30 dic. 2019

Trilogía Ginger Snaps


La década de los 90 tiene muy mala fama dentro del cine fantástico y de terror. Por supuesto, se estrenaron muchas buenas películas y se revitalizaron géneros, pero la impresión es que los 90 fue una década mediocre para el terror, especialmente después de una década tan destacada como fue la de los 80 para el género. Tal vez por eso, entrando en el 2000, se recibieron con gran entusiasmo títulos que eran un soplo de aire fresco en un género que parecía estancado. Es el caso de Ginger Snaps (John Fawcett, 2000), que desde su estreno en el festival de Sitges empezó a ganar adeptos.

El director John Fawcett era un gran fan de las películas de hombres lobo, pero llevaba demasiado tiempo sin ver ninguna que fuese medianamente potable. Y se le ocurrió hacer una película de hombres lobo protagonizada por dos chicas adolescentes. Con este germen de idea, Fawcett empezó a trabajar con Karen Walton, guionista con la que Fawcett había coincido estudiando cine en Canadá. Fue Walton la que finalmente le dio cuerpo al guion de Ginger Snaps, convirtiendo a las dos chicas imaginadas por Fawcett en hermanas cuya unión se pone a prueba cuando una de ellas empieza a convertirse en una licántropa.

Las interpretaciones de Emily Perkins como Brigitte y Katharine Isabelle como Ginger, las dos hermanas protagonistas, es otra razón, junto al guion de Walton y la dirección de Fawcett, por la que la película fue todo un éxito entre los fans del género, si bien no fue acompañado de un gran éxito de taquilla debido a los problemas de distribución que tuvo el film.

El film también debe su éxito, aparte de por lo bien que funciona su historia, por su subtexto, estableciendo una alegoría entre la transformación de Ginger y los cambios que se producen en la adolescencia. Algo que siempre se destaca al hablar de este título, centrándose en el personaje de Katherine Isabelle, cuya transformación es la más llamativa. Esto hace que se deje de lado a las otras transformaciones del film. Por ejemplo, Jason (Jesse Moss) es un chico contagiado por Ginger, tras mantener relaciones sexuales sin protección, a través del cual se nos muestra cómo le afecta en su caso la licantropía: llenando su cara de granos, aumentando su agresividad y provocando reacciones problemáticas en su pene.

Pero, debido a que Ginger llama más la atención, la transformación que pasa demasiado desapercibida es la de Brigitte. Una transformación provocada por la crisis con Ginger y que convierte a Brigitte en una persona más fuerte y resistente. Brigitte es la verdadera heroína de la película, cuya positiva transformación contrasta con la negativa transformación de Ginger.

Esta alegoría, que utiliza la licantropía para reflexionar sobre los cambios de la infancia a la adolescencia, tal vez no sea nueva, ahí tenemos Yo fui un hombre lobo adolescente (I Was a Teenage Werewolf, Gene Fowler Jr., 1957), pero su perspectiva femenina sí lo era, contribuyendo a convertir Ginger Snaps en un clásico contemporáneo.




Como ya hemos comentado, Ginger Snaps no fue un éxito de taquilla, pero sí tuvo éxito entre los fans y los festivales. Ante la recepción, John Fawcett tuvo la idea de convertir Ginger Snaps en una trilogía: la segunda entrega continuaría la historia de la primera película y la tercera sería una precuela.

Ginger Snaps II: Los malditos (Ginger Snaps II: Unleashed, Brett Sullivan, 2004) transcurre unas semanas después de los eventos  de la primera película. Brigitte, interpretada de nuevo por Emily Perkins, intenta mantener a raya la licantropía que late en su interior. No lo tiene fácil porque un hombre lobo le sigue la pista y la acosa sin descanso. Por desgracia, Brigitte es confundida con una adicta a las drogas y es internada en un centro para desintoxicar chicas adolescentes.

Esta segunda entrega sigue algunos de los temas de la primera, como utilizar la transformación en mujer lobo para hablar de forma alegórica del despertar sexual, introduciendo también otros como el paralelismo entre la licantropía y la drogadicción. Y lo de hace de forma efectiva, gracias a los distintos y diversos personajes con los que se encuentra la protagonista, entre los que destaca la niña Ghost (Tatiana Maslany).

Con su mezcla de terror y humor negro, más una retorcida y acertada conclusión, esta secuela contribuye a expandir el mundo de Ginger Snaps. Puede que no sea tan buena como la primera entrega, pero sus muchos aciertos, como la manera de mantener "viva" a Ginger en la secuela, compensa de sobra sus posibles faltas. Es una digna continuación de la historia, que satisface sin repetir lo sucedido en la primera.




Las continuaciones de Ginger Snaps fueron hechas "en familia". Es decir, John Fawcett supervisó las secuelas, el director de la segunda fue el editor de la primera y el director de Ginger Snaps III: El origen (Ginger Snaps Back: The Beginning, 2004), Grant Harvey, había sido el productor de la segunda.

Esta precuela es la más floja de las tres. Nos presenta a las hermanas Brigitte y Ginger, interpretadas de nuevo por Emily Perkins y Katharine Isabelle, perdidas en un bosque en el siglo XIX. Las hermanas llegarán a un fuerte en el que, de nuevo, Ginger será mordida y se transformará en una mujer lobo.

Es la más floja porque repite la historia de la primera, pero que sea la más floja no quiere decir que sea una mala película. Se le añade a la mitología de las anteriores entregas mitos de los nativos americanos, como el Wendigo, y la ambientación en el fuerte rodeado de nieve le da color a la historia. También cuenta con un sólido reparto, que sumado a la ambientación y la acción hace que sea un film entretenido. Y dice bastante de la trilogía que su entrega más floja siga siendo un film efectivo que se pasa bastante rápido.

26 dic. 2019

Richard Jewell

 
Publicada mi crítica de la última película de Clint Eastwood Richard Jewell (2019) en Underbrain Mgz:


Es un film de Clint Eastwood, así que la factura es muy correcta, el reparto lo da todo, pero no deja de ser un film mediano, no muy memorable.


24 dic. 2019

Cats

 
Por si las cosas en el mundo no hubiesen sido lo suficientemente desastrosas este año, se estrena Cats (Tom Hooper, 2019) y podéis leer mi crítica en Underbrain Mgz:


Los tráileres no engañaban: Cats es terrible. Un regalo de Navidad ideal para alguien que os caiga mal.


18 dic. 2019

La rebelión de las máquinas (Maximum Overdrive)


La única película que ha dirigido Stephen King, adaptando su historia Camiones incluida en El umbral de la noche, no fue la obra maestra del terror que muchos esperaban. La rebelión de las máquinas (Maximum Overdrive, 1986) fue un fracaso en su día, pero, con el tiempo, se ha convertido en una película de culto merecedora de lujosas ediciones en Blu-ray.

El cuento original se centra en un grupo de personas atrapadas en una gasolinera, después de que los camiones hayan adquirido una homicida conciencia propia. Es un relato bastante breve y efectivo en su simpleza. Para llevarlo a la pantalla grande, King decidió extender los impulsos homicidas a todas las máquinas (excepto los coches) y añadió una posible explicación: la Tierra se encuentra expuesta a la radiación de un cometa.

No está claro si fue Stephen King quién le pidió a Dino De Laurentiis dirigir la película o fue sugerencia de De Laurentiis que King dirigiera Maximum Overdrive. Sí está claro que el film se produjo después de que De Laurentiis y King hubieran colaborado llevando varias adaptaciones de King a la gran pantalla, empezando con La zona muerta (The Dead Zone, David Cronenberg, 1983), que fueron seguidas por Ojos de fuego (Firestarter, Mark L. Lester, 1984), Los ojos del gato (Cat's Eye, Lewis Teague, 1985) y Miedo azul (Silver Bullet, Daniel Attias, 1985).

