20 jun 2012

Rectificar es de sabios


Hace nada estaba disfrutando de la edición inglesa en Blu-ray de El ex-preso de Corea (Rolling Thunder, John Flynn, 1977). Resulta que uno de los extras es un audiocomentario con el guionista Heywood Gould, el cual fue el encargado de reescribir el guion original de Paul Schrader. Y cual fue mi sorpresa al descubrir que fue el trabajo de Gould el que hizo que la película sea la maravilla que es hoy.

Algunos recordaréis que hace un tiempo dediqué una entrada a tres películas que uní en una especie de trilogía, las tres escritas por Schrader (los que no, la podéis leer aquí). Por un momento pensé en retirar la entrada, ya que fue Gould el que introdujo todos los elementos que hacen que la película funcione de la manera que funciona, pero al final lo que he hecho ha sido reescribir la entrada, la parte que hace referencia a Rolling Thunder. Me he decidido por ello, en lugar de retirarla, porque, irónicamente, la contribución de Gould hace que tenga más cosas en común con las otras dos películas comentadas.

Y no es que quiera ponerme medallas, pero de paso voy a aprovechar la ocasión para mencionar un vicio que con el que me he encontrado a menudo por los blogs y webs que pueblan Internet: no contrastar la información con distintas fuentes. Muchas veces se mencionan hechos difundidos por la red que no tienen ninguna base pero referidos como si la tuvieran. Aunque peor es creo no rectificar o corregir cuando se descubre que la información es errónea. No sé si es dejadez o desidia o orgullo, pero creo yo que no cuesta nada. A mí nunca me ha supuesto ningún problema cuando se me ha señalado algún error o equivocación por mi parte, es más: lo agradezco, es señal de que la persona ha leído con atención lo escrito. Todo el mundo se equivoca.

En fin, nada más que recomendar esta edición en Blu-ray, aunque me temo que realmente sólo la disfrutarán aquellos que dominen el inglés (sobretodo si es bajito y se deja). Esta es una joya de los 70 sobre la que no abunda la información y una buena edición es siempre bienvenida.

19 jun 2012

Moonrise Kingdom


¿Qué diferencia hay entre tener un estilo único personal y repetirse más que el ajo? Para mí hay dos claras diferencias. La primera es la evolución: David Cronenberg trata siempre los mismos temas y tiene un estilo característico de filmar, pero sus películas han ido evolucionando de manera que aunque con el mismo sello personal son diferentes sus primeros films de los últimos. La segunda (y definitiva) es que el director te guste o no.

En el caso de Wes Anderson, a mí me gusta su estilo y me río con su peculiar manera de escenificar una comedia. Cierto que todavía no he visto ninguna película suya que me gustara tanto como Los Tenenbaums. Una familia de genios (The Royal Tenenbaums, Wes Anderson, 2001), pero es un film difícil de superar por cualquiera. De todos modos, Moonrise Kingdom (2012) se ha puesto rápidamente en segundo puesto como mejor película de Anderson.

Es difícil hablar del argumento de este film sin dar la impresión de que se trata de una película para niños. Pero desde luego no es un film para niños. Tampoco es que sea un film sólo para adultos. Es complicado, no es un film para todos los públicos, pero puede interesar tanto a adultos como jóvenes preadolescentes.

¿Sabéis qué? Olvidad el párrafo anterior. Es una comedia de Wes Anderson.

La trama arranca con dos desesperados enamorados de doce años que se fugan para vivir su amor. Esto provocará ciertas tensiones emocionales y descubrimientos entre la comunidad adulta del pueblo, especialmente entre los padres de la chica (Kara Heyward) que interpretan Bill Murray y Frances McDormand.

Desde el principio, con una fantástica secuencia de títulos de crédito, la película me atrapó. Normalmente las películas de Anderson me gustan por su guion y situaciones (sin contar la película de animación), pero en esta ocasión el estilo visual del  film me ha parecido genial. Lo curioso es que es un estilo elaboradamente sencillo o sencillamente elaborado. Mientras la cámara se mantiene principalmente estática (excepto en dos ocasiones, si no recuerdo mal) pero se simula dinamismo o movimiento al mover la cámara sobre su eje y utilizando el zoom. La edición también contribuye a hacer un film muy dinámico. Y, sobretodo, algunos encuadres realmente soberbios con los que se logran planos geniales que contribuyen también a la comedia, así que no es la imagen por la imagen.

