22 jun. 2017

Colossal

Este viernes se estrena en cines Colossal (2016) de Nacho Vigalondo y ya podéis leer mi crítica de este film en Underbrain Mgz, clicando aquí:


Hacía tiempo que no veía una película de Vigalondo que me gustase y por lo menos he podido decir algunas cosas buenas de esta.


20 jun. 2017

The Evil Within

 
Al principio, la única razón por la que me interesó The Evil Within (Andrew Getty, 2017) fue la bizarra manera en que fue creada. Tras haber visto la película, queda claro que solo hay una cosa más demencial que la forma en que fue hecha: el delirante resultado final.

Andrew Getty era el heredero de una poderosa familia del mundo del petróleo. Getty decidió invertir su fortuna personal en escribir, dirigir y producir una película de terror inspirado en las pesadillas que tenía a menudo, lo que eventualmente lo llevaría a la ruina. Sin ninguna experiencia ni preparación, en 2002 empezó a rodar. Luego el rodaje se detuvo. Y volvió a empezar. Y se detuvo. Y volvió a empezar. Y así, con conflictos continuos con reparto y equipo que significaron continuas sustituciones (del reparto, solo Frederick Koehler y Michael Berryman estuvieron en todos los distintos rodajes), el rodaje se alargó cinco años. Y entonces empezó la posproducción.

Getty estaba obsesionado con crear sus propios trucajes de cámara y efectos especiales en vivo, para ello convirtió su mansión en un estudio. Encerrado, se dedicó con enfermizo perfeccionismo a trabajar en su creación. Este obsesivo trabajo fue en paralelo con su adicción a la metaenfetamina, posiblemente inspiradora de muchas de las imágenes que aparecen en la película, lo que lo llevó a una muerte prematura en el 2015, cuando tenía 47 años. El productor Michael Luceri, decidió darle los pocos toques finales que le quedaban a la película para luego distribuirla en los diversos sistemas domésticos actuales. Así, el film finalmente vio la luz el 2017.

Tras 15 años de producción, ¿cuál es el resultado final? Un film extraño y único, producto de las manías y obsesiones de una persona, sin que ningún estudio interviniera para darle sentido a la locura. En pocas palabras, The Evil Within es el Glen or Glenda del siglo XXI.

El argumento es bastante típico: Dennis (Frederick Koehler) es un hombre con discapacidad mental que se convierte en un asesino en serio azuzado por un demonio (Michael Berryman) que le acosa en las pesadillas que tiene a menudo. Y el desarrollo de este argumento es el que te esperarías de alguien amateur sin ningún tipo de experiencia: personajes van y vienen sin motivo, malos diálogos, desarrollo torpe...

Pero, al mismo tiempo, es este desarrollo amateur, no olvidemos: de alguien aficionado a las sustancias ilegales, lo que hace de este un film inolvidable por su metraje lleno de escenas oníricas y surrealistas que se te quedan grabadas en la memoria. En especial por la dedicación de Getty en desarrollar sus propios efectos y trucajes de cámara. Las escenas banales son un respiro, después de experimentar las pesadillas que el film lanza al espectador. La secuencia inicial solo la podría haber firmado David Lynch.

Así, The Evil Within es un film fascinante no por su calidad objetiva cinematográfica, sino por la ventana que nos ofrece a la locura y las obsesiones de su autor. Como el mencionado clásico de Ed Wood, este es un film que está más allá de la simple calificación bueno/mediocre/malo, ya que parece realizado en otro planeta. Toda una experiencia.


15 jun. 2017

Pulse (Kairo) (Kairo)

 
Es posible que los lectores más jóvenes desconozcan el gran impacto que supuso el estreno de The Ring (El círculo) (Ringu, Hideo Nakata, 1998) en las salas de cine. Esta perturbadora e inquietante película fue la precursora de una oleada de películas de terror japonesas, género conocido también como J-Horror, tras años de inexistente distribución de cine de género japonés. Y me refiero distribución a nivel mayoritario: claro que en festivales se veía cine japonés y que los aficionados podían encontrar de vez en cuando alguna película de terror japonesa editada en vídeo, pero tras el estreno y éxito de The Ring, las películas de terror japonesas llenaron las salas de cine, muchas veces acompañadas de los inevitables remakes americanos que nunca alcanzaban el nivel de inquietud y miedo de los originales. De esta oleada de películas de terror japonesas, una de las que mejor se ha conservado y sigue siendo interesante es Pulse (Kairo) (Kairo, Kiyoshi Kurosawa, 2001).

Escrita también por Kiyoshi Kurosawa, Kairo nos cuenta una historia de terror que, en cierto modo, se adelantó en el tiempo en el efecto que tendría internet en la sociedad. El argumento gira en torno a un grupo de personas que descubre una extraña página web que les pregunta si quieren conocer a un fantasma. Extrañas presencias y sucesos empiezan a tener lugar al mismo tiempo que empieza a haber un gran número de desapariciones.

Kurosawa, director también de Cure (1997), utiliza los fantasmas tanto de forma literal como alegórica. El film habla sobre la soledad y el aislamiento, cosas que se verán magnificadas con la llegada de internet y, sobretodo, las redes sociales. Por ello, algunos de sus fantasmas no son gente llegada del más allá, sino personas que se han caído por las grietas sociales, olvidadas por el mundo. Pero esto es un film de terror, así que también hay presencias sobrenaturales acechando a los protagonistas.

Como es la norma en este tipo de películas, la atmósfera que crea de miedo e inquietud es realmente fantástica, lograda no solo por los encuadres y la fotografía, también con la banda sonora y el diseño de sonido (que prácticamente desaparece en la pobre versión doblada). Este estilo de terror japonés, en contraste con el más brutal y sangriento que hasta entonces era más conocido, logra crear inquietud con los recursos más sencillos y simples. Al menos en apariencia, ya que aunque parece bastante simple, es obvio que solo los japoneses saben crear este tipo de inquietud minimalista si tenemos en cuenta las fotocopias americanas.

Kairo vista hoy día sigue siendo perturbadora y capaz de dar miedo. Por ello, la mejor y peor manera de verla es solo en una casa vacía en mitad de la noche. Si os atrevéis, claro.


12 jun. 2017

Batman: El regreso de los cruzados enmascarados (Batman: Return of the Caped Crusaders)


Mientras preparaba este artículo me enteré de la muerte de Adam West, poco después de haber visto su penúltima interpretación dando voz a Batman, retomando el personaje que hiciera popular en la inolvidable serie de los 60, en la cinta de animación Batman: El regreso de los cruzados enmascarados (Batman: Return of the Caped Crusaders, Rick Morales, 2016).

Bruce Wayne (voz de Adam West) y su pupilo Dick Grayson (voz de Burt Ward) están disfrutando de una rara ocasión para relajarse viendo la televisión cuando descubren que sus peores enemigos se han aliado: Joker (voz de Jeff Bergman), el Pingüino (voz de William Salyers), Enigma (voz de Wally Wingert) y Catwoman (Julie Newmar) irrumpen en un programa de televisión dispuestos a hacerse con la ciudad. Por supuesto, Bruce y Dick adoptan sus identidades como Batman y Robin y se lo impiden pero no antes de que Batman se vea afectado por una extraña poción. Ahora, Batman se ha convertido en el mayor villano de la historia de Gotham. Pero, si Batman se ha vuelto malvado, ¿podrá Robin salvar la ciudad?

