26 mar. 2013

Con la bestia dentro (The Beast Within)

Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra, alquilé en el videoclub del barrio Con la bestia dentro (The Beast Within, Philippe Mora, 1982) pensando que sería una película de hombres lobo. Desde pequeño me han pirrado las películas de hombres lobo, echadle la culpa a Lon Chaney, y cogí esta película basándome en la carátula y el título, que era el método que empleaba a los 10 años para decidir que película alquilar. Quedé algo decepcionado al ver que no se trataba para nada de una película de temática licantrópica (el átono e insulso doblaje tampoco ayudó) pero en subsiguientes visionados le acabé cogiendo el gusto a esta película escrita por Tom Holland, adaptando una novela de Edward Levy, y dirigida por el (ir)responsable de dos de las más ridículas secuelas de Aullidos (The Howling, Joe Dante, 1981) que se han hecho.

Con la bestia dentro, además de ser la segunda cosa que más me han dicho las chicas y mujeres que he conocido en el sentido bíblico del término, nos ofrece una espectacular transformación monstruosa y comparte temas y subtexto con los filmes de hombres lobo, aunque no pertenezca al subgénero, y lo mezcla con las historias de posesiones y venganzas de ultratumba que tan feliz hacían al Guardián de la Cripta.

La historia arranca en 1964, cuando los recién casados Eli (Ronny Cox) y Caroline MacCleary (Bibi Besch) se les pincha una rueda en una solitaria carretera en plena noche. El pinchazo coincide con la huida de una criatura monstruosa del sótano de una casa. Antes de que puedas decir Humanoides del abismo, la pobre Caroline es violada por la criatura mientras Eli se ha ido a buscar ayuda. 17 años más tarde, Michael (Paul Clemens), el hijo de Eli y Caroline, se encuentra muy enfermo y los médicos no acaban de explicarse el por qué. Eli y Caroline sospechan que tiene que ver con el padre biológico de Michael, así que regresan al lugar en que Caroline sufrió el ataque para intentar averiguar quién fue y hallar una respuesta al malestar físico de su hijo. Una vez allí, Michael empezará a sufrir una serie de cambios y ataques, mientras diversos pueblerinos mueren de forma sangrienta y secretos del pasado salen a la luz (¡tan, tan, taaan!).

Como ya he dicho, el film comparte algunos temas con el cine licantrópico. Michael se encuentra en el umbral de la edad adulta (bueno, hacernos creer que Paul Clemens tiene 17 años es posiblemente lo más inverosímil de todo el film), una época de cambios que sirve como alegoría de la transformación; eso se mezcla con la inevitable represión. Si bien en el caso de los hombres lobo se trata de una represión sexual, en el caso de Michael se trata de los secretos del pasado, aquello que se quiere dejar enterrado. La imagen del monstruo encerrado en el sótano con el pobre Michael haciendo lo posible por mantenerlo en su sitio es una perfecta alegoría del subconsciente. La bestia del título no es solo la criatura sedienta de venganza, también es el lado oscuro que se encuentra dentro de todos nosotros.

Hay algunos conceptos muy interesantes que se tratan simplemente de pasada y quedan algo colgados. Pero aparte de ello, hay muy poco que pueda decir en contra de esta entretenida película de terror. El reparto lo forma un sólido grupo de actores secundarios de carácter, algunos habituales de las películas de Clint Eastwood, así que el nivel artístico del film es más alto de lo que uno esperaría en una película de bajo presupuesto como esta. Los efectos especiales están muy bien, especialmente la transformación de Michael en mutante, que aunque se hace esperar es realmente espectacular (si te gustan este tipo de cosas). El film no es especialmente original en su ejecución, pero la historia es lo suficientemente intrigante para no aburrir. Además, Michael es uno de esos "monstruos a su pesar" que siempre me resultan interesantes de ver. Igual que el pobre David Kessler, Michael hace todo lo posible por evitar transformarse y siente las muertes que provoca, lo que le añade un toque trágico al film que le da algo de clase.

Es una película pensada para los aficionados al género y a ellos se la recomiendo. La podéis encontrar editada en DVD de zona 1, en una edición en solitario o, la que recomiendo, junto al film The Bat People (Jerry Jameson, 1974), que no es que sea una buena película pero es todo lo divertida que una película llamada "la gente murciélago" puede ser. Para acabar os dejo con el tráiler. Fijaos en el narrador, me hace mucha gracia como al principio del tráiler coge aire para decir el título del film, como si fuese tan aterradora que hasta el mismo título acojona.


22 mar. 2013

Silvia SIEMPRE será amada

En el sueño, Raúl huye de una extraña y monstruosa criatura que le persigue en la oscuridad. Corre intentando alcanzar el refugio que ve en la distancia. Corre tan rápido como puede, a pesar de que sabe que el refugio al que se dirige es también la criatura que le persigue.

Raúl despertó antes de que sonara el despertador. Su paso del sueño a la consciencia fue casi inmediato, empujado por un sueño extraño. Extraño, pero no exactamente perturbador. De todos modos, los detalles del sueño ya estaban desapareciendo y tenía cosas que hacer. Partía hacia Girona, para celebrar el cumpleaños de una amiga que conoció en la universidad.

En la estación de Sants, en Barcelona, se reunió con Marta y Laura, y de allí cogieron el AVE para Girona. Llegaron cuando pasaban unos minutos de las cinco y media, sin incidentes. La charla durante la media hora de viaje fue muy agradable. Bromas privadas, anécdotas pasadas y las habituales actualizaciones vitales. Una vez en Girona, los tres se reunieron con Anna, la chica del cumpleaños. Abrazos, besos y los hola-qué-tal-cómo-estás de rigor. No fue hasta unas horas más tarde, cuando llegó Sergio de Barcelona tras coger un tren al salir de trabajar hacia las ocho, que Raúl fue consciente de que también se hallaba con ellos una quinta persona. Silvia también se encontraba entre ellos.

Estaba presente a través de su ausencia. Los comentarios que no se hacían, los hechos que no se rememoraban, las preguntas que nadie le hacía. En Barcelona, Raúl estaba acostumbrado a ver a Silvia en todas partes. Visiones fugaces de su rostro, perdido entre la multitud. A veces, por el rabillo del ojo la detectaba a su lado, pero siempre desaparecía al girar la cabeza. Otras veces la podía oír. Su risa en la mesa de al lado cuando se encontraba en algún bar, su voz escondida entre las conversaciones que se mezclaban en el metro. Sin embargo, siempre evitaba el lugar en el que estaba convencido que más fácil sería encontrarla, el puente desde el que saltó.