El aspecto visual me sorprendió agradablemente, el dramático está muy logrado dentro de su estilo. Anderson se vuelve a adentrar en la disfuncionalidad familiar para retratar a la familia Bishop, incidiendo en los aspectos más demenciales que podemos encontrar en cualquier familia. También me gustó mucho el personaje de Edward Norton, el jefe de escuadrón Ward, el cual nos proporciona algunos de los momentos más divertidos de la película. Por otro lado, Bruce Willis destaca también como el "algo triste" capitán Sharp, el cual forma una gran pareja cómica junto a Norton. Eso sí, para ser una película con Bruce Willis hay un número asombrosamente bajo de explosiones, así que sus fans puede que se lleven una decepción.

Demolición de la cuarta pared, personajes trágicamente cómicos, absurdidad y naturalismo... Esta película es de lo mejor que nos ha ofrecido Anderson. Yo me reí de principio a fin y la recomiendo a todo el mundo. Por cierto, también me hizo gracia que aparece un perro en la película que tiene el mismo nombre que le puse yo al mío.

14 jun 2012

La mujer maravilla (Wonder Woman)


La serie de televisión La mujer maravilla (Wonder Woman, 1975-1979) fue pionera en dos aspectos. Fue la primera adaptación de un cómic seria que se hacía en televisión, dejando de lado el camp del Batman de los 60 y abriendo camino a otras series clásicas como El increíble Hulk (The Incredible Hulk, 1978-1982); y fue la primera serie de televisión de acción protagonizada por un personaje femenino con cierto contenido feminista, abriendo camino para el spin-off de El hombre de los seis millones de dólares (The Six Million Dollar Man, 1974-1978) La mujer biónica (Bionic Woman, 1976-1978). Y digo femenismo en oposición a la explotación del personaje femenino que podíamos ver en series como Los ángeles de Charlie (Charlie's Angels, 1976-1981), en la cual cada episodio era una excusa para poner a sus protagonistas ligeras de ropa en situaciones cargadas de fetichismo, o la sit-com Apartamento para tres (Three's Company, 1976-1984), lo que en los 70 se llamaban "jiggle" shows por el movimiento de los pechos de sus protagonistas (jiggle=meneo), algo que en los 90 rescataría cierta serie sobre vigilantes playeros. En Wonder Woman nos encontramos a una protagonista inteligente, poderosa, fuerte e independiente, que en ningún momento es explotada por su físico y es valorada por cualidades más allá de las físicas (aunque en diversas ocasiones se hace mención a su poderío corporal, por supuesto).

Lynda Carter es la principal responsable de que la serie funcione, ya que encarna a la perfección a la heroína amazona de un modo sólo igualado por la identificación entre Cristopher Reeve y Superman. Igual que Reeves tenía un físico y unas características ideales para encarnar al hijo más famoso de Krypton, Carter encarna a la perfección Wonder Woman no sólo por su físico, aunque el hecho de que sea una belleza natural sin aditivos es importante, sino también por como las cualidades inherentes de la Wonder Woman de entonces eran reflejadas por Carter. Obviamente, la Wonder Woman de los 70 es diferente de la actual y no sé si Carter podría encarnar con la misma fidelidad a la actual heroína, a pesar de que muchos dibujantes se hayan inspirado en la actriz a la hora de dibujar a la moderna Wonder Woman. Aunque Warner Bros. lleva años intentando explotar al personaje económicamente de nuevo, con una serie de televisión el 2011 que se quedó sólo en un episodio piloto y una película que lleva años en desarrollo sin que se llegue a nada (el famoso proyecto del que echaron a Joss Whedon), parece ser que es incapaz de encontrar la manera de que el personaje les funcione, claro que la Warner se ha hecho experta en destrozar los personajes de su filial DC (con la excepción del actual Batman de Nolan) haciendo una mala película de superhéroes tras otra.

Además de Carter, la serie contó con un gran número de excelentes actores invitados, desde gente que empezaba y luego se haría famosa como Debra Winger, Craig T. Nelson y Ed Begley Jr., hasta grandes veteranos y secundarios como Roddy McDowall, Henry Gibson y John Saxon.

La serie está dividida en dos momentos temporales: la primera temporada transcurre a mediados de los años 40 y la segunda y tercera temporada transcurren en la actualidad, es decir en los 70. Por eso también he dividido el comentario ya que la serie cambia bastante de una época a otra.