El propio King ha reconocido que no hizo un gran trabajo como director. Pero los resultados son notables si tenemos en cuenta la dificultad del bajo presupuesto y que, siendo King un director primerizo sin ningún tipo de experiencia, el director de fotografía era italiano y no hablaba palabra de inglés, cuando lo más lógico habría sido emparejar a King con un director de fotografía experimentado que le sirviera de guia. Fue el veterano actor Pat Hingle el que más ayudó a King, explicándole trucos y dándole consejos durante el rodaje. La posproducción también tuvo sus dificultades: gran parte de las escenas sangrientas y el gore rodado fueron cortados por la MPAA, además de que se añadieron unos textos completamente innecesarios al inicio y al final para dejarlo todo masticado a la audiencia. A todo esto hay que sumarle una campaña de publicitaria centrada completamente en Stephen King. Desde el póster al tráiler, todo se centraba en King, prometiendo una experiencia aterradora. Lo que contribuyó a que el film fracasara ya que King no pensaba en Maximum Overdrive como una película de terror, sino más bien como una divertida serie B, el tipo de película que unos años antes se había proyectado en un autocine.

A pesar de todo, la película ha sobrevivido. Tal vez por estar asociada al nombre de un autor convertido en icono pop, pero también porque está llena de momentos y escenas que salvan la película.

King, como en sus novelas, mezcla hábilmente el terror y la comedia, manejando bien los cambios en el tono del film. La banda sonora de AC/DC, de la que King era fan y ya en el guion había indicado dónde irían las canciones, no funciona siempre, pero cuando lo hace, lo hace a lo grande. La decisión de King de utilizar a AC/DC también lleva a que muchas escenas en las que otro director habría incluido música, lo hacen en silencio, dándole un toque distinto y original a las escenas de suspense. Y, como ya he dicho, hay diversas escenas que funcionan a la perfección: el puente levadizo, el juego de beisbol, el paseo por el barrio residencial... Y pequeños detalles en los personajes y en las escenas que le otorgan una personalidad propia.

Se ha de señalar que la película resulta bastante relevante hoy día. Mientras que en 1986 la trama era considerada absurda, hoy día no lo es tanto si tenemos en cuenta la cantidad de aparatos que llevan incorporada algún tipo de inteligencia artificial.

Es cierto que Maximum Overdrive tiene bastante problemas, como interpretaciones irregulares y que el final es bastante flojo. Pero si se ve esperando una divertida y absurda serie B, La rebelión de las máquinas no decepciona. No es perfecta, pero sí tremendamente entretenida.


13 dic. 2019

Calles de fuego (Streets of Fire)

Mientras escribo estas líneas, suena a todo volumen Nowhere Fast de Fire Inc., la banda creada por Jim Steinman para interpretar las dos canciones que escribió para la banda sonora de Calles de fuego (Streets of Fire, Walter Hill, 1984). La canción abre tanto el disco de la banda sonora como la película, resumiendo a la perfección la energía y la naturaleza exagerada del film de Walter Hill. Una fábula de Rock & Roll que se ha convertido en una indiscutible película de culto.

Tras el tremendo éxito que fue Límite: 48 horas (48 Hrs., 1982), Walter Hill aprovechó para llevar a cabo un proyecto más personal y extraño. Una fantasía ambientada en un mundo retro-futurista, con influencias del cómic, el cine adolescente de  los 50, una buena dosis de romanticismo, el western y la acción urbana en la que Hill se había especializado. Utilizando esta potente mezcla, se nos cuenta la historia de Tom Cody (Michael Paré), un solitario mercenario, que regresa a su ciudad natal cuando su hermana Reva (Deborah Van Valkenburgh) le escribe para que lleve a cabo una complicada misión: rescatar a la chica que le rompió el corazón a Tom, Ellen Aim (Diane Lane), ahora una famosa cantante que ha sido secuestrada por Raven Shaddock (Willem Dafoe), el líder de los Bombers. Con la ayuda del mánager y actual novio de Ellen, Billy Fish (Rick Moranis), y la soldado sin empleo McCoy (Amy Madigan), Tom se adentrará en las peligrosas calles de este particular mundo para salvar a Ellen.

Originalmente se promovió ante los estudios como la primera entrega de una trilogía que nunca llegó a hacerse, ya que su sonoro fracaso en taquilla abortó cualquier idea de continuar las aventuras de Tom Cody en este peculiar universo creado por Hill y Larry Gross. La película fue producida por la Universal, dando la casualidad que, justo cuando Calles de fuego estaba en posproducción, hubo un cambio de la directiva del estudio. Estos cambios suelen significar la muerte de cualquier película que se encuentre en producción en ese momento, ya que la nueva directiva entierra los proyectos de la antigua. Y eso es exactamente lo que le sucedió al film de Hill, que se estrenó sin apenas publicidad ni promoción de ningún tipo. Así, la película fue un fracaso en Estados Unidos, aunque funcionó muy bien en Europa y Japón.

En Estados Unidos la película se descubrió cuando se editó en VHS. Fue entonces cuando empezó a convertirse en una cinta de culto. Fue entonces cuando se empezó a descubrir esta maravilla cargada de energía. El film atrapa con su inicio, en una actuación de Ellen Aim con su posterior secuestro por parte de los Bombers. A partir de aquí se convierte en una aventura a través de esta extraña ciudad, un western en el que se utilizan motos en lugar de caballos. Intercambiando diálogos de tipo duro exagerados y bastante divertidos, los personajes avanzan por esta particular odisea, en la que se intercala algún número musical, esquivando balas y puños.

Es un film peculiar y personal, que parecía destinado a convertirse en cinta de culto. Antes he mencionado que se concibió como una trilogía, aunque se podría decir que Calles de fuego es una secuela espiritual de Los amos de la noche (The Warriors, Walter Hill, 1979). El origen de Calles de fuego se encuentra en el deseo de Hill de regresar al mundo creado en The Warriors, lo que se hace explícito en los puntos en común de ambas: ambientadas en el mismo mundo de fantasía urbana (aunque en puntos diferentes de ese mismo mundo), con alusiones a la mitología griega (en el caso de Calles de fuego el secuestro de Helena de Troya), estructura parecida (en ambas los protagonistas se ven obligados a avanzar por terreno enemigo para regresar a casa) y en ambas la música tiene un fuerte protagonismo, siendo Calles de fuego lo más cerca que ha estado Walter Hill de dirigir un musical.

Por supuesto, el principal punto en común de ambas es que las dos fueron fracasos de taquilla que se convirtieron en veneradas películas de culto. Y ambas son tremendamente entretenidas, claro.

A los fans de esta película que no tengan problemas con el inglés les recomiendo la edición limitada alemana de tres discos, dos Blu-rays y un CD con la banda sonora original, que ha salido hace poco y todavía podéis encontrar a un precio razonable. A aquellos que no la conozcan, os la recomiendo sin dudarlo. En una doble sesión con The Warriors os puede derretir el cerebro de placer.


10 dic. 2019

Olimpiada de la muerte (Fatal Games)

 
Típico slasher ochentero, estrenado cuando el género empezaba a decaer rápidamente (viendo esta película es fácil darse cuenta del porqué). Olimpiada de la muerte (Fatal Games, Michael Elliot, 1984) fue rodada originalmente como The Killing Touch, pero se cambió el título para aprovechar el tirón de los Juegos Olímpicos de 1984. La verdad es que esta película tiene poco de olímpica y mucho de videoclubera.