Esta película recupera el estilo absurdo y paródico de la serie de los 60, sin olvidar las aliteraciones en los diálogos, recreándolo a la perfección. Al tratarse de una cinta de animación de corta duración (78 minutos), no sufre los problemas de ritmo que tenía en algunos momentos Batman: La película (Batman, Leslie H. Martinson, 1966) y mantiene el ritmo frenético de la serie. Otra ventaja de ser una cinta animada es que puede llevar su absurdo mucho más lejos de lo que jamás pudieron en los 60.

Durante los 80 y parte de los 90, donde se reivindicaba lo serio y oscuro, la serie sufrió de cierto esnobismo por parte de aficionados horrorizados por esta serie que convertía a Batman en un divertido delirio camp. Por suerte, esta fase forma parte del pasado y la serie es hoy admirada y convertida en objeto de culto. Después de ser recuperada en una colección de cómics, se decidió producir una película animada que iba a ser la primera de varias entregas. West murió habiendo grabado la voz de la siguiente, Batman vs. Two-Face (Rick Morales, 2017), pero qué sucederá a partir de ahora es un misterio, aunque es posible que simplemente busquen un buen imitador.

Batman: El regreso de los cruzados enmascarados es casi obligada para los fans de la serie de los 60. Es muy divertida y capta a la perfección el gran teatro del absurdo que era la serie original. Resulta casi un alivio poder disfrutar sin prejuicios de este absurdo Batman después de tantas películas en las que se esforzaban en ofrecer algo muy, muy oscuro y realista.

9 jun. 2017

Despedazator (Slime City)

 
Despedazator (Slime City, Greg Lamberson, 1988) es una cult movie que entró en mi radar por su conexión con dos películas, para mí, clásicas: Violencia en Manhattan (Street Trash, J. Michael Muro, 1987) y la genial Brain Damage (Frank Henenlotter, 1988). Las tres se rodaron más o menos durante la misma época, en las mismas zonas poco recomendables de Nueva York y compartiendo miembros del equipo de rodaje. Además, las tres comparten la misma filosofía cinematográfica que se apartaba de los temas y del estilo de películas de género más "normales". Por entonces desconocía que el film de Greg Lamberson tenía un título tan memorable en castellano. Un título que uno tiene la sensación de que no se puede simplemente pronunciar, se ha de gritar: ¡DESPEDAZATOR!

Alex (Robert C. Sabin) se felicita por encontrar un apartamento a buen precio que no parece un cuchitril ni está infestado de cucarachas. Además, tiene unos vecinos bastante "interesantes". Uno de ellos, Roman (Dennis Embry), le invita a cenar. Tras comer un extraño yogur, Alex despierta a la mañana siguiente convertido en una especie de mutante. Desesperado, descubre que tras matar a alguien, su aspecto vuelve a la normalidad. Por lo menos hasta que coma de nuevo el extraño yogur, tremendamente adictivo.

De las tres películas mencionadas al principio, esta es la más típica de serie B. El argumento, cuando se desarrolla en la película, es bastante parecido al de la novela de H. P. Lovecraft El caso de Charles Dexter Ward, aunque introduciendo algunos cambios cosecha del director/guionista. Las interpretaciones son correctas, teniendo en cuenta el tipo de film del que estamos hablando, pero las auténticas estrellas son los efectos de maquillaje y gore que protagonizan los momentos álgidos del film.

Son estos efectos los que han hecho que Slime City se convierta en un film de culto, ya que la dirección es bastante plana y la historia resulta muy familiar. A pesar de todo, es una película bastante entretenida y divertida, que se pasa rápido ya que solo dura 80 minutos.



22 años después del estreno de Despedazator, Greg Lamberson escribió y dirigió la secuela Slime City Massacre (2010). Una secuela que es también una precuela.

El film arranca en 1959, en el que la joven Nicole (Brooke Lewis) conoce a Zachary (Robert C. Sabin), que la introduce en su grupo. En el presente, una bomba nuclear ha estallado en la ciudad y de ahí saltamos al futuro, en el que la parte destruida de la ciudad (la Slime City del título original) es habitada por vagabundos y fugitivos de la ley. Allí llegan Alexa (Jennifer Bihl) y Cory (Kealan Patrick Burke) en busca de refugio, pero lo que encontrarán es cierto extraño yogur acompañado de cierto extraño vino.

Hay que reconocer el esfuerzo de Lamberson por ofrecer algo que no fuera simplemente una repetición de su film de culto. Las partes ambientadas en el pasado, que aparecen en blanco y negro, nos relatan cómo se creó la situación que enlaza con Slime City (contar con el mismo actor que interpretó a Alex para hacer de Zachary es todo un acierto en este sentido), sirven como precuela, pero también dan contexto a aquellos que se acerquen a Slime City Massacre sin haber visto la primera entrega. Las partes ambientadas en el futuro le dan un divertido toque posapocalíptico, que también encaja con un tono en el que está más presente la comedia. Este cambio, además de añadirle toques bastante divertidos, hace también que haya más acción (y hablando de toques divertidos, en algunas escenas podréis ver escrito en una madera el título castellano del primer film).

Aunque tiene mucho mérito la manera en que el director enfocó la secuela, es una lástima que no todo siga la misma dirección. Si bien el film está lleno de escenas gore y efectos grumosos, el añadido de efectos digitales bastante cutres le quita algo de efectividad al conjunto. De todos modos, si os gustó la primera, esta segunda entrega puede que también os divierta.


7 jun. 2017

Blame!


Blame! (Hiroyuki Seshita, 2017) es una producción original de Netflix que adapta el clásico manga cyberpunk homónimo de Tsutomu Nihei.

Nos encontramos en un muy lejano futuro. La Tierra se ha convertido en una masiva ciudad que crece sin control, de forma autónoma. La ciudad considera a los seres humanos parásitos que han de ser eliminados, así que los pocos que quedan sobreviven en una continua lucha contra los androides que quieren matarlos a todos. Al refugio de uno de estos sufridos grupos de supervivientes llega Killy (voz de Takahiro Sakurai), un vagabundo que atraviesa la ciudad en busca de un humano con genes de Red Terminal, lo que podría ayudar a detener a la ciudad. Su aparición precipitará la lucha definitiva entre estos supervivientes y las máquinas.

El manga de Nihei me fascinó por su enfoque cyberpunk que le daba un toque de originalidad al clásico tema de "la rebelión de las máquinas". El protagonista del manga es Killy, al cual seguimos en su búsqueda atravesando nivel tras nivel de la ciudad (que se insinúa es posible que llegue más allá de la luna e incluso de Júpiter). El film, en cambio, adopta una perspectiva diferente. Si el cyberpunk clásico utilizaba argumentos y situaciones de la novela negra pero en un ambiente futurista, en este caso lo hace con el western. Killy sigue siendo el protagonista pero se nos cuenta la historia con una estructura que recuerda a westerns clásicos y también Mad Max 2, el guerrero de la carretera (Mad Max 2, George Miller, 1981). Es decir, se nos presenta el pueblo protagonista, luchando por conseguir comida, y luego la llegada de Killy, el extraño vagabundo que les ayudará.

El sencillo argumento ayuda a introducir al espectador que desconozca el material de origen en este extraño, oscuro y peligroso mundo. Por tanto, se pude disfrutar de la película como una cinta de ciencia ficción y acción sin necesidad de haber leído el manga. Pero si no te gusta la ciencia ficción y películas como Matrix (The Matrix, Lana y Lilly Wachowski, 1999) te parecen aburridas, posiblemente tampoco te entusiasme este film.

Por mi parte, me pareció una película estupenda. Captura el espíritu cyberpunk de la obra original a la perfección y las escenas de acción están cargadas de tensión y emoción. Muy recomendada.