Primera temporada: La II Guerra Mundial


El episodio piloto de la serie da una imagen equivocada de lo que luego será el show, ya que el tono es bastante ligero y cómico, rozando peligrosamente el camp, aunque sí muestra una versión bastante fiel del origen de Wonder Woman. De hecho, uno de los grandes aciertos de la serie fue mantenerse muy fiel al personaje que había creado Charles Moulton con todas sus características.

Tras el episodio piloto la serie adopta un tono más "serio", es decir, parecido al de las dos primeras películas de Superman de Richard Donner. Eso hace que sea bastante entretenida en cuanto a acción, pero se acaba haciendo repetitiva al ser siempre el mismo esquema: plan nazi para conquistar el mundo desmontado por Wonder Woman. A pesar de ello nos encontramos con varios episodios bastante interesantes.

En Fausta: The Nazi Wonder Woman, nos encontramos a la Wonder Woman enfrentada a su contrapartida nazi (por si no os ha quedado claro el título) encarnada por Lynda Day George, la policía/tenista de la obra maestra absoluta Mil gritos tiene la noche (Juan Piquer Simón, 1982), lo que significa que también aparece en el episodio Christopher George. Wonder Woman en lugar de resolver la situación a guantazos demuestra cierta inteligencia intentando apelar a la hermandad femenina que une a estas dos mujeres superlativas. Además el episdio cuenta con una escena de puro pulp, en un castillo nazi con trampas y ataduras.

Dividido en dos episodios, The Feminum Mystique nos presenta la lucha contra los nazis llevada a la isla de las amazonas. Este two-parter resulta interesante también porque cuenta con la presencia de John Saxon y es la primera intervención de Debra Winger como Wonder Girl.

Finalmente, de esta primera temporada destaco el también dividido en dos partes Judgment from Outer Space. Aquí se nos presenta una historia calcada a la de Ultimátum a la Tierra (The Day the Earth Stood Still, Robert Wise, 1951), en la cual una organización alienígena somete a juicio la Tierra para ver si la destruye o no, ya que consideran peligrosa la afición de los terrícolas a matarse los unos a los otros. Este más que bienvenido soplo de ciencia ficción sirve para que se creen momentos de inédita crítica en una serie de acción hasta ese momento bastante ligera. Por ejemplo, la frustración que crea en Wonder Woman la actitud de los militares hacia el encargado de hacer el juicio, Andros (Tim O'Connor), hace que tenga un sonado enfrentamiento criticando la ceguera patriotera. Lo interesante es que lo hace en su personalidad de Diana Prince, no como Wonder Woman. Otro momento interesante es cuando Wonder Woman intenta convencer a Andros de que no todos los terrícolas son iguales, que los nazis son malvados por la creación de los campos de concentración. A esto Andros responde: "díselo a los ciudadanos americanos de ascendencia japonesa", una alusión a los campos de concentración en los cuales el gobierno americano decidió encerrar a todos los americanos provenientes del Japón durante la Segunda Guerra Mundial. Una alusión que no se repetiría en otras series y películas del momento o desde entonces, siendo algo que se ha procurado hacer desaparecer. Alusión que se repetiría en Wonder Woman en un episodio de la segunda temporada.

A pesar de estos episodios, esta primera temporada puede hacerse algo larga. De todos modos, que eso no os quite las ganas de ver las dos siguientes temporadas de la serie, mucho mejores.

Segunda y tercera temporada: 70s Style



El cambio de la serie de la cadena ABC a la CBS trajo consigo una importante mejora: se decidió ambientar la serie en el presente. En el primer episodio sabemos que al acabar la Segunda Guerra Mundial Wonder Woman regresó a su hogar, sin embargo un nuevo accidente hará que vuelva a ponerse el traje para luchar contra malvados megalomaníacos.

Esta vez, Wonder Woman adoptará de nuevo la identidad de Diana Prince pero lo hará como ayudante de Steve Trevor (Lyle Waggoner), el hijo del Steve Trevor de la primera temporada, en una agencia gubernamental llamada IADC, una mezcla entre el FBI y la CIA. El argumento se parece al usado en uno de los primeros intentos de llevar Wonder Woman a la televisión, en 1974, que entonces no tuvo éxito (sólo se hizo un piloto).