Cenando antes de irse de copas en el piso de Anna, todos antes o después comentaban sus líos de pareja, los problemas típicos y únicos de cada uno. Todos respetaban el silencio de Raúl al respecto. Antes de que llegase su turno de hablar, se cambiaba de tema porque todos sabían lo que había pasado. No podían hacer nada, más que fingir que todo iba bien. Pero cuánto más evitaban mencionarla, más podía verla Raúl. Aquella noche, yendo de bar en bar, la vio varias veces. Unas al irse de un local, otras al entrar. Reflejada en un escaparate, paseando en la distancia.

Raúl no corría tras ella porque sabía que los reflejos eran solo reflejos. No quería verse como Donald Sutherland en Amenaza en la sombra o James Stewart en Vértigo, persiguiendo fantasmas del pasado. Lo único que conseguiría con ello sería miradas de compasión y pena por parte de sus amigos y ya había tenido suficientes de esas miradas.

Llegaron a casa hacia las cinco, cansados y con ganas de dormir. Anna había dispuesto un par de colchones hinchables, que Raúl y Sergio habían hinchado, en el comedor para acomodar a sus invitados. Tras un sorteo, Anna y Marta dormirían en la cama de Anna; Sergio y Laura compartirían colchón y Raúl tuvo la suerte de tener un colchón hinchable para él solo.

A pesar del viaje, la actividad, el cansancio, Raúl no podía dormir. Se quedó escuchando los ruidos nocturnos de aquella casa ajena. La respiración ligera de Laura, los suaves ronquidos de Sergio. Entonces sintió una presencia a su espalda. Un ligero cambio en el colchón, como si otra persona se hubiera estirado con él. Notó un extraño frío acariciarle la espalda.

Tenía miedo de girarse. Tenía miedo de girarse y ver a Silvia allí con él. Pero más miedo tenía de girarse y no ver nada. Debía hacerlo, tenía que hacerlo. Se giró.

Sus ojos estaban acostumbrados a la oscuridad, pero aún así tuvo cierta dificultad en distinguir lo que estaba viendo. Lo único que asomaba bajo la sábana era media cabeza, la frente, los ojos. Pero no tenía un aspecto sólido, tenía que concentrarse para verlo. Entonces, Silvia le habló. Susurraba y su voz era apenas un suspiro, pero pudo oírla sin dificultad.

Cuando Silvia terminó de hablar, Raúl se levantó con cuidado de no hacer ruido. Estaba cerca de la cocina y no tuvo problemas en encontrar un cuchillo.



Raúl seguía sin poder creérselo. Allí estaba Silvia, arreglándose el pelo. Era un milagro.

-Te quiero.

Silvia le miró sonriendo y contestó:

-Yo también te quiero.

Antes de salir, Raúl se aseguró de que no olvidaran nada. El sofá tapaba los cuerpos y la sangre, así que nada arruinaba la fantástica vista que tenía el piso de Laura. Salieron cogidos de la mano.

Raúl abrió la puerta caballeroso a una señora con la que se cruzaron al salir del edificio. La señora le agradeció el gesto y no pudo evitar sonreír al ver la pareja que se marchaba. Sintió cierta envidia al ver lo jóvenes que eran y lo enamorados que estaban. Porque se notaba, solo con mirarles a la cara, que aquella pareja se quería con locura.

21 mar. 2013

La S infernal

 
Os ofrezco un curioso, ligeramente alucinante, "documental" dirigido por Rodney Ascher, responsable del anticipado documental Room 237 (2012). Puesto a disposición de todo el mundo por el propio director y el canal de YouTube del festival de Sundance.

La conjunción de imágenes, música y la bizarra historia que cuenta en menos de 10 minutos resulta en un vídeo que lo que carece de duración lo suple en intensidad. Me ha parecido muy curioso y extraño, así que espero que os guste también.


20 mar. 2013

El gran espectáculo de la neurosis femenina


La autora Kier-la Janisse ha logrado crear una obra fascinante y única. Un interesante ensayo que al mezclarse con su autobiografía consigue emocionar y absorber de una manera que ningún otro ensayo o estudio sobre un género ha conseguido.

House Of Psychotic Women es el título que recibió en Estados Unidos Los ojos azules de la muñeca rota (1973) de Carlos Aured y que Janisse toma prestado para su libro, dedicado a crear un catálogo de neuróticas, histéricas y enloquecidas mujeres que han poblado las pantallas de cine. Un libro que estudia la forma en que la neurosis femenina ha sido representada en el cine de terror y la exploitation. Para ello se nos ofrece comentarios que van desde lo clásico a lo oscuro. De Marnie, la ladrona (Marnie, Alfred Hitchcock, 1964) a Toys Are Not for Children (Stanlet H. Brassloff, 1972); de Cisne negro (Black Swan, Darren Aronofsky, 2010) a La posesión (Possession, Andrej Zulawski, 1981).

Lo que hace interesante y emocionante este libro es que Janisse utiliza los filmes analizados como espejos de su propia vida. Una vida extrema y conflictiva desde la niñez en la que las películas se convierten en un ejercicio catártico, un espejo en el que ve reflejados sus propios conflictos. La violación real o inventada de su madre que ella interrumpió cuando era niña sirve como marco para introducir el film El ente (The Entity, Sidney J. Furie, 1982) y su análisis y perspectiva de las películas rape and revenge, su adolescencia llena de huidas de centros de acogida y drogas nos introduce en Yo, Cristina F (Christiane F. - Wir Kinder vom Bahnhof Zoo, Uli Edel, 1981) y otros filmes sobre delincuentes juveniles.

La accidentada vida de Janisse, protagonista del documental Cellulloid Horror (Ashley Fester, 2003), nos ilustra sobre el poder catártico del cine, pero también convierte House Of Psychotic Women en una lectura absorbente y emocional, cosa que no se puede decir de otros ensayos cinematográficos. Tal vez influyera el hecho de que lo leí en un periodo para mí muy emocional, de modo que el libro provocara en mí el mismo efecto que las películas en Janisse.