6 jun. 2017

American Pastoral

 
Ya se ha publicado mi crítica de American Pastoral (Ewan McGregor, 2016) en Underbrain Mgz, la podéis leer clicando aquí:


Un film correcto que podría haber llegado más lejos con un director con más experiencia.


5 jun. 2017

The Rocky Horror Picture Show: Let's Do the Time Warp Again

 
La vida está llena de amargas decepciones. The Rocky Horror Picture Show: Let's Do the Time Warp Again (Kenny Ortega, 2016) es solo otra más.

Me convertí en fan de The Rocky Horror Picture Show (Jim Sharman, 1975) cuando tenía unos 15 años, época en que vi la película por primera vez. Sin embargo, ser fan de la película no me ha impedido ver que, cinematográficamente hablando, la secuela Shock Treatment (Jim Sharman, 1981) es superior y que, musicalmente hablando, la mejor interpretación de las canciones es la que aparece en el álbum de 1974 The Rocky Horror Show: Original Roxy Cast, llevado a cabo por el reparto que interpretó la obra por primera vez en Estados Unidos. Así que cuando se anunció una versión televisiva de RHPS después del éxito de Grease Live! (Thomas Kail, Alex Rudzinski, 2016), me pareció una gran noticia.

Grease Live! y otras emisiones del mismo estilo, como Harispray Live! (Kenny Leon, Alex Rudzinski, 2016), me parecieron fantásticas porque eran interpretaciones en directo de las obras de teatro originales. Eso quiere decir que incluían escenas y canciones que no aparecen en las versiones cinematográficas de esas mismas obras. Y yo pensé que esta nueva RHPS iba a ser algo parecido, como la estupenda versión que se había hecho en Londres en 2015. Sin embargo, esta nueva versión lo único que hace es volver a filmar el guion de la película: sin los diálogos de Rocky, con la versión recortada de Over At The Frankenstein Place y sin Once In A While (añadida luego en la versión extendida en DVD). Musicalmente tampoco añade nada, ya que se aleja del estilo más roquero presente en las últimas versiones teatrales de la obra para seguir un estilo más pop-rock, énfasis en el pop.
 
La única innovación que añade es que se convierte en una película-dentro-de-una-película, ya que se incorpora la participación de una serie de espectadores (extras y actores) que quiere representar el tipo de interacción entre la audiencia y el film original en las salas de cine. Pero lo que en una sala de cine en vivo resulta divertido, verlo añadido artificialmente a la película resulta simplemente molesto.
 
Si a todo ello le añadimos un reparto que no está muy inspirado, el resultado final es una innecesaria película que no añade nada al legado de RHPS. Ya he mencionado que existe una versión extendida en DVD, pero, tras verla en VOD en Movistar+, lo cierto es que no me han quedado ganas de comprarla. Repito lo dicho al principio: una gran decepción.
 

1 jun. 2017

Muérete, bonita (Drop Dead Gorgeous)

 
Es una lástima que muchos escojan ignorar esta película basándose en el póster y el título. Una lástima y un error porque Muérete, bonita (Drop Dead Gorgeous, Michael Patrick Jann, 1999) es una fantástica comedia negra, narrada en mismo estilo que las divertidísimas This Is Spinal Tap (Rob Reiner, 1984) y Mascots (Christopher Guest, 2016).

El film adopta la forma de un falso documental que narra un concurso de belleza adolescente en un pequeño pueblo americano. Un concurso por el que algunas están dispuestas a matar para conseguir la corona. Para dar vida a las protagonistas tenemos a actrices populares en los 90 como Kirstie Alley, Ellen Barkin, Kirsten Dunst y Denise Richards, pero también actrices que entonces empezaban y que hoy son populares como la trágicamente desaparecida Brittany Murphy y una debutante Amy Adams. Además de secundarias de lujo como Allison Janney y Mindy Starling.

Para mostrar el absurdo mundo de las misses adolescentes el film utiliza un humor más negro que el petróleo. No solo las diversas muertes y las siguientes reacciones resultan muy divertidas, también tiene toques tan macabros como divertidos al presentar a la anterior ganadora, ahora ingresada en un hospital por anorexia, o como se le funde una lata de cerveza en la mano al personaje que interpreta Ellen Barkin tras sobrevivir a una explosión.

En el momento de su estreno el film fue un fracaso. Además de un póster poco inspirado, el tráiler tampoco es que resulte muy atractivo ni da una idea de lo corrosiva que es esta película, de hecho ofrece un argumento algo distinto al que realmente nos encontramos en la película. Por suerte, el boca a oreja la ha mantenido viva y está siendo continuamente descubierta y disfrutada (como espero que hagan muchas personas tras leer esto). En Drop Dead Gorgeous se ridiculiza el mundo de los concursos de belleza, pero también a los fanáticos de las armas, a los fanáticos religiosos, al patriotismo desaforado...

Es una película cuyo humor negro y corrosivo no falla en hacerme reír de principio a fin, muchas veces con sonoras carcajadas como las que provoca un número con la aparición especial de un particular Jesucristo. Por ello la recomiendo sin reservas, especialmente si os gustaron las mencionadas This Is Spinal Tap y Mascots.


30 may. 2017

Alien: Covenant (La novela)

 
Tras el pase de prensa de Alien: Covenant (Ridley Scott, 2017), lo primero que hice al llegar a casa fue entrar en Book Depository y comprar la novelización de la película escrita por Alan Dean Foster. Foster es todo un experto en novelizaciones y escribió también Alien, Aliens y Alien 3, además de tener a punto una novela que cuenta lo sucedido entre Prometheus (Ridley Scott, 2012) y Alien: Covenant.

El principal interés que tienen las novelizaciones es que normalmente se basan en versiones anteriores al guion que se acaba usando durante el rodaje y que, para alcanzar el largo de una novela, utilizan mucho material eliminado en el montaje final de la película. En el caso de Alien: Covenant, su principal interés radica en este último aspecto. Se extienden y se incluyen escenas eliminadas, aunque me llamó la atención que no se incluye en el texto ninguno de los prólogos que se pusieron en YouTube. Entiendo que, al escribir una novela que se centra en lo que sucede a partir del final de Prometheus se decidiera a no incluir esa escena en la novela, pero en el caso del prólogo centrado en presentar a la tripulación del Covenant me sorprendió que no se incluyera, ya que parecía una escena eliminada de la película. Por supuesto, en una novela puedes incluir la misma información que aparece en ese prólogo de otras formas.

De entre los detalles que aparecen en la novela y no en la película hay algunos curiosos como los daños que se inflingen los androides son mucho más destructivos y luego se autoreparan. Pero el más interesante es que la novela tiene un final algo distinto al de la película. Atención SPOILER: Mientras que en la película Daniels averigua al final que en realidad David es el androide que ha sobrevivido, en la novela no lo sabe, solo se revela a los lectores.

Si sois fans de la saga y os gustó Alien: Covenant, este libro resulta en una lectura interesante y entretenida. Aquellos que no estén interesados en el género o en esta saga de películas, no encontrarán muchos atractivos en su lectura.


29 may. 2017

The Void


En el pasado Festival de Sitges, el del 2016 para los lectores del futuro, The Void (Jeremy Gillespie, Steven Kostanski, 2016) fue una de las películas más anticipadas debido a las reacciones generadas por su paso en distintos festivales. Y cada vez que la veo, me parece que esa reputación está más que merecida. Si todavía no os habéis decidido a sumergiros en esta pesadilla, dejadme que intente convenceros.

