge cuando se le ocurrió el título al guionista Shepard Abbott mientras estaba en una fiesta con Heard y Stern. Los tres desarrollaron el argumento y se lo presentaron al productor Andrew Bonime. A Bonime no le acababa de gustar como iba el guion y decidió despedir a Abbott y contratar a Parnell Hall. Esto no les hizo mucha gracia a Heard y Stern, los cuales estaban bastante implicados en el proyecto y ya habían firmado para participar. Nada contentos con el guion de Hall, Heard y Stern acabaron por reescribir ellos mismos parte del guion, improvisando gran parte de los diálogos.

Los conflictos no acabaron ahí. Heard y Stern también presionaron para que se contratara a Curry para interpretar a Bosch y a Cheek como director. Bonime finalmente aceptó y empezó el rodaje pero no se acabaron los problemas. El concepto original de los C.H.U.D. eran humanos con un aspecto enfermizo logrado gracias a un ligero maquillaje (hay una escena de la película en la cual se puede ver como era este concepto original), sin embargo Bonime no estaba nada contento con ello e insistió en convertir a los C.H.U.D. en enormes monstruos mutantes, quitándole realismo a la película. Los monstruos no es que tuviesen muy buen aspecto ni que fuesen muy creíbles, así que Cheek hizo todo lo que pudo para mostrarlos lo menos posible, lo que acabó beneficiando a la película que trabaja más el suspense. De todos modos, es cierto que en aquel entonces los monstruos deberían parecer muy cutres, pero hoy día tienen su encanto.

La implicación de Heard y Stern también hizo que las interpretaciones en esta película sean mucho mejores de lo que uno esperaría de un film como este. A lo largo del film van apareciendo rostros que luego alcanzarían una gran fama, como John Goodman, y todos los personajes están interpretados de forma sólida y creíble. Lo cual casa muy bien con el estilo creíble en que se desarrolla la trama.

Al parecer, a Bonime y New World Pictures la película les pareció demasiado bien construida ya que tras su estreno eliminaron escenas que tuviesen que ver con el desarrollo dramático de los personajes y reeditar el final. Por fortuna, la edición en DVD de Anchor Bay ofrece la película tal y como fue originalmente concebida.

C.H.U.D. es una sólida película de culto que mezcla terror y ciencia ficción, cuyo desarrollo la eleva por encima de otras películas de argumento parecido. Una interesante historia que ofrece grandes momentos (a pesar de las reticencias iniciales del director) como el enfrentamiento entre Lauren (Kim Greist), la novia de Cooper, con un C.H.U.D. en su apartamento.


3 sept 2012

Mile 81 de Stephen King


¿Sabéis lo que más me gusta de Stephen King? Que puede coger los argumentos más absurdos y ridículos y convertirlos en historias que te acabas creyendo a medida que lees. Esto se debe, creo, al estilo sencillo y directo de King, casi como si te estuviese contando la historia mientras estáis sentados tomando algo. Esto se nota especialmente cuando ves una adaptación cinematográfica/televisiva de una de sus novelas o de uno de sus cuentos y te encuentras la misma historia pero sin la voz de King.

Esto se hace evidente en el cuento (o novella) Mile 81, cuyo argumento, si os lo resumo en dos líneas, os parecerá una historia algo tonta, pero mientras te la cuenta King resulta tremendamente efectiva. Sólo os diré que, al igual que en Christine y Buick 8: Un coche perverso (su título en castellano sí que es perverso), gira en torno a un coche que no es lo que parece y el cuento no se parece en nada a lo que se os acaba de ocurrir.

Mile 81 fue publicada originalmente como e-book unos meses antes de que se publicara 22/11/63 en Estados Unidos. Pero yo no tengo kindle, ni lector de e-book, ni nada de eso, principalmente porque todo el rollo de los e-books me touch the balls bastante. Poco después salió en formato audio-book, con el añadido de que incluye como extras otra historia de King, The Dune (publicada originalmente en una publicación de la que ni tú ni yo hemos oído hablar), y un extracto de 22/11/63.

Como si fuera un serial de la radio me puse a escuchar la historia, solo, en plena noche, con una atmósfera que contribuyó a que me quedara hipnotizado con la narración. Por supuesto, parte del mérito está también en Thomas Sadoski, que hace una muy buena lectura de la historia. La película que se iba desarrollando en mi cabeza a medida que escuchaba el cuento era realmente espectacular y aterradora, pero no es el tipo de historia que pueda funcionar como película, a no ser que se altere profundamente y lo conviertan en algo más típico y convencional.

El formato audio-book resulta perfecto para los cuentos, en novela se puede hacer algo pesado, e ideal para cuentos como los de King. Así que si os apetece pasar alrededor de 90 minutos aterradores en la comodidad de vuestra hogar, os recomiendo encarecidamente este audio-book.