Por otro lado, me ha resultado interesante por la perspectiva femenina que ofrece de un género tan polémico como es el rape and revenge; el encontrar comentada una de esas películas que pensaba que solo yo conocía como es Toys Are not For Children y otros títulos por el estilo (algunos podéis encontrarlos comentados en este blog); la manera en que me hizo ver cosas que se me habían pasado por alto en varios films; y por las películas que desconocía y me ha descubierto, como Defenceless: A Blood Symphony (Mark Savage, 2004) y Love Me Deadly (Jacques Lacerte, 1973) que tengo muchas ganas de ver, entre otras.

House Of Psychotic Women es un libro cuya lectura (y visión, abundan las fotografías y pósters) he disfrutado de principio a fin. Altamente recomendado. Os dejo con el tráiler de uno de los filmes comentados.


19 mar. 2013

Veronica Mars

Probablemente ya estaréis todos enterados de que se va a hacer una película sobre Veronica Mars financiada por los fans. Tal vez no, tal vez ni siquiera sabéis quién es Veronica Mars y por qué van a hacer una película sobre ella.

Veronica Mars fue una serie creada por Rob Thomas y que empezó a emitirse en el 2004. Tras solo tres temporadas la serie fue cancelada por su baja audiencia. Kristen Bell era Veronica, una detective adolescente que intenta desentrañar el misterio tras el asesinato de su mejor amiga (que interpretó una joven Amanda Seyfried). Además de investigar la muerte de su amiga, Veronica se ocupaba de otros casos, echando una mano a sus compañeros de instituto a pesar de que la mayoría la desprecia y/o insulta.
Thomas intentó primero plantear una cuarta temporada (cuyo vídeo promocional se incluye como extra en la edición doméstica de la serie) que presentaba un nuevo escenario y dirección con Veronica trabajando en el FBI, pero sin suerte. Lo siguiente que intentó Thomas durante mucho tiempo fue hacer una película. Al principio tuvo problemas con el guion, la manera de enfocar la historia, luego fue la financiación. Negociando con Warner, el estudio autorizó que Thomas llevase a cabo una operación de crowdfunding con el objetivo de reunir dos millones de dólares para hacer la película. Los fans respondieron de inmediato y se consiguió la cifra en cuestión de horas.

¿Vale la pena una película protagonizada por Veronica Mars? Bueno, depende de que enfoque se adopte. Yo no soy un gran fan de la serie, pero sí es una serie que me gustó, aunque principalmente la primera temporada.

Esta primera temporada giraba en torno al asesinato de Lilly Kane (Seyfried), y desarrollaba su intriga a lo largo de toda la temporada, al estilo Twin Peaks. Como os podéis imaginar, la investigación llevaba a Veronica a averiguar y adentrarse en los secretos y pecados de Neptune, la ciudad en que viven los personajes.

Thomas consigue mantener el interés y que te impliques en el misterio, teorizando sobre lo quién pudo ser el asesino, un asesino que se esconde en una ciudad llena de escándalos. Además, a lo largo de los episodios se suceden sueños, alucinaciones y flashbacks que mantienen la narrativa interesante, así como un estilo de humor que contribuye a que los diálogos sean muy disfrutables.

Por desgracia, las dos siguientes temporadas no fueron tan acertadas como la primera, dependiendo casi exclusivamente del carisma de Veronica Mars y su ingenio para resolver casos para mantener el interés.

La segunda temporada de nuevo giraba en torno a un único misterio, esta vez sobre un supuesto accidente de autobús, y se profundiza más en la vida de los ciudadanos de Neptune. La tercera temporada nos muestra a Veronica en la universidad donde se plantearán diferentes misterios.

El problema con estas temporadas es que no resultan tan interesantes ni intrigantes como la primera. Mientras la segunda por lo menos tiene a su favor que reaparecen y se mantienen personajes de la primera, con lo que puedes ver cómo evolucionan. Aunque no es tan redonda como la primera, se desarrolla bien el arco a lo largo de la temporada. Los problemas de verdad aparecen en la tercera temporada, en la cual se perdió la audiencia.

Esta tercera temporada está ambientada en la universidad, lo que significa que muchos personajes de las anteriores temporadas desaparecen o tienen menos protagonismo. Pero para mí el principal problema es que Thomas decidió abandonar la estructura de un misterio por temporada e intenta desarrollar un par de intrigas, ocupando cada una media temporada. Ninguna de las intrigas resulta interesante o atractiva, además de incidir demasiado en los aspectos "culebroníticos" de la serie, pero no en el ambiente de Neptune, que resultaba interesante, sino en la universidad, llena de personajes nada interesantes y situaciones tópicas.

La única razón por las que tengo la segunda y la tercera temporada de esta serie es porque me encontré un pack con las tres temporadas que costaba unos diez euros, ya que realmente creo que solo vale la pena y resulta entretenida de volver a ver la primera temporada. Que es la que recomiendo, las otras dos creo que solo interesa verlas si te haces muy, muy fan de Veronica Mars.


14 mar. 2013

Monstruos en la noche (Nightwish)

Me tendréis que disculpar, pero los próximos días estaré algo desaparecido por lúdicas y entretenidas razones. No sé si el viernes podré "postear" algo, aunque procuraré responder los comentarios que se hagan (en caso de que haya alguno). En todo caso, os dejo otra contribución por mi parte a la decadencia de la civilización occidental.

Rebuscando entre las cintas de VHS que todavía conservo me (re)encontré con Monstruos en la noche (Nightwish, Bruce R. Cook, 1990). Bueno, su versión catalana, porque la grabé de la TV3, que emite las películas en dual ( y por aquel entonces con un vídeo estéreo se grababan las dos pistas de audio: el doblaje y la versión original, entonces seleccionabas la que querías escuchar mediante el botón Audio Out) y sin anuncios, las que ponen hacia la madrugada. La decisión de programar muchas noches películas de terror (de lo peor a obras maestras) por parte de la cadena posibilitó tener un buen número de películas curiosas sin necesidad de ir rebuscando por los videoclubs.

Muchas veces he escrito artículos en los que hablo de una joya escondida en alguna cinta de vídeo, de películas que me marcaron de pequeño y hoy siguen manteniendo todo su poder. No es el caso de Monstruos en la noche. No sé que me atrajo de ella cuando era un chaval, pero desde luego el film ya no lo conserva.