Mientras se encuentra de patrulla una noche, el policía Daniel Carter (Aaron Poole) se encuentra con un hombre misterioso que parece herido de gravedad. Carter decide llevarlo a un hospital, pero la única opción es un hospital que está cerrando y con apenas personal, en el que también trabaja su mujer Allison (Kathleen Munroe). Muy pronto, extraños sucesos empiezan a tener lugar y el hospital se ve acosado por un extraño grupo de personas que parece pertenecer a una especie de culto. Y por extrañas criaturas. Y las cosas no hacen más que empeorar.

La pareja de directores formada por Jeremy Gillespie y Steven Kostanski era más conocida por sus incursiones en la parodia y la comedia con títulod como Father's Day (2011) o Manborg (2011), así que tal vez resulte sorprendente este giro hacia el puro terror cósmico. Pero, al igual que sus anteriores trabajos, esta película desprende amor por el género y los directores no ocultan sus influencias. La más evidente, está claro, es la obra de H. P. Lovecraft, pero también hay diversos guiños a clásicos como El más allá (...E tu vivrai nel terrore! L'aldilà, Lucio Fulci, 1981) y El príncipe de las tinieblas (Prince of Darkness, John Carpenter, 1987). De hecho, la influencia de John Carpenter se nota también en el inicio y el planteamiento que recuerdan al de Asalto en la comisaría del distrito 13 (Assault on Precinct 13, John Carpenter, 1976), cambiando la comisaría por un hospital (he escrito esto antes de oír el audiocomentario que hacen los directores, espero haber acertado).

Pero aunque, como es común en proyectos financiados en parte por crowdfunding, se expresa la pasión por el género y la reivindicación del cine de terror de los 80 con guiños, referencias y elaborados efectos especiales; eso no quiere decir que The Void sea un simple ejercicio de nostalgia sin personalidad (si así fuera no estaría escribiendo esto, para empezar). Esta película tiene una personalidad propia, con una rica mitología detrás que se va descubriendo a medida que avanza la trama. De hecho, uno de los elementos con los que más disfruté viendo este film es la manera en que vamos descubriendo todo al mismo tiempo que los protagonistas, sin saber ni entender al principio qué es lo que está pasando.

Otro gran acierto del film a destacar es la atmósfera inquietante que logra crear, atrapando al espectador en la misma pesadilla que sufren los protagonistas. Además, se nos ofrece una gran cantidad de momentos e imágenes perturbadoras que harán las delicias de los aficionados al terror cósmico y tentacular.

Estoy pensando que la próxima vez que vea esta película sea en sesión triple acompañada de El más allá y El príncipe de las tinieblas, aunque me preocupa que al hacerlo sea posible que se abra un agujero dimensional que provoque el fin del mundo (cosa que no deseo que pase por lo menos hasta que haya concluido la nueva Twin Peaks). En todo caso, los amantes del terror no deberían perderse The Void.


25 may. 2017

Te odiarás si te pierdes esta peli

 
A veces tengo la sensación de que seguir con este blog es un mandato divino. Que mi misión en la Tierra es compartir con los demás joyas como esta: Urufu gai: Moero ôkami-otoko (Kazuhiko Yamaguchi, 1975), una película japonesa inédita durante demasiado tiempo en esta parte del mundo, que acaba de ser editada en Blu-ray con el título Wolf Guy por Arrow Video.
 
Esta obra maestra está protagonizada por Shin'ichi Chiba, más conocido entre nosotros como Sonny Chiba. Chiba es Akira Inugami, el último superviviente de un clan de licántropos, que se dedica a vagar por Japón esperando que llegue el momento de vengar a su familia. El momento llegará cuando Inugami se vea envuelto en la investigación de unos extraños asesinatos de yakuzas, perpetrados al parecer por un tigre fantasma. Su implicación en este asunto provocará que Inugami se vea perseguido por una especie de CIA japonesa y viva todo un reguero de situaciones tan peligrosas como delirantes.
 
Wolf Guy se basa en el manga de Kazumasa Hirai. Estar basado en un manga puede que explique una de las características que más me ha llamado la atención de este film: su imposible mezcla de géneros. Arranca como lo que parece una película de  yakuzas, luego se transforma en una especie de thriller de espías para transformarse una vez más en una clásica narración de sangrienta venganza. En los primeros quince minutos de este film pasan más cosas que en muchas películas de dos horas.
 
El personaje al que da vida Chiba es un licántropo, un tío lobo como dice la traducción al inglés, pero no esperéis encontraros transformaciones de hombre a lobo en la película. El director Kazuhiko Yamaguchi, consciente de las limitaciones del presupuesto, decidió prescindir de complicadas transformaciones. En lugar de ello, lo que le sucede a Inugami es que adquiere una fuerza sobrehumana y se hace invulnerable, habilidades que usa para masacrar a sus enemigos, como Lobezno cuando le da un pronto. La decisión de Yamaguchi fue todo un acierto, ya que el film resulta tan trepidante, entretenido y absorbente que ni siquiera me di cuenta de que el tío lobo del título no se transformaba en lobo, mientras que una transformación cutre puede que sí me hubiese sacado de la película. Por otro lado, el personaje de Chiba tiene más amoríos que James Bond, cada giro en la historia se ve acompañado de una nueva partenaire femenina.
 
El ritmo frenético de la historia y la acción se ven redondeados por una banda sonora que mezcla funk y rock al más puro estilo setentero, número musical incluido, lo que acaba de redondear esta fantástica película. Un film de culto que engancha de principio a fin. Como ya he dicho: te odiarás a ti mismo/a si te pierdes esta joya.
 
 

19 may. 2017

I Am a Hero

 
A pesar de que durante mucho tiempo fui lector asiduo de manga, cada vez me costaba más encontrar series que me interesaran, hasta que prácticamente dejé de leerlo. I Am a Hero de Kengo Hanazawa fue la serie que me trajo de nuevo al manga. Cuando se empezó a publicar aquí ya escribí un artículo sobre ella para Underbrain Mgz (aquí), de modo que no me extenderé demasiado sobre ella. Baste decir que muchas de las cosas por las que me gusta leerlo también las encontré en su adaptación cinematográfica: I Am a Hero (2015) de Shinsuke Sato.

I Am a Hero cuenta la historia de Hideo Suzuki (Yô Ôizumi), un dibujante de manga mediocre cuya vida da un giro de 180º cuando una extraña epidemia se empieza a extender por Japón. Se trata de un virus que transforma a las personas en muertos vivientes sedientos de sangre. Hideo ve que ahora tiene la oportunidad de convertirse en el tipo de héroe que siempre ha soñado ser, sobretodo cuando se impone la tarea de proteger a la joven Hiromi (Kasumi Arimura). Lo que no será fácil en este nuevo mundo.

Así explicada, esta película no parece muy diferente de otras películas de zombi que se han estrenado en nuestras pantallas. Pero realmente lo es, por lo menos para alguien aburrido ya de las recientes y repetitivas películas zombis que han ofrecido los cineastas occidentales. Sato, director también de la adaptación de Gantz, se mantiene muy fiel al manga en lo que importa: el tono y los personajes. Cuando la película se puso en marcha, el manga todavía no había finalizado, así que se decidió adaptar una parte (además, su extensión no hace posible meterlo todo en una sola película). Teniendo esto en cuenta, también es bastante fiel trasladando momentos del manga directamente a la pantalla.

El director le imprime a I Am a Hero un ritmo frenético y trepidante, en particular en la fantástica escena de pánico en Tokyo, sabiendo cuando darle un respiro al espectador y hacer interesante el desarrollo dramático de los personajes. Como ya hemos mencionado, el film es fiel al tono del manga, así que entre el terror y la acción también hay muy efectivos momentos de comedia. Así, esta es una película que también disfrutarán enormemente aquellos que no han leído el manga y solo quieren ver una entretenida peli de zombis.