La película transcurre en una academia de atletismo en la que sus estudiantes están compitiendo para poder participar en los campeonatos nacionales. Uno a uno, los ganadores están siendo eliminados por un misterioso asesino vestido con chándal negro y armado con una jabalina. ¿Quién es este misterioso asesino? ¿A quién le importa?

Los aficionados al género sin duda se habrán dado cuenta de que el planteamineto de Olimpiada de la muerte es bastante semejante al de El día de la graduación (Graduation Day, Herb Freed, 1981), aunque carece de los divertidos toques de serie B que hacen de El día de la graduación un film más o menos entretenido. Fatal Games es un film con cero suspense: es muy fácil adivinar quién se esconde en el chándal negro y los asesinatos son muy repetitivos. Es decir, el primer asesinato con jabalina resulta divertido, pero, en lugar de asesinatos cometidos con distintos utensilios deportivos, son todos perpretados con la jabalina. Eso hace que acaben siendo aburridos, aunque algunas de las apariciones del asesino son bastante cómicas.

El reparto es bastante olvidable, lo que supongo se compensa con las numerosas escenas en duchas, vestuarios y saunas en las que participan. No había visto tanto calzoncillo blanco fuera de una peli de Esteso y Pajares. Debo admitir que hubo una línea de diálogo que me hizo gracia, protagonizada por adolescente calentorro y novia reticente: tras la chica rechazar ir a casa de él y a la de ella, el adolescente desesperado le dice: "¿y si vamos a un motel a ver qué dan por la tele?" Definitavemente pienso usar esta frase en el futuro.

Aparte de mucho caminar por espacios vacíos para rellenar metraje, las escenas entre jabalinazo y jabalinazo no tienen mucho interés. Pero los enfermos del género, aquellos cuya misión es ver todos los slashers de los 80, supongo que querrán saber de su existencia. Por eso no la recomiendo a nadie, solo a los muy, muy, muy, muy fans del género (pero muy fans, ¿eh?). En el tráiler, la película aparece citada con su título original aunque se anunciaba ya con el nuevo título.


5 dic. 2019

Sesión salvaje


Publicada mi crítica del indispensable documental Sesión salvaje (2019) de Paco Limón y Julio Cesar Sánchez en Underbrain Mgz. Leedla clicando en:


Este blog está lleno de amor por el cine exploitation español de los 70 y primeros 80, como, por ejemplo, aquí, así que disfruté enormemente con el documental, aunque se pasa demasiado rápido. Muy recomendado.


4 dic. 2019

Una cuestión de género

 
La cadena AMC emitió hace poco la serie documental La historia del terror de Eli Roth. La serie no está enfocada desde un punto de vista cronológico, sino que cada episodio trata un género o un motivo concreto. El slasher es el único que fue tratado en dos episodios, uno abarcando la primera ola de los años 80, otro a partir de la nueva ola de mediados de los 90 del siglo XX.

Como suele ser habitual cuando se habla de este subgénero en particular, hubo una discusión sobre si las películas slasher son misóginas o son feministas. Si bien hay alguna opinión discordante, la mayoría de los entrevistados y entrevistadas llegaban a la conclusión que los slashers son más feministas que lo contrario.

Esta discusión tiene su origen en el brutal ataque que, en la televisión americana, hicieron los populares críticos Roger Ebert y Gene Siskel cuando el género se encontraba en su momento álgido al inicio de los 80. Ebert y Siskel crearon un especial llamado "Women in Peril", dedicado completamente a sostener su tesis de que los slashers eran películas hechas por hombres que odiaban a la mujeres, un ataque al movimiento feminista. Visto hoy día, este especial resulta histérico, demagógico y ridículo. ¿Cómo de histérico, demagógico y ridículo? Hay un momento en que se dedican a leer títulos y sinopsis de películas que todavía no se habían estrenado, condenándolas como basura misógina. Entre las películas que condenan como un slasher misógino se encontraba Aullidos (The Howling, 1981) de Joe Dante, que ni era un slasher, sino una película de hombres lobo, y mucho menos misógina, pero es lo que tiene condenar una película solo por su sinopsis.

La cuestión es que el slasher ni es feminista ni es misógino. Estos son aspectos, como el racismo o la diversidad, que no pertenecen por idiosincrasia  a ningún género, sino a la manera que tiene de ver el mundo el cineasta. Por eso hay películas slasher asquerosamente misóginas y películas slasher feministas y empoderadoras. Y esto mismo se aplica a todos los géneros.

Sin embargo, este debate parece que solo se produce cuando hablamos, no solo del slasher, sino del cine de terror en general. Durante los 80, además del slasher, también se puso de moda la comedia sexual adolescente, con títulos casi agresivamente misóginos como Movida en la universidad (Zapped!, Robert J. Rosenthal, 1982), de la que se puede decir que ya no se hacen películas como esta y que sea algo positivo, o La revancha de los novatos (Revenge of the Nerds, Jeff Kanew, 1984). Pero solo veo este tipo de debates alrededor del cine de terror, en los que cineastas, expertos y aficionados se ven obligados a defender el género de ataques injustificados.

Injustificados porque, como ya he dicho, estos son aspectos que pertenecen a la manera en que cada uno ve el mundo y no al género narrativo. Un cineasta machista te hará una película machista, un cineasta feminista te hará una película feminista, ya sea de forma consciente o inconsciente, sin importar el género en el que trabajen.


28 nov. 2019

Gymkata

Recuerdo que cuando vi Batman: La LEGO película (The LEGO Batman Movie, Chris McKay, 2017), fui el único que se rio en la sala con la referencia a Gymkata (Robert Clouse, 1985). Algo que me sorprendió, ya que pensaba que Gymkata era una película de culto legendaria bastante conocida. Pero, tal vez, no es tan conocida como pensaba. También pensaba que le había dedicado una entrada cuando la vi hace años, pero recientemente un lector me preguntó por ella por e-mail y descubrí que, a pesar de estar convencido de que le había dedicado un artículo, resulta que no lo había hecho. Supongo que es consecuencia de llenarme la cabeza de celuloide radioactivo. De todos modos, hoy llenaré un gran hueco en este blog con Gymkata, una obra maestra del cine basura. De nada.

Puede que lo más soprendente de esta película es que no es una oscura cinta de bajo presupuesto o una de las desmelenadas producciones de la Cannon. Gymkata fue estrenada por la Metro Goldwyn Mayer, producida por Fred Weintraub y dirigida por Robert Clouse, ambos responsables del clásico Operación dragón (Enter the Dragon, 1973). Es tal vez por eso que el argumento de Gymkata tiene bastante en común con la mejor película protagonizada por Bruce Lee. Un argumento que se inspira en una novela de Dan Tyler Moore titulada The Terrible Game publicada en 1957. Pero su argumento no es lo que acabó convirtiendo Gymkata en una película de culto. Todo empezó con Kurt Thomas.

Kurt Thomas fue un campeón de gimnasia de enorme talento que incluso creó algunos movimientos que todavía hoy llevan su nombre. Y alguien pensó que era una buena idea intentar convertirlo en una estrella del cine de acción. Para ello, se convierte al protagonista que interpreta Thomas en un experto en el mortal arte del gymkata: una mezcla de gimnasia y artes marciales inventada para la película. Thomas era un atleta de enorme talento, pero como actor era un negado. Su cara de pánfilo y su mullet extremo ochentero de vergüenza ajena no es precisamente un look que grite héroe de acción. Su nulo talento como actor sumado a su cero carisma tampoco ayuda, claro.