En estas dos temporadas los elementos de ciencia ficción y propios de los cómics se hacen protagonistas, y no es raro que Wonder Woman se enfrente a invasiones extraterrestres, robots malvados, mad doctors y demás villanos del estilo. Al principio de la segunda temporada Diana Prince es la ayudante de Trevor en sus misiones, pero luego se cambia y Trevor se convierte en el jefe que envía en solitario a Diana en misiones secretas, que es como si James Bond fuera la identidad civil de Superman. Otros cambios se sucederán a lo largo de estas dos temporadas, la mayoría en la segunda. El primero que salta a la vista es que se cambió la cabecera a mitad de la segunda temporada:



Al principio, Trevor y Diana reciben sus órdenes de un jefe desconocido que habla a través de un altavoz en un gran computador/televisión, junto a otro agente: Joe Atkinson (Normann Burton). Más adelante, Joe y el jefe misterioso desaparecen y tenemos a Trevor y Diana, ayudados ocasionalmente por la computadora inteligente IRAC, que aparece en el primer episodio de la segunda pero desaparece en los siguientes episodios hasta que regresa como secundario. A IRAC se le añadirá el pequeño robot Rover. Cuando Trevor es el jefe de Diana/Wonder Woman, aparece Eve (Saundra Sharp), secretaria/ayudante de Trevor, personaje que también desaparecerá hacia el final de la segunda temporada. Por último, el avión invisible de Wonder Woman desaparece al cabo de unos pocos episodios de la segunda temporada, pero se incorporan dos nuevos trajes: Wonder Woman submarinista y Wonder Woman motorista.

Estas dos últimas temporadas tienen argumentos que van de lo genuinamente interesante al puro delirio. Así, se puede disfrutar la serie tanto por sus historias, en algunos casos, como por el despliegue de locura setentera psicotrónica.

En el departamente de locura psicotrónica empezamos fuerte con el segundo episodio de la segunda temporada: Anschluss '77, en el cual Mel Ferrer dirige una conspiración nazi en Sudamérica para crear un clon de Hitler. Si habéis leído Los niños del Brasil de Ira Levin, o visto la película, recordaréis como el escritor se tomó mucho trabajo para hacer el argumento creíble y viable científicamente. Aquí, en cambio, lo hacen usando máquinas que despiden rayos a la Frankenstein, mostrando un uniforme que se va llenando de un cuerpo y en cinco minutos ya tienes un Hitler dispuesto a conquistar el mundo. Tremendo.

También vemos el retorno de Andros en el episodio dividido en dos partes: Mind Stealers from Outer Space, en la cual una raza malvada de extraterrestres se dedica a robar la mente de incautos terrestres. En el episodio se usan imágenes del "clasico" Regreso a la Tierra (This Island Earth, Jospeh M. Newman, 1955) para ahorrar en decorados intergalácticos, lo cual me hizo cierta gracia.

En la segunda temporada también tenemos el curioso episodio The Girl from Ilandia, que parece un intento de crear un spin-off protagonizado por una niña procedente de una dimensión alternativa, aunque el episodio en sí no sea nada del otro mundo.

Hacia el final de la segunda temporada se baja un poco el nivel de los episodios pero la tercera y, creo, mejor temporada recupera la forma estupendamente. Aunque empieza con un no demasiado interesante episodio que cuenta con la presencia de Leif Garrett (el Justin Bieber de los 70), las historias siguientes serán más interesantes, enfrentando a Wonder Woman con supervillanas como Formicida, cuyos poderes derivan de las hormigas.

Uno de los episodios que más me gustó fue el psicotrónico Gault's Brain, en la cual el villano es un cerebro enorme que flota en un tarro y que ve a través de un ojo que sobresale de la materia gris. Este supercerebro tiene poderes telequinéticos, por supuesto, y puede matar a distancia.

Un episodio genial por su contenido serio es The Starships Are Coming, el cual trata la manipulación informativa, el periodismo basura y la peligrosidad de la extrema derecha americana de un modo adelantado a su tiempo. En otro sentido, el episodio Spaced Out también resulta algo adelantado al estar ambientado en una convención de ciencia ficción, el retrato que se hace de los aficionados es prácticamente el mismo que podemos ver en cualquier serie actual.

Las invasiones extraterrestres vuelven con el episodio en dos partes The Boy Who Knew Her Secret, una historia al estilo ladrones de cuerpos con un giro curioso y una inquietante manera de apoderarse de los humanos que hace que sea de las mejores historias de la temporada.