17 may. 2017

El hotel del horror (The City of the Dead)

 
He de admitir que no sabía nada de El hotel del horror (The City of the Dead, John Moxey, 1960) hasta que la vi anunciada en la newsletter de Arrow Video. En un impulso me hice con ella y fue todo un acierto, ya que ha resultado ser un deliciosamente inquietante descubrimiento.

Nan Barlow (Venetia Stevenson) se dirige a Whitewood, un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra, por recomendación de su profesor, Alan Driscoll (Christopher Lee), con el objetivo de estudiar la antigua presencia de brujería en la zona. Muy pronto, Nan descubre que la brujería del lugar no forma parte del pasado.

Esta modesta producción se considera históricamente como un precedente de la creación de la Amicus, una productora de películas de terror rival de la Hammer, ya que fue producida, entre otros, por Milton Subotsky y Max Rosenberg, creadores de esta mítica compañía. Subotsky ideó la historia que luego convertiría en guion George Baxt. Además de este apunte histórico, a los espectadores actuales les llamará la atención dos cosas: un inicio que recuerda a La máscara del demonio (La maschera del demonio, Mario Bava, 1960) y algunos giros que recuerdan a Psicosis (Psycho, Alfred Hitchcock, 1960).

Sin embargo, estas coincidencias son justo eso: coincidencias. La máscara del demonio y The City of the Dead fueron coincidentes en el tiempo y no era posible que los realizadores de una vieran la otra y se inspiraran. Las coincidencias con Psicosis llaman aún más la atención, porque The City of the Dead se empezó a rodar ANTES que Psicosis (y el libro tiene una estructura distinta a la de la película). Además, The City of the Dead no se estrenó en Estados Unidos hasta 1963, recortada y con el horrible título Horror Hotel (imagino que de aquí sale el igualmente pésimo y absurdo título castellano), siendo injustamente acusada de ser una copia de Psicosis. Estas coincidencias se originan por ciertos recursos narrativos semejantes pero con distintos objetivos. En el caso de City of the Dead, para aumentar la sensación de amenaza y terror, de inminente catástrofe (un truco que Joss Whedon ha usado a menudo).

Dejando de lado estas coincidencias, The City of the Dead es un modesto pero fantástico filme de terror, que basa su efectividad en una opresiva e inquietante atmósfera de toques lovecraftianos. Moxell nos sumerge en un perturbador pueblo rodeado de una omnipresente niebla, en el que continuamente nos encontramos bajo el escrutinio de sus misteriosos habitantes. Esta atmósfera contribuye en gran parte a la efectividad de la película, aunque los aficionados al terror más habituados a la sangre y la acción puede que la encuentren floja. Personalmente, yo disfruto enormemente con una buena y clásica película de terror si sabe crear una atmósfera absorbente como la que encontramos en esta película. Todo un clásico a descubrir.


16 may. 2017

El caso Sloane (Miss Sloane)


Se acaba de publicar mi crítica de El caso Sloane (Miss Sloane, John Madden, 2016) en Underbrain Mgz. A vuestra disposición clicando aquí:


Un entretenido thriller político que gustará especialmente a los aficionados al género.


11 may. 2017

Alien: Covenant


Ya podéis leer mi crítica de Alien: Covenant (Ridley Scott, 2017) que he escrito para Underbrain Mgz, con gran alegría, clicando aquí:


Después de leerla podéis salir a celebrar por las calles que Ridley Scott está on fire en su regreso a esta mítica franquicia. No sé si influyó el hecho de que el pase de prensa se hizo en una espectacular sala de cine, una sala Dolby, que te metía de lleno en esta pesadilla, pero esta nueva entrega me gustó incluso más que Prometheus (Ridley Scott, 2012). Id a verla, sin pensarlo.

Otros artículos sobre Alien en el blog:



5 may. 2017

Segunda oportunidad: Psicosis III

 
Oscuridad total. De repente, se oye una voz gritar "¡NO HAY DIOS!". Y así empieza Psicosis III (Psycho III, Anthony Perkins, 1986).
 
Durante mucho tiempo consideré que Psicosis II: El regreso de Norman (Psycho II, Richard Franklin, 1983) era la única secuela de Piscosis (Psycho, Alfred Hitchcock, 1960) que valía la pena. Psicosis IV: El comienzo (Psycho IV: The Beginning, Mick Garris, 1990) siempre me pareció mediocre y sin interés y Psicosis III algo aburrida a pesar de su prometedor comienzo. Sin embargo, esta opinión se vio rápidamente alterada cuando no hace mucho revisité la franquicia. Bueno, en realidad solo cambió en lo que respecta Psicosis III, Psicosis IV me sigue pareciendo mediocre y sin interés.

Vi por primera vez Psicosis III justo después de ver Psicosis II, que me pareció genial. No esperaba que esta tercera entrega, que arranca poco después de lo sucedido en el film de Richard Franklin, me gustara de la misma manera, pero esperaba algo del mismo estilo, con la curiosidad añadida de tener al propio Anthony Perkins como director. Pero Psicosis III es un film muy distinto a lo que me esperaba (un simple relato con Norman Bates matando más huéspedes de su motel) con interesantes elementos psicológicos y buenas dosis de humor negro, aunque no supe reconocer estas virtudes en su momento. Ahora estoy convencido de que es una de esas películas que has de ver más de una vez para empezar a apreciar, supongo que porque es lo que me pasó a mí: la primera vez no me acabó de gustar, luego empecé a apreciar la dirección de Perkins y recientemente disfruté con todo el conjunto formado por las interpretaciones, la dirección de Perkins y el guion de Charles Edward Pogue.

Para aquellos que no la hayan visto todavía, el film arranca con Maureen (Diana Scarwid), una monja a punto de suicidarse (es ella la que grita "no hay dios") pero no solo no muere sino que su intento de suicidio acaba con la muerte de otra monja. Deprimida y atormentada, Maureen abandona el convento y empieza a vagar. Primero sus vagabundeos hacen que coincida con Duane (Jeff Fahey), un sórdido personaje que casi la viola. Pero luego la cosa mejora: encuentra refugio en el motel Bates. Donde vuelve a encontrarse con Duane. Norman Bates, por su parte, sigue despachando huéspedes, pero las cosas cambian para él cuando conoce a Maureen. Y con estos personajes, la receta para el desastre y el horror está lista.

Es fácil de explicar porque la dirección de Perkins me sedujo en primer lugar. Perkins hacía poco que había trabajado con Ken Russell en La pasión de China Blue (Crimes of Passion, 1984) y se nota la influencia del director inglés, así como también la influencia del cine europeo, añadiendo a la película un toque giallo. Me llamaron la atención especialmente las brillantes y teatrales transiciones de escena a escena que ideó Perkins.

Me costó más entrar en el guion de Pogue, que presenta una historia que se aparta del terror y el suspense más habitual, que también hay, para explorar el personaje de Norman Bates y, en particular, su conflicto con Madre. Como la primera vez que la vi me esperaba algo más habitual, no supe apreciar lo que Pogue había ideado. Supongo que también ha ayudado que estaba preparado para lo que iba a ver y pude entrar más fácilmente en la película.

Por tanto, aunque la cuarta entrega sigue siendo una pérdida de tiempo, recomiendo Psicosis III a todos aquellos que todavía no hayan disfrutado de esta peculiar película. No muy bien vendida en el tráiler, he de añadir.