La anterioremente mencionada The Terrible Game se adaptó a los 80, sin muchos cambios, así que el argumento es bastante absurdo: Thomas, como Jonathan Cabot, se ha de infiltrar en un país inventado para convencer a su rey que permita que se instale un satélite de aviso de ataque nuclear, por si acaso esos malditos rusos atacan a traición. Para tal efecto, Cabot debe jugar El Juego, una especie de gincana en la que si fallas una prueba te matan de un flechazo. Cabot tiene otro motivo para participar: su padre lo hizo y fue su muerte.

Con un argumento más ochentero que unos calentadores, la película arranca ofreciendo al espectador momento absurdo tras momento absurdo. Algunos que resulta incomprensible que nadie pensara que fueran una mala idea, como un largo plano de la entrepierna de Thomas mientras sube unas escaleras con las manos. Otros momentos absurdos son originados por el guion. Por ejemplo, en la presentación de la chica de la película, la previa a la película modelo de Playboy Tetchie Agbayani, se dice: "Su historia es muy interesante: su madre era indonesia" y ya está. Al parecer, simplemente el hecho de que su madre era indonesia es lo que hace que sea interesante. Abundan sobretodo los momentos involuntariamente cómicos: un agente dice, después que alguien le tire agua a la cara a Thomas, "hay un poco de sentimiento antiamericano", tras lo cual es asesinado de un flechazo como si fuera un gag de Aterriza como puedas (Airplane!, Jim Abrahams, David Zucker, Jerry Zucker, 1980).

Por supuesto, el nivel de risión aumenta una vez el personaje de Kurt Thomas llega a su destino y se prepara para el juego. Sobretodo porque, en las escenas de acción, se las arreglan para que haya barras y potros en los que Thomas pueda saltar y girar a gusto, aunque la escena transcurra en la plaza de un pluebo. También aumenta el reparto, cuya más notoria incorporación es Bob Schott, una bestia parda que parece una montaña de carne animada por un científico loco. Más inexpresivo que Thomas, Schott deambula con una perpetua cara de mala leche y sirve como uno de los villanos de la función. El otro gran villano es Zamir, interpretado por Richard Norton. Uno de esos malos malísimos, que a cada oportunidad que tiene de matar a Jonathan Cabot de un flechazo escoge otro método tan retorcido como inútil.

El Juego, como ya hemos dicho, es poco más que una gincana, con el añadido de unos tipos encapuchados esparcidos por la ruta, unos pobres bastardos que se pasan horas aguantando flechas para señalar por dónde han de ir los competidores. Pero hay un tramo que sí destaca, que transcurre por el interior de un pueblo en el que viven todos los locos y criminales dementes de la zona. Es una larga, larga secuencia que presenta momentos que te dejan con el culo torcido, como el hombre con dos caras o el monje que va con el culo al aire.

Ideal si disfrutáis con peliculones como Invasión USA (Invasion U.S.A., Joseph Zito, 1985), Gymkata es cutreacción ochentera de calidad, divertida de principio a fin. Como decía al inicio del artículo, una obra maestra.


26 nov. 2019

Puñales por la espalda (Knives Out)

 
Ya podéis leer mi crítica de la excelente Puñales por la espalda (Knives Out, Rian Johnson, 2019) en Underbrain Mgz, clicando en:


Tremendamente entretenida y adictiva película que recomiendo a todo el mundo ver, especialmente en VOS.


22 nov. 2019

Segunda oportunidad: Un hombre lobo americano en París

No hay otra forma de decirlo: Un hombre lobo americano en París (An American Werewolf in Paris, Anthony Waller, 1997) no es una buena película. Un hombre lobo americano en Londres (An American Werewolf in London, John Landis, 1981) es un clásico indiscutible, un antes y un después en efectos de maquillaje, una perfecta mezcla de comedia y terror. La secuela no marcó un antes y un después, no mezcla nada: es claramente una comedia, y ni mucho menos es un clásico. Pero un visionado reciente me ha hecho reconsiderar mi opinión sobre ella, llegando a la conclusión de que no es tan terrible como uno podría pensar por su reputacion.

La idea de hacer una secuela de Un hombre lobo americano en Londres surgió de forma natural, después de que el film de John Landis se convirtiera en un masivo éxito de taquilla. Landis fue el primero en escribir una posible secuela. En su no filmado guion, Debbie Klein, la chica que es mencionada por David y Jack al inicio de la película de Landis, va a Londres por motivos de trabajo y allí empieza a investigar qué le pasó a Jack. Aunque es una lástima que esta secuela no se rodara, ya que habría posibilitado el regreso de todos los protagonistas de la primera entrega, también es una suerte que no se hiciera, ya que algunas de las revelaciones y giros propuestos no tenían ningún sentido en relación con la primera película. Uno de estas revelaciones sin sentido era que, en realidad, la enfermera Alex era una mujer lobo y la responsable de la transformación de Jack. Completamente absurdo, como os digo, pero en este guion ya aparece la idea de trasladar la acción a París, ya que es allí donde se supone que vive en ese momento Alex.

Aparte del guion de Landis, a lo largo de los años se escribieron diversos guiones de la secuela. Finalmente, a mediados de los 90, el director Anthony Waller, que había logrado un gran éxito con Testigo mudo (Mute Witness, 1995), empezó a rodar la secuela, escribiendo un guion que mezclaba elementos de guiones previos. Waller se inclinó más hacia la comedia en su guion, en el que la hija de Jack y Alex es la protagonista, aunque no se mencionan sus nombres ya que no tenían los derechos para usarlos.

Cuando se rodó Un hombre lobo americano en París fue en plena revolución de los efectos digitales. Estos se encontraban en sus inicios, aún tenían un aspecto muy artificial, pero habían sido instrumentales en grandes éxitos de taquilla como Jurassic Park (Parque Jurásico) (Jurassic Park, Steven Spielberg, 1993) o Jumanji (Joe Johnston, 1995). Por eso se decidió que los hombres lobo de Un hombre lobo americano en París serían digitales. Pero el film de Waller no tenía ni de lejos el presupuesto de Jumanji o Jurassic Park, sino que se trataba de una producción europea independiente, así que los hombres lobo digitales tienen un aspecto terrible.

La mezcla de un guion no tan sólido como el de la primera, unos personajes menos interesantes y unos efectos digitales primitivos son las razones por las que la película no funcionó y tiene tan mala reputación. Recuerdo verla en el cine y salir completamente decepcionado. Y desde entonces, me había olvidado completamente de esta pobre secuela.

Y olvidada estaba hasta que, no hace mucho, me encontré sumergido en la edición limitada de Un hombre lobo americano en Londres editada por Arrow Films. En un nuevo audiocomentario sobre la película a cargo de Paul Davis se hace una mención bastante despectiva sobre la secuela, diciendo que no habría ediciones en Blu-ray de ella. Un rápido gugleado me indicó que Paul Davis estaba equivocado: en Alemania se había editado una lujosa edición limitada en Blu-ray de la infame secuela. No sé qué impulso me llevó a comprarla, pero lo hice, a un precio bastante razonable.

La edición es muy completa: casi dos horas de material detrás de las cámaras, audiocomentario, tráileres y una versión extendida de la película con un final distinto. Como ya he mencionado, la película fue financiada de forma independiente y vendida a distintos países. En Estados Unidos la compró una de las filiales de la Disney, que puso dinero extra para filmar un nuevo final. El final original es bastante tópico y el nuevo era una clara mejora, pero en algunos países se vendió antes de que llegara a Estados Unidos y editaron la primera versión, incorrectamente identificada como workprint en esta edición alemana.