Hacia el final de la tercera temporada se anunció que, debido a la floja audiencia, la serie se iba a cancelar. Teniendo en cuenta la dirección que se apuntaba hacia el final de la tercera temporada, creo que fue lo mejor. Al final de la segunda parte de The Boy Who Knew Her Secret Wonder Woman anuncia que la agencia la traslada a Los Ángeles. Y así es en The Man Who Could Not Die, donde Diana Prince se presenta a trabajar bajo un nuevo jefe y se añaden dos personajes más: un irritante niño que de alguna manera trabaja vendiendo comida en esta agencia secreta, un hombre indestructible y un mono indestructible. Nada bueno podía salir de aquí y creo que si se hubiese continuado una cuarta temporada con estos personajes podría haber sido desastroso y arruinar lo que ahora es una serie clásica. Lo erróneo de este acercamiento se hace más evidente cuando se ven los dos últimos episodios, la historia en dos partes The Phantom of the Roller Coaster (referencia al fantasma de la ópera), que de hecho son episodios anteriores a The Boy Who Knew Her Secret y The Man Who Could Not Die pero que se emitieron después, haciendo evidente lo buena que era la química entre Trevor y Diana Prince y lo irritantes que eran los nuevos personajes.


A pesar que los limitados presupuestos televisivos hicieran que los efectos especiales no fueran gran cosa y que muchas veces se vieran los hilos y los trucos, no he podido resistirme al encanto de esta serie, en la cual se mezcla disfrute serio y delirio. La de los 70 fue una gran década para la locura, como ejemplifica esta entretenida serie. De momento es la mejor y única manera de disfrutar con Wonder Woman en acción. O por lo menos la única manera en acción real, en el 2009 se estrenó directa en DVD y Blu la fantástica película de animación Wonder Woman - La mujer maravilla (Wonder Woman, Lauren Montgomery), otra estupenda producción de DC Universe tremendamente entretenida, que te hace desear que la misma gente se encargara de hacer la película de imagen real. La película cuenta con un buen surtido de talentosas voces entre las que encontramos Keri Russell como Wonder Woman, Nathan Fillion, Alfred Molina, Rosario Dawson, Virginia Madsen y Oliver Platt, entre otros.

13 jun 2012

¿Algún/a fan de Phantasma/Razas de noche?


Hoy acabo de leer en el blog Spasmo Mixtape que algún genio ha hecho un juego de pinball basado en el clásico Phantasma (Phantasm, Don Coscarelli, 1979). Está bastante bien, con voces y sonidos de la peli, y resulta lo suficientemente adictivo y divertido si sois como yo fans de la saga. Lo podéis encontrar aquí:





Parece ser que Morgan Creek ha empezado a poner en marcha las cosas para que podamos tener una edición en Blu-ray de Razas de Noche (Nightbreed, Clive Barker, 1990) con el montaje del director, conocido como The Cabal Cut ya que Cabal es el título de la novela de Barker en que se basa el film. Según comentan en Bloody Disgusting, para recaudar dinero para hacer la edición, se empazará a proyectar la película en diversos lugares, ninguno me temo cerca de aquí.

12 jun 2012

Rubber

 
Puedo entender perfectamente que haya personas que odien esta película, que les parezca simplemente mala, una abominación sin pies ni cabeza. Es posible que piensen eso de ella por las mismas razones que a mí me gustó y me hizo reír. Rubber (Quentin Dupieux, 2010) es una comedia absurda naturalista con toques de terror, sangre y violencia que gira en torno a una rueda asesina que se dedica a rodar por el desierto y matar todo aquello que se le pone por delante. Y además es francesa, o sea que es como Amelie (Le fabuleux destin d'Amélie Poulain, Jean-Pierre Jeunet, 2001) pero con cabezas que explotan (cosa que, si me preguntáis, habría hecho mucho más disfrutable Amelie).

Damas y caballeros, la película que van a ver es un homenaje a la "por ninguna razón", la más poderosa característica del estilo. Con estas palabras concluye un divertido discurso que ofrece uno de los personajes, el teniente Chad (Stephen Spinella), al principio del film. Una declaración de intenciones en toda regla y una invitación al espectador para que no busque ninguna justificación a los absurdos eventos que empezarán a tener lugar a partir de ese momento. Pero, a pesar de todo, no todo es absurdo por absurdo, y el argumento de Rubber contiene diversos elementos que la hacen interesante, ya sea desde una perspectiva puramente metalingüística o como simple elemento narrativo. Es posible que estas lecturas más allá de lo que sucede en pantalla se deban simplemente a un defecto de fábrica del que esto escribe, la horrible tendencia a ver más cosas de las que realmente hay en lo que veo.