2 may. 2017

Phantasma V: Ravager (Phantasm: Ravager)

 
Tras una espera muuuy larga, por fin pude ver la última entrega de la genial saga creada por Don Coscarelli. Cuando se anunció por primera vez, me armé de paciencia hasta que salió en Blu-ray. Luego pensé que, ahora que la saga estaba completa, seguramente saldría una caja en Blu-ray con toda la saga, así que me preparé para esperar aún más. Por fin, en enero de 2017 apareció la preorden para la saga, una edición de zona A y otra de zona B (yo opté por la de zona A por los extras, además ya tengo una bola por la antigua edición en DVD de Anchor Bay), así que a esperar un poco más hasta que saliera a la venta. Y luego esperar hasta tener el fin de semana libre para poder ver todas las películas de la serie seguidas. ¿Ha valido la pena tanta espera? FUCK YEAH!

Phantasma V: Ravager (Phantasm: Ravager, David Hartman, 2016) concluye la saga iniciada en 1979 con Phantasma (Phantasm) y lo hace volviendo a los orígenes. Y con ello me refiero tanto a la forma en que fue rodada con pocos medios a lo largo de varios años, como a la estructura del film. De hecho, es una película radicalmente phantasma en la manera en que se presenta, lo que provocará que muchos no tengan ni la más remota idea de lo que está pasando.

El proyecto empezó como una posible webserie que Coscarelli y David Hartman, que tal vez podrían poner en la web oficial de la saga. Sin embargo, a medida que fueron trabajando en ella, por la cantidad y la calidad del material se dieron cuenta de que tenían una película entre manos, que Coscarelli decidió que Hartman dirigiría mientras él ejercía de productor y ambos se encargaban del guion. Contando con el reparto original de vuelta, con un pequeño equipo formado por familia y amigos (que debido a los contactos de ambos son profesionales del mundo cine), Phantasm: Ravager es una obra de amor, nadie trabajó en ella para hacerse rico. Y, a pesar de que en ocasiones la sangre realizada por ordenador y algunos pequeños detalles en alguna escena no resultan muy convincentes, el resultado final es espectacular, no muy diferente de otras producciones de bajo presupuesto realizadas por grandes estudios. Y sin recurrir al crowdfunding, tiene mucho mejor aspecto que otras que sí lo han hecho y contaban con tres veces más dinero como la decepcionante 31 (Rob Zombie, 2016).

La parte más positiva de la forma en que fue realizada esta película, es que los cineastas contaban con total libertad para llevar a cabo su visión. Por ello decía antes que es una película radicalmente phantasma. Lleva hasta el extremo el misterio y la confusión entre realidades de una manera que no se hacía desde la primera entrega. Continuando a partir del final de Phantasma - Apocalipsis (Phantasm IV: Oblivion, Don Coscarelli, 1998), el film arranca con Reggie (Reggie Bannister) deambulando por el desierto buscando a Mike (A. Michael Baldwin), tras su infructuoso intento de dar con el Hombre Alto (Angus Scrimm). A partir de aquí se inicia un viaje lleno de bolas plateadas asesinas, criaturas enanas y otros seres, en el que se mezclan distintas realidades que chocan entre sí, así como también se mezcla lo onírico con lo real. De este modo, escenas en paisajes apocalípticos son seguidas de escenas más tranquilas en una realidad más vulgar.

El film, además, recupera algunos elementos del clásico guion nunca producido que escribió Roger Avary a mediados de los 90, el apocalíptico Phantasm 1999, con otros elementos nuevos, como Reggie en una institución psiquiátrica donde es posible que la historia del Hombre Alto no sea más que una fantasía en la mente enferma de Reggie. ¿O eso quiere que crea el Hombre Alto?

Viajando a través de múltiples realidades, Phantasm: Ravager es la épica conclusión que esperaban los phans de la saga. Una digna despedida del personaje por parte de Angus Scrimm, que, como ya sabéis, falleció poco después de que se estrenara la película. Por lo menos esta es la opinión de este phan que vio el film inmediatamente después de las anteriores cuatro entregas. Esta película me emocionó, me divirtió y me dio todo lo que esperaba de la conclusión de una saga que sigo desde niño.
 

1 may. 2017

La saga de la Torre Oscura

La Torre Oscura aparecerá dentro de poco en las pantallas de todo el mundo. Para todos aquellos interesados en estar preparados para el evento, he escrito un largo artículo repasando toda la saga creada por Stephen King para Underbrain Mgz, que podéis leer aquí:



27 abr. 2017

Dark Waters (Temnye vody)

 
Gracias al DVD y al Blu-ray, muchas películas que habrían quedado injustamente perdidas en la oscuridad han sido salvadas y recuperadas para disfrute de los aficionados. Un ejemplo de ello es esta atmosférica película de terror, rescatada hace unos diez años en DVD por el sello especializado No Shame y que ahora Severin edita en Blu-ray.

Tras la reciente muerte de su padre, Elizabeth (Louise Salter) viaja a una isla para ver un monasterio que su padre ha financiado durante años. Lo que Elizabeth no sabe es que en ese monasterio se llevan a cabo extraños rituales y asesinatos, intentando complacer a la maldad que habita entre sus paredes. Elizabeth no tarda en verse atrapada en las oscuras paredes de este monasterio maldito.

Dark Waters aka Temnye vody (1993) fue una coproducción italo-rusa-inglesa, en la que, visualmente y narrativamente, tiene mayor peso la parte italiana, debido al estilo marcado por su director Mariano Baino. El film cuenta con una atmósfera opresiva y malsana, enfatizada por su ambientación en un corrupto monasterio lleno de goteras, por cuyas paredes el agua fluye constante, como una manifestación del mal que apenas está contenido. Algo que recuerda al estilo de las películas de Pupi Avati, en la que el terror se presenta de forma sutil e insidiosa.

La atmósfera y el estilo narrativo compensan la historia "clásica" que nos presenta, con una fuerte influencia de La sombra sobre Innsmouth de H. P. Lovecraft. Si bien el culto malvado que aparece en Dark Waters resultará familiar al aficionado, no está carente de sus toques originales, como un demente visionario que va pintando lo que sucede en el monasterio, otro guiño a Lovecraft.

El film es lo que se conoce como slow burn. Va desarrollándose lentamente, sumergiendo al espectador en su atmósfera malsana hasta que se acelera al llegar al clímax, que no por ser más o menos esperado resulta menos efectivo. En este sentido, es un film que gustará/interesará al entendido, pero aquel que busque sustos fáciles y despliegue de efectos especiales puede que se lleve una decepción.


26 abr. 2017

Más Suspiria

 
Suspiria (Dario Argento, 1977) es una de mis películas favoritas, por eso le he dedicado varios artículos en el blog. Ahora he escrito un nuevo artículo celebrando el 40º aniversario de este clásico, para Underbrain Mgz, que podéis leer clicando aquí:



25 abr. 2017

El diablo se lleva los muertos a la casa de exorcismo

 
Más de una vez habréis oído eso de "la historia de cómo se hizo esta película es más interesante que la película en sí". Bueno, en el peculiar caso que trata este artículo, eso es cierto y falso al mismo tiempo. Dos películas creadas a partir del mismo material: una obra maestra y una imitación barata de El Exorcista (The Exorcist, William Friedkin, 1973). La genial El diablo se lleva los muertos (Lisa and the Devil, Mario Bava, 1973) y la ridícula The House of Exorcism (Mario Bava bajo el nombre Mickey Lion, 1975).

Tras el éxito de Orgía de sangre (Baron Blood, Mario Bava, 1972), el productor Alfredo Leone le dio carta blanca a Mario Bava para su próxima película como recompensa. Tenía libertad total para hacer lo que quisiera. Consciente de que los días del terror gótico estaban llegando a su fin, ya que el cine de terror estaba evolucionando en los 70 hacia un estilo más realista y visceral, Bava decidió reunir todas sus pasiones estilísticas pasadas en un film que parece más bien una vívida pesadilla. El resultado final fue Lisa and the Devil, un film que era la culminación de su pasión por el terror gótico.