Creo que el tiempo y la distancia, más el factor nostalgia, contribuyeron a que el film se me hiciera más simpático. Mentiría si dijera que no me reí en varias escenas. Los efectos digitales no han mejorado, obviamente, pero se ven mejor ahora que en las encarnaciones anteriores. El problema no es solo lo primitivo de los efectos, es que el diseño de los hombres lobo es bastante feo. La verdad, eso también es un punto negativo respecto al clásico de Landis: la transformación es increíble pero el hombre lobo final no es nada del otro mundo. Es un lobo gigante a cuatro patas, poco más. Me parece mucho mejor el diseño de los hombres lobo de Aullidos (The Howling, Joe Dante, 1981).

No la recomiendo, a no ser que te sientas nostálgico por el cine de los 90. Pero tampoco me arrepiento de haberla incorporado a mi colección. Y Julie Delpy no decepciona.


20 nov. 2019

Trilogía Drácula 2001

 
Es inevitable: las películas que intentan ser más modernas y actuales son las que más rápido se quedan anticuadas. Uno de los ejemplos más obvios es Drácula 2001 (Dracula 2000, Patrick Lussier, 2000), cuyo título se quedó obsoleto, como era de esperar, al cabo de un año. Por suerte, la diversión que ofrece el film no se ha quedado obsoleta, siendo igual de entretenida ahora que cuando se estrenó, más si le añadimos el factor nostalgia.

Como podéis deducir por el título, Joel Soisson y Patrick Lussier tuvieron la idea de hacer una película sobre Drácula que alejara al personaje del siglo XIX y lo llevara al entonces actual siglo XX. Su concepto original era más científico, y lo discutiremos más adelante, pero mientras los productores se mostraron interesados en la idea, se decidió que sería más efectivo trasladar los personajes y las situaciones creados por Bram Stoker a la actualidad, en una historia que hiciera homenaje a la creada por Stoker. Entrevista con el vampiro (Interview with the Vampire: The Vampire Chronicles, Neil Jordan, 1994) había puesto de moda un tipo de vampiro más glamouroso, de sexualidad fluida. En este film se nos presenta un Drácula que es un contraste directo con el vampiro a lo Anne Rice, pero vista hoy día destaca más por presentar un retorno al vampiro clásico sobrenatural. Me aburren los vampiros modernos "científicos", en que todo se razona usando el clásico "es una especie de virus", siempre prefiero las criaturas clásicas sobrenaturales.

Hoy día también llama la atención el reparto, lleno de nombres conocidos hoy que entonces empezaban y eran bastante desconocidos, como Gerard Butler haciendo de Drácula, con gran éxito debo añadir.

La historia arranca con unos ladrones robando un ataúd que contiene el cadáver de Drácula, pensando que contiene un tesoro. El ataúd ha estado vigilado por Van Helsing, interpretado por Christopher Plummer, desde finales del siglo XIX. Algo posible ya que Van Helsing se contaminó con la sangre de Drácula y la utiliza para mantenerse vivo, una nada sutil alegoría a la drogadicción. Estos no muy inteligentes ladrones acaban despertando a Drácula, que llega así a Estados Unidos. Allí busca a Mary Heller (Justine Waddell), por motivos secretos. Lo que no es secreto es que Mary trabaja en Virgin Megastore, comercios bastante populares en la época. En Barcelona había un enorme Virgin que tuvo que cerrar y fue sustituido por un Zara. Es uno de los muchos toques que hacen de esta una película muy de finales de los 90.

El film está lleno de detalles interesantes, como la mencionada alegoría a la drogadicción, que equilibran otros que no funcionan tan bien, como el pasado y origen que se se crea para Drácula. También presenta algunas inconsistencias en cuanto a los vampiros, según necesidades de la escena.  Pero, en general, el film es entretenido y divertido, con un ritmo ágil y rápido que hace que se pase bastante rápido.

No había vuelto a ver la película desde que se estrenó en cines, al regresar a ella (principalmente por encontrarla de oferta) me he encontrado con un film mucho mejor de lo que recordaba. Sobretodo, creo, porque me cuesta encontrar un título de vampiros actual que me resulte interesante.


 
 El éxito de Drácula 2001 puso en marcha dos secuelas, filmadas directamente para el mercado doméstico. Ambas fueron rodadas en Rumanía a la vez, empezando por la tercera para aprovechar el clima y los paisajes, estando más conectadas entre sí que con la primera entrega.

Para el argumento de Drácula II - Resurrección (Dracula II: Ascension, Patrick Lussier, 2003) se aprovechó el concepto original de Drácula 2000, que originalmente trataba sobre un grupo de ladrones que roban el cuerpo de Drácula y lo estudian, mientras empiezan a ocurrir extraños sucesos que hacen que se enfrenten entre sí. Se cambió la historia ligeramente (ahora son unos estudiantes los protagonistas) y se añadieron nuevos personajes y ya se tenía lista la secuela. La primera película se ignora completamente, utilizando solo la historia pasada de Drácula.

En esta segunda entrega no pasa gran cosa. Se tiene la sensación de que se utiliza solo para presentar a los personajes que protagonizarán la tercera entrega, mientras Drácula, ahora interpretado de forma mucho menos efectiva por Stephen Billington, se pasa gran parte del metraje atado a una mesa. Lo que resulta sorprendente, si se tiene en cuenta que esta es la historia que Joel Soisson y Patrick Lussier querían contar originalmente. Además, hay muchas e innecesarias explicaciones científicas sobre el vampirismo que me aburren terriblemente porque me parecen mucho más absurdas que una explicación sobrenatural.

En definitiva, es un film de transición, el trámite que hay que pasar para entender mejor la tercera entrega.



Con Drácula 3: Legado (Dracula III: Legacy, Patrick Lussier, 2005) se concluye esta reinterpretación de Drácula con un toque épico. Ahora Drácula está interpretado por Rutger Hauer, lo cual es un plus para esta película en la que el señor de los vampiros ha levantado un imperio de la sangre en su Transilvania natal. Por este paisaje posapocalíptico avanzan los protagonistas de la anterior entrega: el padre Uffizi (Jason Scott Lee) y Luke (Jason London), ambos luchando para acabar con Drácula.

Aprovechando el económico coste de rodar en Rumanía, este film es más ambicioso que el anterior, enfatizando la acción en detrimento del terror, para presentar el enfrentamiento definitivo con Drácula. Es un film que resulta más satisfactorio que Drácula II, bastante aburrido si lo comparamos con este, aunque tiene momentos bastante tópicos, típicos del estilo de historia posapocalíptica en que se sostiene el film.

Sin entrar en detalles que puedan estropear la película a quienes no la hayan visto, también se ha de admitir el coraje de concluir la historia de un modo más oscuro de lo esperado, sobretodo teniendo en cuenta el tono de las anteriores películas de la trilogía. Así, si bien es una lástima que no se continuara con los personajes de la primera y la segunda no tiene mucho interés, la trilogía concluye con buena nota. Por supuesto, ninguna de las dos continuaciones está a la altura de Drácula 2001, pero Drácula 3 es una secuela bastante digna.


13 nov. 2019

Midsommar: el montaje del director


Midsommar (Ari Aster, 2019) fue una película que me gustó y me afectó profundamente. En la crítica que escribí para Underbrain Mgz ya mencionaba que esperaba con ganas la edición en formato doméstico del montaje del director, una versión extendida que dura 171 minutos. En Estados Unidos se anunció que se editaría exclusivamente para Apple TV +, pero en Europa hay distintas ediciones en Blu-ray del montaje del director entre las que escoger: una inglesa, una alemana, una italiana y una francesa. Desde la comodidad del hogar, me preparé para disfrutar de nuevo con esta película en una nueva versión que esperaba fuera más potente.