Para qué os voy a engañar, sé perfectamente lo que me atrajo de la película cuando era un chaval. Dos cosas:


Vuelta a ver hoy día la película una cosa sí que me ha llamado la atención. En su momento los títulos de crédito solo eran una lista de nombres, hoy al verlos de nuevo y ver las caras que acompañaban a los nombres me iba diciendo: "hey, esa es la atractiva pelirroja de estupendas... de Viernes 13 parte 7" al aparecer Elizabeth Kaitan, "hey, ese es el malo de Buffy" al aparecer Brian Thompson, "hey, ese es el novio poli de Lecturas diabólicas" al aparecer Clayton Rohner, "hey, el tío que provoca a Rambo en Acorralado" al aparecer Jack Starrett. En cuanto a los nombres detrás de las cámaras, los únicos que me llamaron la atención fueron Howard Berger, Robert Krutzman y Gregory Nicotero, cuyo trabajo en los efectos especiales es lo único que se mantiene como el primer día en la película (y Elizabeth Kaitan).

Lo que a los once años me pareció una pasada, hoy es predecible y tópico. Empieza con un grupo de estudiantes participando en un experimento relacionado con los sueños, luego corta a los estudiantes de viaje a una casa. Os podéis imaginar el final y el giro "sorprendente" con el que concluye. De todos modos, eso no habría sido un problema si por lo menos lo que sucede mientras llega al predecible final fuera interesante, pero no lo es. Eventos nada interesantes e interpretaciones mediocres; los efectos especiales y las gotas de gore son lo único que te puede hacer acabar la película (lo mejor de Elizabeth Kaitan aparece al principio).

No todo pasado fue mejor. Esta película tuvo su momento y su momento está muy pasado. Injusticias de la vida, este film sí que cuenta con edición en DVD, mientras otras joyas languidecen en la oscuridad esperando rescate. Incluso fue editada en España por Manga Films. Verla de nuevo me ha convencido de que no es una película que necesite añadir a mi colección. Por supuesto, os invito a que lo comprobéis vosotros mismos y no os quedéis solo con mi palabra.

No he encontrado el tráiler de la peli (aunque sí muchos vídeos de la banda de Goth (o Epic o lo que sea) Metal Nightwish (de la que tengo algún disco, es cierto), así que ya que Nightwish me dejó bastante insatisfecho, os dejo con una canción sobre la insatisfacción, en este caso femenina, cortesía de Lilly Allen, una cantante que puede soltar las mayores guarradas y crudezas pero siempre de forma dulce y alegre.


11 mar. 2013

La redención de El hombre lobo


Parece que el hombre lobo es uno de los monstruos más desgraciados del cine, siempre tiene las de perder ya sea en pantalla o detrás de las cámaras. El hombre lobo (The Wolfman, Joe Johnston, 2010), el remake del clásico de 1941, sufrió una traumática y complicada producción que se tradujo en un pobre resultado de taquilla y muchas malas críticas. ¿Podría redimirse El hombre lobo en el montaje del director?

El hombre lobo (The Wolf Man, George Waggner, 1941) siempre ha sido una de mis favoritas de las clásicas películas de terror de la Universal, por detrás solo de La mujer y el monstruo (Creature from the Black Lagoon, Jack Arnold, 1954) y por delante de La novia de Frankenstein (Bride of Frankenstein, James Whale, 1935). Las tres, habréis notado, tienen en común que ofrecen una imagen del monstruo que lo convierte en una criatura trágica digna de compasión.

En el caso de El hombre lobo de Waggner, además de ofrecer la imagen trágica clásica, nos sitúa en un ambiente casi de cuento de hadas. Transcurre en un país y periodo histórico sin identificar, mezclando pasado y presente, creando una atmósfera de oscuro cuento. El guion de Curt Siodmak inventó toda una mitología alrededor del hombre lobo, como que se transforma en las noches de luna llena o que solo puede morir atacado con un arma de plata, que con el tiempo se ha convertido en parte integral de esta figura monstruosa. Incluso mucha gente piensa que estos elementos proceden de antiguas leyendas o del folclore, sin saber que fueron inventados por Siodmak.

A principios de los 90, la Universal empezó a reciclar sus monstruos clásicos. El pistoletazo de salida lo dio la fantástica Drácula de Bram Stoker (Bram Stoker's Dracula, Francis Ford Coppola, 1992) -ojalá todas las películas de encargo resultaran tan bien- que fue seguida por la irregular Frankenstein de Mary Shelley (Mary Shelley's Frankenstein, Kenneth Branagh, 1994). Sin embargo, el estreno por parte de Columbia de Lobo (Wolf, Mike Nichols, 1994) (y sus pobres resultados) hizo que se pospusiera cualquier plan de hacer un remake de El hombre lobo por parte de la Universal, que en cambio se decidió por el remake de La momia (The Mummy, Karl Freund, 1932) que Stephen Sommers estrenó en 1999 (y que parece que está en vías de ser remakeada de nuevo).

La Universal deseaba sacar provecho de su clásico, cosa que llegó a oídos de Benicio Del Toro, fan del film que popularizó Lon Chaney Jr. Vamos, que se juntó el hambre con las ganas de comer y el remake de El hombre lobo se puso en marcha.

Por un tiempo todo fue bien. La Universal le iba a dar un presupuesto como nunca se había visto para una película de hombres lobo; Benicio Del Toro iba a ser el protagonista y Anthony Hopkins estaba tan entusiasmado con el proyecto que se plantó en la sala de maquillaje sin ni siquiera haber firmado un contrato; Rick Baker iba a ponerse de nuevo a crear hombres lobo; el guion corría a cargo de Andrew Kevin Walker -guionista de Seven (Se7en, David Fincher, 1995) y Sleepy Hollow (Tim Burton, 1999), entre otras- y David Self; el director iba a ser Mark Romanek.

En enero de 2008, saltaba la noticia: Mark Romanek abandonaba el proyecto. Sorprendía porque todo estaba a punto para empezar el rodaje (casting, diseño de producción, localizaciones...) y la razón que se daba era diferencias en cuanto a presupuesto. Teniendo en cuenta que el presupuesto ya rondaba casi los 100 millones, parece algo extraño que Romanek pidiera aún más dinero, pero la película que se estrenó tenía el aspecto gótico que había dejado indicado Romanek y cuyo diseño llevó a cabo Rick Heinrichs -colaborador habitual de Tim Burton-, así que no parece que hubiera diferencias artísticas en cuanto a la dirección del film. O tal vez sí. Si algún día Romanek se decide a hablar, sabremos la verdad, lo único que podemos hacer ahora es especular.