1 sept 2012

Alien de papel


Como muchos ya sabéis, soy un fan de la saga Alien. Bueno, soy fan de un montón de sagas, películas y franquicias, ya que en cuanto a cine se refiere me comporto con la misma contención que una ninfómana en un vestuario de jugadores de rugby. En todo caso, la saga Alien es una de las que soy más-más fan y si vosotros también sois seguidores de Alien o del terror o de los cómics, celebrad que Diábolo ediciones acaba de editar (con precio pre-subida IVA) Alien: La historia ilustrada.

Originalmente publicada en 1979 como un especial de la clásica Heavy Metal, esta adaptación del film de Ridley Scott es fantástica y nos llega ahora remasterizada en una nueva edición. El guion es muy fiel a la película, incluyendo escenas que fueron eliminadas de la versión cinematográfica (las versiones en cómic y las novelizaciones normalmente se escriben y preparan cuando la película está todavía en proceso de edición o se basan en versiones de guion previas a la definitiva), aunque (mucho) más tarde aparecieron en el montaje del director; en este aspecto es igual que las novelizaciones que escribiera Alan Dean Foster de las tres primeras películas de la saga (que sólo recomiendo a los muy, muy fans). Normalmente las adaptaciones en cómic de películas no son muy buenas, pero esta adaptación es una excepción, la única que creo que está a la altura es la versión en cómic del guion original que Frank Miller escribiera para la secuela de RoboCop (Paul Verhoeven, 1987), con dibujos de Juan José Ryp, publicada por Aleta ediciones hace unos años. Una historia de Miller que llevada al cine tal y como la había ideado podría incluso haber superado el film de Verhoeven.

Volviendo a Alien, el guion de Archie Goodwin es muy efectivo y realiza la transición de cine a cómic de manera acertada, pero recomiendo especialmente la compra de este álbum por el espectacular arte de Walter Simonson. Como fue editada por Heavy Metal, esta adaptación no está suavizada en ningún aspecto y el arte de Simonson, magníficamente reproducido en este álbum, alcanza toda su gloria en los momentos más icónicos de la película. He aquí unas muestras (imaginadlas tamaño álbum y a doble página):




Leí el album con la banda sonora de Alien que compuso Jerry Goldsmith sonando de fondo, lo que lo convirtió en una experiencia con grandes dosis de máximo disfrute. Repito: lo recomiendo a todo aficionado a Alien, los cómics y el terror.

Es posible que, una vez acabado de leer el álbum, te entren ganas de leer más cómics del universo Alien. Se han publicado muchas miniseries y especiales a lo largo de los años, pero voy a señalar aquí las que son para mí las mejores, las indispensables. Todas ellas son superiores en todos los aspectos a las entregas tres y cuatro estrenadas en cines y todas ellas fueron publicadas hace bastantes años por Norma Editorial, pero creo que se pueden encontrar en tomos recopilatorios. Nota: aunque las dos primeras fueron miniseries separadas, fueron publicadas seguidas por Norma Editorial en una maxiserie de diez números.

Aliens: esta miniserie sigue narrando la historia a partir del final del film de James Cameron. Nos presenta a Hicks como un amargado por las heridas sufridas en Acheron y a Newt viviendo encerrada en un manicomio, puesta ahí por las autoridades. Ripley está misteriosamente desaparecida. Además de los planes maquiavélicos de la Compañía, nos presenta una secta obsesionada con los Aliens y otros grandes hallazgos. Oh, sí, y la reaparición de los Space Jockeys, en una actitud muy parecida a la que décadas más tarde tienen en la precuela recientemente estrenada. Esta miniserie cuenta con un soberbio guion de Mark Verheiden y dibujos de Mark A. Nelson.


Aliens (libro dos): De nuevo Mark Verheiden en el guion, pero esta vez soberbiamente ilustrado por Denis Beauvais, con un arte que hace que te quedes varios minutos mirando una página. La historia sigue la iniciada en la miniserie anterior, con el complot para convertir los Aliens en armas y la Tierra infestada por estas criaturas, mientras Hicks y Newt intentan sobrevivir.


Aliens: Guerra contra la Tierra: Mark Verheiden culmina su historia en una miniserie de cuatro números ilustrada con el gran arte de Sam Kieth. Hicks, Newt y Ripley al frente de la reconquista de la Tierra infestada de Aliens. Cierre de una historia épica que habría sido alucinante ver en el cine.

El resto de las historias y miniseries son básicamente repetición de temas comunes, interesantes para los fans pero poco más. Más interesantes resultan los cómics Aliens versus Predators, pero eso es otra historia. Bonus Track: la versión disco del tema de Alien de Goldsmith. Porque soy un fan enfermo.