Esta nueva versión incluye pocas escenas completamente nuevas, siendo el añadido más significativo una escena nocturna junto a un lago, la mayor parte del metraje añadido son extensiones de escenas ya existentes, añadiendo detalles sginificativos para mejor representar a los personajes. Por ejemplo, se muestra más claramente que el carácter egoísta y manipulador de Christian (Jack Reynor) no afecta solo a Dani (Florence Pugh), sino también a sus amigos. Hay otra extensión que resulta en un interesante contraste con la escena de Dani llorando tras ser coronada reina de primavera.

Esta versión resulta en una experiencia más inmersiva, realmente te sumerges en la película. La manera en que Ari Aster retrata una relación tóxica es muy acertada. Ahora, si alguien se pone de parte de Christian sé que he de tener cuidado con esa persona. Aunque también me pregunto si el film me habría afectado igual si no fuera porque me he visto en situaciones parecidas. Cuando una amiga se vio envuelta en una relación con un tipo como Christian, a todos nos parecía increíble que no viera lo perjudicial y perniciosa que era la relación. Pero cuando yo me vi metido en una relación semejante, y pude luego salir, me di cuenta de muchas cosas. La principal, que cuando estás dentro es difícil ver cómo de tóxica la persona es. Por eso y otros motivos, como la fantástica interpretación de Florence Pugh, sentí una completa identificación con Dani y su situación.

Desde luego, la suma de situaciones personales y un género que me encanta como el folk horror, hicieron que Midsommar me parezca una de las mejores películas de terror que he visto. Ofrece una experiencia emocional completa y profunda, aun más plena con este montaje del director ideal para los fans de la película.


12 nov. 2019

La casa del terror (Haunt)

 
Ya ha aparecido mi crítica de La casa del terror (Haunt, Scott Beck, Bryan Woods, 2019) en Underbrain Mgz:


Como ya digo en la crítica, llega tarde para aprovechar el tirón de Halloween, pero es un título medianamente entretenido para pasar un buen/mal rato.


4 nov. 2019

3 from Hell

 
Resulta curiosa la manera en que Rob Zombie comenta, tanto en el documental To Hell and Back: The Making of 3 from Hell como en el audiocomentario incluidos en la edición en Blu-ray, que las secuelas no se han de hacer sin razón, que tiene que haber una historia que contar y tiene que valer la pena la nueva secuela, que no se debe repetir lo mismo otra vez. Es curioso porque 3 from Hell (2019) es exactamente igual que Los renegados del diablo (The Devil's Rejects, 2005).

Y cuando digo igual es que tienen la misma estructura y línea de eventos: los renegados huyen de la policía, secuestran un grupo de rehenes que eliminan, enfrentamiento final con otro psicópata sediento de venganza. Todo ello además de los típicos elementos de las películas de Rob Zombie: barbudos, ambientación setentera independientemente de cuándo transcurra la acción (en el caso de 3 from Hell en los 80), muchos fucks y motherfucker en los diálogos y una mujer desnuda que huye corriendo, es perseguida y asesinada. También hay bastantes guiños al cine exploitation, por ejemplo la incorporación de la malvada guardiana lesbiana típica de las WiP de los 70 y 80, cuya representación chirría bastante en el presente. Supongo que la única diferencia es que esta tercera entrega deja definitivamente de lado el terror, es más acción con toques western. Otro toque propio de 3 from Hell es que el inicio es calcado a las escenas de Asesinos natos (Natural Born Killers, Oliver Stone, 1994) posteriores a la detención de Mickey (Woody Harrelson) y Mallory (Juliette Lewis), film que da la casualidad que tenía muy presente ya que hace poco vi el montaje del director editado en Blu-ray. Otro detalle que me llamó la atención es el contraste entre la "desglamourización" de Charles Manson en Érase una vez en… Hollywood (Once Upon a Time… in Hollywood, Quentin Tarantino, 2019) con la fetichista utilización de Manson por parte de Zombie.

Resulta obvio que Zombie ha tocado techo como cineasta, ya no ofrecerá nada nuevo o diferente, ya que se encuentra cómodo repitiendo lo mismo de siempre. Sabiéndolo, es más fácil aceptar esta película. Ya sé lo que me espera y es lo que tengo. No soy un gran fan, pero tampoco un detractor de Zombie, así que, aunque reconozco que 3 from Hell es un film poco inventivo y sin imaginación, me pareció entretenido y me hizo reír en varias ocasiones.

Por supuesto, se nota la ausencia de Sid Haig, que en el momento de rodar la película ya se encontraba muy frágil de salud y solo aparece al inicio del film. Richard Brake como Foxy es una gran incorporación, interactuando muy bien con el Otis de Bill Moseley y la Baby de Sheri Moon Zombie.

Personalmente, lo más negativo de esta tercera parte para mí es el uso de la sangre digital. Es algo que ya he comentado muchas veces, pero aquí resalta porque hay escenas donde hay sangre práctica y la digital es más obvia. Entiendo que se usó por problemas de tiempo y presupuesto, pero en un film que pretende ser visceral y salvaje, la sangre digital le resta mucho impacto.

3 from Hell es exactamente la película que me esperaba. A veces es eso lo que necesitas, algo comfortable y familiar como un par de zapatillas viejas. Y en eso se ha convertido Rob Zombie el cineasta: algo comfortable y familiar.


31 oct. 2019

Doctor Sueño (Doctor Sleep)

 
Publicada mi crítica de Doctor Sueño (Doctor Sleep, Mike Flanagan, 2019), en Underbrain Mgz. Leedla clicando en:


Como ya digo en la crítica, la película funciona cuando adapta Doctor Sueño, no tanto cuando quiere ser una secuela de El resplandor (The Shining, Stanley Kubrick, 1980).


29 oct. 2019

Terminator: Destino oscuro (Terminator: Dark Fate)

 
Publicada mi ya anunciada crítica de Terminator: Destino oscuro (Terminator: Dark Fate, Tim Miller, 2019) en Underbrain Mgz, que podéis leer clicando en:


Sí, es la misma historia de siempre, pero reconozco que disfruté bastante con esta película. Me gustó cómo se contaba la historia y me gustó el reparto. No sé que aguarda el futuro, pero parece algo más brillante para esta franquicia que en el pasado.


Neurosis asesina (Private Parts)

 
El director Paul Bartel debutó en el largo con Neurosis asesina (Private Parts, 1972). Un film cargado de humor negro y diversas perversiones, en el que ya aparecen los rasgos que harían brillar las mejores películas de Paul Bartel como ¿Y si nos comemos a Raúl? (Eating Raoul, 1982) y La carrera de la muerte del año 2000 (Death Race 2000, 1975).
 
La joven Cheryl Stratton (Ayn Ruymen) decide probar suerte a vivir con su tía Martha (Lucille Benson), después de huir de casa y tener problemas con su amiga Judy (Ann Gibs). Tía Martha lleva un hotel lleno de peculiares personajes, los cuales fascinan a Cheryl, siendo George (John Ventantonio) el que más le llama la atención. Mientras unos extraños y brutales asesinatos tienen lugar en el hotel, Cheryl empieza a recibir notas y extraños mensajes. Con esta sinopsis y por la época en que se estrenó podríais asumir que Neurosis asesina sigue la línea de mezcla de suspense y terror iniciada con Psicosis (Psycho, Alfred Hitchcock, 1960). Si fuera ese el caso, no estaríais equivocados, ya que el argumento y algunos elementos de Neurosis asesina están muy endeudados con el clásico film de Alfred Hitchcock.