En esta película, Elke Sommer es Lisa Reiner, una turista americana de visita en España. Atraída por una extraña música, se encuentra con Leandro (Telly Savalas), que por alguna razón le resulta inquietante. Desorientada, Lisa se pierde y es perseguida por un hombre (Espartaco Santoni) que actúa como si la conociera, llamándola por otro nombre. Finalmente, Lisa tropieza con un matrimonio de ricos viajeros, Francis y Sophia Lehar (Eduardo Fajardo y Sylva Koscina, respectivamente), esperando que su chófer George (Gabriele Tinti) arregle el coche en el que van. El matrimonio acepta llevar a Lisa, pero el coche se estropea del todo y tienen que parar. Pero se detienen delante de una mansión en la cual Leandro trabaja como mayordomo. Aunque la condesa (Alida Valli) que vive en esa mansión no quiere que se queden, el hijo de la condesa, Max (Alessio Orano), insiste en que lo hagan. Empieza entonces una noche de asesinatos y locura.
 
Bava reúne en esta película todos los fetiches estilísticos aparecidos anteriormente en sus otras películas del género. Aristócratas decadentes, una mansión decrépita que alberga oscuros secretos de familia, alucinaciones, pesadillas, brutales asesinatos... Todo tiene cabida en esta soberbia película que deja de lado la lógica narrativa en favor de una lógica onírica. Como la pobre Elke Sommer, el espectador se ve atrapado en una pesadilla sin fin en la que no se sabe qué es real y qué imaginación. En la película tampoco está ausente el humor, ya que se nota que Bava estaba disfrutando al máximo ofreciendo toda una experiencia al espectador.

Por desgracia, el espectador no vio Lisa and the Devil hasta pasadas décadas. Primero en VHS empezaron a surgir algunas copias del film y luego en DVD y ahora Blu-ray. Para que os hagáis una idea, en Italia, el film no se vio tal y como Bava lo había concebido hasta el año 2004, cuando se editó en DVD. Curiosamente, en 1973 la versión de Bava de esta película sí que se estrenó en España, concretamente en Barcelona, con el título El diablo se lleva los muertos.

Aunque el film fue muy bien recibido en Canes, Leone no encontró distribuidores para la película, tal vez por su naturaleza tan inusual. Y aquellos que estaban interesados no le ofrecían la cantidad de dinero que él pedía. Así que Leone se encontró con una película que todo el mundo le decía que era fantástica pero sin poder distribuirla. Esto coincidió con el fenomenal éxito de El exorcista. Consciente de que se estaban poniendo diversas imitaciones en marcha para aprovechar el éxito del clásico de Friedkin, Leone decidió rodar nuevas escenas y añadirlas a una versión reeditada de Lisa and the Devil. Así nació The House of Exorcism.

En esta versión, Elke Sommer sigue siendo la turista Lisa Reiner, que esta vez cae poseída por el malvado Leandro. Lisa es llevada a un hospital y allí, un preocupado cura, el padre Michael (Robert Alda), empieza a sospechar que Lisa está poseída. Iniciará entonces una lucha contra el demonio dentro de Lisa.

Hay distintas versiones de cómo se hizo The House of Exorcism. Algunos expertos apuntan que Bava se desentendió del proyecto y se negó a formar parte del rodaje de las nuevas escenas. Lamberto Bava asegura que él dirigió estas nuevas escenas, igual que filmó algunas escenas de Lisa and the Devil, en concreto las escenas de cama. Sin embargo, la versión que creo es la más sólida es la que ofrece el productor Alfredo Leone. A Bava no le gustaba filmar escenas de contenido sexual explícito ni con lenguaje vulgar, ya que se sentía incómodo, pero dejaba listos meticulosos storyboards de cada escena. En Lisa and the Devil hay un par de escenas de cama en las que no se ve mucho del cuerpo de las actrices, la cámara corta antes de que se vea nada. Esas mismas escenas aparecen en The House of Exorcism en forma mucho más explícita. Leone cuenta que él dirigió esas escenas, con Lamberto Bava como ayudante, pero lo hizo siguiendo los storyboards de Bava, de modo que no se nota un súbito cambio de estilo. Con las nuevas escenas para The House of Exorcism, principalmente las escenas en el hospital con Sommer soltando barbaridades y vomitando por doquier, se siguió el mismo método: Bava las planeaba, pero eran Leone y Lamberto Bava quienes las ejecutaban. Esta es una de las razones por las que Mario Bava pidió no aparecer acreditado y por ello el inexistente "Mickey Lion" aparece como director.

Como ya podéis intuir por el título, todo el nuevo material rodado para esta versión es una imitación barata del clásico de Friedkin. Llegando a extremos ridículos, como hacer que el padre Michael se pase muchas escenas cubierto de vómito, haciendo imposible tomárselo en serio. Pero la jugada de Leone funcionó y la película fue un éxito de taquilla. Vista hoy día, House of Exorcism resulta buena solamente para reírse de ella, comparada con Lisa and the Devil es claramente inferior.

Bava no tuvo mucho más suerte con su siguiente película. De nuevo, filmó una obra maestra: Cani arrabbiati, rodada en 1974, que no vio la luz hasta unos veinte años después de ser rodada, y lo hizo en una versión reeditada que la destrozaba, con el título Kidnapped, obra de Leone y Lamberto Bava, que aquí se conoció como Semáforo rojo. Por suerte hoy día se pueden disfrutar de ambas películas tal y como Bava las concibió, pero lamentablemente es algo que Bava nunca vio. Tal vez por eso, su última película fue la deslucida Shock (Schock, 1977).

Lisa and the Devil es un film de terror que a ratos adopta la forma de un sueño enfebrecido. Asesinatos, perversiones y pesadillas se dan la mano en este clásico que nos ofreció un maestro del género en plena forma.



21 abr. 2017

La felicidad de los Katakuri (Katakuri-ke no kôfuku)

Si exceptuamos a unos cuantos fanáticos del cine asiático, la mayoría de espectadores occidentales descubrió al director Takashi Miike con la perturbadora Audition (Ôdishon, 1999). Popularidad que se cimentó con Dead or Alive (Dead or Alive: Hanzaisha, 1999), primera entrega de lo que se acabaría convirtiendo en una trilogía. Poco a poco, el intenso ritmo de trabajo de Miike, que ha llegado a dirigir cinco o más películas al año, y la dificultad para que el cine japonés llegue a nuestras pantallas ha hecho que gran parte de su obra quede inédita aquí.

Por suerte, dos de sus mejores películas rodadas en el 2001 llegaron sin dificultad hasta nuestras pantallas. La fantástica orgía de sangre y violencia Ichi the killer (Koroshiya 1) y el film que tratamos hoy La felicidad de los Katakuri (Katakuri-ke no kôfuku). Este segundo, a primera vista, podría parecer antagónico a Ichi the killer, pero lo cierto es que ambos comparten temas tratados a menudo por el director en sus films.

La felicidad de los Katakuri se inicia como un remake de la comedia negra coreana The Quiet family (Choyonghan kajok, 1998) de Jee-won Kim, conocido entre nosotros principalmente por su film Encontré al diablo (Ang-ma-reul bo-at-da, 2010). Del film de Kim se cogen personajes y la trama principal: una familia engañada para comprar un bed & breakfast con la promesa de muchos clientes, ve como nadie pasa para coger una de sus habitaciones. Cuando al fin aparece un cliente, este se suicida, así que la familia decide enterrarlo por miedo a la ruina si se sabe lo sucedido. Se inicia así una serie de macabras circunstancias protagonizadas por una familia que solo quiere disfrutar tranquilamente de su negocio.