Joe Johnston fue finalmente el director escogido para rodar el film. Este cambio de directores a mí no me preocupó porque la única película que Romanek había dirigido entonces era Retratos de una obsesión (One Hour Photo, 2002), que no me gustó. Johnston, por otro lado, sí que había dirigido películas que me habían gustado, aunque ninguna de terror.

Y, por un tiempo, todo fue bien. Los problemas en la producción empezaron de nuevo, solo que esta vez en el proceso de edición. Estos problemas de edición hicieron que el compositor que en un principio iba a hacer la música, Danny Elfman, fuera sustituido por Paul Haslinger cuando se cambió el tono de unas escenas al principio. Sin embargo, Haslinger fue luego despedido y Elfman fue puesto otra vez al frente de la música del film. Un film que se estrenó en una versión de compromiso.

Cuando el film se estrenó, nadie quedó contento. Rick Baker estaba decepcionado porque se había retocado con CGI su trabajo de efectos de maquillaje. Johnston no estaba contento porque la versión que se estrenó no era la suya. El público en general le dio la espalda a la película y la crítica se lo pasó bastante bien criticándola. Sí, nadie quedó contento... Excepto yo.

Cuando vi la película en el cine me gustó. El estudio quería centrarse más en la acción y que la transformación en hombre lobo se produjera antes, así que la primera mitad de la película tiene un aspecto muy apresurado, con voz en off para resumir hechos y empezar la acción. Pero a pesar de estos fallos disfruté de la película porque era un film de terror gótico de hombres lobo como hacía mucho tiempo que no veía.

Para que nos vamos a engañar, desde que la década de los 80 se iniciara con dos clásicos films de hombres lobo, no se había estrenado ninguna película de hombres lobo realmente buena y habíamos tenido que conformarnos con filmes más o menos simpáticos como La maldición (Cursed) (Cursed, Wes Craven, 2005). Y esta versión moderna de El hombre lobo se acercaba bastante a ser una buena película. Eso sin mencionar un reparto lleno de talento, Benicio Del Toro, Anthony Hopkins, Emily Blunt y Hugo Weaving; que ofrece fantásticas interpretaciones y que hace que verla doblada sea estúpido.

Así que, a pesar de los problemas que tenía, las cicatrices que mostraba, pude ser capaz de disfrutar la película como un film de hombres lobo que estaba bastante bien. Más en una época en la que la alternativa era The Howling: Reborn (Joe Nimziki, 2011), secuela del clásico de Joe Dante que convierte una saga ya de calidad dudosa en una copia mala de Crepúsculo (Twilight, Catherine Hardwicke, 2005), y pensad cómo de mala ha de ser la copia para que Crepúsculo parezca buena en comparación.

Pero no todo tenía que ser malo. Desde hace tiempo, la vida de las películas no se acaba cuando desaparecen de la cartelera. Muchas tienen vidas más provechosas y largas en el mercado doméstico que en su paso por salas cinematográficas. Y algunas como El hombre lobo tienen la oportunidad de redimirse.

La llegada del remake de El hombre lobo al Blu-ray lo hizo con la noticia de que en el disco habría dos versiones disponibles: la estrenada en cines y el montaje del director. Y es cierto que me gustó la película estrenada en cines, pero más que nada por su segunda parte, a partir de que Talbot (Del Toro) es enviado al manicomio. Pero cuando vi el montaje del director (porque podéis apostar que lo compré apenas pasados unos segundos desde que saliera a la venta) pude ver que ahora toda la película funcionaba y que no tenía inconveniente en recomendarla. No sé porque no lo hice entonces, pero pasados ya unos años creo que es un buen momento para rescatarla.

Lo que hace el montaje del director es restaurar la primera mitad de la película, lo que incluye una breve aparición de Max von Sydow, con lo cual tenemos una narrativa más completa y sólida, lo mismo que los personajes. Y también se añade algo de gore y sangre, quitado en su momento por razones de censura.

Ahora puedo decir que me gusta todo El hombre lobo, porque funcionan todas sus partes. Como ya he mencionado, es una -ahora sí- gran película de terror gótico, con todo el drama y la tragedia que acompaña una buena película de hombres lobo. Hopkins está fantástico como el cabeza de la familia Talbot, se nota que se lo estaba pasando bien interpretando al personaje. Hay varias guiños a la película original y también alguno -no sé si intencionado o no- a El lobo humano (Werewolf of London, Stuart Walker, 1935).

Si la visteis en el cine y os decepcionó, dadle una oportunidad a la versión del director. Si no la habéis visto, ved directamente la versión del director si os gusta el terror clásico gótico. Es ideal para verla en doble sesión con el Drácula de Coppola. Y vedla en versión original subtitulada, no os privéis de unas estupendas actuaciones.


8 mar. 2013

Placeres culpables

 
Los placeres culpables son aquellas películas/música/libros/cómics que tú sabes, en lo más hondo de tu ser, que son malos o muy malos pero que por alguna perversa razón te gustan.
 
Estos placeres culpables tienen sentido (y son más vergonzosos) en cuánto más amante o experto seas del tema. Es decir, si no te gusta el cine y ves un día por la tele una entrega de la saga American Pie y te parece el súmmum de la comedia, eso es simple mal gusto. No, los placeres culpables se basan en que tú eres muy consciente de que lo que te gusta no es bueno o es hortera o te niegas a admitir en público que te gustan.

En un ejercicio de sádico exhibicionismo os presento algunos de mis placeres culpables. Algunos son muy vergonzantes, pero apuesto a que los vuestros lo son aún más.