Y si el film hubiera sido rodado simplemente trasladando fielmente el guion original de Philip Kearney y Les Rendelstein a la pantalla, no habría sido más que otro título más que explotaba lo que hizo de Psicosis un clásico. Lo que hace destacar esta película es la reescritura que Paul Bartel hizo del guion, añadiendo generosas dosis de humor negro y personajes extravagantes. Bartel crea así una película que ofrece al espectador momentos chocantes de terror (es decir, momentos chocantes en 1972), momentos cómicos, todo ello regado de una generosa dosis de morbo.

El film tuvo una vida efímera en las pantallas de cine americanas. Metro-Goldwyn-Mayer, el estudio que había producido Neurosis asesina, decidió hacer un pase de prueba en una sala donde se había proyectado un film de terror para todos los públicos, con lo que la sala estaba llena de niños y sus respectivos padres. Obviamente, al ser Neurosis asesina un film de terror para adultos con desnudos, el pase fue un desastre y generó un aluvión de quejas. Además, el título original en inglés, Private Parts, hacía pensar a muchos periódicos que era un film pornográfico y se negaban a publicar anuncios con el título del film. Así fue como finalmente MGM decidió, para que no apareciera su logo al principio, primero estrenarla con otra compañía creada para la ocasión y, luego, quitarla de los cines rápidamente. Irónicamente, el título original del film era el más lógico Blood Relations y fue un genio publicista de MGM el que decidió cambiar el título para atraer espectadores usando el morbo. Por una vez, el título en castellano es bastante acertado, ya que hay asesinatos y bastantes neurosis en este film.

Aunque al espectador actual le puede resultar un film bastante predecible, el estilo en que se cuenta la historia hace que, a pesar de todo, resulte bastante entretenido y divertido. Yo lo recomedaría si os gustó La masacre de Toolbox (Toolbox Murders, Tobe Hooper, 2004), remake de El asesino de la caja de herramientas (The Toolbox Murders, Dennis Donnelly, 1978), el film de Hooper tiene más en común con el de Bartel que con el que se supone es una nueva versión. Os dejo el tráiler de Neurosis asesina, pero cuidado que está cargado de spoilers.



24 oct. 2019

Análisis de la saga Terminator


Con motivo del próximo estreno de Terminator: Destino oscuro (Terminator: Dark Fate, Tim Miller, 2019), he escrito para Underbrain Mgz un extenso artículo repasando toda la saga que empezó con la clásica Terminator (The Terminator, James Cameron, 1984). Lo podéis leer clicando en:

https://underbrain.com/cine/saga-terminator/

Espero que lo disfrutéis. Y muy pronto mi crítica de la última entrega. Spoiler: será una crítica muy positiva.


23 oct. 2019

El silencio de la ciudad blanca

 
Publicada mi crítica de El silencio de la ciudad blanca (Daniel Calparsoro, 2019) en Underbrain Mgz:


Es un entretenido thriller pero tampoco una obra maestra, cumple su función y nada más. Si veis habitualmente el canal AXN o Calle 13 seguro que lo disfrutáis.


21 oct. 2019

Melodía de horror (Paganini Horror)

 
Daria Nicolodi y Luigi Cozzi. Estos son dos nombres que resultan muy familiares a todos los aficionados al fantaterror italiano de los 70 y 80. Nicolodi por sus interpretaciones y su relación con Dario Argento; Cozzi, también relacionado con Argento, por dirigir películas como Star Crash, choque de galaxias (Starcrash, 1978) y Contaminación - Alien invade la tierra (Contamination - Alien arriva sulla terra, 1980). Nicolodi y Cozzi colaboraron en el guion de El gato negro (Il gatto nero aka The Black Cat aka Edgar Allan Poe's The Black Cat aka Demons 6: De profundis, 1989), que Cozzi dirigió como homenaje a Argento. Antes, ambos colaboraron en la escritura de otro guion, con Cozzi dirigiendo y Nicolodi también interpretando un papel. El resultado fue el delirio Melodía de horror (Paganini Horror, 1989).

Realizada con un presupuesto más bien magro, con una historia que no tiene ni pies ni cabeza y una banda sonora deliciosamente hortera y pegadiza, Paganini Horror es un tipo de película que gustará a aquellos que disfruten con el cine trash y el horterismo ochentero. Es una película con la que me lo paso de fábula no porque sea una buena película en el sentido convencial, sino por la suma de sus despropósitos. Cozzi siempre dirigió con más pasión que habilidad, lo cual resulta más que evidente en esta película sobre una banda de rock femenina que decide filmar un videoclip en una casa supuestamente encantada, en la que pasarán una noche llena de terror y espándex.

El guion de la película está lleno de datos históricos que sirven para crear argumentos de cine de terror y ganar algún quesito en el Trivial. Todo ello queda en nada cuando se revela el final, por supuesto, pero contribuye a hacer amena una historia llena de elementos fantásticos. Aunque el elemento más fantástico tal vez sea que el equipo de rodaje del videoclip consiste solo en el director cargando la cámara, cuando se supone que el grupo de rock protagonista es un grupo de éxito. No importa, estamos en un mundo de fantasía y ni siquiera los elementos reales se presentan de forma realista.

El limitado presupuesto afectó a los efectos especiales, como es de esperar, pero aún así el film contiene buenos momentos y escenas de asesinatos muy logradas. Tal vez el mayor efecto especial son las interpretaciones de los actores y actrices, en particular de la protagonista Jasmine Maimone. El reparto no se dedica a interpretar, sino a INTERPRETAR, dándole un nuevo significado a la palabara sobreactuar. Entre semejante despliegue de talento, Nicolodi parece Meryl Streep en el pequeño papel que se reserva para ella. Donald Pleasence hace una breve aparición, pero está doblado por otro actor que intenta imitar la voz de Pleasence, así que el efecto resulta bastante extraño.

Esta película está destinada a un espectador con un tipo muy concreto de sensibilidad. Para los que sepan apreciar los peculiares placeres de la serie B más desmelenada, solo viendo el tráiler ya sabrán si este es el tipo de veneno que les gusta.


14 oct. 2019

Hellboy SIN censura

 
Para desgracia de todos, en España se estrenó una versión censurada de Hellboy (Neil Marshall, 2019). Un hecho que ya comenté en su momento, tras haber asistido al pase de prensa de la nueva Hellboy. Hace poco me llegó la edición en Blu-ray americana de la película (zona A solo), que me puse a ver con mucha atención para comprobar qué cambios se habían hecho. Aquí hay una lista de todos los cambios realizados para la versión española:

1 Menos sangre digital en varias escenas.

Y estos son todos los cambios hechos. No se eliminaron escenas, no se alteró la trama, no se cambiaron diálogos. Simplemente se redujo la cantidad de sangre digital en algunos escenas y ya está. Esto hace aún más evidente lo estúpido de esta decisión, esperar que con tan nimio cambio se transformara la película en un bombazo en taquilla. Como la sangre digital me deja muy indiferente, la experiencia de ver la versión americana no fue muy distinta de cuando vi la versión estrenada aquí. Por supuesto, esto se basa en mi recuerdo de la película, en el hecho de que no vi nada en la versión americana (en cuanto a escenas) que no hubiese visto ya. En definitiva, me lo pasé tan bien con el visionado en casa que cuando la vi en una oscura sala de cine.