¿Sabéis qué os digo? Y qué. Si estoy viendo más de lo que hay, pues estoy viendo más de lo que hay, esto no va a hacer que disfrute menos la película.

A lo que me refiero con tantos circunloquios (parece que también tengo problemas en ir directamente al grano), es que al principio del film se nos presentan una serie de "espectadores". Un grupo de gente que se ha reunido en algún lugar del desierto para, mediante unos prismáticos, ver la película que nosotros, desde la comodidad del hogar, también vamos a ver. En un principio parece que este público va a actuar como una especie de coro griego, comentando lo que va sucediendo. Pero muy pronto su historia se mezcla con lo que en un principio parecía una película-dentro-de la película, convirtiéndose todo en la misma historia.

La manera en que ambas líneas parecen converger hace que uno piense si Dupieux quería hacer un comentario sobre la relación entre público y cineastas. Por supuesto, cuando uno recuerda el discurso con el que se abre la película tiende a desechar cualquier interpretación que no sea "una rueda toma conciencia de si misma y empieza a matar gente con la fuerza de su mente". Pero la película está tan llena de elementos curiosos e interesantes que se hace irresistible buscarle interpretaciones que vayan más allá de lo que se ve.

Lo que me lleva a pensar si uno ha de tener en cuenta las intenciones del director a la hora de ver una película. Es decir, Dupieux se vio atraído por el aspecto visual y no parece que quisiera hacer nada más que una comedia absurda. ¿Significa eso que si un espectador, yo mismo, ve algo más bajo la superficie de las imágenes del film debería callárselo? Parece bastante obvio que no lo creo. Eso no quiere decir que en ocasiones se pueda interpretar en exceso, especialmente con películas filmadas hace 40 o 50 años que se analizan desde una perspectiva que no corresponde a la del momento en que fueron hechas.
 
Pero, por ejemplo, el plano final que no revelaré de esta película me llevó a pensar en una alegoría que hacía referencia a como el cine independiente acabaría por devorar el cine de Hollywood. Sin embargo, en una entrevista incluida en la edición en Blu-ray, entrevista realizada al director por un muñeco hinchable de plástico y en la que las respuestas del director van al revés (es decir, como si hicieras sonar un disco de los Beatles al revés buscando mensajes satánicos), dice que la imagen que cierra la película no era más que una manera de acabarla, ya que no se le había ocurrido ningún final y le gustaba estéticamente.

Puede que sea cierto que el director simplemente cogió una imagen que le gustaba y le resultaba atractiva, pero no es menos cierto que se puede utilizar esa imagen como la alegoría que he mencionado, independientemente de lo que quisiera hacer el director.
 

Hay una generación que se vio marcada por Mazinger Z (Majingâ Zetto, 1972-1974). Hay una generación que se vio marcada por El cuento de Heidi (Arupusu no shôjo Haiji, 1974) y Marco (Haha wo tazunete sanzenri, 1976). En mi caso, en lo que respecta Catalunya, una de las series que nos marcó de jovencitos a finales de los 80 fue Dr. Slump (Dokutâ Suranpu, 1981-1986), una serie de animación japonesa que emitía la televisión autonómica y que se caracterizaba por su surrealista humor y su delirante ambientación. Tal vez sea la influencia de Dr. Slump la que haya hecho que Rubber me resulte tan divertida en su absurdidad.

Y sin venir a cuento (atención a partir del minuto 12, sorprende lo que nos ponían de pequeños):

Hay mucho que disfrutar en Rubber, como la ambientación en el desierto, gente a la que le explota la cabeza y Roxane Mesquida, cuyo acento francés le da puntos en sexydad. Las interpretaciones encajan perfectamente en el tono surrealista de la película, dándole verosimilitud al peculiar universo que nos presenta Dupieux. Además, el director llena la película con grandes imágenes, haciendo gala de un fantástico estilo visual. Normalmente no me gustan las películas que son puro estilo, pero este caso es una excepción. Además de que, repito, me he reído mucho viéndola.

Resumiendo, Rubber es una comedia absurda y surrealista en la cual si uno se deja llevar se lo puede pasar muy bien. Además de los elementos visuales, uno puede encontrar otros hallazgos que convierten esta película en algo interesante más allá de la premisa, que de por si ya es bastante curiosa.