Jim Steinman: Siento debilidad por las excesivas y barrocas composiciones de este hombre. Cada canción que escribe parece explotar en épicas de 15 minutos. Steinman escribió para Meat Loaf la trilogía Bat Out of Hell, cuyos dos primeros álbumes me parecen, honestamente, fantásticos. Steinman ha compuesto canciones para diversos artistas, pero hoy traigo un proyecto que realizó en solitario. Es decir, creó una banda llamada Fire, Inc. para que tocase sus canciones. La banda desapareció rápidamente cuando su álbum de debut fue un fracaso, pero aquí tenéis una de sus canciones, proveniente de la película Calles de fuego (Streets of Fire, Walter Hill, 1984), recortada a cinco minutos para hacer el videoclip (originalmente dura un par de minutos más).



Linterna verde (Green Lantern, Martin Campbell, 2011) fue un fracaso de taquilla y la prueba de que la Warner no sabe qué hacer con el Universo DC. Solo hay que ver como han manejado el proyecto de la Liga de la Justicia para que sea más evidente. Green Lantern, además, se convirtió en un ejemplo de lo que es el uso excesivo de los efectos visuales: hasta el traje del héroe está hecho por ordenador. Y para acabarlo de arreglar, su guion no es muy original que digamos, resulta bastante predecible.

Y a pesar de ello me gusta. Me lo paso bien viendo esta película, tal vez por los actores o por disfrutar con el espectáculo cósmico. El hecho de que nunca fuera un fan del personaje y de que el cómic en que se basa no me gustara particularmente contribuye a que pueda disfrutarla sin prejuicios. En fin, los placeres culpables tienen un toque de irracionalidad. Es una mala película, pero me gusta.



Km. 666 (Wrong Turn, Rob Schmidt, 2003): Siempre he sentido debilidad por las películas de terror de supervivencia, así que a lo mejor es por eso que me gusta esta película con actores mediocres y un guion más visto que ir a pie. Un grupo típico de jóvenes se ve perseguido por un grupo de típicos campesinos deformes. Lo único realmente bueno de la película es la dirección de Schmidt, que dirige bien la acción y crea algunas escenas de suspense muy logradas. No debo ser el único al que le gustó esta mediocre película, ya que hasta la fecha ha generado 4 secuelas, la quinta salió hace poco. La segunda entrega, Camino sangriento (Wrong Turn 2: Dead End, Joe Lynch, 2007), también me gustó ya que es bastante divertida, pero la tercera dejé de verla a la mitad y no he visto ninguna de las otras.



Leyenda urbana (Urban Legend, Jamie Blanks, 1998) es un -para mí- divertido slasher estrenado en el renacimiento del género a mediados de los 90. Me gusta por la manera en que utiliza las leyendas urbanas como motivo, ya que en ellas encontramos parte del atractivo (y origen) de los slashers. Cierto es que los actores no son muy buenos, exceptuando Robert Englund y la pelirroja protagonista Alicia Witt, y el guion es tan torpe y absurdo como es de esperar. Pero ese es parte del atractivo de esta película para mí: me recuerda a los slashers que se hacían en los 80. Blanks dirige bastante bien el material, de modo que aunque se abusa de los sustos baratos, la película no (me) cansa. En fin, admito que es una mala película pero me gusta, que de eso va el post. Fue seguida de una infumable secuela: Leyenda urbana 2 (Urban Legends: Final Cut, John Ottman, 2000). Lo realmente inteligente que hacía la primera, alejarse de los chistes "meta", aquí es llevado a la náusea. Es un film aburrido y predecible, con un guion ridículo que no tiene ningún sentido. Si bien esta segunda parte es muy, muy mala, la tercera es una pequeña mejora: Leyenda urbana 3: Bloody Mary (Urban Legens: Bloody Mary, Mary Lambert, 2005) deja de lado el asesino que se inspira en leyendas urbanas para crear una película de terror basada en una leyenda urbana. Dirigida por la directora de Cementerio viviente (Pet Sematary, 1989), es una película que se deja ver. La intención con esta tercera entrega era crear una serie en la que cada película se basaría en una leyenda urbana diferente, pero al final la idea se quedó en nada. La proyectada cuarta parte, Ghosts of Goldfield (Ed Winfield, 2007), se estrenó como un film independiente sin ninguna relación con la saga.


Empezamos con música y acabamos con música. En este caso una canción sacada de un álbum que me gusta mucho: el Rockstation de Mcnamara.


7 mar. 2013

Hansel y Gretel: Cazadores de brujas (Hansel & Gretel: Witch Hunters)


Esta peli es Supercool Manchú. Un divertimento que exuda serie B cortesía del director de Zombis nazis (Død snø, 2009).

Ya os he contado alguna vez que muchas veces voy a ver una película no porque me interese el argumento o sea seguidor del director, sino porque oigo una voz en mi cabeza que me dice que vaya a verla. Llamadlo instinto o lo que queráis. Esta vez, por alguna razón misteriosa, me dijo que fuera a ver Hansel y Gretel: Cazadores de brujas (Hansel & Gretel: Witch Hunters, Tommy Wirkola, 2012), de la cual no sabía absolutamente nada. Pero normalmente esta voz acierta en las películas que escoge, así que decidí hacerle caso.

En la cola del cine vi que estaba clasificada para mayores de 12 años y pensé que sería una película de acción para niños o algo aburrido en la línea de la última pseudo Jungla.

Empieza el film. OK. Me gusta el hecho de que tenga una secuencia de títulos de crédito, un toque de clase que ya no se ve mucho, a no ser que sea una de James Bond. ¿Wirkola? ¿De qué me suena ese nombre?

La aparición de Gemma Arterton  es genial. Y acaba de tumbar a Peter Stormare de un cabezazo. Esta película está bastante bien.

Famke Janssen es la bruja malvada. Esta película mola.

¡Un tío acaba de explotar! ¡Esta película es una pasada!

Sí, señor, para cuando un tío explota llenando una posada de sangre y entrañas, esta película me tenía en el bolsillo. Una escena, además, que me hizo reír a carcajadas. Y no se acaba ahí, Hansel y Gretel es bastante gore: mutilaciones, decapitaciones y se revientan tantas cabezas que perdí la cuenta. Y el hermoso trasero de la pelirroja Pihla Viitala como extra.

Parte fantasía y cine de terror, parte steampunk y western, el film de Wirkola hace bien lo que otros muchos intentos de hacer algo del mismo estilo, como los Grimm de Gilliam, habían hecho mal. Cierto que al director se le va un poco la mano en su "raimidad", pero aparte de eso, la película resulta muy divertida y entretenida. Y es divertida aposta, todo el film tiene un tono de ironía y cachondeo que hace parecer al film un episodio ultraviolento de los Looney Tunes.