Eso sí, explorando los extras que acompañaban la película, se intuye que el film podría haber sido mucho mejor. La ausencia de Neil Marshall en las extensas entrevistas es indicativo de lo mal que lo pasó el director. El principio original de la película, incluido en la sección de escenas eliminadas, es mucho mejor: sin voz en off y con los motivos del personaje de Milla Jovovich mucho más claros. En las escenas eliminadas también aparece una, mostrando una ducha de sangre con Hellboy y Nimue, que en una comparación entre el tráiler americano y el español, unos twiteros exclamaban que NO SALE EN LA PELÍCULA cuando se supo lo de la censura. Bueno, tampoco sale en el montaje americano, simplemente se añadió al tráiler para hacer la película más atractiva. Una táctica habitual llevada al extremo por los Weinstein, que llegaron a rodar escenas solo para añadir al tráiler y no tenían nada que ver con la película que producían.

Tal vez para compensar, en la versión que se estrenó aquí de Rambo: Last Blood (Adrian Grunberg, 2019) la gente de Millenium ofreció una escena al principio que al parecer no aparece en la versión estrenada en Estados Unidos. En todo caso, este el final de la triste historia de la nueva Hellboy, destinada a convertirse en película de culto, cuando dentro de 15 o 20 años se pedirá una secuela de este film. Para entonces será demasiado tarde.


10 oct. 2019

Géminis (Gemini Man)

 
Publicada mi crítica de Géminis (Gemini Man, Ang Lee, 2019) en Underbrain Mgz, que os puede servir como advertencia:


El pase de prensa mostró la película de la manera que se ha de ver: en 3D y 4K, pero por mucho despliegue tecnológico que ofrece el film, no deja de ser bastante típico y mediocre.


Noche de bodas (Ready or Not)

 
Publicada mi crítica de Noche de bodas (Ready or Not, Matt Bettinelli-Olpin, Tyler Gillett, 2019) en Underbrain Mgz:


Fantástica mezcla de comedia y terror, con bastantes cosas en común con Satanic Panic (Chelsea Stardust, 2019), la recomiendo sin reservas. Algo más de 90 minutos de pura diversión.


8 oct. 2019

Satanic Panic

 
Cuando oí por primera vez sobre el proyecto Satanic Panic (Chelsea Stardust, 2019) pensé que sería otra pieza de nostalgia ochentera, basándome solo en el título. Porque en los años 80 (del siglo XX) hubo una oleada de paranoia satánica en Estados Unidos, originada por unas acusaciones de abusos sexuales ligados a cultos satánicos que luego se demostraron falsas. Pero el debut en el largo de Chelsea Stardust, aunque hace guiños al cine de los 80, es una bestia completamente distinta de la pornonostalgia que me imaginaba, por suerte.

El primer día como repartidora de pizza de Sam Craft (Hayley Griffith) podría haber ido mejor, pero definitivamente irá a peor cuando haga un reparto a la lujosa mansión de Danica Ross (Rebecca Romijn), justo la noche en que el aquellarre de Ross planea hacer un sacrificio al demonio Baphomet. Sam tendrá que luchar contra los satanistas si no quiere convertirse en el próximo sacrificio del culto.

Ciertamente, la sinopsis del film no es muy original, pero el guion de Grady Hendrix, autor de novelas como My Best Friend's Exorcism, brilla en la construcción de la historia, en el desarrollo de los personajes y en los divertidísimos diálogos. Satanic Panic es una comedia de terror tremendamente efectiva, por lo menos yo me reí mucho viéndola. La directora Chelsea Stardust le imprime un gran ritmo a la historia, exprimiendo al máximo los pocos recursos que tenía a su disposición. Eso se traduce en efectos prácticos para las criaturas y las diversas mutilaciones que tienen lugar. No solo encaja con la estética de homenaje al cine de terror de los 80, también resultan mucho más efectivos estos recursos cuando se trabaja con presupuestos bajos.

El film, además de resultar una lograda y sangrienta comedia, también trata temas como el empoderamiento femenino, pero sobretodo tiene un subtexto social, desarrollado mediante la no muy sutil alegoría de hacer que los satanistas sean todos ricos y poderosos, pertenecientes a una clase privilegiada. Por eso los discursos satánicos que suelta Danica Ross son muy parecidos a los discursos de coaching empresarial habituales en las grandes empresas.

Fantásticas interpretaciones, divertidos diálogos, más el ligero ritmo que imprime Stardust al film se suman para convertir Satanic Panic en una experiencia memorable. Os recomiendo celebrar Satán con esta película.


1 oct. 2019

Segunda oportunidad: Un San Valentín de muerte

 
La primera vez que vi Un San Valentín de muerte (Valentine, Jamie Blanks, 2001) no me gustó nada. Estrenada hacia el final de la segunda oleada slasher, iniciada con Scream: Vigila quién llama (Scream, Wes Craven, 1996), no parecía aportar nada nuevo y, además, el género daba muestras de cansancio, quemado muy rápidamente. Tampoco ayudó que se revelara la identidad del asesino en internet antes de que se estrenara en cines. Durante mucho tiempo, me pareció una película mediocre.

Saltamos a finales del 2018, cuando Scream Factory saca a la venta una edición coleccionista de Leyenda urbana (Urban Legend, Jamie Blanks, 1998). Siempre me gustó Leyenda urbana (y ahora descubro que nunca le he dedicado un artículo, sino menciones, debería remediarlo), así que disfruté enormemente con la cargada edición de Scream Factory. Al terminar, decidí ver de nuevo Valentine, la segunda película que dirigió Jamie Blanks tras Leyenda urbana, ya que no la había visto desde que se estrenó en cines. Antes, por simple curiosidad, leí la novela de Tom Savage en que supuestamente se basa.

Y digo "supuestamente" porque, en realidad, de la novela solo se tomó el título, el concepto y el giro final. El libro de Savage es un thriller, bastante entretenido, en el que somos testigos de cómo el asesino ejerce su venganza sobre la protagonista, mientras la observa desde un apartamento en el edificio de enfrente al edificio en que vive la sufrida protagonista. Para la película se decidió convertir la historia de un psicópata que decide vengarse de unas mujeres en el día de San Valentín en un puro slasher.

Tengo muy claro que en su momento no supe apreciar la película correctamente. Puede que ahora tenga una mente más abierta y haya adquirido algo de sofisticación, lo que haya contribuido a que, en esta segunda vez, disfrutara enormemente con Valentine. Dirigida en un estilo más clásico que los contemporáneos de su época, tiene unos toques de comedia que ahora sí me hicieron reír y supe apreciar mejor cómo construye el suspense, sin tantos destellos editoriales ni jump scares como era habitual entonces.

Por supuesto, las actrices protagonistas también tienen su peso en esta nueva apreciación. En particular Marley Shelton, a la que no recordaba cuando la volví a ver luego en Sin City: Ciudad del pecado (Sin City, Robert Rodriguez, 2005) y en Planet Terror (Robert Rodriguez, 2007), como la Final Girl. Pero quién más sale ganando es Denise Richards, no muy popular por sus habilidades como actriz, que aquí brilla como Paige Prescott. Otro factor en esta nueva apreciación: cuando se estrenó la vi doblada, algo que jamás haría hoy día, lo que influye en cómo recibí las interpretaciones y los diálogos.

Soy el primero en admitir que el argumento de Valentine no es muy original. Grupo de personajes perseguidos por enmascarado a causa de pecados del pasado se podría aplicar a la mayoría de títulos del género. Pero la manera en que representa a sus protagonistas, la manera en que equilibra la comedia y el terror y la manera en que intenta ser un film más "adulto" que el típico teen slasher, realmente resonaron conmigo en el presente. Lo suficiente para hacerme con la nueva edición que editó Scream Factory a principios de año. Si la viste en su momento y no te gustó, te animo a darle una nueva oportunidad como hice yo. Si no la has visto todavía, la recomiendo si eres fan del género.