Miike decidió, para hacer el film más original y personal y diferenciarlo así del film de Kim,  convertir su versión en un musical, logrando contratar populares estrellas de rock japonesas como actores. Un musical que combina diversos estilos y géneros, llegando incluso a parodiar los horteras videoclips de karaoke. Si esto por si solo ya hacía de este un film peculiar, Miike decidió utilizar claymation en algunas secuencias, pudiendo así realizar las complejas escenas que pedía el guion con el bajo presupuesto a su disposición. El uso de la animación le llevó a incluir al principio una escena que, aunque no parece tener nada que ver con la película ya que no implica a ninguno de sus protagonistas, resume las ideas que quería plasmar el director sobre el ciclo de la vida y la muerte.

Esta mezcla de elementos convierte La felicidad de los Katakuri en un film bizarro y tremendamente divertido. Muy, muy divertido, por lo menos para mí, que me crié con Dr. Slump. Es una lástima que no lleguen más musicales japoneses a nuestras pantallas, si hemos de juzgar por esta películas son psicotrónicos espectáculos llenos de momentos surrealistas. Miike ha dirigido algún musical más, como For Love's Sake (Ai to makoto, 2012), pero sin llegar a las cotas de absurdo de las que hace gala La felicidad de los Katakuri.


18 abr. 2017

John Wick: Pacto de sangre (John Wick: Chapter 2)

 
Ya podéis leer la crítica que con mucho gusto hice de la nueva John Wick: Pacto de sangre (John Wick: Chapter 2, Chad Stahelski, 2017), en Underbrain Mgz:


Una secuela que supera la primera entrega, con más disparos a la cabeza de los que podéis contar. ¡Quiero la tercera ya!


12 abr. 2017

Fast & Furious 8 (The Fate of the Furious)


Ya tenéis a vuestra disposición mi crítica de la nueva Fast & Furious 8 (The Fate of the Furious, F. Gary Gray, 2017) en Underbrain Mgz, clicando aquí:


Por supuesto, si habéis visto las anteriores imagino que ya tenéis pensado verla. A mí me ofreció todo lo que esperaba de una entrega de Fast & Furious y un poco más.


10 abr. 2017

Fast & Furious 7 (Furious Seven)

Calentando motores para el próximo estreno de la octava entrega de la serie, he escrito un artículo sobre la anterior entrega, Fast & Furious 7 (Furious Seven, James Wan, 2015), para Underbrain Mgz que podéis leer clicando aquí:


Es raro encontrarse con una franquicia que empieza a mejorar a partir de su cuarta entrega, pero Fast & Furious es de las pocas que puede presumir de que cada secuela mejora la anterior.


7 abr. 2017

El cuerpo y el látigo (La frusta e il corpo)

 
Hay pocos cineastas que se hayan visto tan beneficiados de la llegada del DVD y el Blu-ray como Mario Bava. Por fin, sus películas pueden verse tal y cómo Bava las había concebido: sin censurar, sin manipular, con su imagen gloriosamente restaurada. Un ejemplo perfecto de ello es El cuerpo y el látigo (La frusta e il corpo, como John M. Old, 1963), un film adelantado a su tiempo que mezcla terror gótico, sadomasoquismo y suspense.

Kurt Menliff (Christopher Lee) regresa al hogar que abandonó con la intención de reclamar su título y su herencia. Nadie de los Menliff se alegra de ver al cruel y malvado Kurt de nuevo entre ellos. Ni su padre, el conde Menliff (Gustavo De Nardo), que desheredó a Kurt; ni su hermano Christian (Tony Kendall), obligado a casarse con Nevenka (Daliah Lavi), la mujer que Kurt abandonó, a pesar de estar enamorado de su prima Katia (Ida Galli). Quien menos se alegra de verlo de vuelta es, comprensiblemente, la criada Giorgia (Harriet White), cuya hija Kurt llevó al suicidio. Nevenka, por su parte, ve el regreso de Kurt de forma algo conflictiva: lo desprecia pero, al mismo tiempo, mantiene con él una relación sadomasoquista: disfruta con placer los latigazos que Kurt le administra gustoso. Pero Kurt no tarda en ser asesinado después de su regreso. Pero ni siquiera algo como la muerte puede mantener la maldad de Kurt a raya.

El guionista Ernesto Gastaldi recibió el encargo, por parte de unos productores, de escribir algo parecido a El péndulo de la muerte (The Pit and the Pendulum, Roger Corman, 1961), que en aquel momento estaba triunfando en las taquillas italianas. El resultado fue La frusta e il corpo, un guion que mezclaba una ambientación de puro terror gótico con algunos elementos propios del suspense malsano que más tarde Gastaldi aplicaría al giallo, como en La perversa señora Ward (Lo strano vizio della Signora Wardh, Sergio Martino, 1971). Este guion fue transformado por Bava en una de sus películas más hermosas y macabras.

El film transcurre en un momento temporal y geográfico indeterminado. El vestuario y los nombres de los personajes representan una mezcla de épocas y lugares que le dan a El cuerpo y el látigo un aire de cuento de hadas (si bien morboso y malsano). Es parecido a lo que hacía Universal en su ciclo de terror clásico y aquí le sirve a Bava para dar rienda suelta a su colorido estilo. Un estilo que eleva los más simples momentos a obra de arte. Escenas en apariencia superfluas como la protagonista, la bella Daliah Lavi, investigando un oscuro corredor, resultan tan arrebatadoras gracias a la maestría del director como los asesinatos. El director, además, tuvo la suerte de encontrarse un guion que se adecuaba perfectamente a su sensibilidad, lleno de motivos góticos clásicos, como los pasadizos secretos y las familias disfuncionales llenas de secretos, al que añadió su habilidad a la hora de crear efectos especiales.

Sin embargo, el elemento más llamativo del film es la manera en que retrata la relación sadomasoquista entre Nevenka y Kurt, los personajes interpretados por Lavi y Christopher Lee, que continua más allá de la tumba. La franca representación de esta relación provocó que el film fuera un fracaso en Italia, ya que fue acusada de obscenidad, y que en Inglaterra y Estados Unidos fuera censurada hasta el punto de convertirse en un puro absurdo. Incluso hoy día resultan chocantes estas escenas, en las que Lee azota a Lavi mientras esta se retuerce de placer, más cerca del orgasmo a cada latigazo. Incluso su título fue censurado y cambiado. Por ejemplo, en Inglaterra el film no apareció como The Whip and the Body hasta que fue editada en DVD.

Este es uno de los clásicos de Bava más logrados, especialmente si tenemos en cuenta que fue realizado con un presupuesto mínimo. Además del ojo privilegiado de Bava, el film cuenta con estupendas interpretaciones y momentos visualmente icónicos. En definitiva, otra película de Bava imprescindible para el amante del género y el cine en general.


6 abr. 2017

Life (Vida) (Life)

 
Ya podéis leer la crítica de Life (Vida) (Life, Daniel Espinosa, 2017) que he escrito para Underbrain Mgz, clicando aquí:


Por suerte para la película, tengo debilidad por las historias de astronautas perseguidos por un bicho espacial que se los quiere comer. Se nota que los tiempos han cambiado en una cosa: normalmente, en estas pelis siempre hay un científico que habla sobre mantener a la criatura con vida para estudiarla/usarla como arma, pero aquí, no. Aquí lo extraño se ha de matar sin miramientos.