Me gustó también la manera en que se mezclan efectos visuales y efectos especiales. Hoy día es raro ver una criatura como el troll Edward, que interpreta el experto en hacer de monstruo Derek Mears, hecha de forma práctica, con maquillaje y animatrónicos, especialmente tras el ridículo goblin blanco digital de El Hobbit: Un viaje inesperado (The Hobbit: An Unexpected Journey, 2012) de Peter Jackson. La mezcla está bien lograda y no me sacó de la película en ningún momento.

Al parecer, esta es otra de esas películas que en Estados Unidos clasifican para mayores de 18 años pero aquí algún cachondo la clasifica para chavales. Lo cual me parece fantástico. Hansel y Gretel es serie B hecha con pasta, un film que te hará reír y disfrutar (si eres como yo y te hace gracia un tío que explota, fui el único que se rio a carcajadas en esa escena en el cine) si vas dispuesto a pasar un buen rato.

 

5 mar. 2013

James Bond contra El Cinéfago

Hace mucho tiempo que llevaba pensando en escribir un artículo sobre James Bond, más desde el 50 aniversario de Agente 007 contra el doctor No (Dr. No, Terence Young, 1962) y el estreno de la fantástica Skyfall (Sam Mendes, 2012), pero no sabía bien cómo enfocarlo. Hacer comentarios de todas las entregas de la saga sería demasiado largo y no se me ocurría otra cosa. Finalmente me he decidido por escribir un simple artículo desde la perspectiva de un fan. Es posible que si sois fans de James Bond o simplemente os gustan algunas de las películas no estéis de acuerdo con algunas de las cosas que diré, sobre eso dos cosas: no pretendo hacer el ensayo definitivo sobre la saga, simplemente hablar de lo que a mí más me gusta de ella; en los comentarios podéis hablar sobre vuestr@s bondianadas favoritas.

LOS LIBROS:
James Bond fue creado por Ian Fleming, pero si no fuera por las películas dudo mucho que alguien lo recordase. Mi gusto por las aventuras cinematográficas de Bond hizo que quisiera leer los libros en que se basaban (aunque muchas veces cogieran solo el título del libro, descartando lo demás), fue así que descubrí que la mayoría son bastante malos. Predecibles y no muy imaginativos, lo único positivo que tienen es que en ellos hay grandes dosis de sexo y violencia para adultos, cosa que no sucede en las películas. Pero leer un libro simplemente por eso no me parece muy entretenido, la verdad. Por supuesto, me refiero únicamente a los escritos por Fleming, los libros escritos por otros autores no me han interesado lo suficiente para leerlos.

LOS BOND:
Clasificación de mejor a peor, según mi gusto, de los actores que han hecho de James Bond:

1 Daniel Craig
2 Roger Moore
3 George Lazenby/Sean Connery (empate)
4 Timothy Dalton
5 Pierce Brosnan

LAS MEJORES ENTREGAS DE LA SAGA (HASTA AHORA):

Estas son para mí las mejores aventuras de James Bond. Lo que he hecho es, sencillamente, escoger la que es para mí la mejor entrega protagonizada por cada uno de los actores que ha hecho de James Bond, en orden cronológico.


James Bond contra Goldfinger (Goldfinger, Guy Hamilton, 1964): El film de Hamilton marca el temple que seguirían luego el resto de películas. Goldfinger, encarnado por Gert Fröbe, es uno de los villanos más memorables de la saga junto a su compinche Oddjob (Harold Takata). También aparece una de las mejores chicas Bond: Honor Blackman como Pussy Galore (¡vaya nombre!). Es un film bastante ingenioso por la manera en que rompe algunos de los clichés de este tipo de películas, como en la escena del interrogatorio, en la cual Bond ha de salvarse hablando ya que Goldfinger piensa matarlo directamente.



007 al servicio secreto de su majestad británica (On Her Majesty's Secret Service, Peter R. Hunt, 1969): Claro, George Lazenby solo hizo de Bond una vez, así que no hay mucho que escoger. Pero lo cierto es que la película que protagonizó el australiano es de las mejores de la saga gracias a la labor de Hunt como director. Su experiencia como editor contribuyó a hacer de esta una de las más dinámicas y energéticas entregas de la serie. Viendo las películas en orden resulta raro que Bond y Blofeld (Telly Savalas) actúen como si no se hubiesen visto nunca las caras, la culpa de ello es que el libro en que se basa fue escrito antes de Solo se vive dos veces pero Solo se vive dos veces fue llevada antes al cine. De todos modos, la continuidad no es que sea algo muy cuidado en la saga. Repito que creo que es una de las mejores entregas, su final es impactante e inolvidable. Es una lástima que la actitud excesivamente conservadora de Albert R. Broccoli y la actitud excesivamente juvenil de Lazenby acabara provocando el despido del actor, creo que con el tiempo habría sido un buen Bond.



Vive y deja morir (Live and Let Die, Guy Hamilton, 1973): Una de mis favoritas. Hamilton de nuevo dirige una entrega muy entretenida y emocionante. También me gusta por la mezcla de cine de terror y cine de espías con su pátina de blaxpoitation, aunque son elementos que aparecían todos en la novela original escrita en 1954. Yaphet Kotto interpreta a un villano muy cool y la canción de los títulos de crédito es genial. Además, para los fans de la Hammer: Madeline Smith aparece al principio de la película, haciendo de espía italiana.





Moonraker (Lewis Gilbert, 1979): Ya sé, ya sé, he dicho que escogería una de cada actor, pero es que Moonraker mola demasiado como para dejarla fuera. Y, mira, es mi blog y hago lo que quiero. Contagiados por la fiebre galáctica provocada por George Lucas, esta entrega es de las más psicotrónicas y divertidas. El final espacial es sencillamente antológico. El villano no es nada del otro mundo, pero se compensa con la aparición, si bien breve, de Corinne Cléry, que los más viciosillos y viciosillas recordaréis por Historia de O (Histoire d'O, Just Jaeckin, 1975), y del gran, literalmente, Richard Kiel, repitiendo el papel de Jaws. También destaco la chica Bond, Lois Chiles como la agente Holly Goodhead (otro nombre de interpretación verde). Solo destaco las chicas Bond cuando me gusta el personaje que interpretan y no solo por cómo me parecen fisícamente, de ahí que no las mencione siempre.


Licencia para matar (Licence to Kill, John Glen, 1989): Resulta irónico que la decisión impulsada por Timothy Dalton de hacer un Bond con un tono más realista y adulto provocó, en parte, que esta película no funcionara en taquilla pero ese mismo tono años más tarde provocó, en parte, que Casino Royale (Martin Campbell, 2006) fuera un gran éxito. Además, aquel año Bond se enfrentaba a Batman e Indiana Jones, así que tenía las de perder. De todos modos, Licencia para matar me parece una entretenida película de acción, más violenta de lo habitual en un film Bond, lo que le provocó algunos problemas de censura. Robert Davi borda el papel de villano, como es habitual en él, y Benicio Del Toro también resulta bastante memorable. Curiosamente, la escena en que Felix Leiter (David Hedison) es usado como cebo para tiburones por los malos está sacada de la novela Vive y deja morir. También destaco la chica Bond, Carey Lowell como Pam Bouvier, introducida escopeta en mano. La persecución de camiones es otra razón por la que esta película me gusta, además de tener a Bond operando al margen del gobierno.



El mañana nunca muere (Tomorrow Never Dies, Roger Spottiswoode, 1997): Dudaba mucho entre esta y GoldenEye (Martin Campbell, 1995), pero lo que finalmente me ha decidido por El mañana nunca muere es Michelle Yeoh como la agente Wai Lin. Yeoh, que en Police Story 3 aka Supercop (Ging chat goo si 3: Chiu kup ging chat, Stanley Tong, 1992) saltó DE VERDAD con una motocicleta sobre un tren en marcha y dejó caer la moto al aterrizar quedándose en el tren, protagoniza grandes escenas de acción en esta película. Por desgracia, Brosnan no deja de molestar y ponerse en medio. Tal vez GoldenEye sea mejor película Bond, pero esta es muy divertida como cinta de acción.
Skyfall (Sam Mendes, 2012): ¿La mejor película Bond de toda la saga? No lo sé. Lo que sí sé es que Mendes usó su "fanacidad bondiana" para realizar una grandiosa película Bond, que homenajea la saga del agente británico al tiempo que la actualiza, todo ello además dentro de una fantástica película de acción. Eso sin mencionar el clímax que parece sacado de una película de Sam Peckinpah. Javier Bardem es un villano genial, amenazador como pocos. Mendes parece que a lo mejor se pone de nuevo a las riendas de la siguiente entrega de la saga, lo cual me parece una fantástica noticia (cosa que al final no pasará, acabo de leer). Aunque, después de haber visto Origen (Inception, Christopher Nolan, 2010) ¿no tenéis curiosidad por ver cómo sería un film Bond dirigido por Nolan?

4 mar. 2013

El alimento de los dioses (The Food of the Gods)


Si disfrutasteis como yo de La larga noche de la furia (Night of the Lepus, William F. Claxton, 1972) es posible que también disfrutéis de El alimento de los dioses (The Food of the Gods, 1976), una producción de Samuel Z. Arkoff escrita y dirigida por Mr. B.I.G. en persona: Bert I. Gordon, dos nombres familiares para los amantes de la serie B.

Gordon adapta una porción de una novela de H. G. Wells, otras porciones de esa novela (El alimento de los dioses [The Food of the Gods and How It Came to Earth]) ya las había aprovechado Gordon en su film El pueblo de los gigantes (Village of the Giants, 1965), para crear una entretenida película protagonizada por un grupo de personas atrapadas en una isla en la cual los animales han adquirido un tamaño gigantesco por culpa de una extraña substancia salida de las entrañas de la tierra.

El director le añade al film una pátina ecológica para justificar los desmanes de gallinas, avispas y, sobretodo, ratas gigantescas. Gordon se encargó de los efectos especiales, algo que era habitual en él, y utilizó toda una serie de técnicas distintas para crear sus ilusiones, combinando maquetas y trucos de cámara con muñecos y animales reales. Todo ello visto hoy día resulta primitivo, pero también le añade encanto y hace que resulte un film bastante divertido (como si una película en la cual un personaje es atacado por un gallo gigante no resultase ya suficientemente divertida).

Divertido póster lleno de "hechos científicos" pensado para darle seriedad a la película.

El guion avanza bastante rápido, el film dura poco más de 80 minutos, con lo cual pasa algo divertido en pantalla continuamente, ya sea algún ataque de animal gigantesco o alguna línea de diálogo ridícula. Los personajes parecen sacados de una película de los 50 y dejados caer en los 70. Marjoe Gotner es Morgan, el protagonista, intrépido y valiente hombre de acción, actúa demasiado rápido como para que te des cuenta de si es bueno o malo como actor. Pamela Franklin es Lorna, una científica destinada a caer rendida ante los viriles encantos de Morgan, hace poco más que señalar algún monstruo. Ralph Meeker es el señor Bensington, el avaricioso empresario que quiere explotar económicamente "el alimento de los dioses", según dice en la película "es un bastardo y lo sabe". El resto del reparto lo completan la veterana Ida Lupino y rostros familiares de la serie B como el de Belinda Balaski.

Sorprendentemente sangrienta para ser una película apta para todos los públicos, es un film que resulta imposible tomarse en serio pero no por ello deja de ser entretenido. Nos presenta un mundo de serie B en el cual los personajes aceptan las cosas sin pararse a pensar que toda la situación es una locura. En una de las escenas al principio del film cuando los protagonistas todavía no saben que pasa, Morgan entra en un establo y es atacado por un gallo gigante, mientras dos gallinas gigantes pasan el rato. Cuando el personaje de Ida Lupino le dice que le quiere enseñar algo, justo después del ataque del gallo, Morgan le responde "señora, ya he visto sus gallinas", como si cada día se encontrase con animales gigantes. Es como una escena de la genial Humanoides del abismo (Humanoids from the Deep, Barbara Peeters, 1980) en que uno de los personajes anuncia que las muertes son provocadas por monstruos mutantes marinos y todos le creen de inmediato sin cuestionarlo.

El alimento de los dioses es una de esas películas tan malas que son buenas. A mí me resulta muy entrañable y divertida y si también os hacen gracia este tipo de cosas, disfrutareis bastante con este título.